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El oportunismo ya prepara su nuevo engaño

La Ministra de Trabajo Yolanda Díaz encarna hoy en día la cara más visible del oportunismo de nuestro país. La política –del sistema– más valorada según las encuestas del CIS, gracias a la campaña de la burguesía para crear un nuevo mito de la izquierda, tal y como hicieran previamente con Julio Anguita o Pablo Iglesias entre otros, ya se prepara para asumir la responsabilidad de seguir engañando al pueblo, una labor indispensable para continuar con el sometimiento a sangre y fuego de la clase trabajadora por parte de la burguesía.

Díaz ha aprovechado los actos de conmemoración del centenario del PCE celebrados este fin de semana, actos en los que hemos podido ver la esencia reaccionaria del eurocomunismo, para empezar a desgranar su nuevo proyecto político que pretende ser la opción hegemónica “a la izquierda del PSOE”. Este mensaje lo lanzaba rodeada de una plétora de oportunistas vendeobreros, como los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, a quienes la Ministra ha lanzado un guiño al mencionar la “cultura” de la que proviene, el PCE y el “sindicalismo de clase”.

Los dos sindicatos más corruptos de Europa, responsables de firmar los despidos de millones de trabajadores en el Estado español –de cuyos costes se embolsan hasta un 10%-, cómplices de la desindustrialización, de la pérdida de derechos por parte de la clase trabajadora, lamebotas de la Patronal, firmantes de cuanto retroceso les pongan por delante, son los referentes del sindicalismo de clase para Yolanda Díaz. Esta carta de presentación ya debería ser suficiente para cualquier trabajador como para situar a la Ministra en el bando de quienes pretenden perpetuar nuestra explotación y miseria.

El discurso de Díaz estaba una vez más enfocado en la negación de la lucha de clases, con frases como, “son necesarias todas las manos y todas las mentes para cambiar la vida de la gente, “vamos a construir un país mejor” o “es imprescindible salvar a la gente, como si a la burguesía, que también es gente, no le fuera de maravilla en este sistema, como durante la pandemia en la que se han disparado sus fortunas. Un discurso vacío y lleno de obviedades que podrían pronunciar los reaccionarios Pablo Casado o Santiago Abascal sin despeinarse.

También ha aprovechado su discurso para prometer por enésima vez –y ya se perdió la cuenta hace tiempo– que van a derogar la reforma laboral, pero la realidad es que se preparan nuevas reformas laborales que van a ahondar más en la explotación de la clase trabajadora, como la propia Ministra reconoció al anunciar que se llevará a cabo una reforma de la ley de los husos horarios en el trabajo, de manera que se permita una mayor flexibilización, algo que la Patronal viene demandando desde hace tiempo y que supondrá dar más poder aún a los empresarios frente a los trabajadores.

Quiso también sacar pecho de su labor en el gobierno de coalición, indicando que “no vamos a salir de esta crisis bajando los salarios. Si no estuviéramos en el Gobierno, no se hubiera hecho”. Sin embargo, ‘gracias’ a su labor en el gobierno la clase trabajadora tiene cada día menos poder adquisitivo. Mientras que el salario medio de 2020 (26.934€) fue un 2,19% menor que en 2019 (27.537€), en ese mismo periodo hubo una subida del IPC del 1,5%, por tanto la clase trabajadora ha perdido de media un 3,69% de poder adquisitivo en ese corto periodo en el que Díaz ha formado parte del gobierno.

Sabedora de que este sistema es irreformable y que cualquier promesa de mejorar la vida de la clase trabajadora caerá en saco roto, como buena oportunista, Díaz se encargó también de recordar que ellos son el mal menor, azuzando el miedo a la ultraderecha, hablando de “arrinconar el odio”, algo que se ha convertido en la única baza real para retener a parte de su electorado, que a pesar del lógico desencanto con la ‘nueva política’, sigue manteniendo la esperanza en un ‘voto útil’ que en la práctica es sólo útil para la burguesía, que consigue de esta forma mantener su sistema de dominación, su dictadura sobre la clase trabajadora.

El oportunismo continúa así renovando sus caras y sus proyectos para seguir sosteniendo la criminal explotación capitalista, convirtiéndose de esta forma en una de las principales herramientas de la burguesía para mantener sometida a la clase trabajadora.

Es el momento de que la clase obrera asuma su papel revolucionario y tumbe este sistema criminal para construir el socialismo, organizado bajo los principios del marxismo-leninismo. Por ello los comunistas debemos dar también un paso adelante aunando todas las luchas de la clase trabajadora en una única lucha de clases contra el sistema capitalista y su Estado.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Nuevamente el Estado muestra su esencia fascista

Mucho se ha hablado en las últimas horas de la detención de Carles Puigdemont en el Aeropuerto de Alguer, Cerdeña, por la policía italiana y su puesta a disposición de los juzgados transalpinos ante la persecución que el Estado fascista español, a través de su Judicatura, está haciendo contra el que fuera el 130 President de la Generalitat de Catalunya.

Al igual que ya hicieron los jueces belgas, escoceses o alemanes, los italianos han retratado, nuevamente, el estado de la administración de justicia del Estado español, la cual está a la altura de su origen, son fascistas hasta las trancas de tal modo que, Estados imperialistas y reaccionarios, no dudan en ilustrarnos que el Estado español es de largo el Estado más reaccionario entre los reaccionarios.

