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¡Libertad para Georges Abdallah y para todos los presos políticos!

Desde el año 1984 se encuentra en la prisión de Lannemezan (Francia) el revolucionario libanés Georges Ibrahim Abdallah, acusado de terrorismo a través de un montaje instrumentalizado por el imperialismo francés, si bien sabemos que esta detención se debe a motivaciones políticas por su militancia en el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), organización marxista-leninista que combate a nivel internacional el imperialismo y terrorismo sionista contra el pueblo palestino, así como por su papel en la fundación de las Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas (FARL). Pese a que Georges Ibrahim Abdallah puede desde 1999 solicitar la libertad condicional tras cumplir sus primeros quince años de prisión, el Estado francés le niega ese derecho (incumpliendo su propia legalidad), ya que este se mantiene firme en sus convicciones revolucionarias y no se arrepiente de su militancia comunista. Así mismo, cuando el sistema judicial francés autorizó su liberación a través de un decreto de expulsión para ser deportado a su país natal (Líbano), esto fue impedido por presiones estadounidenses e israelíes.

 

Los diferentes gobiernos que se han sucedido en Francia, desde la socialdemocracia a la derecha, posicionados abiertamente con el imperialismo israelí, han rechazado liberarlo. Si bien el pretexto original de su detención fue el de portar documentación falsa (un pasaporte argelino), los cargos aumentaron tras su detención, acusándole de haber matado a un agente del Mossad y a un militar estadounidense en París. El gobierno argelino intercedió por él y Francia negoció su canje a cambio de un prisionero mantenido como rehén en Argelia. Este prisionero sería liberado por Argelia, pero Abdallah no, lo cual nos confirma que las promesas de los imperialistas sólo comprometen a quienes creen en ellas.

 

De esta manera, el Estado francés sigue manteniendo secuestrado a Georges Ibrahim Abdallah tras 37 años, siendo considerado este uno de los presos políticos más antiguos en Europa. Desde septiembre del 2020 se realizan campañas por su liberación tanto en Francia como en otros países, como es el caso del Estado español, donde el pasado 31 de octubre hubo una manifestación en el centro de Madrid exigiendo no sólo su liberación, sino la de la totalidad de los presos políticos palestinos.

 

 

Georges Ibrahim Abdallah forma parte de la tradición internacionalista propia de los comunistas, combatiendo por la libertad de Palestina siendo él libanés, al igual que Che Guevara, siendo argentino, combatió a la tiranía en diferentes naciones, sea en la Cuba de Batista, en el Congo contra los asesinos del líder progresista Patrice Lumumba o finalmente en la Bolivia del dictador René Barrientos. El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), al cual perteneció Abdallah antes de integrarse en las Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas (FARL), también practica este internacionalismo con los pueblos oprimidos. Como ya hablamos en otro artículo, a diferencia de Al-Fatah de Arafat (que lo mismo buscaba aliados entre países socialistas o progresistas que con naciones reaccionarias como Arabia Saudí), el FPLP tenía a sus principales aliados entre los países socialistas o identificados con el llamado “socialismo árabe”. Mientras que la burguesía palestina del gobierno títere de Cisjordania apoyó al régimen marroquí en su ocupación del Sáhara Occidental y su represión contra el pueblo saharaui, el FPLP manifestó la continuidad de su apoyo internacionalista al Frente Polisario. Además, debido a su carácter laico, muchos palestinos y árabes procedentes de familias cristianas (como es el caso de Abdallah, de familia cristiana-maronita libanesa), apuestan por esta organización en lugar de otras identificadas con el islamismo político, caso de Hamás o Yihad Islámica.

 

Recordemos, además, que Abdallah no es el único preso político en Francia por su defensa de la causa palestina, como es el caso del venezolano Ilich Ramírez, que fue secuestrado por los servicios secretos franceses violando toda la legalidad internacional cuando se encontraba refugiado en Sudán en 1994. Desde la República Bolivariana de Venezuela llevan años exigiendo a Francia su liberación, campaña liderada por las Juventudes Comunistas del PCV. Pese a cuestiones que se le podrían criticar en lo práctico, así como algunas de sus desviaciones ideológicas, no cabe duda de que su mantenimiento en prisión se debe a cuestiones políticas contrarias al sionismo.

 

Dejando a un lado a Francia, no podemos olvidar el hacer mención al caso de la española Juana Ruiz Sánchez, de 62 años, trabajadora humanitaria de los Comités de Trabajos para la Salud, detenida en Israel desde abril de este mismo año acusada de cinco cargos, entre los que se encuentra el pertenecer supuestamente a una organización que destinaba fondos internacionales al FPLP, considerado terrorista tanto por Israel como por la Unión Europea. En agosto compareció ante un tribunal militar israelí portando grilletes y sin un intérprete que le tradujera al español lo que allí se decía. Todo esto, ante el silencio cómplice del autodenominado “gobierno más progresista de la Historia”, que en ningún momento ha salido en defensa de Juana Ruiz. Esto no nos debe de extrañar, pues el PSOE, partido que lidera el actual gobierno, reconoció el 17 de enero de 1986 al Estado de Israel, estando en la presidencia Felipe González. De igual modo, el presidente Zapatero, justificó la venta de armas españolas a Israel por ser una cantidad “insignificante”.

 

De esta manera vemos que tanto Francia como España, independientemente de qué partido gobierne, están alineadas con los intereses imperialistas de EEUU y de Israel, su punta de lanza en la región de Oriente Medio contra los pueblos árabes, sea el palestino, el libanés, el sirio, etc. La obligación de todo revolucionario es defender la liberación de todos los presos políticos que combaten las injusticias, no obstante, conviene recordar algunas de las palabras del camarada Georges Ibrahim Abdallah:

 

“No basta con que el Estado del Líbano <<exija>> o más bien <<pida>> mi liberación, también es necesario que el equilibrio de poder realmente existente pueda hacer entender a los representantes del imperialismo francés que mi encarcelamiento está empezando a pesar más que las posibles amenazas inherentes a mi liberación. Sólo en este caso la orden de mi expulsión al Líbano ya no encontrará oposición. Por eso, queridos amigos y camaradas, la solidaridad más apropiada que se puede llevar a cualquier protagonista revolucionario encarcelado es la que se desarrolla cada vez más en el campo de la lucha contra el sistema de explotación y dominación.”

 

¡LIBERTAD PARA GEORGES I. ABDALLAH!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

¡POR PALESTINA LIBRE!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Ka Oris: La llama de la Revolución no se extinguirá

El pasado 29 de octubre, uno de los líderes del Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), el camarada Jorge Madlos – también conocido como Ka Oris – fue asesinado a los 74 años junto a su asistente médico, Eighfel Dela Peña – conocido como Ka Pika –, cuando fueron emboscados por las tropas gubernamentales de Rodrigo Duterte en Bukidnon cuando se dirigían en busca de tratamiento médico y estando ambos completamente desarmados.

Analizando la situación, las Fuerzas Armadas de Filipinas podrían haberlos arrestado fácilmente, pero el asesinato de Jorge Madlos y de quien le acompañara estaba ordenado directamente por Rodrigo Duterte, pues cree inocentemente que asesinando a ciertos dirigentes acabará con la llama de la revolución en Filipinas. Este acto criminal no es una demostración de fuerza del Estado filipino, sino de todo lo contrario, este complot es un acto tan cobarde que rebela la enorme debilidad y el miedo que tienen las élites filipinas al movimiento comunista revolucionario. Por ello, no tardaron en poner en marcha sus medios de manipulación para propagar que habían asesinado a Ka Oris y Ka Pika en un encuentro armado.

