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¿Adónde nos lleva el capitalismo?

Nunca la humanidad se había enfrentado a un trance tan crítico como el actual, en el que se pusiera en cuestión su propia existencia. Cuando varios países de Europa insinúan la posibilidad de un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia, e incluso se preparan militarmente para afrontar dicha eventualidad, es que el riesgo existe. Pero ¿qué hay detrás de esta locura?

Parece ser cierto que Europa, junto con los EEUU poseen un mayor y hasta mejor arsenal de armas convencionales, por consiguiente, Rusia perdería la guerra. Pero ni los rusos, ni nadie, teniendo el mayor y mejor depósito del mundo, con más de seis mil armas nucleares, iba a soportar una derrota de esa índole, pues el pudor, una vez muertos, no les vale.

En última instancia, las consecuencias de la utilización por parte de Rusia de las armas nucleares, supondría la desaparición de la humanidad. Su arsenal es el más potente del mundo y unido al de los EEUU y Europa sería un infierno para el género humano y para nuestro planeta.

Según los científicos unos cuatro días después de la explosión atómica, cuando se disipe el humo, tras dejar cientos de millones de muertos, comenzaría lo que ellos consideran que es lo peor y que designan como “el invierno nuclear”, se daría pues, la “destrucción mutua asegurada”. Es decir, tanto los rusos como sus adversarios morirían y la humanidad estaría en peligro de extinción.

Y todo esto ¿Por qué? y ¿Para qué? Por el egoísmo de una élite que domina la economía mundial, que ve como la vigencia del capitalismo está a punto de cumplir, al igual que sucedió con el feudalismo y el esclavismo, pues la dialéctica de la historia es implacable. Pero ellos mantienen la opinión que sin su presencia el mundo no tiene razón de ser.

En este terreno tan explosivo nos desenvolvemos los trabajadores ignorando una realidad que no tiene nada de ciencia ficción. Los políticos del Capital procuran no abrir debate al respecto, lo que significa que su adscripción a las posiciones europeas no tiene discusión. En definitiva, los trabajadores nos podemos ver envueltos en una guerra infernal preguntándonos ¿Por qué? y ¿Para qué?

Ante este panorama, la derecha y la izquierda parlamentaria, la prensa, la radio y la televisión de nuestro país se escabullen de este problema cardinal para que, llegado el momento, lo aceptemos irremediablemente.

El PCOE hace un llamamiento a la clase trabajadora de nuestro país, a los intelectuales, a las asociaciones populares como sindicatos de clase, asociaciones de vecinos, a todo el pueblo trabajador en general para que exijan al gobierno la retirada de España de las asociaciones monopolistas como la OTAN y la UE, garantes de la explotación capitalista sobre las clases trabajadoras y promotores de las guerras.

Llamamos a todos los comunistas y gente de izquierda para unirnos en un amplio frente contra la guerra y por la lucha por el socialismo.

 

¡NO A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Contra la privatización, por la socialización

Los últimos movimientos del ayuntamiento de Sevilla resuenan con rabia por los barrios obreros de la ciudad. El pasado 25 de febrero salió a la luz una noticia sobre la propuesta que José Luís Sanz, alcalde municipal, lanzó al gobierno de PSOE-SUMAR (concretamente al Ministerio de Hacienda) acerca de la privatización de la Plaza de España.

Bajo el pretexto del costoso precio que supone la preservación del patrimonio alega como necesario cercar el espacio público, cobrar la entrada por “3 o 4 euros” e incrementar la vigilancia 24 horas al día. A la clase trabajadora sevillana no nos sorprende lo más mínimo las pretensiones capitalistas de esta índole, pues tenemos un largo recorrido y experiencia en este sentido -con independencia del color que vista el gobierno de turno-.

La privatización es un hecho general que atraviesa todas las esferas sociales de la realidad sevillana. Esta misma situación acontece desde los espacios públicos hasta los centros médicos, pasando por la educación y siguiendo por todos aquellos lugares que los capitalistas han saqueado bajo la imposición de su sacrosanta ley natural: la propiedad privada. A su vez, la privatización de estos espacios conlleva el aumento del gasto público en blindar la seguridad de la zona, de la que sabemos, al menos, que responderá a los intereses de aquellas empresas privadas de seguridad, fortaleciendo no solo el capital privado sino los aparatos de represión de la burguesía. Todo esto en un marco general del incremento sustancial del presupuesto en defensa.

Somos conscientes de que este hecho, a pesar de haber sido denegado, es el preámbulo a la privatización total; es el preámbulo del fin de la desmercantilización parcial. Esto mismo entra en contradicción, mas el mismo capital ha asumido que será necesario más pronto que tarde alguna medida económica con el fin de paliar las carencias que los salarios dejan sobre la clase trabajadora, como es el SMI o IMV. Nuestro interés, el de la clase obrera, no pasa por reclamar o exigir -únicamente- el acceso público de los derechos básicos, sino la socialización de todas las esferas de la vida humana.

La complicidad del Estado con este tipo de medidas está absolutamente comprometida con la pequeña, mediana y gran burguesía, en claro detrimento de las condiciones de la mayoría social. Esto es palpable en tanto al uso privado del suelo público por los hosteleros, medida impuesta por la ordenanza municipal. La demanda de licencias para veladores exteriores se ha visto incrementada exponencialmente desde 2011, de tal manera que se duplicaron dichas licencias 5 años más tarde. Es de sobra conocido la cantidad de suelo de más que estas burguesías se apropian, muchas veces saltándose sus propias leyes, dejando en muchos casos las aceras completas, inundando los carriles bici con sus mesas o impidiendo el tránsito normal. En un momento de retroceso del pequeño capital, donde la proletarización de estas clases está a la orden del día, utilizan todos los métodos posibles para salvaguardar su posición de explotadores. No son solo sanguijuelas que parasitan físicamente la ciudad, sino que exprimen al máximo a sus trabajadores con unas tasas de explotación altísimas.

Por otro lado, nos encontramos ante el desolador panorama de la privatización de la enseñanza superior, donde las universidades privadas ganan cuotas de mercado año tras año mientras las públicas siguen en continuo retroceso. El grado de composición orgánica del capital distancia aún más las diferencias de clase, haciendo que la enseñanza sea cada vez un ámbito más restringido para quienes puedan costearla, para los hijos de la burguesía. Así mismo, el desdoblamiento de la juventud trabajadora vuelve a pronunciarse ante la necesidad de trabajar y estudiar simultáneamente, siendo estos trabajos mayoritariamente temporales y muy precarizados. Paralelamente a la enseñanza superior se encuentra el aumento sustancial de las Formaciones Profesionales de ámbito privado, con un coste de miles de euros por curso. Hay que añadir en este sentido la subida del ratio del alumnado en dicha enseñanza, además de la competencia que encarna la matriculación por la carencia de plazas. Una vez más, somos la clase trabajadora en su conjunto quienes pagamos el alto precio de los entresijos capitalistas, cuyo sistema no se aguanta si no es con el endurecimiento de la carestía de vida, la represión y la bajada continuada de los salarios.