Los fascistas aplaudían el pasado jueves por la noche y en la mañana del viernes, exigiendo la entrega de Puigdemont a la “Justicia” española. Aznar señalaba el viernes “espero y deseo que en cumplimiento de la euroorden las autoridades italianas entreguen al prófugo a la Justicia española para que sea juzgado por los tribunales competentes como compete a nuestro Estado de Derecho”. El pasado sábado 25 otro fascista, como Teodoro García Egea, decía “La única mesa de diálogo en la que debe sentarse Puigdemont es la que está delante del banquillo de los acusados, delante de un juez”, por no hablar de la facción verde, tan fascista como el podrido partido de la Gaviota fundado por ministros fascistas, cuyo impresentable portavoz señalaba lo siguiente:

 

Todos ellos tienen una fe ciega en su justicia, y es lógico, Ignacio Cosidó del PP retrató en 2018 el cenagal y el hedor a podrido de la Judicatura española:

 

Y donde la fiscalía, en la guerra sucia contra Cataluña y todo aquél que cuestione a este Estado fascista, a los herederos de Franco les afina lo que haga falta:

 

Si el Estado español fuera un estado mínimamente democrático el PP debería estar ilegalizado y la inmensa mayoría de los ministros del PP deberían estar en la cárcel. Pero claro, para eso ellos manejan por detrás, es por ello que es lógico que los fascistas tengan tanta confianza en la “Justicia”, son ellos mismos con toga.

Esa “Justicia” de los fascistas y, por tanto, tan alabada por éstos, es la misma que es terriblemente respetada por socialdemócratas y oportunistas de todo pelaje de PODEMOS-IU/PCE.

Mucho menos de lo de Puigdemont se ha hablado de la nueva agresión por parte del Estado – a través de la franquista Audiencia Nacional, antaño Tribunal de Orden Público encargado de la represión política – contra la organización vasca Sortu. Así, dicho tribunal retrata la esencia fascista del Estado del que forma parte decretando el cierre de una revista llamada kalerainfo y de la web kalerakalera.eus que dicha organización abertzale emplea para divulgar la situación de los presos políticos vascos. La Audiencia Nacional, como de costumbre contra todo aquél que políticamente cuestione las bases del Estado fascista no duda en emplear el manido “enaltecimiento del terrorismo” para justificar la censura y la represión política. El enaltecimiento del terrorismo le sirve a la Audiencia Nacional tanto para un roto como para un descosido a la hora de reprimir políticamente al pueblo, ya sea para censurar a un partido político como para tratar de taparle la boca a aquellos artistas que denuncian la podredumbre, corrupción y esencia fascista del Estado. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) trasladamos nuestra solidaridad para con la organización política Sortu y denunciamos esta nueva agresión contra la izquierda abertzale.

En el Estado español, de la noche a la mañana, los fascistas se levantaron “demócratas” gracias a la acción tanto de fascistas camuflados (PSOE) como de oportunistas (PCE), y ello se nota, por ejemplo, en que el “delito” de enaltecimiento del terrorismo únicamente existe, en el marco del bloque imperialista europeo compuesto por potencias totalmente reaccionarias, en el Estado español. Y es que el Estado español rompe el listón reaccionario por arriba, notándose que el fascismo es la ideología imperante en el Estado desde hace más de 8 décadas.

El enaltecimiento del terrorismo fue incluido en el código penal en el año 2000 por el fascista José María Aznar y su gobierno. Desde entonces, 21 años después, tanto el PSOE como el gobierno actual de PSOE-PODEMOS-IU/PCE lo han mantenido demostrándose, por un lado, que en el capitalismo monopolista en España la socialdemocracia y los oportunistas cuando gobiernan tienen un comportamiento totalmente reaccionario, asumiendo plenamente las leyes fascistas y, por el otro, que los auténticos poderes del Estado son la Judicatura y el Ejército, los cuales están repletos de fascistas y dirigidos por éstos.

Es por ello que, mientras en el Estado español los fascistas togados cumplen su papel de reprimir toda disidencia política, los fascistas campan a sus anchas expresando toda su esencia terrorista y criminal con la más absoluta impunidad, porque ellos son los portadores de la ideología de los monopolios, la ideología de este podrido Estado. Y es que en el Estado español mientras Hasél está encarcelado por decir verdades como puños sobre la corrupción de la Jefatura del Estado, José María Aznar se pasea con impunidad defendiendo que se reprima a todo aquél que cuestione el fascismo cuando este personaje, si existiera un mínimo de justicia – cosa que es imposible bajo el imperialismo – debería estar encerrado en la cárcel por corrupto y por el asesinato de más de un millón de iraquíes.

Esa es la realidad del Estado español, una realidad que somete y oprime al pueblo trabajador y que únicamente la clase obrera puede poner fin uniéndose y organizándose de tal forma que todas las luchas de los diferentes sectores populares se fusionen formando una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico capitalista y su Estado fascista al objeto de derrocar de manera revolucionaria el poder omnímodo de la burguesía, alzando el socialismo y la dictadura del proletariado. El mayor enemigo de la clase obrera hoy es el oportunismo, el cual no solo divide a los obreros sino que los engaña y les hace albergar falsas ilusiones en la alternancia en el gobierno y en la vía electoral, cuando esa es una vía muerta para la clase obrera. La transformación y el progreso social sólo podrá provenir de la revolución social de la clase obrera, de la mano de la socialización de todos los medios de producción y de despojar a la burguesía de absolutamente todo.

 

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA ESPAÑOL!

