Otra traición para la clase obrera: el nuevo convenio del metal en Pontevedra [ESP/GAL]

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A pesar de que las elecciones burguesas han ocupado prácticamente la totalidad del espacio mediático durante los meses de mayo, junio y julio, lejos quedan estas elecciones de ser algo reseñable o importante para la clase trabajadora. No nos jugábamos nada, por mucho que insistiese la pata izquierda de este sistema totalmente podrido. El saqueo a la clase trabajadora continuará mientras el capitalismo siga existiendo en el mundo y los comunistas no lideremos la victoria contra la clase social parásita burguesa, contra los monopolios.

El progreso en cualquier parte del mundo sólo se puede medir a través de la lucha de clases porque, objetivamente, ese es el motor de la historia. Y por desgracia, en los meses de mayo, junio y julio hubo una gran oportunidad para avanzar y para recordarle al conjunto de la clase obrera que el único papel que debe utilizar no es la papeleta del voto, sino la lucha organizada contra la clase que nos oprime al proletariado. Nos estamos refiriendo a la lucha del sector del metal.

Quizás uno de los mayores casos de represión del Estado a una protesta de los trabajadores ha sido la del gobierno “más progresista de la historia” a los trabajadores del metal en la Bahía de Cádiz en noviembre de 2021. En la misma, se utilizaron tanquetas, que incursionaron por los barrios obreros, para dispersar y desconvocar las huelgas que se estaban sucediendo por un convenio digno en un momento donde la inflación se hallaba desbocadísima. El resultado de esa lucha fue una nueva traición a los trabajadores del Metal gaditano a través de la firma de UGT y CCOO de un convenio provincial de traición. Convenio que perpetúa los problemas de los obreros del metal gaditano y que se incumple sistemáticamente con la complicidad de los firmantes – CCOO y UGT – que, en lugar de exigir su cumplimiento lo que hacen es posicionarse contra los obreros y aquellas organizaciones que exigen el cumplimiento, cerrando filas con la Patronal. Enlace para ampliar información.

Un caso parecido lo podemos encontrar en Galicia. En A Coruña, en 2022, ocurrieron varias jornadas de movilizaciones protagonizadas principalmente por CCOO, UGT y CIG que finalmente desembocaron en la firma de un convenio que, por mucho que estos sindicatos asegurasen que garantizaba el poder adquisitivo de los trabajadores, lo cierto es que en realidad los trabajadores del sector han visto como sus salarios reales han retrocedido.

Con este marco de referencia, y paralelamente con las ya mencionadas movilizaciones de Cádiz, el sector del metal en Pontevedra vuelve a empuñar la lucha obrera con CCOO, UGT y CIG de animales de compañía.

Las protestas destacaron por una marcada represión en la que los trabajadores más firmes fueron agredidos y detenidos por los cuerpos represivos del Estado ante unos sindicatos que, lejos de ser combativos, compadrearon y se sometieron a esta situación.

Finalmente, el desenlace de los conflictos en Pontevedra fue la aceptación de un preacuerdo con la patronal por parte de UGT y CIG en la que se acepta pérdida de poder adquisitivo y, aún por encima, no se tiene en cuenta a los trabajadores de las subcontratas, con lo que estos compañeros quedan abandonados por unos sindicatos que supuestamente dicen ser combativos y que no son más que apéndices del Estado fascista. Según ellos, en este preacuerdo “ganan todas las partes” y con eso demuestran que realmente miran por los beneficios y la seguridad de la patronal, porque si gana la patronal no puede ganar la clase obrera y viceversa.

Más allá del evidente retroceso que la clase obrera metalúrgica ha tenido a lo largo de los años, yendo de mal menor en mal menor, hay una cuestión de suma importancia para el futuro del movimiento obrero que está pasando por alto: la división de la clase obrera y el uso de la desmovilización como moneda de cambio para negociar.

Tanto en Galicia como en el resto del Estado, las protestas del sector metalúrgico se han sucedido de forma provincial, sin una coordinación real de los diferentes trabajadores de cada territorio. Cualquier sindicalista que se precie sabe perfectamente que la unidad de la clase obrera es una consigna inquebrantable para vencer, así que queda en evidencia que las principales centrales sindicales que han protagonizado estos conflictos han apostado por el divide y vencerás. Tiene lógica, pues cuanto mayor sea la unidad de los trabajadores, más difícil es firmar una traición.

