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Madrid: todo vale si es por la economía

En estos días de Navidad, estamos viendo sucesivas situaciones en las que las calles del centro de Madrid sufren grandes aglomeraciones de personas en las mismas, estampa que nos resulta familiar a los madrileños por estas fechas pero que no debería serlo tanto teniendo en cuenta la crisis sanitaria que atravesamos.

Lo que estamos viendo estos días es la última muestra de la irresponsabilidad social de un gobierno municipal y regional que prioriza la economía ante todo, empezando por los trabajadores madrileños.

Por una parte, tenemos a un Gobierno municipal que con la mayor sinvergonzonería posible envía mensajes que resultan completamente contradictorios. Mientras anima a los madrileños a “ir a tiendas y restaurantes” también le dice a estos mismos que va a “evitar por todos los medios las fiestas y botellones en Navidad”. Pedirle al alcalde que nos mostrase la lógica entre ambas declaraciones resultaría inútil, pues debe ser difícil tratar de explicar cómo se anima a los madrileños a que se junten sin medidas de seguridad entre ellos en la mesa de un bar pero al mismo tiempo se les exige que no hagan exactamente lo mismo en una casa o en un banco de la calle. Está claro que el motivo real de tan contradictorias declaraciones no es más que el beneficio de la economía capitalista: que se consuma en los comercios de hostelería y no a través de otros medios que no generarían tanta riqueza para pequeños y grandes burgueses.

Queda claro entonces que ver a cientos de personas en el centro de Madrid con una nula distancia de seguridad pero comprando en tiendas y bares, como hemos visto estos días, será motivo de felicidad para el alcalde de Madrid, que incluso ha alabado a la policía municipal por el plan al que recurrieron para evitar las aglomeraciones, plan que desconocemos públicamente pero que viendo las imágenes nos hace dudar de que realmente dicho plan funcionase, si es que tan siquiera existe el mencionado plan.

 

Este “plan contra las aglomeraciones” no parece funcionar tampoco en el metro de Madrid, pero la vergüenza de ver a cientos de trabajadores jugándose su salud día tras día con una distancia de seguridad inexistente para ir a generar riqueza para la burguesía a través de su trabajo no debe ser tan importante para el alcalde, pues ni hay ni se esperan declaraciones con respecto a esto. Se ve que no tiene la cara lo suficientemente dura como para tratar de engañar en todas sus declaraciones.

 

El alcalde de Madrid si parece tener la poca vergüenza de decir que estas aglomeraciones son equiparables a “las manifestaciones de la izquierda por la sanidad”. Para Almeida, es comparable salir a comprar a una tienda con luchar por tener una sanidad digna en Madrid. Este es el perfecto ejemplo de cómo al alcalde la salud le es indiferente, le es irrelevante que existan o no aglomeraciones, solo le es importante lo que genere beneficios para la burguesía, y está claro que manifestarse por tener una sanidad pública digna no entra dentro de esos beneficios.

Además, Almeida parece ser completamente ajeno a la cantidad de restricciones que tanto su Gobierno como el Gobierno regional de Ayuso imponen a las manifestaciones actualmente, sobre todo si incomodan a sus intereses, como bien sabemos de primera mano. Mientras comunistas, antifascistas y trabajadores en general cumplimos un estricto protocolo de seguridad en estas concentraciones para evitar los contagios, los comercios y calles comerciales no parecen aplicar el mismo, todo ello con el beneplácito de una policía que no duda en reprimir las manifestaciones mientras observa inmóvil las aglomeraciones comerciales que se dan en el centro de Madrid.

En definitiva, tanto este Gobierno municipal como el Gobierno regional de Madrid prioriza la economía a la salud, como llevamos viendo durante toda la pandemia. La salud es lo secundario cuando se trata de “salvar la economía”, es decir, seguir generando riqueza para la clase burguesa, seguir ensanchando las arcas de la clase dominante.

Estado, Comunidad y ayuntamiento abandonan a la clase trabajadora a su suerte, y no sólo eso, sino que además se ceban con ellos criminalizándolos, encerrándolos en sus barrios y hacinándolos en el transporte público.

La pandemia que estamos viviendo está resaltando más que nunca las diferencias existentes entre las clases privilegiadas y las clases trabajadoras de nuestro país. Esto, a su vez, también nos hace ver a la clase obrera la necesidad de una revolución que derroque a este sistema criminal que nos condena a la miseria y a la muerte para poder construir un sistema, el socialismo, que nos garantice una vida digna de trabajo que cubra nuestras necesidades.

Sólo la organización en torno al PCOE para luchar por el socialismo puede acabar con este sistema podrido hasta el tuétano y condenado a morir. Ahora, más que nunca, los comunistas debemos estar organizados y unidos en los frentes de lucha con la clase obrera, uniendo la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con la lucha de la clase obrera en los barrios, para hacer que la clase obrera cumpla la misión que históricamente le corresponde, derrocar el imperialismo y construir el socialismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

¡POR LA UNIDAD DEL PROLETARIADO CONTRA EL CAPITALISMO!

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Adelante Málaga y CCOO ejercen de correveidiles del Capital

El pasado mes de noviembre, Adelante Málaga, de la mano de sus hermanos vendeobreros de CCOO, propusieron al Ayuntamiento de Málaga un pacto que podría haber presentado cualquier consorcio de capitalistas. Un pacto por la “industrialización y el empleo que consiste en ponerle una vez más la alfombra, es decir, recursos públicos y dinero de toda la clase obrera, a los “inversores” capitalistas para que continúen expoliando y saqueando al pueblo trabajador.

Por un lado, demuestran que ellos están en el mismo barco que los representantes políticos directos de los explotadores, pidiendo la “participación de todos los grupos políticos municipales y los agentes sociales, sindicales y empresariales“. Esto es el interclasismo, la piedra angular del nacionalismo y el fascismo.

