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Hacia la huelga general política

En este artículo hablaremos de la huelga y en especial de la que se está desarrollando y extendiendo en la actualidad en el Estado español. La huelga es una herramienta legítima que tienen los trabajadores para, no sólo denunciar y dar visibilidad a la explotación, sino para darle al explotador donde más le duele, en su cuota de ganancia. Por eso es el método que más resulta y es donde mayor trabajo de concienciación se puede realizar por la vanguardia revolucionaria sobre la clase obrera. Por su parte, la burguesía, mediante su gobierno, mira de que no sea tan lesiva para sus intereses mediante la imposición de servicios mínimos abusivos, la detención arbitraria de piquetes y la violencia más desbocada contra los huelguistas y manifestantes por parte de los cuerpos represivos que, recordemos, bajo el gobierno más progresista de la historia no se cortó en sacar las tanquetas a la calle en la anterior huelga del metal en Cádiz. Otro trabajo lo llevan a cabo sus medios de desinformación masivos donde en su parrilla no tienen asignado ni un segundo a las huelgas, como ocurre en la actual huelga del metal, o sacando un pequeño corte donde se producen incidentes en un intento de negar la naturaleza política de la clase obrera e intentar dejarlos como meros alborotadores contra los que la policía se ve obligada a actuar con toda su contundencia. Como hemos destacado más arriba, en la actual huelga del metal que ha nacido en Cádiz y se ha extendido ya a Cartagena, aparte de la falta de resonancia de los medios de comunicación, también hemos echado de menos la intermediación de la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que está, por un lado, más preocupada por lavar su imagen en el Caso Cerdán y, por otro lado, con su silencio sirviendo a los intereses de la mano que le da de comer, el estado burgués.

Lenin nos habló en su libro “Qué hacer” (1902) e “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) de superar el economicismo, la reivindicación por una mejora salarial, por la reivindicación política, porque era ésta la que ponía en jaque al sistema de producción capitalista mediante la esclavitud asalariada y desenmascaraba su método de explotación ante las masas obreras. Ahora mismo en el Estado español se cumplen sus predicciones. Esta segunda huelga de los trabajadores del metal que se inició en Cádiz fue aumentando su temperatura y se ha extendido a Cartagena. La huelga, que se inició por demandas económicas, se ha convertido en una huelga política porque los trabajadores no se conforman con mejoras, sino que ponen en cuestión todo el sistema de producción capitalista. El estado, que es un instrumento de represión y violencia organizada de una clase sobre otra, ya pone toda la carne en el asador para defender sus intereses egoístas y empieza abiertamente con su violencia. Este estado burgués, al tener todos los resortes de la información y la violencia organizada, podrá vencer pero, en este caso, no sin hacer amplias concesiones. Además, de ninguna manera podrá evitar la tribuna política en que se ha convertido esta huelga política que los desenmascara ante la clase obrera y que se extienda a otros sectores y territorios. La única ventaja que puede tener el estado burgués es cierto espontaneísmo con el que se conducen las masas obreras, desengañadas de los sindicatos amarillos del gobierno que les abocaron a la huelga, por la falta de un partido comunista que sea su vanguardia y que en nuestro caso, el PCOE, se forja rápidamente. Nuestros camaradas no perderán un segundo y se están templando y educando a la clase obrera en este frente de lucha, para mostrarle a la clase obrera no sólo su número y su fuerza, sino también que todo el rédito del trabajo social les corresponde a ellos. Para ello hay que abolir la propiedad privada capitalista y la esclavitud asalariada mediante la implantación de la dictadura del proletariado, no nos queda otro camino. El PCOE debe así convertirse en brújula de la clase obrera del metal y organizarlos para decirles que no están solos y que no andan para nada equivocados una vez liberados de la batalla ideológica de la burguesía. El PCOE, que se templa en todos los frentes de lucha y se establece como la escuela del proletariado, trabaja para extender esta conciencia en todos los sectores para organizar la huelga general política y recoge lo más fecundo del proletariado revolucionario más avanzado.

                

¡Con el PCOE hacia la huelga general!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Construye revolución!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Privatización de las eléctricas: Cortes de luz a los barrios obreros

En los barrios obreros de Sevilla, como acontece también en los barrios obreros de otras ciudades en el Estado español, se suceden cortes de electricidad y apagones.

Estos cortes de electricidad castigan a la clase obrera, no sólo a soportar unas temperaturas endiabladas como las que se están dando en nuestra ciudad, sino en nuestros bolsillos deteriorándose los alimentos, y en nuestra salud, pues afecta, con todavía más fuerza, a la parte de la clase obrera que sufre alguna enfermedad como, por ejemplo, la diabetes que requiere del frigorífico para conservar la insulina.

Siempre la luz se va en los barrios obreros como Palmete, Torreblanca de los Caños, Polígono Sur, El Cerro, La Plata o Bellavista, cosa que no pasa en los barrios donde vive la burguesía como Los Remedios, Nervión, El Porvenir o en el Centro. Por tanto, los cortes de luz atienden a un principio de clase: Corte de la luz a los barrios obreros y luz sin restricción alguna para los barrios ricos donde residen los burgueses.

En primer lugar, esta es la consecuencia de la privatización de las compañías eléctricas. Una vez una empresa se privatiza, ésta se mueve por el principio de llenar los bolsillos de dinero no de dar un servicio al pueblo. En este sentido, las infraestructuras eléctricas de los barrios obreros están más deterioradas y desactualizadas por la falta de inversión que la de los barrios ricos de la ciudad donde sí se invierte.

En segundo lugar, la proliferación de la Inteligencia Artificial y de los Data Center (o centros de datos) implican un consumo mucho mayor energía eléctrica – la Agencia Internacional de la Energía estima que en 2026 se duplicará el consumo de electricidad consumida por Centros de Datos – y de agua para refrigerar dichos sistemas. En este sentido el CEO de BLACKROCK, Larry Fink, en marzo de 2025, escribía a sus accionistas indicando que la demanda de electricidad iba a crecer exponencialmente – y mucho más rápido que la construcción de infraestructuras con capacidad para satisfacer ese incremento de la demanda – con lo que habría que decidir si la electricidad irá para calentar o enfriar partes de las ciudades o alimentar eléctricamente el desarrollo tecnológico – Inteligencia Artificial y Centros de Datos – y la respuesta es clara según la propia carta de la cual te extractamos este pasaje: “A corto plazo, más de la mitad de la electricidad que alimenta los centros de datos debe provenir de fuentes gestionables. De lo contrario, el aire acondicionado se apagará, los servidores se sobrecalentarán y los centros de datos se cerrarán”. Los capitalistas han elegido: quitarle la electricidad a la clase obrera.

Recuerda que BLACKROCK es un fondo buitre norteamericano que, en el Estado español es el mayor inversor en empresas privadas con 68.000 millones de euros invertidos, estando sentado en el consejo de administración de 20 de las 35 empresas del IBEX-35. También controla 20.000 millones de euros de deuda pública española. BLACKROCK controla empresas como IBERDROLA, NATURGY, REPSOL, ACS o TELEFÓNICA y tiene una participación significativa en el Banco de Santander, Banco de Sabadell y en el BBVA.

No es casual que los barrios obreros de Sevilla y de las grandes ciudades se queden sin luz ante situaciones de mayor consumo eléctrico, como acontece en las olas de calor o de frío. Es una decisión de clase. Y a los que han entregado el país, los capitalistas españoles y sus gobiernos títeres de PP y PSOE y sus privatizaciones, dictadas desde EEUU y la UE, han decidido que entre sus beneficios y la vida de la clase obrera, prevalecen los beneficios del gran capital.

La solución no pasa por manifestarse ante ENDESA o poner reclamaciones ante los verdugos que nos desprecian y escupen, sino por la organización de los barrios obreros contra el sistema capitalista y contra el Estado español, que es el instrumento de opresión y saqueo con el que los capitalistas someten al pueblo.

O se socializan las empresas, se mete en la cárcel a todos los canallas que han robado absolutamente todo al pueblo español – todos los que defienden el capitalismo – y los obreros luchamos por la conquista del poder político para imponer el socialismo o nos machacarán como están haciendo hasta ahora.

