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El imperialismo es el mayor enemigo de la humanidad

El pasado 29 de octubre, por trigésimo tercera vez, la Asamblea General de la ONU votó en contra del bloqueo norteamericano contra Cuba. La votación fue clara, como viene siendo habitual, 165 votos a favor del fin del bloqueo, 12 abstenciones y 7 votos en contra.

En el año 2024, la misma votación obtuvo 187 votos a favor del fin del bloqueo, 2 votos en contra y una única abstención.

El bloqueo a Cuba es un acto de genocidio contra el pueblo cubano perpetrado por el estado fascista de los EEUU, dejando bien patente que la ONU ha fenecido completamente, al igual que el derecho internacional emanado del mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Un derecho internacional que no está muriendo ahora, sino que murió en el mismo momento que se desintegró la URSS y el campo del socialismo al nacer la década de los 90s del siglo pasado.

La ONU, en la década de los 90s del siglo pasado, sirvió para dar barniz de legalidad internacional a las guerras imperialistas de EEUU y su alianza OTANISTA, momento en el que esa potencia asesina actuaba sin obstáculo alguno a la hora de robar y delimitar el mapa político del mundo en virtud de sus intereses crematísticos en su papel de caudillo fascista del mundo. Una ONU que, tras la guerra en Iraq, en 2003, no le servía al imperialismo norteamericano ni tan siquiera para legalizarle las guerras de carroña, en tanto que Francia, Alemania, Rusia o China se opusieron a ella. Desde esa fecha, a EEUU y sus esbirros les ha importado bien poco lo que diga, o deje de decir, la ONU, estando ellos, y los intereses económicos de sus monopolios, por encima de todos y de todo.

Por más que la Asamblea General de la ONU exija el fin del bloqueo genocida contra Cuba, EEUU omite e incumple por sistema lo que la mayoría de los estados que conforman dicha Asamblea General votan, demostrándose la naturaleza reaccionaria de aquellos que dicen ser los adalides de la “democracia” y de la “libertad”, así como la inutilidad – salvo en lo simbólico – de la ONU. Estos reaccionarios que son los que exigen los estándares democráticos a los pueblos del mundo, justificando sus guerras de rapiña en la supuesta democracia y la libertad, son los primeros que la desprecian y siempre las han despreciado pues han atesorado la riqueza a costa de sojuzgar al proletariado, a los pueblos del mundo.

Sin embargo, hay que reseñar que en la votación de 2025, si la comparamos con la de 2024 – a pesar del abrumador rechazo de la mayoría del mundo al infame bloqueo norteamericano contra Cuba -, se han incrementado los estados que se han abstenido y que han votado a favor del bloqueo norteamericano contra Cuba, mostrando un bloque de gobiernos fascistas alineados firmemente junto con el fascista Trump, junto con la potencia norteamericana heredera del III Reich hitleriano.

Los estados que han votado a favor del bloqueo contra Cuba han sido EEUU, Israel, los dos estados que clásicamente han votado en contra de Cuba y en favor del bloqueo en tanto son dos estados fascistas y genocidas. A ellos, se han unido los estados donde gobiernan fascistas como acontece con Argentina, Paraguay, en América Latina y Macedonia del Norte, Hungría y Ucrania en Europa, constituyendo el eje fascista mundial hoy.

Asimismo, se han abstenido los siguientes países: Albania, Bosnia Herzegovina, Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia, Rumanía, Polonia, Chequia, Costa Rica, Ecuador y Marruecos. En este bloque de estados los hay con gobiernos abiertamente fascistas como, por ejemplo, los países bálticos, Polonia, Rumanía, Ecuador o Chequia donde de manera abierta se persiguen e ilegalizan a los comunistas. También los hay con gobiernos socialdemócratas, lacayos de Israel que apoyan el genocidio contra el pueblo palestino y de EEUU, como por ejemplo Costa Rica o Albania, o con gobiernos donde participan en alianza con reaccionarios, como por ejemplo Bosnia Herzegovina, demostrando que la socialdemocracia es el ala “moderada” del fascismo.

Mención especial merece la satrapía marroquí y su corrupto monarca, esbirro de los EEUU y socio sionista, Acuerdos de Abraham, donde miran hacia otro lado ante el genocidio contra el pueblo palestino a la par que colaboran para reprimir al pueblo saharaui. Marruecos es la marioneta del norte de África de Trump y de Israel a cambio del reconocimiento de éstos de la soberanía marroquí sobre territorio saharaui.

Esta votación en la ONU evidencia cómo las fuerzas reaccionarias están desarrollando un bloque político bajo el mandato de los EEUU, un bloque que retrata el declive del imperialismo norteamericano que recibe el apoyo diplomático explícito de los estados gobernados por fuerzas abiertamente fascistas y un apoyo por la vía de la abstención de estados altamente corruptos.

Y mientras el imperialismo norteamericano sale derrotado, nuevamente, de la Asamblea General de la ONU, EEUU prosigue en su deterioro económico, con un dólar que pierde influencia a nivel mundial, de tal modo que cada día más países establecen intercambios comerciales al margen del dólar, comprobando cómo avanza el sistema internacional de pagos lanzado por China, al margen de los EEUU, socavando su poder de coacción económica; por otro lado la acentuación de la guerra comercial y arancelaria de Trump tiene efectos como la fuga de capitales y empresas de los EEUU, como los despidos masivos, en total 1,1 millones de despidos en los 10 primeros meses de 2025, también estimulados por el desarrollo de la IA.

EEUU pretende impedir su declive con bloqueos, genocidios, desestabilizando gobiernos e imponiendo títeres reaccionarios y corruptos al servicio de sus monopolios, arremetiendo contra los pueblos y provocando y amenazando con guerras de carroña como está haciendo contra Venezuela o contra Nigeria, ambos países ricos en petróleo y gas, haciendo lo que siempre hizo, robarle la riqueza a los pueblos y sojuzgarlos inmisericordemente.

El imperialismo es la fase del capitalismo de mayor putrefacción, de agonía, de mayor socialización del trabajo y mayor privatización de la riqueza en unas pocas manos. Es la fase de tránsito hacia una formación socioeconómica superior, la fase de tránsito hacia el socialismo.

Cuanto mayor es el declive del imperialismo norteamericano, que se muestra tanto a nivel mundial como en las contradicciones de clase cada vez mayores en el seno de la sociedad norteamericana, tanto más reaccionario, tanto más abraza el estado gringo al fascismo, que es un poder precario que refleja su proceso de agonía.

Hoy hay una pugna por la hegemonía dentro de la formación socioeconómica imperialista, una pugna que cada día aproxima más al mundo hacia el abismo de la guerra mundial. Un imperialismo que en esta pugna se va fragmentando en dos bloques, y que el desarrollo de la inteligencia artificial, de la robotización, va negando la base económica del imperialismo constatando la inviabilidad de dicha formación socioeconómica, que vive ya en días que no le corresponden.

La base del imperialismo es la putrefacción, es la prevalencia del capitalismo financiero, es el saqueo de los pueblos y la explotación inmisericorde de todo el mundo, es la desigualdad superlativa suponiendo la mayor amenaza tanto para el planeta como para la supervivencia de la humanidad.

La revolución socialista ya está lanzada pues en la formación socioeconómica actual ya se han desarrollado todas las fuerzas productivas que caben en ella, y porque las condiciones materiales para la aparición de nuevas y más elevadas relaciones de producción ya han madurado dentro de la formación socioeconómica que está feneciendo, el imperialismo, donde de facto compiten el imperialismo y el socialismo, que avanza a la par que se desarrolla la automatización de la producción que niega el imperialismo de facto.

Los imperialistas tienen claro que su sistema, su formación socioeconómica, está caduca y sólo pueden resolver su inviabilidad destruyendo fuerza productiva, asesinando a millones de seres humanos que les sobran, desarrollando la guerra imperialista y sojuzgando al proletariado. Los proletarios no tenemos otra salida que cumplir nuestra misión histórica, derrocar revolucionariamente el imperialismo y socializar la enorme riqueza que el desarrollo tecnológico genera, o lo que es lo mismo, armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción acordes, esto es, socializar los medios de producción, socializar el desarrollo tecnológico convirtiéndolo en progreso social e histórico. Sin duda, para el proletariado la desaparición del imperialismo norteamericano es muy importante, en tanto éste expresa la manifestación más inhumana y salvaje de los imperialistas, pero no hay imperialismo bueno, pues en esencia es la concentración de la riqueza en un puñado de criminales y la socialización de la explotación y de la pobreza para la humanidad, que es el proletariado.

Los imperialistas saben que se están jugando el todo por el todo, su supervivencia, y saben que la humanidad jamás se podrá emancipar sin la guía emancipadora del proletariado, el marxismo-leninismo, y sin el instrumento que fusiona esa guía con el sujeto revolucionario, el proletariado, que es el Partido Leninista, el movimiento comunista internacional. Por ello, los imperialistas lo apuestan todo al fascismo, al anticomunismo, a la represión brutal del proletariado, de los pueblos del mundo.

