El oportunismo y los empresarios ‘buenos’: Ocultar la lucha de clases para seguir engañando al pueblo

El principal frente de batalla de la lucha de clases en los últimos años ha sido sin duda la lucha ideológica. La burguesía entendió la importancia de ganar esta lucha ya desde las revoluciones que instauraron el capitalismo, y lleva muchos años combatiendo en este plano para sostener un sistema moribundo. Sólo la temporal victoria de la burguesía sobre el proletariado en la lucha ideológica puede sostener un sistema que sólo genera miseria y muerte, y la burguesía, totalmente consciente de ello, lo apuesta todo a esta lucha.

En esta batalla ideológica en la que la burguesía dispone de todos sus medios de manipulación, juega un papel crucial el oportunismo. Mantener a parte del proletariado con esperanzas en el sistema, sostener su pata izquierda, es vital para que las clases populares no se organicen revolucionariamente para acabar con el capitalismo, engañadas con falsas esperanzas de mejorar sus vidas reformando el sistema.

El oportunismo para sostener su mentira necesita en primer lugar ocultar cuál es el origen de los problemas del pueblo, el propio sistema capitalista, y a su vez ocultar la lucha de clases, pues entendiendo esta lucha el pueblo adquiere conciencia y abandona al oportunismo para organizarse revolucionariamente, dejando de lado los cantos de sirena.

Esta labor de ocultar la lucha de clases lleva realizándola Podemos en los últimos años sin descanso, engañando miserablemente a la clase trabajadora a la que dice representar, defendiendo ante el pueblo a los ‘empresarios buenos’ que contribuyen “al bienestar social” o que “pagan impuestos aquí”, los “empresarios patrióticos”, frente a los ‘empresarios malos’, “los buitres y los especuladores”, tranquilizando al capitallos que de verdad mandan – para que entiendan que este “gobierno progresista” no supone ninguna amenaza para los millonarios beneficios de una minoría parasitaria.

Al engañar al pueblo y mostrarle que hay empresarios buenos y malos, se oculta la realidad que rige todas nuestras vidas, que existen dos clases sociales cuyos intereses están enfrentados, que hay una lucha entre dichas clases con intereses contrapuestos e irreconciliables, que no es una lucha entre ‘buenos’ y ‘malos’, sino entre burguesía y proletariado, la misma lucha que ha sido el motor de la historia desde que surgieron las clases sociales, la lucha entre amos y esclavos, entre señores feudales y siervos, entre opresores y oprimidos.

Y esta lucha sólo tiene una salida, sólo lleva a una posible resolución, una revolución que entierre el sistema actual y por la que se construya uno nuevo. El esclavismo dio paso al feudalismo, este al capitalismo, y este último está condenado a dar paso al socialismo, de forma irremediable, puesto que ya los medios de producción están prácticamente socializados, ya las empresas funcionan íntegramente con trabajadores, son asalariados quienes las dirigen y las hacen funcionar en el día a día, y ya los dueños de estas empresas, de los medios de producción, no aportan nada a la sociedad, no hacen más que acaparar los beneficios generados por sus trabajadores.

Pero el capitalismo no caerá por sí mismo, si el pueblo no se organiza para mandarlo al estercolero de la historia. Y el pueblo no se organizará mientras siga escuchando los cantos de sirena del oportunismo miserable y traidor que pretende seguir sometiendo a una mayoría a la miseria por treinta monedas de plata.

Sólo nos queda una salida, unir todas las luchas en un Frente Único de Pueblo que las aglutine en una única lucha contra el responsable de todos nuestros males, el sistema capitalista, y que sirva como órgano de contrapoder para edificar el socialismo, único sistema que garantizará que toda la riqueza que generamos esté al servicio del pueblo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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