La cuestión de la industrialización fue recientemente tratada por nuestro órgano provincial. Ahora, de nuevo, la pequeña-burguesía y la aristocracia obrera representada por la pata izquierda del sistema, encarnada en reformistas de toda la vida (IU-PCE), podemitas, anticapitalistas y sindicalistas a sueldo del Estado y la patronal (CCOO), ejercen el papel de correveidiles, mensajeros, limpiabotas y mayordomos del capital para pedir en su nombre más facilidades para explotarnos y saquearnos. Entre otros favores a los explotadores, reclaman:

– “gestiones urbanísticas necesarias para favorecer en el menor plazo de tiempo posible el incremento de la disponibilidad de suelo industrial

– “financiación con cargo al presupuesto municipal para favorecer la creación de microempresas que desarrollen su actividad económica y empleadora

– “máxima financiación posible en el marco de los fondos de reconstrucción europeos

– “desarrollo de un polígono de transformación agroalimentaria

Ante esta nueva muestra de servidumbre de los oportunistas al capital, desde el PCOE en Málaga señalamos:

  1. Para nada le sirvieron a la clase obrera todos los favores que se han hecho durante décadas a los “inversores” desde todas las instituciones burguesas (ayuntamiento de Málaga, Junta de Andalucía y Estado español). Así lo testimonia el caso de Coca-Cola y el estado actual de esclavitud y miseria de la clase obrera malagueña en todos los sectores, sea turístico o industrial. Cuando recogen la cosecha, los capitalistas se largan sin que ninguno de estos traidores lo evite.
  2. Con la excusa del COVID-19, los monopolios están acelerando el cambio de modelo productivo que llevan tiempo preparando, y que estos lacayos de la “izquierda” del sistema apoyan. Lo van a realizar con la ayuda del teletrabajo y la uberización de los puestos de trabajo, con la ayuda de la “transición digital” y “ecológica” dirigidas por los monopolios.
  3. La división del trabajo a nivel mundial viene impuesta por los monopolios y la oligarquía financiera internacionales. El papel que le han asignado al Estado español es el de servicios y entre ellos especialmente el turismo. Para evitarlo, para empezar, habría que salirse de la Unión Europea, institución imperialista de la que son defensores a ultranza estos lacayos de Adelante Málaga y CCOO.
  4. El nivel de robotización al que ha llegado hoy la producción, ya no le corresponde al capitalismo, pues le ha llevado a unas tasas de ganancia mínimas. En este estadio, el capitalismo está prácticamente muerto, la industria no necesita apenas mano de obra de la que extraer plusvalías. Pero de nuevo, en lugar de llevar a la clase obrera a superar dicho régimen quebrado hasta los tuétanos que sólo se sostiene con rescates del Estado (con la complicidad de su gobierno de coalición), estos lacayos de la burguesía la conducen a estar a la espera del explotador de turno.

Pero esto no va a llegar, porque lo que están haciendo los empresarios es despedir en masa y con mayor intensidad aún en los próximos meses, como así vaticinan los propios economistas del régimen.

Basta de engañar a la clase obrera, de ocultarle la situación real. El capitalismo en su crisis actual devastadora, unida a la robotización, se va a llevar por delante millones de puestos de trabajo y también millones de pequeños productores y comerciantes acabarán proletarizándose, con lo que el estallido social que se avecina será incontenible. La misión de la clase obrera es liderar la sepultura del capitalismo, e instaurar el Socialismo. Bajo la propiedad colectiva de los medios de producción, la robotización y automatización de la industria servirá para liberarnos del trabajo rutinario y embrutecedor, satisfará todas las necesidades materiales y espirituales del pueblo y nos permitirá desarrollarnos integralmente como seres humanos.

 

Obreros de Málaga, no dejaos engañar por los estómagos agradecidos

  La industria bajo el capitalismo, si la hay, sólo nos trae miseria

Todo lo que no sea luchar por el socialismo es utópico

Por la construcción del Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

 

Comité Local del PCOE en Málaga




Sin el Socialismo es inviable el ejercicio del derecho a la Autodeterminación

Vivimos en la fase terminal del capitalismo, en su fase monopolista o imperialismo. Lenin enunció los cinco rasgos fundamentales que caracterizan al imperialismo, siendo los siguientes:

  1. la concentración de la producción y del capital llegado hasta un grado tan elevado de desarrollo, que ha creado los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica;
  2. la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este “capital financiero”, de la oligarquía financiera;
  3. la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías adquiere una importancia particularmente grande;
  4. la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y
  5. la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.

Como Lenin subraya, y el devenir histórico ha demostrado con creces, el mundo está repartido y dicho reparto del mundo se ha realizado entre, y por, las potencias imperialistas. Esto quiere decir que el mapa político del mundo, bajo el imperialismo, lo realizan las potencias imperialistas que actúan bajo los dictados de los monopolios.

En la última semana de noviembre, el Parlamento Europeo tumbó una enmienda presentada por la eurodiputada de ERC, Diana Riba, en la que “demandaba a las instituciones europeas y a los Estados miembros que fuera respetado y defendido el derecho universal a la autodeterminación de los pueblos (…) así como las ambiciones culturales, identitarias, lingüísticas y las ambiciones democráticas y pacíficas de los ciudadanos europeos”. El resultado de la votación de dicha enmienda fue de 487 votos en contra, 170 votos a favor – entre los que se encontraban los votos de Podemos, Bildu, PNV y los exiliados políticos Comín, Ponsatí y Carles Puigdemont – y 37 abstenciones.

Sin duda, esta votación es un auténtico bofetón hacia aquéllos oportunistas y burgueses que consideran que la democracia, en abstracto que es la manera que ellos tienen de señalar a la democracia burguesa, es el marco donde caben todos los asuntos y en el que se pueden resolver los diferentes problemas surgidos. El bofetón es mayor, si cabe, para los independentistas, fundamentalmente los catalanes, que a la par que traicionaban el mandato que el pueblo les otorgó el 1 de Octubre, e incluso en las elecciones autonómicas de diciembre de 2017, no dudaban en señalarle al pueblo catalán que al Estado español le pararían los pies desde Europa, contraponiendo la esencia franquista del Estado español con los aires de democracia de la Europa de los monopolios. La realidad es que la Europa de los monopolios, la Unión Europea es tan reaccionaria como el Estado español y ahí está el Parlamento Europeo votando en contra de un derecho democrático burgués como es el derecho a la autodeterminación de las naciones.

El mundo está repartido atendiendo a las fuerzas actuales de las diferentes potencias imperialistas. Las fronteras las dibujan las potencias imperialistas en base a los intereses económicos y políticos de sus monopolios.

