1

Bolivia rinde homenaje al imperialismo

A finales de 1966, Ernesto Che Guevara abandonó Cuba para luchar en la vanguardia del movimiento guerrillero en el sudeste boliviano. Después de siete meses de combates – desde marzo a octubre del año siguiente – fue herido y apresado. Tras su captura y posterior asesinato a manos de militares bolivianos y en presencia de un agente de la CIA el 9 de octubre de 1967, en La Higuera (Bolivia), durante la dictadura de René Barrientos, aliado de Estados Unidos, el imperialismo pensaba que la voluntad del Che desaparecería al igual que su persona. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Como relató el periodista Jon Lee Anderson: “Si el cuerpo del Che había desaparecido, su espíritu estaba vivo; estaba en ninguna parte y en todas”.

Eso nos lleva a la actualidad, donde su figura, símbolo de la lucha armada, revolucionaria e internacionalista contra el imperialismo y por la liberación del proletariado mundial, no puede ser sino denostada por la burguesía en su descarado revisionismo histórico al objetivo de socavar la lucha de clases y acercar a la clase trabajadora a posturas conciliadoras con la dictadura del capital o hacia el fascismo. En esta batalla ideológica, a la que no dudan en sumarse medios afines a la reacción española como El Español, Libertad Digital o el ABC, ha destacado el acto de la criminal golpista de Bolivia Jeanine Áñez Chávez homenajeando a los militares que asesinaron al Che en la ciudad de Santa Cruz.

“La lección que dimos los bolivianos al mundo, con la derrota y muerte de Che Guevara en Bolivia, es que la dictadura comunista aquí no tiene paso, ni la comunista ni la fascista ni la populista, ninguna dictadura pasará ni echará raíces en esta nación”, dijo la presidenta no electa que tomó el poder tras el golpe de Estado a Evo Morales.

Como sabemos, quienes insisten en colocar en el mismo nivel comunismo y fascismo demuestran su esencia puramente fascista. En palabras de Thomas Mann: “Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo”.

Nuevamente, y en esta ocasión en Bolivia, se demuestra que las crisis del mundo descansan sobre una contradicción fundamental: imperialismo o socialismo; la guerra de clases entre la burguesía y el proletariado. Con la batalla ideológica, política y militar, la burguesía busca detener la imparable rueda de la historia, que avanza hacia el socialismo.

No es de extrañar que un régimen como el boliviano realice esta clase de actos anticomunistas, pues su gobierno actual es fruto de un golpe militar y policial perpetrado contra el presidente constitucional – Juan Evo Morales Ayma – con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA. Los sectores oligárquicos del país vulneraron por completo la voluntad del pueblo. Desde la usurpación del poder por parte de Jeanine Áñez dio comienzo una campaña de persecuciones, agresiones y asesinatos contra el pueblo trabajador, al mismo tiempo que los crímenes racistas contra la comunidad indígena no han dejado de aumentar. Todo ello con el objetivo de impedir que los países latinoamericanos logren librarse de las cadenas del imperialismo y de la burguesía, y puedan desarrollar la lucha por la única y verdadera democracia; la dictadura del proletariado.

El socialismo del siglo XXI, completamente antimarxista – protagonizado, principalmente, por Evo Morales, Nicolás Maduro y Rafael Correa – ha demostrado que no es lo mismo estar en el Gobierno que estar en el poder. El Estado tiene una esencia y un carácter de clase. El Estado burgués, mientras que no haya un salto cualitativo y revolucionario, se mantendrá siempre en favor de la burguesía y sus políticas irán en contra del pueblo trabajador. El socialismo del siglo XXI trata de alcanzar una democracia «participativa y directa» pero siempre en los márgenes de la dictadura del capital y, por ende, del modo de producción capitalista que implica la subyugación y explotación de la inmensa mayoría de la sociedad a costa de los privilegios de una minoría. Hoy, con las injerencias imperialistas no sólo en Bolivia, sino en otros países latinoamericanos como Venezuela y Ecuador, el socialismo del siglo XXI se ha visto desbordado y plasma a la perfección la inutilidad de tratar de alcanzar el comunismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. Son, en definitiva, lo que Lenin calificó en su día como socialpacifistas, socialistas de palabra y pacifistas pequeño-burgueses de hecho.

En palabras del propio Che: “Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que las convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad […] No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así, ¡nada!”.

 

¡El fascismo no pasará!

¡Abajo el imperialismo criminal!

Madrid, 16 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Miseria en la educación Andaluza

Con el inicio del curso académico se vuelve a comprobar de qué lado está y a qué clase defiende a capa y espada este Gobierno, tanto el Autonómico como el Gobierno Central. Estamos viendo cómo las medidas adoptadas en los centros de estudio de Andalucía frente al COVID-19 son totalmente insuficientes, haciendo que vivamos una vuelta al cole sin prevención alguna. Los gobiernos han dejado en las manos de sus centros la -casi- total gestión de la pandemia con unos recursos tan limitados que no pueden satisfacer las necesidades mínimas del pueblo.

Así lo ha expresado el profesorado, denunciando la falta de competencias en aspectos como la prevención de riesgos laborales, la salud, además de la falta de recursos económicos. También se muestra en las dificultades para mantener la distancia de seguridad, las condiciones higiénicas exigidas o para llevar el control de los posibles casos de COVID-19, como denuncian los docentes andaluces.

Tal y como se señala en la anterior noticia, según una encuesta realizada por el CSIF “solo el 20,77% del profesorado ha podido realizar desdobles de grupos”, mostrando la falta tanto de profesores como de espacios en los centros educativos, siendo imposible mantener unos ratios de alumnos adecuados. Esto ha llevado al gobierno a adoptar una medida sanguinaria contra los profesores, que no es ni más ni menos que la supresión del Máster de Formación del Profesorado (MFP), antes necesario para ejercer la docencia. En vista de que falta profesorado para la situación que vivimos, el Estado ha decidido que no será necesario el MFP para ejercer la docencia, haciendo que las condiciones de los trabajadores sean aún más precarias, se desdoble la explotación y puedan echarlos de una patada cuando les plazca, pues dichos profesores solo podrán ejercer la docencia mientras dure la pandemia, es decir, podrán ejercer hasta que al Estado le plazca. Es tal la situación de falta de profesores que algunos colegios, como el colegio Clara Campoamor de Alhaurín de la Torre, en Málaga, piden que “Infantil no acuda a clase por falta de profesores”; o los alumnos del instituto Drago de Cádiz, los cuales demandan un descenso del ratio de alumnos.

La realidad es que existe una brecha digital, consecuencia del cada vez mayor empobrecimiento de la población, que quedó latente en la primera ola de COVID-19. Esto no puede pasar por alto teniendo en cuenta que 4 de cada 10 familias no puede llevar a cabo su enseñanza online, no puede pasar por alto teniendo en cuenta que un 10% del presupuesto (135.000.000 euros) recortado a las universidades andaluzas será destinado, en parte, a financiar la RTVA y a uno de sus mejores adalides, Bertín Osborne. Mientras que sectores como el de la educación o la sanidad pública se ven faltos de recursos económicos, los gobiernos dedican gran parte de los recursos económicos en salvar a los empresarios, como las ayudas que se ofrecen a los comercios de ocio nocturno e infantil para pagar los alquileres de los locales. Una vez más somos testigos directos de lo que representamos para los capitalistas, para el Estado y el sistema: mera mercancía totalmente reemplazable. Con todo esto comprobamos, una vez más, que el problema principal no es la gestión del capitalismo, pues aunque nos gobiernen los más progresistas de la historia seguimos estando en la misma -o mayor- situación de miseria, el problema es el capitalismo en sí, de donde radican todos los males de la sociedad.

Otro de los grandes males que sufre el estudiantado es concretamente el de la Formación Profesional (FP), ya que deben pasar un periodo de prácticas en una empresa del sector de la formación profesional que el alumno o alumna haya estudiado. Este periodo de prácticas, según el Gobierno Andaluz, tendrá una flexibilidad de horarios, aunque no hay más ciego que el que no quiere ver, pues el problema principal no son los horarios sino las prácticas como método de esclavitud asalariada más sanguinaria, donde los jóvenes sin experiencia laboral se someten a un trabajo que desarrollan gratuitamente, es decir, el 100% de la productividad del estudiante en prácticas se la llevará el capitalista. En cuanto cumpla el contrato en prácticas, en vez de renovar al joven en su formación laboral, se deshacen de él y meten en ese sumidero de explotación a nuevos jóvenes en prácticas. ¿De quién deben ser, si no de los trabajadores, las empresas que con sudor y lágrimas levantan? ¿A quién tiene que pertenecer, si no a los trabajadores, la producción que con esfuerzo y sufrimiento crean, mientras el capitalista se adueña de ella? La pregunta realmente es: ¿A quién tiene que pertenecer todo, si no a los trabajadores, si somos los trabajadores quienes todo lo creamos?

Como protesta a la situación que se está dando en la educación pública, varias organizaciones, principalmente Marea Verde, han llevado a cabo varias concentraciones y manifestaciones. Estas organizaciones se centran en exigir medidas para una vuelta segura y en pedir la unidad de los diferentes colectivos y sindicatos para defender la educación pública. Las críticas en las concentraciones de Andalucía se han centrado en el gobierno autonómico, estando ausentes las críticas al gobierno central, esto se debe a que detrás de Marea Verde están los oportunistas de Unidas Podemos y Anticapitalistas, quienes forman parte de la misma.

Aunque gracias a los medios de comunicación parezca que estas movilizaciones han tenido éxito, lo cierto es que solo una parte muy pequeña de la comunidad educativa las ha secundado, mostrando una vez más cómo los oportunistas no son capaces de llegar a los profesores ni a los padres y madres de la clase trabajadora, en este caso para defender la educación pública. Esto se debe a que en sus discursos en ningún momento dan una solución real para el pueblo trabajador, ya que se limitan a defender la educación pública, pasando por alto el principal culpable de la mala situación de ésta, que es el sistema capitalista. Provocando, finalmente, que la clase trabajadora se desmovilice, al no ver una solución a sus problemas.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a madres y padres, docentes de todos los niveles, estudiantes y al resto de las clases populares a unir nuestras fuerzas contra el enemigo común, ese mismo enemigo que divide a la clase trabajadora en mil y una luchas, que nos atomiza; ese mismo enemigo que nos exprime hasta las últimas de nuestras energías, ese mismo que nos explota diariamente y hace de nuestro trabajo su paraíso. Ante esta situación, no nos queda otra que organizar la fuerza que derrumbará este viejo mundo, putrefacto y moribundo, en el Frente Único del Pueblo para construir una nueva vida, un nuevo mundo donde la explotación del hombre por el hombre no tendrá cabida, un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

 

Célula Iosif Stalin de Sevilla




Canal Sur: la televisión del fascismo en Andalucía

Denunciamos anteriormente cómo las autoridades fascistas de la Junta de Andalucía necesitan mantener el mismo instrumento que utilizó el gobierno del PSOE para promocionar su cortijo durante 40 años. Y es que el fin último es beneficiar a los amos de ambas patas (“izquierda” y derecha) del régimen en Andalucía: empresarios, banqueros y terratenientes.

Los terratenientes, una clase parasitaria de origen feudal, de lo más reaccionario de la burguesía del Estado español, ha de recurrir a una visión del mundo aún más arcaica y retrógrada para someter ideológicamente al pueblo trabajador andaluz para que éste no se levante frente al expolio de sus riquezas naturales (especialmente las materias primas) y de su fuerza de trabajo más explotada que el resto del Estado español.

Para ello, Canal Sur ha de recurrir a los tópicos más repugnantes propios  de la dictadura franquista, exaltando el papel de la Iglesia, el Ejército y la “fiesta nacional”, las corridas de toros.

Así nos encontramos con la transmisión el pasado 4 de junio del funeral en la Catedral de Sevilla en homenaje a las víctimas del Covid. En pleno siglo XXI no tenemos suficientes enfermeros ni médicos, ¡pero sí tenemos curas y pompas para implorar por las almas de los fallecidos! No tendremos materiales ni recursos suficientes para el personal sanitario, ni consultas ni tratamientos para curar enfermedades ¡pero tenemos “Misa de Réquiem en re menor” de Mozart para curar el alma!

 

Decía el arzobispo de la Diócesis de Sevilla, Juan José Asenjo: “muchos de nosotros, aturdidos por la magnitud de la tragedia, hemos llorado por los muertos, solidarios con sus familias, llenos de temor por los enfermos, rezando por el personal sanitario, con medios escasos y mucha generosidad, como otros servidores públicos, militares y civiles“.  En Andalucía, los trabajadores hemos de recurrir al crucifijo y el rezo para combatir enfermedades que hoy deberían estar erradicadas, pero los ricos, ellos sí, no quieren renunciar a la más avanzada tecnología para curarse a través de sus seguros privados.

A Canal Sur no se le caen los anillos al promocionar entre los niños el arte de matar animales por diversión, como parte de las pocas actividades “culturales” que se han organizado en la feria de Jaén. Palabras textuales del reportero de Canal Sur sobre el terreno: “el ayuntamiento de Jaén ha programado distintas actividades culturales como […] actividades para los más pequeños. Hoy, esta tarde, hay un teatro infantil […] Esta mañana se ha desarrollado un tentadero público con alumnos de la escuela de tauromaquia de Jaén, y también en los próximos días se van a celebrar, por ejemplo, tres corridas, una de ellas de rejones”.

 

 

Y como colofón, para celebrar el “día del Pilar”, el bufón de la corte Juan y Medio se ha sumado a la propaganda del criminal y fascista del ejército de la Legión en su centenario. En la situación de gravísima crisis económica, política y social que vive el régimen capitalista, es necesario lavar la imagen de las fuerzas de represión ante los más que probables estallidos sociales. La propaganda quiere colarnos que hacen misiones humanitarias bajo el “credo legionario” que incluye “legionarios a luchar, legionarios a morir”.

 

 

Este bufón, que habla por boca del señorito andaluz al que representa, también nos recuerda la conmemoración de la clausura, tal día como hoy, de la Expo 92, en la que, según él “no hicimos nada y lo pasamos de lujo”.

Para el PCOE en Andalucía, el pueblo trabajador andaluz podrá ser libre de verdad, en todos los sentidos, también en el espiritual, cuando tome el control de las riquezas que deben ser patrimonio colectivo pues se generan sólo con el trabajo colectivo. Entonces no habrá freno para el desarrollo material, social, cultural y espiritual de todo el pueblo andaluz. Acabaremos con las clases parasitarias explotadoras y, por tanto, con su cultura, ideas y tradiciones ancladas en el medievo.

Pero para tumbar a los terratenientes dueños de los latifundios andaluces, unidos en su interés de clase con las burguesías madrileña, vasca, y catalana, fusionados como monopolios a través del Estado español, hemos de unirnos al resto de clases trabajadoras de todo el país. Pues hoy, bajo la fase imperialista, no es posible la autodeterminación ni siquiera de nacionalidades históricas como Catalunya y Euskal Herria. Hoy, sólo el Socialismo, sin ninguna etapa intermedia, puede traer la emancipación y liberación de todos los proletarios del Estado español y del mundo.

 

Por el levantamiento y la liberación del pueblo trabajador

Por la unidad de la clase obrera del Estado español

Por la construcción de la República Socialista

Sevilla, a 12 de Octubre de 2020

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Sobre reaccionarios y el Marxismo. Una aproximación a Gustavo Bueno

El nacionalismo español es uno de los dos pilares fundamentales del Estado fascista, el otro es el anticomunismo. Cuanto más putrefacto y descompuesto se halla el capitalismo monopolista de Estado, tanto más banderas rojigualdas salen a la palestra así como desde los diferentes frentes ideológicos y propagandísticos del capital, apesebrados y farsantes que bajo máscaras falsas de supuesto marxismo, lanzan un mensaje tan reaccionario y fascista como el de los herederos de Franco pues, tanto unos como otros, son la misma cosa, la misma basura burguesa.

En 1902 nos enseñaba Lenin, en ¿Qué hacer?, que “todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella, significa fortalecer la ideología burguesa”. Hoy auténticos trileros, vulgares charlatanes y cantamañanas que se autodenominan marxistas-leninistas no dudan en recitar a filósofos no marxistas, que han abjurado del marxismo y lo han negado, y desde una mediocridad pasmosa no han dudado en plantear “la vuelta del revés de Marx” como, por ejemplo, Gustavo Bueno.

¿Puede un marxista-leninista tener como referente a Gustavo Bueno Martínez? No sólo no puede tenerlo como referente sino, en términos ideológicos y políticos, tiene la obligación de combatirlos a él y a toda su pléyade de seguidores, los cuales abrazan abiertamente el fascismo siendo profundamente antimarxistas. Resulta que el referente de estos fascistas, entre otras cuestiones, era patrono de honor de la fundación ultraderechista DENAES, que es a VOX lo que al PP es la FAES.

Esta fundación ultraderechista DENAES, profundamente chovinista, anticomunista y nacionalista, características todas ellas propias del fascismo, en su artículo titulado “El ‘ala’ marxista de VOX inspirada por Gustavo Bueno: los extremos se tocan”, muestra lo que llaman “puntos de conexión” entre los franquistas de toda la vida – a los que denomina “la derecha” – y los falsos “izquierdistas”: “VOX desde la derecha y los materialistas filosóficos desde la izquierda coinciden en un firme rechazo hacia el sistema autonómico y la descentralización política que implica (…) También les une reclamar una política más restrictiva en materia de inmigración en especial con la procedente de países musulmanes (…) Coinciden además en una postura crítica ante la Unión Europea (…) Al margen de la cuestión nacional y sus derivadas, hay otro asunto en el que coinciden: el rechazo al aborto.” [1]

El marxista-leninista defiende la centralización de la economía, al igual que defiende que esa economía sea socialista, quiere decir esto que la burguesía esté totalmente despojada de los medios de producción y, también, de todo tipo de derecho político. Este hecho, sin duda, debe reflejar un Estado centralizado – fundamentalmente en lo económico. Pero un Estado Socialista que reconoce la identidad nacional de aquellas naciones que conforman dicho Estado. Un Estado que reconoce el derecho a la autodeterminación de las diferentes naciones que conforman el Estado Socialista y que, sin duda, no puede más que reconocer el derecho a la separación – si los trabajadores de una nación democráticamente así lo deciden. Y es que la unidad y la cohesión del Estado no hunde sus raíces en el chovinismo, en el veneno ideológico del nacionalismo, sino en la unidad de sus miembros con respecto a su condición de pertenencia a la clase y no de pertenencia a una nación, esto es, el cemento que une a los miembros de las distintas naciones del Estado socialista es el internacionalismo proletario. Un Estado, el socialista, que sirve a la clase obrera como instrumento temporal para imponer la fase de Dictadura del Proletariado al objeto de desarrollar económicamente el socialismo y, con éste, ir progresivamente liquidando las clases sociales y, por consiguiente, también liquidar el Estado. Pues el Estado desaparece con la desaparición de las clases sociales. El objetivo del marxista es la abolición de las clases sociales y del Estado – que es la consecuencia de la existencia de lucha de clases-, y por consiguiente, también de la democracia, pues ésta es una forma de Estado.

Lenin da buena cuenta de estos farsantes, de estos fascistas que pretenden pasar como “marxistas” haciendo un ejercicio de revisionismo asqueroso, propio de los reaccionarios, que es lo que son. “Acusar a los partidarios de la libertad de autodeterminación, es decir, de la libertad de separación, de que fomentan el separatismo es tan necio e hipócrita como acusar a los partidarios de la libertad de divorcio de que fomentan el desmoronamiento de los vínculos familiares. Del mismo modo que en la sociedad burguesa impugnan la libertad de divorcio los defensores de los privilegios y de la venalidad, en los que se funda el matrimonio burgués, negar en el Estado capitalista la libertad de autodeterminación, es decir, de separación de las naciones no significa otra cosa que defender los privilegios de la nación dominante y los procedimientos policíacos de administración en detrimento de los democráticos”. [2]

Nada que ver la posición de los marxistas-leninistas con la de estos fascistas camuflados. Al igual que es falsa la aseveración de los fascistas de que los “extremos se tocan”, colocando a un extremo a la derecha (como forma de enmascarar al fascismo) y al otro a los marxistas-leninistas camuflados, tan fascistas como los primeros. Y es que el marxismo-leninismo no es extremista sino radical, porque va a la raíz del problema que es el capitalismo, que es la propiedad privada sobre los medios de producción y toda la escoria que esto refleja que, precisamente, es lo que pretenden perpetuar tanto Bueno como sus correligionarios fascistas – se pongan la máscara que se pongan. El marxismo-leninismo no es otra cosa que la negación del capitalismo, la negación del capitalismo en descomposición y su perro fascista que emerge para salvaguardar tal moribunda formación socioeconómica.

A ese filósofo reaccionario y declarado enemigo del marxismo-leninismo y su filosofía, los reaccionarios franquistas de este país lo han erigido como “icono” del “marxismo”, pues agrada a los fascistas, claro está, porque odian tanto al proletariado y a su ciencia emancipatoria – el marxismo-leninismo – como los propios fascistas, porque ideológicamente son lo mismo. Gustavo Bueno niega a la clase obrera, al proletariado, y por tanto, niega la lucha de clases y la misión histórica del proletariado. “Desde luego, no era posible contar con un proletariado, contradistinto del lumpen, como clase universal. Es decir, no era posible contar con la unidad de la clase obrera internacional. La “clase obrera” había ido diferenciándose en grupos muy diferentes con intereses divergentes en el mismo “proceso de producción”. Teóricamente, esa clase universal habría desaparecido por completo en las “democracias homologadas” de después de la Segunda Guerra Mundial, efecto del desarrollo económico y tecnológico de la época “neotécnica”, en la cual tanto los patrones como los trabajadores cualificados, los técnicos y administrativos, los gerentes, los científicos, y los propietarios de los paquetes de acciones más fuertes de cada sociedad anónima, resultaban ser ciudadanos que podían presionar a través del voto en las elecciones parlamentarias, en las consultas o en los referéndum. Carecía de sentido seguir diciendo “Proletarios de todos los países, uníos”, porque la unidad, siquiera virtual, de ese proletariado no existía, como si sus partes fuesen los miembros de una metafísica clase universal común. Ni tampoco cabría hoy considerar como representación actual del proletariado a los hombres que viven en los países, no ya subdesarrollados, sino en proceso de degradación continua y acelerada, precisamente tras la caída de la Unión Soviética. Estos millones de pueblos hambrientos, masacrados, desplazados, desorganizados (ante todo respecto de sus organizaciones indígenas originales) no podían ser considerados como parte de un proletariado universal; se parecían más a un “lumpen proletariado”.” [3]

El maestro de estos fascistas camuflados que pretenden pasar por marxistas para llevar, fundamentalmente, a la juventud obrera a engrosar a las filas de la reacción, como puedes comprobar, no sólo niega al proletariado como clase universal, sino que dice ampararse en el proceso de producción para desvencijarla tratando de equiparar a la parte más cualificada del proletariado así como al proletariado de las potencias imperialistas con la burguesía, por un lado, y a las masas proletarias de las naciones oprimidas por las potencias imperialistas no duda en catalogarla como lumpen. No contento con negar a la clase obrera como tal, no contento con despojar de su carácter revolucionario al proletariado negándole su condición internacionalista, comprobamos, aquí sí, un nexo de unión entre reaccionarios y eurocomunistas, de tal modo que Gustavo Bueno, equipara a “patrones, trabajadores cualificados y propietarios de los paquetes de acciones más fuertes de cada sociedad anónima” en su condición de “ciudadanos que podían presionar a través del voto en las elecciones parlamentarias, en las consultas o en los referéndum”, al objeto de abrazar la tesis del fin de la historia, de que el máximo grado de desarrollo político y social es la “democracia liberal”, como negación de la vía revolucionaria para que el proletariado conquiste el poder político derribando el Estado burgués e imponiendo la dictadura del proletariado. Bueno indica que en las potencias imperialistas la clase obrera ha desaparecido integrándose como ciudadanía -interclasismo y conciliación de clases que es el sometimiento del proletariado a la burguesía- en lo que denomina “democracias homologadas”, democracia burguesa, “esa clase universal habría desaparecido por completo en las “democracias homologadas” de después de la Segunda Guerra Mundial”. Nos preguntamos ¿democracias homologadas por quién? Sin duda por los monopolios, por los reaccionarios, por los imperialistas.

Es comprensible que con supuestos “marxistas” etiquetados por lo más retrógrado y reaccionario, como Gustavo Bueno Martínez que niega a la clase obrera, que abraza al imperialismo, que es una herramienta más de alienación y engaño contra la clase obrera a la que vilipendia y niega, los fascistas lo asuman como a uno de los suyos, lo hagan patrono de honor de sus Think Tank y lo lloren en la hora de su muerte. Blanco y en botella. Mientras los fascistas, a los padres de la ciencia marxista – Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov o el Che – no dudan en vilipendiarlos, a medianías capitalistas como Bueno Martínez, por el contrario, no dudan en loarlos con la misma energía que critican a los auténticos marxistas. El objetivo es claro: por un lado descalifican y combaten al marxismo-leninismo y, por el otro, la burguesía pretende mostrarse como ecuánime y justa ante supuestos personajes a los que convierten en marxistas, falsos marxistas por supuesto, al objeto de engañar y alienar todavía más a la clase obrera.

Ante la negación de la clase obrera, de la lucha de clases como motor de la historia, el pensamiento de Gustavo Bueno, de su “materialismo filosófico”, niega la dialéctica de la materia, abrazando un idealismo vergonzante. “Y el contenido principal de nuestro reconocimiento es el de la actualidad de Kant, el reconocimiento de su presencia en nuestro mundo, el mundo de la globalización, ideológicamente orientado hacia el pacifismo perpetuo, con el ideal supremo de las democracias homologadas, así como del progreso indefinido de las ciencias  y de la tecnología (…) Una vez que el nazismo y el comunismo han caído, y una vez que las tecnocracias y la idea del progreso que ellas implicaban, han sido reducidas a límites más estrechos, Kant recupera la hegemonía (…) El reconocimiento de la actualidad de Kant va ligado, por tanto, a la idea de que Kant es el punto de cristalización de las ideologías de la época moderna que revolucionan el orden antiguo: de la Ilustración, la Democracia y de la Ciencia.”[4]

Nuevamente seguimos con el término “democracias homologadas”. ¿Quién las homologa? ¿Gustavo Bueno, Immanuel Kant o los colegas reaccionarios de Bueno de la DENAES? Sin duda, son los imperialistas los que realizan la homologación, siendo Bueno uno de sus ideólogos. Pero lo importante es que Bueno comparte la concepción del Estado kantiana, que no es más que la concepción del Estado burgués.

La cosa pública para Kant “encierra en sí tres poderes, es decir, la voluntad universalmente conjunta en una triple persona (tris política): el poder soberano (soberanía) en la persona del legislador, el poder ejecutivo (según la ley) en la persona del gobierno, y el poder judicial (como reconocimiento de lo Mío de cada cual según la ley) en la persona del Juez (protestas legislatoria, rectoria et judiciaria). Lo cual corresponde a las tres proposiciones de un razonamiento práctico: a la mayor, o principios, que contiene la Ley de una voluntad; a la menor, que contiene el precepto de conducta en consecuencia de la ley, es decir, el principio de la subordinación a la ley; y en fin, a la conclusión que contiene la sentencia, a lo que es derecho en los diferentes casos” [5]. Siendo la ley la voluntad de la clase dominante, ergo sometiéndose el “ciudadano” a la voluntad de la clase dominante.

Solo la constitución establecida de conformidad con los principios, primero de la libertad de los miembros de una sociedad (en cuanto hombres), segundo, de la dependencia de todos respecto a una única legislación común (en cuanto súbditos); y tercero, de conformidad con la ley de la igualdad de todos los del contrato originario y sobre la que deben fundarse todas las normas jurídicas de un pueblo, es republicana. La constitución republicana es, pues, por lo que respecta al derecho, la que subyace a todos los tipos de constitución civil.” [6]

Bueno reconoce a Kant y su visión agnóstica y burguesa del mundo, a la par que niega a Marx, a la existencia de la clase obrera como clase universal, a la cual diferencia entre potencias imperialistas – que los equipara a la burguesía en su condición de ciudadanos que pueden presionar a través del voto – y naciones oprimidas – o en vía de desarrollo – donde directamente considera al proletariado lumpen.

 “Marx rechaza enérgicamente no sólo el idealismo -aliado siempre de un modo o de otro a la religión-, sino la doctrina de Hume y Kant, tan extendida en nuestros días, el agnosticismo, el criticismo y el positivismo en sus distintas formas; para él, esta clase de filosofía era una concesión “reaccionaria” hecha al idealismo y, en el mejor de los casos, una “manera vergonzosa de aceptar el materialismo por debajo de cuerda y renegar de él públicamente”.” [7]

Como se puede comprobar, ni Bueno ni sus discípulos tienen nada de marxistas. Niegan la existencia de la clase obrera como clase universal, ergo rechazan la lucha de clases y la misión histórica del proletariado. Al negar la lucha de clases, niegan la concepción marxista del Estado, como instrumento de opresión de una clase sobre otra, asumiendo como teoría del Estado la visión de la burguesía, la asunción de que el Estado representa la razón, que no es otra cosa que la visión de la clase dominante, que en el capitalismo es la burguesía y la imposición de la voluntad de ésta para garantizar sus intereses, sus privilegios. Eso sí, Bueno en lugar de llamarle razón le llama eutaxia remedando a Aristóteles, que es sinónimo a buen orden, de subordinación de los oprimidos a los opresores.

A la defensa del Estado burgués, del ultranacionalismo español, del chovinismo más rancio y del anticomunismo, el pensamiento retrógrado de Bueno se constata con en la cuestión del aborto. Con respecto de la Ley sobre el aborto impulsada por el Gobierno de Zapatero, en el año 2010, la posición de Bueno era la siguiente:

20. La perspectiva de género y la ecualización de las mujeres embarazadas y las vacas preñadas (…) Ante todo, advertimos que el título de la Ley (“Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva”) expresa muy bien la naturaleza de su enfoque, porque la “salud sexual y reproductiva” va referida a la mujer considerada, se dice, desde la perspectiva de género. (…) Pero aquí tal perspectiva, resulta confundida con la perspectiva genérica que considera a la mujer, ante todo, en su condición de hembra que lleva en su vientre a un “bien jurídico” protegido por la ley. La perspectiva de género deja fuera de foco, no sólo a la institución de la familia, sino también al hombre, en su condición de padre (y dejamos de lado, por redundante, la expresión “padre biológico”, porque el padre no biológico es el padre legal o padrastro). Desde esta perspectiva “de género” el hombre sólo puede asumir el título de proveedor de semen, ya sea directa y nominativamente, ya sea indirectamente de forma anónima a través de un banco de semen en los casos de inseminación artificial (…) Dicho de otro modo, la ley, determinada por la fuerza de la perspectiva “de género” que ha asumido considera a la mujer, más que como madre, como hembra protegida por la ley, como bien jurídico, tanto en su “salud sexual” como en sus funciones reproductoras, es decir, de la misma manera a como considerará a una vaca o a una perra, tomada a partir de su inseminación, tanto si esta es directa o natural como si es indirecta o artificial. El enfoque “de género”, que asume la ley, al abstraer la figura del padre y de la familia (la mujer se considera en su individualidad autodeterminada plena y absoluta, como dueña de su cuerpo, sin tener en cuenta la contribución que el padre tiene sobre el fruto que lleva en su vientre) nos ofrece la perspectiva desde la cual la sociedad humana se confunde de un modo cuartelero con una granja”. [8]

Curioso “materialismo” el de Bueno que se equipara a las conclusiones de esos cardenales retrógrados que abrazan el idealismo filosófico. ¡Ahí estaba Bueno subordinando a la mujer al hombre y a la institución de la familia burguesa! Con estos mimbres, no nos extraña que fuera patrono de honor de DENAES. Pero ante ello nos preguntamos ¿Qué marxista pudiera tener como maestro a Gustavo Bueno? Ninguno, salvo que éste no sólo no sea marxista, sino que esté en las antípodas del marxismo, es decir, que esté en la orilla de la reacción, del fascismo, al objeto de desviar a la clase obrera, a la juventud obrera, de la senda del comunismo para empujarlos hacia las filas de la reacción.

¿Cuál es la posición del marxismo-leninismo? ¿Qué hicieron los bolcheviques ante el aborto? “Exigir la abolición absoluta de todas las leyes contra el aborto o contra la difusión de literatura médica sobre medidas anticonceptivas. Semejantes leyes no muestran sino la hipocresía de las clases dominantes… Libertad para la propaganda médica y la protección de los derechos democráticos elementales de los ciudadanos, hombres y mujeres.” [9] Y para mayor abundamiento “(…) Kollontai se refirió a la “postura del gobierno soviético frente al aborto”, y afirmó que “en la república de trabajadores existe una ley del 18 de noviembre de 1920 que legaliza la interrupción del embarazo” porque “la mojigatería y la hipocresía son ajenas a la política proletaria”. Kollontai creía que existía un “instinto maternal natural de la mujer” y que la maternidad era “un deber social”. No obstante, pensaba que el aborto era producto “de la posición insegura de las mujeres”, y que “mientras no se hayan asegurado condiciones de vida adecuadas para las mujeres, los abortos seguirán practicándose”. La prueba estaba en que el aborto se practicaba “en todos los países, y  no hay leyes ni medidas punitivas que hayan logrado erradicarlo”. Por lo tanto, la verdadera opción no era entre la práctica o no del aborto, sino entre el aborto clandestino y el aborto practicado “en condiciones médicas adecuadas”, que era “menos dañino y peligroso” para la salud de la mujer. El gobierno bolchevique entendía que el aborto solo desaparecería cuando Rusia dispusiera de una red de instituciones que protegieran la maternidad y socializaran el cuidado y la educación de los niños, lo cual permitiría “compatibilizar la maternidad con el trabajo para el colectivo y así eliminar la necesidad del aborto”. Hasta que no se dieran esas condiciones, “el poder soviético permitió que el aborto se realizara abiertamente y en condiciones clínicas adecuadas”. Kollontai concluía afirmando que la emancipación de las mujeres solo podía completarse cuando se produjera “una transformación fundamental de la vida cotidiana; la cual cambiará solo con un cambio profundo de toda la producción y con el establecimiento de una economía comunista””. [10]

Mientras el “materialismo filosófico” de Bueno tiende puentes y se abraza con el idealismo, como se comprueba de una manera plástica en el asunto del aborto, el materialismo dialéctico y el materialismo histórico dan una respuesta diametralmente opuesta.

La filosofía es la ciencia que se encarga de estudiar la interrelación entre el espíritu y la materia. Bueno abraza la teoría del fin de la historia, pero no de la filosofía, pues su arrogancia, o su anticomunismo, le llevan a considerar que hay que dar “la vuelta del revés de Marx”, algo por otro lado obvio, pues Bueno se halla en las antípodas del marxismo-leninismo, al igual que sus discípulos. Para los marxistas-leninistas ni hemos llegado al fin de la historia, puesto que ésta se escribe día a día siendo el motor de ésta la lucha de clases – cuestión ésta que niega Gustavo Bueno pues niega a la propia clase obrera – sino que afirmamos que la filosofía sí ha llegado a su final puesto que Marx, Engels y Lenin han dado todo tipo de respuesta, de claridad, han desentrañado por completo la interrelación entre el espíritu y la materia.

Gustavo Bueno señala que hay que dar “la vuelta del revés de Marx”, como consecuencia de la caída de la Unión Soviética que “representa la crítica irreversible del marxismo” señalando que si Lenin no se hubiera basado en Marx, sino fuera por la URSS “Marx sería un economista segundón como Rodbertus”. Sólo un charlatán reaccionario puede expresarse así, pues Marx sin duda alguna ha sido no sólo el mejor economista que ha parido la historia, sino infinitamente mejor filósofo que el mediocre Gustavo Bueno. Las aportaciones de Marx y Engels en el terreno de la ciencia jamás podrán ser silenciadas, mientras que Gustavo Bueno lo único que en nuestra opinión ha aportado ha sido charlatanería y bravuconería patriotera genuina entre las huestes del nacionalismo español. ¿Acaso fracasó el capitalismo porque la Revolución burguesa Francesa de 1789 naufragara?  ¿Por qué Bueno no emplea la misma vara de medir al capitalismo y su revolución burguesa que al socialismo y la revolución proletaria? Porque si lo hiciera tendría que reconocer dos cosas: 1) Que el socialismo – o el marxismo-leninismo – no ha fracaso por la desaparición de la Unión Soviética y, 2) Que el capitalismo está caduco, en la agonía y que el socialismo es el sistema que le va a reemplazar.

11) Lenin y Stalin demostraron que el socialismo –pese a todas las trabas, guerras, hambre, muertes y todo tipo de calamidades consecuencia del hostigamiento por parte del capitalismo internacional– es superior al sistema de producción capitalista. En tan solo dos décadas de socialismo, la Unión Soviética superó a las potencias imperialistas, cuyo sistema databa de siglos.


12) La URSS es la prueba palmaria de que el socialismo es viable, pues existió y fue una realidad. La burguesía miente cuando insiste que “la inviabilidad del socialismo se refleja en la caída de la URSS”. El socialismo no “fracasó” por la caída de la URSS. Precisamente, la caída de la URSS fue la consecuencia del abandono del socialismo. Y este abandono fue el resultado de un golpe de Estado perpetrado en marzo de 1953, donde la camarilla oportunista del Buró político liderada por Khruschev, en alianza con el imperialismo anglo-americano, asesinaron a Stalin para imponer una política totalmente contraria a la aplicada en la URSS hasta entonces, en lo que se llamó “proceso de desestalinización”
.” [11]

Bueno omite todo esto porque no fue un materialista consecuente sino que fue una parte más del aparato ideológico del Capital en su lucha contra el marxismo-leninismo, contra el auténtico materialismo. Una expresión más del anticomunismo militante en el plano ideológico. Y es que Bueno reflejaba la ideología propia del espacio y tiempo en el que vivió, es decir, refleja la ideología del nacionalismo español, de la subordinación de la mujer tanto al hombre como a la familia burguesa, de la negación de la clase obrera y su papel revolucionario en la historia, del chovinismo y la superioridad con respecto de otras culturas, como por ejemplo la islámica, demostrando su adhesión a la cultura católica, defendiendo la ideología burguesa del nacionalismo en contraposición al internacionalismo proletario, etcétera, en definitiva, Bueno es un genuino producto del tiempo y el espacio que vivió y ello es lo que refleja, esto es, los principios del franquismo.

No queremos concluir este escrito sin recordar que el fascismo es revisionismo histórico, que el fascismo utiliza con habilidad todo tipo de engaño y demagogia, de tal modo que “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico en su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo como arma contra los enemigos del fascismo”[12], y actuando con un oportunismo ilimitado, de tal modo que “el fascismo logra atraerse a las masas porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes (…) no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias(…) el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país”[13]  con el objetivo de arrastrarlos al sometimiento a los intereses de la burguesía monopolista y al mantenimiento de la base económica capitalista. “La economía corporativa respeta el principio de la propiedad privada. La propiedad privada completa la personalidad humana: es un derecho, y si es un derecho, es también un deber (…) la economía corporativa respeta la iniciativa privada. En la Carta del Trabajo está dicho claramente que el Estado interviene sólo cuando la economía individual es deficiente, inexistente o insuficiente (…) Los principios corporativos establecen el orden inclusive en la economía.” [14]

Tengamos en cuenta a Dimitrov y comprobaremos cuan fascistas, cuan antimarxistas, son los discípulos de Gustavo Bueno Martínez que pretenden pasar como marxistas y aleccionarnos en su supuesto marxismo para arrastrar a capas de la juventud obrera a las filas de la reacción, del nacionalismo y arrancarlos del camino de la revolución proletaria, del marxismo-leninismo, haciéndoles el trabajo sucio a la reacción, a la burguesía putrefacta.

Dime quién te llora y te diré quién eres. Y a Gustavo Bueno le lloraron el Estado, la extrema derecha, los oportunistas (PCE), y sus discípulos que enarbolan la bandera del revisionismo histórico, del nacionalismo y del anticomunismo.

 

Sevilla, 12 de octubre de 2020

Francisco J. Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

 

 

Bibliografía:

[1]: https://nacionespanola.org/actualidad/revista-de-prensa/el-ala-marxista-de-vox-inspirada-por-gustavo-bueno-los-extremos-se-tocan/

[2]: VI. Lenin. El derecho de las naciones a la autodeterminación. Obras, Tomo V (1913-1916). Editorial Progreso, Moscú 1973, páginas 57-58.

[3]: Gustavo Bueno. La vuelta del revés de Marx. Consideraciones a propósito de la edición en pdf del Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas, Logroño 1991. El Catoblepas, número 76, junio de 2008.

[4]: Gustavo Bueno. Confrontación de doce tesis características del sistema del Idealismo trascendental con las correspondientes tesis del Materialismo filosófico. El Basilisco, 2ª época, número 35, año 2004, página 3.

[5]: Inmanuel Kant. Metafísica de las costumbres. Editorial Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1971, página 162.

[6]: Inmanuel Kant. Hacia la paz perpetua. Un esbozo filosófico. Editorial Biblioteca Nueva SL, Madrid 2005, página 25.

[7]: VI. Lenin. Carlos Marx. Obras Escogidas, Tomo I. Editorial Progreso, Moscú 1961, página 13.

[8]: Gustavo Bueno. La cuestión del aborto desde la perspectiva de la teleología orgánica. Un replanteamiento de la cuestión del aborto desde la perspectiva de la teleología orgánica del materialismo filosófico. El Catoblepas, número 98, abril de 2010.

[9]: VI. Lenin. La clase obrera y el neomalthusianismo. Pravda número 102, 5 de mayo de 1913. Obras Completas, tomo XIX. Editorial Akal, Madrid 1971, página 480.

[10]: Cintia Frencia y Daniel Gaido. Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920). Anuario de la Escuela de Historia Virtual, páginas 38-39.

[11]: ¿Ha fracasado el socialismo? ¿Estamos ante el fin de la historia? Comisión Ideológica del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Madrid, 31 de octubre de 2019. http://analisis.pcoe.net/ha-fracasado-el-socialismo-estamos-ante-el-fin-de-la-historia/

[12]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 9-10. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[13]: Ibídem. Págs. 72-73.

[14]: Benito Mussolini. El Estado Corporativo. Ed. Vallechi, Florencia. Pág. 33




El PCPE y el PCOE ante la vuelta a clase en el País Valencià y la incapacidad del “Govern del Botànic” [ESP/VAL]

Durante la última etapa del pasado curso académico vimos cómo, tras la suspensión de las clases presenciales, todos los niveles educativos mostraron graves deficiencias en el desarrollo de la enseñanza. Los medios telemáticos que tanto publicitó la Generalitat no funcionaron y el personal docente tuvo que improvisar para desarrollar este tipo de tareas, demostrando el gobierno valenciano una total ignorancia, si no un absoluto desinterés, sobre la situación de los hogares de la clase obrera.

El pasado 4 de mayo, Manuel Castells, Ministro de Universidades, afirmaba que “la brecha digital es un mito” y que el 91,4% de los hogares españoles disponían de un ordenador. Rápidamente, la información del propio INE dejaba en ridículo a Manuel Castells ya que, según datos de 2019, tan solo el 80,9% de los hogares cuenta con algún tipo de ordenador. Teniendo en cuenta que este porcentaje contabiliza las tablets y otro tipo de ordenadores que, si bien pueden acceder a Internet y tienen funcionalidades compatibles con las tareas de la docencia, no cuentan con las múltiples funcionalidades que tan solo son compatibles con ordenadores portátiles o de sobremesa, por no hablar de los ordenadores obsoletos “incompatibles” con el seguimiento y realización de algunas tareas.

La tan cacareada autonomía de los centros y de las universidades se mostró entonces como es: que cada uno/a haga lo que pueda con lo que tiene, porque no le vamos a dar más que migajas y así ha seguido desde entonces. De nuevo veíamos cómo los gestores de las universidades públicas se convertían en pollos sin cabeza a la hora de tomar medidas, dejando a cada profesor/a “a su libre consideración” pero imponiendo de facto, de manera atropellada e ignorando a la representación sindical, una docencia y evaluación online improvisadas, de dudosa eficacia docente y que situaba tanto a profesores/as como a estudiantes en la más absoluta inseguridad jurídica.

Tras un final de curso lleno de decisiones más que deficientes y con un apoyo nulo, el inicio del nuevo curso 2020-2021 nos deja un panorama más lamentable todavía. A un mes de empezar el curso, la mayoría de comunidades autónomas y hogares desconocían qué medidas se implantarían, si se desdoblarían las clases y cursos saturados, si se reforzarían las plantillas docentes, de limpieza, de comedor, qué infraestructuras se utilizarían…

A día de hoy, ya iniciado el curso, la ley establecida por la Generalitat Valenciana ha sido la del “sálvese quien pueda”. Si bien teóricamente se han establecido medidas como la reducción del número de alumnos/as por clase, los grupos “burbuja”, la obligación de una distancia interpersonal mínima, medidas de higiene extra o las entradas, salidas y recreos “escalonados”, Todo ello lo han tenido que decidir docentes especialistas en matemáticas, física, educación física, inglés o lengua … sin ningún tipo de capacitación en lo referente a tratamientos ni gestiones sanitarias: es necesario y urgente la incorporación de personal sanitario perteneciente a la consellería de Sanitat que ayude y coordine todo el proceso.

La pregunta es, ¿cómo las pretenden implementar? Con institutos saturados con hasta 30 alumnos/as por aula porque no existen infraestructuras para más, con docentes que semana a semana superan de largo sus horas laborales establecidas con trabajo extra no remunerado, con unos niveles de sobreexplotación y precariedad incompatibles con la conciliación familiar y laboral que tan solo consiguen dificultar a las familias las entradas y salidas de sus hijos y un largo etcétera de problemas de los que la educación pública ya “gozaba” mucho antes de que la COVID-19 entrara en escena, ¿cómo se piensa asumir las nuevas medidas? La respuesta es clara, recaerá sobre los centros, el profesorado y los padres y madres, mientras la Generalitat se lava las manos responsabilizando a las familias del estado de salud de sus hijas e hijos.

La principal medida, la bajada de la ratio por aula hasta 23 alumnas/os para infantil y primaria y 25 alumnas/os para secundaria, deja patente la manera en la que la Generalitat Valenciana insulta la inteligencia de la comunidad educativa. En primer lugar porque solo descarga la ratio 2 alumnos por aula en primaria y 5 en secundaria en los centros saturados (según los datos de 2019 la ratio media en primaria e infantil era de 20,6 alumnos/as y en secundaria de 24,9). Pero es que además estamos viendo como la mayoría de institutos de secundaria se han visto obligados a impartir la mitad de las clases (con asistencia en días alternos), reduciendo drásticamente la instrucción del alumnado que no lo puede pagar fuera de la institución pública: otra tirita bienintencionada para un sistema que se desangra.. Esto muestra cómo, quienes de nuevo pagarán los platos rotos de esta gestión serán los colegios e institutos más saturados y con menores recursos, aquellos donde se matriculan las/os hijas/os de la clase trabajadora, que no cumplen las ratios y que se ven  obligados a utilizar la semipresencialidad por turnos rotatorios en casa y en el centro a fin de suplir la falta de recursos humanos y materiales. Los institutos de secundaria, que largo tiempo atrás se transformaron en centros de abandono escolar donde desechar a los hijos e hijas del proletariado más precario, verán multiplicados sus problemas para abordar y evitar el “fracaso escolar”, al igual que para atender a aquellas/os alumnas/os con necesidades educativas especiales, es decir, aquellas/os que el capitalismo considera “no rentables”, cuya atención recae casi en exclusiva sobre la enseñanza pública.

Las universidades valencianas, por su parte, han aplicado medidas arbitrarias y claramente insuficientes marcadas por la imposición de una política de “coste 0” que impide la necesaria contratación de nuevo profesorado y personal técnico, el refuerzo de los raquíticos Servicios de Prevención o el de los imprescindibles servicios de limpieza. La imposibilidad presupuestaria para desdoblar grupos de teoría y/o prácticas limita las medidas a las recomendaciones genéricas de uso de la mascarilla en todo momento o mantenimiento de 1,5 m de distancia interpersonal excepto para los laboratorios de prácticas, auténticos generadores de contactos estrechos. Contradictoriamente, la presencialidad es obligatoria en la mayoría de casos, eso sí, en función de los aforos de las aulas, imponiendo a profesores/as y estudiantes un absurdo sistema que llaman “dual” en que parte del alumnado (si realmente acude) atenderá la clase en el aula mientras el resto debe seguir la retransmisión de la misma en directo.

Con todavía menos ayudas, pero con las mismas tasas y exigencias para el alumnado, esta situación, sumada al paro y la precariedad galopantes desencadenados por un capitalismo en crisis estructural agudizada por la pandemia de COVID-19, hace que muchos hijos e hijas de la clase trabajadora hayan tenido que abandonar su formación universitaria por no poder hacer frente a los pagos de las matrículas, tasas o gastos relacionados.

Todas estas medidas reflejan la ineficiencia de los gestores políticos del capitalismo para atender a las necesidades de la inmensa mayoría social, su total despreocupación por la situación del proletariado y el quebrado modelo educativo del capital. El sistema educativo capitalista es tan solo otra herramienta de la burguesía a fin de inocular al proletariado con su ideología, de desechar y jerarquizar a los hijos e hijas de la clase trabajadora dentro de cada una de las enseñanzas en función de las necesidades, trabajos y funciones que el sistema productivo capitalista tiene asignado para ellas y ellos, mientras introduce ideología burguesa a fin de combatir la conciencia de clase y la organización obrera, desde la asignatura de Historia hasta asignaturas relacionadas con el comportamiento en los centros de trabajo o el emprendimiento empresarial, todas cumplen su función.

El sistema educativo no es más que el reflejo del quebrado y agonizante capitalismo y de sus Estados, quienes ya antes de la COVID-19 y con la aceleración que ésta ha provocado, ven en sus horizontes otra crisis económica que no deja de ser la cola de la misma crisis que ya viéramos iniciarse en 2008, y van allanando el terreno a una nueva ola de recortes sociales que dejarán la educación pública todavía más precarizada y sobresaturada de lo que ya hoy día está.

Ante esta situación, todos los partidos políticos del arco parlamentario agacharán la cabeza y reformularán leyes y medidas para una “mejor enseñanza”, puede que incluso un “Pacto Social por la Educación”, pero sin cambiar la base, cambiarlo todo para que nada cambie. El sistema educativo capitalista nos aboca a una vida de servidumbre intelectual e ideológica, así como a un individualismo y competitividad contrarios a los intereses de la clase obrera y resto de sectores populares. Debemos combatir el individualismo y la servidumbre con una educación de clase, pero de clase proletaria, y para ello tan solo cabe la organización popular en los centros de estudio, con el estudiantado en solidaridad con el profesorado y viceversa.

 

¡Organízate contra la educación capitalista y sus medidas que nos abocan a la enfermedad y la ignorancia!

¡Por una enseñanza al servicio del pueblo trabajador, exclusivamente pública, científica y sin copagos!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en València

Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) Comité del País Valencià

10 de octubre de 2020

“Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”

Karl Marx

 

El PCPE i el PCOE davant la tornada a classe al País Valencià i la incapacitat del “Govern del Botànic”

 

Durant l’última etapa del passat curs acadèmic vam veure com, després de la suspensió de les classes presencials, tots els nivells educatius van mostrar greus deficiències en el desenvolupament de l’ensenyament. Els mitjans telemàtics que tant va publicitar la Generalitat no van funcionar i el personal docent va haver d’improvisar per a desenvolupar aquest tipus de tasques, demostrant el govern valencià una total ignorància, si no un absolut desinterés, sobre la situació de les llars de la classe obrera.

El passat 4 de maig, Manuel Castells, Ministre d’Universitats, afirmava que “la bretxa digital és un mite” i que el 91,4% de les llars espanyoles disposaven d’un ordinador. Ràpidament, la informació del mateix INE deixava en ridícul a Manuel Castells ja que, segons dades de 2019, tan sols el 80,9% de les llars compta amb alguna mena d’ordinador. Tenint en compte que aquest percentatge comptabilitza les tauletes i un altre tipus d’ordinadors que, si bé poden accedir a Internet i tenen funcionalitats compatibles amb les tasques de la docència, no compten amb les múltiples funcionalitats que tan sols són compatibles amb ordinadors portàtils o de sobretaula, per no parlar dels ordinadors obsolets “incompatibles” amb el seguiment i realització d’algunes tasques.

La tan esbombada autonomia dels centres i de les universitats es va mostrar llavors com és: que cadascun/a faça el que puga amb el que té, perquè no li donarem més que engrunes i així ha seguit des de llavors. De nou véiem com els gestors de les universitats públiques es convertien en pollastres sense cap a l’hora de prendre mesures, deixant a cada professor/a “a la seua lliure consideració” però imposant de facto, de manera atropellada i ignorant a la representació sindical, una docència i avaluació online improvisades, de dubtosa eficàcia docent i que situava tant a professors/as com a estudiants en la més absoluta inseguretat jurídica.

Després d’un final de curs ple de decisions més que deficients i amb un suport nul, l’inici del nou curs 2020-2021 ens deixa un panorama més lamentable encara. A un mes de començar el curs, la majoria de comunitats autònomes i llars desconeixien quines mesures s’implantarien, si es desdoblegarien les classes i cursos saturats, si es reforçarien les plantilles docents, de neteja, de menjador, quines infraestructures s’utilitzarien…

Hui dia, ja iniciat el curs, la llei establida per la Generalitat Valenciana ha sigut la del “salve’s qui puga”. Si bé teòricament s’han establit mesures com la reducció del nombre d’alumnes/as per classe, els grups “bambolla”, l’obligació d’una distància interpersonal mínima, mesures d’higiene extra o les entrades, eixides i esbarjos “escalonats”, Tot això ho han hagut de decidir docents especialistes en matemàtiques, física, educació física, *ingés o llengua … sense cap mena de capacitació referent a tractaments ni gestions sanitàries: és necessari i urgent la incorporació de personal sanitari *pertenenciente a la conselleria de *Sanitat que ajude i coordine tot el procés.

La pregunta és, com les pretenen implementar? Amb instituts saturats amb fins a 30 alumnes/as per aula perquè no existeixen infraestructures per a més, amb docents que setmana a setmana superen de llarg les seues hores laborals establides amb treball extra no remunerat, amb uns nivells de sobreexplotació i precarietat incompatibles amb la conciliació familiar i laboral que tan sols aconsegueixen dificultar a les famílies les entrades i eixides dels seus fills i un llarg etcètera de problemes dels quals l’educació pública ja “gaudia” molt abans que la *COVID-19 entrara en escena, com es pensa assumir les noves mesures? La resposta és clara, recaurà sobre els centres, el professorat i els pares i mares, mentre la Generalitat es llava les mans responsabilitzant a les famílies de l’estat de salut de les seues filles i fills.

La principal mesura, la baixada de la ràtio per aula fins a 23 alumnes/us per a infantil i primària i 25 alumnes/us per a secundària, deixa patent la manera en la qual la Generalitat Valenciana insulta la intel·ligència de la comunitat educativa. En primer lloc perquè només descarrega la ràtio 2 alumnes per aula en primària i 5 en secundària en els centres saturats (segons les dades de 2019 la ràtio mitjana en primària i infantil era de 20,6 alumnes/as i en secundària de 24,9). Però és que a més estem veient com la majoria d’instituts de secundària s’han vist obligats a impartir la meitat de les classes (amb assistència en dies alterns), reduint dràsticament la instrucció de l’alumnat que no el pot pagar fora de la institució pública: una altra tireta benintencionada per a un sistema que es dessagna.. Això mostra com, els qui de nou pagaran els plats trencats d’aquesta gestió seran els col·legis i instituts més saturats i amb menors recursos, aquells on es matriculen les/us filles/us de la classe treballadora, que no compleixen les ràtios i que es veuen  obligats a utilitzar la *semipresencialidad per torns rotatoris a casa i en el centre a fi de suplir la falta de recursos humans i materials. Els instituts de secundària, que llarg temps arrere es van transformar en centres d’abandó escolar on rebutjar als fills i filles del proletariat més precari, veuran multiplicats els seus problemes per a abordar i evitar el “fracàs escolar”, igual que per a atendre a aquelles/us alumnes/us amb necessitats educatives especials, és a dir, aquelles/us que el capitalisme considera “no rendibles”, l’atenció dels quals recau quasi en exclusiva sobre l’ensenyament públic.

Les universitats valencianes, per part seua, han aplicat mesures arbitràries i clarament insuficients marcades per la imposició d’una política de “cost 0” que impedeix la necessària contractació de nou professorat i personal tècnic, el reforç dels raquítics Serveis de Prevenció o el dels imprescindibles serveis de neteja. La impossibilitat pressupostària per a desdoblegar grups de teoria i/o pràctiques limita les mesures a les recomanacions genèriques d’ús de la màscara en tot moment o manteniment de 1,5 m de distància interpersonal excepte per als laboratoris de pràctiques, autèntics generadors de contactes estrets. Contradictòriament, la presencialitat és obligatòria en la majoria de casos, això sí, en funció dels aforaments de les aules, imposant a professors/as i estudiants un absurd sistema que anomenen “dual” en què part de l’alumnat (si realment acudeix) atendrà la classe a l’aula mentre la resta ha de seguir la retransmissió de la mateixa en directe.

Amb encara menys ajudes, però amb les mateixes taxes i exigències per a l’alumnat, aquesta situació, sumada a l’atur i la precarietat galopants desencadenats per un capitalisme en crisi estructural aguditzada per la pandèmia de *COVID-19, fa que molts fills i filles de la classe treballadora hagen hagut d’abandonar la seua formació universitària per no poder fer front als pagaments de les matrícules, taxes o despeses relacionades.

Totes aquestes mesures reflecteixen la ineficiència dels gestors polítics del capitalisme per a atendre les necessitats de la immensa majoria social, la seua total despreocupació per la situació del proletariat i el fet fallida model educatiu del capital. El sistema educatiu capitalista és tan sols una altra eina de la burgesia a fi d’inocular al proletariat amb la seua ideologia, de rebutjar i jerarquitzar als fills i filles de la classe treballadora dins de cadascuna dels ensenyaments en funció de les necessitats, treballs i funcions que el sistema productiu capitalista té assignat per a elles i ells, mentre introdueix ideologia burgesa a fi de combatre la consciència de classe i l’organització obrera, des de l’assignatura d’Història fins a assignatures relacionades amb el comportament en els centres de treball o l’emprenedoria empresarial, totes compleixen la seua funció.

El sistema educatiu no és més que el reflex de la fracció i agonitzant capitalisme i dels seus Estats, els qui ja abans de la *COVID-19 i amb l’acceleració que aquesta ha provocat, veuen en els seus horitzons una altra crisi econòmica que no deixa de ser la cua de la mateixa crisi que ja vérem iniciar-se en 2008, i van aplanant el terreny a una nova ona de retallades socials que deixaran l’educació pública encara més *precarizada i sobresaturada del que ja hui dia està.

Davant aquesta situació, tots els partits polítics de l’arc parlamentari acatxaran el cap i reformularan lleis i mesures per a un “millor ensenyament”, pot ser que fins i tot un “Pacte Social per l’Educació”, però sense canviar la base, canviar-lo tot perquè res canvie. El sistema educatiu capitalista ens aboca a una vida de servitud intel·lectual i ideològica, així com a un individualisme i competitivitat contraris als interessos de la classe obrera i resta de sectors populars. Hem de combatre l’individualisme i la servitud amb una educació de classe, però de classe proletària, i per a això tan sols cap l’organització popular en els centres d’estudi, amb l’estudiantat en solidaritat amb el professorat i viceversa.

 

Organitza’t contra l’educació capitalista i les seues mesures que ens aboquen a la malaltia i la ignorància!

Per un ensenyament al servei del poble treballador, exclusivament pública, científica i sense copagaments!

10 d’octubre de 2020

Comité Regional del Partit Comunista Obrer Espanyol (PCOE) a València

Partit Comunista dels Pobles d’Espanya (PCPE) Comité del País Valencià

“Necessitem una altra educació per a una altra societat i una altra societat per a una altra educació”

Karl Marx




La opresión hacia los temporeros españoles en Francia

En un artículo anterior nuestro partido ya denunció cómo diferentes organizaciones políticas al servicio del sistema capitalista criminalizaban a los trabajadores inmigrantes al mismo tiempo que beneficiaban a empresarios y terratenientes para seguir explotándolos con total impunidad. La situación no es exclusiva del Estado Español, cómo han denunciado temporeros españoles que se encuentran en la vendimia en Francia.

Una parte de los 14.000 temporeros que cada año van a trabajar a Francia han denunciado las vejaciones, abusos y falta de alojamiento por parte de la empresa NORD-EST, algo de lo que se ha hecho eco el diario Público. Estos denuncian que sufrieron “maltratos de todo tipo” (…) “Nada más llegar nos dijeron que por el tema del coronavirus no nos iban a dar comida ni alojamiento. Aún así empezamos a trabajar sabiendo eso, pero desde el primer día no nos daban ni una botella de agua. Nos insultaban, se reían de nosotros, nos llamaban hijos de puta y muertos de hambre”, cuenta una temporera española.

Estas humillaciones iban acompañadas de amenazas: “Cuando nos quejábamos y decíamos que no podíamos seguir trabajando así nos decían que no trabajáramos y nos descontaban las horas. Así era todos los días…

Pese a que el pretexto de no darles comida ni alojamiento fue el COVID-19 (lo cual no deja de ser una excusa para ahorrar costes), esta enfermedad no pareció importarles al someter a sus trabajadores a condiciones insalubres, como privarles de un baño:

No teníamos baño y si tenías necesidades tenías que esconderte un poco entre las viñas para poder hacerlo o hacer de tripas corazón y aguantar. (…) “También reclamamos duchas, pero nos dieron una ducha para más de 120 personas (éramos grupos de 60 personas). Imagínate cómo estaba la ducha. Hubo mucha gente que decidimos no ir, pero deberíamos haber tenido derecho a ducharnos después de las jornadas de trabajo”.

De igual manera que ocurre con muchos temporeros inmigrantes en España, en Francia también se les priva de alojamiento:

Para dormir te tenías que buscar la vida. Mi compañero y yo teníamos furgoneta, pero había mucha gente que no tenía nada y han tenido que dormir en tiendas de campaña escondidos en parques o donde pillaban. Algunos días nos han echado y hemos tenido que recoger el campamento por la noche cuando al día siguiente teníamos que trabajar” (…) “Tengo otros compañeros a los que les reservaron un espacio, pero estaba literalmente en un vertedero. Cuando los jefes nos dijeron que podríamos dormir en un vertedero creíamos que era cachondeo, que lo decían porque eran unos clasistas, pero cuando llegamos ahí era un vertedero de verdad. Hubo mucha gente que se quedó porque del vertedero no te echaba la Policía”.

Las experiencias de mujeres temporeras marroquíes en España que sufrieron no sólo explotación laboral, sino acoso sexual tampoco es algo ajeno para las trabajadoras españolas en Francia:

 

“El día en el que la situación se volvió insostenible fue un día en el que varios hombres-también trabajadores-empezaron a acosar a chicas de mi grupo de trabajo. Las miraban, las tocaban… y las chicas de nuestro grupo nos negamos a trabajar con esa gente. Cuando se lo dijimos a nuestro superior él se rio de nosotras y nos dijo que nos estaba pasando eso por ir así vestidas.”

Como vemos, la clase obrera, independientemente de su nacionalidad, sufre los mismos tipos de opresiones en uno u otro país que esté bajo los dictámenes del capitalismo, por lo que no vamos a defender divisiones entre la misma, ya lo haga la derecha con sus discursos xenófobos o la izquierda oportunista que demoniza a “los blancos” en abstracto, sin entender que una cosa es la élite económica de un país y otra su clase obrera. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), como internacionalistas, defendemos la unión de las luchas de los trabajadores de los diferentes pueblos del mundo. Como dijo un auténtico internacionalista como fue el Che Guevara, “si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.”

Al mismo tiempo, apoyamos una Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista para solucionar los problemas relacionados con el trabajo del campo, entregando las tierras al pueblo, permitiendo a los jornaleros el trabajo digno en el campo, generando un impulso industrial para el desarrollo de este, que permita que tanto jornaleros como ingenieros y técnicos se queden en el país a trabajar gracias a la Reforma Agraria y no tengan que verse obligados a emigrar al extranjero en busca de trabajo.

Pero todo ello solo se puede lograr con la integración de todas las luchas relacionadas con obreros, campesinos, estudiantes, pensionistas, etc; en un Frente Único del Pueblo que sirva de vehículo contra la raíz de los males que nos aquejan a obreros y campesinos, el imperialismo criminal, que nos sume -como hemos visto a lo largo de este artículo- en la miseria moral y material. Un Frente Único del Pueblo que luche por la Reforma Agraria, que debe ser Antilatifundista y Antimonopolista, que nos debe sacar de la Unión Europea, para lograr sus objetivos y que debe ser también el motor de la construcción del socialismo, máxima aspiración de las clases trabajadoras hoy.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Trabajadores de todos los pueblos, uníos!

¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español




Alcoa lo vuelve a demostrar: los empresarios sólo generan miseria

A medida que avanzamos en el tiempo, se hace patente que el cambio en el modelo productivo y la destrucción de la poca industria restante en el Estado es algo de rigurosa actualidad y que afecta y afectará a miles de trabajadores a lo largo y ancho del territorio español. Se demuestra por tanto que, efectivamente, España es un eslabón cada vez más débil de la cadena imperialista:

«Nos encontramos en la etapa final de este proceso de desmantelamiento industrial del Estado español. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial no es otro que el sector servicios y, fundamentalmente, el turismo, hecho este que, sin duda lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista. Este es el papel que le han asignado los imperialistas agrupados en la UE y en la OCDE.»

La acumulación de la riqueza en cada vez menos manos, los llamados “superricos“, provoca necesariamente que la parte productora de la sociedad, el proletariado, crezca a pasos agigantados en condiciones cada vez más miserables, en la depauperación de sus condiciones de vida. No desvelamos nada nuevo puesto que esta es una de las contradicciones del capitalismo que acertadamente señalaba Carlos Marx en El Capital:

«La acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades medias de explotación del capital, es decir; una población obrera remanente o sobrante.»

 

En septiembre, cuando todavía no se habían prorrogado las políticas criminales de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), las empresas vaticinaban despidos masivos a partir del 1 de octubre. Hoy, con los ERTE prorrogados, vemos que los despidos están ocurriendo de igual forma, probando que ya ni las inyecciones de dinero público pueden salvar la empresa privada o que, en otras palabras, el capitalismo es un cadáver en completa descomposición.

Desde que comenzó el mes de octubre, mostramos algunos de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que se han puesto encima de la mesa:

Es decir, en 10 días estamos presenciando el despido de más de 1.000 trabajadores. Y esto es la punta del iceberg: por un lado porque sabemos que en la prensa sólo aparece un pequeño muestreo de todos los casos y, por otro lado, porque en las próximas semanas esta situación se repetirá sistemáticamente en una gran parte de las empresas del Estado español.

Sin duda, el caso más conocido es el de Alcoa, más aún siendo vox pópuli que es una empresa que ha recibido en la última década (eso abarca tanto gobiernos del PSOE como del PP) 1.000 millones de euros de dinero público. Con lo cual, los comunistas no mentimos cuando decimos que el Estado no es una entidad neutra por encima de las clases, sino que es un instrumento de dominación de una clase sobre la otra. En concreto, el Estado español (como la inmensa mayoría del mundo) es un instrumento de la burguesía para oprimir a la clases trabajadoras y populares.

No es, ni mucho menos, la primera vez que desde el Partido Comunista Obrero Español hablamos de la situación de Alcoa, puesto que en los últimos años se han intensificado las contradicciones de clase en esta multinacional en España. Tampoco sería la primera vez que asistimos a sus manifestaciones presentando batalla ideológica, política y sindical frente a los lacayos de CCOO, UGT y Unidas Podemos, entre otros. No podemos olvidar que cuando el carácter de clase de la sociedad se hace más latente, la tarea del oportunismo es la de manipular y mentir a los obreros para que agachen la cabeza, para que acepten las condiciones de la burguesía.

Repasemos: unos párrafos antes señalábamos diferentes empresas en las que se conocía que se iban a practicar despidos a una parte de la plantilla. Si profundizamos en estos casos, veremos que:

    • En Vauste, CCOO ganó las elecciones sindicales en octubre de 2019. El comité de empresa en 2020 aprobaba el ERE por votación.
    • En Coca-Cola European Partners, CCOO monopoliza el comité de empresa y han aceptado el ERE a cambio de prejubilaciones (es decir, destrucción de puestos de trabajo) y traslados.
    • En Alumalsa, el comité de empresa, conformado por UGT y CCOO, acepta negociar unos “despidos atractivos“.

En el caso de Alcoa, las traiciones a la clase trabajadora por parte de los sindicatos no son una cuestión de este año ni del anterior, sino de un rodaje de años, si no décadas, puesto que su alineación con el Estado burgués es total.

Así se explica que en 2013 los supuestos representantes de los trabajadores pusieran encima de la mesa a la plantilla la aceptación de la congelación salarial. La misma historia en 2015 y, en 2017, la bajada del 1’5% del sueldo. Así son las negociaciones de CCOO y UGT, que ante los cierres actuales de las fábricas de A Coruña, Avilés y San Ciprián se ofrecen como intermediarios de la compra-venta para perpetuar el beneficio privado, en vez de promulgar la huelga general, la unidad de la clase obrera en todos los sectores para luchar por la nacionalización y la mejora de las condiciones materiales de los trabajadores. Eso es el sindicalismo amarillo: todo para los burgueses y nada para el trabajador.

Por encima de ellos, el oportunismo de Unidas Podemos con sus continuas pataletas, clamando al cielo, preguntándose qué ha podido pasar y pidiendo la nacionalización y la intervención estatal (¡como si no estuviesen gobernando!) de la industria española cuando les cuadra y si tienen tiempo. Sobre ellos, simplemente repetiremos lo que escribimos en octubre de 2018:

«¿Por qué, entonces, no se acogen a esta posibilidad (a la intervención estatal)? Porque, por una parte, la Constitución sólo es un panfleto propagandístico del Estado y, por otra, como venimos denunciando durante décadas los comunistas, la socialdemocracia es la pata izquierda del capitalismo, proponen exactamente lo mismo, pero con una capa de maquillaje. Las reivindicaciones de esta gente se limitan a pedir que no se cierre la fábrica, que no hay motivos para hacerlo. Es decir, que a pesar del auténtico despilfarro público que se ha realizado para beneficiar a Alcoa, asumen una posición equidistante que no perjudique a los empresarios.»

Las tareas de los comunistas en España y en el mundo entero son hoy mucho más duras de lo que podemos imaginar. La burguesía tiene la experiencia de la lucha contra el bloque socialista durante el siglo XX. Gracias a esto, se han refinado los oportunismos, se ha intensificado la lucha ideológica y, junto con ello, se ha arrasado y se arrasa con la vida y la dignidad de los trabajadores. La consigna ¡Socialismo o barbarie! adquiere hoy día más significado que nunca, puesto que la perdida de derechos y de nivel de vida de los obreros está directamente relacionada con la caída del bloque socialista.

Es por ello que la lucha contra el oportunismo, contra la burguesía dentro del movimiento obrero, pasa obligatoriamente por la unidad de los comunistas. A su vez, los comunistas unidos somos imprescindibles para que sea posible la unidad de la clase obrera y la consecución del Socialismo. En este camino, y como ya hemos plasmado publicando en septiembre el Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas en el Estado Español, el fortalecimiento del sindicalismo de clase, de los sindicatos adscritos a la Federación Sindical Mundial, es un deber innegable de los revolucionarios, de los marxistas-leninistas.

Es el momento de que los comunistas tomemos Partido, porque sin Partido no hay revolución.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Contra el sindicalismo amarillo!

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 10 de octubre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




El desastre de la UCLM

Desde que se iniciaran los protocolos del COVID-19 hemos visto cómo en las universidades públicas se ha hecho una gestión nefasta de la pandemia. Los decanatos, en la mayoría de los casos han optado por ignorar la situación de desamparo académico de la universidad, abandonando a su suerte al profesorado y al alumnado, dejando los cursos en el aire, sin garantizar los recursos necesarios para realizar las clases de manera telemática.

En aquel momento, muchas universidades, profesores y muchos medios, vendieron aquella situación como un problema de falta de preparación, la pandemia pilló por sorpresa a las instituciones educativas y estas hicieron lo que buenamente pudieron con los medios disponibles.

Bien, la pandemia y sus consecuencias en España comenzaron a mediados de marzo de este año, es decir, hace unos 6 meses. En estos 6 meses hemos vivido la desescalada, la “nueva normalidad” y sus medidas, así como se han modificado muchos de los hábitos y costumbres de nuestro día a día, lo que parece no haber cambiado es la previsión de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, quien ha protagonizado uno de los espectáculos más bochornosos de la pandemia, tanto por su contenido, como en su forma.

El curso tenía inicio previsto en el 21 de septiembre, fecha ya tardía respecto a lo que se acostumbra al inicio del curso. Pocos días antes del 21, se informa que para poder habilitar correctamente el centro San Pedro Mártir y Madre de Dios se retrasarían las clases hasta el 28 de septiembre, para cumplir así con el inicio presencial de las clases.

El problema lo vemos cuando, el día 23 de septiembre, el delegado de la facultad informa, vía WhatsApp al alumnado que pasen a todos los grupos de clase la información de que el día 28 comenzarán las clases, pero de forma telemática, contradiciendo totalmente las instrucciones e informaciones dadas días antes en un mail. Tras esto, varios alumnos se sorprenden de las formas en las que la universidad comunica esto a los alumnos y deciden, vía redes sociales, ponerse en contacto con la universidad, quien confirma lo dicho por el delegado de la facultad. Acto seguido y mediante una publicación en Instagram, la universidad confirma esta información, las clases se realizarán de manera no presencial para todos los cursos.

Dos días más tarde se envía un comunicado a los alumnos confirmando la información que previamente se había facilitado primero por Whatsapp y luego por Instagram, sin mucho detalle ni explicaciones, sino más bien el envío de una confirmación de lo que ya se sabía, pero dos días más tarde y por el cauce que debiera haber sido informado desde un inicio.

Esto pudiera parecer simplemente un desliz o un error, pero debemos entender el contexto en el que esto ocurre. Existe una realidad, y es que las universidades son lugar de migración de estudiantado de diversas partes del Estado, ya sea por preferencia, comodidad, facilidad económica u otros factores, muchos estudiantes han de desplazarse hasta la ciudad de Toledo para cursar sus estudios en la UCLM de Toledo, han de cargar con sus pertenencias, desplazarse en algunos casos cientos de kilómetros y además pagar residencias, pisos y todos los gastos, aparte de una matrícula universitaria que en Castilla La Mancha ronda de media los 900€/año. Todo esto supone que, a día de hoy, los estudiantes habrán desembolsado entre medio y un mes de gastos para que ahora la universidad lo resuma todo con una disculpa y pida “afrontar con ánimo este comienzo”.

Es evidente que la universidad ha tenido tiempo sobrado para prever e informar al estudiantado de las posibles medidas, al igual que de preparar las aulas y los medios por los que se impartiría clase, pero ha preferido no hacerlo ya que sabe que, de haber sabido que el curso sería telemático en su mayoría, una parte importante del estudiantado hubiera elegido otra universidad para este curso. De nuevo vemos como las universidades que se dicen públicas trabajan con el engaño y la duda a fin de no perder sus beneficios económicos, abandonando totalmente a su suerte al estudiantado.

Contra esta situación no queda más que la organización de todos los estudiantes, pues tan solo unidos y de manera coordinada se nos escuchará y podremos lucha contra el modelo universitario actual, que lejos de ser un lugar donde expandir nuestro conocimiento y evolucionar como personas, es una máquina de crear trabajadores precarios y sin conciencia, inoculando ideología burguesa a cada paso, fomentando el individualismo y siendo una mina de trabajo gratuito para las empresas a través de las “prácticas”. ¡Estudiante, no permitas que te sigan pasando por encima y se sigan riendo de ti!

 

¡LUCHÉMOS POR UNA UNIVERSIDAD PROLETARIA!

¡EL CONOCIMIENTO HA DE SER DEL PUEBLO!

¡ORGANÍZATE CONTRA LA EDUCACIÓN CAPITALISTA!

 A 7 de octubre de 2020 en Toledo

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN TOLEDO

PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA (PCPE) EN TOLEDO




Los estragos universitarios de la gestión capitalista de la COVID-19

La incapacidad del equipo directivo de la UCM para gestionar de manera eficaz e igualitaria situaciones de crisis se demostró ampliamente en las medidas clasistas y negligentes que fueron adoptadas durante el confinamiento desde el 13 de marzo. El objetivo último de este conjunto de medidas —recubiertas de un falso halo de preocupación e interés por los problemas de estudiantes y trabajadores de la Universidad— fue retrasar lo máximo posible la adopción de decisiones fijas e inamovibles, delegando toda la responsabilidad en profesores y alumnos, de forma que la imagen del equipo directivo no se viera perjudicada ante los posibles escenarios y obstáculos que fueran apareciendo. Los resultados de esta despreocupación y negligencia pudimos comprobarlos a lo largo de todo el período lectivo y vacacional: despido improcedente de trabajadores, incumplimiento de mínimos docentes, abuso de poder por parte de los profesores, caos y desorden administrativo, compañeros incapaces de seguir las clases debido a la brecha digital, etc…

 Ante los resultados desastrosos de su gestión, el equipo directivo prometió el desarrollo de un Plan de contingencia para el curso 2020-21 que minimizara los efectos negativos en materia de educación, así como los riesgos de contagios por la Covid-19. Para ello, ateniéndose al Plan Campus Seguro promulgado el 2 de Septiembre de 2020 por la Comunidad de Madrid —el cual apostaba por un modelo semipresencial a nivel universitario— la UCM redujo el aforo máximo en más de un 50%. Gracias a ello, la presencialidad se reduce en muchos de los estudios ofertados a un 15%, mientras que el peso del curso recae en la docencia online. La formación práctica universitaria, totalmente indispensable en asignaturas del campo científico y sanitario, es reducida al mínimo imprescindible, lanzando al mercado laboral a miles de jóvenes sin la formación necesaria, condenándolos a un futuro aún más incierto que el previsto ante la crisis económica actual.

El 85% de la formación universitaria es —en la mayoría de casos— online lo que supone un esfuerzo económico extra por parte de las familias obreras, que tendrán que abonar el importe correspondiente al material tecnológico necesario para el desarrollo de la docencia online. De igual modo, el modelo híbrido semipresencial —que como ya hemos visto es en la práctica una docencia online— imposibilita al estudiantado el acceso a las instalaciones universitarias: bibliotecas, aulas, áreas de descanso, etc… deteriorando, aún más, la calidad educativa. La consiguiente acción lógica por parte de una institución pública que “busca garantizar el acceso universal a una educación universal” hubiera sido rebajar el importe de matrícula de forma proporcional a lo correspondiente en cuanto a mantenimiento de las instalaciones.

De igual modo, el Gobierno -autodenominado por el oportunismo de IU/Podemos como el más progresista- ha dejado en el más absoluto abandono a los estudiantes de procedencia obrera, quienes no han recibido ni una sola ayuda pese a las dificultades que ya hemos mencionado. Así, mientras las empresas han recibido miles de millones de euros en ayudas, pagando con los ERTE los salarios a los trabajadores que debían haber asumido estas, los estudiantes -sobre todo los hijos de los trabajadores- hemos quedado sumidos en el olvido.

Tanto la dirección de la UCM como el Gobierno vuelven a revelar su naturaleza clasista, al servicio de la burguesía, al mantener el mismo precio/crédito que el resto de años escolares, precio que ya resultaba abusivo e imposibilitaba el acceso a estudios universitarios a gran parte de la clase obrera. Es decir, los estudiantes nos vemos obligados a abonar el importe íntegro de la matrícula que correspondería a un curso presencial, mientras se prohíbe el uso de las instalaciones comunes que corresponde el principal atractivo de la universidad presencial.

Una vez más queda claro que, en este sistema capitalista, los estudiantes no tienen garantizado en absoluto el derecho a la formación, mucho menos a la formación de calidad, pretendiendo convertir la enseñanza y la educación en un caro privilegio al alcance de unos pocos. Los estudiantes, los hijos de los obreros, debemos tener claro que solo el Socialismo es capaz de proporcionarnos una enseñanza acorde con las necesidades de la clase trabajadora.

 

Secretaría de Juventud del Comité Regional de Madrid del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Una nueva víctima mortal de la sanidad pública bajo el capitalismo

Ya hemos analizado en artículos anteriores cómo la pandemia de COVID-19 está siendo la excusa perfecta de los monopolios para imponer un nuevo modelo productivo, así como para justificar toda clase de medidas destinadas a trasvasar dinero público a manos privadas. Además de justificar estas medidas, se pretende usar a la pandemia como explicación de las deficiencias de un sistema que ya estaba quebrado mucho antes de que tuviéramos noticias del primer caso de coronavirus. El ejemplo más evidente es la situación de la sanidad pública, que era deficitaria mucho antes de esta pandemia.

Ya en 2014, el Defensor del Paciente denunciaba que casi 800 personas habían muerto en España por no haber recibido la atención médica necesaria. En febrero de 2019, el número de personas en lista de espera se situaba, según datos oficiales, en 584.018. Según el Defensor del Paciente, el dato era de 635.563 personas. En noviembre de 2019, según el Ministerio de Sanidad, la cifra se elevaba a 671.494 personas.

Según un estudio de la asociación Círculo de la Sanidad, la tasa de pacientes en espera para una intervención quirúrgica no urgente por 1.000 habitantes, aumentó un 11,08% entre 2012 y 2017. Otro estudio llevado a cabo en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, revelaba que entre 1999 y 2002, fallecieron, sólo en ese hospital – que daba cobertura a una población de 256.000 personas134 personas en lista de espera. En enero de 2015, la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C presentó una querella contra la exministra de Sanidad Ana Mato por haber “dejado morir” a unos 4.000 pacientes con el virus en el último año al restringir el acceso a los fármacos de última generación pese a estar ya aprobados, reconociendo el propio Ministerio que no podían financiar el tratamiento porque el coste era “inasumible”.

Algo similar ocurre con la dependencia. Según un informe de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, 24.554 personas han fallecido en lo que va de 2020 en listas de espera sin haber recibido la asistencia reconocida por ley. Pero esto no es nada nuevo ni algo más de lo que culpar a la pandemia. Entre 2012 y 2017, casi 200.000 personas murieron en listas de espera sin recibir las ayudas a la dependencia.

A esta infame lista de muertes se suma una nueva víctima, una mujer de Espinosa de los Monteros, Burgos, que ha muerto de cáncer sin haber logrado siquiera una cita presencial con su médico. La mujer de 48 años comenzó a sentirse mal en abril de este año y tan sólo fue atendida mediante llamadas telefónicas a pesar de encontrarse cada vez peor. No fue hasta el 18 de junio que consiguió una cita con el traumatólogo, que aceptó el erróneo diagnóstico realizado telefónicamente del médico de cabecera – una lumbociatalgia – sin llegar a revisarla. Tras un periplo de visitas a distintos hospitales, termina con un diagnóstico de cáncer de colon que acabaría con su vida el 13 de agosto.

Puede observarse claramente como, en el capitalismo, la sanidad pública nunca ha sido de calidad, que el desmantelamiento de la misma no depende de colores políticos, sino del desarrollo del propio sistema capitalista. La crisis económica que los propios economistas capitalistas preveían ya hace años para 2020, ha encontrado en el COVID-19 una coartada perfecta, pero con pandemia o sin ella, el desarrollo actual del capitalismo tan sólo puede ofrecernos ya miseria y muerte.

Reclamar una sanidad pública de calidad bajo el capitalismo carece totalmente de sentido, pues la sanidad depende por completo del Estado, que en un sistema capitalista es un órgano al servicio de la burguesía, no del pueblo. No se puede construir una sanidad pública de calidad si antes no se construye un Estado proletario que ponga en manos del pueblo todos los recursos.

Por ello es ya una cuestión de vida o muerte que la clase trabajadora junto con el resto de clases populares unan todas las luchas – sanidad, educación, pensiones, laborales, etc. – en una única lucha para derrocar el sistema capitalista e implantar el socialismo, el único sistema que garantizará que toda la riqueza que generamos los trabajadores esté al servicio del pueblo, permitiendo de esta forma desarrollar los servicios públicos que nuestra clase necesita y merece, arrebatando el poder a quienes nos dejan morir para seguir enriqueciéndose a nuestra costa.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)