Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra la participación de los comunistas en los sindicatos amarillos y por el desarrollo del sindicalismo de clase
Sin duda, el oportunismo es el mayor enemigo que tiene el proletariado, a la misma altura que el fascismo pues, al fin y al cabo, ambos son producto ideológico de la burguesía en la fase de capitalismo en descomposición, en putrefacción, de imperialismo. Tanto el uno como el otro, oportunismo y fascismo, abrazan el revisionismo histórico para asesinar por completo al proletariado, desnaturalizándolo, desclasándolo, haciéndolo burgués de pensamiento el primero, sometiéndolo a la burguesía y deshumanizándolo el segundo, todo para garantizar el dominio de la burguesía por los siglos de los siglos.
Los oportunistas, para justificar su posicionamiento criminal en la lucha de clases con respecto de la cuestión sindical, dicen que “los comunistas deben participar dentro de los sindicatos reaccionarios” o amarillos, remitiéndose a Lenin y, más concretamente, a su obra La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. En este sentido, en el Estado español, el oportunismo más despreciable encarnado en PCE, PCTE o PCPE, deforman a Lenin, emulando a Althusser cuando deformaba a Marx para lanzarlo contra Lenin para liquidar la tesis de la dictadura del proletariado e ir contra el Partido leninista en Francia, para justificar su indecente papel fortaleciendo las filas de CCOO, un apéndice del corrupto Estado reaccionario español al servicio de los monopolios, un sindicato absolutamente podrido perteneciente al sindicato internacional CSI, protagonista de episodios tan asquerosos como el qatargate.
Los oportunistas rápidamente sacan a relucir argumentos como el siguiente expuesto por Lenin en la obra anteriormente mencionada que señala “Tampoco pueden dejar de parecernos un absurdo ridículo y pueril las disquisiciones muy sabias, pomposas y terriblemente revolucionarias de los izquierdistas alemanes acerca de que los comunistas no pueden ni deben actuar en los sindicatos reaccionarios, de que es permisible renunciar a semejante actividad, de que has de salir de los sindicatos y organizar forzosamente una “unión obrera”, nuevecita del todo y completamente pura, inventada por comunistas muy simpáticos (y en la mayoría de casos, probablemente, muy jóvenes)”. Sin embargo, se quedan ahí. El propio Lenin en esa misma obra, con referencia a la crítica que hace a los izquierdistas alemanes señala “Podemos (y debemos) emprender la construcción del socialismo no con un material humano fantástico ni especialmente creado por nosotros, sino con el que nos ha dejado como herencia el capitalismo”. Y tenía razón Lenin. No obstante, el material humano creado por el capitalismo hoy es diferente al de 1920, al igual que la experiencia del proletariado en la lucha de clases y su desarrollo histórico de este último siglo. Por ello, reiterar la crítica justa de Lenin a los izquierdistas alemanes en 1920 no justifica, en absoluto, que ello sea un dogma – en tanto, además, sería antimarxista – ni que sea válido 105 años después, para que falsos comunistas puedan justificar su miserable posición en busca de liberaciones y prebendas a cambio de perpetuar el sometimiento del proletariado y, en la práctica, renunciar a la organización revolucionaria del proletariado. Proletariado de los centros de trabajo que son fundamentales para disponer del control obrero sobre los medios de producción y dirigir la producción bajo la dirección del Partido.
Lenin, en 1920, en un mundo donde se sucedían revoluciones proletarias que iniciaba la fase de crisis general del capitalismo, desgajándose el mundo imperialista, en el inicio del período donde la expresión fundamental de la lucha de clases es la lucha entre socialismo e imperialismo, y ante la organización en aquel momento del proletariado y su bagaje en la lucha de clases, donde en los sindicatos reaccionarios y amarillos se organizaba la masa obrera, censuraba la no participación en ellos porque la masa se hallaba en una parte mayoritaria dentro de esos sindicatos amarillos. Decía Lenin en “la enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo” sobre la no participación en los sindicatos amarillos de los comunistas alemanes “la necedad que cometen los comunistas alemanes “de izquierda”, los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso. ¡salir de los sindicatos! ¡renunciar al trabajo en ellos! ¡crear formas de organización obreras nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (…) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u “obreros aburguesados” (véase la carta de Engels a Marx en 1858 acerca de los obreros ingleses)”. Y ciertamente, Lenin en 1920 tenía razón.
Así, pues, hoy en el Estado español, y siendo fiel a Lenin en lo que los oportunistas se apoyan para engrosar las filas del sindicalismo corrupto, traidor y financiado por el Estado fascista, éstos no pueden ampararse en el máximo dirigente bolchevique para justificar sus posiciones. Para empezar porque en el Estado español ya hay sindicatos constituidos que son de clase que forman parte de la Federación Sindical Mundial (FSM) que aglutina a unos 120 millones de obreros en los sindicatos de clase del mundo, por lo que nadie está creando formas de organización obreras nuevas ni se renuncia a estar en los sindicatos, ni con el sindicalismo de clase mundial. Pero es que, para continuar, en el Estado español las masas obreras repudian a CCOO y a UGT, cosa que no hacen la patronal y su Estado a los que realmente sirven. Las masas obreras hoy están fuera de CCOO y de UGT y, también, fuera de los sindicatos, aunque en los sindicatos de clase están los obreros más combativos y, por decirlo así, también los más conscientes.