Bajo el imperialismo el derecho a la autodeterminación de las naciones desaparece puesto que son los monopolios los que hacen y deshacen, los que determinan las fronteras, los que determinan si una nación se constituye en un Estado o, por el contrario, si permanece postergada independientemente de la determinación de sus ciudadanos. Son las potencias imperialistas las que determinan y no los ciudadanos de las naciones como lo acreditan las antiguas repúblicas soviéticas; hay que recordar que en la URSS se celebró en marzo de 1991 – 9 meses antes de la disolución – un referéndum por la integridad y la preservación de la URSS que el pueblo apoyó mayoritariamente, concretamente con un apoyo del 77,8% de la población. Hay que recordar que Alemania determinó la separación de Checoslovaquia, separación que no fue votada ni por el pueblo eslovaco ni el checo. Por no hablar de cómo Alemania y EEUU decidieron la ruptura de Yugoslavia al objeto de tener una salida al mediterráneo la primera – por ello Alemania reconoció la independencia de Eslovenia y Croacia (apoyando al fascista Tudjman) – y EEUU para controlar la zona balcánica. El mapa de Europa de hoy es fruto de la voluntad de las potencias imperialistas y no de la libre determinación de las naciones.

Cataluña es un ejemplo nítido de que el derecho a la autodeterminación bajo el capitalismo monopolista es una quimera. El 1 de Octubre de 2017 fue una jornada heroica del pueblo catalán defendiendo su derecho a elegir su destino como nación frente a la represión del fascista Estado español. Sin embargo, los dirigentes políticos independentistas, representantes de la burguesía catalana, demostraron ser los primeros en verificar que el derecho a la autodeterminación es hoy una entelequia pues, en lugar de defender lo expresado por los catalanes – que Cataluña deviniera en una república independiente – buscaba el reconocimiento exterior, acreditando que lo importante es lo segundo – el reconocimiento de potencias imperialistas exteriores – y no de la libre determinación de los ciudadanos de la nación. Los independentistas catalanes, aparte de no dar cumplimiento a la voluntad democrática expresada por los catalanes el 1 de Octubre, han demostrado un sometimiento enorme al imperialismo europeo donde ejerce de caudillo Alemania. La nación catalana no podrá ejercer su derecho a la autodeterminación si no rompe con el imperialismo, si no rompe con la Unión Europea, si no construye el socialismo. Por tanto, hoy Cataluña acredita que únicamente se pueden conquistar los derechos democráticos nacionales si previamente se conquista el socialismo. Y si se conquista el socialismo será la clase obrera la que imponga su forma de comunidad humana propia de la nueva etapa histórica, donde el reconocimiento nacional será una realidad pero este estará subordinado a un principio de clase más fuerte, el internacionalismo proletario, que será el verdadero principio cohesionador de los proletarios de las diferentes naciones. Quien señale que para conquistar el socialismo previamente es necesaria la autodeterminación o que sólo se puede construir el socialismo previamente conquistando la autodeterminación no sólo se está equivocando, sino que está engañando al proletariado. Es la conquista del socialismo la que dará carta de legalidad al pleno reconocimiento de los derechos de las naciones oprimidas.

La historia demuestra que el reparto internacional del mundo entre las potencias imperialistas se efectúa en base a la fuerza, y la fuerza en el curso del desarrollo económico varía engendrando una doble contradicción que erosiona a las potencias imperialistas en pugna, produciéndose, por un lado, disputas entre las que dominan el mundo y aquéllas que emergen y aspiran a arrebatar la hegemonía a las primeras y, por otro lado, hacen que los centros de gravedad de la producción varíen y, con ello también hacen que se desarrolle proletariado por todos los rincones del mundo, proletariado que se desarrolla en condiciones paupérrimas pero que acrecienta cuantitativamente a la clase y, consecuentemente, las fuerzas de los sepultureros del imperialismo y su tiranía.

El capitalismo está carcomido y caduco económicamente, es inviable y se sostiene por la violencia y la opresión exacerbada. En el momento histórico actual la lucha de la clase obrera, de los campesinos pobres y de las naciones oprimidas es la misma, la conquista revolucionaria del socialismo derrocando al capitalismo, rompiendo así el orden mundial imperialista y sus criminales agrupaciones. Sólo el socialismo puede emancipar a las naciones oprimidas y postergadas, sólo la emancipación de la clase obrera puede emancipar a las naciones oprimidas. A los obreros nos une nuestra condición de clase, el internacionalismo proletario, y no nuestra nacionalidad.

 

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

¡Construye la Revolución Socialista, fortalece el Partido Comunista Obrero Español (PCOE)!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 8 de diciembre de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




6 de diciembre; con las masas

REPÚBLICA, SOCIALISMO, AUTODETERMINACIÓN

Este aniversario de la aprobación de la Constitución del 78, heredera del franquismo, se da cuando el sistema burgués está inmerso en la más profunda crisis económica e institucional vivida durante estas cuatro décadas.

Acelerada la crisis por las consecuencias derivadas de la pandemia del coronavirus, ésta se ha vuelto a expresar del modo más brutal sobre la clase obrera y el resto de capas populares. De carácter estructural y general a todo el sistema capitalista, pero especialmente agudizada en nuestro país por el carácter extremadamente parasitario y dependiente del capitalismo español, la realidad demuestra no solo la incapacidad de éste para ofrecer las más mínimas alternativas de progreso social sino que es el gran escollo para ello.

El desarrollo por los diferentes gobiernos de los planes económicos y sociales marcados por la Unión Europea, define con claridad la apuesta del bloque oligárquico burgués dominante por una cesión total de soberanía económica y monetaria en un contexto de absoluta tercerización del Producto Interior Bruto.  Consecuencia directa de ello es que España es sea el país más vulnerable de la zona euro a los efectos de la crisis, con una previsión de caída sin precedentes históricos del PIB para 2021 del 11,6%.

Sobreexplotación, tasas de desempleo cercanas al 20% y superiores al 40% entre menores de 25 años y precariedad generalizada –90% de contratos nuevos son temporales– marcan un escenario laboral desolador que incluso se agudiza entre las mujeres trabajadoras. Somos el 5 º país de la UE con mayores tasas de pobreza. Según algunas fuentes ésta alcanza al 23,07% de la población y ya las colas del hambre son habituales y numerosas en las barriadas obreras.  Esa es la realidad con la que vivimos y que, tan peligrosamente, empieza a naturalizarse por un amplio porcentaje de la población.

