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Bolivia: Al imperialismo no se le derrota en las elecciones

“En ningún país capitalista civilizado existe la «democracia en general», pues lo que existe en ellos es únicamente la democracia burguesa, y de lo que se trata no es de la «democracia en general», sino de la dictadura de la clase, es decir, del proletariado, sobre los opresores y los explotadores”

 –  Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

 

Ayer, domingo 18 de octubre, tuvieron lugar las elecciones en Bolivia, convocadas por los sectores oligárquicos del país que tomaron el control directo del gobierno tras el golpe militar y policial perpetrado contra el presidente constitucional – Juan Evo Morales Ayma – con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA. Al igual que en las pasadas elecciones del 20 de octubre de 2019, la victoria ha sido para el Movimiento Al Socialismo (MAS) con la diferencia de que, por ahora, no se ha desarrollado campaña alguna deslegitimando los resultados.

En el ámbito internacional, la victoria del MAS supone una derrota al imperialismo estadounidense, un estorbo para Donald Trump a falta de dos semanas para las elecciones en los Estados Unidos. Del mismo modo, implica un avance en la influencia del socialimperialismo chino en el país, así como de las relaciones con los gobiernos progresistas del mundo como Cuba y Venezuela.

Frente al parlamentarismo corrupto y podrido de la burguesía, los comunistas vemos las campañas electorales como herramientas en la lucha del proletariado, pero la electoral es una herramienta que no se acerca ni de forma remota a la manera en la que la clase obrera accederá al poder. De hecho, la historia nos transmite una enseñanza totalmente contraria: que ninguna clase oprimida podrá llegar a dominar sin un periodo de dictadura, de conquista revolucionaria del poder político en el que se aplaste la resistencia de los explotadores.

La burguesía, los terratenientes y sus aliados emplean las elecciones como una válvula de escape al movimiento revolucionario, a fin de amortiguar los enfrentamientos entre la minoría explotadora y la mayoría explotada. La táctica electoral debe ser la adaptación de la táctica general de la lucha de clases a la lucha concreta de las elecciones, nunca la renuncia a ésta. La democracia de los trabajadores no es lo mismo que la democracia para la burguesía; la república de los trabajadores es superior a cualquier Estado burgués, pero la dictadura del proletariado contra quienes nos condenan al hambre, opresión, represión, explotación y muerte solo puede alcanzarse mediante el derrocamiento revolucionario de la dominación burguesa, del imperialismo y de los monopolios.

Las masas trabajadoras de Bolivia, la clase obrera, el campesinado, los indígenas y demás sectores de la población han demostrado que no están dispuestos a aceptar un gobierno impuesto. No obstante, los anhelos del socialismo del siglo XXI por alcanzar una democracia «participativa y directa» mediante la mera lucha electoral y sin realizar ningún tipo de limpieza en las instituciones del Estado ya demostró el año pasado que es una táctica con fecha de caducidad. Tratar de alcanzar el socialismo – etapa temprana de la sociedad comunista – en los márgenes y reglas de juego de la dictadura del capital es una concesión demasiado grande. La coexistencia pacífica con la burguesía es imposible.

Por ello, apelamos a los sectores más avanzados de la sociedad de Bolivia a que no se conformen con el electoralismo y luchen por expulsar a la burguesía del país. La victoria del movimiento popular del MAS no eliminará el capitalismo. No basta con llevar políticas contrarias al imperialismo estadounidense pero favorables al socialimperialismo chino. No basta con desplegar la lucha democrática. El proletariado mundial debe prepararse para destruir completamente el poder del capital, destruir a la burguesía y expulsarla en todas partes donde existen relaciones de producción capitalistas, y alcanzar plenamente, y sin concesión alguna, el socialismo.

 

¡Por el Socialismo!

¡Abajo el imperialismo criminal!

¡Viva el internacionalismo proletario!

 

Madrid, 19 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




No son “vecinos”: son nazis

Numerosos “medios de comunicación” se han hecho eco de una pelea que hubo el pasado día 15 en el barrio de San Blas. La mayoría de estos medios han hablado de “brutal agresión de menas a unos vecinos”, variando en la forma pero con el mismo trasfondo.

 

Primero, debemos hablar sobre el término “mena”, el cual hace referencia a “menor extranjero no acompañado”, es decir, chavales menores de edad que llegan a nuestro país solos, sin padre, madre o cualquier otro tipo de tutor mayor de edad. En el crecimiento del fascismo en nuestro país y el relevante papel de los medios de comunicación con respecto a este crecimiento, tenemos que destacar como los medios han generalizado este término con el fin de criminalizar a estos chavales y de desviar la atención de los principales problemas de los barrios, centrando el odio contra ellos en una estrategia disuasoria asquerosamente racista y canalla.

Siguiendo con la noticia, no es la primera vez que escuchamos este tipo de terminología por parte de los medios cuando han de referirse a nazis: “vecinos”, “personas con banderas de España”, y un sin fin de piruetas acrobáticas con tal de no llamar a los nazis por su nombre.

Como era de esperar, y como bien reveló la organización Carabanchel Antifa, estos “vecinos” resultaron ser nazis pertenecientes a la organización fascista Bastión Nacional que, como se puede comprobar en sus cuentas de Instagram, salieron a buscar a los menores extranjeros con el fin de agredirles, acción que terminó con el resultado contrario siendo ellos los que recibieron la paliza.

Días después, la organización fascista antes mencionada convocó una manifestación contra la presencia de los menores, y como si las pruebas que mostró Carabanchel Antifa además de las consignas utilizadas durante la manifestación con un claro componente de odio racial, saludos con el brazo en alto, etc, no fuesen suficiente, muchos medios siguieron tratando a los manifestantes como “vecinos”, cuando ya era prácticamente imposible ocultar que eran nazis, algunos incluso aludiendo falsos motivos para poder justificar la concentración.

Mención de honor para la policía que, como es habitual en este tipo de concentraciones fascistas, no hizo acto de presencia más allá del paseo que se dieron al lado de los cerdos fascistas cuando éstos fueron a casa de los menores a increparles. Esta pasividad por parte de la policía pocas veces, por no decir nunca, las vemos en manifestaciones antifascistas y similares.

En el Estado español los nazis no sólo actúan con una inmunidad insultante, sino que tienen pleno permiso por parte de los perros del Estado para hacerlo. Y no sólo eso, también cuentan con medios de comunicación que justifican sus actos criminales. La burguesía señala y ellos atacan.

Estos actos no pueden pillar por sorpresa a nadie, es una consecuencia inevitable de años y años justificando agresiones, señalando a inmigrantes como delincuentes, propagando el discurso fascista en portada, y un largo etcétera por el cual los medios de comunicación son responsables del crecimiento del fascismo y la normalización de su discurso por parte de la sociedad.

La burguesía ha apostado todo por el fascismo, y lo vemos cada día con este tipo de acciones. Han puesto todo su esfuerzo por desviar la atención de los problemas reales de la clase obrera tratando de que esta se centre en problemas irreales que nada tienen que ver con la clase obrera, como lo es la inmigración.

La socialdemocracia, ante esto, actúa como cómplice de los fascistas, pues la policía que hace oídos sordos ante los criminales actos de los fascistas es competencia de “el gobierno más progresista de la historia”, además de la inanición que muestran personalmente ante estos actos.

La única salida ante el imperante crecimiento del fascismo en nuestra sociedad es plantarle cara de forma clara, concisa y sin dudar de nuestro propósito: terminar con la lacra fascista y acabar con la burguesía que lo financia. El socialismo es la única manera de lograr nuestro objetivo y terminar de una vez por todas con este sistema criminal.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a todas las asociaciones vecinales, organizaciones antifascistas, trabajadores, estudiantes y a todas las personas antifascistas en general a organizarse en torno al Frente Único del Pueblo para crear una fuerza unida que plante cara al fascismo y construya una alternativa real para los trabajadores.