Sin embargo, para nuestros oportunistas de hoy, su inmoralidad absoluta les conduce a deformar a Lenin para justificar sus indecentes y traidoras posiciones de entreguismo al imperialismo, como por ejemplo, en el terreno sindical que, además, ellos mismos contradicen con su praxis en la misma política de masas. Nuestros oportunistas se quedan en 1920 y con lo que les interesa, omitiendo la historia de la lucha de clases del proletariado.
Nuestros oportunistas omiten a la Internacional Comunista, otra gran obra y aportación de la Revolución de Octubre y del propio Lenin. La Internacional Comunista desde 1920 desarrolló lo que fue la Internacional Sindical Roja, constituida por la Internacional Comunista en julio de 1921 en Moscú, en contraposición a la Internacional Sindical del sindicalismo amarillo, o Internacional de Ámsterdam. Internacional Sindical Roja que se convirtió en sindicato mundial cuyo objetivo era el de “Organizar a las grandes masas trabajadoras del mundo entero para el derrocamiento del capitalismo, la emancipación de los trabajadores de la opresión y la explotación y el establecimiento de la comunidad socialista (…) realizar una amplia agitación y propaganda de los principios de la lucha de clases revolucionaria, de la revolución social, de la dictadura del proletariado y de la acción revolucionaria de las masas con el fin de derrocar el sistema capitalista y el Estado burgués (…) luchar contra la úlcera corruptora que corroe las entrañas del movimiento sindical mundial, contra las ideas de cooperación de clases y de paz social contra las absurdas esperanzas de una transición pacífica del capitalismo al socialismo (…) unir a los elementos de clase revolucionarios del movimiento sindical mundial y librar una batalla decisiva (…) contra la Federación Sindical Internacional de Ámsterdam (…)” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921), siendo los requisitos exigidos a los sindicatos para ser miembros de dicha internacional el “reconocimiento de los principios de la lucha de clases revolucionaria; aplicación de estos principios en su lucha diaria contra el capitalismo y el Estado burgués; reconocimiento de la necesidad del derrocamiento del capitalismo mediante la revolución social y el establecimiento de la dictadura del proletariado para el período de transición; reconocimiento y sumisión a la disciplina proletaria internacional ; reconocimiento y aplicación de las decisiones del Congreso Constituyente de la Internacional Roja Sindical del Trabajo; ruptura con la Internacional Amarilla de Ámsterdam; acción unitaria con todas las organizaciones revolucionarias y el Partido Comunista del país en todas las actividades defensivas y ofensivas contra la burguesía.” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921).
El papel jugado por la Internacional Sindical Roja fue esencial para combatir al fascismo en la década de los 30s, convirtiéndose en uno de los pilares importantes de los frentes populares contra el fascismo, táctica para confrontar al fascismo de la Internacional Comunista.
De todo esto se olvidan los oportunistas, al igual que se olvidan de la unión sindical mundial tejida por las fuerzas del socialismo en 1945 con el nacimiento de la Federación Sindical Mundial, la cual fue rota por el movimiento sindical de los monopolios del departamento de Estado de EEUU y la CIA, conformándose el CIOSL partiendo la FSM en diciembre de 1949 al querer forzar que la FSM aceptara tanto el Plan Marshall como la OTAN. CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) en 2006 cambió su denominación a la actual Confederación Sindical Internacional (CSI).
CCOO, UGT, USO o ELA forman parte de la CSI. Hoy hay partidos que se dicen comunistas, y que ensucian al comunismo -PCE, PCPE y PCTE-, indicándole a los obreros que integren y fortalezcan CCOO, o lo que es lo mismo, que fortalezcan las posiciones sindicales de los monopolios, de la reacción, de la corrupción sindical, de la conciliación de clases y, consecuentemente, de la subordinación del proletariado a la burguesía y la perpetuación del capitalismo.
A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:
- Hacer un llamamiento a todos los comunistas y a todos los obreros a engrosar las filas de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español.
- Exhortar a los diferentes sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español a la unidad orgánica del sindicalismo de clase en una única central sindical. La unidad de la clase obrera y la unidad sindical en torno a los principios del sindicalismo de clase y de la superación del capitalismo debe estar por encima de todo.
- Denunciamos el oportunismo de todas aquellas organizaciones mal llamadas comunistas que abrazan el sindicalismo amarillo traicionando al proletariado y a su revolución estando, de facto, en la orilla del imperialismo. Los mismos que dicen OTAN NO llaman a los obreros y tienen a sus militantes en CCOO, sindicato incardinado en la internacional sindical parida por la CIA y el departamento de estado norteamericano, por la internacional sindical de la corrupción y de los monopolios, por la internacional sindical emanada por el reconocimiento y aceptación del Plan Marshall y la OTAN, a los que abrazaron a cambio de romper la unidad sindical del proletariado mundial conformada en la FSM.
Madrid, a 1 de febrero de 2025
IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)