Jorge Madlos ha dejado tras de sí un legado de lucha enorme al pueblo de Filipinas, con más de cincuenta años al servicio de la revolución. Murió como un héroe, asesinado por un grupo de fascistas al servicio de la criminal burguesía filipina, a causa de su lucha insobornable por la liberación nacional y social de los trabajadores y campesinos de Filipinas.

Tras lo sucedido es evidente que el movimiento revolucionario de Filipinas ha perdido a un cuadro importante en la lucha contra el Estado fascista filipino. Sin embargo, el fascista de Rodrigo Duterte y sus adláteres no tienen nada que celebrar, en tanto que la sangre de los camaradas caídos regará las semillas que supondrán el florecimiento de generaciones futuras que continuarán con el legado de la revolución, en este caso, a través de la guerra popular prolongada. La revolución continuará porque es justa.

La guerra de todos los pueblos oprimidos por el yugo del imperialismo y la lucha de clases entre el trabajo y capital no cesan tras la muerte de un camarada, pues ahora su lucha incansable será siempre un referente para la guerra del pueblo filipino, así como para el resto de los trabajadores del mundo que ansían derrocar al capitalismo de manera revolucionaria. El ejemplo del camarada Ka Oris sirve para iluminar el camino a las generaciones futuras que ven como la lucha para romper las cadenas de la explotación y la opresión, por la emancipación de la humanidad, está ligada inevitablemente al derrocamiento revolucionario de la burguesía capitalista y de su Estado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad internacionalista al Partido Comunista de Filipinas y al Nuevo Ejército del Pueblo (NPA), así como a los familiares y amigos del camarada Jorge Madlos, como también a los familiares y amigos de Eighfel Dela Peña.

 

¡QUE VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO FILIPINO!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

 

Madrid, 2 de noviembre de 2021

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Revolución

A continuación reproducimos un artículo de los camaradas del Partido Guatemalteco del Trabajo :

 

Para la crítica científica.

 

No aportarán luz quienes buscan la paz en medio de las tinieblas.

Constancio Vigil, 1915

 

Revoluciones han existido en diferentes etapas del progreso de la humanidad y de sus relaciones sociales hasta el día de hoy, cabe decir que todas tienen sus características propias. Las revoluciones burguesas han sido de carácter transformador, porque han dejado atrás la Edad Media, han trascendido políticamente a otro estadio, se han gestado tomando en cuenta la base material de miseria insoportable en la que se hallaba la mayoría del pueblo y las clases oprimidas. Sin embargo, cuando se trata de un suceso que se ha agotado en la toma del poder político por la clase burguesa, esta clase, anteriormente revolucionaria, se convierte en conservadora y pretende crear una nueva versión de la historia en la que a la clase trabajadora le es vetada la oportunidad de trabajar en la gran tarea de continuar la transformación de la sociedad y superar las condiciones de explotación y de pobreza en la que se debaten a diario millones de obreros en el mundo.

 

El gran éxito del capital es que hoy día ya no se puede hablar del proletariado como se trataba hace más de ciento cincuenta años, porque esta clase, la nuestra, aunque vivía en pobreza material, era aún, en cierto grado, una condición que les permitía ser dignos y conscientes de las ataduras impuestas por el capital y que les empujaba cada vez más a luchar por la emancipación de, por y con la clase. En el siglo XIX tenía una importancia muy clara para el proletariado asumirse comunista, porque era el fantasma que aterraba a los burgueses y era, en consecuencia, una aversión a la vez que deseo de esta sociedad capitalista moderna y su poder establecido. Pero, pronto hubo una división que fue madurando hasta entrado el siglo XX que hizo a una parte del proletariado aceptar lo radical del programa político del comunismo y estos son los revolucionarios; aunque también existió otra parte que, al percatarse de esa radicalidad que implicaba la negación de este sistema que niega la dignidad de la clase trabajadora por medios incluso violentos, se empeñó en rechazar la radicalidad para sustituirla por un realismo político que propone transformar gradualmente el sistema, confiando en la soberanía de las instituciones estatales del capitalismo, así surgieron los reformistas.

 

Si en el siglo XX empezaron a notarse esas escisiones, en la actualidad, en pleno siglo XXI, ya se observan características muy marcadas, aunque poco conocidas, debido a que la mayoría de las luchas que se ejercen cotidianamente en contra del capital tienen como base la fragmentación por identidades colectivas lejanas a la clase, que promueven un eclecticismo interclasista alrededor de las identidades, ya sea de género o étnico o un largo etcétera, que no les permite actuar en unidad contra el capital, mucho menos ser sinceros en cuanto a sus aspiraciones, porque siempre guardan sus reservas en cuanto a la revolución socialista. Por lo tanto, no se les lee, ni se les escucha proclamar la verdad de su lucha, sin entrar en ambigüedades.

 

La Guatemala de ahora se encuentra dividida entre los dueños de los medios de producción y una inmensidad de seres miserables que no son capaces y a los que es imposible llamar proletarios, debido a que la lucha no ha sido solamente por la propiedad privada de los mismos, sino que ha logrado el capital enajenar la conciencia de clase y dispersar la resistencia en pequeñas, microrresistencias, desentendidas unas de otras y todas ellas también de la clase explotada. Es decir que la lucha se convierte en una incapacidad de comprensión en la que todas las personas hablan un idioma diferente, como ocurrió en Babel, según dice la narración bíblica.

 

Ya no existe una clase que pueda convertirse en ese fantasma que ejerza un eficaz hostigamiento a los capitalistas, porque la resistencia de las clases se ha metamorfoseado en otras expresiones que no llegan a ser resistencia y que vagan dispersas, luchando de forma quijotesca contra molinos de viento, sin reconocer, aunque se les explique y se les enseñe de forma solidaria y con toda la modestia que nos caracteriza, a nuestro verdadero enemigo de facto.

 

Nuestra propuesta ante la aparente imposibilidad de formar un sujeto revolucionario y transformador es la de crear, con la máxima urgencia de la necesidad de la revolución guatemalteca contemporánea –una revolución que, dicho sea de paso, llevará en sí el legado de la Comuna de París, de la Revolución mexicana, de la Revolución proletaria de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y de la Revolución de Octubre de 1944–, los Comités de Autodefensa a todo lo largo y ancho del país. Es en ellos donde se empezará a crear un verdadero contrapoder que vuelva a sintetizar a los explotados y excluidos en una misma conciencia de clase que determinará, con base en la camaradería y el estudio científico, el futuro de la sociedad a la que aspira nuestra revolución y que la rige un carácter filosófico y práctico socialista, que lograremos en el mejor de los casos por la vía pacífica y, si no queda otra alternativa a la catástrofe, con el uso de medios violentos, para los que también debemos prepararnos.

 

Las condiciones objetivas están determinadas, es trabajo entonces de nuestras estructuras y de los comités que se vayan sumando, aportar nuestra fuerza creadora para elevar el nivel filosófico, político y científico de nuestra clase, para que con ella podamos encontrar la conciencia verdadera que nos impulse a transformar esta realidad atroz.

 

Nuestra es la verdad y es total porque se encuentra en la transparencia de nuestras aspiraciones clasistas, ya que nuestra consigna es y será siempre: por Guatemala, la revolución y el socialismo.

