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Huelga General en Grecia

El Partido Comunista Obrero Español saluda la huelga general convocada el día 20 de noviembre en Grecia que pretende unir las distintas huelgas de los distintos sectores que se han ido desarrollando últimamente para llamar a los trabajadores a luchar unificados contra las masacres de proletarios que ocurren en las distintas zonas del mundo, a la vez que para el aumento de los salarios y el gasto público en materias de educación y sanidad.

La huelga general es una de las armas más importantes de nuestra clase para demostrar su fortaleza, estamos convencidos de que va a servir para elevar el grado de conciencia de la clase obrera sobre la podredumbre de este sistema, de la necesidad de su destrucción y la necesidad de construcción de un mundo nuevo enviando al capitalismo al estercolero de la historia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al sindicalismo de clase organizado en sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como al sindicalismo combativo a tomar nota de lo que acontece en Grecia y trabajar en la dirección de una convocatoria de una huelga general por el avance de las condiciones de vida de la clase obrera y contra la guerra imperialista.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡NO MÁS OBREROS MUERTOS EN GUERRAS IMPERIALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de noviembre de 2024

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




El fango y la Sexta

No debe extrañarnos que a la Sexta, televisión en la que un amplio accionariado pertenece a Florentino Pérez y a los herederos de José Manuel Lara, fallecido en 2015, le hayan asignado el papel de blanquear los intereses de los monopolistas que la hacen posible y se declare una televisión comprometida en palabras de Iñaki López. En este punto hay que preguntarse ¿comprometida para quién? Aquí es donde vamos a centrarnos en las todavía ventajas de regalar hace una década toda la parrilla televisiva a Podemos, lo que les permitió superar una nueva bancarrota causada por la prima de riesgo y que todavía les renta, una vez casi desaparecida la formación, en la persona de Ramón Espinar. El fango lanzado, los gritos de asesinos y la protesta masiva de los afectados por la Dana contra las instituciones gubernamentales le han parecido totalmente antidemocráticas y las formas completamente inadecuadas.

Cuando el capitalismo financiero y sus representantes en el ejército y el parlamento todavía no han decidido qué política seguir después del genocidio perpetrado contra el pueblo, qué cabezas cortar y qué fórmula de blanqueamiento del régimen, los reformistas lamebotas como Ramón Espinar fían toda la indignación popular espontánea a la confabulación de grupos de extrema derecha. Son tan sumamente vendidos e hipócritas que dedican veinte segundos en comentar la mayor manifestación en Valencia de la historia, ocurrida el 10 de noviembre, para dar un amplio pábulo a enfrentamientos con la policía por parte de los manifestantes y declarar que todo debe ser pacífico, como si la desidia y la voluntad de los empresarios que causaron el desastre no fueran métodos violentos y de exterminio contra la clase obrera. Allí, nuestro apreciado colaborador hace sus cábalas sobre si con tal o cual gobierno, que con tal o cual dimisión, que tal o cual medida futura, la deuda con el pueblo valenciano y su genocidio quedaría saldada. A la vez pide respeto para las instituciones representativas del régimen y califica los actos espontáneos de lamentables. El mismo que bebía Coca-Cola en el comedor del parlamento mientras su partido pedía un boicot a la empresa por los despidos masivos, vuelve a mostrar su apoyo a la clase social que le paga. Pero olvida este cretino, que se declara marxista en las tertulias de la tele, la gran lección que han dado los obreros y campesinos, que han pasado de reivindicaciones puramente económicas a reivindicaciones políticas porque nada bueno pueden esperar del sistema. La clase obrera ha entendido que bajo el régimen de los monopolistas y los terratenientes nunca podrá alcanzar su libertad, su dignidad y su supervivencia y está dispuesta a no ponérselo fácil a los secuaces que lo hacen posible por mucho que se esfuercen en ello por todos los canales posibles. El interés de la clase obrera está, no en fortalecer esa legalidad y esas instituciones creadas por los mismos fascistas, sino en aislarlas el máximo, y para eso, ni siquiera puede plantearse su utilización, pues tiene un carácter tan reaccionario, es tal el control que ejerce sobre ellas la oligarquía a través de las mafias políticas, sindicales, de los medios de comunicación, etc., que solo a los deseosos de hacer carrera, como el amigo Ramón, se les puede ocurrir entrar en ellas. La clase obrera, que ha sufrido en exclusividad las consecuencias de la Dana y que se ha cansado de ser la víctima de la mayor represión y escarnio, hace tiempo que ha comprendido que no tiene nada que hacer participando en la farsa de la democracia burguesa. Ningún cambio en las instituciones les será válido mientras el tipo de institución no cambie y por eso no quieren ya reformas que humanicen al capitalismo, sino que quieren su completa demolición.

Así pues, la única táctica justa que debe seguir la clase obrera es aquella que tienda a golpear a los principales enemigos, a desenmascarar a los vendidos reformistas, a los adláteres que lo hacen posible, para aislar a los grupos políticos revisionistas que sabotean la lucha revolucionaria. En este punto el PCOE tiene la misión de derivar la protesta espontánea hacia la lucha organizada que termine con esta espontaneidad, que es un síntoma de que la clase obrera ha entrado en una demanda superior, superando el economicismo que proponen los revisionistas lamebotas dentro del sistema para que nada cambie, hacia la reivindicación política que es donde nos movemos los comunistas para que cambie todo y cuya única salida es la revolucionaria. El magnicidio ha sido un termómetro para medir la situación de la clase obrera y la conciencia política que ha tomado forma. También para medir el nivel humano de los monopolistas y sus secuaces, para ver a las claras lo que les importa el pueblo. El PCOE atrae cada vez más hacia la lucha organizada a los campesinos, a los trabajadores, a los estudiantes, a todas las capas sociales que sufren la opresión de los monopolistas y sus representantes y a todas las personas sin partido que están dispuestas a hacer su contribución a la causa de la clase obrera revolucionaria. Por eso te llamamos a engrosar sus filas.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El anticomunismo y la superioridad del socialismo

Sin duda alguna, el sistema capitalista de producción es un sistema criminal que se fundamenta en la explotación capitalista, el robo por parte de una minoría poseedora de los medios de producción del trabajo desarrollado por la clase obrera, a la que le arrebata el valor producido por el trabajo entregándole a cambio un salario cuya función es, no que el trabajador viva ni de forma mínimamente digna, sino que garantice la reproducción del proceso de explotación mediante el cual la burguesía acumula capital, riqueza, a cambio de que la clase obrera se empobrezca cada vez más tanto en el aspecto material como en la vertiente espiritual.

El sistema capitalista, aparte de ser criminal, se halla totalmente en bancarrota económica, con una inflación desbocada como consecuencia de la política monetaria realizada por los diferentes bancos centrales, fundamentada en generar dinero ficticio que ha hecho que monedas como el dólar, o el euro, no valgan absolutamente nada, al incrementarse la masa monetaria de manera totalmente desacompasada, y no sostenida, con la producción, como corresponde al capitalismo en putrefacción, donde el capitalismo financiero apuntilla al capitalismo productivo.

El desarrollo de la técnica, el ingente desarrollo tecnológico que conduce a la automatización de los procesos productivos y de los servicios, desequilibra todavía más la composición orgánica del capital, maximizando la parte correspondiente al capital constante y minimizando la parte que corresponde al capital variable, la parte que se destina a comprar fuerza de trabajo, a salarios y, consecuentemente, la parte del capital que genera plusvalía, generándose la contradicción de que a la par que se acrecienta la explotación disminuye la obtención de plusvalía, arrojando a millones de obreros al paro forzoso, tirando por tierra todavía más las condiciones de vida del proletariado, cuyas filas se incrementan con la ruina de la pequeña y mediana burguesía, asestando el golpe de muerte a la esencia del propio sistema capitalista.

Hoy el capitalismo se sostiene, fundamentalmente, por la lucha ideológica descomunal que hace contra el socialismo como fase inmadura del comunismo, y contra el comunismo, en la que se gastan ingentes cantidades de dinero en medios de comunicación de masas, editoriales de libros, programas de televisión y radio, redes sociales y medios cibernéticos, etcétera. Una lucha ideológica que, unida a la falta de un movimiento comunista potente como consecuencia de la debilidad ideológica de éste y la acción del oportunismo, mantiene engañado y desorganizado al proletariado, que es el sujeto revolucionario.

Esta lucha ideológica la hacen los burgueses durante todo el tiempo y desde cualquier lugar. Sirva como ejemplo un artículo publicado en la revista que versa sobre patrones de vida y cánones de belleza masculina desde una perspectiva burguesa denominada Men’s Health, concretamente uno publicado el pasado 7 de noviembre cuyo titular ya lo enuncia todo: “Yotuel presenta “Patria y Vida”: «No veo a españoles de vacaciones en Corea del Norte. Cuba es la Corea del Norte del Caribe. Hay que desmitificar el concepto paradisíaco».”. Como puedes ver, nada que ver el título y el contenido del artículo con la sección de fitness en el que se encuentra.

Si bien el artículo es tan patético como el protagonista del mismo, un espécimen de la gusanera de Miami, descuella por la gran dosis de anticomunismo y la cantidad de mentiras que se lanzan en un ejemplo nítido de lo que es lucha ideológica y lucha de clases, que es solo la parte que nos interesa pues, en realidad, la vida de un burgués como este sujeto que atiende al nombre de Yotuel, aparte de insustancial, en nada nos importa a la clase obrera, pues lo que describe es totalmente ajeno a nuestra vida, aparte de contrario.

Pero antes de entrar a analizar lo dicho en el artículo, veamos donde se publica y quien es el dueño del medio pues, al fin y al cabo, sabemos que en el capitalismo la voz del medio de comunicación es la voz del dueño de éste y se dan los mensajes que interesan a los intereses crematísticos, de clase, del propietario del medio.

Men’s Health es una revista que pertenece al grupo mediático estadounidense Hearst Communication Inc., monopolio creado por el empresario norteamericano William Randolph Hearst, en 1887. Sobre este personaje, escribía Ludo Martens en “Otra Visión de Stalin” lo siguiente: “El multimillonario William Randolph Hearst había tenido un encuentro con Hitler hacia finales del verano de 1934 para concluir con él un acuerdo que estipulaba que Alemania compraría en lo sucesivo sus noticias internacionales a la “International Mew Service”, una sociedad perteneciente a Hearst. En esta época, la prensa nazi había ya emprendido una campaña sobre “el hambre en Ucrania”. Hearst la reemprendió enseguida gracias a su gran explorador, el señor Walker (Tottle, p.13-15).”. Así pues, Hearst era pronazi y, también, tiene el honor de ser el creador de la prensa amarilla.

Por tanto, no es de extrañar que el medio dirigido por los herederos del fundador, que era un anticomunista y colaborador con el nazismo arremeta contra Cuba y contra Corea del Norte.

Fijémonos ahora en el titular “No veo a españoles de vacaciones en Corea del Norte. Cuba es la Corea del Norte del Caribe. Hay que desmitificar el concepto paradisíaco”. Para empezar, el 9,3% de los hogares españoles llegaron con “muchísima dificultad” a final de mes, el 37,1% no pudo afrontar gastos imprevistos, el 21% no pudo mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 34% no se pudo ir ni un día de vacaciones. De hecho, sólo el 13,1% de los españoles viajaron al extranjero, mayoritariamente a Europa, con lo que, los españoles en su mayoría no tienen recursos económicos para viajar ni a Cuba, ni a Corea del Norte ni a cualquier otro lugar recóndito, a excepción de una minoría o salvo que se sea uno de los 2.908.649 españoles que se han tenido que ir al extranjero para poder tener un trabajo. Entendemos que lo de “desmitificar el concepto paradisíaco” se debe referir a la situación económica de los españoles, que es paupérrima.

También señala “No es justo vivir así. Digamos alto que Cuba es una dictadura (…) Todos los países tienen errores, pero hay que tener libertad”. Pues si los países han de tener libertad, lo primero que debería exigir este gusano es el levantamiento del bloqueo al país que lo cobija, EEUU, que es la mayor tiranía que hoy existe en el mundo, aparte de ser la potencia más asesina y criminal que ha parido la historia. Todos los países son dictaduras, la cuestión es quien “dicta”, quien dirige el Estado, a qué clase sirve dicho Estado. Para este gusano Cuba o Corea del Norte son dictaduras porque el Estado no sirve a la burguesía, porque el poder está en manos de la clase obrera y no de la burguesía, sin embargo, en países como España o EEUU, hay libertad porque son Estados burgueses que son instrumentos de los monopolios. Resulta que para este gusano Cuba es una dictadura, pero en sus últimas elecciones en 2023 hubo un índice de participación del 94,85%, o en Corea del Norte que en 2019 tuvo un índice de participación del 99,99% sin embargo, EEUU es una democracia cuando su índice de participación en las elecciones de la pasada semana fue del 55%, cuando, además, en las elecciones cubanas o coreanas postula el pueblo y no los monopolios, los donantes de fondos a las campañas electorales de los partidos del capital – ya se denominen demócratas o republicanos – como pasa en los EEUU y, en general, en los países capitalistas que tanto agradan al tal Yotuel.

Y con respecto a la consigna de este tipo, “Patria o vida”, si alguien vela por la vida del pueblo cubano es su Estado. Desgraciadamente se han sucedido diferentes catástrofes naturales en diversos países de los expresados por este sujeto: Cuba, España y EEUU.

En Cuba han pasado dos huracanes – Óscar y Rafael – y ha habido movimientos sísmicos, con sus réplicas, de 6,7 grados en la escala de Richter, que se han saldado, estas tres catástrofes naturales, con 8 víctimas mortales y 2 desaparecidos. Contrastan estas cifras con los 242 muertos que dejó el huracán Helene en EEUU en septiembre, a lo que hay que sumarle 35 muertes más del huracán Milton. O en el Estado español, donde la dana, por el momento, suma 224 muertes y 16 desaparecidos.

¿Cómo es posible que un país del Sur global, que sufre un bloqueo criminal por la potencia más asesina de la historia, responda a las catástrofes naturales de una manera infinitamente más solvente que la mayor potencia imperialista o que el Estado español?

Es sencillo, porque en el capitalismo el pueblo está totalmente vendido, porque nada importa la seguridad del pueblo sino los intereses económicos de los capitalistas, porque el pueblo está despojado del poder, el cual lo ostentan marionetas de los empresarios donde, por ejemplo, la consejera de emergencias de Valencia desconocía que se podían enviar alertas a móviles. En los países capitalistas la política es la del sálvese quien pueda y, por supuesto, todo está subordinado a los intereses de la minoría explotadora, burguesa.

Mientras tanto, en Cuba, el pueblo tiene el poder y actúa como un único cuerpo, anteponiendo la defensa de las vidas humanas, las personas y sus bienes a todo. En contraposición con la anarquía, el individualismo, el sálvese quien pueda y la subordinación de todo a los intereses económicos del capital, la irresponsabilidad y la incompetencia de la burguesía, que ostenta el poder real, la organización socialista del pueblo cubano, con su Sistema de Defensa Civil, que es la expresión de la organización socialista, es el elemento diferenciador, es el elemento que hace que ante los mismos fenómenos en los países capitalistas mueran centenares y miles de proletarios, de parias, y que en Cuba u otros países socialistas las muertes sean mínimas.

