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El imperialismo es el mayor peligro para la humanidad

El mundo vive sin sorpresa un nuevo atropello de la potencia más criminal que ha parido la historia, EEUU, contra Irán, no dudando para ello en violar el derecho internacional que, sin lugar a dudas, es una entelequia donde las potencias imperialistas son las primeras que lo incumplen.

Donald Trump, el hombre que iba a acabar en 24 horas con el conflicto en Ucrania, y que prometió en la campaña electoral a los norteamericanos no meter a EEUU en guerras, constata como su palabra no vale absolutamente nada, algo por otro lado que no sorprende a nadie pues la mentira, la estafa y el robo son la esencia del capitalista, del burgués.

La agresión militar estadounidense contra la integridad territorial y la soberanía nacional del estado iraní, llevada a cabo en colusión con el régimen genocida israelí, muestra una vez más la profundidad de la depravación que gobierna la política exterior de EEUU y revela el grado de desprecio que alberga la clase dirigente estadounidense hacia cualquier pueblo, así como también manifiesta la necesidad de intervenir militarmente en primera persona ante la situación de descomposición interna de su socio sionista acelerado por su política belicista.

EEUU, que está comprobando como pierde influencia en el mundo en detrimento de las potencias BRICS, como por ejemplo ocurre en África o, también, en Oriente Próximo, debe salir en defensa de su estado satélite sionista a través del que pretende reordenar dicha zona y tratar de controlar los recursos energéticos de la zona en su favor.

El Partido Comunista Obrero Español condena de manera firme la agresión imperialista de EEUU a Irán, así como señalamos a EEUU, y la UE, como corresponsables del genocidio contra el pueblo palestino perpetrado por su marioneta sionista.

Únicamente el proletariado, armado con el marxismo-leninismo y dirigido por un Movimiento Comunista revolucionario, puede y debe conquistar la paz y, para ello, debe erigirse en la clase social hegemónica y dirigente, para ello debe derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus estados en cada rincón del mundo. El proletariado, que sigue saliendo a las calles de manera espontánea en la mayoría de ocasiones, y otras veces dirigida por el traidor oportunismo, expresa su malestar y su disconformidad con el imperialismo, necesitando la fuerza y la claridad de la organización comunista que dota al proletariado de una perspectiva y un objetivo revolucionario, que lo convierte en constructor de un nuevo mundo, socialista, que liquide la explotación del hombre por el hombre, del capitalismo y, en consecuencia, que haga desaparecer la violencia y la guerra entre los pueblos, que es la esencia del imperialismo para enriquecerse a costa de la socialización de la pobreza y de la miseria.

El imperialismo es el mayor enemigo de la humanidad, no habrá paz ni progreso social sin acabar con éste, sin que la clase obrera conquiste todo el poder y liquide al capitalismo de la faz de la Tierra.

 

¡O ELLOS O NOSOTROS!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 24 de junio de 2024

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las pocas alternativas para la clase obrera bajo la democracia burguesa

El caso de la escalada de cargos públicos en casos de corrupción, y que se acercan misteriosamente al presidente del gobierno, no debe extrañarnos en absoluto. Los dos últimos secretarios de organización del PSOE, José Luís Ábalos y Santos Cerdán, están siendo investigados y el último, presuntamente, habría amañado la elección en su día de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE. La presidencia de Pedro Sánchez es la recompensa de ser consejero de Caja Madrid cuando se tuvieron que inyectar 20000 millones de dinero público que se perdieron para siempre. Ahí Pedro estuvo ágil y, a pesar de lo que cuente en su libro “Manual de resistencia” (2019), él sabe, como nosotros, que no son sus dotes, sino el interés y el agradecimiento de los monopolios quien le ha puesto en ese cargo y le ha ayudado a superar las más terribles dificultades para llegar ahí. Ante el escándalo de corrupción, Pedro Sánchez, en el papel de patriota honrado, se presenta afligido y pide perdón a la ciudadanía. Parece que el PSOE haya tenido un recorrido impoluto cuando es el partido de los GAL, los ERES, Filesa y un largo etcétera. El problema no es éste. El problema es que la alternativa para la clase obrera es el PP de la Gürtel, de Lezo, de la Púnica o del marido de Ayuso. Ayer fueron Alfonso Guerra, Felipe González, Dolores de Cospedal como hoy son Cerdán, Laura Borràs o Ábalos. De hecho, quien le pide la dimisión es Alberto Núñez Feijoo, el amigo del narcotraficante Marcial Dorado. Y es que donde se mueve la pasta allí están ellos para las mordidas, el blanqueo, las comisiones y la transferencia de dinero público a empresas privadas. La alternancia política siempre se produce tras dos legislaturas de un mismo partido y, además, son los casos de corrupción los que la provocan. Vemos entonces que las alternativas que tiene la clase obrera son elegir entre una banda de ladrones y una de chorizos. Entonces tenemos que preguntarnos qué es la corrupción en la democracia burguesa.

La corrupción es la forma retributiva de los monopolios a los políticos que defienden sus intereses en esta dictadura del capital que es la democracia burguesa. Es el agradecimiento al desvío de dinero público a empresas privadas que luego son retribuidos mediante mordidas que forman redes de clientelismo y corrupción que podemos observar en el presente, pasado y futuro de todas las organizaciones políticas que participan en el circo parlamentario. Por eso la corrupción es sistémica, endémica y estructural, porque es su fin. Todas las estructuras políticas y los entramados que participan en la democracia burguesa están estructuradas por y para esta función. Los sindicatos amarillos, las fundaciones, las diputaciones, las comunidades autónomas tampoco están exentos y se convierten en parte fundamental de la estructura de favoritismos, corrupción y clientelismo hacia la burguesía.

Para la clase obrera, que es a quién se expolia hacia intereses privados, no hay otra opción que la superación de la democracia burguesa. En el caso español, un sistema que se atrinchera en una Constitución que blinda la unidad del estado fascista español, la economía de mercado y la imposición de la democracia burguesa para mantener los privilegios del estado fascista del 39 con una capa de barniz y cambiando los nombres de las instituciones que lo hacen posible (de Tribunal de Orden Público a Audiencia Nacional, por poner un ejemplo) no podemos esperar nada más que corrupción, represión y violencia organizada. Da igual que monigote pongan en frente y qué quiera contarnos, el resultado se repite de forma cíclica. Un gobierno de turno que tiene a presos políticos de la clase obrera con condenas tan largas que se convierten en cadenas perpetuas encubiertas y que indulta a los que defienden los intereses de la burguesía como en el caso de Puigdemont, Griñán o Zaplana deja claro a los intereses de quien sirve. Vera, Barrionuevo y en un próximo futuro Ábalos y Cerdán se benefician de la figura del indulto lo que tiene que abrir los ojos a la clase obrera para organizarnos bajo la única e indestructible herramienta que tiene la clase obrera para su emancipación, el partido comunista como vanguardia revolucionaria que guía a la clase obrera hacia su emancipación.

Desde el PCOE, hacemos un llamamiento a la clase obrera a no caer en la trampa del miedo y a hacerse conscientes de que bajo el sistema capitalista no nos espera otro escenario que la corrupción, la miseria y la guerra. Por eso, la clase obrera debe llevar una lucha a muerte contra la burguesía si quiere luchar verdaderamente por la paz y su propia supervivencia. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial con la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el método para terminar con la corrupción y todas las secuelas que trae aparejadas. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar su fines y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Ahora, más que nunca, se trata de o ellos o nosotros.

                 

¡Por el derrumbe de la democracia burguesa!

¡Por la construcción del Socialismo!

¡Obrero y estudiante, organízate en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Yolanda, el escaño y sus servidumbres

No hará falta presentar al personaje pero si la función política que cumple. Se podría definir con un refrán castellano, “perro no muerde la mano de su amo”. Por un lado, Yolanda Díaz se niega a salir a manifestarse contra el aumento armamentístico de Pedro Sánchez impuesto por la UE y la OTAN, lo que sería una incongruencia dado que participa en el gobierno de coalición. Por otro lado, nos lleva a ver que ya no cuida ni las formas porque al ir de número uno de Sumar nunca va a perder el asiento. Una vez más la socialdemocracia se convierte en la antesala del fascismo. A esta noticia debe unirse la de la imposición de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, de aumentar hasta un 5% del PIB el presupuesto en defensa a todos los países miembros. Éste amenaza con que el no aumentarlo dejaría al país sin defensa conjunta en caso de agresión de terceros países. Hace unos meses, se aumentó el presupuesto militar del 1.26% al 2%, lo que representó un aumento del gasto en defensa de 11.000 millones de euros, lo que es el equivalente de la partida del gobierno en pensiones. Esto nos da una idea de por dónde saldrá el incremento del 3% para cumplir con las imposiciones del señor Rutte. En ese momento, según una encuesta del INE, el 63% de los españoles creía innecesario dicho aumento pero tras los tejemanejes sólo el 41% cree innecesario el aumento del presupuesto militar. Estas cifras demuestran a quién sirve y la labor de zapa que realiza.

En ese escenario, Yolanda Díaz sigue enrocada en defender el aumento en el presupuesto militar, incremento que terminará en las empresas armamentísticas norteamericanas e israelís básicamente, por muchos paripés que quieran hacer después anulando contratos con Israel de cara a la galería.

Por otro lado, Yolanda Díaz que cree que hay empresarios honestos, que alabó a Paco Roig de Mercadona, que dijo que le gustaba mucho la moda de Amancio Ortega, es incapaz de explicarnos como habrá un aumento del 3% del PIB en la partida militar sin que repercuta en las políticas sociales. En este escenario se ha comprometido con los empresarios, respecto a las incapacidades temporales, por un lado a implementar la figura de la incorporación progresiva en el caso de las bajas largas y en investigar a los trabajadores que se encuentren de baja en busca de bajas fraudulentas. Como ya compartió el Partido en redes sociales, en primer lugar, no existen datos oficiales sobre fraude en bajas laborales. Si una empresa demuestra que un trabajador comete dicho fraude, aplicará un despido disciplinario. Por otro lado, se está acusando a profesionales de la medicina de conceder bajas médicas fraudulentas.

Parece evidente que, para la izquierda posmoderna, el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués, sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, y lo más importante, sin plantear la revolución. Queda claro que su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía. Este puro reformismo ladino nunca provocará per se el fin de una superestructura explotadora, ya que esto sólo vendrá con el final del capitalismo, pues la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

Para ello la clase obrera jamás podrá contar con Yolanda Díaz ni sus acólitos pero si podrá contar con el PCOE. Nuestro Partido se erige así en la vanguardia de las masas trabajadoras y las educa y organiza para llevar a cabo la misión histórica del proletariado que no es otra que la extinción del modo de producción capitalista. El PCOE plantea la lucha a muerte contra el reformismo y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores sobre su misión histórica que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado.

 

¡Sólo la lucha revolucionaria termina con el capitalismo!

¡Por la demolición de la superestructura capitalista!

¡Construye socialismo en el PCOE!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Continúan los preparativos de la “reducción” de la jornada laboral como caballo de Troya para el proletariado

La patronal de los supermercados se ha pronunciado contra la supuesta intención de reducir la jornada laboral. Su manera de defender su posición revela, como siempre, que la mentira es una de las armas principales de la burguesía para ganar la batalla ideológica. En una carta que han enviado a la conocida lacaya de la burguesía, Yolanda Díaz, afirman que la manera en que se plantea la reducción de jornada “ignora el servicio que prestamos a la sociedad en nuestros establecimientos, sus amplísimos horarios de apertura al público (para atender a todo tipo de necesidades familiares y sociales) y la enorme flexibilidad con la que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los ciudadanos a los que servimos”.

 

Centran principalmente su crítica en “la manera en que se ha presentado el Proyecto de Ley, como una iniciativa que venía a beneficiar, sobre todo, a los millones de trabajadores del comercio y la distribución (…) como si en muchos años de fructífera negociación colectiva, no se hayan tenido en cuenta sus necesidades, cuando los empresarios y los representantes de los trabajadores han acordado las mejores condiciones posibles para ambos en los convenios vigentes”.

Por su parte, el más que deleznable parásito que mandó a trabajadores a proporcionarle ganancias durante la DANA, Juan Roig, ha protagonizado un esperpéntico episodio en el que niega las evidencias y refleja su miedo a ser descubierto, pues sabe que la bancarrota del capital deja cada vez más claro que la burguesía es una clase social totalmente parasitaria, inútil y dañina; ese es su único rol y su destino es desaparecer como clase. Se ha dirigido a los empresarios diciendo lo siguiente: “Yo siempre os hago la misma reflexión y la repito, a ver si alguna vez tengo suerte. Si nos escondemos parece que tenemos algo que ocultar (…) Es que primero nos acusan de especuladores y deshonrados, y además nos ponen muchos, muchos, muchos palos en las ruedas (…) Si queremos salimos del armario, no nos escondamos. Y con eso llevaremos a la sociedad hacia donde tenemos que llevarla (…) Los empresarios, somos los que tiramos del carro. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de ser empresarios y de ser directivos”.

En lo que respecta a Yolanda Díaz, el pasado 25 de mayo en Sevilla dijo, refiriéndose a la reducción de la jornada laboral, “tardaremos lo que tardaremos, pero vamos a ganar”, lo cual ya deja entrever lo que era un secreto a voces: el Gobierno, usando la palabrería para amansar a la clase obrera, colmará de ventajas a los burgueses y llenará de letra pequeña la supuesta futura concesión, vendiéndola como un anhelo que requiere de sacrificios para ser alcanzado. En un comunicado anterior, nuestro partido ya preveía que encauzarían el asunto por una vía que les permitiría rellenar de ponzoña la falsa concesión.

La ministra pregunta “por qué razón emplean tanto empeño en oponerse a la reducción de la jornada si ya en nuestro país la media se sitúa en 38,2 horas”. La pregunta sería: habiendo una diferencia tan insignificante entre esa cifra y 37,5 horas, según lo que expone Díaz, ¿por qué lo vende como un gran cambio si es, según ella, casi como quedarse en la misma casilla? Además, se atreve a fingir que llama a los “sindicatos de clase andaluces” y a los trabajadores de la comunidad, en defensa de la reducción de la jornada laboral, “a decir a Moreno Bonilla qué va a votar”.

En primer lugar, ella es una firme defensora de la “legitimidad” de los intereses de la patronal, y tiene una sólida alianza con los principales sindicatos de dichos parásitos, como UGT y CCOO, así que es obsceno que hable de “sindicatos de clase”, los cuales se caracterizan por luchar por los intereses de la clase obrera, con el objetivo de elevar la conciencia de clase. En segundo lugar, hace un llamamiento a los trabajadores para que dejen en manos de los parlamentarios, representantes de la burguesía, el poder de decidir sobre sus vidas. Si la minoría opresora se niega, al parecer no sería “democrático” que la gran mayoría luche por sus intereses de clase. Todo depende de si los administradores del Estado tienen a bien conceder una migaja a los asalariados.

Pero su exhibición de una total carencia de escrúpulos, como nos tiene acostumbrados, no acaba ahí; declara también lo siguiente: “ya nos decían que había que practicar la devaluación salarial”, o que “de las crisis se salían despidiendo a la gente, despidos masivos”. ¿No legitima ella los EREs si el empresario lo “justifica”? ¿No ha bajado, acaso, el poder adquisitivo de los trabajadores? Continúa: “nos decían, en su modelo, que había que precarizar el trabajo, que no había trabajo para repartir (…) ya nos dijo Fátima Báñez (ministra de Trabajo del PP) que había que elegir entre tener un contrato basura o el desempleo (…) Les dijimos que no era verdad”. Y resulta que Fátima Báñez, del partido fascista PP que no esconde su total desprecio por los trabajadores y su afán de pisotear los derechos de éstos, a la vez que da todo tipo de facilidades a la burguesía, es más honesta que la actual ministra de Trabajo que ha pronunciado el mencionado discurso, ya que esta última tiene exactamente el mismo rol e intenciones que la exministra del PP, pero se disfraza de aliada del proletariado. Los hechos desmontan a dicha oportunista.

En 2024 hubo 1,06 millones de despidos de indefinidos y 999.550 que no pasaron el periodo de prueba, según las estadísticas de la Seguridad Social, disparándose estas causas un 251% entre los contratos indefinidos desde 2021. El empresario lo usa como nuevo contrato temporal, y tiene toda la facilidad para el despido sin tener que dar explicaciones ni indemnizaciones. También según estos datos, hasta octubre de 2024 se registraron 19,05 millones de bajas de afiliación (2,01 solo en octubre), de las que 8,11 millones se deben a la caducidad de un contrato temporal, registrándose 838.810 solo en octubre. En cuanto a los fijos discontinuos, las bajas de afiliación se han disparado un 456% respecto a 2019 llegando a 3,99 millones acumuladas en los diez primeros meses del año. Solo en octubre llegaron a las 509.428. Por otro lado, los contratos a tiempo parcial han llegado a los 3 millones, aumentando en 177.000 en 2024 y siendo el registro más alto en 20 años, siendo las mujeres las que se encuentran mayoritariamente en esta situación. ¿No es todo lo anterior tener que “elegir” entre un contrato basura y el desempleo?

Siguiendo con las penosas condiciones laborales, en España el paro general duplica al resto de la UE, y lo mismo ocurre con el paro juvenil. De hecho, el 35% de los jóvenes tienen contratos temporales y un 25% trabajan a tiempo parcial, unas cifras que han crecido 9 puntos en los últimos 20 años. Es más, según un estudio de Save the Children, el 17% de los hogares con hijos está en situación de pobreza. El 11% de los trabajadores sin hijos vive en dicha situación, y en hogares donde conviven dos adultos, pero solo uno trabaja, la pobreza sube al 21%, pudiendo llegar al 63% si en esas condiciones hay hijos a su cargo. Ese es el “modelo de país” de Yolanda Díaz, que tanto aplaude las políticas “progresistas” de su Gobierno.

Esta servidora de la patronal llega incluso a validar el falaz y despreciable discurso de los empresarios, que fomentan la idea de que la mayoría de trabajadores que se encuentran con baja médica en realidad están sanos, y solo quieren faltar al trabajo. Ella considera pertinente intervenir en esta cuestión ficticia, para así favorecer aún más a la burguesía y colaborar en la demonización de los trabajadores que no pueden trabajar debido a sus dolencias. Gobierno, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO pretenden que los trabajadores que lleven más de 180 días de baja puedan volver a trabajar de manera progresiva, comenzando a jornada parcial para que, a pesar de su lesión o enfermedad, el burgués pueda seguir obteniendo plusvalor, y darán mayor autoridad al negocio de la salud para que pueda gestionar el alta de aquellos obreros que hayan estado un año de baja. Por su parte, Díaz dirige su ponzoña hacia “el mal funcionamiento de las administraciones sanitarias”, al igual que hacen los empresarios y sus sindicatos, quedando implícito que el sistema de salud es el problema y no las penosas condiciones que son cada vez mayores en la vida del proletariado, debido al sistema de explotación humana que ella defiende. Se atreve a defender, además, que “otra parte del absentismo tiene que ver con otra parte que va de la mano del carácter voluntario o no del mismo”. Es decir, compra el relato de que los trabajadores, en gran medida, buscan faltar al trabajo fingiendo malestar, y según ella, la lucha contra el absentismo es “clave”. Nuestro partido ya ha desmentido dicho cuento de la patronal en otros comunicados.

Por si fuera poco, deja entrever que la burguesía tendrá mayor “flexibilidad” aún para distribuir la jornada y para beneficiarse de horas extra. También vende como punto a favor que aumentará la productividad de la que se apropian los empresarios, y vuelve a ofrecer subvenciones millonarias a las pymes. Por otro lado, afirma que se compensará a los empresarios que hayan accedido a dar algo más de migajas a los asalariados, pero no especifica de qué modo.

He aquí “la esperanza” de los trabajadores de la que tanto habla la ministra: reducción de horario irrisoria, persecución y explotación de los trabajadores enfermos, aumentar las ya enormes subvenciones a explotadores, permisividad con los horarios y precariedad laboral en general. Los oportunistas no esconden su inmundicia y cumplen al pie de la letra con su papel en la sociedad de clases: son el ala moderada del fascismo y cuando están en el poder llevan a cabo las mismas políticas reaccionarias. Eso sí, disfrazadas de retórica izquierdista.

Toda la farsa que han montado alrededor de la más que cuestionable reducción de la jornada laboral se va acercando a su auténtica meta. Es indudable que, como ya habíamos señalado al comenzar la “polémica” unos meses atrás, es otra falsa concesión a la clase obrera en medio de una situación económica y laboral desoladora, con un futuro oscuro; conocen uno de los anhelos del proletariado, que es contar con mayor tiempo libre, y alientan a tolerar todas las tropelías a cambio de una ley que, en el mejor de los casos, reducirá la jornada de una manera tan insignificante que no se notará la diferencia, pero aplicará el falaz principio, promovido por la burguesía, de “menos es nada”. Yolanda Díaz exhibe de manera cada vez más explícita su auténtica cara y no escatima en guiños a los empresarios, a los cuales no contradice tras saber de sus engañosas declaraciones.

En este caso, tenemos a la patronal de los supermercados que presume de “amplísimos horarios”, los cuales no son más que una gran carga de trabajo para los asalariados que hacen que funcionen los supermercados, con el único propósito de generar ganancias para los parásitos propietarios. Además, hablan de un supuesto servicio a los ciudadanos y de adaptarse a las necesidades. ¿De qué manera tiene en cuenta las “necesidades” una clase social cuyo único rol es apropiarse del trabajo ajeno y extraer plusvalor? El poder adquisitivo de los trabajadores es cada vez menor, sufren el robo del patrón a cambio de un salario y otros buitres le arrebatan lo que tiene para vivir a lo largo del mes (rentistas, banqueros, empresas energéticas, petroleras, etc.); ¿acaso obtiene ese trabajador lo que necesita en un supermercado si se queda sin dinero? No, solo tendrá acceso a las mercancías si puede comprar para dar ganancia al burgués. La patronal expresa abiertamente su oposición a beneficiar a los trabajadores, alegando que, en su afán de extraer plusvalor y exprimir la vida de los asalariados, siempre han negociado para llegar a “los mejores acuerdos posibles”, omitiendo que son los acuerdos que más convienen a su dominio y su bolsillo.

Por otro lado, Juan Roig pretende presentar a la clase dominante que oprime a la gran mayoría como víctimas invisibles. La realidad objetiva es que sí se dedican a especular y son, de hecho, la antítesis de la honradez. Son totalmente prescindibles y nocivos; no forman parte del trabajo sino de la apropiación de este para su lucro privado. Oprimen y parasitan a quienes tiran del carro y sí que tienen mucho que ocultar, pues salir del armario en su caso significaría admitir que son el auténtico gobierno; no se presentan a las elecciones, pero tienen el poder del Estado y usan a sus representantes políticos, funcionarios, fuerzas represivas, judicatura y ejército para consolidar y perpetuar su poder.

Esas condiciones ejemplares de las que presumen los dueños de supermercados chocan con la realidad, y en Canarias actualmente hay huelga en el sector por sus miserables condiciones. No es la primera ni será la última. La burguesía y sus mamporreros nos arrebatan de todas las maneras posibles, y usando todos los ardides propios de una total carencia de escrúpulos, no solo derechos sino todo aquello que nos humaniza. Profundizan en la atomización del proletariado porque es indispensable que el obrero no conozca la raíz de los problemas, que es el criminal sistema capitalista. La burguesía debe optar, irremediablemente, por aplastar poco a poco a los obreros en un intento de aislar y acorralar completamente al soporte de su sistema, que son los asalariados, sin los cuales no hay plusvalor y, por tanto, su dominio cae. Es totalmente necesario dada la bancarrota del capital, las deudas impagables, la sobreproducción inevitable, la automatización imprescindible y las guerras inherentes al imperialismo por el control de las fuentes de materias primas y del mercado. Pero también saben que no pueden aplastar a la clase obrera eternamente con palabras engañosas y falsas concesiones, es decir, con la socialdemocracia que les es útil en cierta etapa; saben que su juego dará lugar a mayores contradicciones y que el proletariado lo percibirá y se darán las condiciones para que se levante. Es por eso que cada vez apuestan más por el fascismo, y van allanando el camino para los elementos más reaccionarios del capital financiero.

Ellos, los burgueses, ponen todos sus esfuerzos en debilitar continuamente a la clase obrera, su dominación a través del Estado es una constante y no se detendrán a la hora de ejecutar todo lo que sea necesario para blindar sus intereses de clase. Es hora de que los proletarios muevan ficha y comiencen a poner freno a todas estas infamias que no hacen más que acrecentar la miseria, el agotamiento y la resignación. No cambiará nada mientras el poder, los medios de producción, estén en sus manos y se fomente la idea de que la democracia es que una minoría decida lo que debe hacerse sobre la gran mayoría.

La única reducción real y drástica de la jornada laboral tendrá lugar cuando la clase obrera tome el poder. Mientras la burguesía posea los medios de producción, nuestras vidas están encadenadas al capital y el trabajo tendrá como objetivo dar ganancias a aquellos que oprimen nuestras vidas. No entra en sus intereses concedernos comodidades, ni permitirnos obtener lo que nos corresponde. No pueden estar las necesidades humanas en el centro mientras nuestras vidas las rige el mercado. No hay otro camino hacia la emancipación que la revolución obrera, pero esa senda pasa irremediablemente por la organización de nuestra clase; la toma de conciencia de clase y la unión de todos los proletarios en un Frente Único del Pueblo; es crucial para enfrentar al capital y a la burguesía. Comenzar a establecer un poder obrero servirá como base para aunar a los proletarios progresivamente y generar espacios donde puedan nacer órganos de poder obrero, tomar fuerza en la lucha contra el patrón en los centros de trabajo y actuar colectivamente en todos los ámbitos que nos afectan para inclinar la balanza cada vez más hacia los trabajadores, hacia aquellos que producen todo, y arrancar dominio al capital hasta que se den las condiciones para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Pongamos fin al oportunismo!

¡La socialdemocracia es enemiga de la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Absentismo laboral: una nueva campaña de criminalización de la clase obrera

Los medios de manipulación de masas han iniciado recientemente una campaña sobre el absentismo laboral, el perjuicio que éste causa a los empresarios y el supuesto fraude cometido por los trabajadores que se encuentran de baja por algún tipo de incapacidad. Son cientos los titulares que inundan esos medios en las últimas semanas.

Algunos empresarios incluso tienen la desvergüenza de inventar unos supuestos datos de fraude (una estadística que no existe oficialmente), pretendiendo hacernos creer que el 20% de las bajas laborales por incapacidad temporal son fraudulentas, criminalizando no sólo a los trabajadores que están enfermos, sino a los profesionales de la salud que son quienes dictaminan si un trabajador está apto o no para realizar su trabajo.

Llama la atención que precisamente quienes viven del robo, quienes se enriquecen a costa del trabajo ajeno, los mayores criminales del mundo, intenten criminalizar a quienes generan toda la riqueza en nuestra sociedad, algo que además ellos mismos reconocen de forma implícita al denunciar el gran perjuicio que el absentismo genera a sus beneficios, demostrando de esta forma que es el trabajador el que genera toda la riqueza.

Lo que no dicen estos parásitos es que el aumento del absentismo laboral está causado por el incremento de la precariedad, una precariedad de la que ellos, quienes explotan nuestra fuerza de trabajo, son totalmente responsables. No dicen que el 61,7% de los jóvenes en España tiene un contrato temporal; o que la precariedad afecta al 80% de los nuevos contratos laborales; o que la precariedad laboral dispara a 1,3 millones los ocupados que buscan otro empleo en el SEPE.

Es evidente que este aumento de la precariedad redunda en un mayor número de problemas de salud mental entre los trabajadores, tal y como reconoce el informe Precariedad laboral y salud mental de la Comisión de personas expertas sobre el impacto de la precariedad laboral en la salud mental en España dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Igualmente, este incremento en la precariedad, también implica un aumento en el número de accidentes laborales, lo que supone un mayor número de incapacidades temporales entre los trabajadores que sufren esos accidentes. De hecho, en 2024 los accidentes laborales causaron 796 muertos, un 10,4% más que en el año anterior. Esta realidad por supuesto no preocupa nada a quienes se lucran con esas muertes, ya que los trabajadores somos sustituibles, somos una mercancía más en este sistema criminal.