¡Unidos y organizados somos más fuertes que ellos! ¡O ellos o nosotros!

¡Fortalece la Revolución Proletaria, organízate en el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)!  

¡Socialismo o Barbarie!

 

Sevilla, 3 de julio de 2025

 

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cinco muertes ya al principio del verano

El verano ha empezado fuerte en el Estado español y Europa Central con temperaturas que han batido récords. Es una tónica general el progresivo aumento de las temperaturas debido a la progresión del cambio climático y, en este contexto, lo que no es normal es que no se hayan tomado medidas para proteger la vida y la salud de los trabajadores. En lo que llevamos de ola de calor han muerto ya cinco trabajadores a consecuencia de las condiciones extremas a las que se les obliga a trabajar, circunstancia totalmente previsible que hace completamente evitables las muertes, y que no serán las últimas mientras el calor nos acompañe. La última es una mujer que trabajaba para el Ayuntamiento en la limpieza de las calles de Barcelona, víctima de un golpe de calor y que llevaba cinco días denunciando a sus superiores las condiciones en las que se le obligaba a trabajar.

Por otro lado, la burguesía sigue avanzando en mejorar sus objetivos de explotación laboral poniendo en duda las incapacidades temporales y denunciando sin ningún tipo de base que el 20% de las bajas son fraudulentas como si no tuviera en su mano la posibilidad de hacer despidos procedentes si eso fuera demostrable. Se trata de sembrar la amenaza para que la clase obrera tenga sobre su cabeza la Espada de Damocles del despido y la pérdida de su puesto de trabajo en un contexto de inflación y de retroceso en los derechos de los trabajadores.

Por un tercer frente, la burguesía amenaza de nuevo a la clase obrera mediante el abaratamiento del despido, siendo que en el primer trimestre de 2025, el coste medio de los despidos en todos los sectores de la actividad económica se ha reducido un 31,3% al compararlo con el mismo periodo de 2021, año en el que entró en vigor la reforma laboral de la flamante ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Este abaratamiento se explica principalmente por dos factores combinados: la mayor concentración de despidos en sectores con salarios bajos y el aumento de los contratos cortos, a veces incluso de días o de horas.

Crear incertidumbre en el puesto de trabajo es la herramienta de presión que lleva a cabo la burguesía para imponer la rentabilidad por encima, incluso, de la vida humana. En este punto, en la clase obrera amplios sectores están todavía desmovilizados, lo que permite a la burguesía imponer su violencia a capricho sobre las masas trabajadoras mediante la violencia política y económica y por eso puede seguir legitimando, mediante una justicia de clase, todo tipo de agresiones, incluso encarcelamientos y asesinatos en el puesto de trabajo, y para defenderse la clase obrera no tiene otra herramienta que la organización y, como decía Lenin, la audacia. Desde el PCOE desearíamos que la mujer de Barcelona fuera la última víctima mortal de unas condiciones de trabajo inasumibles, pero mientras la clase obrera no tome conciencia de sus intereses y de su fuerza, la burguesía seguirá siendo la clase social más criminal que ha parido la historia. Ante esta tesitura, la única salida de la clase obrera es romper con el modelo económico capitalista para implantar la dictadura del proletariado, democracia para la inmensa mayoría trabajadora y dictadura para la minoría explotadora. Para su dirección y organización el proletariado necesita su partido de vanguardia, el PCOE. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar sus fines, muertes y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial con la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el método para terminar con su violencia, sus muertes y todas las secuelas que trae aparejadas este sistema productivo criminal.

 

¡Construye revolución!

¡Únete a nuestras filas!

¡Socialismo o muerte!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




No faltan luchas obreras, ¡sobran traidores!

En muy poco tiempo están teniendo lugar huelgas en distintos puntos de España. No es casualidad que en una etapa tan crítica para el capital, con una bancarrota que empuja a la guerra entre potencias imperialistas que usan terceros estados como tablero, se perciban las ascuas de la lucha de clases. El contexto actual, que evoluciona inexorablemente hacia continuas crisis cada vez mayores, genera fricciones entre los intereses de los explotados y de los explotadores. ¿Pero hasta qué punto estas condiciones llevan a los obreros a una lucha de clases consciente contra el capital? ¿Cuenta la clase obrera con guías adecuados?

A continuación se pondrá el foco únicamente en el mes de junio y en algunas de las luchas obreras (no todas, puesto que son demasiadas) que están teniendo lugar, pues es necesario mostrar que es un mito el concepto que se tiene de la clase obrera, esencial para dividirnos, y que cuenta que los trabajadores no mueven un dedo por sus intereses ni tienen ningún tipo de inquietud ante los abusos percibidos, dejándose pisotear. El relato es falso y el diagnóstico erróneo.

Las luchas que más destacan actualmente, por su infatigable combate contra la represión policial y su integridad en las reivindicaciones, son las huelgas del metal en Cádiz y Cartagena. En Cádiz los dos sindicatos mayoritarios de la patronal, UGT y CCOO, están en desacuerdo en lo que respecta a las condiciones del nuevo convenio que se ha de negociar. CCOO apuesta por seguir a los obreros en su firme y resuelta lucha para conseguir una serie de mejoras, pues entiende que el hastío ha hecho explotar a los trabajadores y la mejor fórmula para ganarse su confianza es legitimar su pulso, hasta que lleguen a los objetivos que se han marcado y pueda restaurarse la “paz social”. UGT, sin embargo, apuesta por la “moderación”, e incluso el rechazo del enfrentamiento contra las fuerzas represivas, buscando un camino más corto (y más revelador). Respecto a esto último, el representante de UGT dijo recientemente en una entrevista lo siguiente: “Este es un convenio de futuro, de paz social y definitivo para no escuchar ninguna vez más hablar del metal en las condiciones que se habla actualmente […] Lo que queremos en Cádiz es trabajar, tener un convenio bueno y desarrollar nuestro trabajo con normalidad”.

 

¿Qué deja entrever la anterior declaración? Simplemente lo que en realidad quieren estos sindicatos al servicio de la burguesía: la conciliación de clases que da la ventaja definitiva al capitalista. En este sentido, UGT ya habla del convenio como un camino hacia la paz social y que es “definitivo”, para que los trabajadores, según su razonamiento, no vuelvan a quejarse y hagan su trabajo con “normalidad”, es decir, aceptando el trabajo asalariado y no aspirando a nada más que ir a remolque de los acontecimientos, siempre por detrás de los intereses del patrón y que el convenio permita un tiempo suficiente para ablandar a los obreros y que legitimen sin remedio la propiedad privada de los medios de producción.

Para aclarar más la situación hay que poner la vista, a continuación, en la huelga del metal de Cartagena. Los sindicatos de la patronal están metidos de nuevo en la ecuación, pero en este caso se invierten los papeles: UGT apoya la huelga y sigue a los trabajadores en su pulso al patrón, mientras que CCOO ha querido el camino más fácil y se ha desmarcado de la lucha, alegando que los obreros son poco numerosos y más vale aceptar sentarse con el burgués cuanto antes. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo es posible que CCOO tenga tan claro en un lado que los trabajadores han de luchar contra el empresario, y en otro, donde también pisotean los derechos de los asalariados y estos se han levantado, declarar que no merece la pena? ¿No es, acaso, meta suficiente representar a los obreros en su justa causa?

Claramente, los sindicatos amarillos compiten por atraer a los trabajadores hacia su red y llevarse beneficios por “representarlos”. Sencillamente, intentan conseguir lo mejor para sus bolsillos y privilegios, y mientras en Cádiz CCOO ha conseguido aferrarse a un jugoso huésped de tamaño provincial, en Murcia no le sale a cuenta el esfuerzo por ser más local, cosa que ha aprovechado UGT y ahora solo resta competir ante los medios de manipulación de masas vendiendo discursos.

También pusieron fin a la huelga de Cantabria, con un incremento salarial del 3,5% para 2025 y para los tres siguientes años se ha pactado un incremento salarial ligado al IPC más 0,7%, sin tener en cuenta, obviamente, que suele medirse arbitrariamente la inflación. Por otro lado, se reconocerá algo tan elemental como la enfermedad profesional como accidente laboral, se incrementa un 5% el plus de nocturnidad y la póliza de seguros en 6.000 euros más. Demasiado bajo dado lo que producen los obreros en este sector y, por tanto, la enorme cantidad de plusvalor que se extrae de su trabajo, pero podría considerarse una victoria momentánea si no suscitara la siguiente pregunta: ¿con estos sindicatos se considera un logro para los trabajadores, o para los empresarios?

Estos sindicatos lideraron la mesa de negociación que frenó la huelga de la hostelería en Las Palmas, que iba a tener lugar en Semana Santa. Celebraron haberla parado gracias a favores a la patronal, como la “recuperación” del poder adquisitivo, con un 9% a repartir en 12 meses, eliminar el turno partido solo en algunos casos, compensar cuando no se respeten los descansos (es decir, se seguirá permitiendo) y cobrar 650 euros extra en mayo en aquellos casos en que se haya prestado trabajo efectivo, lo cual quiere decir que los abundantes trabajadores de baja médica, debido a las penosas condiciones del sector, se encontrarán con dificultades para cobrarlo.

¿Por qué mencionar este caso que tuvo lugar en abril? Porque los sindicatos que se ajustan al marco burgués han dividido dos provincias pertenecientes a la misma comunidad autónoma donde impera la precariedad, cuando la lucha tendría que haber sido conjunta. En una han apagado rápidamente el fuego y en la otra aún no se habían dado las condiciones para ello, pero han usado la engañosa “recuperación” del poder adquisitivo que no es más que actualizar la precariedad y ponerla más cerca del nivel de inflación. Por otra parte, los gastos no van disminuyendo, sino al contrario; la burguesía propietaria de todos aquellos frutos del trabajo necesarios para vivir exige cada vez más. En Santa Cruz de Tenerife se ha tardado más tiempo en llegar a un punto tolerable, pero ya hay un acuerdo liderado por Intersindical Canaria y UGT con la patronal, en el que se establecen subidas salariales del 13% para el sector alojativo, y del 9% para la restauración y el ocio, en tres años, con una cláusula de “paz social” en el que se comprometen a no hacer más huelgas durante la vigencia del convenio, con lo cual son migajas a cambio de silencio y resignación, siendo esto la norma y no la excepción.

Por su parte, en Iberdrola ha tenido lugar la primera huelga de su historia este mes de junio. Ha tenido un alto seguimiento en varias localidades. UGT, CCOO y ELA dirigen las convocatorias, y es tan lamentable el panorama que declaran lo siguiente: “es absolutamente incomprensible que una compañía que gana 5.600 millones, con una previsión de llegar a 8.000 millones de beneficio en este año, planteé para su plantilla unos incrementos salariales que, en ninguno de los escenarios, van a alcanzar el IPC” y dicen que la patronal debe “bajar a la realidad y ver que la plantilla se está movilizando por un mínimo”. ¿No es absolutamente miserable encabezar una huelga histórica para pedir abiertamente limosnas? ¿Esas gigantescas ganancias de los empresarios son legítimas, cuando se deben al trabajo de los obreros?

En Albacete, se había anunciado huelga de limpieza viaria y recogida de basuras para junio y septiembre. Se ha desconvocado por la mano de CCOO y STAS, que admiten que lo conseguido no es lo esperado, pero que es satisfactorio, siendo la subida salarial el primer año (2025) un dos por ciento, el segundo año un tres por ciento, el tercer año un cinco por ciento y el mes de enero de 2028 el dos por ciento. Declara CCOO: nos habíamos marcado como una línea roja no bajar del cuatro por ciento y es algo que hemos conseguido”. ¿Quién decide, y en base a qué criterios, que tan bajo porcentaje de incremento salarial es “satisfactorio”? En todo caso, lo es para una de las partes en conflicto, pero no precisamente para los obreros.

La huelga de transporte de Acotral, también en junio, se debe a la opacidad de un nuevo convenio que la patronal ha firmado con CCOO, el cual no ha sido mostrado a los trabajadores; abundan los cambios unilaterales sin preaviso en jornadas, turnos, descansos, rutas, etc. Tampoco se respetan descansos, hay falta de medios técnicos y exigen un canal participativo de negociación.

En Navarra, BSH cerrará la planta de Esquíroz, aplicando un ERE a más de medio millar de trabajadores. UGT y CCOO encabezan el comité de empresa y negociarán el despido colectivo, del cual sacan tajada estos caballos de Troya de la patronal. El Gobierno de Navarra tiene como respuesta frases abstractas y le traslada su “solidaridad y empatía”, lo cual es una auténtica burla viniendo de los representantes de la burguesía. Se han producido en los últimos meses bajas por depresión, ansiedad e incluso episodios cardíacos, debido a la incertidumbre y malestar generados. No constan pérdidas en la empresa, por lo que todo indica que serán reemplazados por la automatización o que se trata de una deslocalización.

Por último, cabe destacar la huelga de los maquinistas de Ouigo, que se han levantado por el despido injustificado de uno de los trabajadores, y por el pisoteo continuo de la empresa en lo que respecta a sus derechos y el incumplimiento del convenio. Es solo un ejemplo entre muchos de solidaridad obrera.

Como se ha señalado en el presente comunicado, ha habido muchas más huelgas en este mes de junio en distintos puntos del país. ¿Qué conclusión se puede sacar de estos hechos? La clase obrera no es sumisa ni agacha la cabeza ante el patrón. Ocurre que sin una vanguardia revolucionaria no pueden ver el camino de su emancipación, sino solo de batallas pequeñas para no hundirse completamente en la miseria que la rodea. No se trata de una ceguera por falta de capacidad, sino por desconocer el funcionamiento del capitalismo; por no conocer su papel en la sociedad de clases, ni a su enemigo de clase ni la alternativa que ya hoy se puede alcanzar sobradamente. Estando inmersa en la sociedad burguesa y la total contaminación de la ideología de la misma, requiere que algo externo la mueva y la arranque de las garras de la alienación. Ese algo es el partido comunista.

Es evidente que los medios de manipulación de masas no van a dar visibilidad a las luchas obreras, pues no conviene poner sobre la mesa la contradicción capital-trabajo. Solo en casos extraordinarios que puedan destacar y sean difíciles de ocultar, como las huelgas del metal, pueden mostrarse, pues realmente puede servir para criminalizar la lucha contra la represión y como una supuesta prueba de que no ocultan los conflictos, para así dar la interpretación que conviene y más si los sindicatos amarillos tienen la batalla controlada. No nos dejemos engañar; continuamente los obreros se enfrentan a la patronal, y solo hace falta encender la chispa para que tenga lugar un pulso colectivo contra el empresario.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las huelgas obreras, pues siempre las luchas de los trabajadores son legítimas, a diferencia de los intereses de la burguesía. Es imprescindible el apoyo y la solidaridad con todos nuestros hermanos de clase en su combate contra los empresarios; es mentira que se hayan apagado las ascuas, y hay que canalizar la indignación que se va materializando en la lucha hacia la unión de estas en una contra el capital. Pero, en estos casos donde los guías son los sindicatos amarillos, o aquellos que no desafían en nada al capital, ¿qué debemos aprender?

Cuando se hacen ciertas concesiones a la clase obrera, siendo más visible cuando los sindicatos amarillos tienen control, el objetivo no es más que apaciguar la lucha y no permitir que se salga de los márgenes burgueses. Es inevitable llegar a un punto en que se está al borde de la ebullición y los capitalistas deben enfriar los ánimos a medida que se cae a trozos su sistema. La burguesía tiene una excepcional capacidad de adaptarse a las situaciones, pues tiene conciencia de clase, enormes recursos materiales y el poder de las instituciones para ello, y es por eso que saben de qué manera llevar el descontento y presentarse como aliados. Incluso en las huelgas del metal, con su ejemplar resistencia ante las fuerzas represivas y su firmeza en las reivindicaciones, ¿no han sido engañados los trabajadores por CCOO y UGT, ampliamente conocidos por sus traiciones y su servicio a la patronal?

