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Unidas Podemos, lacayos de la burguesía

Una vez más el teatrillo parlamentario nos deja muestras del papel del oportunismo en su intento de sostener un sistema moribundo e irreformable en esta etapa imperialista. El papel de Unidas Podemos como facción izquierdista de este gobierno de coalición, “el más progresista de la historia”, choca sin embargo una y otra vez con la realidad, desvelando que más allá de las palabras, la única labor de Unidas Podemos es la de lavar la cara del socialfascismo del PSOE y acatar los dictados del capital.

El 14 de mayo Pablo Iglesias declaraba en el Senado que “hay un consenso social sobre que son necesarios instrumentos como un impuesto a grandes fortunas, lo están deseando, no creo que a nadie le suponga ningún problema un ejercicio de patriotismo fiscal”. Si esta fuera la primera vez que el líder de Podemos dice algo parecido, alguno podría pensar que peca de ingenuidad, pero teniendo en cuenta su trayectoria política, es más que evidente que Iglesias ha adoptado el engaño como herramienta política.

 

Las grandes fortunas, esas que llevan años evadiendo impuestos, que en 9 de cada 10 casos no declaran el impuesto de patrimonio, convirtiendo a España en uno de los países donde estas grandes fortunas ocultan más dinero en paraísos fiscales, al menos 40.000 millones, un fraude que cuesta a cada español 2000 euros al año, Iglesias pretende hacernos creer que están deseando pagar más impuestos, mintiendo con una indecencia digna de esos politicastros que antes eran “casta”.

Este engaño teatralizado en diferentes actos tiene como actores principales a los dos socios de gobierno. Mientras Unidas Podemos declara en los medios sus supuestas intenciones de aplicar reformas “progresistas”, el PSOE, su socio de gobierno, se encarga de hacer de poli malo.

Finalmente, en el último acto, el acto del consenso entre hombres de Estado, entre quienes defienden a este Estado fascista, los socios de gobierno presentan sus propuestas de reconstrucción sin el impuesto a las grandes fortunas, salvaguardando así los intereses de quien de verdad manda y a quien este gobierno rinde pleitesía, la burguesía.

La historia se repite una y otra vez. Ya el pasado 17 de junio, Yolanda Díaz (Ministra de Trabajo) e Irene Montero (Ministra de Igualdad), reconocían en un encuentro con un grupo de camareras de piso que no iban a poder derogar la reforma laboral, tal y como se habían comprometido por escrito.

La realidad es que todo el espectro parlamentario, desde la “izquierda” a la derecha, sirven los mismos intereses, los intereses del capital, por eso no dudan en alcanzar acuerdos cuando de seguir esquilmando a la clase trabajadora se trata.

Aunque la obra podría haber terminado aquí, con un acto final solemne, nunca es mal momento para que el bufón aparezca y nos deleite con un último chiste. Una broma que en realidad encierra una gran mentira, el enorme engaño que Unidas Podemos pretende que el pueblo crea, que quienes nos oprimen y el pueblo compartimos intereses comunes, intereses “patrióticos”, usando el mismo discurso que abanderan La Falange o Democracia Nacional entre otros.

Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el congreso, ha apelado a la “solidaridad” de Amancio Ortega para pedirle que apoye el “impuesto a los ricos”, terminando de demostrar cómo de bajo pueden caer estos lamebotas de la burguesía.

Amancio Ortega, acusado de generar trabajo esclavo por la Fiscalía de Sao Paulo, que ha cimentado su fortuna en la explotación máxima, usando el trabajo semi esclavo en Bangladesh, donde Inditex ha ido aumentando sus fábricas, que ha evadido cientos de millones de euros mediante ‘ingeniería fiscal’, se nos presenta ahora por parte de Unidas Podemos como un filántropo. Así de rastrero es el oportunismo.

Así actúa el oportunismo, así engaña al pueblo para mantener un sistema que solo genera miseria, guerras y muertes, así lava la cara al Estado para mantener la indignación del pueblo en los márgenes de la democracia. El pueblo solo puede ya abrir los ojos y dejar de lado los falsos cantos de sirena, organizando todas las luchas en un Frente Único del Pueblo que encauce el camino hacia el socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La alta traición del Partido Comunista de Andalucía a la clase obrera

El trabajo sucio que le hace al capital el bando más a la izquierda del parlamento no tiene precio. Además de encauzar dentro de las instituciones del régimen el descontento y la desazón que acumulan las clases populares, se prestan a apoyar los gobiernos dirigidos por un partido como el PSOE que es pilar fundamental del régimen de esclavitud asalariada, heredero del franquismo, cómplice del terrorismo de Estado, y hermano de sangre del PP en las cuestiones de Estado, al que invita a “arrimar el hombro” un día sí y otro también.

La aristocracia obrera representada por Podemos-IU-PCE-CCOO-UGT, funcionarios, sindicalistas vendeobreros y politiqueros vendehumos, que nunca han sufrido en sus carnes los efectos de sus pactos con la burguesía ni la patronal, vienen a maquillarnos el histórico rescate que el gobierno “más progresista de la historia” está perpetrando al servicio de las grandes empresas y la oligarquía financiera.

El comunicado del Partido Comunista de Andalucía del pasado 2 de junio hace un llamamiento a defender el “Escudo Social” y el estado de alarma implementados por el gobierno de España. ¿A qué se refiere el PCA con “escudo social”?

¿A los 110 mil millones de euros de créditos para los empresarios, puestos en manos de la banca, que suponen la mayor movilización de avales públicos para empresas puesta en marcha en España?

¿A los 2.500 millones de créditos ICO para las empresas turísticas?

 

¿A rescatar de nuevo con casi 4000 millones de euros al sector del automóvil, después de dejar a decenas de miles de familias en la calle en las últimas semanas?

¿A que paguemos todos los trabajadores mediante ERTEs nuestros salarios durante meses para ahorrárselos a las empresas?

¿A flexibilizar las plantillas prolongando y eternizando los ERTEs para que los empresarios dispongan de los trabajadores conforme les venga en gana?

¿A que los ERTEs sirvan de antesala a los EREs y a despidos masivos camuflados?

¿A que los empresarios obliguen a muchos trabajadores a trabajar a pesar de estar en ERTEs?

¿A mandar a los trabajadores de sectores no esenciales al tajo en pleno estado de alarma?

¿A encerrar a millones de familias obreras en pisos de 50-80 m² durante dos meses sin importar si tenían para comer o si tenían personas con necesidades especiales que necesitaban un tratamiento o si tenían problemas mentales?

¿A encerrar en definitiva durante dos meses a una mayoría sana cuando a quien hay que poner en cuarentena durante una pandemia es a la gente infectada pero recibiendo el mejor tratamiento posible?

¿A permitir que se especulara con las mascarillas de tal manera que había más gente usando mascarillas en la calle que las que tenía el personal sanitario que ha tenido que protegerse con sus propios medios y en ocasiones con bolsas de basura?

¿A obligarnos a usar mascarillas, justo cuando supuestamente el número de contagios y muertes baja radicalmente, sin importar si muchas familias no pueden gastarse 30 euros al mes por cada miembro de la familia?

¿A abandonar la vida de nuestros ancianos en manos de los especuladores capitalistas que controlan la mayoría de las residencias, en lugar de expropiárselas para que tengan el mejor tratamiento y cuidados posibles y no como ahora que los tiene aparcados como muebles y haciéndose las necesidades encima, con empleados que no dan abasto?

¿A sacar a pasear al ejército en las ruedas de prensa y en las calles para amedrentar a la clase obrera y a hacernos creer que están para protegernos?

¿A más del millón de multas que han impuesto a las clases populares con las que han recaudado mínimo 600 millones de euros?

¿A la represión policial que han aprovechado para prohibir concentraciones y manifestaciones de obreros solicitadas siguiendo todos los protocolos mientras la policía se abrazaba y regocijaba con la turba fascista que ha inundado avenidas de manera descontrolada?

¿Y ahora nos vienen diciendo que hay que apoyar “las medidas en defensa del pueblo”, “estar unidos y alerta en la defensa de las instituciones democráticas”? ¿En defensa de un gobierno cuyo presidente defiende el “legado” de uno de los mayores enemigos de la clase obrera, Felipe González, cabecilla del terrorismo de Estado español? ¿A defender un gobierno que se niegan a investigar a uno de los mayores parásitos y vividores de este país, como es el sucesor de Franco, Juan Carlos I?

 

 

Pero la cosa no queda ahí. Ante las amenazas de golpe de estado del fascismo, ante las correrías de sus perros mercenarios por las calles y barrios obreros campando a sus anchas, gracias a la permisividad y complicidad de este gobierno socialfascista, “el PCA considera que estamos ante un momento de necesaria firmeza democrática y pide a la población andaluza no caer en provocaciones”. Nos piden que nos armemos con “firmeza democrática” mientras ellos tienen todas las armas: las del ejército, la policía, la justicia y las instituciones públicas que protegen al fascismo y reprimen a aquellos que simplemente se manifiestan contra el mismo.

 

En el PCE siguen sin aprender las lecciones de los golpes fascistas del 36 en España, del 73 en Chile o de otro más reciente: el de Bolivia con el que sacaron en un santiamén a Evo Morales del país, y están aplicando la receta fascista de costumbre a las clases trabajadoras: sangre y fuego. La estrategia del PCE de conciliar con el capital y su matarife el fascismo, ya se plasmó en su declaración de junio de 1956 “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español“. De aquellos polvos, estos lodos.

Señalamos, por tanto, al Partido Comunista de España, a Izquierda Unida, a Podemos y sus satélites como los troskistas “Anticapitalistas”, también gobernando en Cádiz al servicio de la patronal y los grandes propietarios, como cómplices indispensables de la impunidad del fascismo, de la situación de esclavitud y miseria galopantes que sufre y sufrirá en dimensiones desconocidas la clase obrera, mientras no tumbemos el régimen capitalista.

Y a la vez, hacemos un llamamiento a los comunistas honrados que quieren levantarse contra este régimen miserable que sufre la clase obrera, a sumarse al proceso de unidad de los comunistas planteado por el PCOE en abril del presente año que tiene por objetivo dirigir a la clase obrera a su emancipación total, para aplastar al fascismo y para instaurar el Socialismo de una vez por todas. Los únicos que tenemos la intención y la firmeza de hacerlo somos los comunistas.

No hay tiempo que perder, el capitalismo ya está viviendo sus últimos coletazos. Y con él morirán las viejas fuerzas que lo sostienen. La Clase Obrera sólo tiene que darle sepultura.

 

¡Desenmascaremos a los oportunistas!

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por el Socialismo!

Sevilla, 26 de junio de 2020

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en Andalucía




Ni un preso político más en el Estado español

Tras el abandono de la huelga de hambre –y sed también, inicialmente- por el preso político vasco, Patxi Ruiz, encarcelado en el centro penitenciario de Campos del Río (Murcia), se impone hacer una valoración, aun general, del agravamiento de las ya de por si inhumanas condiciones penitenciarias de población reclusa, tanto política como social.

En el contexto actual de empeoramiento de las condiciones en las cárceles a causa de la COVID-19, Patxi Ruiz se jugó la vida para denunciar la situación y realizar una serie de demandas absolutamente justas y legítimas:

 – Libertad para los presos y presas enfermos/as y para quienes tengan la condena prácticamente cumplida.

 – Entrega de material sanitario para evitar contagios (guantes, mascarillas, gel desinfectante, etc.)

 – Realización de test tanto a los presos y presas como a los carceleros/as.

 – Permisos que permitan acudir al fallecimiento de un familiar para despedir con dignidad a sus seres queridos.

 – Fin de la ilegal dispersión que afecta al conjunto de presos y presas políticas.

Sin duda, las cárceles tienen un fuerte componente ideológico, siendo una de sus funciones vitales el encerrar a todo tipo de disidencia política que lucha contra este sistema criminal y explotador. Al Estado le importa poco o nada la reinserción, ni del colectivo de presos y presas sociales, ni de los políticos/as. Para la burguesía las cárceles solo son mataderos donde abandonar a su suerte a los hijos e hijas de la clase obrera que acaban en ellas y exterminar a quienes, de una u otra forma, hayan hecho frente al sistema.

Desde el PCOE y el PCPE condenamos el maltrato hacia los presos y presas que sucede en las cárceles, nos solidarizamos con el caso de Patxi Ruiz y con la huelga de hambre que realizó para defender los derechos que le corresponden y hacemos un llamamiento a la amnistía de todos los presos políticos existentes en el Estado español, junto a la creación de un sistema real de integración para aquellas personas que cometan crímenes.

 

¡Libertad de los presos y presas políticas!

 ¡Por una justicia por y para el pueblo!