¡NO A LA REPRESIÓN POLÍTICA, LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 27 de septiembre de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCE contra el movimiento antifascista

Ayer, durante la charla de Enrique Santiago – Secretario General del PCE –, Elena Cortes – exconsejera de Vivienda de la Junta de Andalucía – y Pablo Iglesias – exvicepresidente segundo del Gobierno – en la fiesta anual del PCE, el movimiento antifascista interrumpió el charloteo de éste último al grito de “¿Dónde está el cambio? ¿Dónde está el progreso?” y desplegando una pancarta en la que podía leerse “Podemos y PCE. Sois Gobierno, ¡Perpetuáis la represión!”.

La exigencia del movimiento antifascista no era otra que la amnistía total de los presos políticos del Estado español a la par que se denunciaba que la vorágine represiva del Estado se ha endurecido más con el gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas, entre el PSOE y Unidas Podemos, que reprimen con extrema dureza a la clase obrera – como fue ejemplo Linares donde se llegó incluso a disparar con fuego real a los manifestantes – mientras que permiten con total pasividad las campañas fascistas de VOX y las concentraciones abiertamente nazis contra el movimiento comunista, los antifascistas, los inmigrantes o las personas LGTB+. Ante el escrache, el PCE respondió de la única forma que sabe: reprimiendo al movimiento antifascista. Arrebataron con agresividad la pancarta, emplearon la violencia para silenciar las voces discrepantes, usaron a la seguridad del recinto para expulsarlos y los insultaron al grito de izquierdistas de mierda. Esto es lo que el eurocomunismo del PCE tiene preparado para la clase obrera organizada, la represión incluso en los espacios que se venden como “revolucionarios”.

Una vez apaciguado el escrache, Pablo Iglesias agradecía la contundencia empleada contra el movimiento antifascista: me vais a permitir que pida un aplauso para el servicio de orden, defender los espacios de los provocadores es una obligación militante. Las palabras de este sinvergüenza expresan de forma perfecta hasta qué punto el PCE y Podemos son organizaciones podridas de ideología burguesa y anticomunismo. Del mismo modo, sus palabras son herederas directas de las enseñanzas de Julio Anguita, quien defendía entregar a la policía a aquellos manifestantes que “alteraban el orden” durante las manifestaciones.

PCE y Podemos son culpables de formar parte de un gobierno con el PSOE en el que se han mantenido intactas las leyes más represivas del Estado español, no siendo capaces ni de cumplir unas promesas electorales de claro sentido socialdemócrata. No se han detenido los desahucios, no se ha alterado ni un ápice de la Ley Mordaza – al contrario, han implementado la ley mordaza a nivel digital – como tampoco se ha cuestionado la Audiencia Nacional – heredera directa del Tribunal del Orden Público franquista –, la Ley de Partidos, la Ley de Reunión y Manifestación, la Ley de Extranjería o la Ley de Huelga, entre otras cuestiones que son vitales para el movimiento obrero en su lucha contra el Estado de los capitalistas.

Ha sido el PCE, a través de Yolanda Díaz – Ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda del Gobierno y destacada militante del PCE – quien ha demostrado estar desde el primer momento al servicio de la patronal de este país, protegiendo al capital pagando los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de ERTEs, que posteriormente se convertían en EREs, generando así cada vez más paro y miseria a la clase obrera. Y ha sido Enrique Santiago – Secretario General del PCE y Secretario de Estado para la Agenda 2030 – quien no ha dudado en ningún momento en defender al Estado español y a sus Fuerzas Represoras ante el encarcelamiento del rapero y poeta comunista Pablo Hasél.

El oportunismo se “renueva” cambiando de nombres, pero permanece su esencia reaccionara como la pata izquierda del sistema, desvelando en cada ocasión en la que se azuzan sus contradicciones su putrefacción ideológica y su rechazo al marxismo-leninismo. Ya no están Santiago Carrillo, Julio Anguita, Ignacio Gallego o Dolores Ibárruri, pero tenemos a Enrique Santiago, Alberto Garzón, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz. Estas nuevas caras del eurocomunismo y la socialdemocracia no cesarán en su empeño de blanquear el fascismo y a su Estado, negando que en el Estado español hay perseguidos y presos políticos por el hecho de ir políticamente contra el sistema capitalista y contra el Estado de la burguesía, y más concretamente en el caso de Hasél, también contra la monarquía borbónica, totalmente podrida de corrupción y cuyo poder fue transferido por el dictador Francisco Franco.

Actualmente, el PCE es un cadáver andante que se sostiene única y exclusivamente porque la burguesía necesita a ese partido político como una herramienta para embrutecer ideológicamente al proletariado y hacer que éste se desvíe de la senda de la revolución. En la actual sociedad burguesa, donde las contradicciones de clase están ya desenvueltas, únicamente puede existir la dictadura de la burguesía, de la minoría explotadora, de forma abiertamente fascista o en coalición con la socialdemocracia, o la dictadura del proletariado, de la mayoría explotada. No cabe ningún régimen transitorio: Socialismo o barbarie. En este sentido, el eurocomunismo del PCE es un agente del imperialismo que busca arrebatar a las masas obreras su espíritu revolucionario en favor de un espíritu pequeñoburgués que sustituya la revolución por la reforma, encubriendo su aberración argumentando que los tiempos han cambiado y que la pequeña y mediana burguesía puede interesarse en coalición con la clase obrera por la instauración del socialismo y que, por tanto, aducen que no es necesaria la dictadura revolucionaria del proletariado.