Y digámoslo claro y alto, solo hay un responsable de esta realidad:   El capitalismo, llamado eufemísticamente economía de mercado y reconocido como valor intrínseco a todo el desarrollo constitucional. Por ello decimos NO A LA CONSTITUCIÓN y proclamamos nuestro compromiso absoluto con una sociedad de personas libres e iguales en la que la propiedad de los medios de producción y toda la riqueza del país esté en manos de la clase trabajadora.  LUCHAMOS POR EL SOCIALISMO como una necesidad histórica inaplazable para el futuro de la Humanidad.

Consagrada por el Art. 1 y el Título II de la Constitución como Jefatura del Estado ejercida por un ser inviolable e irresponsable de sus actos, la monarquía es la fórmula utilizada por los franquistas para garantizar la esencia fascista del régimen capitalista, el cual constituye el escollo insalvable para el ejercicio de la soberanía popular, la cual no puede existir en el marco capitalista. La Corona únicamente defiende sus propios intereses y los de la oligarquía a la que representa, que saquea y oprime al país desde el siglo XIX. Nada justifica, por tanto, la existencia de la monarquía ni de la burguesía que la sostiene.  No solo es una institución impuesta por el franquismo sino que hoy representa lo más corrupto y ladrón de toda la estructura del poder burgués.  Con Juan Carlos I huido para salvaguardar la multimillonaria fortuna familiar, el único lugar que le cabe a su hijo es la cárcel o el exilio.  LUCHAMOS POR LA REPÚBLICA, LUCHAMOS POR UN ESTADO REPUBLICANO DONDE EL PODER ESTÉ CONCENTRADO EN MANOS DE LA CLASE OBRERA.

 

La debacle institucional del modelo pactado entre fascistas, la socialdemocracia (PSOE) y el eurocomunismo (PCE) tras la muerte del dictador fascista en la cama como consecuencia de la bancarrota económica del capitalismo monopolista español, expresa su mayor grieta en la incapacidad para mantener el marco de descentralización territorial del estado de las autonomías.  LUCHAMOS POR UN NUEVO PROYECTO HISTÓRICO unitario para el conjunto de naciones que conforman el Estado español fundamentado en el poder de la clase obrera.  Entendemos que esta unión de naciones libres y soberanas que reconoce el ejercicio del DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN como requisito necesario para su construcción es la única vía posible para la consecución de la verdadera liberación nacional y de clase.

LAS MASAS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA

Y afrontamos esta batalla por la REPÚBLICA SOCIALISTA con la moral de victoria que nos da sentirnos herederos y herederas de las mejores tradiciones de lucha de la clase obrera.  Esas que vieron la luz en la victoria del Frente Popular, en la Guerra Nacional Revolucionaria o en la lucha contra la tiranía franquista y que durante estos últimos 45 años de la nueva dictadura del capital han sabido mantener viva cada día la lucha obrera y popular.

Conformando espacios de participación y organización propios e independientes del Estado, son las masas, encabezadas por la clase obrera, las que volverán a protagonizar su propia experiencia de lucha desde la que romper la hegemonía ideológica de la dominación burguesa.

Es con esta dinámica que convierte a las masas en sujetos de la Historia, con la que este 6 de Diciembre volvemos a comprometernos el PCPE y el PCOE para encender la chispa que provoque la crisis revolucionaria que derrote definitivamente al criminal poder burgués.

Trabajando hombro con hombro en los distintos frentes, encabezando siempre la lucha, tejiendo alianzas y dando ejemplo de coherencia e integridad, será como alcanzaremos en lo concreto el necesario reconocimiento por las masas de nuestra capacidad de dirección política, al asumir como propias las consignas revolucionarias.

La tarea no es fácil; luchamos contra un sistema decadente y violento que, por un lado, ya no duda en ir preparando la salida fascista pero, por otro lado, también tenemos una vieja (PSOE) y una nueva (UNIDAS PODEMOS) socialdemocracia que no cesa de desmovilizar creando falsas ilusiones de superación de la crisis dentro del sistema.   Siempre lo supimos, pero nuestra suerte ya está echada.

 

ACABEMOS CON LA MONARQUÍA, DERROTEMOS AL CAPITALISMO

SOCIALISMO O BARBARIE

Madrid, 5 de diciembre de 2020




4D: la única salida de la clase obrera andaluza es el Socialismo

Hoy, 4 de diciembre, el Partido Comunista Obrero Español, como hizo en el 77 con la muerte de Manuel García Caparrós, se posiciona y siempre se posicionará en contra de la muerte de cualquier trabajador a manos del régimen fascista. Este hecho ocurrido en el 77 tiene hoy día mucha vigencia por la naturaleza fascista del Estado español, en el que se muestra el juego de trileros que fue la transición que alaban tanto la pata derecha como la pata izquierda del arco parlamentario.

Como los casos de Catalunya y el pueblo saharaui están demostrando, bajo la fase actual del imperialismo, con el viraje al fascismo de todos los Estados capitalistas y las instituciones supranacionales como la OTAN, la ONU o la Unión Europea, a las que tanto apelan los oportunistas, ninguna nación puede ejercer su derecho de autodeterminación. Este sólo podrá llevarse a cabo bajo el Socialismo, una vez derrocados los Estados burgueses y fascistas como el español, y eso requiere la unidad y organización de la clase obrera de todos los pueblos y naciones del Estado español, algo que impide y frena el nacionalismo que posterga el Socialismo para otro momento y esto sólo existe en su imaginación.

El sistema capitalista de producción, es inviable, está quebrado, ya sólo puede pervivir a través del fascismo, a través del terror y la muerte, y a través de la desideologización de la clase obrera. Ahí es donde entra la fundamental función de la pata izquierda del sistema, inoculando en la clase obrera y capas populares que puede conquistar mejoras en un sistema putrefacto, llevando a la clase obrera al paredón.

La clase obrera y las capas populares solo podemos asegurar nuestra supervivencia y libertad acabando con el sistema de producción capitalista que nos oprime y nos subyuga en todos los sentidos, ideológicamente, cultural, artístico, … y construyendo un sistema de producción más justo y humano, el sistema de producción socialista. Por eso, a la clase obrera no le corresponde ser nacionalista.

La clase obrera es internacionalista y la hacedora de todo. La lucha de los trabajadores y trabajadoras andaluces es la misma que los trabajadores y trabajadoras de cualquier parte del globo. Si esta lucha no va dirigida a la raíz de nuestros males, el sistema de producción capitalista, estará postergando nuestra agonía y desviándonos del sitio que nos corresponde en la historia como sujeto revolucionario.

La clase obrera sólo podrá avanzar hacia un sistema en el que el ser humano esté en el centro, el socialismo, y ocupar su sitio en la historia como sujeto revolucionario, armada del marxismo-leninismo, construyendo un Frente Único del Pueblo que acabe con la democracia burguesa, sustituyéndola por una democracia obrera, con un fin claro, la expropiación de los medios de producción de las manos de los burgueses.

 

No hay otra salida, ¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español




Sólo un Estado fascista cobija un ejército fascista

En marzo de 2018 desde el Partido Comunista Obrero Español mostrábamos nuestra postura, adoptada en un Pleno ampliado del Comité Central, en cuanto a la caracterización del Estado español como un Estado fascista.

El auténtico engaño al pueblo español que supuso la transición convirtió de la noche a la mañana a miles de franquistas en demócratas, permitiendo a quienes habían dirigido el país durante la dictadura mantener el poder en las instituciones con una careta ‘democrática’.

El Tribunal de Orden Público del franquismo, una instancia judicial especial encargada de la represión de las conductas que bajo la dictadura eran consideradas delitos políticos, que de hecho asumió algunas de las funciones del Tribunal Especial de Represión de la Masonería y el Comunismo, se convirtió en la Audiencia Nacional, siendo 10 de los 16 jueces (un 62’5%) que tuvieron una plaza titular en este tribunal nombrados posteriormente magistrados de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo.

Empresas como Gas Natural Fenosa (actualmente Naturgy), Acciona, OHL, ACS o Iberdrola entre otras, se construyeron (estas mismas o algunas de las que hoy en día están fusionadas) gracias al franquismo y cimentaron sus imperios económicos sobre la represión, usando mano de obra esclava, aprovechando la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano o gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen llevó a cabo la obra pública del Valle de los Caídos.

Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. Alianza Popular (actualmente Partido Popular) fue fundada por ex ministros franquistas. El torturador franquista ‘Billy el niño’ murió con condecoraciones y sin ser juzgado, habiendo ejercido como inspector en la Brigada Central de Información.

Como podemos observar, el poder judicial, económico y político siguió en manos del franquismo una vez el dictador murió. Y es que no puede ser de otra forma cuando el propio Jefe del Estado, el rey Felipe VI –sucesor de Juan Carlos I-, es heredero del dictador Franco. Es por ello que sumado a todo esto, el ejército español, cuyo Jefe Superior es el rey, está plagado de militares franquistas que cada día que pasa se muestran más abiertamente como lo que son, fascistas.

El 31 de julio de 2018, la Asociación de Militares Españoles (AME) publicaba un escrito titulado “Declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde, soldado de España”, documento firmado por más de un millar de militares, prácticamente todos pertenecientes a la escala de oficiales, incluyendo un centenar de generales.

Ya en noviembre de 2020, hasta 73 ex mandos del Ejército de Tierra han enviado una carta al rey Felipe VI en la que tachan al actual Gobierno de “socialcomunista apoyado por filoetarras e independentistas”, acusándolo de ser una amenaza para “la descomposición de la Unidad Nacional” y mostrando su apoyo y lealtad al Rey “en estos momentos difíciles para la Patria”. Uno de los firmantes de la carta se mostraba aún más beligerante en un chat de whatsapp llamado WhatsApp XIX, en referencia a la promoción de la Academia General del Aire, y en el que este fascista publicaba mensajes como “Creo que me quedo corto fusilando a 26 millones de españoles” o mostrando preferir la República porque así tendrían “más oportunidades de repetir las maniobras del 36”.

Ante semejante panorama, el vicepresidente del gobierno más progresista de la historia, Pablo Iglesias, no duda en salir a defender al Estado y sus instituciones, manifestando que “no me preocupa lo que digan unos franquistas en un chat con una copa de más”. Sin embargo, son algunos ex militares los que se encargan de aclarar la situación actual del ejército español. José Ignacio Domínguez, teniente coronel retirado, ha declarado a los medios que “el franquismo sigue teniendo una implantación grande en el Ejército y Franco continúa como una figura respetada”. Por su parte, Arturo Maira Rodríguez, Capitán de Navío de la Armada en situación de retiro, sostiene que “el franquismo sigue siendo la ideología dominante en los Ejércitos”.

Todas estas muestras de apoyo a una dictadura fascista como fue el franquismo, no sólo no han tenido ninguna repercusión negativa para los franquistas que las han realizado, sino que éstos siguen cobijados y bien protegidos por el Estado, cuya esencia fascista no varía en función de quién gobierne, ya sea la derecha, representada por PP, Cs y Vox, o la ‘izquierda’ del sistema, representada por PSOE, PCE/IU-Podemos. Todos ellos se muestran firmes defensores del Estado y del sistema capitalista, siendo la bancarrota del sistema en última instancia la responsable directa del auge del fascismo.

Como bien apuntaba el camarada Stalin, “la socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”, por tanto, “no se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”. La lucha por la revolución socialista va indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo, que debe ser desenmascarado para que el pueblo trabajador lleve a cabo su misión histórica de construir el Socialismo.

La misión de los comunistas debe ser la de llevar y fusionar el marxismo con las masas de trabajadores y clases populares, alimentando todas las luchas obreras y dirigiéndolas hacia una lucha de clases contra el sistema capitalista. Para ello es imprescindible la unidad de los comunistas, pues para unir a la clase obrera es necesario unir a su vanguardia. Pero la descomposición actual del sistema que está alimentando el auge del fascismo, ya no deja cabida para medias tintas y nos exige a los comunistas honestidad con nuestros principios para llevar al pueblo nuestras ideas sin tapujos, mostrando la realidad del mundo en el que vivimos y la necesidad de tumbar el capitalismo antes de que este acabe con nosotros.

El capitalismo está literalmente matando a gran parte de la clase obrera, que deja sus vidas en guerras de rapiña, en accidentes laborales, que muere por enfermedades que podrían ser perfectamente tratadas, que se ve abocada al suicidio por situaciones económicas desesperadas. En definitiva, el capitalismo en su fase actual está arremetiendo con una tremenda dureza contra los trabajadores y las clases populares. El socialismo se convierte así en una necesidad, no ya sólo para construir un mundo más justo, sino para la supervivencia de los trabajadores, mostrando todo el sentido que encierra la consigna Socialismo o barbarie.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Celebrada Conferencia Provincial del PCOE en Sevilla

El pasado fin de semana tuvo lugar la Conferencia Provincial del PCOE en Sevilla, donde los delegados asistentes expusieron las conclusiones sobre la tesis política del comité provincial saliente, debatida por las organizaciones de base durante las últimas semanas. De la conferencia emanó un nuevo Comité Provincial, aún más representativo de la clase obrera, incorporándose jóvenes y mujeres trabajadoras, pertenecientes a distintos municipios de la provincia de Sevilla, y que tiene como misión llevar el mensaje revolucionario al pueblo trabajador sevillano, elevar la conciencia política de los trabajadores en las empresas y unirlos al resto de las diferentes capas populares de la provincia en un Frente Único del Pueblo para acabar con el sistema capitalista, quebrado de arriba abajo.

Vivimos unos momentos donde el desarrollo de las fuerzas productivas se ve completamente frenado por las relaciones de producción del sistema capitalista. Donde la automatización del trabajo, lejos de ser un gran beneficio para la clase obrera liberándola del trabajo rutinario y embrutecedor y permitiéndole disfrutar de las enormes abundancias que genera la revolución científico-técnica, está acabando con la vida de los trabajadores. Vivimos unos momentos que ya no le corresponden al capitalismo, donde la tasa de ganancia está bajo mínimos y donde una pandemia sirve de excusa para un nuevo rescate al capital y el desmantelamiento de todo aquello que nos devolvía de las plusvalías robadas, en forma, por ejemplo, de sistema sanitario público que ya no daba más de sí.

Es la hora de que los trabajadores, estudiantes, pensionistas, parados y demás capas populares tomemos las riendas de nuestro futuro, y esto no pasa sino por organizándonos para acabar con el sistema capitalista de producción. No caben medias tintas: somos nosotros o ellos, es la clase trabajadora o son los capitalistas, es el Socialismo o la barbarie que vivimos cada día. Es por ello que vemos más necesario que nunca la unidad de los comunistas para trasladar el mensaje revolucionario al pueblo, para dotar de Partido a los trabajadores del Estado español, en definitiva, para organizar la revolución socialista e instaurar la dictadura del proletariado.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Provincial de Sevilla del PCOE




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la unidad de los comunistas

El capitalismo monopolista -el imperialismo- está en bancarrota, tanto en el terreno de la economía, donde el Estado español (al igual que la mayoría de estados del mundo) acumula ya una deuda impagable, superior al Producto Interior Bruto, como en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

La pandemia está siendo utilizada por estos Estados, por el imperialismo, para intentar justificar que su criminal sistema económico criminal no está caducado sino que este avatar del destino en forma de crisis sanitaria ha provocado la crisis económica. Sin embargo, la caducidad del capitalismo, como demuestran todos los datos y desentraña la Economía Política, es inexorable por las propias contradicciones de este.

Estamos en un momento de la historia en el que el capitalismo vive días que ya no le corresponden. La época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, puede vivirse en este sistema ya caduco donde los medios de producción están en manos de unos pocos, pues solo puede generar más miseria y pobreza al pueblo trabajador aparte de ensanchar todavía más sus irresolubles contradicciones.

Es por ello que los capitalistas, la burguesía, sólo tienen una salida para mantenerse en el poder en momentos de putrefacción donde las relaciones de producción y las fuerzas productivas no se corresponden: el fascismo. Observamos como buena parte de los países del mundo (Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Austria, Suecia, Dinamarca y España, entre otros) tienen al fascismo, bien en el Gobierno, bien asentados en sus Parlamentos.

Comprobamos como desde hace años, a los monopolios ya no les vale, tan siquiera, gobiernos eminentemente burgueses de ideología socialdemócrata, o del socialismo del siglo XXI, que a la sazón son iguales de burgueses. Hoy el capitalismo está en su fase de mayor putrefacción y, como no, el fascismo es la expresión y el reflejo en la superestructura de la putrefacción máxima del capital. Hoy el género humano se encuentra en la encrucijada de o sufrir la barbarie extrema e incluso su desaparición o exterminar al capitalismo y abrir paso a un sistema nuevo, el socialismo, que armonice el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, y esto sólo es posible con la socialización de los medios de producción.

Esta aspiración de la clase trabajadora, sin embargo, exige como condición previa la unidad de los comunistas. Los comunistas tenemos la responsabilidad de estar a la altura en este momento histórico en el que nos encontramos. La clase obrera y demás clases laboriosas no tienen salida alguna si los comunistas no se la damos. Los comunistas somos los únicos que podemos llevar a la clase obrera a parar esta nueva agresión contra nuestra clase, contra las masas laboriosas del pueblo. ¡Ello pasa por la unidad de los comunistas! Esta es la precondición necesaria para la unidad del proletariado, que es el único que puede repeler las agresiones de la burguesía y dar un giro radical y revolucionario a la situación del país, que es lo que se necesita hoy. Sin la unidad de los comunistas sólo queda oprobio y opresión. Es momento de dar respuesta a esta disyuntiva: ¡Socialismo o barbarie! Y esa respuesta únicamente la puede dar la clase obrera unida y organizada, cosa imposible si ello, previamente, no se da entre sus elementos avanzados, entre su vanguardia, entre los comunistas.

El Partido Comunista Obrero Español inició el pasado mes de abril un proceso de unidad de acción con varios Partidos Comunistas del Estado español – como son el Partido Comunista de los Pueblos de España, el Partido Comunista de España-reconstituido y el Partido Comunista de los Trabajadores de España.

Este proceso iniciado el pasado mes de abril ya ha arrojado frutos importantes, como es el Marco Programático por la Unidad de Acción de los Comunistas suscrito por el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y nuestro Partido, así como el Protocolo Conjunto suscrito por ambas organizaciones donde no sólo hemos habilitado instrumentos para llevar a cabo la Unidad de Acción de los comunistas, sino también para dar pasos en la resolución de las discrepancias ideológicas para abrir camino, también, hacia la conquista de la unidad orgánica, proceso de unidad comunista que está abierto para que otras organizaciones comunistas se incorporen. La unidad de los comunistas es una necesidad histórica y nuestro Partido no cejará en el empeño de hacer efectiva la unidad de todos los comunistas que es la condición sine qua non para que el proletariado pueda unirse en términos clasistas y éste, dirigido por su Partido armado de la ciencia revolucionaria del proletariado – el marxismo-leninismo -, pueda articular la respuesta revolucionaria que corresponden en el actual momento histórico cumpliendo así su misión histórica, que no es otra que derrocar al capitalismo y edificar el socialismo como fase inmadura del comunismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los comunistas a unirse a este proceso y fortalecerlo para conquistar la unidad comunista condición necesaria para que el proletariado de la respuesta revolucionaria que corresponde a la situación de explotación y miseria en la que nos encontramos.

 

¡POR LA UNIDAD DEL PROLETARIADO!

¡POR EL SOCIALISMO!




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la situación del capitalismo – El Socialismo es la única salida

Nos encontramos en el momento histórico donde el capitalismo no tiene ya salida ninguna, donde el capitalismo expresa su inviabilidad absoluta, su caducidad, donde el capitalismo vive en días que ya no le corresponde porque la época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, corresponde al capitalismo.

Los Productos Interiores Brutos de los países imperialistas lejos de crecer se contraen, de tal manera que en el primer semestre de 2020, en términos interanuales, la economía alemana se contrajo un -9,7%, la francesa un -13,8%, la italiana un -12,8%, la holandesa un -8,5%, la española un -17,8%, la norteamericana un -9,5%, la india un -23,9% siendo la economía china la única que ha crecido en el periodo de tiempo mencionado un 3,2%.

La COVID-19 ha sustituido a la “amenaza terrorista” a la hora de reprimir, convirtiéndose en una posibilidad magnífica para que las potencias imperialistas repriman a sus pueblos, bajo la excusa falsa de velar por la salud de dichos pueblos. Y es que Lenin tenía razón, el desarrollo del imperialismo, la progresiva descomposición del capitalismo monopolista conduce a la reacción política, conduce al fascismo.

Con el desarrollo del capitalismo la tasa de ganancia retrocede. Como promedio, ésta desciende inexorablemente y constantemente desde 1885, pasando desde un promedio del 35% en el 1885 a casi el 10% en 2019. En las potencias imperialistas norteamericana, británica y alemana, desde 1855 hasta 2011 han ido decreciendo inexorablemente, de tal modo que en el Reino Unido ha pasado de casi el 43% en 1855 a casi el 5% en 2011, en Alemania ha pasado del 29% al 12% y en EEUU del 26% al 13%. En Japón, Países Bajos y Suecia, desde 1839 hasta 2009 también ha decrecido inexorablemente, de tal modo que en Japón ha pasado de casi el 73% en 1839 a prácticamente el 14% en 2009, en Holanda ha pasado del 57% a prácticamente el 10% y en Suecia del 70% al 7%.

Como podemos ver, la tasa de ganancia en el desarrollo del capitalismo va decreciendo, sin embargo, esta tasa decrece a pesar de que la tasa de explotación crece. La conclusión es clara, a mayor cuota de explotación – cuanto más desequilibrada está la composición orgánica del capital en favor del capital constante y menor cuantía invierte en capital variable (cuanto menor es la cuantía en salarios) – menor es la cuota de ganancia del capitalista. Esta es la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que Marx ya expuso en el Capítulo II del Libro III de El Capital.

El capitalismo, por su desarrollo económico, está forzado a condenar a cada vez más masas de obreros no sólo a la miseria, sino a la negación de todo, de la educación, de la salud, de las pensiones, de todo. Socialdemocracia, neoliberalismo y fascismo son todo caras de una misma moneda burguesa, son formas en las que se expresa la ideología de la burguesía en su dictadura. Actualmente, en la época ya de la automatización de la producción, de la descomposición más absoluta del capitalismo, la dictadura de la burguesía ya únicamente se puede expresar en los términos del fascismo.

Podemos comprobar pues que el capitalismo monopolista, el imperialismo, está caduco, en bancarrota no sólo en el terreno de la economía, sino en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

Estamos en un momento donde los imperialistas están utilizando la pandemia para justificar que su criminal sistema económico no está caducado, cuando hemos demostrado que la pandemia nada tiene que ver con la caducidad del capitalismo, como nos demuestra la economía política. La pandemia está siendo utilizada por los imperialistas para ir aplicando medidas restrictivas y represivas contra la clase obrera así como para profundizar en la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, entre otras cosas, con el cambio del modelo productivo acentuando la automatización.

El capitalismo demuestra que tanto la sanidad como la educación pública son inviables en él. No nos remitimos simplemente al momento actual en el que la pandemia ha exacerbado las contradicciones entre los servicios públicos gratuitos y de calidad y el beneficio económico de los empresarios, sino que señalamos que antes del coronavirus estos sectores se encontraban ya heridos de muerte.

Los datos son claros: en 2019 el Ministerio de Educación del gobierno más progresista de la historia detallaba que uno de cada cuatro institutos tiene falta de profesores formados en alumnado con necesidades especiales. Ese mismo año, un estudio revelaba que el 52% del profesorado en España no se consideraba lo suficientemente preparado ni en contenido, ni en pedagogía, ni en la práctica del aula. A su vez, el profesorado con contrato indefinido cada vez es menor, por lo que los huecos restantes se ocupan con sustitutos e interinos, en unas condiciones más precarias. De la misma forma, el alumnado cada vez tiene que correr con más gastos de su bolsillo, puesto que el material educativo lejos está de ser aportado por el Estado.

Con respecto a la sanidad, mucho antes de la pandemia ya existían decenas de miles de profesionales sanitarios que encadenaban contratos basura de horas, lo cual no sólo pone en peligro la salud de los pacientes, sino la del propio personal. Los colapsos hospitalarios tampoco son para nada un tema exclusivo de la COVID, sino que ya ocurría en la totalidad del Estado con una enfermedad más que conocida como es la gripe.

Por último, sabiendo el imperialismo el futuro que le depara, no descartará intentar aplazar su muerte a través de todos los medios posibles, incluidos la propia destrucción del proletariado por vías ociosas como las apuestas o las drogas. Este mes, en Estados Unidos, algunos Estados como el de Oregón aprobaron la despenalización de la heroína en pequeñas dosis, lo cual tiene todo el sentido para el imperialismo yanki: el país con mayores contradicciones necesita oprimir con las drogas más destructivas.