El Sistema de Defensa Civil cubana es “un sistema integrado por todas las fuerzas y recursos de la sociedad y del Estado cubano, con la función de proteger a las personas y sus bienes, la infraestructura social, la economía y los recursos naturales de las consecuencias de la guerra, de los peligros de desastres y de las consecuencias del cambio climático”. Sistema fundamentado en el centralismo democrático que refleja la división político-administrativa y la estructura del Estado cubano, que es la expresión de las fuerzas organizadas del pueblo cubano. Un sistema caracterizado por el cumplimiento de los principios revolucionarios propios de la Revolución Cubana como son el humanismo, la solidaridad y el internacionalismo proletario, y que es la expresión de la Doctrina Militar Cubana de la Guerra de Todo el Pueblo, la estrategia para repeler una agresión militar norteamericana contra Cuba mediante la combinación de la guerra regular y la irregular con la participación de todo el pueblo, aplicado para tiempos de paz.

Contra la anarquía y el individualismo capitalista, donde se edifica en terrenos inundables y en los cauces fluviales y escorrentías, se yergue la planificación socialista, la prevención como estrategia en la reducción de desastres implementada por políticas de planificación física, de obras públicas y arquitectura e investigación científico-técnica, aparte de educativas, que implementa la Defensa Civil Cubana.

Así pues, no es la casualidad ni la fortuna, sino la organización socialista del pueblo, que tiene el poder en sus manos, la que salva las vidas en Cuba, frente a la política infame del capitalismo, anárquica, donde el poder está en unas pocas manos y la finalidad de éste es enriquecer más a una minoría para condenar a la mayoría a la pobreza y a la muerte al pueblo trabajador, como se ha visto en España o en EEUU.

Solo el socialismo puede garantizar a la mayoría de la población, la clase obrera, tanto la patria – que es la humanidad – como la vida, y ahí están los hechos que lo corroboran. Los renegados que abrazan el capitalismo, la barbarie, lanzándose a los brazos de la gusanera reaccionaria de Miami, no solo están desautorizados, sino que son enemigos del humanismo y de la vida en tanto que defienden la explotación, la opresión y la muerte.

El socialismo, como se puede constatar, es infinitamente superior al capitalismo y ahí está la organización del pueblo socialista que lo certifica. Mientras el socialismo es ciencia, los capitalistas niegan y vilipendian la ciencia, el conocimiento humano y el humanismo.

 

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

¡TODO EL PODER PARA EL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 15 de noviembre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El capitalismo niega el futuro a las nuevas generaciones

Por enésima vez, los hechos demuestran que en el capitalismo no hay, ni puede haber, futuro. Recientemente han salido a la luz unos datos que reflejan que el 61,7% de los jóvenes de entre 16 y 19 años tiene un contrato temporal, un 46,4% entre los de 20 a 24 años y un 27,6% entre los de 25 a 29 años. Por otro lado, los hogares con sustentadores que tienen entre 16 y 29 años cuentan con unos 16.000 euros anuales, y en los casos donde dichos sustentadores no cuentan con formación superior, cae hasta los 11.000 euros, un 40% por debajo de la media nacional.

También encontramos que los empresarios siguen usando fórmulas para encadenar contratos de carácter eventual, hasta que llegan al tope que les “obliga” legalmente a convertirlo en indefinido. Muchos obreros deben entonces esperar un periodo determinado para que vuelvan a llamarles para una temporada, lo que aumenta la precariedad. Observamos igualmente que ha aumentado el número de asalariados contratados por empresas de trabajo temporal, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), siendo mayoritariamente los menores de 25 años los que se encuentran en esta situación, pero también ha crecido el número de trabajadores mayores de 45 años en esta situación.

Continuando con los disparatados datos relativos al trabajo, casi dos millones de obreros perdieron su puesto de trabajo en periodo de prueba en 2023, y el 82% corresponden a contratos indefinidos. Se convierte en una nueva modalidad de contrato temporal con muy bajo coste, usando el periodo para exprimir a los asalariados para luego desecharlos en condiciones totalmente ventajosas para el burgués. En lo que respecta a los despidos registrados hay una trampa: la mitad están clasificados como “disciplinarios”, pero en muchas ocasiones, tras la denuncia del trabajador, se declaran improcedentes pero la Seguridad Social solo recoge el registro de la baja inicial; es decir, aunque se declare improcedente, queda la impronta de la jugada del burgués declarando al principio que es “disciplinario”. Por otro lado, el 43% de los despidos son objetivos (es decir, causas económicas, técnicas…).

En relación a las bajas por afiliación a la Seguridad Social, hubo en 2023 13,5 millones. En principio se registra como un 4% menos que en 2021, pero estos engañosos datos ocultan que es compensado por el aumento desmedido de los fijos discontinuos, que en el pasado mes de mayo alcanzaron la cifra de 1.089.788. Además de tratarse de trabajo precario, cuando están en temporada de inactividad no constan como dados de baja en la Seguridad Social, lo cual maquilla la nefasta situación. Por si fuera poco, los contratos indefinidos a tiempo parcial aumentaron en 2023 a 1,8 millones, según datos de la EPA.

El desenfreno en la carestía de vida y el desastroso contexto deriva en la dificultad de los jóvenes trabajadores para emanciparse. Concretamente, un 65% no puede permitirse una vivienda debido a la precariedad. En cuanto a niños y adolescentes, el 55% vive en hogares con dificultades para llegar a fin de mes, lo cual es una barrera que impide su desarrollo y la probabilidad de acceder a una vida mínimamente digna.

Otro indicador de la precariedad que se vive a nivel general, es el hecho de que más de la mitad de los mayores de 55 años destinan sus ahorros a ayudar a familiares. Es decir, los insuficientes recursos de que disponen los trabajadores hace que haya una tendencia creciente a recibir apoyo económico por necesidad.

En cuanto a la salud mental, el 34% de la población en España tiene problemas de salud mental, según el “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España. Los principales motivos que refieren son: sufrimiento psicológico (34%), situación económica (28%) y aislamiento social (25%). En la franja de edad que va de los 18 a los 24 años también se ven afectados por problemas de salud mental, siendo un 43% de ellos los que padecen aislamiento social. Por otro lado, según informes de UNICEF, el 41,1% de los jóvenes entre 13 y 18 años manifiesta o cree haber tenido problemas de salud mental. Hay una gran desconfianza por parte de estos jóvenes hacia los tutores en los centros educativos, y es que en España los orientadores atienden a cuatro veces más alumnos de lo recomendado por la Unesco, y por tanto hay sobrecarga de trabajo y poco tiempo para dedicar a estos asuntos. De hecho, van en aumento este tipo de patologías en los centros educativos, los docentes no cuentan con formación suficiente para ello y hay poco personal sanitario para hacerle frente.

En lo referente a la educación pública, tiene un enorme déficit de docentes y arrastra problemas de interinidad. Además, hay un auge en la educación privada, que va ganando peso en comparación con la pública y se dirigen cada vez mayores cantidades de recursos públicos hacia este negocio. Es más, recientemente hemos conocido que el Gobierno “más progresista de la historia” destinará más fondos a la educación concertada.

Por su parte, la sanidad pública también adolece de un déficit de recursos y con ello podemos observar que los servicios básicos que van dirigidos a nuestras necesidades van mermando. Por otro lado, incluso con la trampa de desviar a pacientes hacia la sanidad privada (la cual parasita recursos públicos), tenemos máximos históricos en listas de espera sanitarias, y el hecho de que muchos trabajadores tengan que optar por la vía privada solo significa que, a veces, no tienen más remedio que pagar la atención de su bolsillo, a pesar de que nuestro trabajo hace posible que existan todos los recursos y empresas de la sociedad.

También tenemos que aguantar que Yolanda Díaz, como buena administradora del capital y, de hecho, una de las favoritas de la patronal, finja “ponerse firme” ante la situación laboral. Por un lado, dice “encarecer” (de manera insignificante) el contrato a jornada parcial, continuando la existencia de este y todas las ventajas para el burgués a la hora de despedir y optar por la temporalidad que mencionamos anteriormente. Se tergiversa la situación, contando que es el patrón quien debe “pagar” más ahora por el asalariado a tiempo parcial, pero realmente son los obreros los que pagan todo, puesto que todo lo generan, así que el dinero que maneja el burgués no sale de su esfuerzo, sino de apropiarse el fruto del trabajo ajeno. Es más, si el contrato a jornada completa cada vez es más precario, con uno a jornada parcial no se puede vivir.

Pero la cosa no acaba ahí. Saben perfectamente que las pequeñas y medianas empresas no son más que clientes de los monopolios, y a las que les sobran pueden quitárselas de en medio con medidas fiscales que apenas pueden asumir, unidas a la pérdida cada vez mayor de peso en el mercado. Siendo así, para seguir fingiendo que “luchan” contra la precariedad y la temporalidad, y a la vez retrasar la caída del consumo con las pymes, estos mamporreros del capital ofrecen recursos públicos a las pymes que reduzcan la jornada de sus empleados dando más horas a quien esté a tiempo parcial, significando menores gastos para los bolsillos de estos pequeños y medianos explotadores para que puedan gastar más en las mercancías a las que dan salida las propiedades de los grandes parásitos. Como siempre, gana el patrón, como no puede ser de otra manera en un estado capitalista, y pierde el obrero, pero nos cuentan la historia al revés.

La situación es cada vez más crítica y oportunistas, representantes y lacayos de la burguesía no se saldrán nunca del marco legal capitalista. Escarban con sus discursos y actos en un terreno que saben infértil; un terreno donde no hay nada, y quieren que ahí pongamos nuestra atención. Evitarán a toda costa que conozcamos cómo funciona este sistema criminal basado en un modo de producción que se basa en el robo y la ganancia de una minoría parásita.

El panorama para la clase obrera es cada vez más desolador y no va a mejorar si nuestra clase no mueve ficha. La carga y las penurias crecen para todos los trabajadores, y esto afecta cada vez más a las nuevas generaciones, que se encontrarán en un mundo cada vez más deshumanizado, y ya observamos las terribles consecuencias que tienen para su salud y su futuro, puesto que no dejamos de venir al mundo para ser, simplemente, mano de obra en un tablero donde la visión de la realidad es cada más sesgada y todo se aleja cada vez más de nuestras necesidades.

El mal llamado “Estado de bienestar” fue creado por miedo a la Unión Soviética, ya que era un ejemplo del auténtico camino de emancipación obrera y prosperidad real para dicha clase, la cual genera toda la riqueza. Se concedió una imitación (que no podía compararse con el progreso soviético) para mantener a raya las ansias de revolución en el bloque imperialista; un espejismo para hacer creer que se trabajaba por las necesidades humanas y poco había que envidiar a la URSS, tachando a ésta, por medio de todo tipo de difamaciones, de totalitaria. Una vez desmantelado el país de los soviets, que llegó a ser guía de la clase obrera mundial, se comenzó a desmantelar el “Estado de bienestar”, pues ya no había ningún obstáculo que se opusiera al imperialismo y no era necesario destinar tantos recursos a los servicios públicos, siendo mermados año tras año.

Actualmente podemos ver muy claras las consecuencias, y ahora los recursos públicos, más que nunca, la burguesía los necesita como escudo frente a las crisis, pero no hacen más que retrasarlas, pues son inevitables. Con ello también se alarga nuestro sufrimiento y la represión que cae sobre nosotros, pues el capitalismo está en bancarrota y necesita mantenernos a raya cada vez más, y ofrecernos falsas concesiones con letra pequeña que solo nos perjudica.

La educación y los servicios sanitarios públicos son cada vez de peor calidad, y el ámbito privado va aumentando porque la burguesía necesita sacar ya ganancia de todo servicio, pues todo recurso público debe dirigirlo a la supervivencia de sus negocios y a la industria de la guerra, indispensable para mantener su control sobre las materias primas y el mercado en el mundo. El empleo es cada vez más precario, las fórmulas para deshacerse de los obreros son cada vez más ventajosas para la patronal y nos van usando de manera temporal una y otra vez, cuando les hace falta un aumento de producción durante un periodo de tiempo, reemplazando de manera efímera a todos aquellos a los que se va negando el empleo por la automatización, o por aumentar la rentabilidad de su bolsillo con menos empleados que tengan más carga de trabajo.

La merma en la capacidad de compra no solo nos dificulta una vida mínimamente digna, sino que nos lleva a crisis cada vez más frecuentes y de mayor envergadura, pues la dinámica destructiva del capital requiere un aumento de máquinas que nos reemplacen, de trabajo precario y de mayor demanda de éste por la necesidad de quienes engrosan las filas del desempleo y la inestabilidad laboral, y con ello los parásitos tendrán cada vez más pérdidas, aumentarán las deudas, los despidos, la inflación, etc., y lo pagaremos nosotros, la clase obrera, como ocurre siempre. Es con esto con lo que se encuentran nuestros jóvenes, y no va a frenar. Debemos detenerlo nosotros organizados como clase, y acabar para siempre con el Estado que usa la burguesía para reprimirnos y mantenernos en esta vorágine de miseria y barbarie.

Las nuevas generaciones son totalmente necesarias para revitalizar el movimiento obrero, y aplastarlas y deshumanizarlas es necesario para quienes controlan los medios de producción, que conocen muy bien la importancia de la desmovilización y la manipulación para ganar la batalla ideológica. Ante un mundo en guerra y con la bancarrota del imperialismo que agoniza pero se resiste a morir, toda la clase obrera mundial sufre por los actos de una minoría parásita y criminal. Comencemos a organizarnos como clase y a unir todas las luchas en una contra la burguesía, con la especial importancia que tiene no solo cuidar, sino incluir a las nuevas generaciones en el combate contra el capitalismo. Hacemos un llamamiento a todos aquellos obreros que conozcan la necesidad de luchar de manera colectiva defendiendo nuestros intereses como la clase que produce todo y solo es retribuida con miseria. Por nuestro porvenir y el de nuestros jóvenes, debemos engrosar las filas de la lucha revolucionaria, comenzar a fortalecer el sindicalismo de clase para deshacernos de falsos guías que solo trabajan para la patronal, y construir así la única alternativa a la barbarie: una democracia obrera. Dadas las condiciones actuales, el germen debe ser un Frente Único del Pueblo para aunar fuerzas, oponernos al capital y convertir en una todas las luchas por nuestros intereses, ya que todos nuestros males tienen su raíz en este criminal sistema. En el PCOE lo tenemos claro y no dejaremos de demostrar que en el capitalismo no hay futuro. Solo lo habrá rompiendo con él y construyendo el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Ayuso continúa la tradición de abuso y abandono a los extranjeros

El historial de abuso y abandono a los extranjeros en la Comunidad de Madrid es largo y pesado, un historial que el gobierno criminal de Isabel Díaz Ayuso se está encargando de extender con el despliegue continuado de medidas anti-obreras a las que nos tiene acostumbrados. Una vez más se nos muestra que la vida del proletario, tanto el extranjero como el nacional, poco le importan a la burguesía, cuyo único interés en el proletariado es la obtención de su fuerza de trabajo. Desde el Partido Comunista Obrera Español ya hemos señalado en más ocasiones el actuar criminal del gobierno de Ayuso, siendo un ejemplo cristalino la gestión de las residencias durante la pandemia de la COVID-19 donde, mientras miles de ancianos eran asesinados a causa de la incompetencia del gobierno del PP, Ayuso y sus cercanos se llenaban los bolsillos con la venta de material sanitario.