El ayuntamiento de Sevilla sólo recuerda los espacios que tiene en propiedad una vez estos han sido expropiados por la clase obrera, como es el caso del CSOA Malatesta. Buscan cualquier excusa, da igual cual sea, con tal de conservar la propiedad y evitar la organización de clase que tanto temen, además del malestar que provoca a la burguesía especulativa de la vivienda la existencia de una oficina de okupación. Ante el problema de la vivienda nos vemos en una gran encrucijada: un derecho universal imprescindible para la vida es a la vez objeto de especulación. La casi nula regulación del precio del alquiler, sumado al incremento descontrolado de estancias turísticas con empresas como Airbnb, solo hacen subir el precio de la vivienda de tal manera que sea impagable para las familias más desfavorecidas de clase trabajadora. Respecto a ello cabe destacar el proceso de expulsión de la clase trabajadora del centro histórico de las ciudades en favor del turismo. Es el caso de la ciudad de Sevilla, mientras que en los últimos 20 años la población de la provincia ha aumentado en más de 174 mil personas, en la ciudad ha caído en casi 26 mil, impulsado por zonas céntricas como el Casco Antiguo, la Macarena o Triana. Esta es la consecuencia de la privatización de los centros históricos y culturales de las ciudades, transformándolas en auténticos parques temáticos, las cuales se convierten en una mercancía más con la que el capital busca aumentar sus ganancias.

En este sentido cabe mencionar la cada vez más tardía emancipación de la juventud, puesto que las condiciones de trabajo que tiene -como anteriormente mencionamos con la temporalidad y la precarización de los sueldos- hace imposible habitar una vivienda fuera de la casa de los progenitores. En el caso de poder hacerlo no es menos preocupante, puesto que gran parte del salario irá destinado sólo al pago del alquiler. Esto mismo, entre una multitud de cuestiones, explica que el deterioro de la salud mental de la juventud no solo tiene su origen en la lucha de clases, sino que encuentra su solución a través del fin de la misma.

La privatización de la salud se une al proceso de privatización general de la vida en Sevilla. Estas privatizaciones se ensañan con la parte más joven del proletariado, en este caso con los centros de pediatría. Más de 50.000 niños no son atendidos por sus pediatras en los centros de salud correspondientes y la directriz central de la colaboración públicoprivada en la sanidad solo refuerza las arcas de los capitalistas, una vez más, en perjuicio de la clase trabajadora. Los vecinos y vecinas de los barrios obreros y pueblos de la provincia se organizan para reclamar por vías legales los atropellos que sufrimos diariamente.

Lejos de confiar en la benevolencia de las instituciones públicas como herramientas que están al servicio de la mayoría, debemos considerar no sólo las limitaciones que suponen las reformas, sino el desgaste acumulado que implica para la militancia y el activismo el agotamiento de las vías legales, sobre todo viendo que nunca llegan a nada sustancialmente beneficioso para nuestra clase. Debemos llevar a cabo un análisis preciso de la situación en la que se encuentra el mundo para conocer qué estamos viviendo, qué nos espera y cómo podemos superar la realidad existente.

Ante una crisis general del sistema capitalista, donde la tasa de ganancia se encuentra bajo mínimos, debemos tener en cuenta la consideración de proclamas del retorno al Estado del Bienestar como una quimera, como un hecho que no depende de las voluntades populares ni institucionales. En un momento de ofensiva capitalista ante el retroceso del capital, la tendencia natural del sistema es la búsqueda del beneficio al coste que sea y esto concierne al recorte continuo de aquellos derechos que una vez se tuvieron. En otras palabras, la vuelta al Estado del Bienestar no puede realizarse porque las condiciones materiales de la economía mundial así lo determinan (debido al estado de crisis del capital) y no por la voluntad malévola de tal o cual figura. Los comunistas lo tenemos claro: es el momento del Socialismo.

El sistema capitalista no sólo ha demostrado su deterioro histórico, su incapacidad de reproducirse sin devastar sus dos fuentes principales de riqueza, las cuales son el ser humano y la naturaleza, como ya anticipó Marx; sino que ha demostrado que la clase obrera es más capaz que nunca -gracias al avance tecnológico- de organizar su propia vida. Si alguna vez tuvo alguna relevancia histórica la figura del capitalista en el trabajo, ésta ha quedado totalmente aniquilada por el avance de las fuerzas productivas. No obstante, pese a la tendencia de la pérdida de valor de las mercancías por el aumento del capital continuo en detrimento del variable, el sistema capitalista no caerá por sí mismo.

La historia nos muestra que es más necesario que nunca construir nuestras propias instituciones -al servicio de la mayoría obrera- y destruir el Estado burgués que nos reprime; la unificación de las luchas en torno al Frente Único del Pueblo y la toma del control económico y político para construir una nueva sociedad. A su vez, la unidad de la clase obrera sólo se construye si se constituye la unidad de los comunistas en torno al Partido Leninista de nuevo tipo, requisito sin el cual el comunismo seguirá residiendo en la marginalidad social. Sólo la revolución proletaria puede sentar las bases sobre las que construir un nuevo mundo.

 

¡POR LA SOCIALIZACIÓN DE LO PRIVATIZADO!

¡POR LA UNIDAD DE LAS LUCHAS CONTRA EL CAPITALISMO!

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

Célula Iósif Stalin del PCOE




La impunidad como garantía de reincidencia

Veíamos hace poco en el periódico el caso del juicio de 25 neonazis encausados por irrumpir a golpes en la manifestación del Día de la Comunitat Valenciana de 2017 y que habían aceptado penas de entre 12 y 24 meses por un delito contra los derechos fundamentales, penas que no sólo nos parecen nimias y arbitrarias, sino que además impiden su ingreso en prisión.

Estos elementos indeseables no tardaron en reincidir de inmediato, ya que al salir de los juzgados incurrieron en gritos y amenazas contra los antifascistas que estaban concentrados frente a los juzgados, con cosas como “poco os dimos” o “nos hubiera salido más barato mataros”, que podrían constituir unos presuntos delitos de odio y amenazas graves, y que dejan claro que conocen bien la impunidad en la que se mueven. Y es justamente esta impunidad, donde muchas veces actúan como grupos parapoliciales, como se pudo ver en el caso de los antifascistas en la misma Valencia, con peticiones fiscales elevadísimas y de las que dimos cuenta en el PCOE, que demuestran el sesgo necesario que se toma la justicia burguesa para que estos elementos gocen de una impunidad tan pronunciada que les permite reincidir, de forma flagrante e inmediata, sin miedo a las consecuencias. Es justamente esta impunidad una garantía de reincidencia que dejará más víctimas y encausados en el frente antifascista, como por ejemplo los antifascistas de Valencia y más casos de colaboración e impunidad flagrante en el otro extremo.

