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Reflexión sobre las elecciones andaluzas

El pasado domingo, 19 de junio, se celebró la votación del proceso electoral andaluz. Un proceso electoral que se debe contextualizar en una fase de descomposición absoluta del capitalismo monopolista de Estado español que refleja un alto grado represivo de éste contra la clase obrera donde, en nuestro comunicado de 15 de mayo titulado “Sobre las elecciones andaluzas de junio”, ejemplificábamos dicho marco represivo en los acontecimientos sucedidos en Cataluña en los últimos años o en la huelga del metal gaditano de finales de 2021, donde muchos trabajadores y trabajadoras hoy reciben citaciones de los Juzgados en lo que es un acto de represión política en toda regla.

Contexto de represión y de miseria donde la mayoría de los trabajadores andaluces tienen negado el derecho al trabajo, tal y como señalábamos en nuestro comunicado de 15 de mayo:

En Andalucía un 26,3% de la población se encuentra en situación de exclusión social, o lo que es lo mismo, 2,2 millones de habitantes de Andalucía. En marzo de 2022, de una población en edad de trabajar de 7.083.000 personas, únicamente tenían un empleo con contrato de trabajo el 45,43% de ellos, o lo que es lo mismo, 3.218.000 trabajadores andaluces, de tal manera que el resto, el 54,57% de las personas en edad de trabajar en Andalucía, o están apuntados al Servicio Andaluz de Empleo en situación de paro como demandantes de empleo – 776.000 personas – o ni tan siquiera están inscritos en las oficinas públicas de empleo – 3.089.000 personas. Con lo que, como se puede constatar, en Andalucía, de cada 100 personas en edad de trabajar más de la mitad no lo hacen. Y entre el 45,43% de los andaluces y andaluzas que tienen un contrato de trabajo, el 53,17% de ellos, o lo que es lo mismo, 1.711.011 perciben el salario mínimo, el cual impera en la agricultura y en el sector servicios, los dos sectores hegemónicos en Andalucía.

 

La primera mirada que hemos de realizar al análisis cuantitativo de las elecciones andaluzas es el censo. En 2018 el censo de votantes contaba con 6.542.076 personas, por el contrario, en 2022 este censo ascendía a la cifra de 6.358.419 personas. Por tanto, comprobamos que en 2022 el censo andaluz ha perdido 183.657 personas con respecto de 2018. Sin duda un sistema sanitario terriblemente deficiente, que el PSOE y el PP han socavado sobremanera, ha quedado retratado con la pandemia, de igual manera que el trato dispensado a los ancianos obreros con la COVID-19 así como a la clase obrera en general con otros tipos de enfermedades graves, como por ejemplo es el cáncer, y la situación de negación del derecho al trabajo para los obreros andaluces – en gran parte trabajadores con titulación media y superior – que hacen que muchos de nuestros egresados no tengan más salida que irse a Madrid, Barcelona, Gran Bretaña, Alemania u otros países ante la falta de futuro aquí en Andalucía. Prueba inequívoca de lo que le gusta decir al fascista presidente de la Junta de Andalucía como “buena gestión” que, sin duda, para los ricos y los corruptos lo es, pero para la mayoría obrera de la región es un cáncer, el cual hay que combatir.

Nuevamente, la abstención fue la opción mayoritaria para los andaluces, de tal modo que se abstuvieron 2.647.810 andaluces, o lo que es lo mismo, el 41,64% del censo electoral. La abstención, pues, ha superado en 1.065.398 personas al partido más votado, demostrándose que el sistema electoral refleja la decadencia de una formación socioeconómica podrida y caduca como es el capitalismo.

El PP, a pesar de sus políticas nocivas y de ser un partido corrupto y fascista hasta el tuétano – de hecho, durante el proceso electoral andaluz han salido grabaciones de Villarejo que demostraban la zahúrda corrupta que es el Estado y el PP así como la imputación del propio Mariano Rajoy por parte de la Judicatura andorrana – ha sido el partido más votado con 1.582.412 votos, obteniendo 831.634 votos más que en 2018, logrando la mayoría absoluta con 58 diputados de 109 en la cámara. Es interesante constatar que el PP en realidad únicamente ha recibido el apoyo del 24,88% de los andaluces que podían participar en la votación que conformaban el censo, un 43,13% del voto emitido y, sin embargo, obtiene el 53,21% de los diputados. Con lo que el PP va a gobernar en mayoría absoluta habiendo sido votado ni tan siquiera por un andaluz de cada cuatro, retratando que este sistema no es más que la democracia para unos pocos, los que financia y elige – y no en las urnas – el capital financiero.

El PSOE, partido hegemónico en Andalucía hasta ahora, ha perdido 127.182 votos obteniendo 883.707.

Lo que vino a llamarse hace apenas 7 años “la nueva política” con la creación por parte de los monopolios de una muleta para restañar la pata izquierda del sistema – con PODEMOS – y una primera muleta para la pata derecha del régimen – con C’s – al objeto de recuperar el régimen bipartidista (PSOE-PP) y remozarlo, está cumpliendo a la perfección su cometido, fundamentalmente con la pata derecha, mejor dicho fascista, del régimen, que es el PP. C’s ha perdido sus 21 diputados y 540.501 votos de tal manera que en Andalucía, al igual que ha hecho en otras circunscripciones autonómicas, se ha convertido en una fuerza extraparlamentaria mostrando que ya no es necesaria para los capitalistas.

En esa estrategia de salvaguardar la pata fascista del régimen – el PP – carcomida por la corrupción, los monopolios sacaron primeramente la marca naranja, C’s, la cual ya en la práctica está fenecida, para captar el voto que denominan “centrista y liberal” y posteriormente una marca verde, abiertamente fascista para captar el voto de la parte más ultraderechista del PP al objeto de que la pata fascista del régimen, mediante la integración del voto de las tres partes, no perdiera fuelle en los momentos más bajos del PP, fórmula que les permitió gobernar en Andalucía, Murcia, Castilla y León o Madrid. Finiquitado C’s por absorción del PP, la desaparición de VOX se antoja más complicada en tanto que VOX es la reserva reaccionaria de la burguesía que le sirve, por un lado, para blanquear el fascismo del PP y, por el otro, para ubicar el tablero político del régimen en la extrema derecha, que es donde se encuentra actualmente, compitiendo todos ellos por ver quién es más reaccionario. En este sentido el partido fascista VOX obtuvo 97.325 votos más que en 2018 sumando un total de 493.932 sufragios.

Por otro lado tenemos la muleta por la “izquierda” del PSOE, que no es otra cosa que PODEMOS primero y la alianza de todos los oportunistas (IU-PCE-PODEMOS y sus fracciones, organizaciones satélites pequeñoburguesas y trotskistas, etcétera) después, totalmente divididos, donde su único norte no es otro que pelear por las poltronas y las liberaciones para vivir a cuerpo de rey sirviendo a los capitalistas a costa de traicionar, dividir y desviar ideológicamente a los trabajadores. A los rasgos clásicos del oportunismo de IU-PCE-PODEMOS como son el feminismo, el falaz republicanismo dentro del marco burgués, el modelo federal como fórmula para negar la autodeterminación de las naciones que integran el Estado, ecosocialismo y demás basura ideológica burguesa de Por Andalucía (IU, PCE, PODEMOS y demás organizaciones oportunistas que orbitan sobre éstas) para Andalucía – donde las contradicciones de clase se dan con mayor crudeza – los capitalistas están apoyando una nueva formulación oportunista que pivota sobre los ejes trotskistas (y por tanto anticomunistas) y nacionalistas con la que engañar al proletariado andaluz. Sin duda, los capitalistas no han dudado en apoyar a este engendro liderado por Teresa Rodríguez y, sin duda, tratarán de sostenerlo al objeto de fraccionar y destrozar todavía más ideológicamente a la clase obrera.

Esta pelea por sillones y poltronas de trotskistas-nacionalistas (Adelante-Andalucía), por un lado, y PCE-IU-PODEMOS por otro, provocó que todos ellos que en 2018 iban en una única candidatura esta vez fueran divididos en dos, de tal modo que han perdido 136.291 votos con respecto de 2018 y 10 diputados que han ido a parar al bloque fascista conformado por PP y VOX.