De hecho, quienes viven a nuestra costa no dudan en llamar directamente delincuentes a trabajadores por ejercer el derecho a la huelga, exigiendo a las fuerzas represivas “contundencia” contra quienes se organizan para exigir mejores condiciones de trabajo, como los trabajadores del metal de Cantabria.

En esta nueva campaña de difamación de los trabajadores, no podía faltar el oportunismo más ruin, encarnado en la figura de Yolanda Díaz, que una vez más se ha sumado al discurso de la patronal, afirmando en su intervención en el Foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, que hay un absentismo “voluntario”, algo que ha “aprendido de las empresas españolas” y sus “observatorios de absentismo”.

La ministra del PCE ha aprovechado su intervención para dejar unas declaraciones totalmente repugnantes que muestran su sumisión absoluta a la patronal, al pedir “hablar también de los márgenes empresariales”, indicando que “queremos empresas robustas, que tengan márgenes, pero esto va de democracia, va de repartir un poquito, no decimos mucho, esa productividad”. Esta marioneta de los monopolios no duda un segundo en justificar la explotación laboral y el robo de plusvalía, pidiendo a los empresarios que repartan algunas migajas, no muchas, de lo robado a los trabajadores que produjeron esa riqueza.

La clase obrera genera toda la riqueza y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo por migajas, tanta riqueza que permite que un grupo de parásitos viva en el más absoluto lujo sin dar un palo al agua. A los trabajadores nos sobran los empresarios, nos sobra su Estado y su sistema, nos sobra el capitalismo y nos va la vida en construir una alternativa, construir el socialismo para armonizar las relaciones de producción y acabar con el parasitismo de la burguesía que nos hunde en la miseria y la precariedad.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La agonía de Pablo Iglesias

Un último episodio entre un periodista provocador de la extrema derecha conspiradora, Vito Quiles, y Pablo Iglesias, fue usado por este último para intentar legitimar, aunque sólo sea por un breve lapso, su imagen prefabricada de revolucionario al servicio de la clase obrera. La burguesía le necesita en ese papel, todavía un poco más, para que realice sus últimas fechorías contra la clase obrera. Con consignas revolucionarias, gritadas a voz en cuello, intentó limpiar su imagen y así tener vía libre para recoger algunas de las dádivas de la burguesía que le quedaron pendientes. Además, le sirve a la burguesía como material elemental para crear los siguientes reformistas que necesitará, en sus crisis periódicas tanto económicas como de prestigio, en un sistema político donde la corrupción es endémica. Queda claro en este incidente que la socialdemocracia reformista es la antesala del fascismo.

Pablo Iglesias, este encantador de serpientes, que en palabras de Lenin cuando hablaba sobre la socialdemocracia alemana – “La revolución proletaria y el renegado de Kautsky” (1918) – decía que “son revolucionarios de palabra y reaccionarios de hechos. Son capaces de las consignas más radicales para dormirlas luego bajo un tapete”. Las clases explotadoras necesitan de estos elementos como nuestro amigo Pablo para ejercer la dominación política que perpetúe la explotación, es decir, el interés egoísta de una minoría contra la mayoría del pueblo trabajador, cuando lo que necesitan las clases explotadas es la dominación política para destruir completamente cualquier tipo de explotación, es decir, el interés de la mayoría del pueblo trabajador contra una minoría insignificante de los esclavistas modernos, es decir, capitalistas, terratenientes y toda la maquinaria militarizada que lo sustenta y lo hace posible y este hombre lo sabía. Y elementos como este son capaces de engañar a la parte menos avanzada del pueblo trabajador.

Personajes como Pablo Iglesias, estos seudo socialistas, que han sustituido la lucha de clases por ensoñaciones sobre la armonía de las clases, se han imaginado la transformación socialista también por la vía de la ensoñación, no como la destrucción de la dominación de la clase explotadora sino como la sumisión pacífica de la minoría explotadora que habrá tomado conciencia de repente de su nueva misión en el mundo. Esta ensoñación pequeñoburguesa, que cree en un estado situado por encima de las clases sociales, ha conducido en la realidad a la traición contra la clase trabajadora como lo ha demostrado en las distintas participaciones de los parlamentos burgueses. Ejemplos de ello los tenemos en el Estado español, comenzando por Carrillo y su eurocomunismo y terminando por Enrique Santiago, Yolanda Díaz o el propio Pablo Iglesias.

El oportunismo es el caballo de Troya que inyecta la burguesía en el cuerpo social de la clase obrera para engañarla y desmovilizarla, haciéndole creer que por los estrechos cauces parlamentarios de la democracia burguesa todo se resuelve, que la democracia burguesa es un fin en sí misma y el menos malo de los sistemas para el proletariado.

Luchar contra el oportunismo que ha representado Pablo Iglesias y su partido es esencial para combatir a la reacción y, todavía con más fuerza, a esta fórmula que es la forma más acabada y nociva de la burguesía para dividir y alienar a la clase obrera. La emancipación y la liberación del proletariado, únicamente será posible mediante la revolución socialista, digan lo que digan estos soñadores, que sólo buscan desorientar al proletariado en la consecución de su misión histórica, la implantación de la dictadura del proletariado que destruya la dictadura de la burguesía. Cualquier forma de organización política de la burguesía, por muy democrática que pueda llegar a parecer, nunca será democrática porque será la defensa de los intereses de la minoría de los explotadores contra la mayoría de los explotados, la clase obrera. En esta lucha, todos los espacios que se dan en el proletariado, por pequeños que sean, deben ser ocupados por las fuerzas comunistas, porque lo que no conquista el proletariado revolucionario pasa a manos de la reacción sirviéndose, las más de las veces, de elementos como este hombre.

La defensa de los explotadores muestra varias caras, como esta que parece muy amable y democrática. Pablo Iglesias no sólo ha encubierto este hecho con frases que “son revolucionarias de palabra y reaccionarias de hechos”, como nos advertía Lenin, sino que ha mentido a sabiendas creando un personaje social que institucionaliza la figura del revolucionario abnegado, el patriota honrado. Tenemos bien fresco en España el ejemplo de Galapagar, y convierte la figura en un simple afiche carente de todo fondo político muy útil para los intereses de la burguesía que le homenajea y que siempre le ha brindado un amplio espacio en la parrilla de sus medios de masas de desinformación para dar una imagen de humanización a su dictadura de clase. El oportunismo renuncia a la revolución, reconduce al proletariado al redil estrecho del economicismo dentro del marco capitalista y la legalidad burguesa, para apartar al proletariado de la lucha política, la verdadera lucha emancipatoria hacia el socialismo y este señor lo ha hecho a sabiendas.

El PCOE celebra la defunción de la función política que ha llevado a cabo este hombre y sus estúpidos intentos de volver a legitimarse frente a la clase obrera. El revisionismo ha llevado a la muerte de los partidos comunistas internacionales hacia el reformismo y el economicismo, a la vía hacia el capitalismo de China y a la caída de la URSS al serles imposible la derrota por las armas. El PCOE lleva a cabo una lucha a muerte contra el revisionismo que ya dura más de medio siglo y un trabajo metódico y consecuente en la reconstrucción de la Internacional Comunista. Por eso, reconocemos que personajes como Pablo Iglesias retrasan ideológicamente a las capas menos avanzadas del proletariado y obstaculizan nuestro trabajo, retrasando lo inevitable, la revolución socialista, por el trabajo de zapa dentro del movimiento obrero que realizan semejantes personajes para la burguesía. Con el amplio despliegue en sus medios masivos de desinformación y la adulación del personaje, la burguesía le retribuye así por su fidelidad a sus intereses y recoge los últimos servicios, por la vía de la institucionalización en la democracia burguesa, esa dictadura de clase, que pudiera prestar este personaje contra los intereses de la clase obrera.

Incidentes como el ocurrido con el periodista, todavía le dan legitimidad frente a sus convencidos y con los que participan de sus chiringuitos políticos, pero a los comunistas no nos hacen ni cosquillas. Pablo Iglesias tuvo la bondad de trasladar todo el odio y toda la indignación de la clase obrera en un momento dado, al redil estrecho de la democracia burguesa, a cambio de renunciar a la organización hacia la vía revolucionaria. El espontaneísmo de las protestas y la falta de un partido comunista fuerte que actuara de vanguardia fueron sus mejores aliados. Ahora, la indignación cíclica que provocan las crisis periódicas del modelo productivo, debe encontrarse con un partido más fuerte que actuará de vanguardia revolucionaria y educará y guiará a las masas trabajadoras hacia la vía revolucionaria de la toma del poder y la construcción del socialismo. El capitalismo está abocado a la desaparición por sus contradicciones insolubles y las trabas sobre unas relaciones de producción que ya se encuentran en un estadio superior, las socialistas. En ese estadio, la clase obrera, que es la única que produce valor, se adueñará del valor que produce, sin sanguijuelas, sin estos actores que blanquean la explotación capitalista y caminará, mediante la dictadura del proletariado, hacia la construcción del socialismo. Las condiciones para la revolución ya están dadas, nos falta atraer a las masas, trabajo que desde el PCOE llevamos a cabo sin descanso.

¡Muerte al revisionismo!