Desde el PCOE tenemos plena conciencia de que se trata de una justicia de clase y que estos individuos gozan de prebendas por ser el ariete de los intereses de la burguesía. Por eso, lanzamos toda nuestra solidaridad con los antifascistas encausados anteriormente citados, con los que recibieron la agresión y con los que recibieron los posteriores insultos y amenazas. Por eso, hacemos un llamamiento a engrosar las filas del PCOE para desde un partido proletario, disciplinado y revolucionario, organizar a la clase obrera para que ninguna agresión quede sin respuesta y conducir a la revolución socialista como garante de una verdadera justicia para la clase obrera.

 

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




El gobierno andaluz muestra una vez más que está al servicio de la burguesía

En los últimos años hemos presenciado cómo la clase capitalista ha incrementado sus beneficios a costa del empobrecimiento de la clase obrera. Primero fueron las energéticas, encareciendo el precio de la energía para obtener unas ganancias récord. Después han sido los bancos, aumentando las cuotas hipotecarias a las familias y obteniendo, los cinco bancos principales, unos beneficios en 2023 que superan los 26 mil millones de euros. Mientras ellos acumulan más riqueza, aumenta la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, alcanzando al 26’5% de la población, elevándose ésta hasta el 37’5% en Andalucía.

El sistema capitalista se encuentra en tal punto de descomposición que sólo puede incrementar sus beneficios empobreciendo a la clase obrera. Pero este empobrecimiento no se da solo con la bajada de los salarios reales, los cuales cayeron un 5’2% en 2022, sino también a través del empeoramiento de los supuestos servicios públicos.

Prueba de ello son las políticas que está llevando a cabo el gobierno de la comunidad andaluza. Ante la situación tan lamentable de la sanidad pública el presidente de la Junta Moreno Bonilla ha decidido destinar 120 millones de euros más a la sanidad privada con la excusa de disminuir las listas de espera, unos contratos que además se realizarán a dedo. Esta decisión se enmarca en un conjunto de medidas destinadas a privatizar la sanidad, a lo que también contribuye la orden aprobada hace meses por la cual se comenzó a derivar la atención primaria a la sanidad privada, fijando el precio de cada consulta en los 65€, y los constantes aumentos presupuestarios destinados a la sanidad privada. De esta forma la clase capitalista no sólo aumenta sus beneficios a través de los precios o reduciendo salarios, sino que también se está incrementando el dinero público que reciben, dinero que en su mayoría sale de los impuestos que paga la clase trabajadora.

A todo ello hay que sumarle el decreto ley de simplificación administrativa de la Junta de Andalucía que se aprobó hace unos días en el parlamento andaluz, cuyo objetivo es “desburocratizar” la Administración, es decir, liberalizar aún más la economía andaluza. Entre otros cambios, desde ahora las empresas privadas podrán validar proyectos urbanísticos.

Como vemos en los mayores beneficios de la clase capitalista tienen mucho que ver los diferentes gobiernos, los cuales son cómplices del empeoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera. Ninguno de los partidos de la burguesía defenderá los intereses de la clase obrera, ya que estos intereses siempre pasarán por superar el sistema capitalista, un sistema criminal que todos los partidos de los diferentes parlamentos buscan mantener. Frente a las falsas promesas de oportunistas y reformistas, la unidad y organización de la clase obrera contra la burguesía y sus políticos es lo único que pondrá fin al empobrecimiento constante de nuestra clase.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 Comité Provincial del PCOE en Sevilla




La clase obrera debe organizarse para acabar con este criminal sistema

El día de ayer, 2 de marzo, se cumplieron 50 años del asesinato del militante antifascista, defensor del comunismo libertario, Salvador Puig Antich, asesinado a garrote vil y sentenciado por una Judicatura que, cinco décadas después, sigue estando en manos de los mismos franquistas que antes y sus descendientes.

Hoy, 3 de marzo, se cumplen 48 años del asesinato de cinco obreros de Vitoria, acribillados por la policía mandatada por los franquistas Martín Villa y Fraga, dirigente y fundador del PP, a los que el Estado ha otorgado impunidad absoluta ante estos cinco asesinatos. Esta gentuza, y sus herederos políticos hoy, corruptos y criminales hasta el tuétano, son los que dan lecciones de democracia mostrándose qué tipo de “democracia” hay en el Estado español.

Cinco décadas después, los mismos que antaño condenaban a hijos de la clase obrera a la muerte por garrote vil o lanzaban gases en la Iglesia de San Francisco de Asís, que albergaba a 4.000 obreros, para provocar la salida de éstos y poderlos fusilar a quemarropa por la Policía, como aconteció en Vitoria por orden de los franquistas Fraga y Martín Villa – ambos posteriormente, de la noche a la mañana, “demócratas” del PP –, han seguido manteniendo, durante todo este tiempo, el poder.

Ello se puede corroborar con claridad en la judicatura, donde tanto en el Tribunal Supremo como en la Audiencia Nacional – antaño Tribunal de Orden Público –siguen manteniendo su esencia represora, y se sigue reprimiendo políticamente – al objeto de boicotear al poder legislativo, donde hay una mayoría que persigue el acuerdo de una amnistía para con los represaliados independentistas y con el pueblo catalán acosados y reprimidos desde 2014 por el Estado fascista español –. Esta semana el Tribunal Supremo ha abierto causa contra dirigentes independentistas – Puigdemont y Wagensberg – por Tsunami Democràtic estimando que hay que abrir una causa contra ellos por terrorismo, de tal manera que para ese Tribunal, al igual que para un juez de la Audiencia Nacional, todos ellos vinculados con los herederos de Franco, con el PP, la movilización del pueblo es terrorismo. Curiosamente, una forma de cavilar diferente a cuando se movilizan los fascistas, los cuales son amablemente tratados por las Fuerzas Represivas del Estado y por dichos juzgados y es que, al fin y al cabo, la minoría fascista que sale a la calle abraza la misma ideología y son camaradas de aquellos que ajustician al pueblo con las togas desde Tribunales de Justicia que llevan desde 1939 agrediendo al pueblo e insultando a la Justicia. Para el Estado y sus jueces hoy, todo aquello que no sea fascista es terrorista.

