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Las contradicciones y la falta de visión de los colectivos canarios

En Canarias, la más que insostenible situación y el descontento ya ha derivado hace unos meses en manifestaciones con un peso significativo, pues la situación empuja a la clase obrera a exigir cambios. Concretamente, el pasado 20 de abril comenzaron las protestas con el fin de poner sobre la mesa una serie de propuestas para frenar el turismo masivo, el alquiler turístico y el daño medioambiental, principalmente, y el PCOE presentó un análisis al respecto. El día 20 de octubre del presente año los colectivos “en lucha” han vuelto a convocar, pero todo se ha desinflado indiscutiblemente, pues en la primavera los manifestantes se contaban por decenas de miles en todo el archipiélago, y éste otoño, ya sea consultando a los convocantes o a las fuentes del gobierno, todo ha perdido fuerza de forma más que notable.

Después de aquella manifestación multitudinaria de abril mencionada anteriormente, no soplaba ningún viento de cambio en favor de la clase obrera. Los representantes de la burguesía ni siquiera han querido tomarse en serio las reformas que piden los colectivos, los cuales se han agrupado bajo el lema “Canarias Palante”, para, según dicen, “impulsar un proceso participativo cuya primera acción será un formulario donde recoger todas las ideas que tiene nuestra gente para hacer las cosas mejor en Canarias, porque la única manera de hacerlo bien es haciéndolo todo el mundo junto. Se trata de la primera acción de un proceso que tiene como objetivo la elaboración de una hoja de ruta que guíe la negociación de ese modelo desde la calle y el espacio institucional”.

Sobra decir que toda reclamación que pueda hacer la clase obrera, con el fin de mejorar su situación como clase, es completamente legítima. Siempre será una muestra de dignidad que el proletariado salga a las calles a presionar y a dejar claro su descontento; su disposición para pelear contra aquellos que dificultan cada vez más sus vidas. Sin embargo, hay ciertos liderazgos que nos llevan por caminos infructuosos y lo único que se consiguen es generar impotencia. No debemos olvidar que hay que ser críticos en todo momento y estar atentos a las contradicciones, pues para alcanzar metas es imprescindible que la hoja de ruta sea la adecuada, ya que si no acertamos en el diagnóstico no vamos a aplicar el remedio correspondiente.

En un artículo de junio, este grupo declaró que no hubo interés por parte del Gobierno de Canarias por cambiar el modelo de desarrollo económico, y que se ha ignorado a los manifestantes, lamentando no haber obtenido respuesta por parte del Ejecutivo y que no se haya creado una mesa de negociación para tomar parte en “la construcción de un nuevo modelo”. También dijeron que “los poderes políticos y económicos de nuestras islas quieren diluir la fuerza de los colectivos sociales convocantes del 20A con una consulta protagonizada por los mismos cargos políticos que nos han traído a esta situación límite que estamos viviendo” y acusan al presidente canario, Fernando Clavijo, de “crear una cortina de humo para salir por la tangente”. Así que, por un lado, tenemos un rechazo ante la idea de que quienes “nos han traído a esta situación límite” cojan las riendas y, por otro lado, se pide negociar con ellos para formar parte en la “construcción de un nuevo modelo”. ¿No eran los cargos políticos el problema? ¿La idea es alcanzar un “cambio” trabajando con los culpables?

Al final del mismo artículo, señalan vagamente unas reformas que persiguen para luego añadir: “no lo hará el gobierno, pero lo haremos todo el mundo junto. Canarias es nuestra y las calles para volver a alzar nuestras voces si no nos dejan participar en la toma de decisiones acerca del modelo que queremos, también”. Es decir, el gobierno “no lo hará” pero Canarias Palante, que defiende un proceso participativo para “todo el mundo” y no quiere dejarlo en manos de quienes “nos han traído a esta situación límite”, pone el poder de decisión en el gobierno, y si éste se niega a negociar solo queda seguir alzando la voz hasta que les “deje participar” en las decisiones. Siendo así, todo parece indicar que el poder no lo tiene, ni pretende tenerlo, Canarias Palante. Menos indicios hay de que quiera ponerlo en manos de la clase obrera. Sin embargo, dicen cosas como “Canarias es nuestra”. ¿Quién conforma ese grupo que puede referirse a Canarias como “nuestra”?

Volvamos al objetivo principal de la agrupación de colectivos: “impulsar un proceso participativo cuya primera acción será un formulario donde recoger todas las ideas que tiene nuestra gente para hacer las cosas mejor en Canarias, porque la única manera de hacerlo bien es haciéndolo todo el mundo junto”. Se quejan estos colectivos del intento de los políticos por hacer una consulta llevando las riendas; ¿no pecan ellos mismos de iniciar un proceso similar? ¿El modo de “participar” es enviar a un grupo de colectivos un escrito con cualquier tipo de idea? ¿Quién es “nuestra gente” y “todo el mundo”?

También dicen que “Se trata de la primera acción de un proceso que tiene como objetivo la elaboración de una hoja de ruta que guíe la negociación de ese modelo desde la calle y el espacio institucional”. Se sigue incidiendo en la negociación, es decir, no se cuestiona que los causantes del problema tengan el poder; al parecer es legítimo, y la idea es llegar a un acuerdo con ellos. Los burgueses y sus representantes deben pasar por su filtro las propuestas, determinar lo que puede llevarse a cabo y lo que no, y de qué manera debe hacerse. Además, como hemos leído anteriormente, deciden si se conforma o no una mesa de negociación, en la que se espera que ellos den permiso para participar en la vida política. Volvemos, entonces, a lo que ya sabíamos: Canarias es de la burguesía, y el órden burgués no es desafiado.

¿A eso se refieren con hacerlo “todo el mundo junto”? Si se incluye tanto a proletarios como a empresarios canarios, que son dos clases sociales con intereses opuestos, ¿dónde está la hoja de ruta? La relación entre explotadores y explotados es desigual, y los segundos quedan subordinados a los primeros. No se puede conciliar los intereses de una minoría que se apropia de la riqueza generada por la clase obrera para obtener ganancias (explotadores), con los intereses de aquellos que producen toda la riqueza a cambio de un acceso restringido a ésta (explotados). Por otra parte, se quiere realizar un “cambio” desde las instituciones, que son los medios que usa la burguesía para dar a su dominio sobre la clase obrera una forma legal. Si los capitalistas siguen en el poder, y se les va a respetar ese poder, ya no va a tomar parte “todo el mundo” porque continuará la economía de mercado, que es la causa de todos los problemas (y más) que señalan estos colectivos, y entonces la gran mayoría (asalariados) queda fuera del “proceso participativo”.

Al parecer, Canarias Palante rechazó un encuentro con la patronal porque “no es la interlocutora adecuada para estas decisiones; lo son el Gobierno de Canarias y los Cabildos. Lo es mucho menos cuando su presidente, Jorge Marichal, se declara públicamente en contra de las propuestas y demandas del 20A y defiende a ultranza el modelo turístico actual”. Luego, refiriéndose al Gobierno de Canarias en el mismo comunicado, declaran que “mientras ignoran nuestras reivindicaciones, continúan celebrando encuentros y diálogos, junto al sector hotelero, en los que se llenan la boca hablando de sostenibilidad, reparto de la riqueza y cuidado del territorio. Sin embargo, su postura queda clara cuando en el Parlamento rechazan todas y cada una de las reclamaciones del 20A, cuando siguen autorizando nuevas construcciones turísticas y cuando se niegan sistemáticamente a detener obras ilegales que destruyen impunemente nuestras islas”. Es decir, se niegan a hablar con la clase dominante porque “no es la interlocutora adecuada”, pero matizan que sus representantes sí lo son, aun señalando en el mismo comunicado que les ignoran y rechazan todas las reclamaciones en el parlamento, mientras se reúnen con la patronal continuamente. ¿La conducta de los políticos no indica, precisamente, que están para velar por los intereses del sector de la burguesía a la que representan? ¿seguirán diciendo que hay que negociar y que estos subalternos de los capitalistas son “los interlocutores adecuados”? Nosotros tenemos muy claro que ni unos ni otros lo son, y lo explicaremos más adelante.

A continuación, volveremos a tratar, como ya hicimos tras la manifestación de abril, las cuestiones en las que se centran los colectivos. En lo que respecta a las reivindicaciones, debemos preguntarnos si son las adecuadas y si son suficientes. Por ejemplo, la limitación de compra de vivienda a no residentes. El problema de la vivienda en todo Estado capitalista reside en el mismo punto: la propiedad privada. No se trata de un derecho, puesto que necesitamos poder pagar cantidades determinadas de dinero si queremos un techo. Sin embargo, hay necesidad de ella y más de 200 mil casas vacías en Canarias, pero en el sistema capitalista solo son un medio más para que unos propietarios, ya sean particulares, bancos u otras empresas, obtengan ganancias. Debido a esto, se venderán a quien pueda pagarlas, y teniendo en cuenta la situación geográfica de las islas, la escasa rentabilidad y las dificultades que supone para el burgués la inversión en los recursos de la región, que más del 80% de los empleos pertenecen al sector servicios, el alto índice de importación que conlleva dicho sector y la falta de producción local, hay una tendencia a los bajos salarios, pues las condiciones fomentan que se concentre la actividad empresarial en todo lo relacionado con el turismo, hay cada vez más obreros demandando trabajo y, con la ayuda de los sindicatos traidores, se llevan a cabo las trampas que permiten destinar menor cantidad del valor, el cual es generado por la clase obrera, al salario.

Los colectivos canarios reclaman que se limite la compra de casas a extranjeros y se facilite el acceso a la vivienda a los canarios. Tocan el tema de una manera vaga y sin entrar en detalles de lo que quieren conseguir y cómo quieren conseguirlo. Se refieren, asumimos, a precios “asequibles”, porque en ningún momento cuestionan la vivienda como mercancía o medio para obtener renta. Si ciertos canarios, en lugar de personas no residentes, se dedican a comprar casas para alquilarlas y, por tanto, sacan tajada del salario de trabajadores que buscan un techo, aprovechando para convertir igualmente la necesidad en búsqueda de ganancia, ¿sí es legítimo porque lo hacen canarios? Una de las consignas de quienes siguen a estos colectivos es que “la vivienda es un derecho”. ¿Es un derecho si forma parte del mercado?

Centrándonos concretamente en la vivienda, pues es el tema que tratamos y se alargaría demasiado si hablamos de todo lo demás, debería estar garantizada sin más; sin que pertenezca a nadie que pueda sacar beneficio. Es una necesidad vital y debe ser propiedad personal para cubrir dicha necesidad, no propiedad privada para ganar dinero a costa del trabajo ajeno. Los que poseen viviendas para el lucro dirán que “han trabajado mucho para conseguirlo”, lo cual no es cierto; no es esa la razón, puesto que hay enormes diferencias entre unos sectores de la población y otros; unos han tenido más apoyo económico y personal, la ventaja de una herencia, de capital de empresa familiar, de unas condiciones que han permitido la formación para el acceso a mejores puestos de trabajo, contactos con funcionarios, empresarios, etc. Muchísimos otros no, y cada vez van empeorando las condiciones para todos, pues solo en Canarias, 750.000 personas viven en riesgo de pobreza y exclusión social, y por si fuera poco, las “ayudas” apenas llegan a 13.000. Pero no es solo eso, sino que este criminal sistema nos inculca la aberrante idea de que hay un derecho a apropiarse del trabajo ajeno, y que eso es legítimo, es decir, si puedes hacerlo, hazlo. ¿Los propietarios han construido las casas que compran y han sacado la materia prima para ello? ¿producen todo lo que va destinado al interior de los hogares? ¿acaso crean el suelo? Las viviendas son posibles por la labor de los trabajadores, pero son los dueños de las constructoras, inmobiliarias y de los bancos los que se benefician de tales creaciones, así como aquellos que compran casas porque aspiran a ser rentistas, mientras los obreros en su conjunto aportan para que sea posible todo lo que existe en la sociedad, pero se encuentran cada vez con más penurias aun siendo trabajadores en activo.

Tampoco hay ninguna lucha por un asunto muy grave: la existencia de la empresa de matones fascistas llamada Desokupa, que incluso tiene publicidad como si se tratara de un servicio más. Quien esté mínimamente informado conocerá lo que es este nido de escoria, pero no hace falta investigar mucho para saber lo que son y cuál es su ideología, exhibiéndola incluso en la calle sin que les ocurra nada y con numerosas irregularidades a nivel legal, por no hablar de los miserables y repugnantes bulos racistas y de criminalización de la pobreza que su famoso, sociópata y descerebrado líder, Daniel Esteve, vomita en sus videos. Se sabe impune y se dedica incluso a amenazar públicamente a periodistas. Este lacayo de la patronal es necesario para la burguesía, pues en época de crisis es necesario apelar a los miedos del proletariado más atrasado ideológicamente, y se recurre a la más vil manipulación y deshumanización para que, en lugar de enfocarnos en el auténtico enemigo, que son quienes se lucran de nuestro trabajo y necesidades (esto es, los dueños de los medios de producción), nos enfoquemos en enemigos ficticios, como nuestros hermanos de clase migrantes o todo aquel que ha caído en la miseria y busca un techo como sea, siendo un mito todo lo que se dice de la okupación, que son un 0,06% de las viviendas en España. Además, se introducen mayoritariamente en viviendas vacías de empresas y bancos, siendo el allanamiento de morada (que entren en la vivienda donde resides) un asunto muy distinto que se resuelve rápidamente. Por otro lado, para obtener más pistas, tenemos el lucrativo negocio de las alarmas para protegernos del monstruo de un cuento, a pesar de la baja criminalidad del país. A pesar de ello, España es uno de los países donde más alarmas se venden. ¿No forma parte este asunto del problema de la vivienda en particular, y de los problemas de los trabajadores en general?