 

Miguel Tintero. Partido Guatemalteco del Trabajo




Saludo al 22º Congreso Nacional del Partido Popular Socialista de México

«Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo» – Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

 

Estimados camaradas:

Desde el Partido Comunista Obrero Español os enviamos una fraternal felicitación por el vigésimo segundo Congreso de vuestra organización y por la celebración del sexagésimo primer aniversario de la transformación del Partido Popular en Partido Popular Socialista.

La crisis general del capitalismo a nivel mundial nos constata a los comunistas que el imperialismo está totalmente quebrado. Sin duda, el momento actual cumple las condiciones que Marx anunciaba para la desaparición del sistema de producción capitalista, mostrándose esto tanto en la contradicción expresada en la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, así como el hecho objetivo de que el desarrollo de las fuerzas productivas – la automatización de la producción – ya no se corresponde con la sociedad capitalista. La crisis insalvable del sistema de explotación del hombre por el hombre, y de los pueblos del mundo por las potencias imperialistas, abre ante el proletariado mundial un horizonte de liberación, revolución y socialismo. Nos encontramos, camaradas, en la época de la revolución social.

Entre México y el Estado español, así como con todos los pueblos del mundo que luchan por vencer la violencia imperialista, la subyugación nacional y la tendencia política a la reacción y al fascismo existen intereses comunes. Es imprescindible, por tanto, el desarrollo de un Movimiento Comunista Internacional nuevo, depurado de prácticas que sean contrarias al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, desplegando fructíferos lazos de solidaridad y amistad obrera internacional, donde los Partidos Comunistas sean el ariete en la emancipación del proletariado contra el imperialismo y todos aquellos que atentan contra la soberanía, integridad y libertad de nuestros pueblos.

El Partido Popular Socialista de México ha surgido de las entrañas del pueblo mexicano, recogiendo la herencia revolucionaria por la independencia nacional, política y económica para alcanzar la sociedad comunista. La lucha que se abre ante nosotros no es sencilla, pues la burguesía y los monopolios, conocedores de la caducidad de su sistema de explotación, no dudarán ni por un segundo en desplegar el terror y la violencia más encarnizada contra quienes osen no postrarse ante su dominación.

Somos conocedores de que también estáis desarrollando un proceso de Unidad Comunista en el Estado mexicano, al igual que nosotros en el Estado español, por lo que no podemos sino aplaudir este maravilloso y necesario avance para la clase trabajadora a nivel internacional, pues la unión de la vanguardia es una condición imprescindible para la unión de la clase obrera en términos clasistas. Sabemos de primera mano que el Partido Popular Socialista de México y los Jóvenes por el Socialismo lucharán sin descanso por la unidad, independencia y elevación de la conciencia del movimiento obrero mexicano, por llevar el socialismo científico a las amplias masas proletarias y para construir un frente amplio que luche por la democracia obrera, la dictadura del proletariado, y el desarrollo del antiimperialismo hasta que se logre la liberación definitiva de la humanidad.

Desde el Estado español, no podemos sino mandarles un saludo revolucionario a los camaradas mexicanos, que han sido históricamente hermanos del P.C.O.E. ya desde los tiempos del camarada Enrique Líster.

 

¡JUNTOS HAREMOS HISTORIA!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 17 de octubre de 2021

Bernardo Baños González

Secretario de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Fascismo y democracia: Violencia, poder y reacción política en la era de los monopolios

Sobre la democracia

 

Hoy día, cuando el militante comunista se para a estudiar el ámbito universitario y académico encontrará una enorme aversión ante la afirmación de que no vivimos en una democracia, mientras que, por otro lado, fuera de esa burbuja intelectual no son pocos los que sí aceptan tal afirmación. El proletariado, el desposeído, es víctima de sus propias carencias materiales a la hora de comprender que al final, independientemente del voto, el Gobierno y el Estado de los capitalistas terminan por implantar las mismas políticas económicas que atentan directamente contra la vida misma del trabajador, y las elecciones son consecuentemente entendidas como un mero cambio de amo.

La política parlamentaria ha ido aumentando en descrédito y atravesado sucesivas crisis de legitimidad ligadas a las recientes crisis capitalistas. Ante esto, las alas izquierda y derecha del capital pugnan por la esencia de la democracia; entre quienes preconizan una democracia representativa al estilo nórdico que idealiza la Unión Europea de los monopolios – principalmente Alemania, donde parece que ya no existe el fascismo pese a que AfD obtuviera 83 escaños en las pasadas elecciones federales o que alguien que sea comunista no puede ser profesor ni funcionario – y quienes entienden el papel ejecutivo como el conformismo del gobierno vertical ante el poder que ejercen directamente las élites económicas, la burguesía y sus monopolios, sobre el resto de la sociedad. Se pretende hablar de distintas formas de democracia, cuando los comunistas bien sabemos que la democracia burguesa no es más que una de las posibles formas de gobierno que revisten los Estados burgueses como herramienta fundamental de opresión de la minoría explotadora sobre la mayoría explotada, por tanto, esa democracia representativa que defiende a ultranza el ala izquierda del capital no podrá ser nunca el remedio contra las desigualdades, en tanto que en realidad es el propio sistema capitalista lo que las engendra. Debemos, por tanto, contraponer las formas verticales de poder centradas en la propiedad privada de los medios de producción a formas auténticamente democráticas de poder a través de la dictadura del proletariado.

Aquí es donde resulta imprescindible el papel del militante comunista, del cuadro de vanguardia, del dirigente por la revolución, a la hora de hacer ver al pueblo trabajador que los recurrentes sesgos de información respecto a lo que evoca el término democracia en nuestra mente precisa de una reestructuración, para la formación de contramarcos de significado que modifiquen los antiguos esquemas de pensamiento para los cuales la democracia sólo existe en el capitalismo. Un pensamiento que vierte la burguesía de manera diaria para que su visión del mundo sea una visión global, ajena a los intereses de clase de la mayoría de la sociedad, donde se busca mantener las relaciones de poder existentes y se emplean todas las técnicas de marketing conocidas para crear una conexión entre las masas y los políticos, y donde se busca generar también una conexión emocional entre el público y las grandes empresas, interconectando la iniciativa privada con la democracia.

Debemos desplegar una propaganda que luche contra esa idea común que se instala en el imaginario colectivo: la idea de que ya vivimos en democracia y, por ende, en la mejor forma de gobierno posible, por lo que poco o nada se puede hacer para mejorar la situación actual salvo esperar a que nuevos representantes políticos parcheen con reformas las desigualdades actuales. La importancia de la lucha ideológica en este aspecto radica en que la crítica constante hacia el régimen actual, contra la idea misma de democracia, representa un ataque directo a la línea de flotación de los Estados capitalistas, que no son otra cosa que el instrumento de coerción de las clases dominantes para mantener mediante la violencia y la coacción a las clases dominadas, el brazo ejecutor de las oligarquías y monopolios que detentan el poder. Y por su parte, los partidos políticos del Capital no son más que una especie de divertimento de la contemporaneidad en la que las élites hacen creer que se altera el poder del Estado, al tiempo que emplean la violencia para controlar cualquier elemento revolucionario.

El contexto actual

A la hora de hablar de fascismo en Europa, que es la ideología imperante en los Estados, hay una triada reaccionaria que destaca sobre el resto de los Estados: Alemania, Italia y el Estado español.

