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La unidad del sindicalismo de clase se forja luchando contra el oportunismo

La clase obrera enfrenta hoy uno de los momentos más decisivos de su historia, jugándose su existencia en un contexto de agudización de la explotación, de incremento de la precariedad y destrucción de fuerzas productivas, tanto por la vía del empobrecimiento como de las guerras imperialistas. Una economía cada día más putrefacta que pivota sobre la timba del capital financiero y la militarización de la economía, con la consecuente depauperación de las condiciones de vida del proletariado, así como la pérdida de la vida de centenares de miles de proletarios que son los que perecen en las contiendas interimperialistas.

La clase obrera es la única clase revolucionaria, el sujeto revolucionario, puesto que es la clase que tiene la potencia -en tanto es la más numerosa y es la que genera la riqueza- y la necesidad objetiva de emanciparse de este régimen de explotación imperialista que nos condena a los proletarios a vivir en oprobio, a la miseria material y espiritual y la muerte.

Sin embargo, hoy la clase obrera, como consecuencia de la debilidad del movimiento comunista, que es el alma, el pensamiento racional y consciente del proletariado, se halla bajo la influencia ideológica que el capital financiero le inocula a través de sus instrumentos propagandísticos y políticos.

Sin el movimiento comunista, sin un partido marxista-leninista que gane influencia en la parte más consciente del proletariado, la clase obrera no toma conciencia de sí y para sí, no toma conciencia de que es el sujeto revolucionario y que es el motor de la construcción de un nuevo proyecto histórico: el Socialismo.

Es por esta situación por lo único que los capitalistas mantienen el poder, puesto que su sistema se halla en absoluta bancarrota, demuestra cada día su agotamiento y su inviabilidad, tanto en el terreno económico como en el político. El instrumento político más acabado que tiene la burguesía, la patronal, contra la clase obrera es el oportunismo en tanto que la pervierte ideológicamente, la desorganiza y la atomiza suponiendo un freno para el desarrollo de la ideología y la organización revolucionaria de nuestra clase social, el proletariado.

El motor de la historia y el principio rector de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas, como la capitalista, es la lucha de clases que en la época del imperialismo se muestra como la contradicción fundamental entre éste y el socialismo. La lucha de clases transita por tres vías o cauces: la lucha ideológica, la lucha política y la lucha económica.

En consecuencia, en todos los campos, en todos los planos de la sociedad capitalista, o se está con el proletariado, asumiendo la lucha de clases como motor de la historia, o se está con la burguesía, abrazando el interclasismo que es abrazar el sometimiento del proletariado a la burguesía.

Por tanto, en el campo del sindicalismo, como en todos los órdenes de la sociedad capitalista, la lucha de clases rige no solo en la lucha contra los empresarios sino, también, en la lucha contra el oportunismo en el seno de los sindicatos.

En el Estado español hoy hay un número importante de organizaciones sindicales que abrazan la conciliación de clases, la subordinación del trabajo al capital, que están alimentadas por la Patronal directamente, como por ejemplo, en empresas del sector de los grandes almacenes, o por el estado de los empresarios, del Capital, como son CCOO y UGT, bien regadas con dinero público por parte del Estado burgués: Estas dos organizaciones, directamente compradas por el Estado, recibieron 88,9 millones de euros de subvenciones públicas en 2024.

Por otro lado, en el Estado español hay sindicatos que se reclaman del sindicalismo de clase, en tanto dicen abrazar el principio de la lucha de clases y, consecuentemente, que la organización y la acción sindical del proletariado deben desarrollarse asumiendo desde una perspectiva clasista, asumiendo la lucha de clases como el alfa y el omega del pensamiento y la acción del proletariado organizado en la defensa de sus intereses económicos y políticos, de la aspiración del proletariado de superar el sistema capitalista de producción, considerando, pues, que la lucha de clase entre patronos y obreros discurre por los tres cauces por el que circula: el ideológico, político y económico.

El mayor enemigo que tiene el proletariado es, sin duda, el oportunismo que lo malea y corrompe ideológicamente y lo divide y debilita organizativamente. En el Estado español, sin duda, la versión más putrefacta y abyecta del oportunismo la encarna, sin lugar a dudas, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE). Dicho partido, en la conmemoración del 80 aniversario de la Federación Sindical Mundial (FSM) señalaba lo siguiente en su artículo “La FSM, fundada en 1945, encarna principios alineados con el pensamiento de Lenin: la denuncia del sindicalismo de pacto social, el antiimperialismo y solidaridad de clase transnacional (…) Rechazo al reformismo oportunista: Mientras los sindicatos de pacto social colaboran con la burguesía, la FSM denuncia la explotación como inherente al capitalismo y aboga por su abolición.”. Y mientras el PCPE dice de boquilla eso en la conmemoración del 80 aniversario de la FSM, mientras señala al “sindicalismo de pacto social”, que en el Estado español sus máximos estandartes son CCOO y UGT, ese partido y sus militantes siguen engrosando las filas de ese “sindicalismo de pacto social”, véase en la fotografía, sin ir más lejos, un dirigente murciano del Comité Central del PCPE con la credencial de CCOO al cuello:

 

O, por poner otro ejemplo, dirigentes del PCPE-PCPA malagueño, como Juan Antonio Perles miembro de la Ejecutiva de FSC-CCOO en Málaga:

 

 

O Gloria Fernández, dirigente histórica del PCPE en Málaga y Andalucía.

 

¡Ese es el oportunismo! Se critica de boquilla mientras se forma parte de lo que se critica, mientras se forma parte “del sindicalismo de pacto social” que dicen criticar.

Recientemente, dicho partido publicaba en sus redes sociales el panfleto oportunista “La Socialdemocracia Sindical. Descaradamente Belicistas” en el que critica a UGT por estar a favor del belicismo burgués y no representar a la clase trabajadora. Pero, realmente, ¿qué se esconde tras esta crítica a UGT sino un blanqueo a CCOO, donde una parte de su militancia trabaja? Tanto CCOO como UGT son apéndices del Estado fascista español y están alineados en los mismos planteamientos de conciliación de clases, de subordinación del proletariado a los intereses del capital y de defensa del imperialismo.

Ese es el oportunismo, por un lado adulan y celebran el 80 aniversario de la FSM y por otro militan en su antagónico sindical a nivel mundial, en los sindicatos de la CSI como CCOO.

Una de las cosas que el PCPE aplaude en su comunicado de conmemoración del 80 aniversario de la Federación Sindical Mundial (FSM) es lo siguiente: “Internacionalismo proletario: La FSM practica este principio desde el apoyo de las luchas contra el imperialismo en Palestina, Cuba y Venezuela hasta su presencia en infinidad de rincones del planeta en defensa de las masas trabajadoras.”.

El internacionalismo proletario nace de la consigna emitida por Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista que decía “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. Dicha consigna muestra, sin lugar a dudas, que el proletariado es una única clase universal, internacionalista.

En el Estado español hay más de 500 sindicatos registrados, donde los trabajadores estamos divididos. De estos sindicatos una pequeña parte se denominan sindicatos de clase, y se reivindican como tal, y un gran número de ellos se adhieren a la Federación Sindical Mundial. Unos sindicatos en el Estado español cuyas centrales sindicales que la componen están divididas en dos grupos: el primer grupo liderado por LAB de naciones sin Estado, y un segundo grupo aglutinados en torno al Comité Estatal de la FSM compuesto por cuatro o cinco sindicatos pequeños. Todos ellos dicen ser sindicatos de clase pero, si todos son sindicatos de clase, si todos ellos son sindicatos que conciben como principio rector de la sociedad la lucha de clases y, por tanto, de las relaciones entre obreros y patronos, ¿cómo es posible que estén divididos? ¿por qué no se unen y toman nota de experiencias como la que se ha sucedido en Italia con Unione Sindacale di Base (USB) que ha sido capaz de unificar al sindicalismo de clase transalpino creando una auténtica sección de la FSM en el estado italiano? Una parte de culpa de que este proceso de unificación del sindicalismo de clase no cuaje estriba en la acción fraccionalista, trotskista, del  PCPE que no vacila en crear chiringuitos para tratar de controlar el comité estatal de la FSM por la vía de la división, al objeto de tratar de controlar la interlocución con la FSM, a pesar que los cuadros de ese partido dentro de los sindicatos de clase no tienen raigambre alguna con los centros de trabajo ni con las secciones sindicales pues son incapaces de construir absolutamente nada en sus centros de trabajo, aquella minoría que está en edad de trabajar. Un comportamiento impropio e indigno de alguien que se denomina comunista y que, sin duda, ensucia a los auténticos comunistas y perjudica sobremanera a la clase obrera.

Si todos los sindicatos que son de la FSM en el estado español, tanto los sindicatos de la nación española como los sindicatos de las naciones postergadas – Cataluña, Euskadi y Galicia – que la existencia previa del Estado español les ha negado conformarse en estado, lucharan por la unidad sindical de clase, no debería haber ninguna razón, en términos ideológicos, para darse dicha unidad si hubiera honestidad proletaria, si se pusieran los intereses y la unidad de la clase obrera que va indisolublemente unida a la emancipación de los pueblos oprimidos en el primer lugar de todos.

La FSM a lo largo de su historia se ha caracterizado por buscar la unidad de la clase obrera, luchar contra el colonialismo y la opresión de los pueblos, por la dignidad y la vida de la clase obrera, por la paz. Si realmente todos fueran fieles discípulos del pensamiento y la praxis de la Federación Sindical Mundial en el Estado español ya hubiera sido posible la irrupción de una central sindical única de clase que acrecentaría la fuerza y la organización del proletariado en los centros de trabajo y, consecuentemente, multiplicaría las fuerzas del progreso social, mejorando la situación económica y política del proletariado y haciéndolo más rico en términos ideológicos.

El desarrollo del movimiento sindical clasista es fundamental para acelerar el proceso para que la clase obrera pueda vivir dignamente, para que pueda conquistar no solo mejoras económicas y políticas sino hábito organizativo, para que el proletariado como sujeto transformador de la sociedad disponga de músculo y luche por controlar y domeñar la producción a los intereses de la mayoría obrera. Esta obra es factible si las bases de los sindicatos dan un paso hacia adelante, si anteponen la unidad del proletariado a otros intereses particulares y los auténticos comunistas, no los fantasmas oportunistas criados y nacidos de la putrefacción del movimiento comunista de la década de los 80s, debemos empujar por desarrollar organización sindical de clase en los centros de trabajo y que, desde los centros de trabajo, desde abajo, se conquiste esa central sindical única de clase que necesitamos los proletarios en el Estado español, y esa obra únicamente puede ser construida por los obreros desde las fábricas, desde los centros de trabajo, de manera democrática, verdaderamente asamblearia.