Siguiendo con la situación económica de la clase obrera, la pobreza también se refleja en el hecho de que 7 de cada 10 mayores de 55 años destinan sus ahorros a ayudar a familiares, en el aumento de personas que acuden a Cáritas, en el aumento descomunal de los desahucios y en la precariedad del empleo a nivel nacional, donde podemos observar, entre otras cosas, que en el año 2023 hubo casi dos millones de despidos en periodo de prueba, que es una nueva forma de contrato temporal sin costes de despido. Una mayor inseguridad laboral y económica no permiten una vivienda, y recordemos que el PCOE ya explicó la situación del empleo y los engañosos datos. Esto se traduce en un acceso cada vez mayor por parte de turistas con un poder adquisitivo que permite obtener lo que muchos canarios no pueden. El capitalismo está llevando a gran parte de las clases populares del archipiélago a la miseria, con la correspondiente caída del consumo, y que haya viviendas destinadas a los turistas, ya sea como propiedad o alquiler vacacional, no es la causa, sino una consecuencia. Y ya hemos visto que las “ayudas” públicas para facilitar el acceso a la vivienda, no son más que una transferencia indirecta que realiza la burguesía usando su Estado, para que ese dinero vaya a parar a sus manos y el comprador pague el precio establecido, pues son conscientes de que es cada vez más inviable que la clase obrera pueda adquirir una vivienda, pero no por ello dejará de ser ésta una mercancía y los poderes públicos se ocuparán de que las manos privadas no se queden sin “su dinero” en caso de impago. Empresarios canarios se dedican a esto. ¿Son también “nuestra gente”? Además, ya se ha declarado que hay miles de millones de dinero público disponibles para que los empresarios sigan haciendo negocio con la vivienda, engañando con la idea de “alquileres asequibles”, como si “alquiler” no significara que alguien se beneficia de la necesidad, “asequible” no fuese un concepto relativo que depende de multitud de factores y como si el mercado y su destructiva dinámica no siguieran su curso.

Para entender mejor la desorientación y el vacío en el discurso de quienes pretenden mover a las masas en el archipiélago, echemos un vistazo a una fundación llamada Tamaimos, que se ha unido a Canarias Palante. Cuando se autodefine en el apartado “Sobre nosotros” dice lo siguiente: “Este proyecto no tiene relación con partido político, ideología, confesión religiosa o institución alguna”. ¿Es un zombi que va a la deriva por la vida en sociedad sin pensamiento y sin rumbo? Eso que afirman significaría que no tienen absolutamente ninguna idea de cómo es o debe ser el mundo. Es imposible no defender ninguna posición, y sin embargo afirman ser “revista canaria de pensamiento crítico”; ¿son “críticos” fundamentándose en qué? En su presentación continúa de la siguiente manera: “la mayoría de nosotros somos canarios que residimos fuera de las islas, aunque seguimos manteniendo fuertes vínculos con nuestra tierra. Reivindicamos un concepto amplio de cultura y atendemos a asuntos que consideramos de alto interés, como nuestras manifestaciones artísticas, la sociedad, la política, el medio ambiente, el deporte, la fiesta,… y, en definitiva, cualquier plano de la realidad donde estimemos necesario que se exprese la canariedad consciente, como vía para construir un país mejor”. Y también podemos leer “Somos un proyecto cultural progresista”. ¿Cómo hacer reivindicaciones, autodenominarse progresistas o interesarse por aspectos como la cultura, la política, la sociedad, el medio ambiente, etc., si “no tienen relación con ideología alguna”? Por otro lado, hablan de “nuestra tierra” y “canariedad”, defendiendo una identidad común en los canarios por el hecho de serlo, sin importar la situación global, las clases sociales ni tener en cuenta su indiscutible existencia, así como su lucha por ser antagónicas.

Siguiendo con la fundación, afirma unirse a Canarias Palante porque “Para la Fundación Tamaimos es fundamental el empoderamiento de una sociedad civil canaria, y canarista, que se reivindique como actor principal en la consecución de logros como la moratoria, la ecotasa, los límites a la compra de viviendas por parte de foráneos y, por ende, el cambio de modelo, así como cualquier otro objetivo colectivo que como pueblo nos queramos marcar en el ámbito social, político, cultural, etc. Acudimos a esta convocatoria con ánimo constructivo, para trabajar desde la diversidad en pos de metas compartidas por amplios sectores de la sociedad canaria y no sólo por colectivos de alguna ideología o tendencia concreta. Apostamos por la construcción de una mayoría popular representativa de los intereses colectivos del pueblo canario (…) Por último, deseamos que quienes todavía no lo han hecho, ya sean individuos o colectivos, vean en este proceso una posibilidad ilusionante de construir una Canarias mejor y decidan formar parte del mismo”. Se llena la boca con “los canarios”, defiende reformas, afirma apostar por una mayoría popular que represente los intereses colectivos del “pueblo canario”, quiere trabajar desde la “diversidad” y dice desmarcarse de toda ideología. Un oportunismo de corte nacionalista que habla de Canarias como una forma de ser, de sentir, de identificarse y hablando de un “nosotros” como si no hubiese una lucha de clases, con un discurso vacío que no quiere ofender a nadie ni concretar nada. ¿Esa “diversidad” quiere decir que toleran cualquier posición política aunque sea la que genera los problemas? ¿Caben obreros, empresarios, sindicatos de la patronal, discursos de derechas, de oportunismo de “izquierdas”, etc? Como hemos dicho, no se puede hablar de los intereses de la mayoría sin tocar ni mencionar la dominación de una minoritaria clase parasitaria que controla la riqueza, mientras la gran mayoría que la genera es cada vez más pobre y vive bajo la bota de dicha minoría. Habría que preguntarse si Tamaimos no sabe lo que hace ni lo que dice, y por tanto no puede pretender ser “guía” de las masas, o si conoce realmente la situación pero le interesa un movimiento que aspira, como mucho, a una “colaboración” entre explotadores y explotados.

Volvemos en este artículo a tratar una de las reivindicaciones más famosas: la ecotasa. Es un impuesto que se aplica en destinos turísticos para mitigar el impacto ambiental, y uno de sus usos sería el “desarrollo de iniciativas turísticas sostenibles”. Según Intersindical Canaria, que también se une a los colectivos del 20A, “la aplicación de esta medida no es ni siquiera con afán recaudatorio, es prácticamente un deber moral”. Es evidente que sin la recaudación no pueden llevarse a cabo las medidas relativas a la ecotasa, por tanto es el principal objetivo para que puedan materializarse. También es importante que recordemos que el concepto de moralidad no se puede desligar del modo de producción, y es construido dentro de sus márgenes, cosa que procederemos a demostrar a continuación.

En primer lugar, para los colectivos canarios el problema parece ser la manera en que se hace negocio con el turismo. La idea es hacerlo “sostenible”, limitarlo, frenar la ampliación de alojamientos turísticos o nuevas construcciones con este fin, dirigir una recaudación (ecotasa) a reducir el impacto y, entre otras cosas, cuidar los espacios naturales que son necesarios para seguir siendo destino turístico. ¿Dónde se cuestiona el lucro de los empresarios del sector con el trabajo ajeno? El motivo de la destrucción de los espacios naturales y del empobrecimiento de la clase obrera, es que una minoría parásita, que son los propietarios de las grandes empresas, deben seguir la dinámica del mercado para sacar la máxima ganancia posible chupando la sangre a los asalariados y arrasando con los recursos. ¿No es un deber moral poner estos hechos en el centro del asunto?

Como hemos dicho, la ecotasa sería usada para conservar también los atractivos turísticos (es decir, cuidar el negocio de la patronal) y para reparar daños que seguirán teniendo lugar. Cabe preguntarse si no facilita al burgués el trabajo sucio, pues todo ello sería posible con una recaudación que proviene de un impuesto, y no de su bolsillo. Los intereses de la burguesía en Canarias se centran principalmente en el turismo, y los defienden de manera intransigente a través de sus representantes políticos; no estarán dispuestos a poner freno al crecimiento del negocio, y en todo caso unas medidas pueden tener lugar para dar mayor ventaja aún a los grandes empresarios frente a los pequeños, engullendo los primeros el espacio que ocupan en el mercado los segundos, pues su peso en el mercado es desigual. Es por ello que parecen abrirse a la posibilidad de instaurar un gravamen, pues es en sus usos donde luego se enfocará el eterno y desdibujado debate, y no en el modo de producción. Por otro lado, partidos tan lamebotas de la patronal como los que conforman actualmente el gobierno, aprovechan para insistir con una reforma que saben que no lleva a ningún sitio, pero mejora un poco su imagen. Tan repugnante es el cinismo del PSOE, que no es más que un partido criminal, que se atreve a fingir su apoyo a las manifestaciones y aparece en imágenes con el puño en alto, como si no fueran sucios gestores del capital.

En cuanto al Gobierno de Canarias, declaró recientemente que “no se cierra” a la posible instauración de la ecotasa y da a entender que se abre a la posibilidad de un debate sobre cómo “redistribuir la riqueza”, palabras cargadas de cinismo que son insulto para la clase obrera, pues sabemos quién va a tener la riqueza en sus manos. Aunque suponga algún gasto extra para el turista, el número de visitantes no se ve afectado por ello en los lugares donde se aplica y serán las empresas privadas, como ocurre con cualquier recaudación, las que se vean beneficiadas con el impuesto. De la misma forma hacen una obra de teatro cuando se trata de “aumentar” el salario mínimo, para que parezca un pulso y un golpe importante para la patronal, pero la realidad es que, aunque la cifra en sí sea mayor, hemos perdido poder adquisitivo, y la burguesía no lucha contra nadie cuando se trata de llevar a cabo la “subida”, puesto que es quien controla el Estado y los políticos de todos los parlamentos trabajan por sus intereses. La ecotasa ya se ha usado para fraudes, y algunas organizaciones ya señalan la falta de transparencia e inversiones inadecuadas. Recordemos que el Estado no es una deidad neutral que se dedica a usar de manera “moralmente correcta” los recursos que caen en sus manos. Tienen un carácter de clase, y los capitalistas lo manejan.

Nos acostumbran a creer que la responsabilidad del daño al medio ambiente es el consumidor, y no el modo de producción. Compremos o no cierta mercancía, el daño a la naturaleza por arrasarla sin freno para sacar todo el producto posible para su salida al mercado y beneficiar a los dueños de las empresas, ya está hecho. Si no consumimos en una empresa, tendremos que consumir en otra, porque todo lo que necesitamos está en ellas, y todo consumidor que pierde una empresa, lo ganan otras, acrecentando el abastecimiento para ello.  Es el capitalismo y su modo anárquico de producción lo que origina los problemas, y no el modelo turístico, el cual es solo el reflejo de dicho modo de producción basado en la búsqueda de la máxima ganancia, procurando los empresarios ganar cada vez más peso en el mercado, y por tanto la idea es crecer sin límites, produciendo lo más rápido posible y de la manera menos costosa que esté al alcance, aunque signifique destruir los espacios naturales. Tomemos como ejemplo los lugares en los que existe la ecotasa. En Cataluña podemos ver episodios como los de las playas de Tarragona con los microplásticos. Incluso Alemania, que presume de prácticas ecológicas, arrasa con una cantidad desmesurada de recursos, los cuales no se limitan a los que se encuentran dentro de sus fronteras. También el cambio climático tiene devastadores efectos en dicho país. ¿De qué manera ha resuelto el problema la ecotasa? ¿No es un deber moral poner el foco en el modo de producción y sus efectos?

Siguiendo con Intersindical Canaria, a finales de junio celebró su IV Congreso Insular de la Federación de Hostelería. Aunque saca a la luz los demoledores datos de la situación del archipiélago, hace solamente una lectura desde las consecuencias, y no concibe las causas. Podemos ver en el artículo que se posiciona en contra de los sindicatos de la patronal, y es interesante ver que una de sus críticas hace referencia a que “la negociación colectiva se ha convertido en un coto entre la dirigencia sindical mayoritaria y las cúpulas patronales, sin la menor participación de las personas trabajadoras (…) quienes son sistemáticamente ignorados a la hora de establecer sus condiciones salariales, la jornada y los horarios de trabajo, la regulación de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y de la defensa de la seguridad y salud en el trabajo, las mejoras sociales, etcétera”.

Vuelve la famosa negociación con la patronal y la queja por el hecho de no dejar participar. Éste es sólo uno de muchos ejemplos que podemos encontrar en las declaraciones de cualquier organización, pues no se trata solamente de Intersindical Canaria, sino que todo en la sociedad adolece de ideología burguesa. En este caso concreto, es pertinente preguntarse lo siguiente: si reconoce como algo negativo trabajar por los intereses de los empresarios y señala que las artimañas de la patronal llevan al empeoramiento de la situación del proletariado, ¿por qué legitima la existencia de los empresarios? ¿Dónde está el límite entre los intereses de la clase explotadora y la clase explotada?

No estamos exagerando al “exigir” a un sindicato que responda a las preguntas anteriores, ya que en su página web, se autodefine de la siguiente manera: “nos hemos caracterizado como sindicato de carácter sociopolítico, vinculando la lucha por el socialismo con el avance hacia la liberación nacional. (…) Intersindical Canaria no puede renunciar a la lucha por mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, lo que exige, a su vez, cambios profundos en los ámbitos político, económico, social y cultural, que lleven a una redistribución de la riqueza en beneficio de la mayoría, que avance hacia a la diversidad y la calidad del empleo, a la mejora de la sanidad, la educación, las políticas fiscales y los servicios sociales. Esto sólo será posible con el cambio del modelo de relación Canarias-Estado, tal como la práctica ha demostrado”. Como vemos, menciona una supuesta lucha por el socialismo pero no la socialización de los medios de producción; la intención es “mejorar las condiciones de las clases trabajadoras”, “mejorar” la sanidad, la educación, las políticas fiscales y los servicios sociales. No defiende que la clase obrera tome el poder y construya el socialismo; defiende “mejorar” el sistema, y dice que solo es posible con el cambio de modelo “Canarias-Estado”, es decir, mejorar la relación entre las instituciones burguesas de la comunidad autónoma y el Estado burgués, y afirma que eso es lo que “la práctica ha demostrado”.

Lo que la práctica ha demostrado es que el capitalismo es irreformable, que la contradicción capital-trabajo sólo genera miseria y que el imperialismo está en bancarrota. Bien lo sabe Intersindical Canaria con los nefastos datos que pone sobre la mesa. Sin embargo, su posición es interclasista, normaliza el trabajo asalariado y, por tanto, la propiedad privada de los medios de producción. No hay intención de dotar de conciencia de clase al proletariado, y en su Congreso hace referencia a “personas trabajadoras” a las que se les debe dejar participar en una negociación con el burgués, que seguirá siendo el propietario a pesar de no producir la riqueza, sino solo apropiársela. Debe seguir teniendo derecho a obtener ganancia del trabajo ajeno. Por eso el Congreso presentó lemas como “Mejorar los salarios y las condiciones de trabajo, sí; moratoria turística, ecotasa y regulación de la vivienda vacacional, también”.