En el caso alemán, como ya hemos mencionado anteriormente, Alternativa por Alemania (AfD) consiguió casi 5 millones de votos y 83 escaños en las elecciones federales del pasado 26 de septiembre. Ello, sumado a la más que posible coalición semáforo integrada por el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y los liberales, augura que el fascismo ganará poder electoral e influencia entre las amplias masas proletarias con el recrudecimiento de la actual crisis capitalista, las nuevas crisis migratorias y las desigualdades crecientes entre el Norte y el Sur de la Unión Europea.

Por su parte, en Italia tenemos dos recientes ejemplos del fascismo rampante que atraviesa al país. Por un lado, Rachele Mussolini, la nieta del conocido dictador e imagen destacada del partido fascista Hermanos de Italia, fue la más votada en las elecciones municipales en Roma. Por otro lado, está el ataque fascista a la sede nacional de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), tras el cual se arrestó a Roberto Fiore y Giuliano Castellino, dos cabecillas de Fuerza Nueva, otro partido abiertamente fascista.

Finalmente, Santiago Abascal empleó durante un acto del partido fascista Vox el término de «imperio solar hispánico» para referirse a la monarquía de los Reyes Católicos y con una mirada claramente puesta en el 12 de octubre y en su lucha particular contra el «indigenismo» y la «leyenda negra». Al menos siempre podrá contar con el apoyo de sus compañeros de la Fundación Gustavo Bueno en esta empresa. Las palabras empleadas por Abascal no fueren aleatorias, puesto que dicho término fue acuñado por Ramiro Ledesma Ramos, una de las figuras clave del fascismo español y que es, sin duda alguna, una referencia para Vox en tanto que no es la primera vez que se le cita. Ya en 2019 se recurrió a una cita del fundador de la JONS cuando, en pleno debate electoral, Abascal mencionó que «para los españoles España es su patrimonio, y solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria».

La reacción política

Como ya advirtió el camarada Lenin: «políticamente el imperialismo tiende, en general a la violencia y la reacción». En el momento actual, el imperialismo se encuentra en una absoluta bancarrota política, social y económica, con un desarrollo de las fuerzas productivas que choca con las relaciones de producción del capitalismo monopolista, convirtiéndose el propio capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas. La humanidad no tiene otra salida que no sea acabar con el capitalismo monopolista – y a la superestructura que genera – e imponer de manera revolucionaria el modo de producción socialista.

La acción represiva que llevan a cabo los Estados burgueses demuestra que la burguesía, a nivel internacional, no puede ya soportar, ni siquiera, el programa de la socialdemocracia clásica, y eso que la socialdemocracia cuando ha alcanzado el gobierno no ha dudado abrazar la reacción. El mensaje que debemos extraer los comunistas es claro: al igual que el capitalismo está muriendo, la democracia burguesa murió hace mucho tiempo con el desarrollo del capitalismo en su fase monopolista.

La burguesía, en su accionar político, ha demostrado que comprende a la perfección el materialismo histórico. Sin duda, lo domina mucho mejor que aquellos que desde las supuestas filas revolucionarias del marxismo-leninismo únicamente lo usan para nombrarlo en vano. La burguesía ha aprendido de la historia y busca por métodos sutiles asentar la sociedad contemporánea en parámetros fascistas. En tiempos pasados, la línea divisoria entre democracia burguesa y fascismo se manifestaba en un horizonte visible y tangible. Hoy día, los autodenominados demócratas, así como aquellos que se califican como abiertamente fascistas son lo mismo.

El fascismo es una forma de cómo se concretiza la reacción política de la burguesía bajo unas condiciones históricas determinadas; cuando la libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron y fueron enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo que con su desarrollo conllevó una transformación de la superestructura. La tendencia política a la violencia y a la reacción que se inicia en el periodo de Crisis General del Capitalismo es el reflejo del cambio en la base económica que conlleva el paso al monopolio que trae consigo, forzosamente, una transformación de la superestructura como consecuencia del cambio operado en la estructura. Los partidos comunistas, con independencia que hagamos del uso electoral, debemos entender que la democracia para la clase obrera no va a existir hasta que no se imponga el Socialismo. Y también, debemos ser conscientes que el objetivo del comunista es la abolición de las clases sociales y, por consiguiente, del Estado y la democracia no es más que una forma de Estado, por consiguiente, los comunistas debemos aspirar a abolir también la democracia.

También debemos tener claro que en estos momentos de competencia interimperialista, donde la balanza parece inclinarse a favor del imperialismo chino y ruso frente al de Estados Unidos y la Unión Europea, la ventaja de China se traduce en el hecho de que los Estados necesitan que el poder de su Gobierno pertenezca a sus peones reaccionarios y no puede permitir que nadie ose canalizar – aunque no sea en términos de ruptura – el hartazgo del pueblo. A los gobiernos occidentales ya no les vale ni la socialdemocracia clásica, pues supone una ralentización a la hora de implantar sus políticas conducentes a la intensificación del trabajo y de extracción más intensa de plusvalía para tratar de revertir su derrota en el plano internacional y el retroceso de su cuota de ganancia a nivel nacional. Esto fue algo que ya dejó patente Margaret Thatcher cuando mencionó que el mayor logro de su carrera fue Tony Blair, líder del Partido Laborista. Algo similar manifestó la gusana de Rocío Monasterio cuando el pasado 7 de octubre dijo que «resulta genial ver a la izquierda derrotada. Ahora la izquierda defiende a los fondos, la izquierda defiende al Papa y la izquierda defiende la sanidad privada. Les tenemos liquidados».

Ante esto, la única salida que tiene la clase obrera es derrocar revolucionariamente el capitalismo y construir el socialismo y esa es la solución que debemos dar al proletariado estableciéndole dicho marco para la lucha, en un momento donde el fascismo campa a sus anchas y actúa a cara descubierta ya. Y es lógico que esto sea así, el fascismo es capitalismo en descomposición, en putrefacción. Hay un único objetivo que puede dar salida a la encrucijada en la que se encuentra el proletariado:

La Revolución.

Madrid, 12 de octubre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




En defensa de la República Popular Democrática de Corea

El criminal bloqueo económico contra la República Popular Democrática de Corea comenzó nada más empezar la Guerra de Corea, en 1950, cuando EEUU prohibió todo comercio con el país al tiempo que practicaba un auténtico genocidio para evitar la liberación de la patria coreana. La situación internacional se recrudeció cuando se produjo la desmantelación de la Unión Soviética, momento que fue aprovechado por EEUU para endurecer el bloqueo económico y llevar al país a una situación de autarquía forzada al impedirle comprar y vender, lo cual se tradujo en una reducción del PIB en un 50% entre 1993 y 1997. El bloqueo que EEUU impone sobre la República Popular Democrática de Corea se ejecuta a través del Departamento del Tesoro y constituye una de las políticas más criminales y terroristas de toda la historia de la humanidad.

Los títeres del imperialismo estadounidense, Japón y la Unión Europea, también tienen sus propios bloqueos impuestos, además de numerosas sanciones a través de la ONU que implican la negación de todo comercio con la República Popular Democrática de Corea. Destacan las prohibiciones relacionadas con la exportación de todo producto de petróleo refinado y de petróleo crudo, inversiones, productos agrícolas, alimentarios y textiles, maquinaria, equipos eléctricos, gas natural, tierra, piedra y madera, toda maquinaria industrial y todo vehículo de transporte, metales de hierro, acero, oro, carbón, plomo, cobre, níquel, plata, cinc y las exigencias de repatriación para los trabajadores norcoreanos en el extranjero. Además, tampoco se permite la cooperación científica y técnica, salvo con fines médicos.

Por su parte, las sanciones de la ONU se han dado casi de forma ininterrumpida desde 2006. Estas sanciones se llevan a cabo mediante el embargo de armas, la inmovilización de bienes, la prohibición a las personas de viajar al país por ser consideradas sospechosas, el control sobre las importaciones y exportaciones, la inspección de la carga de los buques y el control en los puertos, la requisa de ciertos artículos destinados al país y, sobre todo, se lleva a cabo mediante una lucha constante para evitar su crecimiento económico y armamentístico para tratar de constreñir su necesaria defensa contra el imperialismo.

Ha quedado más que demostrado que los llamados a la paz y el diálogo internacional no son más que palabrería vacía e hipócrita cuando observamos las constantes prácticas injerencistas y criminales que el imperialismo ejerce contra cualquier país que ose no posicionarse en sus mismos términos reaccionarios. En este contexto, la defensa nacional de Corea del Norte frente a la amenaza de la guerra nuclear que plantea Estados Unidos no es solo legítima, sino que también es necesaria a fin de defender al país de cualquier agresión militar y de salvar la vida de los trabajadores y campesinos que viven en la República Popular Democrática de Corea.

Para entablar ese combate es fundamental que el Movimiento Comunista Internacional se reconstruya, eliminando las podredumbres ideológicas y los vicios del pasado, al objeto de acabar con toda práctica que atente contra los principios del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, a fin de unificar a la clase obrera y de contribuir de manera decisiva a la revolución socialista a nivel mundial.

En este contexto, debemos tener más claro que nunca que el Socialismo es la única salida frente a la barbarie del imperialismo. Es fundamental que los pueblos del mundo, guiados por la vanguardia comunista, acumulen fuerzas para combatir al imperialismo que, a sabiendas de su bancarrota política, social, económica e ideológica no dudará en contravenir todas y cada una de las leyes internacionales y en hacer caso omiso a cualquier declaración de los irrisorios organismos internacionales – como la ONU – para, aunque sea a marchas forzadas, seguir el ritmo de competencia. Pata ello, no cesará en su misión de aislar, bloquear, intimidar y coartar la soberanía de todos los pueblos que se enfrenten a su dictadura de clase.

Los partidos comunistas que firmamos la presente declaración expresamos de manera pública nuestro apoyo a la República Popular Democrática de Corea, así como nuestra solidaridad internacionalista con el pueblo coreano y su Revolución, y respaldamos el derecho que tienen a defender su soberanía ante las continuas agresiones y provocaciones que realiza el imperialismo norteamericano y sus vasallos.

 

Suscriben:

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

COMISIÓN POLÍTICA DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO (CP-PGT)

COMMUNISTS OF SERBIA

PARTIDO COMUNISTA PALESTINO (PCP)

PARTIDO DE LA LIBERACIÓN (PL) DE ARGENTINA

COMITÉS AUTÓNOMOS DE AUTODEFENSA INTEGRAL

JUVENTUD ROJA

LA CHISPA

FRENTE ANTIIMPERIALISTA INTERNACIONALISTA

 




El capitalismo nos conduce al control absoluto de los monopolios

En 1916, en su libro ‘El imperialismo, fase superior del capitalismo’, Lenin escribía:

“Cuando Marx escribió El capital hace medio siglo, para la mayor parte de los economistas la libre competencia era una “ley natural”. Mediante la conspiración del silencio, la ciencia oficial intentó aniquilar la obra de Marx, cuyo análisis teórico e histórico del capitalismo había demostrado que la libre competencia provoca la concentración de la producción, concentración que, en cierta fase de su desarrollo, conduce al monopolio.

[…]

No estamos ya ante una lucha competitiva entre grandes y pequeñas empresas, entre empresas técnicamente atrasadas y empresas técnicamente avanzadas, sino ante el estrangulamiento por los monopolistas de todos aquellos que no se someten al monopolio, a su yugo, a su arbitrariedad”.

La realidad actual no hace más que corroborar día tras día que Marx y Lenin tenían razón, que sus obras son más certeras que los miles de panfletos que los actuales economistas y expertos del sistema van difundiendo por los medios de manipulación del capital.

La revista Vice publicaba el 20 de septiembre un artículo en el que denunciaba que las cámaras con inteligencia artificial de Amazon estaban penalizando a los repartidores por errores que no habían cometido.

El artículo explica cómo Amazon ha instalado en sus furgonetas de reparto 4 cámaras con inteligencia artificial, dos apuntando a los lados de la carretera, una hacia adelante y otra mirando al repartidor. Estas cámaras analizan todo tipo de eventos negativos en la conducción y penalizan económicamente a los conductores que las cometen. Pero la inteligencia artificial detecta como evento que un vehículo adelante a una furgoneta de reparto y se sitúe delante sin guardar distancia de seguridad, o que el conductor aparte la vista de la carretera por 3 segundos, aunque sea para mirar el retrovisor. Además de esto, en algunos Estados se obliga a los conductores a instalar una aplicación que registra cada vez que el conductor coge el móvil, algo que también los penaliza económicamente, incluso aunque el trabajador esté escaneando los paquetes entregados al cliente.

La presión a la que se ven sometidos los trabajadores es tal que empiezan a tomar medidas tales como colocar móviles en árboles cercanos a los centros logísticos para recibir más pedidos, o a tener un segundo móvil personal diferente al que usan en los repartos para poder usarlo en determinadas circunstancias sin ser penalizados.

Todo esto se suma a la noticia publicada en 2019 de que Amazon está despidiendo a cientos de trabajadores usando un algoritmo, lo que muestra a las claras que todo el desarrollo tecnológico y toda la automatización en manos de una minoría parasitaria, estará enfocado a incrementar la explotación de los trabajadores para aumentar los beneficios del burgués. Por ello es indispensable la socialización de los medios de producción, para que esa automatización y esa inteligencia artificial estén al servicio del pueblo para mejorar las condiciones de vida de la mayoría trabajadora.

En ese mismo libro, decía Lenin:

“La producción pasa a ser social, pero la apropiación sigue siendo privada. Los medios sociales de producción continúan siendo propiedad privada de unos pocos. El marco general de la libre competencia formalmente reconocida se mantiene y el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más oneroso, más insoportable”.

Y ese es un punto clave, que la producción ya es social, las grandes empresas son hoy en día gestionadas al 100% por trabajadores. Los dueños ya no pueden, porque las dimensiones de las empresas no lo permiten, controlar el trabajo diario. Son trabajadores especializados y cualificados los que realizan todas las labores, todo el trabajo, y los dueños son auténticos parásitos que se apropian de la riqueza generada por esos trabajadores.

El imperialismo, como fase superior del capitalismo, es la antesala del socialismo. No existen pasos intermedios ya, no existe libre mercado más allá de la libertad de las empresas de disponer de los trabajadores como un recurso de usar y tirar. Quienes hablan de un capitalismo más humano, de gestionar este sistema de una forma menos dañina para los trabajadores, sólo pueden hacerlo por dos motivos: por idealismo e incompetencia para analizar la realidad material del mundo en el que vivimos, o por oportunismo, engañando al pueblo para sacar un rédito personal.

Los monopolios son un reflejo de que el capitalismo está en su fase terminal, en la fase previa al socialismo, pero sólo la clase obrera organizada puede derrocar este sistema de forma revolucionaria. No queda otra; no existen términos medios. O la clase trabajadora se organiza en torno a los principios del marxismo-leninismo y acaba con este sistema tomando el poder de forma revolucionaria, o el capitalismo acabará con nosotros y con el planeta. Para ello, para unir a la clase trabajadora en torno a la construcción del socialismo, es necesaria la unidad de los comunistas consecuentes; sin ella, la clase trabajadora seguirá a la deriva y en manos de nuestro enemigo de clase.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Por la Revolución en Esuatini, ¡Abajo la monarquía absoluta!

Desde el pasado mes de junio se está viviendo una situación de protesta en Esuatini (nombre con el que desde el 2018 se conoce a Suazilandia) por parte del pueblo suazi contra el régimen corrupto del rey Mswati III, el último monarca absoluto del continente africano. No sorprende el silencio cómplice de los medios de comunicación burgueses ante esta situación, los mismos que no dudan en dar una gran cobertura a unas protestas minúsculas en Cuba, Venezuela o Nicaragua, países que desafían el status quo del imperialismo estadounidense en América Latina, al mismo tiempo que callan ante los crímenes de monarquías sátrapas como Arabia Saudí o Qatar.

¿Qué es lo que ocurre en Esuatini? Esuatini es un país del África Austral situado en la zona oriental de los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Mozambique. Alcanzó su independencia el 6 de septiembre de 1968 por el rey Sobhuza II tras haber sido un protectorado de Gran Bretaña. Después de un breve período democrático-burgués que apenas duró un año, el rey Sobhuza II abolió la constitución y prohibió los diferentes partidos políticos. Esto convertirá a Suazilandia en una monarquía absoluta, donde sus instituciones y medios de producción estarán bajo el control del rey y su corte. En 1982 morirá el rey Sobhuza II, quedando al mando del país el príncipe como regente hasta que alcanza el trono en 1986. Este príncipe es el actual rey Mswati III.

En una población con 1’2 millones de habitantes hay un 60% que vive en la pobreza (según datos del Banco Mundial), por lo que muchos acaban emigrando a la vecina Sudáfrica donde malviven en barriadas pobres de las grandes ciudades. El crecimiento de su PIB es de -3’3%. La esperanza de vida es de 57 años (la cuarta más baja del mundo) y un 26% de su población es VIH positivo, dejando a 150 mil niños y niñas huérfanos (según The Guardian). Según la Organización Internacional del Trabajo, el 23,7% de las mujeres del país están desempleadas, por lo que acaban practicando actividades ilegales como la prostitución, el contrabando o el cultivo de cannabis. Todo ello mientras los sectores de la población cercanos al rey hacen ostentación del lujo.

La situación catastrófica del país, agudizada por la crisis energética y alimenticia, ha levantado al pueblo suazi, siendo la gota que colma el vaso el asesinato de un activista estudiantil, Tabaná Nkomonye, por parte de la policía el pasado mes de junio, así como la decisión del régimen de expropiar tierras agrícolas para su uso por la monarquía. En las protestas y disturbios se calcula el asesinato de 70 ciudadanos suazis, además de centenares de heridos y desaparecidos tanto por parte de la policía como del Ejército. Estas protestas exigen reformas políticas democráticas y exigen el fin de la monarquía en el país.

Aparte de haber enviado al Ejército con plenos poderes para acabar con las protestas, el régimen ha suspendido el acceso a las redes sociales y plataformas de internet para evitar movilizaciones, lo que no ha impedido la organización del pueblo. También se ha reprimido a los periodistas que cubren las protestas, como es el caso de Magnificent Mndebele, que declaró a la BBC News que «me estrangularon, me agarraron la garganta y después me tiraron… otros me dieron puñetazos en las costillas».

Sólo contamos con videos que filtra la oposición y que son reproducidos en el extranjero, en especial por el Partido Comunista de Suazilandia (Communist Party of Swaziland), ilegalizado por el régimen y cuyo Comité Central reside en el exilio en Sudáfrica.

En algunos videos vemos cómo el ejército detiene a supuestos manifestantes en sus domicilios, empleando la violencia para ello. También vemos disparos y cargas policiales en Manzini, la ciudad más grande del país.

Y es que este anacrónico régimen no duda en desplegar a su ejército por las principales ciudades para acabar con las protestas, que entre otras cosas han logrado quemar en Mbabane (capital del país) negocios vinculados a la monarquía.

Como ya dijera el camarada Fidel Castro, «el revolucionario no elige la violencia, sino que es la violencia la que se le impone al revolucionario», y en este contexto debemos situar estas protestas y sabotajes de la población civil contra el régimen absolutista. Lejos de escuchar las demandas de su pueblo, el régimen de Esuatini no ha dudado en criminalizarlo a través de las palabras de su Primer Ministro Themba Masuku, que afirmó que estas protestas estaban «secuestradas por criminales».

No se ha dudado en detener a miembros del partido de inspiración marxista Economic Freedom Fighters (EFF), fundado en Sudáfrica y que cuenta con una rama local en Esuatini, habiendo denunciado este partido la detención de su presidenta Nombulelo Motsa, así como a buena parte de sus militantes, cuyas casas fueron asaltadas por la policía.

Sin embargo, quienes más están alentando a las protestas son los dirigentes del Partido Comunista de Suazilandia, que está llamando a la unificación de la lucha por parte de todas las clases populares:

«Llamamos a todos los trabajadores, a las organizaciones religiosas y movimientos progresistas para que intensifiquen la lucha por la democracia ahora».

Esta misma organización ha denunciado que el rey Mswati III está refugiado en Sudáfrica (aunque el gobierno de Esuatini lo niega) y ha animado a crear “consejos comunitarios” de los cuales se formarán “unidades de autodefensa comunitarias” para combatir al régimen despótico de Esuatini.

A pesar de que el gobierno sudafricano (gobernado por el Congreso Nacional Africano) está intentando servir de mediador en el conflicto, sus juventudes se han unido a la causa de los comunistas suazis, recordando que ese mismo monarca en los años 80’ fue un firme aliado del Apartheid sudafricano y llegó a detener a miembros de su organización (la más combativa contra este régimen junto con los comunistas sudafricanos) que se habían refugiado en la entonces Suazilandia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el silencio cómplice de los medios de comunicación y gobiernos burgueses frente a la represión de una monarquía absoluta contra las clases populares suazis. Del mismo modo, nos solidarizamos con toda víctima de esta represión y exigimos la libertad de sus presos políticos. Como no puede ser de otro modo, apoyamos la lucha del Partido Comunista de Suazilandia contra un régimen reaccionario y anacrónico, deseándoles la victoria y la pronta consecución de la etapa socialista en Esuatini.

 

POR EL FIN DEL CAPITALISMO Y LA MONARQUÍA ABSOLUTA

POR LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS

Madrid, 23 de septiembre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La reacción y el imperialismo en el mundo islámico

Desde hace unos días hemos podido apreciar un blanqueamiento de los talibanes por parte de los mass media. En apenas unas semanas han pasado de ser un grupo a temer por Occidente, mostrando imágenes de afganos tratando de huir en el aeropuerto de Kabul o de manifestaciones políticas llamando a proteger a las mujeres y niñas afganas, a ser unos firmes aliados del mundo occidental frente al Estado Islámico (ISIS).

