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Oportunistas y fascistas, unidos en la defensa del imperialismo [ESP/CAT]

En las pasadas fiestas de la Mercé, Ada Colau acogió en Barcelona al alcalde de Kiev demostrando una vez más que los principios para los oportunistas no son más que monedas de cambio.

De que el Estado ucraniano actual es un Estado nazi pocas dudas podrían quedar, como ya comentamos en anteriores análisis. Dicho Estado no solo eleva a héroes nacionales a figuras abiertamente fascistas que lucharon contra el socialismo soviético, si no que mantienen a bandas militares abiertamente fascistas como eje central de su ejército.

Una pieza del desarrollo del nazismo en la nación ucraniana es Vitali Klitschko, el actual alcalde de Kiev cuyo historial haría sonrojarse hasta al mismísimo Bandera. Klitschko, antiguo campeón de boxeo, en 2003 tuvo que dejar su exitosa carrera como boxeador por un positivo en dopaje y sus relaciones con la mafia ucraniana. Al año siguiente comenzó su carrera política, cuyo mayor éxito fue llegar a ser alcalde de Kiev desde el Euromaidán en 2014. Desde entonces, siempre ha demostrado su completo apoyo al creciente nazismo, anticomunismo y rusofobia dentro de su ciudad y su Estado, sobre todo encarnados estos valores en el batallón Azov. Todo esto mientras se autodenomina a sí mismo y a su partido “centro liberal proeuropeo”, demostrando una vez más que los “centros”, “izquierdas” y “derechas” no son más que máscaras para engañar a la clase trabajadora que se caen cuando los amos del capital lo requieren, empujándolos al fascismo y la barbarie como tabla de salvación del imperialismo moribundo.

Este es el personaje al cual invitó la alcaldesa de Barcelona para las fiestas de la pasada Mercé y le juró el apoyo total de la ciudad a la causa fascista ucraniana, demostrando una vez más que ya no te puedes fiar ni de las palabras de los oportunistas, que por mucho que se llamen de izquierdas y que digan que su preocupación es la clase trabajadora, su única preocupación real es contentar a los burgueses que les pagan con migajas (aunque tienen un nivel de vida notablemente más alto que los trabajadores) y con puestos privilegiados al vender a los obreros, bien aquí o bien en Ucrania siendo auténticos limpiabotas de los fascistas. Tampoco está de más recordar que no es la primera vez que Colau se codea con fascistas con tal de mantenerse en el puesto y seguir chupando del bote; y es que en las pasadas elecciones a la Alcaldía de Barcelona aceptó sin rechistar que su puesto estuviese asegurado por el apoyo incondicional del supremacista Manuel Valls, perseguidor del pueblo gitano en Francia y antiindependentista en Catalunya, como ya explicamos en anteriores análisis.

En conclusión, este último movimiento de Colau no es otra cosa que una muestra más de que el parlamentarismo burgués y sus Instituciones “democráticas” no son más que instrumentos donde los oportunistas y los fascistas se abrazan demostrando que son piezas clave de opresión contra el pueblo trabajador al servicio de la opresión capitalista dejando claro que la única salida que tiene la clase obrera es su destrucción revolucionaria sustituyéndolos por órganos de poder proletarios que sirvan para reprimir ferozmente a la burguesía.

El fascismo y el oportunismo son dos caras de una misma moneda: el imperialismo. Tan solo difieren de palabra en los métodos, pero en la práctica acaban reivindicando lo mismo, como queda probado en este caso, en el de la matanza en la frontera de Melilla como bien señalábamos en un artículo reciente y tantos otros ejemplos donde la socialdemocracia ejerce la misma represión que el fascismo.

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya apostamos por la unión de todas las luchas del proletariado en el Frente Único del Pueblo y que éste sirva como herramienta para la organización de la clase obrera y arma para la lucha sin cuartel contra el burgués parásito y explotador.

 

¡Viva la lucha antifascista!

¡Muerte al oportunismo y a la socialdemocracia, antesalas del fascismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Barcelona, 9 de octubre de 2022

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

Oportunistes i feixistes, units en defensa de l’imperialisme

 

Durant les passades festes de la Mercé, Ada Colau va acollir a Barcelona a l’alcalde de Kíev demostrant un cop més que els principis per als oportunistes no són més que monedes de canvi.

Que l’Estat ucraïnès actual és un Estat nazi pocs dubtes podrien quedar, com ja comentem en anteriors anàlisis. Aquest Estat no sols eleva a herois nacionals a figures obertament feixistes que van lluitar contra el socialisme soviètic, si no que mantenen a bandes militars obertament feixistes com a eix central del seu exèrcit.

Una peça del desenvolupament del nazisme a la nació ucraïnesa és Vitali Klitschko, l’actual alcalde de Kíev l’historial del qual faria posar vermell al mateix Bandera. Klitschko, antic campió de boxa, el 2003 va haver de deixar la seva reeixida carrera com a boxador per un positiu en dopatge i les seves relacions amb la màfia ucraïnesa. A l’any següent va començar la seva carrera política, el major èxit de la qual va ser arribar a ser alcalde de Kíev des del Euromaidan en 2014. Des de llavors, sempre ha demostrat el seu complet suport al creixent nazisme, anticomunisme i russofòbia dins de la seva ciutat i el seu Estat, sobretot encarnats aquests valors en el batalló Azov. Tot això mentre s’autodenomina a si mateix i al seu partit “centre liberal proeuropeu”, demostrant una vegada més que els “centres”, “esquerres” i “dretes” no són més que màscares per a enganyar la classe treballadora que cauen quan els amos del capital el requereixen, empenyent-los al feixisme i la barbàrie com a taula de salvació de l’imperialisme moribund.

Aquest és el personatge al qual va convidar l’alcaldessa de Barcelona per a les festes de la passada Mercé i li va jurar el suport total de la ciutat a la causa feixista ucraïnesa, demostrant una vegada més que ja no et pots fiar ni de les paraules dels oportunistes, que per molt que es proclamin d’esquerres i que diguin que la seva preocupació és la classe treballadora, la seva única preocupació real és acontentar els burgesos que els paguen amb engrunes (encara que tenen un nivell de vida notablement més alt que els treballadors) i amb llocs privilegiats en vendre als obrers, bé aquí o bé a Ucraïna, sent autèntics enllustradors dels feixistes. Tampoc està de més recordar que no és la primera vegada que Colau es tracta amb feixistes amb la condició de mantenir-se a l’alcaldía i continuar xuclant de la mamella; i és que en les passades eleccions a l’Alcaldia de Barcelona va acceptar sense dir ni piu que el seu lloc estigués assegurat pel suport incondicional del supremacista Manuel Valls, perseguidor del poble gitano a França i antiindependentista a Catalunya, com ja expliquem en anteriors anàlisis.