 

CONTRA EL FASCISMO, ¡NI UN PASO ATRÁS!

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Bolivia rinde homenaje al imperialismo

A finales de 1966, Ernesto Che Guevara abandonó Cuba para luchar en la vanguardia del movimiento guerrillero en el sudeste boliviano. Después de siete meses de combates – desde marzo a octubre del año siguiente – fue herido y apresado. Tras su captura y posterior asesinato a manos de militares bolivianos y en presencia de un agente de la CIA el 9 de octubre de 1967, en La Higuera (Bolivia), durante la dictadura de René Barrientos, aliado de Estados Unidos, el imperialismo pensaba que la voluntad del Che desaparecería al igual que su persona. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Como relató el periodista Jon Lee Anderson: “Si el cuerpo del Che había desaparecido, su espíritu estaba vivo; estaba en ninguna parte y en todas”.

Eso nos lleva a la actualidad, donde su figura, símbolo de la lucha armada, revolucionaria e internacionalista contra el imperialismo y por la liberación del proletariado mundial, no puede ser sino denostada por la burguesía en su descarado revisionismo histórico al objetivo de socavar la lucha de clases y acercar a la clase trabajadora a posturas conciliadoras con la dictadura del capital o hacia el fascismo. En esta batalla ideológica, a la que no dudan en sumarse medios afines a la reacción española como El Español, Libertad Digital o el ABC, ha destacado el acto de la criminal golpista de Bolivia Jeanine Áñez Chávez homenajeando a los militares que asesinaron al Che en la ciudad de Santa Cruz.

“La lección que dimos los bolivianos al mundo, con la derrota y muerte de Che Guevara en Bolivia, es que la dictadura comunista aquí no tiene paso, ni la comunista ni la fascista ni la populista, ninguna dictadura pasará ni echará raíces en esta nación”, dijo la presidenta no electa que tomó el poder tras el golpe de Estado a Evo Morales.

Como sabemos, quienes insisten en colocar en el mismo nivel comunismo y fascismo demuestran su esencia puramente fascista. En palabras de Thomas Mann: “Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo”.

Nuevamente, y en esta ocasión en Bolivia, se demuestra que las crisis del mundo descansan sobre una contradicción fundamental: imperialismo o socialismo; la guerra de clases entre la burguesía y el proletariado. Con la batalla ideológica, política y militar, la burguesía busca detener la imparable rueda de la historia, que avanza hacia el socialismo.

No es de extrañar que un régimen como el boliviano realice esta clase de actos anticomunistas, pues su gobierno actual es fruto de un golpe militar y policial perpetrado contra el presidente constitucional – Juan Evo Morales Ayma – con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA. Los sectores oligárquicos del país vulneraron por completo la voluntad del pueblo. Desde la usurpación del poder por parte de Jeanine Áñez dio comienzo una campaña de persecuciones, agresiones y asesinatos contra el pueblo trabajador, al mismo tiempo que los crímenes racistas contra la comunidad indígena no han dejado de aumentar. Todo ello con el objetivo de impedir que los países latinoamericanos logren librarse de las cadenas del imperialismo y de la burguesía, y puedan desarrollar la lucha por la única y verdadera democracia; la dictadura del proletariado.

El socialismo del siglo XXI, completamente antimarxista – protagonizado, principalmente, por Evo Morales, Nicolás Maduro y Rafael Correa – ha demostrado que no es lo mismo estar en el Gobierno que estar en el poder. El Estado tiene una esencia y un carácter de clase. El Estado burgués, mientras que no haya un salto cualitativo y revolucionario, se mantendrá siempre en favor de la burguesía y sus políticas irán en contra del pueblo trabajador. El socialismo del siglo XXI trata de alcanzar una democracia «participativa y directa» pero siempre en los márgenes de la dictadura del capital y, por ende, del modo de producción capitalista que implica la subyugación y explotación de la inmensa mayoría de la sociedad a costa de los privilegios de una minoría. Hoy, con las injerencias imperialistas no sólo en Bolivia, sino en otros países latinoamericanos como Venezuela y Ecuador, el socialismo del siglo XXI se ha visto desbordado y plasma a la perfección la inutilidad de tratar de alcanzar el comunismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. Son, en definitiva, lo que Lenin calificó en su día como socialpacifistas, socialistas de palabra y pacifistas pequeño-burgueses de hecho.

En palabras del propio Che: “Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que las convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad […] No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así, ¡nada!”.

 

¡El fascismo no pasará!

¡Abajo el imperialismo criminal!

Madrid, 16 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Miseria en la educación Andaluza

Con el inicio del curso académico se vuelve a comprobar de qué lado está y a qué clase defiende a capa y espada este Gobierno, tanto el Autonómico como el Gobierno Central. Estamos viendo cómo las medidas adoptadas en los centros de estudio de Andalucía frente al COVID-19 son totalmente insuficientes, haciendo que vivamos una vuelta al cole sin prevención alguna. Los gobiernos han dejado en las manos de sus centros la -casi- total gestión de la pandemia con unos recursos tan limitados que no pueden satisfacer las necesidades mínimas del pueblo.

Así lo ha expresado el profesorado, denunciando la falta de competencias en aspectos como la prevención de riesgos laborales, la salud, además de la falta de recursos económicos. También se muestra en las dificultades para mantener la distancia de seguridad, las condiciones higiénicas exigidas o para llevar el control de los posibles casos de COVID-19, como denuncian los docentes andaluces.

Tal y como se señala en la anterior noticia, según una encuesta realizada por el CSIF “solo el 20,77% del profesorado ha podido realizar desdobles de grupos”, mostrando la falta tanto de profesores como de espacios en los centros educativos, siendo imposible mantener unos ratios de alumnos adecuados. Esto ha llevado al gobierno a adoptar una medida sanguinaria contra los profesores, que no es ni más ni menos que la supresión del Máster de Formación del Profesorado (MFP), antes necesario para ejercer la docencia. En vista de que falta profesorado para la situación que vivimos, el Estado ha decidido que no será necesario el MFP para ejercer la docencia, haciendo que las condiciones de los trabajadores sean aún más precarias, se desdoble la explotación y puedan echarlos de una patada cuando les plazca, pues dichos profesores solo podrán ejercer la docencia mientras dure la pandemia, es decir, podrán ejercer hasta que al Estado le plazca. Es tal la situación de falta de profesores que algunos colegios, como el colegio Clara Campoamor de Alhaurín de la Torre, en Málaga, piden que “Infantil no acuda a clase por falta de profesores”; o los alumnos del instituto Drago de Cádiz, los cuales demandan un descenso del ratio de alumnos.

La realidad es que existe una brecha digital, consecuencia del cada vez mayor empobrecimiento de la población, que quedó latente en la primera ola de COVID-19. Esto no puede pasar por alto teniendo en cuenta que 4 de cada 10 familias no puede llevar a cabo su enseñanza online, no puede pasar por alto teniendo en cuenta que un 10% del presupuesto (135.000.000 euros) recortado a las universidades andaluzas será destinado, en parte, a financiar la RTVA y a uno de sus mejores adalides, Bertín Osborne. Mientras que sectores como el de la educación o la sanidad pública se ven faltos de recursos económicos, los gobiernos dedican gran parte de los recursos económicos en salvar a los empresarios, como las ayudas que se ofrecen a los comercios de ocio nocturno e infantil para pagar los alquileres de los locales. Una vez más somos testigos directos de lo que representamos para los capitalistas, para el Estado y el sistema: mera mercancía totalmente reemplazable. Con todo esto comprobamos, una vez más, que el problema principal no es la gestión del capitalismo, pues aunque nos gobiernen los más progresistas de la historia seguimos estando en la misma -o mayor- situación de miseria, el problema es el capitalismo en sí, de donde radican todos los males de la sociedad.