Y es que, en el momento de descomposición del imperialismo, al Estado español únicamente le vale un legislativo y un ejecutivo plenamente alineados con la ideología fascista del Estado y, por ello, los jueces no vacilan en salir en defensa de la ideología del Estado, del fascismo, no dudando en boicotear las iniciativas políticas que emanan del parlamento, mostrando su total adscripción a las fuerzas más reaccionarias del tablero político del régimen, escorado a la extrema derecha, actuando como peones del fascismo, del PP y VOX.

El desarrollo de la robotización y de la inteligencia artificial significará la eliminación de 2 millones de puestos de trabajo en esta década en España. Y según Goldman Sachs, el desarrollo de la inteligencia artificial liquidará en torno a 300 millones de empleos de aquí a 2030.

Este proceso de automatización, en sí, niega al capitalismo en tanto se desequilibra la composición orgánica del capital en favor del capital constante reduciéndose la parte del capital variable, la que se destina a la contratación de obreros, que es la parte del capital que genera plusvalía. Este hecho va a condenar a millones de obreros a no trabajar nunca. Ello también implicará una reducción notable de unos servicios públicos – sanidad, educación y pensiones – que cada día que pasa son peores.

Para los capitalistas hay un excedente de seres humanos, y es por ello que todo lo apuestan al fascismo, que en política exterior es la guerra imperialista y, en política interior, la represión inmisericorde y la depauperación máxima de las condiciones de vida de la clase obrera.

Por ello, no es casual que el ministro de defensa de Alemania Boris Pistorius le diga al pueblo alemán que debe ir preparándose para una guerra contra Rusia, o que la presidenta de la Comisión Europea, y marioneta máxima de los EEUU en la UE, Úrsula Von der Leyen, indique a los civiles europeos que se preparen para la guerra defendiendo un incremento del gasto militar, repitiendo a pies juntillas las directrices vertidas a primeros de año por la organización terrorista OTAN a través de su jefe del Comité Militar, el Almirante holandés Robert Peter Bauer.

Los capitalistas tienen trazado su plan para desprenderse de todo aquel excedente humano, de la parte de la clase obrera, una parte cada vez mayor como consecuencia del desarrollo de la automatización y, por ello, la guerra.

El capitalismo, como decía el Che, es el genocida más respetado del mundo y todas sus instituciones están dirigidas por fascistas, auténticos canallas que no les temblará el pulso en llevar a la guerra a los obreros y, así, desprenderse de lo que ellos consideran excedente humano y satisfacer los intereses económicos de los monopolios.

En el mayor burdel que hoy tienen los EEUU, la Unión Europea, estamos viendo como los gobiernos títeres del capital europeo-norteamericano están actuando: Haciendo recortes sociales brutales, privatizando la sanidad, la educación y las pensiones públicas, precarizando las condiciones de trabajo, aplicando una política monetaria que enriquece a la banca y empobrece a los ciudadanos, incrementando el gasto militar, y robando dinero a la clase obrera para entregársela a los bancos, a los grandes monopolios y a la industria armamentística.

En el Estado español, esta política de privatización y de transferencia de riqueza de la clase obrera hacia el capital, lleva el apoyo del gobierno “progresista” de la falsa izquierda y de los mayores enemigos que tiene el pueblo trabajador hoy, CCOO y UGT, que están trabajando en privatizar la sanidad, apoyando y firmando políticas que otorgan más recursos a las mutuas y la medicina privada en detrimento de la sanidad pública y negociado convenios donde se promueven y financian planes de pensiones privados, de tal modo que, por un lado, serán los monopolios privados, la banca y aseguradoras, los que gestionen las pensiones de aquéllos trabajadores activos – cada vez menos – que accedan a dichas pensiones privadas y finiquitando el sistema público de pensiones y, consecuentemente, negando el acceso a una pensión a un número vasto de obreros.

Y mientras los capitalistas, en santa alianza de fascistas y oportunistas defienden exactamente lo mismo, los intereses de los monopolios, del gran capital, los comunistas y la izquierda antisistema nos encontramos divididos, atomizados, padeciendo una egolatría enfermiza en lugar de unir fuerzas para ir al pueblo, a la clase obrera a organizarla en una dirección revolucionaria, de ruptura con el capitalismo y con su Estado, por la construcción del socialismo y de un Estado donde el poder lo tenga la clase obrera y esté al servicio de la misma.

Es necesario tejer la unidad de la clase obrera y esta sólo puede darse desde la clase obrera organizada, desde la unidad de los comunistas y de todo aquél que esté en contra del capitalismo, del fascismo. Es momento de que los anticapitalistas, de que los comunistas, pongamos en el centro de nuestra actividad la unidad para organizar y dirigir a la clase obrera a romper con el futuro de muerte, miseria y destrucción que el capitalismo le tiene diseñado.

Y para que esa unidad sea una realidad es fundamental el fortalecimiento del Partido leninista, que es el alma y el corazón del proletariado. Y el Partido sólo puede abrirse camino combatiendo a muerte a la burguesía, a su sistema económico capitalista y a sus ideologías – el fascismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y el oportunismo.

 

¡CONTRA EL FASCISMO, FORTALECE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 3 de marzo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El dinero barato y las hipotecas

En los últimos años se ha creado un espejismo sobre el dinero barato, básicamente al cero por ciento de interés, dando por sentado que las personas de la clase obrera tenían una gran oportunidad de acceder, en condiciones muy ventajosas, al mercado del crédito. Ahora es el momento, se decía desde las entidades bancarias. Las largas filas que se hacen hoy para renegociar las condiciones de las hipotecas, de variable a fija o para alargar los años del préstamo hipotecario aumentando los intereses a pagar como contrapartida de una letra mensual más baja, demuestran que ninguna medida que se tome en relación al tema del precio del dinero es para favorecer a la clase obrera y, en el caso de las hipotecas, nos empujan a calificar de inviable la capitalización total de un préstamo hipotecario. Hay varios aspectos que nos conducen a realizar esta afirmación.

En primer lugar, hay que pensar que la vida media de las hipotecas es de treinta años y, a veces, hasta de cuarenta años y en ese impase habrá muchas fluctuaciones del precio del dinero, que afecta a los tipos de interés a pagar, y que una carestía, sostenida y recidivante, dejará el camino sembrado de cadáveres.

En segundo lugar, el acceso cada vez más tarde y de forma más precaria al mercado laboral, hace que el contratador de ese préstamo hipotecario se enfrente al reto de sobrevivir a dicho préstamo en indefensión y con una edad elevada que le alargue el préstamo más allá de su jubilación. Por la calidad y durabilidad del empleo, cada vez es menos probable que un hipotecado pueda llegar al final del préstamo y menos trabajando en el mismo empleo. Otros datos futuros, como la implementación de la inteligencia artificial y la sustitución del capital variable por capital constante en el proceso de producción, que harán desaparecer el veinticinco por ciento de los empleos en los próximos veinticinco años, nos empujan a ello.