 

¡ABAJO EL FASCISMO, MUERTE AL IMPERIALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL REVOLUCIONARIO, POR EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 11 de noviembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La militarización de la economía

Lenin analizaba en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) la nueva etapa en la que entra el capitalismo, el imperialismo. Sus rasgos característicos son la concentración de la producción y el capital, que da origen a monopolios, la fusión del capital bancario e industrial, creando una oligarquía financiera, la importancia creciente de la exportación de capital y la formación de asociaciones internacionales de monopolios que se reparten el mundo y que, una vez repartido entre las grandes potencias capitalistas, no tienen otra salida que la guerra de rapiña hacia un nuevo reparto del mundo.

En el caso del estado español podemos observar la decadencia del capitalismo por la militarización de la economía, rasgo común de todas las economías capitalistas que han entrado en esta fase. Trump, el gorila rubio, amenaza con dejar fuera de la defensa conjunta al estado español si no alcanza un 5% del PIB en armamento para los próximos cinco años y su palabra es ley por mucho que se disfrace con discursos de disidencia controlada. Esto implica que la producción, el dinero público, la investigación científica, la sanidad, la educación y las pensiones, en fin, todo el sector público se subordinará a las necesidades de la guerra en un futuro próximo. Se habla de recortar un 40% las pensiones para alcanzar el objetivo que le marcan y la adaptación de la economía para sostener el esfuerzo militar a costa de reducir la esperanza de vida de la clase obrera.

Para la burguesía, la militarización de la economía mata dos pájaros de un tiro. El objetivo, aparte de repartirse el botín de la rapiña, es reducir el número de obreros y su esperanza de vida, debido, aparte de la guerra, al desarrollo tecnológico y la automatización que eleva exponencialmente el ejército industrial de reserva hacia el genocidio de amplios excedentes de población que no podrán introducirse jamás en el circuito productivo.

El imperialismo, que muestra a las claras la faz asesina, fascista y perversa de la burguesía, es para Lenin la fase final del capitalismo, marcada por la dominación de los monopolios y el capital financiero, que prepara las condiciones para su crisis total y para la revolución socialista. En este momento el imperialismo convive con una economía planificada y centralizada para evitar lo inevitable, las crisis cíclicas de sobreproducción. El síntoma más evidente es que la economía capitalista actual sólo puede crecer por la creación de servicios y gestión y no le queda otra que destruir para apropiarse de nuevos mercados y reconstruir. En su discurrir ha cumplido con todas sus misiones históricas, revolucionar los medios de producción que, unido a la planificación y centralización del proceso productivo, corresponden a unas relaciones de producción superiores, las socialistas.

Una vez cumplido estos objetivos, la burguesía ha pasado a ser una clase totalmente parasitaria y que sólo puede ofrecer muerte y exterminio a la humanidad internacional, esto es la clase obrera, y también es la antesala de la revolución socialista. La burguesía sólo puede ofrecer ya guerra, miseria y destrucción. Es más que nunca esencial derrocarla y se le ha de combatir en varios frentes, convirtiendo las guerras imperialistas de rapiña en guerras civiles revolucionarias y, también, derrocándola en tiempos de paz mediante su herramienta de choque y vanguardia obrera, el partido comunista.

El PCOE, fiel a la ciencia del marxismo-leninismo, denuncia que la inmovilidad de la clase obrera sólo le traerá el expolio y la guerra y por eso le llama a construir la revolución organizándose en nuestro partido. El socialismo es históricamente inevitable por las características que toma el modelo de producción, pero no nos caerá del cielo, tendremos que conquistarlo. Para ello debemos derrocar a la burguesía en su fase actual, imperialista, asesina y abiertamente fascista, hacia un modelo productivo que garantice la paz mundial y la apropiación social del trabajo social. En esta tesitura nos vemos y la militarización de la economía es un síntoma terminal de la decadencia e inutilidad de la clase explotadora. Por eso te llamamos a unirte a nuestras filas y combatir a la guerra imperialista, la miseria y la explotación.

 

¡Obrero, estudiante, campesino, únete al PCOE!

¡Por la destrucción del imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Es la hora de la revolución social

Los comunistas afirmamos que cada época histórica trata de un desarrollo y transformación de las relaciones de producción y de las formas de propiedad. Con anterioridad, la burguesía, cuando se trataba de una clase revolucionaria, desbancó al feudalismo y sus formas de propiedad e instauró el capitalismo, que vino a revolucionar las relaciones de producción que se dieron hasta entonces. La burguesía tomó como objetivo histórico el máximo desarrollo de los medios de producción y nuevas formas de propiedad. Una vez cumplida su función se ha transformado en la clase social más reaccionaria de la historia y en el principal peligro para la supervivencia y el desarrollo humano. Marx, en su “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) decía que “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general”. El modo en que los hombres en interacción entre sí producen todo lo que es necesario para la vida revoluciona no solamente las relaciones de producción sino, además, nos dice en la misma obra que “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”. Como dijimos más arriba, la burguesía tomó como objetivo histórico el máximo desarrollo de los medios de producción y nuevas formas de propiedad que ahora chocan con las nuevas relaciones de producción que se han gestado en sus entrañas. Al cumplir su misión histórica, la burguesía crea a una clase social antagónica, el proletariado, desposeída de todo menos de su fuerza de trabajo, fuerza que se ha convertido en una simple mercancía más, y que inicia y desarrolla las leyes de la dialéctica materialista.

En primer lugar, la unidad y lucha de contrarios. Los contrarios se unen y se enfrentan, es donde se da la lucha de clases como motor de la historia. En segundo lugar, la negación de la negación. Uno de los contrarios se impone al otro, lo niega y se inicia así el fin de la lucha con un producto nuevo que nace de las entrañas de lo viejo pero que lleva adherido nuevos desarrollos, en este caso romper la traba por la que el sistema económico se ha convertido en un escollo insalvable para las relaciones de producción. En tercer lugar, el cambio de lo cuantitativo en cualitativo, época de la revolución social que trae aparejadas otras formas nuevas de propiedad que ya no representan una traba para las nuevas relaciones de producción que se gestaron anteriormente. Marx lo advierte en la misma obra “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina la conciencia. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social”.

El capitalismo ha cumplido su misión histórica, revolucionar al máximo los medios de producción y se ha convertido en esa traba que expone Marx para el desarrollo y progreso social de la humanidad. Nuestro Partido ya lanzó una resolución en su último pleno sobre la misión histórica que había agotado la burguesía y que en dos de sus resoluciones dicen lo siguiente “la burguesía consciente de esta realidad de estar en la época de su fenecimiento, de la revolución social y del nacimiento del nuevo mundo socialista, pretenden extender su existencia y su dominio de la única manera que pueden, mediante el fascismo al objeto de reprimir a las fuerzas del progreso social, la clase obrera, y la guerra, puesto que a la burguesía no le queda otra que tratar de liquidar el excedente humano que para ella, y su moribundo y criminal mundo, genera la automatización”. Y también “Asimismo, la burguesía, hace progresar la técnica únicamente en aquellos campos que les llenan los bolsillos de dinero, así como en los terrenos de la represión y la guerra, suponiendo un freno para el progreso tecnológico en los campos vitales para el proletariado, que es la humanidad”.

Llegados a este punto afirmamos con base científica que las condiciones para la revolución ya están dadas. El freno de la burguesía al desarrollo social y la apropiación privada del trabajo social se han convertido en un escollo inasumible para el desarrollo de la humanidad entera.

El PCOE debe trasladar a la clase obrera este mensaje para que ésta se organice y arrebate los medios de producción a la clase parasitaria, asesina y reaccionaria, la burguesía, hecho que abrirá las puertas a un desarrollo humano ilimitado. Para la nueva sociedad, la socialista, el proletariado cuenta con el increíble desarrollo tecnológico que le lega la burguesía en su fenecimiento, para convertirlo en desarrollo social y no de una minoría egoísta y parasitaria. Contra la barbarie. el fascismo y la guerra que trae aparejado el capitalismo, en su fase imperialista, no queda otra que construir el socialismo dentro del cual la clase obrera se emancipe de la esclavitud asalariada y de la explotación capitalista, verdadera rémora histórica. Para ello, el proletariado, siempre contará con su vanguardia revolucionaria, el PCOE.

 

¡Por la revolución social!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

¡Construye el futuro en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La nula separación de poderes en España

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, está imputado por el Tribunal Supremo por un presunto delito de revelación de secretos, vinculado a la difusión de correos electrónicos relativos a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.

La imputación del fiscal general y el apoyo del Gobierno han provocado una fuerte polémica nacional sobre la independencia del sistema judicial y la influencia política sobre el Ministerio Público. Este caso pone de relieve la fragilidad del diseño constitucional español respecto a la separación real de poderes. Esta configuración hace que la separación de poderes sea más formal que real. Es decir, existe una separación de funciones, pero con significativo influjo mutuo, particularmente desde el Gobierno, lo que ha suscitado críticas sobre la independencia judicial. Además, el Consejo General del Poder Judicial es nombrado por designación política en las Cortes Generales, lo que implica una conexión clara entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

La separación de poderes es uno de los pilares fundamentales del autodenominado Estado de Derecho y de cualquier democracia burguesa consolidada. Sin embargo, en el caso del estado español, esta separación se ha mostrado más como una aspiración teórica que como una realidad práctica. Desde la supuesta Transición hasta hoy, los distintos poderes del Estado —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— han demostrado una interdependencia que pone claramente en entredicho la separación de poderes. En teoría, el Parlamento debería ejercer control sobre el Gobierno. En la práctica, sin embargo, las mayorías parlamentarias son una mera extensión del poder ejecutivo. Los diputados votan generalmente siguiendo las directrices del partido, sin independencia real ni margen para la disidencia. Esto convierte al Congreso en una cámara de resonancia del Gobierno, anulando su función de fiscalización.