La nueva polémica está relacionada con la desaparición, en lo que va de 2024, de 34 menores. El Plural que es quién informa de la noticia solo habla de dos centros de menores, el de Casa de Campo y el de Hortaleza. Ambos centros están desbordados y los trabajadores de los centros no saben cómo gestionar la situación, pues al Gobierno del PP le da igual quienes allí se encuentran. Al igual que les dan igual los miles de obreros “nativos”. Lo único que les importa es defender a la burguesía que son quienes les financian. La deriva reaccionaria es más que evidente con el tema de la inmigración. El Partido Popular de Feijoo ha comprado las tesis de Vox, igual de fascistas que los primeros, convirtiendo a la clase obrera migrante en el blanco de cualquier objetivo.

La gestión de estos Centros de Menores se hace a dedo, sin pasar por concurso público. Es decir, la clase obrera, una vez más, transfiere rentas a la burguesía mediante impuestos saltándose la legalidad que ellos mismos dicen respetar. Esto evidencia el tipo de favores que existen entre ellos y la necesidad de no confiar en ningún partido político institucional.

La privatización de la gestión de los Centros de Primera acogida de menores supone, como siempre, priorizar el beneficio de la empresa encargada de su gestión a una atención adecuada para los menores, porque la empresa siempre va a tener como único objetivo obtener el mayor número de ganancias posibles. Extrabajadores de Centros de Primera acogida, como el de Batán, ya han dado fe en varias ocasiones de que ésta es la política que llevan a cabo las empresas que gestionan el centro. No invierten dinero en su mantenimiento y como consecuencia las instalaciones están en un estado deplorable, que repercute en quienes allí ejercen su labor profesional y en los menores. Lo vergonzante es que la empresa encargada de su gestión, la Fundación Antonio Moreno en el caso del centro de Casa de Campo, recibió el año pasado más de 7.000€ al día de dinero público por la gestión del centro.

La lógica del beneficio impera y en este caso al hablar de menores es aún más vergonzante. La empresa encargada de la gestión cobra dinero en función del número de plazas cubiertas, como se puede ver en el último contrato para la acogida de 15 menores, 6 plazas en el Centro de Primera Acogida Casa de Campo y 9 plazas en pisos tutelados, por el cuál recibe la Fundación más de 50.000€ por cada menor para 292 días de asistencia. Cuanto más hacinamiento, más inhumanidad y un peor estado de las instalaciones, más beneficio obtiene la empresa.

Está claro que el objetivo de las empresas y de la Comunidad de Madrid no es el de dar un trato digno y de calidad que permita a los menores acogidos tener unas perspectivas de futuro.

Los y las comunistas no podemos permitir que nuestros compañeros de clase sean tratados de esta manera. Se les recluye y se les deniega, mediante burocracia y leyes que en estas cosas si les gusta cumplir, cualquier tipo de documento que les permita trabajar. Sin ello son carne de cañón de la burguesía para ser explotados de una forma aún más atroz. Ejemplo de ello es Plaza Elíptica, donde migrantes sin papeles van todas las mañanas a esperar a que empresas vayan con sus furgonetas a ofrecerles trabajar ese día a cambio de un precio por debajo del recogido en las tablas salariales de los convenios y que en repetidas ocasiones ni siquiera les acaban pagando tras varios días de trabajo seguido. La superación del capitalismo pasa por la unidad de la clase obrera, sin importar del país que seamos. Por ello debemos unificar todas las luchas en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP) y dar una respuesta común a todas las problemáticas que nos abordan a diario como trabajadores. La realidad para el proletariado extranjero la escribe la burguesía con su gestión irregular, donde la legalidad vale en función de su conveniencia, en función de sus intereses. Es por ello que el proletario, nacional o extranjero debe unirse con el único fin de acabar con este sistema, que nos condena a la supervivencia y la miseria.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡ÚNETE AL PCOE!

 

Comité Regional del PCOE en Madrid




La lentitud estatal es el beneficio de los monopolios

La gestión de la Dana ha mostrado un estado completamente inoperativo que no puede achacarse sólo a la inutilidad de quienes lo componen, que también, sino que es una maniobra para dar cabida al sector privado en la reconstrucción, limpieza y normalización de las zonas afectadas. Para eso el estado tiene que mostrarse incapaz y es exactamente lo que está pasando para que el sector privado, que pone y quita a los políticos, se presente como el salvador necesario. Uno de los síntomas que describen el fenómeno fue el de utilizar a los voluntarios para limpiar empresas privadas a los que éstos se negaron y denunciaron por redes sociales.

En marcado contraste con el lento ritmo con el que parecen estar desplegándose los medios de rescate, lo que se empieza a conocer sobre la gestión política de la Dana y las ayudas necesarias para restablecer la normalidad en aspectos tan básicos como el restablecimiento del servicio de agua potable, de internet o de la energía eléctrica, el sector privado se postula como solución inmediata. Esto implica que el gran desastre que se ha producido sobre la población de Valencia, sea una oportunidad de negocio para la camarilla burguesa y sus holdings empresariales en busca de dinero público. Para eso, el estado y sus estamentos han de quedar en los huesos para extraer una amplia ganancia. Estas empresas entran en el juego mediante donaciones que les allanan el camino y los capitalistas acuden a la desgracia como aves de rapiña. Veamos unos cuantos ejemplos:

  1. Caixabank ha abierto una línea de crédito extraordinaria de 2500 millones a interés para la reparación de los daños ocasionados por la Dana, bajo la garantía de la Generalitat Valenciana que actúa como avaladora, y con quien ya tenía suscritos convenios a través de Microbank.
  2. Antonio Brufau, dueño de Repsol, ha trufado las tareas de reconstrucción de personal especializado de emergencias sanitarias y proporciona combustible, presuntamente gratuito, a las fuerzas de seguridad y emergencias, que luego facturará a la empresa pública Tragsa.
  3. Amancio Ortega, dueño de Inditex, ha donado cuatro millones de euros a Cruz Roja y Cáritas, con la vista puesta a adjudicar a su holding inmobiliario, Pontegadea Inversiones, todo el parque de vivienda pública que deberá construirse.
  4. Florentino Pérez entra por dos vías de empresas propias, Clece y ACS. Para ello ha donado un millón de euros a través de la Fundación Real Madrid y Cruz Roja, en busca de que ACS sea la empresa adjudicataria de la reconstrucción y Clece quién ponga la mano de obra.

Esto son sólo algunos ejemplos de los miles que se nos escapan, que nos dan una idea de la reconstrucción que ellos ambicionan y que el vacío de poder ha hecho posible. Tras varios días de vacío, cuando todavía no se han localizado a centenares de desaparecidos, diversas empresas vinculadas al sector financiero y de servicios, como la compañía Clece, de Florentino Pérez, ya publicaban ofertas de trabajo para las tareas de reconstrucción y limpieza, sin que todavía conste licitación alguna para esas tareas.

Nada de esto ocurre por casualidad. En 2006, cuando el Huracán Katrina arrasó Nueva Orleans, Arne Duncan, secretario de educación de Estados Unidos dijo: “Permítanme ser sincero. Creo que lo mejor que le ha pasado a Nueva Orleans ha sido el Huracán Katrina”.  En este caso la afirmación es plenamente vigente para nuestros capitalistas y se cumple la coincidencia porque es su naturaleza intrínseca. En busca del lucro infinito no pueden actuar de otra forma que como sanguijuelas, en un estado que previamente han dejado en los huesos descapitalizándolo. La lentitud estatal es otra de sus artimañas para erigirse como necesarios en la reconstrucción y en cualquiera de los estratos de la vida pública. Para demostrarlo solamente hay que buscar la relación entre los donantes privados en los primeros días de la catástrofe con los futuros contratistas. La relación es plena. Desde el lado contrario, algunos camaradas del partido ya se han desplazado a la zona para participar en las tareas de normalización.

El capitalismo de estado, propio de la fase monopolista, sólo puede garantizar a la clase obrera muerte y guerra como vemos claramente en este caso.  Desde el PCOE, tenemos claro que ninguna reforma puede humanizar al capitalismo y que hay que abogar por su completa destrucción. Por ello nos organizamos bajo sus siglas y organizamos la resistencia. El partido se establece así como vanguardia de la clase obrera y le dota de dirección y línea política hacia su plena emancipación del capital. Por eso, te llamamos a engrosar sus filas.

¡Por la supervivencia de la clase obrera!

¡Por la destrucción del capitalismo!

¡Estudiante y obrero, únete al PCOE!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Se cumplen ciento siete años de la Revolución Bolchevique

Este 7 de noviembre se cumplen 107 años de la Revolución Soviética, que es definida como la Revolución de Octubre porque se basaba en el calendario gregoriano. Durante muchos años, en la España del siglo pasado, se establecieron todo tipo de coberturas para los obreros en todos los aspectos. Estas coberturas recibieron el nombre de estado de bienestar. Pero los capitalistas no las hicieron por voluntad propia, sino que tenían por objeto hacer contrapeso al escaparate en que se convirtió la Revolución Socialista para los obreros de los países capitalistas. La prueba fehaciente de todo esto, es el desmantelamiento que sufre el sector público en la actualidad y eso que llamamos equivocadamente crisis, con una determinada periodicidad y que jamás nos recuperamos de una para caer en otra, realmente se llama capitalismo sin contrapeso. Por eso, si pensabas que se trataba de una efeméride que no tenía relación contigo es mejor que te quedes hasta el final del artículo.

Pasemos al hecho histórico. La Revolución de Octubre, también conocida como la Revolución Bolchevique, fue un evento crucial en la historia moderna que tuvo lugar en Rusia en 1917. Esta revolución fue liderada por los bolcheviques, un partido político encabezado por Vladimir Lenin, y tuvo como resultado la creación de la Unión Soviética, el primer estado socialista del mundo. Fue una Revolución liderada por el proletariado y los campesinos, quienes demandaban mejores condiciones laborales, el final de la guerra y una distribución más justa de la tierra. Las características que determinan su desenlace tras la toma del Palacio de Invierno fueron:

  1. Descontento social: La sociedad rusa estaba sumida en la pobreza, la desigualdad y la opresión. La mayoría de la población vivía en condiciones precarias, mientras que la nobleza y los terratenientes disfrutaban de privilegios y riquezas. Esto generó un profundo descontento que se manifestó en el deseo de cambio y justicia social.
  2. Participación de las masas: A diferencia de otras revoluciones, la Revolución Bolchevique contó con una amplia participación de las masas, especialmente de los obreros y campesinos. Estos sectores fueron los principales impulsores del levantamiento y se organizaron en consejos obreros y soviets para luchar por sus derechos y reivindicaciones.
  3. División política: Durante el proceso revolucionario, surgieron diferentes facciones políticas con distintas visiones sobre el futuro de Rusia. Los bolcheviques, liderados por Lenin, se impusieron y establecieron un gobierno socialista.
  4. Consolidación del poder bolchevique: Tras la Revolución de Octubre, los bolcheviques lograron consolidar su poder y establecer el régimen socialista en Rusia. Lenin implementó una serie de reformas que incluyeron la nacionalización de la industria y la redistribución de la tierra, con el objetivo de construir una sociedad igualitaria y sin clases.

En definitiva, Lenin cumplió con lo que prometía, pan y paz, y lo consiguió liberando a la población de la Primera Guerra Mundial imperialista en la paz de Brest-Litovsk, lo que no impidió que una coalición de catorce potencias imperialistas prosiguiera la guerra contra el poder soviético. El imperialismo iba muy equivocado al no ponderar bien el apoyo popular de la Revolución y creyendo poder derrotarla por la guerra abierta. Una vez rendido el ejército blanco contrarrevolucionario, y de la mano de Stalin a partir de 1924, la Unión Soviética alcanzó grandes grados de industrialización, lo que le permitió cosas como convertirse en una potencia mundial en un par de décadas y ganar la guerra a los nazis cuando la mayoría de democracias burguesas habían sucumbido o se habían mostrado abiertamente colaborativas con su régimen de terror. La Revolución Bolchevique permitió a la población comer por primera vez de forma regular, leer por primera vez, tener médicos, colegios y universidades, en definitiva, conquistar la dignidad que le habían negado los capitalistas, la nobleza y los terratenientes y participar de lleno en la política mediante los soviets de obreros, soldados y campesinos.

Mediante las enseñanzas de la Comuna de París se pulieron algunos defectos y se mantuvo en pie una nueva comuna que duró setenta y cuatro años. La Unión Soviética sucumbió tras Stalin por la introducción del revisionismo, que es el Caballo de Troya con el que la burguesía vence al Socialismo, al no poder vencerlo en el enfrentamiento directo y abierto por el amplio apoyo de las masas. Ya lo advirtieron Marx y Engels, los procesos revolucionarios que deben desbancar al capitalismo hegemónico no son una línea recta, sino que avanzan en zigzag. El primer experimento socialista trajo la dignidad y el poder obrero a una sexta parte de la tierra. Representa el primer cambio parcial de una serie futura que ha de llevar al cambio definitivo y debe mandar al estercolero de la historia al criminal sistema capitalista. El capitalismo, en su fase imperialista, lleva en su interior el germen de un sistema superior y que resuelve sus contradicciones intrínsecas, como la del imperialismo vs socialismo, capital vs trabajo o el trabajo social vs apropiación privada. Por todas estas razones está llamado a fenecer, pero tenemos claro que no va a ceder en el mantenimiento de sus privilegios que condenan a la clase obrera a la condición de esclavos. Por eso es necesario la organización de la clase obrera en un partido de nuevo tipo que sea su vanguardia y la guíe en su lucha por emanciparse del yugo del capital. Esta efeméride nos tiene que hacer pensar en todo lo que consigue la clase obrera cuando se organiza. Por eso te llamamos a engrosar las filas del PCOE y llevar a cabo nuestra misión histórica que es conquistar el poder por la vía revolucionaria y barrer las relaciones de producción capitalistas de la faz de la tierra.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las contradicciones y la falta de visión de los colectivos canarios

En Canarias, la más que insostenible situación y el descontento ya ha derivado hace unos meses en manifestaciones con un peso significativo, pues la situación empuja a la clase obrera a exigir cambios. Concretamente, el pasado 20 de abril comenzaron las protestas con el fin de poner sobre la mesa una serie de propuestas para frenar el turismo masivo, el alquiler turístico y el daño medioambiental, principalmente, y el PCOE presentó un análisis al respecto. El día 20 de octubre del presente año los colectivos “en lucha” han vuelto a convocar, pero todo se ha desinflado indiscutiblemente, pues en la primavera los manifestantes se contaban por decenas de miles en todo el archipiélago, y éste otoño, ya sea consultando a los convocantes o a las fuentes del gobierno, todo ha perdido fuerza de forma más que notable.

Después de aquella manifestación multitudinaria de abril mencionada anteriormente, no soplaba ningún viento de cambio en favor de la clase obrera. Los representantes de la burguesía ni siquiera han querido tomarse en serio las reformas que piden los colectivos, los cuales se han agrupado bajo el lema “Canarias Palante”, para, según dicen, “impulsar un proceso participativo cuya primera acción será un formulario donde recoger todas las ideas que tiene nuestra gente para hacer las cosas mejor en Canarias, porque la única manera de hacerlo bien es haciéndolo todo el mundo junto. Se trata de la primera acción de un proceso que tiene como objetivo la elaboración de una hoja de ruta que guíe la negociación de ese modelo desde la calle y el espacio institucional”.

Sobra decir que toda reclamación que pueda hacer la clase obrera, con el fin de mejorar su situación como clase, es completamente legítima. Siempre será una muestra de dignidad que el proletariado salga a las calles a presionar y a dejar claro su descontento; su disposición para pelear contra aquellos que dificultan cada vez más sus vidas. Sin embargo, hay ciertos liderazgos que nos llevan por caminos infructuosos y lo único que se consiguen es generar impotencia. No debemos olvidar que hay que ser críticos en todo momento y estar atentos a las contradicciones, pues para alcanzar metas es imprescindible que la hoja de ruta sea la adecuada, ya que si no acertamos en el diagnóstico no vamos a aplicar el remedio correspondiente.

En un artículo de junio, este grupo declaró que no hubo interés por parte del Gobierno de Canarias por cambiar el modelo de desarrollo económico, y que se ha ignorado a los manifestantes, lamentando no haber obtenido respuesta por parte del Ejecutivo y que no se haya creado una mesa de negociación para tomar parte en “la construcción de un nuevo modelo”. También dijeron que “los poderes políticos y económicos de nuestras islas quieren diluir la fuerza de los colectivos sociales convocantes del 20A con una consulta protagonizada por los mismos cargos políticos que nos han traído a esta situación límite que estamos viviendo” y acusan al presidente canario, Fernando Clavijo, de “crear una cortina de humo para salir por la tangente”. Así que, por un lado, tenemos un rechazo ante la idea de que quienes “nos han traído a esta situación límite” cojan las riendas y, por otro lado, se pide negociar con ellos para formar parte en la “construcción de un nuevo modelo”. ¿No eran los cargos políticos el problema? ¿La idea es alcanzar un “cambio” trabajando con los culpables?

Al final del mismo artículo, señalan vagamente unas reformas que persiguen para luego añadir: “no lo hará el gobierno, pero lo haremos todo el mundo junto. Canarias es nuestra y las calles para volver a alzar nuestras voces si no nos dejan participar en la toma de decisiones acerca del modelo que queremos, también”. Es decir, el gobierno “no lo hará” pero Canarias Palante, que defiende un proceso participativo para “todo el mundo” y no quiere dejarlo en manos de quienes “nos han traído a esta situación límite”, pone el poder de decisión en el gobierno, y si éste se niega a negociar solo queda seguir alzando la voz hasta que les “deje participar” en las decisiones. Siendo así, todo parece indicar que el poder no lo tiene, ni pretende tenerlo, Canarias Palante. Menos indicios hay de que quiera ponerlo en manos de la clase obrera. Sin embargo, dicen cosas como “Canarias es nuestra”. ¿Quién conforma ese grupo que puede referirse a Canarias como “nuestra”?

Volvamos al objetivo principal de la agrupación de colectivos: “impulsar un proceso participativo cuya primera acción será un formulario donde recoger todas las ideas que tiene nuestra gente para hacer las cosas mejor en Canarias, porque la única manera de hacerlo bien es haciéndolo todo el mundo junto”. Se quejan estos colectivos del intento de los políticos por hacer una consulta llevando las riendas; ¿no pecan ellos mismos de iniciar un proceso similar? ¿El modo de “participar” es enviar a un grupo de colectivos un escrito con cualquier tipo de idea? ¿Quién es “nuestra gente” y “todo el mundo”?

También dicen que “Se trata de la primera acción de un proceso que tiene como objetivo la elaboración de una hoja de ruta que guíe la negociación de ese modelo desde la calle y el espacio institucional”. Se sigue incidiendo en la negociación, es decir, no se cuestiona que los causantes del problema tengan el poder; al parecer es legítimo, y la idea es llegar a un acuerdo con ellos. Los burgueses y sus representantes deben pasar por su filtro las propuestas, determinar lo que puede llevarse a cabo y lo que no, y de qué manera debe hacerse. Además, como hemos leído anteriormente, deciden si se conforma o no una mesa de negociación, en la que se espera que ellos den permiso para participar en la vida política. Volvemos, entonces, a lo que ya sabíamos: Canarias es de la burguesía, y el órden burgués no es desafiado.

¿A eso se refieren con hacerlo “todo el mundo junto”? Si se incluye tanto a proletarios como a empresarios canarios, que son dos clases sociales con intereses opuestos, ¿dónde está la hoja de ruta? La relación entre explotadores y explotados es desigual, y los segundos quedan subordinados a los primeros. No se puede conciliar los intereses de una minoría que se apropia de la riqueza generada por la clase obrera para obtener ganancias (explotadores), con los intereses de aquellos que producen toda la riqueza a cambio de un acceso restringido a ésta (explotados). Por otra parte, se quiere realizar un “cambio” desde las instituciones, que son los medios que usa la burguesía para dar a su dominio sobre la clase obrera una forma legal. Si los capitalistas siguen en el poder, y se les va a respetar ese poder, ya no va a tomar parte “todo el mundo” porque continuará la economía de mercado, que es la causa de todos los problemas (y más) que señalan estos colectivos, y entonces la gran mayoría (asalariados) queda fuera del “proceso participativo”.

Al parecer, Canarias Palante rechazó un encuentro con la patronal porque “no es la interlocutora adecuada para estas decisiones; lo son el Gobierno de Canarias y los Cabildos. Lo es mucho menos cuando su presidente, Jorge Marichal, se declara públicamente en contra de las propuestas y demandas del 20A y defiende a ultranza el modelo turístico actual”. Luego, refiriéndose al Gobierno de Canarias en el mismo comunicado, declaran que “mientras ignoran nuestras reivindicaciones, continúan celebrando encuentros y diálogos, junto al sector hotelero, en los que se llenan la boca hablando de sostenibilidad, reparto de la riqueza y cuidado del territorio. Sin embargo, su postura queda clara cuando en el Parlamento rechazan todas y cada una de las reclamaciones del 20A, cuando siguen autorizando nuevas construcciones turísticas y cuando se niegan sistemáticamente a detener obras ilegales que destruyen impunemente nuestras islas”. Es decir, se niegan a hablar con la clase dominante porque “no es la interlocutora adecuada”, pero matizan que sus representantes sí lo son, aun señalando en el mismo comunicado que les ignoran y rechazan todas las reclamaciones en el parlamento, mientras se reúnen con la patronal continuamente. ¿La conducta de los políticos no indica, precisamente, que están para velar por los intereses del sector de la burguesía a la que representan? ¿seguirán diciendo que hay que negociar y que estos subalternos de los capitalistas son “los interlocutores adecuados”? Nosotros tenemos muy claro que ni unos ni otros lo son, y lo explicaremos más adelante.

A continuación, volveremos a tratar, como ya hicimos tras la manifestación de abril, las cuestiones en las que se centran los colectivos. En lo que respecta a las reivindicaciones, debemos preguntarnos si son las adecuadas y si son suficientes. Por ejemplo, la limitación de compra de vivienda a no residentes. El problema de la vivienda en todo Estado capitalista reside en el mismo punto: la propiedad privada. No se trata de un derecho, puesto que necesitamos poder pagar cantidades determinadas de dinero si queremos un techo. Sin embargo, hay necesidad de ella y más de 200 mil casas vacías en Canarias, pero en el sistema capitalista solo son un medio más para que unos propietarios, ya sean particulares, bancos u otras empresas, obtengan ganancias. Debido a esto, se venderán a quien pueda pagarlas, y teniendo en cuenta la situación geográfica de las islas, la escasa rentabilidad y las dificultades que supone para el burgués la inversión en los recursos de la región, que más del 80% de los empleos pertenecen al sector servicios, el alto índice de importación que conlleva dicho sector y la falta de producción local, hay una tendencia a los bajos salarios, pues las condiciones fomentan que se concentre la actividad empresarial en todo lo relacionado con el turismo, hay cada vez más obreros demandando trabajo y, con la ayuda de los sindicatos traidores, se llevan a cabo las trampas que permiten destinar menor cantidad del valor, el cual es generado por la clase obrera, al salario.

Los colectivos canarios reclaman que se limite la compra de casas a extranjeros y se facilite el acceso a la vivienda a los canarios. Tocan el tema de una manera vaga y sin entrar en detalles de lo que quieren conseguir y cómo quieren conseguirlo. Se refieren, asumimos, a precios “asequibles”, porque en ningún momento cuestionan la vivienda como mercancía o medio para obtener renta. Si ciertos canarios, en lugar de personas no residentes, se dedican a comprar casas para alquilarlas y, por tanto, sacan tajada del salario de trabajadores que buscan un techo, aprovechando para convertir igualmente la necesidad en búsqueda de ganancia, ¿sí es legítimo porque lo hacen canarios? Una de las consignas de quienes siguen a estos colectivos es que “la vivienda es un derecho”. ¿Es un derecho si forma parte del mercado?

Centrándonos concretamente en la vivienda, pues es el tema que tratamos y se alargaría demasiado si hablamos de todo lo demás, debería estar garantizada sin más; sin que pertenezca a nadie que pueda sacar beneficio. Es una necesidad vital y debe ser propiedad personal para cubrir dicha necesidad, no propiedad privada para ganar dinero a costa del trabajo ajeno. Los que poseen viviendas para el lucro dirán que “han trabajado mucho para conseguirlo”, lo cual no es cierto; no es esa la razón, puesto que hay enormes diferencias entre unos sectores de la población y otros; unos han tenido más apoyo económico y personal, la ventaja de una herencia, de capital de empresa familiar, de unas condiciones que han permitido la formación para el acceso a mejores puestos de trabajo, contactos con funcionarios, empresarios, etc. Muchísimos otros no, y cada vez van empeorando las condiciones para todos, pues solo en Canarias, 750.000 personas viven en riesgo de pobreza y exclusión social, y por si fuera poco, las “ayudas” apenas llegan a 13.000. Pero no es solo eso, sino que este criminal sistema nos inculca la aberrante idea de que hay un derecho a apropiarse del trabajo ajeno, y que eso es legítimo, es decir, si puedes hacerlo, hazlo. ¿Los propietarios han construido las casas que compran y han sacado la materia prima para ello? ¿producen todo lo que va destinado al interior de los hogares? ¿acaso crean el suelo? Las viviendas son posibles por la labor de los trabajadores, pero son los dueños de las constructoras, inmobiliarias y de los bancos los que se benefician de tales creaciones, así como aquellos que compran casas porque aspiran a ser rentistas, mientras los obreros en su conjunto aportan para que sea posible todo lo que existe en la sociedad, pero se encuentran cada vez con más penurias aun siendo trabajadores en activo.

Tampoco hay ninguna lucha por un asunto muy grave: la existencia de la empresa de matones fascistas llamada Desokupa, que incluso tiene publicidad como si se tratara de un servicio más. Quien esté mínimamente informado conocerá lo que es este nido de escoria, pero no hace falta investigar mucho para saber lo que son y cuál es su ideología, exhibiéndola incluso en la calle sin que les ocurra nada y con numerosas irregularidades a nivel legal, por no hablar de los miserables y repugnantes bulos racistas y de criminalización de la pobreza que su famoso, sociópata y descerebrado líder, Daniel Esteve, vomita en sus videos. Se sabe impune y se dedica incluso a amenazar públicamente a periodistas. Este lacayo de la patronal es necesario para la burguesía, pues en época de crisis es necesario apelar a los miedos del proletariado más atrasado ideológicamente, y se recurre a la más vil manipulación y deshumanización para que, en lugar de enfocarnos en el auténtico enemigo, que son quienes se lucran de nuestro trabajo y necesidades (esto es, los dueños de los medios de producción), nos enfoquemos en enemigos ficticios, como nuestros hermanos de clase migrantes o todo aquel que ha caído en la miseria y busca un techo como sea, siendo un mito todo lo que se dice de la okupación, que son un 0,06% de las viviendas en España. Además, se introducen mayoritariamente en viviendas vacías de empresas y bancos, siendo el allanamiento de morada (que entren en la vivienda donde resides) un asunto muy distinto que se resuelve rápidamente. Por otro lado, para obtener más pistas, tenemos el lucrativo negocio de las alarmas para protegernos del monstruo de un cuento, a pesar de la baja criminalidad del país. A pesar de ello, España es uno de los países donde más alarmas se venden. ¿No forma parte este asunto del problema de la vivienda en particular, y de los problemas de los trabajadores en general?

Siguiendo con la situación económica de la clase obrera, la pobreza también se refleja en el hecho de que 7 de cada 10 mayores de 55 años destinan sus ahorros a ayudar a familiares, en el aumento de personas que acuden a Cáritas, en el aumento descomunal de los desahucios y en la precariedad del empleo a nivel nacional, donde podemos observar, entre otras cosas, que en el año 2023 hubo casi dos millones de despidos en periodo de prueba, que es una nueva forma de contrato temporal sin costes de despido. Una mayor inseguridad laboral y económica no permiten una vivienda, y recordemos que el PCOE ya explicó la situación del empleo y los engañosos datos. Esto se traduce en un acceso cada vez mayor por parte de turistas con un poder adquisitivo que permite obtener lo que muchos canarios no pueden. El capitalismo está llevando a gran parte de las clases populares del archipiélago a la miseria, con la correspondiente caída del consumo, y que haya viviendas destinadas a los turistas, ya sea como propiedad o alquiler vacacional, no es la causa, sino una consecuencia. Y ya hemos visto que las “ayudas” públicas para facilitar el acceso a la vivienda, no son más que una transferencia indirecta que realiza la burguesía usando su Estado, para que ese dinero vaya a parar a sus manos y el comprador pague el precio establecido, pues son conscientes de que es cada vez más inviable que la clase obrera pueda adquirir una vivienda, pero no por ello dejará de ser ésta una mercancía y los poderes públicos se ocuparán de que las manos privadas no se queden sin “su dinero” en caso de impago. Empresarios canarios se dedican a esto. ¿Son también “nuestra gente”? Además, ya se ha declarado que hay miles de millones de dinero público disponibles para que los empresarios sigan haciendo negocio con la vivienda, engañando con la idea de “alquileres asequibles”, como si “alquiler” no significara que alguien se beneficia de la necesidad, “asequible” no fuese un concepto relativo que depende de multitud de factores y como si el mercado y su destructiva dinámica no siguieran su curso.

Para entender mejor la desorientación y el vacío en el discurso de quienes pretenden mover a las masas en el archipiélago, echemos un vistazo a una fundación llamada Tamaimos, que se ha unido a Canarias Palante. Cuando se autodefine en el apartado “Sobre nosotros” dice lo siguiente: “Este proyecto no tiene relación con partido político, ideología, confesión religiosa o institución alguna”. ¿Es un zombi que va a la deriva por la vida en sociedad sin pensamiento y sin rumbo? Eso que afirman significaría que no tienen absolutamente ninguna idea de cómo es o debe ser el mundo. Es imposible no defender ninguna posición, y sin embargo afirman ser “revista canaria de pensamiento crítico”; ¿son “críticos” fundamentándose en qué? En su presentación continúa de la siguiente manera: “la mayoría de nosotros somos canarios que residimos fuera de las islas, aunque seguimos manteniendo fuertes vínculos con nuestra tierra. Reivindicamos un concepto amplio de cultura y atendemos a asuntos que consideramos de alto interés, como nuestras manifestaciones artísticas, la sociedad, la política, el medio ambiente, el deporte, la fiesta,… y, en definitiva, cualquier plano de la realidad donde estimemos necesario que se exprese la canariedad consciente, como vía para construir un país mejor”. Y también podemos leer “Somos un proyecto cultural progresista”. ¿Cómo hacer reivindicaciones, autodenominarse progresistas o interesarse por aspectos como la cultura, la política, la sociedad, el medio ambiente, etc., si “no tienen relación con ideología alguna”? Por otro lado, hablan de “nuestra tierra” y “canariedad”, defendiendo una identidad común en los canarios por el hecho de serlo, sin importar la situación global, las clases sociales ni tener en cuenta su indiscutible existencia, así como su lucha por ser antagónicas.

Siguiendo con la fundación, afirma unirse a Canarias Palante porque “Para la Fundación Tamaimos es fundamental el empoderamiento de una sociedad civil canaria, y canarista, que se reivindique como actor principal en la consecución de logros como la moratoria, la ecotasa, los límites a la compra de viviendas por parte de foráneos y, por ende, el cambio de modelo, así como cualquier otro objetivo colectivo que como pueblo nos queramos marcar en el ámbito social, político, cultural, etc. Acudimos a esta convocatoria con ánimo constructivo, para trabajar desde la diversidad en pos de metas compartidas por amplios sectores de la sociedad canaria y no sólo por colectivos de alguna ideología o tendencia concreta. Apostamos por la construcción de una mayoría popular representativa de los intereses colectivos del pueblo canario (…) Por último, deseamos que quienes todavía no lo han hecho, ya sean individuos o colectivos, vean en este proceso una posibilidad ilusionante de construir una Canarias mejor y decidan formar parte del mismo”. Se llena la boca con “los canarios”, defiende reformas, afirma apostar por una mayoría popular que represente los intereses colectivos del “pueblo canario”, quiere trabajar desde la “diversidad” y dice desmarcarse de toda ideología. Un oportunismo de corte nacionalista que habla de Canarias como una forma de ser, de sentir, de identificarse y hablando de un “nosotros” como si no hubiese una lucha de clases, con un discurso vacío que no quiere ofender a nadie ni concretar nada. ¿Esa “diversidad” quiere decir que toleran cualquier posición política aunque sea la que genera los problemas? ¿Caben obreros, empresarios, sindicatos de la patronal, discursos de derechas, de oportunismo de “izquierdas”, etc? Como hemos dicho, no se puede hablar de los intereses de la mayoría sin tocar ni mencionar la dominación de una minoritaria clase parasitaria que controla la riqueza, mientras la gran mayoría que la genera es cada vez más pobre y vive bajo la bota de dicha minoría. Habría que preguntarse si Tamaimos no sabe lo que hace ni lo que dice, y por tanto no puede pretender ser “guía” de las masas, o si conoce realmente la situación pero le interesa un movimiento que aspira, como mucho, a una “colaboración” entre explotadores y explotados.

Volvemos en este artículo a tratar una de las reivindicaciones más famosas: la ecotasa. Es un impuesto que se aplica en destinos turísticos para mitigar el impacto ambiental, y uno de sus usos sería el “desarrollo de iniciativas turísticas sostenibles”. Según Intersindical Canaria, que también se une a los colectivos del 20A, “la aplicación de esta medida no es ni siquiera con afán recaudatorio, es prácticamente un deber moral”. Es evidente que sin la recaudación no pueden llevarse a cabo las medidas relativas a la ecotasa, por tanto es el principal objetivo para que puedan materializarse. También es importante que recordemos que el concepto de moralidad no se puede desligar del modo de producción, y es construido dentro de sus márgenes, cosa que procederemos a demostrar a continuación.

En primer lugar, para los colectivos canarios el problema parece ser la manera en que se hace negocio con el turismo. La idea es hacerlo “sostenible”, limitarlo, frenar la ampliación de alojamientos turísticos o nuevas construcciones con este fin, dirigir una recaudación (ecotasa) a reducir el impacto y, entre otras cosas, cuidar los espacios naturales que son necesarios para seguir siendo destino turístico. ¿Dónde se cuestiona el lucro de los empresarios del sector con el trabajo ajeno? El motivo de la destrucción de los espacios naturales y del empobrecimiento de la clase obrera, es que una minoría parásita, que son los propietarios de las grandes empresas, deben seguir la dinámica del mercado para sacar la máxima ganancia posible chupando la sangre a los asalariados y arrasando con los recursos. ¿No es un deber moral poner estos hechos en el centro del asunto?

Como hemos dicho, la ecotasa sería usada para conservar también los atractivos turísticos (es decir, cuidar el negocio de la patronal) y para reparar daños que seguirán teniendo lugar. Cabe preguntarse si no facilita al burgués el trabajo sucio, pues todo ello sería posible con una recaudación que proviene de un impuesto, y no de su bolsillo. Los intereses de la burguesía en Canarias se centran principalmente en el turismo, y los defienden de manera intransigente a través de sus representantes políticos; no estarán dispuestos a poner freno al crecimiento del negocio, y en todo caso unas medidas pueden tener lugar para dar mayor ventaja aún a los grandes empresarios frente a los pequeños, engullendo los primeros el espacio que ocupan en el mercado los segundos, pues su peso en el mercado es desigual. Es por ello que parecen abrirse a la posibilidad de instaurar un gravamen, pues es en sus usos donde luego se enfocará el eterno y desdibujado debate, y no en el modo de producción. Por otro lado, partidos tan lamebotas de la patronal como los que conforman actualmente el gobierno, aprovechan para insistir con una reforma que saben que no lleva a ningún sitio, pero mejora un poco su imagen. Tan repugnante es el cinismo del PSOE, que no es más que un partido criminal, que se atreve a fingir su apoyo a las manifestaciones y aparece en imágenes con el puño en alto, como si no fueran sucios gestores del capital.

En cuanto al Gobierno de Canarias, declaró recientemente que “no se cierra” a la posible instauración de la ecotasa y da a entender que se abre a la posibilidad de un debate sobre cómo “redistribuir la riqueza”, palabras cargadas de cinismo que son insulto para la clase obrera, pues sabemos quién va a tener la riqueza en sus manos. Aunque suponga algún gasto extra para el turista, el número de visitantes no se ve afectado por ello en los lugares donde se aplica y serán las empresas privadas, como ocurre con cualquier recaudación, las que se vean beneficiadas con el impuesto. De la misma forma hacen una obra de teatro cuando se trata de “aumentar” el salario mínimo, para que parezca un pulso y un golpe importante para la patronal, pero la realidad es que, aunque la cifra en sí sea mayor, hemos perdido poder adquisitivo, y la burguesía no lucha contra nadie cuando se trata de llevar a cabo la “subida”, puesto que es quien controla el Estado y los políticos de todos los parlamentos trabajan por sus intereses. La ecotasa ya se ha usado para fraudes, y algunas organizaciones ya señalan la falta de transparencia e inversiones inadecuadas. Recordemos que el Estado no es una deidad neutral que se dedica a usar de manera “moralmente correcta” los recursos que caen en sus manos. Tienen un carácter de clase, y los capitalistas lo manejan.

Nos acostumbran a creer que la responsabilidad del daño al medio ambiente es el consumidor, y no el modo de producción. Compremos o no cierta mercancía, el daño a la naturaleza por arrasarla sin freno para sacar todo el producto posible para su salida al mercado y beneficiar a los dueños de las empresas, ya está hecho. Si no consumimos en una empresa, tendremos que consumir en otra, porque todo lo que necesitamos está en ellas, y todo consumidor que pierde una empresa, lo ganan otras, acrecentando el abastecimiento para ello.  Es el capitalismo y su modo anárquico de producción lo que origina los problemas, y no el modelo turístico, el cual es solo el reflejo de dicho modo de producción basado en la búsqueda de la máxima ganancia, procurando los empresarios ganar cada vez más peso en el mercado, y por tanto la idea es crecer sin límites, produciendo lo más rápido posible y de la manera menos costosa que esté al alcance, aunque signifique destruir los espacios naturales. Tomemos como ejemplo los lugares en los que existe la ecotasa. En Cataluña podemos ver episodios como los de las playas de Tarragona con los microplásticos. Incluso Alemania, que presume de prácticas ecológicas, arrasa con una cantidad desmesurada de recursos, los cuales no se limitan a los que se encuentran dentro de sus fronteras. También el cambio climático tiene devastadores efectos en dicho país. ¿De qué manera ha resuelto el problema la ecotasa? ¿No es un deber moral poner el foco en el modo de producción y sus efectos?

Siguiendo con Intersindical Canaria, a finales de junio celebró su IV Congreso Insular de la Federación de Hostelería. Aunque saca a la luz los demoledores datos de la situación del archipiélago, hace solamente una lectura desde las consecuencias, y no concibe las causas. Podemos ver en el artículo que se posiciona en contra de los sindicatos de la patronal, y es interesante ver que una de sus críticas hace referencia a que “la negociación colectiva se ha convertido en un coto entre la dirigencia sindical mayoritaria y las cúpulas patronales, sin la menor participación de las personas trabajadoras (…) quienes son sistemáticamente ignorados a la hora de establecer sus condiciones salariales, la jornada y los horarios de trabajo, la regulación de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y de la defensa de la seguridad y salud en el trabajo, las mejoras sociales, etcétera”.

Vuelve la famosa negociación con la patronal y la queja por el hecho de no dejar participar. Éste es sólo uno de muchos ejemplos que podemos encontrar en las declaraciones de cualquier organización, pues no se trata solamente de Intersindical Canaria, sino que todo en la sociedad adolece de ideología burguesa. En este caso concreto, es pertinente preguntarse lo siguiente: si reconoce como algo negativo trabajar por los intereses de los empresarios y señala que las artimañas de la patronal llevan al empeoramiento de la situación del proletariado, ¿por qué legitima la existencia de los empresarios? ¿Dónde está el límite entre los intereses de la clase explotadora y la clase explotada?

No estamos exagerando al “exigir” a un sindicato que responda a las preguntas anteriores, ya que en su página web, se autodefine de la siguiente manera: “nos hemos caracterizado como sindicato de carácter sociopolítico, vinculando la lucha por el socialismo con el avance hacia la liberación nacional. (…) Intersindical Canaria no puede renunciar a la lucha por mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, lo que exige, a su vez, cambios profundos en los ámbitos político, económico, social y cultural, que lleven a una redistribución de la riqueza en beneficio de la mayoría, que avance hacia a la diversidad y la calidad del empleo, a la mejora de la sanidad, la educación, las políticas fiscales y los servicios sociales. Esto sólo será posible con el cambio del modelo de relación Canarias-Estado, tal como la práctica ha demostrado”. Como vemos, menciona una supuesta lucha por el socialismo pero no la socialización de los medios de producción; la intención es “mejorar las condiciones de las clases trabajadoras”, “mejorar” la sanidad, la educación, las políticas fiscales y los servicios sociales. No defiende que la clase obrera tome el poder y construya el socialismo; defiende “mejorar” el sistema, y dice que solo es posible con el cambio de modelo “Canarias-Estado”, es decir, mejorar la relación entre las instituciones burguesas de la comunidad autónoma y el Estado burgués, y afirma que eso es lo que “la práctica ha demostrado”.

Lo que la práctica ha demostrado es que el capitalismo es irreformable, que la contradicción capital-trabajo sólo genera miseria y que el imperialismo está en bancarrota. Bien lo sabe Intersindical Canaria con los nefastos datos que pone sobre la mesa. Sin embargo, su posición es interclasista, normaliza el trabajo asalariado y, por tanto, la propiedad privada de los medios de producción. No hay intención de dotar de conciencia de clase al proletariado, y en su Congreso hace referencia a “personas trabajadoras” a las que se les debe dejar participar en una negociación con el burgués, que seguirá siendo el propietario a pesar de no producir la riqueza, sino solo apropiársela. Debe seguir teniendo derecho a obtener ganancia del trabajo ajeno. Por eso el Congreso presentó lemas como “Mejorar los salarios y las condiciones de trabajo, sí; moratoria turística, ecotasa y regulación de la vivienda vacacional, también”.

Si la propiedad del burgués es legítima, ¿en qué se fundamenta la lucha por la subida salarial o la “regulación” de uno de los negocios que se hacen con la vivienda? El ponzoñoso discurso de los abanderados de la “izquierda” en los parlamentos, que no son más que la pata izquierda del sistema capitalista, siempre ha hablado de un “reparto de la riqueza” en abstracto, sin decir lo que ocurre con ella, quién la produce, quién se dedica a robarla y de qué manera se hace tanto lo uno como lo otro. Es como decir que los que más tienen deben ser generosos con lo que es “suyo” y dar a los “desgraciados” una buena parte, en nombre del “bien común” de la sociedad “en general”. Eso da toda la facilidad al burgués para decir que esa riqueza es suya, y por tanto no tiene que dar nada; que pretenden “robarle” y que quien quiera algo, que se “esfuerce”. Sin embargo, el rico es rico por el esfuerzo de la gran mayoría de “desgraciados”; la burguesía no produce ni aporta, sino que su rol consiste en apropiarse indebidamente de lo que genera la gran mayoría y aspira a hacerlo siempre en mayor medida usando los frutos del trabajo ajeno que ya posee. Teniendo en cuenta todo esto, ¿Por qué menciona Intersindical Canaria la lucha por el socialismo? ¿En qué momento apunta hacia esa dirección al dirigirse a la clase obrera? ¿por qué se refiere a dicha clase como “personas trabajadoras” en su congreso, mientras en su discreta página web habla de clases trabajadoras?

En lo que respecta a los parásitos, la enésima prueba del juego de la patronal la vemos en las declaraciones del presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) en un artículo donde dice admitir que hay que mejorar la aportación del turismo al archipiélago, aunque no matiza nada al respecto. Señala, como era de esperar, que se ha reunido con el máximo representante de la burguesía en Canarias, Fernando Clavijo. Luego manipula hablando de una falsa mejoría en relación a la inflación, y al final el artículo expone lo siguiente: está dispuesto a “colaborar en todo aquello que sirva para mejorar la economía y la vida de quienes viven en Canarias”, pero matizando que debe ser una negociación colectiva porque es ahí donde “deben resolverse estas cuestiones”, puntualizando que sindicatos y empresarios tienen que llegar a acuerdos que garanticen la “viabilidad” de las empresas, “no solamente para pagar salarios, para pagar proveedores” sino también para “seguir siendo competitivos invirtiendo”. Es decir, se reunirán con los sindicatos para elaborar los ardides contra la clase obrera y poder seguir invirtiendo para que el negocio no pare de crecer. El beneficio de las empresas significa la ganancia para el empresario, no para el asalariado. Todo lo que beneficie al burgués atenta contra los intereses de la clase obrera. El parásito que encabeza la CCE lo sabe, y por eso disfraza sus intenciones con palabras de “buena voluntad”; sabe que es hora de jugar a las concesiones con letra pequeña. Y los colectivos de Canarias Palante nos dicen que se debe negociar.

