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Los sindicatos amarillos apoyan la guerra imperialista

El deleznable secretario general de UGT, Pepe Álvarez, demuestra continuamente dónde se posiciona en la lucha de clases: en el lado de la burguesía. En esta ocasión, propone abiertamente un impuesto a todos los ciudadanos para financiar la guerra, a pesar de que España ya ha alcanzado un récord en el gasto militar, y toda la Unión Europea se prepara para la guerra abierta en un compromiso mayor con la OTAN. ¿Todo esto le parece insuficiente a este gran lacayo de la patronal? Además, señala de manera falaz que el gasto en “Defensa” no afectará a los gastos sociales, cosa que, indiscutiblemente, ya ocurre y vemos que no paran de crecer las transferencias de recursos públicos a manos privadas.

Álvarez pide que Europa “tome el mando” y acabe con la dependencia que tiene con EE.UU, con un desarrollo industrial y tecnológico, todo en abstracto. Por otro lado, afirma que la venta de munición a Israel “tiene una importancia relativa”, y pide romper relaciones económicas con Israel, pues “es incompatible con los valores que nosotros representamos como país”. ¿Cómo puede quitar importancia a la venta de armas a un Estado genocida, y luego declarar que, debido a ese genocidio, dicho Estado es incompatible con “nuestros” valores? ¿No está el Estado español apoyando y haciendo posible ese genocidio con su abominable acto de complicidad? ¿Por qué Pepe Álvarez usa un “nosotros” en una sociedad de clases?

UGT ha encabezado junto con CCOO una manifestación el Primero de Mayo, en la cual han soltado, entre otras ideas ponzoñosas, la idea de que luchan contra el fascismo y todo movimiento reaccionario, presentándose como defensores de los derechos de los trabajadores. No solo juegan con la salud de los obreros y permiten penosas condiciones, ofreciendo incluso patéticas sumas de dinero para que éstos no falten al trabajo a causa de sus enfermedades, sino que estos sindicatos de la patronal son cómplices en privatizaciones y, sobre todo, son el caballo de Troya de los monopolios, los cuales son quienes engendran el fascismo. De hecho, son un ejemplo a seguir para la CEOE, que los ha felicitado públicamente por desmovilizar a la clase obrera.

Por si fuera poco, se ha unido a ellos en la manifestación el ala moderada del fascismo, es decir, la socialdemocracia. Concretamente, partidos criminales que, siendo muleta del PSOE, formaron parte del Gobierno en la anterior legislatura, y los que forman parte actualmente; partidos que, administrando el Estado a las órdenes de la burguesía, han permitido y permiten que el fascismo campe a sus anchas, allanando el camino a dichas bestias al hacer el trabajo sucio a la burguesía, y posicionándose, a veces no de palabra pero siempre de hecho, junto a Estados fascistas y genocidas, como Ucrania, Israel, los que intentan golpes de Estado en Venezuela y los “rebeldes” sirios, entre otros. También legitiman y forman parte de la terrorista OTAN. ¿No es una forma extraña de rechazar la reacción, la barbarie y los genocidios?

Si no fuera porque se trata de un conocidísimo personaje que es famoso por su total carencia de escrúpulos, se diría que Pepe Álvarez ha pronunciado un discurso que es fruto de un delirio. Ha dicho que Trump y Putin son quienes amenazan “nuestros” derechos, y los derechos de “las mujeres”, como si las mujeres proletarias en España no fuesen aplastadas por la bota del capital, y las mujeres burguesas no formasen parte de la clase explotadora que las oprime. Añade que no “debemos” permitir a los dos personajes anteriormente mencionados hacer eso, señalando así la aparición, de repente, de un par de enemigos externos y lejanos que parecen ser quienes nos ponen el peligro “a todos”. Por su parte, el otro gran vendeobreros, Unai Sordo (CCOO), presenta un discurso con mayor trilerismo en el que, queriendo aparentar no ser partidario del gasto militar, mezcla el concepto de seguridad con una “evidente” necesidad de mejorar la capacidad militar, ya que Trump y Musk van a “venir a por la Unión Europea y a por su modelo social” en el marco de un proyecto de “neocolonialismo 4.0”.