Por otro lado, se consolida la división entre la clase obrera fomentada por los diferentes sindicatos, los cuales van rotando en sus traiciones para que los trabajadores tengan algo a lo que acogerse. En este caso, en el preacuerdo de Pontevedra, CCOO se ha desmarcado, quedando así como “el bueno” de los sindicatos, siendo esto una farsa ya que ha sido condenado recientemente por vulnerar el derecho a la huelga en Ferrol. Ningún sindicato que mire por la patronal, que tenga liberados sindicales y que cobre subvenciones del Estado puede defender a la clase trabajadora, de lo contrario el Estado no le otorgaría todas esas prebendas.

El movimiento obrero, y más concretamente el movimiento sindical, en el Estado español está completamente descabezado y la razón es muy sencilla: los comunistas estamos ausentes en la dirección de las mismas.

Aún a día de hoy hay Partidos que se reclaman marxistas-leninistas pero que participan en los sindicatos adscritos a la Confederación Sindical Internacional (CSI), los cuales son la antítesis de la lucha de la clase obrera y sólo hace falta mirar hacia su Secretario General Luca Visentini, el cual ha sido parte de la trama de corrupción del Qatargate para favorecer los intereses de Qatar y Marruecos en Europa. Por poner un ejemplo, con ese individuo se reunía Unai Sordo antes de negociar con el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz.

Hoy la conciencia de la clase obrera está bajo mínimos porque falta la influencia de los comunistas. Cada espacio de lucha en el que no tenemos presencia es un caldo de cultivo para que los trabajadores se desanimen por la lucha o, peor aún, se tiren a los brazos de la reacción bajo la falsa creencia de que su situación no tiene solución.

En términos revolucionarios, es imprescindible recuperar el movimiento obrero y alejarlo de la mano de los genuinos traidores a la clase obrera. Para ello necesitamos empuñar la lucha de la crítica indiscriminada contra cualquier sindicato vendido que haga retroceder a los trabajadores y, a su vez, ofrecer la alternativa que todo comunista sabe que pasa inevitablemente por fortalecer los sindicatos de la Federación Sindical Mundial.

La división de la clase obrera no sólo se estimula por las organizaciones del Capital en los centros de trabajo sino, también, en las diferentes luchas del proletariado de tal manera que, en lugar de unir las luchas de los diferentes sectores que conforman el proletariado lo que hacen es dividirlas, fomentar la lucha sectorial en detrimento de unificar las diferentes luchas sectoriales en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado, que son los auténticos responsables de todos los problemas de la clase obrera en su conjunto.  Por ello, hoy es más necesario que nunca unir todas las luchas de la clase obrera en una única lucha de clases contra el Estado y el capitalismo conformando el Frente Único del Pueblo y, en esta labor de organización en una dirección revolucionaria de la clase obrera, los comunistas debemos de volcarnos.

 

¡Por la unidad del sindicalismo de clase, fortalezcamos a la Federación Sindical Mundial (FSM)!

¡Por la unidad de la clase obrera y la construcción de sus órganos de poder, desarrollemos el Frente Único del Pueblo!

¡Por la Revolución Socialista!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE en Galicia

Outra traizón para a clase obreira: o novo convenio do metal en Pontevedra

 

A pesar de que as eleccións burguesas ocuparon practicamente a totalidade do espazo mediático durante os meses de maio, xuño e xullo, lonxe quedan estas eleccións de ser algo reseñable ou importante para a clase traballadora. Non nos xogabamos nada, por moito que insistise a pata esquerda deste sistema totalmente podrecido. O saqueo á clase traballadora continuará mentres o capitalismo siga existindo no mundo e os comunistas non lideremos a vitoria contra a clase social parásita burguesa, contra os monopolios.

O progreso en calquera parte do mundo só se pode medir a través da loita de clases porque, obxectivamente, ese é o motor da historia. E por desgraza, nos meses de maio, xuño e xullo houbo unha gran oportunidade para avanzar e para lembrarlle ao conxunto da clase obreira que o único papel que debe utilizar non é a papeleta do voto, senón a loita organizada contra a clase que nos oprime ao proletariado. Estamos a referirnos á loita do sector do metal.

