El ático de Ayuso: el derroche de los explotadores, la miseria de los trabajadores

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Hay imágenes que reflejan una época.

La Comunidad de Madrid compra un ático de lujo pagado con dinero público (para no se sabe muy bien qué), a través de una de las empresas menos transparentes de la Comunidad: Planifica Madrid.

Cinco meses antes de la adquisición del ático de Chamberí de Ayuso, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid dio luz verde a una modificación presupuestaria de 9 millones de euros para esta empresa pública encargada de la compra. La compra tiene lugar el 14 de abril de 2026. El ático tenía 486 metros cuadrados (200 de ellos de terraza) y un coste de 6,3 millones de euros. Además, estaba frente a la vivienda privada donde reside la madre de la presidenta.

No es casualidad que, según comenta el periodista David FernándezLa única manera de ejecutar esa compra es con una de las empresas más opacas que hay en la Comunidad de Madrid, que es Planifica Madrid. Antes sabéis que estaba en Nuevo Arpegio, que antes se llamaba Arpegio, que antes se llamaba Obras de Madrid, que antes se llamaba Proma… Bueno, ha pasado por muchos nombres, porque ha tenido muchos pufos en su historia con Esperanza Aguirre, con Cristina Cifuentes… De hecho, hay una pieza en el caso Púnica que va sobre esta empresa, que todavía no se ha juzgado, y varios funcionarios que actualmente trabajan en esa empresa van a ser juzgados“.

El 15 de abril de 2026, el medio digital Eldiario.es publicaba que la presidenta de la Comunidad de Madrid había buscado piso para comprar en Chamberí, siendo un cargo público el encargado de los contactos y las visitas. Tres meses después, el pasado 30 de julio sale a la luz esa compra por 6,3 millones de euros revelada por El País. Y en paralelo, ese mismo día conocemos que González Amador, pareja de la presidenta, pone en venta el piso que compartían por 1,8 millones, el piso que había comprado en 2022 por 850.000 euros. 24 horas más tarde, la Comunidad de Madrid anuncia que el ático salía a la venta.

Mientras a la clase trabajadora se le repite hasta el cansancio que la vivienda es una cuestión de oferta y demanda y que cada persona debe buscarse la vida mediante un supuesto “esfuerzo”, el aparato político, de alguna forma encuentra millones para realizar operaciones inmobiliarias de este tamaño y pretenden que lo consideremos una simple “cuestión administrativa” (tomándonos por tontos cuanto menos).

Pero no, no estamos ante una simple “cuestión administrativa”, estamos ante una cuestión política, y sobre todo ante una cuestión de clase.

Porque hay algo que resulta extremadamente difícil de ignorar, por no decir imposible: mientras Madrid se convierte en una ciudad prácticamente inaccesible para la mayoría de los trabajadores, mientras miles de jóvenes no pueden ni siquiera soñar con independizarse y mientras acceder a una vivienda digna cada vez supone una parte mayor de los salarios, la Comunidad de Madrid por arte de magia encuentra millones para comprar un ático de lujo, que ningún trabajador podría ni siquiera soñar con tener.

Lo realmente impactante de este caso no es lo anterior, sino con la normalidad que se produce.

Para el trabajador, según la burguesía y sus secuaces, la vivienda es un problema que se tiene que resolver individualmente. “Ahorra”, “trabaja más”, “vete a vivir más lejos”, “comparte piso”. Y un largo etcéteras de supuestas soluciones a algo que no debería ser un problema.

Sin embargo, para los que ocupan posiciones de poder y para sus lacayos, parece que siempre tienen a mano una solución institucional ¡Y luego tienen la cara de hablarte de esfuerzos!

Cuando se trata de la clase trabajadora siempre tienen una palabra preparada: sacrificio. Se recortan servicios, se contienen salarios y se deterioran las condiciones de vida en nombre de una supuesta eficiencia económica.

Pero cuando se trata de ellos, el discurso cambia completamente. Entonces aparecen los millones, los informes, los tecnicismos y todo un surtido de justificaciones para presentarnos como normal algo que para cualquier obrero sería inalcanzable.

El dinero público, que rápidamente se nos presenta como insuficiente para garantizar derechos, parece encontrar otras posibilidades cuando están en juego los privilegios de los que gobiernan.

Y esto es el punto central: cuando se trata de los trabajadores siempre faltan los recursos, sin embargo, cuando se trata de la burguesía y sus gobernantes, mágicamente, siempre aparece una solución. No estamos ante una cuestión administrativa, sino ante el reflejo de una sociedad en la que los privilegios de unos pocos se sostienen gracias al sacrificio de la clase trabajadora.

Frente a esta situación no debemos callarnos y hacer como que no ha pasado nada. Una vivienda digna no puede ser un privilegio de clase, debe de ser un derecho garantizado para todos los trabajadores.

La riqueza que producimos los trabajadores debe de estar al servicio de quienes la producen. Pero esto solo puede lograrse bajo el Socialismo pues, como vemos, bajo el sistema capitalista de producción, la vivienda, la salud y cualquier otro derecho solo está garantizado para la burguesía y sus lacayos.

 

¡Organízate en el Partido Comunista Obrero Español!

¡Socialismo o barbarie!

Célula Iosif Stalin del PCOE en Madrid

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