El sistema de listas cerradas y bloqueadas refuerza este fenómeno: los diputados no responden ante los ciudadanos, sino ante las cúpulas de sus partidos. De este modo, el Ejecutivo controla de facto al Legislativo, consolidando un poder vertical y disciplinado que diluye el principio de separación de poderes. El caso más alarmante es el del Poder Judicial. Aunque la Constitución del estado español proclama su independencia (art. 117), la realidad demuestra lo contrario. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de los jueces, es elegido en su mayoría por el Parlamento, lo que lo politiza profundamente. Los partidos pactan entre sí los nombramientos de los vocales en función de cuotas ideológicas, lo que socava la credibilidad del órgano y, por extensión, del conjunto de la justicia.

Además, el Tribunal Constitucional, pese a su papel clave como garante de la legalidad, también sufre este proceso de colonización partidista. La falta de separación de poderes en el estado español no es un simple defecto técnico, tiene consecuencias profundas para el propio sistema político. Sin un poder judicial independiente, no hay garantías reales para los derechos fundamentales que la Constitución proclama para la clase obrera, no así para los intereses de la burguesía y los explotadores. Sin un Parlamento autónomo, no hay verdadero control del poder. Y sin órganos reguladores ajenos al juego partidista, no hay instituciones creíbles ni eficaces.

Lo que se consolida, entonces, es una partitocracia: un sistema en el que los partidos mayoritarios colonizan todas las instituciones del Estado, eliminando los contrapesos necesarios para evitar abusos. La separación de poderes en España es, en muchos aspectos, una ficción constitucional. La subordinación del Legislativo al Ejecutivo, y la captura del Judicial por intereses políticos, comprometen seriamente el equilibrio institucional y la calidad democrática de la democracia burguesa.

En el estado español gobierna la dictadura del capital que es perpetuada a costa de estos “defectos de forma”. En su Artículo 38 dice “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad”, blindando el sistema capitalista. También en su Artículo 1, en su título preliminar dice, entre otras lindezas, “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria” y “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, blindando un régimen hereditario iniciado por el dictador Franco y negando así el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación.

Desde el PCOE tenemos claro que, ante esto, la única salida es revolucionaria como ya expusimos en nuestro último Congreso. La dictadura del capital ha de ser derrocada por la dictadura del proletariado. El proletariado organizado y guiado por la vanguardia revolucionaria organizada, el partido comunista, derrocará este régimen que no es más que la continuación del que llevó a cabo el golpe de estado el 18 de julio de 1936 con un toque cosmético que no consigue para nada maquillar ya su forma interesada y partidista. El PCOE te llama a unirte a la revolución social militando en sus filas para defender, frente a la agresión, nuestros intereses de clase.

 

¡Por la demolición de los estamentos burgueses!

¡Por el triunfo de la clase obrera!

¡La única salida es revolucionaria!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Democracia burguesa y democracia proletaria

La bancarrota del capitalismo de todo el mundo, en su fase imperial, pone a trabajar a todos los agentes de la burguesía, a infiltrarse en los movimientos obreros y en los partidos de la izquierda domesticada a base de subvenciones, como el PCE o el PCPE, para introducir argumentos que puedan crear la confusión necesaria para perpetuar la dominación de los explotadores. Uno de los términos que se ven afectados es el de la democracia, cuya etimología sería el poder emanado del pueblo y que la burguesía esgrime obviando su carácter clasista. La democracia que esgrime la burguesía es la democracia en abstracto, la de una ínfima parte de la población, los explotadores y sus secuaces, sobre la inmensa mayoría de la población, los únicos que producen valor, la clase obrera, esto es, la democracia de, por y para los intereses de clase de la burguesía. Para ello se sirve de la democracia en abstracto, como ya dijimos, y la presenta como el único y menos malo de los sistemas.

Ante esto, el PCOE declara que no puede haber democracia con hambre, no puede haber democracia con propiedad privada de los medios de producción, no puede haber democracia con exclusión social, no puede haber democracia con incultura, no puede haber democracia con apropiación privada del trabajo social por parte de una minoría parasitaria, que impone sus intereses privados por la violencia organizada mediante un estado burgués armado hasta los dientes. Y el PCOE no lo repite como un dogma, sino que todas estas consecuencias afectan directamente a la clase social infinitamente más amplia, la clase obrera. Para que nos entendamos, sin manipulación y violencia organizada, ningún colectivo ampliamente mayoritario, en este caso la clase obrera, sería capaz de votar en contra de sus propios intereses condenándose a la esquilmación, el saqueo sistemático y la ignorancia. En este punto, los comunistas tenemos que felicitar a nuestros explotadores por sostenerse mediante la batalla ideológica, cuando la base económica ya no les acompaña. Se trata de una enfermedad que el PCOE cura insuflando conciencia de clase a las amplias masas trabajadoras.

Si partimos de nuevo de la etimología de democracia, entendida como el poder emanado del pueblo, la democracia por definición y por el amplio juego de mayorías, ha de ser proletaria. Esta democracia verdadera no caerá del cielo a nuestros hermanos de clase y su construcción le enfrentará a la resistencia violenta y organizada de los explotadores, que patalearán hasta el último día ante el peligro de la pérdida de sus privilegios. Su consecución y consolidación ocupará toda una época histórica debido a esta resistencia y se suavizará progresivamente cuando desaparezcan los antagonismos de clase, extinguiendo a su vez al estado. En su opúsculo “Democracia burguesa y democracia proletaria”, Lenin (1919), que sirvió para la apertura del I Congreso de la Internacional Comunista, dice así, “La historia enseña que jamás una clase oprimida ha llegado a dominar –y no podría llegar de otro modo– sin pasar por un período de dictadura, durante el cual se apodera del poder político y abate por la fuerza la resistencia desesperada, exasperada, que no se detiene ante cualquier crimen, que siempre le han opuesto los explotadores”. Por eso, hasta que la resistencia burguesa no se abata, la dictadura del proletariado en concreto, frente a la dictadura en abstracto que esgrime la democracia burguesa para legalizar su dictadura burguesa, será la forma que libere y organice a la clase obrera en su emancipación del trabajo vivo frente a la dictadura del capital, será la forma más radical de democracia. Esta democracia proletaria se realizará muy conscientes de que no puede haber democracia con hambre, no puede haber democracia con propiedad privada de los medios de producción, no puede haber democracia con exclusión social, no puede haber democracia con incultura, no puede haber democracia con apropiación privada del trabajo social por parte de una minoría parasitaria y terminará por aplastarla por un proceso dialéctico al que, como dijimos, a la burguesía ya no le corresponde la base económica y sólo se sostiene por la violencia organizada del estado burgués y sus secuaces.

El PCOE habla de democracia y dictadura en concreto, frente a las abstracciones burguesas, habla de método y desarrollo dialéctico y te llama a unirte a sus filas para cumplir la misión histórica del proletariado como sepulturero de la burguesía para la supervivencia de nuestros hermanos de clase.

¡Hacia la democracia proletaria!

¡Por la liberación de nuestros hermanos de clase!

¡Únete a las filas del PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las consecuencias salariales y políticas del sindicalismo amarillo

El término sindicalismo amarillo se refiere a una práctica en la que los líderes sindicales, en lugar de defender los derechos e intereses de los trabajadores, actúan en connivencia con la patronal, el gobierno u otros intereses externos, usualmente a cambio de beneficios personales o privilegios. Este tipo de sindicalismo tiene consecuencias graves para los trabajadores, especialmente en lo que respecta a los sueldos. En esta tesitura, los líderes sindicales no presionan adecuadamente por aumentos salariales y se aceptan condiciones impuestas por la empresa, incluso si son injustas o están por debajo del nivel de inflación. Al no haber aumentos salariales reales, los sueldos quedan rezagados frente a la inflación. El sindicalismo amarillo puede aceptar condiciones de trabajo más flexibles, contratos temporales o subcontratas, afectando los ingresos y la estabilidad de los trabajadores. Esto se traduce en una reducción del poder de compra de la clase trabajadora. En este contexto se crea la aristocracia obrera fruto del favoritismo hacia ciertos grupos o trabajadores cercanos al sindicato, generando diferencias salariales injustificadas.

Frente a todas estas evidencias se cae el relato de que los sueldos no aumentan debido a la baja productividad que esgrimen los capitalistas para no aumentar los salarios y queda claro que el problema radica en la nula actividad sindical de los sindicatos amarillos. Llegados a este punto podemos afirmar que la falta de una verdadera organización sindical tiene un impacto directo y negativo sobre los salarios de los trabajadores, especialmente en contextos donde la negociación colectiva es clave para proteger y mejorar las condiciones laborales. La falta de representación real lleva a la apatía entre los trabajadores, quienes ya no confían en sus dirigentes ni luchan por mejoras salariales. Al ver que los sindicatos no cumplen su función, muchos trabajadores optan por no afiliarse, lo cual debilita el movimiento sindical en general y reduce su capacidad de negociación salarial. Esto debilita aún más el poder colectivo para exigir mejores condiciones y la conciencia de clase de amplios sectores de la clase obrera.

Desde el PCOE trabajamos para recuperar la acción sindical de clase, que es una forma de actividad sindical que se basa en la defensa de los intereses colectivos e históricos de la clase trabajadora, más allá de las reivindicaciones laborales inmediatas. Esta perspectiva se opone a un sindicalismo meramente reformista o corporativista, esto es amarillo, que se centra sólo en mejoras puntuales dentro del sistema capitalista. El PCOE trabaja para fortalecer la FSM (Federación Sindical Mundial) y crear estructuras de poder obrero ante la avaricia de los capitalistas y del Caballo de Troya que representan los sindicatos que ellos subvencionan. También el PCOE atrae a los elementos más avanzados del proletariado consciente hacia el Partido, para pasar de una mera reivindicación económica, que pertenece al sindicato, a una reivindicación política, que pertenece al Partido, y que pone en juego, más allá del mero reformismo, la superación del sistema capitalista y estimula la conciencia de clase de amplias capas de la clase obrera. Este nuevo sistema social, político y económico, que se llama socialismo, pondrá los medios de producción al servicio de la inmensa mayoría productora, destruirá la apropiación privada del trabajo social y superará a un modelo productivo que se ha convertido en una verdadera traba para el desarrollo de las relaciones de producción.

 

¡ABAJO EL SINDICALISMO AMARILLO!

¡HACIA UN SINDICALISMO DE CLASE!

¡CONSTRUYE PODER OBRERO!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La burguesía despoja al ser humano de su capacidad para pensar, de su esencia humana

El pasado 26 de agosto, el periódico norteamericano The New York Times, publicaba la siguiente noticia con este titular:

 

La autora de dicha noticia, Kashmir Hill, reflexionaba sobre el suicidio del adolescente de 16 años norteamericano lo siguiente:

 

Un día después, el 27 de agosto, en la prensa del capital, se publicaba otro artículo periodístico, cuyo titular era el siguiente:

 

 

Haciéndose eco la noticia de una encuesta realizada en Reino Unido, EEUU y 42 países capitalistas más, entre ellos España, realizado por Global Minds entre los años 1993 y 2025. En dicho artículo se dice que “Según el estudio, este cambio se debe a que la salud mental de los jóvenes ha empeorado en comparación con la de las personas mayores. Aunque las causas exactas no están claras, los autores señalan varios factores posibles, como los efectos a largo plazo de la crisis de 2008 en el mercado laboral, la falta de financiación para servicios de salud mental, los desafíos de la pandemia de COVID-19 y el aumento del uso de teléfonos móviles y redes sociales”.

La oficina en España de la agencia de prensa científica Science Media Centre señalaba, con respecto de este estudio al que hemos hecho referencia, lo siguiente: “Hasta ahora, el bienestar percibido seguía una curva en forma de U en función de la edad, disminuyendo –por la preocupación, el estrés o la depresión– hasta que las personas alcanzaban la mediana edad, los 50 años, para luego repuntar hasta la vejez. Con el malestar, la U se invierte y hablamos de la “curva de la infelicidad”, con forma de joroba”.

Según los propios capitalistas, esta es la situación mental de unas sociedades, las que conforman la superestructura de esos estados imperialistas, que evidencian sufrir en sus mentes la inhumanidad de la base económica capitalista, un sistema económico tan criminal y violento que se refleja en la salud mental de esas sociedades, azotando y deshumanizando al ser humano. ¡A eso es lo que los fascistas, como Borrell, llaman el jardín del mundo! A un sistema que hace infelices a la inmensa mayoría de la sociedad, que la aliena, que conduce a muchos adolescentes menores de 18 años al aislamiento y al suicidio.

El capitalismo es un sistema que se fundamenta en el robo y la violencia. La esencia del capitalismo es la apropiación de la riqueza generada por la clase obrera, a la que condena a la pobreza no solo material, sino también espiritual; la esencia del capitalismo es el robo a los pueblos de sus riquezas, es desarraigar al ser humano de su medio ambiente y segarle su historia, esto es, la deshumanización. Por tanto, el capitalismo en su base económica es robo y en su superestructura es la violencia máxima, la deshumanización del ser humano.

Para que los capitalistas puedan dominar el mundo requieren de la confrontación entre los explotados, de nuestra división y atomización. Los capitalistas siempre han tratado de romper la unidad de los trabajadores pues, son conscientes, que sólo con la clase obrera muy fraccionada, atomizada, ellos pueden apropiarse del fruto del trabajo realizado por la humanidad, alejando al productor real de la riqueza de su obra, de su producto, del fruto de su trabajo.

Los capitalistas son plenamente conscientes de que solo hay una realidad objetiva, que es el reflejo en sí del mundo, de las relaciones de producción. Y también son plenamente conscientes de que los sujetos perciben esa realidad objetiva, ese reflejo, y que en ese proceso de percepción subjetiva de la realidad objetiva, del reflejo que es la verdad absoluta, es donde la burguesía debe incidir para distorsionar en los sujetos que conforman el proletariado la percepción de esa realidad objetiva y, en ello, gastan una ingente cantidad de recursos económicos en propaganda, entre los que descuellan periodistas, científicos prostituidos al capital, curánganos y vendidos al capital de todo credo ideológico burgués, siendo los oportunistas – “izquierda” del capital – los que más daño hacen al proletariado y, más concretamente, los oportunistas que son mostrados ante la clase como supuestos comunistas. Es fundamental que el obrero no perciba realmente su realidad objetiva en el proceso de producción, que es la de estar despojado de la propiedad y del control de los medios de producción y, por tanto, a estar obligado a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario que consagra su explotación, que consagra la separación de su trabajo y el fruto que éste da, del reparto social de dicha riqueza, que lo condena a ser un paria de por vida mientras este sistema criminal siga vigente.

Así, pues, la acción sustantiva de los capitalistas para poseer el poder político que les garantiza sostener su criminal base económica capitalista fundamentada en la propiedad privada sobre los medios de producción y, consecuentemente, el robo a la mayoría productora por parte de la minoría parásita burguesa, pivota sobre la manipulación, engaño, desideologización y, en definitiva, deshumanización total del proletariado al objeto de desclasarlo, de atomizarlo, en definitiva de que la alienación sea absoluta para impedir que, como clase, el proletariado adquiera conciencia, esto es, sea capaz de percibir sin distorsión alguna su realidad objetiva.

Hoy los capitalistas se sostienen por lo que denominan la batalla ideológica, por la alienación absoluta de la clase obrera que conduce al proletariado a su fraccionamiento, a su división.

En la labor de dividir al proletariado los capitalistas utilizan la filosofía, inoculándole el idealismo. Por ello, no escatiman recursos en financiar y promocionar la religión y todo tipo de superstición. También utilizan el nacionalismo que sirve a la burguesía, no sólo para dividir al proletariado que es una única clase universal, internacional e internacionalista, sino también para buscar la subordinación del proletariado a la burguesía nacional, siempre en aras de la pervivencia del capitalismo, de la explotación capitalista, que es la verdadera y única patria de la burguesía.

Los medios de comunicación de masas clásicos (desde la radio al cine, pasando por la prensa en papel y la televisión), así como toda la pléyade de pseudointelectuales burgueses – supuestos economistas, profesores, periodistas y todo tipo de lo que denominan “profesional liberal” -, unido a los políticos financiados y al servicio del capital – fundamentalmente los que dicen ser de “izquierda” – y sindicalistas corrompidos y vendidos a los estados burgueses que los alimentan, no solo confunden al proletariado, lo engañan con todo tipo de mentiras que reiteran siguiendo el método del fascista Goebbels, empleando además el revisionismo histórico para reescribir la historia, falsearla, al objeto de engañar al proletariado. Con un proletariado que ignora su pasado, de dónde viene, porque le han borrado su engarce con su historia, que se la han manipulado y deformado completamente llevándola a odiarse a sí misma y negarse, y bajo el dominio ideológico del gran capital, también como consecuencia de la falta de un Movimiento Comunista Internacional que plantee una lucha ideológica sin cuartel y dote al proletariado de una solución organizativa de vanguardia y revolucionaria única para combatir a muerte a la burguesía, el proletariado está a merced de la burguesía, en tanto desconoce su esencia, de dónde viene y, consecuentemente, no puede conocer cuál es su misión histórica, hacia donde tiene que ir y qué mundo y periodo histórico le corresponde construir.

En esta labor de deshumanización del proletariado participan los sistemas educativos de los estados capitalistas – escuelas, institutos y universidades que son auténticos burdeles burgueses donde se prostituye a la ciencia, a la historia y al conocimiento humano-, al objeto de imprimir en el proletariado, desde la infancia, la revisión de la historia de la humanidad hecha por los capitalistas, por sus revisionistas, no solo tratando de borrar todo tipo de engarce de los hijos del proletariado con su papel en la historia que es la de la clase a la que pertenecen, sino también de que adopten una visión metafísica y acientífica de la historia donde asuman la lógica capitalista y, además, la admitan como lo natural, como algo eterno, invencible, todopoderoso, que refleja la naturaleza humana y la relaciona con ese sistema criminal, el capitalismo – formación socioeconómica última de la prehistoria del ser humano que hunde sus raíces en la propiedad privada sobre los medios de producción que divide la sociedad en clases antagónicas – negando a la mayoría social, el proletariado  – que hoy es realmente quien representa a la humanidad, al ser la clase más numerosa, y la única auténticamente revolucionaria en la necesidad de transformación del mundo a su imagen y semejanza, de acuerdo con sus intereses de vida – escribir conscientemente la historia rompiendo el régimen de propiedad privada de los medios de producción por la propiedad social de los mismos, al objeto de construir un mundo sin clases  y, consecuentemente, sin estados y sin violencia, donde la igualdad y el desarrollo humano sean la ley. Una burguesía que en esta labor revisionista de la historia, cardinal para su supervivencia, conduce al proletariado, también, a odiar a la ciencia y el estudio científico y objetivo de la historia de la humanidad, el materialismo histórico, o lo que es lo mismo, conduce a odiar a la ciencia integral de conocimiento del mundo, la ciencia del marxismo-leninismo que es la ciencia que dota al proletariado de las armas científicas y del conocimiento para comprender el mundo, su materialidad, y le muestra su papel histórico como constructor de un mundo hecho a su imagen y semejanza, la ciencia que le emancipa de la prehistoria humana de explotación del hombre por el hombre y le desbroza el camino de la construcción consciente de la historia humana liberada la humanidad de la explotación capitalista, armonizando relaciones de producción y fuerzas productivas así como la relación del hombre con la naturaleza de la que forma parte.

En el último siglo la burguesía ha manipulado a las masas como jamás se hizo en ningún otro periodo de la historia por parte de la clase opresora contra la clase oprimida. La labor ideológica del capital durante el último siglo ha sido constante, sembrando el anticomunismo para cosechar el fascismo, algo, por otro lado, lógico y que hace cierta la tautología leninista de que el desarrollo del monopolio en lo económico conduce a la reacción, al fascismo, en lo político. En esta labor de manipulación ideológica han predominado las mentiras y el revisionismo, sembrando todo tipo de prejuicio en las masas proletarias, contribuyendo a ello de manera decisiva el oportunismo, responsable en una gran parte de inocular la ideología burguesa, y todo su arsenal de mentiras e infamias, en el seno del proletariado. Ello es reconocido por los propios fascistas, como por ejemplo, el periodista franquista Emilio Romero, que afirmaba, con toda la razón, que “la derecha gobierna para doscientas familias y eso no da para votos suficientes, por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir”. Y ciertamente, el trabajo de la “izquierda” del régimen, del oportunismo, ha sido, sin lugar a duda, la más criminal y canallesca.

La suma de décadas de manipulación masiva y engaños a través de los medios de comunicación del capital, de los sistemas educativos y sus instituciones, de Hollywood, acentuado todo ello por el avance del oportunismo y la desaparición del campo del socialismo, convirtió el mundo en un inmenso laboratorio, emulando a Pavlov, sin embargo, en lugar de perros con quien se experimenta es con los cerebros de los proletarios.

La alimentación de todo tipo de propaganda anticomunista, de todas las mentiras vertidas contra la URSS y otros países socialistas, de todo el revisionismo histórico practicado, de todo el oportunismo vilipendiando todo aquello que cuestionara el orden imperialista y la “democracia” burguesa atizando desde, supuestamente, las filas del proletariado, de la “izquierda”, todo aquello que oliera a socialismo real, a marxismo-leninismo, en definitiva, todos esos reflejos o estímulos condicionados – la propaganda reaccionaria, el anticomunismo  que sería la campana que empleaba Pavlov con los perros con los que experimentaba antes de dar la comida a los animales– en lo que los propios fascistas hablan hoy como “guerra cultural”, o lo que es lo mismo, la batalla ideológica, lleva a una gran parte del proletariado a la aceptación plena del capitalismo y al repudio y odio hacia el marxismo-leninismo. O lo que es lo mismo, el sistema de propaganda anticomunista – a través de todo el arsenal burgués en la batalla ideológica contra el proletariado – (reflejo condicionado, la campana que sonaba antes de que en el laboratorio Pavlov pusiera la comida a los perros con los que experimentaba), hace que una gran parte del proletariado, huérfano de organización comunista que le haga llegar su verdad objetiva con respecto a su posición de clase, rechace y odie todo aquello que huela comunista (reflejo incondicionado, la reacción que tenían los perros de Pavlov tras escuchar la campana que antecedía a la comida y empezaban a salivar como consecuencia del sonido previo de la campana). De este modo, la burguesía no sólo engaña al proletariado, sino que determina la forma de actuar de parte del proletariado empleando lo que en psicología se denomina neoconductismo, la depuración del conductismo realizada por el norteamericano Burrhus Frederic Skinner desde la década de los 40s del siglo XX, antesala del cognitivismo que es la evolución del neoconductismo a la época de la computación, del desarrollo de las TIC y los avances neurológicos que, desde el individualismo, y confrontando por completo al materialismo al negar la causalidad, persigue determinar la conducta y la conciencia de los sujetos pertenecientes a la clase proletaria. De tal forma que la burguesía mediante el cognitivismo, interrelacionando conciencia-conducta-medio ambiente, determina la forma no solo de actuar, sino de interrelacionarse y de cavilar en virtud de todo el arsenal de mentiras vertidas por el capital a través de sus medios propagandísticos que hemos enumerado anteriormente, de todo su revisionismo histórico. Y la forma de razonar, de pensar, que inocula el burgués al proletario le muestra que el producto de ese proceso atiende a la finalidad teleológica de la satisfacción de los intereses y los valores burgueses, retroalimentados por la sociedad burguesa en el sujeto, para que su conducta (su actuar) vaya en consonancia con los intereses de clase de la burguesía, de la que el proletario en su alienación, se considera parte.

El cognitivismo empleado por los capitalistas para apropiarse de la conducta y de la conciencia del proletario se apoya, por un lado, en el individualismo y, por otro, en la teleología, que es la parte de la metafísica que estudia las causas finales y, consecuentemente, idealismo. La teleología considera el Universo como un orden de fines que las cosas tienden a realizar, negando la causalidad o sucesión de causas y efectos y, por lo tanto, negando la materialidad del universo y las leyes del movimiento o la dialéctica de la materia. Por tanto, el cognitivismo no solo es antagónico al marxismo-leninismo, es su negación, sino que además es reaccionario y anticientífico.

El desarrollo de la tecnología de la información y de las comunicaciones (TIC), concretamente de las redes sociales, los sistemas de Big Data, unido a la desaparición de la URSS y, con ella, de la referencia comunista a nivel internacional, ha llevado a los capitalistas no solo a profundizar en el engaño, en el revisionismo histórico, sino que dan un paso más, en el proceso de manipulación de las mentes del proletariado, siendo más profunda y sofisticada la forma de interferir y determinar la manera de pensar y reflexionar del proletario para que actúe conforme a los intereses del capital y, en consecuencia, en contra de los intereses de su propia clase, escorándolo y dirigiéndolo hacia la reacción, el fascismo que, como consecuencia de lo que hemos descrito, en partes del proletariado alienado es la desembocadura normal del proceso de alienación al que ha sido sometido. Un fascismo “rejuvenecido” o adaptado a los tiempos de la inteligencia artificial, bajo las etiquetas del transhumanismo y del posthumanismo, dictado por los dueños del mundo como Musk, Gates, Zuckerberg y sus peones destacados como Kurzweil, que buscan acumular la mayor riqueza posible despojando absolutamente de todo al ser humano, inclusive su pensamiento y sus vidas, condenado a la indigencia material y espiritual, en la más absoluta deshumanización. A estos fascistas del siglo XXI sus medios de manipulación de masas los denominan “filántropos” cuando no son más que reaccionarios que buscan la concentración máxima del capital en sus manos y la socialización máxima de la pobreza.

Un fascismo el predicado por los monopolios, a cuyos amos llaman “filántropos”, ve en el desarrollo tecnológico un instrumento poderoso no solo de control del ser humano, sino de adueñamiento completo de éste y su voluntad, cuando no de la sustitución de una parte del proletariado por máquinas o la intención de robotizar humanos (Cyborgs) de tal modo que el ser humano y su vida sea una maquina más propiedad de los monopolios, que no disponga de libre albedrío.

Mientras los medios de producción se hallen en manos de la burguesía, mientras no se derroque el capitalismo y se pongan los medios de producción y el desarrollo tecnológico en manos del proletariado, que es la humanidad, el mundo va flechado hacia su desaparición. Únicamente el proletariado puede salvar a la humanidad de la barbarie, puede hacer que el humanismo se imponga, puede hacer que el ser humano pueda emanciparse y conquistar mayores grados de libertad, que retrocede en cada momento que todavía pervive el imperialismo.

Sin embargo, el proletariado no puede romper los grilletes que el imperialismo le imponen, de la deshumanización y embrutecimiento al que es sometido por los capitalistas, sin que se desarrolle su instrumento de emancipación, el Partido Comunista Obrero Español, capaz de mostrarle la ciencia para que el proletario pueda romper las cadenas que le oprimen y ver el mundo material del que forma parte y del que es sujeto activo y creador, de una forma realmente objetiva, y poder así actuar en libertad. Esa ciencia, ese arma, es el marxismo-leninismo que es la negación de la barbarie imperialista que condena al ser humano a perder su esencia, su humanismo. Sin duda, el mundo hoy se encuentra en la disyuntiva histórica en que o se derroca el capitalismo que hoy es un sistema criminal que conduce a la barbarie y se impone el socialismo como paso previo hacia el comunismo, hacia un mundo donde el ser humano sea el centro del mundo y escriba conscientemente su historia, o la humanidad desaparecerá.

 

¡ROMPAMOS LOS GRILLETES QUE NOS OPRIMEN A LOS PROLETARIOS Y NOS NIEGAN LA DIGNIDAD HUMANA, DERROQUEMOS EL IMPERIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡FORTALECE EL INSTRUMENTO DE LA REVOLUCIÓN, ORGANÍZATE EN EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

 

Madrid, 8 de septiembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La vivienda como reflejo de la bancarrota imperialista

El problema de la vivienda es uno de los asuntos donde más se manifiesta la bancarrota del capital. Dicha necesidad básica es un objeto de especulación cada vez mayor. Recientemente, un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE) alerta de que solamente un 15,2% de los jóvenes pueden emanciparse, pues para vivir en solitario deben destinar casi todo su salario a pagar el alquiler.

En un artículo de Fedea se señala que los jóvenes de entre 20 y 24 años recibieron un salario medio mucho menor que la media nacional, concretamente un 45% menos. Para ello se han servido de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el INE en mayo de 2025.  De hecho, el informe del Ministerio de Trabajo llamado Jóvenes y mercado de trabajo, del primer trimestre de 2025, señala que en el cuarto trimestre de 2024 la tasa de temporalidad de los jóvenes de 16 a 29 años era del 33,6% y la del trabajo a tiempo parcial en el mismo rango de edad era del 26,7%. También entre los 16 y los 29 años, la tasa de parcialidad involuntaria, es decir, de quienes tienen un contrato parcial porque es lo que han podido conseguir, era del 39,2%, y la tasa de temporalidad involuntaria en España del 40,4%.

Según datos del Banco de España, el 56,6% de los hogares arrendados tenía como referente en 2023 a personas de 30 años o menos, y en 2007 era de 32,2%. En el caso de edades comprendidas entre 30 y 44 años, representan el 34,3% de los hogares en alquiler, mientras que en 2007 eran el 18,1%. En general viven en alquiler, en mayor medida, quienes tienen un contrato temporal (35,8%), los desempleados (32,9%) y van en aumento quienes tienen contrato indefinido (23,3%, frente al 13% en 2008). Es más, en referencia a la situación de los hogares arrendados, casi 4 de cada 10 que viven en alquiler destinan más del 40% de ingresos al gasto en vivienda, lo que incluye la cuota mensual y suministros básicos.

Se puede observar la relación entre el aumento del trabajo precario, la temporalidad, el desempleo y la incapacidad para acceder a una vivienda en propiedad, teniendo que recurrir al alquiler compartido, con una tendencia creciente. La situación de los jóvenes obreros es el reflejo de la putrefacción actual del imperialismo.

El precio medio del alquiler subió en mayo de este año un 13% respecto del mismo mes en 2024, según un estudio de pisos.com. El proletariado ha sido testigo del aumento de precios sin control en esta necesidad básica, y no puede escapar a sus nefastas consecuencias mientras se encuentre en las garras del capital. Según un estudio de la Fundación AFI Emilio Ontiveros, casi cuatro quintas partes del 10% más rico de la población en España recibirá una herencia, frente a menos de un tercio del 10% más pobre. El estudio señala que casi 4 de cada 10 pisos están en manos de los más ricos.

Un “experto”, según el último estudio mencionado, señala que: “Es un círculo vicioso. La única forma de romperlo es mediante unas nuevas reglas fiscales. No hay grandes soluciones, ni grandes inventos. Históricamente, este tipo de situaciones se han conseguido romper mediante una fiscalidad que permita que las viviendas no sigan redistribuyéndose hacia arriba a la velocidad de lo que lo están haciendo.” Se acompaña el nombre de dicho “experto” de una pomposidad, indicando que es “doctor en antropología económica y codirector del Instituto de Investigación Urbana” para validar tamaña estupidez.

La gran mayoría de la población, que es la clase obrera, tiene cada vez más dificultades para llegar a fin de mes y obtener sus medios de subsistencia, pero un “experto” dice que el problema de que un puñado de parásitos se enriquezca con una necesidad básica, sin que exista en absoluto ninguna razón para poner dinero en sus manos a cambio de vivir bajo techo, se soluciona “mediante unas nuevas reformas fiscales”. No solo eso, sino que asegura que históricamente se ha resuelto con medidas fiscales. Si anteriormente ya se ha “resuelto” así, ¿por qué continúa siendo un problema? ¿Por qué no para de empeorar? Y si, según su relato, la historia ha demostrado que esa es la solución, ¿por qué hacen falta “nuevas reglas” si ya funcionaba? ¿No será que la historia demuestra, precisamente, que la fiscalidad se va adaptando a las necesidades del capital financiero? ¿No sabe que ha de cambiarse continuamente porque no existe para responder a las necesidades del proletariado?

El año pasado hubo más de 640.000 compraventas, más de 220.000 fueron al contado, es decir, sin necesidad de hipoteca. Según el Colegio de Registradores, empresas y fondos de inversión están detrás del 12% del total de compraventas de 2024. Según los datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, los extranjeros representan el 18,4% de las transacciones, de los cuales el 44% son no residentes y suelen comprar por mayor precio que quienes residen en España.

Indica un estudio de Fotocasa que del total de los compradores particulares, el 35% lo hizo al contado, desglosándose de la siguiente manera: un 17% compró con ahorros, un 10% con ayuda familiar y un 7% vendiendo una casa en propiedad. En el caso del 65% de los particulares que sí necesitaron hipoteca: el 54% recibió un préstamo bancario, y el 12% necesitó combinar éste con ayuda familiar.

Según Idealista, usando datos de Unión de Créditos Inmobiliarios, los extranjeros no residentes son, en su mayoría, ejecutivos y empresarios. No hay cifras en relación al número total de empresarios que compran sin necesidad de hipoteca, pero sí es seguro que hace falta un alto poder adquisitivo, y así lo demuestran estos compradores, pues no está al alcance de la aplastante mayoría de la población acceder de esa manera a una vivienda, y menos aún de los asalariados. No olvidemos que los desahucios volvieron a aumentar en 2024, incluidas las ejecuciones hipotecarias, con lo cual muchos pierden su vivienda mientras otros adquieren más propiedades.

Así, revelan los datos del Catastro que, mientras que en 2015 había 15.251.967 personas con una propiedad, en 2024 pasaron a ser 14.980.259 en esta categoría, lo cual refleja un descenso de 271.780 personas. La Estadística de Hipotecas del INE del primer trimestre de 2024 indica que en ese periodo el 60% de las transacciones se realizaron al contado. De este modo tenemos que, por un lado, muchos proletarios van perdiendo su propiedad por incapacidad para pagar la hipoteca y, por otro, quienes ya eran propietarios de un inmueble y adquieren otro pasan a otra categoría, y por tanto dejan de aparecer en la cifra señalada más arriba por el Catastro en 2015.

El precio de la vivienda ha aumentado casi un 15% en España según el INE, en comparación con el anterior periodo de 2024. Cada vez es más difícil el acceso a la vivienda para la clase obrera, mientras la burguesía no deja de especular con esta necesidad esencial, pues los grandes tenedores controlan el 9% del parque total de alquiler. Datos de un estudio de Civio señalan que Blackstone es el segundo mayor propietario, solo detrás de Caixabank.

Según datos del Observatorio CODE, Blackstone, Cerberus y Lone Star, todos fondos de inversión, adquirieron más de 400.000 viviendas en los últimos años. Parte de esas compras se hacen con el préstamo de otro fondo buitre, BlackRock. Este último es uno de los grandes accionistas en empresas del IBEX, y hay que tener en cuenta que tiene participaciones en los grandes bancos, entre otros, por tanto no solo posee viviendas a través de sus sociedades sino que se beneficia de parte de las rentas que cobran bancos y empresas en las que tiene acciones. Se lucra de la vivienda a un nivel descomunal, directa e indirectamente. Ese es, en definitiva, el objetivo de cualquier empresa, banco o fondo buitre en relación a la vivienda.

La lógica del mercado es obtener el mayor lucro posible con los frutos del trabajo ajeno, y convertir necesidad en demanda. De hecho, el Informe Anual 2023 del Banco de España indica que casi la mitad de las viviendas vacías en España se encuentran en municipios de menos de 10.000 habitantes. La separación abismal entre el desarrollo de la ciudad y del campo da como resultado la mayor concentración del trabajo en las grandes ciudades y la periferia cercana, así que, siguiendo con dicha lógica, las casas que quedan en esos municipios menos poblados no interesan tanto y no entran en la oferta, lo que hace aumentar la proporción de la demanda y que suban los precios de las que están en el mercado. De hecho, en el juego de la especulación también entra comprar viviendas que no se van a usar por el momento, para disminuir la oferta en relación a la demanda y poder alquilar o vender más caro.

En este sentido, según el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda, en 2024 se terminaron de construir 100.980 viviendas; en 2023, 83.320. Hay registros de las últimas dos décadas en las que, con sus altibajos debidos a las crisis, no se ha dejado de edificar para beneficio de las constructoras. La burguesía coloca espejismos en su prensa y se celebra como algo positivo, pero ya hemos visto el perfil de los compradores de vivienda y cómo empresas, bancos y fondos buitre van englobando el mercado. Aun con el alto porcentaje de viviendas vacías, se construye para aumentar la oferta en lugares estratégicos donde se concentra mayor demanda y atraer a posibles compradores o inquilinos, y aun así, según los datos del Ministerio de Vivienda, hay 455.280 casas nuevas sin vender. No responde a la necesidad de vivienda, sino a la necesidad de los parásitos y de sus tácticas especulativas.

Para aumentar la oferta de viviendas en alquiler, se usará el Estado para proporcionar un seguro contra impagos. Muchos propietarios no ponen su segunda propiedad en el mercado por miedo a no obtener la renta, y por ello se ofrece seguridad a quien se lucra con la vivienda, ignorándose de tal modo la necesidad que, conscientes del grave problema que existe en relación al poder adquisitivo y la precariedad del trabajo, se da por hecho que habrá impagos y se naturaliza. Garantía para el propietario, demonización del inquilino, al cual se le coloca en la categoría de potencialmente moroso o desequilibrado que puede romper los bienes de la vivienda. El parásito debe ser mimado, y el necesitado de casa, controlado.

Pero, ¿por qué iba a importarle al Estado la seguridad del inmueble de pequeños propietarios? En primer lugar, y como ya se ha explicado, al aumentar la oferta baja el precio al menos temporalmente, y por tanto habrá mayor accesibilidad al alquiler en general. Eso significa que también las viviendas en manos de empresas, bancos, fondos buitre y rentistas particulares tendrán más probabilidad de alquilarse, y así lucrarse. En segundo lugar, para poder reclamar el aval, el propietario ha de ajustar la renta al índice que limita los precios, y el fondo del aval del Estado se pretende gestionar a través de aseguradoras que también sacarán tajada. En tercer lugar, la burocracia puede dar como resultado pagos menores a los esperados y lograr que se perciba esa vivienda como un lastre, optando por vender para no repetir la “mala experiencia”, cosa que pueden aprovechar grandes tenedores para apropiarse de más casas.

 

No olvidemos que, como se ha señalado ya, de antemano tienen en cuenta la realidad de los casos de impago y desahucios. Evidentemente, la burguesía sabe que el proletariado pierde y seguirá perdiendo poder de compra, y pretende solucionar el problema engullendo todo el parque de viviendas posible y sacando de la ecuación a quien no pueda competir para que ceda su propiedad. Quien menos importa es quien necesita un hogar. No tratan de solucionar el problema de acceso a la vivienda; tratan de ganar una carrera en la que se concentra cada vez más vivienda en menos manos y obtener toda la ganancia posible con ello. Se persigue, paso a paso, el monopolio; controlar el mercado; acaparar la demanda.

Las compras al contado se hacen como inversión ante las futuras e inevitables crisis, ya que todo el mundo necesita una vivienda y poseerlas es lo que la burguesía llama activos. Asegura fuentes de ingresos a costa del trabajo del proletariado, absorbiendo salarios.

La burguesía usa otra de sus cartas más recurrentes ante las crisis, para procurar una escasa compensación cuando una gran parte del proletariado no puede procurarse lo más básico: la beneficencia. Enfrentan parcialmente los casos de miseria, pero no buscan el bienestar social, y mucho menos van a la raíz del problema para solucionarlo. Canarias es un ejemplo de ello, donde la ONG Provivienda compra casas para alquilarlas a “precios asequibles”. Al comprar inmuebles, ya beneficia a los propietarios de éstos, a los parásitos que reproducen el problema. Pero además estos buitres que se hacen llamar altruistas consiguen fuentes de ingresos, cobrando una renta a quienes ellos mismos tachan de “personas en situación de vulnerabilidad”, y comprometiéndolos a un contrato de varios años. ¿Qué ocurrirá si no pueden pagar o su situación empeora al finalizar el contrato?

Provivienda dice que el problema es la falta de vivienda “asequible”. No, el problema es la propiedad privada de los medios de producción, y como consecuencia la vivienda es otra mercancía para especular, hecha por la clase obrera como todo lo producido en la sociedad, y la misma debe perder gran parte de su sustento para que otros que no producen obtengan ganancias. Y por otra parte, se normaliza aspirar a una segunda vivienda para apropiarse del salario de otros, por el mero hecho de tenerla en propiedad.

En Mallorca, el Govern destinará un millón de euros que gestionará la ONG de turno que “acompaña” en el proceso de “inserción” a familias vulnerables. Es una manera indirecta de inyectar dinero a propietarios, y la enésima prueba de colaboración entre ONG e instituciones burguesas, a pesar de que las primeras se hacen llamar “no gubernamental”. En Murcia se puede observar otro ejemplo de colaboración entre los representantes de los capitalistas y los buitres “sin ánimo de lucro”, destinando 2,3 millones este año para beneficio de especuladores. Los paliativos son el objetivo de estos actos en los que, temporalmente y a pequeña escala, se da un soporte al proletariado usando una parte de lo que previamente se le ha arrebatado. En las formas se hace por los necesitados, pero en el contenido sale beneficiado el propietario en cuestión, ya sea particular o empresa.

Mientras la clase obrera vive explotada y con dificultad, la burguesía llena sus bolsillos y accede a toda la riqueza generada con trabajo ajeno. Mientras los salarios están congelados, la burguesía obtiene mayor plusvalor. Arrebatar al proletariado cada vez más frutos del trabajo es el rol del empresario, y lo que se necesita para subsistir es cada vez más caro. Las crisis de dinero de estos parásitos las paga la clase que todo lo produce a cambio de migajas. Las pérdidas por sobreproducción y su efecto dominó en las inversiones tienen como resultado mayor fagocitación de los monopolios. Pero no pueden evitar que se resquebraje su sistema, y en la búsqueda de fórmulas para ralentizar la descomposición del capital, solo les queda la especulación y la inyección de liquidez ficticia que aumenta la inflación, pues esa enorme cantidad de masa monetaria no va acompañada del mismo nivel de mercancías producidas.

La única solución para el problema de la vivienda es el mismo que para los demás: la socialización de los medios de producción. Para ello es menester la organización de la clase obrera abriendo una brecha cada vez mayor al capital. ¿Acaso pagar a un rentista, banco o empresa hace que una casa no se derrumbe? ¿La han construido los propietarios con sus manos especialmente para quien vive en ella? No existe ningún motivo más allá del mero lucro; de la normalización de la propiedad privada de los medios de producción, y de obtener ganancia con los frutos del trabajo ajeno.

El proletariado genera toda la riqueza y un valor muy superior a lo que recibe en pago. Sin dicha clase social no habría producción ni servicios. Un uso racional de la producción nos lleva a la vivienda como necesidad para habitar en ella sin pagar nada a nadie. Nadie tiene por qué lucrarse de la existencia de un hogar, al igual que nadie tiene que sacar ganancia del trabajo de otros, en detrimento de la retribución que reciben dichos trabajadores. Lo que hace posible la existencia de todo lo que existe en la sociedad es el trabajo, y todo el que contribuye al trabajo social debe tener el acceso correspondiente a la riqueza.

En todo este despropósito que construye con base de barro el capitalismo, un trabajador produce una gran cantidad de valor y recibe miseria, y aun con un salario superior a la media los pagos a distintos parásitos por todo lo necesario para vivir impiden la adquisición de una vivienda, mientras otros, bien por parasitación del trabajo ajeno, bien por herencia o por condiciones más propicias para ello, obtiene más de un inmueble y, enajenándose de los demás en una sociedad donde es ley la apropiación indebida, asume que es legítimo arrancar parte del salario a otros a cambio de un techo que posee y le sobra, a diferencia de otros que ni trabajando pueden tener uno por la desigualdad imperante, y pueden tener mucho menos incluso produciendo mucho más que el dueño de la vivienda.

La clase obrera no podrá salir del bucle de la miseria mientras esté atada al capital. La atomización del proletariado es esencial para el dominio burgués, y solo encaminar todos los esfuerzos hacia la lucha de clases consciente y organizada podrá resultar en la toma del poder político. La vivienda seguirá siendo una mercancía sin importar las reformas, apariencias o discursos de la burguesía y sus lacayos. El control obrero de la vivienda, así como de los medios de producción, es lo único que garantizará un hogar para quien lo necesite. El trabajo y el uso de todos los recursos han de planificarse y centralizarse para poner en el centro las necesidades humanas.

Por separado la clase obrera solo ve acrecentarse la miseria y extenderse los problemas, que van alcanzando a la gran mayoría mientras una minoría parásita se mantiene a salvo y viviendo en la sobreabundancia que generan otros. Todas las luchas deben unirse en una contra el capital, porque todos los males de la sociedad tienen la misma raíz: el capitalismo. Solo el proletariado organizado y consciente puede luchar por sus intereses como clase y obtener lo que es suyo, es decir, toda la riqueza. Ni ONG, ni parlamentos, ni leyes burguesas: un Frente Único del Pueblo será el germen para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




¿Ha fracasado el socialismo?

Ante la pregunta de si ha fracasado el socialismo, si éste es inviable en la práctica, deberemos preguntarnos en primer lugar ¿por qué se gasta la burguesía centenares de millones de dólares en despotricar y combatirlo en una guerra sin cuartel y por todos los medios? Los capitalistas son conscientes de la importancia de la lucha ideológica y todo lo apuestan a ella en este momento de completa bancarrota económica y política. Y en los momentos actuales, como en el pasado, lo vierten todo al fascismo para sostener su sistema caduco y criminal. No hará falta recordar que el único motivo de existencia del Estado burgués no es otro que el de ser el instrumento de la burguesía para oprimir y someter al proletariado, para perpetuar por la fuerza el sistema de dominación de la minoritaria clase en el poder sobre la mayoritaria clase explotada. Hay que recordar que la burguesía, que lanza y financia estos mensajes, tuvo que servirse de varios intentos en distintas revoluciones burguesas para desterrar por completo las relaciones feudales y no por eso se la consideró fracasada. Llegados a este punto, debemos decir que las condiciones para la tercera revolución proletaria están dadas, tras la Comuna de París y los setenta años de la experiencia soviética. Y lo decimos porque las relaciones de producción se han convertido en una traba para el desarrollo de los medios de producción y el desarrollo humano. Dejamos el enlace de la resolución de nuestro Comité Central como ejemplo de lo que decimos.

¿LA ALTERNATIVA ES EL SOCIALISMO?

Para responder a esta pregunta debemos resolver primero qué es una revolución socialista. Una revolución socialista es un cambio radical en la estructura de poder de una sociedad, liderado por el proletariado, con el objetivo de abolir la propiedad privada de los medios de producción, eliminar las clases sociales y construir un Estado socialista orientado hacia una economía planificada y la plena igualdad social basado en la aplicación de la ciencia marxista-leninista.  Es dar la posibilidad del pleno desarrollo humano a las masas laboriosas de las que el capitalismo se ha convertido en una traba insalvable. En esta dicotomía con la burguesía, el proletariado tiene que conquistar el poder mediante métodos revolucionarios.

¿QUÉ NECESITA EL PROLETARIADO PARA TRIUNFAR?

Sin el Partido jamás hubiera habido revolución, no sólo es condición sine qua non para poder llevarse a término una revolución socialista sino, también, para poder desarrollar el socialismo. Sin embargo, el Partido no nace en una burbuja, ni se desarrolla en una urna de cristal, sino que se desenvuelve y desarrolla en una sociedad clasista, donde rige la lucha de clases, también en su seno. En el desarrollo de la revolución, el Partido nunca dejará de ser el blanco del enemigo, la burguesía, cuyo objetivo no es otro que su liquidación por la vía de la corrupción ideológica, del oportunismo, del arribismo.

¿QUÉ OCURRIÓ ENTONCES EN LA URSS?

Lenin destacaba que, una vez tomado el poder por parte del proletariado, durante mucho tiempo la burguesía seguía siendo más fuerte. La toma del poder por parte del proletariado no extingue la lucha de clases. Cuando el imperialismo enfrentó a la Unión Soviética entendió que no podía vencer por la guerra directa y que debía enfrentarla mediante la guerra ideológica de la que siempre se ha servido. El imperialismo atacó por la corrupción del Partido Comunista, desnaturalizándolo, infiltrando elementos contrarrevolucionarios muy bien retribuidos. El resultado fue la línea revisionista que acató en el XX Congreso de la mano de Khruschev y su “Discurso Secreto” en el que demolió las bases creadas de la sociedad socialista y los estropicios derivados de los que la URSS nunca más pudo reponerse. Por eso destacamos la importancia del partido comunista y su lucha a muerte contra la burguesía y el revisionismo, que es su Caballo de Troya. En la carta de Lasalle a Marx (1852) se dice “La lucha interna en el partido le da fuerza y vitalidad. La prueba más grande de la debilidad del partido es la amorfia y la ausencia de fronteras bien delimitadas. El partido se fortalece depurándose”.

En el estado español este partido se llama PCOE, partido que desde su fundación ha llevado una lucha a muerte contra el revisionismo y el oportunismo. Nuestro Partido abraza fielmente la ciencia del marxismo-leninismo y la hace llegar mediante la ligazón con las masas. El imperialismo, última fase del capitalismo, es el tiempo de la revolución proletaria y, como dijimos, las condiciones ya están dadas. La viabilidad del socialismo se demostrará esta vez con la experiencia acumulada, lo que nos volverá menos vulnerables porque es un hecho ineludible debido a la traba insalvable que representa el capitalismo para el desarrollo de la humanidad. En la maduración de estas condiciones trabaja el PCOE, recoge los elementos más avanzados del proletariado revolucionario y te llama a conquistar con nosotros la misión histórica reservada al proletariado, la revolución socialista.

 

¡El socialismo es ahora!

¡Milita en el PCOE!

¡Socialismo o barbarie!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fin de la prostitución

En el prólogo a la “Contribución a la Crítica de la Economía Política” (1859), Karl Marx, indica lo siguiente:

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

En la fase del capitalismo actual, éste ya ha cumplido su misión en la historia, revolucionar los medios de producción, hasta tal punto que el sistema económico se ha convertido en una traba para el desarrollo de las relaciones de producción y amenazan con multiplicar el ejército industrial de reserva, el hambre y la cremación de millones de seres humanos mediante las guerras. El momento que Karl Marx anunciaba “vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización” ya se ha dado. Esto provocará cambios en la superestructura, que en la teoría marxista se refiere al conjunto de instituciones y formas de conciencia que surgen de la base económica de la sociedad, influyendo en su organización y funcionamiento. Y al capitalismo actual sólo le queda jugar su carta hacia el fascismo, la guerra y la explotación más absoluta.

La actual superestructura capitalista está viciada de muchos males irresolubles como pueden ser las condiciones de exclusión y esclavitud que vulneran los derechos de las personas. En una de sus múltiples exclusiones es la mujer la que queda excluida y se ve abocada a convertir su sexualidad en una mercancía para sobrevivir mediante la prostitución.

Hace un tiempo, el autoproclamado “gobierno más progresista de la historia” lanzaba una propuesta de Ley Orgánica para abolir la prostitución. Luego hemos tenido conocimiento del uso de la prostitución sistemática por parte de varios ministros y colaboradores que tenían que sacar la Ley Orgánica adelante, lo que nos da ejemplo de la catadura moral de las instituciones y formas de conciencia que surgen de la base económica de la sociedad bajo el capitalismo, influyendo en su organización y funcionamiento, su completa inviabilidad para abolirla.

La prostitución es un elemento que nace de la opresión histórica de la mujer bajo el patriarcado burgués y la convierte en una mercancía más, es inherente a él. Por lo que decimos más arriba, para abolir la prostitución, la superestructura que genera el capitalismo debe ser completamente demolida por una base económica nueva, sino es imposible. Tampoco se puede actuar sobre un marco de exclusión si no se actúa sobre el conjunto de las demás violencias, por lo que para terminar con la prostitución el capitalismo debe ser completamente demolido. El intento de este gobierno lo deja claro. El reformismo es incapaz de humanizar al capitalismo pues su esencia es criminal y asesina y la única salida es revolucionaria.

El PCOE conoce la solución para abolir la prostitución que no es otro que la demolición del sistema económico burgués. Mientras exista el capitalismo y el patriarcado que de él dimana, existirá la explotación sobre la mujer. Por lo tanto, esta lucha debe ir a la par de nuestra liberación como clase y debe mandar al sistema productivo que lo perpetúa al estercolero de la historia, por criminal y porque ya ha cumplido con su misión histórica.

En el PCOE trabajamos para organizar la revolución de la clase obrera en toda su dimensión y somos conscientes de que las condiciones para la revolución ya están dadas como queda claro más arriba. La prostitución es otro de los miles de síntomas de un sistema profundamente enfermo y para ello llamamos a la parte más avanzada del proletariado consciente a unirse a nuestras filas en la liberación de la clase obrera en todos los frentes de explotación. El resultado será una sociedad donde la esclavitud asalariada y el patriarcado serán eliminados de raíz y darán paso a una sociedad sin explotación del hombre por el hombre y liberarán a la mujer de convertirse en una propiedad que se puede mercantilizar. La mujer conquistará su carácter de pleno derecho bajo el socialismo que desde el PCOE llamamos a construir.

 

¡El fin de la prostitución es el fin del capitalismo!

¡Construye la revolución en el PCOE!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)