 




El oportunismo defendiendo el Estado y su gobierno, defendiendo el fascismo

El pasado 2 de febrero de 2020, Pablo Iglesias hacía un llamamiento a los militantes de Unidas Podemos y del PSOE para que “se organicen en los barrios, en las ciudades y pueblos de nuestra patria para defender la democracia, […] no basta el Gobierno para resistir esa amenaza. Nosotros no podemos ocuparnos de todo; hace falta que la sociedad civil se organice”, resaltando que “la ultraderecha y la ultra-ultraderecha están amenazando las bases constitutivas de la democracia”.

Pablo Iglesias hacía un llamamiento a defender a este gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas, un gobierno formado en su mayoría por el PSOE, un partido tan reaccionario como esos a los que Iglesias califica como “ultraderecha y ultra-ultraderecha”, un partido responsable de terrorismo de Estado al que Unidas Podemos está blanqueando ahora de una forma vergonzosa.

Ya en enero de 2020 Iglesias defendía la Constituciónque no es más que la reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Franquista, un producto del fascismo para cubrir con una careta democrática el posfranquismo y permitir a quienes expoliaban al pueblo con el dictador vivo, seguir haciéndolo ahora – y al gobierno de “coalición histórica”, postrándose a los pies del partido de los GAL y señalando que “para nosotros es un honor caminar junto a vosotros”.

Y mientras esto sucede, sus socios de gobierno se dedican a su verdadero cometido, seguir manteniendo este Estado fascista y tapando toda la basura sobre la que está construido, una labor para la que han encontrado en Unidas Podemos a un socio indispensable, una ayuda inestimable para lavarle la cara al socialfascismo, llevando a cabo la histórica tarea de la socialdemocracia, abrir las puertas al fascismo para frenar cualquier intento revolucionario del pueblo.

El pasado 16 de junio, PSOE, PP y Vox rechazaban en la mesa del congreso la comisión de investigación sobre las finanzas del rey emérito Juan Carlos I, alegando el criterio de los letrados del Congreso.

El 23 de junio, PSOE, PP y Vox volvían a rechazar en la mesa del congreso una comisión de investigación sobre Felipe González y los GAL, a pesar de contar con el visto bueno de los letrados del Parlamento, que avalaban aceptar la solicitud para que se debatiera en el Pleno.

Más allá de la absoluta falta de vergüenza de estos grupos parlamentarios al usar los criterios de los letrados del Parlamento cuando les conviene y desecharlos cuando no, podemos ver cuán reaccionario es el PSOE al que defienden desde Unidas Podemos, que no duda en votar junto con PP y Vox para seguir tapando las miserias de este Estado, para mantener los principios del franquismo intactos, entre ellos la Monarquía heredera del dictador.

El propio Partido Popular tiene claro que la defensa de la Unidad de España, la Monarquía y el capitalismo en el Estado español son principios inquebrantables tanto para ellos como para el PSOE, principios del franquismo que no dudan en defender cuando hace falta, más allá del fingido teatrillo del Congreso.

Como vemos, a la hora de defender este Estado fascista, PSOE, PP y Vox lo tienen claro, no se puede destapar toda la inmundicia sobre la que está construido, pero para lavar la cara a este sistema y su Estado, el oportunismo de Unidas Podemos juega un papel indispensable en mantener el engaño al pueblo con falsas esperanzas en reformar un sistema que cada día da más muestras de ser ya irreformable.

Así actúa el oportunismo, así engaña al pueblo para mantener un sistema que solo genera miseria, guerras y muertes, así lava la cara al Estado para mantener la indignación del pueblo en los márgenes de la democracia. El pueblo solo puede ya abrir los ojos y dejar de lado los falsos cantos de sirena, organizando todas las luchas en un Frente Único del Pueblo que encauce el camino hacia el socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Darwinismo social: el abominable “pragmatismo” en las residencias de ancianos

Los acontecimientos acaecidos en las residencias de ancianos de Madrid ponen de relieve, una vez más, que la crueldad del sistema capitalista no conoce límites. Este mes de junio, lo que empezó siendo una sospecha ha terminado por confirmarse, si no lo estaba ya, con la filtración de los “protocolos” enviados por el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso a las 475 residencias de ancianos de Madrid.

A los pocos días de eclosionar el brote de coronavirus en el Estado español, la Comunidad de Madrid emitió al menos cuatro órdenes de derivación de personas mayores enfermos de COVID-19 de residencias a centros hospitalarios. El motivo: evitar el colapso de un mermado y precarizado sistema sanitario, en proceso de desmantelamiento y privatización, con hospitales sin la capacidad para aguantar un pico tan alto de pacientes en poco tiempo. Las instrucciones que finalmente llegaron a los geriátricos fueron las que desaconsejaban derivar a los ancianos a los hospitales en función de su dependencia:

La Comunidad de Madrid, que primero negó dicho “protocolo”, asegura ahora que es en realidad un “borrador” que se difundió “por error”. Sin embargo, las cifras son claras e indican que no fue solo un “borrador”: desde el 8 de marzo hasta el 9 de junio habían muerto en residencias 5.986 enfermos con COVID-19 o síntomas, según el conteo más reciente de la Consejería de Políticas Sociales. Un 88% de esas muertes se produjo hasta el 17 de abril, durante el periodo en que los hospitales negaron ingresos de residencias. Fue por esas fechas, a mediados de mes, cuando la presión en los hospitales disminuyó y los mayores de residencias volvieron a ser admitidos de modo generalizado. Entre el 25 y el 30 de marzo, fallecieron 1.364 residentes en Madrid y solo el 13% fue trasladado previamente a un hospital.

Díaz Ayuso ha defendido que en las decisiones de trasladar o no a personas mayores con síntomas desde las residencias a hospitales “no ha habido dejación de funciones ni negligencia”, sino “una situación de pragmatismo, de decidir caso a caso qué es mejor para cada persona”. Según la presidenta, han sido “en todo momento” los “criterios, siempre geriátricos y sanitarios”, los que “decidían o no si se quedaban en la residencia o iban a un hospital donde no podían ser atendidos por la tensión”. “No deberíamos hacer de la anécdota una categoría”, ha expresado sin pudor alguno.

Los ancianos son la población de mayor riesgo frente al coronavirus y las residencias son uno de los principales focos de contagio y de mortalidad de España. Madrid es una de las comunidades que se sitúa a la cabeza en estas cifras y que precisamente acusa de mayor falta de recursos y equipamiento en estos centros. Por ejemplo, las familias de ancianos residentes en la Residencia de Mayores de Alcorcón, según recoge el medio Elplural.com, han denunciado a la Fiscalía que en este centro, de titularidad pública y dependiente de la Comunidad de Madrid, no solo han fallado los protocolos para evitar los contagios, sino que directamente “han dejado morir a los ancianos”, a quienes, “una vez enfermos” y sin previo aviso a los familiares, “les trasladaban al hospital para que su fallecimiento no sumase como muertes en residencias”.

Además, según ha señalado dicha plataforma, ya habían avisado al Ejecutivo de la atención inadecuada y la falta de personal en el centro mucho antes del 8 de marzo –hay quejas que se remontan cinco años atrás–. Y es que la mala gestión de las residencias viene de lejos: de 2014 a 2019, más de un centenar de residencias de ancianos en la región fueron sancionadas por incumplir la ley. Así, se evidenció que en los 130 centros sociales sancionados –96 residencias y centros de día, 22 centros de personas con discapacidad y 12 residencias clandestinas– faltaba higiene, había escasez de personal y se descuidaba la asistencia a los mayores. Finalmente, en septiembre de 2019, el Consejo de Transparencia de la Comunidad reveló que las residencias de ancianos sancionadas en la región eran algo más de una quinta parte de los centros existentes.

A este respecto, cabe recordar que ya el 16 de septiembre de 2016, los propios trabajadores de residencias de ancianos se presentaron en la Asamblea de Madrid para denunciar la falta de higiene, descuido en la asistencia, escasez de personal o hacinamiento en los centros. Pero, lejos de escucharles, el entonces consejero de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, Carlos Izquierdo, se sirvió de la frase “Ladran, luego cabalgamos” para despreciar su denuncia.

Pero el problema no termina aquí. En los días en que los mayores de residencias eran rechazados por los hospitales públicos, los ancianos enfermos con seguro privado gozaron de un salvoconducto para ser atendidos en una cama de hospital. El triaje de admisión que impuso la Comunidad solo afectó a la red de hospitales públicos, dando una vía de escape a quienes tenían capacidad para pagar por la sanidad privada. Debido a esta cobertura, los mayores con COVID-19 que poseyeran seguro privado pudieron sortear la exclusión del Gobierno regional durante el peor pico de la pandemia y fueron trasladados de las residencias a los hospitales. Dicho de otro modo, se reconoció a los asegurados privados un derecho a la atención médica que se negó al resto que se dejó morir.

Los protocolos de derivación emitidos a las residencias de ancianos de Madrid, así como el salvoconducto para los poseedores de seguro privado, constituyen un auténtico crimen perpetrado por el Gobierno de la Comunidad, que no es más que el brazo ejecutor de la burguesía del Estado español a nivel regional. El “pragmatismo” al que se refiere la presidenta Díaz Ayuso refleja una necesidad del sistema capitalista cuando se encuentra frente a una crisis de semejantes dimensiones, cuando se ve en la incapacidad –por sus propias contradicciones inherentes– de gestionar una contingencia de tal calibre. La pandemia ha puesto en la picota al Estado burgués y sus carencias por movilizar recursos de manera planificada. En esta tesitura, el Estado español se ha visto incompetente para garantizar la protección de su población y, en la Comunidad de Madrid –el epicentro de la epidemia en España– ha tenido que seleccionar quien tiene derecho a vivir y quien no.

Los protocolos de la vergüenza que se emitieron a las residencias son un ejemplo paradigmático –otro más de la larga lista– de que en el capitalismo no todas las vidas valen lo mismo, por mucha charlatanería hipócrita y falsa apelación que haga la burguesía a la “libertad”, a la “democracia” y a los “Derechos Humanos”. Llegado el momento de la crisis sanitaria, los intereses de clase han prevalecido por encima de todo –como siempre ha sido–. Cuando el proceso de privatización de los servicios públicos, efectuado según los dictados de los monopolios y del capital financiero, obliga a hacer descartes inmediatos sobre la población, los criterios capitales para dejar o no vivir se reducen, en último término y por orden, en los dos puntos siguientes:

  1. La clase social del individuo.
  2. Su nivel de productividad.

Así pues, por una parte, se salvan antes que nadie las vidas de los burgueses, de la clase de los capitalistas, parásitos que no producen y que viven de explotar a la mayoría de la población. La burguesía, mediante su Estado burgués, desmantela el sistema público de salud y fortalece la sanidad privada; pone la salud al servicio del capital y recorta los recursos y medios que han hecho falta en los hospitales públicos con la pandemia, sabedores ellos, los capitalistas, que no tendrán ningún problema como clase cuando necesiten asistencia hospitalaria, pues disfrutan todos de seguros privados. Los capitalistas no producen nada, solo extraen plusvalía, son una lacra social, pero a ellos no aplican los “protocolos”.

Y luego, descartada la burguesía de la entrada al matadero, se efectúa el infame triaje entre las amplias masas trabajadoras que constituyen la inmensa mayoría de la sociedad. De entre ellas, las primeras en pasar por el filtro selectivo del Estado burgués; las que sufren en primerísima instancia la pérdida inmediata del derecho a la atención sanitaria, son las vidas que la burguesía no concede absolutamente ningún valor por no ser productivas, pero que tienen igualmente necesidades vitales y consumen recursos y medios materiales de existencia: las personas mayores y las personas dependientes con discapacidad –siempre que pertenezcan a las clases populares–. Estos sectores más vulnerables de la población han sido dejados a merced de la COVID-19 por consumir recursos y no aportar riqueza a la maquinaria de producción capitalista; bien porque no tienen facultades físicas y/o mentales para poder trabajar, bien porque han adquirido el derecho a una jubilación por el trabajo que han desempeñado a lo largo de sus vidas. Ni qué decir tiene que los capitalistas tampoco producen e igualmente consumen, pero que, en cambio, no pasan estos “protocolos” –pues son diseñados por y para ellos, naturalmente, para salvarse a sí mismos–. La burguesía no trabaja, pero lo hace por decisión propia, por parasitismo.

Así, en el capitalismo, en el sistema donde la tasa de ganancia capitalista prevalece por encima del bienestar de la sociedad, donde solo hay democracia para la burguesía y dictadura para el proletariado, donde a las masas laboriosas se les arrebatan derechos mientras los capitalistas gozan de plenitud de libertades, el derecho a la vida, el más elevado de todos los derechos, se le ha sido negado a la población más vulnerable. En Madrid, si el enfermo no producía por ser dependiente, se le negaba la asistencia y se le dejaba morir, a no ser que posea un seguro privado. En ello se resume la hoja de ruta difundida a las residencias por la Comunidad de Madrid. De esta manera, retrocedemos cien años atrás, cuando la sociología burguesa reaccionaria defendía el darwinismo social y, de manera pseudocientífica, trasplantaba al terreno de las relaciones sociales las leyes darwinistas sobre la lucha por la existencia en el mundo animal para justificar la ley de la selva, la muerte y la miseria de los “individuos débiles” y la supervivencia de los “individuos fuertes y bien adaptados”.

El crimen de las residencias de ancianos, perpetrado por el Gobierno madrileño del Partido Popular, saldrá impune y sus responsables no pisarán la cárcel en el Estado español. Pero no nos confundamos. La alternativa no es sustituir a Díaz Ayuso por otro presidente –si acaso la tímida dimisión de algún miembro del Ejecutivo como la de Carlos Reus, el jefe de gabinete de la Consejería de Políticas Sociales–. No se trata de dejar de votar al PP para ponerse a apoyar a los partidos oportunistas del mal llamado “Gobierno progresista” (PSOE y Unidas Podemos). Tan siervos del capital son unos como otros. La gestión de la crisis ha sido nefasta tanto a nivel regional como estatal, y sus contradicciones no derivan de un problema de Gobierno, sino de un problema de Estado (burgués) y de su sistema (capitalista). Pensar que cambiar de Gobierno a uno “de izquierdas” traerá bienestar a la clase obrera no hará más que desviar a la clase obrera de su meta histórica de acabar con el capitalismo y de fundar el socialismo; no hará más que ralentizar el avance revolucionario del proletariado para sostener un sistema moribundo y decadente. No nos olvidemos que los partidos oportunistas del Gobierno central, pata izquierda del Estado fascista español y del capitalismo, defienden igualmente los intereses de la burguesía y han aprobado medidas para que los trabajadores paguen los costes de la crisis en vez de las empresas: trabajo obligatorio incluso para obreros no esenciales (apenas se limitó diez días a los sectores esenciales), ERTE, etc.

El capitalismo es el sistema más inhumano que ha conocido la historia y merece ser desechado al estercolero de la historia. No existe ni existirá jamás una sanidad verdaderamente pública y universal en el sistema socioeconómico de la burguesía, el capitalismo, y bajo el Estado burgués que lo perpetúa. La Comunidad de Madrid, al igual que todos los demás Gobiernos regionales, provinciales y municipales, son apéndices de un Estado burgués, que sirve a los privilegios de nuestra clase antagónica, la burguesía. Sus intereses entran en directa contradicción con los nuestros, la clase obrera, pues los intereses de una clase solo pueden satisfacerse en detrimento de la otra. Los problemas relacionados con las residencias de ancianos y la sanidad pública los seguiremos sufriendo hasta que no acabemos con el capitalismo y se ponga fin al Estado burgués, para que las instituciones sirvan por fin a la clase trabajadora.

No es posible una sanidad pública de calidad y universal en el capitalismo. La sanidad pública con un Estado burgués es una quimera para la clase obrera. Es una ilusión en el sistema de dominación de la burguesía. Aunque se diga “pública”, no sirve al interés público, sino al privado. Creer que es posible una sanidad pública de garantías para las clases oprimidas es creer que la clase que nos explota estaría dispuesta a renunciar de manera voluntaria a sus privilegios de clase para aceptar implementar un sistema sanitario único y de calidad para todos, sin distinción ni apellidos.

Una sanidad verdaderamente universal solo es posible con el socialismo. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), llamamos al proletariado a romper el aislamiento, fortalecer la organización sindical bajo los principios del sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial (FSM) y a organizarse junto a las demás capas populares oprimidas por la burguesía –campesinos, estudiantes, desempleados, pensionistas, jornaleros, etc.– en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP). Solo así, uniendo las luchas de los distintos centros de trabajo y de todas las masas explotadas, en una única lucha de clases contra el capitalismo y contra la burguesía, podremos combatir juntos al enemigo de clase y su sistema capitalista y tomar de una vez por todas las riendas de nuestro destino.

La realidad nos demuestra de manera cada vez más patente que la solución a los acuciantes problemas de la clase obrera vendrá únicamente con la construcción del único sistema que, a través de una economía verdaderamente planificada por el Estado de los trabajadores, prima la salud por encima de la economía, garantiza el acceso a la sanidad a todas las personas sin distinción, asegura todas las necesidades básicas de la población y prohíbe convertir la salud de las personas en objeto de especulación: el socialismo. Debemos acabar con el capitalismo y con el Estado burgués para erigir nuestro sistema propio y defenderlo con la construcción de un Estado proletario. La clase trabajadora y nuestros hijos solo podremos poner fin a la injusticia si conquistamos el poder de manera revolucionaria para derribar el capitalismo y la dictadura del capital y establecer el socialismo y la dictadura del proletariado. Únicamente así, la humanidad podrá avanzar junta hacia la sociedad sin clases, de individuos con un interés común, basada en la justicia y en la igualdad, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial: el comunismo.

¡Viva la lucha de la clase obrera!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




¡Absolución para los jóvenes de las vías!

“Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime” – Bertolt Brecht

 

Las movilizaciones pro-soterramiento son un hecho histórico en la Región de Murcia, las cuales adquirieron una mayor fuerza cuando en 2012, Rafael Catalá, Secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, se reunió con la empresa Murcia Alta Velocidad S.A. y decidió que la llegada del AVE proveniente de Alicante se realizaría en superficie. La lucha vecinal se entiende y es legítima, pues la línea de alta velocidad hubiera supuesto la construcción de un muro de 9 kilómetros de largo y 5 metros de alto que hubiera condenado a los barrios del sur de la ciudad, los más pobres y poblados, a la guetización.

Los vecinos de Murcia cargan sobre sus espaldas más de 30 años de protestas a fin de conseguir el soterramiento. Por su lucha han sufrido abusos constantes, como fueron las más de cuarenta denuncias contra vecinos que superaban los 50.000€ en sanciones (durante la etapa del reaccionario Francisco Bernabé como Delegado del Gobierno en la Región por el PP) y casos tan sonados como la denuncia de 601€ a un vecino por “comer pipas y mirar de forma desafiante a la policía”, que concluyó con el sobreseimiento de la misma y el archivo de las acusaciones.

La noche del 3 de octubre de 2017, uno de tantos días de protestas hasta conseguir el anuncio de que el AVE llegaría soterrado a Murcia, estuvo caracterizada por la tensión debido a que la Policía cargó contra los manifestantes de las vías. Algunos de los cuales, hartos de la enorme represión de los garantes del Estado, no dudaron en responder legítimamente a la violencia policial, que no fue exclusiva de ese día, arrojando objetos y consiguiendo tirar parte del muro ya levantado.

Es por esas protestas que ahora la fiscalía reclama 8 años de prisión para tres jóvenes: tres años de cárcel por un delito de desórdenes públicos y cinco años por un delito de daños por los desperfectos ocasionados, además de una pena económica que se ha tasado en 133.750€.

La Opinión de Murcia redacta los hechos de esta forma: dentro de esas protestas, se lanzaron mamparas a la vía, se atacó a los agentes que habían acudido al lugar para mantener el orden público y posibilitar las obras. A los periódicos de Murcia que, como este, defienden la violencia de los opresores y blanquean la criminal acción de las FFCCS del Estado, les respondemos que, si el opresor emplea la violencia, legal o no, el oprimido no tendrá otra opción que responder con violencia, y que esta es siempre legítima.

La violencia de la burguesía hacia el proletariado se extiende a lo largo y ancho de todo el Estado español y del mundo. La Policía, blanqueada por los medios de comunicación, es una herramienta represora fundamental en el sostenimiento del orden del Estado burgués, encargándose de monopolizar el empleo de la violencia y socavar el movimiento obrero, como vimos hace poco en Cartagena.

Los trabajadores debemos ser conscientes de que allá donde exista la democracia burguesa, la dictadura del capital, estará siempre presente la violencia institucional contra la clase obrera, pues todo Estado es una dictadura de una clase sobre otra. Pero este sometimiento no será infinito, sino que se trata de un período transitorio en la historia de la humanidad que desaparecerá irremediablemente con la implantación del socialismo, etapa temprana del comunismo, que terminará por abolir el Estado, las clases sociales y aniquilará por siempre la violencia y la dictadura política en la humanidad.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en la Región de Murcia nos solidarizamos con la legítima lucha de los vecinos, pedimos la total absolución de todos los cargos que se imputan a estos tres jóvenes y hacemos un llamamiento a todos los trabajadores conscientes a organizarse en la lucha por el socialismo y la democracia obrera, la dictadura del proletariado, estadio más avanzado y democrático que el sistema actual.

 

¡Socialismo o barbarie!

¡Trabajador, organízate en el PCOE!

 

Partido Comunista Obrero Español en la Región de Murcia




A los trabajadores andaluces nos ofrecen 30 años de guerra

Lo único que tiene que ofrecer el capitalismo a los trabajadores andaluces, además de expoliar las inmensas riquezas naturales que hay en nuestra tierra, es servir a los turistas, poner cervezas y construir barcos, aviones, tanques y blindados de guerra para también expoliar los recursos naturales y energéticos de otros pueblos hermanos, especialmente de África.

Con el chantaje de “o guerra o paro” que nos hacen a la clase obrera TODAS las fuerzas políticas parlamentarias del Estado español, nos mandan servir a las potencias imperialistas hermanadas a través de la Unión Europea y que representan los intereses de los monopolios con insaciable apetito por las materias primas de los países esquilmados y subyugados por ellos. Expolio que provoca que millones de seres humanos se jueguen la vida para llegar a una Europa donde tampoco tienen futuro. Pues hoy el mundo, bajo el régimen capitalista, no tiene nada que ofrecer al proletariado internacional más que desempleo, esclavitud, hambre o guerra.

Después de los chantajes de Airbus y Navantia, ahora el gobierno “más progresista de la historia”, a través de su ministerio de defensa (más bien, de guerra), viene a los trabajadores andaluces prometiéndonos trabajo para 30 años, lo que en realidad quiere decir:

1) 30 años de negocio para las empresas privadas armamentísticas Santa Bárbara (de la empresa estadounidense General Dynamics), Sapa Placencia, Indra y Escribano Mechanical & Engineering, que se embolsarán 2100 millones de euros que salen de los bolsillos de todos los trabajadores españoles.

2) Que las potencias imperialistas piensan mantener sus guerras al menos por 30 años. Quién sabe si se puede prometer que el planeta todavía será habitable para la especie humana en 2050 si no cambiamos el régimen de producción.

El capitalismo, lejos de dedicar los recursos que necesitan los trabajadores del mundo para vivir dignamente, para prevenir enfermedades, para desarrollarse integralmente como seres humanos, dedica ingentes cantidades de recursos, generados por las clases trabajadoras, a la destrucción del planeta y millones de seres humanos.

Desde una de las empresas beneficiaras de este nuevo contrato, Escribano Mechanical & Engineering, reconocen:

Una industria rentable: La industria de la Defensa es un sector líder y estratégico para el desarrollo socioeconómico español. Con un alto valor añadido y una complejidad industrial y tecnológica, una fuente de innovación y crecimiento en España, Escribano M&E es un gran ejemplo de éxito en los negocios”.

Como ellos mismos dicen, el desarrollo socioeconómico del Estado español, eslabón intermedio, lacayo y servil del imperialismo europeo y norteamericano, pasa por las guerras de rapiña.

Así lo sentencia también abiertamente, al presentar el nuevo blindado de combate llamado “Dragón”, el secretario de Estado para la Defensa, el “socialista” Ángel Olivares (ex-alcalde de Burgos entre 1999 y 2003 con el apoyo de Izquierda Unida y Tierra Comunera-Partido Nacionalista Castellano):

Es uno de los pilares esenciales sobre los que se sustenta la Defensa Nacional y sin el que las Fuerzas Armadas no podrían participar en operaciones internacionales de mantenimiento de la paz. Es un objetivo estratégico e irrenunciable para España“.

Para embaucar a la clase obrera en las guerras, tal como hacían ya los “socialistas” en la I Guerra Mundial, los “socialistas” de hoy recurren al chovinismo más repugnante para hacernos cómplices de las matanzas perpetradas por los monopolios a los que sirven:

Estos blindados van a estar entre los mejores del mundo y van a ser españoles“.

Pero ¿en qué operaciones internacionales de mantenimiento de la “paz” participa el ejército español? Las misiones en el exterior publicadas en la web del ministerio de defensa son, más allá de la literatura hipócrita y engañabobos a la que nos tienen acostumbrados, para:

el frente militar de la OTAN en las fronteras de Rusia, con presencia en los países ex-socialistas del Este: Policía Aérea en el Báltico (“aviones de la OTAN realizan misiones de vigilancia y control del espacio aéreo de Estonia, Letonia y Lituania”), Presencia Avanzada Reforzada-Letonia (“Garantizar la estabilidad de la seguridad euroatlántica, mantener una Europa en paz, unida y libre, así como prevenir conflictos mediante medidas de defensa y disuasión creíbles “).

– controlar los recursos minerales y energéticos de África: EUTM RCA (República Centroafricana), EUTM-Somalia (“La Unión Europea adiestra a las fuerzas somalíes para combatir el terrorismo y la piratería”), EUTM-Malí, Destacamento Marfil (Senegal), Apoyo a RCA – OP A/C (Gabón) (“el Ejército del Aire proporciona transporte táctico y logístico a las operaciones internacionales en la República Centroafricana”), EUNAVFOR ATALANTA (“proteger del ataque de los piratas el tráfico marítimo en el océano Índico occidental“).

control de los mares por las potencias imperialistas de la OTAN, en pugna con las otras potencias imperialistas como Rusia y China: Grupos navales permanentes de la OTAN (“Son las fuerzas que proporcionan una presencia marítima permanente a la OTAN y las primeras que se activan, incluso antes de que se declare una crisis”). Guardián del mar (“Operación de la OTAN enfocada en el conocimiento del entorno marítimo para disuadir y luchar contra el terrorismo, así como mitigar el resto de amenazas”).

Como botón de muestra del lenguaje hipócrita de estos mercenarios de las multinacionales yanquis y europeas, hay que mencionar las operaciones EUTM-Somalia y EUNAVFOR ATALANTA concebidas supuestamente para combatir el ataque de los “piratas” en el océano Índico occidental.

Lo que nuestros ejércitos llaman “piratas”, no son más que habitantes de esas costas africanas, especialmente de Somalia, que se organizaron para combatir el saqueo de sus caladeros por parte de flotas pesqueras de Asia, América del Norte y Europa. Estos “piratas” o “terroristas” son, en realidad, “Guardacostas Voluntarios de Somalia“, y cuenta con un 70% de apoyo popular.

 

Pero no sólo eso. También respondían al vertido de residuos radioactivos como uranio y metales pesados. Según el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, se estima que a raíz de la contaminación tóxica, hasta el 40% de la población somalí puede padecer cáncer. La ONU de esto no dice nada, muy al contrario, insiste en que:

Los actos de piratería […] pueden dar lugar a […] perturbaciones importantes para el comercio y la navegación, pérdidas financieras a los propietarios de buques, un aumento de las primas de seguros y los gastos de seguridad”.

Por tanto, los verdaderos “piratas” y “terroristas”, o “corsarios” deberíamos decir pues están pagados por todos nosotros, son los ejércitos que actúan bajo órdenes de las instituciones imperialistas como la OTAN y la Unión Europea, defendiendo los intereses de sus multinacionales.

Es para estos criminales que el gobierno “más progresista de la historia” nos ofrece trabajar durante 30 años.

No merece la pena luchar por conseguir o mantener esos puestos de trabajo. ¿No sería más razonable y necesario desarrollar la sociedad y la economía en base a las necesidades que tiene el pueblo trabajador? ¿No sería más razonable desarrollarnos como sociedad, como seres humanos, en armonía y colaboración con otros pueblos del mundo intercambiando conocimientos y recursos para prosperar juntos en lugar de apropiárselos a sangre y fuego, a costa de la vida y el éxodo de millones de seres humanos, y que al final sólo beneficiará a multimillonarios que acumulan cantidades obscenas de riqueza? Hoy el número de refugiados bate todos los récords: 80 millones de personas.

 

Luchar sólo por el pan de hoy es dejar en manos de los bandidos que nos saquean el pan y la vida de mañana. Los trabajadores andaluces y españoles no necesitamos un pan manchado de sangre. Necesitamos vivir en un mundo en paz y con todas las necesidades cubiertas, pues hay recursos, ciencia y tecnología de sobra para ello.

Y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida de la OTAN, la Unión Europea y demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. Pasa por recuperar las 120 empresas privatizadas, por tomar el control de los medios fundamentales de producción, de los latifundios, las minas, de las fuentes naturales de energía.

En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo construyendo el poder obrero y popular surgido desde abajo con representantes directos elegidos en asambleas por trabajadores de la ciudad y el campo, vecinos de los barrios obreros, pequeños campesinos, estudiantes y demás capas populares.

 

Basta de chantajes con el pan y la guerra

Hoy más que nunca, el Socialismo es una necesidad

Hoy más que nunca, el internacionalismo proletario es una necesidad

Proletarios del mundo, unámonos

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Estado español: fascismo y putrefacción

La agudización de las contradicciones ante el desarrollo actual del capitalismo en su fase monopolista está escorando todas las posturas políticas cada vez más hacia el fascismo en todo el mundo. Los Trump, Bolsonaro, Orbán o Le Pen, entre otros, proliferan cada vez más a lo largo del planeta.

España, donde el franquismo fue legalizado una vez muerto el dictador gracias a la traición que supuso la transición, con la colaboración del oportunismo del PCE y un papel fundamental por parte del PSOE, da cada día más muestras de ser claramente un Estado fascista, dónde la separación de poderes es una utopía – como demuestra el absoluto control político sobre organismos judiciales en casos como el del procés -, donde se condena a penas de cárcel por relatar con letras de rap las corruptelas ampliamente documentadas por la prensa de la podrida monarquía española, donde se otorga inmunidad absoluta a los elementos más reaccionarios para saltarse el estado de alarma mientras se prohíben manifestaciones de organizaciones sindicales de clase, donde el ejército está plagado de altos cargos abiertamente franquistas sin que ningún gobierno, incluido “el más progresista de la historia” muevan un dedo.

El pasado 2 de junio los medios publicaban que el fiscal coordinador de delitos de odio, Miguel Angel Aguilar, pedía 114 años de prisión para nueve jóvenes antifascistas detenidos por boicotear un acto de Vox, una situación similar a la que están viviendo los jóvenes de Altsasu, para los que la fiscalía pidió en su día 375 años de cárcel por una pelea de bar, sin pruebas y ante un claro montaje policial, y que llevan más de 1250 días en prisión.

El sistema hoy en día ejerce sobre el pueblo la fuerza necesaria para reprimirlo, y es en base a la organización y al nivel de conciencia de las clases populares que el nivel de represión se vuelve mayor o menor. El fascismo es en algunos casos más sutil, mientras que es cuando el pueblo se organiza y se tambalea alguno de los pilares de este Estado posfranquista, cuando sale a relucir su verdadera faz reaccionaria.

Y para que el Estado español haya mantenido las estructuras y los principios del franquismo intactos hasta hoy, ha sido necesaria la colaboración de diferentes actores, desde el oportunismo clásico del PCE/IU, pasando por el nuevo oportunismo de Podemos, hasta el papel fundamental jugado por el PSOE durante todos estos años de posfranquismo.

Ayer 14 de junio conocíamos por los medios que los últimos documentos desclasificados por la CIA confirman que Felipe González dio su aprobación para crear los GAL. Dichos documentos exponían que “González ha acordado la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas”, mostrando hasta dónde está dispuesto a llegar el fascista Estado español y la esencia social fascista del PSOE.

El control del PSOE de Felipe González por parte de la CIA ya ha sido más que documentado en el libro La CIA en España de Alfredo Grimaldos, en el que se expone como González y otros miembros de la nueva dirección del partido consiguieron llegar al congreso de Suresnes gracias al apoyo prestado por el propio Servicio Central de Presidencia de Gobierno. Los oficiales del organismo de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco fueron los encargados de proporcionarles los pasaportes.

Los servicios secretos norteamericanos dirigieron la transición española con dos objetivos: impedir una revolución tras la muerte de Franco y aniquilar a la izquierda comunista. Este trabajo de construir un partido “de izquierdas” para impedir precisamente que la izquierda se hiciera con el poder en España, fue obra de la CIA.

Pero en la obra de construir el pos franquismo y mantener la esencia de la dictadura disfrazada de democracia, también tuvo un importante papel la monarquía española, heredera directa del dictador Franco y siempre consciente de los entresijos del Estado. El medio Diario 16 publicaba ayer 14 de junio que el rey Juan Carlos fue informado puntualmente de todos los atentados de los GAL. Tal y como relata el libro del coronel Amadeo Martínez Inglés, Juan Carlos I. El último Borbón, el rey utilizó de manera habitual a los servicios de inteligencia para gobernar en la sombra y tener controlados a los respectivos gobiernos, principalmente el de Adolfo Suárez y el de Felipe González.

Martínez Inglés afirma en su libro que el rey Juan Carlos fue el primero que tuvo en sus manos, antes incluso que Felipe González, “la famosísima Acta Fundacional de los GAL, siniestro documento de «La Casa» que, tras el visto bueno de las altas instituciones de la nación, pondría en marcha la reprobable e ilegal guerra sucia contra ETA en la primavera de 1983 y que se saldaría con 28 asesinatos de Estado”.

No dejan de salir a la luz informaciones que muestran las cloacas del Estado tal y como son, puro fascismo y putrefacción. Un Estado que cuenta con firmes defensores entre todo el espectro parlamentario, desde el fascismo y la reacción absoluta de Vox, pasando por el PP, Ciudadanos, y terminando en el actual gobierno de coalición entre el socialfascismo del PSOE y el oportunismo de PCE/IU-Podemos. Todos coinciden en defender con uñas y dientes este Estado fascista y el sistema económico que lo sustenta, el capitalismo.

Mientras exista el capitalismo, existirá el fascismo, pues este no es más que una herramienta más de la burguesía para someter al pueblo, una herramienta de opresión de una clase, la capitalista, sobre la clase que genera toda la riqueza, la clase trabajadora, el proletariado, cuya misión se hace cada vez más indispensable, mandar este sistema al estercolero de la historia y construir el socialismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todas las clases populares a dar un paso al frente y organizarse en un Frente Único del Pueblo que tumbe este sistema y a su Estado, con toda la basura y miseria que arrastran, para construir un sistema en el que las riquezas que generamos los trabajadores estén a disposición de todo el pueblo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La Covid-19 es la excusa perfecta de los monopolios para imponer el cambio en el modelo productivo

El pasado viernes, 5 de junio, el derechista diario digital El Confidencial, totalmente alineado con la Patronal, publicaba un artículo titulado “¿Vivir en Madrid y cobrar más o teletrabajar por menos? El Covid abre la puerta al reajuste”, que puedes leer íntegramente en el siguiente enlace, y que empieza a hacer el cuerpo a los trabajadores ante un cambio en la forma de trabajar y el modelo productivo.

Dicho artículo lanza la pregunta “¿Y si cobrases según donde vivieses? (…) Facebook bajará el sueldo a los trabajadores que abandonen San Francisco para teletrabajar en otras zonas del país ¿podría ocurrir en España? (…) No se trata de un debate nuevo. Ya se abrió a principios de año con el aumento del sueldo mínimo interprofesional, se ha reabierto en las últimas semanas con el ingreso mínimo vital y puede aplicarse también a la variación de sueldos en la empresa privada según regiones. En otras palabras, no cunde lo mismo un salario mínimo en Madrid que en Ceuta, pero siguen siendo 1.050 euros mensuales.

Tenemos a la burguesía justificando la necesidad que tiene de precarizar y tirar más por los suelos las condiciones de trabajo y los salarios. Sin embargo, ante esta indecente labor, tan indecente como su propia existencia como clase social, en los argumentos tocados por el artículo surgen las contradicciones y las necesidades legislativas que tiene el Capital para abrir camino en este sentido. Camino que, sin duda, el Gobierno y los vendidos sindicatos al servicio del Capital – CCOO y UGT – no dudaran en allanar.

Por ejemplo, ya el artículo le señala al Gobierno que tiene que allanar el camino, pues lo que quieren aplicar los monopolios – como por ejemplo Facebook – en España legalmente no es posible, “porque no puedes establecer distintos salarios para la misma tarea” y le muestran el camino de cómo tiene que actuar éste, “sin embargo, podría abrirse una ventana de flexibilidad y cierto ajuste salarial dependiendo de la zona de residencia si hay una regulación del teletrabajo como la que está en marcha”. Y ahí entrarán los Convenios Colectivos y el nuevo Estatuto de los Trabajadores que el Gobierno quiere realizar, que sin duda llevarán el apoyo de los parásitos sindicatos subvencionados por Estado – CCOO y UGT.

Los objetivos para los empresarios son claros, y también incluye algunos el artículo:

  • Incrementar la desigualdad y abrir brechas salariales mayores entre los trabajadores.
  • Mayor externalización del trabajo para abaratar tanto costes laborales como rebajar salarios.
  • Desarrollar y regular el teletrabajo a favor de los empresarios.

Como se puede comprobar por este artículo, y a pesar de que se hable del panorama del trabajo en el Estado español, éste expresa cómo estos métodos de trabajo, consecuencia del desarrollo de la ciencia, la técnica y la tecnología, son aplicados previamente en otros países del mundo, fundamentalmente en la potencia más asesina que ha parido la historia, los EEUU, el lugar donde los monopolios imponen su dictadura de manera más descarnada. Por tanto, y como no puede ser de otra manera, no nos encontramos ante una cuestión nacional, ni tan siquiera de unos pocos países, sino ante una cuestión de todo el mundo, pues el imperialismo tiene un ámbito mundial. Y es que el mundo está dirigido por las agrupaciones de imperialistas, que son los auténticos órganos de poder mundial desde donde se dictan las políticas económicas, se planifica la economía en virtud de los intereses de los monopolios, de las multinacionales, donde se divide el trabajo internacionalmente y donde se determinan las formas de explotación del mundo y los métodos de trabajo, los cuales son asumidos por las empresas.

Son los monopolios a través de sus agrupaciones imperialistas – Unión Europea, OCDE, Comisión Trilateral, Club Bilderberg o la Commonweath, entre otras – los que imponen su dictadura, siendo a través de los organismos internacionales imperialistas como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio, desde donde se dirige la implementación de forma práctica de los dictados de los monopolios determinados en las agrupaciones imperialistas y que los Estados nación, como meras sucursales en las diferentes naciones del planeta, ejecutan directamente en su ámbito dichas políticas.

Y siguiendo esta cadena de mando es como los monopolios, los imperialistas, imponen la división internacional del trabajo y organizan la producción a nivel internacional. Son los monopolios los que determinan la producción de las diferentes regiones del mundo en base a sus objetivos e intereses económicos y políticos. De tal modo, son éstos los que determinan que regiones y/o países del mundo concentran su actividad económica en el sector primario, en abastecer de materia prima a la producción industrial, qué países y/o regiones son los que producen industrialmente y, por tanto, donde se ubica la industria y qué regiones y/o países del mundo fundamentan su economía en el sector terciario, también llamado sector servicios.

En esta división internacional del trabajo los monopolios han ubicado al Estado español como una región vinculada al sector terciario, y fundamentalmente al turismo. El proceso de terciarización en el Estado español viene de largo, desde la década de los 60s, cuando este sector concentraba al 31% de los trabajadores – a día de hoy concentra al 80% de los trabajadores españoles -, al igual que sus procesos duales, como han sido el proceso inverso conducente al desmantelamiento de la industria y del sector primario, ya sea la agricultura, ganadería o minería. Es por ello que la industria se desplaza a las regiones del mundo donde los imperialistas han determinado que se debe desarrollar la producción industrial mundial, otros países y regiones del mundo juegan el rol en el suministro de las materias primas y la alimentación y a España le corresponde según los imperialistas – donde están integrados los oligarcas españoles – la parte de la economía inherente a los servicios, castrando la capacidad productiva y de procesamiento de la gran riqueza natural que nuestro país dispone. Con la COVID-19, la ubicación del Estado español en la división internacional del trabajo diseñada por los imperialistas hará que los trabajadores españoles sufran mucho más, condenándolos a unas tasas de paro y de empobrecimiento descomunales.

Así, pues, tenemos que en el Estado español, por un lado, la industria que queda irá retrocediendo y desplazándose a los países/regiones del mundo encargados de la producción industrial y, por el otro, en el sector de los servicios se producirá un cambio en el modelo de producción, en el modelo de desempeñar el trabajo.

Desmantelamiento progresivo de la industria que resta en el Estado español

En estos días comprobamos como tanto ALCOA como NISSAN han anunciado el cierre de sus factorías, causando un daño enorme, negándoseles el derecho al trabajo a decenas de miles de trabajadores tanto en la provincia de Barcelona con en la de Lugo.

Sin embargo el desmantelamiento industrial en el Estado español ya viene de largo, desde la segunda mitad de la década de los 70s, intensificándose en la década de los 80s, fundamentalmente ya estando en el Gobierno el PSOE, teniendo al mando el mayor indeseable que ha dado España tras el asesino Franco, Felipe González. Una reconversión industrial planificada desde la CEE – actualmente UE – y la OCDE, es decir, realizada por los oligarcas del mundo al objeto de integrar en sus estructuras a la oligarquía financiera española.

Es vergonzoso ver en la Tribuna del Congreso de los Diputados, o en los platós de televisión, a los Iglesias, Rufianes o demás oportunistas de turno decir que están con los trabajadores de NISSAN o de ALCOA cuando el desmantelamiento de la industria en el Estado español es su obra, es la obra de la transición y los Pactos de la Moncloa, los cuales el Gobierno de PSOE, PODEMOS-IU/PCE pretende reeditar. No hay que olvidar la reconversión industrial de los 80s, donde entre 1977 y 1985 la industria perdió casi un millón de puestos de trabajo, liquidándose gran parte de la industria pesada así como parte de la industria ligera. Fue el pago por entrar en la CEE, fue el precio que pagaron los obreros del Estado español porque la oligarquía se integrara en las estructuras y organismos imperialistas del mundo.

Ramas industriales como la minería, el metal (Altos hornos, Astilleros, industria automovilística, etcétera), la química, el textil, la piel o el calzado han sido devastadas y liquidadas como consecuencia del desarrollo del imperialismo. Esa es la Europa de la que tanto se han vanagloriado y reivindican, ese es el orden mundial y las instituciones que abrazan todos los que hoy están en el Congreso de los Diputados, desde la falsa izquierda hasta la extrema derecha.

No hay que olvidar el gran número de EREs por los que se fue reduciendo la industria resultante tras la Reconversión de los 80s, fundamentalmente en Cataluña, que se llevaron a cabo a finales de los 80s y en la década de los 90s, para facilitar la deslocalización de la industria – fundamentalmente la industria automovilística – y abrir camino al entramado de empresas que nacieron al calor de la subcontratación de la producción, empresas auxiliares, de tal modo que se produjo un trasvase de la producción de las empresas principales a las auxiliares en el sector industrial. La división de los trabajadores y la precarización en el trabajo como forma de acrecentar la cuota de ganancia de los monopolios.

Entre los años 2000-2019, antes de que la COVID-19 existiera, en el Estado español se han destruido 803.647 puestos de trabajo mediante EREs, casi la mitad en la industria. EREs que han sido pactados y cerrados con la firma de CCOO y UGT en el 84,39% de los casos, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Nos encontramos en la etapa final de este proceso de desmantelamiento industrial del Estado español. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial no es otro que el sector servicios y, fundamentalmente, el turismo, hecho este que, sin duda lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista. Este es el papel que le han asignado los imperialistas agrupados en la UE y en la OCDE.

Lo que hoy se vive es la consecuencia de la Transición, de los Pactos de la Moncloa, de la integración de la oligarquía española en las estructuras del imperialismo. Esta es la obra de todos aquellos traidores que participaron en la Transición. Esta es la obra no sólo de los fascistas de toda la vida – ya sean los herederos de Franco ortodoxos (PP y su fracción abiertamente fascista como es VOX) como los herederos de Franco barnizados como socialdemócratas (PSOE) -, sino también del oportunismo – PCE y su podrida degeneración (PODEMOS – IU) – y los nacionalistas vascos y catalanes. No debemos olvidarnos tampoco de los mayores traidores que existen en este país, que no son otros que los sindicatos al servicio de los monopolios y su Estado – CCOO y UGT – que han sido pieza clave en estos 43 años tanto para garantizar los despidos, las reestructuraciones de plantillas, liquidaciones y cierres de sectores económicos, como para garantizar una política económica sustentada en que la subida salarial de los trabajadores siempre iría por debajo de la subida de la carestía de vida, o lo que es lo mismo, han sido un instrumento esencial para los empresarios para garantizar el retroceso salarial de los trabajadores bajo la hipócrita etiqueta de la “moderación salarial”. Ese es el rol tan indecente jugado por CCOO y UGT, traicionar a la clase obrera a cambio de privilegios concedidos por el Estado a sus indignas cúpulas.

El teletrabajo y la uberización del trabajo en el sector servicios

El pasado día 3 de junio, en la prensa digital burguesa, concretamente en el medio Intelligence&Capital news report, leíamos un artículo titulado La banca descubre en el teletrabajo el filón de ahorro de costes para ganar rentabilidad, donde, entre otras cosas dice, “el teletrabajo alcanza al 23% de la plantilla del sector, lo que significa un alto potencial de desarrollo y un gran recorrido para conseguir ahorros de costes superiores al 10% y hasta el 40% nada menos”.

¿Se acaba de dar cuenta la banca de esto ahora mismo como consecuencia del confinamiento de la COVID-19 como pretende hacer ver el artículo? Es evidente que no, baste para ello leer esta noticia del mismo medio fechada a 20 de junio de 2011:

El pasado XVII Convenio del Sector TIC, una nueva traición perpetrada por CCOO y UGT contra los trabajadores de dicho sector, era según los propios firmantes un convenio de transición.

Las empresas del sector TIC, las cuales son auténticas cárnicas humanas que juegan un rol de intermediarios entre las empresas clientes – como son Administraciones Públicas, o grandes monopolios como las empresas eléctricas, gasísticas, o los bancos – y los trabajadores al objeto de travestir la realidad de la relación laboral entre estas empresasy los trabajadores y hacer que tanto las grandes empresas como la Administración Pública eludan la responsabilidad que tendrían que tener para con los trabajadores como consecuencia de la relación laboral real que existe, pues en este proceso el trabajo es generado por dichas Empresas clientes y el trabajo es desarrollado por los trabajadores de esas empresas TIC que, como hemos dicho, viven en realidad de camuflar la relación laboral real, viven de convertirse en pantalla para que los trabajadores tengan mayor dificultad a la hora de exigir la responsabilidad a la empresa cliente que es para quien realmente desarrollan el trabajo y, de paso, para precarizar más la situación laboral de los trabajadores y dividirlo en una maraña de contratas y subcontratas.

Estas empresas del Sector TIC se han lanzado también a promover sistemas de teletrabajo, ya sea de manera integral o de manera mixta – combinando presencialidad y teletrabajo – en lo que denominan SmartWorking, Smart Job o sistema de “sillas calientes”. Modelos todos ellos donde, la primera medida que las empresas adoptan con respecto del trabajador es arrebatarle su puesto de trabajo físico. El trabajador, proveído de un ordenador portátil, o trabaja a distancia (teletrabaja) desde su casa – poniendo él los medios, obviamente – o a través de su teléfono móvil mediante una aplicación debe reservar un espacio para trabajar en la Empresa, aplicación digital que, a través del Smartphone le señalará el espacio designado para trabajar en las instalaciones de la empresa para aquellos días que el trabajador tenga que trabajar presencialmente en las dependencias de la Empresa.

Curiosamente, el Sector TIC es otro sector que ahora apuesta abiertamente por acelerar el teletrabajo. ¿Se han dado cuenta ahora de las bondades del teletrabajo o son otras cosas las que le llevan a adoptar ese modelo? ¿Es casual? Evidentemente, la respuesta es no.

El Fondo Monetario Internacional lleva años, y décadas, apostando por lo que ellos denominan flexibilizar el mercado de trabajo – que en realidad es agudizar la explotación capitalista, precarizando los marcos laborales y persiguiendo un mayor trasvase de riqueza hacia los monopolios, hacia la burguesía – exigiendo reformas laborales a los Estados orientadas a la conquista de este objetivo. Asimismo, son numerosas las acciones desarrolladas tanto por el Fondo Monetario Internacional como por el Banco Mundial al objeto de debilitar la sindicalización de los trabajadores y, por consiguiente, debilitar a los sindicatos al objeto de allanar el camino a los empresarios en agudizar la explotación contra los trabajadores.

En su documento semestral “Perspectivas de la economía mundial”, publicado en abril de 2017, el FMI evaluaba los efectos de sus políticas para salvaguardar los intereses de los monopolios. Entre otras cosas señalaba:

La integración mundial también ha influido, en gran medida al reducir la participación del trabajo en los sectores de bienes transables. El impacto cuantitativo de los cambios de las políticas y las instituciones y de las reformas de los mercados de productos y del trabajo parece ser limitado, pero eso quizá refleje en parte la dificultad de separar empíricamente las tendencias de la integración mundial y la desindicalización. Los resultados de las economías avanzadas tomadas como grupo reflejan los de las diferentes economías tomadas por separado; en la gran mayoría, la tecnología es el factor que más contribuye a la variación de la participación del trabajo. (…) Además de las fuerzas de la tecnología y la integración mundial descritas arriba, que se refuerzan mutuamente, la evolución de las políticas, regulaciones y reformas propias de cada país puede reflejar factores mundiales. Por ejemplo, el recorte de las tasas impositivas aplicadas a las empresas puede reflejar la competencia entre los países por atraer capital de libre circulación en un mundo globalizado (Rodrik, 1998). Análogamente, el retroceso de las tasas de sindicalización puede reflejar una pérdida del poder de negociación de los trabajadores, que a su vez es resultado de la integración del comercio internacional (Elsby, Hobijn y Sahen, 2013).

El propio FMI reconoce que la fuerza de la tecnología – a favor de los monopolios, claro está – , las reformas laborales para desregular las condiciones de los trabajadores y tirarlas por tierra, las políticas fiscales basadas en rebajar las tasas impositivas a los empresarios, persiguen que la burguesía se lleve una mayor parte del pastel en detrimento de la parte que se lleven los trabajadores, cada vez menor y, para ello, es fundamental atacar la organización de los trabajadores en los centros de trabajo, que es atacar al sindicato. Deja claro que hay que arremeter contra los trabajadores y su organización para que los monopolios amasen sus beneficios siendo ello imposible sin la gobernanza mundial de los monopolios a través de sus agrupaciones y organismos imperialistas.

A finales del año 2018, se realizó una Cumbre del G20 en Buenos Aires. Allí los imperialistas aprobaron una declaración titulada “Building consensus for fair and sustainable development” donde se comprometieron a adoptar medidas para garantizar la vida y el desarrollo de los monopolios, que como siempre implica poner todos los recursos, todo el planeta y a la humanidad al servicio de una minoría ladrona y criminal de oligarcas. En dicha declaración, entre otras muchas cosas, señalan con respecto del trabajo futuro:

6. Se espera que las tecnologías transformadoras brinden inmensas oportunidades económicas, incluidas nuevos y mejores trabajos y mejores niveles de vida. La transición, sin embargo, creará desafíos para particulares, empresas y gobiernos. Las respuestas políticas y la cooperación internacional ayudarán a asegurar que los beneficios de la transformación tecnológica sean ampliamente compartidos. Apoyamos el conjunto de medidas políticas para el futuro del trabajo que desarrollaremos considerando las circunstancias individuales de los países para: aprovechar la tecnología para fortalecer el crecimiento y la productividad; apoyar a las personas durante la transición y abordar los desafíos de distribución; asegurar sistemas tributarios sostenibles (…)

7. Seguimos comprometidos con la construcción de un futuro del trabajo inclusivo, justo y sostenible promoviendo trabajo decente, formación profesional y desarrollo de habilidades, incluida la recapacitación de trabajadores y la mejora de condiciones laborales en todas las formas de empleo, reconociendo la importancia del diálogo social en esta área, incluido el trabajo entregado a través de plataformas digitales (…)

9. Para maximizar los beneficios de la digitalización y las tecnologías emergentes para un crecimiento innovador y productividad, promoveremos medidas para impulsar las micro, pequeñas y medianas empresas y empresarios, cerrar la brecha digital de género y una mayor inclusión digital, apoyar la protección al consumidor y mejorar el gobierno, la infraestructura y la medición de lo digital en el terreno económico. Reafirmamos la importancia de abordar los problemas de seguridad en el uso de las TIC. (…) Damos la bienvenida al Repositorio de Políticas Digitales del G20 para compartir y promover la adopción de Modelos innovadores de negocio de economía digital. Reconocemos la importancia de la interfaz entre el comercio y la economía digital. Continuaremos nuestro trabajo de inteligencia artificial, tecnologías emergentes y nuevas plataformas de negocios.

Como puede verse, los líderes del G20 se comprometieron en 2018 en acelerar el cambio de modelo productivo empleando para ello las TIC, apostando abiertamente por la digitalización en todos los terrenos, también en los de la economía y en los del mundo del trabajo, “el trabajo entregado a través de plataformas digitales”, o lo que es lo mismo, la uberización del trabajo.

Esa declaración de los líderes del G20 también apuesta por la construcción de lo que denominan “ciudadano digital”, pues en muchas zonas del mundo el acceso al ciberespacio está negado a casi la mitad de la población. Todo ello va en consonancia con lo expresado por el Banco Mundial el pasado 8 de abril de 2019, donde señalaba:

La innovación digital está en vías de transformar casi todos los sectores de la economía introduciendo nuevos modelos comerciales, productos, servicios y, en última instancia, nuevas formas de crear valor y empleos. Los resultados de esta transición ya son evidentes: la economía digital mundial en 2016 representaba un valor de USD 11,5 billones, o sea, el 15,5% del producto interno bruto (PIB) mundial. Se espera que esta cifra llegue a 25% en menos de una década (…) aunque la revolución digital es un fenómeno mundial, todavía existen enormes desigualdades entre los países y dentro de ellos en lo que respecta a penetración, asequibilidad y desempeño de los servicios digitales (…) Si bien casi la mitad de la población mundial tenía acceso a internet en 2016, la tasa de penetración en los países menos adelantados (PMA) era solo del 15%, o sea 1 de cada 7 personas. (…) En diciembre de 2015, el costo de los servicios móviles de banda ancha era de alrededor del 17% del ingreso nacional bruto (INB) medio mensual per cápita en los PMA, en comparación con tan solo el 5% a nivel mundial. (…) En un mundo cada vez más impulsado por las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), esta brecha digital persistente podría exacerbar las desigualdades y crear una nueva clase de “pobres digitales”. Para evitar este escenario, los países esperan intensificar sus esfuerzos hacia el acceso universal de la banda ancha, y dotar a las personas de las habilidades y los recursos que necesitan para participar plenamente en la economía digital.

¡Ahí la lógica del imperialismo! Bajo ningún concepto se plantea acabar con el hambre, la sed o las enfermedades curables en el mundo pero, sin embargo, se plantea extender la banda ancha a todo el mundo. Acceso universal a la banda ancha para que los negocios de los monopolios marchen viento en popa pero, sin embargo, se mira hacia otro lado con el acceso universal a la alimentación – según la ONU, en 2018, 821,6 millones de seres humanos carecían de este acceso, del derecho humano a alimentarse, estando condenados al hambre – o el acceso universal al agua potable – según UNICEF 748 millones de personas en el mundo tienen privado el derecho fundamental del acceso al agua potable.

La COVID-19 está acelerando el proceso que los monopolios tenían ya en marcha, como acreditan los diferentes organismos imperialistas que imponen la dictadura de los monopolios a nivel mundial.

Así pues, las empresas TIC que citábamos anteriormente, los bancos, los propios bufetes de abogados, etcétera, aplicando el teletrabajo – ya sea al 100% o ya sea por sistemas combinados como el SMARTWORKING o el SMART JOB – lo que persiguen es aplicar las políticas en materia laboral ya desbrozadas por las agrupaciones y los organismos imperialistas internacionales. Y es que el teletrabajo, en cualquiera de sus formas, para los monopolios consigue satisfacer dos aspectos fundamentales: abrir el camino para precarizar más las condiciones laborales y bajar los salarios (es lo que los burgueses llaman flexibilización del trabajo) y atomizar y aislar todavía más a los trabajadores al objeto de impedir su organización y combatir a la organización sindical en los centros de trabajo.

En las empresas TIC, en la banca y en otros sectores donde se pretenden aplicar el teletrabajo, esto es una etapa más para avanzar al escenario que persiguen los empresarios: La uberización del trabajo. El artículo periodístico del diario 20 minutos publicado el pasado 30 de diciembre de 2019 cuyo título es “La uberización se extenderá y traerá mayor precariedad laboral” ya advertía esto de manera muy clara, señalando “Las plataformas digitales han empezado a trasladar su modelo laboral a nuevos sectores (….) se presentaron como una alternativa flexible y de poco compromiso para estudiantes o trabajadores que quisieran hacerse con un sobresueldo (…) las plataformas digitales, que comenzaron a expandirse coincidiendo con el peor momento de la crisis económica de 2008, no se consideran empleadores, sino meras herramientas para poner en contacto a consumidores y autónomos que ofertan servicios (…) La gran revolución que abrió camino para este modelo fue la propagación de los teléfonos inteligentes. Mediante sencillas aplicaciones, las plataformas fueron creciendo ahorrando costes laborales y tributando buena parte de su actividad en el extranjero”.

Según artículo publicado en la revista IDEIDES el 23 de diciembre de 2017 titulado “Teletrabajo, uberización y robotización del trabajo: propuesta para un derecho del trabajo consistente” realizado por la profesora de la Universidad Esperanza Macarena Sierra Benítez, “El término “uberización” del trabajo toma como referencia a la multinacional digital Uber para identificar a todas aquellas otras plataformas digitales donde la gestión de recursos humanos responde a otros modelos de empleos digitales: empleos parciales, y empleos temporales realizados por personal “freelance” en régimen de subcontratación (autónomos, emprendedores o startup). Las plataformas digitales no cuentan con una plantilla de trabajadores, sino con una relación de servicios; no se contratan personas sino objetivos y resultados, y los servicios son realizados por profesionales liberales deslocalizados que trabajan para varias empresas. El profesional no realiza una sola tarea, trabaja por horas o temporadas y puede ofrecer sus diferentes aptitudes [28]. Este colectivo no sólo está formado por profesionales cualificados, sino por otros prestadores de servicios de escasa cualificación como, por ejemplo, repartidores de comida o transportistas de paquetería a domicilio, además de los conductores de vehículos privados (Just Eat, Deliveroo, Glovo, Amazon y Uber)”.

Según el sindicato UGT, un apéndice del Estado y firme defensor del capitalismo monopolista de Estado, en su informe “El trabajo en las plataformas digitales de reparto” que realiza un análisis de la realidad laboral y el impacto económico de dichas plataformas como Glovo, Deliveroo, Stuart y Ubereats, aporta conclusiones como las siguientes que se señalan:

  • Su modelo de negocio se centra en las tres P: penosas, precarias y peligrosas. Trabajadores que tienen una media de ingresos al mes que suponen tan solo el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), una media de gastos de 450 euros y una media de horas que superan las 40 horas semanales”.
  • Las plataformas digitales de reparto lo único que ofrecen son unas condiciones de trabajo impredecibles, innegociables y que obligan a la adopción de conductas perjudiciales para los trabajadores y trabajadoras. Un modelo que supone un desamparo del trabajador ante la empresa y condena a un segmento importante de la clase trabajadora a la inanidad y a la explotación”.
  • Las plataformas digitales se ahorran 76 millones de euros al año en cotizaciones
  • En concepto de remuneraciones salariales, los trabajadores perderían entre un 16% y un 37% respecto a la situación del contrato estándar, o lo que es lo mismo, al año las empresas se ahorran en salarios entre 30,4 y 92,1 millones de euros”.

Como se puede ver, los capitalistas ven en la COVID-19 la posibilidad para acelerar la expansión de la uberización del trabajo a otros muchos sectores. El teletrabajo es el primer paso para ello.

La patronal pretende devolver a la clase trabajadora a la década de los 60s y 70s del siglo pasado, cuando en las grandes ciudades del Estado español las familias de trabajadores hacían trabajos manuales en casa – realizar casquillos eléctricos, montajes de bolígrafos, montajes de cajas, montaje de sobres de cromos, etcétera. Entonces era para que las mujeres de los obreros sacaran un ingreso extra para las familias, ante los salarios exiguos de sus maridos, hoy pretenden que sean la fuente de ingresos de los trabajadores, que dejarán de ser trabajadores y pasarán a ser autónomos, o colaboradores como gusta llamar a los burgueses. Lo que sí es que, en ambas situaciones, volverá el destajo y los trabajadores retrocederán en derechos – a enfermar, a vacaciones, etcétera.

La patronal de esta manera no sólo pretende introducir el destajo, no sólo pretende acelerar los ritmos de trabajo sino también dividir y desorganizar a los trabajadores y ahorrar en costes, tanto salariales como de espacio y suministros.

La sincronización de los Estados nación, sucursales de las agrupaciones imperialistas a nivel mundial, para imponer este modelo de trabajo que han determinado los monopolios es patente y en el Estado español se puede ver con claridad.

El gobierno de la “izquierda” – aquella que realizó una moción de censura a Rajoy votando totalmente a favor de sus políticas, las cuales perduran como son, por ejemplo, la Reforma Laboral o la Ley Mordaza, entre otras – nos habla de un Nuevo Estatuto de los Trabajadores. Sin duda este Nuevo Estatuto de los Trabajadores, entre otros atropellos contra la clase trabajadora, va a habilitar el marco legal para que encajen, a favor de los empresarios por supuesto, tanto el teletrabajo como la uberización del trabajo.

Hay un artículo publicado en el diario 20 minutos titulado Economía colaborativa y empleo decente firmado por Miguel Rodríguez-Piñero Royo de PwC, que ha asesorado a AYESA AT en los ataques que esta empresa ha perpetrado contra los trabajadores, del pasado 14 de diciembre de 2017, donde ya da unas pistas por donde el Gobierno tirará para servir bien a la Patronal en el nuevo Estatuto de los Trabajadores que pretende emprender:

Hay que plantearse qué modelo de economía colaborativa queremos, particularmente desde la perspectiva del empleo. Hay riesgos reales de que pueda convertirse en un factor de precarización, uno más, generando empleos de escasa calidad y convirtiendo a sus trabajadores en working poors. (…) Una mayoría de los trabajadores de plataformas son, desde el punto de vista del Derecho del Trabajo vigente, autónomos. Esto es un problema, porque nuestra legislación para este tipo de trabajo es a todas luces insuficiente para asegurarle unos niveles adecuados de ingreso y de calidad de vida profesional. Reconocerlos como trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE), como se ha hecho en algunas plataformas, no basta. Seguramente tendremos que plantearnos un nuevo estatuto de trabajo autónomo digital, con obligaciones más claras para las empresas implicadas y una extensión de ciertos aspectos del trabajo asalariado”.

Como puede verse, Rodríguez-Piñero ya anticipa, tres años antes, la necesidad de establecer lo que él llama un “estatuto de trabajo autónomo digital”, algo que el Gobierno de Iglesias y Sánchez hará, pero no como estatuto de trabajo autónomo sino como un nuevo Estatuto de los Trabajadores. La Covid-19 ha sido un buen punto de partida para este Gobierno para que el pueblo vaya asumiendo que autónomos y trabajadores son, si no una misma cosa, algo parecido, es decir, el Gobierno pretende llevar al cerebro de la clase trabajadora esa equivalencia errónea para, sin duda, precarizar más las condiciones de vida de la clase obrera.

También es digno de reseñar lo que Rodríguez-Piñero afirmaba en 2017:

nuestra legislación para este tipo de trabajo es a todas luces insuficiente para asegurarle unos niveles adecuados de ingreso y de calidad de vida profesional. Reconocerlos como trabajadores autónomos económicamente dependientes (TRADE), como se ha hecho en algunas plataformas, no basta (…) Tampoco nuestro sistema público de Seguridad Social es adecuado para proteger a los trabajadores en plataformas, ya que exige periodos de seguro de larga duración. Cuando el trabajo no te da para vivir, porque es lo que algunas plataformas te ofrecen, es necesario pensar otros mecanismos de tutela”.

Obviamente, la uberización del trabajo persigue que se asuma la reivindicación de la patronal del desarrollo de un trabajo a la demanda sin protección alguna, y es aquí donde entra el Ingreso Mínimo Vital (IMV) para, supuestamente, garantizar un nivel mínimo de ingresos para cada tipo de familia. Este Ingreso Mínimo Vital, que es compatible con otras rentas, aparte de ser la constatación del fracaso del Gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE de generar trabajo dignamente remunerado es una medida que prepara el terreno a la uberización del trabajo, conscientes de la precariedad y de la caída en los salarios que va a proporcionar el modelo de trabajo que desde las agrupaciones imperialistas pretenden imponer, o como dice Rodriguez-Piñero “cuando el trabajo no te da para vivir” ahí está el Ingreso Mínimo Vital.

El diario digital de PYMEs y autónomos autonomosyemprendedor.es publicaba el pasado 30 de mayo un artículo valorando positivamente la medida del Ingreso Mínimo Vital aprobada por el Gobierno, artículo que se titulaba Los autónomos también podrán acceder al Ingreso Mínimo Vital donde este medio de la pequeña y mediana burguesía aplaude la medida, que certifica lo que hemos expresado en el párrafo anterior, señalando lo siguiente:

Desde este viernes, el Ingreso Mínimo Vital es ya una prestación más en España y a la que también tienen acceso los autónomos (…) La medida, que afectará a 850.000 hogares – 2,3 millones de personas -, permitirá que sus beneficiarios puedan seguir percibiendo ingresos por una actividad mientras hacen uso de esta ayuda. Es decir, podrán tener un trabajo, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, y ser beneficiarios de la Renta Mínima Vital. (…) De esta forma, la prestación no sólo cubre a aquellas personas que estén desempleadas, sino también a personas que trabajen, bien por cuenta propia o ajena, siempre y cuando tengan unos ingresos lo suficientemente bajos.

Como puede verse, el Gobierno de la ‘izquierda’ esta abonando el terreno y está actuando al dictado de lo que los monopolios requieren.

Con esta medida, con el desarrollo del teletrabajo como paso previo a la uberización del trabajo, lo que persiguen los imperialistas y sus organismos, como el FMI y el BM, es precarizar todavía más las condiciones de trabajo, liquidar derechos conquistados como las vacaciones pagadas o el derecho a enfermar, imponer ritmos de trabajo superiores y el destajo, ahorrar costes sociales – como cuotas a la seguridad social – que redundarán en menos ingresos para su Estado y, sobretodo, liquidar la organización de los trabajadores en los centros de trabajo, tratar de eliminar la organización sindical, conscientes de la fase terminal, la agonía en la que se encuentra el sistema capitalista.

Sin embargo esta medida le abre contradicciones a la burguesía, y la debilita en tanto que ya el burgués tiene que saquear mucho más a su instrumento de opresión, el Estado, que al ya maltrecho obrero. La forma en la que pretenden los monopolios sostener sus cuotas de ganancia es ahorrándose costes, pero este supuesto ahorro de costes a la par redundará en que el instrumento que le permite mantener a la burguesía su dictadura, el Estado, verá cómo sus ingresos disminuyen notablemente, ya sea por las contribuciones a la seguridad social tanto de los trabajadores como lo que pagan las empresas, ya sea por la vía impositiva a los trabajadores, que son los que sostienen sobre sus espaldas el mantenimiento del aparato del Estado, en definitiva, por el empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población. Asimismo, en sectores como el de las TIC, muchas empresas intermediarias que no aportan nada en el aspecto productivo serán liquidadas por las propias empresas clientes que a través de sus plataformas digitales contactarán directamente con los trabajadores en situación de autónomo, sin necesidad de intermediarios pues ya habrán eludido toda responsabilidad laboral estableciendo una relación mercantil. Si las ruinas ya están a la orden del día, con este modelo las ruinas se multiplicarán. En definitiva, la burguesía para tratar de sostener su moribundo sistema, lejos de fortalecerse, con este modelo lo que hará es, sin duda, debilitarse y acrecentar la desigualdad.

La robotización y el desequilibrio mayor en la composición orgánica del capital

Nuevamente la COVID-19 es la excusa perfecta para que los monopolios terminen de imponer definitivamente lo que denominan la industria 4.0, que no es más que la automatización de los procesos productivos y organizativos de las empresas, o lo que también otros denominan la robotización, y que según los mismos monopolios, como por ejemplo IBERDROLA basándose en un informe de McKinsey Global publicado a finales de 2017, cuantificaban que en el mundo 800 millones de trabajadores perderían sus trabajos en pro de robots de manera progresiva hasta 2030. A ello debe unírsele lo expresado en el punto anterior, la proliferación del teletrabajo como paso previo a la uberización del trabajo y con el que, sin duda, los empresarios pretenden liquidar por completo las relaciones laborales y sustituirlas por relaciones entre empresa y freelance, o autónomo, en definitiva liquidar las relaciones laborales para convertirlas en mercantiles, con la consiguiente depauperación de las condiciones de vida y la sobreexplotación de los trabajadores. Pero hete aquí la gran contradicción en la que caen los imperialistas, su auténtico talón de Aquiles. Los imperialistas se ven abocados a incrementar la composición orgánica del capital, y desequilibrarla todavía más a favor de la parte de capital constante tratando de disminuir al máximo la parte correspondiente al capital variable. Sin embargo, los beneficios a los capitalistas le llegan por la vía del capital variable. La aplicación de la ciencia y de la tecnología a favor de los imperialistas, la automatización de los procesos productivos y organizativos, conlleva al incremento del capital constante y a la disminución del capital variable, pero con la disminución de éste se disminuyen los salarios, se arrojan a más trabajadores al paro forzoso, y la clase obrera, consecuentemente, reduce su capacidad de gasto para satisfacer sus necesidades, para reproducir la fuerza de trabajo. Por consiguiente, el sistema producirá mercancías que no serán consumidas significando la crisis permanente, que es en lo que ya se encuentra el imperialismo. Pero además, el crecimiento de la composición orgánica del capital por la vía del incremento del capital constante y del decrecimiento del capital variable implica también que el imperialista retrocede en el sentido que baja la cuota de ganancia produciéndose una desarmonización absoluta entre el crecimiento de la producción en comparación con la cantidad de mano de obra empleada, la cual incluso en este caso disminuirá considerablemente. Y esto hay que interpretarlo en que la base material existente, la base económica, no se corresponde ya con el imperialismo, corresponde a un sistema económico superior. Este hecho implica que la construcción del socialismo hoy será mucho más rápida y más directa de cómo lo concebían los padres de nuestra ciencia, de hecho la base material ya está hecha, y sin duda el periodo intermedio de dictadura del proletariado será menor, pues el socialismo que se construya partiendo de las condiciones económicas actuales – altamente desarrolladas y centralizadas a nivel planetario – será mucho más avanzado que el socialismo más avanzado que Lenin o Stalin podían vislumbrar.

La única salida es el socialismo

Como se ha comprobado a lo largo del presente análisis, el capitalismo se encuentra en una situación insostenible en términos económicos. La división del trabajo a nivel internacional engendra contradicciones en cada una de las regiones del planeta que erosiona la cadena imperialista y señala cuales son los eslabones más débiles por los que dicha cadena quebrará, siendo el Estado español uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista.

La burguesía monopolista pretende sostener sus cuotas de ganancia a costa de estrujar a los trabajadores hasta la extenuación, intensificando la explotación, acrecentando la desprotección de los trabajadores pretendiendo robarles absolutamente todo. Antaño en las potencias imperialistas los obreros, aun explotados, tenían una serie de migajas con respecto a los obreros explotados de los países más atrasados donde los salarios no les daba a los trabajadores ni tan siquiera para cubrir sus necesidades básicas. Esta situación de los trabajadores de los países atrasados ya es común a la de los trabajadores de las potencias imperialistas, los cuales no pueden vivir ya con sus miserables salarios como lo acredita en el Estado español la Renta Mínima Vital que el Gobierno de oportunistas y fascistas ha implementado.

La burguesía monopolista explotaba a los trabajadores tanto directamente como a través de las deudas hipotecarias, los diferentes impuestos y contribuciones, etcétera. Hoy un número mayor de trabajadores no tiene capacidad, tan siquiera, para hipotecarse y a tenor de los ingresos económicos de éstos – cada día más insuficientes – no sólo una parte mayor de la clase trabajadora deja de convertirse en contribuyente del instrumento de opresión de la burguesía, el Estado, sino que pasa a ser incluso subvencionado por parte de dicho Estado para que malviva.

Una clase obrera y unas clases populares que cada vez tienen menos recursos, que cada vez se llevan una parte más pequeña del pastel de la riqueza que ellas mismas crean y que, por tanto, tienen una capacidad de consumo mucho menor. A la par que los monopolios, fruto del desarrollo de las fuerzas productivas, del avance de la técnica y de la ciencia, tienen una mayor capacidad de producir mercancías. Una nueva contradicción que provoca la crisis permanente del capitalismo y la agudiza a cada día que pasa.

Por otro lado, la robotización hace que la producción se multiplique a la par que, bajo las condiciones del imperialismo, los obreros son arrojados al paro forzoso lastrando su situación socioeconómica mucho más.

El desarrollo de las fuerzas productivas choca con las relaciones de producción del capitalismo monopolista, convirtiéndose el capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas.

Así tenemos que el capitalismo monopolista a pesar de establecer sistemas organizativos conducentes a la intensificación del trabajo y de la extracción más intensa de plusvalía, resulta que su cuota de ganancia no sólo no aumenta sino que retrocede. Y retrocede porque provoca un desajuste todavía mayor en la composición orgánica del capital, creciendo por la parte del capital constante y retrocediendo en la parte de capital variable, que es la parte que genera plusvalía. Para tratar de sostener los márgenes de ganancia ya la burguesía tira piedras sobre su propio tejado, incrementando las filas de los parias, acrecentando la pobreza de la mayoría trabajadora a pesar de la inmensa riqueza generada, buscando ya la obtención de ganancia a costa de deteriorar al Estado, su instrumento de opresión mediante el que garantiza la imposición de su dictadura criminal. Además, el desarrollo de la técnica, la automatización, al ser arrojada contra los obreros, conlleva un grado de depauperación mayor de éstos y sus condiciones de vida, implicando que el progreso de la técnica suponga un freno al progreso técnico y, también, al progreso social.

Sin duda, todo ello lo que manifiesta es la absoluta caducidad del capitalismo, es la confirmación de la bancarrota del capitalismo el cual pide a gritos ser arrojado al estercolero de la historia. Cada paso que dan los capitalistas para tratar de salir del atolladero lo que hace es agudizar la putrefacción del sistema, carcomerlo más, reclamar con mayor insistencia su derrocamiento revolucionario. Demostrar que la única salida posible para armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas y transformarlo en desarrollo humano, en progreso social y en mayor progreso de las fuerzas productivas y de la técnica y la ciencia, es el socialismo.

Las condiciones objetivas están de sobra dadas para el socialismo. Para un socialismo mucho más avanzado del que los padres del marxismo-leninismo podían vislumbrar, un socialismo que va a avanzar con una mayor velocidad hacia el comunismo.

Pero para ello, es necesario resolver la cuestión subjetiva. Es necesario que el sujeto revolucionario encargado de cumplir con la misión histórica de derrocar revolucionariamente el capitalismo y edificar el socialismo asuma conciencia de ello y actúe en libertad, con pleno conocimiento de las leyes que rigen la sociedad y con plena necesidad de llevar a término dicha misión histórica aplicando dichas leyes en la consecución de su objetivo, del cumplimiento de dicha misión histórica. Este sujeto revolucionario es la clase obrera.

Pero la clase obrera únicamente puede cumplir con su misión histórica si los comunistas estamos unidos y organizados, armados con un programa revolucionario que sea capaz de organizar y unir a la clase trabajadora bajo los principios de su ciencia revolucionaria, el marxismo-leninismo, dotándolos de una dirección revolucionaria que dé la salida a la encrucijada a la que el capitalismo monopolista nos ha llevado al género humano. Los comunistas unidos y organizados bajo una dirección revolucionaria determinada por un programa de acción somos la condición sine qua non para que la clase trabajadora adquiera la consistencia organizativa e ideológica necesaria para la confrontación contra la burguesía y su Estado y poder salir victoriosa, cumpliendo con su misión de acabar con el capitalismo y construir el socialismo. En este sentido, y a tenor de las condiciones a las que los imperialistas nos abocan, donde con sus cambios nos muestran también su debilidad, su necesidad de acabar con la organización de los trabajadores en los centros de trabajo y liquidar la organización sindical, los comunistas debemos contribuir a que los trabajadores fortalezcan la organización sindical en los centros de trabajo y la organización de los trabajadores. La organización sindical debe abrazar los principios del sindicalismo de clase, debe servir para que los trabajadores conciban la lucha de clases como única forma de defender sus intereses y debe hacer que los trabajadores rompan su aislamiento uniendo las luchas de los distintos centros de trabajo en una única lucha de clases contra el capitalismo y contra la burguesía y por la superación de la explotación capitalista. Por ello, debemos apoyar a los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) que defienden esa visión del sindicalismo.

Por otro lado, es necesario unir la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con la lucha de la clase obrera en los barrios, con la lucha de los estudiantes obreros en defensa de sus intereses y por la conquista de derechos, con la lucha de la mujer trabajadora, de los jubilados y pensionistas, de los jornaleros, en definitiva unir todas las luchas de los sectores del proletariado en alianza con otras clases laboriosas conformando un contrapoder obrero y popular contra el capitalismo y su Estado.

Los comunistas debemos estar organizados y unidos en dichos frentes de lucha con la clase obrera, actuar con ética e integridad comunista para ganarnos a la clase obrera y entroncarnos con ella. En definitiva, para que la clase obrera cumpla la misión que históricamente le corresponde, máxime cuando el imperialismo está plenamente caducado y todas las medidas que adoptan son ya a la defensiva y le infligen un mayor daño, quebrando el propio sistema para su subsistencia.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 10 de junio de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Los chantajes de Airbus a la clase obrera

El pasado 30 de abril nos despertamos con un titular al que nos tienen muy acostumbrados:

En dicha noticia se señala:

La compañía señala que este procedimiento de suspensión de contratos y reducción de jornada es consecuencia de la crisis mundial asociada a la pandemia del coronavirus, que ya comienza a tener un impacto en los pedidos de aeronaves y en las entregas”.

Ahora ponen de excusa al coronavirus para dejar en la calle a miles de familias trabajadoras. Pero años atrás se repetía la misma historia:

1 de octubre de 2016:

 

4 de octubre de 2019:

La crisis es consustancial al capitalismo y la clase obrera siempre está en crisis porque nada le pertenece y todo lo que genera es para darle más poder a su enemigo el Capital. Este sistema provoca ya crisis a todos los niveles y en todas las esferas. Sus mejores negocios y mayores beneficios causan miseria y destrucción de pueblos enteros, ya sea a través del desempleo y la desestabilización de las vidas de millones de familias obreras a las que ponen contra las cuerdas para una mayor y más fácil explotación, o ya sea a través de su negocio más lucrativo, las guerras con las que los monopolios se reparten el mundo, provocando la muerte de millones de inocentes, que son los que en definitiva sufren sus bombardeos.

La destrucción de pueblos enteros, es un negocio redondo para ellos: fabrican las armas para destruir y son dueños de las empresas que después se dedican a la reconstrucción, y además se apoderan de todas las riquezas de los países invadidos arrebatándolas a su legítimo dueño: el pueblo trabajador.

Y lo más perverso de este sistema es que obligados por los intereses de los monopolios somos los obreros de los países imperialistas (desde los EEUU, la Alemania nazi, o la Unión Europea) los que producimos los grandes arsenales de armamento con el que nos matan y los que reconstruimos y producimos las riquezas de las que después se adueñan.

Hoy, como podemos ver en los anteriores titulares, Airbus vuelve a chantajearnos con la pérdida de 1200 puestos de trabajo, justificándose en todo tipo de mentiras, contradiciéndose de un titular a otro sin la menor vergüenza. Todo para volver a conseguir millones de euros en subvenciones y ayudas de dinero público, millones de euros que pagaremos los trabajadores a través de impuestos.

Jugando con los puestos de trabajo consiguen además no solo las ayudas de dinero público para mantener sus chiringuitos sino también que los trabajadores centren su lucha en defender exclusivamente esos puestos de trabajo, y no que las empresas pasen a propiedad de todo el pueblo. Porque estas grandes empresas deberían darse por compradas de sobra con todo el dinero y ayudas públicas que han recibido durante décadas. Porque defender puestos de trabajo por sí mismos no es garantizar ningún futuro mientras esos puestos de trabajo tengan dueño y este no sea toda la sociedad. Y es por eso que el pueblo trabajador va perdiendo cada vez más.

Pero la perfección de la jugada consiste en que con ese salario con el que nos compran a la clase obrera, pagaremos las ayudas y subvenciones que el gobierno les da, pagaremos los intereses que ellos mismos nos imponen desde sus bancas privadas, compraremos sus productos para poder vivir, etc., el salario con el que nos compran vuelve a sus bolsillos.

Esta estrategia ha contado siempre con el apoyo de los distintos gobiernos del estado español, que como perros fieles a sus dueños, actúan como cómplices necesarios, no solo aceptando el chantaje de buen grado, sino engañando así a la clase trabajadora a la que no solo no pretenden defender, sino que conscientemente perjudican a nuestra clase legislando para facilitar cada vez más la sobre-explotación del trabajador. Por ejemplo flexibilizando despidos, EREs y ERTEs, convirtiéndonos en pasto para que los capitalistas puedan oprimirnos.

Vendiéndonos esta farsa como única solución, los gobiernos de todos los niveles, estatales, autonómicos y municipales, y de todos los partidos parlamentarios, invierten miles de millones en sostener empresas privadas, empresas que en cuanto pueden conseguir más beneficios en otro lugar cierran y se van con los bolsillos llenos.

Pongamos como ejemplo Cádiz. En un solo polígono de la provincia de Cádiz, en el polígono del Trocadero en Puerto Real, se han invertido en los últimos años cientos de millones de euros de dinero público en tan sólo cuatro empresas ubicadas en la misma calle:
Delphi, Gadir Solar, Alestis y Airbus.

Las dos primeras cerraron, las dos últimas llevan años en crisis.

23 de febrero de 2007:

 

25 de abril de 2012:

10 de octubre de 2012:

 

15 de septiembre de 2017:

Al mismo tiempo, Cádiz es una de las provincias con el nivel de paro más alto de toda Europa.

 

Y donde el nivel de pobreza infantil alcanza el 41,5%.

Ante esta situación deberíamos hacernos varias preguntas

– ¿De qué han servido los cientos de millones de dinero público, invertido en estas empresas? Si las empresas cierran cuando quieren.

– ¿Dónde están los millones de euros de ingresos que durante años la clase obrera de Cádiz ha generado para dichas empresas que lejos de generar empleo y riqueza en la región cómo nos venden sus títeres políticos no deja a su paso más que miseria y esclavitud?

Detrás de las mesas directivas de todas estas empresas, detrás de todas las mesas de todos los despachos donde se toman las decisiones políticas, judiciales y ejecutivas que adoptan los gobiernos se encuentran los grandes fondos financieros de inversión.

Tomemos como ejemplo Airbus.

Los pedidos brutos de aviones comerciales ascendieron a 303 (9m 2018: 311 aviones), entre ellos, 20 A330neo y 22 A350 XWB solo en el tercer trimestre, y los pedidos netos a 127 aviones (9m 2018: 256 aviones). La cartera de pedidos ha acumulado 7.133 aviones comerciales a 30 de septiembre de 2019. Los pedidos netos de helicópteros ascendieron a 173 unidades (9m 2018: 230 unidades), que incluyeron 12 H135 en el tercer trimestre. El valor de los pedidos recibidos por Airbus Defence and Space ascendió a 6.100 millones de euros. Sus pedidos se vieron impulsados en el tercer trimestre por la consecución de importantes contratos de Space Systems. Los ingresos consolidados se incrementaron hasta los 46.200 millones de euros (9m 2018: 40.400 millones de euros), impulsados principalmente por un incremento de las entregas, un mix favorable y una evolución positiva de los tipos de cambio”.

Ahí tenemos la respuesta a las dos preguntas anteriores: “Los ingresos consolidados se incrementaron hasta los 46.200 millones de euros (9m 2018: 40.400 millones de euros).

Viendo quién se sienta en el consejo de administración de Airbus, comprobamos que el sudor, la miseria y la sangre de los pueblos trabajadores sirve para sostener las mayores fortunas del mundo.

En el consejo de administración de Airbus, además del gobierno francés y español, se sientan el grupo industrial alemán Daimler (fabricante de Mercedes-Benz), la multinacional francesa Lagardère, Lakshmi Mittal (industrial del acero y el sexto hombre más rico del mundo), la banca alemana (Deutsche Bank) y francesa (BNP Paribas).

Pero si seguimos tirando del hilo, el grupo Lagardère tiene entre sus accionistas a fondos kuwaitíes y al mayor fondo de inversiones del mundo, The Vanguard Group. ¿Y quién es dueño del grupo Daimler AG? Pues fondos qataríes y el segundo fondo de inversión más grande del mundo: Blackrok.

Por tanto, los beneficiarios finales que parasitan toda la riqueza que emana del pueblo trabajador, detrás de una cadena de participaciones y filiales de los grupos dueños de Airbus son los mismos que hay detrás de Boeing: The Vanguard Group y Blackrock, los mayores fondos de inversión del mundo. Estas empresas gestionan las fortunas y capitales de las familias más ricas del mundo, los verdaderos amos del mundo, eso que llaman “oligarquía financiera”, y a través de esos fondos de inversión, controlan las empresas más valiosas del mundo, y cualquier estado capitalista del mundo.

Con lo que en la práctica, a pesar de que nos inculcan a los trabajadores que tenemos que matarnos a trabajar para que “nuestra” empresa gane a la competencia, que aceptemos rebajarnos o congelar los salarios para vender a precios “competitivos”, hoy en día todo eso es una falacia, pues los monopolios que se reparten los mercados, también ellos, tienen un mismo dueño, lo cual significa que acuerdan los precios y los suben para garantizar mayores beneficios.

Este es el sistema criminal en el que vivimos, estos son los dueños de nuestras vidas, sólo somos mercancía para aumentar sus capitales. Nos tratan peor que a los esclavos pues no guardan con nosotros ninguna obligación ni compromiso, peor que a la maquinaria a la que necesitan cuidar. Somos aún menos, pues en destruirnos a todos los niveles consiste su negocio.

La situación de la clase obrera de Puerto Real es sólo una pequeña muestra. Es la manera de ver localmente y a pequeña escala la criminalidad de este sistema que se extiende por toda la provincia de Cádiz, por toda Andalucía, por toda España y por todo el mundo.

La clase obrera sólo tiene dos caminos, o luchar unida para defender su vida o seguir siendo carne de cañón de una minoría capitalista sin escrúpulos que controla todos los aspectos de nuestras vidas.

Ya es hora de romper la cadena que nos ata. Los gobiernos facilitan los terrenos públicos, el dinero público a interés 0 y los servicios públicos a los monopolios capitalistas, a los capitales privados. Ha llegado la hora de que el trabajador tome el control de la producción. Es hora de que todas las empresas privatizadas vuelvan a manos del pueblo trabajador que fue quien las levantó y las mantiene en funcionamiento, de que todas las empresas pagadas con dinero público que presenten EREs, ERTEs, despidos o amenacen con cerrar también sean colectivizadas. Es hora de que todos los empresarios que se llevan nuestro dinero a paraísos fiscales sean encarcelados y se les expropien todos sus bienes.

El sistema capitalista no desaparecerá por sí sólo, la clase obrera debe organizarse, para contraatacar, junto con el resto de clases populares (trabajadores de la ciudad y el campo, pensionistas, vecinos de barrios obreros, estudiantes…) para imponer su derecho a tomar el control de las riquezas naturales y los medios fundamentales de producción. Unirse, vertebrarse, estructurarse en un sólo puño, a través de representantes directos elegidos en asambleas por cada sector del pueblo trabajador, representantes que conformarán un Estado obrero y popular que permitirá imponer nuestras necesidades e intereses colectivos.

Construyamos el Frente Único del Pueblo

¡Revolución Socialista o Barbarie!

 

Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) de Cádiz