Quizais un dos maiores casos de represión do Estado a unha protesta dos traballadores foi a do goberno “máis progresista da historia” aos traballadores do metal na Bahía de Cádiz en novembro de 2021. Na mesma, utilizáronse tanquetas, que incursionaron polos barrios obreiros,  para dispersar e desconvocar as folgas que se estaban sucedendo por un convenio digno nun momento onde a inflación achábase desbocadísima. O resultado desa loita foi unha nova traizón aos traballadores do Metal gaditano a través da firma de UXT e CCOO dun convenio provincial de traizón. Convenio que perpetúa os problemas dos obreiros do metal gaditano e que se incumpre sistematicamente coa complicidade dos asinantes – CCOO e UXT – que, en lugar de esixir o seu cumprimento o que fan é posicionarse contra os obreiros e aquelas organizacións que esixen o cumprimento, pechando filas coa Patronal. Ligazón para ampliar información.

Un caso parecido podémolo atopar en Galicia. En A Coruña, en 2022, ocorreron varias xornadas de mobilizacións protagonizadas principalmente por CCOO, UXT e CIG que finalmente desembocaron na firma dun convenio que, por moito que estes sindicatos asegurasen que garantía o poder adquisitivo dos traballadores, o certo é que en realidade os traballadores do sector viron como os seus salarios reais retrocederon.

Con este marco de referencia, e paralelamente coas xa mencionadas mobilizacións de Cádiz, o sector do metal en Pontevedra volve empuñar a loita obreira con CCOO, UXT e CIG de animais de compañía.

As protestas destacaron por unha marcada represión na que os traballadores máis firmes foron agredidos e detidos polos corpos represivos do Estado ante uns sindicatos que, lonxe de ser combativos, compadrearon e se someteron a esta situación.

Finalmente, o desenlace dos conflitos en Pontevedra foi a aceptación dun preacordo coa patronal por parte de UXT e CIG na que se acepta perda de poder adquisitivo e, aínda por encima, non se ten en conta aos traballadores das subcontratas, co que estes compañeiros quedan abandonados por uns sindicatos que supostamente din ser combativos e que non son máis que apéndices do Estado fascista. Segundo eles, neste preacordo “gañan todas as partes” e con iso demostran que realmente miran polos beneficios e a seguridade da patronal, porque se gaña a patronal non pode gañar a clase obreira e viceversa.

Máis aló do evidente retroceso que a clase obreira metalúrxica tivo ao longo dos anos, indo de mal menor en mal menor, hai unha cuestión de suma importancia para o futuro do movemento obreiro que está a pasar por alto: a división da clase obreira e o uso da desmobilización como moeda de cambio para negociar.

Tanto en Galicia como no resto do Estado, as protestas do sector metalúrxico sucedéronse de forma provincial, sen unha coordinación real dos diferentes traballadores de cada territorio. Calquera sindicalista que se prece sabe perfectamente que a unidade da clase obreira é unha consigna inquebrantable para vencer, así que queda en evidencia que as principais centrais sindicais que protagonizaron estes conflitos apostaron polo divide e vencerás. Ten lóxica, pois canto maior sexa a unidade dos traballadores, máis difícil é asinar unha traizón.

Doutra banda, consolídase a división entre a clase obreira fomentada polos diferentes sindicatos, os cales van rotando nas súas traizóns para que os traballadores teñan algo ao que acollerse. Neste caso, no preacordo de Pontevedra, CCOO desmarcouse, quedando así como “o bo” dos sindicatos, sendo isto unha farsa xa que ten sido condenado recentemente por vulnerar o dereito á folga en Ferrol. Ningún sindicato que mire pola patronal, que teña liberados sindicais e que cobre subvencións do Estado pode defender á clase traballadora, de non ser así o Estado non lle outorgaría todas esas prebendas.

O movemento obreiro, e máis concretamente o movemento sindical, no Estado español está completamente descabezado e a razón é moi sinxela: os comunistas estamos ausentes na dirección das mesmas.

Aínda a día de hoxe hai Partidos que se reclaman marxistas-leninistas pero que participan nos sindicatos adscritos á Confederación Sindical Internacional (CSI), os cales son a antítese da loita da clase obreira e só fai falta mirar cara á súa o seu Secretario Xeral Luca Visentini, o cal foi parte da trama de corrupción do Qatargate para favorecer os intereses de Qatar e Marrocos en Europa. Por poñer un exemplo, con ese individuo reuníase Unai Sordo antes de negociar co Ministerio de Traballo de Yolanda Díaz.