Nuestro Partido está comprometido en la construcción de una central sindical única, de clase, en el desarrollo y el fortalecimiento de la Federación Sindical Mundial y, para ello, hacemos un llamamiento a las bases de los sindicatos de clase a dar pasos en la construcción de dicha fuerza unitaria acabando con chiringuitos y reinos de taifas que son ajenos a los intereses generales del proletariado y que solo atienden a intereses particulares de aquellos que, de facto, están en la misma orilla de la burguesía.

 

¡Desarrollar la lucha de clase es luchar a muerte contra el oportunismo en el seno del movimiento obrero!

¡Por la unidad del sindicalismo de clase, por una central sindical única del proletariado!

¡Por el desarrollo de la Federación Sindical Mundial!

 

Madrid, 21 de octubre de 2025

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




La Mancha enfrenta un conflictivo proyecto con la instalación de una planta de biometano

La Mancha enfrenta un conflictivo proyecto con la instalación de una planta de biometano. Esto para los vecinos tiene unas consecuencias nefastas tanto a nivel ambiental como sobre la propia seguridad. La mirada cortoplacista invita a estudiar un poco más a fondo los pros y los contras de esta iniciativa.

Vamos a analizar en concreto el proyecto de Valdepeñas, el municipio que se verá más afectado de todos cuantos afectan a La Mancha.

Aparte de la alta inversión, la planta necesita un mantenimiento y suministro constante y abundante de materia orgánica para evitar fallos técnicos o pérdidas de eficiencia. La recolección, transporte y almacenamiento del sustrato puede ser compleja y costosa. Aparte de un funcionamiento molesto para los vecinos, también se derivan olores y contaminación del agua y del suelo que pueden provocar daños irreversibles en el medio natural. Se suma a todo esto las posibles fugas de metano y riesgos de explosión durante la digestión o upgrading y que el metano es un gas de efecto invernadero potente.

Es curioso mencionar que la planta se pretende instalar a 1’5 km de dos de los barrios más obreros de Valdepeñas, como son Lucero y Virgen de La Cabeza, que serían los que más sufrirían las consecuencias, tal y como podemos ver en este mapa.

Mientras, el Nuevo Valdepeñas, la zona emergente de empresas de ocio e industria, y además, donde viven los más adinerados de la ciudad, si bien es cierto que sí se vería afectada, no es, ni de lejos, lo mismo que harían Lucero, Virgen de La Cabeza y, en menor medida, pero también con altos niveles de contaminación, San Nicasio y San Pedro.

Lo único beneficioso para la clase obrera de Valdepeñas sería la creación de los puestos de trabajo, pero de otras experiencias sabemos que se crearán mediante la subcontratación y con un altísimo porcentaje de trabajo temporal.

A este proyecto, en La Mancha añadimos los de Manzanares, La Solana, Albacete, Toledo o Ciudad Real, Tomelloso o Alcázar de San Juan, entre otros, por lo que estamos hablando de que se verán afectadas más de 300.000 personas, llevándose la mayor cantidad de residuos el eje Llanos-Valdepeñas.

Ante este hecho, el PCOE de Ciudad Real nos oponemos a este proyecto que se puede equiparar al todavía abierto de la mina, con unas similitudes muy parecidas (paupérrimos puestos laborales, extrema contaminación, desvaloración del suelo y destrucción del principal motor económico de Valdepeñas…).

El cortoplacismo es el arma de la burguesía para generar beneficios inmediatos en un sistema quebrado, el capitalismo, y que sólo puede aspirar a la ganancia inmediata debido a su bancarrota moral y económica.

En el otro extremo se sitúa la clase obrera como garante de los recursos naturales y de la socialización de los beneficios fruto del trabajo social, que dé respuesta a toda esta violencia medioambiental y vecinal y que no es otra que la superación de este sistema roto y caduco mediante la construcción del socialismo.

La clase obrera organizada, como en el caso de la mina, volverá a librar la batalla y volverá a vencer como lo hizo en 2016 y como lo hará próximamente, no nos cabe duda de eso.

El PCOE volverá a estar en esta lucha parcial para educar como vanguardia revolucionaria a la clase obrera con la consigna de que la planta no es más que un solo síntoma de una enfermedad que se llama capitalismo y que siempre lleva aparejada la corrupción y el expolio.

Desde el PCOE sabemos que la clase obrera armada con la ciencia del marxismo-leninismo es invencible y trabajamos para ello en cualquiera de los frentes de lucha y hoy en Valdepeñas la planta del biometano es el frente.

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Hacia la huelga general política

Desde el PCOE saludamos a la huelga general de mañana. La huelga general es una de las herramientas fundamentales para aumentar la temperatura de la lucha de clases, siempre que no degenere en una simple protesta laboral, sino en un acto de confrontación directa con el modo de producción capitalista. En ese escenario, la clase obrera paraliza la producción y demuestra que sin su fuerza de trabajo la economía no produce nada y pone en cuestión la legitimidad del poder burgués y de la apropiación privada del trabajo social. Además, es una escuela para la toma de conciencia colectiva de una clase social que actúa unida en la defensa de sus intereses de clase.

La huelga general no es un fin en sí misma, es una más de las herramientas de que dispone la clase obrera para poner en jaque a la burguesía y avanzar en la conciencia política de las masas. Pero en contra del espontaneísmo y el reformismo, que es la herramienta del oportunismo para volver la huelga inofensiva, la clase obrera debe estar dirigida por un partido comunista organizado que sepa convertir la huelga general económica en huelga general política. Sin una dirección política y sin una estrategia para tomar el poder, la huelga general entra en el camino del fracaso instantáneo y en el redil estrecho de la legalidad burguesa.

Nuestro partido, el PCOE, quiere denunciar abiertamente la explotación capitalista y convertirá esta huelga general en una tribuna para educar a las masas y atraerlas hacia el partido. Para el derrocamiento del sistema productivo capitalista, la clase obrera debe conquistar el poder y demoler toda forma de explotación del hombre por el hombre y la apropiación privada del trabajo social. En esa lucha debe adueñarse de los medios de producción para ponerlos al servicio de la inmensa mayoría, la clase obrera, la que todo lo produce como hace visible la huelga. Sabemos que cuando la clase obrera se organiza y toma la iniciativa el poder cambia de manos.

Desde el PCOE denunciamos la militarización de la economía para los intereses espurios de la burguesía, concentrados en provocar guerras como única salida para su bancarrota, como el genocidio de Palestina como último capítulo, a costa de recortar nuestros derechos y libertades. Desde el PCOE te llamamos a unirte a la huelga y a organizarte dentro del partido revolucionario de vanguardia, para que esta huelga general sea la chispa que prenda contra este sistema de explotación asesino y fascista.

 

¡No más guerras del capital!

¡Hacia la huelga general política!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La vivienda como reflejo de la bancarrota imperialista

El problema de la vivienda es uno de los asuntos donde más se manifiesta la bancarrota del capital. Dicha necesidad básica es un objeto de especulación cada vez mayor. Recientemente, un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE) alerta de que solamente un 15,2% de los jóvenes pueden emanciparse, pues para vivir en solitario deben destinar casi todo su salario a pagar el alquiler.

En un artículo de Fedea se señala que los jóvenes de entre 20 y 24 años recibieron un salario medio mucho menor que la media nacional, concretamente un 45% menos. Para ello se han servido de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el INE en mayo de 2025.  De hecho, el informe del Ministerio de Trabajo llamado Jóvenes y mercado de trabajo, del primer trimestre de 2025, señala que en el cuarto trimestre de 2024 la tasa de temporalidad de los jóvenes de 16 a 29 años era del 33,6% y la del trabajo a tiempo parcial en el mismo rango de edad era del 26,7%. También entre los 16 y los 29 años, la tasa de parcialidad involuntaria, es decir, de quienes tienen un contrato parcial porque es lo que han podido conseguir, era del 39,2%, y la tasa de temporalidad involuntaria en España del 40,4%.

Según datos del Banco de España, el 56,6% de los hogares arrendados tenía como referente en 2023 a personas de 30 años o menos, y en 2007 era de 32,2%. En el caso de edades comprendidas entre 30 y 44 años, representan el 34,3% de los hogares en alquiler, mientras que en 2007 eran el 18,1%. En general viven en alquiler, en mayor medida, quienes tienen un contrato temporal (35,8%), los desempleados (32,9%) y van en aumento quienes tienen contrato indefinido (23,3%, frente al 13% en 2008). Es más, en referencia a la situación de los hogares arrendados, casi 4 de cada 10 que viven en alquiler destinan más del 40% de ingresos al gasto en vivienda, lo que incluye la cuota mensual y suministros básicos.

Se puede observar la relación entre el aumento del trabajo precario, la temporalidad, el desempleo y la incapacidad para acceder a una vivienda en propiedad, teniendo que recurrir al alquiler compartido, con una tendencia creciente. La situación de los jóvenes obreros es el reflejo de la putrefacción actual del imperialismo.

El precio medio del alquiler subió en mayo de este año un 13% respecto del mismo mes en 2024, según un estudio de pisos.com. El proletariado ha sido testigo del aumento de precios sin control en esta necesidad básica, y no puede escapar a sus nefastas consecuencias mientras se encuentre en las garras del capital. Según un estudio de la Fundación AFI Emilio Ontiveros, casi cuatro quintas partes del 10% más rico de la población en España recibirá una herencia, frente a menos de un tercio del 10% más pobre. El estudio señala que casi 4 de cada 10 pisos están en manos de los más ricos.

Un “experto”, según el último estudio mencionado, señala que: “Es un círculo vicioso. La única forma de romperlo es mediante unas nuevas reglas fiscales. No hay grandes soluciones, ni grandes inventos. Históricamente, este tipo de situaciones se han conseguido romper mediante una fiscalidad que permita que las viviendas no sigan redistribuyéndose hacia arriba a la velocidad de lo que lo están haciendo.” Se acompaña el nombre de dicho “experto” de una pomposidad, indicando que es “doctor en antropología económica y codirector del Instituto de Investigación Urbana” para validar tamaña estupidez.

La gran mayoría de la población, que es la clase obrera, tiene cada vez más dificultades para llegar a fin de mes y obtener sus medios de subsistencia, pero un “experto” dice que el problema de que un puñado de parásitos se enriquezca con una necesidad básica, sin que exista en absoluto ninguna razón para poner dinero en sus manos a cambio de vivir bajo techo, se soluciona “mediante unas nuevas reformas fiscales”. No solo eso, sino que asegura que históricamente se ha resuelto con medidas fiscales. Si anteriormente ya se ha “resuelto” así, ¿por qué continúa siendo un problema? ¿Por qué no para de empeorar? Y si, según su relato, la historia ha demostrado que esa es la solución, ¿por qué hacen falta “nuevas reglas” si ya funcionaba? ¿No será que la historia demuestra, precisamente, que la fiscalidad se va adaptando a las necesidades del capital financiero? ¿No sabe que ha de cambiarse continuamente porque no existe para responder a las necesidades del proletariado?