Lo que está claro es que esta formulación de salvaguarda del bipartidismo (PSOE-PP) con la denominada “nueva política” – instrumentalizada en C’s y PODEMOS – en las elecciones andaluzas les ha servido para fortalecer dicho bipartidismo. En 2022, el bipartidismo (PSOE y PP) ha obtenido 2.466.119 votos (67,22% de los votos emitidos), lo que significa que ha crecido en 704.452 votos y un 18,53% con referencia a los comicios de 2018. C’s y PODEMOS han cumplido su cometido, recuperar progresivamente el bipartidismo.

Si miramos hacia aquellos que se han presentado en estas elecciones autonómicas andaluzas bajo el anagrama de la hoz y el martillo y con el nombre comunista comprobamos que se han perdido 2.532 votos con respecto del año 2018, sumando entre PCPE y PCTE 7.014 votos, o lo que es lo mismo, prácticamente los mismos votos que el PCPE obtuvo en 2018 y que esta vez se han repartido entre esos partidos.

Nuestro Partido, en base a las resoluciones del Comité Central de 29 de enero de 2022, en las que se decidió “anteponer la lucha revolucionaria y la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués al electoralismo burgués” ha actuado en consecuencia, no gastando energías en algo que la experiencia en el momento y la situación actual nos señala como estéril, redoblando los esfuerzos en ganar presencia entre la clase obrera, en extender nuestra política y nuestra ideología en los barrios y en los centros de trabajo, y tratando de penetrar en la clase obrera al objeto de abrir paso nuestra ideología y organizar de manera revolucionaria a la clase.

La alta abstención demuestra que el sistema político, aunque recupere el bipartidismo, está en crisis y que cada vez son más los trabajadores que rechazan con la no participación el sistema político. Porque la abstención se produce en la clase obrera no en las capas de la burguesía, cuya participación sí es amplia. Los comunistas deberíamos reflexionar sobre una cuestión importante: La unidad de los comunistas. Pero unidad no para suplantar a la clase obrera sino para levantarla y organizarla para tomar el poder político derrocando la superestructura capitalista. La función de los comunistas no es pelear por sacar mil votos más o menos en las elecciones de turno sino hacer un programa revolucionario que sirva para organizar a los trabajadores a construir sus instrumentos propios de poder y gobernarse a sí misma en confrontación con el Estado burgués. La función de los comunistas es que los trabajadores comprendan cual es la realidad que viven y que tomen conciencia de la necesidad de construir el socialismo. Nuestro partido está comprometido en ello y no escatimaremos en llevar a cabo ese trabajo con las fuerzas que disponemos.

El sistema político y el económico se encuentran en bancarrota. Estamos en un periodo donde los monopolios van a agredir con todas sus fuerzas a la clase obrera y donde los despidos, los desahucios y el incremento bestial de la pobreza entre la clase obrera está cantado. El sistema está carcomido por la corrupción y en términos económicos es inviable, negándose permanentemente a la par que desarrolla la robotización, la automatización de la producción. La clase obrera está ante la siguiente disyuntiva: o acaba con el capitalismo y construye el socialismo o estará condenado a vivir en oprobio, a la ruina y a la muerte. En este momento el Partido Comunista Obrero Español seguirá trabajando con la clase obrera en la construcción de sus órganos de poder, tejiendo la unidad de clase desde el interior de la misma, combatiendo la sectorialización de las luchas en favor de la unidad de todas las luchas de los distintos sectores que componen el proletariado en una única lucha de clases contra el Estado y el capitalismo y por la construcción del socialismo, esto es, por la construcción del Frente Único del Pueblo. Es necesario llegar a la clase obrera para que tome conciencia que ella es la única que puede acabar con la barbarie a la que el capitalismo nos condena, y que es el único sujeto transformador y revolucionario capaz de construir un nuevo mundo libre de explotación y de desigualdad. Mientras la clase obrera no tome conciencia de sí y para sí, mientras no adquiera conciencia de la misión histórica que le corresponde materializar – derrocar el capitalismo y construir el socialismo – la barbarie es lo que nos seguirá ofertando el capitalismo para que cada vez menos se enriquezcan mucho más a costa de condenar a cada vez más seres humanos a la guerra, la pobreza y la muerte. La misión y el deber de los comunistas es hacer que la clase obrera se levante y acabe con el capitalismo y empiece a construir de manera consciente la historia del género humano.

 

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR LA REFORMA AGRARIA ANTILATIFUNDISTA Y ANTIMONOPOLISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Sevilla, 21 de junio de 2022

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E) EN ANDALUCÍA




El gobierno ‘progresista’ arrastrado ante la OTAN y los monopolios

El Estado español, a través del Ministerio del Interior, desplegará en los próximos días 6.550 policías nacionales y 2.400 guardias civiles para garantizar, con la colaboración de 1.200 agentes de la Policía Municipal, la seguridad de los más de 40 jefes de Estado que asistirán a la cumbre de la OTAN. Esto se suma al compromiso del gobierno de duplicar su gasto militar para contribuir al refuerzo de la alianza. Ya vimos hace unos días como Defensa solicitaba 3.000 millones extra para reforzar a la OTAN frente a Rusia.

Esta ingente cantidad de dinero invertida por todos los Estados aliados de la OTAN con la excusa de la guerra en Ucrania no es más que la lógica escalada armamentística a la que nos conduce el imperialismo para librar sus guerras de rapiña por el control de recursos, así como para fortalecer a los cuerpos de represión de los Estados capitalistas para socavar cualquier posible movimiento revolucionario.

Esta realidad de fortalecimiento de los cuerpos represivos y los ejércitos imperialistas, muestra en realidad la debilidad del sistema económico, un capitalismo putrefacto totalmente en quiebra que sólo se sustenta ya en base a la guerra; guerras imperialistas para el control de recursos y la guerra contra el propio pueblo trabajador para someterlo y explotarlo a los niveles que exige la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el mundo capitalista.

Esta inversión sin precedentes del Estado español en gasto militar está teniendo las esperadas consecuencias en la economía nacional, con un empobrecimiento cada vez mayor de la clase trabajadora, incremento de una inflación ya de por sí disparada y los consecuentes recortes sociales que afectan a las clases populares.

De esta forma, la deuda pública del Estado español se sitúa ya en el máximo histórico de los 1,45 billones de euros, un 117,7% del PIB, lo que en términos económicos equivale a la bancarrota del Estado, todo esto sin contar con la deuda privada de las familias y empresas, que alcanzó en el tercer trimestre de 2021 el 140,9% del PIB, una situación completamente insostenible se mire por donde se mire y que sólo puede conllevar más empobrecimiento para la clase trabajadora.

El precio de la electricidad sigue subiendo a pesar del tope del gas, elevándose el pasado 16 de junio un 15% sobre unos precios ya de por sí desorbitados que hacen que miles de familias trabajadoras se vean obligadas a elegir entre pagar la factura de la luz o comer, y haciendo que en ciudades como Sevilla, los pacientes de oncología del Hospital Virgen del Rocío estén a más de 40 grados sin aire acondicionado.

El Ingreso Mínimo Vital, una de las medidas estrellas del gobierno de coalición que no deja de ser una nueva transferencia de las rentas del trabajo hacia las rentas del capital, se ha mostrado totalmente inútil e ineficaz, llegando tan sólo a 1 de cada 7 familias en situación de pobreza, persistiendo las trabas burocráticas y el maltrato institucional, teniendo en cuenta además que los propios datos del gobierno para contabilizar a esas familias en riesgo de pobreza son incorrectos pues sólo tienen en cuenta los ingresos, pero se excluyen los gastos como la vivienda que en ciudades como Madrid y Barcelona duplican, triplican y más los precios de otras ciudades. De esta forma, según datos del Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona (IERMB), habría al menos 585.043 personas más que viven bajo el umbral de la pobreza de las que tenía controladas el Estado.

La privatización de servicios públicos continúa imparable bajo el gobierno “progresista”, que no duda en aplicar las mismas políticas que la derecha más reaccionaria.

La nueva “Ley de equidad, universalidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud” no deja de ser un ejercicio de funambulismo político para consagrar la privatización de la sanidad, pues a pesar de que se deroga la Ley 15/97, se traslada su contenido al artículo 47 de la Ley General de Sanidad (hasta ahora vacío por derogación previa), introduciendo la privatización en la propia LGS. Se mantiene el artículo 67 de la Ley General de Sanidad (convenios singulares), que legaliza la atención sanitaria a través de hospitales privados, indefinidamente, y con dinero público, en muchas localidades del Estado. Las decenas de centros privatizados en base a la Ley 15/97 se mantendrán durante décadas como una losa económica sobre los presupuestos sanitarios.

