La mercancía como unidad básica del capitalismo

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La unidad básica del capitalismo es la mercancía. Hoy en día puedes comprar una camiseta en Finlandia y tenerla en 48 horas. Plataformas como Amazon y Packlink hacen posible este milagro; sin embargo, todo tiene un reverso para la clase obrera, ya que cuanto más rápido circula la mercancía menos vale su trabajo.

La modernización y robotización de los medios usados para transportar las mercancías implica menos mano de obra humana, lo que hace aumentar el ejército laboral de reserva, que reduce los salarios y, por ello, aumenta la explotación sobre los elementos no cesantes de la clase obrera. La globalización, tan cacareada por la escoria ultracapitalista como Reagan o Thatcher, que no tuvieron valor para implementar en su propio país ante la inminente caída de la URSS, y que tuvieron que aplicar en terceros países como el Chile de Pinochet con su estrepitoso fracaso conocido, se ha extendido al total de la población mundial. Hay que destacar el resultado que ya comienza a notarse en el conflicto social manifiesto en los propios Estados Unidos, en varios frentes, porque no soportan el grado de las contradicciones inmanentes del sistema capitalista (frente racial, Trumpistas, asalto al parlamento, frente ecológico, etc.).

La velocidad de circulación de la mercancía crea el monopolio a nivel mundial, ya que precariza todos los sectores al producir masivamente en todos los ámbitos y empuja a los productores a subrogarse a las condiciones que impone la corporación en una competencia desleal. Si un obrero quiere vender su fuerza de trabajo en el único monopolio posible, el suyo, tiene que subrogarse a la precarización de sus condiciones, aumentando el grado de explotación de la clase obrera. Cuanto mayor es ese grado de explotación, más aumenta el capital. Como dijo Marx en su obra “Salario, precio y ganancia (1865)”, cuanto más aumenta el capital, que es trabajo asalariado cristalizado, más aumenta la ganancia capitalista y menos vale el trabajo del obrero. Son vasos comunicantes. Lo hemos visto, por ejemplo, en la crisis del ladrillo (2008), cuando entró el trabajo a destajo en la construcción y el capital se acumuló en forma de pisos. Automáticamente los albañiles acumularon pobreza, cuando la progresiva depauperización de las condiciones laborales impuestas no les permitió sostener la pseudo propiedad de sus viviendas hipotecadas y que ellos mismos producían, o, directamente, grandes estratos de la población no tuvieron acceso a ellas.

Un aumento de la circulación y producción de la mercancía sólo puede llevar a una aceleración hacia la crisis de sobreproducción. Se da la paradoja, anunciada por Marx, de que trabajar más nos vuelve más pobres. Los capitalistas trabajan sobre nuevas formas de producir (como el Método Toyota, por ejemplo), para buscar una solución para alargar la vida al enfermo terminal.

Ya que la participación del obrero en una producción que está socializada cada vez es menor, con lo que se precariza sus condiciones, la velocidad del aumento de capital con su consecuencia directa sobre la clase obrera, repercutirá en el acceso y la velocidad de consumo de las mercancías consumidas por los obreros, lo que hará que el capital (trabajo asalariado cristalizado) se acumule pero se estanque, y que tengan que vender más barato, reduciendo su tasa de ganancia que repercutirá en la velocidad de nuevas guerras.

Ante esta violencia impuesta por el capitalismo, la vanguardia obrera consciente debe transmitir a la clase obrera que solo hay una alternativa, sencilla y clara, la socialización de los medios de producción instaurando el Socialismo y la planificación económica que termine con la anarquía productiva.

En España, la participación en la plusvalía extraída de los países colonizados que nos habla Lenin en su obra “¿Qué hacer? (1902)”, y que impedía hacer la Revolución en un país industrializado, ha cesado. Se acabaron las aristocracias obreras y, consecuentemente y de forma progresiva, se acabarán los obreros sin conciencia de clase, ya que el capital sólo socializa la miseria y la explotación. La robotización será su tumba. Obreros, socialicemos nuestra producción y la apropiación indebida de esos elementos parasitarios. Trabajemos en la única opción que nos ofrece nuestra propia supervivencia, la construcción del Socialismo.

 

¡POR LA SOCIALIZACIÓN DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.

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