El año pasado hubo más de 640.000 compraventas, más de 220.000 fueron al contado, es decir, sin necesidad de hipoteca. Según el Colegio de Registradores, empresas y fondos de inversión están detrás del 12% del total de compraventas de 2024. Según los datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, los extranjeros representan el 18,4% de las transacciones, de los cuales el 44% son no residentes y suelen comprar por mayor precio que quienes residen en España.

Indica un estudio de Fotocasa que del total de los compradores particulares, el 35% lo hizo al contado, desglosándose de la siguiente manera: un 17% compró con ahorros, un 10% con ayuda familiar y un 7% vendiendo una casa en propiedad. En el caso del 65% de los particulares que sí necesitaron hipoteca: el 54% recibió un préstamo bancario, y el 12% necesitó combinar éste con ayuda familiar.

Según Idealista, usando datos de Unión de Créditos Inmobiliarios, los extranjeros no residentes son, en su mayoría, ejecutivos y empresarios. No hay cifras en relación al número total de empresarios que compran sin necesidad de hipoteca, pero sí es seguro que hace falta un alto poder adquisitivo, y así lo demuestran estos compradores, pues no está al alcance de la aplastante mayoría de la población acceder de esa manera a una vivienda, y menos aún de los asalariados. No olvidemos que los desahucios volvieron a aumentar en 2024, incluidas las ejecuciones hipotecarias, con lo cual muchos pierden su vivienda mientras otros adquieren más propiedades.

Así, revelan los datos del Catastro que, mientras que en 2015 había 15.251.967 personas con una propiedad, en 2024 pasaron a ser 14.980.259 en esta categoría, lo cual refleja un descenso de 271.780 personas. La Estadística de Hipotecas del INE del primer trimestre de 2024 indica que en ese periodo el 60% de las transacciones se realizaron al contado. De este modo tenemos que, por un lado, muchos proletarios van perdiendo su propiedad por incapacidad para pagar la hipoteca y, por otro, quienes ya eran propietarios de un inmueble y adquieren otro pasan a otra categoría, y por tanto dejan de aparecer en la cifra señalada más arriba por el Catastro en 2015.

El precio de la vivienda ha aumentado casi un 15% en España según el INE, en comparación con el anterior periodo de 2024. Cada vez es más difícil el acceso a la vivienda para la clase obrera, mientras la burguesía no deja de especular con esta necesidad esencial, pues los grandes tenedores controlan el 9% del parque total de alquiler. Datos de un estudio de Civio señalan que Blackstone es el segundo mayor propietario, solo detrás de Caixabank.

Según datos del Observatorio CODE, Blackstone, Cerberus y Lone Star, todos fondos de inversión, adquirieron más de 400.000 viviendas en los últimos años. Parte de esas compras se hacen con el préstamo de otro fondo buitre, BlackRock. Este último es uno de los grandes accionistas en empresas del IBEX, y hay que tener en cuenta que tiene participaciones en los grandes bancos, entre otros, por tanto no solo posee viviendas a través de sus sociedades sino que se beneficia de parte de las rentas que cobran bancos y empresas en las que tiene acciones. Se lucra de la vivienda a un nivel descomunal, directa e indirectamente. Ese es, en definitiva, el objetivo de cualquier empresa, banco o fondo buitre en relación a la vivienda.

La lógica del mercado es obtener el mayor lucro posible con los frutos del trabajo ajeno, y convertir necesidad en demanda. De hecho, el Informe Anual 2023 del Banco de España indica que casi la mitad de las viviendas vacías en España se encuentran en municipios de menos de 10.000 habitantes. La separación abismal entre el desarrollo de la ciudad y del campo da como resultado la mayor concentración del trabajo en las grandes ciudades y la periferia cercana, así que, siguiendo con dicha lógica, las casas que quedan en esos municipios menos poblados no interesan tanto y no entran en la oferta, lo que hace aumentar la proporción de la demanda y que suban los precios de las que están en el mercado. De hecho, en el juego de la especulación también entra comprar viviendas que no se van a usar por el momento, para disminuir la oferta en relación a la demanda y poder alquilar o vender más caro.

En este sentido, según el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda, en 2024 se terminaron de construir 100.980 viviendas; en 2023, 83.320. Hay registros de las últimas dos décadas en las que, con sus altibajos debidos a las crisis, no se ha dejado de edificar para beneficio de las constructoras. La burguesía coloca espejismos en su prensa y se celebra como algo positivo, pero ya hemos visto el perfil de los compradores de vivienda y cómo empresas, bancos y fondos buitre van englobando el mercado. Aun con el alto porcentaje de viviendas vacías, se construye para aumentar la oferta en lugares estratégicos donde se concentra mayor demanda y atraer a posibles compradores o inquilinos, y aun así, según los datos del Ministerio de Vivienda, hay 455.280 casas nuevas sin vender. No responde a la necesidad de vivienda, sino a la necesidad de los parásitos y de sus tácticas especulativas.

Para aumentar la oferta de viviendas en alquiler, se usará el Estado para proporcionar un seguro contra impagos. Muchos propietarios no ponen su segunda propiedad en el mercado por miedo a no obtener la renta, y por ello se ofrece seguridad a quien se lucra con la vivienda, ignorándose de tal modo la necesidad que, conscientes del grave problema que existe en relación al poder adquisitivo y la precariedad del trabajo, se da por hecho que habrá impagos y se naturaliza. Garantía para el propietario, demonización del inquilino, al cual se le coloca en la categoría de potencialmente moroso o desequilibrado que puede romper los bienes de la vivienda. El parásito debe ser mimado, y el necesitado de casa, controlado.

Pero, ¿por qué iba a importarle al Estado la seguridad del inmueble de pequeños propietarios? En primer lugar, y como ya se ha explicado, al aumentar la oferta baja el precio al menos temporalmente, y por tanto habrá mayor accesibilidad al alquiler en general. Eso significa que también las viviendas en manos de empresas, bancos, fondos buitre y rentistas particulares tendrán más probabilidad de alquilarse, y así lucrarse. En segundo lugar, para poder reclamar el aval, el propietario ha de ajustar la renta al índice que limita los precios, y el fondo del aval del Estado se pretende gestionar a través de aseguradoras que también sacarán tajada. En tercer lugar, la burocracia puede dar como resultado pagos menores a los esperados y lograr que se perciba esa vivienda como un lastre, optando por vender para no repetir la “mala experiencia”, cosa que pueden aprovechar grandes tenedores para apropiarse de más casas.

 

No olvidemos que, como se ha señalado ya, de antemano tienen en cuenta la realidad de los casos de impago y desahucios. Evidentemente, la burguesía sabe que el proletariado pierde y seguirá perdiendo poder de compra, y pretende solucionar el problema engullendo todo el parque de viviendas posible y sacando de la ecuación a quien no pueda competir para que ceda su propiedad. Quien menos importa es quien necesita un hogar. No tratan de solucionar el problema de acceso a la vivienda; tratan de ganar una carrera en la que se concentra cada vez más vivienda en menos manos y obtener toda la ganancia posible con ello. Se persigue, paso a paso, el monopolio; controlar el mercado; acaparar la demanda.

Las compras al contado se hacen como inversión ante las futuras e inevitables crisis, ya que todo el mundo necesita una vivienda y poseerlas es lo que la burguesía llama activos. Asegura fuentes de ingresos a costa del trabajo del proletariado, absorbiendo salarios.

La burguesía usa otra de sus cartas más recurrentes ante las crisis, para procurar una escasa compensación cuando una gran parte del proletariado no puede procurarse lo más básico: la beneficencia. Enfrentan parcialmente los casos de miseria, pero no buscan el bienestar social, y mucho menos van a la raíz del problema para solucionarlo. Canarias es un ejemplo de ello, donde la ONG Provivienda compra casas para alquilarlas a “precios asequibles”. Al comprar inmuebles, ya beneficia a los propietarios de éstos, a los parásitos que reproducen el problema. Pero además estos buitres que se hacen llamar altruistas consiguen fuentes de ingresos, cobrando una renta a quienes ellos mismos tachan de “personas en situación de vulnerabilidad”, y comprometiéndolos a un contrato de varios años. ¿Qué ocurrirá si no pueden pagar o su situación empeora al finalizar el contrato?

Provivienda dice que el problema es la falta de vivienda “asequible”. No, el problema es la propiedad privada de los medios de producción, y como consecuencia la vivienda es otra mercancía para especular, hecha por la clase obrera como todo lo producido en la sociedad, y la misma debe perder gran parte de su sustento para que otros que no producen obtengan ganancias. Y por otra parte, se normaliza aspirar a una segunda vivienda para apropiarse del salario de otros, por el mero hecho de tenerla en propiedad.

En Mallorca, el Govern destinará un millón de euros que gestionará la ONG de turno que “acompaña” en el proceso de “inserción” a familias vulnerables. Es una manera indirecta de inyectar dinero a propietarios, y la enésima prueba de colaboración entre ONG e instituciones burguesas, a pesar de que las primeras se hacen llamar “no gubernamental”. En Murcia se puede observar otro ejemplo de colaboración entre los representantes de los capitalistas y los buitres “sin ánimo de lucro”, destinando 2,3 millones este año para beneficio de especuladores. Los paliativos son el objetivo de estos actos en los que, temporalmente y a pequeña escala, se da un soporte al proletariado usando una parte de lo que previamente se le ha arrebatado. En las formas se hace por los necesitados, pero en el contenido sale beneficiado el propietario en cuestión, ya sea particular o empresa.

Mientras la clase obrera vive explotada y con dificultad, la burguesía llena sus bolsillos y accede a toda la riqueza generada con trabajo ajeno. Mientras los salarios están congelados, la burguesía obtiene mayor plusvalor. Arrebatar al proletariado cada vez más frutos del trabajo es el rol del empresario, y lo que se necesita para subsistir es cada vez más caro. Las crisis de dinero de estos parásitos las paga la clase que todo lo produce a cambio de migajas. Las pérdidas por sobreproducción y su efecto dominó en las inversiones tienen como resultado mayor fagocitación de los monopolios. Pero no pueden evitar que se resquebraje su sistema, y en la búsqueda de fórmulas para ralentizar la descomposición del capital, solo les queda la especulación y la inyección de liquidez ficticia que aumenta la inflación, pues esa enorme cantidad de masa monetaria no va acompañada del mismo nivel de mercancías producidas.

La única solución para el problema de la vivienda es el mismo que para los demás: la socialización de los medios de producción. Para ello es menester la organización de la clase obrera abriendo una brecha cada vez mayor al capital. ¿Acaso pagar a un rentista, banco o empresa hace que una casa no se derrumbe? ¿La han construido los propietarios con sus manos especialmente para quien vive en ella? No existe ningún motivo más allá del mero lucro; de la normalización de la propiedad privada de los medios de producción, y de obtener ganancia con los frutos del trabajo ajeno.

