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Los sindicatos amarillos y su desprecio por la vida del proletariado

La alienación y el desamparo que sufre la clase obrera al desconocer la vía revolucionaria, la llevan a caer en todo tipo de engaños. Por enésima vez, CCOO se burla del proletariado y llama “luchar” por los trabajadores al hecho de sujetar el escudo del patrón. En el sector de la pizarra de Castilla y León abundan los casos de silicosis, una enfermedad respiratoria causada por la exposición al polvo de sílice, el cual es altamente cancerígeno, y esta situación es una constante para los trabajadores de dicho sector, que son unos 1.500 obreros.

¿Cuál es la “solución” que propone CCOO? Pedir que se acorte la jornada laboral tres días al año para reducir los casos de la enfermedad anteriormente señalada. El responsable del sindicato para el sector dice que “lo lógico sería reducir el número de horas para evitar que, tal y como ya se ha registrado, en este primer trimestre de 2025 las consultas por casos de silicosis ya sean la mitad de las registradas en todo el 2024”. Y, por parte de UGT, el responsable del sector minero en la comunidad autónoma dice también que hay que conseguir que haya menos casos con reducción de jornada y con la participación de los delegados de prevención en las reuniones del Instituto Nacional de Silicosis.

Para los sindicatos amarillos es evidente que la mano de obra es poco más que herramientas, y hay que dañarlas menos para que puedan seguir generando ganancias durante más tiempo. Piden a la burguesía una ridícula reducción de jornada, en un sector donde admiten que se hacen demasiadas horas, y su intención no es que los parásitos dueños de las empresas paguen por el grave daño que han hecho, ni acabar de una vez con los casos de silicosis poniendo los remedios pertinentes para garantizar la seguridad de los trabajadores, reduciendo los casos a cero. Su objetivo es que haya menos casos de silicosis, es decir, que los trabajadores sigan enfermando pero intentando que se reduzcan las cifras, en todo caso, a la mitad. También puede comprobarse la posición de CCOO cuando su representante dice que, si no hay un relevo generacional, el sector desaparecerá porque nadie quiere una situación penosa por 1.200 euros. No le preocupa el trabajador, sino que aconseja al patrón hacer más atractivo ese trabajo asalariado para que no se pierda esa fuente de plusvalía.

También los trabajadores se quejan por el pésimo trato que reciben, lo que deriva en problemas psicológicos, y CCOO se asegura de que los asalariados no se salgan del camino legalista que interesa a la burguesía, puesto que mediante asambleas explican a los obreros cómo defenderse y encauzar las denuncias hacia dicho sindicato de la patronal para que éste se encargue.

Para ver más claramente la habitual forma de proceder de los sindicatos amarillos, en 2014 ya se hablaba de que en Castilla y León se habían multiplicado por diez los casos de silicosis en una década, y el secretario provincial de UGT declaraba que “las empresas han hecho su labor pero falta mucho por hacer porque es complicado, difícil y costoso”, y que se desaprovechó la oportunidad para meter esas cuestiones en el último convenio del sector en aquel momento. Sin duda, una muestra de extremo cinismo en el que el sindicato limpia la imagen de aquellos que se lucran con el trabajo de quienes ven deteriorada su salud, la prueba de que le preocupan los costes empresariales y de que la clase obrera sólo significa plusvalía, de la cual sacan sus privilegios estos sindicatos vendeobreros, puesto que hablaban como si se tratase de un juego en el que las reglas ya no permiten pelear por algo tan elemental como la salud.

En 2016, CCOO denunciaba ante los medios que no se realizaban las pruebas médicas necesarias a los trabajadores, a pesar de la alta incidencia de silicosis. “Lamentaban” que no había ningún avance en las negociaciones con la patronal, que se habían perdido derechos, que la burguesía no aceptaba ninguna reivindicación y que no aclaraba nada de lo que pretendía hacer, esperando CCOO a alcanzar concesiones de estos parásitos en otras reuniones. Una actitud patética que solo es propia de unos lacayos que hablan de pedir permisos al opresor, y de intentar que acceda a soltar alguna migaja más, ya que los intereses de éste, según los sindicatos amarillos, son legítimos.

En 2019 el caso se volvió todavía más revelador si cabe, y CCOO decía que “llegar a acuerdos es complicado (…) los empresarios siempre hablan de que valoran el sacrificio de los trabajadores pero realmente esa no es una realidad, porque no ayudan”. Es decir, se presentan, como siempre, como agentes negociadores en los que los trabajadores deben tener fe, pero están atados de pies y manos porque el patrón, que es, de hecho, quien sacrifica a los trabajadores, no quiere negociar. Por otro lado, dicen que el burgués “no ayuda”. ¿Para qué, exactamente, se requiere la “ayuda” de un explotador, que además juega con la salud de quienes generan la riqueza?

Decía también en 2019 este sindicato al servicio de la patronal, que se han ido perdiendo derechos y retribuciones, pero que con un aparente grado de “bonanza” que se observaba era el momento de recuperarlos. ¿El momento es aquel en el que el burgués puede soltar alguna que otra migaja más por ver mucho más llenos sus bolsillos? ¿Hay que combatir al explotador cuando no es molestia para éste?

Por último, tras las habituales declaraciones “lamentando” que el burgués lo pone difícil para conseguir falsas mejoras, poniendo el poder en sus manos, hablaban de que estos criminales parásitos que se lucran con la explotación y atentan contra la salud de los trabajadores, estaban preocupados por el “absentismo laboral”. Ante esta preocupación de sus jefes, la infame solución de CCOO era ofrecer primas de 50 euros por cada mes que los trabajadores no tengan bajas. Es indiscutible que, como se expuso anteriormente, para los sindicatos amarillos los obreros solo son herramientas vivas que dan ganancia. Se atreven a ponerse junto al patrón abiertamente, y ofrecer miseria a cambio de que los explotados aguanten sus dolencias y no falten al trabajo. Su rol es absolutamente repugnante, y es la prueba de que obtienen sus privilegios del patrón.

En 2025, tras tantos años, la situación no ha mejorado en nada. ¿De qué sirven estos sindicatos? ¿Hacen falta más pruebas de que se posicionan con el enemigo de clase? Su única función en la sociedad capitalista es la de dejar el poder en manos del patrón, desactivar la indignación de la clase obrera y engañar con cantos de sirena para que los trabajadores crean que se trata de tener fe en un grupo concreto, y esperar que el patrón sea “razonable” o tenga “empatía”. No, quienes se lucran con los frutos del trabajo ajeno no van a permitir ninguna ventaja para los trabajadores, pues saben que necesitan de la explotación y que esta sea legitimada para mantener su forma de vida parasitaria. Los obreros no tienen más remedio que organizarse y presentar batalla al burgués para lograr, progresivamente, obtener lo que les corresponde. El proletariado todo lo genera, así los medios de producción deben ser propiedad social. Es evidente que no se conseguirá de un día para otro. La clase obrera debe unirse en su lucha contra el capital, pues éste es el corazón del dominio burgués y la vía para acabar con la opresión que supone el trabajo asalariado.

Para ello es menester fortalecer el sindicalismo de clase como instrumento para elevar la conciencia y presentar batalla en los centros de trabajo, y así enfocarnos realmente en la lucha de clases; ser conscientes de que la burguesía y el proletariado son clases con intereses opuestos e irreconciliables, es vital para extender la lucha a todos los ámbitos, unir todos los frentes en uno solo contra el capital, y comenzar a convertirnos en una auténtica fuerza que pueda romper con el criminal capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Fortalezcamos las filas del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de VESTAS Daimiel y los paros en el sector sanitario en Castilla-La Mancha: otra demostración de la negligencia y pasividad de los sindicatos amarillos

Una vez más ha quedado demostrado que los sindicatos de la CSI (Confederación Sindical Internacional) son apéndices de la patronal, subvencionados por el estado capitalista y que traen graves consecuencias para la clase obrera. Entre sus elementos más destacados en España están CCOO, UGT y USO entre otros. Esta internacional sindical fue creada en la Guerra Fría por la misma CIA para hacer contrapeso a la FSM (Federación Sindical Mundial) o Sindical Roja y estos sindicatos se han convertido en verdaderos elementos de zapa contra la clase obrera. Podríamos definir su traición sobre cinco puntos para describir cómo funcionan estos apéndices de la patronal, en este caso concreto CCOO y UGT:

  1. Aceptar condiciones laborales peores: CCOO y UGT han negociado, firmado y ejecutado acuerdos perjudiciales para los trabajadores como recortes salariales, flexibilización de condiciones de trabajo, ahorro en materia de seguridad laboral permitiendo que a la empresa le salgan gratis los despidos improcedentes que se producen periódicamente y que los trabajadores están denunciando.
  2. Falta de apoyo en conflictos laborales: CCOO y UGT, con este accionar, no sólo no han respaldado a los trabajadores, sino que los han perjudicado en favor de la empresa. En consecuencia, los trabajadores han tenido que organizar sus propias huelgas y movilizaciones que han arrastrado a regañadientes a esa taimada ponzoña de sindicatos en un intento desesperado de blindar su chiringuito frente a los trabajadores.
  3. Negociación de acuerdos y convenios sin consultar a la base: Todo este conflicto autogestionado por los trabajadores es la secuela de una larga tradición de traiciones prolongadas en el tiempo que han hecho que la plantilla se plante ante tanto abuso y lleve a cabo las acciones y las movilizaciones que correspondían a CCOO y UGT.
  4. Corrupción o intereses personales: CCOO y UGT se han destacado en Vestas Daimiel y en el transporte sanitario como un apéndice de la dirección de la empresa con el resultado conocido. Para llegar a esta situación ha sido indispensable que los representantes sindicales actuaran por intereses personales y en beneficio propio, en lugar de velar por los derechos de los trabajadores y por lo que han sido debidamente retribuidos por la dirección de empresa.
  5. Desmovilización o falta de acción ante malas prácticas de la empresa: CCOO y UGT no sólo no han intervenido de manera efectiva frente a situaciones de abuso o malas prácticas laborales por parte de la empresa, sino que las han institucionalizado y perpetuado en el tiempo. Esto ha llevado a los trabajadores a sentirse traicionados, especialmente cuando los sindicatos han tenido la capacidad de influir, pero no han actuado.

Y es ahora cuando se han visto superados por la presión de los trabajadores de VESTAS, que exigen que cesen los despidos injustificados -¡entre 10 y 20 al año!-, así como el uso sin apenas medidas de seguridad de productos cancerígenos, que ya han provocado numerosos accidentes, ante los que la mutua de la empresa, FREMAP, hace oídos sordos. Algunos de estos casos, recordemos que ya el PCOE los denunció cuando algunos trabajadores de ETTs en VESTAS se acercaron al Partido para denunciar esta situación.

En el caso del sector del transporte sanitario representados por CCOO y UGT, los trabajadores tienen el convenio colectivo caducado desde febrero de 2023 y el sueldo congelado desde 2013. A todo esto, y a la inflación desbocada que ha precarizado en extremo su poder adquisitivo en este largo periodo de más de una década, hay que añadir que superan en un 20% las horas anuales pactadas en el convenio caducado y que, además, se cobran como ordinarias. Esto y la inflación acumulada genera una deuda con los trabajadores que deja en un chiste la demanda de aumento de un 10% sin carácter retroactivo propuesta por los sindicatos. En este punto sorprenden tres cosas, la dejación de funciones prolongada en el tiempo de estos lamebotas de la patronal que son CCOO y UGT, la petición de mínimos en la actualización salarial y la negativa a cambiar los paros parciales por una huelga inmediata y de carácter indefinido hasta que la patronal del sector se avenga a sus demandas. Todas estas cosas pueden ocurrir, ocurren y dejan al descubierto el chiringuito y los beneficios personales que salen de las costillas de los trabajadores para su lucro personal y la rentabilidad que saca la patronal por las dádivas a estos sinvergüenzas que merecerían terminar entre rejas. Estos sindicatos podridos han visto la urgencia de convocar paros parciales por la misma presión de la que hablábamos unas líneas más arriba. ¡No nos conformamos con medias tintas! ¡Nada de paros parciales! Exigimos paros totales. Que pare la producción, porque si nosotros paramos de producir, la empresa dejará de ganar. Chirría sólo escucharlos hablar de salario justo. ¿Cómo se puede conseguir un salario justo mediante la explotación del trabajo asalariado, dónde una parte produce toda la riqueza con su trabajo y el mérito de la otra parte sólo constituye en la propiedad privada de los medios de producción y la apropiación privada de esa riqueza a cambio de una limosna? Sólo la lucha por la completa demolición de este sistema de explotación puede acercar al obrero hacia el salario justo cuando socialice los medios de producción cosa que estos malnacidos, que dicen ser de izquierdas, han obviado interesadamente por doce monedas de oro.

El daño que hacen a la clase obrera es sistémico e inconmensurable como vemos en estos casos particulares. Para combatirlo necesitamos fortalecer un sindicalismo de clase que una a la reivindicación económica la lucha política en todos los frentes y actúe de trinchera y escuela de los trabajadores contra los explotadores y sus secuaces a sueldo. Trabajadores, no podemos seguir confiando en estos sindicatos corruptos que sólo actúan a medio gas cuando la presión de los trabajadores los obliga a ello. ¡Necesitamos sindicatos combativos que nos defienden permanentemente, sin cortapisas! Por eso, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, llamamos a los trabajadores a engrosar las filas de la ASC, sección del Estado español de la Federación Sindical Mundial, el sindicato internacional de clase heredero de la Internacional Comunista.

 

¡Paremos por completo la producción!

¡Solidaridad obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del PCOE en Castilla-La Mancha




Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




Huelga General en Grecia

El Partido Comunista Obrero Español saluda la huelga general convocada el día 20 de noviembre en Grecia que pretende unir las distintas huelgas de los distintos sectores que se han ido desarrollando últimamente para llamar a los trabajadores a luchar unificados contra las masacres de proletarios que ocurren en las distintas zonas del mundo, a la vez que para el aumento de los salarios y el gasto público en materias de educación y sanidad.

La huelga general es una de las armas más importantes de nuestra clase para demostrar su fortaleza, estamos convencidos de que va a servir para elevar el grado de conciencia de la clase obrera sobre la podredumbre de este sistema, de la necesidad de su destrucción y la necesidad de construcción de un mundo nuevo enviando al capitalismo al estercolero de la historia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al sindicalismo de clase organizado en sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como al sindicalismo combativo a tomar nota de lo que acontece en Grecia y trabajar en la dirección de una convocatoria de una huelga general por el avance de las condiciones de vida de la clase obrera y contra la guerra imperialista.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡NO MÁS OBREROS MUERTOS EN GUERRAS IMPERIALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de noviembre de 2024

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




Los sindicatos verticales contaminan la lucha obrera sin descanso

A pesar de los múltiples intentos de la clase obrera por buscar una salida a sus problemas, no deja de encontrar barreras en defensores del capital que se hacen llamar “representantes de los trabajadores”. Podemos observarlo en las luchas de distintos sectores.

Ahora mismo lo vemos en dos ejemplos. El primero es la huelga de los trabajadores del tranvía de Tenerife en este mes de septiembre. Se persigue garantizar revisiones médicas a los trabajadores, debido a la exposición de éstos al polvo de sílice, el cual es tóxico, y según las fuentes han sido muchos años sin las medidas pertinentes. La sustancia cancerígena es el asunto central. El segundo ejemplo es la huelga en Murcia de los trabajadores de los Call Center de ISFG. En este caso se centran sobre todo en que no se les reconoce la antigüedad laboral ni la categoría profesional.

En ambos casos está la mano de CC.OO y UGT. Comenzaremos con Tenerife. A principios de este año se convocó una huelga que quedó parcialmente suspendida en marzo, ya que parecía llegarse a un acuerdo en el aspecto central, que afecta gravemente a la salud. La empresa pública (Metropolitano Tenerife) no cumplió y nuevamente los trabajadores se lanzaron a la calle. De hecho, la empresa había contratado a Servicios de Prevención Ajenos para hacer las mediciones del polvo de sílice, y esto carece de rigor, puesto que debía realizarse siguiendo el criterio del Instituto Canario de Seguridad Laboral (Icasel) y el Instituto Nacional de Silicosis (INS). Además, denuncian que la consejera de Movilidad llevase una previsión de gasto de 3.450.000 euros, para un concurso internacional de ideas para el tren insular y su viabilidad, cuando hay un conflicto laboral con los trabajadores por 1,5 millones, que se deben a irregularidades como tener a toda la plantilla por debajo de su categoría laboral. Entonces, en julio, se “celebraron” avances debido a que la empresa estaba realizando pruebas para la sustitución de los mecanismos que funcionan con polvo de sílice, ya que un estudio confirmó los riesgo para la salud, pero finalmente han reanudado los paros en septiembre por, entre otras cosas, seguir expuestos a dicha sustancia.

Es decir, no han cesado los intentos de desgastar a los trabajadores, y CC.OO., como es habitual, ha demostrado una vez más su inoperancia. Según indica un representante del sindicato, hay 7 trabajadores que “tienen afecciones pulmonares que podrían ser compatibles con un cuadro de neumoconiosis por silicosis” y asegura que la mayor parte de la plantilla lleva más de 15 años en su puesto en esas condiciones de riesgo. Sin embargo, ante este grave atentado contra la salud de los trabajadores, la queja de CC.OO. es la “falta de empatía” de la consejera de Movilidad al negarse a llevar a cabo las mediciones higiénicas. Declaran: “tras muchísimas jornadas de huelga, conseguimos que entrara en razón (…) Nos hizo hacer una huelga y que la mayoría de empleados perdieran mucho dinero por no pagar un contrato menor para velar por la salud”.

Llaman “falta de empatía” al hecho de rechazar un gasto destinado a algo tan básico como la salud de la plantilla. A acceder a ello después de varias huelgas, lo llaman “entrar en razón”. No solo eso, sino que señalan las pérdidas de los trabajadores que solo han servido para poner sobre la mesa un asunto que es menester y ni siquiera se ha solucionado. Es demasiado grave como para referirse a ello en estos términos, dando a entender que simplemente se trata de mala actitud y terquedad, y que con un poco de presión han conseguido un cambio positivo en los responsables. Nada de eso: se trata de violencia y deshumanización. El Cabildo, administración pública y único accionista de la empresa que gestiona el tranvía (Metropolitano de Tenerife) tras comprar las demás participaciones en 2017, ha explotado a los trabajadores, no ha cumplido ni siquiera su ley burguesa, está especulando y ha puesto en riesgo demasiado tiempo la salud de quienes hacen posible el servicio. ¿La lucha requiere solamente exigencias y peticiones a nivel legal, y una abogada mediadora? ¿dónde está el avance?

Por otro lado, tenemos a UGT y otros sindicatos que convocaron una huelga para el 13 de septiembre en los Call Center de ISFG. Reclaman “condiciones laborales justas” y se quejan de la falta de respuesta por parte de la empresa tras una huelga convocada en agosto. Veamos cuáles son sus reivindicaciones y cómo enfocan los problemas.

Refieren la necesidad de aumentar el poder adquisitivo, señalando la ausencia de un plus por antigüedad, y que esto refleja una “falta de reconocimiento a la experiencia y dedicación de los empleados”. ¿Es que el problema radica en la falta de consideración por parte del empresario? El sindicato denuncia presiones y coacciones, y “pide” eliminar la penalización por absentismo, declarando que “El modelo de incentivos, aplicado de manera unilateral por la empresa, castiga cualquier ausencia del trabajo; sea por motivos personales, de salud o por permisos laborales, lo que obliga al trabajador a recuperar esas ausencias si quiere acceder a los incentivos”. En este sentido, también dicen lo siguiente: “No toleraremos más presiones indebidas hacia la plantilla. Exigimos un entorno laboral libre de coacciones, donde los derechos de los trabajadores sean respetados en todo momento”.

Parece que el problema es que el modelo de incentivos se aplica de manera unilateral, es decir, que quizá debería ser “bilateral”, en cuyo caso se respeta el poder del empresario y volvemos a la famosa “negociación” entre oprimido y opresor como si se tratase de una relación igualitaria. Por otro lado, no toleran coacciones ni presiones “indebidas” y quieren que se respeten los derechos del trabajador. ¿Hay coacciones y presiones pertinentes por parte de quienes usan el trabajo ajeno para obtener ganancia? De sobra saben lo que sufre la clase obrera, que es consciente de que en cualquier momento puede quedarse sin su sustento porque todo se reduce al beneficio del burgués y a la comodidad de éste, pues no tolera desafíos. ¿No es suficiente presión y coacción? Además, los mal llamados “derechos” son papel mojado para la clase obrera, y aun cumpliéndose no son suficientes, ya que con la propiedad privada de los medios de producción la ley está al servicio de la clase dominante, dueña del trabajo y sus frutos, y así las leyes responden a los intereses y exigencias del mercado. Con ese enfoque conformista parecería que se trata de una ley natural y que no hay que ir más allá; ¿Qué hay de las luchas obreras para conquistar nuevos derechos?

Al parecer, se califica de “reivindicación histórica” lo siguiente: un tiempo “razonable” entre llamadas que “respete” el descanso mental, pues generaría menos bajas por depresión y ansiedad. ¿Se preocupa por los trabajadores o por la productividad que beneficia al empresario? Solo reclama que se reduzca aquello que exige el burgués para obtener la ganancia, pero hay que seguir generándola, y además no parece que la lucha a la que da forma el sindicato sea muy efectiva, puesto que es una “reivindicación histórica” de la plantilla.

Por su lado, CC.OO. dice sobre este asunto que nadie quiere ir a la huelga porque es una pérdida de salario, pero que la situación lo exige por salud y “humanidad”. Representantes del sindicato declaran también lo siguiente: “se trata de cuestiones muy básicas como es el reconocimiento de la antigüedad laboral o la categoría profesional por eso no comprendemos por qué los representantes de la empresa no se avienen a razones.  La cerrazón llega hasta el punto de que nos hemos visto obligadas a pedir mediación en la OMAL hasta para la convocatoria de estas movilizaciones y el propio órgano de mediación señaló la falta de empatía de la empresa hacia su plantilla en el escrito de mediación”. Es la fórmula a la que nos tienen acostumbrados los sindicatos verticales: quejarse de falta de empatía, de intransigencia y defender que reclaman inocentes aspectos básicos, “viéndose obligados” a pedir mediación entre opresores y oprimidos.

Que finjan preocuparse por la salud de los trabajadores es una cosa, pero decir que no entienden por qué el empresario se niega a mejorar las condiciones es un insulto a la inteligencia del proletariado, ya que saben perfectamente que proletarios y burgueses son clases con intereses contrarios; son clases antagónicas, y de esta manera lo que beneficia al burgués, cuyo único rol es ser un parásito, perjudica a los trabajadores, y viceversa. Cuanto más reclame el obrero lo que le corresponde, que en realidad es todo porque genera toda la riqueza, menos tendrá el empresario para apropiarse indebidamente y “competir” con el resto de parásitos. De hecho, se demuestra que los trabajadores son el motor de todo una vez más, cuando han conseguido con la huelga de ISGF dejar sin atención telefónica a Orange, Iberdrola y Banco Santander, entre otros, y queda clara la gran importancia de los trabajadores del tranvía cuando, sobre todo a determinadas horas, son clave para que muchos lleguen a su centro de trabajo o de estudio.

Más allá de la empatía y la intransigencia, ¿no ven que se trata de auténticos criminales que incluso atentan contra la salud de los trabajadores para llenarse el bolsillo? Obviamente, lo saben. Pero con el presente documento no se pretende echar por tierra las luchas de los trabajadores, quitarles toda esperanza y decirles que están acorralados porque todo está contaminado y corrompido por traidores. Se trata de analizar la situación y poder ver dónde se encuentran aquellas barreras que impiden a la clase obrera luchar de verdad por sus intereses, sin ser engañados por discursos ambiguos y oportunistas. Es necesaria toda la lucha por las mejoras, pero la clave está en ampliar el alcance de dichas luchas y llevarlas al terreno político, buscando siempre una posición de auténtica fuerza para el proletariado, consciente de quién es el enemigo y qué armas usa.

Observamos que el papel de estos sindicatos es que los asalariados respeten la posición de los empresarios, y no hagan nada más allá de un tablero fijado con las trampas del burgués para que la lucha sea circular y siempre le acabe dando ventaja. En los hechos podemos ver el verdadero rostro de estos sindicatos y las intenciones de sus dirigentes. Por ejemplo, Vicente Sánchez, un importante líder de CC.OO., trabaja ahora sin careta para la CEOE, siendo recompensado por sus servicios. José María Fidalgo, que fue secretario general del mismo sindicato, también se dedica a asesorar a futuros parásitos. Pepe Álvarez, líder de UGT, recientemente ha defendido que los políticos, esos administradores del capital que representan a la burguesía, y que ganan sueldos desorbitados por engañar constantemente a la clase obrera, deberían estar mejor pagados. También ha vendido como un triunfo la demora de la jubilación, en la cual se incentiva de manera insignificante para alargar el tiempo que se genera ganancia al burgués, alargando la vida laboral sin importar, esta vez, la salud del trabajador y conociendo las carencias que van en aumento para los asalariados. Seguir enriqueciendo al empresario para que luego el Estado se encargue de pagar una cantidad que está demasiado lejos de lo producido durante la vida laboral. De hecho, ambos sindicatos de la patronal gestionan planes privados de pensiones, aumentando el dominio del capital financiero y fomentando un futuro incierto para la clase obrera, pues la quiebra del sistema capitalista es inevitable, y dichos planes son venta de humo: ganancia del parásito para hoy, pérdida para el trabajador hoy, con la plusvalía, y mañana cuando, además, probablemente no pueda cobrar ni una pensión porque los fondos privados ya no darán de sí.

También vemos las puñaladas de estos sindicatos – autodenominados como agentes sociales – cuando incluso participan en la propaganda del “emprendimiento” (es decir, ser aspirante a apropiarse del trabajo ajeno) en la educación. Forman parte de las armas de la burguesía y además reproducen continuamente la ideología de dicha clase social. No podemos seguir permitiendo que nos guíen hacia las migajas y nos digan que se trata de negociar con el opresor, para así conseguir, quizá, que aflojen nuestras cadenas. Se trata de romper las cadenas; de comprender que la lucha por la emancipación obrera comienza rechazando a aquellos falsos líderes que nos conducen hacia el mismo punto una y otra vez, al punto de la derrota. Los verdaderos avances solo pueden tener lugar si luchamos por nuestros intereses como clase y comprendemos que el poder está y debe estar en nuestras manos, y no en la del burgués.

Las eternas luchas sin frutos no tienen como causa la imposibilidad del cambio o que la clase obrera no quiera combatir, o se haya “acomodado”. La razón es que engañan al proletariado desviando el camino y mostrándose como un salvavidas para asalariados, grabando a fuego en la cabeza de éstos que no hay ni puede haber unión, que una vida digna es una utopía y que hay que adaptarse a lo que se nos impone. Nos dicen que solo podemos y debemos arañar migajas y pedir al opresor.

No hay nada que no sepa hacer la clase obrera, y todo lo que se realiza en las empresas es el fruto de su trabajo. El burgués no extrae materia prima, ni la trabaja, ni la transporta, ni construye, ni lleva a cabo los servicios. Solo se apropia de la plusvalía generada en el proceso productivo, y otorga a quienes son robados – clase obrera – una pequeña cantidad para que repongan fuerzas y sigan produciendo, pero no para ellos, sino para un empresario que roba legalmente siendo el capitalismo la auténtica raíz de los problemas.

Nuevamente, desde el PCOE, hacemos un llamamiento para unir todas las luchas de los trabajadores contra un sistema criminal que es enemigo del humanismo. Dividirnos y hacernos creer que se trata de los caminos que elegimos, del esfuerzo individual para “alcanzar metas”, es su estrategia. No somos individuos en diferentes centros de trabajo que deben pelear por unas insignificantes migajas que nos condenan a la miseria, mientras el burgués, que va tres pasos por delante, vuelve a pisotearnos en poco tiempo. Somos la clase social creadora, todo nuestro trabajo está interrelacionado y nuestro potencial no tiene límites. Solo uniendo todas las luchas conformando un Frente Único del Pueblo podremos hacer morder el polvo a los capitalistas abatiendo su criminal régimen de explotación. Debemos fusionar la lucha de barrios, centros de trabajo, universidades e institutos, de defensa de los servicios públicos en una única lucha contra el capitalismo y su Estado al objeto de que la clase obrera conquiste todo el poder político imponiendo el socialismo.

 

Barcelona, 19 de septiembre de 2024

SECRETARÍA DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El oportunismo de los sindicatos verticales en Castilla-La Mancha

Se agudizan las contradicciones en el sistema capitalista, la clase obrera se siente cada vez más abandonada políticamente y la búsqueda de un camino, así como de respuestas, se acentúa. Esto lo sabe muy bien la burguesía y por eso no duda en usar todas las herramientas que tiene a su alcance para que la lucha no salga de los márgenes burgueses. Sus caballos de Troya, como son los sindicatos amarillos vendidos a la patronal, no han tardado en utilizar las carencias en Castilla-La Mancha, concretamente en educación, para disfrazarse por enésima vez de abanderados de “la justicia social”.

En este caso se trata de una huelga, convocada por STE, CSIF y CC.OO., en la que piden mayor inversión, menos horas lectivas y ratio de alumnos por clase que permita una atención más individualizada. Por su parte, ANPE (Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza) se opone a la huelga, afirmando que son el sindicato mayoritario de la región y que no hay motivos para las protestas, puesto que ya han conseguido, junto a UGT, mejoras necesarias. Entre esas “mejoras” encontraremos la de seguir normalizando la interinidad (lo cual significa precariedad), pagarles las vacaciones solo si tienen plaza a curso completo o el teletrabajo, para convertir el hogar en otro lugar donde sufrir la explotación.

UGT y ANPE dicen no entender los motivos de la huelga, puesto que las reivindicaciones son lo que ya entra en el acuerdo firmado. Es decir, se oponen porque intentan defender su terreno y el beneficio que ello conlleva, tomando las protestas como un intento de boicot por parte de competidores que quieren su parte.

La realidad es que de ambas partes no hay más que cantos de sirena. Estamos acostumbrados a las traiciones de los principales sindicatos de la patronal, que son UGT y CC.OO., facilitando privatizaciones en la sanidad, abaratando el despido, demorando la jubilación, privatizando pensiones, etc. Cabe recordar que UGT, CC.OO, CSIF y ANPE no apoyaron los paros del profesorado de Madrid en febrero, convocados por sindicatos minoritarios. Su defensa era la siguiente: la huelga era inoportuna y precipitada porque ellos ya estaban negociando. Es decir, estos sindicatos nos demuestran continuamente que solo persiguen el beneficio y procuran ser las mejores herramientas de la paz social que busca la burguesía.

La situación es mucho peor de lo que nos quieren hacer creer. Según Eurostat, España es de los países de la Unión Europea con menor inversión educativa. Además, tiene la segunda peor tasa de abandono escolar y hay una gran cantidad de docentes con contrato temporal, lo cual refleja la precariedad existente en el ámbito educativo. De hecho, más allá de la comparación con Europa, un estudio refleja el aumento de los problemas de salud mental en los centros educativos. La gran mayoría de docentes y personal sanitario de estos centros afirman tener alumnos con diagnóstico relacionado. Entre las principales patologías referenciadas se encuentran, en gran medida, la ansiedad y la autolisis, así como trastornos del comportamiento, de la conducta alimentaria y depresión. En menor medida, aunque también de manera considerable, hacen referencia a conductas destructivas (34,1%) adicciones (17,2%) y psicosis (6%).

Casi el 91% del personal sanitario refiere que la Administración no procura programas o recursos de apoyo a la salud mental para el profesorado, y casi el 60% señala que no tiene formación relacionada con la salud mental. Se señalan también de manera preocupante la falta de protocolos de actuación, así como de herramientas y conocimientos que permitan atender las necesidades del profesorado, del alumnado e intervenir con las familias de éstos últimos.

Todo ello no es más que el reflejo de la barbarie capitalista, basada en la continua búsqueda del lucro por parte de una minoría parásita (clase burguesa) que posee los medios de producción, sirviéndose para ello del trabajo de la gran mayoría, que es la clase obrera. Sobre esta última se vierte ininterrumpidamente la inmunda ideología burguesa que reduce las relaciones humanas a explotación, competencia, supervivencia y transacción, usando todo lo que está a su alcance para atomizar al proletariado; al sujeto revolucionario que ha de hacer caer a este sistema, el cual lleva demasiado tiempo expandiendo la miseria. Y cuanto más se evidencia la bancarrota de este criminal sistema, más arrecia la deshumanización.

Una de las señales de la podredumbre capitalista, relacionada con el tema que nos ocupa, es la inversión récord en educación privada. Bien sabe la burguesía que su quebrado sistema necesita de ciertas operaciones si quiere seguir encontrando espacio para la ganancia. El Estado burgués sólo está para salvaguardar la economía de mercado y gestionarla; a medida que aumentan las pérdidas, disminuye la tasa de ganancia, tienen lugar las crisis y crece la deuda, son necesarias cada vez mayores transferencias de dinero público a sanear las pérdidas privadas o como nueva fuente de ingresos, sirviendo de soporte temporal para retrasar el colapso. De hecho, con la escalada bélica y la colisión de las grandes potencias imperialistas en la lucha por los mercados, se destinarán cantidades ingentes de recursos a la guerra. Ya el Estado burgués no puede financiar el mal llamado Estado de bienestar y repartir migajas.

Es por ello que la educación pública se muestra insuficiente para cubrir las necesidades de formación del mercado, y los estudiantes no tienen más remedio, en muchos casos, que buscar plaza en centros privados. Un ejemplo claro es la cantidad de alumnado que no puede obtener plaza en formación profesional, aumentando enormemente la matriculación en centros privados en la última década. Lo mismo ocurre con el aumento de la oferta de universidades privadas. Ya un artículo del PCOE explicaba de qué manera la burguesía consigue crear una trampa en la que la clase obrera debe pagar por trabajar, incrementándose el negocio que aprovecha la necesidad de formación. Aun así, no para de aumentar el número de trabajadores con estudios superiores en el ejército industrial de reserva.

No son pocas las carencias existentes en lo que a educación se refiere, y derivan de la dinámica del mercado, de la búsqueda de la ganancia robando el fruto del trabajo de la gran mayoría, y esto frenará, aunque la cifra del salario pueda aumentar un poco, los contratos temporales se alarguen o se incorpore personal sanitario en los centros. Los sindicatos verticales forman parte del dique de contención ante el descontento de la clase obrera, junto con los partidos socialdemócratas. Su función es reconducir el descontento hacia callejones sin salida o bucles en los que el problema no dejará de repetirse, pues solo aplican maquillaje y no cuestionan las relaciones de producción. Sacan a relucir los desastrosos datos en todos los sectores para fingir ser un aliado, conociendo bien las carencias y preocupaciones del proletariado, y luego interpretar la situación de manera simplista y con unas consignas vagas, fáciles de asimilar, que no amenazan en lo más mínimo el orden burgués. Su misión es manipular y normalizar la explotación asalariada, poniendo en manos de la clase dominante el poder de hacer ciertas reformas o no; la clase social cuyo interés se opone al de la clase obrera que clama por cubrir sus necesidades y poder tener una vida digna.

Si bien toda lucha de los trabajadores para presionar en favor de sus intereses es justa y necesaria, en manos de estos traidores solo va por el camino que eterniza los problemas inherentes al sistema capitalista. Saben que la debilidad de la clase obrera radica en la falta de organización e ideología.

La clase obrera crea toda la riqueza y toda le corresponde. Sólo se librará de sus explotadores centrándose en la lucha de clases, entendiendo que todos los trabajadores y las múltiples formas en las que se manifiestan los problemas tienen una única causa: la propiedad privada de los medios de producción. Solo así comenzará a organizarse y a oponerse a la opresión de aquellos que nos roban la vida. Para ello, el PCOE defiende firmemente el trabajo para crear un Frente Único del Pueblo que materialice todas las aspiraciones de la clase obrera, y pueda unir todas las luchas contra el capital en una.

Los explotadores ponen todos sus esfuerzos en imponernos su sesgada visión del mundo; su deshumanización. No caigamos en su trampa luchando según sus reglas, legitimando la sociedad de clases, aceptando migajas y perpetuando las contradicciones que emanan de este sistema de parasitación. Somos el motor de la sociedad y quienes hacen posible todo lo que se produce en ella, pero la miseria se extiende sobre nosotros porque falta socializar los medios de producción; obtener lo que es nuestro. Falta fortalecer las filas de la revolución. La lucha por las mejoras debe ser una herramienta para adquirir conciencia de clase, para elevar la lucha y enfocarla al poder político de nuestra clase. Comencemos a crear nuestros propios órganos de poder contra el capital y convirtamos nuestras consignas en acción política organizada contra la minoría parásita que nos domina, mientras llama a ese dominio “democracia”. Sólo así comenzaremos a construir la democracia obrera.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El PCOE en el 1° de Mayo de Sevilla

Durante este 1° de Mayo los camaradas del Partido Comunista Obrero Español en la provincia de Sevilla han vuelto a estar presentes en la concentración convocada por el sindicato Alternativa Sindical de Clase. En el acto se ha recordado a los mártires de chicago, quienes en 1886 realizaron una huelga en la cual se llevó a cabo el asesinato de 5 dirigentes.

En el acto se ha puesto en evidencia el empeoramiento de las condiciones vida de la clase obrera tanto de Sevilla como internacional. Por un lado, el sistema capitalista se encuentra en tal punto de decadencia que no le queda más que apostar por la guerra, como podemos ver en Ucrania o en el genocidio que está teniendo lugar en Gaza. Por otro lado, la clase obrera es cada vez más pobre, en Andalucía la tasa de población en riesgo de pobreza incrementó durante 2023 hasta superar el 37%.

También recordamos la lucha que están llevando a cabo las compañeras del SAD, quienes llevan un mes acampando en la puerta del Ayuntamiento como protesta por sus condiciones laborales. En nuestra ciudad también podemos ver este empobrecimiento en muchos de los barrios obreros, en los cuales ya no se asegura ni algo tan básico como es la luz.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a engordar las filas de la ASC, sindicato encuadrado en la Federación Sindical Mundial. También hacemos un llamamiento a unificar todas las luchas de la clase obrera en un Frente Único. Solo a través de la unidad y la organización la clase obrera podrá ponerle fin al sistema capitalista, origen de toda nuestra miseria.

 

 

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español




Sofitec: La dirección lo tiene todo atado y bien atado

El pasado 10 de abril en la empresa Sofitec tuvieron lugar unas elecciones sindicales, unas elecciones marcadas por la muerte de un trabajador de 24 años de edad mientras manipulaba una máquina de estiraje el pasado 31 de enero.

Las listas que se presentaron a las elecciones fueron: GIS (grupo de trabajadores), UGT y CGT.

En las elecciones, pudimos ver con claridad cómo están actuando los sindicatos mayoritarios, con mensajes desclasados y usando la falacia del miedo, para dirigir a los trabajadores al redil en el que la única que sale ganando es la dirección de la empresa.

La dirección de la empresa presentó una lista, GIS, esto es cada vez más frecuente en las elecciones sindicales. También se presentó una lista por UGT, sindicato firmante y cómplice de que los empresarios del metal tengan las condiciones tan beneficiosas, con unos márgenes de beneficios, un robo de plusvalía, cada vez mayores y una situación tan denigrante para los trabajadores del metal, con temporalidad, subcontratación y la muerte.

Lo último y como parte del desmantelamiento de las pensiones públicas por parte de UGT:

La tercera lista presentada fue la de CGT, un sindicato que se autodefine “combativo”. Este sindicato en un canal en la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp, se ha expresado en estos términos durante el proceso:

Buenas tardes. A día de hoy no hay candidatura del colegio de técnicos y administrativos de UGT, de CGT ni en coalición de ambos. Seguramente sí la haya del denominado GIS, que es un grupo de trabajadores que han formado candidatura más que probablemente bajo la promoción y amparo de Sofitec. Si así fuera, 4 miembros del comité de empresa serán de GIS al no haber candidaturas alternativas. Aún estamos a tiempo de presentar candidatura. No lo pienses más y únete a CGT o UGT

y una vez terminadas las elecciones:

(…)

Por tanto la composición del comité de empresa queda así:

UGT 6

GIS  6

CGT 1

(…)

Dar la enhorabuena a UGT por ser el sindicato más votado.

 

Entre UGT y CGT se tiene la mayoría del Comité de Empresa. Esa es la mejor noticia hoy.

(…)

Esto es solo el principio del cambio necesario en Sofitec para todos los trabajadores. Podéis estar de enhorabuena.

Ante todo lo expuesto con anterioridad, desde el PCOE vemos una desfachatez hacia los trabajadores los términos en los que se ha expresado durante el proceso electoral el sindicato CGT, a los que engaña con la falacia del mal menor, lavando la cara de UGT, cómplice de los atropellos que sufre la clase obrera en el Estado español, los atropellos que sufren los trabajadores del metal con su firma de convenios cada vez más insultantes y “miedos” para llevarlos al redil en el que gana la dirección de empresa y no los trabajadores de Sofitec en particular, ni la clase obrera en general.

A esta situación tan denigrante nos lleva el anarco-sindicalismo de CGT, el cual no se le debería de apelar como sindicato combativo, y al cual la clase obrera en el Estado español debería de dar la espalda.

La clase obrera en el Estado español, para la lucha económica, sólo tiene una salida y pasa por el sindicalismo de clase bajo la Federación Sindical Mundial, que en el Estado español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), donde los camaradas del PCOE están poniendo todos sus esfuerzos para combatir a los sindicatos del régimen (CCOO y UGT) a los que CGT está visto que hace de muleta.

Pero la clase obrera no se puede quedar en la lucha económica. Aunque sea una lucha fundamental, hay que unificar todas las luchas: la económica en cada centro de trabajo, por la sanidad, por la educación, por las pensiones, etc., convirtiendo todas las luchas aisladas en una única lucha de clase contra el sistema capitalista, en un Frente Único del Pueblo.

 

¡Hay que acabar con los sindicatos del Régimen!

¡Por un sindicalismo de clase!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español