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Acerca del XXIV EIPCO celebrado en La Habana

Los días 7, 8 y 9 de agosto de 2026, en La Habana, se celebró el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO) bajo el eslogan “Defender y honrar el legado de la Revolución Cubana en el centenario del nacimiento de Fidel; profundizar la solidaridad con la Cuba socialista; fortalecer nuestras acciones conjuntas; y unir nuestras fuerzas por la paz y contra la agresión imperialista”. Un encuentro que, según los propios organizadores, reunió a “representantes de 48 partidos políticos de todos los continentes” (Granma.cu).

Nuestro Partido, que no forma parte del EIPCO, ha estudiado de manera detenida los documentos emanados del XXIV Encuentro, como son su Declaración Final y su Plan de Acción, así como las aportaciones realizadas por diferentes partidos a dicho encuentro; documentos que demuestran que esta parte del movimiento comunista internacional sigue reiterando los posicionamientos de Encuentros pasados, ya criticados por nuestro Partido.

La Declaración Final del XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, ampliamente condena el genocidio perpetrado por EEUU durante décadas contra el pueblo cubano en forma de bloqueo, así como el resto de políticas de agresión imperialistas perpetradas por los EEUU, además de honrar la figura del líder comunista cubano Fidel Castro y expresar la solidaridad con el Partido Comunista de Cuba y el pueblo cubano. Cuestiones todas ellas que, evidentemente, todo el que se precie de abrazar el más elemental humanismo debe compartir y apoyar.

A pesar de lo anteriormente mencionado, hemos de señalar que tanto la Declaración Final como sus acuerdos, entre los que se encuentran las tareas prácticas contenidas en el documento de Plan de Acción para alcanzar satisfacer dichos acuerdos, decepcionan en tanto muestran que esa parte del movimiento comunista internacional sigue adoleciendo de un análisis dialéctico de la realidad, sigue sin analizar la situación terminal del imperialismo como consecuencia de los cambios que se están produciendo en la base económica, del desarrollo de la automatización, los cuales tienen un reflejo en la superestructura, siendo la consecuencia de dicha forma de analizar, alejada del marxismo-leninismo, el apartamiento de la vía revolucionaria para la superación del capitalismo en su fase actual de putrefacción, pues únicamente por esta vía el sujeto revolucionario – el proletariado – puede apropiarse de la propiedad de los medios de producción y construir un mundo nuevo a su imagen y semejanza, liberando a la humanidad de la explotación capitalista.

Dichos partidos comunistas pertenecientes al EIPCO “Reconocen la complejidad del actual contexto internacional y la amenaza que constituye la política agresiva e injerencista de Estados Unidos y otras potencias imperialistas, en el marco del sistema imperialista y de las relaciones de rivalidad/concertación que lo atraviesan, para la defensa de la soberanía, la independencia y la libre determinación de nuestros pueblos, para eliminar la explotación del hombre por el hombre y acabar con las causas de las guerras imperialistas, la pobreza y la opresión de los pueblos; así como garantizar la protección del medio ambiente”, y por ello apelan y “Subrayan la importancia de la unidad, la solidaridad y la cooperación entre los partidos comunistas y obreros, como vía fundamental para lograr una respuesta contundente al incremento de las desigualdades y la explotación en los países capitalistas en todo el mundo, así como la agudización de las rivalidades y contradicciones en el seno del propio sistema imperialista, y la ofensiva belicista dirigida por Estados Unidos que está provocando nuevas agresiones y conflictos.” pero, realmente, nada plantean para construir la unidad de los comunistas, nada señalan para conformar una internacional comunista que aglutine a la fuerza comunista mundial y que la organice para la materialización de la revolución proletaria, tejiendo la unidad comunista estado a estado y luchando la organización resultante, junto con el proletariado, en la abolición revolucionaria de los estados capitalistas; esto es, rompiendo la cadena imperialista eslabón a eslabón.

“La clase obrera necesita la unidad. Pero la unidad sólo puede realizarla una organización única cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes. Discutir una cuestión, expresar ese criterio en una decisión adoptada por delegados y cumplirla honestamente: eso es lo que la gente razonable de todo el mundo llama unidad. Tal unidad es infinitamente preciosa e infinitamente importante para la clase obrera. Desunidos los obreros no son nada. Unidos lo son todo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXIV pp.206-207).

El XXIV EIPCO hace retórica sobre la unidad, pero nada concreta sobre el cómo organizarla y, sin “una organización unitaria cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes”, esto es, sean cumplidas por los comunistas, no hay unidad alguna.  “¡La unidad es una gran obra y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y falseadores del marxismo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXV p.82). A dicho Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros han acudido, desde el Estado español cuatro organizaciones diferentes: PCE, PCTE, PCPE y Comunistes de Catalunya. Todas esas organizaciones han suscrito tanto el Plan de Acción como la Declaración Final. Si todas ellas llevaran a la práctica lo que han firmado, si realmente cumplieran con esos acuerdos en los términos de lo que es la unidad según el marxismo-leninismo, no deberían tener problema alguno para ser una única organización, un único partido.

Pese a eso, no sólo no se unen entre ellos, aun cuando son fundamentalmente lo mismo, sino que incluso entre ellos sus relaciones no son, tan siquiera, amistosas. Todos ellos han firmado “Impulsar el movimiento de solidaridad con los pueblos contra la agresión imperialista, las luchas de la clase obrera y de los pueblos de todo el mundo, honrar la historia del movimiento comunista y de las luchas de clase” pero, sin embargo, uno de esos partidos firmantes forma parte de un gobierno que ha incrementado los presupuestos militares, que es firme defensor de la OTAN y partidario de armar y dar fondos al estado fascista de Ucrania.

Todos ellos han firmado “Oponerse a las guerras imperialistas, la carrera armamentista, incluidas las armas nucleares y las bases militares extranjeras y rechazar todas las prácticas de la OTAN, que intensificó sus preparativos para la guerra en la última Cumbre de la OTAN en Ankara. En este contexto, aumentar la propaganda y la movilización de clase contra la expansión y la agresión de la OTAN en todo el mundo; oponerse a la participación de la OTAN y sus aliados en las guerras de Ucrania e Irán y en la agresión de Israel contra el pueblo palestino; fortalecer la lucha por la retirada de la OTAN y su disolución; organizar eventos antiimperialistas y contra la guerra el 21 de septiembre, Día Mundial de la Paz; y apoyar los esfuerzos del Consejo Mundial de la Paz.” y, sin embargo, uno de los firmantes forma parte de un gobierno que participó en la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara donde, aparte de mostrar su inquebrantable compromiso con dicha organización criminal y apoyar sin fisuras al estado fascista ucraniano, se ha sumado a las Fuerzas Terrestres Avanzadas de la OTAN en Finlandia, o lo que es lo mismo, dando pasos para que la guerra entre la OTAN  y Rusia escale todavía más. Por no hablar de los supuestos actos y eventos a celebrar el 21 de septiembre que se comprometieron a realizar y que han brillado por su ausencia.

Todos ellos han firmado “Lograr la acción conjunta de los Partidos Comunistas y Obreros y sus organizaciones afiliadas para fortalecer las organizaciones internacionales antiimperialistas, en particular la Federación Sindical Mundial (FSM)”; sin embargo, para estos firmantes su referencia sindical son las CCOO, donde todos ellos tienen a dirigentes en dicho sindicato perteneciente a la CSI, la internacional sindical de los monopolios y de la corrupción, véase el caso Qatargate. Mención especial merece en este punto el PCPE, con dirigentes intermedios en CCOO, y donde una minoría de sus cuadros – sin ninguna influencia en los centros de trabajo, pues la  mayor parte de ellos son, incluso, ajenos a éstos – dentro de algunos sindicatos pequeños de la FSM en el Estado español se dedican a perseguir y expulsar a comunistas actuando como lo que son, oportunistas, no dudando en aliarse con reaccionarios y trotskistas para arremeter contra comunistas y obreros avanzados practicando un parasitismo vergonzoso. Sin duda alguna, una de las rémoras que tiene la FSM para poder despegar en el estado español es, sin duda, el PCPE y su actuar trotskista. Es, cuanto menos, cínico  que haya partidos como el PCPE que firmen que hay que “Fortalecer el trabajo sindical con orientación de clase reconstruyendo las bases organizadas en los centros de trabajo” cuando tienen dirigentes medios en CCOO, sindicato que ha destruido y desmantelado las bases organizadas en los centros de trabajo; cuando hacen chiringuitos sindicales para tratar de controlar a la FSM en el Estado español no mediante la presencia e influencia en los centros de trabajo sino a través de la división sindical; y cuando expulsan a comunistas que tienen un mayor entronque en el movimiento obrero que falaces “dirigentes” septuagenarios unos, y maniobreros incapaces de construir absolutamente en los centros de trabajo organización sindical de ningún tipo, otros.

Lo que sí que queda claro, a tenor de lo mencionado, es que lo firmado en el XXIV EIPCO es papel mojado, no tiene valor, ya que acuerdan unas cosas y después hacen, al menos en el Estado español, lo que les viene en gana a cada uno de ellos omitiendo lo que han acordado en cada encuentro internacional.

A lo largo de la Declaración Final del XXIV EIPCO predomina la solidaridad con el Partido Comunista Cubano y con su pueblo, la enumeración de las agresiones perpetradas por la potencia más asesina de la historia, EEUU; y para materializar dicha solidaridad y apoyo a la Revolución Cubana, su pueblo y su Partido, así como contra el imperialismo y el fascismo que éste engendra, enumerando una serie de acciones en el Plan de Acción tales como: “Denunciar la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de EE.UU de estados supuestamente patrocinadores del terrorismo y contra la injerencia en sus asuntos internos. Expresar el apoyo y acompañamiento al pueblo cubano y al Partido Comunista de Cuba para el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo económico, comercial, financiero y el cerco energético, impuesto por el gobierno criminal de los Estados Unidos. Fortalecer la solidaridad con Cuba mediante la organización de iniciativas de diversa índole en nuestros respectivos países; realizar manifestaciones de protesta frente a las embajadas estadounidenses y en otros espacios públicos para denunciar el bloqueo estadounidense”; “Coordinar acciones concretas e iniciativas para romper el bloqueo imperialista contra Cuba haciendo un llamado a los sindicatos”; “Organizar la celebración del Día de la Victoria de 2027 como el día de la victoria sobre el fascismo en 1945”; “Condenar las guerras ilegales iniciadas, desde junio de 2025 y continuadas hasta la fecha, por el imperialismo estadounidense y el régimen criminal israelí contra Irán”; “Fortalecer la lucha de las mujeres contra la desigualdad, la opresión y la discriminación, aumentando la movilización el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer”; etcétera. Sin duda, nos encontramos ante la reedición de las recetas que nos han traído hasta aquí y que hacen que el imperialismo moribundo arrastre en su inviabilidad al mundo a la barbarie, a la militarización de la economía y la consecuente guerra imperialista; de la fascistización del mundo y que no tiene respuesta porque falta la organización revolucionaria, la organización de vanguardia, la organización de los comunistas del mundo y sus delegaciones en cada país. Por otro lado, se reivindica la figura de Fidel Castro y a su vertiente humanista, antiimperialista, internacionalista, pero se obvia al Fidel Castro auténticamente revolucionario, el de la necesidad de la revolución como fórmula para que la clase obrera tome el poder y poder transformar de manera radical la sociedad construyendo el socialismo; del Fidel de la guerra de guerrillas, de la Guerra de Todo el Pueblo. La única manera efectiva, porque así lo ha demostrado la historia, de combatir al imperialismo y poder acabar con él pasa por la revolución proletaria, pasa por romper mediante la fuerza la cadena imperialista eslabón a eslabón, pasa por unir a los comunistas y fusionarlos con la clase obrera en el contexto de hoy, que difiere del de hace 70 años. De todo esto que es de lo que debieran haber concluido los diferentes partidos integrados en el EIPCO han hecho mutis por el foro.