Por otro lado, a la burguesía, a veces, más le vale ceder en algunos puntos pequeños para salvar grandes ventajas, a la vez que, con una nueva legislación, controla a sus rivales en el mercado y tiene una nueva arma arrojadiza usando el control del Estado, y por la vía legalista mantiene a raya a los obreros, a los que hacen creer que han alcanzado la meta necesaria. También saben que con ello caerán pequeñas y medianas empresas, que son clientes de los monopolios, y solo se transferirán recursos públicos a aquellas que ya sean solventes y puedan seguir comprando en masa otra temporada. Pero el capital tiende a concentrarse en cada vez menos manos y todas las contradicciones se agudizan, ya que los desposeídos tenemos cada vez menos a pesar de producirlo todo, y ante nuestros ojos se presentan las dificultades ineludibles de satisfacer necesidades básicas.

Todo esto se refleja en las numerosas huelgas que desmontan el relato de que la clase obrera está muerta. La clase obrera sólo necesita alcanzar la conciencia de clase y ver claramente a su enemigo y la salida a este sistema criminal de explotación y opresión. Es menester que los trabajadores den ya la espalda a los sindicatos traidores, y así unir sus fuerzas y sus luchas en los centros de trabajo a través de los sindicatos de clase y combativos, que puedan elevar su conciencia hacia la verdaderas batallas que pondrán fin a la barbarie y a la miseria; la lucha por el poder político, en la cual es imprescindible el partido de la clase obrera; el partido revolucionario que ha de guiar a las masas hacia la ruptura con el capitalismo y la construcción del socialismo. Hacemos un llamamiento a engrosar las filas de nuestro partido, con el fin de organizar a los obreros en su camino hacia la emancipación y la democracia obrera, donde los reprimidos sean los que hoy son parásitos opresores.

 

¡Por la organización de nuestra clase!

¡Abajo los sindicatos amarillos!

¡Por la revolución proletaria!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




El imperialismo es el mayor peligro para la humanidad

El mundo vive sin sorpresa un nuevo atropello de la potencia más criminal que ha parido la historia, EEUU, contra Irán, no dudando para ello en violar el derecho internacional que, sin lugar a dudas, es una entelequia donde las potencias imperialistas son las primeras que lo incumplen.

Donald Trump, el hombre que iba a acabar en 24 horas con el conflicto en Ucrania, y que prometió en la campaña electoral a los norteamericanos no meter a EEUU en guerras, constata como su palabra no vale absolutamente nada, algo por otro lado que no sorprende a nadie pues la mentira, la estafa y el robo son la esencia del capitalista, del burgués.

La agresión militar estadounidense contra la integridad territorial y la soberanía nacional del estado iraní, llevada a cabo en colusión con el régimen genocida israelí, muestra una vez más la profundidad de la depravación que gobierna la política exterior de EEUU y revela el grado de desprecio que alberga la clase dirigente estadounidense hacia cualquier pueblo, así como también manifiesta la necesidad de intervenir militarmente en primera persona ante la situación de descomposición interna de su socio sionista acelerado por su política belicista.

EEUU, que está comprobando como pierde influencia en el mundo en detrimento de las potencias BRICS, como por ejemplo ocurre en África o, también, en Oriente Próximo, debe salir en defensa de su estado satélite sionista a través del que pretende reordenar dicha zona y tratar de controlar los recursos energéticos de la zona en su favor.

El Partido Comunista Obrero Español condena de manera firme la agresión imperialista de EEUU a Irán, así como señalamos a EEUU, y la UE, como corresponsables del genocidio contra el pueblo palestino perpetrado por su marioneta sionista.

Únicamente el proletariado, armado con el marxismo-leninismo y dirigido por un Movimiento Comunista revolucionario, puede y debe conquistar la paz y, para ello, debe erigirse en la clase social hegemónica y dirigente, para ello debe derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus estados en cada rincón del mundo. El proletariado, que sigue saliendo a las calles de manera espontánea en la mayoría de ocasiones, y otras veces dirigida por el traidor oportunismo, expresa su malestar y su disconformidad con el imperialismo, necesitando la fuerza y la claridad de la organización comunista que dota al proletariado de una perspectiva y un objetivo revolucionario, que lo convierte en constructor de un nuevo mundo, socialista, que liquide la explotación del hombre por el hombre, del capitalismo y, en consecuencia, que haga desaparecer la violencia y la guerra entre los pueblos, que es la esencia del imperialismo para enriquecerse a costa de la socialización de la pobreza y de la miseria.

El imperialismo es el mayor enemigo de la humanidad, no habrá paz ni progreso social sin acabar con éste, sin que la clase obrera conquiste todo el poder y liquide al capitalismo de la faz de la Tierra.

 

¡O ELLOS O NOSOTROS!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 24 de junio de 2024

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las pocas alternativas para la clase obrera bajo la democracia burguesa

El caso de la escalada de cargos públicos en casos de corrupción, y que se acercan misteriosamente al presidente del gobierno, no debe extrañarnos en absoluto. Los dos últimos secretarios de organización del PSOE, José Luís Ábalos y Santos Cerdán, están siendo investigados y el último, presuntamente, habría amañado la elección en su día de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE. La presidencia de Pedro Sánchez es la recompensa de ser consejero de Caja Madrid cuando se tuvieron que inyectar 20000 millones de dinero público que se perdieron para siempre. Ahí Pedro estuvo ágil y, a pesar de lo que cuente en su libro “Manual de resistencia” (2019), él sabe, como nosotros, que no son sus dotes, sino el interés y el agradecimiento de los monopolios quien le ha puesto en ese cargo y le ha ayudado a superar las más terribles dificultades para llegar ahí. Ante el escándalo de corrupción, Pedro Sánchez, en el papel de patriota honrado, se presenta afligido y pide perdón a la ciudadanía. Parece que el PSOE haya tenido un recorrido impoluto cuando es el partido de los GAL, los ERES, Filesa y un largo etcétera. El problema no es éste. El problema es que la alternativa para la clase obrera es el PP de la Gürtel, de Lezo, de la Púnica o del marido de Ayuso. Ayer fueron Alfonso Guerra, Felipe González, Dolores de Cospedal como hoy son Cerdán, Laura Borràs o Ábalos. De hecho, quien le pide la dimisión es Alberto Núñez Feijoo, el amigo del narcotraficante Marcial Dorado. Y es que donde se mueve la pasta allí están ellos para las mordidas, el blanqueo, las comisiones y la transferencia de dinero público a empresas privadas. La alternancia política siempre se produce tras dos legislaturas de un mismo partido y, además, son los casos de corrupción los que la provocan. Vemos entonces que las alternativas que tiene la clase obrera son elegir entre una banda de ladrones y una de chorizos. Entonces tenemos que preguntarnos qué es la corrupción en la democracia burguesa.

La corrupción es la forma retributiva de los monopolios a los políticos que defienden sus intereses en esta dictadura del capital que es la democracia burguesa. Es el agradecimiento al desvío de dinero público a empresas privadas que luego son retribuidos mediante mordidas que forman redes de clientelismo y corrupción que podemos observar en el presente, pasado y futuro de todas las organizaciones políticas que participan en el circo parlamentario. Por eso la corrupción es sistémica, endémica y estructural, porque es su fin. Todas las estructuras políticas y los entramados que participan en la democracia burguesa están estructuradas por y para esta función. Los sindicatos amarillos, las fundaciones, las diputaciones, las comunidades autónomas tampoco están exentos y se convierten en parte fundamental de la estructura de favoritismos, corrupción y clientelismo hacia la burguesía.

Para la clase obrera, que es a quién se expolia hacia intereses privados, no hay otra opción que la superación de la democracia burguesa. En el caso español, un sistema que se atrinchera en una Constitución que blinda la unidad del estado fascista español, la economía de mercado y la imposición de la democracia burguesa para mantener los privilegios del estado fascista del 39 con una capa de barniz y cambiando los nombres de las instituciones que lo hacen posible (de Tribunal de Orden Público a Audiencia Nacional, por poner un ejemplo) no podemos esperar nada más que corrupción, represión y violencia organizada. Da igual que monigote pongan en frente y qué quiera contarnos, el resultado se repite de forma cíclica. Un gobierno de turno que tiene a presos políticos de la clase obrera con condenas tan largas que se convierten en cadenas perpetuas encubiertas y que indulta a los que defienden los intereses de la burguesía como en el caso de Puigdemont, Griñán o Zaplana deja claro a los intereses de quien sirve. Vera, Barrionuevo y en un próximo futuro Ábalos y Cerdán se benefician de la figura del indulto lo que tiene que abrir los ojos a la clase obrera para organizarnos bajo la única e indestructible herramienta que tiene la clase obrera para su emancipación, el partido comunista como vanguardia revolucionaria que guía a la clase obrera hacia su emancipación.

Desde el PCOE, hacemos un llamamiento a la clase obrera a no caer en la trampa del miedo y a hacerse conscientes de que bajo el sistema capitalista no nos espera otro escenario que la corrupción, la miseria y la guerra. Por eso, la clase obrera debe llevar una lucha a muerte contra la burguesía si quiere luchar verdaderamente por la paz y su propia supervivencia. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial con la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el método para terminar con la corrupción y todas las secuelas que trae aparejadas. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar su fines y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Ahora, más que nunca, se trata de o ellos o nosotros.

                 

¡Por el derrumbe de la democracia burguesa!

¡Por la construcción del Socialismo!

¡Obrero y estudiante, organízate en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Yolanda, el escaño y sus servidumbres

No hará falta presentar al personaje pero si la función política que cumple. Se podría definir con un refrán castellano, “perro no muerde la mano de su amo”. Por un lado, Yolanda Díaz se niega a salir a manifestarse contra el aumento armamentístico de Pedro Sánchez impuesto por la UE y la OTAN, lo que sería una incongruencia dado que participa en el gobierno de coalición. Por otro lado, nos lleva a ver que ya no cuida ni las formas porque al ir de número uno de Sumar nunca va a perder el asiento. Una vez más la socialdemocracia se convierte en la antesala del fascismo. A esta noticia debe unirse la de la imposición de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, de aumentar hasta un 5% del PIB el presupuesto en defensa a todos los países miembros. Éste amenaza con que el no aumentarlo dejaría al país sin defensa conjunta en caso de agresión de terceros países. Hace unos meses, se aumentó el presupuesto militar del 1.26% al 2%, lo que representó un aumento del gasto en defensa de 11.000 millones de euros, lo que es el equivalente de la partida del gobierno en pensiones. Esto nos da una idea de por dónde saldrá el incremento del 3% para cumplir con las imposiciones del señor Rutte. En ese momento, según una encuesta del INE, el 63% de los españoles creía innecesario dicho aumento pero tras los tejemanejes sólo el 41% cree innecesario el aumento del presupuesto militar. Estas cifras demuestran a quién sirve y la labor de zapa que realiza.

En ese escenario, Yolanda Díaz sigue enrocada en defender el aumento en el presupuesto militar, incremento que terminará en las empresas armamentísticas norteamericanas e israelís básicamente, por muchos paripés que quieran hacer después anulando contratos con Israel de cara a la galería.

Por otro lado, Yolanda Díaz que cree que hay empresarios honestos, que alabó a Paco Roig de Mercadona, que dijo que le gustaba mucho la moda de Amancio Ortega, es incapaz de explicarnos como habrá un aumento del 3% del PIB en la partida militar sin que repercuta en las políticas sociales. En este escenario se ha comprometido con los empresarios, respecto a las incapacidades temporales, por un lado a implementar la figura de la incorporación progresiva en el caso de las bajas largas y en investigar a los trabajadores que se encuentren de baja en busca de bajas fraudulentas. Como ya compartió el Partido en redes sociales, en primer lugar, no existen datos oficiales sobre fraude en bajas laborales. Si una empresa demuestra que un trabajador comete dicho fraude, aplicará un despido disciplinario. Por otro lado, se está acusando a profesionales de la medicina de conceder bajas médicas fraudulentas.

Parece evidente que, para la izquierda posmoderna, el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués, sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, y lo más importante, sin plantear la revolución. Queda claro que su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía. Este puro reformismo ladino nunca provocará per se el fin de una superestructura explotadora, ya que esto sólo vendrá con el final del capitalismo, pues la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

Para ello la clase obrera jamás podrá contar con Yolanda Díaz ni sus acólitos pero si podrá contar con el PCOE. Nuestro Partido se erige así en la vanguardia de las masas trabajadoras y las educa y organiza para llevar a cabo la misión histórica del proletariado que no es otra que la extinción del modo de producción capitalista. El PCOE plantea la lucha a muerte contra el reformismo y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores sobre su misión histórica que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado.

 

¡Sólo la lucha revolucionaria termina con el capitalismo!

¡Por la demolición de la superestructura capitalista!

¡Construye socialismo en el PCOE!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Continúan los preparativos de la “reducción” de la jornada laboral como caballo de Troya para el proletariado

La patronal de los supermercados se ha pronunciado contra la supuesta intención de reducir la jornada laboral. Su manera de defender su posición revela, como siempre, que la mentira es una de las armas principales de la burguesía para ganar la batalla ideológica. En una carta que han enviado a la conocida lacaya de la burguesía, Yolanda Díaz, afirman que la manera en que se plantea la reducción de jornada “ignora el servicio que prestamos a la sociedad en nuestros establecimientos, sus amplísimos horarios de apertura al público (para atender a todo tipo de necesidades familiares y sociales) y la enorme flexibilidad con la que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los ciudadanos a los que servimos”.

 

Centran principalmente su crítica en “la manera en que se ha presentado el Proyecto de Ley, como una iniciativa que venía a beneficiar, sobre todo, a los millones de trabajadores del comercio y la distribución (…) como si en muchos años de fructífera negociación colectiva, no se hayan tenido en cuenta sus necesidades, cuando los empresarios y los representantes de los trabajadores han acordado las mejores condiciones posibles para ambos en los convenios vigentes”.

Por su parte, el más que deleznable parásito que mandó a trabajadores a proporcionarle ganancias durante la DANA, Juan Roig, ha protagonizado un esperpéntico episodio en el que niega las evidencias y refleja su miedo a ser descubierto, pues sabe que la bancarrota del capital deja cada vez más claro que la burguesía es una clase social totalmente parasitaria, inútil y dañina; ese es su único rol y su destino es desaparecer como clase. Se ha dirigido a los empresarios diciendo lo siguiente: “Yo siempre os hago la misma reflexión y la repito, a ver si alguna vez tengo suerte. Si nos escondemos parece que tenemos algo que ocultar (…) Es que primero nos acusan de especuladores y deshonrados, y además nos ponen muchos, muchos, muchos palos en las ruedas (…) Si queremos salimos del armario, no nos escondamos. Y con eso llevaremos a la sociedad hacia donde tenemos que llevarla (…) Los empresarios, somos los que tiramos del carro. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de ser empresarios y de ser directivos”.

En lo que respecta a Yolanda Díaz, el pasado 25 de mayo en Sevilla dijo, refiriéndose a la reducción de la jornada laboral, “tardaremos lo que tardaremos, pero vamos a ganar”, lo cual ya deja entrever lo que era un secreto a voces: el Gobierno, usando la palabrería para amansar a la clase obrera, colmará de ventajas a los burgueses y llenará de letra pequeña la supuesta futura concesión, vendiéndola como un anhelo que requiere de sacrificios para ser alcanzado. En un comunicado anterior, nuestro partido ya preveía que encauzarían el asunto por una vía que les permitiría rellenar de ponzoña la falsa concesión.

La ministra pregunta “por qué razón emplean tanto empeño en oponerse a la reducción de la jornada si ya en nuestro país la media se sitúa en 38,2 horas”. La pregunta sería: habiendo una diferencia tan insignificante entre esa cifra y 37,5 horas, según lo que expone Díaz, ¿por qué lo vende como un gran cambio si es, según ella, casi como quedarse en la misma casilla? Además, se atreve a fingir que llama a los “sindicatos de clase andaluces” y a los trabajadores de la comunidad, en defensa de la reducción de la jornada laboral, “a decir a Moreno Bonilla qué va a votar”.

En primer lugar, ella es una firme defensora de la “legitimidad” de los intereses de la patronal, y tiene una sólida alianza con los principales sindicatos de dichos parásitos, como UGT y CCOO, así que es obsceno que hable de “sindicatos de clase”, los cuales se caracterizan por luchar por los intereses de la clase obrera, con el objetivo de elevar la conciencia de clase. En segundo lugar, hace un llamamiento a los trabajadores para que dejen en manos de los parlamentarios, representantes de la burguesía, el poder de decidir sobre sus vidas. Si la minoría opresora se niega, al parecer no sería “democrático” que la gran mayoría luche por sus intereses de clase. Todo depende de si los administradores del Estado tienen a bien conceder una migaja a los asalariados.

Pero su exhibición de una total carencia de escrúpulos, como nos tiene acostumbrados, no acaba ahí; declara también lo siguiente: “ya nos decían que había que practicar la devaluación salarial”, o que “de las crisis se salían despidiendo a la gente, despidos masivos”. ¿No legitima ella los EREs si el empresario lo “justifica”? ¿No ha bajado, acaso, el poder adquisitivo de los trabajadores? Continúa: “nos decían, en su modelo, que había que precarizar el trabajo, que no había trabajo para repartir (…) ya nos dijo Fátima Báñez (ministra de Trabajo del PP) que había que elegir entre tener un contrato basura o el desempleo (…) Les dijimos que no era verdad”. Y resulta que Fátima Báñez, del partido fascista PP que no esconde su total desprecio por los trabajadores y su afán de pisotear los derechos de éstos, a la vez que da todo tipo de facilidades a la burguesía, es más honesta que la actual ministra de Trabajo que ha pronunciado el mencionado discurso, ya que esta última tiene exactamente el mismo rol e intenciones que la exministra del PP, pero se disfraza de aliada del proletariado. Los hechos desmontan a dicha oportunista.

En 2024 hubo 1,06 millones de despidos de indefinidos y 999.550 que no pasaron el periodo de prueba, según las estadísticas de la Seguridad Social, disparándose estas causas un 251% entre los contratos indefinidos desde 2021. El empresario lo usa como nuevo contrato temporal, y tiene toda la facilidad para el despido sin tener que dar explicaciones ni indemnizaciones. También según estos datos, hasta octubre de 2024 se registraron 19,05 millones de bajas de afiliación (2,01 solo en octubre), de las que 8,11 millones se deben a la caducidad de un contrato temporal, registrándose 838.810 solo en octubre. En cuanto a los fijos discontinuos, las bajas de afiliación se han disparado un 456% respecto a 2019 llegando a 3,99 millones acumuladas en los diez primeros meses del año. Solo en octubre llegaron a las 509.428. Por otro lado, los contratos a tiempo parcial han llegado a los 3 millones, aumentando en 177.000 en 2024 y siendo el registro más alto en 20 años, siendo las mujeres las que se encuentran mayoritariamente en esta situación. ¿No es todo lo anterior tener que “elegir” entre un contrato basura y el desempleo?

Siguiendo con las penosas condiciones laborales, en España el paro general duplica al resto de la UE, y lo mismo ocurre con el paro juvenil. De hecho, el 35% de los jóvenes tienen contratos temporales y un 25% trabajan a tiempo parcial, unas cifras que han crecido 9 puntos en los últimos 20 años. Es más, según un estudio de Save the Children, el 17% de los hogares con hijos está en situación de pobreza. El 11% de los trabajadores sin hijos vive en dicha situación, y en hogares donde conviven dos adultos, pero solo uno trabaja, la pobreza sube al 21%, pudiendo llegar al 63% si en esas condiciones hay hijos a su cargo. Ese es el “modelo de país” de Yolanda Díaz, que tanto aplaude las políticas “progresistas” de su Gobierno.

Esta servidora de la patronal llega incluso a validar el falaz y despreciable discurso de los empresarios, que fomentan la idea de que la mayoría de trabajadores que se encuentran con baja médica en realidad están sanos, y solo quieren faltar al trabajo. Ella considera pertinente intervenir en esta cuestión ficticia, para así favorecer aún más a la burguesía y colaborar en la demonización de los trabajadores que no pueden trabajar debido a sus dolencias. Gobierno, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO pretenden que los trabajadores que lleven más de 180 días de baja puedan volver a trabajar de manera progresiva, comenzando a jornada parcial para que, a pesar de su lesión o enfermedad, el burgués pueda seguir obteniendo plusvalor, y darán mayor autoridad al negocio de la salud para que pueda gestionar el alta de aquellos obreros que hayan estado un año de baja. Por su parte, Díaz dirige su ponzoña hacia “el mal funcionamiento de las administraciones sanitarias”, al igual que hacen los empresarios y sus sindicatos, quedando implícito que el sistema de salud es el problema y no las penosas condiciones que son cada vez mayores en la vida del proletariado, debido al sistema de explotación humana que ella defiende. Se atreve a defender, además, que “otra parte del absentismo tiene que ver con otra parte que va de la mano del carácter voluntario o no del mismo”. Es decir, compra el relato de que los trabajadores, en gran medida, buscan faltar al trabajo fingiendo malestar, y según ella, la lucha contra el absentismo es “clave”. Nuestro partido ya ha desmentido dicho cuento de la patronal en otros comunicados.

Por si fuera poco, deja entrever que la burguesía tendrá mayor “flexibilidad” aún para distribuir la jornada y para beneficiarse de horas extra. También vende como punto a favor que aumentará la productividad de la que se apropian los empresarios, y vuelve a ofrecer subvenciones millonarias a las pymes. Por otro lado, afirma que se compensará a los empresarios que hayan accedido a dar algo más de migajas a los asalariados, pero no especifica de qué modo.

He aquí “la esperanza” de los trabajadores de la que tanto habla la ministra: reducción de horario irrisoria, persecución y explotación de los trabajadores enfermos, aumentar las ya enormes subvenciones a explotadores, permisividad con los horarios y precariedad laboral en general. Los oportunistas no esconden su inmundicia y cumplen al pie de la letra con su papel en la sociedad de clases: son el ala moderada del fascismo y cuando están en el poder llevan a cabo las mismas políticas reaccionarias. Eso sí, disfrazadas de retórica izquierdista.

Toda la farsa que han montado alrededor de la más que cuestionable reducción de la jornada laboral se va acercando a su auténtica meta. Es indudable que, como ya habíamos señalado al comenzar la “polémica” unos meses atrás, es otra falsa concesión a la clase obrera en medio de una situación económica y laboral desoladora, con un futuro oscuro; conocen uno de los anhelos del proletariado, que es contar con mayor tiempo libre, y alientan a tolerar todas las tropelías a cambio de una ley que, en el mejor de los casos, reducirá la jornada de una manera tan insignificante que no se notará la diferencia, pero aplicará el falaz principio, promovido por la burguesía, de “menos es nada”. Yolanda Díaz exhibe de manera cada vez más explícita su auténtica cara y no escatima en guiños a los empresarios, a los cuales no contradice tras saber de sus engañosas declaraciones.