Hoxe a conciencia da clase obreira está baixo mínimos porque falta a influencia dos comunistas. Cada espazo de loita no que non temos presenza é un caldo de cultivo para que os traballadores se desanimen pola loita ou, peor aínda, se tiren aos brazos da reacción baixo a falsa crenza de que a súa situación non ten solución.

En termos revolucionarios, é imprescindible recuperar o movemento obreiro e afastalo da man dos xenuínos traidores á clase obreira. Para iso necesitamos empuñar a loita da crítica indiscriminada contra calquera sindicato vendido que faga retroceder aos traballadores e, á súa vez, ofrecer a alternativa que todo comunista sabe que pasa inevitablemente por fortalecer os sindicatos da Federación Sindical Mundial.

A división da clase obreira non só se estimula polas organizacións do Capital nos centros de traballo senón, tamén, nas diferentes loitas do proletariado de tal maneira que, en lugar de unir as loitas dos diferentes sectores que conforman o proletariado o que fan é dividilas, fomentar a loita sectorial en detrimento de unificar as diferentes loitas sectoriais nunha única loita de clases contra o capitalismo e o seu Estado, que son os auténticos responsables de todos os problemas da clase obreira no seu conxunto.  Por iso, hoxe é máis necesario que nunca unir todas as loitas da clase obreira nunha única loita de clases contra o Estado e o capitalismo conformando a Fronte Única do Pobo e, neste labor de organización nunha dirección revolucionaria da clase obreira, os comunistas debemos de envorcarnos.

 

Pola unidade do sindicalismo de clase, fortalezamos á Federación Sindical Mundial (FSM)!

Pola unidade da clase obreira e a construción dos seus órganos de poder, desenvolvamos a Fronte Única do Pobo!

Pola Revolución Socialista!

 

Secretaría de Movemento Obreiro e de Masas do PCOE en Galicia

Comment ( 1 )

  1. El artículo expresa una perspectiva política y sindical desde una posición comunista y de izquierda. A continuación, se pueden deducir algunas conclusiones y puntos clave del artículo:

    Crítica a las elecciones burguesas: El artículo sostiene que las elecciones políticas que han recibido una gran atención mediática en los meses de mayo, junio y julio no son relevantes ni importantes para la clase trabajadora. Argumenta que la lucha de clases es el motor de la historia y que las elecciones no representan un cambio significativo en la situación de la clase obrera.

    Represión de las protestas obreras: Se mencionan casos específicos de represión gubernamental hacia protestas laborales, como el uso de tanquetas para dispersar huelgas en la Bahía de Cádiz en noviembre de 2021. El artículo critica la colaboración de algunos sindicatos (UGT y CCOO) en la firma de acuerdos que no benefician a los trabajadores.

    División de la clase obrera: Se señala que las protestas laborales en el sector del metal y otros sectores se han llevado a cabo a nivel provincial, sin una coordinación efectiva de los trabajadores a nivel nacional. Esto se interpreta como una estrategia de “divide y vencerás” promovida por los sindicatos, lo que debilita la unidad de la clase obrera.

    Crítica a los sindicatos tradicionales: El artículo critica a los sindicatos CCOO y UGT por supuestamente favorecer los intereses de la patronal en lugar de los de la clase trabajadora. Se sugiere que estos sindicatos están desconectados de las necesidades reales de los trabajadores.

    Llamado a la acción comunista: El artículo concluye enfatizando la importancia de la presencia y la influencia comunista en el movimiento obrero. Propone fortalecer los sindicatos afiliados a la Federación Sindical Mundial y llama a una lucha crítica contra cualquier sindicato que se perciba como vendido a los intereses capitalistas.

    Lucha de clases y unidad de la clase obrera: El artículo aboga por la necesidad de unir todas las luchas de la clase obrera en una lucha de clases unificada contra el Estado y el capitalismo. Se destaca la importancia de formar un “Frente Único del Pueblo” como parte de la organización de la clase obrera en una dirección revolucionaria.

    En resumen, el artículo presenta una visión crítica hacia el sistema capitalista, los sindicatos tradicionales y el proceso político electoral, abogando por una mayor acción y unidad de la clase obrera bajo una perspectiva comunista y de lucha de clases.

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