Los dos secretarios generales hablan de la necesidad de “defender” la Unión Europea con más gasto militar, pero también promueven la idea de una supuesta independencia que debe pasar por la inversión en la industria, que está en manos de la burguesía, y en mayores recursos públicos para invertir en las empresas privadas. Ambos señalan un enemigo externo, motivos para tener miedo de potencias extranjeras, la idea de una Europa poderosa en lo militar y económico, y de financiar con recursos públicos a la burguesía. Sus reivindicaciones tienen mucho en común con el repertorio fascista, y nada con un enfoque de progreso.

El capitalismo en su fase imperialista se caracteriza por el control del capital financiero, en un mundo donde el mercado es global, dominado por una minoría que concentra cada vez más capital, y donde éste no encuentra fronteras. La evidente bancarrota del capitalismo causa la escalada bélica en todas partes, pues es esencial para las potencias imperialistas en decadencia, como EE.UU y “occidente”, luchar contra el auge de las potencias imperialistas emergentes, es decir, BRICS, encabezadas por China. Las inherentes contradicciones del capitalismo se reflejan también entre los Estados, y los continuos movimientos en el tablero geopolítico hacen inevitable que la tensión crezca a medida que se acerca la sombra de mayores e ineludibles crisis.

CCOO y UGT son armas de la burguesía para filtrar entre los trabajadores sus reaccionarios discursos disfrazados de progreso. En boca de los partidos que conforman la pata derecha del capital, esto no sería tan eficaz. No han señalado nunca a la burguesía como el enemigo del proletariado, e incluso niegan la lucha de clases y legitiman abiertamente los intereses del patrón, por tanto es evidente que, ante el panorama actual donde son evidentes las consecuencias del capitalismo, han de señalar a enemigos externos sin tocar unas relaciones de producción donde hay explotadores y explotados. Pretenden unir a la clase obrera en su miedo bajo el ala burguesa, y encauzar esos temores hacia la petición de “defensa” contra unos posibles invasores extranjeros. Se dedican a ensalzar una supuesta grandeza de la Unión Europea, que aplasta la vida de cientos de millones de proletarios en su territorio, y también oprime a las naciones del sur global. Quieren disfrazar de imperiosa necesidad para “todos” la transferencia de recursos públicos a los monopolios.

En cuanto a esto último, que ya ocurre, para la burguesía no se trata más que de un escudo monetario para sanear sus deudas y retrasar las crisis tanto tiempo como sea posible. Requieren de recursos públicos para hacer viables sus aventuras en el mercado, y evitar un gasto proveniente de su bolsillo que derive en menores ganancias y pueda dar ventaja a otros parásitos que puedan ganar terreno. Dado que en España impera el sector servicios, las crisis son más visibles y se ven sus consecuencias antes que en otros países, pues las empresas dependen de proveedores externos que han de proporcionar mercancías para vender a los consumidores. Como las fuerzas productivas no paran de desarrollarse, la mejora de la técnica en manos de los capitalistas significa desempleo para muchos obreros, pues la automatización agiliza el trabajo y el patrón solo busca la máxima ganancia y minimizar los costes de producción para intentar dominar el mercado y superar a otros capitalistas. Es un arma de doble filo, pues si disminuye el trabajo humano, disminuye la tasa de ganancia, y el paro merma la capacidad de compra.

España es por ello una de las economía más vulnerables; debido a que hay sobreoferta y ésta se reparte entre distintos vendedores, éstos ven en primera línea la pérdida de compradores, por tanto, al significar pérdidas para los capitalistas, éstos deben prescindir de mano de obra, recortar servicios públicos, aumentar la explotación, etc., pero su demanda disminuye afectando al primer y segundo sector; la burguesía de terceros países, la cual controla las industrias, tiene que buscar nuevas empresas clientes para evitar la sobreproducción, y los proveedores de materias primas también. Comienza la reacción en cadena por la crisis de dinero para los parásitos dueños de las empresas, ya que los bancos y distintos accionistas pierden su inversión, y acaba en crisis que cargan en las espaldas del proletariado, y fortalecen a los más ricos, que concentran más capital. Es por ello que ese discurso de los sindicatos amarillos, que promueve el interclasismo, es el dardo envenenado que se usa en un contexto de crisis donde la clase obrera esta dispersa, temerosa y descabezada. Generan falsos debates, presentan consecuencias como causas, demonizan a víctimas y señalan a terceros países para poner un velo sobre el auténtico origen de los problemas que sufre la gran mayoría, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción. La realidad es que toda la palabrería de CCOO y UGT va destinada a legitimar el robo a manos llenas de la burguesía, que arrasará sin piedad y sin remedio con lo público por la bancarrota del capital, por los gigantescos movimientos del mercado que escapan a su control, y por la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de los asalariados; los capitalistas ven, por tanto, que deben recurrir al fascismo y le allanan el camino usando a todos sus voceros y representantes.