El proletariado genera toda la riqueza y un valor muy superior a lo que recibe en pago. Sin dicha clase social no habría producción ni servicios. Un uso racional de la producción nos lleva a la vivienda como necesidad para habitar en ella sin pagar nada a nadie. Nadie tiene por qué lucrarse de la existencia de un hogar, al igual que nadie tiene que sacar ganancia del trabajo de otros, en detrimento de la retribución que reciben dichos trabajadores. Lo que hace posible la existencia de todo lo que existe en la sociedad es el trabajo, y todo el que contribuye al trabajo social debe tener el acceso correspondiente a la riqueza.

En todo este despropósito que construye con base de barro el capitalismo, un trabajador produce una gran cantidad de valor y recibe miseria, y aun con un salario superior a la media los pagos a distintos parásitos por todo lo necesario para vivir impiden la adquisición de una vivienda, mientras otros, bien por parasitación del trabajo ajeno, bien por herencia o por condiciones más propicias para ello, obtiene más de un inmueble y, enajenándose de los demás en una sociedad donde es ley la apropiación indebida, asume que es legítimo arrancar parte del salario a otros a cambio de un techo que posee y le sobra, a diferencia de otros que ni trabajando pueden tener uno por la desigualdad imperante, y pueden tener mucho menos incluso produciendo mucho más que el dueño de la vivienda.

La clase obrera no podrá salir del bucle de la miseria mientras esté atada al capital. La atomización del proletariado es esencial para el dominio burgués, y solo encaminar todos los esfuerzos hacia la lucha de clases consciente y organizada podrá resultar en la toma del poder político. La vivienda seguirá siendo una mercancía sin importar las reformas, apariencias o discursos de la burguesía y sus lacayos. El control obrero de la vivienda, así como de los medios de producción, es lo único que garantizará un hogar para quien lo necesite. El trabajo y el uso de todos los recursos han de planificarse y centralizarse para poner en el centro las necesidades humanas.

Por separado la clase obrera solo ve acrecentarse la miseria y extenderse los problemas, que van alcanzando a la gran mayoría mientras una minoría parásita se mantiene a salvo y viviendo en la sobreabundancia que generan otros. Todas las luchas deben unirse en una contra el capital, porque todos los males de la sociedad tienen la misma raíz: el capitalismo. Solo el proletariado organizado y consciente puede luchar por sus intereses como clase y obtener lo que es suyo, es decir, toda la riqueza. Ni ONG, ni parlamentos, ni leyes burguesas: un Frente Único del Pueblo será el germen para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad del Frente Único del Pueblo

El desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, debido en gran parte a la robotización y automatización de la producción, inimaginables para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo pasado.

La automatización de la producción implica, sin embargo, la negación del capitalismo ya que ataca a la apropiación de la plusvalía generada por el obrero, una parte esencial del sistema capitalista. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

Esta robotización y automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Nos hallamos, en palabras de Marx, en la época de revolución social donde dentro de la formación socioeconómica capitalista se confrontan dos sistemas económicos, el viejo sistema capitalista y el sistema superior que lo sucederá responsable de la armonización de las fuerzas y las relaciones de producción, el socialismo.

El movimiento obrero y huelguístico aumenta, a pesar de los intentos de la burguesía por aplacarlo con la ayuda de sus sindicatos amarillos -siendo CCOO y UGT sus principales puntales-, medios de masas que intentan silenciar las luchas y políticos que encarcelan y reprimen a los líderes sindicales, como recientemente a las “6 de la Suiza”, compañeras y compañero con las cuales nos solidarizamos desde nuestro partido.

La clase obrera en los centros de trabajo, a pesar de su estado de atomización y falta de organización, está comprendiendo poco a poco la necesidad de la pelea. Estas luchas aumentarán en intensidad en tanto se desarrolle la robotización y se vayan destruyendo puestos de trabajo, lo que depauperará más las condiciones laborales y económicas de los trabajadores.

De forma espontánea, pero sin la organización necesaria, sale también el proletariado a la calle en luchas parciales y sectoriales fuera del centro de trabajo. Luchas por la vivienda, por la sanidad, por la educación o por derechos sociales se suceden cada poco tiempo, pero sin la dirección necesaria, que debe aportar el partido Comunista, que le permitiría avanzar.

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas. Ahora corresponde acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

Y para lograr el socialismo, que es la aspiración del proletariado como clase política, es imprescindible la unidad de la clase obrera, cuestión esta que solo se logrará mediante el fortalecimiento y desarrollo del Partido. Solo la dirección de la clase trabajadora por su vanguardia revolucionaria conseguirá la emancipación del proletariado.

La lucha política, pero sobre todo ideológica, en los frentes de masas y en la calle se hace imprescindible hoy.

A tenor de todo ello, el III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Acentuar el proceso de fortalecimiento ideológico del Partido para que con el ensanchamiento del Partido podamos dar un nuevo salto cualitativo. El fortalecimiento del PCOE hoy es el fortalecimiento de la vanguardia comunista del proletariado en el Estado español.
  2. Priorizar la actividad revolucionaria del Partido así como el trabajo entre las masas. Es necesario realizar un trabajo orientado en desarrollar y dirigir los órganos de poder popular de la clase obrera, ensanchándolos y haciéndolos confluir en un Frente Único del Pueblo que unifique las luchas de los diferentes sectores de la clase obrera en una única lucha de clases contra el capitalismo y la burguesía de tal manera que estos órganos de poder popular de la clase obrera se vayan contraponiendo al Estado burgués y vayan erigiéndose en el embrión del futuro Estado de la clase obrera, piedra angular para imponer la Dictadura del Proletariado.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Hacia la huelga general política

En este artículo hablaremos de la huelga y en especial de la que se está desarrollando y extendiendo en la actualidad en el Estado español. La huelga es una herramienta legítima que tienen los trabajadores para, no sólo denunciar y dar visibilidad a la explotación, sino para darle al explotador donde más le duele, en su cuota de ganancia. Por eso es el método que más resulta y es donde mayor trabajo de concienciación se puede realizar por la vanguardia revolucionaria sobre la clase obrera. Por su parte, la burguesía, mediante su gobierno, mira de que no sea tan lesiva para sus intereses mediante la imposición de servicios mínimos abusivos, la detención arbitraria de piquetes y la violencia más desbocada contra los huelguistas y manifestantes por parte de los cuerpos represivos que, recordemos, bajo el gobierno más progresista de la historia no se cortó en sacar las tanquetas a la calle en la anterior huelga del metal en Cádiz. Otro trabajo lo llevan a cabo sus medios de desinformación masivos donde en su parrilla no tienen asignado ni un segundo a las huelgas, como ocurre en la actual huelga del metal, o sacando un pequeño corte donde se producen incidentes en un intento de negar la naturaleza política de la clase obrera e intentar dejarlos como meros alborotadores contra los que la policía se ve obligada a actuar con toda su contundencia. Como hemos destacado más arriba, en la actual huelga del metal que ha nacido en Cádiz y se ha extendido ya a Cartagena, aparte de la falta de resonancia de los medios de comunicación, también hemos echado de menos la intermediación de la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que está, por un lado, más preocupada por lavar su imagen en el Caso Cerdán y, por otro lado, con su silencio sirviendo a los intereses de la mano que le da de comer, el estado burgués.

Lenin nos habló en su libro “Qué hacer” (1902) e “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) de superar el economicismo, la reivindicación por una mejora salarial, por la reivindicación política, porque era ésta la que ponía en jaque al sistema de producción capitalista mediante la esclavitud asalariada y desenmascaraba su método de explotación ante las masas obreras. Ahora mismo en el Estado español se cumplen sus predicciones. Esta segunda huelga de los trabajadores del metal que se inició en Cádiz fue aumentando su temperatura y se ha extendido a Cartagena. La huelga, que se inició por demandas económicas, se ha convertido en una huelga política porque los trabajadores no se conforman con mejoras, sino que ponen en cuestión todo el sistema de producción capitalista. El estado, que es un instrumento de represión y violencia organizada de una clase sobre otra, ya pone toda la carne en el asador para defender sus intereses egoístas y empieza abiertamente con su violencia. Este estado burgués, al tener todos los resortes de la información y la violencia organizada, podrá vencer pero, en este caso, no sin hacer amplias concesiones. Además, de ninguna manera podrá evitar la tribuna política en que se ha convertido esta huelga política que los desenmascara ante la clase obrera y que se extienda a otros sectores y territorios. La única ventaja que puede tener el estado burgués es cierto espontaneísmo con el que se conducen las masas obreras, desengañadas de los sindicatos amarillos del gobierno que les abocaron a la huelga, por la falta de un partido comunista que sea su vanguardia y que en nuestro caso, el PCOE, se forja rápidamente. Nuestros camaradas no perderán un segundo y se están templando y educando a la clase obrera en este frente de lucha, para mostrarle a la clase obrera no sólo su número y su fuerza, sino también que todo el rédito del trabajo social les corresponde a ellos. Para ello hay que abolir la propiedad privada capitalista y la esclavitud asalariada mediante la implantación de la dictadura del proletariado, no nos queda otro camino. El PCOE debe así convertirse en brújula de la clase obrera del metal y organizarlos para decirles que no están solos y que no andan para nada equivocados una vez liberados de la batalla ideológica de la burguesía. El PCOE, que se templa en todos los frentes de lucha y se establece como la escuela del proletariado, trabaja para extender esta conciencia en todos los sectores para organizar la huelga general política y recoge lo más fecundo del proletariado revolucionario más avanzado.

                

¡Con el PCOE hacia la huelga general!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Construye revolución!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




No faltan luchas obreras, ¡sobran traidores!

En muy poco tiempo están teniendo lugar huelgas en distintos puntos de España. No es casualidad que en una etapa tan crítica para el capital, con una bancarrota que empuja a la guerra entre potencias imperialistas que usan terceros estados como tablero, se perciban las ascuas de la lucha de clases. El contexto actual, que evoluciona inexorablemente hacia continuas crisis cada vez mayores, genera fricciones entre los intereses de los explotados y de los explotadores. ¿Pero hasta qué punto estas condiciones llevan a los obreros a una lucha de clases consciente contra el capital? ¿Cuenta la clase obrera con guías adecuados?

A continuación se pondrá el foco únicamente en el mes de junio y en algunas de las luchas obreras (no todas, puesto que son demasiadas) que están teniendo lugar, pues es necesario mostrar que es un mito el concepto que se tiene de la clase obrera, esencial para dividirnos, y que cuenta que los trabajadores no mueven un dedo por sus intereses ni tienen ningún tipo de inquietud ante los abusos percibidos, dejándose pisotear. El relato es falso y el diagnóstico erróneo.