 

El ISIS era considerado en algunas ocasiones como grupo terrorista que aterrorizaba al mundo por sus decapitaciones y masacres en Siria e Irak, así como supuestas acciones llevadas a cabo en Occidente (como el atentado de la Rambla en Barcelona), lo que despertó las hostilidades en lugares como España o Francia por sus atentados contra la población civil; mientras que en otros momentos se les apoyaba en Oriente Medio por combatir a un sistema político como el sirio (contrario al imperialismo de EEUU e Israel). Sin embargo, no podemos obviar que tanto a ISIS (organización que se ha convertido en comodín para atribuir cualquier atentado terrorista) como al régimen talibán los apoya un estado como el qatarí, uno de los principales baluartes del terrorismo islámico en el mundo junto con Arabia Saudí. Curiosamente, estos países son aliados de EEUU y del Estado Español. No es de extrañar tampoco el blanqueamiento por parte de la editorial de El País, puesto que Qatar es uno de los principales accionistas de este periódico y ya en el pasado blanqueó a los llamados “rebeldes sirios” que luego acabaron identificándose con ISIS, cuando no con el Frente al-Nusra, la sucursal de Al Qaeda en Siria.

Nada de esto debe sorprendernos, pues a lo largo del siglo XX el capitalismo no ha dejado de apoyar en diferentes formas al integrismo islámico contra aquellos gobiernos que mostraran sesgos progresistas y estuvieran aliados con la Unión Soviética (caso del Egipto del presidente Gamal Abdel Nasser) o que directamente se identificaran con el socialismo real (caso de la Revolución de Saur en Afganistán o de Yemen del Sur, el único país árabe que ha tenido un sistema político basado en el marxismo).

Con el triunfo de la Revolución Rusa y el reconocimiento de la naciente Rusia Soviética (aún no Unión Soviética) del derecho de autodeterminación de los pueblos, muchos movimientos anticolonialistas, sobre todo de Asia y África, tomarán impulso frente al colonialismo todavía persistente, en el caso del mundo islámico, principalmente de Gran Bretaña y Francia. Tras la Segunda Guerra Mundial, este derecho de autodeterminación sería recogido por Naciones Unidas, si bien las antiguas potencias acabarían adoptando otra especie de dominación sobre sus antiguas colonias; esto es el neocolonialismo, es decir, el control de estas nuevas naciones a través de sus recursos económicos. Frente a esta suerte de neocolonialismo se levantaron algunos líderes nativos, entre los que se encontraba el egipcio Gamal Abdel Nasser.

No es nuestra intención edulcorar al presidente Nasser, cuyo gobierno estuvo envuelto en algunos episodios reaccionarios, tales como su amistad con el régimen franquista (principalmente por no haber reconocido al Estado de Israel) y la ilegalización del Partido Comunista de Egipto hasta 1964, época en que se estrecha su relación con la Unión Soviética, liberando a los comunistas egipcios de prisión y permitiéndoles integrarse en su gobierno. Sin embargo, no cabe duda que el nasserismo (también conocido como “socialismo árabe”), dio un gran impulso a los movimientos progresistas del mundo islámico a través de su panarabismo (por lo que se invitaba a los países árabes progresistas a unirse para crear un contrapoder frente al neocolonialismo occidental) y su lucha en todos los frentes contra el Estado de Israel. En este contexto, el bloque occidental apoyaría a un grupo integrista conocido como los Hermanos Musulmanes, identificados ideológicamente con el islamismo político, pudiendo ver una de sus principales manifestaciones en la Turquía del reaccionario Erdogan, uno de los promotores de la “oposición siria” como país miembro de la OTAN.

Durante el nasserismo, los Hermanos Musulmanes serían ilegalizados y su presencia en Egipto era residual, de manera que el propio presidente Nasser hablaba de la reivindicación del líder de esta organización de obligar a las mujeres a usar el velo y provocaba la risa de su audiencia.

Precisamente, los Hermanos Musulmanes serían quienes asesinaran al sucesor de Nasser, Anwar al Sadat, si bien, al haber claudicado este tras la Guerra del Yom Kippur (1973), convirtiendo a Egipto en el primer país árabe en reconocer al Estado de Israel, EEUU mostró menos interés en apoyar a esta organización islamista.

Sería esta corriente ideológica la que influiría en la aparición de una organización política-militar palestina: Hamás. Este partido se enfrentaría al existente movimiento de autodeterminación palestino, que se caracterizaba por ser laico y progresista (“no luchamos contra el pueblo judío, sino contra la ocupación sionista, no luchamos por la yihad, sino que luchamos por la soberanía palestina”, llegó a decir el líder palestino Arafat). La corrupción dentro de la Autoridad Nacional Palestina hizo que muchos acabaran optando por el islamismo político de Hamás. Todo esto acompañado de las posiciones tercerposicionistas de Arafat, pues mientras que el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) de George Habash (de ideología marxista-leninista) buscaba una alianza con los países socialistas y de aquellos que sin ser socialistas mostraban tendencias progresistas (caso del Egipto nasserista o de la Siria baazista), Arafat lo mismo buscaba apoyo en el campo socialista que en el de la reacción, como es el caso de Arabia Saudí o de la Uganda del dictador Idi Amín.

Durante el conflicto sirio Hamás llegó a defender a los “opositores” frente al gobierno de Bashar Al-Assad, recibiendo en la franja de Gaza (zona de Palestina controlada por dicha organización) al emir de Qatar, que como hemos dicho, es uno de los grandes promotores del terrorismo islámico, entre ellos ISIS. Por su parte, Israel atendió con sus ambulancias a militantes del Frente al-Nusra heridos en combates.

La propia reacción de los actuales talibanes no deja de ser fruto de la política imperialista estadounidense en el contexto de la Guerra Fría para acabar con el régimen socialista de la República Democrática de Afganistán surgido a raíz de la Revolución de Saur, el 27 de abril de 1978, y de esta forma minar la influencia de los soviéticos en la región. La CIA dio entrenamiento a los muyahidines, al igual que la China de Deng Xiaoping (en el contexto del conflicto sino-soviético). Precisamente, el actual gobierno chino ha sido uno de los primeros países en anunciar que reconocerán al régimen talibán. Es el imperialismo estadounidense y chino quienes han alimentado a la bestia del integrismo islámico.

De igual manera al caso sirio, Occidente vendió como “rebeldes” y “opositores” a grupos integristas islámicos en Libia para acabar con el régimen de la Yamahiriya del coronel Muammar al-Gadafi, en ese momento aliado del imperialismo chino y ruso. Aquí debemos hacer alusión a la pasividad del gobierno de Putin frente a la intervención de la OTAN en Libia, pese a ser uno de sus aliados en la zona, o de China, que acabó reconociendo al gobierno resultante tras el derrocamiento de Gadafi. Si Rusia llegó a participar en Siria en defensa del gobierno de Bashar Al-Assad no fue por internacionalismo, sino para proteger sus intereses geoestratégicos en el territorio, donde hay dos bases militares rusas.

Queda demostrado que la reacción islamo-fascista de los países musulmanes era muy reducida y que sólo con el impulso que les dio el imperialismo occidental durante la Guerra Fría y en la actualidad, han logrado dominar países y exterminar a sus habitantes.

Por su parte, en los países socialistas combatieron cualquier tipo de reacción religiosa (no exclusivamente la islámica), como fue el caso de la Unión Soviética, cuyos efectos llegan a día de hoy todavía a lugares como Uzbekistán, donde las mujeres musulmanas en su mayoría no llevan velo a raíz del episodio conocido como “hujum”, donde se animaba a las mujeres de las regiones mayoritariamente musulmanas a quemar sus paranjas (prendas parecidas a los burkas).

