La ofensiva burguesa contra la educación y la sanidad
Los ataques contra la educación y la sanidad públicas en Madrid no son hechos aislados ni errores de gestión. Son la expresión directa del capitalismo y de sus administradores políticos. Mientras miles de profesores salen a las calles denunciando el deterioro de la enseñanza pública y las condiciones cada vez más precarias en colegios, institutos y universidades, los trabajadores de la sanidad privada vinculada a Quirón se ven obligados a ir a la huelga ante la creciente explotación y el enriquecimiento de las empresas sanitarias que reciben dinero público.
El mismo Gobierno que habla de “libertad” condena a la juventud obrera a aulas masificadas, precariedad educativa y deterioro cultural. Al mismo tiempo, desvía millones hacia empresas privadas de la sanidad. No son dos conflictos diferentes. Es el mismo mecanismo capitalista actuando sobre los servicios esenciales de la clase trabajadora.
La burguesía necesita destruir poco a poco lo público para convertir los derechos conseguidos tras décadas de lucha obrera en nuevos sectores de beneficio privado. Primero destruyen los servicios públicos, luego justifican su privatización y finalmente entregan sectores enteros a empresarios y fondos parásitos que viven de la necesidad y del sufrimiento de la gran mayoría. La educación se convierte en un medio para producir trabajadores dóciles donde el objetivo no es formar, sino sacar un rédito económico y la sanidad se transforma en mercancía.
Mientras tanto, los trabajadores de ambos sectores llevan sobre sus espaldas jornadas insoportables, salarios insuficientes y plantillas cada vez más debilitadas. Profesores y sanitarios tienen al mismo enemigo de clase: un sistema económico incapaz de garantizar condiciones dignas incluso en áreas fundamentales para la vida humana.
Frente a esta situación, la clase obrera no puede limitarse a la indignación pasiva ni a confiar en quienes gestionan el mismo sistema que provoca el problema. Solo la organización combativa, la unidad entre los comunistas y la clase obrera de todos los sectores y la recuperación de una política auténticamente obrera y marxista pueden enfrentar la destrucción planificada de los servicios públicos.
Cada escuela abandonada y cada hospital privatizado son una prueba de que el capitalismo solo ofrece decadencia social, precariedad y saqueo.
La lucha por la educación y la sanidad públicas es inseparable de la lucha contra el dominio de la burguesía y contra un sistema construido para enriquecer a una minoría a costa de la mayoría trabajadora.
¡Socialismo o barbarie!
Comité Regional del PCOE en Madrid