Los marxistas-leninistas valoramos de forma muy negativa la deriva del 15-M que culminó con la creación de Unidas Podemos, pues el eurocomunismo y la socialdemocracia debilitaron al proletariado con el fin de “conquistar” una parte del Parlamento y conseguir una serie de tibias reformas económicas de un Estado que pedía a gritos ser derrocado de manera revolucionaria ante la absoluta bancarrota económica y la crisis de legitimidad monárquica y política a causa de los continuos casos de corrupción.

PCE y Unidas Podemos son partidos oportunistas que han llegado a la conclusión de que la contradicción principal del sistema es la que se da entre la burguesía neoliberal o de extrema derecha, y aquella otra que se autodenomina como progresista o democrática. De ahí que la salida a la crisis estructural del capitalismo la enfoquen en conseguir mediante el parlamentarismo y las elecciones burguesas una correlación de fuerzas favorables, lo que se traduce en un intento patético de volver al “Estado del bienestar” y nieguen que la contradicción fundamental es la que se da entre la burguesía y la clase obrera, entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo.

Es más que evidente que la única forma de impedir hoy la continuación de las ofensivas burguesas es el desarme absoluto del aparato burgués de gobierno, de la propia burguesía, a través de la fuerza armada del proletariado a través de su dictadura revolucionaria.

 

¡ABAJO EL GOBIERNO!

¡POLICÍA PARA QUÉ, SI YA ESTÁ EL PCE!

¡LIBERTAD Y AMNISTÍA PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

Madrid, 26 de septiembre de 2021

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Un Ministerio de Trabajo al servicio de las empresas

La Ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha demostrado desde el primer momento estar al servicio de la patronal de este país, aplicando toda clase de medidas que permitan a las empresas explotar al máximo a los trabajadores.

El Gobierno más progresista de la historia lleva ya más de un año pagando con dinero público los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de los ERTEs, que no es más que una forma de proteger al capital con la excusa de salvar puestos de trabajo que posteriormente desaparecen al convertirse los ERTEs en EREs.

Ante semejante despropósito los medios no dudan en encumbrar a la Ministra, día sí día también, creando un nuevo mito de la izquierda, como lo fueron en el pasado otros oportunistas, siempre al servicio del Estado, siempre al servicio del capital.

La servidumbre que muestra el oportunismo ante la patronal es tal que, ante la emergencia surgida por la erupción del volcán de La Palma, los ‘agentes sociales’ – patronal y sindicatos amarillos – y el Gobierno – representado por el Ministerio de Trabajo – han acordado diseñar ERTEs especiales para esta situación. Poco han tardado en aprovechar esta catástrofe para transferir más dinero público a manos privadas.

La patronal se muestra exultante ante semejante sumisión a sus intereses, siendo la relación entre el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y la Ministra Yolanda Díaz una muestra más de la complicidad entre patronal y Estado, siendo éste último el órgano mediante el que la burguesía gestiona sus asuntos y aplica su dictadura.

Por si quedaba alguna duda, este 23 de septiembre Díaz anunciaba que en 2022 se llevará a cabo una reforma de la ley de los husos horarios en el trabajo, de manera que se permita una mayor flexibilización de la jornada laboral, tanto a favor de la empresa como del trabajador. Ahí tenemos a una Ministra supuestamente comunista negando la lucha de clases, ocultando su esencia, que implica que ninguna medida puede ir a favor de los dueños de las empresas y de los trabajadores a la vez, cuyos intereses irremediablemente opuestos hacen imposible esa supuesta conciliación que el oportunismo se empeña en intentar vendernos.

El discurso de la flexibilidad es abanderado hoy en día por empresas expertas en exprimir a sus trabajadores, que hablan de ‘flexibilidad y libertad responsable’ y alaban la libertad individual frente a los derechos colectivos como una supuesta mejora ante la ‘rigidez’ del sistema actual – la misma rigidez que critica la Ministra -. Díaz apuesta igualmente por esa flexibilidad, que no es más que supeditar las condiciones de trabajo a la negociación individual en lugar de la colectiva, lo que equivale a darle todo el poder a las empresas que, siendo en el capitalismo el despido libre, podrán aplicar cualquier medida que el trabajador deberá aceptar si quiere conservar su puesto de trabajo.

Mientras vemos como la automatización en manos de la burguesía, en lugar de mejorar las condiciones del pueblo trabajador, genera cada vez más paro y miseria, como hace que cada vez se reduzcan más las horas de trabajo necesarias para producir a mayor ritmo, en lugar de reducir la jornada laboral sin reducir el salario, el oportunismo apuesta por la flexibilidad, que no es más que decir que apuesta por dar más poder aún a la burguesía frente a los trabajadores.

Esta es la esencia del gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas. Esta es la realidad que nos espera a la clase trabajadora si no somos capaces de acabar con este sistema y su Estado, derrocando el capitalismo de forma revolucionaria para construir el socialismo, como fase primigenia del comunismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




¡Solidaridad con Pablo Hasel! ¡Por la amnistía total!

Ayer conocíamos el informe de la Fiscalía acerca de Pablo Hásel que se posicionaba en contra del indulto debido a que es “reincidente”. Si bien es cierto que el informe no es vinculante, debido a que en última instancia el indulto lo concede el Gobierno, es bastante sintomático el posicionamiento de la Fiscalía, ya que ésta depende directamente del gobierno, del que participan PSOE y Unidas Podemos, que prometieron rebajar las penas contra la libertad de expresión meses atrás mientras a lo largo y ancho del Estado se multiplicaban las muestras de solidaridad con Pablo Hásel. A día de hoy seguimos sin ver intención alguna de rebajar realmente esas condenas.