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el actual blanqueamiento del régimen talibán y al terrorismo islamista como algo alimentado y promovido por el imperialismo occidental para defender sus intereses en el territorio islámico.

De igual manera, condenamos la posición hipócrita de EEUU y sus aliados, que al mismo tiempo que dicen llevar a cabo una “lucha contra el terrorismo” cortejan a países como Qatar o Arabia Saudí, Estados que no sólo financian el integrismo islámico sino que no dudan en violar cualquier derecho de su población. Sólo el socialismo nos librará de cualquier tipo de integrismo religioso.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de septiembre de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PL vota en blanco a nivel nacional en estas P.A.S.O.

A continuación reproducimos un artículo que nos envían nuestros camaradas del Partido de la Liberación (PL) con motivo de las elecciones P.A.S.O. (primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) que se celebrarán este próximo domingo 12 de septiembre en Argentina y que habilitan a candidatos y partidos políticos para presentarse a las elecciones legislativas del próximo 14 de noviembre:

 

EL PL VOTA EN BLANCO A NIVEL NACIONAL EN ESTAS P.A.S.O.

 

Con estas elecciones no se come, no se educa y no se cura.

 

El 12 de septiembre son las PASO para elegir los candidatos que a su vez competirán en las elecciones legislativas del 14 de noviembre.

 

El Partido de la Liberación (PL) llama a los trabajadores y sectores populares a votar en blanco. O sea, ir a votar (porque estas elecciones no son fraudulentas ni proscriptivas) y no meter en el sobre ninguna boleta. El voto en blanco quiere mostrar el descontento de las bases frente a un régimen político que, cediendo a los monopolios, banqueros y el FMI, no ha resuelto los grandes dramas de nuestro pueblo. Tales son la falta de trabajo, el salario y jubilación insuficientes, los planes Potenciar harto insuficientes en cobertura y monto, la inflación que castiga a nuestros hogares en muchos de los cuales hay hambre, la falta de tierra para trabajar y vivir para casi 50 por ciento de la población que es pobre. Y un largo etcétera.

 

La situación es tan desesperante que comprendemos a los compatriotas que, en forma de repudio, directamente no van a ir a votar. Nos parece mejor, como compromiso, no quedarse en casa ese domingo 12 sino ir a la escuela y votar en blanco como muestra política de insatisfacción de alguien que quería ejercer su derecho al sufragio y lo hizo de ese modo, contestatario.

 

Este repudio al arco partidario dominante en esta democracia burguesa no significa que todos los partidos sean iguales: el macrismo es el peor de todos. Ni que todos los candidatos sean por igual repudiables, pues hay algunos rescatables y quizás sean votables en las legislativas de noviembre. También tomamos nota, por supuesto de la pandemia, los paliativos del gobierno en 2020 y las vacunaciones en 2021. Pero no alcanzan. Que en estos dos meses rectifique el proselitismo vacío de ideas y tengan propuestas concretas para superar la crisis económica que dejó el neoliberalismo y que desgraciadamente el gobierno de los Fernández y Massa no ha resuelto.

 

No se puede votar a Juntos porque Macri, Larreta, Vidal, Santilli, Negri, Morales y demás son responsables de la catástrofe de 2019, con endeudamiento externo, fuga de capitales, corrupción y negociados familiares, alta inflación, entrega del país, ajuste a los jubilados y trabajadores, entrega de Malvinas, contrabando de armas a Bolivia, prisión de presos políticos, desaparición forzada de Santiago Maldonado y crimen de Rafael Nahuel, subordinación a Trump, etc. Son lo peor de la política aunque cambien de figuritas y los ayude Clarín y TN.

 

No vamos a votar al Frente de Todos a pesar de su rescatable campaña de vacunación contra el COVID-19 y los 3 IFE y ATP, porque ha legalizado la fraudulenta deuda externa y la sigue pagando con el ajuste a trabajadores, jubilados e inversión y gasto público. Fernández renegocia con el FMI, lo que significará ajustes mucho más tremendos para los próximos años. Los votamos en 2019 para sacarnos de encima a Macri, pero hoy no podemos votarlos porque sería una claudicación ante el FMI. Sería un premio con tanta inflación, agravamiento de la pobreza que afecta a 22.7 millones de argentinos y un 60 por ciento de niños y adolescentes. El FdT ha negado la existencia de presos políticos, condenando a Milagro Sala y demás compañeros.

 

Y en estas PASO tampoco podemos votar al FITU porque, si bien no es responsable de la crisis del capitalismo dependiente, no tiene una propuesta de Frente Antiimperialista y rebelión popular para acabar con el dominio de los monopolios, la oligarquía y el imperialismo yanqui. Y encima, en septiembre sus cuatro partidos van divididos en tres listas, reiterando el ADN divisionista del trotskismo. Y esto en las PASO nos inhibe de votarlos a nivel nacional, aún en forma crítica, a pesar de que en las protestas sindicales, sociales y de DD HH han jugado un buen papel (no así en la solidaridad con Cuba y Venezuela, donde tienen una pésima política).

 

Por todo lo señalado, el PL votará en blanco a nivel nacional en las PASO. Luego en noviembre, atendiendo a los datos y novedades de los próximos dos meses, volverá a evaluar si mantiene ese voto o apoya críticamente a alguna lista que no sea patronal.

 

Hoy esta regla tiene dos excepciones. En Santa Fe el PL votará críticamente a Agustín Rossi porque es un político nacional y popular, honesto, enfrentado al agrobusiness y crítico del derechoso gobernador Perotti que no quiso estatizar Vicentín. Y en CABA el PL votará a Myriam Bregman, del FITU, porque es una figura de la lucha de DD HH que va más allá de su pertenencia orgánica al trotskismo.

 

En esta ocasión, no siempre es así, ha quedado claro que con estas elecciones no se come, no se educa y no se cura.

 

Votaremos en blanco, con esas excepciones, y seguiremos la lucha unida por Pan, Salario, Tierra, Trabajo, Salud y Educación. Por un sistema de Salud con eje central en lo público, buenos sueldos y condiciones laborales para el personal de Salud. Contra el pago de la deuda externa al FMI y para que la crisis la paguen los que la provocaron. Por la baja de horas de trabajo con igual salario. Contra la precarización laboral en el Estado y privados. Por un ingreso básico universal. Por una jubilación mínima de 60.000 pesos. Por el control de precios a monopolios e híper para bajar la inflación. Por la estatización de la energía, la siderurgia, el comercio exterior y el sistema bancario. Para que el Estado tome todo el control del río Paraná. Por un impuesto a las grandes fortunas todos los años por ley y con alícuota del 5 por ciento. Por una reforma agraria que entregue tierra, créditos y maquinaria a los pueblos originarios, trabajadores rurales, campesinos pobres y cooperativas. Cárcel a Macri y libertad a Milagro Sala y demás presos políticos. Cárcel a Blaquier y demás empresarios socios del genocidio. Por una reforma judicial y el juicio político a la Corte Suprema. Por una nueva ley de medios plural y antimonopólica. Para que se garantice el derecho de las mujeres al IVE. Basta de femicidios. Por la soberanía argentina en Malvinas, el Atlántico Sur y la plataforma continental correspondiente. Por una Asamblea Constituyente.

 

Estas buenas ideas deben respaldarse, y así lo haremos junto con muchos aliados, en la lucha callejera, unida, combativa y organizada.