Sobre la huelga del 11 de noviembre
El conflicto de la vivienda ha estallado en el estado español a raíz del desahucio de Maricarmen el pasado 26 de septiembre. Acampadas y protestas se han sucedido a lo largo del territorio por la defensa del derecho a la vivienda hasta confluir en una huelga general convocada para el 11 de noviembre.
El carácter hoy de este movimiento de lucha por la vivienda por parte del proletariado está claramente encuadrado en lo institucional. A pesar de la gran cantidad de desahucios de obreros que hay cada día y de la imposibilidad desde hace años para el proletariado de poder adquirir una vivienda en ciudades con gran afluencia turística, este movimiento ha aparecido en un momento propicio para los tiempos políticos del PSOE.
El estallido de este movimiento ha eliminado de la agenda de la extrema derecha, casi de un plumazo, sobre lo acontecido en Ceuta, ha obligado al resto de partidos políticos burgueses a posicionarse sobre una ley que no deja de ser un parche que no va a resolver el problema de la vivienda para la clase obrera. El PSOE convertirá este tema en el eje central de su campaña electoral criticando a los que no aprobaron la ley, instrumentalizando así la huelga general justo antes del inicio de la campaña electoral.
Este movimiento, sin embargo, refleja la desesperación del proletariado como consecuencia del grave deterioro de nuestras condiciones de vida como clase, deterioro que se ha incrementado con un gobierno supuestamente “progresista” y que le deja clara una cuestión: Con independencia del partido que gobierne, para la clase obrera cada gobierno empeorará su situación porque lo que es realmente nocivo para el proletariado es el sistema capitalista, sistema que todos los partidos (desde la falsa “izquierda” hasta la extrema derecha) defienden. Sin embargo, los hechos que se suceden muestran al proletariado múltiples cuestiones:
En primer lugar, ya está mostrando la verdadera faz de “sindicatos” como USO, Fetico, Valorian, CSIF, SATSE, ANPE, STAJ, Semaf, SLT que han expresado su rechazo a la huelga. Solo los sindicatos abiertamente vendidos a los intereses de la patronal pueden negarse a reconocer que el problema de la vivienda para los trabajadores está ligado inexorablemente a la naturaleza del sistema que se fundamenta en los bajos salarios.
Por otro lado, el modelo sindical impuesto en el estado español por reaccionarios y oportunistas, y que el proletariado no suscribe ni siente como propio, y sus sindicatos del régimen – CCOO y UGT -, nuevamente van a rebufo del movimiento espontáneo de la clase obrera; sindicatos que llevan décadas firmando traiciones y desmovilizando a la clase obrera se ven forzados a convocar una huelga general a contrapié, en contra de su propia voluntad, mas ellos son responsables, con los convenios que firman, del empobrecimiento de la clase obrera.
El proletariado español debe aprender a reconocer a sus enemigos y el rechazo de la clase obrera a estos sindicatos amarillos -puras creaciones patronales para la defensa de sus intereses contra el proletariado- es la primera lección que debe extraer nuestra clase social de este conflicto.
Cierto es que dentro de este movimiento por la vivienda hay organizaciones oportunistas y reformistas, y más aún organizaciones abiertamente contrarias a los intereses obreros, cuyos máximos exponentes son CCOO y UGT, responsables directos de los bajos salarios y del deterioro de los salarios reales. Pero no es menos cierto que se han movilizado amplias capas del proletariado, habitualmente desmovilizadas, que han decidido sumarse a la lucha por la vivienda que afecta a la mayor parte de la clase obrera, como hemos visto en las manifestaciones de los últimos días.
La exigencia de una huelga por parte de organizaciones convocantes de estas manifestaciones y acampadas han obligado a CCOO y UGT a incluirse en la convocatoria de una huelga general, cosa que ni se habrían planteado hace apenas un mes. Esto supone un cambio de paradigma, ya que estas centrales viven cómodas en la inacción de la clase obrera, pero se les ven las costuras cuando hay movimiento obrero, pues es su esencia oportunista y vendida al capital tratar de institucionalizar las luchas obreras y llevarlas al Parlamento burgués.
Esas centrales sindicales traidoras y vendidas, apéndices del Estado burgués, se ven obligadas a estar en esta lucha no porque crean que los obreros deben tener una vivienda digna donde poder vivir, cosa que les da absolutamente igual, sino porque es su trabajo desmovilizar todo lo posible esta lucha en las calles y los barrios del país y canalizarlas hacia las instituciones burguesas, donde finalmente muere cualquier aspiración proletaria.
Este momento conduce al Partido a esforzarse por ir construyendo en movimiento consciente, contra el capitalismo y por la revolución socialista, este movimiento espontáneo que nace por la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, por la negación del acceso al valor de uso de una vivienda ya que, en el capitalismo, desaparecen los derechos del pueblo para convertirse en negocios para la burguesía. El oportunismo tiene como objetivo traducir este movimiento en voto para el PSOE y el oportunismo de la “izquierda” de este, ambos burgueses y capitalistas y responsables de la situación de miseria en la que se halla el proletariado. El Partido debe mostrar al proletariado que sus problemas no van a solventarse dentro del capitalismo, su parlamentarismo podrido y sus elecciones burguesas trucadas que, únicamente, la salida a la situación en la que se halla nuestra clase pasa por la democratización de la economía y de la política, esto es, pasa por la socialización de los medios de producción y la toma del poder político por parte de la clase proletaria, pasa por el socialismo y, por ello, dicho movimiento debe dirigirse contra la verdadera causa del problema: el capitalismo y el sistema político que eleva que únicamente sirve al gran capital. En consecuencia, nuestro Partido y todo aquel que se reivindique marxista-leninista, debe dar la lucha para desbordar por la vía revolucionaria esta movilización que los oportunistas pretenden canalizar en número de votos para, después, desactivarla y seguir sirviendo al Capital. La lucha por la vivienda solo puede ser una lucha revolucionaria porque:
- No se puede desligar del modelo productivo impuesto por la burguesía y basado en el turismo y de la esencia del imperialismo: la acumulación de los medios de producción en cada vez menos manos ya que, para el capitalismo, la vivienda no es un derecho sino una mercancía y/o un medio de producción.
- No se puede desligar del resto de luchas que el proletariado libra en su día a día: salarios, educación, sanidad, pensiones…, siendo una manifestación más de la lucha de clases.
La expropiación sin indemnización de todas las viviendas en manos de bancos, SOCIMI´s, fondos buitre y grandes tenedores, así como la socialización y planificación pública del suelo y la vivienda bajo control obrero, que es la solución real para la vivienda del proletariado, es imposible bajo el capitalismo porque atenta contra su base misma.
La lucha por la vivienda es solo uno de los problemas que sufrimos los proletarios, pero no es menos importante que el problema de los bajos salarios, la temporalidad de los contratos fijos discontinuos, los actuales abusivos periodos de prueba, el aumento de los precios, las listas de espera para poder acudir al médico -que nos cuestan literalmente la vida-, la calidad y precios de la educación de nuestros hijos o las pensiones de nuestros mayores, fruto todo ello de las políticas de privatización.
Es por todo ello que la lucha del proletariado es integral y no parcial y debe poner en jaque el sistema capitalista en su totalidad. Bien es cierto que el conflicto estalla por su lado más acuciante, pero no es menos cierto que ninguno de los problemas que sufre el proletariado bajo el capitalismo se puede resolver de forma individual.
El Partido Comunista Obrero Español saluda y apoya la huelga del próximo 11 de Noviembre, y pondremos nuestras fuerzas para tratar de que el movimiento tome conciencia de que por la vía del sistema político capitalista nada se puede conseguir pues es el propio sistema el que niega a la clase obrera la vida; que el problema de la vivienda es causado por el mismo que niega al proletariado un salario y un puesto de trabajo con el que poder vivir, el que niega a la clase obrera el poder estudiar por la privatización de la educación, o que niega la vida al jubilado con pensiones de miseria o un servicio sanitario público que los políticos del capital – entre los que están los oportunistas – desmantelan en favor de la burguesía mediante la privatización, por ello, es necesario unir las diferentes luchas existentes en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado conformando un Frente Único del Pueblo que construya un contrapoder obrero capaz de enfrentarse al estado burgués y derrocarlo revolucionariamente, superando el capitalismo para desarrollar el Socialismo.
Es evidente que un día de huelga general no va a suponer cambio sustancial en las condiciones de vida del proletariado por sí mismo, pero desde el PCOE intentaremos que este movimiento que la clase obrera ha desencadenado sirva para fortalecer las fuerzas del Revolución, que son las únicas fuerzas, y la única salida, que tenemos la clase proletaria para poder salir adelante y poder vivir de manera digna y libre.
Solo la unidad de la clase trabajadora en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas del proletariado y que le dote de una organización fuerte y multitudinaria podrá ser capaz de construir un sistema humanista erradicando la explotación del hombre por el hombre. Y solo bajo la dirección de un Partido Comunista audaz y poderoso en lo ideológico será capaz de guiar al proletariado en la construcción del Socialismo.
¡Los proletarios no tenemos nada que perder salvo las cadenas, tenemos en cambio un mundo que ganar!
¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡Socialismo o barbarie!
Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español

