¿Cómo intentan CCOO y UGT desmovilizar la huelga del 11N en los centros de trabajo?
Si los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de los Trabajadores (UGT) han aceptado participar en la convocatoria de huelga del próximo 11 de noviembre no es por su compromiso con las luchas de la clase trabajadora sino, como siempre, para tratar de desmovilizar la convocatoria y llevar a la vía parlamentaria el descontento obrero, donde se verá diluido para finalmente perecer.
Ese es el sentido de la existencia de estas dos organizaciones, totalmente vendidas y entregadas al capital. No es sencillo, y hay que ser muy sinvergüenza, para nadar entre dos aguas y, por un lado, dar una imagen de compromiso con la lucha de la clase obrera en materia de salarios y vivienda y, por el otro, tratar de que esta huelga no sea secundada en los centros de trabajo para no dañar a los intereses de la burguesía, a los cuales están supeditados tanto CCOO como UGT.
Y para cumplir este objetivo en la huelga del 11N están llevando a cabo diferentes tácticas. Por un lado, cubrir las webs y redes sociales (que prácticamente nadie ve ni sigue, ni sus propios afiliados y delegados) de publicaciones sobre la huelga para “demostrar” su compromiso con la convocatoria ante los medios de comunicación.
En esta línea, en lugar de asambleas abiertas en los centros de trabajo, el eje vertebral de su preparación en Madrid es un acto sindical convocado para el 26 de octubre con los delegados y representantes sindicales de las 1.000 empresas más grandes de España. Un acto para la prensa y los medios de comunicación más que para organizar y coordinar un paro masivo en los centros de trabajo.
Por el otro lado, engañan y confunden a sus propios delegados en los centros de trabajo para evitar hacer asambleas con las plantillas de las empresas donde tienen representación, tal y como denunciaba una de sus delegadas en redes sociales. Esta es una práctica común en estos sindicatos, enemigos acérrimos de las asambleas de trabajadores y de informar tanto a delegados como al resto de trabajadores de las empresas.
No es de extrañar la desinformación y confusión de los delegados de estos sindicatos que han participado en las asambleas convocadas por el Sindicato de Inquilinas para constituir los Comités de Huelga de los barrios, donde los militantes del PCOE hemos estado presentes. Estos demostraron no haber recibido información ni directrices de CCOO y UGT para informar a sus compañeros de trabajo para que secunden la huelga en el centro de trabajo el próximo 11 de noviembre.
Ya el mismo miércoles 7 de octubre, aunque la presencia de CCOO y UGT había sido anunciada para la rueda de prensa unitaria de presentación del 11N en el Ateneo La Maliciosa de Madrid junto al Sindicato de Inquilinas, CGT, Co.bas y Solidaridad Obrera, los dirigentes de CCOO y UGT decidieron no acudir al acto presencial, limitándose a distribuir un comunicado conjunto por separado minutos antes de que comenzara la comparecencia. Esto evidencia la incomodidad de ambas organizaciones respecto de esta convocatoria, en la que ambas cúpulas solo participan forzadas por la burguesía para evitar un desbordamiento revolucionario.
Que las direcciones de los sindicatos CCOO “aparecían para la foto sin organizar nada en las empresas” es una táctica clásica de estas organizaciones y bien conocida, e incluso denunciada, por distintas organizaciones y hasta medios de comunicación.
La desconexión operativa con las plantillas en los centros productivos quedó reflejada de forma elocuente en La Rioja el 22 de octubre, a menos de tres semanas del paro, cuando el responsable de Acción Sindical de CCOO, Fernando Galán, tras el desayuno informativo de Sordo y Álvarez en Los Desayunos de RTVE, reconoció públicamente ante la prensa que todavía no habían sondeado a los trabajadores en las empresas para conocer su disposición real a secundar la huelga.
La dilación temporal para enfriar el conflicto es otro mecanismo de desmovilización que han utilizado CCOO y UGT. Cuando estalló la movilización social por el desahucio de Maricarmen a finales de septiembre y Pedro Sánchez anunció el adelanto electoral el 5 de octubre, las burocracias de CCOO y UGT optaron por posponer la fecha de la huelga más de un mes, llevándola hasta el 11 de noviembre. Esta dilación operó como un cortafuegos temporal que permitió desactivar el impulso revolucionario inmediato de las acampadas y trasladar el paro a una fecha encajonada a 48 horas de la campaña electoral, buscando echarle agua a la pólvora para reducir la huelga a una manifestación pacífica y encauzada electoralmente sin continuidad.
La compartimentación burocrática de las huelgas sectoriales activas es otra táctica necesaria para evitar el desbordamiento de las luchas actuales. Aunque el otoño de 2026 registra un aumento extraordinario de la conflictividad laboral —con casi el doble de paros en ocho meses que en todo el año 2025—, incluyendo la huelga docente en Madrid desde el 14 de octubre con más de 35.000 profesores convocados, los paros de las seis universidades públicas madrileñas los días 4 y 5 de noviembre y conflictos en Airbus, Amazon, EMT o el sector social, las federaciones de CCOO y UGT mantienen estas luchas rigurosamente aisladas por sectores y comunidades autónomas.
Así están operando estas centrales sindicales vendidas y entregadas a los monopolios. La burguesía opera con diferentes tácticas en función de la situación y en este caso utiliza a algunos de sus sindicatos como USO, Fetico, Valorian, CSIF, SATSE, ANPE, STAJ, Semaf, SLT para expresar su rechazo frontal a la huelga y a los sindicatos CCOO y UGT, de mayor envergadura que los otros, para encauzar la movilización hacia el parlamentarismo, desmovilizar todo lo posible y evitar que pueda desbordarse revolucionariamente.
Estos son los enemigos del proletariado, unos claramente en la trinchera contraria y otros que tratan de internarse en sus filas con espurios intereses contrarios a los de nuestra clase. Estas son lecciones que la clase obrera debe aprender de estas movilizaciones para poder avanzar en su aspiración de derrocar el capitalismo.
La unidad de las luchas en una sola, la construcción de órganos de poder fuera del parlamento burgués, la huelga general revolucionaria y la toma del poder político por parte de clase obrera son los objetivos fundamentales del proletariado hoy, que no tiene ninguna posibilidad de una vida digna bajo el capitalismo.
Es fundamental, para la consecución de sus objetivos, que el proletariado disponga de un Partido Comunista fuerte en lo ideológico y con capacidad de dirección que tenga clara la estrategia y las tácticas necesarias en cada momento para construir el Socialismo y acabar con la explotación del hombre por el hombre.
¡Fortalece las filas de la Revolución, fortalece al Partido Comunista Obrero Español!
¡Socialismo o barbarie!
Madrid, 25 de octubre de 2026
Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español