Es el mismo que dijo, refiriéndose a los trabajadores de baja médica, que los empresarios pagan a los obreros por no ir a trabajar, cuando es precisamente el obrero quien genera todo y quien sufre el robo, ya que, contra su voluntad, es quien paga por trabajar generando la plusvalía para el empresario, el cual no solo es totalmente prescindible sino que su existencia es el principal problema de la sociedad. Además, este tipo de falacias de la patronal en Canarias ya fueron desmentidas en un comunicado de nuestro partido.

Recordemos a Intersindical Canaria que la base de ese modelo que quieren es la explotación humana, ya que los asalariados son quienes generan toda la riqueza (producción) al vertiginoso ritmo que marcan las exigencias del mercado con el nivel de desarrollo actual de las fuerzas productivas. Los obreros no obtienen lo que les corresponde según lo generado, sino solo una parte, que es el salario, destinada a mantener y renovar su fuerza de trabajo, y es por ello que, a pesar de producir todo lo necesario para la vida en sociedad, su acceso a bienes y servicios es limitado. Las necesidades son mercancías, es decir, son propiedad del explotador y se destinan a darle ganancia, aunque se hayan creado con el trabajo de los asalariados. La automatización sustituye a trabajadores por máquinas que agilizan la producción, y envían al obrero al paro y a engrosar las filas del ejército industrial de reserva, lo que lleva a facilitar al burgués ofrecer precariedad por aumentar la cantidad de obreros necesitados de trabajo, y a su vez lleva a menor poder adquisitivo, menor consumo y pérdidas por sobreproducción, es decir, lleva a las crisis. Se da una delirante contradicción: sobra producción, la cual sólo se permite con el sello de la propiedad privada, pero faltan consumidores, y el burgués procura solucionarlo buscando nuevos mercados en el exterior para dar salida a sus mercancías, generar deuda, cargar las pérdidas privadas en las cuentas del Estado y controlar recursos y política con invasiones y guerra, con los que también se libra de excedente humano a través de la miseria y la barbarie. ¿No es un deber moral acabar con esto?

Canarias Palante también reclama un impulso para el sector primario. Es algo que, como ocurre con todo lo demás, piden a los representantes de la burguesía. Veamos de qué manera obra el sector primario en manos del capitalista.

Hemos conocido recientemente que millones de kilos de plátanos han sido desechados por orden de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan), como consecuencia de una sobreproducción a la que no pueden dar salida en el mercado. De esta manera se evita la bajada de precios por sobreoferta, y se demuestra una vez más el único interés de la propiedad privada: usar el trabajo ajeno y las necesidades para obtener ganancias.

Según datos del INE y del Ministerio de Agricultura, en 15 años ha habido una pérdida de más de 100.000 agricultores en España, acaparando claramente las tierras las grandes empresas agrícolas y terratenientes, en detrimento de los pequeños agricultores que poseen parcelas de escasas hectáreas y no pueden competir. La ampliación de las explotaciones de estos grandes propietarios requiere cada vez de más maquinaria y tecnología para mejorar la tierra y su productividad, y prescinden progresivamente de asalariados. A pesar del mayor uso de estos avances, que en 20 años ha aumentado en más de un 50%, los víveres no dejan de aumentar su precio ya que los monopolios tienen el control. Se hacen cada vez más con el mercado, y con tierras que ya no resultan rentables a sus arruinados propietarios, que solo pueden arrendarlas o venderlas a bajo precio, y cuanto más se expande el monopolio más controla los precios, alegando que se encarga de satisfacer más demanda y proceso productivo, aunque en realidad se dedica a comprar cada vez mayores participaciones (invertir en acciones) en todo tipo de negocios para especular y ganar con lo que producen asalariados de otras empresas. Es decir, hay cada vez mayor concentración del capital. Y cuanto más invierte en la mejora de las tierras y la eficiencia en la producción de estas, relacionadas además con la alimentación del ganado y, por tanto, con todo lo derivado del sector de la ganadería, más nos reclamarán para poder comprar la comida, sabiendo que nuestros salarios no crecen ni al mismo ritmo que los precios, ni teniendo en cuenta que los trabajadores producimos cada vez más en menos tiempo. Pero no significa que la burguesía no sea consciente de ello; al contrario. Tan clara está la lógica del capitalismo de buscar la máxima ganancia y obviar la necesidades humanas, que incluso tierras de cultivo son usadas para el negocio de las constructoras o para que grandes empresas las usen para sus instalaciones.

Volviendo a la situación concreta de Canarias, en septiembre la Plataforma por un Precio Justo y Auténtico para el Agricultor del Plátano de Canarias denuncia que Asprocan aprovecha una posición de privilegio para ordenar la destrucción de plátano “sobrante” (esto se conoce como “pica”) perjudicando al pequeño agricultor, y la plataforma señala que es el Gobierno de Canarias quien tiene la obligación legal de inspeccionar la gestión de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) que realizan las organizaciones productoras, pero desde 2015 el control de esta gestión fue cedido a Asprocan. También declaran que el fracaso de la gestión ha llevado a muchos agricultores a abandonar la actividad, a la pérdida de muchos empleos y que ha habido competencia desleal, así como la escasez de “expertos” para llevar el plátano a mejores mercados, siendo esta, según el criterio de la plataforma, una de las causas de esta crisis.

Por su parte, Asprocan y otras empresas líderes en producción del plátano, no quieren una ampliación del período en el que se reciben las ayudas europeas para cubrir gastos. El presidente de Asprocan, en relación a dichas ayudas y al tope a la producción para recibirlas, quiere fingir preocupación por el pequeño agricultor, pero le delatan sus palabras: “nadie va a estar interesado a comprar esas propiedades que no tengan un histórico bueno. El que cayó en la desgracia de tener una baja mochila perderá lo que tiene, no habrá ni medianeros, ni arrendatarios, ni querrán entrar en una propiedad en la que tendrán que esperar 15 años para conseguir una mochila comparable”. Es decir, ya da por hecho la inevitabilidad de la caída del pequeño productor y, lejos de defenderlo, reclama la dificultad para sacar beneficio de esas parcelas que se abandonarán. Siguiendo por esta línea, también añaden, respecto a los topes y ayudas, que “pasar de actualizar las cantidades de referencia de dos a tres años supone condenar aquellas fincas que por cualquier causa hayan tenido un problema puntual en la producción, y no va a fomentar que haya una renovación ni que entren nuevos productores a recuperar esas fincas.”. Con lo cual, claramente hablan de su preocupación por la rentabilidad de las tierras de sus afiliados, y no por la pérdida de propiedad y sustento ajenos. En una cooperativa agrícola se obtienen beneficios en proporción a la participación económica, así que hay relaciones desiguales entre sus miembros.

Reclaman también que “se adapten” (es decir, recibir mayores cuantías) las ayudas de la UE, puesto que, según dicen, reciben las mismas desde hace 20 años. Pero lo más curioso es la explicación que se da a la sobreproducción, pues dicen que “las causas del exceso de producción se deben, fundamentalmente, a causas climáticas y a que la gente cultiva cada vez mejor, porque, si analizamos las superficies cultivadas desde hace 10 años, lejos de crecer, han disminuido”. Vemos que sacan pecho ante el hecho de que las tierras cultivadas han disminuido, significando que muchos se quedan sin nada por no poder competir con los que lideran el mercado, y que a pesar de dicha disminución “se cultiva cada vez mejor”, procurando así recalcar que son “merecedores” de mayor transferencia de ayudas europeas por su “buen trabajo”. Lo que cuesta entender es que la sobreproducción se deba a que “la gente cultiva cada vez mejor”; ¿significa que no pueden frenar al exhibir su magistral destreza en el cultivo y eso les lleva a un exceso de toneladas? Y en cuanto a las “causas climáticas”, ¿quieren decir que llueven plátanos? No, esas declaraciones tan ridículas solo son propias de un ignorante o de un manipulador.

La causa de la sobreoferta es la anarquía de la producción, lo cual ocurre porque las tierras son de propiedad privada y, por tanto, con el producto se busca únicamente la ganancia. Se requiere que dicho producto llegue a tanto mercado como sea posible, pues es una mercancía y esto significa que tiene dueño; el propietario o propietarios de las tierras. Dichos dueños necesitan que se compre el producto para aspirar al beneficio, que irá para ellos y no para los asalariados que trabajan en las explotaciones agrarias, que solo recibirán un dinero por su fuerza de trabajo, ni tampoco para estar a disposición de todo el que realiza su aporte a la sociedad. No solo debe el plátano de Canarias (en el caso que nos ocupa) competir con el consumo de otros productos, como por ejemplo la banana u otros frutos que pertenecen a otras empresas, sino que los precios de la cesta de la compra, el alquiler o la hipoteca, las facturas, la gasolina, los seguros, etc., unido a salarios cada vez más alejados de la carestía de vida, dificultan el consumo de la mercancía. Es por ello que deben hacer desaparecer tanto producto, pues reduciendo la oferta se procura que no disminuya el precio, y mientras quienes tienen las explotaciones más grandes pueden resistir mejor los golpes del mercado, los pequeños no pueden permitirse las pérdidas. Es lo que ocurre al vivir en este criminal sistema llamado capitalismo, que no hay realmente planificación de la economía, no se produce en base a las necesidades y quienes generan la riqueza no tienen acceso a lo que les corresponde según su tiempo de trabajo; su aportación a la sociedad. Obtienen un salario mientras la burguesía se apropia de los frutos del trabajo, y por tanto no puede haber un equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume, y mucho menos destinar lo producido al desarrollo humano, ya que, como hemos dicho, todo está hecho para la ganancia de quien ha comprado el derecho a adquirir trabajo ajeno, y entre estos individuos, que cada vez son menos y más ricos, se reparten el dinero de los consumidores, que a su vez son, en su gran mayoría, los mismos que producen todo.

En lo relativo al sector primario, también podemos observar cómo el gobierno anuncia subvenciones de hasta 100.000 euros para menores de 41 años que decidan “emprender” en el sector agrario. Lógicamente, no se trata de las ansias del Estado burgués, ni de los monopolios a los que éste pertenece, por beneficiar a estas personas, sino que es la enésima transferencia indirecta de dinero público hacia los empresarios, pues los “emprendedores” que se acojan a estas ayudas deben comprar semillas, abonos, maquinaria, herramientas, etc. Es decir, ser clientes de empresas más grandes, y ya hemos visto la caída progresiva e inevitable de los pequeños agricultores frente a la minoría que va acaparando el mercado. De este modo, además de significar dinero público para asegurar cierto consumo, retrasar crisis y dar beneficios a unos parásitos, se volverán a trabajar tierras abandonadas para reemplazar a los que ya no han podido más con su actividad agrícola y dejan las cooperativas, y por otro lado, se prepararán otras tierras para el cultivo invirtiéndose en ellas con estas “ayudas”, con lo cual la gran burguesía no tendrá que hacerlo con sus propios medios.

Los colectivos de Canarias Palante quizá no comprenden la dinámica del mercado y creen que, habiendo mercado, pueden reivindicar “soberanía alimentaria”. ¿Se olvidan de que las mercancías tienen dueños y que éstos no son los productores? Y ante la creciente pobreza, ¿no ven que quien no tiene dinero, no come? Y esto no ocurre solo con aquellos a quienes se les niega el empleo, sino con trabajadores en activo, pues casi tres millones de trabajadores viven en situación de pobreza severa en España ¿qué pretenden cambiar si la producción de los alimentos y todo lo demás sigue siendo propiedad privada? El mercado es mundial, y los monopolios poseen financiación, tierras, acciones en otras empresas, etc. Pueden proveer rápidamente de toda la variedad de todo tipo de productos que hacen posible la gran cantidad de demanda que existe en los negocios, sobre todo los del sector turístico que son mayoría en Canarias.

A los que tienen el poder no les importa el bienestar de nadie lo más mínimo, salvo el suyo y llenar sus bolsillos. ¿Creemos que no saben que se dedican al robo y que la gente sufre? ¿Creemos que exigiendo un negocio más “sostenible” o “humano”, el capitalismo dejará de ser capitalismo? No van a poner un tope a sus ganancias a costa del trabajo ajeno para “repartir” la riqueza. ¿Debemos decirle al ladrón que nos dé un poco más de lo que nos ha robado? Tampoco se trata solamente de empresas Canarias acaparando el capital, ya que éstas no sólo necesitan ser clientes de otras grandes empresas, sino que éstas últimas tienen sus participaciones e inversiones en el archipiélago. Se necesitan mutuamente para obtener continuamente la máxima ganancia posible, caiga quien caiga, mientras puedan sostener e incrementar sus negocios con explotación humana en sus regiones, abusos y saqueo en naciones oprimidas, especulación y transferencias de dinero público. Ni Canarias ni ninguna región del mundo viven al margen del mercado mundial que es dominado por el capital financiero. Es el capitalismo monopolista; lo que conocemos como imperialismo. Pensando como los que lideran los colectivos, tendríamos una visión totalmente sesgada que no nos dejará salir del bucle jamás, o caeríamos en el mismo cinismo que el presidente de Canarias al decir sobre las subvenciones para “emprendedores” que “existe talento, ganas y un futuro prometedor para el sector primario, ya que todos nos alimentamos todos los días, pero para garantizar la continuidad de la actividad agraria es necesario que existan ayudas públicas, como estas, cofinanciadas por el Gobierno de Canarias, para impulsar el arranque de jóvenes empresarios”. Ni todos tenemos la alimentación que necesitamos cada día, ni la existencia de empresarios es algo positivo, pues pertenecen desde hace mucho tiempo a un sistema caduco, criminal y en bancarrota, y por tanto no hay “un futuro” en el capitalismo. Lo que ocurre es que solo se resiste a morir y dar paso al socialismo.

Si realmente se quiere hablar de solucionar los problemas de la sociedad, faltan cosas esenciales que algunos colectivos sí que mencionan, pero que finalmente los discursos y protestas no reflejan y se sigue enfocando todo en el asunto del turismo, la vivienda y la ecotasa con estrechez de miras. Por ejemplo, el Gobierno canario admite una falta enorme de inversión en educación y se ve presionado porque hay una desmesurada precariedad para los docentes. A su vez, el Gobierno presume de, supuestamente, preocuparse por atender a la diversidad, pero Canarias encabeza la lista de espera (hasta dos años) para la valoración de la discapacidad y conseguir la correspondiente pensión. Sin embargo, se despilfarran recursos para subvenciones a empresas, conciertos para constructoras, transferencias para grandes tenedores de vivienda, sanidad privada, etc. Por no hablar de que todo esto se reproduce en mayor o menor grado en todas las regiones del Estado español, y no hay que olvidar el negocio de la guerra y el apoyo a estados claramente fascistas y genocidas.