En tercer lugar, la especulación no se produce solamente en el mercado del crédito. La especulación es el alma mater del sistema capitalista y, a la cuota mensual, hay que añadir el aumento del precio de la cesta de la compra y el encarecimiento de los suministros que son indispensables en una vivienda. Esto hace que el salario real del trabajador, tal como lo definía Marx, ya no sirva ni para mantener al obrero en condiciones óptimas para la siguiente jornada laboral y para reproducir la mano de obra. Los índices de natalidad dan buena cuenta de ello. El salario pasa automáticamente a estar por debajo de las necesidades de supervivencia, renunciando a todo para entregarse en exclusiva al pago de la usura bancaria, bajo la amenaza de verse en la calle y, encima, debiendo todavía la cantidad adeudada.

En cuarto lugar, y quizás el más importante, el dinero barato es sólo un espejismo trampa que lanza el capital al obrero para embaucarlo. Este dinero barato ha tenido la función, en exclusiva, de recapitalizar a los bancos a coste cero a través de fabricar dinero ficticio. La prueba de que esto es cierto es la inflación galopante a la que se está enfrentando Europa para compensar la formación de ese capital ficticio, atribuida miles de excusas periódicas (léase pandemia, guerra de Ucrania, etc…), y, sorpresa, la solución mágica ha sido subir los tipos de interés hasta hacer insoportable las condiciones draconianas de los obreros que se habían subrogado a una hipoteca porque el dinero era barato. Los mismos bancos que han comprado ese dinero a cero, revenden ahora ese dinero a unas condiciones que pueden llegar al seis por ciento y duplicar el precio de las cuotas mensuales. Los bancos, ahora, producen su plusvalía en base a generar inflación para la clase obrera. Se puede ver, por poner un ejemplo, en las largas colas de las filas del hambre para conseguir alimentos en la beneficencia. Eso sí, las condiciones del préstamo quedan ampliamente blindadas por la legalidad burguesa y se puede renunciar a todo, hasta a comer o a la calefacción, pero no a pagar la letra.

Lo más llamativo es que esta especulación se realiza sobre un bien básico e indispensable que es la vivienda. El apartado primero del artículo cuarenta y siete de la Constitución Española establece que:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Este bonito dechado de buenas intenciones demuestra que la legalidad burguesa es sólo papel mojado que sirve para, mediante bonitos enunciados, defender los intereses de la clase burguesa en exclusiva y que cuando a una clase social le va muy bien, por fuerza a la otra clase le tiene que ir muy mal, como en el caso que nos ocupa.

Ante este estado de cosas, el gobierno más progresista de la historia lanza una medida para seguir llevando carne para la picadora de las entidades bancarias, avalando un veinte por ciento a las personas que no lleguen a las condiciones propuestas por el banco para acceder a la hipoteca. Se trata de, una vez más mediante dinero público, proteger la cuota de ganancia de los bancos a costa de más cadáveres. No se les ocurre exigir por decreto ley la eliminación de los diferenciales, terminar la obligación de contratar seguros que encarecen el crédito o promover la dación en pago. Ya se sabe, si los bancos se enfadan y no aumentan sus ganancias como es debido, volverán a necesitar recapitalizarse con dinero público como ocurrió en 2012 o producir más dinero ficticio, lo que llevará a un nuevo episodio de inflación galopante como ocurre ahora.

Desde el PCOE tenemos claro que la única medida que se puede tomar para favorecer a la clase obrera es la socialización de la banca y eso sólo se puede realizar por métodos revolucionarios. Al reformismo pazguato del gobierno más progresista de la historia, los comunistas anteponemos la revolución socialista. También estas medidas pasan por la socialización del suelo. Nada más que por esta vía se puede garantizar el derecho a la vivienda de la clase trabajadora con un Estado proletario que socialice el parque de rentistas y grandes tenedores y genere un amplio parque público de viviendas. Ninguna rebaja en el precio del dinero u otras “cesiones” del capital son la solución a los problemas de la clase obrera. Se trata de destruir al capital y a su sistema títere, el capitalismo, para poner la riqueza al servicio de la única clase que produce valor, la clase obrera. Por eso, desde el PCOE, hacemos un amplio llamamiento a la clase obrera hacia la unión de todas sus luchas en un Frente Único del Pueblo para su plena emancipación. La cuestión es clara, o nosotros o ellos.

 

¡Por la socialización de la banca y de todos los medios de producción!

¡Toda la riqueza para la clase obrera!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




La huelga de los tractores no es para los trabajadores

Los jornaleros y temporeros, que son los que realmente trabajan la tierra, nada tienen que ver con las protestas que la burguesía agrícola y ganadera están llevando a cabo estos días. Las reivindicaciones no son para mejorar la situación en el campo; son pugnas de los burgueses con la UE por recibir más ingresos por un trabajo que no hacen ellos, sino los trabajadores a los que explotan con horas infinitas de trabajo por un mísero salario, muchas veces en condiciones de esclavitud.

Nuevamente, en estas movilizaciones, perpetradas por organizaciones fascistas y caciquiles como ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) o VOX, las consignas sacan a relucir el carácter reaccionario y fascista de la burguesía, con proclamas racistas hacia los mismos trabajadores migrantes que les trabajan el campo del que estos burgueses obtienen su riqueza. Del mismo modo, los fascistas de VOX y compañía, también han introducido discursos que nada tienen que ver con los intereses económicos burgueses en el campo, pues usan estas movilizaciones como altavoz para sus discursos negacionistas (vacunas, calentamiento global, Agenda 2030…), homófobos (ataques por su orientación sexual al ministro Marlaska), etc.

Cabe destacar, la desvinculación con la realidad de estos manifestantes, que ante mínimas cargas puntuales (como la vivida ante el Mercadona de Antequera) de los destacamentos represivos del Estado (Policía y Guardia Civil), tachan de traidores a estos porque no están al servicio del pueblo, sino de los Gobiernos. Esta gente no ha vivido cargas policiales, persecuciones, infiltraciones en movimientos y organizaciones como los antifascistas en general sí hemos vivido. Pero de lo que no se dan cuenta es que estos cuerpos policiales están a su servicio, al servicio de la burguesía, de sus intereses, y esto podemos verlo en las imágenes, por ejemplo, de un control policial, cuyo principal objetivo era cortar la entrada de la tractorada a la circulación, como hacen esfuerzo mínimo cuando los tractores los esquivan y cogen otra ruta. También se puede apreciar porque el hecho de cortar autovías, si se tratara (y de hecho ha ocurrido, véase los CDR, por ejemplo) de organizaciones que en nombre de una burguesía local ponen en jaque los intereses de la burguesía española, supondría cargas policiales, sin embargo, estos agricultores, montan barbacoas y beben alcohol entre risotadas en mitad de las autovías.