Mientras incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado en numerosas ocasiones que delitos como las “injurias a la Corona” o hasta la descripción del delito de “enaltecimiento del terrorismo” que aplica España estarían fuera de lugar y que atentarían contra la libertad de expresión, el gobierno y, concretamente, PODEMOS-IU/PCE se decantan más por “rebajar las condenas”, manteniendo, sin duda alguna, las leyes propias que atentan contra la libertad de expresión. Como promesa vacía, se comprometen a pedir un indulto que supone el “arrepentimiento” del condenado o el perdón del Estado a esa condena, indulto que Pablo Hásel y su defensa han rechazado puesto que no debe pedir perdón por expresarse con libertad.

Una vez más, no podemos hablar de libertad de expresión de manera abstracta, debemos preguntarnos, ¿libertad de expresión para quién? El Estado, en su naturaleza fascista, no duda en garantizar la libertad de expresión a los fascistas que se manifestaron en Chueca, y cuyos cánticos atentaban directamente contra la libertad y la integridad del colectivo LGTB, y que ha resultado saldarse con una irrisoria multa de 1.200 euros que, sin duda, pagará o ayudará a pagar alguno de los empresarios con el dinero que, previamente, habrá extraído en forma de plusvalía mediante el robo que es la ley de este criminal sistema. El capitalismo putrefacto perfectamente engrasado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter fascista del Estado español y cómo este, a través de las instituciones, alimenta al fascismo callejero concediéndole impunidad y ayudándole a calar su discurso entre el proletariado, mientras persigue, ahoga y condena a los antifascistas, anarquistas, comunistas y, en definitiva, a cualquiera que oponga resistencia al sistema capitalista, a su Estado fascista y a sus mamporreros. Los presos políticos no tienen que pedir perdón por tener ideología y por pretender construir un mundo antagónico a este podrido mundo donde la burguesía debe apostarlo todo al fascismo para sustentar su caduco sistema económico. La Judicatura y el Ejército son dos de los pilares más fuertes en los que descasa el podrido andamiaje de este Estado fascista. La única salida que tiene la clase obrera para romper los grilletes de la opresión que la burguesía le aprieta cada vez con mayor virulencia pasa por que ésta construya sus propios órganos de poder uniendo todas las luchas – el antifascismo, el movimiento antirrepresivo, el movimiento obrero en acción (en los centros de trabajo), el movimiento vecinal, etc. – convirtiéndolas todas ellas en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su fascista Estado. Esos órganos de poder de la clase obrera que emanan de la lucha de clase contra la burguesía son el camino para romper las cadenas de la opresión, del fascismo, de las garras de un Estado criminal que nos niega la libertad y la vida, y para conquistar el socialismo y su Estado proletario que es lo único que puede garantizar el fin de la represión para la mayoría acabando con la raíz de todos los problemas, la burguesía parásita y su régimen.

 

¡LUCHEMOS POR EL SOCIALISMO, POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡AMNISTÍA TOTAL!

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS, LIBERTAD PABLO HASEL!

A 23 de septiembre del 2021

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Si las eléctricas amenazan al pueblo, nos tendrán enfrente

Lo último de “la crisis de la luz” ha sido la amenaza por parte de las eléctricas de cerrar las plantas nucleares y desabastecer a la gente de luz. Esto incluye a la Central Nuclear de Trillo (Guadalajara).

Castilla – La Mancha, una región con unos 2 millones de habitantes, siendo una de las regiones más despobladas, con el IPC al 4% interanual en el mes de agosto y una subida del 2’1% en la vivienda, que cuenta con un 30% (600.000 personas) de gente que vive en la pobreza, con una tasa de paro del 16’6% y un desempleo juvenil del 40’6%, contratos basura, mayoritariamente eventuales de cara al campo, con las condiciones abusivas que ya conocemos que existen en el campo bajo el capitalismo y una luz encarecida como en el resto del Estado, y las eléctricas amenazan a esta región (como al resto de regiones) con cerrar la planta nuclear de Trillo, en la provincia de Guadalajara. Si lo hacen, nos tendrán enfrente para combatirles.

La pasividad del Gobierno del reaccionario y bien conocido fascista de los pesos grandes del PSOE, García-Page, que durante sus seis años de gobierno en la región ha demostrado su carácter fascista, autoritario y reaccionario, que en esta crisis está representado por el Consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero, está permitiendo las amenazas de las eléctricas, que juegan con el pueblo para su beneficio económico. Estos reaccionarios, aun siendo del mismo partido, culpan al Gobierno central de no solucionar la crisis. ¡La crisis está en vuestras manos también!

Castilla – La Mancha es una de las regiones en el punto de mira al contar con la Central Nuclear de Trillo que, además de a otros lugares de la región, así como a los hogares, suministra electricidad a los hospitales de la región, y es que un hospital de la región ha pagado 450.000 euros de luz, frente a los 150.000 en el mismo mes del año pasado. ¡Estamos en una pandemia y las eléctricas juegan con la salud de las personas, y la respuesta del Gobierno de Page es decir que lamentan la amenaza!

Las centrales nucleares, así como todo el campo ecológico eléctrico, que en nuestra región debería ser muy rico dada la gran cantidad de luz solar y de viento que posee, pertenecen únicamente al pueblo.

Sólo socializando las empresas eléctricas, conjuntamente con el resto de empresas estratégicas – banca, transporte, telecomunicaciones, etc – el pueblo tendrá garantizado todos los servicios básicos, sin depender de los abusivos precios impuestos por los monopolios ante la pasividad de los gobiernos títeres, regionales o estatales.

 

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




¡Por una educación por y para el proletariado!

Con la llamada crisis del coronavirus los antagonismos de clase se acentúan sin descanso. El fracaso y abandono del sistema educativo, así como el acceso a estudios superiores, están estrechamente ligados a las características socioeconómicas de las familias, siendo determinante la clase social del alumno.

Lo público se está desmantelando y convirtiendo poco a poco en privado, lo cual afecta, sobre todo, a la accesibilidad de la educación de los hijos de la clase trabajadora. Además, al estar la mayoría de estos centros bajo control de las instituciones de la Iglesia, se observa el adoctrinamiento religioso y anticomunista que se realiza a los estudiantes que acuden a estos centros. Esta situación se vuelve completamente desesperada cuando hablamos de la Región de Murcia.

En la universidad la situación sigue siendo un desastre. Ante la incertidumbre sobre la modalidad en la que se va a impartir este nuevo curso 2021-2020, la brecha digital, totalmente demoledora, continúa dejando a los estudiantes sin medios a su disposición para acceder a las clases online. A esto se le añade que muchas familias de clase trabajadora no disponen de espacios adecuados para el estudio. Lo que demuestra la realidad del capitalismo como sistema basado en la explotación y las desigualdades.

Ante esta situación, el gobierno más progresista de nuestra historia, sigue dejando en la estacada a los estudiantes de las zonas rurales donde la conexión a internet es deficiente, cuando no directamente inexistente. Además, el gobierno de la comunidad ha dejado desatendidas las diversas problemáticas derivadas de la situación de crisis y pandemia mundial ya que en muchos centros no se poseen espacios, medios ni personal para cumplir con las medidas necesarias.

El conocido tasazo supone un abuso brutal y una política criminal hacia los estudiantes, duplicando y triplicando los costes de sus matrículas y suponiendo una de las principales razones por las cuales los estudiantes de clase trabajadora se ven obligados a abandonar sus estudios. Además, aquellos estudiantes que necesitan trabajar para pagar sus estudios quedan totalmente abandonados por las instituciones serviles a la burguesía, a los monopolios. De este modo, la Universidad se convierte en un saqueo para los estudiantes de la clase trabajadora con el objetivo de convertirlos en piezas de las cadenas de producción y explotación capitalistas. Eso sí, con un título bajo el brazo. Un título cuya consecución supone un endeudamiento para la familia y obliga al estudiante a compaginar estudios con la explotación laboral, con el trabajo esclavo de la sociedad capitalista.

Las leyes, decretos y currículos educativos de las democracias modernas son fruto de un aparato ideológico cuyo único fin es dificultar el acceso de los hijos de la clase obrera a la educación. Se concluye pues, que la pandemia ha sacado a flote la completa inviabilidad del sistema educativo actual. No es suficiente la defensa a ultranza de la educación pública, pues los abusos se seguirán produciendo mientras las instituciones del Estado sean administradas por la burguesía.

El carácter de la educación debe ser popular y al servicio de la clase obrera. Para ello, es necesario construir un sistema completamente nuevo. La clase obrera debe organizarse para construir el Socialismo, y establecer una educación gratuita y universal, en la que las instituciones educativas velen por elevar el nivel cultural de los estudiantes, sin saquearlos y adoctrinarlos en ideología burguesa.

Construyamos un sistema educativo de carácter humanista, donde no exista el beneficio privado y en el que la formación no sea un medio para adaptarnos al sistema productivo, sino un fin en sí mismo.

 

¡Por una educación por y para los trabajadores!

¡Contra la educación del capital!

¡Por la educación socialista!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) en la Región de Murcia




Con el nuevo salario mínimo la clase trabajadora pierde poder adquisitivo

El gobierno “más progresista de la historia” ha pactado con los sindicatos amarillos CCOO y UGT una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que lo sitúa en los 965 euros mensuales, lo que supone una subida al mes de 15 euros, o lo que es lo mismo, un 1,58%. Teniendo en cuenta que se aplicará la subida desde el mes de septiembre, el porcentaje con respecto al salario del año 2021 sería en realidad un 0,53%. La subida será aprobada previsiblemente el próximo martes en Consejo de Ministros.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la inflación anual estimada del IPC en agosto de 2021 es del 3,3%. Si la evolución del IPC continúa en la línea actual y teniendo en cuenta los récords alcanzados en el precio de la luz en los últimos días, a final de año podría situarse por encima del 4%.

Esto quiere decir que con esta subida, aquellos trabajadores que estén cobrando el SMI –1,5 millones según los cálculos del gobierno-, en el mejor de los casos, perderán cerca de un 3% de poder adquisitivo. Todo esto sumado a los millones de trabajadores que han pasado por ERTEs en el último año perdiendo durante ese periodo al menos un 30% de sus ingresos.

Esta irrisoria cantidad que se ve superada con creces por la carestía de vida ha sido anunciada como un acuerdo entre el Ministerio de Trabajo y CCOO y UGT, acuerdo que ha sido rechazado por la patronal. Entonces cabe preguntarse, ¿quién ha frenado una subida mayor del SMI, los sindicatos amarillos o la ministra Yolanda Díaz? Una ministra que pretende abanderar los derechos de los trabajadores y dos supuestos sindicatos de clase no han podido acordar siquiera una subida del SMI que esté acorde con la inflación anual que marca el IPC.