En este caso, tenemos a la patronal de los supermercados que presume de “amplísimos horarios”, los cuales no son más que una gran carga de trabajo para los asalariados que hacen que funcionen los supermercados, con el único propósito de generar ganancias para los parásitos propietarios. Además, hablan de un supuesto servicio a los ciudadanos y de adaptarse a las necesidades. ¿De qué manera tiene en cuenta las “necesidades” una clase social cuyo único rol es apropiarse del trabajo ajeno y extraer plusvalor? El poder adquisitivo de los trabajadores es cada vez menor, sufren el robo del patrón a cambio de un salario y otros buitres le arrebatan lo que tiene para vivir a lo largo del mes (rentistas, banqueros, empresas energéticas, petroleras, etc.); ¿acaso obtiene ese trabajador lo que necesita en un supermercado si se queda sin dinero? No, solo tendrá acceso a las mercancías si puede comprar para dar ganancia al burgués. La patronal expresa abiertamente su oposición a beneficiar a los trabajadores, alegando que, en su afán de extraer plusvalor y exprimir la vida de los asalariados, siempre han negociado para llegar a “los mejores acuerdos posibles”, omitiendo que son los acuerdos que más convienen a su dominio y su bolsillo.

Por otro lado, Juan Roig pretende presentar a la clase dominante que oprime a la gran mayoría como víctimas invisibles. La realidad objetiva es que sí se dedican a especular y son, de hecho, la antítesis de la honradez. Son totalmente prescindibles y nocivos; no forman parte del trabajo sino de la apropiación de este para su lucro privado. Oprimen y parasitan a quienes tiran del carro y sí que tienen mucho que ocultar, pues salir del armario en su caso significaría admitir que son el auténtico gobierno; no se presentan a las elecciones, pero tienen el poder del Estado y usan a sus representantes políticos, funcionarios, fuerzas represivas, judicatura y ejército para consolidar y perpetuar su poder.

Esas condiciones ejemplares de las que presumen los dueños de supermercados chocan con la realidad, y en Canarias actualmente hay huelga en el sector por sus miserables condiciones. No es la primera ni será la última. La burguesía y sus mamporreros nos arrebatan de todas las maneras posibles, y usando todos los ardides propios de una total carencia de escrúpulos, no solo derechos sino todo aquello que nos humaniza. Profundizan en la atomización del proletariado porque es indispensable que el obrero no conozca la raíz de los problemas, que es el criminal sistema capitalista. La burguesía debe optar, irremediablemente, por aplastar poco a poco a los obreros en un intento de aislar y acorralar completamente al soporte de su sistema, que son los asalariados, sin los cuales no hay plusvalor y, por tanto, su dominio cae. Es totalmente necesario dada la bancarrota del capital, las deudas impagables, la sobreproducción inevitable, la automatización imprescindible y las guerras inherentes al imperialismo por el control de las fuentes de materias primas y del mercado. Pero también saben que no pueden aplastar a la clase obrera eternamente con palabras engañosas y falsas concesiones, es decir, con la socialdemocracia que les es útil en cierta etapa; saben que su juego dará lugar a mayores contradicciones y que el proletariado lo percibirá y se darán las condiciones para que se levante. Es por eso que cada vez apuestan más por el fascismo, y van allanando el camino para los elementos más reaccionarios del capital financiero.

Ellos, los burgueses, ponen todos sus esfuerzos en debilitar continuamente a la clase obrera, su dominación a través del Estado es una constante y no se detendrán a la hora de ejecutar todo lo que sea necesario para blindar sus intereses de clase. Es hora de que los proletarios muevan ficha y comiencen a poner freno a todas estas infamias que no hacen más que acrecentar la miseria, el agotamiento y la resignación. No cambiará nada mientras el poder, los medios de producción, estén en sus manos y se fomente la idea de que la democracia es que una minoría decida lo que debe hacerse sobre la gran mayoría.

La única reducción real y drástica de la jornada laboral tendrá lugar cuando la clase obrera tome el poder. Mientras la burguesía posea los medios de producción, nuestras vidas están encadenadas al capital y el trabajo tendrá como objetivo dar ganancias a aquellos que oprimen nuestras vidas. No entra en sus intereses concedernos comodidades, ni permitirnos obtener lo que nos corresponde. No pueden estar las necesidades humanas en el centro mientras nuestras vidas las rige el mercado. No hay otro camino hacia la emancipación que la revolución obrera, pero esa senda pasa irremediablemente por la organización de nuestra clase; la toma de conciencia de clase y la unión de todos los proletarios en un Frente Único del Pueblo; es crucial para enfrentar al capital y a la burguesía. Comenzar a establecer un poder obrero servirá como base para aunar a los proletarios progresivamente y generar espacios donde puedan nacer órganos de poder obrero, tomar fuerza en la lucha contra el patrón en los centros de trabajo y actuar colectivamente en todos los ámbitos que nos afectan para inclinar la balanza cada vez más hacia los trabajadores, hacia aquellos que producen todo, y arrancar dominio al capital hasta que se den las condiciones para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Pongamos fin al oportunismo!

¡La socialdemocracia es enemiga de la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Absentismo laboral: una nueva campaña de criminalización de la clase obrera

Los medios de manipulación de masas han iniciado recientemente una campaña sobre el absentismo laboral, el perjuicio que éste causa a los empresarios y el supuesto fraude cometido por los trabajadores que se encuentran de baja por algún tipo de incapacidad. Son cientos los titulares que inundan esos medios en las últimas semanas.

Algunos empresarios incluso tienen la desvergüenza de inventar unos supuestos datos de fraude (una estadística que no existe oficialmente), pretendiendo hacernos creer que el 20% de las bajas laborales por incapacidad temporal son fraudulentas, criminalizando no sólo a los trabajadores que están enfermos, sino a los profesionales de la salud que son quienes dictaminan si un trabajador está apto o no para realizar su trabajo.

Llama la atención que precisamente quienes viven del robo, quienes se enriquecen a costa del trabajo ajeno, los mayores criminales del mundo, intenten criminalizar a quienes generan toda la riqueza en nuestra sociedad, algo que además ellos mismos reconocen de forma implícita al denunciar el gran perjuicio que el absentismo genera a sus beneficios, demostrando de esta forma que es el trabajador el que genera toda la riqueza.

Lo que no dicen estos parásitos es que el aumento del absentismo laboral está causado por el incremento de la precariedad, una precariedad de la que ellos, quienes explotan nuestra fuerza de trabajo, son totalmente responsables. No dicen que el 61,7% de los jóvenes en España tiene un contrato temporal; o que la precariedad afecta al 80% de los nuevos contratos laborales; o que la precariedad laboral dispara a 1,3 millones los ocupados que buscan otro empleo en el SEPE.

Es evidente que este aumento de la precariedad redunda en un mayor número de problemas de salud mental entre los trabajadores, tal y como reconoce el informe Precariedad laboral y salud mental de la Comisión de personas expertas sobre el impacto de la precariedad laboral en la salud mental en España dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Igualmente, este incremento en la precariedad, también implica un aumento en el número de accidentes laborales, lo que supone un mayor número de incapacidades temporales entre los trabajadores que sufren esos accidentes. De hecho, en 2024 los accidentes laborales causaron 796 muertos, un 10,4% más que en el año anterior. Esta realidad por supuesto no preocupa nada a quienes se lucran con esas muertes, ya que los trabajadores somos sustituibles, somos una mercancía más en este sistema criminal.

De hecho, quienes viven a nuestra costa no dudan en llamar directamente delincuentes a trabajadores por ejercer el derecho a la huelga, exigiendo a las fuerzas represivas “contundencia” contra quienes se organizan para exigir mejores condiciones de trabajo, como los trabajadores del metal de Cantabria.

En esta nueva campaña de difamación de los trabajadores, no podía faltar el oportunismo más ruin, encarnado en la figura de Yolanda Díaz, que una vez más se ha sumado al discurso de la patronal, afirmando en su intervención en el Foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, que hay un absentismo “voluntario”, algo que ha “aprendido de las empresas españolas” y sus “observatorios de absentismo”.

La ministra del PCE ha aprovechado su intervención para dejar unas declaraciones totalmente repugnantes que muestran su sumisión absoluta a la patronal, al pedir “hablar también de los márgenes empresariales”, indicando que “queremos empresas robustas, que tengan márgenes, pero esto va de democracia, va de repartir un poquito, no decimos mucho, esa productividad”. Esta marioneta de los monopolios no duda un segundo en justificar la explotación laboral y el robo de plusvalía, pidiendo a los empresarios que repartan algunas migajas, no muchas, de lo robado a los trabajadores que produjeron esa riqueza.

La clase obrera genera toda la riqueza y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo por migajas, tanta riqueza que permite que un grupo de parásitos viva en el más absoluto lujo sin dar un palo al agua. A los trabajadores nos sobran los empresarios, nos sobra su Estado y su sistema, nos sobra el capitalismo y nos va la vida en construir una alternativa, construir el socialismo para armonizar las relaciones de producción y acabar con el parasitismo de la burguesía que nos hunde en la miseria y la precariedad.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La agonía de Pablo Iglesias

Un último episodio entre un periodista provocador de la extrema derecha conspiradora, Vito Quiles, y Pablo Iglesias, fue usado por este último para intentar legitimar, aunque sólo sea por un breve lapso, su imagen prefabricada de revolucionario al servicio de la clase obrera. La burguesía le necesita en ese papel, todavía un poco más, para que realice sus últimas fechorías contra la clase obrera. Con consignas revolucionarias, gritadas a voz en cuello, intentó limpiar su imagen y así tener vía libre para recoger algunas de las dádivas de la burguesía que le quedaron pendientes. Además, le sirve a la burguesía como material elemental para crear los siguientes reformistas que necesitará, en sus crisis periódicas tanto económicas como de prestigio, en un sistema político donde la corrupción es endémica. Queda claro en este incidente que la socialdemocracia reformista es la antesala del fascismo.

Pablo Iglesias, este encantador de serpientes, que en palabras de Lenin cuando hablaba sobre la socialdemocracia alemana – “La revolución proletaria y el renegado de Kautsky” (1918) – decía que “son revolucionarios de palabra y reaccionarios de hechos. Son capaces de las consignas más radicales para dormirlas luego bajo un tapete”. Las clases explotadoras necesitan de estos elementos como nuestro amigo Pablo para ejercer la dominación política que perpetúe la explotación, es decir, el interés egoísta de una minoría contra la mayoría del pueblo trabajador, cuando lo que necesitan las clases explotadas es la dominación política para destruir completamente cualquier tipo de explotación, es decir, el interés de la mayoría del pueblo trabajador contra una minoría insignificante de los esclavistas modernos, es decir, capitalistas, terratenientes y toda la maquinaria militarizada que lo sustenta y lo hace posible y este hombre lo sabía. Y elementos como este son capaces de engañar a la parte menos avanzada del pueblo trabajador.

Personajes como Pablo Iglesias, estos seudo socialistas, que han sustituido la lucha de clases por ensoñaciones sobre la armonía de las clases, se han imaginado la transformación socialista también por la vía de la ensoñación, no como la destrucción de la dominación de la clase explotadora sino como la sumisión pacífica de la minoría explotadora que habrá tomado conciencia de repente de su nueva misión en el mundo. Esta ensoñación pequeñoburguesa, que cree en un estado situado por encima de las clases sociales, ha conducido en la realidad a la traición contra la clase trabajadora como lo ha demostrado en las distintas participaciones de los parlamentos burgueses. Ejemplos de ello los tenemos en el Estado español, comenzando por Carrillo y su eurocomunismo y terminando por Enrique Santiago, Yolanda Díaz o el propio Pablo Iglesias.

El oportunismo es el caballo de Troya que inyecta la burguesía en el cuerpo social de la clase obrera para engañarla y desmovilizarla, haciéndole creer que por los estrechos cauces parlamentarios de la democracia burguesa todo se resuelve, que la democracia burguesa es un fin en sí misma y el menos malo de los sistemas para el proletariado.

Luchar contra el oportunismo que ha representado Pablo Iglesias y su partido es esencial para combatir a la reacción y, todavía con más fuerza, a esta fórmula que es la forma más acabada y nociva de la burguesía para dividir y alienar a la clase obrera. La emancipación y la liberación del proletariado, únicamente será posible mediante la revolución socialista, digan lo que digan estos soñadores, que sólo buscan desorientar al proletariado en la consecución de su misión histórica, la implantación de la dictadura del proletariado que destruya la dictadura de la burguesía. Cualquier forma de organización política de la burguesía, por muy democrática que pueda llegar a parecer, nunca será democrática porque será la defensa de los intereses de la minoría de los explotadores contra la mayoría de los explotados, la clase obrera. En esta lucha, todos los espacios que se dan en el proletariado, por pequeños que sean, deben ser ocupados por las fuerzas comunistas, porque lo que no conquista el proletariado revolucionario pasa a manos de la reacción sirviéndose, las más de las veces, de elementos como este hombre.

La defensa de los explotadores muestra varias caras, como esta que parece muy amable y democrática. Pablo Iglesias no sólo ha encubierto este hecho con frases que “son revolucionarias de palabra y reaccionarias de hechos”, como nos advertía Lenin, sino que ha mentido a sabiendas creando un personaje social que institucionaliza la figura del revolucionario abnegado, el patriota honrado. Tenemos bien fresco en España el ejemplo de Galapagar, y convierte la figura en un simple afiche carente de todo fondo político muy útil para los intereses de la burguesía que le homenajea y que siempre le ha brindado un amplio espacio en la parrilla de sus medios de masas de desinformación para dar una imagen de humanización a su dictadura de clase. El oportunismo renuncia a la revolución, reconduce al proletariado al redil estrecho del economicismo dentro del marco capitalista y la legalidad burguesa, para apartar al proletariado de la lucha política, la verdadera lucha emancipatoria hacia el socialismo y este señor lo ha hecho a sabiendas.

El PCOE celebra la defunción de la función política que ha llevado a cabo este hombre y sus estúpidos intentos de volver a legitimarse frente a la clase obrera. El revisionismo ha llevado a la muerte de los partidos comunistas internacionales hacia el reformismo y el economicismo, a la vía hacia el capitalismo de China y a la caída de la URSS al serles imposible la derrota por las armas. El PCOE lleva a cabo una lucha a muerte contra el revisionismo que ya dura más de medio siglo y un trabajo metódico y consecuente en la reconstrucción de la Internacional Comunista. Por eso, reconocemos que personajes como Pablo Iglesias retrasan ideológicamente a las capas menos avanzadas del proletariado y obstaculizan nuestro trabajo, retrasando lo inevitable, la revolución socialista, por el trabajo de zapa dentro del movimiento obrero que realizan semejantes personajes para la burguesía. Con el amplio despliegue en sus medios masivos de desinformación y la adulación del personaje, la burguesía le retribuye así por su fidelidad a sus intereses y recoge los últimos servicios, por la vía de la institucionalización en la democracia burguesa, esa dictadura de clase, que pudiera prestar este personaje contra los intereses de la clase obrera.

Incidentes como el ocurrido con el periodista, todavía le dan legitimidad frente a sus convencidos y con los que participan de sus chiringuitos políticos, pero a los comunistas no nos hacen ni cosquillas. Pablo Iglesias tuvo la bondad de trasladar todo el odio y toda la indignación de la clase obrera en un momento dado, al redil estrecho de la democracia burguesa, a cambio de renunciar a la organización hacia la vía revolucionaria. El espontaneísmo de las protestas y la falta de un partido comunista fuerte que actuara de vanguardia fueron sus mejores aliados. Ahora, la indignación cíclica que provocan las crisis periódicas del modelo productivo, debe encontrarse con un partido más fuerte que actuará de vanguardia revolucionaria y educará y guiará a las masas trabajadoras hacia la vía revolucionaria de la toma del poder y la construcción del socialismo. El capitalismo está abocado a la desaparición por sus contradicciones insolubles y las trabas sobre unas relaciones de producción que ya se encuentran en un estadio superior, las socialistas. En ese estadio, la clase obrera, que es la única que produce valor, se adueñará del valor que produce, sin sanguijuelas, sin estos actores que blanquean la explotación capitalista y caminará, mediante la dictadura del proletariado, hacia la construcción del socialismo. Las condiciones para la revolución ya están dadas, nos falta atraer a las masas, trabajo que desde el PCOE llevamos a cabo sin descanso.

¡Muerte al revisionismo!

¡Desenmascaremos a los traidores!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)