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Las calles arden contra la dictadura iraní

El pasado 13 de septiembre, la joven de 22 años Mahsa Amini fue detenida por la patrulla de orientación iraní (una policía defensora de la moral islámica) en Teherán, bajo el pretexto de no llevar puesto el velo de manera correcta, acto por lo que sería castigada con una sesión obligatoria de “reeducación/orientación”, según dijeron a su hermano. Horas más tarde, Amini sería trasladada al hospital de Kasra, con su salud en estado crítico, mientras la policía empleaba la violencia y sprays de gas pimienta contra sus familiares. Sin duda, los golpes que sufrió Amini por parte de las fuerzas represivas iranies y el retraso a la hora de decidir si llevarla o no al hospital negaron cualquier posibilidad de salvar su vida. Finalmente, fue declarada muerta el 16 de septiembre.

Este episodio, ejemplo de la cruel represión patriarcal que sufren las mujeres en Irán, ha provocado que desde entonces la indignación se apodere del pueblo y las calles ardan contra el régimen que lidera el ayatolá Alí Jamenei. Por su parte, los camaradas del Partido Tudeh (partido comunista iraní, clandestino por la persecución hacia los comunistas en el país) han destacado en un comunicado el aumento en los últimos meses de la represión y la violencia de la dictadura teocrática iraní contra el pueblo trabajador, así como la situación opresiva que sufren las mujeres en el país. De momento, las fuentes oficiales han anunciado más de 40 muertos en las protestas, así como cientos de detenidos y heridos.

Uno de los hechos más distintivos durante las protestas y manifestaciones ha sido ver a las mujeres iraníes quemar sus velos en público, símbolo inequívoco de la subyugación que sufren. Un episodio que nos recuerda al hujum realizado por el PCUS en la época del camarada Stalin. Así como en su día lo hizo la Unión Soviética, hoy la clase obrera en Irán lucha contra una teocracia autoritaria y patriarcal que somete a las mujeres, no sólo con el uso obligatorio del hijab desde los 7 años, sino también con una Ley de Familia que permite a las niñas ser casadas de manera forzosa desde los 8 años, con la inexistencia de escuelas mixtas, segregación social o la imposibilidad de las mujeres de ser candidatas presidenciales.

En estos momentos históricos, Irán es un país que tiene una importancia geoestratégica enorme. Por un lado, Irán y Rusia (a través de Gazprom) tienen ahora mismo un acuerdo de cooperación energética. Además, Irán es tras Rusia el país con mayores reservas de gas de todo el globo, lo que es un activo muy importante con el avance del invierno y el nuevo nivel de escalada bélica que veremos en Ucrania. Por ello, la inestabilidad en el país es algo que aplauden los medios de comunicación occidentales, a sabiendas de que un nuevo gobierno podría ser un gran respaldo para paliar la dependencia del gas ruso en países clave para la OTAN como Alemania. No obstante, que el régimen iraní sea un enemigo del imperialismo occidental no niega su carácter criminal, al igual que tampoco niega su relación de amistad con las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, donde destaca Rusia, razón por la cual se encuentra en el punto de mira de las sanciones y agresiones por parte de los EEUU (como fueron los asesinatos de Qasem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis a comienzos de 2020), así como de sus principales aliados en esa zona: Arabia Saudí y el Estado fascista de Israel.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos nuestras a las reivindicaciones de los camaradas comunistas y de la clase obrera que luchan en Irán contra una dictadura burguesa, teocrática y patriarcal. Es necesario que el régimen iraní caiga como un paso más en el camino hacia la revolución del proletariado internacional.

 

¡CONTRA LA TEOCRACIA IRANÍ!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

 

Madrid, 29 de septiembre de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Solo la clase trabajadora organizada contra el capitalismo pondrá fin al problema dela luz

El PCOE estuvo mostrando su apoyo el pasado 10 de septiembre a los vecinos de diferentes barrios obreros de Sevilla, quienes se manifestaron en protesta por la subida del precio de la luz y por los cortes de luz que llevan sufriendo desde hace años, a los cuales ni Endesa ni ningún gobierno, local, autonómico o estatal, han puesto fin. Unos cortes de luz que han puesto en peligro la vida de personas mayores, que han provocado que muchas personas hayan tenido que ir a trabajar sin pegar ojo por las altas temperaturas, que han hecho que muchos vecinos vean como sus alimentos y medicinas pagados a precio de oro se echaban a perder. Aun así, partidos como Podemos o Izquierda Unida tuvieron la poca vergüenza de asistir al acto, unos partidos que estando en el gobierno no son capaces de hacer nada para mejorar la vida de estos barrios obreros.

Estos vecinos llevan meses organizándose y luchando por mejorar las condiciones de vida de sus barrios, siendo su principal proclama para la solución de este problema la nacionalización de las empresas energéticas. Desde el PCOE apoyamos esta organización y lucha de la clase trabajadora, ya que solo así será el camino para acabar con la explotación que sufre día a día. Aun así, la nacionalización de las empresas bajo este sistema no solucionará los problemas de la clase trabajadora. Una empresa pública bajo el sistema capitalista estará gestionada por el gobierno de turno, un gobierno que, sin importar el color, estará al servicio de los capitalistas ya que son ellos los que realmente tienen el poder, siendo los primeros unas simples marionetas. La única solución pasa por socializar, no solo las eléctricas, si no toda la producción, siendo la clase trabajadora quien tenga la propiedad de fábricas y empresas y siendo ésta quién tome las decisiones sobre la producción.

Tanto los cortes de luz, como la subida de precios de todos los productos, así como el empobrecimiento de la clase trabajadora en general, forman parte de un problema mayor, el cual es el sistema capitalista. Un sistema en el cual unos pocos capitalistas se enriquecen a costa de la miseria de la clase trabajadora, siendo las empresas eléctricas el mejor ejemplo. Algo tan básico como la electricidad, en vez de estar al servicio de la sociedad, está puesto al servicio de unos parásitos a los que nunca les ha importado el bienestar de la gran mayoría, siendo su única prioridad mantener y aumentar cada vez más sus millonarios beneficios.

La organización que está llevando a cabo la clase trabajadora sevillana por la subida y los cortes de luz debe ir a la raíz del problema que sufre la clase trabajadora, el sistema de producción capitalista, unirse con otras luchas que se están dando y extenderse a toda la provincia, a todo el estado, organizando sus propios órganos de poder donde sea ella en su conjunto quién tome las decisiones que afectan a los barrios obreros. La clase trabajadora de Sevilla debe ser consciente de que la fuerza está en su organización, ya que somos nosotros los que, con nuestro trabajo, creamos las riquezas que los capitalistas se apropian. Es por ello que es esencial que las asambleas que se están llevando en los diferentes barrios obreros se extiendan, no solo a otros barrios, si no a los centros de trabajo. Durante estos meses hemos visto que protestas como cortar la calle no son suficientes. Estas protestas deben entroncar con el resto de luchas e ir hacia una huelga general, parando la producción, parando sus beneficios y demostrando que es la clase trabajadora quien mueve el mundo.

 

¡Por la organización de la clase trabajadora contra el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN SEVILLA




El trabajo asalariado no dignifica; esclaviza

Desde siempre se nos ha vendido que “el trabajo dignifica”, y los mismos que repiten el discurso sin pararse a pensar son los primeros en quejarse de estar cansados, con los huesos molidos, sin poder pasar tiempo con su familia, sin tener tiempo para ocio, y, en definitiva, para vivir. Y, ¿por qué esa frase ha calado tanto? Porque la propaganda capitalista nos la ha sabido meter a fuego, porque la maquinaria capitalista necesita de la fuerza de los obreros para seguir funcionando, siendo esta la prueba más clara de que el que genera riqueza es el obrero, y no el patrón.

¿Por qué en la Unión Soviética la jornada laboral era de siete horas diarias, 35 semanales, reducibles no solo a las embarazadas, sino también a los trabajos peligrosos, mientras en algunos países la jornada era aún de más de 15 horas? Porque en la Unión Soviética, como punta de lanza del socialismo, entendieron que el trabajo es necesario para producir lo básico, no para generar riqueza en manos de unos pocos.

El recién nombrado Presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, un declarado anticomunista, conservador, liberal y racista acérrimo, ha mencionado reiteradamente su intención de establecer en su país la jornada laboral máxima de ¡120 horas semanales! Lo que daría una media de 17 horas diarias, esto, sumado al SMI surcoreano, es aún más alarmante si tenemos en cuenta que cada surcoreano cobra alrededor de 1300€ mensuales, es decir, poco más de 300€ en comparación con España, que tiene establecida la jornada laboral en 40 horas semanales.

Pero, ¿por qué decimos que el trabajo asalariado, bajo las condiciones del sistema capitalista, no es sino una muestra más de la esclavitud a la que nos somete dicho sistema a los obreros? El autoproclamado Gobierno más progresista de la Historia ha establecido el SMI en 1.000€, lo que supone una subida del 1,58% con respecto al anterior SMI. Esto es papel mojado, si tenemos en cuenta que el IPC ha subido un 6,5% en 2021; la gasolina un 21% y la luz casi 35%. Son migajas. Los trabajadores nos pasamos horas y horas de nuestras vidas para ganar un poco que nos permita sobrevivir un día más, pero no para vivir cómodamente. ¿Quiénes sí viven cómodamente, además de los miembros del Gobierno más progresista de la Historia? La burguesía, las eléctricas -con un beneficio del 24% en la primera mitad de 2022- y las compañías petrolíferas, que alcanzan también un margen del 24%, pese a las amenazas de que iban a obtener pérdidas por los 25 céntimos que daba el gobierno por litro y los 5 que aportaban las propias compañías. ¿Qué nos queda de beneficio a los obreros del trabajo que realizamos? Nada. ¡Del trabajo que nosotros hacemos no nos queda nada; todo para la burguesía y para el sistema capitalista que la sustenta! Si nosotros generamos los beneficios, ¡que los beneficios sean para nosotros!

¡Esto es el capitalismo! Trabajar para producir, como máquinas que somos para el patrón, y cuando la máquina se estropea, se cambia por otra. Porque tal y como decía Marx, para el patrón no somos más que mercancía que se mueve en un mercado y cuyo valor fluctúa en función de la oferta y la demanda.

Los comunistas no nos oponemos al trabajo, siempre y cuando los frutos de este se destinen única y exclusivamente al avance de la sociedad obrera y campesina, ¡y nunca en beneficio de un burgués cuyo único mérito es poseer los medios de producción! El trabajo en el socialismo será un deber social, para construir una sociedad en beneficio de todos.

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Profundizar en el capitalismo es profundizar en la muerte y la miseria

Desde que comenzó la pandemia, pocas veces ha tenido la clase obrera la oportunidad de escuchar y sentir en sus propias carnes tantas mentiras como las que el aparato burgués nos ha arrojado, tratándonos como si fuésemos poco menos que niños pequeños y no la sangre fundamental que pone en marcha sus fábricas y empresas y que genera absolutamente todo. A razón de conferencia diaria, todos escuchamos cómo la burguesía a través de su palmero Pedro Sánchez facilitaba varias vías para movilizar el dinero público a manos privadas, para endeudar todavía más el podrido Estado español, para despedir con carta blanca a infinidad de empleados.

Y es que, aunque pareciera en 2019 que el mundo gozaba de estabilidad económica, lo cierto es que había economistas que avisaban de que no se había aprendido nada de la crisis de 2008 y que estábamos condenados a vivir una situación similar de nuevo. Estos economistas, que sin duda son burgueses de pensamiento y capitalistas, relegan esto a una suerte de voluntad que si quisiera podría hacer las cosas bien, sin embargo, los comunistas conocemos que la situación de crisis no es más que la expresión real del ADN capitalista.

William White, antiguo economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, no es el único que opina que la política económica y la teoría económica han aprendido poco o nada de la quiebra de Lehman Brothers. Lo cual amenaza con un colapso aún mayor que en septiembre de 2008. Hay muchos indicios de que la situación actual no es realmente más estable ni más a prueba de crisis de lo que era hace diez años.

 

Con la pandemia, se abrió la veda de culpar al coronavirus de todos los males por los que el imperialismo a nivel mundial estaba pasando, cuando realmente todo lo que las economías están sufriendo no es más que una consecuencia de un sistema que está acabado, que se mueve únicamente a través de la impresión de dinero ficticio y cuyo desarrollo de fuerzas productivas choca de lleno con la propiedad privada de los medios de producción: hoy la producción es más social que nunca y, sin embargo, un puñado de capitalistas priva a toda la humanidad de beneficiarse del ingente desarrollo de las fuerzas productivas y de la generación de riqueza. Por tanto, lo único que puede ofrecer el capitalismo es miseria y muerte para los trabajadores.

Miseria porque en los próximos años se esperan masivos flujos migratorios hacia una Unión Europea que ya no da más de sí y muerte porque ante unos Estados quebrados y endeudados hasta el tuétano, lo que se avecina es más represión para la clase trabajadora: aumento de conflictos armados, de suicidios, de despidos, de desahucios, de desabastecimiento y hambre…

 

 

Por mucha calma que los monopolios intenten transmitir a través de sus medios de comunicación, la verdad es que los datos no mienten y ya no es sólo una cuestión de si tal o cual invierno va a ser difícil para la clase trabajadora, sino que más bien debemos de plantear hasta qué punto vamos a sobrevivir la barbarie que se avecina, que es el consecuente desarrollo de un sistema criminal, bárbaro y moribundo. Y es que la barbarie capitalista lo único que oferta es más barbarie.

Las condiciones objetivas para un cambio de sistema, para una Revolución Socialista, están más que dadas ante los escenarios actuales. Sin embargo, las condiciones subjetivas están siendo continuamente frenadas por una serie de elementos que todavía se encuentran en el movimiento obrero (CCOO, UGT, Unidas Podemos…) y que frenan nuestra organización como sujeto revolucionario. A pesar de que es un mantra que a día de hoy se sigue arrastrando, desde el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) somos completamente conscientes de que la amalgama de siglas, que el movimiento por el movimiento, no son otra cosa que palos en las ruedas y el camino libre para el oportunismo. La falta de un programa verdaderamente revolucionario nos lleva al fracaso como clase.

Hoy los comunistas tenemos que dar un paso al frente y darnos cuenta de que el camino hacia la Revolución no es una cuestión de número, sino una cuestión de principios. No nos vale cualquier tipo de compañero, sino que debemos buscar la parte más sana y consciente de la clase trabajadora que se encuentra en nuestros centros de trabajo y de estudio, en las asociaciones de vecinos o en búsqueda de empleo, y mostrarles la realidad del sistema que nos domina y la necesidad de sustituirlo por un sistema social y económico por y para los trabajadores. Debemos transmitir a nuestros hermanos de clase la necesidad de construir órganos de poder de la clase obrera, uniendo todas las luchas de la clase obrera constituyendo un Frente Único del Pueblo con el que todas las luchas sectoriales conformen una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, una estructura política y organizativa  que aglutine a la masa trabajadora con el fin de enfrentarla contra el Estado capitalista, enviarlo al estercolero de la historia y dotarla de la capacidad organizativa para construir una nueva sociedad libre de explotación capitalista, donde la riqueza y el poder político esté en manos de la mayoría, de la clase obrera.

 

¡Es el momento de los comunistas!

¡Construyamos poder obrero, construyamos la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




El capitalismo es una estafa piramidal

El pasado 26 de agosto tuvo lugar en el Wizink Center de Madrid un evento relacionado con el mundo de las criptomonedas organizado por Mundo Crypto, al que asistieron unas 7.000 personas, un acontecimiento esperpéntico que parecía sacado de una mala comedia, y que daría para muchas horas de humor si no fuera por la gravedad de las consecuencias para miles de jóvenes de dejarse llevar por los cantos de sirena de vendehumos como los que allí se dieron cita.

Las criptomonedas y todo el mundo que las rodea, como los NFTs, más allá de las posibles aplicaciones de cualquier tecnología, se han convertido en el último intento de salvar un sistema moribundo y decadente como el capitalismo, acumulando a su alrededor a cientos de vendehumos que viven de estafas piramidales y todo tipo de esquemas fraudulentos, como los que, supuestamente, han llevado a chiringuitos como IM Academy a ser investigados por la policía, que ha llegado a realizar detenciones de algunos de sus dirigentes, siendo calificada como una organización coercitiva disfrazada de academia de formación.

Más allá de los hechos abiertamente delictivos que rodean ese mundo, la realidad es que todo el ‘negocio’ alrededor de la blockchain suele sustentarse en pura especulación. La mayoría de quienes compran criptomonedas sólo esperan poder venderlas más caras, lo mismo que quienes compran NFTs con la intención de que se revaloricen y venderlos después, obteniendo un beneficio de la nada. Y es precisamente la especulación la base de la economía capitalista hoy día, que se sustenta actualmente en la impresión de dinero ficticio sin un crecimiento económico real asociado, generando deudas impagables que se pretenden amortizar a futuro con un supuesto crecimiento que mantenga girando la rueda, lo que provoca que cada crisis sea cada vez más profunda y duradera.

Ya el año pasado, esta misma organización celebró otro evento llamado “La Gran Inversión”, en el que se promocionó el proyecto ‘Constellation’ para que los allí presentes invirtieran en el mismo como una gran oportunidad. Diecisiete días antes del evento la capitalización del proyecto había empezado a crecer, de forma que había una cartera de inversores con mucho interés en que nuevos inversores entraran para así revalorizar sus acciones. Justo después del anuncio en el evento, muchos de quienes estaban siguiéndolo comenzaron a invertir, de forma que la cotización de las acciones subió como la espuma. Llegado un punto en el que el precio de las acciones se había incrementado notablemente, un inversor desconocido vendió 1,7 millones de dólares en acciones, momento en el que el valor de éstas comenzó a caer en picado, dejando a la mayoría de los nuevos inversores en pérdidas. Un negocio redondo para unos pocos, al igual que la propia economía capitalista.

Si bien la CNMV ya alertó en 2021 de que Mundo Crypto “no cuenta con ningún tipo de licencia para asesorar sobre instrumentos financieros o intermediar operaciones de inversión sobre instrumentos financieros”, señalándolo como un ‘chiringuito financiero’, dichas advertencias no han supuesto ningún problema para que en 2022 se vuelva a celebrar otro evento, esta vez mucho más esperpéntico que el primero, en el que incluso se ha podido ver a un par de hombres disfrazados de jeques árabes para simular un supuesto interés de inversores saudíes.

Y entre todo este elenco de vendehumos no podían faltar los economistas de cabecera del capitalismo, los liberales Daniel Lacalle –que ha sido asesor en materia económica de Pablo Casado– y Juan Ramón Rallo –socio fundador del think tank liberal Instituto Juan de Mariana y que ha llegado a defender la compraventa de órganos-, quienes a pesar del evidente tufo a estafa que se respiraba en el evento, no dudaron en acudir para protagonizar un ‘debate’ sobre el futuro de las criptomonedas.

Esa es la esencia de este sistema y de quienes lo defienden, una economía basada en la especulación, en que unos pocos privilegiados se hagan ricos a costa de la mayoría, que las grandes empresas tengan impunidad para robar, mientras que la clase trabajadora se desangra cada día, con un aumento del coste de la vida inasumible para cientos de miles de familias obreras. Y estos son los defensores del sistema, vendehumos a sueldo que persiguen enriquecerse a costa del trabajo ajeno, que defienden la especulación y el robo.

La única salida para la clase trabajadora pasa por la organización y unificación de todas las luchas en una única lucha de clases contra este sistema y su Estado, contra todos los esbirros a sueldo del capital que siguen engañando al pueblo con cantos de sirena, contra la explotación del hombre por el hombre y por la construcción de un mundo nuevo donde el beneficio económico deje de ser el centro de nuestras vidas para poner al ser humano en su lugar, la construcción del socialismo como embrión del comunismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Nos dejasteis sin nada y ahora lo queremos todo

Desde el año 2020, el movimiento Black Lives Matter ha redoblado sus esfuerzos y presencia en las calles estadounidenses mediante una ola de protestas, concentraciones y manifestaciones en las cuales han confrontado directamente contra las fuerzas de represión de los EE. UU., a lo que el Estado respondió sacando a su ejército a las calles – la Guardia Nacional – y decretando toques de queda de emergencia en diferentes ciudades al objeto de defender a auténticos asesinos con placa.

En mayo de ese mismo año, fue noticia internacional el cruel asesinato de George Floyd a manos de tres policías por el mero hecho de pagar en una tienda con un billete falso. Un crimen que reveló al mundo la naturaleza fascista y asesina de la policía estadounidense, así como la enorme brutalidad policial que tiene reservada la burguesía para los trabajadores por su condición de clase y de raza, además de ser la gota que colmó el vaso y que provocó que muchos trabajadores indignados salieran finalmente a las calles para protestar contra esa barbarie.

Recientemente, la indignación volvía a recorrer los EE. UU. a causa del asesinato de Donovan Lewis, de tan solo 20 años, a manos de la policía de Columbus el pasado 30 de agosto. El joven se encontraba totalmente desarmado, en su cama, cuando los agentes irrumpieron en su domicilio para arrestarlo. Nada más abrir la puerta de su dormitorio, las imágenes muestran de forma clara como Ricky Anderson, uno de los policías, dispara nada más ver a Donovan, engrosando así la terrorífica lista de afroamericanos muertos a manos de la policía estadounidense. Cada año, más de 1.000 personas son asesinadas por la policía fascista en los EE. UU., donde la población afroamericana asesinada representa el 24% de los muertos pese a constituir el 16% de la población total del país.

A esta cruel injusticia se suma la delicadísima situación del proletariado estadounidense, donde han aumentado un 800% la venta de mochilas y uniformes escolares antibalas, se han creado buzones para abandonar bebés a causa de las políticas antiabortistas, los universitarios tienen que vivir en sus coches porque no pueden hacer frente a sus deudas y donde la ciudad de Jackson, donde el 80% de la población es negra, ha estado durante una semana sin acceso al agua potable.

Al igual que ocurre en Europa, en Estados Unidos se está atravesando la peor crisis del modo de producción capitalista desde que este se hiciera con la hegemonía global tras su victoria en la Guerra Fría. Una crisis que se revela como la más amenazante para el proletariado internacional, pues la burguesía está tratando de paliar los efectos de la crisis en su clase social mundializando la pobreza, aumentando enormemente la desigualdad entre ricos y proletarios, obviando la crisis alimentaria mundial y la crisis ambiental, debido a encontrarse encadenada a una economía fuertemente sustentada en la explotación de combustibles fósiles.

Es una realidad objetiva que la tasa de ganancia en los Estados Unidos está en su mínimo histórico lo que, unido a la crisis global de todo el bloque imperialista occidental que comenzó en 2007, supone no solo el punto de partida del inminente declive de los Estados Unidos como potencia hegemónica, sino también una oportunidad magnífica para que el proletariado de muerte a este carcomido sistema de producción e implante de manera revolucionaria la dictadura del proletariado como la única alternativa posible frente a la actual dictadura de la burguesía.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 9 de septiembre de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La muerte de Gorbachov y la contrarrevolución en la Unión Soviética

El pasado día 30 de agosto murió Mijaíl Gorbachov, quien fue desde 1985 hasta 1991 Secretario General del Comité Central del PCUS y cuya trayectoria política lo evidencia como uno de los mayores enemigos de la historia para con el proletariado internacional y el movimiento comunista.

La mera presencia de este canalla en las filas del PCUS, así como su posterior ascenso a la dirección del partido, es una muestra clara de como durante décadas las tendencias trotskistas, contrarrevolucionarias, burocráticas, revisionistas, oportunistas y anticomunistas fueron arraigándose y destruyeron desde dentro la Unión Soviética. Y esto ocurrió porque el Partido de nuevo tipo leninista es el instrumento sublime del proletariado revolucionario, es su alma y su corazón, es su herramienta más esencial para derrocar definitivamente a la burguesía y acabar con su criminal sistema capitalista, así como para sostener el dominio de la mayoría explotada sobre la minoría de explotadores y parásitos burgueses mediante la dictadura del proletariado.

Los revolucionarios bien sabemos que el periodo que comprende desde el inicio del mandato de Nikita Jrushchov, en 1953, hasta el final del gobierno de Mijaíl Gorbachov, en 1991, se caracteriza por ser aquel donde el revisionismo se desarrolló hasta alcanzar su máxima expresión y donde el socialismo en la Unión Soviética se fue eliminando, partiendo del repudio que demostraron Jrushchov y su camarilla hacia los principios más elementales del marxismo-leninismo y la memoria del camarada Stalin, hasta la completa restauración del capitalismo en el país de los soviets con la “reestructuración económica” de la Perestroika y la falsa “apertura y transparencia” del Glásnost.

Gorbachov fue durante toda su vida un lacayo de la CIA y una marioneta dirigida por los monopolios norteamericanos cuyo único objetivo era acabar con el avance del movimiento obrero revolucionario hacia el comunismo y poner el punto y final a la restauración capitalista en la URSS, como así lo confesó en un discurso pronunciado en 2018: “El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo… mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A. N. Yakovlev y Shevardnadze”.

La disolución de la Unión Soviética fue, además, un proceso que permitió a los burócratas nuevos y viejos – la llamada nomenklatura, que utilizaban el Estado soviético como si de una empresa gigantesca se tratase – acumular todas las riquezas que pertenecían al poder obrero y popular al objeto de desposeer por completo al proletariado soviético, arrebatarle su legítimo control sobre sus medios de producción, y convertirse en los oligarcas que dominan Rusia hoy día, donde la pobreza, el anticomunismo, la subyugación de la mujer, el nacionalismo, la miseria y las mafias están a la orden del día. Este es el legado de Jrushchov, Brézhnev, Gorbachov y compañía, y que continua hoy día Vladímir Putin.

La burguesía imperialista que domina hoy Rusia es fruto del corrompido sistema establecido en 1956 tras el XX Congreso del PCUS y donde Gorbachov significó la coronación de un proceso de restablecimiento del capitalismo que era contrario a los anhelos del pueblo soviético, como bien demostraron los resultados del Referéndum sobre el futuro de la URSS, celebrado el 17 de marzo de 1991, donde el 77’8% de los votos –  es decir, más de 113 millones de soviéticos – fueron favorables a la preservación del socialismo, aunque este ya estuviera para entonces completamente degenerado y carcomido por la camarilla anticomunista que se había hecho con el poder durante las últimas décadas y cuyo objetivo principal era disolver la URSS.

Los camaradas Lenin y Stalin demostraron holgadamente que el modo de producción socialista, pese a todas las trabas e injerencias que lleva a cabo la burguesía internacional – hambrunas, guerras, aislamiento, golpes de Estado y calamidades de todo tipo – es superior al sistema de producción capitalista. La Unión Soviética fue la prueba palmaria de que el socialismo es viable y es necesario, y cuya debilidad solo existe cuando se abandona el marxismo-leninismo. Por tanto, la caída de la Unión Soviética a causa de la labor de miserables como Gorbachov no es una constatación de que el socialismo fracasó; al contrario, la caída de la URSS fue consecuencia del abandono del socialismo.

 

Madrid, 2 de septiembre de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)