Hay que tener en cuenta además que las subidas del SMI no tienen efectos reales en la economía de los trabajadores, ya que estas se ven absorbidas por el incremento de los precios (vivienda, electricidad, gas, agua, etc). Basta echar un vistazo a la evolución del SMI a lo largo de los años, que ha pasado de los 21,64 euros al mes en 1970 a los actuales 965. Sin embargo, en 1970 muchas familias de clase obrera vivían con el salario de uno sólo de sus miembros y hoy hay millones de familias que apenas subsisten con 2 salarios. Las subidas del SMI no sirven para nada si las empresas tienen todos los medios para seguir precarizando el trabajo –temporalidad, subcontratación, falsos autónomos, horas extra no pagadas, etc-. Esto puede comprobarse en cómo ha evolucionado el número total de horas efectivas semanales trabajadas por todos los trabajadores a lo largo de los años, que ha pasado de las 584.645.900.000 horas en el segundo trimestre de 2008 a las 404.969.500.000 horas en el segundo trimestre de 2020, o el número de horas mensuales trabajadas por trabajador, que en ese mismo periodo ha pasado de 145,98 horas a 113,78 horas.

La realidad es que a pesar de todas las subidas del SMI, la clase trabajadora está cada día más precarizada, y la burguesía acumula cada día más riqueza en sus manos. En 2020 un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifraba en 64.500 millones de euros al año la pérdida en la renta de los trabajadores en España desde 2009. En 2015 Caixabank Research publicaba un informe titulado “Caen las rentas del trabajo y aumenta la desigualdad”, en el que se exponen datos de todo el mundo que muestran como a lo largo de los años las rentas del capital ganan peso con respecto a las del trabajo, o lo que es lo mismo, que la desigualdad crece, la clase trabajadora cada día es más pobre y la burguesía más rica. En 2017 El Confidencial publicaba un artículo titulado “Las rentas del capital ganan peso en el PIB y crecen ya casi el doble que los salarios”, en el que se indicaba que “con la crisis se han perdido 30.000 millones en salarios pero los beneficios han aumentado en 14.000 millones”.

Durante la pandemia las medidas implementadas por todos los gobiernos, incluido el de la coalición PSOE-PODEMOS-IU/PCE, han ido destinadas a trasladar más dinero público a manos privadas. Los ERTEs son un ejemplo claro de ello. Ahora los fondos europeos volverán a caer en manos de los empresarios, que usarán esos miles de millones de dinero público para seguir avanzando en la automatización y la robotización, lo que enviará a más trabajadores al paro.

Como podemos ver, ningún SMI, sea éste de 950 o de 965, ni aunque fuera de 2000 euros, podrá evitar que la clase explotadora continúe precarizando y explotando a la clase obrera mientras ésta no tome el control de los medios de producción, porque bajo la dictadura de la burguesía, bajo la dictadura del capital, toda ley y sobre todas las cosas siempre protegerá la libertad de los capitalistas.

La única salida que tiene la clase obrera es tomar el poder de los medios de producción de forma revolucionaria y socializarlos para que toda la riqueza generada por los trabajadores sirva a los intereses del pueblo, y no a los de sanguijuelas y parásitos que viven a nuestra costa.

 

¡Ningún SMI salvará a la clase obrera en el capitalismo!

¡Tomemos los medios de producción!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El expolio al pueblo trabajador a través del precio de la electricidad solo tiene una solución: El socialismo

El precio de la electricidad volverá a alcanzar un nuevo récord este jueves al situarse en 188,18 euros/MWh, un 8,9% por encima del máximo histórico registrado este mismo miércoles. Esta subida supone un nuevo expolio a la clase trabajadora de la que el gobierno “más progresista de la historia” es cómplice.

Después de que los gobiernos del PSOE con Felipe González y del PP con José María Aznar privatizaran la mayor parte de las empresas públicas del Estado español, incluyendo empresas como Endesa o Enagas (actual Naturgy), y de que ambos ex presidentes pasaran a cobrar generosos emolumentos de las empresas que ellos mismos privatizaron, vemos como ahora, ante las suaves medidas anunciadas por el gobierno de coalición PSOE-PODEMOS-IU/PCE, las eléctricas amenazan con cerrar las centrales nucleares que suponen actualmente entre un 20% y un 25% de la producción eléctrica en nuestro país.

Esta amenaza la lanzan los monopolios eléctricos sabedores de que el poder en un Estado capitalista está en manos de quien controla los medios de producción, no en el gobierno de turno. Pero esta teatralización no debe ocultar que el actual ejecutivo no es más que un gobierno títere, cuya misión final no es otra que la de aplicar los ajustes que los monopolios necesitan para seguir explotando al pueblo trabajador, bajo una máscara socialdemócrata que esconde la verdadera esencia del Estado español, el fascismo, que no es más que el gobierno directo de los monopolios.

El otro teatrillo lo escenifica el propio seno del gobierno, mostrando dos supuestas caras enfrentadas -PSOE por un lado y PODEMOS-IU/PCE por otro-, siendo la medida estrella de la coalición Unidas Podemos la creación de una empresa pública energética, una propuesta que rebosa un cinismo absoluto. Empresas públicas energéticas eran Endesa o Enagas, que fueron levantadas con dinero público y una vez eran rentables fueron regaladas a manos privadas. En lugar de nacionalizar todas las empresas públicas que fueron privatizadas, proponen crear una nueva empresa, de nuevo con dinero público aportado en su gran mayoría por la clase trabajadora. Una nueva empresa pública que pueda volver a ser privatizada para que futuros ex presidentes y ex ministros puedan seguir engordando sus cuentas corrientes quedando demostrado cómo la corrupción es el método predilecto mediante el que los monopolios dirigen los gobiernos y el Estado en su conjunto.

Pero bien saben los oportunistas que nacionalizar una empresa en el capitalismo sólo tiene sentido para sanearla y volverla a devolver a manos privadas (véase Bankia), que si no se socializan los medios de producción y se ponen en manos de la clase obrera, si no se construye un Estado socialista en el que el lucro privado desaparezca y todo el fruto de nuestro trabajo sea únicamente para beneficio de todo el pueblo, no tiene ningún sentido, pues las empresas públicas en el capitalismo compiten con las normas y leyes impuestas por los monopolios, de los oligarcas. Es por ello que el precio de la electricidad sube en toda Europa, incluyendo países como Francia, Alemania o Italia que cuentan con empresas energéticas públicas.

El capitalismo es un sistema caduco que no puede ofrecer nada más que miseria, explotación, pobreza, guerras y muertes. El poder de los monopolios es de tal magnitud en esta fase del capitalismo que cualquier intento de reformarlo deja en evidencia el engaño que oportunistas y fascistas perpetran contra el pueblo, ocultando la única salida para la humanidad, que no es otra que la superación revolucionaria de este sistema para construir el socialismo.

La solución pasa porque los trabajadores nos organicemos y nos unamos para acabar con el capitalismo y con su Estado, haciendo que la propiedad de las empresas pasen a manos de la clase obrera, al igual que el desarrollo tecnológico se ponga al servicio del pueblo trabajador, para hacer que el ingente incremento de la producción y riqueza que la robotización y la automatización generan suponga progreso social para el pueblo y no pobreza para éste e incremento de la desigualdad social, que es lo que producirá si sigue en manos de la burguesía.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Los fascistas gobiernan en Madrid

El alcalde de Madrid, Martínez Almeida, afirmó en unas declaraciones de manera irónica “seremos fascistas, pero sabemos gobernar”. Pero lo cierto es que quien gobierna nuestra ciudad es un completo fascista.

Almeida hacía esta afirmación de forma irónica y buscando banalizar el fascismo con el fin de hacer creer que es ridículo llamarle fascista, y sin embargo, la realidad nos muestra lo contrario. Para las pocas competencias que tienen los ayuntamientos dentro del Estado español es curioso como Almeida ha sido capaz de aprovechar estas para lograr el beneficio propio y de aquellos pertenecientes a su clase burguesa.

Así, podemos comprobar esto con actuaciones como el desalojo ilegal del centro social autogestionado “La Ingobernable”, un lugar el cual ofrecía alternativa habitacional y otros servicios a personas que no contaban con nada por culpa del capitalismo criminal, el cual no te permite ni acceder a una vivienda digna y menos en una ciudad como Madrid.

A raíz de esto, podemos destacar la detestable actuación del alcalde en una de las materias que más preocupa a los madrileños: la vivienda. Mientras que en Madrid se paga un 82% más de alquiler que la media del resto de España, la única solución que ofrece Almeida es realizar un plan de ayudas para pagar el alquiler destinado a personas con una renta anual bruta de entre 33.200 y 88.200 euros, unos requisitos que hacen que las personas con menor renta a la expuesta y que, posiblemente necesiten las ayudas más que nadie, se queden sin ellas.

Y es que la gestión de Almeida, como estamos comprobando, se puede resumir en una gestión orientada en el odio al pobre. Desde el PCOE lo denunciamos hace meses con los detestables encierros domiciliarios durante la pandemia en los barrios obreros y la nula protección con la que contaban estos barrios para defenderse de la COVID-19. Igualmente denunciamos en su momento como, mientras en los barrios obreros tenían que sufrir un confinamiento domiciliario por el cual solo podían ir a trabajar, las calles del centro de Madrid se llenaban de turistas con el beneplácito del alcalde, el cual animaba a “ir a tiendas y restaurantes”.

Así mismo, Madrid se ha convertido en una ciudad diseñada única y exclusivamente para los ricos. Como mostramos en el PCOE anteriormente, en Madrid vive el 30% de las rentas más elevadas del Estado debido a las grandes rebajas fiscales que reciben aquí, las cuales abona la Comunidad honrosamente. Mientras tanto, los obreros, que no reciben estas rebajas fiscales, tienen que elegir entre dedicar más de la mitad de su salario a vivir en Madrid o mudarse a una ciudad dormitorio para poder vivir medianamente bien. A esto nos referimos cuando decimos que Madrid es una ciudad para los ricos: casi un millón y medio de personas que trabajan o estudian en Madrid viven en ciudades dormitorio alrededor de Madrid debido a la inaccesibilidad de la vivienda y de la vida en general en nuestra ciudad.

Todos estos años de gestión de Almeida demuestran que la frase “seremos fascistas, pero sabemos gobernar” es completamente real: son fascistas y saben gobernar para la burguesía. Madrid avanza hacia lo que la burguesía quiere de ella, convertirla en una ciudad completamente deshumanizada, una cárcel de hormigón en la que los obreros solo tengan un destino: ir de casa al trabajo y viceversa. Madrid es uno de los mayores esperpentos del capitalismo en España por culpa de los burgueses fascistas que llevan años y años haciendo de ésta una ciudad vacía de vida donde solo prima el beneficio económico.

Desde el PCOE llamamos al proletariado a organizarse contra este sistema criminal que nos induce a una vida gris llena de explotación y miseria para construir un nuevo sistema donde todas las penurias del capitalismo sean cosa del pasado y donde sea el proletariado quien maneje su presente y su futuro: el socialismo.

 

¡ORGANÍZATE CONTRA EL CAPITALISMO!

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid