El precio de las aventuras imperialistas
Los distintos bloques imperialistas están abriendo guerras en varios frentes. Tras la guerra de Ucrania con Rusia, ahora viene una guerra a gran escala en Oriente Próximo que promete escalar hasta ocupar vastos territorios y no podemos descartar que nos lleven a un conflicto a nivel mundial. El pasado 6 de octubre, Israel, después de atacar Palestina, Siria, Líbano y Yemen, anunciaba que iba a atacar Irán en respuesta a su ataque previo con misiles. Hay tres alternativas, ataques presuntamente selectivos, ataques sobre infraestructuras nucleares que parece descartado y, la más plausible a día de hoy, el ataque a pozos petrolíferos. De este ataque sobre los pozos petrolíferos se hace una previsión de una reducción del 4% de la producción de crudo, lo que reportará una nueva inflación, tras el episodio de la guerra de Rusia con Ucrania, que escalará en un 8% en el salario real de la clase obrera en España. El acto de la guerra imperialista, a pesar de que se quiere disfrazar siempre como defensiva, como defensora de unos valores, es siempre una guerra de rapiña y de reparto mundial. El gasto militar que utilizan los distintos bloques imperialistas en busca de nuevos mercados, para que los obreros de distintos países se maten entre ellos, lo soporta la clase obrera sobre sus espaldas. Los salarios reales, lo que se puede adquirir con un salario en el mercado, no ha parado de reducirse desde que comenzó la escalada bélica a nivel internacional y ahora llega un nuevo episodio. Este aumento de la inflación llevará a amplias capas de la población española por debajo del umbral de la pobreza.
Ante esta situación, la solución para la clase obrera se abre en dos únicos frentes. El primer frente es a nivel nacional. La clase obrera, que es la que pone los muertos para que ellos acaparen territorios nuevos y nuevas fuentes de materias primas, deben transformar la guerra entre naciones hacia el combate sin cuartel contra su propia burguesía. El segundo frente es a nivel internacional. La clase obrera en su conjunto, con independencia de su origen, debe encaminar sus fuerzas hacia la superación del marco del trabajo asalariado, que funciona sobre la apropiación privada del trabajo social, hacia un marco de apropiación social de los réditos de su propio trabajo, expulsando a la burguesía parasitaria que nada produce aparte de guerras y evitar de esa manera que nunca más pueda embarcar a la clase obrera en sus aventuras expansionistas que chorrean sangre y lodo. A nivel internacional, solo el socialismo puede garantizar la paz y la cooperación entre los pueblos trabajadores.
Ambos frentes son revolucionarios. Ambos frentes llaman a intensificar la lucha de clases y el internacionalismo proletario. Ambos frentes llaman a engrosar las filas del partido revolucionario. Tenemos claro que el capitalismo no se va humanizar con simples reformas sino con su completa demolición. Sólo la clase obrera llevando a cabo su misión histórica puede transformar las condiciones de un sistema caduco a un sistema superior, el socialismo. El PCOE estará siempre a la vanguardia de esta lucha como escuela ideológica de la clase obrera, porque entendemos que su única oportunidad de supervivencia es terminar con este sistema criminal, al que le sobran millones de personas, y que deben ser cremadas en los distintos frentes de guerra. La clase obrera, despojada del fruto de su trabajo, solo posee el arma de la organización aprovechando su número y su fuerza. Por eso, te llamamos a integrarte en nuestras filas para organizar la resistencia.
¡Paz entre pueblos!
¡Guerra entre clases!
¡Sólo el socialismo puede salvar al mundo!
COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