Siguiendo con la sanidad, 1 de cada 3 operaciones en el archipiélago se realiza en el ámbito privado, faltan especialistas, hay protestas en el Sindicato Médico de Canarias por la lentitud en la estabilización del personal, pues falta oferta pública de empleo, un 6% del presupuesto para la sanidad pública se dedica a la sanidad privada y la consejera de Sanidad, que defiende dicha parasitación abiertamente, dice, con todo el cinismo del mundo, que sin eso la lista de espera sería mayor. Es por ello que intentan presumir de la ínfima bajada en las listas de espera, fingiendo que es por su preocupación por mejorar la calidad del servicio, cuando en realidad muchos pacientes tienen que optar por pagar de su bolsillo la atención que necesitan. ¿La salud no debe estar en el centro de las protestas? ¿acaso la mayoría de la población no se ve afectada por la precariedad del sistema de salud?

También hay situaciones graves bien conocidas, como los abusos que suelen sufrir los menores migrantes y el hecho de que muchos de ellos acaben en exclusión social al cumplir la mayoría de edad, es decir, después de que los centros que cínica y miserablemente se autodenominan como “sin ánimo de lucro”, ya no pueden hacer negocio con ellos. No se trata de casos aislados. El presidente Clavijo, después de un pulso con el Gobierno central e intentar incluso impedir que las organizaciones acogiesen a más menores migrantes sin permiso (que fue rechazado por el TSJC) presume de que ahora se cuenta con 100 millones más para atender “la crisis migratoria”. Incluso ha habido repatriaciones, pero el presidente alega que esos menores son atendidos en sus países, junto a sus familias, por organizaciones bajo la supervisión del Gobierno de Canarias. Incluso aplaude el “trabajo de contención” que hacen más de 8000 agentes marroquíes. Claramente, la gestión está destinada a acoger a aquellos con los que se pueda sacar beneficio chupando dinero público, y para expulsar a aquellos que “desbordan” el desastroso sistema. Esa organización que se ocupará de los menores en esa tierra de la que están huyendo se beneficiará de subvenciones para hacer un trabajo nefasto de caridad.

Las personas migrantes que llegan a Canarias y a toda a España, huyendo de la barbarie imperialista en la que participa la burguesía del país en que vivimos, son en su mayoría clase obrera; nuestros hermanos de clase, y no lo son la patronal canaria ni de ningún rincón de España, ni nadie que explote asalariados en dicha comunidad autónoma, en cualquiera de todo el Estado español o en cualquier lugar del mundo. La burguesía es nuestra enemiga de clase, y tiene conciencia de clase. Es una guerra y lo sabe, como también sabe que la clave está en que los proletarios no sepan lo que ocurre ni cómo funciona este criminal sistema. Hará todo lo posible por desviarnos del camino revolucionario a través de sus bestias fascistas, sus medios de manipulación de masas, sus sindicatos verticales y sus oportunistas que van con un megáfono, conscientemente, hacia callejones sin salida. No se trata de negociar ni de pedir una parte en la participación política con los opresores. Explotadores y explotados no pueden tener un camino común, porque están en diferentes trincheras. Si de verdad la burguesía y sus lacayos quisieran “el bien común” y pudieran estar mínimamente interesados en la emancipación humana, ¿no sería asombrosamente fácil comenzar a construir el sistema que necesitamos y que está más que demostrado por los hechos que conocemos cada día, así como por la ciencia? No lo hacen porque su propósito es vivir de la parasitación del trabajo ajeno y de lucrarse con las necesidades, y eso choca frontalmente con los intereses de la aplastante mayoría.

Ya basta de cantos de sirena y de dejar que nos cuenten la misma historia de siempre: que el camino pacífico, las manifestaciones espontáneas y la “colaboración” entre clases mejorarán la sociedad. La clase obrera no tiene cabida en la vida política, más que para producir para otros, si la burguesía tiene el poder. No se trata de presentar una lluvia de ideas dentro del marco de la economía de mercado. No se trata de convencer a los representantes de la burguesía, que son todos y cada uno de los que se encuentran en todos los parlamentos, de que hay una situación que ellos ya conocen claramente, de la misma manera que saben perfectamente qué intereses representan. No debemos dividirnos en colectivos, ni poner el poder en manos de la clase dominante, esperando que nos dé permiso para alguna “participación”. Nadie mejor que el proletariado conoce su propia situación, lo que necesita, sus dolencias, sus carencias y las dificultades cada vez mayores para sobrevivir. Nosotros, la clase obrera, debemos empezar a contar con nosotros mismos y con nuestras propias fuerzas, y no con los explotadores y sus sirvientes.

A nivel estatal la situación es lamentable y no va a mejor, precisamente, pero nos hemos centrado sobre todo en Canarias en este artículo. Y en lo relativo a todo lo derivado del 20 de abril, ¿no hemos comprobado que una mayoría está en situación de precariedad, harta y agotada? ¿no hay una minoría que no produce y, sin embargo, acapara todo y toma las decisiones? ¿Es una situación nueva o ha empeorado lo de siempre? No se va a solucionar diciendo a la criminal clase social que tiene el poder que haga “otra cosa” con él, y que así le pueda dar, simplemente, otra forma al mismo problema. Tampoco caigamos en la trampa de discursos absurdos sobre una especie de “psicología del canario” o de cualquier lugar de España. Ni sienten, ni piensan ni necesitan lo mismo personas en situaciones diferentes. Hay personas que carecen de recursos para cubrir sus necesidades, bien porque no encuentran empleo, o van de trabajo precario en trabajo precario, o tienen “empleo estable” pero son más los gastos que sus ingresos. Las hay que, sin trabajar, van sobrados porque son propietarios de un negocio y los trabajadores de su empresa le permiten esa abundancia. Otras personas tienen necesidades fisiológicas cubiertas, pero no las psicológicas, al igual que hay quien cubre a duras penas las fisiológicas pero cuentan con apoyo y cariño. Hay personas que viven en soledad no deseada, otras tienen problemas de adicción, que son derivados de ciertos factores en su historial de vida; otras viven en la calle porque no tienen nada, otras padecen enfermedad mental y no son atendidas, otras tienen que cuidar de familiares enfermos, y personas enfermas tienen la impotencia de depender de familiares. Hay quien padece problemas de ansiedad, depresión; hay quien, siendo asalariado, cubre bien sus necesidades, y también hay asalariados que benefician a la patronal y no a sus hermanos de clase. Hay personas que sufren malos tratos, algunos visibles, y otros invisibles, como el psicológico en el hogar. Y así un largo etcétera. ¿Cuál es esa “psicología del canario”? Una persona no es de una manera o de otra dependiendo de que haya nacido en tal o cual sitio. Todo depende de las condiciones en las que se desarrolle su vida, factores asociados y los acontecimientos que tengan lugar. Este tipo de discursos que basan su discurso en la “canariedad” o conceptos similares, ignoran u omiten que vivimos en una sociedad de clases donde hay una minoría de poseedores que se apropian de la riqueza y una gran mayoría de desposeídos que la producen, y que tienen que vender su capacidad de trabajar para sobrevivir, sino que también es una manera de simplificar sobremanera la conducta humana y fomentar la idea de que nos diferenciamos según el lugar de origen.

Se han dado en el archipiélago repugnantes y miserables manifestaciones contra los migrantes vinculándolos con la delincuencia, que tienen lugar debido a los bulos que los capitalistas difunden a través de sus bestias fascistas para dar una visión totalmente alejada de las causas de los problemas. ¿También “somos” así los demás que vivimos en Canarias o esos no son canarios? Son, simplemente, los más atrasados ideológicamente que se han juntado con lo más rastrero del capital financiero que aprovecha la ignorancia y el miedo, y por eso creen los cuentos que salen de la boca de aquellos que dicen “¡que viene el lobo!” mientras apestan a muerte y sus carcomidos disfraces de cordero están manchados de sangre.

Canarias Palante aún sigue esperando una mesa de diálogo con los opresores; he ahí su lucha. Y declara que “la gente está llamada a participar en el encuentro ‘Todo el Mundo Junto’ el próximo 30 de noviembre, donde sí contará la opinión de todas. Seguiremos protestando y proponiendo para seguir dejándoles en evidencia”. Es decir, se escucharán opiniones para seguir proponiendo a los opresores y, si éstos no hacen caso, seguir protestando “dejándoles en evidencia”. Una reunión para opinar lo que sea, pedir al enemigo y acabar en el mismo punto, aun viendo que la participación ha bajado de manera alarmante. ¿Quién se pone en evidencia?

Es en los centros de trabajo donde se produce todo lo que conocemos, y el principal dominio del patrón. Organizarnos en dichos centros es esencial y la única manera real de conseguir cambios y comenzar a pelear realmente por lo que nos pertenece, inclinando progresivamente la balanza y la transferencia de riqueza de esas manos que nos roban hacia las nuestras, así como mejorar las condiciones. Pero no basta con hacerlo de manera aislada y cada centro por su lado, porque la clase obrera es una, y debemos comenzar a organizarnos como clase y desafiar al capital; al poder de la burguesía que nos roba la vida. Por ese camino, y acumulando cada vez más fuerzas, podremos finalmente hablar de tomar el poder político y expulsar a los parásitos. Para ello es menester comenzar a fortalecer el sindicalismo de clase.

Por otro lado, la lucha por el medio ambiente no puede dar frutos si no apuntamos hacia la superación de este destructivo e inhumano modo de producción. La bancarrota del imperialismo aumenta la especulación con la vivienda y la mayor transferencia de riqueza de las rentas bajas hacia las altas, usando recursos del Estado para intentar blindar este negocio con una necesidad. Lo mismo ocurre con la sanidad y la educación, puesto que la quiebra del capitalismo exige que los recursos públicos se destinen en menor medida hacia los servicios que necesitamos, y más hacia el soporte de los monopolios, intentando retrasar la caída del consumo con dichos recursos y haciendo que el trabajador pague con su salario todo lo que puede necesitar, y si no puede se quedará atrás. Debido a esto, los estudiantes y los jóvenes en general se ven ante una situación que les dificulta cada vez más la formación, la consecución del empleo, el acceso a una vivienda, etc., y por tanto, se reduce cada vez más la esperanza por un futuro. Tampoco la lucha por los derechos de los migrantes y contra el racismo llegarán a ningún lado si no ponemos la riqueza a disposición de la gran mayoría que la genera, para así planificar la economía y superar todas las dificultades, y si no señalamos este sistema de miseria y barbarie, que no solo empobrece y pisotea a la clase obrera de este país, sino que saquea, hace sangrar y destruye sin freno a las naciones oprimidas, y provoca las migraciones para luego explotar de la manera más cruel a nuestros hermanos de clase que vienen huyendo, ya sea trabajando en condiciones deplorables o siendo un número en una ONG, además de demonizarlos. Y así un largo etcétera. Y no, no se trata de “dispersarse” ni de querer abarcar “demasiados asuntos a la vez”.

¿Qué significa todo esto? Significa que todas las luchas tienen la misma raíz, el criminal capitalismo. Por eso debemos ser conscientes de que debemos unirlas todas en una única lucha contra el capital, y conformar un Frente Único del Pueblo en el que comience a organizarse nuestra clase y formar nuestros propios órganos de poder, conociendo a nuestro opresor enemigo, que es la burguesía, así como la realidad que vivimos y luchando por nuestros intereses. Quien vea la unión del proletariado como una utopía y como una empresa imposible, ¿no se han unido miles y miles para protestar siguiendo el llamado de unos colectivos? ¿no hay ya muchísimos de nosotros que estamos de acuerdo en que la situación es insostenible? ¿No demuestra eso que la unión es, evidentemente, no solo posible, sino que ya comenzamos a verla en cierto modo? El impulso de los colectivos y las manifestaciones en Canarias se han desinflado porque no hay ningún trabajo real; no se pone el foco en los trabajadores ni en que deben ser el motor y los protagonistas de la lucha. Los obreros son meros observadores y se les dice que solo nos queda indignarnos ante las consecuencias, pero sin tocar las causas. Solo nos queda esperar y ver si la burguesía y sus políticos nos dan respuestas y permisos. Tiene tanto sentido como decir que quien debe acabar con una situación de malos tratos es el maltratador. Es una lucha de clases y los explotadores lo saben; no van a hacerse a un lado, dejar de parasitar y soltar su dominio por el bien de la humanidad. Querrán siempre, a toda costa, conservar su poder y su sistema de la manera que sea, bien haciendo insignificantes y temporales concesiones, o bien reprimiendo con violencia. No debemos dirigirnos a ellos, sino a nuestros hermanos de clase, con organización, afán de lucha, constancia, acciones destinadas a dar frutos en nuestro combate y en las situaciones concretas que vivimos, para dar ejemplo y esperanza al resto de obreros que puedan ver resultados tangibles, y sepan que ese es el camino, seguir aunando fuerzas y elevando el enfoque político y el alcance de la lucha hacia presiones y metas cada vez mayores. Ser la auténtica oposición al capital hasta romper con él.

Si bien es cierto que elevando el discurso por encima del reformismo al que todos estamos acostumbrados hay mayores dificultades, también es cierto que lo que vivimos en nuestro día a día, así como los datos y los hechos, hablan por sí solos. El primer paso es que todos aquellos que sean conscientes de que el camino debe ser revolucionario, es decir, de ruptura con el capitalismo y de su superación hacia el socialismo, se unan a las filas de la revolución y formen parte de la construcción de dicho proyecto. No seamos sujetos pasivos esperando a que ciertas personas convoquen protestas ocasionalmente y lleven unas quejas a las instituciones burguesas, poniendo en estas el poder, llevando a la desesperanza a los obreros que solo ven una marcha espontánea en la calle cada cierto tiempo, sin frutos ni participación en una lucha activa. Trabajemos nosotros, la clase obrera, por nuestra organización y fortaleza, y sobre aquellos problemas tangibles de nuestro día a día que tienen su raíz en el capital y que solo podemos resolver como clase, de manera colectiva. Extendamos esa organización y esa lucha hasta convertirla en una auténtica fuerza para mandar a este sistema criminal al basurero de la historia y edifiquemos la democracia obrera, el único camino hacia el auténtico desarrollo humano y hacia la satisfacción de las necesidades e intereses de la gran mayoría. Y aunque algunos quieran hacernos creer que cada región es una burbuja aislada, la clase obrera es una, se encuentre donde se encuentre; debemos ser internacionalistas y ser conscientes de que la clase obrera mundial debe luchar contra la burguesía mundial. Nos va la vida en ello, y ya vemos las escaladas en la guerra interimperialista que existe entre el viejo bloque que se hunde, liderado por el país más criminal de la historia, que es EEUU, y el bloque nuevo que surge, BRICS (liderado por China). La clase dominante apuesta cada vez más por la guerra porque la única salvación para su sistema es el control del mercado y materias primas, y se ha llegado a una línea en que ambos bloques competidores chocan, y es por ello que cada vez se destinarán más recursos a su barbarie y al negocio de la muerte. Para ellos sobran vidas humanas y nuestra miseria es inevitable.

No nos engañemos; la única manera de oponerse al imperialismo y a todas las funestas consecuencias de su barbarie, las cuales vemos cada día, es la construcción del socialismo.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN LAS ISLAS CANARIAS




El capitalismo es la muerte para el trabajador y la DANA lo ha demostrado

Miles de trabajadores se vieron obligados a seguir trabajando durante la gota fría bajo amenaza de despido, lo que se ha cobrado cientos de vidas de la clase trabajadora. Han habido despidos de trabajadores que no pudieron llegar a su puesto de trabajo por las consecuencias de la catástrofe y muchos voluntarios tuvieron que abandonar las tareas de reconstrucción el domingo contra su voluntad porque no pudieron coger licencias en su trabajo para continuar en las zonas afectadas.

El capitalismo ha mostrado, esta vez de la forma más descarnada, su esencia criminal y antiobrera con lo sucedido por el paso de la DANA. Grandes empresas como Mercadona, Ikea, Glovo e Inditex obligaron a sus trabajadores a permanecer en sus puestos de trabajo a pesar de las lluvias torrenciales que desolaron Valencia y provocaron desapariciones en Albacete y Málaga.

Pero no solo en las grandes empresas se han producido crímenes contra la clase obrera, sino que también pequeñas y medianas empresas han obligado a mantenerse en el puesto de trabajo durante la tragedia. En el centro comercial de Bonaire y sus alrededores, zona comercial muy concurrida a las afueras de Valencia, y devastado por las inundaciones, los empresarios obligaron a los trabajadores de la restauración y de los pequeños negocios a mantenerse en el puesto de trabajo y tuvieron que quedarse allí durante toda la noche porque no les permitieron irse a casa cuando se avisó del peligro.

En el polígono de Riba-roja de Túria, a 20 kilómetros de la capital, se vivió una situación similar: las empresas Lassal, Mercadona, Glovo y Aquaservice son otras de las grandes firmas que no han tomado medidas ante los efectos de la DANA. Según palabras de su alcalde, Robert Raga. “Todavía estamos sacando trabajadores del área industrial. Estamos dándoles atención médica y psicológica a aquellos que lo necesitan”, insiste el regidor.

Las autoridades locales confirmaban el miércoles pasado que “cerca de 800 trabajadores” quedaron atrapados en los parques empresariales que están aguas arriba del Túria, “arrasados” por la DANA. En Catarroja, las lluvias torrenciales dejaron “encerrada” a una vecina en la tienda en la que trabaja. “Ella tuvo que hacer su horario, como si no fuera a pasar nada. De su marido, todavía no tenemos noticias”, denunciaba la sobrina de ambos.

La catástrofe pilló en la carretera a cientos de trabajadores que volvían a casa o regresaban con sus camiones de reparto a las naves, demasiado tarde por culpa de los empresarios que jugaron con sus vidas para seguir robándoles la plusvalía. Algunos tuvieron que subirse al techo de los vehículos para no quedar sumergidos bajo el agua; otros siguen en paradero desconocido.

También estas empresas obligaron a acudir al puesto a sus trabajadores a pesar del riesgo que supone circular hoy por las vías afectadas o, incluso, siendo imposible por haber perdido el coche en la catástrofe. Bien conocido por todos es el caso de Fabián, electricista de Paiporta que fue despedido de su puesto de trabajo por no poder llegar a tiempo al mismo al haber perdido el coche por las lluvias. ¿Cuántos trabajadores que no han salido en televisión han sufrido las mismas consecuencias?

El lamentable papel de los sindicatos vendidos al capital, CCOO y UGT, y de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha sido deleznable y asqueroso a partes iguales. La Ministra pedía “responsabilidad a los empresarios para que nadie trabaje corriendo riesgos” obviando que la lucha de clases y la acumulación de capital rigen el mundo capitalista, donde lamentablemente hoy vivimos. No son otra cosa más que las declaraciones propias de una babosa lacaya de la burguesía.

CCOO y UGT, por su parte, lejos de denunciar los atropellos criminales producidos contra la clase obrera retratados arriba, lo que han hecho es  pedir la aplicación de ERTES por fuerza mayor, cargando así a la clase trabajadora con las consecuencias de la catástrofe. Una prueba más de la indecencia y lo vendidos al capital que están estos sindicatos corruptos.

Los voluntarios, trabajadores de todas partes del estado, han sido realmente los únicos que han ayudado a la limpieza y reconstrucción de las zonas afectadas. Pero una vez más el capitalismo trata de romper la solidaridad obrera con su lógica criminal, ya que buena parte de los voluntarios no han podido ausentarse de sus puestos de trabajo más allá de los días festivos, viéndose obligados contra su voluntad a dejar de ayudar en las zonas afectadas.

Esta radiografía de la situación deja bien a las claras que el capitalismo es un sistema criminal que ahoga a la clase trabajadora hasta su muerte para conseguir los beneficios esperados para la burguesía. El Estado, en toda su organización, se ha comportado como si nada pasara, lo que es un fiel reflejo del pensamiento de quien domina este estado. Porque los capitalistas no reparan en la vida de los obreros ni en sus miserias, sino únicamente en los beneficios logrados.

Los obreros deben emanciparse de una buena vez como clase. Deben mandar al capitalismo, su estado criminal y sus lacayos al basurero de la historia. Deben tomar las riendas de su destino y construir el socialismo, ya que es la única manera de lograr la vida digna que merecen, lejos de la miseria y la muerte a la que les somete el capitalismo, como ha quedado patente en Valencia.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La cumbre de los BRICS desde la perspectiva revolucionaria

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Estamos, por tanto, ante otro clavo en el ataúd de la hegemonía de los Estados Unidos y la Unión Europea.

De este evento, que es sin duda alguna uno de los puntos de inflexión más importantes en las relaciones internacionales de las últimas décadas, ha surgido una Declaración Final con 134 puntos que muestra claramente el camino que pretende desarrollar la nueva alianza imperialista de los BRICS. A continuación, pasaremos a comentar los elementos más destacados.

 

Solidaridad y cooperación de los BRICS

Desde la crisis de 2008, los monopolios han observado con atención la aparición de nuevos centros de poder económico e influencia política, algo que los miembros dirigentes de los BRICS consideran fundamental para «allanar el camino hacia un orden mundial multipolar más equitativo, justo, democrático y equilibrado». Como sabemos, a principios de siglo la nueva oligarquía rusa surgida de la liquidación de la Unión Soviética trató de ingresar en la OTAN, consciente de su nuevo papel en el mundo como enemiga del socialismo científico y de la revolución proletaria internacional. Sin embargo, este intento resultó en fracaso y, desde entonces, abrazó la idea del mundo multipolar tras el discurso que el mismo Vladímir Putin realizó en 2007 durante la Conferencia de Seguridad en Múnich. Diecisiete años después, este nuevo bloque imperialista comienza tomar una forma decisiva gracias a la participación de los EMDC (Emerging Markets and Developing Countries) en África, Asia, Europa, América Latina y Oriente Medio.

Los discursos de los participantes en la XVI Cumbre de los BRICS y la Declaración Final muestran una idea muy concreta: liberarse de las ataduras que imponen los designios estadounidenses y europeos en favor de una globalización económica universalmente beneficiosa y equitativa, que sí tenga en cuenta a los países del Sur Global. Durante la década de los ochenta del pasado siglo, escoria fascista como Reagan o Thatcher eran los encargados de defender los beneficios de la globalización del capital; hoy, ese testigo ha sido entregado por los monopolios a Vladímir Putin y Xi Jinping. La denominada globalización, con sus expansiones y deslocalizaciones, es una pieza fundamental en el capitalismo monopolista de Estado, confeccionando un mundo dominado por grandes corporaciones multinacionales que se aprovechan de la competencia desleal y de los países subyugados que dependen directamente del imperialismo. Los proletarios y pueblos del mundo seguirán sin poder disfrutar de la riqueza que producen, continuarán sufriendo la inestabilidad sociopolítica y la represión fascista, pero los voceros de los BRICS les dirán que se regocijen pues su burguesía ahora disfrutará de una mayor porción del pastel gracias al amparo de Rusia y China.

 

Un nuevo orden financiero

Las sanciones económicas también han sido un elemento muy repetido en esta cumbre, algo que no es de extrañar al ser Rusia el país anfitrión. Como sabemos, la oligarquía rusa ansía desesperadamente establecer una nueva área de expansión para el capital financiero ruso como contragolpe a las sanciones económicas que arrancaron la misma noche del 24 de febrero de 2022. Como ya sabemos, las acción coordinada de los Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Japón no ha logrado sus objetivos de ahogar la economía rusa. Todo lo contrario, pues según datos del propio Banco Mundial, el PIB de la Federación de Rusia creció un 3’6% en 2023 mientras que el de Estados Unidos se quedaba en el 2’5%. El panorama es peor si examinamos el estado de salud de sus socios europeos, pues Alemania decrecía un 0’3%, mientras que Francia apenas subía un 0’7% y Reino Unido un 0’1%. Las conclusiones son evidentes; los Estados Unidos crecen gracias a que están ahogando a sus socios europeos, pero esto no hace más que prolongar su agonía.

Es a partir del noveno punto de la Declaración Final cuando se comienza a dibujar el nuevo orden financiero que tratará de sobreponerse al sistema SWIFT. Dice así: «Reafirmamos nuestro apoyo al sistema comercial multilateral basado en normas, abierto, transparente, justo, previsible, integrador, equitativo, no discriminatorio y basado en el consenso, con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como núcleo, con un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, incluidos los países menos desarrollados, y rechazamos las medidas unilaterales restrictivas del comercio que son incompatibles con las normas de la OMC […]. Reiteramos la decisión en el marco de la Estrategia para la Asociación Económica de los BRICS 2025 de tomar medidas para apoyar la reforma necesaria de la OMC para aumentar la resistencia, la autoridad y la eficacia de la OMC, y promover el desarrollo y la inclusión».

Para toda persona que no esté enferma de oportunismo y chovinismo ruso, resultará evidente que la alianza de los BRICS no pretende acabar con el imperialismo, ni plantear por supuesto una alternativa socialista, emancipadora y revolucionaria. Todo lo contrario, lo que pretende es la reforma de los organismos supranacionales para adaptarlos a la nueva realidad que viene brotando desde 2008, la de la pérdida de hegemonía del imperialismo occidental y su progresiva decadencia frente a Rusia y China. Este momento es idóneo para recordar las inmortales palabras del camarada Vladimir Lenin:

«Si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretender dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase».

Reformistas hay en todos los países, por supuesto, pues no es de extrañar que la oligarquía rusa y china trate continuamente de corromper las ansias revolucionarias del proletariado internacional y hacer de nosotros esclavos satisfechos con el nuevo orden internacional que no cuestiona el modo de producción capitalista; pretenden, por tanto, que nos conformemos con una opresión más democrática, con una gestión más amable del imperialismo como estadio superior del capitalismo. Sin embargo, los falsos socialistas tienen cada vez menos espacio en los aparatos burocráticos ruso y chino, pues ese falso socialismo agoniza y es absorbido por el burdo nacionalismo y la lucha entre estados; contrario a esto, el socialismo que resurge de sus cenizas y se expande por el mundo es revolucionario. Nuestra misión no es reformar la OMC, el FMI o el Banco Mundial, sino destruirlos.

 

A vueltas con la coexistencia pacífica

Nikita Kruschchev es una de las figuras más odiadas del movimiento obrero revolucionario. No es para menos, pues en el XX Congreso del PCUS este agente de la reacción y sus correligionarios impulsaron un abandono de la lucha de clases, criminalizaron al camarada Stalin, consolidaron la nueva burocracia soviética y defendieron la coexistencia pacífica con los Estados Unidos. Siguiendo esa estela contrarrevolucionaria, la nueva alianza imperialista de los BRICS busca coexistir pacíficamente con quienes han sometido al proletariado internacional a sangre y fuego, con quienes nos han instalado en el fascismo, la barbarie y la guerra. Por supuesto, esto deviene de que sus intereses no son antagónicos al no plantear la alternativa desde posiciones socialistas.

En este sentido, la Declaración Final dice así: «Reiteramos nuestro compromiso con la resolución pacífica de las controversias a través de la diplomacia, la mediación, el diálogo inclusivo y las consultas de forma coordinada y cooperativa, y apoyamos todos los esfuerzos que conduzcan a la resolución pacífica de las crisis. Subrayamos la necesidad de emprender esfuerzos de prevención de conflictos, incluso abordando sus causas profundas. Reconocemos las preocupaciones legítimas y razonables de todos los países en materia de seguridad […]. Subrayamos que la tolerancia y la coexistencia pacífica figuran entre los valores y principios más importantes para las relaciones entre naciones y sociedades».

Este apartado es simplemente infame e indefendible para cualquier marxista-leninista. La historia y experiencia del movimiento obrero nos ha mostrado en muchísimas ocasiones la inutilidad de tratar de alcanzar el socialismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. La política exterior de los países genuinamente socialistas se caracteriza por el internacionalismo proletario como principio fundamental, apoyando las luchas de liberación nacional y la expansión de la revolución a otros países. El concepto reaccionario de la coexistencia pacífica no busca otra cosa que posicionar al movimiento obrero en el camino del oportunismo, debilitando nuevamente al ya carcomido movimiento comunista internacional que debe depurarse inmediatamente de todos los partidos “comunistas” que apoyan al imperialismo emergente de los BRICS.

 

La única salida es la Revolución

Si algo ha dejado claro la pasada Cumbre de Kazán es la intención de desafiar el dominio financiero y político de Occidente desde perspectivas no socialistas. Una alternativa que evidencia la propia versión que los BRICS tienen del imperialismo, orientada a consolidar la multipolaridad al tiempo que se mantienen intactas las bases del modo de producción capitalista y la esclavitud asalariada.

Frente a esta realidad, el proletariado internacional debe comprender que nuestro objetivo como clase no es el de reformar instituciones como la OMC o el FMI, sino dar pasos decididos para su completa destrucción y crear un nuevo orden que responda a las necesidades de la humanidad, el socialismo y el fin de toda opresión y explotación.

Queda patente que existe una contradicción entre los distintos grupos del capital financiero y entre el imperialismo decadente de occidente frente al de las potencias imperialistas emergentes de los BRICS; una contradicción que se desarrolla en la lucha por fuentes de materias primas, territorios – Ucrania, Taiwán, etc. – y por el control de las estructuras de poder económico a nivel supranacional, pues de ellas depende el destino de los estados. Una lucha furiosa que provocará el debilitamiento progresivo del imperialismo hasta entonces reinante, abriendo una brecha que debe ser aprovechada por los trabajadores y la vanguardia comunista, dando pasos decididos hasta el momento de imponer de manera revolucionaria el socialismo. Hoy, más que nunca, nos va la vida en ello.

Las experiencias socialistas, la historia del movimiento obrero y las luchas de liberación nacional han demostrado que el proletariado internacional es plenamente capaz de construir una sociedad libre de toda explotación y opresión, con una economía planificada que se oponga directamente a la barbarie imperialista, y donde los avances científicos, tecnológicos y sanitarios se pongan al servicio del bien común en lugar de servir para el enriquecimiento de un puñado de oligarcas y monopolistas.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza tanto el imperialismo norteamericano como el chino, los dos cabecillas de las organizaciones imperialistas que hoy conducen al mundo a la barbarie de la guerra imperialista y que condenan a la clase obrera a la miseria, a la muerte y a la negación de todo tipo de  libertad y derecho al igual que a los pueblos y naciones oprimidos. La clase obrera únicamente podrá emanciparse por la vía de la revolución socialista, rompiendo de una vez y para siempre las cadenas de la explotación y aniquilando a la burguesía como clase social.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)