Y ante esto, los jornaleros y temporeros, trabajadores del campo, deben organizarse y movilizarse por mejoras laborales, por revertir la situación en la que todos los trabajadores, del campo y la ciudad, estamos condenados bajo el capitalismo.

Desde el PCOE pretendemos acabar con estas condiciones de vida y trabajo, confiscar las tierras y entregárselas a quienes las trabajan, para que sean ellos los que disfruten del fruto de su trabajo.

 

¡Jornalero, organízate en el PCOE!

¡Acabemos con la miseria en la que vive el Proletariado!

¡Todas las luchas unidas en un Frente Único del Pueblo!

¡Reforma agraria y revolución socialista!

Comisión de propaganda del CC del PCOE




El caso de los cuatro antifascistas de Valencia [ESP/CAT]

La situación que atraviesa el capitalismo en España y en el resto del mundo es la de una lenta agonía que sólo se salva por su huida hacia delante y por la ventaja que lleva respecto al proletariado en la lucha ideológica. Es un sistema caduco que ya ha cumplido su función en la historia y que se resiste a morir. Para ello no duda en radicalizarse, sirviéndose del fascismo y tampoco duda en emplear cualquier estamento a su alcance. En este momento, el fascismo campa a sus anchas a lo largo y ancho del Estado español como no puede ser de otra manera siendo éste fascista y reaccionario. En los casos concretos que nos ocupan, la justicia española y los cuerpos represivos no dudan en actuar de mamporreros y servir de ariete a los intereses de la clase burguesa.

Para demostrar todo lo que hemos descrito más arriba, traemos esta comparativa. Por un lado, nos encontramos el caso del nazi Antonio Castellón, con un gran expediente de causas judiciales y que estaba en libertad a la espera de juicio desde 2017 por agredir con una navaja y amenazar a una familia catalana de origen marroquí. Se pedían nueve años y ocho meses de cárcel para el nazi y al final le han caído dos años y cuatro meses. Paralelamente, Pablo Hasel cumple su tercer año en prisión lo que demuestra a quién sirve la justicia y quién se sirve de la justicia.

Otro ejemplo, del que nos vamos a ocupar con más profundidad, es el de los 4 antifascistas de Valencia, para los que la fiscalía pide penas de prisión de entre 7 y 15 años, un embargo cautelar de 7600 € que sumado a las penas/multas pedidas por la acusación particular, podría llegar a los 80.000€.

Todo ocurrió en Valencia durante el verano de 2021, en un contexto donde el extinto grupo neonazi surgido en Madrid (Bastión Frontal) comienza a estrechar lazos con la extrema derecha valenciana y el grupo ultra del Valencia Fútbol Club, Ultras Yomus, de ideología fascista y deciden abrir sede en la ciudad levantina.

A finales del mes de julio, 4 antifascistas se encontraron con un grupo de reconocidos militantes de la extrema derecha valenciana. Tras una serie de insultos racistas por parte de los nazis hacia 2 de los antifascistas por su origen sudamericano, la tensión escaló al punto de llegar a la confrontación física, que fue respondida por los antifascistas usando la violencia en legítima defensa. Acto seguido los cuatro antifascistas huyeron corriendo hasta que, a pocos metros, fueron interceptados por dos agentes de paisano de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Valencia, adscrita a la Policía Nacional española. Los retuvieron a punta de pistola, aunque, aseguran, no opusieron ningún tipo de resistencia contra la policía. En ese momento, sólo los identificaron y los soltaron. Sin embargo, al cabo de unos días, los cuatro antifascistas fueron citados y acabaron detenidos durante casi 24 horas en la comisaría de Zapadores.

El grupo de neonazis que participó en la pelea les había denunciado con la inestimable colaboración de una mano negra. Queremos remarcar que la denuncia cuenta con la difusión, por parte de las brigadas de información, de los datos de los antifascistas a los nazis y de detalles de su vida personal. Se les facilita la identificación realizada el día de los hechos, lo que deja al descubierto la estrecha colaboración entre los fascistas y la policía.

Derivado de todo esto, tres de los cuatro antifascistas están acusados ​​de un presunto delito de lesiones y de lesiones leves con agravante ideológico, mientras que el cuarto, aparte, está acusado de una segunda agresión física a un grupo de extrema derecha, este presunto suceso se habría cometido el 11 de junio de 2022 en la calle Serpis de Valencia. Esta acusación es fruto de las declaraciones de un neonazi que, a raíz de la pelea del 30 de julio, decide también acudir a comisaría para interponer una denuncia, ya que, asegura, sufrió una agresión similar y pudo identificar al presunto autor con el mismo método, lo que deja claro que nos encontramos frente a grupúsculos parapoliciales.

Desde el PCOC denunciamos este estado de cosas y nos solidarizamos con el antifascismo, como no podría ser de otra manera, pues los comunistas siempre hemos estado y estaremos combatiendo la cara más reaccionaria de la burguesía, que intenta manipular la historia escondiendo, por ejemplo, que los verdaderos héroes que destruyeron a los nazis y liberaron los campos de concentración no fueron otros que el Ejército Rojo cuando los regímenes capitalistas, uno tras otro, perecían cobardemente. También denunciamos, una vez más, a los poderes del estado, cuya nula separación y dudosa independencia quedan ampliamente demostrados en los casos que nos ha ocupado. La justicia y los estamentos de los que se sirve ésta pertenecen a la burguesía y sirven en exclusiva a sus intereses de clase. Desde el PCOC somos conscientes que de nada sirve atacar a la superficie más visible y llamativa del problema si no se acaba con la base sobre la que descansa: el capitalismo en su fase monopolista e imperialista. Por eso, llamamos a la clase obrera a la unidad de acción en la defensa de sus intereses de clase y que no es otra que la construcción del socialismo por la vía revolucionaria mediante un Partido de nuevo tipo.

 

¡ABAJO EL MONTAJE POLICIAL!

¡POR LA ABSOLUCIÓN DE LOS ANTIFASCISTAS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

 

El cas dels quatre antifeixistes de València

 

La situació que travessa el capitalisme a Espanya, i en la resta del món és la d’ una lenta agonía que només es salva per la seva fugida cap endavant i per l’avantatge que porta respecte al proletariat en la lluita ideològica. És un sistema caduc que ja ha complert la seva funció a la història i que resisteix a morir. Per això no dubte a radicalitzar-se, servir-se del feixisme i tampoc dubte a emprar qualsevol estament al seu abast. En aquest moment, el feixisme campa en llibertat de llarg a llarg de l’Estat espanyol com no pot ser d’una altra manera en aquest estat feixista i reaccionari. En els casos concrets que ens ocupen, la justícia espanyola i els cossos repressius no dubten a actuar de mamporrers i servir d’ariet als interessos de la classe burgesa.