Otro de los grandes males que sufre el estudiantado es concretamente el de la Formación Profesional (FP), ya que deben pasar un periodo de prácticas en una empresa del sector de la formación profesional que el alumno o alumna haya estudiado. Este periodo de prácticas, según el Gobierno Andaluz, tendrá una flexibilidad de horarios, aunque no hay más ciego que el que no quiere ver, pues el problema principal no son los horarios sino las prácticas como método de esclavitud asalariada más sanguinaria, donde los jóvenes sin experiencia laboral se someten a un trabajo que desarrollan gratuitamente, es decir, el 100% de la productividad del estudiante en prácticas se la llevará el capitalista. En cuanto cumpla el contrato en prácticas, en vez de renovar al joven en su formación laboral, se deshacen de él y meten en ese sumidero de explotación a nuevos jóvenes en prácticas. ¿De quién deben ser, si no de los trabajadores, las empresas que con sudor y lágrimas levantan? ¿A quién tiene que pertenecer, si no a los trabajadores, la producción que con esfuerzo y sufrimiento crean, mientras el capitalista se adueña de ella? La pregunta realmente es: ¿A quién tiene que pertenecer todo, si no a los trabajadores, si somos los trabajadores quienes todo lo creamos?

Como protesta a la situación que se está dando en la educación pública, varias organizaciones, principalmente Marea Verde, han llevado a cabo varias concentraciones y manifestaciones. Estas organizaciones se centran en exigir medidas para una vuelta segura y en pedir la unidad de los diferentes colectivos y sindicatos para defender la educación pública. Las críticas en las concentraciones de Andalucía se han centrado en el gobierno autonómico, estando ausentes las críticas al gobierno central, esto se debe a que detrás de Marea Verde están los oportunistas de Unidas Podemos y Anticapitalistas, quienes forman parte de la misma.

Aunque gracias a los medios de comunicación parezca que estas movilizaciones han tenido éxito, lo cierto es que solo una parte muy pequeña de la comunidad educativa las ha secundado, mostrando una vez más cómo los oportunistas no son capaces de llegar a los profesores ni a los padres y madres de la clase trabajadora, en este caso para defender la educación pública. Esto se debe a que en sus discursos en ningún momento dan una solución real para el pueblo trabajador, ya que se limitan a defender la educación pública, pasando por alto el principal culpable de la mala situación de ésta, que es el sistema capitalista. Provocando, finalmente, que la clase trabajadora se desmovilice, al no ver una solución a sus problemas.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a madres y padres, docentes de todos los niveles, estudiantes y al resto de las clases populares a unir nuestras fuerzas contra el enemigo común, ese mismo enemigo que divide a la clase trabajadora en mil y una luchas, que nos atomiza; ese mismo enemigo que nos exprime hasta las últimas de nuestras energías, ese mismo que nos explota diariamente y hace de nuestro trabajo su paraíso. Ante esta situación, no nos queda otra que organizar la fuerza que derrumbará este viejo mundo, putrefacto y moribundo, en el Frente Único del Pueblo para construir una nueva vida, un nuevo mundo donde la explotación del hombre por el hombre no tendrá cabida, un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

 

Célula Iosif Stalin de Sevilla




Canal Sur: la televisión del fascismo en Andalucía

Denunciamos anteriormente cómo las autoridades fascistas de la Junta de Andalucía necesitan mantener el mismo instrumento que utilizó el gobierno del PSOE para promocionar su cortijo durante 40 años. Y es que el fin último es beneficiar a los amos de ambas patas (“izquierda” y derecha) del régimen en Andalucía: empresarios, banqueros y terratenientes.

Los terratenientes, una clase parasitaria de origen feudal, de lo más reaccionario de la burguesía del Estado español, ha de recurrir a una visión del mundo aún más arcaica y retrógrada para someter ideológicamente al pueblo trabajador andaluz para que éste no se levante frente al expolio de sus riquezas naturales (especialmente las materias primas) y de su fuerza de trabajo más explotada que el resto del Estado español.

Para ello, Canal Sur ha de recurrir a los tópicos más repugnantes propios  de la dictadura franquista, exaltando el papel de la Iglesia, el Ejército y la “fiesta nacional”, las corridas de toros.

Así nos encontramos con la transmisión el pasado 4 de junio del funeral en la Catedral de Sevilla en homenaje a las víctimas del Covid. En pleno siglo XXI no tenemos suficientes enfermeros ni médicos, ¡pero sí tenemos curas y pompas para implorar por las almas de los fallecidos! No tendremos materiales ni recursos suficientes para el personal sanitario, ni consultas ni tratamientos para curar enfermedades ¡pero tenemos “Misa de Réquiem en re menor” de Mozart para curar el alma!

 

Decía el arzobispo de la Diócesis de Sevilla, Juan José Asenjo: “muchos de nosotros, aturdidos por la magnitud de la tragedia, hemos llorado por los muertos, solidarios con sus familias, llenos de temor por los enfermos, rezando por el personal sanitario, con medios escasos y mucha generosidad, como otros servidores públicos, militares y civiles“.  En Andalucía, los trabajadores hemos de recurrir al crucifijo y el rezo para combatir enfermedades que hoy deberían estar erradicadas, pero los ricos, ellos sí, no quieren renunciar a la más avanzada tecnología para curarse a través de sus seguros privados.

A Canal Sur no se le caen los anillos al promocionar entre los niños el arte de matar animales por diversión, como parte de las pocas actividades “culturales” que se han organizado en la feria de Jaén. Palabras textuales del reportero de Canal Sur sobre el terreno: “el ayuntamiento de Jaén ha programado distintas actividades culturales como […] actividades para los más pequeños. Hoy, esta tarde, hay un teatro infantil […] Esta mañana se ha desarrollado un tentadero público con alumnos de la escuela de tauromaquia de Jaén, y también en los próximos días se van a celebrar, por ejemplo, tres corridas, una de ellas de rejones”.

 

 

Y como colofón, para celebrar el “día del Pilar”, el bufón de la corte Juan y Medio se ha sumado a la propaganda del criminal y fascista del ejército de la Legión en su centenario. En la situación de gravísima crisis económica, política y social que vive el régimen capitalista, es necesario lavar la imagen de las fuerzas de represión ante los más que probables estallidos sociales. La propaganda quiere colarnos que hacen misiones humanitarias bajo el “credo legionario” que incluye “legionarios a luchar, legionarios a morir”.

 

 

Este bufón, que habla por boca del señorito andaluz al que representa, también nos recuerda la conmemoración de la clausura, tal día como hoy, de la Expo 92, en la que, según él “no hicimos nada y lo pasamos de lujo”.

Para el PCOE en Andalucía, el pueblo trabajador andaluz podrá ser libre de verdad, en todos los sentidos, también en el espiritual, cuando tome el control de las riquezas que deben ser patrimonio colectivo pues se generan sólo con el trabajo colectivo. Entonces no habrá freno para el desarrollo material, social, cultural y espiritual de todo el pueblo andaluz. Acabaremos con las clases parasitarias explotadoras y, por tanto, con su cultura, ideas y tradiciones ancladas en el medievo.

Pero para tumbar a los terratenientes dueños de los latifundios andaluces, unidos en su interés de clase con las burguesías madrileña, vasca, y catalana, fusionados como monopolios a través del Estado español, hemos de unirnos al resto de clases trabajadoras de todo el país. Pues hoy, bajo la fase imperialista, no es posible la autodeterminación ni siquiera de nacionalidades históricas como Catalunya y Euskal Herria. Hoy, sólo el Socialismo, sin ninguna etapa intermedia, puede traer la emancipación y liberación de todos los proletarios del Estado español y del mundo.

 

Por el levantamiento y la liberación del pueblo trabajador

Por la unidad de la clase obrera del Estado español

Por la construcción de la República Socialista

Sevilla, a 12 de Octubre de 2020

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




El PCPE y el PCOE ante la vuelta a clase en el País Valencià y la incapacidad del “Govern del Botànic” [ESP/VAL]

Durante la última etapa del pasado curso académico vimos cómo, tras la suspensión de las clases presenciales, todos los niveles educativos mostraron graves deficiencias en el desarrollo de la enseñanza. Los medios telemáticos que tanto publicitó la Generalitat no funcionaron y el personal docente tuvo que improvisar para desarrollar este tipo de tareas, demostrando el gobierno valenciano una total ignorancia, si no un absoluto desinterés, sobre la situación de los hogares de la clase obrera.

El pasado 4 de mayo, Manuel Castells, Ministro de Universidades, afirmaba que “la brecha digital es un mito” y que el 91,4% de los hogares españoles disponían de un ordenador. Rápidamente, la información del propio INE dejaba en ridículo a Manuel Castells ya que, según datos de 2019, tan solo el 80,9% de los hogares cuenta con algún tipo de ordenador. Teniendo en cuenta que este porcentaje contabiliza las tablets y otro tipo de ordenadores que, si bien pueden acceder a Internet y tienen funcionalidades compatibles con las tareas de la docencia, no cuentan con las múltiples funcionalidades que tan solo son compatibles con ordenadores portátiles o de sobremesa, por no hablar de los ordenadores obsoletos “incompatibles” con el seguimiento y realización de algunas tareas.

La tan cacareada autonomía de los centros y de las universidades se mostró entonces como es: que cada uno/a haga lo que pueda con lo que tiene, porque no le vamos a dar más que migajas y así ha seguido desde entonces. De nuevo veíamos cómo los gestores de las universidades públicas se convertían en pollos sin cabeza a la hora de tomar medidas, dejando a cada profesor/a “a su libre consideración” pero imponiendo de facto, de manera atropellada e ignorando a la representación sindical, una docencia y evaluación online improvisadas, de dudosa eficacia docente y que situaba tanto a profesores/as como a estudiantes en la más absoluta inseguridad jurídica.

Tras un final de curso lleno de decisiones más que deficientes y con un apoyo nulo, el inicio del nuevo curso 2020-2021 nos deja un panorama más lamentable todavía. A un mes de empezar el curso, la mayoría de comunidades autónomas y hogares desconocían qué medidas se implantarían, si se desdoblarían las clases y cursos saturados, si se reforzarían las plantillas docentes, de limpieza, de comedor, qué infraestructuras se utilizarían…

A día de hoy, ya iniciado el curso, la ley establecida por la Generalitat Valenciana ha sido la del “sálvese quien pueda”. Si bien teóricamente se han establecido medidas como la reducción del número de alumnos/as por clase, los grupos “burbuja”, la obligación de una distancia interpersonal mínima, medidas de higiene extra o las entradas, salidas y recreos “escalonados”, Todo ello lo han tenido que decidir docentes especialistas en matemáticas, física, educación física, inglés o lengua … sin ningún tipo de capacitación en lo referente a tratamientos ni gestiones sanitarias: es necesario y urgente la incorporación de personal sanitario perteneciente a la consellería de Sanitat que ayude y coordine todo el proceso.

La pregunta es, ¿cómo las pretenden implementar? Con institutos saturados con hasta 30 alumnos/as por aula porque no existen infraestructuras para más, con docentes que semana a semana superan de largo sus horas laborales establecidas con trabajo extra no remunerado, con unos niveles de sobreexplotación y precariedad incompatibles con la conciliación familiar y laboral que tan solo consiguen dificultar a las familias las entradas y salidas de sus hijos y un largo etcétera de problemas de los que la educación pública ya “gozaba” mucho antes de que la COVID-19 entrara en escena, ¿cómo se piensa asumir las nuevas medidas? La respuesta es clara, recaerá sobre los centros, el profesorado y los padres y madres, mientras la Generalitat se lava las manos responsabilizando a las familias del estado de salud de sus hijas e hijos.

La principal medida, la bajada de la ratio por aula hasta 23 alumnas/os para infantil y primaria y 25 alumnas/os para secundaria, deja patente la manera en la que la Generalitat Valenciana insulta la inteligencia de la comunidad educativa. En primer lugar porque solo descarga la ratio 2 alumnos por aula en primaria y 5 en secundaria en los centros saturados (según los datos de 2019 la ratio media en primaria e infantil era de 20,6 alumnos/as y en secundaria de 24,9). Pero es que además estamos viendo como la mayoría de institutos de secundaria se han visto obligados a impartir la mitad de las clases (con asistencia en días alternos), reduciendo drásticamente la instrucción del alumnado que no lo puede pagar fuera de la institución pública: otra tirita bienintencionada para un sistema que se desangra.. Esto muestra cómo, quienes de nuevo pagarán los platos rotos de esta gestión serán los colegios e institutos más saturados y con menores recursos, aquellos donde se matriculan las/os hijas/os de la clase trabajadora, que no cumplen las ratios y que se ven  obligados a utilizar la semipresencialidad por turnos rotatorios en casa y en el centro a fin de suplir la falta de recursos humanos y materiales. Los institutos de secundaria, que largo tiempo atrás se transformaron en centros de abandono escolar donde desechar a los hijos e hijas del proletariado más precario, verán multiplicados sus problemas para abordar y evitar el “fracaso escolar”, al igual que para atender a aquellas/os alumnas/os con necesidades educativas especiales, es decir, aquellas/os que el capitalismo considera “no rentables”, cuya atención recae casi en exclusiva sobre la enseñanza pública.

Las universidades valencianas, por su parte, han aplicado medidas arbitrarias y claramente insuficientes marcadas por la imposición de una política de “coste 0” que impide la necesaria contratación de nuevo profesorado y personal técnico, el refuerzo de los raquíticos Servicios de Prevención o el de los imprescindibles servicios de limpieza. La imposibilidad presupuestaria para desdoblar grupos de teoría y/o prácticas limita las medidas a las recomendaciones genéricas de uso de la mascarilla en todo momento o mantenimiento de 1,5 m de distancia interpersonal excepto para los laboratorios de prácticas, auténticos generadores de contactos estrechos. Contradictoriamente, la presencialidad es obligatoria en la mayoría de casos, eso sí, en función de los aforos de las aulas, imponiendo a profesores/as y estudiantes un absurdo sistema que llaman “dual” en que parte del alumnado (si realmente acude) atenderá la clase en el aula mientras el resto debe seguir la retransmisión de la misma en directo.

Con todavía menos ayudas, pero con las mismas tasas y exigencias para el alumnado, esta situación, sumada al paro y la precariedad galopantes desencadenados por un capitalismo en crisis estructural agudizada por la pandemia de COVID-19, hace que muchos hijos e hijas de la clase trabajadora hayan tenido que abandonar su formación universitaria por no poder hacer frente a los pagos de las matrículas, tasas o gastos relacionados.

Todas estas medidas reflejan la ineficiencia de los gestores políticos del capitalismo para atender a las necesidades de la inmensa mayoría social, su total despreocupación por la situación del proletariado y el quebrado modelo educativo del capital. El sistema educativo capitalista es tan solo otra herramienta de la burguesía a fin de inocular al proletariado con su ideología, de desechar y jerarquizar a los hijos e hijas de la clase trabajadora dentro de cada una de las enseñanzas en función de las necesidades, trabajos y funciones que el sistema productivo capitalista tiene asignado para ellas y ellos, mientras introduce ideología burguesa a fin de combatir la conciencia de clase y la organización obrera, desde la asignatura de Historia hasta asignaturas relacionadas con el comportamiento en los centros de trabajo o el emprendimiento empresarial, todas cumplen su función.

El sistema educativo no es más que el reflejo del quebrado y agonizante capitalismo y de sus Estados, quienes ya antes de la COVID-19 y con la aceleración que ésta ha provocado, ven en sus horizontes otra crisis económica que no deja de ser la cola de la misma crisis que ya viéramos iniciarse en 2008, y van allanando el terreno a una nueva ola de recortes sociales que dejarán la educación pública todavía más precarizada y sobresaturada de lo que ya hoy día está.

Ante esta situación, todos los partidos políticos del arco parlamentario agacharán la cabeza y reformularán leyes y medidas para una “mejor enseñanza”, puede que incluso un “Pacto Social por la Educación”, pero sin cambiar la base, cambiarlo todo para que nada cambie. El sistema educativo capitalista nos aboca a una vida de servidumbre intelectual e ideológica, así como a un individualismo y competitividad contrarios a los intereses de la clase obrera y resto de sectores populares. Debemos combatir el individualismo y la servidumbre con una educación de clase, pero de clase proletaria, y para ello tan solo cabe la organización popular en los centros de estudio, con el estudiantado en solidaridad con el profesorado y viceversa.

 

¡Organízate contra la educación capitalista y sus medidas que nos abocan a la enfermedad y la ignorancia!

¡Por una enseñanza al servicio del pueblo trabajador, exclusivamente pública, científica y sin copagos!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en València

Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) Comité del País Valencià

10 de octubre de 2020

“Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”

Karl Marx

 

El PCPE i el PCOE davant la tornada a classe al País Valencià i la incapacitat del “Govern del Botànic”

 

Durant l’última etapa del passat curs acadèmic vam veure com, després de la suspensió de les classes presencials, tots els nivells educatius van mostrar greus deficiències en el desenvolupament de l’ensenyament. Els mitjans telemàtics que tant va publicitar la Generalitat no van funcionar i el personal docent va haver d’improvisar per a desenvolupar aquest tipus de tasques, demostrant el govern valencià una total ignorància, si no un absolut desinterés, sobre la situació de les llars de la classe obrera.

El passat 4 de maig, Manuel Castells, Ministre d’Universitats, afirmava que “la bretxa digital és un mite” i que el 91,4% de les llars espanyoles disposaven d’un ordinador. Ràpidament, la informació del mateix INE deixava en ridícul a Manuel Castells ja que, segons dades de 2019, tan sols el 80,9% de les llars compta amb alguna mena d’ordinador. Tenint en compte que aquest percentatge comptabilitza les tauletes i un altre tipus d’ordinadors que, si bé poden accedir a Internet i tenen funcionalitats compatibles amb les tasques de la docència, no compten amb les múltiples funcionalitats que tan sols són compatibles amb ordinadors portàtils o de sobretaula, per no parlar dels ordinadors obsolets “incompatibles” amb el seguiment i realització d’algunes tasques.

La tan esbombada autonomia dels centres i de les universitats es va mostrar llavors com és: que cadascun/a faça el que puga amb el que té, perquè no li donarem més que engrunes i així ha seguit des de llavors. De nou véiem com els gestors de les universitats públiques es convertien en pollastres sense cap a l’hora de prendre mesures, deixant a cada professor/a “a la seua lliure consideració” però imposant de facto, de manera atropellada i ignorant a la representació sindical, una docència i avaluació online improvisades, de dubtosa eficàcia docent i que situava tant a professors/as com a estudiants en la més absoluta inseguretat jurídica.

Després d’un final de curs ple de decisions més que deficients i amb un suport nul, l’inici del nou curs 2020-2021 ens deixa un panorama més lamentable encara. A un mes de començar el curs, la majoria de comunitats autònomes i llars desconeixien quines mesures s’implantarien, si es desdoblegarien les classes i cursos saturats, si es reforçarien les plantilles docents, de neteja, de menjador, quines infraestructures s’utilitzarien…

Hui dia, ja iniciat el curs, la llei establida per la Generalitat Valenciana ha sigut la del “salve’s qui puga”. Si bé teòricament s’han establit mesures com la reducció del nombre d’alumnes/as per classe, els grups “bambolla”, l’obligació d’una distància interpersonal mínima, mesures d’higiene extra o les entrades, eixides i esbarjos “escalonats”, Tot això ho han hagut de decidir docents especialistes en matemàtiques, física, educació física, *ingés o llengua … sense cap mena de capacitació referent a tractaments ni gestions sanitàries: és necessari i urgent la incorporació de personal sanitari *pertenenciente a la conselleria de *Sanitat que ajude i coordine tot el procés.

La pregunta és, com les pretenen implementar? Amb instituts saturats amb fins a 30 alumnes/as per aula perquè no existeixen infraestructures per a més, amb docents que setmana a setmana superen de llarg les seues hores laborals establides amb treball extra no remunerat, amb uns nivells de sobreexplotació i precarietat incompatibles amb la conciliació familiar i laboral que tan sols aconsegueixen dificultar a les famílies les entrades i eixides dels seus fills i un llarg etcètera de problemes dels quals l’educació pública ja “gaudia” molt abans que la *COVID-19 entrara en escena, com es pensa assumir les noves mesures? La resposta és clara, recaurà sobre els centres, el professorat i els pares i mares, mentre la Generalitat es llava les mans responsabilitzant a les famílies de l’estat de salut de les seues filles i fills.

La principal mesura, la baixada de la ràtio per aula fins a 23 alumnes/us per a infantil i primària i 25 alumnes/us per a secundària, deixa patent la manera en la qual la Generalitat Valenciana insulta la intel·ligència de la comunitat educativa. En primer lloc perquè només descarrega la ràtio 2 alumnes per aula en primària i 5 en secundària en els centres saturats (segons les dades de 2019 la ràtio mitjana en primària i infantil era de 20,6 alumnes/as i en secundària de 24,9). Però és que a més estem veient com la majoria d’instituts de secundària s’han vist obligats a impartir la meitat de les classes (amb assistència en dies alterns), reduint dràsticament la instrucció de l’alumnat que no el pot pagar fora de la institució pública: una altra tireta benintencionada per a un sistema que es dessagna.. Això mostra com, els qui de nou pagaran els plats trencats d’aquesta gestió seran els col·legis i instituts més saturats i amb menors recursos, aquells on es matriculen les/us filles/us de la classe treballadora, que no compleixen les ràtios i que es veuen  obligats a utilitzar la *semipresencialidad per torns rotatoris a casa i en el centre a fi de suplir la falta de recursos humans i materials. Els instituts de secundària, que llarg temps arrere es van transformar en centres d’abandó escolar on rebutjar als fills i filles del proletariat més precari, veuran multiplicats els seus problemes per a abordar i evitar el “fracàs escolar”, igual que per a atendre a aquelles/us alumnes/us amb necessitats educatives especials, és a dir, aquelles/us que el capitalisme considera “no rendibles”, l’atenció dels quals recau quasi en exclusiva sobre l’ensenyament públic.

Les universitats valencianes, per part seua, han aplicat mesures arbitràries i clarament insuficients marcades per la imposició d’una política de “cost 0” que impedeix la necessària contractació de nou professorat i personal tècnic, el reforç dels raquítics Serveis de Prevenció o el dels imprescindibles serveis de neteja. La impossibilitat pressupostària per a desdoblegar grups de teoria i/o pràctiques limita les mesures a les recomanacions genèriques d’ús de la màscara en tot moment o manteniment de 1,5 m de distància interpersonal excepte per als laboratoris de pràctiques, autèntics generadors de contactes estrets. Contradictòriament, la presencialitat és obligatòria en la majoria de casos, això sí, en funció dels aforaments de les aules, imposant a professors/as i estudiants un absurd sistema que anomenen “dual” en què part de l’alumnat (si realment acudeix) atendrà la classe a l’aula mentre la resta ha de seguir la retransmissió de la mateixa en directe.

Amb encara menys ajudes, però amb les mateixes taxes i exigències per a l’alumnat, aquesta situació, sumada a l’atur i la precarietat galopants desencadenats per un capitalisme en crisi estructural aguditzada per la pandèmia de *COVID-19, fa que molts fills i filles de la classe treballadora hagen hagut d’abandonar la seua formació universitària per no poder fer front als pagaments de les matrícules, taxes o despeses relacionades.