En el acuerdo quinto de la Declaración Final del XXIV EIPCO dicen los 48 partidos participantes que hay que “honrar la historia del movimiento comunista”. Sin embargo, en nuestra opinión, consideramos que ambos documentos lejos de honrar la historia del movimiento comunista lo que hacen es desvirtuarla. Hemos hablado de cómo, realmente, obvian tratar como corresponde la cuestión de la unidad de los comunistas, de la organización de los comunistas, cómo obvian la esencia revolucionaria del marxismo-leninismo, cómo no razonan de manera dialéctica, de tal modo que dicho movimiento sigue, de facto, sin respetar la unidad dialéctica base-superestructura, incidiendo en el trabajo por tratar de cambiar la correlación de fuerzas incidiendo en la superestructura y obviando que los cambios en ésta son consecuencia del reflejo de los cambios operados en la base y que ésta sólo puede ser cambiada por la fuerza, por la acción revolucionaria del proletariado comandada por su partido, por su organización, por el Partido de los Comunistas; el Partido y no los partidos.

El momento hoy es revolucionario, porque la revolución objetivamente ya está lanzada. La revolución sobrepasa la mente de los hombres, y de aquellos que se piensan que perviven en el mundo que existió hace décadas. Ese mundo hoy ya es pasto del pasado y el imperialismo a cada paso que da se debilita, se niega.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser consciente de que existimos no para contemplar el mundo sino para transformarlo; es el analizar y transformar la realidad actual con la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo. Señalaba Carlos Marx en el prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política que “ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.”. La automatización de la producción no corresponde ya al imperialismo, en tanto niega su esencia que es la apropiación de plusvalía del obrero, al que expulsa del proceso de producción. La automatización disloca la composición orgánica del capital, cuál algoritmo símplex que maximiza la parte constante del capital y que minimiza la parte variable, la que genera el plusvalor. Ello, por un lado, provoca el incremento de la riqueza en unas pocas manos y, por el otro, acrecienta el ejército de los pobres, de los parias y, con ello, se destruye la demanda y, por tanto, pierde el sentido la producción; esto es, se niega el capitalismo a sí mismo. La vía del imperialismo para resolver esta contradicción es la guerra, es matar a todo el excedente humano – proletario – que les sobra. La única vía que tiene la humanidad para poder vivir es aniquilar el imperialismo; es poner a disposición de la humanidad, socializar, la automatización de la producción y ello pasa por la revolución proletaria mundial, por romper la cadena imperialista eslabón a eslabón, estado a estado, y liberando sus riquezas y ponerlas a disposición de dicha transformación revolucionaria del mundo donde todo el poder lo debe acumular el proletariado. Ese es el marco, ese es el enunciado del problema que deberíamos abordar en profundidad los comunistas para cumplir con nuestro cometido: transformar revolucionariamente el mundo para liberarlo de la explotación capitalista, de la barbarie imperialista cuya ideología es el fascismo. Y ello es imposible sin la unidad revolucionaria de los comunistas en una única organización internacional con una delegación en cada país que englobe a todos sus comunistas, ello es imposible sin la fusión de la organización comunista con las diferentes divisiones que conforma el proletariado para construir el ejército con el que poder desplegar la revolución, donde los comunistas debemos ganarnos el prestigio y la condición de dirigentes de la revolución, de referencia y guía del ejército de los proletarios para enfrentar y derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus Estados.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser fieles al marxismo-leninismo, es reconocer al proletariado como sujeto revolucionario y no transar ni hacer componendas con los enemigos de éste, es reconocer que la revolución proletaria mundial está por encima de las particularidades o intereses particulares de un estado u otro, como bien nos enseñó Lenin.

Dice la Declaración Final del XXIV EIPCO que el compromiso de Fidel Castro “con la paz real para los pueblos, el derecho internacional y los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, gracias a la Unión Soviética y a los demás países socialistas, y que hoy se está socavando, nos conminan a mantener en alto las banderas de lucha por un orden internacional verdaderamente justo, democrático y equitativo para nuestros pueblos, que el socialismo puede garantizar.”. Este párrafo es demoledor, por metafísico, y no honra ni a la historia del movimiento comunista ni a Fidel Castro. El mundo definido y reglamentado por la Carta de las Naciones Unidas, en 1945, corresponde al mundo nacido tras la Segunda Guerra Mundial, con una URSS victoriosa, con más de la mitad de Europa bajo la influencia del socialismo real, con un movimiento comunista fuerte y organizado. Ese mundo fue pasto del pasado y hoy ya no existe, y los comunistas de hoy lo que debemos hacer no es rememorar lo que ya no existe, sino estudiar cómo construir la organización revolucionaria del proletariado y cómo derrocar al capitalismo agonizante hoy, partiendo de las condiciones existentes, del mundo real de hoy. Los hechos muestran que el derecho internacional ha mutado enormemente en favor de los monopolios y que los imperialistas, como han hecho siempre, resuelven sus cuitas por la vía de la fuerza bruta, de la guerra imperialista y del crimen. No puede haber hoy ni paz, ni justicia, ni democracia sin el socialismo, sin la represión brutal contra la burguesía, sin que todo el poder se concentre en las manos del proletariado. Únicamente el socialismo puede garantizarlo, pues la consigna que rige en el momento actual es: socialismo o barbarie, socialismo o muerte. Y para conquistar el socialismo hace falta mucho más que un calendario de efemérides, hace falta mucho más que la reunión de partidos comunistas que reivindican fórmulas pasadas y fracasadas, hace falta construir la internacional comunista con unos principios ideológicos claros, profundamente revolucionarios – pues el momento es revolucionario – y aprender cómo llegar a conectar con la masa proletaria, cómo fusionar al partido de los comunistas con la clase, en la dirección del derrocamiento revolucionario del capitalismo y la construcción del socialismo; porque hoy todas las luchas secundarias deben estar subordinadas a la lucha por el socialismo ya que, con  el socialismo, se solventan el resto de contradicciones que engendra el capitalismo.

El imperialismo hoy está en su trance final, negándose a sí mismo. La humanidad no tiene más salida que romper las relaciones de producción presentes imponiendo la propiedad social sobre los medios de producción, arrebatando a la burguesía el progreso tecnológico representado por la robotización para convertirlo en progreso social. La automatización en manos de los imperialistas lo único que generará es más pobreza, más muerte, más guerras; la automatización en manos de la clase obrera, al servicio del género humano, con la socialización de los medios de producción, incrementará la esperanza de vida, permitirá retirar al ser humano del trabajo, permitirá el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano.

Lo que está en juego es la vida o la muerte. Hoy la consigna socialismo o barbarie es más vigente que nunca. Y en esto es en lo que tendríamos que estar los comunistas del mundo, en cómo fortalecer la organización revolucionaria, cómo hacer una organización lo suficientemente potente ideológicamente y cohesionada para dirigir al proletariado a la consecución de su misión histórica: la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo como paso previo para el comunismo.

El mundo avanza y la necesidad de la humanidad está ahí. Los comunistas debemos ganarnos esa cualidad y debemos cavilar en cual es la realidad concreta y, en base a esa realidad concreta, actuar para dotar a la clase obrera de táctica y de organización para tomar el poder. Sin embargo, una parte del movimiento comunista, anquilosada en el pasado, en lugar de construir la revolución buscan mantener su espacio en el mundo imperialista, un mundo que está feneciendo y que, sin duda, arrastrará con él a todo aquello que forme parte de su superestructura, incluido al oportunismo que es una parte más del imperialismo caduco y agonizante.

Es necesaria la construcción de una Internacional Comunista porque es necesaria la unidad de la clase obrera, y en esta dirección nuestro partido trabajará en la dirección contenida en nuestra tesis por la unidad del Movimiento Comunista Internacional que puedes leer en este enlace.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 3 de octubre de 2026

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)