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Huelga de Volkswagen en Alemania: otro signo de la inevitable putrefacción del capitalismo

Los trabajadores de Volkswagen en Alemania se enfrentan a una constante del sistema capitalista: las pérdidas por sobreproducción. Es por ello que la burguesía ha decidido hacer recortes, cerrar plantas y pisotear los convenios, ya que, como siempre, es el obrero quien debe pagar por los golpes que da el mercado a los parásitos que se adueñan de las empresas. Debido a que hubo notables diferencias en las negociaciones, se convocó una huelga con un llamamiento a más de 100.000 trabajadores que se han visto afectados en el país.

Volkswagen anunció una caída importante en sus ganancias, lo cual, según la lógica capitalista, requiere librarse de “exceso” de mano de obra y destinar menor cantidad de valor a los salarios. ¿Dónde está realmente el problema? En que son los trabajadores los que producen todo lo que genera beneficios a la burguesía, y por tanto es ésta la única que sobra. En su búsqueda de la máxima ganancia, los capitalistas requieren siempre producir de manera anárquica para ocupar tanto mercado como sea posible, pero la inversión cada vez mayor en máquinas para producir cada vez más rápida y eficientemente, teniendo como consecuencia una menor cantidad de mano de obra, hace que disminuya la tasa de ganancia, pues sólo pueden obtenerla del trabajo humano. No solo eso, sino que al engrosar los obreros las filas del paro y del trabajo precario, la consecuencia inevitable es una menor capacidad de compra, y si gran parte de lo que se produce no encuentra compradores, el burgués tiene pérdidas, así como las entidades financieras, todos los parásitos que invierten en la mercancía y las empresas cliente que lo compran. Se produce un efecto dominó que lleva a las crisis.

Los burgueses de la marca de automóviles se han topado con un feroz competidor en empresas de otros países como China, y ahora su objetivo es encontrar la manera de mantener su poder en el mercado y nuevas formas de colocar su mercancía para volver a ampliar ganancias. ¿Qué aporta la burguesía? Solamente dinero que saca del trabajo de la clase obrera y el plusvalor que éste genera y que el burgués se apropia. Debido a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los burgueses no pueden centrarse solo en la actividad productiva y buscan siempre comprar acciones en otras ramas de la industria, así como al capitalismo especulativo, o putrefacto, para parasitar lo máximo procurando concentrar tanto capital como sea posible. Pero todo queda supeditado a la dinámica destructiva que lleva a las crisis y hemos explicado anteriormente, de modo que la clase obrera produce todo y los burgueses se dedican a parasitar los frutos del trabajo, a especular con ellos y, en definitiva, a jugar con nuestro sustento para obtener lucro.

Alemania, símbolo de “prosperidad” según la burguesía, queriendo implantar esa idea en el imaginario colectivo, cuenta con más de 14 millones de personas en la pobreza, y el 23% de los menores en dicha situación. Casi un millón de jubilados tienen que seguir trabajando porque las pensiones de miseria no son suficientes. El precio de la vivienda va en aumento y más de la mitad de los alemanes vive de alquiler por no poder permitirse una vivienda. Y aunque se presenta a este país como un ejemplo a seguir en la lucha contra el cambio climático, participan en la dinámica destructiva del capitalismo, ya en su fase putrefacta, y las catástrofes climáticas cuestan miles de millones al año.

La situación que ha llevado a la huelga y la situación general de Alemania no son sino el enésimo signo de que el imperialismo está en bancarrota. La clase obrera cuenta con los conocimientos y las herramientas para producir todo lo necesario para el desarrollo humano, para realizar una planificación de la economía centrándonos en nuestros intereses como clase y obteniendo toda la riqueza, pues toda la producimos. Se demuestra cada vez más que los trabajadores debemos organizarnos como clase. No se trata solamente de defender nuestros derechos actuales, sino de ampliarlos en una lucha consciente contra nuestro enemigo de clase: la burguesía. Ya es hora de que la clase obrera comience a unir sus fuerzas en un Frente Único del Pueblo en el que construyamos nuestros propios órganos de poder y nos opongamos frontalmente a los parásitos que dominan nuestras vidas. Solo comprendiendo la lucha de clases podremos luchar contra el robo de los frutos de nuestro trabajo. Solo los proletarios, sujeto revolucionario, pueden y deben librarse de la burguesía y su sistema de barbarie y miseria; de la explotación asalariada. La búsqueda del lucro por parte de una minoría criminal, que solo usa el trabajo y las necesidades para su beneficio, en detrimento de quienes lo producen todo, nos está llevando al abismo. Solo el camino que construye el socialismo se opone al imperialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El desalojo del CSO La Atalaya muestra la naturaleza del Estado español

El martes 16 de noviembre, a las 9 de la mañana, 22 furgones de la UIP se presentaron sin previo aviso y sin orden judicial en el CSO La Atalaya (Vallecas) con la clara intención de desalojarlo, dejando únicamente que 10 personas identificadas pudieran sacar los objetos de dentro en el período máximo de 1 hora, mostrando a las claras cuál es el proceder del Estado en lo que respecta a la especulación con la vivienda y el terreno. De nuevo, volvemos a ver como la clase obrera no significa nada para la burguesía, no es más que un medio de uso para acumular riqueza y un estorbo cuando se impide esto mismo.

Tanto la Delegación del Gobierno (PSOE) como la Comunidad de Madrid a través del IVIMA (PP) son responsables de dicho desalojo, algo que se ha extendido en el tiempo, puesto que el CSO La Atalaya ya hizo frente a varios intentos de desalojo, llegando en 2016 a llevar a juicio a una de las personas que participaron en contra de este. Sin embargo, se hace impensable para una organización poder hacer frente a una amenaza cada vez más constante de desalojo sumado a las tareas diarias del centro, pudiendo la presión de los intereses de la burguesía sobre la autoorganización obrera, en este caso concreto en Vallecas con el CSO La Atalaya.

CSO La Atalaya es un espacio social que lleva 10 años de trabajo a sus espaldas. Comenzaron en 2014 dando vida a un instituto completamente abandonado y vacío por años, el IES Magerit, propiedad del IVIMA (Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid), cuyo único uso era ser un muñeco de paja para el vandalismo, hasta que un grupo de jóvenes decidió darle una vida útil, dotándolo desde entonces de una vida social y política. Para todos aquellos que tengamos un mínimo de conciencia de clase sabemos que en este sistema los intereses de la burguesía están por encima de todo, de nuestras actividades sociales, de nuestras viviendas, de nuestra educación y, en definitiva, de nuestras vidas, como ha demostrado la nula gestión de la DANA.

Con el fin de ejemplificar el arquetipo de organización política en el capitalismo está el PP; el pasado 19 de noviembre Ayuso reivindicaba que «no se rompiera la colaboración público-privada por motivos ideológicos» para que las empresas pudieran «trabajar en liberad», lo que viene a aclararnos, brevemente, cuál es el fin de los partidos políticos y las instituciones del Estado, velar por los intereses de los capitalistas, esto es, ser instrumento de la burguesía en la lucha de clases. Ni que decir tiene que el Estado gana por dos con este desalojo, deshacerse de centros autoorganizados de la clase obrera, que la dotan de facto de poder político fuera de las fronteras institucionales, es decir, fuera de su vista y control, es sin dudarlo otro factor determinante del desalojo, que no nos quepa la menor duda.

Ante lo acontecido el PCOE muestra su total solidaridad con los compañeros y compañeras del CSO La Atalaya, que han tenido que hacer frente a una constante amenaza de desalojo, animando a la organización a dar nuevos pasos hacia la reorganización, pese al duro golpe que supone perder el centro, más teniendo en cuenta que solo 10 personas han podido sacar material fuera durante el período de 1 hora. Debemos tener la entereza de mirar hacia el futuro y entender que una derrota no es el final, ni debe serlo, que ahora es el momento de demostrar aplomo, de señalar que pese a la naturaleza criminal de este sistema y del Estado español seguiremos trabajando con el fin de organizarnos contra la barbarie que nos impone el capitalismo. Desde el PCOE somos conscientes de que el Estado español es enemigo jurado de la clase obrera, y que no debemos perdernos en fantasías reformistas con pretensiones a cambiar su naturaleza, sino en dar pasos hacia nuestra emancipación como clase obrera.

 

¡CONTRA LA BARBARIE DEL CAPITALISMO, ORGANIZACIÓN!

¡ABAJO EL ESTADO ESPAÑOL!

Comité Regional del PCOE en Madrid




La clase obrera planta cara a la especulación [ESP/CAT]

El pasado 23 de noviembre se llevaron a cabo manifestaciones a lo largo de varias ciudades de Catalunya, convocadas por colectivos de la vivienda para luchar por el derecho a la misma y mostrar que se está imposibilitando un derecho básico a cada vez mayor número de proletarios, siguiendo de esta manera la hoja de ruta que implanta las necesidades del capitalismo monopolista de estado a los gobiernos burgueses, bien sean abiertamente fascistas o sean “los más progresistas de la historia”, de tal modo que la vivienda no es un derecho sino un activo económico con el que los monopolios especulan para maximizar los beneficios.

La manifestación en Barcelona fue un gran éxito ya que acudieron más de 170.000 personas a paralizar la capital. La gran cantidad de gente que salió a la calle hizo que les cayera una gota de sudor frío a los opresores, ya que no tardaron en sacar cifras falsas dadas por la policía y a esparcirlas por sus corruptos medios de desinformación, con tal de desalentar el desarrollo de esta lucha justa y su posible evolución radical.

Nuestra célula y otros camaradas del Partido en la ciudad de Barcelona estuvimos presentes apoyando la movilización, entendiendo que es una de las manifestaciones más importantes en las que se refleja la lucha de clases y que asola, sobre todo, a las masas proletarias de las grandes ciudades.

En la manifestación, nuestro Partido llevó un mensaje claro, que tenemos que tomar conciencia que el problema de la vivienda es una manifestación más de un problema de mayor calado, la existencia del capitalismo, el cual persigue la concentración de riqueza en unas pocas manos y la socialización de la pobreza, expresándose ésta en la carestía de la vivienda, de la vida, en definitiva, en un proceso de depauperamiento del pueblo trabajador. Por tanto, la lucha de la vivienda debe de incardinarse en el lugar que le corresponde, que no es otro que en la lucha de clases contra el capitalismo y su Estado, debiéndose fusionar todas las luchas de la clase obrera en una única lucha para que la clase obrera derroque revolucionariamente a la burguesía y tome plenamente el poder político y la propiedad de los medios de producción y, consecuentemente,  la socialización de todas las viviendas que están en manos de los fondos buitre, bancos y demás especuladores. Todo lo que no sea lo anterior será un parche caduco que en poco tiempo quedará en agua de borrajas.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la clase obrera a unirnos y organizarnos construyendo nuestros órganos de poder popular, y desde el Partido seguiremos participando en este conflicto y lucharemos para que estas movilizaciones prosigan, se eleven políticamente uniéndose de esta manera al resto de luchas obreras para derrocar revolucionariamente este sistema criminal y especulador construyendo ese futuro que el proletariado se merece, que no es otro que la socialización de toda la riqueza y hacer que la clase obrera en exclusiva atesore todo el poder político para acabar con parásitos y explotadores burgueses cuya existencia conlleva la condena de la mayoría del proletariado.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASES CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 26 de noviembre de 2024

Célula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

La classe obrera planta cara a l’especulació

 

El passat 23 de novembre, es van dur a terme manifestacions al llarg de diverses ciutats de Catalunya, convocades per col·lectius de l’habitatge per a lluitar pel dret a l´habitatge i mostrar que s’està impossibilitant un dret bàsic a cada vegada un major nombre de proletaris. Seguint d’aquesta manera el full de ruta que implanta les necessitats del capitalisme monopolista d’estat als governs burgesos, bé siguin obertament feixistes o siguin “els més progressistes de la història” de tal mode que l’habitatge no és un dret sinó un actiu econòmic amb el qual els monopolis especulen per a maximitzar els beneficis.

La manifestació a Barcelona va ser un gran èxit ja que van acudir més de 170.000 persones a paralitzar la capital, la gran quantitat de gent que va sortir al carrer fa que els caigui una gota de suor freda als opressors ja que no van trigar a treure xifres falses donades per la policia i a escampar-les pels seus corruptes mitjans de desinformació, amb la condició de descoratjar el desenvolupament d’aquesta lluita justa i la seva possible evolució radical.

La nostra cèl·lula i altres camarades del Partit a la ciutat de Barcelona vam ser presents donant suport a la mobilització, entenent que és una de les manifestacions més importants en les quals es reflecteix la lluita de classes i que assola, sobretot, a les masses proletàries de les grans ciutats.

En la manifestació, el nostre Partit va portar a la manifestació un missatge clar, que hem de prendre consciència que el problema de l’habitatge és una manifestació més d’un problema de major importància, l’existència del capitalisme el qual persegueix la concentració de riquesa en unes poques mans i la socialització de la pobresa, expressant-se aquesta en la carestia de l’habitatge, de la vida, en definitiva, en un procés de pauoerització del poble treballador. Per tant, la lluita de l’habitatge ha d’incardinar-se en el lloc que li correspon, que no és un altre que en la lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat, havent-se de fusionar totes les lluites de la classe obrera en una única lluita perquè la classe obrera enderroqui revolucionàriament a la burgesia i prengui plenament el poder polític i la propietat dels mitjans de producció i, conseqüentment, la socialització de tots els habitatges que estan en mans dels fons voltor, bancs i altres especuladors. Tot el que no sigui l’anterior esmentat serà un pegat caduc que en poc temps quedarà en foc d’encenalls.

Per tot això, fem una crida a la classe obrera a unir-nos i organitzar-nos construint els nostres òrgans de poder popular, i des del Partit continuarem participant en aquest conflicte i lluitarem perquè aquestes mobilitzacions prossegueixin, s’elevin políticament unint-se d’aquesta manera a la resta de lluites obreres per a enderrocar revolucionàriament aquest sistema criminal i especulador construint aquest futur que el proletariat es mereix, que no és un altre que la socialització de tota la riquesa i fer que la classe obrera en exclusiva atresori tot el poder polític per a acabar amb paràsits i explotadors burgesos l’existència dels quals comporta la condemna de la majoria del proletariat.

 

PER LA UNIÓ DE TOTES LES LLUITES EN UNA ÚNICA LLUITA DE CLASSES CONTRA EL CAPITALISME I EL SEU ESTAT!

CONTRA EL FEIXISME I L’OPORTUNISME!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

Barcelona 26 de novembre de 2024

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya




La lucha en el sector textil y el veneno de CCOO

Recientemente hemos conocido que las grandes fortunas en España han crecido un 27%. Entre los cinco mayores parásitos encontramos a Amancio Ortega como el primero, seguido de su hija, siendo el presidente de Mango, Isak Andik, el quinto. El fundador de Inditex posee 120.200 millones de euros por robar los frutos del trabajo ajeno, y el cofundador de Mango tiene 4.500 millones por la misma razón. Aunque hay una gran diferencia entre una cifra y otra, ambas son monstruosas. Precisamente, estas dos últimas empresas mencionadas han sido muy señaladas al organizar la huelga del sector textil, que estaba prevista para el 21 de noviembre, aunque finalmente se ha pospuesto por, según dicen, considerarse inviable por los estragos de la DANA.

Ante la ausencia de avances al intentar negociar un nuevo convenio colectivo para los trabajadores de la industria textil, los obreros de dicho sector están dispuestos a un pulso con el burgués. El problema es que CCOO, sindicato de la patronal, es quien les guiará hacia una casilla que no significará ningún avance real; es su trabajo y siempre están preparados para calmar las aguas, alzando una bandera como “representantes de los trabajadores” mientras legitiman al empresario y su apropiación indebida de los frutos del trabajo, diciendo a los asalariados que deben pelear para alcanzar, como mucho, migajas que pueden ser admitidas porque hay unas leyes burguesas incumplidas. Veamos a continuación qué camino quieren tomar.

En el sector hay alrededor de 80.000 trabajadores, de los cuales más de la mitad son mujeres. Entre las principales reivindicaciones se encuentran la de cambiar la categoría profesional y unificar las tablas salariales, ya que hay diez categorías que están por debajo del salario mínimo interprofesional. También se demanda un incremento salarial del 5% anual, pues se ha perdido, según CCOO, un 10% de poder adquisitivo en los últimos tres años; el reconocimiento de enfermedades laborales y accidentes, así como “mejorar los permisos retribuidos”; una reducción de jornada anual y romper con la brecha salarial, ya que el salario de las mujeres es menor que el de los hombres en un 22%.

Es decir, durante demasiado tiempo el sindicato CCOO ha permitido la precariedad y ahora ofrece la posibilidad de regular las tablas salariales según la ley, como si significara un camino hacia la prosperidad. Se ha perdido bastante poder adquisitivo, y reclama una migaja calculada anualmente. En lo referente a los accidentes y enfermedades, se trataría de apuntar hacia la consecución de unos mínimos que, al estar tanto tiempo sin reconocer, parecerán un gran triunfo, cuando solo entraría dentro del marco legal. Por otro lado, el salario que perciben los hombres obreros apenas les permite vivir, y una de las metas es que sus hermanas de clase en el sector obtengan la misma precariedad, aflojando un poco las cadenas de éstas últimas, pero ambos bien encadenados, igualmente. También hablan de “contratación y protección de las víctimas de violencia de género”, que no serían más que subvenciones para el burgués por tener mano de obra en ciertas condiciones.

No caigamos en la trampa de pensar que el sindicato de la patronal, y financiado por su Estado, CCOO, ha dedicado duras palabras a los burgueses para disimular. Refiriéndose a empresas como Inditex y Mango, invita “a dejar de ponerse de perfil en este asunto” y a que “sean responsables con las condiciones laborales que se fijan en el sector”. Están refiriéndose claramente a canallas, y es un hecho que no les es desconocido, pero les “invita” a que “asuman su responsabilidad y mejoren las condiciones”.

Teniendo en cuenta que sin la clase obrera no hay fábricas, ni máquinas, ni extracción y manejo de materias primas, ni la conversión de éstas en todo tipo de productos, ni su venta y su transporte, ¿a qué “responsabilidad” se refieren? ¿Acaso los empresarios están para algo más que apropiarse de los frutos del trabajo? Ni son legítimas sus propiedades, ni la clase obrera obtiene lo que le corresponde por su trabajo. Solo un guardián de la patronal puede autoproclamarse defensor de los trabajadores mientras pone el poder en manos del criminal opresor y le dice a éste, con todo el cinismo, que tiene que sentarse a negociar para “hacer mejor” las cosas. La clase obrera lo produce todo; ¿por qué tiene que quedarse mirando y aceptar la esclavitud asalariada?

Echemos un vistazo solamente a Amancio Ortega y su empresa. Desde hace mucho tiempo se conoce la situación de precariedad en Inditex y, por tanto, no es algo nuevo. Como sabemos, en el capitalismo es el burgués quien se apropia del valor generado por el trabajo ajeno, mientras la clase obrera produce todo pero solo recibe un salario, que está destinado a reproducir su fuerza de trabajo y no va en relación a lo que produce, pues esto último va a manos del empresario por ser el propietario. Es frecuente saltarse incluso la propia ley burguesa, aun teniendo ésta como objetivo únicamente poder oprimirnos y garantizar su dominio, ya que hacerlo es aún más ventajoso para sus beneficios pues, a medida que aumenta la automatización, como por ejemplo podemos ver en muchas tiendas que no tienen personal en caja, la tasa de ganancia es menor por necesitar menor cantidad de mano de obra. En este sentido, el burgués opta por mayor carga de trabajo y menor salario para los trabajadores que sigan en sus puestos, o sean reemplazados una y otra vez con temporalidad disfrazada.

Cuando hablamos de explotación humana no nos referimos a las peores condiciones, sino a que todos y cada uno de los asalariados, por el hecho de serlo, están explotados, ya que trabajan para alguien que saca beneficio de su trabajo y a cambio éste último da una retribución que permita sobrevivir para seguir trabajando, siendo esta retribución infinitamente más baja que el valor producido por el trabajo del obrero. Amancio Ortega es solo un ejemplo que nos sirve para comprender el sistema en que vivimos. Este canalla no solo se dedica a la explotación humana en España, sino que son conocidas las infamias de Inditex en naciones del sur global y de bajo desarrollo, para hacerlo en condiciones más ventajosas para él y más inhumanas para los trabajadores; situaciones de esclavitud. Incluso se ha denunciado al descubrir que hay mano de obra menor de edad, alegando la empresa que son “casos aislados”.

Por otro lado, éste gran parásito, además de robar los frutos del trabajo evade impuestos, poniendo a buen recaudo y sin consecuencias grandes cantidades de ese medio de cambio llamado dinero, cuyo rol ficticio es dar a estos ladrones no solo la capacidad de apropiarse de los productos del trabajo ajeno para hacer negocio, sino para adquirir todo tipo de mercancías, servicios y lujos hechos por aquellos que hacen posible todo y sobreviven, mientras quienes se enriquecen con el robo nadan en la abundancia. Lo más curioso, es que realmente el robo secundario del Estado burgués para sostener su dominio y financiar su opresión, que es a través de impuestos, lo paga la clase obrera, siendo una cifra lamentable e insignificante la que sale de las grandes fortunas.

Hemos conocido también que Inditex, como no puede ser de otra manera, forma parte de esas empresas que mandaron a la clase obrera al desastre de la DANA y no les dieron ningún aviso ni tomaron medidas. Debido a esto y al enorme poder que tiene sobre el Estado y los medios de manipulación de masas, Amancio Ortega ha hecho su enésimo e inmundo acto de caridad, donando 100 millones de euros de dinero robado “para los afectados de la DANA”, y dos millones para Cruz Roja, y otros dos para Cáritas; buitres que hacen negocio con la miseria y cuyos asalariados tienen que encargarse, de manera precaria, de asistir a quienes necesitan cubrir sus necesidades más básicas, mientras los directores de las ONG se dedican a pedir recaudación y alguna reforma, sin señalar nunca la causa de los problemas: el capitalismo. No solo es un intento de Amancio Ortega por limpiar su imagen, que de paso deducirá dichas cuantías en el pago de los irrisorios impuestos que paga. Además, este burgués posee acciones en muchas empresas, incluidas inmobiliarias que tienen filial en España, como por ejemplo Pontegadea. También en Red Eléctrica Española y Telxius, siendo esta última filial de Telefónica. Por lo tanto, aparte de lo que se ahorrará en impuestos, gran parte de ese dinero robado a la clase obrera que ha donado, volverá a él, con lo que la campaña de blanqueo le sale gratis, pues la pagamos la clase obrera. Recientemente hemos señalado esta trampa del Estado burgués en un comunicado.

Es a canallas, como el anteriormente mencionado, a quienes CCOO se dirige para pedir “responsabilidad” y “que no se pongan de perfil”. La única responsabilidad de la que hay que hablar es la de su papel como opresores y causantes, con su sistema de barbarie, de las desgracias de la clase obrera. CCOO no les señala como enemigos, sino como a gente que tiene que entrar en razón y negociar para aliviar un poco a sus asalariados. Mientras los trabajadores apenas llegan a fin de mes y comprueban como se depauperan sus condiciones de vida, una minoría parásita, adueñándose del trabajo de los primeros, se lleva miles de millones. CCOO es responsable de esta realidad, su papel – y por eso es bien reconocida por el estado de los monopolios con jugosas subvenciones – es ser muro de contención para los explotadores, utilizando para ello la ideología burguesa y la traición para atomizar a los trabajadores. Nos acostumbran a creer que los sindicatos verticales llevan a la clase obrera a la lucha, pero la realidad es que, al ver que crece la indignación entre los asalariados, corren a sofocar las llamas para proteger al burgués, que es quien asegura sus privilegios. Es por ello que, mientras se dicen defensores de los trabajadores, reciben subvenciones del Estado, firman EREs, privatizan pensiones, sanidad, llevan a condiciones precarias disfrazadas de avances, etc.

Lo mismo ocurre con los partidos oportunistas, que son la pata izquierda del capital, y podemos ver declaraciones repugnantes en las que legitiman el despido colectivo siempre y cuando cumpla con “la normativa”. Es decir, el burgués tiene derecho a arrebatarte tu derecho al trabajo, tu sustento, si no tiene los beneficios deseados o quiere reducir plantilla para agudizar más la explotación asalariada. Yolanda Díaz también dice que si una empresa tiene buenos beneficios, no debería poder despedir a los trabajadores, e incluso pasa la pelota diciendo que el Ministerio de Trabajo no tiene competencias en otras regiones. Por si fuera poco, esta mamporrera del capital llegó a elogiar a Inditex como empresa ejemplar, y también se reúne con todo tipo de oportunistas y enemigos de la clase obrera en general, sindicatos verticales incluidos, y los llama “expertos” para tratar la próxima estafa con la cifra del salario mínimo.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la lucha de los obreros del sector textil, y hacemos un llamamiento para que fortalezcan el sindicalismo de clase como instrumento económico y político para desarrollar una lucha sin cuartel contra la patronal. Asimismo, hacemos un llamamiento a la clase obrera a unir todas las luchas de los diferentes sectores que la conforman en una única lucha de clase contra la burguesía y su Estado, conformando un Frente Único del Pueblo para acabar con este orden que condena a la clase obrera y construir órganos de poder de la clase obrera que pongan a su servicio toda la producción, así como todo el poder político y económico.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La hipocresía burguesa sobre la DANA y su verdadera esencia

Durante la semana pasada una DANA atravesó la península y causó varios daños en distintas zonas de Andalucía. El pasado 13 de noviembre estaba haciendo estragos en Málaga cuando la empresa Konecta optó por no decir nada, obligando por omisión a sus trabajadores a ir a trabajar y cuando ya era demasiado tarde mandó un aviso para no acudir al centro de trabajo, como dicen los propios testigos: “Con todo, el centro de trabajo continuó abriendo sus puertas, aunque muchos empleados optaron por quedarse en casa para no poner en riesgo su seguridad y sus vidas. La imprudencia fue tal que, a mediodía, cuando la EMT ya había paralizado todas sus líneas de autobús, y cuando el río Campanillas estaba a punto de desbordarse, la empresa decidió activar la evacuación de los empleados presentes”. No contentos con eso, ahora quieren contar las ausencias como faltas injustificadas y no pagar esos días a los trabajadores, yendo en contra de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Cabe recordar también que en el verano del pasado año la misma empresa mantuvo la actividad laboral de la plantilla durante un rato mientras una trabajadora de 60 años falleció en su puesto.

Este suceso demuestra que la preocupación y duelo por las víctimas de Valencia no es más que una fachada hipócrita, ya que habiendo pasado dos semanas del desastre vuelven a cometer los mismos “errores” que en el pasado. Aunque lo que realmente pone en evidencia es la clara esencia criminal de la burguesía ya que no se trata de “errores” sino de una acción meditada en la cual ponen por encima la extracción de plusvalía antes que las vidas humanas. Para los burgueses los asalariados somos únicamente una inversión más de la que exprimir el máximo beneficio antes de descartarnos, sin importar las leyes que se han autoimpuesto, las cuales solo son un bálsamo falso para enturbiar la mente del obrero y alejarlo de su impulso revolucionario.

Debido al avance cada vez mayor de la automatización, la cantidad de plusvalía que puede robar el burgués va mermando, ya que el valor que tanto ansían para obtener ganancias solamente es generado por el trabajo humano. La producción es la auténtica riqueza y solo la clase obrera la hace posible, ya que somos la aplastante mayoría y cada vez somos más, puesto que van quebrando cada año más pequeñas y medianas empresas de las que se crean, cuyos dueños pasan a engrosar las filas del proletariado. Se va concentrando el capital progresivamente en menos manos, y debido a que el dominio de la producción requiere cada vez de más máquinas y, por tanto, menos obreros, disminuye la tasa de ganancia, y es por eso que la burguesía ya no puede controlar el mercado y la adquisición de los frutos del trabajo solamente con la rama productiva, así que debe dedicarse a actividades especulativas, como la inversión en acciones, en suelo, etc.

Es decir, una manera más de convertir el fruto del trabajo ajeno en lucro es, por ejemplo, la planificación urbanística, que ha derivado en el desastre que hemos visto con la DANA y ha llevado a la muerte y a la ruina a demasiadas personas. Solo se busca la ganancia, y esa es la manera de planificar que tiene la burguesía: la búsqueda del máximo beneficio privado a costa del trabajo de nuestra clase. Además, la dinámica destructiva del capitalismo no solo deteriora a los humanos que viven bajo su yugo y son explotados, sino que arrasa sin freno con la naturaleza, y esto causa enormes desequilibrios medioambientales que hacen mucho más probables las catástrofes. Queda claro una vez más que los capitalistas no pueden vivir sin explotar al máximo a la clase obrera, y ésta última no podrá vivir segura, tranquila y disfrutando al máximo de los que produce mientras esa clase opuesta y parásita, con su sistema sangriento y criminal, no sean más que un recuerdo.

Por todo ello desde el Partido Comunista Obrero Español recordamos que para acabar con estos sinvergüenzas necesitamos que la clase se organice sobre la unión de todas las luchas en el Frente Único del Pueblo como herramienta para destruir este sistema y la construcción del mundo nuevo que tanto necesitamos.

 

¡NUESTROS MUERTOS, SUS BENEFICIOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga General en Grecia

El Partido Comunista Obrero Español saluda la huelga general convocada el día 20 de noviembre en Grecia que pretende unir las distintas huelgas de los distintos sectores que se han ido desarrollando últimamente para llamar a los trabajadores a luchar unificados contra las masacres de proletarios que ocurren en las distintas zonas del mundo, a la vez que para el aumento de los salarios y el gasto público en materias de educación y sanidad.

La huelga general es una de las armas más importantes de nuestra clase para demostrar su fortaleza, estamos convencidos de que va a servir para elevar el grado de conciencia de la clase obrera sobre la podredumbre de este sistema, de la necesidad de su destrucción y la necesidad de construcción de un mundo nuevo enviando al capitalismo al estercolero de la historia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al sindicalismo de clase organizado en sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como al sindicalismo combativo a tomar nota de lo que acontece en Grecia y trabajar en la dirección de una convocatoria de una huelga general por el avance de las condiciones de vida de la clase obrera y contra la guerra imperialista.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡NO MÁS OBREROS MUERTOS EN GUERRAS IMPERIALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de noviembre de 2024

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




El capitalismo niega el futuro a las nuevas generaciones

Por enésima vez, los hechos demuestran que en el capitalismo no hay, ni puede haber, futuro. Recientemente han salido a la luz unos datos que reflejan que el 61,7% de los jóvenes de entre 16 y 19 años tiene un contrato temporal, un 46,4% entre los de 20 a 24 años y un 27,6% entre los de 25 a 29 años. Por otro lado, los hogares con sustentadores que tienen entre 16 y 29 años cuentan con unos 16.000 euros anuales, y en los casos donde dichos sustentadores no cuentan con formación superior, cae hasta los 11.000 euros, un 40% por debajo de la media nacional.

También encontramos que los empresarios siguen usando fórmulas para encadenar contratos de carácter eventual, hasta que llegan al tope que les “obliga” legalmente a convertirlo en indefinido. Muchos obreros deben entonces esperar un periodo determinado para que vuelvan a llamarles para una temporada, lo que aumenta la precariedad. Observamos igualmente que ha aumentado el número de asalariados contratados por empresas de trabajo temporal, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), siendo mayoritariamente los menores de 25 años los que se encuentran en esta situación, pero también ha crecido el número de trabajadores mayores de 45 años en esta situación.

Continuando con los disparatados datos relativos al trabajo, casi dos millones de obreros perdieron su puesto de trabajo en periodo de prueba en 2023, y el 82% corresponden a contratos indefinidos. Se convierte en una nueva modalidad de contrato temporal con muy bajo coste, usando el periodo para exprimir a los asalariados para luego desecharlos en condiciones totalmente ventajosas para el burgués. En lo que respecta a los despidos registrados hay una trampa: la mitad están clasificados como “disciplinarios”, pero en muchas ocasiones, tras la denuncia del trabajador, se declaran improcedentes pero la Seguridad Social solo recoge el registro de la baja inicial; es decir, aunque se declare improcedente, queda la impronta de la jugada del burgués declarando al principio que es “disciplinario”. Por otro lado, el 43% de los despidos son objetivos (es decir, causas económicas, técnicas…).

En relación a las bajas por afiliación a la Seguridad Social, hubo en 2023 13,5 millones. En principio se registra como un 4% menos que en 2021, pero estos engañosos datos ocultan que es compensado por el aumento desmedido de los fijos discontinuos, que en el pasado mes de mayo alcanzaron la cifra de 1.089.788. Además de tratarse de trabajo precario, cuando están en temporada de inactividad no constan como dados de baja en la Seguridad Social, lo cual maquilla la nefasta situación. Por si fuera poco, los contratos indefinidos a tiempo parcial aumentaron en 2023 a 1,8 millones, según datos de la EPA.

El desenfreno en la carestía de vida y el desastroso contexto deriva en la dificultad de los jóvenes trabajadores para emanciparse. Concretamente, un 65% no puede permitirse una vivienda debido a la precariedad. En cuanto a niños y adolescentes, el 55% vive en hogares con dificultades para llegar a fin de mes, lo cual es una barrera que impide su desarrollo y la probabilidad de acceder a una vida mínimamente digna.

Otro indicador de la precariedad que se vive a nivel general, es el hecho de que más de la mitad de los mayores de 55 años destinan sus ahorros a ayudar a familiares. Es decir, los insuficientes recursos de que disponen los trabajadores hace que haya una tendencia creciente a recibir apoyo económico por necesidad.

En cuanto a la salud mental, el 34% de la población en España tiene problemas de salud mental, según el “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España. Los principales motivos que refieren son: sufrimiento psicológico (34%), situación económica (28%) y aislamiento social (25%). En la franja de edad que va de los 18 a los 24 años también se ven afectados por problemas de salud mental, siendo un 43% de ellos los que padecen aislamiento social. Por otro lado, según informes de UNICEF, el 41,1% de los jóvenes entre 13 y 18 años manifiesta o cree haber tenido problemas de salud mental. Hay una gran desconfianza por parte de estos jóvenes hacia los tutores en los centros educativos, y es que en España los orientadores atienden a cuatro veces más alumnos de lo recomendado por la Unesco, y por tanto hay sobrecarga de trabajo y poco tiempo para dedicar a estos asuntos. De hecho, van en aumento este tipo de patologías en los centros educativos, los docentes no cuentan con formación suficiente para ello y hay poco personal sanitario para hacerle frente.

En lo referente a la educación pública, tiene un enorme déficit de docentes y arrastra problemas de interinidad. Además, hay un auge en la educación privada, que va ganando peso en comparación con la pública y se dirigen cada vez mayores cantidades de recursos públicos hacia este negocio. Es más, recientemente hemos conocido que el Gobierno “más progresista de la historia” destinará más fondos a la educación concertada.

Por su parte, la sanidad pública también adolece de un déficit de recursos y con ello podemos observar que los servicios básicos que van dirigidos a nuestras necesidades van mermando. Por otro lado, incluso con la trampa de desviar a pacientes hacia la sanidad privada (la cual parasita recursos públicos), tenemos máximos históricos en listas de espera sanitarias, y el hecho de que muchos trabajadores tengan que optar por la vía privada solo significa que, a veces, no tienen más remedio que pagar la atención de su bolsillo, a pesar de que nuestro trabajo hace posible que existan todos los recursos y empresas de la sociedad.

También tenemos que aguantar que Yolanda Díaz, como buena administradora del capital y, de hecho, una de las favoritas de la patronal, finja “ponerse firme” ante la situación laboral. Por un lado, dice “encarecer” (de manera insignificante) el contrato a jornada parcial, continuando la existencia de este y todas las ventajas para el burgués a la hora de despedir y optar por la temporalidad que mencionamos anteriormente. Se tergiversa la situación, contando que es el patrón quien debe “pagar” más ahora por el asalariado a tiempo parcial, pero realmente son los obreros los que pagan todo, puesto que todo lo generan, así que el dinero que maneja el burgués no sale de su esfuerzo, sino de apropiarse el fruto del trabajo ajeno. Es más, si el contrato a jornada completa cada vez es más precario, con uno a jornada parcial no se puede vivir.

Pero la cosa no acaba ahí. Saben perfectamente que las pequeñas y medianas empresas no son más que clientes de los monopolios, y a las que les sobran pueden quitárselas de en medio con medidas fiscales que apenas pueden asumir, unidas a la pérdida cada vez mayor de peso en el mercado. Siendo así, para seguir fingiendo que “luchan” contra la precariedad y la temporalidad, y a la vez retrasar la caída del consumo con las pymes, estos mamporreros del capital ofrecen recursos públicos a las pymes que reduzcan la jornada de sus empleados dando más horas a quien esté a tiempo parcial, significando menores gastos para los bolsillos de estos pequeños y medianos explotadores para que puedan gastar más en las mercancías a las que dan salida las propiedades de los grandes parásitos. Como siempre, gana el patrón, como no puede ser de otra manera en un estado capitalista, y pierde el obrero, pero nos cuentan la historia al revés.

La situación es cada vez más crítica y oportunistas, representantes y lacayos de la burguesía no se saldrán nunca del marco legal capitalista. Escarban con sus discursos y actos en un terreno que saben infértil; un terreno donde no hay nada, y quieren que ahí pongamos nuestra atención. Evitarán a toda costa que conozcamos cómo funciona este sistema criminal basado en un modo de producción que se basa en el robo y la ganancia de una minoría parásita.

El panorama para la clase obrera es cada vez más desolador y no va a mejorar si nuestra clase no mueve ficha. La carga y las penurias crecen para todos los trabajadores, y esto afecta cada vez más a las nuevas generaciones, que se encontrarán en un mundo cada vez más deshumanizado, y ya observamos las terribles consecuencias que tienen para su salud y su futuro, puesto que no dejamos de venir al mundo para ser, simplemente, mano de obra en un tablero donde la visión de la realidad es cada más sesgada y todo se aleja cada vez más de nuestras necesidades.

El mal llamado “Estado de bienestar” fue creado por miedo a la Unión Soviética, ya que era un ejemplo del auténtico camino de emancipación obrera y prosperidad real para dicha clase, la cual genera toda la riqueza. Se concedió una imitación (que no podía compararse con el progreso soviético) para mantener a raya las ansias de revolución en el bloque imperialista; un espejismo para hacer creer que se trabajaba por las necesidades humanas y poco había que envidiar a la URSS, tachando a ésta, por medio de todo tipo de difamaciones, de totalitaria. Una vez desmantelado el país de los soviets, que llegó a ser guía de la clase obrera mundial, se comenzó a desmantelar el “Estado de bienestar”, pues ya no había ningún obstáculo que se opusiera al imperialismo y no era necesario destinar tantos recursos a los servicios públicos, siendo mermados año tras año.

Actualmente podemos ver muy claras las consecuencias, y ahora los recursos públicos, más que nunca, la burguesía los necesita como escudo frente a las crisis, pero no hacen más que retrasarlas, pues son inevitables. Con ello también se alarga nuestro sufrimiento y la represión que cae sobre nosotros, pues el capitalismo está en bancarrota y necesita mantenernos a raya cada vez más, y ofrecernos falsas concesiones con letra pequeña que solo nos perjudica.

La educación y los servicios sanitarios públicos son cada vez de peor calidad, y el ámbito privado va aumentando porque la burguesía necesita sacar ya ganancia de todo servicio, pues todo recurso público debe dirigirlo a la supervivencia de sus negocios y a la industria de la guerra, indispensable para mantener su control sobre las materias primas y el mercado en el mundo. El empleo es cada vez más precario, las fórmulas para deshacerse de los obreros son cada vez más ventajosas para la patronal y nos van usando de manera temporal una y otra vez, cuando les hace falta un aumento de producción durante un periodo de tiempo, reemplazando de manera efímera a todos aquellos a los que se va negando el empleo por la automatización, o por aumentar la rentabilidad de su bolsillo con menos empleados que tengan más carga de trabajo.

La merma en la capacidad de compra no solo nos dificulta una vida mínimamente digna, sino que nos lleva a crisis cada vez más frecuentes y de mayor envergadura, pues la dinámica destructiva del capital requiere un aumento de máquinas que nos reemplacen, de trabajo precario y de mayor demanda de éste por la necesidad de quienes engrosan las filas del desempleo y la inestabilidad laboral, y con ello los parásitos tendrán cada vez más pérdidas, aumentarán las deudas, los despidos, la inflación, etc., y lo pagaremos nosotros, la clase obrera, como ocurre siempre. Es con esto con lo que se encuentran nuestros jóvenes, y no va a frenar. Debemos detenerlo nosotros organizados como clase, y acabar para siempre con el Estado que usa la burguesía para reprimirnos y mantenernos en esta vorágine de miseria y barbarie.

Las nuevas generaciones son totalmente necesarias para revitalizar el movimiento obrero, y aplastarlas y deshumanizarlas es necesario para quienes controlan los medios de producción, que conocen muy bien la importancia de la desmovilización y la manipulación para ganar la batalla ideológica. Ante un mundo en guerra y con la bancarrota del imperialismo que agoniza pero se resiste a morir, toda la clase obrera mundial sufre por los actos de una minoría parásita y criminal. Comencemos a organizarnos como clase y a unir todas las luchas en una contra la burguesía, con la especial importancia que tiene no solo cuidar, sino incluir a las nuevas generaciones en el combate contra el capitalismo. Hacemos un llamamiento a todos aquellos obreros que conozcan la necesidad de luchar de manera colectiva defendiendo nuestros intereses como la clase que produce todo y solo es retribuida con miseria. Por nuestro porvenir y el de nuestros jóvenes, debemos engrosar las filas de la lucha revolucionaria, comenzar a fortalecer el sindicalismo de clase para deshacernos de falsos guías que solo trabajan para la patronal, y construir así la única alternativa a la barbarie: una democracia obrera. Dadas las condiciones actuales, el germen debe ser un Frente Único del Pueblo para aunar fuerzas, oponernos al capital y convertir en una todas las luchas por nuestros intereses, ya que todos nuestros males tienen su raíz en este criminal sistema. En el PCOE lo tenemos claro y no dejaremos de demostrar que en el capitalismo no hay futuro. Solo lo habrá rompiendo con él y construyendo el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El capitalismo es la muerte para el trabajador y la DANA lo ha demostrado

Miles de trabajadores se vieron obligados a seguir trabajando durante la gota fría bajo amenaza de despido, lo que se ha cobrado cientos de vidas de la clase trabajadora. Han habido despidos de trabajadores que no pudieron llegar a su puesto de trabajo por las consecuencias de la catástrofe y muchos voluntarios tuvieron que abandonar las tareas de reconstrucción el domingo contra su voluntad porque no pudieron coger licencias en su trabajo para continuar en las zonas afectadas.

El capitalismo ha mostrado, esta vez de la forma más descarnada, su esencia criminal y antiobrera con lo sucedido por el paso de la DANA. Grandes empresas como Mercadona, Ikea, Glovo e Inditex obligaron a sus trabajadores a permanecer en sus puestos de trabajo a pesar de las lluvias torrenciales que desolaron Valencia y provocaron desapariciones en Albacete y Málaga.

Pero no solo en las grandes empresas se han producido crímenes contra la clase obrera, sino que también pequeñas y medianas empresas han obligado a mantenerse en el puesto de trabajo durante la tragedia. En el centro comercial de Bonaire y sus alrededores, zona comercial muy concurrida a las afueras de Valencia, y devastado por las inundaciones, los empresarios obligaron a los trabajadores de la restauración y de los pequeños negocios a mantenerse en el puesto de trabajo y tuvieron que quedarse allí durante toda la noche porque no les permitieron irse a casa cuando se avisó del peligro.

En el polígono de Riba-roja de Túria, a 20 kilómetros de la capital, se vivió una situación similar: las empresas Lassal, Mercadona, Glovo y Aquaservice son otras de las grandes firmas que no han tomado medidas ante los efectos de la DANA. Según palabras de su alcalde, Robert Raga. “Todavía estamos sacando trabajadores del área industrial. Estamos dándoles atención médica y psicológica a aquellos que lo necesitan”, insiste el regidor.

Las autoridades locales confirmaban el miércoles pasado que “cerca de 800 trabajadores” quedaron atrapados en los parques empresariales que están aguas arriba del Túria, “arrasados” por la DANA. En Catarroja, las lluvias torrenciales dejaron “encerrada” a una vecina en la tienda en la que trabaja. “Ella tuvo que hacer su horario, como si no fuera a pasar nada. De su marido, todavía no tenemos noticias”, denunciaba la sobrina de ambos.

La catástrofe pilló en la carretera a cientos de trabajadores que volvían a casa o regresaban con sus camiones de reparto a las naves, demasiado tarde por culpa de los empresarios que jugaron con sus vidas para seguir robándoles la plusvalía. Algunos tuvieron que subirse al techo de los vehículos para no quedar sumergidos bajo el agua; otros siguen en paradero desconocido.

También estas empresas obligaron a acudir al puesto a sus trabajadores a pesar del riesgo que supone circular hoy por las vías afectadas o, incluso, siendo imposible por haber perdido el coche en la catástrofe. Bien conocido por todos es el caso de Fabián, electricista de Paiporta que fue despedido de su puesto de trabajo por no poder llegar a tiempo al mismo al haber perdido el coche por las lluvias. ¿Cuántos trabajadores que no han salido en televisión han sufrido las mismas consecuencias?

El lamentable papel de los sindicatos vendidos al capital, CCOO y UGT, y de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha sido deleznable y asqueroso a partes iguales. La Ministra pedía “responsabilidad a los empresarios para que nadie trabaje corriendo riesgos” obviando que la lucha de clases y la acumulación de capital rigen el mundo capitalista, donde lamentablemente hoy vivimos. No son otra cosa más que las declaraciones propias de una babosa lacaya de la burguesía.

CCOO y UGT, por su parte, lejos de denunciar los atropellos criminales producidos contra la clase obrera retratados arriba, lo que han hecho es  pedir la aplicación de ERTES por fuerza mayor, cargando así a la clase trabajadora con las consecuencias de la catástrofe. Una prueba más de la indecencia y lo vendidos al capital que están estos sindicatos corruptos.

Los voluntarios, trabajadores de todas partes del estado, han sido realmente los únicos que han ayudado a la limpieza y reconstrucción de las zonas afectadas. Pero una vez más el capitalismo trata de romper la solidaridad obrera con su lógica criminal, ya que buena parte de los voluntarios no han podido ausentarse de sus puestos de trabajo más allá de los días festivos, viéndose obligados contra su voluntad a dejar de ayudar en las zonas afectadas.

Esta radiografía de la situación deja bien a las claras que el capitalismo es un sistema criminal que ahoga a la clase trabajadora hasta su muerte para conseguir los beneficios esperados para la burguesía. El Estado, en toda su organización, se ha comportado como si nada pasara, lo que es un fiel reflejo del pensamiento de quien domina este estado. Porque los capitalistas no reparan en la vida de los obreros ni en sus miserias, sino únicamente en los beneficios logrados.

Los obreros deben emanciparse de una buena vez como clase. Deben mandar al capitalismo, su estado criminal y sus lacayos al basurero de la historia. Deben tomar las riendas de su destino y construir el socialismo, ya que es la única manera de lograr la vida digna que merecen, lejos de la miseria y la muerte a la que les somete el capitalismo, como ha quedado patente en Valencia.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga del transporte: se agudizan las contradicciones dentro del capitalismo

Los sindicatos amarillos CCOO y UGT han convocado una huelga en el sector del transporte de viajeros, de los conductores de autobuses urbanos e interurbanos y de grúas para los días 29 y 11 de octubre, 28 y 29 de noviembre y 5 y el 9 de diciembre, que se convertirá en indefinida a partir del 23 de diciembre.

De todos es sabido que estos sindicatos, así como el resto de los adscritos a la Confederación Sindical Internacional, son una herramienta de la burguesía para canalizar las luchas obreras, en la medida de sus posibilidades, y reducir sus legítimas pretensiones, mantenerlas por la vía del reformismo y terminar por firmar acuerdos contra los intereses obreros disolviendo el movimiento.

Así lo hemos visto con la desconvocatoria de la huelga en el sector del transporte por carretera. Siendo el objetivo principal de esta huelga obtener un recorte de los 67 a los 60 años en la edad de jubilación, sin impacto en las pensiones, los sindicatos vendidos a la patronal han aceptado la jubilación parcial para desmovilizar a los trabajadores.

El movimiento obrero, desde la pandemia, ha aumentado año tras año, aumentando tanto las huelgas como las jornadas no trabajadas:

En estos momentos de aumento del movimiento huelguístico es cuando los sindicatos amarillos vendidos a la patronal tienen que justificar su existencia, a pesar de su debilidad. Estos sindicatos solo convocan movilizaciones cuando la presión de la plantilla es insostenible y su objetivo, una vez convocada la huelga, es comenzar cuanto antes las negociaciones con la patronal para desactivarla lo antes posible y rebajar las pretensiones de los trabajadores al mínimo.

Las reivindicaciones de los trabajadores del transporte, totalmente justas y de imperiosa necesidad, van, sin embargo, en contra del desarrollo del imperialismo en el Estado español, igual que el resto de reivindicaciones de los trabajadores de todas y cada una de las empresas, generando unas contradicciones que deben resolverse inexorablemente.

La reducción en la edad de jubilación, el aumento de salarios, la mejora en la seguridad y salud en el puesto de trabajo, la reducción de la jornada laboral, la conciliación real de la vida personal y profesional y el resto de derechos necesarios para la clase obrera sólo vendrán de la mano de la lucha organizada y revolucionaria en torno al sindicalismo de clase y combativo. De la mano de los sindicatos de la patronal solo obtendremos cada vez mayor desmovilización, ventajas para el burgués disfrazadas de avances para el trabajador y discursos llenos de cinismo, como declarar que “la huelga es de justicia porque no va de subir salarios”. ¿La lucha por la mejora salarial no es de justicia?

El reformismo y el sindicalismo amarillo son enemigos acérrimos de la clase trabajadora, la primera línea de defensa de la burguesía ante el movimiento obrero, y como tal la clase obrera debe enfrentarse a estos elementos con toda su energía, dando pasos de esta manera para el derrocamiento del capitalismo.

Así lo demuestra la historia y solo así volverá la clase obrera a resurgir del lodazal ideológico en el que está sumido hoy. Cuando la clase trabajadora decida tomar en sus manos su propio destino no habrá treta, engaño ni organización reformista que le impida tirar al vertedero de la historia al capitalismo y construir su propio futuro, que indudablemente comenzará con el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Lucha en Bimbo: La burguesía juega con el sustento de los trabajadores

Desde el 9 de octubre, los trabajadores de Bimbo Valladolid luchan por evitar el cierre de la planta, y la empresa apenas ha mostrado intención de negociar ni de concretar qué es lo que va a ocurrir con dicha planta. Una vez más, nos encontramos con que la burguesía hace y deshace a su antojo, pudiendo arrojar al paro a aquellos a quienes deben toda su riqueza y preocupándose solamente por las opciones que puedan proporcionarles la máxima ganancia.

Desde las adquisiciones de Panrico han ido cerrando fábricas, y este sería un episodio más. Los trabajadores han optado por la huelga al ver peligrar sus puestos de trabajo sin ninguna garantía de nada, más allá de unas vagas declaraciones por parte de la empresa. Trabajadores de otros centros han mostrado su apoyo y han acudido a las concentraciones, pero es menester que la clase obrera alcance una visión más amplia del problema para comenzar a vislumbrar la vía que nos llevará a una auténtica posición de fuerza: la organización como clase.

Como era de esperar, sindicatos de la patronal como CC.OO. maniobran para llevar las riendas de la huelga y las negociaciones, para acabar llevando la lucha hacia el objetivo de la empresa desmovilizando a la plantilla. Las vagas luchas por las migajas son solo intentos de llevar a la clase obrera a la misma situación de inmovilismo y normalización de esclavitud asalariada, y solo consiguen retrasar lo inevitable hasta que los parches no aguanten la insostenible situación.

Si bien son dignas y necesarias las uniones de los trabajadores de una misma empresa, es totalmente necesaria la organización de toda la clase obrera. La burguesía no hace más que desgastarnos, atomizarnos, ofrecernos falsas alianzas y culparnos de nuestras desgracias, pues saben de sobra que nuestra división es fomentar el individualismo y la competición por las migajas, mientras que nuestra unión es la fuerza que compite contra el capital; contra la forma de vida parasitaria de esa minoría que no hace más que chuparnos la sangre en cada jornada de trabajo, y nos amenaza tácitamente con la pérdida de nuestro sustento.

Desde el PCOE apoyamos la lucha de los trabajadores de Bimbo, pero hay que ser conscientes de que la raíz de los problemas no está en la situación concreta de cada centro de trabajo o del asalariado en cuestión, sino en una economía basada en la explotación humana, en el robo, en la barbarie. Para acabar con ello el único camino es el que la burguesía más teme: nuestra unión como clase y tomar conciencia de clase, de quiénes son nuestros enemigos fuera y dentro de nuestras filas. Para esto, se ha de alejar la influencia de los encantadores de serpientes que se dedican a dinamitar las luchas desde dentro, que conducen a la clase obrera a la derrota por la vía del reformismo, del legalismo. Es fundamental fortalecer el sindicalismo de clase y su unidad, la unión de la lucha de los centros de trabajo con la lucha social, fusionándose todas las luchas en una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, y elevando la lucha económica a lucha política e ideológica, debiéndose fortalecer el Partido, al objeto de transformar revolucionariamente la sociedad acabando con este sistema económico podrido y construir el Socialismo haciendo que todo el poder pase a manos del proletariado, la única manera existente para que la clase obrera tenga derechos y pueda vivir en dignidad, de lo contrario lo único que nos espera a los proletarios es sufrimiento, explotación y muerte.

 

¡Socialismo o Barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE