La barbarie fascista en Ucrania

Desde que se produjo el golpe de Estado de Maidán, en 2013, apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo, una sangrienta guerra civil se ha estado sucediendo a las puertas de Europa durante casi siete años. Una injerencia imperialista en la que, ante la amenaza de que Ucrania se acercara comercialmente a Rusia, las potencias occidentales usaron una carta que tenían reservada desde hacía tiempo: el apoyo a fuerzas abiertamente nazis para la consecución de dicho golpe de Estado.

Ucrania, que ya había sufrido en su historia la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, no iba a quedarse de brazos cruzados, produciéndose así el levantamiento de la población, en especial en la zona oriental, con la proclamación de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Así, el choque es, por un lado, una guerra entre el fascismo y la resistencia antifascista; y, por otro lado, es un choque geopolítico entre los intereses de la OTAN frente a los de Rusia.

Es evidente que Estados Unidos está tratando de crear una barrera de contención contra la influencia geopolítica de Rusia en Europa. Esto se ejemplifica rápidamente al observar el cerco realizado al país con bases militares. Pero, por si esto no fuera suficiente, queda la opción de convertir a los países de su alrededor en estados-títeres, abiertamente fascistas, del imperialismo occidental: Polonia, Ucrania, Hungría o la aún abierta injerencia contra Bielorrusia, lo que refleja de forma transparente que los intereses de los monopolios pasan por encima de los intereses nacionales y que bajo el imperialismo la soberanía nacional perece, convirtiéndose los estados capitalistas en meras sucursales de las agrupaciones imperialistas donde los políticos-títeres de los monopolios capitalistas aplican sin rechistar toda clase de políticas que reprimen al pueblo trabajador.

El conflicto de Ucrania saltó de nuevo a la escena informativa cuando Volodymyr Zlensky, presidente ucraniano, firmó una declaración de guerra contra Rusia el pasado 24 de marzo. El objetivo de Ucrania no sería otro que recuperar Crimea por la fuerza militar. Un movimiento que sin duda alguna tiene detrás el respaldo inquebrantable de la “progresista” administración Biden. Así, con el apoyo estadounidense, el gobierno ucraniano solicitó a la OTAN la realización de ejercicios militares en la zona fronteriza con Rusia. El 1 de abril, durante la reunión del Consejo de la OTAN, EEUU no dudó en ofrecer su auxilio de intensificarse el conflicto con Rusia.

Ante la perspectiva más que evidente de que Ucrania no busca una salida pacífica al conflicto, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk anunciaron el inicio de un programa de formación militar para sus ciudadanos entre 18 y 27 años.

Fiel a la esencia inhumana del fascismo, las fuerzas de ocupación fascistas de Ucrania llevaron a cabo maniobras militares en la línea de demarcación del Donbass, siguiendo las órdenes del gobierno golpista apoyado por EEUU y la Unión Europea. Como consecuencia de las acciones criminales de los militares de Ucrania, un niño de 5 años fue asesinado por un ataque con drones ucranianos el pasado 3 de abril en la localidad de Aleksandrovskoye.

Los monopolios americanos y europeos en su disputa por Ucrania frente a los oligarcas rusos son los máximos responsables de la miseria que vive el pueblo ucraniano. Al objeto de desplazar la influencia de Rusia y China, EEUU y Europa no dudan en emplear a los fascistas como fuerza de choque con el fin de poner bajo su control a la totalidad del pueblo y el territorio ucraniano.

La “democrática” Unión Europea, al servicio de los intereses de Washington, no ha dudado en ningún momento del conflicto en manipular a la opinión pública y ocultar en sus medios de “comunicación” que Ucrania está tomada por el fascismo. Los medios no dudan en explicar lo sucedido como un supuesto enfrentamiento entre el gobierno ucraniano y Rusia, cuando lo que vemos en la realidad es la resistencia armada de un pueblo que busca ser soberano y que no quiere ser sometido por la barbarie fascista.

Ucrania es, por desgracia, el ejemplo vivo de cómo actúa el imperialismo, de cómo el reparto de la riqueza en el mundo se efectúa por medio de la fuerza y el dominio; de cómo los imperialistas no dudan en derramar la sangre de los trabajadores en sus disputas por el control geopolítico de los distintos rincones del mundo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) manifestamos nuestra absoluta solidaridad con la resistencia antifascista de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Al mismo tiempo, condenamos frontalmente toda injerencia imperialista en Ucrania y denunciamos la guerra entre bloques imperialistas que está teniendo consecuencias trágicas para el pueblo ucraniano.

La única salida es la revolución socialista, arrebatarles a los oligarcas, a los burgueses y a los monopolios todo el poder político y económico que ostentan actualmente. En las manos de los explotados, de los trabajadores, está la capacidad para poner fin a la barbarie imperialista.

 

¡NO PASARÁN!

Madrid, 8 de abril de 2021

Secretaría de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

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