En España, por todos es conocido la proliferación de las casas de apuestas que ni siquiera cumplen la leve ley burguesa de no estar presentes en los alrededores de colegios e institutos. También conocemos que la mal llamada izquierda tiene en su agenda no menos imperialista que la del resto de los países europeos la legalización de la marihuana lo cual, una vez más, encajaría a la perfección de la lógica burguesa teniendo en cuenta que España es, objetivamente, el eslabón más débil de la cadena imperialista. Además, el Estado ya conoce los entresijos del tráfico de drogas, puesto que episodios como el del Plan ZEN del PSOE son de sobra conocidos por los revolucionarios y las familias obreras.

Sin duda, estamos ante un sistema capitalista que se mantiene en pie pero, que realmente, está muerto. Hemos demostrado la inviabilidad del sistema en el terreno económico, cómo el capitalismo desde hace dos siglos no ve más que reducir la tasa o cuota de ganancia, caída que se agudiza a la par que se desarrolla la mecanización y la automatización del trabajo. Este hecho objetivo obliga a los monopolios a detraerle al proletariado todo: la sanidad, la educación, la vejez y sus jubilaciones, o lo que es lo mismo, lo único que les queda por arrebatarnos. Asimismo, la pandemia está haciendo de sustitutivo de la guerra, matando a los más débiles. Por más que decreten estados de alarmas y toques de queda, estos no sirven para salvar vidas pues los lugares donde la gente más se contagia – transportes públicos y centros de trabajo – siguen masificados porque a los empresarios no se les toca en absoluto más que para darles más dineros.

El pleno empleo bajo el capitalismo es una quimera, pero hoy pedir empleo no precario es también quimérico pues el trabajo cada día será menos requerido. Hoy la consigna debe ser que para que los trabajadores tengan derecho a una vida digna, a la sanidad, a la educación, etcétera, es necesario el socialismo y acabar con el capitalismo.

La única salida que tiene la clase obrera es el socialismo y esa es la solución que debemos dar al proletariado estableciéndole dicho marco para la lucha, en un momento donde el fascismo campa a sus anchas y actúa a cara descubierta ya. Y es lógico que esto sea así, el fascismo es capitalismo en descomposición, en putrefacción. Hay un único objetivo que puede dar salida a la encrucijada en la que se encuentra el proletariado: La Revolución.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!




Los gobiernos capitalistas están dejando morir al pueblo trabajador

La supuesta dicotomía entre salvar la economía o la salud es en realidad una contradicción en sí misma irresoluble en el capitalismo. La economía no puede salvarse en un sistema quebrado, en el que la deuda pública y la deuda externa de la gran mayoría de países superan el 100% de sus respectivos Productos Interiores Brutos (PIB), y en el que las medidas para intentar salvar al sistema lo único que consiguen es acrecentar las crisis periódicas. Y esto no es fruto de la pandemia de COVID-19, pues ya hace años que los economistas venían anunciando una crisis financiera para 2020, mucho antes de que se hubiera oído siquiera hablar del virus, convirtiendo pues esta pandemia en una excusa para imponer un cambio en el modelo productivo ante la bancarrota del sistema.

En España, un 25,3% de la población estaba en riesgo de pobreza antes de la pandemia, siendo en la Unión Europea un 21,1% el porcentaje de población en esta situación. La sanidad española ya estaba saturada mucho antes de la pandemia, con 671.494 personas en lista de espera en noviembre de 2019 según datos del Ministerio de Sanidad.

 

Ante esta situación y debido a la quiebra del sistema, las medidas adoptadas por diferentes gobiernos capitalistas van de lo esperpéntico a lo inmoral. En Madrid se inaugura un hospital para el que no se va a contratar personal médico ni de enfermería. Mientras tanto un médico de León falleció después de 32 horas seguidas trabajando sin contar con ningún elemento de protección. En Bélgica, el personal médico contagiado de COVID tendrá que seguir trabajando ante el riesgo de colapso sanitario, mientras en Bruselas el gobierno local dará un certificado de no vivienda a los sin techo para que puedan seguir durmiendo en la calle a pesar del toque de queda.

 

 

Quienes tienen que recibir atención médica, bien sea por síntomas de coronavirus o por otro tipo de patologías, están sufriendo una desatención absoluta y un trato inhumano. Atención telefónica de 2 minutos por paciente, horas esperando un enfermero o celador en hospitales saturados, personas en estado grave que son abandonadas a su suerte en sus hogares por no cumplirse las condiciones para ser trasladados a un hospital.

Las medidas sanitarias adoptadas en relación a la movilidad se centran en el ámbito privado, limitando la movilidad de las personas, las reuniones familiares, pero permitiendo que el transporte público y los centros de trabajo sigan llenos, con trabajadores hacinados, condenando a la clase trabajadora a contagiarse. Mientras se avecina un nuevo confinamiento, los desahucios no se han detenido, a pesar del rimbombante anuncio del gobierno más progresista de la historia, dándose casos como el de Dora, de 63 años, que después de ser desalojada junto a su hijo, su nuera y sus cuatro nietos menores ha tenido que trasladarse al piso de otra de sus hijas, también con varios intentos de desahucio. Son once en casa, sin empleo y sin alternativas.

A pesar del supuesto escudo social, la mitad del empleo destruido con el confinamiento sigue sin recuperarse, y en los últimos días cientos de solicitudes del Ingreso Mínimo Vital (IMV) han sido rechazadas a pesar de cumplir los requisitos porque no hay dinero para pagarlas. Sí hay dinero sin embargo para aprobar una subida salarial para el presidente del gobierno y sus ministros, o para aumentar un 6,5% el presupuesto de la Casa Real, o rescatar Air Europa por 475 millones de euros.

 

 

Así es como los gobiernos capitalistas en todo el mundo están dejando morir a sus pueblos. La crisis sistémica del capitalismo no puede ya contenerse mediante reformas, y hasta las más mínimas medidas son rechazadas por los monopolios, que exigen cada vez mayor represión para controlar y someter al pueblo ante la situación de extrema miseria a la que nos conduce este sistema.

Sólo el pueblo organizado, uniendo todas las luchas parceladas en una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, y por la construcción del socialismo, conformando el Frente Único del Pueblo como órgano de poder popular, puede dar salida a la situación  a la que el capitalismo nos ha conducido y conquistar el futuro para las clases populares: una vida digna y el fin de la explotación del hombre por el hombre.

Pero para alcanzar esta unidad, es necesario que la parte más avanzada, los comunistas, estén unidos, es por ello que la unidad de los comunistas se vuelve imprescindible para lograr a su vez la unidad de los trabajadores y las clases populares.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)