¡Desenmascaremos a los traidores!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Aeropuerto de Barajas como expresión de la naturaleza fascista del Estado español

La situación que se vive en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas no es una crisis puntual ni un hecho aislado: es una expresión concreta y visible de la naturaleza de clase del Estado español y no puede ser comprendido más que desde el prisma de la lucha de clases, que se intensifica en cada rincón de la sociedad, desde las fábricas hasta las terminales aeroportuarias.

El caso del aeropuerto de Barajas es un microcosmos de la naturaleza fascista de nuestro Estado. Mientras los grandes monopolios extraen plusvalía, las condiciones de vida de la clase obrera se deterioran y el Estado responde no garantizando derechos, sino reforzando la represión, la exclusión y el miedo, sirviéndose de medios de comunicación, sindicatos vendidos, jueces, policías y empresas públicas como AENA.

No oirás en los telediarios que, según un informe elaborado por la Mesa por la Hospitalidad del Arzobispado de Madrid, en colaboración con la ONG Bokatas, el 38% de las personas sin hogar que duermen en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas tienen empleo. Este estudio, realizado entre marzo y abril de 2025, incluye recuentos directos en las cuatro terminales del aeropuerto y entrevistas con las personas que allí pernoctan. Los datos revelan que, a pesar de tener trabajo, muchas de estas personas no pueden permitirse pagar un alquiler debido a los altos costos de la vivienda en Madrid.

Además, el informe destaca que más de la mitad de las personas encuestadas están empadronadas en Madrid y que un 90% abandona el aeropuerto durante el día para trabajar o realizar gestiones. Estos hechos demuestran que la situación no se limita a la falta de empleo, sino que también está vinculado a la precariedad laboral y a la especulación inmobiliaria.

La burguesía, a través de sus medios de propaganda, ha lanzado una campaña de criminalización contra las personas sin hogar que, empujadas por la miseria estructural del sistema, buscan cobijo en el aeropuerto, difundiendo titulares alarmistas que hablan de “plaga de chinches”, “vagabundos armados” y “prostitución” en Barajas, generando un clima de pánico y rechazo. En lugar de señalar a los causantes reales de nuestros problemas—el sistema capitalista—, culpan a las víctimas de la exclusión.

Esta estrategia responde a varios objetivos interconectados que favorecen de manera clara a los intereses de la burguesía. Barajas es una infraestructura clave del turismo internacional, de los negocios y de la proyección de Madrid como “ciudad global”. La presencia visible de pobreza extrema contradice la narrativa de éxito económico que las élites quieren mostrar. Al expulsar a los pobres, el Estado y AENA buscan maquillar las consecuencias del sistema capitalista y evitar que los visitantes se enfrenten con la realidad social nada más pisar nuestra península. También, al presentar a las personas sin hogar como peligrosas, sucias o violentas, los medios y los políticos justifican la represión y endurecen la vigilancia, además, esta criminalización sirve como advertencia al conjunto de la clase obrera: si no obedeces, si caes, serás tratado como basura. Es un mecanismo disciplinario que refuerza el miedo y la sumisión. Y por otro lado, al enfrentar a trabajadores con algo más de estabilidad (como los empleados del aeropuerto) contra los más empobrecidos (los que ya no pueden ni pagarse una habitación en el Madrid de las oportunidades), se rompe más la unidad de clase, promoviendo el rechazo hacia la clase obrera en lugar de señalar a la burguesía. Esta táctica favorece al Capital, ya que una clase obrera dividida no puede organizarse ni resistir eficazmente. La alarma mediática generada —con titulares sobre armas, chinches y violencia— permite al Estado imponer medidas de control más duras sin apenas resistencia social: más policía, más restricciones de acceso, mayor privatización del espacio público. La lógica del “orden y seguridad” reemplaza los derechos humanos. Y la narrativa dominante, cómo no, convierte la pobreza en un problema individual (“vagos”, “drogadictos”, “peligrosos”) y oculta sus causas estructurales. Así se destruye la conciencia de clase, se promueve el “sálvese quien pueda” y se desactiva cualquier tipo de solidaridad.

Pero, pese a que se esmeran en ocultar la realidad, esta se impone cada vez con más virulencia. En la Comunidad de Madrid, el 21,2% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, según datos de 2024. Además, el 44,4% de las personas indica alguna clase de dificultad para llegar a fin de mes, frente al 43,4% del año anterior. La pobreza energética también es una realidad creciente: el 17,6% de los españoles no puede mantener su hogar a una temperatura adecuada, lo que representa un aumento del 196% desde 2008.

La precariedad laboral es otra constante: el 17% de las familias con hijos en España viven en situación de pobreza laboral, es decir, aunque tienen ingresos por empleo, estos no son suficientes para cubrir necesidades esenciales. En cuanto a la vivienda, el 14,1% de la población española realiza un sobreesfuerzo económico para acceder a una vivienda, y más de 4,6 millones de hogares sufren dificultades relacionadas con el acceso y el mantenimiento de la vivienda.

Y los desahucios, una manifestación extrema de esta crisis capitalista, están a la orden del día. En 2024, se registraron en España un total de 27.564 desahucios, lo que equivale a una media de más de 75 al día, con un aumento del 3,4% respecto al año anterior. En la Comunidad de Madrid, se practicaron 2.375 desahucios, lo que representa aproximadamente un incremento del 13% en comparación con el año anterior.

En este escenario entra en juego un instrumento ideológico clave del sistema burgués: la manipulación psicológica. Se aprovechan de sesgos cognitivos que hacen que las personas evalúen la gravedad o frecuencia de un fenómeno basándose en la facilidad con la que recuerdan ejemplos impactantes. Así, al repetir una y otra vez imágenes o discursos sensacionalistas de violencia y miseria asociadas a los sin techo, los medios consiguen que el público sobreestime el peligro que suponen estas personas, justificando la represión.

Este sesgo, convertido en arma ideológica, sirve para legitimar las medidas represivas: AENA fumiga terminales, impide el paso a ONG que reparten comida y presiona a más de 400 personas sin hogar, negándoles el acceso sin billete. La prensa internacional, como The Sun, llega a calificarlos de “zombis durmientes”. No es solo discurso: es violencia de clase disfrazada de democracia burguesa.

El papel de la aristocracia obrera —esa capa de trabajadores liberados de su puesto de trabajo, integrados en el aparato del Estado y del Capital— ha sido igualmente reaccionario. El sindicato ASAE ha exigido la modificación de la normativa de uso del aeropuerto para restringir la presencia de clase obrera sin hogar. Y UGT ha contribuido a extender el discurso del miedo, denunciando la supuesta presencia de “armas blancas” fabricadas por los que allí duermen. Mientras tanto, la lucha obrera real es silenciada. El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) lleva meses de huelga parcial en el aeropuerto de Barajas denunciando las condiciones de precariedad, los riesgos laborales y los efectos de la subcontratación. Un trabajador acabó en la UCI por un accidente evitable. Una gorra, como única medida de protección contra los golpes en la cabeza porque la empresa así ha zanjado el debate para trabajo a menos de 2 metros de altura y así no tener que gastar dinero en cascos, no pudo protegerle del golpe tras su caída. Solo la casual presencia de un compañero en las inmediaciones que pudo dar el aviso de alarma evita que hoy estemos hablando de una muerte más en el en el trabajo. Y a día de hoy, las empresas subcontratadas por AENA y Siemens Logistic para aumentar la explotación, habiendo reconocido las irregularidades de seguridad y salud laboral culpan a AENA y les dicen a los trabajadores que el trabajo es voluntario y que nadie les obliga a trabajar en el SATE. Esta lucha no saldrá en los medios de comunicación, el Estado sólo visibiliza las condiciones de miseria de la clase obrera para convertirla en chivo expiatorio.

Esta estrategia no es nueva ni exclusiva del aeropuerto. En Madrid ya ha habido más ejemplos de ello como en 2018 cuando 90 policías municipales desalojaron a decenas de personas que acampaban frente al Ayuntamiento sin ofrecer alternativa. O en 2020 cuando en plena pandemia ONGs denunciaron expulsiones de personas sin hogar del centro hacia barrios periféricos sin solución habitacional. O el uso de una arquitectura hostil —bancos divididos, piedras bajo puentes, riego automático en parques— para evitar que las personas sin casa duerman en la calle. Ante esta situación el Estado y las administraciones locales y autonómicas se culpan mutuamente sin encontrar una solución real, mostrando su inoperancia y su matiz de clase donde prima la burguesía, no el obrero.

La situación que se vive en el aeropuerto de Barajas es la muestra de la lucha de clases en el Estado español. Nos muestran quienes allí habitan, criminalizándolos para crear una brecha entre la clase obrera. Esto es lo que la burguesía puede ofrecer, pobreza. La culpa reside en el sistema capitalista que es quien genera estás situaciones, que el obrero tenga que dormir al raso y seguir aumentando las ganancias de su explotador.

Solo la organización revolucionaria del proletariado, dirigida por un partido comunista de nuevo tipo leninista, puede derribar el aparato estatal burgués y construir el poder obrero.

Solo el socialismo, la revolución y la dictadura del proletariado podrán eliminar la pobreza, la marginación y la violencia estructural inherente al capitalismo.

 

¡Contra la criminalización de la pobreza, organización proletaria!

¡Por el socialismo, por la revolución, por el poder obrero!

¡Organízate en el PCOE!

 

Comité Regional Madrid del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga en Vestas Daimiel

Como dijo Marx en “Salario, precio y ganancia” (1865), la tasa de ganancia se juega en una lucha directa entre capital y trabajo asalariado. El aumento de la ganancia capitalista es directamente proporcional a la precarización de los salarios y a la inversa. Vestas, la fábrica de palas eólicas de Daimiel (Ciudad Real), es un claro ejemplo con un beneficio récord de 461 millones de ganancia neta para los capitalistas y la depauperación más absoluta de los salarios y las condiciones de seguridad en el trabajo que, tras numerosas pérdidas de poder adquisitivo y una siniestralidad en claro aumento, han llevado a la plantilla a la huelga.

Los trabajadores se han organizado a través de los sindicatos amarillos y del corrupto PCE de Enrique Santiago, Yolanda Díaz o Alberto Garzón entre otros y hacen que la lucha se encierre en el estrecho cauce de la legalidad burguesa y la reivindicación meramente económica.

La huelga es una fórmula de fuerza que posee la clase obrera y que atenta directamente contra la ganancia capitalista. Pero si la huelga es meramente económica, lo que les interesa a los explotadores y a los lamebotas que hemos nombrado más arriba, eso puede llevarlo a cabo cualquier sindicato, ya que todo termina en una transacción que no pone en jaque el verdadero quid de la cuestión, la esclavitud asalariada y la relación capital trabajo bajo el régimen de explotación capitalista. Eso sólo puede suceder cuando la huelga pasa a ser de mera reivindicación económica a la reivindicación política y eso debe llevarlo a cabo un verdadero partido comunista como escuela ideológica del proletariado y vanguardia revolucionaria. Un sistema de producción que se basa en la extracción de plusvalía, siempre girará a favor del capital y en torno a la apropiación privada del producto del trabajo social y, por lo tanto, en beneficio exclusivo de una minoría de explotadores chupasangres contra los intereses de la inmensa mayoría, la clase obrera, que es la única que produce valor. El capital no es más que una apropiación privada indebida del trabajo ajeno, Marx lo llamaba trabajo cristalizado.

El PCOE no va a perder la oportunidad que le brinda esta huelga para explicar todo esto a la plantilla de Vestas y abrirle los ojos respecto a la realidad económica y política y de las intenciones de sus compañeros de viaje, en este caso la taimada ponzoña revisionista que toma cuerpo en los sindicatos amarillos y el PCE, herederos del eurocomunismo, cuya función se limita en resoluciones revolucionarias y acciones reaccionarias, a tomar visibilidad para dar justificación a sus chiringuitos financiados por el estado burgués frente a la clase obrera y, a la vez, retribuyendo sus favores a la burguesía desmovilizando a esa misma clase obrera.

Desde el PCOE vamos a acercarnos a esos trabajadores para, no sólo apoyar su reivindicación económica, sino para explicarles a los trabajadores de Vestas que no puede existir democracia para los obreros bajo la apropiación privada de la minoría explotadora sobre el trabajo social, que no hay libertad para los productores mientras existe la propiedad privada capitalista, que no existe un motivo para la conformidad, a pesar de lo que quieren venderles los amarillos y los modernos carrillistas, por migajas arrancadas a la tasa de ganancia, si no extinguimos la plusvalía y el modo de producción capitalista. El PCOE no cae simpático ni a los capitalistas, ni a los reformistas estrechos de miras porque suelta estas verdades como puños y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores, en este caso en la huelga de Vestas, sobre su misión histórica, que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado. Nos vemos en la fábrica.

 

¡El PCOE con los trabajadores de Vestas!

¡No habrá justicia para los obreros bajo el capitalismo!

¡No puede haber libertad bajo la explotación!

¡No queremos migajas sino demoler el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La privatización encubierta de la sanidad madrileña: cómo el capital se enriquece con la salud de la clase obrera

Lo que mostraba el pasado artículo de El País sobre los pagos de la Comunidad de Madrid (CAM) a Quirónsalud —empresa vinculada al círculo íntimo de Isabel Díaz Ayuso— no es solo un caso aislado de mala gestión, sino la punta del iceberg de un modelo sistemático de privatización. Bajo la retórica de “regularizar deudas” y “eficiencia privada”, se esconde un mecanismo perfectamente engrasado de transferencia de fondos públicos a manos privadas, precarización laboral y deterioro del servicio público. Este escándalo, lejos de ser una anomalía, ejemplifica la connivencia entre el gobierno del PP madrileño y los grandes grupos sanitarios privados, en lo que constituye una contrarreforma sanitaria progresiva y calculada.

La deuda es usada como una herramienta de lucro para que el capital financiero se alimente de lo público. Los datos desnudan esta realidad.

Según fuentes oficiales, el 50% de la deuda se ha venido pagando con 2 años de retraso (Cámara de Cuentas de 2022), el 30% de la deuda con 1 año (Portal de Transparencia de la CAM) y el 20% de la deuda con más de 3 años de retraso, según se confirma en sentencias judiciales, como la del hospital Rey Juan Carlos de Móstoles o la del Hospital General de Villalba. Esto supone que, teniendo en cuenta que el interés de demora que se ha venido aplicando es del 6% y del 8% y teniendo en cuenta las deudas anuales de entre 2017 y 2024, que suman un total de 4.107 millones de euros, en 7 años la CAM ha pagado a Quirón entre 500 y 650 millones de euros en intereses, fruto de retrasos estratégicos en el pago de facturas. ¡Esta cifra equivale al presupuesto anual de dos hospitales públicos de tamaño medio!

Además, existen unos sobrecostes sistemáticos que oscilan entre el 30% y el 94% en los precios de los servicios básicos (Cámara de Cuentas de 2023) que provocan que los madrileños paguemos mediante impuestos más por el mismo servicio al recurrir la Comunidad de Madrid a Quirónsalud en lugar de reforzar la sanidad pública. En la siguiente tabla comparativa se puede comprobar lo que la clase obrera madrileña paga en demasía por los servicios:

Servicio Coste Público (€) Coste Quirón (€) Diferencia Explicación Técnica
Parto sin complicaciones 1.800 3.500 +94% Quirón cobra casi el doble por el mismo servicio
Cirugía de cadera 6.200 9.800 +58% Incluye “costes de gestión” adicionales
Consulta traumatología 120 220 +83% Tarifa por “priorización en agenda” (no mejora tiempos reales)
Resonancia magnética 250 450 +80% La CAM paga casi el doble
6 sesiones de quimioterapia 8.000 14.000 +75% Margen de beneficio del 35% sobre coste real
 Cirugía cataratas 1.500 2.700 +80% Mismo equipo, coste mayor

Otra cuestión vinculada es la deuda deliberadamente inflada. Entre 2019-2021, la deuda con Quirón superó los 1.000 millones, alcanzando un récord de 1.248 millones en 2020, coincidiendo con el inicio del mandato de Ayuso. La Ley 3/2004 de Lucha contra la Morosidad establece que las administraciones públicas deben pagar a los proveedores en un plazo máximo de 30 días (o 60 si está justificado), y el incumplimiento genera intereses de demora automáticos. El Informe de Fiscalización de la Cámara de Cuentas de 2022 criticó la gestión negligente de deudas de la Comunidad de Madrid con hospitales privados (incluido Quirónsalud) donde se evidenció que la CAM acumuló deudas con hospitales privados entre 1 y 4 años sin justificación técnica válida, que no existían protocolos para priorizar pagos a proveedores críticos (como hospitales) a pesar de que la Ley de Morosidad obliga a liquidar en 30-60 días, y que la CAM no desglosaba en sus presupuestos los intereses por morosidad, sino que los incluía en partidas genéricas como “gastos financieros”. Y como añadido, también se descubrió que algunos contratos con Quirón incluían cláusulas de intereses de demora del 8% anual, muy superiores al interés legal del dinero que es en torno al 5%. Entonces, ¿por qué se firmaron?

Esta morosidad no es incompetencia, sino una política de clase consciente que cumple tres objetivos:

  1. Transferencia de plusvalía desde lo público hacia los accionistas de Fresenius (multinacional alemana propietaria de Quirón), a través de intereses usurarios (hasta 8% anual, muy por encima del interés legal del dinero).
  2. Erosión planificada de la sanidad pública, creando la falsa narrativa de “ineficiencia” para justificar más privatizaciones.
  3. Precariedad laboral, al someter a los trabajadores sanitarios a peores condiciones para maximizar beneficios.

Como denunciaba Lenin en El Estado y la revolución, el Estado burgués no es neutral sino que actúa como “un comité que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. El gobierno de Ayuso ejemplifica esta tesis, funcionando como un brazo ejecutivo de los intereses de Quirón/Fresenius.

¿El entramado Ayuso-Quirón forma parte de la corrupción estructural?

Las conexiones entre el poder político y Quirón son obscenas. Alberto González Amador, pareja de Díaz Ayuso, trabajó para Quirónprevención (filial del grupo) mientras su empresa recibía contratos de esta misma subsidiaria. A eso se le suma que en 2022 hubo pagos acelerados a Quirón del gobierno de Ayuso de 1.278 millones, un pago masivo que redujo la deuda con Quirón en un 60% en solo 6 meses coincidiendo con la investigación judicial por el caso de las mascarillas (contrato a una empresa vinculada al hermano de Ayuso) y la publicación de informes críticos de la Cámara de Cuentas sobre la deuda entre la CAM y Quirón.

Jurídicamente hablando, el adelanto de pagos de deuda podría tener implicaciones legales estratégicas y podría servir como atenuante de “reparación de daño” (Art. 21.5 Código Penal) si la CAM demostrara que fueron por errores burocráticos, y también podría servir para debilitar una posible acusación de corrupción al mostrar “voluntad de regularizar” y evitar agravantes por el daño continuado al erario público (Art. 433 CP). En 2019, el Tribunal Supremo absolvió a un ayuntamiento por retrasos en pagos al demostrar que fueron “involuntarios” y se regularizaron. Entonces, ¿el pago masivo del 60% en 2022 responde a una buena gestión financiera, como nos intenta convencer El País en su artículo, o más bien a una estrategia judicial del gobierno de Ayuso al estar en el punto de mira?