Per a demostrar tot el que hem descrit més amunt, portem aquesta comparativa. D’una banda, ens trobem el cas del nazi Antonio Castelló, amb un gran expedient de causes judicials i que estava en llibertat a l’espera de judici des de 2017 per intimidar amb una navalla i amenaçar a una família catalana d’origen marroquí. Li demanaven nou anys i vuit mesos de presó i al final li han caigut dos anys i quatre mesos. Paral·lelament, Pablo Hasel compleix el seu tercer any a la presó i es veu ben clar a qui serveix la justícia i qui es serveix de la justicia.

Un altre exemple, del qual ens ocuparem amb més profunditat, és el dels quatre antifeixistes de València, per als quals la fiscalia demana penes de presó d’entre set i quinze anys de presó, un embargament cautelar de 7600 € que sumat a les penes/multes demanades per l’acusació particular, podría arribar als 80.000€.

Tot va ocórrer a València durant l’estiu de 2021, en un context on l’extint grup neonazi sorgit a Madrid (Bastió Frontal) començà a estrènyer llaços amb l’extrema dreta valenciana i el grup ultra del València Futbol Club, Ultres Yomus, d’ideologia feixista i decideixen obrir una seu a la ciutat llevantina.

A la fi del mes de juliol, quatre antifeixistes van topar amb un grup de reconeguts militants de l’extrema dreta valenciana. Després d’una sèrie d’insults racistes per part dels nazis cap a dos dels antifeixistes pel seu origen sud-americà, la tensió va escalar al punt d’arribar a la confrontació física, que va ser resposta pels antifeixistes usant la violència en legítima defensa. Tot seguit els quatre antifeixistes van fugir corrent fins que, a pocs metres, van ser interceptats per dos agents de paisà de la Brigada Provincial d’Informació (BPI) de València, adscrita a la Policia Nacional espanyola. Els van retenir a punta de pistola, encara que, asseguren, no van oposar cap mena de resistència contra la policia. En aquest moment, només els van identificar i els van deixar anar. No obstant això, al cap d’uns dies, els quatre antifeixistes van ser citats i van acabar detinguts durant gairebé 24 hores a la comissaria de Sapadors.

El grup de neonazis que va participar en la baralla els havia denunciat amb la inestimable col·laboració d’una mà negra. Volem remarcar que la denúncia compta amb la difusió, per part de les brigades d’informació, de les dades dels antifeixistes als nazis i de detalls de la seva vida personal. Se’ls facilita la identificació realitzada el dia dels fets, la qual cosa deixa al descobert l’estreta col·laboració entre els feixistes i la policia.

Derivat de tot això, tres dels quatre antifeixistes estan acusats d’un presumpte delicte de lesions i de lesions lleus amb agreujant ideològic, mentre que el quart, a part, està acusat d’una segona agressió física a un menbre d’extrema dreta, aquest presumpte succés s’hauria comès l’11 de juny de 2022 al carrer Serpis de València. Aquesta acusació és fruit de les declaracions d’un neonazi que, arran de la baralla del 30 de juliol, decideix també acudir a comissaria per a interposar una denúncia, ja que, assegura, va sofrir una agressió similar i va poder identificar al presumpte autor, amb el mateix mètode, la qual cosa deixa clar que ens trobem davant de grups parapolicials.

Des del PCOC denunciem aquest estat de coses i ens solidaritzem amb l’antifeixisme, com no podria ser d’una altra manera, perquè els comunistes sempre hem estat i estarem combatent la cara més reaccionària de la burgesia, que intenta manipular la història amagant, per exemple, que els veritables herois que van destruir als nazis i van alliberar els camps de concentració no van ser uns altres que l’Exèrcit Roig quan els règims capitalistes, un darrere l’altre, sucumbien covardament. També denunciem, una vegada més, als poders de l’estat, la nul·la separació i la dubtosa independència que es demostren en els casos que ens han ocupat. La justícia i els estaments dels quals es serveix aquesta pertanyen a la burgesia i serveixen en exclusiva als seus interessos de classe. Des del PCOC som conscients que de res serveix atacar a la superfície més visible i cridanera del problema si no s’acaba amb la base sobre la qual descansa: el capitalisme en la seva fase monopolista. Per això, fem una crida a la classe obrera a la unitat d’acció en la defensa dels seus interessos de classe i que no és una altra que la construcció del socialisme per la vía revolucionaria mitjançant un Partit de nou tipus.

ABAIX EL MUNTATGE POLICIAL!

PER L’ABSOLUCIÓ DELS ANTIFEIXISTES!

PER LA CONSTRUCCIÓ DEL SOCIALISME!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




¿Hacia dónde nos lleva el capitalismo?

La intelectualidad burguesa posee la habilidad de describir y enjuiciar los sucesos de una manera muy particular, pues es capaz de fraguar con hechos reales relatos oportunistas y llevarnos a conclusiones opuestas a la verdad, que penetrarán especialmente en la conciencia de quienes están poco curtidos en política, gentes que suelen caer con demasiada facilidad en sus redes aceptando sus relatos envenenados.

Bajo esta premisa podemos advertir que desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, las crónicas burguesas al complot han creado un relato con la intención de desviar la atención de las clases populares de lo que se está cociendo en las entrañas del capitalismo mundial, en consecuencia, en sus propios países.

En este caso, el relato de los cronistas burgueses contiene un mensaje de insidia para que penetre en el pueblo llano la idea de que el conflicto bélico actual, es por culpa de los rusos, y se puede extender por toda la Tierra poniendo en peligro a la humanidad, por lo que toda la responsabilidad debe recaer sobre ellos. Y bajo esas premisas ¡Europa se tiene que preparar para la guerra contra Rusia! así lo han manifestado varios países del continente y más de uno está ya dispuesto para el posible enfrentamiento.

Sin embargo, la proclama de reforzarse para una posible confrontación internacional es una posibilidad que nadie puede desdeñar, pero es una posibilidad muy remota en estos momentos.  Es por ello, que se trata de un subterfugio que trata de ocultar en la fase real que se encuentra el sistema capitalista, pues la preparación para la “guerra” contra sus propios pueblos se lleva a cabo desde hace algunos años especialmente en Europa y por diversos caminos.

Desde hace más de una década los partidos fascistas están tomando cuerpo en las entrañas de los países europeos, hasta hoy honrados como los más “democráticos” del mundo, porque desde ese tiempo se sabe de la deriva que va a tomar la economía burguesa, como consecuencia de la implantación de las nuevas tecnologías autómatas.