En conclusió, aquest últim moviment de Colau no és una altra cosa que una mostra més de que el parlamentarisme burgès i les seves Institucions “democràtiques” no són més que instruments on els oportunistes i els feixistes s’abracen demostrant que són peces clau d’opressió contra el poble treballador al servei de l’opressió capitalista deixant clar que l’única sortida que té la classe obrera és la seva destrucció revolucionària substituint-los per òrgans de poder proletaris que serveixin per a reprimir feroçment a la burgesia.

El feixisme i l’oportunisme són dues cares d’una mateixa moneda: l’imperialisme. Tan sols difereixen de paraula en els mètodes, però en la pràctica acaben reivindicant el mateix, com queda provat en aquest cas, en el de la matança a la frontera de Melilla com bé assenyalàvem en un article recent i tants altres exemples on la socialdemocràcia exerceix la mateixa repressió que el feixisme.

Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya apostem per la unitat de totes les lluites del proletariat en el Front Únic del Poble i que aquest serveixi com a eina per a l’organització de la classe obrera i arma per a la lluita fins a les últimes conseqüències contra el burgès paràsit i explotador.

 

Visca la lluita antifeixista!

Mort a l’oportunisme i a la socialdemocràcia, avantsales del feixisme!

Socialisme o barbàrie!

 

Barcelona, 9 d’octubre de 2022

 

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)




La clave de la victoria de la clase obrera ante el fascismo es su organización

El pasado viernes 23 de septiembre, la Universidad de Murcia volvió a blanquear y dar cobijo a la propaganda fascista. Esta vez abriendo sus puertas a Macarena Olona, ex-militante de VOX, que se encuentra “de gira” por las universidades del Estado que se pliegan encantadas ante la posibilidad de servir de altavoz a este discurso que ataca directamente a la clase obrera.

La posibilidad de organizar algún tipo de acción para manifestarnos en contra de esta situación sufrió una gran cantidad de obstáculos que evidenciaron que los fascistas lo tenían todo planificado de antemano para que no les pudieran impedir la consecución del acto.

En primer lugar, la charla se comenzó a publicitar desde las redes de este personaje con muy poco tiempo de antelación y sin ningún tipo de información sobre la hora y el lugar. Esto provocó que se convocara a la gente en dos lugares distintos a dos horas diferentes, aunque finalmente todos los manifestantes se concentraron en la plaza de la Merced. En segundo lugar, la policía desplegó un dispositivo muy numeroso de agentes dispuestos a cargar contra los manifestantes y que vigilaban todas las entradas a la plaza y las dos únicas entradas que habían dejado abiertas para acceder a la propia Universidad. Además, para sorpresa de nadie, Olona se trajo a sus matones privados y contaba con la colaboración de la seguridad de la facultad, que ha demostrado en numerosas ocasiones su entusiasmo al defender el derecho de los fascistas de llevar su ideología reaccionaria a donde les venga en gana.

Por si todo esto fuera poco, varios de los lacayos de Olona se unieron a la concentración con el objetivo de provocar algún tipo de reacción violenta por parte de los manifestantes para así, a través de sus famosos titulares en los noticiarios, intentar deslegitimar este tipo de concentraciones y sus objetivos en pro de su supuesta libertad de pensamiento y de expresión. Ya que no existía la más mínima organización de seguridad ni dirección de la concentración, su trabajo fue más que sencillo. Tal era el desorden, que cuando llegó Olona, ¡Nadie se dio cuenta! Se quedó esperando, a un lado, a que le hicieran el corrillo para poder hacerse las fotos. Tuvo que ser uno de los fascistas el que se introdujera en la concentración y comenzase a gritar consignas señalándola, para que todos acudiesen a increparla y a darle el plano perfecto a las cámaras. No tuvo ningún impedimento, puesto que no había nadie vigilando que lo reconociese como lo que era. Ya entonces, con una sonrisa y rodeada de antidisturbios blindados, entró por en medio de la concentración (en lugar de por las otras decenas de puertas de la facultad, lo que deja clara su intención en todo esto) y se dirigió a dar su charla.

Es evidente que nada se ha conseguido con esta acción, si acaso, proporcionar a Olona un puñado de fotos para sus redes sociales. Pero, incluso si hubiese sido una movilización masiva, ¿se habría logrado algo? Lo cierto y evidente es que no, ni en términos inmediatos para la consecución de alguna reivindicación concreta (que ni siquiera existía en este caso, ya que ni siquiera había una organización previa con unos objetivos a cumplir), ni en términos de aumentar la conciencia de la clase obrera o su organización.

Pero habrá quien diga que sólo con el propio hecho de movilizar a la juventud obrera de la región ante un acto fascista ya se está inculcando conciencia, creando experiencia de lucha, organizando a las masas. Y quien lo diga miente, sea por desconocimiento o por interés. No sólo el espontaneísmo no lleva a las masas la conciencia de clase, es que directamente las dirige aún más hacia la ideología burguesa. La conciencia socialista, la conciencia de la necesidad de acabar con el sistema capitalista y construir el socialismo, no aparece “por sí misma”, como fruto de la lucha de clases, surge del estudio consciente de la realidad desde el marxismo. Por tanto, sólo de manera consciente puede introducirse en las masas esta conciencia, desde el esfuerzo organizado de los comunistas. Por el contrario, la movilización espontánea de las masas, carente además de la más básica organización, ¿en qué está educando exactamente? No educa más que en el economicismo de la lucha inmediata que se abandona de inmediato ante las más míseras migajas, en la desorganización y en la insolidaridad que lleva a movilizarse únicamente por las problemáticas más concretas. Citando a Lenin en el “¿Qué hacer?”:

«Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa. Se habla de espontaneidad. Pero el desarrollo espontáneo del movimiento obrero marcha precisamente hacia la subordinación suya a la ideología burguesa […], pues el movimiento obrero espontáneo es tradeunionismo, […] y el tradeunionismo no es otra cosa que el sojuzgamiento ideológico de los obreros por la burguesía».

Es la tarea de los comunistas el llevar a las masas esta conciencia, inculcar la necesidad de la revolución comunista. ¿Y cómo se está realizando esta tarea? Entre la mayoría de organizaciones comunistas del Estado español, la tendencia es la de seguir a las masas, unirse a sus manifestaciones espontáneas, y participar en ellas llevando su parafernalia de cartelería y banderas, ¡como si con sólo ver ondear la bandera roja el obrero se viera embargado de sentimientos revolucionarios que le lleven a tomar las armas por el socialismo! Su objetivo máximo es que cualquiera reconozca su logo, con la fútil esperanza de que se les acerque alguien a quien poder enganchar en su organización. En lugar de combatir la espontaneidad de las masas, tarea a la que deberían dedicarse con todas sus fuerzas, se suman a ella con el entusiasmo que da su postura derrotista ya que ¿qué otra cosa podrían hacer? A este oportunismo acrítico se abrazan mientras pierden cada año militantes, su actividad se desvanece poco a poco y, por puro hábito de tratar de sobrevivir, rebajan el discurso buscando a alguien (¡quien sea!) que entre en su organización y alargue un poco más la fecha de su disolución.

Por otro lado, no podemos obviar el papel de la socialdemocracia, materializada en el PCE y sus juventudes principalmente, que no sólo abrazan el espontaneísmo y el tradeunionismo, lo promueven allí donde pueden. De esta manera actúa una de las más refinadas herramientas del capital: con la promesa de la solución sin necesidad de lucha mediante las instituciones, su papel en los sindicatos amarillistas, no sólo renunciando sino atacando a todo aquel que llama a la lucha revolucionaria. Este caso ha sido un nuevo ejemplo del oportunismo y la falsedad con la que actúan: ¡a la concentración frente a la universidad se llamó desde una Asamblea de Estudiantes de Murcia que no existía! Hasta ese punto llega su deshonestidad para con la clase trabajadora, y hasta este punto conocen el rechazo que los obreros sienten hacia parásitos como ellos, que necesitan disfrazarse para toda su actividad política. Desde estos chiringuitos vacíos tratan luego de dirigir a los obreros, en una línea política que es dictada, en último momento, por el gobierno del PSOE.

Es ya indiscutible que el sistema capitalista en su fase imperialista trae consigo la miseria de los trabajadores y el saqueo sangrante de las naciones oprimidas. Estas condiciones materiales son las que generan esta ideología reaccionaria, el fascismo, que es a la vez su apoyo más grande. Para acabar con este, por tanto, es necesaria la destrucción del propio sistema capitalista, que es su origen y su razón de ser. Por lo tanto, la clase trabajadora tiene ante sí el reto de cumplir su misión histórica, de tomar de una vez las riendas de su destino y de ejecutar políticamente, sin ambages de ningún tipo, la defensa de sus intereses de clase, liderados por su vanguardia revolucionaria.

Ante la expansión cada vez mayor del espontaneísmo y el oportunismo, enfermedades del capitalismo moribundo que no llevan a otra cosa que a la desorganización de la clase obrera, el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la vanguardia consciente del proletariado, a organizarse en las filas del Partido, para así reforzar la organización que llevará al proletariado a la toma del poder político, imprescindible para la construcción del Socialismo.

Del mismo modo, defendemos la necesidad de construir un frente sobre el que la clase obrera edifique su fuerza, el Frente Único del Pueblo, en el que la necesaria lucha antifascista se una con las de los campesinos, jóvenes, trabajadores y pensionistas, contra el responsable de la vida de miseria que hoy sufrimos, que es el capitalismo. Solo así será posible crear órganos de poder popular de la clase obrera con la fuerza necesaria para contraponerse al Estado burgués y erigirse en el embrión del futuro Estado de la clase obrera, piedra angular para imponer la Dictadura del Proletariado.

Solo la clase obrera unida y organizada podrá derrotar al capitalismo y sus enfermedades, el oportunismo, el espontaneísmo y el fascismo.

 

¡FRENTE A LA BARBARIE CAPITALISTA, NUESTRA LUCHA ORGANIZADA!

 

Murcia, 9 de octubre de 2022

Comité Regional del PCOE en la Región de Murcia




El sabotaje del Nord Stream y el declive del imperialismo

El pasado lunes 26 de septiembre, los gasoductos Nord Stream 1 y 2 que conectan Rusia y Alemania a través de un sistema de tuberías construido bajo el mar Báltico sufrieron un fuerte sabotaje; dos explosiones alteraron los sismógrafos de la zona, las cuales provocaron que se abrieran tres agujeros gigantescos y simultáneos que dificultarán la llegada de gas ruso a Europa durante los próximos meses.

Aunque los medios de comunicación occidentales, en su afán por propagar el ideario otanista, acusen a Rusia del atentado, es más que evidente que el gran beneficiado de lo ocurrido es la potencia más criminal y asesina de la historia de la humanidad: los Estados Unidos.

Por un lado, Alemania, como pieza principal del imperialismo europeo, observa como su salvavidas a los problema de abastecimiento para este invierno se ha desinflado de golpe y queda más vulnerable que nunca, con una enorme conflictividad social que puede provocar una creciente movilización de los trabajadores del país, primero, contra el sentido mismo de la guerra contra Rusia y las sanciones impuestas por parte de la Comisión Europea que preside la alemana Ursula von der Leyen y, segundo, contra la alianza político-militar con los Estados Unidos.

Curiosamente, Polonia es uno de los países que tiene salida al Mar Báltico y sus fronteras se encuentran relativamente cerca de las zonas de los sabotajes, lo que se une al “Thank you, USA” que escribió en su cuenta de Twitter Radoslaw Sikorski, diputado polaco del Parlamento Europeo, y a las declaraciones realizadas por el propio Joe Biden el 7 de febrero, el cual declaró: “si Rusia invade… entonces ya no habrá un Nord Stream 2. Le pondremos fin”. Con todas las cartas sobre la mesa, a nadie le resultaría extraño que los Estados Unidos se hubieran apoyado en Polonia, uno de los países más lacayos del imperio y donde el fascismo se expresa de manera completamente abierta, para cometer tal tropelía.

 

El Mar Báltico es una zona bien vigilada y militarizada por diferentes países de la OTAN, como Dinamarca, Polonia y la propia Alemania. ¿Quieren hacernos creer que un par de submarinos rusos consiguieron pasar inadvertidos y esquivar la vigilancia de tres países de la OTAN para colocar alrededor de 500 kilos de dinamita en su propio gasoducto? Todo se vuelve más revelador si cabe si tenemos en cuenta que a principios de septiembre buques de la Marina y helicópteros de los Estados Unidos estuvieron realizando maniobras a lo largo de la zona afectada del Nord Stream 2. Además, «a solo 100 kilómetros al sur se encuentra la base naval polaca de Kolobrzeg […] que alberga barcos de colocación de minas y el 8º Batallón de Ingenieros de Combate Naval de Kolobrzeg. Los ingenieros de combate naval son expertos en hacer estallar cualquier cosa que esté bajo el agua, ya sean minas o tuberías». Todo ello ocurre, además, en un contexto de enemistad creciente y de tensiones diplomáticas entre Polonia y Alemania, puesto que a principios de mes el gobierno polaco exigía 1’3 billones de euros por los daños recibidos durante la II Guerra Mundial.

Para Estados Unidos son todo ventajas, puesto que el sabotaje del gasoducto impide que Europa reciba este invierno el gas necesario para su autoabastecimiento por parte de Rusia y la Unión Europea se verá obligada a comprarle el gas a precios mucho más altos; Estados Unidos vende el gas a Europa un 40% más caro que Rusia.

Debemos tener claro que estos movimientos de EEUU en los últimos años son única y exclusivamente para salvaguardar la imperancia del dólar en el mundo, pues ese es el verdadero objetivo a alcanzar por parte de Rusia y China. Y para esta acometida, Joe Biden hundirá al euro, a la libra o saboteará falsamente los gaseoductos que sean necesarios.

Rusia, por su parte, no tendría necesidad alguna de realizar tal acto terrorista, ya que el gas suministrado procede de Gazprom y de querer chantajear con el desabastecimiento de gas en Europa para provocar una crisis en los gobiernos dependientes solo tendría que “cerrar el grifo”.

EEUU para tratar de salvar su economía, la cual está totalmente quebrada, no vacila en sentenciar de muerte a la economía de su socio más lacayuno, la Unión Europea, que no pasa de ser un subalterno del imperialismo norteamericano mirando hacia el otro lado ante este acto de sabotaje que perjudica a los ciudadanos europeos, demostrando no solo la  irrelevancia  de la UE, con Alemania a la cabeza, en el terreno político sino que esa unión económica y política de los monopolios europeos antepone los intereses norteamericanos a la vida de sus propios ciudadanos, a los que no dudan en machacar cotidianamente.

Todos estos sucesos lo que acreditan es el declive del imperialismo, el cual se está haciendo añicos, de tal modo que lejos de fortalecerse ninguno de los contendientes lo que hacen es debilitarse todavía más. Estamos ante una crisis terminal del capitalismo monopolista y putrefacto que debe conducirnos a un mundo diferente. Esta situación se constata no solo en la situación económica, donde los monopolios se ven obligados a profundizar en la automatización de la producción, a pesar de que son conscientes que ésta les niega su propia existencia. Y esta situación moribunda del imperialismo en el terreno económico, su putrefacción, se refleja en  la proliferación del fascismo, ideología que atraviesa los Estados de las potencias imperialistas desde hace décadas, como demuestra que las fuerzas políticas del capital se expresan ya todas ellas de una manera abiertamente reaccionaria, incluida la falsa izquierda, siendo una de las señales más evidentes de que el capitalismo se encuentra en su fase terminal, que ya no tiene más que ofrecer ni nada más a qué recurrir.

Lo viejo, el imperialismo, está moribundo, y morirá matando por su naturaleza criminal, y únicamente se sostiene por la falta de empuje de la fuerza revolucionaria, el proletariado, que debe tirarlo al estercolero de la historia. La gran fuerza que únicamente puede resolver la situación de guerra, miseria y muerte a la que nos ha abocado el capitalismo, y que tiene la salida del atolladero al que nos ha conducido el imperialismo armonizando el desarrollo de las fuerzas y las relaciones de producción – hoy totalmente confrontadas – estableciendo unas nuevas relaciones de producción, socialistas, es la clase obrera dirigida revolucionariamente con el horizonte del socialismo y del comunismo, y para ello es fundamental el desarrollo del Partido y el engarce de este con las masas proletarias.

 

¡MUERTE AL CAPITALISMO!

¡FORTALECER EL PARTIDO ES CONSTRUIR LA REVOLUCIÓN!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 1 de octubre de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fascismo y la crisis del sistema capitalista

Es un hecho objetivo que las formaciones políticas abiertamente fascistas están ganando terreno en el continente europeo. En Reino Unido, a Boris Johnson lo ha sustituido Elisabeth Truss, la cual ha sido comparada en numerosas ocasiones con Margaret Thatcher; en Francia, la fascista Marine Le Pen cuenta con cada vez más apoyos y no se ha coronado aún como presidenta porque la estrategia de la izquierda francesa, ante su completa bancarrota organizativa e ideológica, fue aunar votos en torno a Emmanuel Macron como “mal menor”; en otros países, como Polonia, Hungría, Turquía o Ucrania, el fascismo campa completamente a sus anchas; en España, la burguesía monopolista que controla hoy día el Estado es descendiente directa de la élite franquista, la cual tiene un andamiaje político sólido con sus marionetas del PSOE-PP, junto con Vox para derechizar aún más el tablero político cuando sea necesario; y el último episodio se ha dado en Italia, donde Georgia Meloni, heredera ideológica del MSI que se formó en 1946 por seguidores de Mussolini, se ha hecho con la victoria en unas elecciones marcadas por un histórico 36% de abstención.

No es casualidad que esta fascistización de la política se produzca en este contexto histórico. El modo de producción capitalista se encuentra completamente atravesado por una profunda crisis económica a nivel global desde que se produjo el crack financiero de 2008. Fue a partir de la crisis de octubre de 2008 cuando la caída de inversión de Lehman Brothers Holdings y la tormenta financiera posterior puso en jaque a la economía capitalista a nivel mundial y provocó, en el Estado español, un estallido de la burbuja inmobiliaria que arrastró a gran parte del proletariado a una situación de pauperización y miseria enormes. Es entonces cuando se observa que existe un agotamiento de la reproducción ampliada de capital. Para superar dicha crisis, la burguesía monopolista desplegó un ataque sin presentes contra la clase obrera, en forma de desempleo forzoso, políticas de austeridad, precariedad laboral, pérdida de derechos previamente conquistados, represión, guerra imperialista, socialización de deuda pública, crisis climática y violencia extrema. Todo ello, dispuesto desde los organismos burgueses de gobernación supranacional; la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la llamada Troika. El estallido de la crisis de 2008 significó para la burguesía desposeer por todos los medios posibles al proletariado, desplegando nuevas estrategias de acumulación capitalista que se siguen llevando a cabo como, por ejemplo, con los precios abusivos de los alquileres y la privatización de la vivienda misma; la oleada de desahucios que se están produciendo diariamente desde hace más de una década es una muestra innegable de este proceso – según datos de la PAH, desde 2008 hasta 2020 se produjeron en el Estado español 1.002.000 desahucios, lo que implica un desahucio cada 12 minutos. A estos habría que sumar los 41.359 que se realizaron en 2021, es decir, una media de 110 desahucios diarios.

Es entonces cuando se produce la nueva juventud del fascismo, patrocinado y financiado por la misma burguesía al objeto de alienar al proletariado y evitar que éste tome conciencia de clase para sí en un momento de crisis extrema y que cumpla con su misión histórica como sujeto revolucionario, es decir, acabar con el sistema capitalista e imponer de manera revolucionaria el socialismo y la dictadura del proletariado. El fascismo, como nos enseñó el camarada Gueorgui Dimitrov «no es un fenómeno local, temporal o transitorio, sino que representa un sistema de dominación de clase de la burguesía capitalista y su dictadura en la época del imperialismo y de la revolución social», es decir, del periodo establecido tras la victoria de la gloriosa Revolución Bolchevique y el final de la I Guerra Mundial. Por tanto, el fascismo representa la última fase de la dictadura de la burguesía y se encuentra enraizado como un elemento indisoluble de la superestructura ideológica capitalista; un peligro permanente y creciente mientras exista el modo de producción capitalista y la propiedad privada de los medios de producción que solo podrá ser eliminado de la faz de la tierra mediante la dictadura del proletariado. Como bien sabemos, como ya sucedió en su época con Hitler, Mussolini, Franco y demás, y sucede hoy día con Le Pen, Meloni o Ayuso, es sencillo observar que no cuestionan un ápice del modo de producción capitalista, aunque el fascismo del siglo XX adquiriera del socialismo cierta retórica obrerista y el actual enmascare sus objetivos hablando contra “el globalismo”. No tienen otro fin que consolidar la dictadura de la burguesía, nunca destruirla, sosteniendo un régimen de explotación obrera y dominio del capital basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el sometimiento extremo de las amplias masas proletarias que son obligadas a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir.

Por otra parte, tanto el fascismo como la guerra imperialista y la economía de guerra que nos quieren imponer se encuentran estrechamente ligadas con las contradicciones económicas del sistema, son un producto del capitalismo monopolista. Bajo la dominación burguesa, el fascismo se demuestra como un fenómeno universal que no atiende a una particularidad histórica o psicológica de tal o cual nación, sino que forma parte de la esencia de los países imperialistas y que se expresa hoy de manera completamente abierta al ser la expresión de una grave crisis económica y de legitimidad social del sistema. El fascismo es, en estos momentos históricos, el giro de tuerca en cuanto a la fuerza y violencia con la que se produce la reproducción del capital en favor del capital monopolista, mientras que la máscara de la democracia burguesa, que no existe, es solo una mentira que utiliza la burguesía para suavizar periódicamente las contradicciones con ciertas reformas sociales.

Los comunistas, a la vista de los acontecimientos históricos que están sucediendo, debemos rechazar tajantemente los análisis de los politicuchos socialdemócratas y sus medios de comunicación afines que se aferran a la legalidad burguesa a cualquier precio. La represión y la miseria de la burguesía monopolista no dejará de crecer a nivel internacional, al objeto de evitar la lucha del proletariado contra el sistema en un momento de absoluta bancarrota política, económica y social del modo de producción capitalista. El fascismo es el poder del propio capital financiero en la actual fase de crisis general del capitalismo y no es el grado de violencia lo que lo determina sino un corpus ideológico determinado – como es el anticomunismo, el repudio al humanismo, el revisionismo histórico, el nacionalismo burgués, el racismo exacerbado, el machismo, la negación de la lucha de clases como motor de la historia, el chovinismo, la guerra imperialista, etc., –  y la democracia burguesa, tal y como señala Lenin, fenece cuando se produce un cambio en la estructura económica como consecuencia de la desaparición de la libre competencia y la prevalencia del monopolio y del imperialismo, siendo su progresivo desarrollo lo que conduce a la reacción extrema, al fascismo, en la época de crisis general del capitalismo.

 

Madrid, 30 de septiembre de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las calles arden contra la dictadura iraní

El pasado 13 de septiembre, la joven de 22 años Mahsa Amini fue detenida por la patrulla de orientación iraní (una policía defensora de la moral islámica) en Teherán, bajo el pretexto de no llevar puesto el velo de manera correcta, acto por lo que sería castigada con una sesión obligatoria de “reeducación/orientación”, según dijeron a su hermano. Horas más tarde, Amini sería trasladada al hospital de Kasra, con su salud en estado crítico, mientras la policía empleaba la violencia y sprays de gas pimienta contra sus familiares. Sin duda, los golpes que sufrió Amini por parte de las fuerzas represivas iranies y el retraso a la hora de decidir si llevarla o no al hospital negaron cualquier posibilidad de salvar su vida. Finalmente, fue declarada muerta el 16 de septiembre.

Este episodio, ejemplo de la cruel represión patriarcal que sufren las mujeres en Irán, ha provocado que desde entonces la indignación se apodere del pueblo y las calles ardan contra el régimen que lidera el ayatolá Alí Jamenei. Por su parte, los camaradas del Partido Tudeh (partido comunista iraní, clandestino por la persecución hacia los comunistas en el país) han destacado en un comunicado el aumento en los últimos meses de la represión y la violencia de la dictadura teocrática iraní contra el pueblo trabajador, así como la situación opresiva que sufren las mujeres en el país. De momento, las fuentes oficiales han anunciado más de 40 muertos en las protestas, así como cientos de detenidos y heridos.

Uno de los hechos más distintivos durante las protestas y manifestaciones ha sido ver a las mujeres iraníes quemar sus velos en público, símbolo inequívoco de la subyugación que sufren. Un episodio que nos recuerda al hujum realizado por el PCUS en la época del camarada Stalin. Así como en su día lo hizo la Unión Soviética, hoy la clase obrera en Irán lucha contra una teocracia autoritaria y patriarcal que somete a las mujeres, no sólo con el uso obligatorio del hijab desde los 7 años, sino también con una Ley de Familia que permite a las niñas ser casadas de manera forzosa desde los 8 años, con la inexistencia de escuelas mixtas, segregación social o la imposibilidad de las mujeres de ser candidatas presidenciales.

En estos momentos históricos, Irán es un país que tiene una importancia geoestratégica enorme. Por un lado, Irán y Rusia (a través de Gazprom) tienen ahora mismo un acuerdo de cooperación energética. Además, Irán es tras Rusia el país con mayores reservas de gas de todo el globo, lo que es un activo muy importante con el avance del invierno y el nuevo nivel de escalada bélica que veremos en Ucrania. Por ello, la inestabilidad en el país es algo que aplauden los medios de comunicación occidentales, a sabiendas de que un nuevo gobierno podría ser un gran respaldo para paliar la dependencia del gas ruso en países clave para la OTAN como Alemania. No obstante, que el régimen iraní sea un enemigo del imperialismo occidental no niega su carácter criminal, al igual que tampoco niega su relación de amistad con las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, donde destaca Rusia, razón por la cual se encuentra en el punto de mira de las sanciones y agresiones por parte de los EEUU (como fueron los asesinatos de Qasem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis a comienzos de 2020), así como de sus principales aliados en esa zona: Arabia Saudí y el Estado fascista de Israel.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos nuestras a las reivindicaciones de los camaradas comunistas y de la clase obrera que luchan en Irán contra una dictadura burguesa, teocrática y patriarcal. Es necesario que el régimen iraní caiga como un paso más en el camino hacia la revolución del proletariado internacional.

 

¡CONTRA LA TEOCRACIA IRANÍ!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

 

Madrid, 29 de septiembre de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Solo la clase trabajadora organizada contra el capitalismo pondrá fin al problema dela luz

El PCOE estuvo mostrando su apoyo el pasado 10 de septiembre a los vecinos de diferentes barrios obreros de Sevilla, quienes se manifestaron en protesta por la subida del precio de la luz y por los cortes de luz que llevan sufriendo desde hace años, a los cuales ni Endesa ni ningún gobierno, local, autonómico o estatal, han puesto fin. Unos cortes de luz que han puesto en peligro la vida de personas mayores, que han provocado que muchas personas hayan tenido que ir a trabajar sin pegar ojo por las altas temperaturas, que han hecho que muchos vecinos vean como sus alimentos y medicinas pagados a precio de oro se echaban a perder. Aun así, partidos como Podemos o Izquierda Unida tuvieron la poca vergüenza de asistir al acto, unos partidos que estando en el gobierno no son capaces de hacer nada para mejorar la vida de estos barrios obreros.

Estos vecinos llevan meses organizándose y luchando por mejorar las condiciones de vida de sus barrios, siendo su principal proclama para la solución de este problema la nacionalización de las empresas energéticas. Desde el PCOE apoyamos esta organización y lucha de la clase trabajadora, ya que solo así será el camino para acabar con la explotación que sufre día a día. Aun así, la nacionalización de las empresas bajo este sistema no solucionará los problemas de la clase trabajadora. Una empresa pública bajo el sistema capitalista estará gestionada por el gobierno de turno, un gobierno que, sin importar el color, estará al servicio de los capitalistas ya que son ellos los que realmente tienen el poder, siendo los primeros unas simples marionetas. La única solución pasa por socializar, no solo las eléctricas, si no toda la producción, siendo la clase trabajadora quien tenga la propiedad de fábricas y empresas y siendo ésta quién tome las decisiones sobre la producción.

Tanto los cortes de luz, como la subida de precios de todos los productos, así como el empobrecimiento de la clase trabajadora en general, forman parte de un problema mayor, el cual es el sistema capitalista. Un sistema en el cual unos pocos capitalistas se enriquecen a costa de la miseria de la clase trabajadora, siendo las empresas eléctricas el mejor ejemplo. Algo tan básico como la electricidad, en vez de estar al servicio de la sociedad, está puesto al servicio de unos parásitos a los que nunca les ha importado el bienestar de la gran mayoría, siendo su única prioridad mantener y aumentar cada vez más sus millonarios beneficios.

La organización que está llevando a cabo la clase trabajadora sevillana por la subida y los cortes de luz debe ir a la raíz del problema que sufre la clase trabajadora, el sistema de producción capitalista, unirse con otras luchas que se están dando y extenderse a toda la provincia, a todo el estado, organizando sus propios órganos de poder donde sea ella en su conjunto quién tome las decisiones que afectan a los barrios obreros. La clase trabajadora de Sevilla debe ser consciente de que la fuerza está en su organización, ya que somos nosotros los que, con nuestro trabajo, creamos las riquezas que los capitalistas se apropian. Es por ello que es esencial que las asambleas que se están llevando en los diferentes barrios obreros se extiendan, no solo a otros barrios, si no a los centros de trabajo. Durante estos meses hemos visto que protestas como cortar la calle no son suficientes. Estas protestas deben entroncar con el resto de luchas e ir hacia una huelga general, parando la producción, parando sus beneficios y demostrando que es la clase trabajadora quien mueve el mundo.

 

¡Por la organización de la clase trabajadora contra el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN SEVILLA




El trabajo asalariado no dignifica; esclaviza

Desde siempre se nos ha vendido que “el trabajo dignifica”, y los mismos que repiten el discurso sin pararse a pensar son los primeros en quejarse de estar cansados, con los huesos molidos, sin poder pasar tiempo con su familia, sin tener tiempo para ocio, y, en definitiva, para vivir. Y, ¿por qué esa frase ha calado tanto? Porque la propaganda capitalista nos la ha sabido meter a fuego, porque la maquinaria capitalista necesita de la fuerza de los obreros para seguir funcionando, siendo esta la prueba más clara de que el que genera riqueza es el obrero, y no el patrón.

¿Por qué en la Unión Soviética la jornada laboral era de siete horas diarias, 35 semanales, reducibles no solo a las embarazadas, sino también a los trabajos peligrosos, mientras en algunos países la jornada era aún de más de 15 horas? Porque en la Unión Soviética, como punta de lanza del socialismo, entendieron que el trabajo es necesario para producir lo básico, no para generar riqueza en manos de unos pocos.

El recién nombrado Presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, un declarado anticomunista, conservador, liberal y racista acérrimo, ha mencionado reiteradamente su intención de establecer en su país la jornada laboral máxima de ¡120 horas semanales! Lo que daría una media de 17 horas diarias, esto, sumado al SMI surcoreano, es aún más alarmante si tenemos en cuenta que cada surcoreano cobra alrededor de 1300€ mensuales, es decir, poco más de 300€ en comparación con España, que tiene establecida la jornada laboral en 40 horas semanales.

Pero, ¿por qué decimos que el trabajo asalariado, bajo las condiciones del sistema capitalista, no es sino una muestra más de la esclavitud a la que nos somete dicho sistema a los obreros? El autoproclamado Gobierno más progresista de la Historia ha establecido el SMI en 1.000€, lo que supone una subida del 1,58% con respecto al anterior SMI. Esto es papel mojado, si tenemos en cuenta que el IPC ha subido un 6,5% en 2021; la gasolina un 21% y la luz casi 35%. Son migajas. Los trabajadores nos pasamos horas y horas de nuestras vidas para ganar un poco que nos permita sobrevivir un día más, pero no para vivir cómodamente. ¿Quiénes sí viven cómodamente, además de los miembros del Gobierno más progresista de la Historia? La burguesía, las eléctricas -con un beneficio del 24% en la primera mitad de 2022- y las compañías petrolíferas, que alcanzan también un margen del 24%, pese a las amenazas de que iban a obtener pérdidas por los 25 céntimos que daba el gobierno por litro y los 5 que aportaban las propias compañías. ¿Qué nos queda de beneficio a los obreros del trabajo que realizamos? Nada. ¡Del trabajo que nosotros hacemos no nos queda nada; todo para la burguesía y para el sistema capitalista que la sustenta! Si nosotros generamos los beneficios, ¡que los beneficios sean para nosotros!

¡Esto es el capitalismo! Trabajar para producir, como máquinas que somos para el patrón, y cuando la máquina se estropea, se cambia por otra. Porque tal y como decía Marx, para el patrón no somos más que mercancía que se mueve en un mercado y cuyo valor fluctúa en función de la oferta y la demanda.

Los comunistas no nos oponemos al trabajo, siempre y cuando los frutos de este se destinen única y exclusivamente al avance de la sociedad obrera y campesina, ¡y nunca en beneficio de un burgués cuyo único mérito es poseer los medios de producción! El trabajo en el socialismo será un deber social, para construir una sociedad en beneficio de todos.

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Profundizar en el capitalismo es profundizar en la muerte y la miseria

Desde que comenzó la pandemia, pocas veces ha tenido la clase obrera la oportunidad de escuchar y sentir en sus propias carnes tantas mentiras como las que el aparato burgués nos ha arrojado, tratándonos como si fuésemos poco menos que niños pequeños y no la sangre fundamental que pone en marcha sus fábricas y empresas y que genera absolutamente todo. A razón de conferencia diaria, todos escuchamos cómo la burguesía a través de su palmero Pedro Sánchez facilitaba varias vías para movilizar el dinero público a manos privadas, para endeudar todavía más el podrido Estado español, para despedir con carta blanca a infinidad de empleados.

Y es que, aunque pareciera en 2019 que el mundo gozaba de estabilidad económica, lo cierto es que había economistas que avisaban de que no se había aprendido nada de la crisis de 2008 y que estábamos condenados a vivir una situación similar de nuevo. Estos economistas, que sin duda son burgueses de pensamiento y capitalistas, relegan esto a una suerte de voluntad que si quisiera podría hacer las cosas bien, sin embargo, los comunistas conocemos que la situación de crisis no es más que la expresión real del ADN capitalista.

William White, antiguo economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, no es el único que opina que la política económica y la teoría económica han aprendido poco o nada de la quiebra de Lehman Brothers. Lo cual amenaza con un colapso aún mayor que en septiembre de 2008. Hay muchos indicios de que la situación actual no es realmente más estable ni más a prueba de crisis de lo que era hace diez años.

 

Con la pandemia, se abrió la veda de culpar al coronavirus de todos los males por los que el imperialismo a nivel mundial estaba pasando, cuando realmente todo lo que las economías están sufriendo no es más que una consecuencia de un sistema que está acabado, que se mueve únicamente a través de la impresión de dinero ficticio y cuyo desarrollo de fuerzas productivas choca de lleno con la propiedad privada de los medios de producción: hoy la producción es más social que nunca y, sin embargo, un puñado de capitalistas priva a toda la humanidad de beneficiarse del ingente desarrollo de las fuerzas productivas y de la generación de riqueza. Por tanto, lo único que puede ofrecer el capitalismo es miseria y muerte para los trabajadores.

Miseria porque en los próximos años se esperan masivos flujos migratorios hacia una Unión Europea que ya no da más de sí y muerte porque ante unos Estados quebrados y endeudados hasta el tuétano, lo que se avecina es más represión para la clase trabajadora: aumento de conflictos armados, de suicidios, de despidos, de desahucios, de desabastecimiento y hambre…

 

 

Por mucha calma que los monopolios intenten transmitir a través de sus medios de comunicación, la verdad es que los datos no mienten y ya no es sólo una cuestión de si tal o cual invierno va a ser difícil para la clase trabajadora, sino que más bien debemos de plantear hasta qué punto vamos a sobrevivir la barbarie que se avecina, que es el consecuente desarrollo de un sistema criminal, bárbaro y moribundo. Y es que la barbarie capitalista lo único que oferta es más barbarie.

Las condiciones objetivas para un cambio de sistema, para una Revolución Socialista, están más que dadas ante los escenarios actuales. Sin embargo, las condiciones subjetivas están siendo continuamente frenadas por una serie de elementos que todavía se encuentran en el movimiento obrero (CCOO, UGT, Unidas Podemos…) y que frenan nuestra organización como sujeto revolucionario. A pesar de que es un mantra que a día de hoy se sigue arrastrando, desde el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) somos completamente conscientes de que la amalgama de siglas, que el movimiento por el movimiento, no son otra cosa que palos en las ruedas y el camino libre para el oportunismo. La falta de un programa verdaderamente revolucionario nos lleva al fracaso como clase.

Hoy los comunistas tenemos que dar un paso al frente y darnos cuenta de que el camino hacia la Revolución no es una cuestión de número, sino una cuestión de principios. No nos vale cualquier tipo de compañero, sino que debemos buscar la parte más sana y consciente de la clase trabajadora que se encuentra en nuestros centros de trabajo y de estudio, en las asociaciones de vecinos o en búsqueda de empleo, y mostrarles la realidad del sistema que nos domina y la necesidad de sustituirlo por un sistema social y económico por y para los trabajadores. Debemos transmitir a nuestros hermanos de clase la necesidad de construir órganos de poder de la clase obrera, uniendo todas las luchas de la clase obrera constituyendo un Frente Único del Pueblo con el que todas las luchas sectoriales conformen una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, una estructura política y organizativa  que aglutine a la masa trabajadora con el fin de enfrentarla contra el Estado capitalista, enviarlo al estercolero de la historia y dotarla de la capacidad organizativa para construir una nueva sociedad libre de explotación capitalista, donde la riqueza y el poder político esté en manos de la mayoría, de la clase obrera.

 

¡Es el momento de los comunistas!

¡Construyamos poder obrero, construyamos la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




El capitalismo es una estafa piramidal

El pasado 26 de agosto tuvo lugar en el Wizink Center de Madrid un evento relacionado con el mundo de las criptomonedas organizado por Mundo Crypto, al que asistieron unas 7.000 personas, un acontecimiento esperpéntico que parecía sacado de una mala comedia, y que daría para muchas horas de humor si no fuera por la gravedad de las consecuencias para miles de jóvenes de dejarse llevar por los cantos de sirena de vendehumos como los que allí se dieron cita.

Las criptomonedas y todo el mundo que las rodea, como los NFTs, más allá de las posibles aplicaciones de cualquier tecnología, se han convertido en el último intento de salvar un sistema moribundo y decadente como el capitalismo, acumulando a su alrededor a cientos de vendehumos que viven de estafas piramidales y todo tipo de esquemas fraudulentos, como los que, supuestamente, han llevado a chiringuitos como IM Academy a ser investigados por la policía, que ha llegado a realizar detenciones de algunos de sus dirigentes, siendo calificada como una organización coercitiva disfrazada de academia de formación.

Más allá de los hechos abiertamente delictivos que rodean ese mundo, la realidad es que todo el ‘negocio’ alrededor de la blockchain suele sustentarse en pura especulación. La mayoría de quienes compran criptomonedas sólo esperan poder venderlas más caras, lo mismo que quienes compran NFTs con la intención de que se revaloricen y venderlos después, obteniendo un beneficio de la nada. Y es precisamente la especulación la base de la economía capitalista hoy día, que se sustenta actualmente en la impresión de dinero ficticio sin un crecimiento económico real asociado, generando deudas impagables que se pretenden amortizar a futuro con un supuesto crecimiento que mantenga girando la rueda, lo que provoca que cada crisis sea cada vez más profunda y duradera.

Ya el año pasado, esta misma organización celebró otro evento llamado “La Gran Inversión”, en el que se promocionó el proyecto ‘Constellation’ para que los allí presentes invirtieran en el mismo como una gran oportunidad. Diecisiete días antes del evento la capitalización del proyecto había empezado a crecer, de forma que había una cartera de inversores con mucho interés en que nuevos inversores entraran para así revalorizar sus acciones. Justo después del anuncio en el evento, muchos de quienes estaban siguiéndolo comenzaron a invertir, de forma que la cotización de las acciones subió como la espuma. Llegado un punto en el que el precio de las acciones se había incrementado notablemente, un inversor desconocido vendió 1,7 millones de dólares en acciones, momento en el que el valor de éstas comenzó a caer en picado, dejando a la mayoría de los nuevos inversores en pérdidas. Un negocio redondo para unos pocos, al igual que la propia economía capitalista.

Si bien la CNMV ya alertó en 2021 de que Mundo Crypto “no cuenta con ningún tipo de licencia para asesorar sobre instrumentos financieros o intermediar operaciones de inversión sobre instrumentos financieros”, señalándolo como un ‘chiringuito financiero’, dichas advertencias no han supuesto ningún problema para que en 2022 se vuelva a celebrar otro evento, esta vez mucho más esperpéntico que el primero, en el que incluso se ha podido ver a un par de hombres disfrazados de jeques árabes para simular un supuesto interés de inversores saudíes.

Y entre todo este elenco de vendehumos no podían faltar los economistas de cabecera del capitalismo, los liberales Daniel Lacalle –que ha sido asesor en materia económica de Pablo Casado– y Juan Ramón Rallo –socio fundador del think tank liberal Instituto Juan de Mariana y que ha llegado a defender la compraventa de órganos-, quienes a pesar del evidente tufo a estafa que se respiraba en el evento, no dudaron en acudir para protagonizar un ‘debate’ sobre el futuro de las criptomonedas.

Esa es la esencia de este sistema y de quienes lo defienden, una economía basada en la especulación, en que unos pocos privilegiados se hagan ricos a costa de la mayoría, que las grandes empresas tengan impunidad para robar, mientras que la clase trabajadora se desangra cada día, con un aumento del coste de la vida inasumible para cientos de miles de familias obreras. Y estos son los defensores del sistema, vendehumos a sueldo que persiguen enriquecerse a costa del trabajo ajeno, que defienden la especulación y el robo.

La única salida para la clase trabajadora pasa por la organización y unificación de todas las luchas en una única lucha de clases contra este sistema y su Estado, contra todos los esbirros a sueldo del capital que siguen engañando al pueblo con cantos de sirena, contra la explotación del hombre por el hombre y por la construcción de un mundo nuevo donde el beneficio económico deje de ser el centro de nuestras vidas para poner al ser humano en su lugar, la construcción del socialismo como embrión del comunismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Nos dejasteis sin nada y ahora lo queremos todo

Desde el año 2020, el movimiento Black Lives Matter ha redoblado sus esfuerzos y presencia en las calles estadounidenses mediante una ola de protestas, concentraciones y manifestaciones en las cuales han confrontado directamente contra las fuerzas de represión de los EE. UU., a lo que el Estado respondió sacando a su ejército a las calles – la Guardia Nacional – y decretando toques de queda de emergencia en diferentes ciudades al objeto de defender a auténticos asesinos con placa.

En mayo de ese mismo año, fue noticia internacional el cruel asesinato de George Floyd a manos de tres policías por el mero hecho de pagar en una tienda con un billete falso. Un crimen que reveló al mundo la naturaleza fascista y asesina de la policía estadounidense, así como la enorme brutalidad policial que tiene reservada la burguesía para los trabajadores por su condición de clase y de raza, además de ser la gota que colmó el vaso y que provocó que muchos trabajadores indignados salieran finalmente a las calles para protestar contra esa barbarie.

Recientemente, la indignación volvía a recorrer los EE. UU. a causa del asesinato de Donovan Lewis, de tan solo 20 años, a manos de la policía de Columbus el pasado 30 de agosto. El joven se encontraba totalmente desarmado, en su cama, cuando los agentes irrumpieron en su domicilio para arrestarlo. Nada más abrir la puerta de su dormitorio, las imágenes muestran de forma clara como Ricky Anderson, uno de los policías, dispara nada más ver a Donovan, engrosando así la terrorífica lista de afroamericanos muertos a manos de la policía estadounidense. Cada año, más de 1.000 personas son asesinadas por la policía fascista en los EE. UU., donde la población afroamericana asesinada representa el 24% de los muertos pese a constituir el 16% de la población total del país.

A esta cruel injusticia se suma la delicadísima situación del proletariado estadounidense, donde han aumentado un 800% la venta de mochilas y uniformes escolares antibalas, se han creado buzones para abandonar bebés a causa de las políticas antiabortistas, los universitarios tienen que vivir en sus coches porque no pueden hacer frente a sus deudas y donde la ciudad de Jackson, donde el 80% de la población es negra, ha estado durante una semana sin acceso al agua potable.

Al igual que ocurre en Europa, en Estados Unidos se está atravesando la peor crisis del modo de producción capitalista desde que este se hiciera con la hegemonía global tras su victoria en la Guerra Fría. Una crisis que se revela como la más amenazante para el proletariado internacional, pues la burguesía está tratando de paliar los efectos de la crisis en su clase social mundializando la pobreza, aumentando enormemente la desigualdad entre ricos y proletarios, obviando la crisis alimentaria mundial y la crisis ambiental, debido a encontrarse encadenada a una economía fuertemente sustentada en la explotación de combustibles fósiles.

Es una realidad objetiva que la tasa de ganancia en los Estados Unidos está en su mínimo histórico lo que, unido a la crisis global de todo el bloque imperialista occidental que comenzó en 2007, supone no solo el punto de partida del inminente declive de los Estados Unidos como potencia hegemónica, sino también una oportunidad magnífica para que el proletariado de muerte a este carcomido sistema de producción e implante de manera revolucionaria la dictadura del proletariado como la única alternativa posible frente a la actual dictadura de la burguesía.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 9 de septiembre de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)