La reforma de las pensiones del gobierno abre también la puerta a la privatización, implantando un sistema similar al que Pinochet introdujo en Chile, con planes de pensiones creados con dinero público gestionados por empresas privadas (principalmente bancos), que mediante la especulación han llevado a millones de pensionistas chilenos a la ruina.

Para contener el malestar, paralizar cualquier movilización y seguir sometiendo a los trabajadores, el gobierno no duda en regar con millones de euros a sus sindicatos amarillos CCOO y UGT, que recibirán este año 21,5 millones de euros, más otros desembolsos del Estado para reformar sus sedes, todo enfocado a infiltrar el sindicalismo amarillo entre las luchas de los trabajadores, para desmovilizarlos y someterlos.

La participación en organismos imperialistas como la OTAN, punta de lanza del imperialismo estadounidense, es sinónimo de miseria, pobreza y muerte para la clase trabajadora, tanto la española como la del resto del mundo. El pueblo trabajador debe rechazar totalmente seguir formando parte de una alianza criminal con una esencia puramente anticomunista, que surgió para frenar el avance del socialismo en el mundo de manos de la Unión Soviética. La existencia de la OTAN es una amenaza para todos los trabajadores del mundo y como tal debe ser combatida. Pero los gobiernos capitalistas, sean del color que sea, no son más que títeres de los monopolios cuyos intereses defienden organizaciones como la OTAN. Por ello, es indispensable que la clase obrera se organice en un Frente Único del Pueblo que sirva de contrapoder a los actuales órganos de poder capitalistas, que una todas las luchas del pueblo trabajador en una única lucha contra este sistema y su Estado, y que sea el germen de un Estado obrero que ponga los medios de producción y toda la riqueza que generan al servicio del pueblo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El caso Pegasus: otro ejemplo de cómo la democracia es una farsa

A partir de mayo de 2013, Edward Snowden, trabajador hasta entonces de la NSA, filtraría desde Hong Kong diversas pruebas que demostraban el estado de vigilancia continuo al que los Estados Unidos de América tenían no sólo a la población americana, sino también a cargos políticos, celebridades y medios de comunicación a lo largo y ancho del globo terráqueo. Diferentes organizaciones de inteligencia de varios países en colaboración con la inteligencia yanki fueron también señaladas y el espionaje de los gobiernos hacia la población civil pasó de ser una suposición a un hecho.

La noticia fue, sin duda, un jarro de agua fría para la administración de Obama, pero rápidamente el complejo entramado de monopolistas y sus medios de comunicación se pusieron manos a la obra para desviar la atención del mundo hacia otros derroteros, quedando así la acción de Snowden en el recuerdo de muy poca gente. Sin embargo, estos hechos daban otro punto a favor al marxismo-leninismo una vez más, quedando más que claro que el imperialismo necesita del control hasta de sus propios empresarios porque conoce que el sistema capitalista tiene fecha de caducidad. Es decir, que cuando los comunistas decimos de los monopolios que sólo pueden ralentizar el giro de la historia, pero que nunca podrán pararla, no estamos más que diciendo una verdad absoluta.

El 19 de abril de 2022 conocíamos que entre 2017 y 2020 fueron 63 los políticos independentistas rastreados por una aplicación comercial llamada Pegasus. A medida que iban pasando los días, también se dio a conocer que otras personalidades políticas del Estado Español como el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska también habían sido víctimas de dicho programa.

No es casualidad que el Estado más débil de la Unión Europea, no sólo en términos económicos sino también en términos políticos, bajando de posición en el ranking del periódico burgués The Economist de democracia plena a democracia defectuosa, sea investigado y espiado de forma externa por otros países puesto que si hay un eslabón débil en la cadena imperialista, más probabilidades hay de una exacerbación de las contradicciones entre clases y de una posible revolución en el seno europeo. De hecho, no debería ni sorprendernos que cuando las marionetas de la burguesía hablan de “repensar la Unión Europea” en realidad se refieran en profundizar en el fascismo.

La crisis completamente estructural y las deudas impagables son una enfermedad que a los monopolios les causa una gran paranoia tanto con sus propios esbirros como con la población trabajadora. Aquí entra el concepto de “computadora zombi”, es decir, de ordenadores que han sido infectados por un virus informático para el potencial control del dispositivo por parte de un tercero. A finales de la década de los 2000 se inició una investigación de computadoras que llevó a la conclusión que el 59% de ellas tenían la condición de zombi. De esta forma, la represión hacia los trabajadores puede adquirir formas variopintas e ilimitadas.

El programa Pegasus, el cual ha infectado a más personalidades conocidas como Emmanuel Macrón, Mohamed VI o incluso Jeff Bezos, además de estar al alcance de muy pocos (actualmente, casi 50.000€ por dispositivo intervenido), no es el único programa que tiene estas características. Existen programas más caros y sofisticados como Candiru, cuya procedencia es del todo opaca y permite tener un control mucho mayor de la víctima. Los monopolios manejan una serie de herramientas que dan más fuerza todavía a los argumentos que los comunistas esgrimimos cuando acusamos a las elecciones burguesas como farsas electorales. Las instituciones están más que capadas y controladas por los monopolios; cualquiera que se salga del plan del imperialismo yanki será espiado, perseguido y, si es necesario, apartado de cualquier forma.

Llegados a este punto, el lector puede llegar a pensar que el dominio que tiene la clase poseedora burguesa es infinito y que su derrocamiento hoy día, por muchos datos económicos que demuestren su caducidad, es algo imposible. Camaradas, todo lo contrario.

En primer lugar, debemos de ser conscientes de la idea que hemos expresado hasta ahora. Estos comportamientos agresivos de los monopolios y sus títeres sólo vienen del temor y de su paranoia por un motivo que es real: el capitalismo tiene los días contados. El imperialismo se comporta como un animal acorralado, se da cuenta de que hoy día existen unas contradicciones de clase que se exacerban y que cada día los revolucionarios arrancamos de la ideología burguesa a muchos camaradas, que son formados en la ideología proletaria, en el marxismo-leninismo. Esto no ocurre por medio del engaño o la manipulación, esto ocurre porque los trabajadores ven las contradicciones en su puesto de trabajo y observan cómo el mundo se lanza a la automatización mientras los obreros ensanchamos las filas del paro.

La segunda idea que queremos desarrollar es que estos programas de espionaje, y cualquier otro producto que nos rodea, los idea y los elabora la clase obrera. Los burgueses saben lo que quieren, perpetuarse en el poder, pero no saben cómo conseguirlo y por eso acuden a nosotros. Somos nosotros quienes, víctimas de su educación y de la gente dispuesta a venderse por un plato de lentejas, construimos su mundo. Y si construimos su mundo, también podemos hacerle frente. Nuestra moral no debe de estar baja por los derechos que hemos perdido, que simple y llanamente provienen de la desunión y de las traiciones de la socialdemocracia. Debemos de levantar la cabeza y mirar todo lo que construimos y el poder de facto que realmente tenemos. No hay necesidad de dudar de nuestra fuerza: si queremos podemos parar el mundo.

El sector del metal, de las TIC, de la educación, de la sanidad… en todos ellos podemos encontrar a trabajadores honrados que luchan por sus derechos y el de sus compañeros, pero lo hacen de una forma desorganizada y sin tener en cuenta el carácter social de la producción. La sanidad, por ejemplo, sería impensable a día de hoy sin la existencia de la informática, donde tanto el big data, como la computación cuántica y las impresoras 3D otorgan una mayor capacidad de diagnóstico y precisión y dan un margen de avance enorme para crear y sustituir órganos enfermos que, unido al avance de la genética y la inmunología en lo concerniente a la regeneración celular hace que en el mundo médico se vea como una realidad próxima el crecimiento de la esperanza de vida a los 120 o 130 años, cosa que sólo ocurrirá si se pone la economía al servicio del ser humano, y eso es antagónico con el capitalismo.

La producción es social pero hoy los beneficios de esa producción no se socializan, sino todo lo contrario, se concentra en unas pocas manos. Por tanto hay que poner los beneficios de la producción en las manos de la sociedad, de la humanidad y ello sólo puede ocurrir mediante el socialismo, mediante la organización revolucionaria de la clase obrera. Por ello, desde el PCOE apoyamos la creación y desarrollo de los órganos de poder de la clase obrera, órganos de poder que sirvan a la clase obrera no solo para organizarse sino también para confrontarse al Estado capitalista que legaliza el robo, institucionaliza la corrupción y empuja a la clase obrera a la indigencia y la muerte, y construir una sociedad nueva partiendo de la base de poner la economía al servicio de la clase obrera y haciendo social la propiedad de las fábricas y de todas las empresas, en esa dirección desde nuestro Partido apoyamos el desarrollo del Frente Único del Pueblo (FUP), porque creemos y estamos convencidos de que la organización de los trabajadores de todos los sectores es capaz de competir y de vencer a las instituciones burguesas que dependen de nosotros. Cada eslabón de la cadena productiva es esencial, puesto que un trabajador del lado de la Revolución es un trabajador que ayudará a construir un nuevo mundo, una nueva democracia en la que seamos elementos activos de la sociedad y no un mero rebaño para votar cada cuatro años en unos comicios que son una farsa.

Los trabajadores debemos construir nuestros órganos de poder para construir una sociedad nueva arrojando la explotación y la putrefacción capitalista al estercolero de la historia construyendo un nuevo amanecer para el ser humano, un amanecer de libertad y de conquistar el destino de sus vidas construyendo, por primera vez, de manera consciente la historia y ello solo es posible desarrollando el socialismo, poniendo al ser humano en el centro del mundo poniendo la economía al servicio de la mayoría y no de una minoría explotadora, ladrona y asesina. Hoy el mundo se rige en esa realidad: o ganamos nosotros, o ellos nos quitarán hasta la propia vida.

 

¡Hoy es el momento de la clase obrera!

¡Hoy es el momento de los comunistas!

¡Hoy es el momento del FUP!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El Estado español son cloacas, es fascismo que hay que barrer

Sale a la luz únicamente la puntita del iceberg de putrefacción de este Estado heredero del franquista y cualquier persona que cavile con un mínimo de racionalidad únicamente puede concluir que vive inmersa en un sistema carcomido y podrido donde el Estado en nada se diferencia con la mafia, pues no es más que eso y donde nadie tiene derecho alguno más que los monopolios, los empresarios, que son los capos de la mafia.

Y de todo ello da fe uno de los que ha sido fontanero de lo que llaman las cloacas del Estado, el Comisario Villarejo, que en una entrevista concedida el pasado sábado 21 de mayo al programa FAQs del canal televisivo catalán TV3 mostró que todo el Estado no es más que una zahúrda de los capitalistas donde gobierno, poder judicial, ejército, fuerzas  y cuerpos represivos del Estado, etcétera actúan al margen de las propias leyes y procedimientos que los fascistas se han dado al objeto de reprimir políticamente a la disidencia y de ocultar la corrupción, certificando que el asesino Franco tenía razón cuando en el mensaje de navidad de 1969 señalaba que “todo ha quedado atado y bien atado”.  Y es verdad, así como su sucesor Juan Carlos de Borbón también ha demostrado estar a la altura, en cuanto a corrupto, de quien lo designó con su dedo. Por no hablar de sus herederos políticos, donde debemos incluir al oportunismo con todo su travestismo (desde el PCE a PODEMOS) que junto a la nueva denominación del sindicato vertical, ahora llamada CCOO-UGT, ha sido fundamental para desorganizar y atomizar a la clase obrera y, así, permitir que la burguesía mantenga incólume el poder donde con migajas y escaso cosmético ha mantenido inalterable el Estado fascista, integrándolo plenamente en las estructuras imperialistas y barnizándolo como supuestamente democrático. Aunque esto último, ni tan siquiera el reaccionario Villarejo, que emocionado recuerda que él juró en 1972 los principios del Movimiento Franquista, se lo cree.

En esta entrevista a la que hacíamos referencia de TV3, Villarejo señaló cuestiones que eran conocidas ya, algunas, como que el Gobierno del Partido Popular era una mafia que, por un lado, buscaba tapar su corrupción, la policía patriótica y los vínculos entre la Policía, el Poder Judicial y la Prensa para crear tramas falsas políticas e incidir en los procesos electorales, dejando claro que todas las elecciones que se celebran están manipuladas y rige el delito electoral. Pero en honor a la verdad, Villarejo dejó claro que él había trabajado para 8 gobiernos, reiterando con orgullo que había formado parte de los Grupos Antiterroristas y alabando a Pérez Rubalcaba por su sentido y responsabilidad de Estado, al tapar gran parte de la corrupción del PP que, en teoría, debería haber llevado a ese partido a la ilegalización. Por tanto, recuerda que cuando digan de alguien que “es un hombre de Estado” o que “es un partido de Estado” lo que te están diciendo es que harán cualquier cosa por la defensa del Estado, empezando por engañarte, por ocultar los delitos y las corrupciones, y por perpetrar todo tipo de acción – incluido el asesinato – al objeto de salvaguardar al Estado de los fascistas, de los empresarios.

En dicha entrevista Villarejo mostró la mafia que es el Poder Judicial y cómo la jueza Lamela, según palabras de este fontanero de las cloacas del Estado, ascendió al Tribunal Supremo por mantener al que fuera presidente del FC. Barcelona, Sandro Rosell, en la cárcel durante dos años en el marco de las operaciones del Estado de desactivar al independentismo catalán. Villarejo señaló que desde las cloacas del Estado se consideraba al FC. Barcelona como un elemento vinculado al independentismo que el Estado debía desestabilizar, y en esa lógica la cloaca policial preparó la investigación que llevó a Rosell a la Cárcel y la jueza Carmen Lamela, siempre según Villarejo, se erigió en la jueza de las cloacas, del CNI, y mantuvo dos años en la cárcel al que era presidente de ese club deportivo, con la promesa de ser ascendida al Tribunal Supremo. Ascenso que, por méritos, Carmen Lamela jamás debió conseguir pues habían otros candidatos con muchos más méritos y experiencia para conseguir el citado ascenso, con lo que vemos el papel de Carmen Lamela encerrando dos años a Sandro Rosell, juzgando al Mayor Trapero, juzgando por terrorismo a los jóvenes de Alsasua o mandando a la cárcel a Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium Cultural), etcétera, dejando claro que es más importante tener vínculos con las cloacas del Estado que cualquier mérito jurídico para conseguir ese ascenso al Tribunal Supremo, donde según se deduce de lo dicho por Villarejo, las cloacas introducen a sus candidatos sin problema alguno.

Villarejo sobre el asunto de Cataluña mostró dos cuestiones relevantes: La primera deja entrever el vínculo del Estado, concretamente del CNI, con el atentado de Les Rambles de agosto de 2017, que según Villarejo se les fue de las manos, y la segunda dejó entrever que el Estado está detrás de la muerte del que fue fiscal general del Estado, José Manuel Maza señalándolo de la siguiente manera: “en la operación Catalunya se hicieron cosas chungas, se alteraron pruebas. El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, se enteró y ya estaba decidido dar marcha atrás a la denuncia que había presentado. Pero hizo un viaje a Argentina y no volvió, fue una de esas muertes extrañas que suceden”.

Y mientras Villarejo salía en TV3, mostrando la imagen del Estado, el heredero de Franco, Juan Carlos de Borbón, se paseaba impunemente por Galicia, de la mano de sus ‘colegas’ empresarios, sin rendir cuentas de los supuestos 13 delitos que dicen ha cometido y que la fiscalía le ha librado de rendir esas cuentas, esa fiscalía que no dudaba junto con las cloacas en alterar pruebas y crear casos falsos de corrupción y en participar en hacer, según palabras de Villarejo, “cosas chungas en Cataluña”. Y es que, a tenor de la foto realizada por Villarejo del Estado que él defiende, lo lógico es eso: La impunidad del Estado para perpetrar todo tipo de atropello demostrándose que el Estado actual es un digno heredero del podrido Estado fascista del que proviene y del que mantiene su esencia fascista pues es el mismo Estado con algún retoque cosmético superficial.