Si la propiedad del burgués es legítima, ¿en qué se fundamenta la lucha por la subida salarial o la “regulación” de uno de los negocios que se hacen con la vivienda? El ponzoñoso discurso de los abanderados de la “izquierda” en los parlamentos, que no son más que la pata izquierda del sistema capitalista, siempre ha hablado de un “reparto de la riqueza” en abstracto, sin decir lo que ocurre con ella, quién la produce, quién se dedica a robarla y de qué manera se hace tanto lo uno como lo otro. Es como decir que los que más tienen deben ser generosos con lo que es “suyo” y dar a los “desgraciados” una buena parte, en nombre del “bien común” de la sociedad “en general”. Eso da toda la facilidad al burgués para decir que esa riqueza es suya, y por tanto no tiene que dar nada; que pretenden “robarle” y que quien quiera algo, que se “esfuerce”. Sin embargo, el rico es rico por el esfuerzo de la gran mayoría de “desgraciados”; la burguesía no produce ni aporta, sino que su rol consiste en apropiarse indebidamente de lo que genera la gran mayoría y aspira a hacerlo siempre en mayor medida usando los frutos del trabajo ajeno que ya posee. Teniendo en cuenta todo esto, ¿Por qué menciona Intersindical Canaria la lucha por el socialismo? ¿En qué momento apunta hacia esa dirección al dirigirse a la clase obrera? ¿por qué se refiere a dicha clase como “personas trabajadoras” en su congreso, mientras en su discreta página web habla de clases trabajadoras?

En lo que respecta a los parásitos, la enésima prueba del juego de la patronal la vemos en las declaraciones del presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) en un artículo donde dice admitir que hay que mejorar la aportación del turismo al archipiélago, aunque no matiza nada al respecto. Señala, como era de esperar, que se ha reunido con el máximo representante de la burguesía en Canarias, Fernando Clavijo. Luego manipula hablando de una falsa mejoría en relación a la inflación, y al final el artículo expone lo siguiente: está dispuesto a “colaborar en todo aquello que sirva para mejorar la economía y la vida de quienes viven en Canarias”, pero matizando que debe ser una negociación colectiva porque es ahí donde “deben resolverse estas cuestiones”, puntualizando que sindicatos y empresarios tienen que llegar a acuerdos que garanticen la “viabilidad” de las empresas, “no solamente para pagar salarios, para pagar proveedores” sino también para “seguir siendo competitivos invirtiendo”. Es decir, se reunirán con los sindicatos para elaborar los ardides contra la clase obrera y poder seguir invirtiendo para que el negocio no pare de crecer. El beneficio de las empresas significa la ganancia para el empresario, no para el asalariado. Todo lo que beneficie al burgués atenta contra los intereses de la clase obrera. El parásito que encabeza la CCE lo sabe, y por eso disfraza sus intenciones con palabras de “buena voluntad”; sabe que es hora de jugar a las concesiones con letra pequeña. Y los colectivos de Canarias Palante nos dicen que se debe negociar.

Es el mismo que dijo, refiriéndose a los trabajadores de baja médica, que los empresarios pagan a los obreros por no ir a trabajar, cuando es precisamente el obrero quien genera todo y quien sufre el robo, ya que, contra su voluntad, es quien paga por trabajar generando la plusvalía para el empresario, el cual no solo es totalmente prescindible sino que su existencia es el principal problema de la sociedad. Además, este tipo de falacias de la patronal en Canarias ya fueron desmentidas en un comunicado de nuestro partido.

Recordemos a Intersindical Canaria que la base de ese modelo que quieren es la explotación humana, ya que los asalariados son quienes generan toda la riqueza (producción) al vertiginoso ritmo que marcan las exigencias del mercado con el nivel de desarrollo actual de las fuerzas productivas. Los obreros no obtienen lo que les corresponde según lo generado, sino solo una parte, que es el salario, destinada a mantener y renovar su fuerza de trabajo, y es por ello que, a pesar de producir todo lo necesario para la vida en sociedad, su acceso a bienes y servicios es limitado. Las necesidades son mercancías, es decir, son propiedad del explotador y se destinan a darle ganancia, aunque se hayan creado con el trabajo de los asalariados. La automatización sustituye a trabajadores por máquinas que agilizan la producción, y envían al obrero al paro y a engrosar las filas del ejército industrial de reserva, lo que lleva a facilitar al burgués ofrecer precariedad por aumentar la cantidad de obreros necesitados de trabajo, y a su vez lleva a menor poder adquisitivo, menor consumo y pérdidas por sobreproducción, es decir, lleva a las crisis. Se da una delirante contradicción: sobra producción, la cual sólo se permite con el sello de la propiedad privada, pero faltan consumidores, y el burgués procura solucionarlo buscando nuevos mercados en el exterior para dar salida a sus mercancías, generar deuda, cargar las pérdidas privadas en las cuentas del Estado y controlar recursos y política con invasiones y guerra, con los que también se libra de excedente humano a través de la miseria y la barbarie. ¿No es un deber moral acabar con esto?

Canarias Palante también reclama un impulso para el sector primario. Es algo que, como ocurre con todo lo demás, piden a los representantes de la burguesía. Veamos de qué manera obra el sector primario en manos del capitalista.

Hemos conocido recientemente que millones de kilos de plátanos han sido desechados por orden de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan), como consecuencia de una sobreproducción a la que no pueden dar salida en el mercado. De esta manera se evita la bajada de precios por sobreoferta, y se demuestra una vez más el único interés de la propiedad privada: usar el trabajo ajeno y las necesidades para obtener ganancias.

Según datos del INE y del Ministerio de Agricultura, en 15 años ha habido una pérdida de más de 100.000 agricultores en España, acaparando claramente las tierras las grandes empresas agrícolas y terratenientes, en detrimento de los pequeños agricultores que poseen parcelas de escasas hectáreas y no pueden competir. La ampliación de las explotaciones de estos grandes propietarios requiere cada vez de más maquinaria y tecnología para mejorar la tierra y su productividad, y prescinden progresivamente de asalariados. A pesar del mayor uso de estos avances, que en 20 años ha aumentado en más de un 50%, los víveres no dejan de aumentar su precio ya que los monopolios tienen el control. Se hacen cada vez más con el mercado, y con tierras que ya no resultan rentables a sus arruinados propietarios, que solo pueden arrendarlas o venderlas a bajo precio, y cuanto más se expande el monopolio más controla los precios, alegando que se encarga de satisfacer más demanda y proceso productivo, aunque en realidad se dedica a comprar cada vez mayores participaciones (invertir en acciones) en todo tipo de negocios para especular y ganar con lo que producen asalariados de otras empresas. Es decir, hay cada vez mayor concentración del capital. Y cuanto más invierte en la mejora de las tierras y la eficiencia en la producción de estas, relacionadas además con la alimentación del ganado y, por tanto, con todo lo derivado del sector de la ganadería, más nos reclamarán para poder comprar la comida, sabiendo que nuestros salarios no crecen ni al mismo ritmo que los precios, ni teniendo en cuenta que los trabajadores producimos cada vez más en menos tiempo. Pero no significa que la burguesía no sea consciente de ello; al contrario. Tan clara está la lógica del capitalismo de buscar la máxima ganancia y obviar la necesidades humanas, que incluso tierras de cultivo son usadas para el negocio de las constructoras o para que grandes empresas las usen para sus instalaciones.

Volviendo a la situación concreta de Canarias, en septiembre la Plataforma por un Precio Justo y Auténtico para el Agricultor del Plátano de Canarias denuncia que Asprocan aprovecha una posición de privilegio para ordenar la destrucción de plátano “sobrante” (esto se conoce como “pica”) perjudicando al pequeño agricultor, y la plataforma señala que es el Gobierno de Canarias quien tiene la obligación legal de inspeccionar la gestión de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) que realizan las organizaciones productoras, pero desde 2015 el control de esta gestión fue cedido a Asprocan. También declaran que el fracaso de la gestión ha llevado a muchos agricultores a abandonar la actividad, a la pérdida de muchos empleos y que ha habido competencia desleal, así como la escasez de “expertos” para llevar el plátano a mejores mercados, siendo esta, según el criterio de la plataforma, una de las causas de esta crisis.

Por su parte, Asprocan y otras empresas líderes en producción del plátano, no quieren una ampliación del período en el que se reciben las ayudas europeas para cubrir gastos. El presidente de Asprocan, en relación a dichas ayudas y al tope a la producción para recibirlas, quiere fingir preocupación por el pequeño agricultor, pero le delatan sus palabras: “nadie va a estar interesado a comprar esas propiedades que no tengan un histórico bueno. El que cayó en la desgracia de tener una baja mochila perderá lo que tiene, no habrá ni medianeros, ni arrendatarios, ni querrán entrar en una propiedad en la que tendrán que esperar 15 años para conseguir una mochila comparable”. Es decir, ya da por hecho la inevitabilidad de la caída del pequeño productor y, lejos de defenderlo, reclama la dificultad para sacar beneficio de esas parcelas que se abandonarán. Siguiendo por esta línea, también añaden, respecto a los topes y ayudas, que “pasar de actualizar las cantidades de referencia de dos a tres años supone condenar aquellas fincas que por cualquier causa hayan tenido un problema puntual en la producción, y no va a fomentar que haya una renovación ni que entren nuevos productores a recuperar esas fincas.”. Con lo cual, claramente hablan de su preocupación por la rentabilidad de las tierras de sus afiliados, y no por la pérdida de propiedad y sustento ajenos. En una cooperativa agrícola se obtienen beneficios en proporción a la participación económica, así que hay relaciones desiguales entre sus miembros.

Reclaman también que “se adapten” (es decir, recibir mayores cuantías) las ayudas de la UE, puesto que, según dicen, reciben las mismas desde hace 20 años. Pero lo más curioso es la explicación que se da a la sobreproducción, pues dicen que “las causas del exceso de producción se deben, fundamentalmente, a causas climáticas y a que la gente cultiva cada vez mejor, porque, si analizamos las superficies cultivadas desde hace 10 años, lejos de crecer, han disminuido”. Vemos que sacan pecho ante el hecho de que las tierras cultivadas han disminuido, significando que muchos se quedan sin nada por no poder competir con los que lideran el mercado, y que a pesar de dicha disminución “se cultiva cada vez mejor”, procurando así recalcar que son “merecedores” de mayor transferencia de ayudas europeas por su “buen trabajo”. Lo que cuesta entender es que la sobreproducción se deba a que “la gente cultiva cada vez mejor”; ¿significa que no pueden frenar al exhibir su magistral destreza en el cultivo y eso les lleva a un exceso de toneladas? Y en cuanto a las “causas climáticas”, ¿quieren decir que llueven plátanos? No, esas declaraciones tan ridículas solo son propias de un ignorante o de un manipulador.

La causa de la sobreoferta es la anarquía de la producción, lo cual ocurre porque las tierras son de propiedad privada y, por tanto, con el producto se busca únicamente la ganancia. Se requiere que dicho producto llegue a tanto mercado como sea posible, pues es una mercancía y esto significa que tiene dueño; el propietario o propietarios de las tierras. Dichos dueños necesitan que se compre el producto para aspirar al beneficio, que irá para ellos y no para los asalariados que trabajan en las explotaciones agrarias, que solo recibirán un dinero por su fuerza de trabajo, ni tampoco para estar a disposición de todo el que realiza su aporte a la sociedad. No solo debe el plátano de Canarias (en el caso que nos ocupa) competir con el consumo de otros productos, como por ejemplo la banana u otros frutos que pertenecen a otras empresas, sino que los precios de la cesta de la compra, el alquiler o la hipoteca, las facturas, la gasolina, los seguros, etc., unido a salarios cada vez más alejados de la carestía de vida, dificultan el consumo de la mercancía. Es por ello que deben hacer desaparecer tanto producto, pues reduciendo la oferta se procura que no disminuya el precio, y mientras quienes tienen las explotaciones más grandes pueden resistir mejor los golpes del mercado, los pequeños no pueden permitirse las pérdidas. Es lo que ocurre al vivir en este criminal sistema llamado capitalismo, que no hay realmente planificación de la economía, no se produce en base a las necesidades y quienes generan la riqueza no tienen acceso a lo que les corresponde según su tiempo de trabajo; su aportación a la sociedad. Obtienen un salario mientras la burguesía se apropia de los frutos del trabajo, y por tanto no puede haber un equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume, y mucho menos destinar lo producido al desarrollo humano, ya que, como hemos dicho, todo está hecho para la ganancia de quien ha comprado el derecho a adquirir trabajo ajeno, y entre estos individuos, que cada vez son menos y más ricos, se reparten el dinero de los consumidores, que a su vez son, en su gran mayoría, los mismos que producen todo.

En lo relativo al sector primario, también podemos observar cómo el gobierno anuncia subvenciones de hasta 100.000 euros para menores de 41 años que decidan “emprender” en el sector agrario. Lógicamente, no se trata de las ansias del Estado burgués, ni de los monopolios a los que éste pertenece, por beneficiar a estas personas, sino que es la enésima transferencia indirecta de dinero público hacia los empresarios, pues los “emprendedores” que se acojan a estas ayudas deben comprar semillas, abonos, maquinaria, herramientas, etc. Es decir, ser clientes de empresas más grandes, y ya hemos visto la caída progresiva e inevitable de los pequeños agricultores frente a la minoría que va acaparando el mercado. De este modo, además de significar dinero público para asegurar cierto consumo, retrasar crisis y dar beneficios a unos parásitos, se volverán a trabajar tierras abandonadas para reemplazar a los que ya no han podido más con su actividad agrícola y dejan las cooperativas, y por otro lado, se prepararán otras tierras para el cultivo invirtiéndose en ellas con estas “ayudas”, con lo cual la gran burguesía no tendrá que hacerlo con sus propios medios.

Los colectivos de Canarias Palante quizá no comprenden la dinámica del mercado y creen que, habiendo mercado, pueden reivindicar “soberanía alimentaria”. ¿Se olvidan de que las mercancías tienen dueños y que éstos no son los productores? Y ante la creciente pobreza, ¿no ven que quien no tiene dinero, no come? Y esto no ocurre solo con aquellos a quienes se les niega el empleo, sino con trabajadores en activo, pues casi tres millones de trabajadores viven en situación de pobreza severa en España ¿qué pretenden cambiar si la producción de los alimentos y todo lo demás sigue siendo propiedad privada? El mercado es mundial, y los monopolios poseen financiación, tierras, acciones en otras empresas, etc. Pueden proveer rápidamente de toda la variedad de todo tipo de productos que hacen posible la gran cantidad de demanda que existe en los negocios, sobre todo los del sector turístico que son mayoría en Canarias.

A los que tienen el poder no les importa el bienestar de nadie lo más mínimo, salvo el suyo y llenar sus bolsillos. ¿Creemos que no saben que se dedican al robo y que la gente sufre? ¿Creemos que exigiendo un negocio más “sostenible” o “humano”, el capitalismo dejará de ser capitalismo? No van a poner un tope a sus ganancias a costa del trabajo ajeno para “repartir” la riqueza. ¿Debemos decirle al ladrón que nos dé un poco más de lo que nos ha robado? Tampoco se trata solamente de empresas Canarias acaparando el capital, ya que éstas no sólo necesitan ser clientes de otras grandes empresas, sino que éstas últimas tienen sus participaciones e inversiones en el archipiélago. Se necesitan mutuamente para obtener continuamente la máxima ganancia posible, caiga quien caiga, mientras puedan sostener e incrementar sus negocios con explotación humana en sus regiones, abusos y saqueo en naciones oprimidas, especulación y transferencias de dinero público. Ni Canarias ni ninguna región del mundo viven al margen del mercado mundial que es dominado por el capital financiero. Es el capitalismo monopolista; lo que conocemos como imperialismo. Pensando como los que lideran los colectivos, tendríamos una visión totalmente sesgada que no nos dejará salir del bucle jamás, o caeríamos en el mismo cinismo que el presidente de Canarias al decir sobre las subvenciones para “emprendedores” que “existe talento, ganas y un futuro prometedor para el sector primario, ya que todos nos alimentamos todos los días, pero para garantizar la continuidad de la actividad agraria es necesario que existan ayudas públicas, como estas, cofinanciadas por el Gobierno de Canarias, para impulsar el arranque de jóvenes empresarios”. Ni todos tenemos la alimentación que necesitamos cada día, ni la existencia de empresarios es algo positivo, pues pertenecen desde hace mucho tiempo a un sistema caduco, criminal y en bancarrota, y por tanto no hay “un futuro” en el capitalismo. Lo que ocurre es que solo se resiste a morir y dar paso al socialismo.

Si realmente se quiere hablar de solucionar los problemas de la sociedad, faltan cosas esenciales que algunos colectivos sí que mencionan, pero que finalmente los discursos y protestas no reflejan y se sigue enfocando todo en el asunto del turismo, la vivienda y la ecotasa con estrechez de miras. Por ejemplo, el Gobierno canario admite una falta enorme de inversión en educación y se ve presionado porque hay una desmesurada precariedad para los docentes. A su vez, el Gobierno presume de, supuestamente, preocuparse por atender a la diversidad, pero Canarias encabeza la lista de espera (hasta dos años) para la valoración de la discapacidad y conseguir la correspondiente pensión. Sin embargo, se despilfarran recursos para subvenciones a empresas, conciertos para constructoras, transferencias para grandes tenedores de vivienda, sanidad privada, etc. Por no hablar de que todo esto se reproduce en mayor o menor grado en todas las regiones del Estado español, y no hay que olvidar el negocio de la guerra y el apoyo a estados claramente fascistas y genocidas.

Siguiendo con la sanidad, 1 de cada 3 operaciones en el archipiélago se realiza en el ámbito privado, faltan especialistas, hay protestas en el Sindicato Médico de Canarias por la lentitud en la estabilización del personal, pues falta oferta pública de empleo, un 6% del presupuesto para la sanidad pública se dedica a la sanidad privada y la consejera de Sanidad, que defiende dicha parasitación abiertamente, dice, con todo el cinismo del mundo, que sin eso la lista de espera sería mayor. Es por ello que intentan presumir de la ínfima bajada en las listas de espera, fingiendo que es por su preocupación por mejorar la calidad del servicio, cuando en realidad muchos pacientes tienen que optar por pagar de su bolsillo la atención que necesitan. ¿La salud no debe estar en el centro de las protestas? ¿acaso la mayoría de la población no se ve afectada por la precariedad del sistema de salud?

También hay situaciones graves bien conocidas, como los abusos que suelen sufrir los menores migrantes y el hecho de que muchos de ellos acaben en exclusión social al cumplir la mayoría de edad, es decir, después de que los centros que cínica y miserablemente se autodenominan como “sin ánimo de lucro”, ya no pueden hacer negocio con ellos. No se trata de casos aislados. El presidente Clavijo, después de un pulso con el Gobierno central e intentar incluso impedir que las organizaciones acogiesen a más menores migrantes sin permiso (que fue rechazado por el TSJC) presume de que ahora se cuenta con 100 millones más para atender “la crisis migratoria”. Incluso ha habido repatriaciones, pero el presidente alega que esos menores son atendidos en sus países, junto a sus familias, por organizaciones bajo la supervisión del Gobierno de Canarias. Incluso aplaude el “trabajo de contención” que hacen más de 8000 agentes marroquíes. Claramente, la gestión está destinada a acoger a aquellos con los que se pueda sacar beneficio chupando dinero público, y para expulsar a aquellos que “desbordan” el desastroso sistema. Esa organización que se ocupará de los menores en esa tierra de la que están huyendo se beneficiará de subvenciones para hacer un trabajo nefasto de caridad.

Las personas migrantes que llegan a Canarias y a toda a España, huyendo de la barbarie imperialista en la que participa la burguesía del país en que vivimos, son en su mayoría clase obrera; nuestros hermanos de clase, y no lo son la patronal canaria ni de ningún rincón de España, ni nadie que explote asalariados en dicha comunidad autónoma, en cualquiera de todo el Estado español o en cualquier lugar del mundo. La burguesía es nuestra enemiga de clase, y tiene conciencia de clase. Es una guerra y lo sabe, como también sabe que la clave está en que los proletarios no sepan lo que ocurre ni cómo funciona este criminal sistema. Hará todo lo posible por desviarnos del camino revolucionario a través de sus bestias fascistas, sus medios de manipulación de masas, sus sindicatos verticales y sus oportunistas que van con un megáfono, conscientemente, hacia callejones sin salida. No se trata de negociar ni de pedir una parte en la participación política con los opresores. Explotadores y explotados no pueden tener un camino común, porque están en diferentes trincheras. Si de verdad la burguesía y sus lacayos quisieran “el bien común” y pudieran estar mínimamente interesados en la emancipación humana, ¿no sería asombrosamente fácil comenzar a construir el sistema que necesitamos y que está más que demostrado por los hechos que conocemos cada día, así como por la ciencia? No lo hacen porque su propósito es vivir de la parasitación del trabajo ajeno y de lucrarse con las necesidades, y eso choca frontalmente con los intereses de la aplastante mayoría.

Ya basta de cantos de sirena y de dejar que nos cuenten la misma historia de siempre: que el camino pacífico, las manifestaciones espontáneas y la “colaboración” entre clases mejorarán la sociedad. La clase obrera no tiene cabida en la vida política, más que para producir para otros, si la burguesía tiene el poder. No se trata de presentar una lluvia de ideas dentro del marco de la economía de mercado. No se trata de convencer a los representantes de la burguesía, que son todos y cada uno de los que se encuentran en todos los parlamentos, de que hay una situación que ellos ya conocen claramente, de la misma manera que saben perfectamente qué intereses representan. No debemos dividirnos en colectivos, ni poner el poder en manos de la clase dominante, esperando que nos dé permiso para alguna “participación”. Nadie mejor que el proletariado conoce su propia situación, lo que necesita, sus dolencias, sus carencias y las dificultades cada vez mayores para sobrevivir. Nosotros, la clase obrera, debemos empezar a contar con nosotros mismos y con nuestras propias fuerzas, y no con los explotadores y sus sirvientes.

A nivel estatal la situación es lamentable y no va a mejor, precisamente, pero nos hemos centrado sobre todo en Canarias en este artículo. Y en lo relativo a todo lo derivado del 20 de abril, ¿no hemos comprobado que una mayoría está en situación de precariedad, harta y agotada? ¿no hay una minoría que no produce y, sin embargo, acapara todo y toma las decisiones? ¿Es una situación nueva o ha empeorado lo de siempre? No se va a solucionar diciendo a la criminal clase social que tiene el poder que haga “otra cosa” con él, y que así le pueda dar, simplemente, otra forma al mismo problema. Tampoco caigamos en la trampa de discursos absurdos sobre una especie de “psicología del canario” o de cualquier lugar de España. Ni sienten, ni piensan ni necesitan lo mismo personas en situaciones diferentes. Hay personas que carecen de recursos para cubrir sus necesidades, bien porque no encuentran empleo, o van de trabajo precario en trabajo precario, o tienen “empleo estable” pero son más los gastos que sus ingresos. Las hay que, sin trabajar, van sobrados porque son propietarios de un negocio y los trabajadores de su empresa le permiten esa abundancia. Otras personas tienen necesidades fisiológicas cubiertas, pero no las psicológicas, al igual que hay quien cubre a duras penas las fisiológicas pero cuentan con apoyo y cariño. Hay personas que viven en soledad no deseada, otras tienen problemas de adicción, que son derivados de ciertos factores en su historial de vida; otras viven en la calle porque no tienen nada, otras padecen enfermedad mental y no son atendidas, otras tienen que cuidar de familiares enfermos, y personas enfermas tienen la impotencia de depender de familiares. Hay quien padece problemas de ansiedad, depresión; hay quien, siendo asalariado, cubre bien sus necesidades, y también hay asalariados que benefician a la patronal y no a sus hermanos de clase. Hay personas que sufren malos tratos, algunos visibles, y otros invisibles, como el psicológico en el hogar. Y así un largo etcétera. ¿Cuál es esa “psicología del canario”? Una persona no es de una manera o de otra dependiendo de que haya nacido en tal o cual sitio. Todo depende de las condiciones en las que se desarrolle su vida, factores asociados y los acontecimientos que tengan lugar. Este tipo de discursos que basan su discurso en la “canariedad” o conceptos similares, ignoran u omiten que vivimos en una sociedad de clases donde hay una minoría de poseedores que se apropian de la riqueza y una gran mayoría de desposeídos que la producen, y que tienen que vender su capacidad de trabajar para sobrevivir, sino que también es una manera de simplificar sobremanera la conducta humana y fomentar la idea de que nos diferenciamos según el lugar de origen.

Se han dado en el archipiélago repugnantes y miserables manifestaciones contra los migrantes vinculándolos con la delincuencia, que tienen lugar debido a los bulos que los capitalistas difunden a través de sus bestias fascistas para dar una visión totalmente alejada de las causas de los problemas. ¿También “somos” así los demás que vivimos en Canarias o esos no son canarios? Son, simplemente, los más atrasados ideológicamente que se han juntado con lo más rastrero del capital financiero que aprovecha la ignorancia y el miedo, y por eso creen los cuentos que salen de la boca de aquellos que dicen “¡que viene el lobo!” mientras apestan a muerte y sus carcomidos disfraces de cordero están manchados de sangre.

Canarias Palante aún sigue esperando una mesa de diálogo con los opresores; he ahí su lucha. Y declara que “la gente está llamada a participar en el encuentro ‘Todo el Mundo Junto’ el próximo 30 de noviembre, donde sí contará la opinión de todas. Seguiremos protestando y proponiendo para seguir dejándoles en evidencia”. Es decir, se escucharán opiniones para seguir proponiendo a los opresores y, si éstos no hacen caso, seguir protestando “dejándoles en evidencia”. Una reunión para opinar lo que sea, pedir al enemigo y acabar en el mismo punto, aun viendo que la participación ha bajado de manera alarmante. ¿Quién se pone en evidencia?

Es en los centros de trabajo donde se produce todo lo que conocemos, y el principal dominio del patrón. Organizarnos en dichos centros es esencial y la única manera real de conseguir cambios y comenzar a pelear realmente por lo que nos pertenece, inclinando progresivamente la balanza y la transferencia de riqueza de esas manos que nos roban hacia las nuestras, así como mejorar las condiciones. Pero no basta con hacerlo de manera aislada y cada centro por su lado, porque la clase obrera es una, y debemos comenzar a organizarnos como clase y desafiar al capital; al poder de la burguesía que nos roba la vida. Por ese camino, y acumulando cada vez más fuerzas, podremos finalmente hablar de tomar el poder político y expulsar a los parásitos. Para ello es menester comenzar a fortalecer el sindicalismo de clase.

Por otro lado, la lucha por el medio ambiente no puede dar frutos si no apuntamos hacia la superación de este destructivo e inhumano modo de producción. La bancarrota del imperialismo aumenta la especulación con la vivienda y la mayor transferencia de riqueza de las rentas bajas hacia las altas, usando recursos del Estado para intentar blindar este negocio con una necesidad. Lo mismo ocurre con la sanidad y la educación, puesto que la quiebra del capitalismo exige que los recursos públicos se destinen en menor medida hacia los servicios que necesitamos, y más hacia el soporte de los monopolios, intentando retrasar la caída del consumo con dichos recursos y haciendo que el trabajador pague con su salario todo lo que puede necesitar, y si no puede se quedará atrás. Debido a esto, los estudiantes y los jóvenes en general se ven ante una situación que les dificulta cada vez más la formación, la consecución del empleo, el acceso a una vivienda, etc., y por tanto, se reduce cada vez más la esperanza por un futuro. Tampoco la lucha por los derechos de los migrantes y contra el racismo llegarán a ningún lado si no ponemos la riqueza a disposición de la gran mayoría que la genera, para así planificar la economía y superar todas las dificultades, y si no señalamos este sistema de miseria y barbarie, que no solo empobrece y pisotea a la clase obrera de este país, sino que saquea, hace sangrar y destruye sin freno a las naciones oprimidas, y provoca las migraciones para luego explotar de la manera más cruel a nuestros hermanos de clase que vienen huyendo, ya sea trabajando en condiciones deplorables o siendo un número en una ONG, además de demonizarlos. Y así un largo etcétera. Y no, no se trata de “dispersarse” ni de querer abarcar “demasiados asuntos a la vez”.

¿Qué significa todo esto? Significa que todas las luchas tienen la misma raíz, el criminal capitalismo. Por eso debemos ser conscientes de que debemos unirlas todas en una única lucha contra el capital, y conformar un Frente Único del Pueblo en el que comience a organizarse nuestra clase y formar nuestros propios órganos de poder, conociendo a nuestro opresor enemigo, que es la burguesía, así como la realidad que vivimos y luchando por nuestros intereses. Quien vea la unión del proletariado como una utopía y como una empresa imposible, ¿no se han unido miles y miles para protestar siguiendo el llamado de unos colectivos? ¿no hay ya muchísimos de nosotros que estamos de acuerdo en que la situación es insostenible? ¿No demuestra eso que la unión es, evidentemente, no solo posible, sino que ya comenzamos a verla en cierto modo? El impulso de los colectivos y las manifestaciones en Canarias se han desinflado porque no hay ningún trabajo real; no se pone el foco en los trabajadores ni en que deben ser el motor y los protagonistas de la lucha. Los obreros son meros observadores y se les dice que solo nos queda indignarnos ante las consecuencias, pero sin tocar las causas. Solo nos queda esperar y ver si la burguesía y sus políticos nos dan respuestas y permisos. Tiene tanto sentido como decir que quien debe acabar con una situación de malos tratos es el maltratador. Es una lucha de clases y los explotadores lo saben; no van a hacerse a un lado, dejar de parasitar y soltar su dominio por el bien de la humanidad. Querrán siempre, a toda costa, conservar su poder y su sistema de la manera que sea, bien haciendo insignificantes y temporales concesiones, o bien reprimiendo con violencia. No debemos dirigirnos a ellos, sino a nuestros hermanos de clase, con organización, afán de lucha, constancia, acciones destinadas a dar frutos en nuestro combate y en las situaciones concretas que vivimos, para dar ejemplo y esperanza al resto de obreros que puedan ver resultados tangibles, y sepan que ese es el camino, seguir aunando fuerzas y elevando el enfoque político y el alcance de la lucha hacia presiones y metas cada vez mayores. Ser la auténtica oposición al capital hasta romper con él.

Si bien es cierto que elevando el discurso por encima del reformismo al que todos estamos acostumbrados hay mayores dificultades, también es cierto que lo que vivimos en nuestro día a día, así como los datos y los hechos, hablan por sí solos. El primer paso es que todos aquellos que sean conscientes de que el camino debe ser revolucionario, es decir, de ruptura con el capitalismo y de su superación hacia el socialismo, se unan a las filas de la revolución y formen parte de la construcción de dicho proyecto. No seamos sujetos pasivos esperando a que ciertas personas convoquen protestas ocasionalmente y lleven unas quejas a las instituciones burguesas, poniendo en estas el poder, llevando a la desesperanza a los obreros que solo ven una marcha espontánea en la calle cada cierto tiempo, sin frutos ni participación en una lucha activa. Trabajemos nosotros, la clase obrera, por nuestra organización y fortaleza, y sobre aquellos problemas tangibles de nuestro día a día que tienen su raíz en el capital y que solo podemos resolver como clase, de manera colectiva. Extendamos esa organización y esa lucha hasta convertirla en una auténtica fuerza para mandar a este sistema criminal al basurero de la historia y edifiquemos la democracia obrera, el único camino hacia el auténtico desarrollo humano y hacia la satisfacción de las necesidades e intereses de la gran mayoría. Y aunque algunos quieran hacernos creer que cada región es una burbuja aislada, la clase obrera es una, se encuentre donde se encuentre; debemos ser internacionalistas y ser conscientes de que la clase obrera mundial debe luchar contra la burguesía mundial. Nos va la vida en ello, y ya vemos las escaladas en la guerra interimperialista que existe entre el viejo bloque que se hunde, liderado por el país más criminal de la historia, que es EEUU, y el bloque nuevo que surge, BRICS (liderado por China). La clase dominante apuesta cada vez más por la guerra porque la única salvación para su sistema es el control del mercado y materias primas, y se ha llegado a una línea en que ambos bloques competidores chocan, y es por ello que cada vez se destinarán más recursos a su barbarie y al negocio de la muerte. Para ellos sobran vidas humanas y nuestra miseria es inevitable.

No nos engañemos; la única manera de oponerse al imperialismo y a todas las funestas consecuencias de su barbarie, las cuales vemos cada día, es la construcción del socialismo.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN LAS ISLAS CANARIAS




El capitalismo es la muerte para el trabajador y la DANA lo ha demostrado

Miles de trabajadores se vieron obligados a seguir trabajando durante la gota fría bajo amenaza de despido, lo que se ha cobrado cientos de vidas de la clase trabajadora. Han habido despidos de trabajadores que no pudieron llegar a su puesto de trabajo por las consecuencias de la catástrofe y muchos voluntarios tuvieron que abandonar las tareas de reconstrucción el domingo contra su voluntad porque no pudieron coger licencias en su trabajo para continuar en las zonas afectadas.

El capitalismo ha mostrado, esta vez de la forma más descarnada, su esencia criminal y antiobrera con lo sucedido por el paso de la DANA. Grandes empresas como Mercadona, Ikea, Glovo e Inditex obligaron a sus trabajadores a permanecer en sus puestos de trabajo a pesar de las lluvias torrenciales que desolaron Valencia y provocaron desapariciones en Albacete y Málaga.

Pero no solo en las grandes empresas se han producido crímenes contra la clase obrera, sino que también pequeñas y medianas empresas han obligado a mantenerse en el puesto de trabajo durante la tragedia. En el centro comercial de Bonaire y sus alrededores, zona comercial muy concurrida a las afueras de Valencia, y devastado por las inundaciones, los empresarios obligaron a los trabajadores de la restauración y de los pequeños negocios a mantenerse en el puesto de trabajo y tuvieron que quedarse allí durante toda la noche porque no les permitieron irse a casa cuando se avisó del peligro.

En el polígono de Riba-roja de Túria, a 20 kilómetros de la capital, se vivió una situación similar: las empresas Lassal, Mercadona, Glovo y Aquaservice son otras de las grandes firmas que no han tomado medidas ante los efectos de la DANA. Según palabras de su alcalde, Robert Raga. “Todavía estamos sacando trabajadores del área industrial. Estamos dándoles atención médica y psicológica a aquellos que lo necesitan”, insiste el regidor.

Las autoridades locales confirmaban el miércoles pasado que “cerca de 800 trabajadores” quedaron atrapados en los parques empresariales que están aguas arriba del Túria, “arrasados” por la DANA. En Catarroja, las lluvias torrenciales dejaron “encerrada” a una vecina en la tienda en la que trabaja. “Ella tuvo que hacer su horario, como si no fuera a pasar nada. De su marido, todavía no tenemos noticias”, denunciaba la sobrina de ambos.

La catástrofe pilló en la carretera a cientos de trabajadores que volvían a casa o regresaban con sus camiones de reparto a las naves, demasiado tarde por culpa de los empresarios que jugaron con sus vidas para seguir robándoles la plusvalía. Algunos tuvieron que subirse al techo de los vehículos para no quedar sumergidos bajo el agua; otros siguen en paradero desconocido.

También estas empresas obligaron a acudir al puesto a sus trabajadores a pesar del riesgo que supone circular hoy por las vías afectadas o, incluso, siendo imposible por haber perdido el coche en la catástrofe. Bien conocido por todos es el caso de Fabián, electricista de Paiporta que fue despedido de su puesto de trabajo por no poder llegar a tiempo al mismo al haber perdido el coche por las lluvias. ¿Cuántos trabajadores que no han salido en televisión han sufrido las mismas consecuencias?

El lamentable papel de los sindicatos vendidos al capital, CCOO y UGT, y de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha sido deleznable y asqueroso a partes iguales. La Ministra pedía “responsabilidad a los empresarios para que nadie trabaje corriendo riesgos” obviando que la lucha de clases y la acumulación de capital rigen el mundo capitalista, donde lamentablemente hoy vivimos. No son otra cosa más que las declaraciones propias de una babosa lacaya de la burguesía.

CCOO y UGT, por su parte, lejos de denunciar los atropellos criminales producidos contra la clase obrera retratados arriba, lo que han hecho es  pedir la aplicación de ERTES por fuerza mayor, cargando así a la clase trabajadora con las consecuencias de la catástrofe. Una prueba más de la indecencia y lo vendidos al capital que están estos sindicatos corruptos.

Los voluntarios, trabajadores de todas partes del estado, han sido realmente los únicos que han ayudado a la limpieza y reconstrucción de las zonas afectadas. Pero una vez más el capitalismo trata de romper la solidaridad obrera con su lógica criminal, ya que buena parte de los voluntarios no han podido ausentarse de sus puestos de trabajo más allá de los días festivos, viéndose obligados contra su voluntad a dejar de ayudar en las zonas afectadas.

Esta radiografía de la situación deja bien a las claras que el capitalismo es un sistema criminal que ahoga a la clase trabajadora hasta su muerte para conseguir los beneficios esperados para la burguesía. El Estado, en toda su organización, se ha comportado como si nada pasara, lo que es un fiel reflejo del pensamiento de quien domina este estado. Porque los capitalistas no reparan en la vida de los obreros ni en sus miserias, sino únicamente en los beneficios logrados.

Los obreros deben emanciparse de una buena vez como clase. Deben mandar al capitalismo, su estado criminal y sus lacayos al basurero de la historia. Deben tomar las riendas de su destino y construir el socialismo, ya que es la única manera de lograr la vida digna que merecen, lejos de la miseria y la muerte a la que les somete el capitalismo, como ha quedado patente en Valencia.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La cumbre de los BRICS desde la perspectiva revolucionaria

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Estamos, por tanto, ante otro clavo en el ataúd de la hegemonía de los Estados Unidos y la Unión Europea.

De este evento, que es sin duda alguna uno de los puntos de inflexión más importantes en las relaciones internacionales de las últimas décadas, ha surgido una Declaración Final con 134 puntos que muestra claramente el camino que pretende desarrollar la nueva alianza imperialista de los BRICS. A continuación, pasaremos a comentar los elementos más destacados.

 

Solidaridad y cooperación de los BRICS

Desde la crisis de 2008, los monopolios han observado con atención la aparición de nuevos centros de poder económico e influencia política, algo que los miembros dirigentes de los BRICS consideran fundamental para «allanar el camino hacia un orden mundial multipolar más equitativo, justo, democrático y equilibrado». Como sabemos, a principios de siglo la nueva oligarquía rusa surgida de la liquidación de la Unión Soviética trató de ingresar en la OTAN, consciente de su nuevo papel en el mundo como enemiga del socialismo científico y de la revolución proletaria internacional. Sin embargo, este intento resultó en fracaso y, desde entonces, abrazó la idea del mundo multipolar tras el discurso que el mismo Vladímir Putin realizó en 2007 durante la Conferencia de Seguridad en Múnich. Diecisiete años después, este nuevo bloque imperialista comienza tomar una forma decisiva gracias a la participación de los EMDC (Emerging Markets and Developing Countries) en África, Asia, Europa, América Latina y Oriente Medio.

Los discursos de los participantes en la XVI Cumbre de los BRICS y la Declaración Final muestran una idea muy concreta: liberarse de las ataduras que imponen los designios estadounidenses y europeos en favor de una globalización económica universalmente beneficiosa y equitativa, que sí tenga en cuenta a los países del Sur Global. Durante la década de los ochenta del pasado siglo, escoria fascista como Reagan o Thatcher eran los encargados de defender los beneficios de la globalización del capital; hoy, ese testigo ha sido entregado por los monopolios a Vladímir Putin y Xi Jinping. La denominada globalización, con sus expansiones y deslocalizaciones, es una pieza fundamental en el capitalismo monopolista de Estado, confeccionando un mundo dominado por grandes corporaciones multinacionales que se aprovechan de la competencia desleal y de los países subyugados que dependen directamente del imperialismo. Los proletarios y pueblos del mundo seguirán sin poder disfrutar de la riqueza que producen, continuarán sufriendo la inestabilidad sociopolítica y la represión fascista, pero los voceros de los BRICS les dirán que se regocijen pues su burguesía ahora disfrutará de una mayor porción del pastel gracias al amparo de Rusia y China.

 

Un nuevo orden financiero

Las sanciones económicas también han sido un elemento muy repetido en esta cumbre, algo que no es de extrañar al ser Rusia el país anfitrión. Como sabemos, la oligarquía rusa ansía desesperadamente establecer una nueva área de expansión para el capital financiero ruso como contragolpe a las sanciones económicas que arrancaron la misma noche del 24 de febrero de 2022. Como ya sabemos, las acción coordinada de los Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Japón no ha logrado sus objetivos de ahogar la economía rusa. Todo lo contrario, pues según datos del propio Banco Mundial, el PIB de la Federación de Rusia creció un 3’6% en 2023 mientras que el de Estados Unidos se quedaba en el 2’5%. El panorama es peor si examinamos el estado de salud de sus socios europeos, pues Alemania decrecía un 0’3%, mientras que Francia apenas subía un 0’7% y Reino Unido un 0’1%. Las conclusiones son evidentes; los Estados Unidos crecen gracias a que están ahogando a sus socios europeos, pero esto no hace más que prolongar su agonía.

Es a partir del noveno punto de la Declaración Final cuando se comienza a dibujar el nuevo orden financiero que tratará de sobreponerse al sistema SWIFT. Dice así: «Reafirmamos nuestro apoyo al sistema comercial multilateral basado en normas, abierto, transparente, justo, previsible, integrador, equitativo, no discriminatorio y basado en el consenso, con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como núcleo, con un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, incluidos los países menos desarrollados, y rechazamos las medidas unilaterales restrictivas del comercio que son incompatibles con las normas de la OMC […]. Reiteramos la decisión en el marco de la Estrategia para la Asociación Económica de los BRICS 2025 de tomar medidas para apoyar la reforma necesaria de la OMC para aumentar la resistencia, la autoridad y la eficacia de la OMC, y promover el desarrollo y la inclusión».

Para toda persona que no esté enferma de oportunismo y chovinismo ruso, resultará evidente que la alianza de los BRICS no pretende acabar con el imperialismo, ni plantear por supuesto una alternativa socialista, emancipadora y revolucionaria. Todo lo contrario, lo que pretende es la reforma de los organismos supranacionales para adaptarlos a la nueva realidad que viene brotando desde 2008, la de la pérdida de hegemonía del imperialismo occidental y su progresiva decadencia frente a Rusia y China. Este momento es idóneo para recordar las inmortales palabras del camarada Vladimir Lenin:

«Si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretender dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase».

Reformistas hay en todos los países, por supuesto, pues no es de extrañar que la oligarquía rusa y china trate continuamente de corromper las ansias revolucionarias del proletariado internacional y hacer de nosotros esclavos satisfechos con el nuevo orden internacional que no cuestiona el modo de producción capitalista; pretenden, por tanto, que nos conformemos con una opresión más democrática, con una gestión más amable del imperialismo como estadio superior del capitalismo. Sin embargo, los falsos socialistas tienen cada vez menos espacio en los aparatos burocráticos ruso y chino, pues ese falso socialismo agoniza y es absorbido por el burdo nacionalismo y la lucha entre estados; contrario a esto, el socialismo que resurge de sus cenizas y se expande por el mundo es revolucionario. Nuestra misión no es reformar la OMC, el FMI o el Banco Mundial, sino destruirlos.

 

A vueltas con la coexistencia pacífica

Nikita Kruschchev es una de las figuras más odiadas del movimiento obrero revolucionario. No es para menos, pues en el XX Congreso del PCUS este agente de la reacción y sus correligionarios impulsaron un abandono de la lucha de clases, criminalizaron al camarada Stalin, consolidaron la nueva burocracia soviética y defendieron la coexistencia pacífica con los Estados Unidos. Siguiendo esa estela contrarrevolucionaria, la nueva alianza imperialista de los BRICS busca coexistir pacíficamente con quienes han sometido al proletariado internacional a sangre y fuego, con quienes nos han instalado en el fascismo, la barbarie y la guerra. Por supuesto, esto deviene de que sus intereses no son antagónicos al no plantear la alternativa desde posiciones socialistas.

En este sentido, la Declaración Final dice así: «Reiteramos nuestro compromiso con la resolución pacífica de las controversias a través de la diplomacia, la mediación, el diálogo inclusivo y las consultas de forma coordinada y cooperativa, y apoyamos todos los esfuerzos que conduzcan a la resolución pacífica de las crisis. Subrayamos la necesidad de emprender esfuerzos de prevención de conflictos, incluso abordando sus causas profundas. Reconocemos las preocupaciones legítimas y razonables de todos los países en materia de seguridad […]. Subrayamos que la tolerancia y la coexistencia pacífica figuran entre los valores y principios más importantes para las relaciones entre naciones y sociedades».

Este apartado es simplemente infame e indefendible para cualquier marxista-leninista. La historia y experiencia del movimiento obrero nos ha mostrado en muchísimas ocasiones la inutilidad de tratar de alcanzar el socialismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. La política exterior de los países genuinamente socialistas se caracteriza por el internacionalismo proletario como principio fundamental, apoyando las luchas de liberación nacional y la expansión de la revolución a otros países. El concepto reaccionario de la coexistencia pacífica no busca otra cosa que posicionar al movimiento obrero en el camino del oportunismo, debilitando nuevamente al ya carcomido movimiento comunista internacional que debe depurarse inmediatamente de todos los partidos “comunistas” que apoyan al imperialismo emergente de los BRICS.

 

La única salida es la Revolución

Si algo ha dejado claro la pasada Cumbre de Kazán es la intención de desafiar el dominio financiero y político de Occidente desde perspectivas no socialistas. Una alternativa que evidencia la propia versión que los BRICS tienen del imperialismo, orientada a consolidar la multipolaridad al tiempo que se mantienen intactas las bases del modo de producción capitalista y la esclavitud asalariada.

Frente a esta realidad, el proletariado internacional debe comprender que nuestro objetivo como clase no es el de reformar instituciones como la OMC o el FMI, sino dar pasos decididos para su completa destrucción y crear un nuevo orden que responda a las necesidades de la humanidad, el socialismo y el fin de toda opresión y explotación.

Queda patente que existe una contradicción entre los distintos grupos del capital financiero y entre el imperialismo decadente de occidente frente al de las potencias imperialistas emergentes de los BRICS; una contradicción que se desarrolla en la lucha por fuentes de materias primas, territorios – Ucrania, Taiwán, etc. – y por el control de las estructuras de poder económico a nivel supranacional, pues de ellas depende el destino de los estados. Una lucha furiosa que provocará el debilitamiento progresivo del imperialismo hasta entonces reinante, abriendo una brecha que debe ser aprovechada por los trabajadores y la vanguardia comunista, dando pasos decididos hasta el momento de imponer de manera revolucionaria el socialismo. Hoy, más que nunca, nos va la vida en ello.

Las experiencias socialistas, la historia del movimiento obrero y las luchas de liberación nacional han demostrado que el proletariado internacional es plenamente capaz de construir una sociedad libre de toda explotación y opresión, con una economía planificada que se oponga directamente a la barbarie imperialista, y donde los avances científicos, tecnológicos y sanitarios se pongan al servicio del bien común en lugar de servir para el enriquecimiento de un puñado de oligarcas y monopolistas.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza tanto el imperialismo norteamericano como el chino, los dos cabecillas de las organizaciones imperialistas que hoy conducen al mundo a la barbarie de la guerra imperialista y que condenan a la clase obrera a la miseria, a la muerte y a la negación de todo tipo de  libertad y derecho al igual que a los pueblos y naciones oprimidos. La clase obrera únicamente podrá emanciparse por la vía de la revolución socialista, rompiendo de una vez y para siempre las cadenas de la explotación y aniquilando a la burguesía como clase social.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Gota fría, el estado capitalista asesina a la clase obrera

Cinco días después de que se inundara Valencia, las autoridades reconocen la muerte de 211 personas y, gracias a una filtración periodística, se conoce que hay más de 1.900 personas desaparecidas. A ellos, se les ha de añadir los fallecidos y desaparecidos en las provincias de Albacete y de Málaga.

Por tanto, lo primero que debemos reseñar es la manipulación informativa que el pueblo está sufriendo de los efectos de este episodio de gota fría por parte de las administraciones públicas, al igual que por parte de los medios de manipulación de masas que ocultan las causas de todas las muertes y desapariciones y, sobre todo, omiten que en un estado que realmente ubicara en el centro de todo al pueblo, que es la clase obrera, el número de muertos y desaparecidos sería mínimo.

En esos mismos medios de comunicación de masas, “contertulios” reaccionarios de los que participan en los mismos, se burlaban de los problemas eléctricos en Cuba y se frotaban las manos con el paso del huracán Óscar por la isla una semana antes, pensando que ambas cuestiones conjugadas podrían desencadenar un conflicto interno en el país. Hemos de recordar que el huracán Óscar, en Cuba, provocó 8 muertos y 2 desaparecidos, nada que ver con el desastre acontecido en la provincia de Valencia.

Sin duda alguna, los centenares de muertos, por ahora, que desgraciadamente serán miles, son responsabilidad directa de los empresarios y sus esbirros políticos, fundamentalmente del PP y PSOE. Todas estas muertes recaen, en nuestra opinión, sobre sus espaldas porque son consecuencia de sus políticas.

Entre el día 24 y el 29 de octubre la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) emitió un total de siete avisos alertando sobre la formación y el avance de la dana y el incremento progresivo de las alertas sobre diferentes zonas de la Comunidad Valenciana. Ya el día 24 de octubre la AEMET anunció la formación de la gota fría y el riesgo que suponía para dicha comunidad; el 28 de octubre a las 22:48 horas se declaró la alerta naranja por parte de la AEMET; el 29 de octubre a las 6:36 horas activó la alerta roja para el litoral valenciano advirtiendo la inminente y extrema gravedad; a las 9:41 horas la alerta roja se amplió para toda la provincia de Valencia.

Mientras tanto, el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, según señalaba el diario británico The Telegraph se encontraba en sesión fotográfica y el secretario valenciano de emergencias estaba de tertulia taurina con el Jefe de festejos taurinos. Tal vez por ello, no es hasta las 20:03 horas del 29 de octubre cuando el gobierno autonómico da la primera alerta meteorológica oficial, cuando ya el daño provocado por el fenómeno meteorológico estaba hecho, dejando a miles de valencianos a su suerte.

Aparte de la incompetencia y de la irresponsabilidad del gobierno valenciano, gobernado por las organizaciones fascistas PP-VOX, como se ha podido comprobar, lo principal para el gobierno valenciano, y también para el gobierno “más progresista de la historia” de PSOE-IU/PCE/SUMAR, era no paralizar la producción y que los trabajadores no dejaran de generar plusvalía para los empresarios, importando bien poco si los obreros mueren o no. Sin duda, el beneficio empresarial está por encima de la vida de la clase obrera.

Y ello se pudo comprobar no sólo ese maldito día 29 de octubre, sino también el día 30, cuando los hechos se reproducían en la provincia de Castellón, donde tampoco se limitaron los movimientos de la ciudadanía y, por supuesto, tampoco se paró la producción demostrándose, nuevamente, que lo fundamental para este régimen criminal es el beneficio empresarial por encima de las vidas humanas. Se han visto escenas dantescas de trabajadores de IKEA, Mercadona, Amazon o DHL, entre otras.

El enriquecimiento de los empresarios, fundamentalmente constructoras y bancos, y la corrupción política de los partidos del capital, también está detrás de la ingente cantidad de muertes. Un urbanismo desaforado, donde la vivienda es un negocio mollar para los capitalistas, donde se construye en rieras, ramblas, barrancos, en definitiva, en las escorrentías de tal manera que dichas viviendas y edificaciones – donde hay centros de trabajo – son auténticos peligros. De hecho, medio millón de valencianos residen en áreas catalogadas como inundables, fundamentalmente en la zona donde más se ha extremado la gota fría y donde más muertos y desaparecidos se han producido.

Por otro lado, el sistema autonómico – que es un engendro creado por los franquistas para negar el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euskal Herria y Galicia – ha demostrado que no sólo sirve para que los partidos políticos del Capital – desde la falsa “izquierda” hasta la extrema derecha, todos ellos igual de capitalistas y de enemigos de la clase obrera – tengan más espacios para corromperse y puedan liberar a multitud de estómagos agradecidos y esbirros de los empresarios sino, también, para eludir y disipar responsabilidades políticas. Ello se está viendo nítidamente en este caso concreto, donde tanto los que gobiernan el país (PSOE-SUMAR/IU/PCE) como los fascistas que gobiernan la Comunidad Valenciana (PP-VOX), aparte de garantizar la explotación capitalista por encima de las vidas humanas, anteponen sus intereses particulares a los intereses de la clase obrera negándole la asistencia y la ayuda, dejando al pueblo totalmente vendido, desprotegido, condenado a su suerte que es la miseria máxima y la muerte. Es evidente que a unos y a otros la vida del pueblo trabajador no les importa en lo absoluto.

Lo que esta gota fría de octubre de 2024 deja bien patente es que a la clase obrera no nos sirve ni el sistema capitalista ni su estado. Es más, para que la clase obrera pueda vivir tiene que acabar con este sistema criminal y su infame estado que es el instrumento de opresión que tiene la burguesía para reprimir y explotar hasta la muerte a la clase obrera, como ha pasado en Valencia. Un estado tan criminal que criminaliza la propia solidaridad del pueblo.

Mientras la clase obrera no exija y se organice para tener todo el poder político, para reprimir sin piedad a la burguesía, y la propiedad social de todos los medios de producción, seguirá siendo engañada, traicionada, burlada y seguirá sufriendo la pobreza y la muerte con mayor intensidad.

La esencia asesina del capitalismo nuevamente se ha mostrado, en este caso en Valencia, dejando claro que la clase obrera únicamente tiene dos caminos, o el de la muerte si persiste este sistema caduco y criminal, o la emancipación social y la vida siempre y cuando el capitalismo sea derrocado por el proletariado fusionado con el partido leninista y tome el poder en sus manos construyendo el socialismo. Para ello es necesario fortalecer las filas de la Revolución, las filas del Partido Comunista Obrero Español, y acabar con toda lucha sectorial y unir todas las luchas del proletariado en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado.

 

¡ABAJO EL CAPITALISMO ASESINO Y SU ESTADO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA CAPITALISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 3 de noviembre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga del transporte: se agudizan las contradicciones dentro del capitalismo

Los sindicatos amarillos CCOO y UGT han convocado una huelga en el sector del transporte de viajeros, de los conductores de autobuses urbanos e interurbanos y de grúas para los días 29 y 11 de octubre, 28 y 29 de noviembre y 5 y el 9 de diciembre, que se convertirá en indefinida a partir del 23 de diciembre.

De todos es sabido que estos sindicatos, así como el resto de los adscritos a la Confederación Sindical Internacional, son una herramienta de la burguesía para canalizar las luchas obreras, en la medida de sus posibilidades, y reducir sus legítimas pretensiones, mantenerlas por la vía del reformismo y terminar por firmar acuerdos contra los intereses obreros disolviendo el movimiento.

Así lo hemos visto con la desconvocatoria de la huelga en el sector del transporte por carretera. Siendo el objetivo principal de esta huelga obtener un recorte de los 67 a los 60 años en la edad de jubilación, sin impacto en las pensiones, los sindicatos vendidos a la patronal han aceptado la jubilación parcial para desmovilizar a los trabajadores.

El movimiento obrero, desde la pandemia, ha aumentado año tras año, aumentando tanto las huelgas como las jornadas no trabajadas:

En estos momentos de aumento del movimiento huelguístico es cuando los sindicatos amarillos vendidos a la patronal tienen que justificar su existencia, a pesar de su debilidad. Estos sindicatos solo convocan movilizaciones cuando la presión de la plantilla es insostenible y su objetivo, una vez convocada la huelga, es comenzar cuanto antes las negociaciones con la patronal para desactivarla lo antes posible y rebajar las pretensiones de los trabajadores al mínimo.

Las reivindicaciones de los trabajadores del transporte, totalmente justas y de imperiosa necesidad, van, sin embargo, en contra del desarrollo del imperialismo en el Estado español, igual que el resto de reivindicaciones de los trabajadores de todas y cada una de las empresas, generando unas contradicciones que deben resolverse inexorablemente.

La reducción en la edad de jubilación, el aumento de salarios, la mejora en la seguridad y salud en el puesto de trabajo, la reducción de la jornada laboral, la conciliación real de la vida personal y profesional y el resto de derechos necesarios para la clase obrera sólo vendrán de la mano de la lucha organizada y revolucionaria en torno al sindicalismo de clase y combativo. De la mano de los sindicatos de la patronal solo obtendremos cada vez mayor desmovilización, ventajas para el burgués disfrazadas de avances para el trabajador y discursos llenos de cinismo, como declarar que “la huelga es de justicia porque no va de subir salarios”. ¿La lucha por la mejora salarial no es de justicia?

El reformismo y el sindicalismo amarillo son enemigos acérrimos de la clase trabajadora, la primera línea de defensa de la burguesía ante el movimiento obrero, y como tal la clase obrera debe enfrentarse a estos elementos con toda su energía, dando pasos de esta manera para el derrocamiento del capitalismo.

Así lo demuestra la historia y solo así volverá la clase obrera a resurgir del lodazal ideológico en el que está sumido hoy. Cuando la clase trabajadora decida tomar en sus manos su propio destino no habrá treta, engaño ni organización reformista que le impida tirar al vertedero de la historia al capitalismo y construir su propio futuro, que indudablemente comenzará con el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El régimen de Kiev ansía la guerra mundial

El pasado jueves, la marioneta de Washington en Ucrania, Volodímir Zelenski, presentó su denominado “Plan para la victoria” con el utópico objetivo de acabar con la guerra en 2025, en un nuevo episodio de propaganda para seguir recibiendo fondos económicos y material militar procedente de los países de la OTAN.

La retórica, pese al paso de los meses y los desastres militares, sigue siendo la misma: su derrota significaría el primer paso para la caída de Europa. Al mismo tiempo, el Consejo Europeo reafirmó nuevamente su apoyo incondicional a la causa del fascismo ucraniano, pues los monopolios ansían y necesitan la continuación de la guerra para paliar las contradicciones de su maltrecho sistema económico.

Al mismo tiempo, el dictador ucraniano azuzó a las fuerzas imperialistas contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC), haciendo saltar las alarmas ante la, según él, inminente entrada de 10.000 soldados coreanos en apoyo de Rusia en la guerra. La estrategia es evidente: utilizar este supuesto apoyo militar para justificar la escalada hacia una guerra total. Esto solo puede verse como un ejercicio de indecencia e hipocresía, pues desde que iniciara la guerra en febrero de 2022 el apoyo económico, estratégico y militar hacia Ucrania por parte de los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, España y otros lacayos del imperialismo occidental ha sido absoluto.

En el caso de Rusia, las ideas de una rápida ofensiva y toma de la capital ucraniana como consecuencia de su indiscutible superioridad militar se fueron desvaneciendo desde los primeros días de la operación. No obstante, el régimen ucraniano tampoco ha conseguido el resultado que esperaba de las constantes sanciones económicas contra Rusia, al objeto de hacer tambalear su economía y provocar un posterior colapso que imposibilitara su ofensiva bélica. Así, el trágico caso de la RPDC dibuja a la perfección el futuro para el pueblo ucraniano, tan cruento como su presente, con una zona del país ocupada por el imperialismo occidental, y con otra dependiente de los oligarcas rusos y sus intereses económicos, pues recordemos que estos no reconocieron a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk hasta el día previo a su intervención en la guerra.

En estos momentos históricos, donde Vladímir Putin ha declarado que la importancia económica de los BRICS ha superado al G-7 y donde la balanza mundial se inclina progresivamente hacia China en detrimento de los Estados Unidos, al imperialismo occidental solo le queda apostarlo todo al negocio de la guerra y al despliegue de la barbarie en el mundo para luchar desesperadamente por mantener su hegemonía.

Un mundo de barbarie y de guerra interimperialista que, como consecuencia de la lucha de clases y del avance de las fuerzas proletarias, caerá irremediablemente frente al horizonte del socialismo y de la revolución proletaria mundial. La única salida que tiene el pueblo trabajador es la organización, la disciplina y la guerra contra el enemigo burgués. Todo lo demás es depositar falsas esperanzas de reforma y paz en quienes nos condenan a una vida de miseria, sufrimiento y fascismo.

 

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN GUERRA REVOLUCIONARIA!

  

Madrid, 22 de octubre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Con Cuba, su pueblo y su revolución ¡No al bloqueo!

El Sistema Electroenergético Nacional cubano, con la desconexión de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, el pasado día 17 de octubre, provocó la caída del fluido eléctrico en la práctica totalidad del territorio cubano. Fluido que se está tratando de restablecer, progresivamente, en las diferentes partes de la isla.

La situación climatológica en Cuba, con lluvias y la arribada de un huracán que dificulta la llegada de combustible, unido al deterioro de las plantas de generación eléctrica, han provocado esta situación. Una situación que, sin duda, es responsabilidad del acto de genocidio sostenido durante más de seis décadas por la potencia más asesina de la historia, EEUU, como es el bloqueo norteamericano contra Cuba.

El criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU a Cuba, aparte de costarle al país caribeño, a precios corrientes, en torno a los 165.000 millones de dólares, que son en torno a 1,338 billones de dólares si se toma en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor oro en el mercado internacional, lo que es peor, le ha costado centenares de miles de vidas humanas que se han perdido por culpa del genocidio norteamericano perpetrado en forma de bloqueo. Un bloqueo criminal que sanciona a los barcos que atracan en puertos cubanos, que impide al máximo que Cuba tenga acceso a moneda dura, divisa, que persigue y castiga a todo aquél que establezca relaciones económicas y comerciales con Cuba.

Un Bloqueo que año tras año recibe el voto contrario en la Asamblea de las Naciones Unidas por la inmensa mayoría de los estados del mundo a excepción de las dos mayores organizaciones criminales y terroristas que hoy existen en el mundo: EEUU e Israel, y la abstención del no menos criminal estado fascista de Ucrania. Y, curiosamente, quien figura en la lista de organizaciones que promocional el terrorismo no son esos dos estados genocidas sino Cuba, que si se caracteriza por algo es por enviar solidaridad, fundamentalmente maestros y médicos los países que los requieren.

Es en este contexto, donde el bloqueo criminal no permite a Cuba comprar en el exterior, entre otras cuestiones, accesorios y piezas para solventar tanto el déficit en la generación de energía eléctrica como los problemas acaecidos en los sistemas que integran las centrales generadoras de electricidad (provocados en gran parte por la viscosidad y la gran cantidad de azufre que posee el crudo cubano que lo hace muy ácido deteriorando tuberías y quemadores), donde deben ubicarse los problemas acontecidos en la Termoeléctrica Antonio Guiteras, y otras, que obligan a los ingenieros, científicos y obreros cubanos a desarrollar ellos mismos las piezas así como descifrar las aleaciones a emplear de los accesorios necesarios para el normal funcionamiento de centrales generadoras de electricidad. Sin duda, el alto grado de conocimiento tecnológico y científico así como la gran organización del pueblo cubano hacen posible la resistencia ante la genocida política estadounidense que muestra cuan criminal es el imperialismo norteamericano que, sin duda, constituye el mayor enemigo y la mayor amenaza que hoy tiene la humanidad.

El cinismo del mayor genocida de la historia, EEUU, es tal que, por un lado, llevan más de 6 décadas con una política de genocidio como es el bloqueo y de agresión y sabotaje permanente contra Cuba y, por el otro, la gusanera fascista de Miami y demás cohorte de reaccionarios se lanzan a mostrar los efectos de la política genocida realizada por EEUU contra Cuba como la muestra del supuesto fracaso del socialismo. No es el fracaso del socialismo sino la consecuencia de la esencia criminal del imperialismo norteamericano, siendo una necesidad vital para la vida en el planeta acabar con él. Hay que recordar cual es el objetivo del bloqueo contra Cuba, recogido en el memorándum realizado por el Vicesecretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado de los EEUU, Lester Mallory, de 6 de abril de 1960, que señalaba “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro(…) el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales (…) hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar  la vida económica de Cuba (…) una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”. El papel de la gusanera es culpar al socialismo cuando el socialismo, de lo que únicamente es culpable, es de hacer que el pueblo cubano sea soberano, culto, organizado  y se haya zafado de los canallas que sometían a los cubanos y que servían para el saqueo de Cuba por EEUU. Los fascistas gusanos y los imperialistas saben de la superioridad del comunismo y del socialismo, por ello su anticomunismo, por ello la cantidad ingente de dinero invertido en combatir ideológicamente el marxismo-leninismo, por ello la política del genocidio contra un pueblo por la mera decisión de ser libre, digno y soberano, por ello el bloqueo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español trasladamos nuestro apoyo y solidaridad internacional al hermano pueblo cubano, a su Revolución y al Partido Comunista de Cuba y hacemos un llamamiento al proletariado en el estado español a apoyar en todos los terrenos – económico, político e ideológico – al pueblo de Cuba.

 

¡ACABEMOS CON EL BLOQUEO ASESINO NORTEAMERICANO CONTRA CUBA!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 20 de octubre de 2024.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Lucha en Bimbo: La burguesía juega con el sustento de los trabajadores

Desde el 9 de octubre, los trabajadores de Bimbo Valladolid luchan por evitar el cierre de la planta, y la empresa apenas ha mostrado intención de negociar ni de concretar qué es lo que va a ocurrir con dicha planta. Una vez más, nos encontramos con que la burguesía hace y deshace a su antojo, pudiendo arrojar al paro a aquellos a quienes deben toda su riqueza y preocupándose solamente por las opciones que puedan proporcionarles la máxima ganancia.

Desde las adquisiciones de Panrico han ido cerrando fábricas, y este sería un episodio más. Los trabajadores han optado por la huelga al ver peligrar sus puestos de trabajo sin ninguna garantía de nada, más allá de unas vagas declaraciones por parte de la empresa. Trabajadores de otros centros han mostrado su apoyo y han acudido a las concentraciones, pero es menester que la clase obrera alcance una visión más amplia del problema para comenzar a vislumbrar la vía que nos llevará a una auténtica posición de fuerza: la organización como clase.

Como era de esperar, sindicatos de la patronal como CC.OO. maniobran para llevar las riendas de la huelga y las negociaciones, para acabar llevando la lucha hacia el objetivo de la empresa desmovilizando a la plantilla. Las vagas luchas por las migajas son solo intentos de llevar a la clase obrera a la misma situación de inmovilismo y normalización de esclavitud asalariada, y solo consiguen retrasar lo inevitable hasta que los parches no aguanten la insostenible situación.

Si bien son dignas y necesarias las uniones de los trabajadores de una misma empresa, es totalmente necesaria la organización de toda la clase obrera. La burguesía no hace más que desgastarnos, atomizarnos, ofrecernos falsas alianzas y culparnos de nuestras desgracias, pues saben de sobra que nuestra división es fomentar el individualismo y la competición por las migajas, mientras que nuestra unión es la fuerza que compite contra el capital; contra la forma de vida parasitaria de esa minoría que no hace más que chuparnos la sangre en cada jornada de trabajo, y nos amenaza tácitamente con la pérdida de nuestro sustento.

Desde el PCOE apoyamos la lucha de los trabajadores de Bimbo, pero hay que ser conscientes de que la raíz de los problemas no está en la situación concreta de cada centro de trabajo o del asalariado en cuestión, sino en una economía basada en la explotación humana, en el robo, en la barbarie. Para acabar con ello el único camino es el que la burguesía más teme: nuestra unión como clase y tomar conciencia de clase, de quiénes son nuestros enemigos fuera y dentro de nuestras filas. Para esto, se ha de alejar la influencia de los encantadores de serpientes que se dedican a dinamitar las luchas desde dentro, que conducen a la clase obrera a la derrota por la vía del reformismo, del legalismo. Es fundamental fortalecer el sindicalismo de clase y su unidad, la unión de la lucha de los centros de trabajo con la lucha social, fusionándose todas las luchas en una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, y elevando la lucha económica a lucha política e ideológica, debiéndose fortalecer el Partido, al objeto de transformar revolucionariamente la sociedad acabando con este sistema económico podrido y construir el Socialismo haciendo que todo el poder pase a manos del proletariado, la única manera existente para que la clase obrera tenga derechos y pueda vivir en dignidad, de lo contrario lo único que nos espera a los proletarios es sufrimiento, explotación y muerte.

 

¡Socialismo o Barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El precio de las aventuras imperialistas

Los distintos bloques imperialistas están abriendo guerras en varios frentes. Tras la guerra de Ucrania con Rusia, ahora viene una guerra a gran escala en Oriente Próximo que promete escalar hasta ocupar vastos territorios y no podemos descartar que nos lleven a un conflicto a nivel mundial. El pasado 6 de octubre, Israel, después de atacar Palestina, Siria, Líbano y Yemen, anunciaba que iba a atacar Irán en respuesta a su ataque previo con misiles. Hay tres alternativas, ataques presuntamente selectivos, ataques sobre infraestructuras nucleares que parece descartado y, la más plausible a día de hoy, el ataque a pozos petrolíferos. De este ataque sobre los pozos petrolíferos se hace una previsión de una reducción del 4% de la producción de crudo, lo que reportará una nueva inflación, tras el episodio de la guerra de Rusia con Ucrania, que escalará en un 8% en el salario real de la clase obrera en España. El acto de la guerra imperialista, a pesar de que se quiere disfrazar siempre como defensiva, como defensora de unos valores, es siempre una guerra de rapiña y de reparto mundial. El gasto militar que utilizan los distintos bloques imperialistas en busca de nuevos mercados, para que los obreros de distintos países se maten entre ellos, lo soporta la clase obrera sobre sus espaldas. Los salarios reales, lo que se puede adquirir con un salario en el mercado, no ha parado de reducirse desde que comenzó la escalada bélica a nivel internacional y ahora llega un nuevo episodio. Este aumento de la inflación llevará a amplias capas de la población española por debajo del umbral de la pobreza.

Ante esta situación, la solución para la clase obrera se abre en dos únicos frentes. El primer frente es a nivel nacional. La clase obrera, que es la que pone los muertos para que ellos acaparen territorios nuevos y nuevas fuentes de materias primas, deben transformar la guerra entre naciones hacia el combate sin cuartel contra su propia burguesía. El segundo frente es a nivel internacional. La clase obrera en su conjunto, con independencia de su origen, debe encaminar sus fuerzas hacia la superación del marco del trabajo asalariado, que funciona sobre la apropiación privada del trabajo social, hacia un marco de apropiación social de los réditos de su propio trabajo, expulsando a la burguesía parasitaria que nada produce aparte de guerras y evitar de esa manera que nunca más pueda embarcar a la clase obrera en sus aventuras expansionistas que chorrean sangre y lodo. A nivel internacional, solo el socialismo puede garantizar la paz y la cooperación entre los pueblos trabajadores.

Ambos frentes son revolucionarios. Ambos frentes llaman a intensificar la lucha de clases y el internacionalismo proletario. Ambos frentes llaman a engrosar las filas del partido revolucionario. Tenemos claro que el capitalismo no se va humanizar con simples reformas sino con su completa demolición. Sólo la clase obrera llevando a cabo su misión histórica puede transformar las condiciones de un sistema caduco a un sistema superior, el socialismo. El PCOE estará siempre a la vanguardia de esta lucha como escuela ideológica de la clase obrera, porque entendemos que su única oportunidad de supervivencia es terminar con este sistema criminal, al que le sobran millones de personas, y que deben ser cremadas en los distintos frentes de guerra. La clase obrera, despojada del fruto de su trabajo, solo posee el arma de la organización aprovechando su número y su fuerza. Por eso, te llamamos a integrarte en nuestras filas para organizar la resistencia.

 

¡Paz entre pueblos!

¡Guerra entre clases!

¡Sólo el socialismo puede salvar al mundo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La lógica del capitalismo monopolista en la vivienda: Negar el techo al proletariado

La pasada semana se publicó una encuesta en un portal web de servicios inmobiliarios (idealista.com), de capital británico, Apax Partner es su propietario. Este estudio publicado por dicho portal, y realizado por el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona IDRA, señalaba que “la mayoría de los inquilinos de Madrid y Barcelona no esperan tener nunca una vivienda en propiedad” y que “la mayoría ya se han hecho a la idea: van a tener que pagar alquiler de por vida porque sus opciones de comprar (o de heredar) una vivienda son prácticamente nulas”. Dicho estudio también afirma que “el mercado de alquiler es una fuente de desigualdad clave, que está generando una gran brecha social. Por un lado, hay una parte de la población que no tiene alternativa al alquiler y que no espera ni heredar ni comprar – en buena medida porque compite con multipropietarios, rentistas y con una demanda internacional cada vez más intensa (…) Por otro lado, el mercado del alquiler opera como un gigantesco mecanismo de transferencia de la población que menos tiene a los sectores más adinerados (…) esta desigualdad se reproduce mediante la desigual transferencia de propiedades y rentas: el 10% de hogares con mayor nivel de renta ya acapara el 53,9% de la riqueza del país”. Concluyendo que “La brecha cada vez mayor entre la población inquilina y la población propietaria profundiza el papel del mercado de alquiler como un vector de desigualdad social (…) la mitad de las transacciones de vivienda son realizadas por personas que ya poseen propiedades, y una gran parte de estas compras se efectúa al contado (…) la cronificación del alquiler y las crecientes barreras para acceder a la propiedad están perpetuando y ampliando las desigualdades económicas y sociales”.

Lo extractado aquí lo que muestra es la lógica del capitalismo monopolista de Estado en lo que concierne a la vivienda – que no es otra cosa que la acumulación y concentración de capital en unas pocas manos, de tal manera que la vivienda, lejos de ser un derecho, es un medio de producción (en el caso del alquiler en cualquiera de sus formas incluidos los pisos turísticos) o es una mercancía con la que se especula (en el caso de la venta) – y que también hace patente el deterioro económico del proletariado a lo largo de estas décadas donde nuestra clase social se ha empobrecido notablemente, de tal modo que desde la caída de la Unión Soviética la clase obrera no ha hecho más que perder derechos y empobrecerse, de tal modo que en estos últimos 34 años, de dictadura plena de los monopolios sin contrapeso alguno, como significaba el campo del socialismo real liderado por la URSS, el capitalismo en su fase imperialista se ha extendido a su imagen y semejanza mostrando plenamente su esencia: la desigualdad, la transferencia de riqueza del proletariado y las clases laboriosas hacia los grandes monopolios, cada día más grandes en cuanto a concentración de capital y poder, la guerra imperialista y el sojuzgamiento del mundo a sangre y fuego y el entroncamiento del fascismo como ideología y forma de gobierno del planeta.

En el Informe de OXFAM presentado en Davos en enero de 2024, denominado DESIGUALDAD SA, se ofrecen algunos datos como son:

Desde el año 2020 (…) la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado con creces. Durante el mismo período, la riqueza acumulada de cerca de 5.000 millones de personas a nivel global se ha reducido.

Si cada uno de los cinco hombres más ricos gastase un millón de dólares estadounidenses diarios, les llevaría 476 años agotar su riqueza conjunta.

El 1% más rico de la población mundial posee el 43% de los activos financieros globales.

Únicamente el 0,4% de las 1.600 empresas más grandes e influyentes del mundo se comprometen públicamente a pagar a sus trabajadores y trabajadoras un salario digno y a abogar por el pago de salarios dignos en sus cadenas de valor.

Una trabajadora del sector sociosanitario necesitaría 1.200 años para ganar lo que un director general de una de las empresas de la lista Fortune 100 acumula en promedio en tan solo un año.

En el año 1996 10 empresas controlaban el 40% del mercado mundial de semillas, en el año 2020 solo dos empresas controlan ese porcentaje.”.

Concentración de la riqueza en cada vez menos manos que son cada vez más ricos a costa de la mayoría de la humanidad que cada día es más pobre. Ese es el mundo tras la Unión Soviética, ese es el capitalismo en su desarrollo, esa es la “libertad” de la burguesía, libertad absoluta para robar, reprimir y asesinar a millones de seres humanos.

En cuanto a lo expresado por IDRA sobre la situación de la vivienda en el Estado español, mostrar que, con sus peculiaridades, atiende al patrón mundial impuesto por los grandes monopolios, por las multinacionales, por los muy ricos, durante todos estos años, al que nos hemos referido citando, de pasada, el informe de OXFAM que radiografía la situación de la desigualdad en el mundo, mostrando los efectos pero no señalando abiertamente al culpable, que ya lo señalamos nosotros, el capitalismo y la burguesía.

El precio medio del metro cuadrado en el estado español en 1985 era de 326 euros, en 2023 ascendía a los 1.963 euros. Hemos de tener en consideración que desde 1985 a 2023 la tasa de variación de la inflación en España ha sido del 253,5%, con los que los 326 euros de 1985 equivalen a los 1.152,41 euros de 31 de diciembre de 2023. Sin embargo, comprobamos que el precio medio del metro cuadrado en el periodo comprendido entre 1985-2023 ha subido un 502,15%, superando esa tasa de inflación del 253,5% holgadamente, concretamente en un 248,65% más que la inflación del precitado periodo.

El salario medio en el estado español en 1985 ascendía a 10.353,57 euros (1.772.689 pesetas). Si los salarios hubieran subido a razón de la inflación, el salario medio de 1985 se hubiera correspondido con los 36.599,87 euros brutos anuales y, si hubiera subido a razón de lo que ha subido el metro cuadrado de media, el salario medio de 1985 se correspondería con los 72.499,51 euros de hoy. Recordemos que el salario medio en España para 2023 es de 26.555,89 euros brutos anuales, con lo que en las últimas cuatro décadas el salario medio en el estado español ha perdido un 27,44% y, con respecto del metro cuadrado de vivienda los salarios medios han perdido un 63,34%  de capacidad adquisitiva quedando retratada la “democracia” española, el imperialismo europeo y sus políticas dictadas desde Bruselas por los monopolios europeos y servilmente aplicadas por los verdugos corruptos de los gobiernos de los estados-nación, en el caso del estado español, por parte de los herederos de Franco – PP y PSOE – junto con oportunistas – PCE/IU/PODEMOS/SUMAR – y los partidos nacionalistas – PNV, ERC, CiU y Junts -, pues no hay que olvidar que las competencias en materia de suelo las tienen las comunidades autónomas y, en materia urbanística, los  ayuntamientos.

Desde la UE en 1996 se dictó a los países de dicho bloque imperialista que debían “liberalizar” el suelo, o lo que es lo mismo, privatizar el suelo, cosa que transpuso el gobierno ladrón y corrupto de Aznar en 1998 con la ley del suelo. Decían que poniendo más suelo a disposición de las empresas privadas – constructoras – para edificar, habría una mayor oferta de vivienda y, por consiguiente, bajaría el precio de tal modo que los jóvenes podrían acceder a la vivienda. Eso es lo que decían los dirigentes del gobierno del PP del “milagro económico” de Aznar, compuesto por ladrones y corruptos, para justificar su ley del suelo.

Los hechos demostraron la falacia de la teoría capitalista neoliberal, de los fundamentalistas del Dios “mercado” como los Rallo o Huerta de Soto y demás escoria reaccionaria, demostrando que es un inmenso fraude. La privatización del suelo sirvió para elevar todavía más los precios de la vivienda, para generar numerosas tramas corruptas (Tamayazo, Marbella, papeles de Bárcenas, Gürtel, …), y para crear una burbuja inmobiliaria descomunal, la cual se dio a nivel internacional.

En el Estado español, por una cuestión demográfica, esta burbuja fue aún mayor. La última década del siglo pasado y la primera mitad de la primera década de éste coincidía con el acceso a la vivienda de la generación del “baby boom”, los nacidos entre 1958 y 1975, que se convertía en un gran negocio para la banca y las constructoras.

Una vez pinchada, a nivel mundial, la burbuja inmobiliaria con la crisis de las subprime, se acabó con la liquidez del sistema financiero, y los bancos vieron cómo tenían multitud de créditos e hipotecas subprime, o activos tóxicos, que no eran más que deudas que no iban a recuperar, en tanto que la deuda contraída era superior al valor real de la mercancía adquirida – en este caso la vivienda –, esencia de la estafa capitalista, disociar el valor de la mercancía del precio, elevando éste último lo más posible  y, por otro lado, al estallar la crisis de las subprime, perdieron el puesto de trabajo millones de obreros que hicieron inviable el retorno de la deuda contraída.

En aquellos años, 2007 y 2008, los estados capitalistas no dudaron en, para combatir la crisis de las subprime, salir al rescate de los bancos con dinero público, inyectar liquidez generando dinero ficticio a través de los bancos centrales y en establecer recortes sociales y reformas laborales que implicaban una mayor transferencia de riqueza de la clase obrera hacia el gran capital, así como una mayor sobreexplotación de la clase obrera. Es así como el proletariado pagaba la orgía de especulación y avidez de la banca. En el Estado español tanto Zapatero, primeramente, como Rajoy después, salieron en defensa de la banca inyectando dinero público y volcando el fondo de las pensiones públicas íntegramente en el rescate bancario, unido a un proceso de reestructuración bancaria consistente en estimular fusiones bancarias al objeto de desarrollar un oligopolio bancario. A día de hoy, de aquel rescate a la banca hecho por PP-PSOE con el dinero público de las pensiones, de la sanidad, de la educación, etc., el estado no ha recuperado 88.520 millones de euros. Sin embargo, la banca, que cogió dinero público del rescate, mantuvo la propiedad de las viviendas, con las cuales ha seguido especulando, ya sea vendiéndolas a fondos de inversión extranjeros, fundamentalmente norteamericanos, o directamente especulando con las viviendas ya sea a través del alquiler o venta de los inmuebles. De hecho, los mayores arrendadores que hay en el estado español son Caixabank, Banco de Santander y los fondos de inversión, o fondos buitres, Blackstone, Cerberus (la familia Aznar está relacionada con este fondo buitre) y CBRE.

Tras cuatro años del “Gobierno más progresista de la historia” de PSOE/PCE/IU/PODEMOS/SUMAR (y todos los partidos que intervienen), con el apoyo de ERC y BILDU, el problema de la vivienda se acrecienta en tanto el problema son las condiciones económicas y sociales del proletariado. El “Gobierno más progresista de la historia” ha mantenido la reforma laboral de Rajoy, y por consiguiente los trabajadores hemos seguido perdiendo poder adquisitivo, se han mantenido las indemnizaciones por despido así como la legislación en materia de despidos realizada por el corrupto gobierno de Rajoy, con lo que la precarización del trabajo y la temporalidad – pues los contratos indefinidos, de facto, se han tornado en contratos temporales y como tales se comportan con la reforma laboral estafa de Yolanda Díaz – y, consecuentemente, las condiciones económicas y sociales de la clase obrera hoy son peores, no sólo por la continuidad de las políticas imperialistas y antiobreras por parte del gobierno de la falsa “izquierda”, sino porque la clase obrera está pagando con sus condiciones de vida no sólo el rescate bancario – con cargo a los recortes sociales y el deterioro de los servicios públicos que impactan en el bolsillo del trabajador – sino porque también está cayendo sobre el proletariado el coste de la elevada inflación, consecuencia de la política monetaria desarrollada por los bancos centrales para salvar a los bancos y al sistema financiero, unido a la pandemia. Y como la clase obrera paga todos los desmanes, los ricos cada día son más ricos, a costa, incluso, de que se le niegue el techo a la clase obrera.

La dialéctica de estas décadas también nos conduce a otro escenario. En la crisis de 2007-2008 de las subprime, los jubilados sostuvieron los hogares de sus hijos. Hoy la precariedad de esos ancianos obreros es mayor a la de hace 2 décadas, empezando por la ausencia de propiedad de vivienda, hecho que hace que lo que se indicaba de que la familia era un paraguas o un colchón social de las familias de los hijos que perdían el empleo, hoy o no exista o esté extremadamente menguado dicho colchón social, en el mejor de los casos.

Ante este escenario, el gobierno “más progresista” lo que puede aportar en el Parlamento, concretamente el pasado 17 de septiembre, fue la ley sobre lo que denominan “alquileres de temporada”, esto es, el arriendo de habitaciones que permiten a los propietarios subir los precios cada seis meses a los inquilinos que viven de forma estable en habitaciones alquiladas.

Al no estar sujetos a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), sino al Código Civil, es decir, a la voluntad de las partes, los contratos de temporada – los de habitaciones – permiten a los arrendadores subir los precios cada seis o nueve meses a inquilinos que viven en esa vivienda de forma estable y tampoco están sujetos a las limitaciones de precios de la ley de vivienda.

Para el gobierno “más progresista de la historia”, en lugar de acabar con el negocio de la vivienda y convertirlo en un derecho, en lugar de establecer políticas económicas que pongan a disposición del pueblo obrero la riqueza y sometan a la burguesía, la solución pasa por rogar a los que mercadean con la vivienda que no roben a mano armada por el alquiler de una habitación pues ya una gran parte de la clase obrera, gracias a las políticas realizadas en este país durante cuatro décadas por “izquierda” y fascistas, ni tan siquiera tiene capacidad económica para acceder a dicho alquiler.

Hablar de problema de la vivienda y no señalar directamente al sistema, parcheando el problema por la vía del reformismo, haciendo albergar en el pueblo la esperanza de poder arreglar o atenuar este problema desde dentro del sistema es un ejercicio de fariseísmo notable, aparte de engañar y traicionar al pueblo trabajador.

Los problemas del proletariado no pueden arreglarse en el marco del capitalismo monopolista de Estado, ni dentro de las instituciones que la base económica de dicho sistema establece, puesto que la causa de los problemas que tiene el proletariado es el propio sistema, es el capitalismo, con su Estado y con los partidos políticos que defienden el estado de la burguesía, del capital.

Con la caída de la Unión Soviética el mundo existente hoy es el resultado de las políticas imperialistas desarrolladas, es un mundo hecho a imagen y semejanza de los monopolios norteamericanos y sus socios. La clase obrera es una, antaño cuando los obreros de los países europeos creían tener estados del “bienestar” – como si la clase obrera pudiera tener bienestar en el capitalismo estando despojada de los medios de producción y de la riqueza que ella misma genera – y no eran más que determinadas migajas, que se han visto eran transitorias y provisionales, que recibían como consecuencia de la presión del bloque socialista y del sojuzgamiento por parte de dichas potencias imperialistas a  la clase obrera en los países del tercer mundo.

Con la caída de la Unión Soviética, las grandes multinacionales, la oligarquía financiera, pretenden arrebatar absolutamente todo a la clase obrera, como está haciendo, pues considera que nada le corresponde a la clase obrera.

El problema de la vivienda jamás se podrá solucionar en el marco del capitalismo, y quien diga lo contrario o es un burgués o un traidor a la clase obrera, o ambas cosas. La única manera que hay de solventar el problema que tiene el proletariado con la vivienda pasa por poner los medios de producción a disposición del proletariado, poner la riqueza en manos de la clase obrera así como el poder político, socializar todas las fábricas, toda la tecnología, la banca, la tierra y expropiar y socializar todas las viviendas a los bancos, a los fondos buitres y a los burgueses que comercian y especulan con la vivienda y ponerlas a disposición de la clase obrera para garantizar el derecho de todo ser humano a tener cobijo, a tener un techo, a disponer del pleno uso de  una vivienda.

Mientras la clase obrera no exija y se organice para tener todo el poder político, para reprimir sin piedad a la burguesía, y tener la propiedad social de todos los medios de producción, seguirá siendo engañada, traicionada, burlada y seguirá sufriendo la pobreza con mayor intensidad.

Y para ello es necesario fortalecer las filas de la Revolución, las filas del Partido Comunista Obrero Español, y acabar con toda lucha sectorial y unir todas las luchas del proletariado en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASES CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 14 de octubre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)