Totes aquestes mesures reflecteixen la ineficiència dels gestors polítics del capitalisme per a atendre les necessitats de la immensa majoria social, la seua total despreocupació per la situació del proletariat i el fet fallida model educatiu del capital. El sistema educatiu capitalista és tan sols una altra eina de la burgesia a fi d’inocular al proletariat amb la seua ideologia, de rebutjar i jerarquitzar als fills i filles de la classe treballadora dins de cadascuna dels ensenyaments en funció de les necessitats, treballs i funcions que el sistema productiu capitalista té assignat per a elles i ells, mentre introdueix ideologia burgesa a fi de combatre la consciència de classe i l’organització obrera, des de l’assignatura d’Història fins a assignatures relacionades amb el comportament en els centres de treball o l’emprenedoria empresarial, totes compleixen la seua funció.

El sistema educatiu no és més que el reflex de la fracció i agonitzant capitalisme i dels seus Estats, els qui ja abans de la *COVID-19 i amb l’acceleració que aquesta ha provocat, veuen en els seus horitzons una altra crisi econòmica que no deixa de ser la cua de la mateixa crisi que ja vérem iniciar-se en 2008, i van aplanant el terreny a una nova ona de retallades socials que deixaran l’educació pública encara més *precarizada i sobresaturada del que ja hui dia està.

Davant aquesta situació, tots els partits polítics de l’arc parlamentari acatxaran el cap i reformularan lleis i mesures per a un “millor ensenyament”, pot ser que fins i tot un “Pacte Social per l’Educació”, però sense canviar la base, canviar-lo tot perquè res canvie. El sistema educatiu capitalista ens aboca a una vida de servitud intel·lectual i ideològica, així com a un individualisme i competitivitat contraris als interessos de la classe obrera i resta de sectors populars. Hem de combatre l’individualisme i la servitud amb una educació de classe, però de classe proletària, i per a això tan sols cap l’organització popular en els centres d’estudi, amb l’estudiantat en solidaritat amb el professorat i viceversa.

 

Organitza’t contra l’educació capitalista i les seues mesures que ens aboquen a la malaltia i la ignorància!

Per un ensenyament al servei del poble treballador, exclusivament pública, científica i sense copagaments!

10 d’octubre de 2020

Comité Regional del Partit Comunista Obrer Espanyol (PCOE) a València

Partit Comunista dels Pobles d’Espanya (PCPE) Comité del País Valencià

“Necessitem una altra educació per a una altra societat i una altra societat per a una altra educació”

Karl Marx




La opresión hacia los temporeros españoles en Francia

En un artículo anterior nuestro partido ya denunció cómo diferentes organizaciones políticas al servicio del sistema capitalista criminalizaban a los trabajadores inmigrantes al mismo tiempo que beneficiaban a empresarios y terratenientes para seguir explotándolos con total impunidad. La situación no es exclusiva del Estado Español, cómo han denunciado temporeros españoles que se encuentran en la vendimia en Francia.

Una parte de los 14.000 temporeros que cada año van a trabajar a Francia han denunciado las vejaciones, abusos y falta de alojamiento por parte de la empresa NORD-EST, algo de lo que se ha hecho eco el diario Público. Estos denuncian que sufrieron “maltratos de todo tipo” (…) “Nada más llegar nos dijeron que por el tema del coronavirus no nos iban a dar comida ni alojamiento. Aún así empezamos a trabajar sabiendo eso, pero desde el primer día no nos daban ni una botella de agua. Nos insultaban, se reían de nosotros, nos llamaban hijos de puta y muertos de hambre”, cuenta una temporera española.

Estas humillaciones iban acompañadas de amenazas: “Cuando nos quejábamos y decíamos que no podíamos seguir trabajando así nos decían que no trabajáramos y nos descontaban las horas. Así era todos los días…

Pese a que el pretexto de no darles comida ni alojamiento fue el COVID-19 (lo cual no deja de ser una excusa para ahorrar costes), esta enfermedad no pareció importarles al someter a sus trabajadores a condiciones insalubres, como privarles de un baño:

No teníamos baño y si tenías necesidades tenías que esconderte un poco entre las viñas para poder hacerlo o hacer de tripas corazón y aguantar. (…) “También reclamamos duchas, pero nos dieron una ducha para más de 120 personas (éramos grupos de 60 personas). Imagínate cómo estaba la ducha. Hubo mucha gente que decidimos no ir, pero deberíamos haber tenido derecho a ducharnos después de las jornadas de trabajo”.

De igual manera que ocurre con muchos temporeros inmigrantes en España, en Francia también se les priva de alojamiento:

Para dormir te tenías que buscar la vida. Mi compañero y yo teníamos furgoneta, pero había mucha gente que no tenía nada y han tenido que dormir en tiendas de campaña escondidos en parques o donde pillaban. Algunos días nos han echado y hemos tenido que recoger el campamento por la noche cuando al día siguiente teníamos que trabajar” (…) “Tengo otros compañeros a los que les reservaron un espacio, pero estaba literalmente en un vertedero. Cuando los jefes nos dijeron que podríamos dormir en un vertedero creíamos que era cachondeo, que lo decían porque eran unos clasistas, pero cuando llegamos ahí era un vertedero de verdad. Hubo mucha gente que se quedó porque del vertedero no te echaba la Policía”.

Las experiencias de mujeres temporeras marroquíes en España que sufrieron no sólo explotación laboral, sino acoso sexual tampoco es algo ajeno para las trabajadoras españolas en Francia:

 

“El día en el que la situación se volvió insostenible fue un día en el que varios hombres-también trabajadores-empezaron a acosar a chicas de mi grupo de trabajo. Las miraban, las tocaban… y las chicas de nuestro grupo nos negamos a trabajar con esa gente. Cuando se lo dijimos a nuestro superior él se rio de nosotras y nos dijo que nos estaba pasando eso por ir así vestidas.”

Como vemos, la clase obrera, independientemente de su nacionalidad, sufre los mismos tipos de opresiones en uno u otro país que esté bajo los dictámenes del capitalismo, por lo que no vamos a defender divisiones entre la misma, ya lo haga la derecha con sus discursos xenófobos o la izquierda oportunista que demoniza a “los blancos” en abstracto, sin entender que una cosa es la élite económica de un país y otra su clase obrera. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), como internacionalistas, defendemos la unión de las luchas de los trabajadores de los diferentes pueblos del mundo. Como dijo un auténtico internacionalista como fue el Che Guevara, “si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.”

Al mismo tiempo, apoyamos una Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista para solucionar los problemas relacionados con el trabajo del campo, entregando las tierras al pueblo, permitiendo a los jornaleros el trabajo digno en el campo, generando un impulso industrial para el desarrollo de este, que permita que tanto jornaleros como ingenieros y técnicos se queden en el país a trabajar gracias a la Reforma Agraria y no tengan que verse obligados a emigrar al extranjero en busca de trabajo.

Pero todo ello solo se puede lograr con la integración de todas las luchas relacionadas con obreros, campesinos, estudiantes, pensionistas, etc; en un Frente Único del Pueblo que sirva de vehículo contra la raíz de los males que nos aquejan a obreros y campesinos, el imperialismo criminal, que nos sume -como hemos visto a lo largo de este artículo- en la miseria moral y material. Un Frente Único del Pueblo que luche por la Reforma Agraria, que debe ser Antilatifundista y Antimonopolista, que nos debe sacar de la Unión Europea, para lograr sus objetivos y que debe ser también el motor de la construcción del socialismo, máxima aspiración de las clases trabajadoras hoy.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Trabajadores de todos los pueblos, uníos!

¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español




Alcoa lo vuelve a demostrar: los empresarios sólo generan miseria

A medida que avanzamos en el tiempo, se hace patente que el cambio en el modelo productivo y la destrucción de la poca industria restante en el Estado es algo de rigurosa actualidad y que afecta y afectará a miles de trabajadores a lo largo y ancho del territorio español. Se demuestra por tanto que, efectivamente, España es un eslabón cada vez más débil de la cadena imperialista:

«Nos encontramos en la etapa final de este proceso de desmantelamiento industrial del Estado español. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial no es otro que el sector servicios y, fundamentalmente, el turismo, hecho este que, sin duda lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista. Este es el papel que le han asignado los imperialistas agrupados en la UE y en la OCDE.»

La acumulación de la riqueza en cada vez menos manos, los llamados “superricos“, provoca necesariamente que la parte productora de la sociedad, el proletariado, crezca a pasos agigantados en condiciones cada vez más miserables, en la depauperación de sus condiciones de vida. No desvelamos nada nuevo puesto que esta es una de las contradicciones del capitalismo que acertadamente señalaba Carlos Marx en El Capital:

«La acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades medias de explotación del capital, es decir; una población obrera remanente o sobrante.»

 

En septiembre, cuando todavía no se habían prorrogado las políticas criminales de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), las empresas vaticinaban despidos masivos a partir del 1 de octubre. Hoy, con los ERTE prorrogados, vemos que los despidos están ocurriendo de igual forma, probando que ya ni las inyecciones de dinero público pueden salvar la empresa privada o que, en otras palabras, el capitalismo es un cadáver en completa descomposición.

Desde que comenzó el mes de octubre, mostramos algunos de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que se han puesto encima de la mesa:

Es decir, en 10 días estamos presenciando el despido de más de 1.000 trabajadores. Y esto es la punta del iceberg: por un lado porque sabemos que en la prensa sólo aparece un pequeño muestreo de todos los casos y, por otro lado, porque en las próximas semanas esta situación se repetirá sistemáticamente en una gran parte de las empresas del Estado español.

Sin duda, el caso más conocido es el de Alcoa, más aún siendo vox pópuli que es una empresa que ha recibido en la última década (eso abarca tanto gobiernos del PSOE como del PP) 1.000 millones de euros de dinero público. Con lo cual, los comunistas no mentimos cuando decimos que el Estado no es una entidad neutra por encima de las clases, sino que es un instrumento de dominación de una clase sobre la otra. En concreto, el Estado español (como la inmensa mayoría del mundo) es un instrumento de la burguesía para oprimir a la clases trabajadoras y populares.

No es, ni mucho menos, la primera vez que desde el Partido Comunista Obrero Español hablamos de la situación de Alcoa, puesto que en los últimos años se han intensificado las contradicciones de clase en esta multinacional en España. Tampoco sería la primera vez que asistimos a sus manifestaciones presentando batalla ideológica, política y sindical frente a los lacayos de CCOO, UGT y Unidas Podemos, entre otros. No podemos olvidar que cuando el carácter de clase de la sociedad se hace más latente, la tarea del oportunismo es la de manipular y mentir a los obreros para que agachen la cabeza, para que acepten las condiciones de la burguesía.

Repasemos: unos párrafos antes señalábamos diferentes empresas en las que se conocía que se iban a practicar despidos a una parte de la plantilla. Si profundizamos en estos casos, veremos que:

    • En Vauste, CCOO ganó las elecciones sindicales en octubre de 2019. El comité de empresa en 2020 aprobaba el ERE por votación.
    • En Coca-Cola European Partners, CCOO monopoliza el comité de empresa y han aceptado el ERE a cambio de prejubilaciones (es decir, destrucción de puestos de trabajo) y traslados.
    • En Alumalsa, el comité de empresa, conformado por UGT y CCOO, acepta negociar unos “despidos atractivos“.

En el caso de Alcoa, las traiciones a la clase trabajadora por parte de los sindicatos no son una cuestión de este año ni del anterior, sino de un rodaje de años, si no décadas, puesto que su alineación con el Estado burgués es total.

Así se explica que en 2013 los supuestos representantes de los trabajadores pusieran encima de la mesa a la plantilla la aceptación de la congelación salarial. La misma historia en 2015 y, en 2017, la bajada del 1’5% del sueldo. Así son las negociaciones de CCOO y UGT, que ante los cierres actuales de las fábricas de A Coruña, Avilés y San Ciprián se ofrecen como intermediarios de la compra-venta para perpetuar el beneficio privado, en vez de promulgar la huelga general, la unidad de la clase obrera en todos los sectores para luchar por la nacionalización y la mejora de las condiciones materiales de los trabajadores. Eso es el sindicalismo amarillo: todo para los burgueses y nada para el trabajador.

Por encima de ellos, el oportunismo de Unidas Podemos con sus continuas pataletas, clamando al cielo, preguntándose qué ha podido pasar y pidiendo la nacionalización y la intervención estatal (¡como si no estuviesen gobernando!) de la industria española cuando les cuadra y si tienen tiempo. Sobre ellos, simplemente repetiremos lo que escribimos en octubre de 2018:

«¿Por qué, entonces, no se acogen a esta posibilidad (a la intervención estatal)? Porque, por una parte, la Constitución sólo es un panfleto propagandístico del Estado y, por otra, como venimos denunciando durante décadas los comunistas, la socialdemocracia es la pata izquierda del capitalismo, proponen exactamente lo mismo, pero con una capa de maquillaje. Las reivindicaciones de esta gente se limitan a pedir que no se cierre la fábrica, que no hay motivos para hacerlo. Es decir, que a pesar del auténtico despilfarro público que se ha realizado para beneficiar a Alcoa, asumen una posición equidistante que no perjudique a los empresarios.»

Las tareas de los comunistas en España y en el mundo entero son hoy mucho más duras de lo que podemos imaginar. La burguesía tiene la experiencia de la lucha contra el bloque socialista durante el siglo XX. Gracias a esto, se han refinado los oportunismos, se ha intensificado la lucha ideológica y, junto con ello, se ha arrasado y se arrasa con la vida y la dignidad de los trabajadores. La consigna ¡Socialismo o barbarie! adquiere hoy día más significado que nunca, puesto que la perdida de derechos y de nivel de vida de los obreros está directamente relacionada con la caída del bloque socialista.

Es por ello que la lucha contra el oportunismo, contra la burguesía dentro del movimiento obrero, pasa obligatoriamente por la unidad de los comunistas. A su vez, los comunistas unidos somos imprescindibles para que sea posible la unidad de la clase obrera y la consecución del Socialismo. En este camino, y como ya hemos plasmado publicando en septiembre el Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas en el Estado Español, el fortalecimiento del sindicalismo de clase, de los sindicatos adscritos a la Federación Sindical Mundial, es un deber innegable de los revolucionarios, de los marxistas-leninistas.

Es el momento de que los comunistas tomemos Partido, porque sin Partido no hay revolución.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Contra el sindicalismo amarillo!

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 10 de octubre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




El desastre de la UCLM

Desde que se iniciaran los protocolos del COVID-19 hemos visto cómo en las universidades públicas se ha hecho una gestión nefasta de la pandemia. Los decanatos, en la mayoría de los casos han optado por ignorar la situación de desamparo académico de la universidad, abandonando a su suerte al profesorado y al alumnado, dejando los cursos en el aire, sin garantizar los recursos necesarios para realizar las clases de manera telemática.

En aquel momento, muchas universidades, profesores y muchos medios, vendieron aquella situación como un problema de falta de preparación, la pandemia pilló por sorpresa a las instituciones educativas y estas hicieron lo que buenamente pudieron con los medios disponibles.

Bien, la pandemia y sus consecuencias en España comenzaron a mediados de marzo de este año, es decir, hace unos 6 meses. En estos 6 meses hemos vivido la desescalada, la “nueva normalidad” y sus medidas, así como se han modificado muchos de los hábitos y costumbres de nuestro día a día, lo que parece no haber cambiado es la previsión de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, quien ha protagonizado uno de los espectáculos más bochornosos de la pandemia, tanto por su contenido, como en su forma.

El curso tenía inicio previsto en el 21 de septiembre, fecha ya tardía respecto a lo que se acostumbra al inicio del curso. Pocos días antes del 21, se informa que para poder habilitar correctamente el centro San Pedro Mártir y Madre de Dios se retrasarían las clases hasta el 28 de septiembre, para cumplir así con el inicio presencial de las clases.

El problema lo vemos cuando, el día 23 de septiembre, el delegado de la facultad informa, vía WhatsApp al alumnado que pasen a todos los grupos de clase la información de que el día 28 comenzarán las clases, pero de forma telemática, contradiciendo totalmente las instrucciones e informaciones dadas días antes en un mail. Tras esto, varios alumnos se sorprenden de las formas en las que la universidad comunica esto a los alumnos y deciden, vía redes sociales, ponerse en contacto con la universidad, quien confirma lo dicho por el delegado de la facultad. Acto seguido y mediante una publicación en Instagram, la universidad confirma esta información, las clases se realizarán de manera no presencial para todos los cursos.

Dos días más tarde se envía un comunicado a los alumnos confirmando la información que previamente se había facilitado primero por Whatsapp y luego por Instagram, sin mucho detalle ni explicaciones, sino más bien el envío de una confirmación de lo que ya se sabía, pero dos días más tarde y por el cauce que debiera haber sido informado desde un inicio.

Esto pudiera parecer simplemente un desliz o un error, pero debemos entender el contexto en el que esto ocurre. Existe una realidad, y es que las universidades son lugar de migración de estudiantado de diversas partes del Estado, ya sea por preferencia, comodidad, facilidad económica u otros factores, muchos estudiantes han de desplazarse hasta la ciudad de Toledo para cursar sus estudios en la UCLM de Toledo, han de cargar con sus pertenencias, desplazarse en algunos casos cientos de kilómetros y además pagar residencias, pisos y todos los gastos, aparte de una matrícula universitaria que en Castilla La Mancha ronda de media los 900€/año. Todo esto supone que, a día de hoy, los estudiantes habrán desembolsado entre medio y un mes de gastos para que ahora la universidad lo resuma todo con una disculpa y pida “afrontar con ánimo este comienzo”.

Es evidente que la universidad ha tenido tiempo sobrado para prever e informar al estudiantado de las posibles medidas, al igual que de preparar las aulas y los medios por los que se impartiría clase, pero ha preferido no hacerlo ya que sabe que, de haber sabido que el curso sería telemático en su mayoría, una parte importante del estudiantado hubiera elegido otra universidad para este curso. De nuevo vemos como las universidades que se dicen públicas trabajan con el engaño y la duda a fin de no perder sus beneficios económicos, abandonando totalmente a su suerte al estudiantado.

Contra esta situación no queda más que la organización de todos los estudiantes, pues tan solo unidos y de manera coordinada se nos escuchará y podremos lucha contra el modelo universitario actual, que lejos de ser un lugar donde expandir nuestro conocimiento y evolucionar como personas, es una máquina de crear trabajadores precarios y sin conciencia, inoculando ideología burguesa a cada paso, fomentando el individualismo y siendo una mina de trabajo gratuito para las empresas a través de las “prácticas”. ¡Estudiante, no permitas que te sigan pasando por encima y se sigan riendo de ti!

 

¡LUCHÉMOS POR UNA UNIVERSIDAD PROLETARIA!

¡EL CONOCIMIENTO HA DE SER DEL PUEBLO!

¡ORGANÍZATE CONTRA LA EDUCACIÓN CAPITALISTA!

 A 7 de octubre de 2020 en Toledo

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN TOLEDO

PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA (PCPE) EN TOLEDO




Los estragos universitarios de la gestión capitalista de la COVID-19

La incapacidad del equipo directivo de la UCM para gestionar de manera eficaz e igualitaria situaciones de crisis se demostró ampliamente en las medidas clasistas y negligentes que fueron adoptadas durante el confinamiento desde el 13 de marzo. El objetivo último de este conjunto de medidas —recubiertas de un falso halo de preocupación e interés por los problemas de estudiantes y trabajadores de la Universidad— fue retrasar lo máximo posible la adopción de decisiones fijas e inamovibles, delegando toda la responsabilidad en profesores y alumnos, de forma que la imagen del equipo directivo no se viera perjudicada ante los posibles escenarios y obstáculos que fueran apareciendo. Los resultados de esta despreocupación y negligencia pudimos comprobarlos a lo largo de todo el período lectivo y vacacional: despido improcedente de trabajadores, incumplimiento de mínimos docentes, abuso de poder por parte de los profesores, caos y desorden administrativo, compañeros incapaces de seguir las clases debido a la brecha digital, etc…

 Ante los resultados desastrosos de su gestión, el equipo directivo prometió el desarrollo de un Plan de contingencia para el curso 2020-21 que minimizara los efectos negativos en materia de educación, así como los riesgos de contagios por la Covid-19. Para ello, ateniéndose al Plan Campus Seguro promulgado el 2 de Septiembre de 2020 por la Comunidad de Madrid —el cual apostaba por un modelo semipresencial a nivel universitario— la UCM redujo el aforo máximo en más de un 50%. Gracias a ello, la presencialidad se reduce en muchos de los estudios ofertados a un 15%, mientras que el peso del curso recae en la docencia online. La formación práctica universitaria, totalmente indispensable en asignaturas del campo científico y sanitario, es reducida al mínimo imprescindible, lanzando al mercado laboral a miles de jóvenes sin la formación necesaria, condenándolos a un futuro aún más incierto que el previsto ante la crisis económica actual.

El 85% de la formación universitaria es —en la mayoría de casos— online lo que supone un esfuerzo económico extra por parte de las familias obreras, que tendrán que abonar el importe correspondiente al material tecnológico necesario para el desarrollo de la docencia online. De igual modo, el modelo híbrido semipresencial —que como ya hemos visto es en la práctica una docencia online— imposibilita al estudiantado el acceso a las instalaciones universitarias: bibliotecas, aulas, áreas de descanso, etc… deteriorando, aún más, la calidad educativa. La consiguiente acción lógica por parte de una institución pública que “busca garantizar el acceso universal a una educación universal” hubiera sido rebajar el importe de matrícula de forma proporcional a lo correspondiente en cuanto a mantenimiento de las instalaciones.

De igual modo, el Gobierno -autodenominado por el oportunismo de IU/Podemos como el más progresista- ha dejado en el más absoluto abandono a los estudiantes de procedencia obrera, quienes no han recibido ni una sola ayuda pese a las dificultades que ya hemos mencionado. Así, mientras las empresas han recibido miles de millones de euros en ayudas, pagando con los ERTE los salarios a los trabajadores que debían haber asumido estas, los estudiantes -sobre todo los hijos de los trabajadores- hemos quedado sumidos en el olvido.

Tanto la dirección de la UCM como el Gobierno vuelven a revelar su naturaleza clasista, al servicio de la burguesía, al mantener el mismo precio/crédito que el resto de años escolares, precio que ya resultaba abusivo e imposibilitaba el acceso a estudios universitarios a gran parte de la clase obrera. Es decir, los estudiantes nos vemos obligados a abonar el importe íntegro de la matrícula que correspondería a un curso presencial, mientras se prohíbe el uso de las instalaciones comunes que corresponde el principal atractivo de la universidad presencial.

Una vez más queda claro que, en este sistema capitalista, los estudiantes no tienen garantizado en absoluto el derecho a la formación, mucho menos a la formación de calidad, pretendiendo convertir la enseñanza y la educación en un caro privilegio al alcance de unos pocos. Los estudiantes, los hijos de los obreros, debemos tener claro que solo el Socialismo es capaz de proporcionarnos una enseñanza acorde con las necesidades de la clase trabajadora.

 

Secretaría de Juventud del Comité Regional de Madrid del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)