El Estado reproduce la putrefacción del sistema económico que se sustenta en el robo y el sojuzgamiento de la clase obrera. Un sistema tan criminal como inviable, por ello no puede más que reflejar un instrumento de opresión armado de la ideología fascista, la ideología propia que expresa la putrefacción del capitalismo monopolista, un Estado donde los fascistas controlan la judicatura, el ejército, las fuerzas represivas actuando de la manera expresada anteriormente, y cuya arma más potente junto a la represión es la ideología, el anticomunismo, donde las escuelas e institutos hoy son escuelas de anticomunismo, de revisionismo histórico, donde profesores sin moral, decencia ni ética vierten todo tipo de porquería ideológica a la juventud obrera equiparando a la URSS con la Alemania nazi y al marxismo-leninismo con el fascismo, o lo que es lo mismo, prostituyendo ideológicamente a la juventud obrera pretendiendo mostrar negaciones como equivalentes. Y mientras el régimen vierte el anticomunismo por todos los poros de su Estado y envenena ideológicamente a la clase obrera, el Gobierno reivindica la organización militar terrorista del imperialismo norteamericano, la OTAN, entrega armamento al Estado fascista de Ucrania y reitera consignas de Mussolini de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”. Sin duda, Franco estaría orgulloso del Estado actual y de todos aquellos que lo defienden.

La clase obrera hoy no tiene más salida que luchar por el socialismo y por el derrocamiento revolucionario del capitalismo y su Estado. Es hora de que los trabajadores y las trabajadoras de este país nos organicemos y salgamos en tromba a las calles contra el capitalismo y su Estado corrupto; es el momento de que los trabajadores nos organicemos construyendo asambleas del Frente Único del Pueblo al objeto de tejer nuestros órganos de poder popular con los que acabar con la burguesía y sus instrumentos de poder imponiendo la democracia y la paz de los trabajadores, imponiendo el socialismo que ponga a disposición de la clase obrera toda la riqueza del país, que acabe con la inmoralidad capitalista y su ideología fascista impuesta por un Estado que es una inmensa cloaca, un inmenso cenagal de inmoralidad y violencia, y que castigue sin piedad a aquéllos que hacen de la guerra imperialista y del robo su modo de vida, esto es, a la burguesía.

 

¡SOLO LA CLASE OBRERA PUEDE ACABAR CON EL FASCISMO, CON EL CAPITALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS Y LEVANTAOS CONTRA VUESTROS ESTADOS CAPITALISTAS, POR LA REVOLUCIÓN MUNDIAL!

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA ESPAÑOL Y SU GOBIERNO TRAIDOR!

 

Madrid, 28 de mayo de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre las elecciones andaluzas de junio

A finales del mes de abril el presidente de la Junta de Andalucía convocó elecciones al Parlamento andaluz, comicios que se celebrarán el próximo 19 de junio.

En estos últimos años hemos podido contemplar, con una claridad meridiana, una realidad que se da en el Estado español desde hace 8 décadas: Su naturaleza fascista.

La represión del Estado contra la clase trabajadora cada día es mayor, basta mirar los hechos acontecidos en Cataluña estos últimos años o, sin ir más lejos, en la huelga del metal de Cádiz a finales del año pasado, donde se suceden las citaciones a trabajadores y vecinos de Cádiz y municipios aledaños de las comarcas de la Bahía de Cádiz y La Janda de los Juzgados de dicha provincia.

En Andalucía un 26,3% de la población se encuentra en situación de exclusión social, o lo que es lo mismo, 2,2 millones de habitantes de Andalucía. En marzo de 2022, de una población en edad de trabajar de 7.083.000 personas, únicamente tenían un empleo con contrato de trabajo el 45,43% de ellos, o lo que es lo mismo, 3.218.000 trabajadores andaluces, de tal manera que el resto, el 54,57% de las personas en edad de trabajar en Andalucía, o están apuntados al Servicio Andaluz de Empleo en situación de paro como demandantes de empleo – 776.000 personas – o ni tan siquiera están inscritos en las oficinas públicas de empleo – 3.089.000 personas. Con lo que, como se puede constatar, en Andalucía, de cada 100 personas en edad de trabajar más de la mitad no lo hacen. Y entre el 45,43% de los andaluces y andaluzas que tienen un contrato de trabajo, el 53,17% de ellos, o lo que es lo mismo, 1.711.011 perciben el salario mínimo, el cual impera en la agricultura y en el sector servicios, los dos sectores hegemónicos en Andalucía.

Así, pues, el resultado de las políticas del Estado – ya la hagan los gobiernos abiertamente fascistas o los gobiernos socialfascistas y oportunistas, igual de reaccionarios que los primeros tanto en la Junta de Andalucía como en el Gobierno de España – se traduce en pobreza, represión y explotación inmisericorde.

La clase obrera de los barrios de las ciudades andaluzas comprueba como el fascismo lanza sus redes para captar el descontento y señalar como responsables de sus miserias a la inmigración y a los azotados por un sistema criminal y un Estado fascista igual de criminal y podrido que el sistema económico que defienden. Las consignas contra la inmigración y contra los trabajadores en situación de pobreza retumban cada día más en los barrios donde residen los trabajadores de las ciudades andaluzas los cuales son señalados por los fascistas que campan a sus anchas con el apoyo y la promoción del Estado – fundamentalmente las Escuelas donde un profesorado cada día más prostituido y embrutecido – y sus medios de propaganda, donde los medios de comunicación juegan un papel determinante erigiéndose como un auténtico cáncer para la clase obrera, son un motor para la propagación de la ideología abiertamente fascista, profundamente anticomunista y antiobrera.

El Comité Central de nuestro Partido, en su VIII Pleno celebrado el pasado 29 de enero de 2022, tanto en sus Resoluciones sobre el Movimiento Comunista Internacional, donde ponía de manifiesto la necesidad de construir la unidad comunista y cómo ésta era condición sine qua non para la unidad de la clase obrera así la Resolución por el desarrollo del Frente Único del Pueblo, donde nuestro Partido vislumbra el momento histórico en la necesidad de desarrollar los órganos de poder popular de la clase obrera haciendo que confluya y unifique su lucha en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su Estado, de tal manera que no sólo en la base económica se esté dando ya la lucha entre lo viejo – el capitalismo en su fase actual, monopolista – y lo nuevo – el socialismo que se muestra bajo la máscara del desarrollo de la automatización y la robotización, que niegan en sí al capitalismo, a la explotación asalariada – sino que este choque también se de en la superestructura entre lo viejo – el Estado capitalista – y lo nuevo – la creación de órganos de poder de la clase obrera que vayan erigiéndose en embrión del futuro Estado de la clase obrera, donde una piedra angular es el Frente Único del Pueblo.

En ambas resoluciones que hemos mencionado anteriormente nuestro Comité Central coincide en “anteponer la lucha revolucionaria y la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués al electoralismo burgués”. En Andalucía, la región del Estado donde nuestro Partido tiene más fuerza, nuestra militancia ha acentuado este trabajo de construir y desarrollar órganos de poder popular y ha priorizado este trabajo, tal y como nuestro Comité Central ha mandatado, de tal manera que estamos llevando a cabo la implementación de esta política en Andalucía.

En coherencia con lo aprobado por nuestro Comité Central, y siendo conscientes que la participación en las elecciones andaluzas significaría un freno para el desarrollo de la política adoptada por nuestro Comité Central en enero, y a pesar que el desarrollo de nuestro partido permitiría presentar candidaturas a estas elecciones andaluzas, hemos decidido dejar de lado estos comicios regionales en los que nuestro Partido NO participará, y  los cuales aprovecharemos para seguir profundizando en la labor de construcción de los órganos de poder popular de la clase obrera, en la que nos encontramos inmersos, que sirvan para dirigir a nuestra clase por la senda de la ruptura revolucionaria con la burguesía y su criminal régimen de explotación y permita a la clase obrera romper las cadenas que nos oprimen y que nos niegan la vida.

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y SU ESTADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE! 

Sevilla, 15 de mayo de 2022

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN ANDALUCÍA




Feminicidios: El reflejo de la crisis del capitalismo en el seno de la familia

Este martes 3 de mayo los medios de comunicación se hacían eco de la noticia de una nueva mujer asesinada, fruto de la violencia de género, en el Estado español, esta vez en Tarancón, Cuenca. Ouardia, madre de 3 niños de 2, 4 y 5 años, había denunciado ya en dos ocasiones a su marido por malos tratos. Sin embargo, este había quedado absuelto por la justicia, permitiéndole volver a la casa de la familia, donde, según relatan los vecinos, el marido de Ouardia continuó maltratándola hasta acabar con su vida.

El caso de Ouardia es un nuevo y triste ejemplo de cómo el sistema judicial del Estado burgués abandona al proletariado a la muerte y la violencia. La justicia a la que apela la socialdemocracia cuando nos piden a las mujeres denunciar a nuestros agresores nos ignora y abandona, no importa las veces que denunciemos. ¿Cuántas somos asesinadas cada año tras denunciar a nuestros agresores? ¿Cuántas debemos morir esperando la respuesta de un sistema para el que sólo somos carnaza? El Estado burgués sólo protege el beneficio de los explotadores, abandonando por igual al represaliado, al inmigrante, al obrero y a la mujer.

Tras conocer la noticia, Irene Montero decía lo siguiente: Hemos fallado. Pero el Estado burgués no ha fallado, ha actuado conforme a su naturaleza: acallar al proletariado y dejarlo morir, sin hacer nada que pusiera en peligro el sistema de explotación. Para esto es para lo que ha servido el feminismo a la mujer obrera, para ocultar la realidad del sistema que nos oprime y vendernos la quimera de una sociedad capitalista libre de machismo. La realidad es que cada pequeña reforma, cada ministerio, secretaría y presupuesto que se destina a la “lucha” contra la violencia machista no es más que una fachada. El Estado, por mucho que haga suyas las reivindicaciones feministas, nunca atacará el sistema de explotación del que se origina nuestra opresión, al contrario, con cada reforma trata de apuntalarlo, porque el Estado no es más que la expresión de los intereses de la burguesía. Las mujeres comunistas sabemos con certeza que el feminismo no busca más que perpetuar estas reivindicaciones reformistas y, por lo tanto, inútiles, alejando a la mujer obrera de la Revolución, único camino para alcanzar su emancipación.

El feminismo y la socialdemocracia se esfuerzan en negar desde las instituciones el verdadero origen de la explotación de la mujer. Sin embargo, desde las instituciones son incapaces de ocultar, mucho menos de darle explicación a la doble opresión que sufre la mujer, la machista y la de clase. Esta viene dada por la división del trabajo entre los sexos y el rol atribuido al hombre de sustentador de la familia. De esta forma, el hombre es entendido en la familia como una figura de autoridad y ostenta una posición privilegiada en la misma, siendo la mujer sumisa y dependiente, lo que genera una relación desigualitaria que llega a ser, en numerosas ocasiones, vejatoria y denigrante. Esta relación de opresión se ve reforzada por la construcción de relaciones monogámicas que contribuyen a perpetuar la opresión que ejerce el hombre sobre la mujer.

Sin embargo, en el sistema capitalista, cuya crisis profunda y constante no es más que un secreto a voces, la familia burguesa tal y como la conocemos no solo se encuentra en crisis, sino que está condenada a la desaparición. Las crisis cíclicas del sistema abocan a las mujeres a trabajos marginales en condiciones de sobreexplotación y miseria, al tiempo que se demuestra que en ningún Estado capitalista, por más “avanzado” o “democrático” que se diga, la mujer está libre de la esclavitud doméstica y, por ende, no está en igualdad de derechos con el hombre.

En este contexto, la situación de miseria de muchas familias, el paro, la falta total de perspectivas y salidas para su futuro generan situaciones de desesperación en las que muchos padres de familia se descargan a menudo en la mujer y los hijos[1]. Hoy día, el sistema capitalista en su fase imperialista depende del ejercicio de la violencia más extrema para sobrevivir. De ahí que esta forme parte fundamental de su superestructura ideológica, que toma la forma del fascismo, impregnando con esta ponzoña toda la sociedad. Por tanto, no es de extrañar que el número de casos de violencia de género y violencia infantil siga aumentando en pleno siglo XXI: no es más que el reflejo del sistema que rige la sociedad actual.

«Estas condiciones que degradan a los dos sexos, y en ellos a la humanidad, son la última consecuencia de nuestra elogiada civilización…; debemos agregar que esa total inversión de la condición de los sexos solamente puede provenir de una causa: que los sexos, desde el principio, han sido puestos falsamente frente a frente… La mujer puede ahora, como antes el hombre, cimentar su dominio, puesto que la mayoría de las veces da todo a la familia; de esto se sigue, necesariamente, que la comunidad de los miembros de la familia no es verdadera ni racional, porque un solo miembro de ella contribuye con la mayor parte. La familia de la moderna sociedad es disuelta, y en esta disolución se demuestra, justamente, que en el fondo no es el amor a la familia sino el interés privado, necesariamente conservado en la investida comunidad de bienes, el lazo que sostiene a la familia».[2]

En definitiva, la mujer trabajadora está sometida a una situación de explotación y opresión que demuestra que el feminismo, lleno de reformas y decepciones, nada tiene que hacer por su emancipación. Sólo orientando su lucha hacia la destrucción del sistema capitalista, la mujer y la humanidad alcanzarán su plena emancipación, una emancipación cuya conquista será fruto de la lucha de clases. Será pues la revolución socialista, con la eliminación de la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre, la que revolucionará todas las esferas de la vida permitiendo a las mujeres liberarse de sus cadenas.

La revolución socialista cortará de raíz toda opresión y desigualdad de la mujer, pero para ello es necesario que la clase trabajadora abandone las promesas de reformas y se organice aunando todas sus luchas en un único frente para derrocar al sistema capitalista que nos explota y nos oprime, el Frente Único del Pueblo, junto al Partido Comunista como la herramienta imprescindible para la toma revolucionaria del poder y la completa liberación del proletariado internacional, obreros y obreras, del yugo del imperialismo. Bajo nuestros hombros descansa el deber histórico de acabar con el capitalismo y erigir el mundo socialista, libre de opresión.

Como advirtió el camarada Lenin: «No puede haber revolución socialista si la inmensa mayoría de las mujeres trabajadoras no participan en gran medida en ella»[3].

 

¡POR LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Murcia, 4 de mayo de 2022

Comité Regional del PCOE en la Región de Murcia

 

[1] Jiménez, C. (1987). La mujer en el camino de su emancipación.

[2] Engels, F. (1845). La situación de la clase obrera en Inglaterra.

[3] Lenin, V. I. (1918). Discurso en el I Congreso de toda Rusia de obreras.




1 de mayo. El momento de los trabajadores, el momento de los comunistas

Tras más dos años desde el inicio de la pandemia la clase obrera vive sus peores momentos en décadas, golpeada por la inflación, el paro y la inestabilidad absoluta, ya son prácticamente imposibles bajo el capitalismo objetivos básicos y vitales como son la conformación de una familia, la obtención de un hogar donde vivir e incluso una alimentación apropiada.

La inflación de precios ya es estructural, es decir, que el alza de los precios se va a mantener en el tiempo, lo que no hace sino empobrecer al obrero día a día que debe sobrevivir con salarios que apenas suben el 1% anual mientras que el Índice de Precios al Consumo sube casi dos dígitos.

La precariedad laboral continúa imparable, a pesar de la Reforma Laboral de Yolanda Díaz -que no es más que una nueva traición a la clase obrera- con una mayor parte de empleos temporales y pocos empleos fijos y con muy bajos salarios que hacen imposible la vida para el obrero bajo el capitalismo hoy.

La juventud no encuentra un puesto de trabajo con el que poder hacer una vida propia mientras los precios de la Universidad no paran de subir (grados, posgrados…), los trabajadores en activo van de una empresa a otra buscando las condiciones mínimas con las que poder subsistir ellos y sus familias y los pensionistas ven como sus pensiones no suben lo suficiente y, además, estas peligran seriamente a corto plazo.

CCOO y UGT, como instrumentos del sistema que están a sueldo de este y trabajan por y para él, firman el empobrecimiento de los trabajadores, haciéndole el trabajo a la patronal, desvinculando las subidas salariales al IPC así como permitiendo la temporalidad y los bajos salarios en cada vez más sectores, haciendo imposible en la práctica la vida para los trabajadores y desmoralizando a la clase obrera, evitando así su organización en los centros de trabajo.

La corrupción no cesa y, de una forma miserable, los burgueses se han enriquecido todavía más con la pandemia. Ahí están imputados Alfonso Jiménez Palacios, director general del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA); Paloma Rosado, directora general de la Dirección General de Racionalización y Centralización de la Contratación y Patricia Lacruz, directora general de Cartera Común del Servicio Nacional de Salud y Farmacia por irregularidades en contratos de compra de material. También en Madrid han salido a la luz las millonarias comisiones que se han llevado Luis Medina Abascal y Alberto Luceño. El Estado y el Ayuntamiento de Madrid han sido cooperadores necesarios para el enriquecimiento de “intermediarios” que han estafado al pueblo trabajador que sostiene a un estado criminal con sus impuestos.

El movimiento obrero -espontáneo hasta el momento- sin embargo, a pesar de este panorama tan desolador, parece anestesiado y paralizado a todos los niveles, fruto del oportunismo. Este, encabezado por IU/Podemos, ha desactivado todo lo que ha podido el movimiento obrero con el objetivo de que no hubiesen movilizaciones durante el Gobierno de PSOE-IU/Podemos.

Mención aparte merece el “anarcosindicalismo” de CGT y CNT, intentando liquidar el Bloque Combativo en Madrid -y también en cualquier otro territorio-, que no es más que el reflejo de cómo los elementos al servicio del sistema utilizan todas sus armas para desactivar todo lo mínimamente revolucionario que haya en el panorama actual para mantener el capitalismo a toda costa.

Además, las posiciones de determinados partidos autodenominados comunistas, rebajando las posiciones revolucionarias hasta el reformismo más lamentable, abrazando el oportunismo en todas las asambleas en las que hay obreros conscientes, impiden la conformación de un “bloque revolucionario” dentro de estos espacios que abra brecha contra el reformismo y vaya engrosando poco a poco este bloque para intentar ir ganando fuerza en cada uno de estos espacios hasta ganar la mayoría.

La ideología burguesa, por su parte, cae a chorro día tras día en los medios de comunicación, que cada vez más demuestran ser los voceros del capital sin quedar rastro de independencia, veracidad, ni honradez periodística. Meros “perros” del capitalismo, censurando sin tapujos todo aquello que no siga la línea de los intereses de la burguesía.

La crisis del capitalismo es cada vez más palmaria, las potencias emergentes (China y Rusia) desean un nuevo reparto de un mundo ya repartido, lo que genera guerra y miseria para el proletariado mundial quien paga siempre las consecuencias del imperialismo.

Corresponde a los comunistas impulsar un sindicalismo de clase y combativo, en torno a los principios de la Federación Sindical Mundial, que una al proletariado en cada centro de trabajo, así como un Frente Único del Pueblo consciente y enfocado en acabar con el capitalismo para poder salir del atolladero en el que la burguesía nos ha metido, un callejón sin salida que solo el Socialismo puede resolver.

 

Camaradas, hoy más que nunca

¡Es el momento de los trabajadores!

¡Es el momento de los comunistas!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Las malas condiciones de los trabajadores del campo se cobran una nueva vida

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) no hemos cesado de denunciar las malas condiciones de los trabajadores del campo, destacando la de aquellos que son inmigrantes, pues son el eslabón más débil en el sistema de explotación capitalista.

Esta vez, se han cobrado la vida de un trabajador migrante de 27 años, llamado Mohamed, natural de Marruecos, en la localidad de Lepe (Huelva) a causa de un incendio producido en la chabola donde malvivía junto a otros cinco trabajadores. Una noticia que apenas ha trascendido en los medios de comunicación, pues la vida de los que conforman la clase obrera no interesa.

La situación de los trabajadores migrantes de Lepe ha sido denunciada incluso por un relator de la ONU, Philip Alston, en febrero del 2020 , cuando dijo “los inmigrantes con los que hablé en Lepe y en las afueras de Huelva viven en chabolas y no tienen ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado; viven en condiciones precarias, en las que en cualquier momento hay un incendio, se duchan al aire libre y algunos llevan más de cinco años allí, se deben mejorar esas condiciones. La industria de la fresa mueve más de 500 millones de euros y las grandes empresas deben preguntarse cómo esto sigue así y tomar medidas para mejorar esas condiciones.

Comprobamos que, pese a que hace más de dos años que se realizó esta denuncia, las condiciones no han mejorado en absoluto, sino que siguen igual que antes, hasta el punto de que ya se han cobrado una vida. Y pese a las altas ganancias del sector, los terratenientes y dueños de las empresas agrícolas seguirán sin mover un dedo, al igual que la Administración Pública, que beneficia con sus leyes a los explotadores en detrimento de los explotados. Ya la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía denunció la “flagrante dejación de funciones” de la Administración frente a este problema, instando a dar una solución definitiva para estos trabajadores.

 

Según una noticia que se hico eco de esta tragedia, alrededor de 2.000 inmigrantes trabajan en el campo en la localidad de Lepe, los cuales viven en chabolas, quedando estos expuestos a las inclemencias meteorológicas, quedando inservibles estas viviendas- si es que se pueden denominar así-y a incendios, habiendo producido estos la destrucción de 50 chabolas en octubre del 2021.

Observamos, pues, que estas denuncias quedan en saco roto, sean de organizaciones pro-DDHH o de la propia ONU, ya que la Administración Pública, como en todo estado capitalista, está al servicio de los explotadores, a los cuales lo único que les preocupa de los trabajadores que tienen bajo su mando es la plusvalía que extraen de ellos a través de su trabajo.

A la clase trabajadora sólo le queda la propia organización en el Frente Único del Pueblo (FUP) que una todas las luchas sociales (campesinas, obreras, estudiantiles, jubilados, etc) que destruya la dictadura del capital en la que estamos envueltos, en pos de la construcción del socialismo. Así mismo, el PCOE defiende una Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista, fuera de la Unión Europea, pues es evidente que bajo el actual sistema de explotación no vamos a lograr el fin de nuestros males.

Por otro lado, mandamos nuestras condolencias a los familiares y amigos de nuestro hermano de clase fallecido en el incendio.

 

¡POR LA REFORMA AGRARIA!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Córdoba, 26 de abril de 2022

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E) EN ANDALUCÍA




La corrupción campa a sus anchas en Madrid

A estas alturas a nadie le sorprenden los casos de corrupción en la comunidad de Madrid, siempre son orden del día pues son tantos los casos que parece que surgen del suelo; cualquiera pensaría que es un problema estrictamente político y que quizás podría solucionarse dentro de las mismas instituciones, pero nada más lejos de la realidad, pues la corrupción surge del capitalismo como los hongos surgen del suelo, no es más que uno de los síntomas de la enfermedad que hoy sufre la humanidad: el capitalismo en su fase más avanzada.

 

El pasado 7 de Abril se escribió una página más de corrupción en la comunidad de Madrid, el juzgado de instrucción núm. 47 admitió a trámite una querella de la fiscalía anti-corrupción, donde se acusan a dos empresarios (Luis Medina Abascal y Alberto Luceño) de cobrar más de 6 millones de euros en comisiones tras vender material sanitario a la comunidad de Madrid en Marzo de 2020, material que el ayuntamiento pagó por casi 12 millones de euros. Vemos aquí, de forma cristalina, como para la burguesía el pueblo no es más que un conjunto de fichas con las que poder apostar; a la burguesía y al estado español les importa bien poco apostar la vida de los obreros si con ello pueden sacar beneficio.

 

El Ayuntamiento de Madrid compró de forma consciente productos sanitarios deficientes que sabía que eran una estafa, pues tanto la calidad como el precio eran una broma de mal gusto. Sin embargo, el pueblo madrileño tuvo que escuchar al Alcalde Martinez-Almeida decir en mayo de 2021 “seremos fascistas pero sabemos Gobernar”. De lo primero no cabe la menor duda, pero respecto de la segunda parte de esa frase es absolutamente falsa, pues lo único que saben hacer es robar al pueblo madrileño, pero no Gobernar, como ha dejado claro este nuevo escándalo de corrupción.

 

Esto no es más que una prueba minúscula, pero prueba al fin de al cabo, de que este sistema, el capitalismo, solo puede garantizarnos la miseria y la muerte; este sistema está caduco, y la única forma que tenemos los obreros de garantizarnos una vida digna y plena, no es otra que rompiendo con este sistema inhumano y construyendo el nuestro, el socialismo como etapa prematura del comunismo, y para esto es una necesidad imperiosa la unidad de todos los elementos más avanzados de nuestra clase, esto es, la unidad de los comunistas, así como la congregación de todas las luchas en una sola lucha contra el capitalismo, unificando así las todas luchas en el FUP (Frente único del pueblo) y guiándolo hacia una solo dirección, clara y exacta, que no es otra que la construcción del socialismo tras el derrocamiento del capitalismo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Las instituciones cordobesas y el conflicto en Ucrania

Cuando el pasado 24 de febrero el conflicto entre Rusia y Ucrania entró en una nueva fase (pues no hay que obviar que el conflicto existe desde hace ocho años y que los bombardeos ucranianos contra la región del Donbass no cesan desde 2014), las diferentes instituciones del Estado español se alinearon de manera incondicional con los intereses de la OTAN en la región. Las instituciones cordobesas (políticas, educativas, etc) no han sido ajenas a todo ello.

La fachada del ayuntamiento de Córdoba, gobernada por el PP, extendió una pancarta con los colores de la bandera nacional de Ucrania en la que se podía leer “Córdoba con el pueblo de Ucrania, Stop War”. No deja de ser curioso este llamado a la paz viniendo del partido que, cuando gobernaba el presidente Aznar, condujo al Estado español a la guerra imperialista contra Irak, o el mismo partido que nunca ha condenado la dictadura de Franco, régimen fascista impuesto a sangre y fuego a través de una guerra civil. Obviamente no se trata de un auténtico llamado a la paz, sino a fortalecer aún más a uno de los bandos en este conflicto, es decir, al régimen ucraniano de Zelenski. En este sentido, nada tienen que reprochar al gobierno central, autodenominado como “el más progresista de la Historia”, que siguiendo los dictados del imperialismo otanista, ha decidido armar al régimen ucraniano, haciendo también falsos llamados a la paz.

Un régimen abiertamente fascista, que ilegalizó a las organizaciones comunistas en 2015 y recientemente a once partidos políticos de la oposición (la mayoría de izquierdas), que cerró dos televisiones, que tiene grupos paramilitares neonazis a sus órdenes y que no ha cesado de promover el odio hacia los rusófonos, todo ello con el beneplácito de la Unión Europea (UE). Pese a todo, en su discurso en el Congreso de los Diputados, el presidente Zelenski tuvo el cinismo de comparar la situación que vive el pueblo ucraniano con la de Gernika durante la Guerra Civil Española, un crimen de guerra perpetrado por la Legión Cóndor, es decir, soldados alemanes que envió Hitler para apoyar la causa fascista en España. Palabras que fueron aplaudidas por Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del gobierno y militante de UP/PCE, llegando a agradecer a Zelenski “su gesto con la memoria democrática de nuestro pueblo”.

Debió perder esa misma “memoria democrática” cuando días después el mismo Zelenski habló en el Parlamento Griego y concedió la palabra a un neonazi del Batallón Azov, organización que fue declarada como terrorista por el Congreso de EEUU en 2019. ¿De qué sirve recordar el bombardeo de Gernika u otros crímenes perpetrados por el nazismo como el Holocausto si se ignoran los de los nazis de la actualidad? Una respuesta que sólo obtendremos conociendo el carácter oportunista de organizaciones como Unidas Podemos.

Volviendo a Córdoba, supimos a través del diario digital Cordópolis (medio que no ha dejado de blanquear la represión del Estado español, como ya denunciamos en 2017 durante el Procés), que la concentración convocada por “Córdoba por la Paz” tuvo la presencia de un par de ucranianos (se les llama “portavoces de la comunidad ucraniana”, aunque Cordópolis no nos dice quién los nombró como tales) que criticaron que a estos eventos fueran personas portando banderas comunistas y criticando a la OTAN, lo que es una señal a tener en cuenta sobre los verdaderos propósitos de estos actos (supuestamente) por la Paz.

Declaraciones de estos supuestos “portavoces” (se pueden leer en el mismo artículo de Cordópolis), nos indican abiertamente sus posturas reaccionarias pro-OTAN y anticomunistas: “Ucrania no sólo no va contra la OTAN, sino que ha solicitado entrar en la OTAN”, y tras recordar que en Ucrania las organizaciones comunistas están ilegalizadas desde el 2015 (cosa que les parece bien, según se refleja en el diario), “no queremos ningún tipo de comunismo, ni de nuestro país ni occidental” (…) “los comunistas rusos han hecho mucho trabajo para que ahora caigan bombas en nuestras casas”.

No es de extrañar que, lejos de interesarse por las intenciones de los convocantes, que ni se mencionan (“¿para qué?”, dirán los empresarios dueños de este medio reaccionario), Cordópolis y otros medios locales no paran de dar voz a cualquier fascista como estos ucranianos, como ya denunciamos en su momento cuando el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y el Frente Único del Pueblo (FUP), entre otros, participamos en una concentración en 2019 en apoyo al gobierno venezolano. Así podemos comprobar el carácter abiertamente fascista de estos medios de comunicación, por mucho que vayan de abanderados del progresismo y de la libertad de expresión y de prensa, como es el caso de Cordópolis, entre otros.

Otra de las instituciones que se han hecho eco del conflicto de Ucrania es la Universidad de Córdoba (UCO), cuyo rector, José Carlos Gómez Villamandos, en un primer momento, propuso romper relaciones académicas con profesores cubanos e iraníes que no expresaran su rechazo a la invasión rusa de Ucrania. Finalmente, se anunció que las relaciones académicas con profesores cubanos e iraníes se mantendrían, pero que “se cortará totalmente las relaciones institucionales, intercambio de profesorado o estudiantes” con Rusia y Bielorrusia, una postura semejante a la que tuvo posteriormente la Universidad de Valencia. Recordemos que no estamos hablando de políticos ni de militares, sino de profesores y estudiantes. Una auténtica caza de brujas que contribuye al incremento de la rusofobia en el mundo académico.

No hay que obviar el acto que el Ayuntamiento de Córdoba tuvo el pasado 8 de abril con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, al que asistió también Juan Manuel Moreno, Presidente de la Junta de Andalucía. No deja de ser una incongruencia que se denuncie el racismo sistemático que ha vivido un pueblo históricamente al mismo tiempo que se defiende a un régimen que persigue minorías étnicas, entre ellas los gitanos. No hemos dejado de ver imágenes, sobre todo de mujeres y niñas, a las que se les han atado a un poste y pintado la cara de verde para humillarlas a causa de su origen gitano. Y ya no exclusivamente el antigitanismo del régimen ucraniano, sino también el húngaro, donde el fascista Viktor Orbán ha llevado a cabo políticas contra las comunidades gitanas. Recordemos de nuevo que en el Ayuntamiento y en la Junta de Andalucía gobierna el PP, que hasta hace poco tenía como líder al también fascista Pablo Casado, que ha hecho varias declaraciones alabando a Viktor Orbán.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) hemos denunciado la actual guerra como un choque inter-imperialista, de la cual la clase obrera no puede esperar nada positivo para sí, por lo que el lema que el movimiento comunista lanzó en 1914 tras el estallido de la Gran Guerra, de “Paz entre pueblos, guerra entre clases” tiene una gran vigencia en nuestros días. Apoyamos a la clase obrera rusa y a su homóloga ucraniana, en las cuales confiamos para el fin de sus respectivos opresores nacionales.

Pensamos que esa “paz” en abstracto tan cacareada por fascistas y oportunistas no deja de ser un llamado a apoyar a un bando en este conflicto, no a una verdadera paz. Por ello, exigimos que no se envíen armas al régimen de Ucrania.

Denunciamos la campaña sistemática de rusofobia contra la población y cultura rusa, al mismo tiempo que criticamos el silencio respecto a los elementos reaccionarios que reprimen y asesinan a ucranianos inocentes. En especial, señalamos a los medios de comunicación que promueven los discursos de odio, en la línea de los intereses imperialistas. Tachamos de hipócrita al Ayuntamiento de Córdoba que dice apoyar a las comunidades gitanas al mismo tiempo que apoyan a gobiernos abiertamente antigitanos como el ucraniano y el húngaro.

Es necesario unir todas las luchas existentes en un solo frente común, el Frente Único del Pueblo, pues todas tienen su base en el sistema capitalista. Para una paz definitiva es inevitable acabar con el capitalismo y comenzar la construcción del socialismo.

 

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Secretaría Política de PCOE en Córdoba