Las luchas que más destacan actualmente, por su infatigable combate contra la represión policial y su integridad en las reivindicaciones, son las huelgas del metal en Cádiz y Cartagena. En Cádiz los dos sindicatos mayoritarios de la patronal, UGT y CCOO, están en desacuerdo en lo que respecta a las condiciones del nuevo convenio que se ha de negociar. CCOO apuesta por seguir a los obreros en su firme y resuelta lucha para conseguir una serie de mejoras, pues entiende que el hastío ha hecho explotar a los trabajadores y la mejor fórmula para ganarse su confianza es legitimar su pulso, hasta que lleguen a los objetivos que se han marcado y pueda restaurarse la “paz social”. UGT, sin embargo, apuesta por la “moderación”, e incluso el rechazo del enfrentamiento contra las fuerzas represivas, buscando un camino más corto (y más revelador). Respecto a esto último, el representante de UGT dijo recientemente en una entrevista lo siguiente: “Este es un convenio de futuro, de paz social y definitivo para no escuchar ninguna vez más hablar del metal en las condiciones que se habla actualmente […] Lo que queremos en Cádiz es trabajar, tener un convenio bueno y desarrollar nuestro trabajo con normalidad”.

 

¿Qué deja entrever la anterior declaración? Simplemente lo que en realidad quieren estos sindicatos al servicio de la burguesía: la conciliación de clases que da la ventaja definitiva al capitalista. En este sentido, UGT ya habla del convenio como un camino hacia la paz social y que es “definitivo”, para que los trabajadores, según su razonamiento, no vuelvan a quejarse y hagan su trabajo con “normalidad”, es decir, aceptando el trabajo asalariado y no aspirando a nada más que ir a remolque de los acontecimientos, siempre por detrás de los intereses del patrón y que el convenio permita un tiempo suficiente para ablandar a los obreros y que legitimen sin remedio la propiedad privada de los medios de producción.

Para aclarar más la situación hay que poner la vista, a continuación, en la huelga del metal de Cartagena. Los sindicatos de la patronal están metidos de nuevo en la ecuación, pero en este caso se invierten los papeles: UGT apoya la huelga y sigue a los trabajadores en su pulso al patrón, mientras que CCOO ha querido el camino más fácil y se ha desmarcado de la lucha, alegando que los obreros son poco numerosos y más vale aceptar sentarse con el burgués cuanto antes. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo es posible que CCOO tenga tan claro en un lado que los trabajadores han de luchar contra el empresario, y en otro, donde también pisotean los derechos de los asalariados y estos se han levantado, declarar que no merece la pena? ¿No es, acaso, meta suficiente representar a los obreros en su justa causa?

Claramente, los sindicatos amarillos compiten por atraer a los trabajadores hacia su red y llevarse beneficios por “representarlos”. Sencillamente, intentan conseguir lo mejor para sus bolsillos y privilegios, y mientras en Cádiz CCOO ha conseguido aferrarse a un jugoso huésped de tamaño provincial, en Murcia no le sale a cuenta el esfuerzo por ser más local, cosa que ha aprovechado UGT y ahora solo resta competir ante los medios de manipulación de masas vendiendo discursos.

También pusieron fin a la huelga de Cantabria, con un incremento salarial del 3,5% para 2025 y para los tres siguientes años se ha pactado un incremento salarial ligado al IPC más 0,7%, sin tener en cuenta, obviamente, que suele medirse arbitrariamente la inflación. Por otro lado, se reconocerá algo tan elemental como la enfermedad profesional como accidente laboral, se incrementa un 5% el plus de nocturnidad y la póliza de seguros en 6.000 euros más. Demasiado bajo dado lo que producen los obreros en este sector y, por tanto, la enorme cantidad de plusvalor que se extrae de su trabajo, pero podría considerarse una victoria momentánea si no suscitara la siguiente pregunta: ¿con estos sindicatos se considera un logro para los trabajadores, o para los empresarios?

Estos sindicatos lideraron la mesa de negociación que frenó la huelga de la hostelería en Las Palmas, que iba a tener lugar en Semana Santa. Celebraron haberla parado gracias a favores a la patronal, como la “recuperación” del poder adquisitivo, con un 9% a repartir en 12 meses, eliminar el turno partido solo en algunos casos, compensar cuando no se respeten los descansos (es decir, se seguirá permitiendo) y cobrar 650 euros extra en mayo en aquellos casos en que se haya prestado trabajo efectivo, lo cual quiere decir que los abundantes trabajadores de baja médica, debido a las penosas condiciones del sector, se encontrarán con dificultades para cobrarlo.

¿Por qué mencionar este caso que tuvo lugar en abril? Porque los sindicatos que se ajustan al marco burgués han dividido dos provincias pertenecientes a la misma comunidad autónoma donde impera la precariedad, cuando la lucha tendría que haber sido conjunta. En una han apagado rápidamente el fuego y en la otra aún no se habían dado las condiciones para ello, pero han usado la engañosa “recuperación” del poder adquisitivo que no es más que actualizar la precariedad y ponerla más cerca del nivel de inflación. Por otra parte, los gastos no van disminuyendo, sino al contrario; la burguesía propietaria de todos aquellos frutos del trabajo necesarios para vivir exige cada vez más. En Santa Cruz de Tenerife se ha tardado más tiempo en llegar a un punto tolerable, pero ya hay un acuerdo liderado por Intersindical Canaria y UGT con la patronal, en el que se establecen subidas salariales del 13% para el sector alojativo, y del 9% para la restauración y el ocio, en tres años, con una cláusula de “paz social” en el que se comprometen a no hacer más huelgas durante la vigencia del convenio, con lo cual son migajas a cambio de silencio y resignación, siendo esto la norma y no la excepción.

Por su parte, en Iberdrola ha tenido lugar la primera huelga de su historia este mes de junio. Ha tenido un alto seguimiento en varias localidades. UGT, CCOO y ELA dirigen las convocatorias, y es tan lamentable el panorama que declaran lo siguiente: “es absolutamente incomprensible que una compañía que gana 5.600 millones, con una previsión de llegar a 8.000 millones de beneficio en este año, planteé para su plantilla unos incrementos salariales que, en ninguno de los escenarios, van a alcanzar el IPC” y dicen que la patronal debe “bajar a la realidad y ver que la plantilla se está movilizando por un mínimo”. ¿No es absolutamente miserable encabezar una huelga histórica para pedir abiertamente limosnas? ¿Esas gigantescas ganancias de los empresarios son legítimas, cuando se deben al trabajo de los obreros?

En Albacete, se había anunciado huelga de limpieza viaria y recogida de basuras para junio y septiembre. Se ha desconvocado por la mano de CCOO y STAS, que admiten que lo conseguido no es lo esperado, pero que es satisfactorio, siendo la subida salarial el primer año (2025) un dos por ciento, el segundo año un tres por ciento, el tercer año un cinco por ciento y el mes de enero de 2028 el dos por ciento. Declara CCOO: nos habíamos marcado como una línea roja no bajar del cuatro por ciento y es algo que hemos conseguido”. ¿Quién decide, y en base a qué criterios, que tan bajo porcentaje de incremento salarial es “satisfactorio”? En todo caso, lo es para una de las partes en conflicto, pero no precisamente para los obreros.

La huelga de transporte de Acotral, también en junio, se debe a la opacidad de un nuevo convenio que la patronal ha firmado con CCOO, el cual no ha sido mostrado a los trabajadores; abundan los cambios unilaterales sin preaviso en jornadas, turnos, descansos, rutas, etc. Tampoco se respetan descansos, hay falta de medios técnicos y exigen un canal participativo de negociación.

En Navarra, BSH cerrará la planta de Esquíroz, aplicando un ERE a más de medio millar de trabajadores. UGT y CCOO encabezan el comité de empresa y negociarán el despido colectivo, del cual sacan tajada estos caballos de Troya de la patronal. El Gobierno de Navarra tiene como respuesta frases abstractas y le traslada su “solidaridad y empatía”, lo cual es una auténtica burla viniendo de los representantes de la burguesía. Se han producido en los últimos meses bajas por depresión, ansiedad e incluso episodios cardíacos, debido a la incertidumbre y malestar generados. No constan pérdidas en la empresa, por lo que todo indica que serán reemplazados por la automatización o que se trata de una deslocalización.

Por último, cabe destacar la huelga de los maquinistas de Ouigo, que se han levantado por el despido injustificado de uno de los trabajadores, y por el pisoteo continuo de la empresa en lo que respecta a sus derechos y el incumplimiento del convenio. Es solo un ejemplo entre muchos de solidaridad obrera.

Como se ha señalado en el presente comunicado, ha habido muchas más huelgas en este mes de junio en distintos puntos del país. ¿Qué conclusión se puede sacar de estos hechos? La clase obrera no es sumisa ni agacha la cabeza ante el patrón. Ocurre que sin una vanguardia revolucionaria no pueden ver el camino de su emancipación, sino solo de batallas pequeñas para no hundirse completamente en la miseria que la rodea. No se trata de una ceguera por falta de capacidad, sino por desconocer el funcionamiento del capitalismo; por no conocer su papel en la sociedad de clases, ni a su enemigo de clase ni la alternativa que ya hoy se puede alcanzar sobradamente. Estando inmersa en la sociedad burguesa y la total contaminación de la ideología de la misma, requiere que algo externo la mueva y la arranque de las garras de la alienación. Ese algo es el partido comunista.

Es evidente que los medios de manipulación de masas no van a dar visibilidad a las luchas obreras, pues no conviene poner sobre la mesa la contradicción capital-trabajo. Solo en casos extraordinarios que puedan destacar y sean difíciles de ocultar, como las huelgas del metal, pueden mostrarse, pues realmente puede servir para criminalizar la lucha contra la represión y como una supuesta prueba de que no ocultan los conflictos, para así dar la interpretación que conviene y más si los sindicatos amarillos tienen la batalla controlada. No nos dejemos engañar; continuamente los obreros se enfrentan a la patronal, y solo hace falta encender la chispa para que tenga lugar un pulso colectivo contra el empresario.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las huelgas obreras, pues siempre las luchas de los trabajadores son legítimas, a diferencia de los intereses de la burguesía. Es imprescindible el apoyo y la solidaridad con todos nuestros hermanos de clase en su combate contra los empresarios; es mentira que se hayan apagado las ascuas, y hay que canalizar la indignación que se va materializando en la lucha hacia la unión de estas en una contra el capital. Pero, en estos casos donde los guías son los sindicatos amarillos, o aquellos que no desafían en nada al capital, ¿qué debemos aprender?

Cuando se hacen ciertas concesiones a la clase obrera, siendo más visible cuando los sindicatos amarillos tienen control, el objetivo no es más que apaciguar la lucha y no permitir que se salga de los márgenes burgueses. Es inevitable llegar a un punto en que se está al borde de la ebullición y los capitalistas deben enfriar los ánimos a medida que se cae a trozos su sistema. La burguesía tiene una excepcional capacidad de adaptarse a las situaciones, pues tiene conciencia de clase, enormes recursos materiales y el poder de las instituciones para ello, y es por eso que saben de qué manera llevar el descontento y presentarse como aliados. Incluso en las huelgas del metal, con su ejemplar resistencia ante las fuerzas represivas y su firmeza en las reivindicaciones, ¿no han sido engañados los trabajadores por CCOO y UGT, ampliamente conocidos por sus traiciones y su servicio a la patronal?

Por otro lado, a la burguesía, a veces, más le vale ceder en algunos puntos pequeños para salvar grandes ventajas, a la vez que, con una nueva legislación, controla a sus rivales en el mercado y tiene una nueva arma arrojadiza usando el control del Estado, y por la vía legalista mantiene a raya a los obreros, a los que hacen creer que han alcanzado la meta necesaria. También saben que con ello caerán pequeñas y medianas empresas, que son clientes de los monopolios, y solo se transferirán recursos públicos a aquellas que ya sean solventes y puedan seguir comprando en masa otra temporada. Pero el capital tiende a concentrarse en cada vez menos manos y todas las contradicciones se agudizan, ya que los desposeídos tenemos cada vez menos a pesar de producirlo todo, y ante nuestros ojos se presentan las dificultades ineludibles de satisfacer necesidades básicas.

Todo esto se refleja en las numerosas huelgas que desmontan el relato de que la clase obrera está muerta. La clase obrera sólo necesita alcanzar la conciencia de clase y ver claramente a su enemigo y la salida a este sistema criminal de explotación y opresión. Es menester que los trabajadores den ya la espalda a los sindicatos traidores, y así unir sus fuerzas y sus luchas en los centros de trabajo a través de los sindicatos de clase y combativos, que puedan elevar su conciencia hacia la verdaderas batallas que pondrán fin a la barbarie y a la miseria; la lucha por el poder político, en la cual es imprescindible el partido de la clase obrera; el partido revolucionario que ha de guiar a las masas hacia la ruptura con el capitalismo y la construcción del socialismo. Hacemos un llamamiento a engrosar las filas de nuestro partido, con el fin de organizar a los obreros en su camino hacia la emancipación y la democracia obrera, donde los reprimidos sean los que hoy son parásitos opresores.

 

¡Por la organización de nuestra clase!

¡Abajo los sindicatos amarillos!

¡Por la revolución proletaria!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Continúan los preparativos de la “reducción” de la jornada laboral como caballo de Troya para el proletariado

La patronal de los supermercados se ha pronunciado contra la supuesta intención de reducir la jornada laboral. Su manera de defender su posición revela, como siempre, que la mentira es una de las armas principales de la burguesía para ganar la batalla ideológica. En una carta que han enviado a la conocida lacaya de la burguesía, Yolanda Díaz, afirman que la manera en que se plantea la reducción de jornada “ignora el servicio que prestamos a la sociedad en nuestros establecimientos, sus amplísimos horarios de apertura al público (para atender a todo tipo de necesidades familiares y sociales) y la enorme flexibilidad con la que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los ciudadanos a los que servimos”.

 

Centran principalmente su crítica en “la manera en que se ha presentado el Proyecto de Ley, como una iniciativa que venía a beneficiar, sobre todo, a los millones de trabajadores del comercio y la distribución (…) como si en muchos años de fructífera negociación colectiva, no se hayan tenido en cuenta sus necesidades, cuando los empresarios y los representantes de los trabajadores han acordado las mejores condiciones posibles para ambos en los convenios vigentes”.

Por su parte, el más que deleznable parásito que mandó a trabajadores a proporcionarle ganancias durante la DANA, Juan Roig, ha protagonizado un esperpéntico episodio en el que niega las evidencias y refleja su miedo a ser descubierto, pues sabe que la bancarrota del capital deja cada vez más claro que la burguesía es una clase social totalmente parasitaria, inútil y dañina; ese es su único rol y su destino es desaparecer como clase. Se ha dirigido a los empresarios diciendo lo siguiente: “Yo siempre os hago la misma reflexión y la repito, a ver si alguna vez tengo suerte. Si nos escondemos parece que tenemos algo que ocultar (…) Es que primero nos acusan de especuladores y deshonrados, y además nos ponen muchos, muchos, muchos palos en las ruedas (…) Si queremos salimos del armario, no nos escondamos. Y con eso llevaremos a la sociedad hacia donde tenemos que llevarla (…) Los empresarios, somos los que tiramos del carro. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de ser empresarios y de ser directivos”.

En lo que respecta a Yolanda Díaz, el pasado 25 de mayo en Sevilla dijo, refiriéndose a la reducción de la jornada laboral, “tardaremos lo que tardaremos, pero vamos a ganar”, lo cual ya deja entrever lo que era un secreto a voces: el Gobierno, usando la palabrería para amansar a la clase obrera, colmará de ventajas a los burgueses y llenará de letra pequeña la supuesta futura concesión, vendiéndola como un anhelo que requiere de sacrificios para ser alcanzado. En un comunicado anterior, nuestro partido ya preveía que encauzarían el asunto por una vía que les permitiría rellenar de ponzoña la falsa concesión.

La ministra pregunta “por qué razón emplean tanto empeño en oponerse a la reducción de la jornada si ya en nuestro país la media se sitúa en 38,2 horas”. La pregunta sería: habiendo una diferencia tan insignificante entre esa cifra y 37,5 horas, según lo que expone Díaz, ¿por qué lo vende como un gran cambio si es, según ella, casi como quedarse en la misma casilla? Además, se atreve a fingir que llama a los “sindicatos de clase andaluces” y a los trabajadores de la comunidad, en defensa de la reducción de la jornada laboral, “a decir a Moreno Bonilla qué va a votar”.

En primer lugar, ella es una firme defensora de la “legitimidad” de los intereses de la patronal, y tiene una sólida alianza con los principales sindicatos de dichos parásitos, como UGT y CCOO, así que es obsceno que hable de “sindicatos de clase”, los cuales se caracterizan por luchar por los intereses de la clase obrera, con el objetivo de elevar la conciencia de clase. En segundo lugar, hace un llamamiento a los trabajadores para que dejen en manos de los parlamentarios, representantes de la burguesía, el poder de decidir sobre sus vidas. Si la minoría opresora se niega, al parecer no sería “democrático” que la gran mayoría luche por sus intereses de clase. Todo depende de si los administradores del Estado tienen a bien conceder una migaja a los asalariados.

Pero su exhibición de una total carencia de escrúpulos, como nos tiene acostumbrados, no acaba ahí; declara también lo siguiente: “ya nos decían que había que practicar la devaluación salarial”, o que “de las crisis se salían despidiendo a la gente, despidos masivos”. ¿No legitima ella los EREs si el empresario lo “justifica”? ¿No ha bajado, acaso, el poder adquisitivo de los trabajadores? Continúa: “nos decían, en su modelo, que había que precarizar el trabajo, que no había trabajo para repartir (…) ya nos dijo Fátima Báñez (ministra de Trabajo del PP) que había que elegir entre tener un contrato basura o el desempleo (…) Les dijimos que no era verdad”. Y resulta que Fátima Báñez, del partido fascista PP que no esconde su total desprecio por los trabajadores y su afán de pisotear los derechos de éstos, a la vez que da todo tipo de facilidades a la burguesía, es más honesta que la actual ministra de Trabajo que ha pronunciado el mencionado discurso, ya que esta última tiene exactamente el mismo rol e intenciones que la exministra del PP, pero se disfraza de aliada del proletariado. Los hechos desmontan a dicha oportunista.

En 2024 hubo 1,06 millones de despidos de indefinidos y 999.550 que no pasaron el periodo de prueba, según las estadísticas de la Seguridad Social, disparándose estas causas un 251% entre los contratos indefinidos desde 2021. El empresario lo usa como nuevo contrato temporal, y tiene toda la facilidad para el despido sin tener que dar explicaciones ni indemnizaciones. También según estos datos, hasta octubre de 2024 se registraron 19,05 millones de bajas de afiliación (2,01 solo en octubre), de las que 8,11 millones se deben a la caducidad de un contrato temporal, registrándose 838.810 solo en octubre. En cuanto a los fijos discontinuos, las bajas de afiliación se han disparado un 456% respecto a 2019 llegando a 3,99 millones acumuladas en los diez primeros meses del año. Solo en octubre llegaron a las 509.428. Por otro lado, los contratos a tiempo parcial han llegado a los 3 millones, aumentando en 177.000 en 2024 y siendo el registro más alto en 20 años, siendo las mujeres las que se encuentran mayoritariamente en esta situación. ¿No es todo lo anterior tener que “elegir” entre un contrato basura y el desempleo?

Siguiendo con las penosas condiciones laborales, en España el paro general duplica al resto de la UE, y lo mismo ocurre con el paro juvenil. De hecho, el 35% de los jóvenes tienen contratos temporales y un 25% trabajan a tiempo parcial, unas cifras que han crecido 9 puntos en los últimos 20 años. Es más, según un estudio de Save the Children, el 17% de los hogares con hijos está en situación de pobreza. El 11% de los trabajadores sin hijos vive en dicha situación, y en hogares donde conviven dos adultos, pero solo uno trabaja, la pobreza sube al 21%, pudiendo llegar al 63% si en esas condiciones hay hijos a su cargo. Ese es el “modelo de país” de Yolanda Díaz, que tanto aplaude las políticas “progresistas” de su Gobierno.

Esta servidora de la patronal llega incluso a validar el falaz y despreciable discurso de los empresarios, que fomentan la idea de que la mayoría de trabajadores que se encuentran con baja médica en realidad están sanos, y solo quieren faltar al trabajo. Ella considera pertinente intervenir en esta cuestión ficticia, para así favorecer aún más a la burguesía y colaborar en la demonización de los trabajadores que no pueden trabajar debido a sus dolencias. Gobierno, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO pretenden que los trabajadores que lleven más de 180 días de baja puedan volver a trabajar de manera progresiva, comenzando a jornada parcial para que, a pesar de su lesión o enfermedad, el burgués pueda seguir obteniendo plusvalor, y darán mayor autoridad al negocio de la salud para que pueda gestionar el alta de aquellos obreros que hayan estado un año de baja. Por su parte, Díaz dirige su ponzoña hacia “el mal funcionamiento de las administraciones sanitarias”, al igual que hacen los empresarios y sus sindicatos, quedando implícito que el sistema de salud es el problema y no las penosas condiciones que son cada vez mayores en la vida del proletariado, debido al sistema de explotación humana que ella defiende. Se atreve a defender, además, que “otra parte del absentismo tiene que ver con otra parte que va de la mano del carácter voluntario o no del mismo”. Es decir, compra el relato de que los trabajadores, en gran medida, buscan faltar al trabajo fingiendo malestar, y según ella, la lucha contra el absentismo es “clave”. Nuestro partido ya ha desmentido dicho cuento de la patronal en otros comunicados.

Por si fuera poco, deja entrever que la burguesía tendrá mayor “flexibilidad” aún para distribuir la jornada y para beneficiarse de horas extra. También vende como punto a favor que aumentará la productividad de la que se apropian los empresarios, y vuelve a ofrecer subvenciones millonarias a las pymes. Por otro lado, afirma que se compensará a los empresarios que hayan accedido a dar algo más de migajas a los asalariados, pero no especifica de qué modo.

He aquí “la esperanza” de los trabajadores de la que tanto habla la ministra: reducción de horario irrisoria, persecución y explotación de los trabajadores enfermos, aumentar las ya enormes subvenciones a explotadores, permisividad con los horarios y precariedad laboral en general. Los oportunistas no esconden su inmundicia y cumplen al pie de la letra con su papel en la sociedad de clases: son el ala moderada del fascismo y cuando están en el poder llevan a cabo las mismas políticas reaccionarias. Eso sí, disfrazadas de retórica izquierdista.

Toda la farsa que han montado alrededor de la más que cuestionable reducción de la jornada laboral se va acercando a su auténtica meta. Es indudable que, como ya habíamos señalado al comenzar la “polémica” unos meses atrás, es otra falsa concesión a la clase obrera en medio de una situación económica y laboral desoladora, con un futuro oscuro; conocen uno de los anhelos del proletariado, que es contar con mayor tiempo libre, y alientan a tolerar todas las tropelías a cambio de una ley que, en el mejor de los casos, reducirá la jornada de una manera tan insignificante que no se notará la diferencia, pero aplicará el falaz principio, promovido por la burguesía, de “menos es nada”. Yolanda Díaz exhibe de manera cada vez más explícita su auténtica cara y no escatima en guiños a los empresarios, a los cuales no contradice tras saber de sus engañosas declaraciones.

En este caso, tenemos a la patronal de los supermercados que presume de “amplísimos horarios”, los cuales no son más que una gran carga de trabajo para los asalariados que hacen que funcionen los supermercados, con el único propósito de generar ganancias para los parásitos propietarios. Además, hablan de un supuesto servicio a los ciudadanos y de adaptarse a las necesidades. ¿De qué manera tiene en cuenta las “necesidades” una clase social cuyo único rol es apropiarse del trabajo ajeno y extraer plusvalor? El poder adquisitivo de los trabajadores es cada vez menor, sufren el robo del patrón a cambio de un salario y otros buitres le arrebatan lo que tiene para vivir a lo largo del mes (rentistas, banqueros, empresas energéticas, petroleras, etc.); ¿acaso obtiene ese trabajador lo que necesita en un supermercado si se queda sin dinero? No, solo tendrá acceso a las mercancías si puede comprar para dar ganancia al burgués. La patronal expresa abiertamente su oposición a beneficiar a los trabajadores, alegando que, en su afán de extraer plusvalor y exprimir la vida de los asalariados, siempre han negociado para llegar a “los mejores acuerdos posibles”, omitiendo que son los acuerdos que más convienen a su dominio y su bolsillo.

Por otro lado, Juan Roig pretende presentar a la clase dominante que oprime a la gran mayoría como víctimas invisibles. La realidad objetiva es que sí se dedican a especular y son, de hecho, la antítesis de la honradez. Son totalmente prescindibles y nocivos; no forman parte del trabajo sino de la apropiación de este para su lucro privado. Oprimen y parasitan a quienes tiran del carro y sí que tienen mucho que ocultar, pues salir del armario en su caso significaría admitir que son el auténtico gobierno; no se presentan a las elecciones, pero tienen el poder del Estado y usan a sus representantes políticos, funcionarios, fuerzas represivas, judicatura y ejército para consolidar y perpetuar su poder.

Esas condiciones ejemplares de las que presumen los dueños de supermercados chocan con la realidad, y en Canarias actualmente hay huelga en el sector por sus miserables condiciones. No es la primera ni será la última. La burguesía y sus mamporreros nos arrebatan de todas las maneras posibles, y usando todos los ardides propios de una total carencia de escrúpulos, no solo derechos sino todo aquello que nos humaniza. Profundizan en la atomización del proletariado porque es indispensable que el obrero no conozca la raíz de los problemas, que es el criminal sistema capitalista. La burguesía debe optar, irremediablemente, por aplastar poco a poco a los obreros en un intento de aislar y acorralar completamente al soporte de su sistema, que son los asalariados, sin los cuales no hay plusvalor y, por tanto, su dominio cae. Es totalmente necesario dada la bancarrota del capital, las deudas impagables, la sobreproducción inevitable, la automatización imprescindible y las guerras inherentes al imperialismo por el control de las fuentes de materias primas y del mercado. Pero también saben que no pueden aplastar a la clase obrera eternamente con palabras engañosas y falsas concesiones, es decir, con la socialdemocracia que les es útil en cierta etapa; saben que su juego dará lugar a mayores contradicciones y que el proletariado lo percibirá y se darán las condiciones para que se levante. Es por eso que cada vez apuestan más por el fascismo, y van allanando el camino para los elementos más reaccionarios del capital financiero.

Ellos, los burgueses, ponen todos sus esfuerzos en debilitar continuamente a la clase obrera, su dominación a través del Estado es una constante y no se detendrán a la hora de ejecutar todo lo que sea necesario para blindar sus intereses de clase. Es hora de que los proletarios muevan ficha y comiencen a poner freno a todas estas infamias que no hacen más que acrecentar la miseria, el agotamiento y la resignación. No cambiará nada mientras el poder, los medios de producción, estén en sus manos y se fomente la idea de que la democracia es que una minoría decida lo que debe hacerse sobre la gran mayoría.

La única reducción real y drástica de la jornada laboral tendrá lugar cuando la clase obrera tome el poder. Mientras la burguesía posea los medios de producción, nuestras vidas están encadenadas al capital y el trabajo tendrá como objetivo dar ganancias a aquellos que oprimen nuestras vidas. No entra en sus intereses concedernos comodidades, ni permitirnos obtener lo que nos corresponde. No pueden estar las necesidades humanas en el centro mientras nuestras vidas las rige el mercado. No hay otro camino hacia la emancipación que la revolución obrera, pero esa senda pasa irremediablemente por la organización de nuestra clase; la toma de conciencia de clase y la unión de todos los proletarios en un Frente Único del Pueblo; es crucial para enfrentar al capital y a la burguesía. Comenzar a establecer un poder obrero servirá como base para aunar a los proletarios progresivamente y generar espacios donde puedan nacer órganos de poder obrero, tomar fuerza en la lucha contra el patrón en los centros de trabajo y actuar colectivamente en todos los ámbitos que nos afectan para inclinar la balanza cada vez más hacia los trabajadores, hacia aquellos que producen todo, y arrancar dominio al capital hasta que se den las condiciones para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Pongamos fin al oportunismo!

¡La socialdemocracia es enemiga de la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Los sindicatos amarillos apoyan la guerra imperialista

El deleznable secretario general de UGT, Pepe Álvarez, demuestra continuamente dónde se posiciona en la lucha de clases: en el lado de la burguesía. En esta ocasión, propone abiertamente un impuesto a todos los ciudadanos para financiar la guerra, a pesar de que España ya ha alcanzado un récord en el gasto militar, y toda la Unión Europea se prepara para la guerra abierta en un compromiso mayor con la OTAN. ¿Todo esto le parece insuficiente a este gran lacayo de la patronal? Además, señala de manera falaz que el gasto en “Defensa” no afectará a los gastos sociales, cosa que, indiscutiblemente, ya ocurre y vemos que no paran de crecer las transferencias de recursos públicos a manos privadas.

Álvarez pide que Europa “tome el mando” y acabe con la dependencia que tiene con EE.UU, con un desarrollo industrial y tecnológico, todo en abstracto. Por otro lado, afirma que la venta de munición a Israel “tiene una importancia relativa”, y pide romper relaciones económicas con Israel, pues “es incompatible con los valores que nosotros representamos como país”. ¿Cómo puede quitar importancia a la venta de armas a un Estado genocida, y luego declarar que, debido a ese genocidio, dicho Estado es incompatible con “nuestros” valores? ¿No está el Estado español apoyando y haciendo posible ese genocidio con su abominable acto de complicidad? ¿Por qué Pepe Álvarez usa un “nosotros” en una sociedad de clases?

UGT ha encabezado junto con CCOO una manifestación el Primero de Mayo, en la cual han soltado, entre otras ideas ponzoñosas, la idea de que luchan contra el fascismo y todo movimiento reaccionario, presentándose como defensores de los derechos de los trabajadores. No solo juegan con la salud de los obreros y permiten penosas condiciones, ofreciendo incluso patéticas sumas de dinero para que éstos no falten al trabajo a causa de sus enfermedades, sino que estos sindicatos de la patronal son cómplices en privatizaciones y, sobre todo, son el caballo de Troya de los monopolios, los cuales son quienes engendran el fascismo. De hecho, son un ejemplo a seguir para la CEOE, que los ha felicitado públicamente por desmovilizar a la clase obrera.

Por si fuera poco, se ha unido a ellos en la manifestación el ala moderada del fascismo, es decir, la socialdemocracia. Concretamente, partidos criminales que, siendo muleta del PSOE, formaron parte del Gobierno en la anterior legislatura, y los que forman parte actualmente; partidos que, administrando el Estado a las órdenes de la burguesía, han permitido y permiten que el fascismo campe a sus anchas, allanando el camino a dichas bestias al hacer el trabajo sucio a la burguesía, y posicionándose, a veces no de palabra pero siempre de hecho, junto a Estados fascistas y genocidas, como Ucrania, Israel, los que intentan golpes de Estado en Venezuela y los “rebeldes” sirios, entre otros. También legitiman y forman parte de la terrorista OTAN. ¿No es una forma extraña de rechazar la reacción, la barbarie y los genocidios?

Si no fuera porque se trata de un conocidísimo personaje que es famoso por su total carencia de escrúpulos, se diría que Pepe Álvarez ha pronunciado un discurso que es fruto de un delirio. Ha dicho que Trump y Putin son quienes amenazan “nuestros” derechos, y los derechos de “las mujeres”, como si las mujeres proletarias en España no fuesen aplastadas por la bota del capital, y las mujeres burguesas no formasen parte de la clase explotadora que las oprime. Añade que no “debemos” permitir a los dos personajes anteriormente mencionados hacer eso, señalando así la aparición, de repente, de un par de enemigos externos y lejanos que parecen ser quienes nos ponen el peligro “a todos”. Por su parte, el otro gran vendeobreros, Unai Sordo (CCOO), presenta un discurso con mayor trilerismo en el que, queriendo aparentar no ser partidario del gasto militar, mezcla el concepto de seguridad con una “evidente” necesidad de mejorar la capacidad militar, ya que Trump y Musk van a “venir a por la Unión Europea y a por su modelo social” en el marco de un proyecto de “neocolonialismo 4.0”.

Los dos secretarios generales hablan de la necesidad de “defender” la Unión Europea con más gasto militar, pero también promueven la idea de una supuesta independencia que debe pasar por la inversión en la industria, que está en manos de la burguesía, y en mayores recursos públicos para invertir en las empresas privadas. Ambos señalan un enemigo externo, motivos para tener miedo de potencias extranjeras, la idea de una Europa poderosa en lo militar y económico, y de financiar con recursos públicos a la burguesía. Sus reivindicaciones tienen mucho en común con el repertorio fascista, y nada con un enfoque de progreso.

El capitalismo en su fase imperialista se caracteriza por el control del capital financiero, en un mundo donde el mercado es global, dominado por una minoría que concentra cada vez más capital, y donde éste no encuentra fronteras. La evidente bancarrota del capitalismo causa la escalada bélica en todas partes, pues es esencial para las potencias imperialistas en decadencia, como EE.UU y “occidente”, luchar contra el auge de las potencias imperialistas emergentes, es decir, BRICS, encabezadas por China. Las inherentes contradicciones del capitalismo se reflejan también entre los Estados, y los continuos movimientos en el tablero geopolítico hacen inevitable que la tensión crezca a medida que se acerca la sombra de mayores e ineludibles crisis.

CCOO y UGT son armas de la burguesía para filtrar entre los trabajadores sus reaccionarios discursos disfrazados de progreso. En boca de los partidos que conforman la pata derecha del capital, esto no sería tan eficaz. No han señalado nunca a la burguesía como el enemigo del proletariado, e incluso niegan la lucha de clases y legitiman abiertamente los intereses del patrón, por tanto es evidente que, ante el panorama actual donde son evidentes las consecuencias del capitalismo, han de señalar a enemigos externos sin tocar unas relaciones de producción donde hay explotadores y explotados. Pretenden unir a la clase obrera en su miedo bajo el ala burguesa, y encauzar esos temores hacia la petición de “defensa” contra unos posibles invasores extranjeros. Se dedican a ensalzar una supuesta grandeza de la Unión Europea, que aplasta la vida de cientos de millones de proletarios en su territorio, y también oprime a las naciones del sur global. Quieren disfrazar de imperiosa necesidad para “todos” la transferencia de recursos públicos a los monopolios.

En cuanto a esto último, que ya ocurre, para la burguesía no se trata más que de un escudo monetario para sanear sus deudas y retrasar las crisis tanto tiempo como sea posible. Requieren de recursos públicos para hacer viables sus aventuras en el mercado, y evitar un gasto proveniente de su bolsillo que derive en menores ganancias y pueda dar ventaja a otros parásitos que puedan ganar terreno. Dado que en España impera el sector servicios, las crisis son más visibles y se ven sus consecuencias antes que en otros países, pues las empresas dependen de proveedores externos que han de proporcionar mercancías para vender a los consumidores. Como las fuerzas productivas no paran de desarrollarse, la mejora de la técnica en manos de los capitalistas significa desempleo para muchos obreros, pues la automatización agiliza el trabajo y el patrón solo busca la máxima ganancia y minimizar los costes de producción para intentar dominar el mercado y superar a otros capitalistas. Es un arma de doble filo, pues si disminuye el trabajo humano, disminuye la tasa de ganancia, y el paro merma la capacidad de compra.

España es por ello una de las economía más vulnerables; debido a que hay sobreoferta y ésta se reparte entre distintos vendedores, éstos ven en primera línea la pérdida de compradores, por tanto, al significar pérdidas para los capitalistas, éstos deben prescindir de mano de obra, recortar servicios públicos, aumentar la explotación, etc., pero su demanda disminuye afectando al primer y segundo sector; la burguesía de terceros países, la cual controla las industrias, tiene que buscar nuevas empresas clientes para evitar la sobreproducción, y los proveedores de materias primas también. Comienza la reacción en cadena por la crisis de dinero para los parásitos dueños de las empresas, ya que los bancos y distintos accionistas pierden su inversión, y acaba en crisis que cargan en las espaldas del proletariado, y fortalecen a los más ricos, que concentran más capital. Es por ello que ese discurso de los sindicatos amarillos, que promueve el interclasismo, es el dardo envenenado que se usa en un contexto de crisis donde la clase obrera esta dispersa, temerosa y descabezada. Generan falsos debates, presentan consecuencias como causas, demonizan a víctimas y señalan a terceros países para poner un velo sobre el auténtico origen de los problemas que sufre la gran mayoría, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción. La realidad es que toda la palabrería de CCOO y UGT va destinada a legitimar el robo a manos llenas de la burguesía, que arrasará sin piedad y sin remedio con lo público por la bancarrota del capital, por los gigantescos movimientos del mercado que escapan a su control, y por la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de los asalariados; los capitalistas ven, por tanto, que deben recurrir al fascismo y le allanan el camino usando a todos sus voceros y representantes.

La normalización de la guerra no es más que la preparación de la burguesía para las luchas venideras por el control del mercado y de las materias primas. El aumento del gasto militar solo está destinado a defender los intereses burgueses, aumentar la represión y mandar a la muerte a proletarios contra proletarios. CCOO y UGT son organizaciones al servicio de los monopolios, y pretenden omitir que vivimos en una sociedad de clases, y que todo es por el “bien común”. Son representantes, al igual que todos los partidos parlamentarios, de los intereses de una minoría parásita que explota a la gran mayoría de la población, que es la clase obrera. ¿Acaso los trabajadores son uno con el patrón, cuando los primeros producen a cambio de migajas, y los segundos no producen y se apropian de la riqueza? ¿No es la gran mayoría cada vez más pobre, mientras una minoría es cada vez más rica? La burguesía ante la que responden estos sindicatos, ¿no es rica, precisamente, por apropiarse de los frutos del trabajo ajeno? ¿Qué intereses comunes tenemos obreros y burgueses? Sus valores son la barbarie y la parasitación, y los sindicatos amarillos son cómplices subvencionados por el Estado, para engañarnos disfrazados de falsos aliados.

Es menester dotar de conciencia a la clase obrera, y aquellos obreros ideológicamente más avanzados deben unirse para tal tarea. La organización de nuestra clase es indispensable para poner fin a este sistema criminal. Los capitalistas y los lacayos de todo pelaje que orbitan a su alrededor, no se detendrán ante la descomposición de su dominio. Los sindicatos de la patronal dejan muy claro su papel, y los trabajadores deben deshacerse del veneno que estos inyectan en la lucha obrera. En cambio, el sindicalismo de clase y combativo es una herramienta necesaria para presentar batalla en los centros de trabajo, más allá del mero economicismo. Luchando realmente por sus intereses, los trabajadores percibirán con la experiencia práctica que todos los explotados tienen las mismas cadenas; todas las luchas deben unirse en un Frente Único del Pueblo contra el capital, como auténtica oposición a la burguesía, sus guerras de rapiña y su sistema de miseria y barbarie. Solo la gran mayoría oprimida, que todo lo produce, puede deshacerse de esa minoría opresora con pies de barro que solo vive de absorber la fuerza de trabajo para obtener ganancias. Solo la clase obrera organizada y consciente pondrá fin al dominio criminal de quienes juegan con la vida humana para lucrarse, y podrá construir la nueva sociedad que pondrá a la humanidad en el centro: el socialismo.

 

¡Abajo los sindicatos traidores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Un 1º de mayo para tomar conciencia y organizarse contra el imperialismo

El primero de mayo los trabajadores del mundo recordamos y analizamos las enseñanzas que nos legaron los mártires de Chicago, llevando a cabo una huelga que comenzó el 1 de mayo de 1886 en la capital del Estado de Illinois y que duró 3 días para conseguir la jornada de 8 horas, y que costó la vida de 5 dirigentes asesinados en la horca por reivindicar los derechos de la clase obrera.

Este año la clase obrera en el estado español, y también en el resto del mundo, afronta enormes retos y de su capacidad de organización y lucha depende que logre superarlos. La burguesía internacional prepara un escenario de guerra mundial en el marco de las luchas interimperialistas para tratar de salvar, nuevamente, la crisis del capitalismo que se cierne. Y para ello no dudará en llevar al frente a la clase obrera a morir y a matar a sus hermanos de clase en beneficio de sus espurios intereses, como ya hemos comprobado en el pasado.

El proceso de automatización continúa firme, acelerado por la burguesía a modo de tabla de salvación en su lucha interimperialista en la conquista de mercados, empobreciendo al trabajador a pasos agigantados, quitándole horas de trabajo y, por ende, salario. Mientras, los grandes capitalistas, llenan sus bolsillos llevando al Estado a una nueva crisis.

Con un sindicalismo de clase y combativo estancado – y sin el liderazgo capaz de llevar tras de sí a las masas y de educarlas sindical y políticamente en el antifascismo y en el socialismo-, con un dominio languideciente del sindicalismo amarillo y vendido al capital, encabezado por Comisiones Obreras y UGT, y con sindicatos abiertamente fascistas y antiobreros en auge, el Primero de Mayo de este año se antoja especialmente difícil para la clase trabajadora del Estado.

La clase obrera hoy tiene como tarea primordial avanzar en términos de conciencia de clase y organización, desarrollando su ideología a la par que adquiere, en la práctica, las herramientas de lucha necesarias para confrontar con la burguesía y arrebatarle el poder político. Y en todo ello el Partido juega un papel primordial.

El oportunismo sigue haciendo su labor de zapa entre las filas del proletariado, componiendo una y otra vez sus manidos cantos de sirena para llevar al redil parlamentario a los obreros descontentos con el sistema, mientras que la reacción y el fascismo, financiados y promocionados por la burguesía y sus medios de manipulación de masas, avanzan a paso firme entre el pueblo, hoy desorientado ideológicamente y desorganizado.

Todo aquel que se considere comunista debe trabajar para que el proletariado tome conciencia de sí mismo, eleve su fortaleza ideológica, aprenda a organizarse y comprenda que su lucha es hoy por imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo. Y ahí encontrará al Partido Comunista Obrero Español creando, orientando y fortaleciendo las estructuras organizativas del proletariado, desarrollando los órganos de poder obrero, para derrocar revolucionariamente a la burguesía y a su formación socioeconómica capitalista e imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo, la única vía que tiene el proletariado para salvar millones de vidas inocentes y garantizar que la enorme riqueza producida llegue a la humanidad implicando el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano, poniendo el desarrollo tecnológico, la automatización a disposición del progreso humano que es el incremento de la esperanza de vida, de la emancipación del género humano de la explotación capitalista y del trabajo monótono, en definitiva, de la vida acabando con la avaricia burguesa que persigue la privatización máxima de los beneficios producidos por la automatización de los sectores económicos condenando a millones de seres humanos a la pobreza y a la muerte. ¡O ellos o nosotros! ¡O acabamos con la burguesía o ella acabará con millones de seres humanos inocentes!

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)