Todo esto evidencia que el Estado burgués (la CAM) no “regula” a los monopolios, sino que está al servicio de ellos, creando un circuito de enriquecimiento ilegítimo a costa de los trabajadores y los servicios públicos, donde:

  • Las privatizaciones no responden a criterios de eficiencia, sino a circuitos de enriquecimiento empresarial.
  • El Estado es capturado por intereses particulares, como demuestra que el 13% de la deuda global de Fresenius provenga solo de la CAM.
  • Se crea una burguesía parasitaria que no innova ni invierte, sino que extrae rentas de lo público.

¿Cómo afecta todo esto a la clase trabajadora?

 

El modelo privatizador multiplica la tasa de explotación con reducciones de salarios, condiciones draconianas, más inestabilidad e intensificación del trabajo, lo que supone también una disminución de la calidad de la atención sanitaria.

En enfermería, el salario medio en Quirón es de 1.980€ frente a los 2.450€ en la pública, una diferencia del 19% que se traduce directamente en mayor plusvalía para el empresario. Los médicos residentes (MIR) en Quirón cobran 1.550€ frente a los 1.950€ de la pública (datos CESM 2024). El 32% de los trabajadores de Quirón en Madrid son temporales frente al 8% en la sanidad pública con contratos basura que imposibilitan la planificación vital. La ratio paciente/enfermera es 1:12 en Quirón frente a 1:8 en la pública, suponiendo un 50% más de carga laboral, provocando como consecuencia directa un 23% más de errores de medicación (Informe de Seguridad del Paciente, 2023), donde encima el 18% de las horas extra no son pagadas (denuncias de SATSE, 2023). Quirón recurre a subcontratación a través de empresas como Templo S.L. (ETT), que pagan un 30% menos que el convenio público y los falsos autónomos son una constante, con 89 fisioterapeutas identificados como falsos autónomos en una sentencia del TSJM de 2023. Y también invierten menos en formación, siendo una media de 120€ por trabajador en Quirón y 580€ en la pública.

Según costes reales de la Cámara de Cuentas de la CAM (2023) de servicios sanitarios, incluyendo atención a pacientes, procedimientos, etc., y según las tablas salariales de los convenios laborales, siguiendo la fórmula “Tasa de plusvalía = Plusvalía / Capital variable (salarios) x 100”, en el área de enfermería se comprueba que en la pública por cada 100€ de salarios se generan 89€ de plusvalía y en Quirón los mismos 100€ generan 142€ de plusvalía. ¿Dónde va ese 53% extra de Quirón, en beneficio de los pacientes?, porque en mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores ya hemos visto que no: Fresenius repartió 1.200 millones en 2023 a sus accionistas, el CEO de Quirón cobró 2,3 millones en 2023, gastos de 4,7 millones en “relaciones institucionales” (el tráfico de influencias de toda la vida).

Todo esto tiene consecuencias directas para la clase obrera, con un encarecimiento de los servicios sanitarios que pagamos a base de los impuestos que la CAM regala a Quirón y con un empeoramiento de las condiciones laborales de los empleados del sector sanitario y del servicio que recibimos como pacientes, porque pasamos de ser pacientes a ser clientes, como ha quedado demostrado en los párrafos anteriores. Aun siendo evidente esta realidad, hay quien se empeña en deformarla para ocultarla.

¿Cuál es el papel de los medios de comunicación como El País en todo esto?

 

El País —que ha recibido 295.000€ en subvenciones directas en 2022, y entre 2021 y 2023 1,2 millones € en contratos de publicidad institucional de la CAM— oculta deliberadamente los vínculos corruptos Ayuso-Quirón; que los sobrecostes no mejoran el servicio ni condiciones laborales, sino que financian dividendos; el sabotaje planificado a lo público para justificar más privatizaciones; el aumento de la precariedad laboral y las condiciones de vida de la clase trabajadora; y que las deudas de la CAM con Quirón no son errores burocráticos, sino favores institucionales.

Como enseñaba Rosa Luxemburgo, la prensa burguesa es “un instrumento de dominación ideológica”. Su silencio y tergiversación sobre la explotación y robo de dinero público en Quirón lo confirma.

Una vez desglosada toda la problemática y sus causas, podríamos pensar que la solución pasaría por medidas como 1) anulación de la deuda de la CAM con Quirón por ilegítima, fruto de jugar con la vida de la población al hacer negocio de la salud; 2) expropiación sin indemnización de Quirón y toda empresa privada del sector sanitario y reintegración a la red pública, para garantizar que el objetivo sea cubrir necesidades, no lucrarse a costa de ellas; 3) prohibición de la especulación con la salud eliminando la posibilidad de crear empresas privadas en el sector sanitario para garantizar su gestión de calidad y universal; 4) ilegalización de todas las ETTs, las cuales se lucran de la inestabilidad laboral.

Ahora bien, ¿es posible que estas medidas básicas sean llevadas a cabo por los partidos integrados en el Estado español bajo el marco legal de una economía de mercado, cuyo objetivo es convertir todo en mercancía y darle un valor de cambio en lugar de un valor de uso?, ¿o eso es más bien una utopía ya que la soberanía de nuestro país está secuestrada por quien es propietaria de los medios de producción, de las fábricas, minas, transporte, telecomunicaciones, etc., en detrimento de la clase obrera que es quien produce dicha riqueza con el valor que genera con su fuerza de trabajo?

La postura de la Ministra de Sanidad Mónica García, que antes denunciaba la privatización y ahora defiende alianzas público-privadas, ejemplifica los límites de la política institucional.

Deberíamos preguntarnos: ¿en qué momento de la historia unas elecciones han derrotado al capital privado y han reinvertido la riqueza creada por la clase obrera en su beneficio? La historia demuestra que las mayorías electorales bajo Estados burgueses chocan con límites violentos: en la España del 36, el Frente Popular —pese a su programa reformista— no pudo evitar el golpe fascista, y las expropiaciones de tierras (como en Extremadura) o industrias fueron impulsadas por las bases obreras y campesinas organizadas en milicias, no por decreto gubernamental. En 1973 en Chile, Allende —elegido en urnas— fue derrocado y asesinado al nacionalizar el cobre y avanzar en reformas agrarias. Ambos casos muestran que, sin ruptura con el sistema, la salud seguirá siendo mercancía, al igual que la vivienda, la educación, la electricidad, etc.

Es hora de tomar partido.

La conciencia de clase no es una abstracción, nace cuando los trabajadores reconocen su lugar en la cadena de explotación, cuando comprenden que sus intereses son irreconciliables con los de la burguesía, y cuando asumen que ninguna mejora real es posible dentro del capitalismo.

Nuestra tarea es clara, 1) desenmascarar el sistema que convierte la salud en mercancía y a los trabajadores en piezas reemplazables; 2) organizar la resistencia en centros de trabajo, barrios, hospitales, etc., construyendo poder obrero frente a la patronal y sus cómplices políticos, luchando codo con codo para generar conciencia de clase; y 3) luchar contra las ilusiones reformistas y avanzando en la dirección revolucionaria, por el derrocamiento del sistema capitalista imperante hoy y por la construcción del Socialismo como única salida para la clase obrera.

No nos faltan razones, sino organización.

 

¡La salud es un derecho, no un negocio! 

¡Romper con el sistema o seguir siendo sus víctimas!

¡Solo la lucha de clases cambiará esta realidad!

¡Organízate en el PCOE!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) – Célula Stalin, Madrid




Los sindicatos amarillos apoyan la guerra imperialista

El deleznable secretario general de UGT, Pepe Álvarez, demuestra continuamente dónde se posiciona en la lucha de clases: en el lado de la burguesía. En esta ocasión, propone abiertamente un impuesto a todos los ciudadanos para financiar la guerra, a pesar de que España ya ha alcanzado un récord en el gasto militar, y toda la Unión Europea se prepara para la guerra abierta en un compromiso mayor con la OTAN. ¿Todo esto le parece insuficiente a este gran lacayo de la patronal? Además, señala de manera falaz que el gasto en “Defensa” no afectará a los gastos sociales, cosa que, indiscutiblemente, ya ocurre y vemos que no paran de crecer las transferencias de recursos públicos a manos privadas.

Álvarez pide que Europa “tome el mando” y acabe con la dependencia que tiene con EE.UU, con un desarrollo industrial y tecnológico, todo en abstracto. Por otro lado, afirma que la venta de munición a Israel “tiene una importancia relativa”, y pide romper relaciones económicas con Israel, pues “es incompatible con los valores que nosotros representamos como país”. ¿Cómo puede quitar importancia a la venta de armas a un Estado genocida, y luego declarar que, debido a ese genocidio, dicho Estado es incompatible con “nuestros” valores? ¿No está el Estado español apoyando y haciendo posible ese genocidio con su abominable acto de complicidad? ¿Por qué Pepe Álvarez usa un “nosotros” en una sociedad de clases?

UGT ha encabezado junto con CCOO una manifestación el Primero de Mayo, en la cual han soltado, entre otras ideas ponzoñosas, la idea de que luchan contra el fascismo y todo movimiento reaccionario, presentándose como defensores de los derechos de los trabajadores. No solo juegan con la salud de los obreros y permiten penosas condiciones, ofreciendo incluso patéticas sumas de dinero para que éstos no falten al trabajo a causa de sus enfermedades, sino que estos sindicatos de la patronal son cómplices en privatizaciones y, sobre todo, son el caballo de Troya de los monopolios, los cuales son quienes engendran el fascismo. De hecho, son un ejemplo a seguir para la CEOE, que los ha felicitado públicamente por desmovilizar a la clase obrera.

Por si fuera poco, se ha unido a ellos en la manifestación el ala moderada del fascismo, es decir, la socialdemocracia. Concretamente, partidos criminales que, siendo muleta del PSOE, formaron parte del Gobierno en la anterior legislatura, y los que forman parte actualmente; partidos que, administrando el Estado a las órdenes de la burguesía, han permitido y permiten que el fascismo campe a sus anchas, allanando el camino a dichas bestias al hacer el trabajo sucio a la burguesía, y posicionándose, a veces no de palabra pero siempre de hecho, junto a Estados fascistas y genocidas, como Ucrania, Israel, los que intentan golpes de Estado en Venezuela y los “rebeldes” sirios, entre otros. También legitiman y forman parte de la terrorista OTAN. ¿No es una forma extraña de rechazar la reacción, la barbarie y los genocidios?

Si no fuera porque se trata de un conocidísimo personaje que es famoso por su total carencia de escrúpulos, se diría que Pepe Álvarez ha pronunciado un discurso que es fruto de un delirio. Ha dicho que Trump y Putin son quienes amenazan “nuestros” derechos, y los derechos de “las mujeres”, como si las mujeres proletarias en España no fuesen aplastadas por la bota del capital, y las mujeres burguesas no formasen parte de la clase explotadora que las oprime. Añade que no “debemos” permitir a los dos personajes anteriormente mencionados hacer eso, señalando así la aparición, de repente, de un par de enemigos externos y lejanos que parecen ser quienes nos ponen el peligro “a todos”. Por su parte, el otro gran vendeobreros, Unai Sordo (CCOO), presenta un discurso con mayor trilerismo en el que, queriendo aparentar no ser partidario del gasto militar, mezcla el concepto de seguridad con una “evidente” necesidad de mejorar la capacidad militar, ya que Trump y Musk van a “venir a por la Unión Europea y a por su modelo social” en el marco de un proyecto de “neocolonialismo 4.0”.

Los dos secretarios generales hablan de la necesidad de “defender” la Unión Europea con más gasto militar, pero también promueven la idea de una supuesta independencia que debe pasar por la inversión en la industria, que está en manos de la burguesía, y en mayores recursos públicos para invertir en las empresas privadas. Ambos señalan un enemigo externo, motivos para tener miedo de potencias extranjeras, la idea de una Europa poderosa en lo militar y económico, y de financiar con recursos públicos a la burguesía. Sus reivindicaciones tienen mucho en común con el repertorio fascista, y nada con un enfoque de progreso.

El capitalismo en su fase imperialista se caracteriza por el control del capital financiero, en un mundo donde el mercado es global, dominado por una minoría que concentra cada vez más capital, y donde éste no encuentra fronteras. La evidente bancarrota del capitalismo causa la escalada bélica en todas partes, pues es esencial para las potencias imperialistas en decadencia, como EE.UU y “occidente”, luchar contra el auge de las potencias imperialistas emergentes, es decir, BRICS, encabezadas por China. Las inherentes contradicciones del capitalismo se reflejan también entre los Estados, y los continuos movimientos en el tablero geopolítico hacen inevitable que la tensión crezca a medida que se acerca la sombra de mayores e ineludibles crisis.

CCOO y UGT son armas de la burguesía para filtrar entre los trabajadores sus reaccionarios discursos disfrazados de progreso. En boca de los partidos que conforman la pata derecha del capital, esto no sería tan eficaz. No han señalado nunca a la burguesía como el enemigo del proletariado, e incluso niegan la lucha de clases y legitiman abiertamente los intereses del patrón, por tanto es evidente que, ante el panorama actual donde son evidentes las consecuencias del capitalismo, han de señalar a enemigos externos sin tocar unas relaciones de producción donde hay explotadores y explotados. Pretenden unir a la clase obrera en su miedo bajo el ala burguesa, y encauzar esos temores hacia la petición de “defensa” contra unos posibles invasores extranjeros. Se dedican a ensalzar una supuesta grandeza de la Unión Europea, que aplasta la vida de cientos de millones de proletarios en su territorio, y también oprime a las naciones del sur global. Quieren disfrazar de imperiosa necesidad para “todos” la transferencia de recursos públicos a los monopolios.

En cuanto a esto último, que ya ocurre, para la burguesía no se trata más que de un escudo monetario para sanear sus deudas y retrasar las crisis tanto tiempo como sea posible. Requieren de recursos públicos para hacer viables sus aventuras en el mercado, y evitar un gasto proveniente de su bolsillo que derive en menores ganancias y pueda dar ventaja a otros parásitos que puedan ganar terreno. Dado que en España impera el sector servicios, las crisis son más visibles y se ven sus consecuencias antes que en otros países, pues las empresas dependen de proveedores externos que han de proporcionar mercancías para vender a los consumidores. Como las fuerzas productivas no paran de desarrollarse, la mejora de la técnica en manos de los capitalistas significa desempleo para muchos obreros, pues la automatización agiliza el trabajo y el patrón solo busca la máxima ganancia y minimizar los costes de producción para intentar dominar el mercado y superar a otros capitalistas. Es un arma de doble filo, pues si disminuye el trabajo humano, disminuye la tasa de ganancia, y el paro merma la capacidad de compra.

España es por ello una de las economía más vulnerables; debido a que hay sobreoferta y ésta se reparte entre distintos vendedores, éstos ven en primera línea la pérdida de compradores, por tanto, al significar pérdidas para los capitalistas, éstos deben prescindir de mano de obra, recortar servicios públicos, aumentar la explotación, etc., pero su demanda disminuye afectando al primer y segundo sector; la burguesía de terceros países, la cual controla las industrias, tiene que buscar nuevas empresas clientes para evitar la sobreproducción, y los proveedores de materias primas también. Comienza la reacción en cadena por la crisis de dinero para los parásitos dueños de las empresas, ya que los bancos y distintos accionistas pierden su inversión, y acaba en crisis que cargan en las espaldas del proletariado, y fortalecen a los más ricos, que concentran más capital. Es por ello que ese discurso de los sindicatos amarillos, que promueve el interclasismo, es el dardo envenenado que se usa en un contexto de crisis donde la clase obrera esta dispersa, temerosa y descabezada. Generan falsos debates, presentan consecuencias como causas, demonizan a víctimas y señalan a terceros países para poner un velo sobre el auténtico origen de los problemas que sufre la gran mayoría, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción. La realidad es que toda la palabrería de CCOO y UGT va destinada a legitimar el robo a manos llenas de la burguesía, que arrasará sin piedad y sin remedio con lo público por la bancarrota del capital, por los gigantescos movimientos del mercado que escapan a su control, y por la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de los asalariados; los capitalistas ven, por tanto, que deben recurrir al fascismo y le allanan el camino usando a todos sus voceros y representantes.

La normalización de la guerra no es más que la preparación de la burguesía para las luchas venideras por el control del mercado y de las materias primas. El aumento del gasto militar solo está destinado a defender los intereses burgueses, aumentar la represión y mandar a la muerte a proletarios contra proletarios. CCOO y UGT son organizaciones al servicio de los monopolios, y pretenden omitir que vivimos en una sociedad de clases, y que todo es por el “bien común”. Son representantes, al igual que todos los partidos parlamentarios, de los intereses de una minoría parásita que explota a la gran mayoría de la población, que es la clase obrera. ¿Acaso los trabajadores son uno con el patrón, cuando los primeros producen a cambio de migajas, y los segundos no producen y se apropian de la riqueza? ¿No es la gran mayoría cada vez más pobre, mientras una minoría es cada vez más rica? La burguesía ante la que responden estos sindicatos, ¿no es rica, precisamente, por apropiarse de los frutos del trabajo ajeno? ¿Qué intereses comunes tenemos obreros y burgueses? Sus valores son la barbarie y la parasitación, y los sindicatos amarillos son cómplices subvencionados por el Estado, para engañarnos disfrazados de falsos aliados.

Es menester dotar de conciencia a la clase obrera, y aquellos obreros ideológicamente más avanzados deben unirse para tal tarea. La organización de nuestra clase es indispensable para poner fin a este sistema criminal. Los capitalistas y los lacayos de todo pelaje que orbitan a su alrededor, no se detendrán ante la descomposición de su dominio. Los sindicatos de la patronal dejan muy claro su papel, y los trabajadores deben deshacerse del veneno que estos inyectan en la lucha obrera. En cambio, el sindicalismo de clase y combativo es una herramienta necesaria para presentar batalla en los centros de trabajo, más allá del mero economicismo. Luchando realmente por sus intereses, los trabajadores percibirán con la experiencia práctica que todos los explotados tienen las mismas cadenas; todas las luchas deben unirse en un Frente Único del Pueblo contra el capital, como auténtica oposición a la burguesía, sus guerras de rapiña y su sistema de miseria y barbarie. Solo la gran mayoría oprimida, que todo lo produce, puede deshacerse de esa minoría opresora con pies de barro que solo vive de absorber la fuerza de trabajo para obtener ganancias. Solo la clase obrera organizada y consciente pondrá fin al dominio criminal de quienes juegan con la vida humana para lucrarse, y podrá construir la nueva sociedad que pondrá a la humanidad en el centro: el socialismo.

 

¡Abajo los sindicatos traidores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español