Genocidio en Oriente Medio para que los monopolios se llenen los bolsillos de dinero

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Desde hace un año, el dóberman de los intereses norteamericanos en Oriente Medio, el Estado fascista de Israel, está realizando un exterminio contra el pueblo palestino, así como vulnerando el más elemental derecho internacional agrediendo militarmente a los países del entorno, asesinando indiscriminadamente a población civil no solo en Gaza y Cisjordania, sino también en el Líbano, Siria o Yemen, no dudando incluso en incursionar militarmente en dichos países todo ello con el apoyo pleno y firme de la potencia más criminal que ha parido la historia: EEUU.

El pasado día 1 de octubre, Irán respondía a la invasión terrestre israelí contra el Líbano, y al asesinato de los dirigentes de Hamás, Ismail Haniye, en territorio iraní y de Hizbollah, Hasan Nasrallah, lanzando en torno a 200 misiles contra el estado sionista. Una respuesta militar la iraní que evidenció la vulnerabilidad de Israel y que, a diferencia de la forma de actuar del asesino y criminal estado israelí, perseguía objetivos militares y de inteligencia, como las bases militares de Nevatim, de Tel Nof o la sede del Mossad y no objetivos civiles, como hacen los fascistas dirigentes sionistas, marionetas de Washington, contra los pueblos palestino, libanés, sirio o yemení.

El cinismo de los imperialistas norteamericanos y sus subalternos europeos, que censuraban a Rusia por invadir Ucrania en 2022 – cuando en Ucrania hay una guerra civil desde 2014 –  hablando ahora del derecho a la defensa de Israel – potencia fascista a la que están armando y financiando, cuando agrede militarmente a varios países o invade el Líbano, por no hablar del silencio ante el genocidio israelí en Palestina -, es tan grande como la bancarrota económica que tienen, donde la única salida que les queda es el fascismo, el sometimiento extremo y la explotación de la clase obrera y la guerra imperialista. La guerra comercial y económica emprendida por EEUU en la década pasada, fundamentalmente contra China como cabeza del grupo BRICS, es un fracaso en el que las medidas de guerra económica y comercial han perjudicado mucho más al bloque imperialista norteamericano y sus aliados europeos que a las economías de los que debían ser agraviados.

Nada tiene que ver la guerra total que pretende llevar a término el fascista estado de Israel, como punta de lanza del imperialismo norteamericano, con el supuesto ataque de Hamás hace un año contra el kibutz de Be’eri.

La guerra es la única salida que tiene el imperialismo norteamericano para tratar de no perder la hegemonía económica mundial ya que estudios realizados por ellos mismos, concretamente el FMI, predicen que en 2050 China ya será la potencia económica hegemónica en el mundo, por no hablar de lo que señala Goldman Sachs que advierte que, para el año 2075, la economía norteamericana estará por debajo de China y de India, en lo que, sin duda, denota que la hegemonía económica mundial se está trasladando hacia el continente asiático.

El imperialismo norteamericano y sus aliados europeos trataron de solventar la crisis de las subprime, la crisis mundial de la banca, y lo que en realidad fue la quiebra económica del imperialismo hegemónico, donde quebró Lehmann Brothers, nacionalizando gran parte de las pérdidas, gastando más de 200.000 millones de dólares en rescatar a los principales monopolios privados hipotecarios – Freddie Mac y Fannie Mae – de tal modo que los estados norteamericano, europeos y demás socios imperialistas, salieron en defensa de la banca quebrada, pasando a quebrar los estados como consecuencia del incremento de la deuda pública. Sin ir más lejos, el coste para el Estado español del rescate bancario ascendió a 101.500 millones de euros – creando e inyectando dinero público en el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y en el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) – de los que, según el Banco de España, sólo se van a recuperar 9.500 millones.

Por otro lado, y ante la crisis de liquidez, los Bancos Centrales de las potencias imperialistas – BCE, Reserva Federal, … – trataron de solventarla inyectando dinero ficticio durante más de una década.

Y, cómo no, la guerra imperialista en forma de “primaveras árabes” al objeto de saquear los recursos naturales y energéticos del Magreb y Oriente Medio, para robar fundamentalmente petróleo, gas natural, uranio, fosfatos, cromo, oro,… en países como Sudán – que fue partida en dos -, Libia, Yemen, o Siria, siendo éste el único país donde el bloque imperialista norteamericano, y sus aliados europeos, no salieron con éxito de su guerra de saqueo como consecuencia del apoyo ruso al estado sirio.

El impacto para China de la crisis de las subprime hizo que sus exportaciones hacia Europa y EEUU se vinieran abajo, pasando en 2007 de una tasa de crecimiento del PIB del 13% al 6,8% en el cuarto trimestre de 2008. Crecimiento económico chino lastrado por la avidez del bloque imperialista norteamericano.

Este comportamiento, análogo a otras potencias emergentes, las condujo a fortalecer su alianza y a cambiar su estrategia económica para minimizar su dependencia económica de EEUU y Europa, fundamentalmente.  Y es a partir de ahí cuando se estrecha la relación de los Estados BRIC celebrándose en junio de 2009 en Ekaterimburgo (Rusia), su primera cumbre, que poco después se incrementó sumando la S de Sudáfrica, proliferando a partir de ahí la suscripción de acuerdos entre estas cinco potencias, que posteriormente se han ampliado, y creando organismos internacionales que cuestionan en la práctica la superestructura elevada por el imperialismo hegemónico norteamericano y labrando progresivamente unas instituciones y un sistema financiero alternativo al objeto de ir imponiendo progresivamente su dominio político, de ganar la hegemonía como potencias imperialistas a las potencias en decadencia (EEUU y sus socios).

China, locomotora de los BRICS, como respuesta a la reducción de la demanda por parte de EEUU y sus socios, para amortiguar sus problemas de superproducción y sobrecapacidad productiva, en 2013, lanzó la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, poniendo toda su capacidad productiva y da salida tanto al excedente productivo como a la exportación de capitales para desarrollar su influencia política y económica en todo el mundo, fortaleciendo la posición internacional tanto de China como el poder del grupo BRICS. En dicho periodo China no sólo estrechó sus lazos con Rusia, sino también con América Latina, África y los países del Golfo Pérsico, sobre todo con Irán y con Arabia Saudita.

La guerra en Ucrania, donde Rusia responde a la escalada de provocaciones y sanciones norteamericanas y de sus adláteres europeos que han utilizado el Estado fascista desarrollado desde el golpe del Maidán, decide salir en defensa del Donbass, de mayoría rusa, que se alzaron contra el Estado fascista al no reconocer éste la autonomía de Donetsk y Lugansk, iniciándose una guerra civil desde 2014. Rusia interviene militarmente con el objetivo de anexionarse el Donbass y, con ello, la parte de Ucrania que tiene toda la riqueza mineral y las tierras raras de tal modo que dicho territorio quede bajo soberanía rusa, al igual que ya pasó con Crimea. Una guerra que el imperialismo norteamericano va perdiendo, en tanto que sus socios, la UE, está quedando totalmente debilitada y, por otro lado, las potencias emergentes están socavando por completo el sistema financiero mundial fundamentado en las instituciones controladas por los EEUU – FMI y BM – y liquidando el dólar como divisa de reserva mundial. En esta dirección los países BRICS han anunciado el lanzamiento de una moneda – con la que pretenden liquidar al dólar – sustentada en el oro, al igual que más de 40 países pretenden abandonar el dólar estadounidense, habiendo dado un paso en esta dirección importante Arabia Saudita rompiendo al petrodólar, de tal modo que este país se abre a comerciar su petróleo con monedas diferentes al dólar. En este sentido se profundizará en la reunión de los BRICS en Kazán que se celebrará a finales de este mes de octubre.

En agosto de 2023 BRICS aceptó la adhesión a dicho grupo países de Oriente Medio como Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos o Irán, ingreso efectivo que se hizo el 1 de enero de 2024. Este hecho es lo que realmente determina la guerra total llevada a cabo por Israel desde octubre de 2023, y dirigida y sustentada desde Washington.

Israel está recibiendo armamento de EEUU y de la UE, así como apoyo económico, fundamentalmente de EEUU, para desencadenar una guerra en todo Oriente Medio, fórmula que EEUU necesita para enriquecer a sus monopolios y para tratar de recomponer lo que antaño fue su dominio, y que cada día que pasa se desdibuja completamente, en dicha zona. Junto con Israel están los EEUU, e Irán pertenece a la Organización de Cooperación de Shanghái y, por tanto, dispone de apoyo armamentístico y militar tanto de China como de Rusia. Así pues, los choques entre las potencias emergentes y el imperialismo norteamericano decadente cada día son más directos.

Cuando Irán hizo el día 1 de octubre el ataque a Israel, las provocaciones de Israel y EEUU alimentaban las apetencias del complejo militar-industrial norteamericano, de tal modo que las acciones de Lockheed Martin alcanzaron un máximo histórico de 586,27 dólares, al igual que hizo subir la cotización de otras empresas que conforman dicho complejo como RTX Corporation, General Dynamics Corporation o Northrop Grumman Corporation y que se nutren del dinero del contribuyente norteamericano para las guerras que provoca EEUU para garantizar su dominio.

Las guerras en Ucrania y en Oriente Medio significaron ingresos récord para dichas empresas norteamericanas que son las que manejan de manera determinante la política estadounidense.

Para los imperialistas la guerra es sinónimo de enriquecimiento, los beneficios de los monopolios llevan la sangre de la clase obrera, explotada hasta la extenuación y asesinada.

Pero también para los imperialistas la guerra, a parte de un negocio, hoy se hace más que necesaria para liquidar a millones de seres humanos que les sobran como consecuencia del desarrollo tecnológico, de la automatización.

En Oriente Medio se está constatando esta realidad, como los imperialistas abrazan el más inhumano maltusianismo, usando la guerra para acabar con población excedente haciendo un genocidio contra el pueblo palestino. Maltusianismo que dichas potencias imperialistas hacen con sus pueblos, condenándolos al paro forzoso, a la precariedad, condenando al proletariado a no poder formar una familia y reproducirse, reduciéndose la natalidad de manera drástica como consecuencia del empobrecimiento de las masas proletarias.

EEUU y sus socios abiertamente se apoyan en el fascismo para defender su hegemonía cada día más maltrecha. En Ucrania apoyando al fascista Zelenski y su camarilla, en Oriente Medio apoyándose en el Estado fascista de Israel y apoyando sin fisuras al criminal Netanyahu, acusado de fraude, soborno y abuso de confianza por la propia Justicia israelí y que de no ser el carnicero de EEUU en Oriente Medio estaría en la cárcel. Y apoyándose en los fascistas latinoamericanos – Bukele, Milei, Boluarte, Lacalle Pou, Noboa, Boric, Corina Machado, … – para saquear el continente americano.

Los pueblos del mundo, el proletariado y el campesinado pobre, debemos organizarnos contra el fascismo, contra el imperialismo, debemos unirnos en torno a un proyecto socialista para acabar con el imperialismo, con los monopolios y con la burguesía criminal y asesina que se lucra asesinando a la clase obrera. El imperialismo es el mayor enemigo que tiene la humanidad hoy, a la que sólo le puede ofertar fascismo, genocidio y explotación. O socializamos las empresas, la robotización y la automatización de la producción la ponemos al servicio de la mayoría obrera, proletaria, despojando a la burguesía de toda propiedad sobre los medios de producción y de todo derecho político y acabamos con dicha clase social, o nos seguirán matando como hacen en Gaza, en el Líbano, en Lugansk o Donetsk, o en cualquier otro punto del planeta. Y para ello, para salvar a la humanidad, es fundamental fortalecer las filas de la Revolución Proletaria, que es fortalecer las filas del comunismo, del marxismo-leninismo, del Partido Comunista Obrero Español.

 

¡CONTRA EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO QUE DESARROLLA!

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN LUCHA REVOLUCIONARIA POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 6 de octubre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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