Según las predicciones de la OCDE, alrededor del 2030 “las economías emergentes se hundirán, mientras las economías avanzadas lo harán en el 2060. En su conjunto el mundo estará plano”. Y esto sucederá sin posibilidad de retorno. Millones y millones de trabajadores quedarán sin empleo y malvivirán como mendigos errantes, con una supuesta paga mínima de supervivencia, porque jamás volverán trabajar.

Ante esto, los trabajadores debemos organizarnos y prepararnos en las ciudades, pueblos, barrios… creando un amplio Frente Único y alcanzar nuestro objetivo supremo: EL SOCIALISMO. Socialismo para socializar la robotización, la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico y poner sus enormes beneficios y la abundancia de riqueza que generan al pueblo, que son las masas proletarias y trabajadoras, convirtiéndolo en desarrollo social. ¡Socialismo o barbarie! ¡Socialismo o muerte! Esa es la disyuntiva del mundo actual, o la muerte del capitalismo o la vida de la mayoría de la humanidad eso es lo que se dirime hoy en el mundo y los capitalistas son plenamente conscientes de ello, por eso pretenden llevar a los pueblos a la guerra, por ello prolifera el fascismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de febrero de 2024.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La falsa “izquierda” refuerza al fascismo

Uno de los periodistas predilectos del franquismo, el falangista Emilio Romero, que también fue procurador de las Cortes franquistas durante 25 años, decía que “la derecha gobierna para doscientas familias y eso no da votos suficientes, por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir”.

Sin duda, el fascismo es una ideología que se sustenta en la deshumanización, el falseamiento de la historia (revisionismo histórico), el chovinismo, el anticomunismo y, por supuesto, la mentira. Pero ello hoy no es solo patrimonio de las organizaciones fascistas, véase PP, VOX o el propio PSOE, sino de las fuerzas oportunistas que apoyan a este último, la “izquierda” del régimen, que no pasan de ser meras comparsas de los monopolios y de su Estado. Un Estado instalado en la reacción, en el fascismo y, consecuentemente, no solo apuntalan la dominación de los monopolios, sino que están plenamente integrados en la maquinaria de explotación y dominación imperialista.

Entre 2010 y 2013, contra las políticas dictadas por Alemania en el seno de la UE y aplicadas por los diligentes gobiernos de Zapatero y de Rajoy, la lucha en la calle se exacerbó así como el número de horas de huelga realizadas creció. El oportunismo dirigió la indignación del pueblo a las instituciones y los que decían que venían a tomar el cielo por asalto  terminaron siendo muleta del PSOE, apoyando la política de la guerra de la OTAN, el incremento del gasto militar, la senda política de la transferencia de riqueza del proletariado hacia el Capital, haciendo políticas laborales que profundizaban las impuestas por Alemania y ejecutadas por Zapatero y Rajoy, etcétera y ese tomar el cielo por asalto resultó ser una política idéntica a la del PSOE, con un feminismo eminente burgués que pretendía acabar con la contradicción de clase sustituyéndola por una pretendida contradicción de sexos que en la práctica no resuelve el problema de la mujer obrera pero confronta y divide a la clase, en la práctica han servido para que la extrema derecha se fortalezca con su discurso ramplón de la persecución del sexo masculino, a la par que han desdibujado y desorganizado a la clase obrera.

El oportunismo podemita, antaño aglutinador del oportunismo clásico – PCE/IU -, con el dedazo realizado por Iglesias en 2021, encumbró a la dirigente predilecta de la patronal dentro de dicho movimiento, Yolanda Díaz (PCE/IU), cuyo proyecto político, es evidente, pasa por sumar al oportunismo para irse integrando en el PSOE. Así pues, hemos pasado de un oportunismo, PCE, que mantenía el discurso de la lucha de clases a la par que avanzaba hacia la socialdemocracia, al oportunismo de IU que, manteniendo discursivamente la lucha de clases se diluyó en el interclasismo y la socialdemocracia. El Podemismo desterró la lucha de clases del discurso político del oportunismo, sustituyéndolo por el feminismo, el “ni de izquierdas ni de derechas” fascista, liquidando de la ecuación a la clase obrera por “los de arriba y los de abajo” y cercenando la naturaleza clasista del Estado. La evolución lógica de este camino, ser abiertamente la muleta del PSOE, mimetizarse e integrarse en él, lo dibuja a la perfección Yolanda Díaz y Sumar, siendo esa la dialéctica del oportunismo en una fase política donde el tablero político del sistema se halla escorado totalmente hacia la extrema derecha. Proceso éste donde la supuesta “izquierda” independentista está coadyuvando y se halla inmerso.

Uno de los acuerdos de SUMAR y el PSOE para la conformación de gobierno en octubre de 2023 fue establecer una jornada máxima semanal de 37,5 horas en 2025, fijando para 2024 una jornada máxima semanal de 38,5 horas.

Ahora Yolanda Díaz, en las elecciones gallegas, pide el voto para SUMAR a la par que dice que hay obstáculos con su socio de gobierno para llevar a término el acuerdo de gobierno de establecer la jornada laboral máxima semanal en 38,5 horas en 2024. Por otro lado, el mejor instrumento de la Patronal – CCOO y UGT –, al que Yolanda Díaz ha dado más prebendas para que vendan a la clase obrera, boicotean junto con la CEOE el establecimiento de la jornada laboral máxima semanal y señalan que la jornada debe contabilizarse en términos anuales, como le interesa a la Patronal.

¿Para qué está Yolanda Díaz y su grupo oportunista en el gobierno? ¿Para no forzar tan siquiera al cumplimiento del pacto de gobierno que firmó? ¿Para qué le sirven la treintena de diputados?

Sin duda, para sancionar políticas que están llevando a la clase obrera a cobrar el salario mínimo, para incrementar la precariedad en el trabajo y hacer que proliferen los contratos a tiempo parcial y fijos discontinuos, que son auténticos puñales en el corazón de la clase obrera, permitir que sigan sucediéndose los desahucios, que sigan deteriorándose los servicios públicos y, fundamentalmente, que los bancos ganen cada vez más y exhiban unos beneficios obscenos a la par que la depauperación de la vida de la clase obrera se acrecienta, a la par que imponen a la clase obrera el MEI y le elevan los impuestos para volver a llenar el fondo de las pensiones mientras no se les exige a los bancos que repongan lo que se les entregó, los 65.000 millones de euros del fondo de pensiones. Es así como el oportunismo, como la “izquierda” – desde SUMAR/PCE/IU/PODEMOS a BILDU – allana el terreno al fascismo para que acceda al ejecutivo, pues el poder del Estado el fascismo lo ostenta desde 1939.

La única salida que tiene la clase obrera es romper con el sistema capitalista y su Estado. Para ello es fundamental el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español.

 

Madrid, 12 de febrero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)