La normalización de la guerra no es más que la preparación de la burguesía para las luchas venideras por el control del mercado y de las materias primas. El aumento del gasto militar solo está destinado a defender los intereses burgueses, aumentar la represión y mandar a la muerte a proletarios contra proletarios. CCOO y UGT son organizaciones al servicio de los monopolios, y pretenden omitir que vivimos en una sociedad de clases, y que todo es por el “bien común”. Son representantes, al igual que todos los partidos parlamentarios, de los intereses de una minoría parásita que explota a la gran mayoría de la población, que es la clase obrera. ¿Acaso los trabajadores son uno con el patrón, cuando los primeros producen a cambio de migajas, y los segundos no producen y se apropian de la riqueza? ¿No es la gran mayoría cada vez más pobre, mientras una minoría es cada vez más rica? La burguesía ante la que responden estos sindicatos, ¿no es rica, precisamente, por apropiarse de los frutos del trabajo ajeno? ¿Qué intereses comunes tenemos obreros y burgueses? Sus valores son la barbarie y la parasitación, y los sindicatos amarillos son cómplices subvencionados por el Estado, para engañarnos disfrazados de falsos aliados.

Es menester dotar de conciencia a la clase obrera, y aquellos obreros ideológicamente más avanzados deben unirse para tal tarea. La organización de nuestra clase es indispensable para poner fin a este sistema criminal. Los capitalistas y los lacayos de todo pelaje que orbitan a su alrededor, no se detendrán ante la descomposición de su dominio. Los sindicatos de la patronal dejan muy claro su papel, y los trabajadores deben deshacerse del veneno que estos inyectan en la lucha obrera. En cambio, el sindicalismo de clase y combativo es una herramienta necesaria para presentar batalla en los centros de trabajo, más allá del mero economicismo. Luchando realmente por sus intereses, los trabajadores percibirán con la experiencia práctica que todos los explotados tienen las mismas cadenas; todas las luchas deben unirse en un Frente Único del Pueblo contra el capital, como auténtica oposición a la burguesía, sus guerras de rapiña y su sistema de miseria y barbarie. Solo la gran mayoría oprimida, que todo lo produce, puede deshacerse de esa minoría opresora con pies de barro que solo vive de absorber la fuerza de trabajo para obtener ganancias. Solo la clase obrera organizada y consciente pondrá fin al dominio criminal de quienes juegan con la vida humana para lucrarse, y podrá construir la nueva sociedad que pondrá a la humanidad en el centro: el socialismo.

 

¡Abajo los sindicatos traidores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La ganancia que asesina

Los accidentes laborales en España causaron 796 muertos en 2024 en España, 75 más que en el año anterior. Las cifras no serán mejores en 2025 y amenazan con ascender todavía más las muertes en los centros de trabajo. Las víctimas por sectores son:

  • Servicios: 326 fallecimientos, con un aumento del 15,6% respecto a 2023.
  • Construcción: 135 muertes, incrementándose en un 3,1%.
  • Industria: 116 fallecimientos, lo que supone un aumento del 20,8%.
  • Agricultura: 69 muertes, con una disminución del 4,2%.

Vamos a una media en el año anterior de 2,2 trabajadores muertos diarios, lo que dispara la siniestralidad y evidencia que son la búsqueda de la ganancia ilimitada, la intensificación del ritmo de trabajo y la reducción de costes en seguridad las que provocan estas cifras escandalosas. De los tipos de enfermedad en el ámbito laboral destaca el aumento exponencial de las enfermedades mentales asociadas al trabajo, con una clara prevalencia de la depresión y la ansiedad. También las muertes por enfermedades cardiovasculares durante la jornada de trabajo aumentaron un 39% respecto al año anterior y todo esto sin que los sindicatos verticales de CCOO y UGT y la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, hayan hecho ni un comentario al respecto.

El exponente común que crea este aumento en las cifras se llama capitalismo y es el dominio absoluto del capital sobre el trabajo asalariado. Como decía Marx, el capitalismo maltrata a sus dos fuentes de riqueza, la naturaleza y la fuerza de trabajo.

La crecida exponencial de las muertes en los centros de trabajo responde a unas relaciones de producción que han encontrado su techo en la tasa de ganancia y no tienen otra forma de continuar aumentando que la intensificación de los ritmos de trabajo y la reducción en los costes en seguridad. La enajenación del trabajo vivo y de la vida misma convertidos en mercancía, mediante la relación asalariada, hace que el beneficio del trabajo vivo acabe en manos de los capitalistas y su codicia ilimitada, con los resultados de muerte sobre la clase obrera. Mientras ellos disfrutan con su ganancia privada, la clase obrera pone los muertos y crea toda la riqueza sin disponer de ella.

Las relaciones de producción bajo este sistema han caducado y han convertido al capitalista en un parásito que no tiene utilidad, ni otra función que apropiarse de la plusvalía y por eso nos sitúan en unas relaciones de producción más elevadas, las socialistas, donde la clase obrera será dueña de la riqueza que produce. En estas relaciones de producción nuevas, que se gestan en las entrañas de este sistema caduco, la naturaleza y la fuerza de trabajo dejarán de ser maltratadas. Marx, en su prólogo a la “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) decía que “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina la conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”. Por lo tanto, a la clase obrera no le queda otra salida que la revolución socialista.

El capitalismo se ha descompuesto tanto que el comercio, esto es, la circulación de mercancías, base de su existencia, se ha convertido en la antesala de la guerra, como vemos en la guerra arancelaria y los intentos de anexión de territorios. Tampoco puede aumentar la producción porque el mercado quedaría colapsado y sólo puede crecer por el sector de los servicios y de gestión, lo vemos en Amazon, Glovo y un largo etcétera.

Mientras la burguesía gasta su tiempo y dinero en hacer publicidad contra el comunismo y le atribuye un número de muertos indemostrables y que atentan a la lógica, el capitalismo, sólo en España, asesina a 2,2 obreros diarios como hemos resaltado más arriba, por sus ansias de ganancia privada ilimitada, aun por encima de la vida humana. El proletariado organizado en su partido de vanguardia, el PCOE, organiza y trabaja con el proletariado revolucionario en la creación de estructuras de poder obrero. El socialismo es un proceso irreversible en el que el PCOE actúa de destacamento de vanguardia y guía al proletariado hacia su misión histórica, construir la dictadura del proletariado y el tránsito al socialismo. Únete a nuestras filas y construye poder obrero frente a la violencia de la burguesía.

 

¡No más asesinatos en el trabajo!

¡Socialismo o muerte!

¡Nuestros muertos son su ganancia!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El hombre detrás de la masa

En estos últimos días se ha celebrado la gloriosa victoria del Ejército Rojo contra la jauría miserable del régimen nazi. El Ejército Rojo realizó la mayor gesta de la historia militar y persiguió al genocida de Hitler hasta la misma cueva y le obligó a suicidarse, dando por concluido el Tercer Reich. Este episodio bélico dejó una matanza de 27 millones de soviéticos asesinados, ejército y población civil que supieron conseguir su fin cuando las democracias burguesas habían sucumbido cobardemente.

Pero el Ejército Rojo y la organización soviética que recogió Stalin, no vinieron de la nada. Hubo un hombre, detrás de la masa, que forjó los cimientos de la sociedad soviética y que dedicó toda su vida a la creación del primer estado socialista. Ese hombre se llamaba Lenin y sería muy injusto no reconocer su trabajo y su método organizativo en el exterminio del ejército nazi y su sistema de explotación.

Tras largos años de exilio, Lenin llegó a Rusia y se hizo cargo del partido bolchevique, un partido de nuevo tipo creado y organizado por él, cuando la revolución ya se adivinaba. En este escenario, introdujo una estrategia coherente y una táctica bien elaborada para la lucha del proletariado, en el tiempo de sus acciones abiertas hacia la revolución proletaria, cuando ya había caído el zar y el derrocamiento de la burguesía pasó a ser una tarea práctica inmediata, cuando la cuestión de las reservas del proletariado, con la unión con los campesinos pobres que querían desterrar también la explotación asalariada (estrategia), pasó a ser una de las cuestiones más palpitantes, cuando todas las formas de lucha y organización, tanto parlamentarias como extraparlamentarias (táctica), se revelaron con total nitidez. Fue en este periodo cuando Lenin rescató las tesis de Marx y Engels sobre táctica y estrategia. Pero no se limitó tan sólo a eso, las desarrolló y las completó con nuevas ideas y principios, introduciéndolas en un sistema de reglas y principios de orientación para dirigir a las masas y la lucha del proletariado. Obras de Lenin como “¿Qué hacer?” (1902), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución” (1905), “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916), “El estado y la revolución” (1917), “La revolución proletaria y el renegado de Kautsky” (1918) o “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) son indiscutiblemente una verdadera aportación a la ciencia del marxismo-leninismo y su arsenal revolucionario. La estrategia y la táctica del leninismo son la ciencia de la dirección de la lucha revolucionaria del proletariado.

Desde el PCOE rendimos este sincero y humilde homenaje al hombre que supo llevar a término la revolución en una sexta parte del planeta tierra y que dejó sus enseñanzas a las generaciones venideras. De su herencia y ejemplo el PCOE se erige en su modesto discípulo y trabaja sin descanso en hacer llegar las enseñanzas del marxismo-leninismo a las masas trabajadoras, porque sabemos que para romper el cerco de la burguesía, la única salida es revolucionaria. El proletariado armado de la ciencia del marxismo-leninismo se vuelve invencible y bajo la dirección del partido revolucionario es capaz de conseguir las gestas heroicas que le llevan a cumplir con su misión histórica, derogar el sistema burgués e instaurar la sociedad comunista sin clases.

 

¡Gloria al camarada Lenin!

¡Gloria al Ejército Rojo!

¡Larga vida al marxismo-leninismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre amnistías: Sólo la Revolución emancipa al proletariado

Desde el PCOE siempre hemos exigido la amnistía de los presos políticos. Que existan presos políticos en un país es una muestra clara de un déficit democrático y, por ejemplo, el PSOE, que votó junto al PP la aplicación del artículo 155 en Cataluña, ahora se ha abierto a sacar adelante una ley para amnistiar a los represaliados catalanes en un claro cálculo electoral para mantener un gobierno en minoría mediante un pacto amplio que incluye a muchas fuerzas políticas. No es una verdadera amnistía sino un pacto electoral porque al régimen no le interesaba repetir las elecciones y le ha sido más fácil desmovilizar al pueblo catalán con un gobierno teóricamente de izquierdas. Y decimos teóricamente porque la explicación del acuerdo por parte de Yolanda Díaz y Sumar ha sido que con el diálogo se va a todas partes, lo que indica que su objetivo es la conciliación de clases que, en la práctica, es la subordinación de la clase obrera a los intereses de la burguesía, del gran capital, como corresponde a esta ministra oportunista proveniente del PCE que habla maravillas de Garamendi, presidente de la patronal CEOE que es a quien sirve. Recordemos que una de las promesas electorales del gobierno “progresista” fue la derogación de la Ley Mordaza que tras 6 largos años, sigue estando plenamente vigente. Ley hecha por el corrupto y fascista gobierno de Rajoy que mantienen los no menos reaccionarios de PSOE-SUMAR-IU-PCE, apoyados por las fuerzas políticas nacionalistas catalanas, vascas y gallega, y que permite que se encarcelen a obreros, sindicalistas y todo aquel que luche de manera consecuente desde la izquierda real como, por ejemplo, las penas de tres años y medio de prisión por ejercer el sindicalismo y la huelga a las 6 de la Suiza.

Si nos centramos en la supuesta amnistía a los condenados por los acontecimientos sucedidos en Catalunya tras el 1 de Octubre de 2017, vemos que, como decíamos antes, es un puro y simple cálculo electoral, pero también nos demuestra la esencia reaccionaria del Estado, donde jueces podridos al servicio de la clase a la que sirve el Estado, determinan a quiénes se les aplica la amnistía y a quienes no, siendo de facto una amnistía para los que apalearon, para los opresores pero no para los oprimidos, para el pueblo. Al igual que, si vemos con más perspectiva, aconteció tras la muerte del asesino Franco, donde la amnistía, realmente, sirvió para amnistiar a los fascistas, a los represores, y no al pueblo trabajador, a los que el Estado mantuvo en la cárcel y continuó reprimiendo: Amnistía para los fascistas y represión y cárcel para los antifascistas, retratando la naturaleza reaccionaria del estado. Lenin, en “El estado y la revolución” (1917) definía al estado como un ente organizado y altamente militarizado para ejercer violencia de una clase social sobre otra. El estado español es la expresión más radical de los intereses de la burguesía y de un régimen que lleva más de 80 años aterrorizando a la clase obrera y que ha pasado por distintas operaciones cosméticas para llegar a donde está ahora. De aquel Tribunal de Orden Público a la Audiencia Nacional, de esos polvos estos lodos.

Bajo el capitalismo el proletariado no tiene derecho alguno, pues está totalmente despojado de la propiedad de los medios de producción y, consecuentemente, se halla bajo el yugo de los capitalistas cuyo estado es el instrumento para sostener el régimen de explotación y de opresión de la clase obrera.

Sin el poder todo es una ilusión y mientras el proletariado no tome el poder económico – socialismo – y político – dictadura del proletariado – lo único que existirá es impunidad de la burguesía para robar y oprimir al pueblo. La única vía que tiene el proletariado de conquistar la libertad y la democracia pasa por derrocar al capitalismo y despojar de todo tipo de derecho a la burguesía, aparte de socializar todos los medios de producción y ponerlos en manos de la clase obrera y, para ello es esencial combatir a la reacción y, todavía con más fuerza, al oportunismo que es la forma más acabada y nociva de la burguesía para dividir y alienar a la clase obrera. La emancipación, la liberación del proletariado únicamente será real con la Revolución Proletaria.

 

¡Abajo el fascismo y el imperialismo que lo engendra!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cazorla en pie por la sanidad pública

El pasado 21 de abril el pueblo de Cazorla se movilizó en contra del cierre del ambulatorio de la localidad, un cierre que conlleva que los servicios ambulatorios sean derivados al Hospital de Alta Resolución (HARE) de la periferia de Cazorla. De esta forma, los pacientes deben desplazarse por la A-319, y aquellos que no disponen de vehículo propio deben hacer el camino a pie por dicha carretera poniendo en juego sus vidas en cada ida y venida a dicho centro.

Que un alcalde del PSOE, Jose Luís Olivares Melero, y sus concejales se manifiesten contra lo que su propio partido permite, es un ejercicio de hipocresía extrema. La privatización de la sanidad pública en España es un hecho desde el 10 de abril de 1997. Ese día el Congreso de los Diputados aprobó la ley para que lo público pasará a manos privadas, dándole una cartera de clientes y una financiación pública. Desde esa fecha ningún partido ha derogado dicha ley.

Ahora las diferentes facciones de la socialdemocracia, para variar, se echan las culpas unos a otros, cuando la realidad es que, gobiernen unos u otros, quienes de verdad mandan, quienes dirigen los designios de la clase obrera, son los empresarios, los capitalistas. La realidad de las cosas es que en el sistema capitalista prima el beneficio económico por encima del bien común, es decir, que si podemos trasladar toda la sanidad del pueblo de Cazorla a un solo centro, mucho mejor, porque las obras requieren de más dinero público, con las ya habituales mordidas, colocaciones a dedo de familiares, amigos, simpatizantes del partido y demás. También es más beneficioso privatizar un gran centro que un ambulatorio; es mejor para el sistema capitalista dar subcontratas de todo un pastel que de un trozo pequeño, pudiendo privatizar la gestión del hospital, la empresa de limpieza, el catering, cafetería y restaurante, ambulancias, etc.

Mientras que en el capitalismo lo público se hace privado para el beneficio de una minoría, los capitalistas, en un sistema socialista lo privado se hace público para el beneficio de la inmensa mayoría, la clase obrera. Sin conciencia de clase, la mayoría de trabajadores sólo reacciona ante lo que les afecta personalmente. Por eso el PCOE lucha intensamente por despertar esa conciencia obrera tan necesaria para la clase obrera. Sin la unión del proletariado no habrá un cambio de sistema social y seguiremos luchando una y otra vez por lo mismo, pues el capitalismo y sus crisis son cíclicas.

La salud es un negocio más para los opresores, y nosotros, la clase obrera, los oprimidos, sólo somos un porcentaje de beneficio, mientras más grande sea el beneficio mejor para ellos y peor para nosotros y nuestras vidas, las cuales a ellos no les preocupan lo más mínimo. Cazorla es un ejemplo más del fruto del sistema capitalista, mucho para unos pocos y poco o menos para la mayoría.

Las diferentes luchas de la clase obrera por la sanidad pública, la educación o las pensiones, deben unificarse en una sola lucha de clases contra este sistema criminal que es el máximo responsable del desmantelamiento de todo lo público para beneficio privado de unos pocos. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a toda la clase obrera a unificar todas las luchas en un Frente Único del Pueblo que permita construir poder obrero y sea el germen de un estado socialista, única solución a todos los problemas de la clase obrera.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Jaén




La transfobia es parte del capitalismo

El pasado miércoles 16 de abril, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que el término «mujer», en relación con la Ley de Igualdad de 2010, se refiere a «una mujer biológica y a un sexo biológico» 1. Esta decisión ha sido celebrada por colectivos y personalidades afines al feminismo radical como una «victoria para los derechos de las mujeres». Por supuesto, resulta obvio que este fallo no supone una «victoria» más que para los defensores del esencialismo biológico y la transfobia más descarada, entre los que se encuentran no sólo el feminismo radical, sino también reaccionarios y fascistas de diversa índole con los que aquel no duda en codearse.

Por desgracia, esto no es un hecho aislado, sino que es otro ejemplo más de los numerosos ataques contra las personas trans, en especial las mujeres, que se han realizado recientemente, no sólo en el extranjero, sino también en España: en el informe presentado en 2024 por la Federación Estatal LGTBI+ se afirma que «un 40 % de las personas pertenecientes al colectivo ha sufrido algún acto de odio en los últimos 5 años. Los actos de discriminación son los más numerosos (el 32,4 % los ha sufrido en los últimos cinco años), seguidos de los actos de acoso (el 28,7 %) y la agresión (10 %)» 2. Además, según este informe, «una de cada 4 personas trans ha sido agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% ha sufrido acoso y el 37,80% discriminación» 3.

En la Comunidad de Madrid también tenemos ejemplos de estos delitos de odio: en enero de este año una mujer fue víctima de una agresión tránsfoba en Alcalá de Henares 4, agresión que fue denunciada por el Partido en su momento, por su esencia fascista e inhumana 5. Las instituciones burguesas tampoco están exentas de transfobia, como puede verse en el intento de modificación de las leyes trans y LGTBI de la Comunidad de Madrid que el PP trató llevar a cabo en 2023 6, y que fueron llevadas a trámite ante el Tribunal Constitucional al año siguiente.

A diferencia de otras organizaciones «comunistas» que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, y que sirven de cireneos a los reaccionarios en su cruzada tránsfoba, desde el Partido Comunista Obrero Español entendemos que la transfobia, la homofobia y la opresión de las personas LGTB+ procede del sistema capitalista y de la superestructura ideológica que éste crea: el binarismo de género, la familia patriarcal, el esencialismo biológico, etc. Por eso reconocemos que los ataques a los derechos de las personas trans no suponen ninguna «victoria», ni para los derechos de la mujer ni para nadie en la clase trabajadora, porque sabemos que la liberación de la mujer, de las personas trans, de las personas LGTB+ y de todo el proletariado solamente puede venir de mano del socialismo científico, de la destrucción del sistema criminal del capitalismo y de la ideología burguesa y reaccionaria que emana de él.

Desde el Partido Comunista Obrero Español señalamos los argumentos arriba expuestos por el Tribunal Supremo de Reino Unido, y usados también por colectivos adheridos al feminismo radical, como puras y simples justificaciones ideológicas de su transfobia, una evidencia clara del carácter anticientífico de estos posicionamientos, que instrumentalizan y rebajan la biología a una caricatura, usándola como arma arrojadiza contra la realidad de las personas trans.

 

¡FRENTE A LA TRANSFOBIA, ORGANIZACIÓN!

¡CONTRA LA BARBARIE, ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid