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El imperialismo está en plena agonía

La tensa situación internacional que padece el proletariado no es un simple reajuste geopolítico, sino la manifestación palpable de que el imperialismo es la fase superior y decadente del modo de producción capitalista. Asistimos a una época de guerras abiertas y ascenso del fascismo, donde la putrefacción del sistema no se expresa únicamente en su tendencia al estancamiento económico, sino en una creciente y desesperada agresividad por parte de la burguesía monopolista.

El imperialismo, en su ascenso, lleva grabada su propia contradicción. Analizar los fenómenos que se desarrollan ante nosotros exige desenmascarar las ilusiones de oportunistas y socialchovinistas, y comprender la debilidad estructural que atraviesan todos los bloques imperialistas que hoy se disputan el control del mundo.

El avance de la guerra y las tensiones militares en torno a Venezuela, Cuba, Irán y otros pueblos del mundo no son un signo de fortaleza del imperialismo norteamericano y sus aliados. Es todo lo contrario. Asistimos al acto desesperado de una potencia en declive que busca estrangular las vías de desarrollo independientes y frenar el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia Asia. El cerco a Irán revela la impotencia del gobierno trumpista de imponerse frente a los BRICS+ por su capacidad económica y es por ello que debe recurrir a la agresión militar directa, al terrorismo de guerra, al genocidio y al fascismo. Pero esta agresividad es un arma de doble filo, pues cada foco de tensión que se abre en el mundo no hace sino acelerar las contradicciones internas dentro del propio bloque imperialista que hoy, desde la Unión Europea como eslabón débil, se resquebraja.

En este contexto, el papel de la Federación de Rusia debe ser analizado con bisturí leninista. La Rusia postsoviética es una potencia capitalista con contradicciones internas agudas. Hay quienes, en su desconocimiento, han analizado el enfrentamiento con la OTAN en Ucrania como ejemplo de bastión y resistencia antiimperialista. Nada más lejos de la realidad. La clase trabajadora asiste hoy a la lucha descarnada entre un bloque imperialista en decadencia frente a otra potencia imperialista que aspira a un reacomodo multipolar para su propio saqueo nacional. Cualquier análisis oportunista que, aprovechando el contexto internacional, trate de presentar a la criminal burguesía rusa como un bloque aliado está engañando al proletariado. Además, el debilitamiento acelerado del imperialismo ruso, su fragmentación interna y las dificultades en el frente ucraniano pese a destinar buena parte de su economía a la guerra, son expresiones de la inestabilidad general del sistema.

La bancarrota del sistema es bien conocida por sus propios gestores. El miedo empieza a dominar al capital monopolista y la burguesía empieza a preparar un salvavidas. El fenómeno más revelador de la decadencia imperialista es la psicosis de la propia burguesía. La reciente cumbre de socialdemócratas en Barcelona no debe entenderse como un cónclave de progresistas y antitrumpristas, sino como una reunión de gestores del capitalismo global que son conscientes de que deben adaptar el programa neoliberal para seguir explotando a la clase trabajadora. No buscan luchar contra el fascismo para emancipar a los pueblos, sino amortiguar las contradicciones del sistema, desarrollando un movimiento internacionalista burgués para salvar al capitalismo de sí mismo.

Los gestores de nuestra miseria son plenamente conscientes de que la crisis del capitalismo, la tendencia a la reacción, la guerra y el genocidio está generando un amplio rechazo entre las masas que puede oscilar tanto hacia la barbarie del fascismo como romper con la revolución socialista. Así, las propuestas meramente antiimperialistas o progresistas se demuestran como una estrategia contrarrevolucionaria que pretenden armar un dique de contención con un discurso democrático-burgués y reformistas, completamente vacío de contenido, con el único objetivo de aislar a los partidos comunistas y canalizar el descontento popular hacia los próximos comicios. La internacional socialdemócrata es la internacional del miedo.

En conclusión, el imperialismo en ascenso es, dialécticamente, imperialismo en decadencia. Cada movimiento agresivo, cada reconfiguración de alianzas, cada cumbre burguesa, es un signo de su debilidad. La tarea del movimiento comunista internacional, guiada por la ciencia del socialismo científico, es acabar con el oportunismo que busca apoyar a una facción u otra del imperialismo en disputa, y avanzar hacia la organización independiente del proletariado. La guerra, la bancarrota económica y la recomposición interimperialista abren las condiciones objetivas para la revolución. Nuestro deber es desarrollar la alternativa revolucionaria a escala internacional y preparar la estrategia para la toma del poder. El socialismo es nuestra única salida.

 

Madrid, 4 de mayo de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La Internacional Comunista

El desarrollo del capitalismo lo lleva a internacionalizarse, creando bloques que pelean por un nuevo reparto del mundo mediante la conquista de nuevos territorios y materias primas. Por eso, la historia del capitalismo es inseparable de la fase superior que hemos descrito, la imperialista. En su recorrido, el imperialismo se expande, somete a otras economías, saquea sus recursos y castiga a pueblos enteros para sostener la acumulación de unos pocos. El imperialismo es un sistema globalizado de dominación y de nada sirve una resistencia fragmentada. Por lo tanto, no se puede responder aisladamente a un enemigo común que actúa coordinado a escala mundial.

En este escenario, la necesidad de una Internacional Comunista no es una consigna abstracta sino la exigencia política del momento actual, estimulada, además, por la fase terminal y putrefacta en la que se halla el capitalismo, la fase imperialista que hemos descrito. Por todo lo que queda expuesto, es obvio que cuando la clase obrera internacional logre articular a nivel internacional la respuesta contra la violencia y el expolio del imperialismo será capaz de enfrentarlo en sus tres frentes, económico, político y militar, convirtiendo la solidaridad entre los pueblos en una estrategia revolucionaria.

Pasemos a ver su proceso de lucha. La Internacional Comunista nos va a permitir dar una respuesta global a la violencia imperialista que funciona a nivel global. La Internacional Comunista va a permitir unificar objetivos, compartir experiencias y evitar el aislamiento, que es la victoria del imperialismo. Además, servirá de herramienta para coordinar huelgas, elevación a nivel internacional de la conciencia de clase del proletariado internacional y de procesos de resistencia y desarrollo revolucionario de dichos procesos. Vencer al imperialismo exige organización, claridad ideológica y, sobre todo, unidad internacional. Sin ella, la resistencia seguirá siendo dispersa; con ella, se abre la posibilidad real de construir un mundo libre de explotación.

Pero esta Internacional Comunista no nos va a caer del cielo, habrá que conquistarla. Desde el PCOE, a través de su Comité de Relaciones Internacionales y de la actividad de su Comité Central, trabaja infatigablemente para la creación de la misma. Mediante la formación política, la organización de base y la solidaridad internacionalista, se sientan las bases para un frente común capaz de enfrentar al capital global y abrir paso a una sociedad sin explotación, donde el poder esté en manos de quienes producen la riqueza. El Partido, arraigado en la lucha cotidiana de la clase obrera, avanza con firmeza en la construcción de la Internacional Comunista, tejiendo la unidad entre pueblos y organizaciones revolucionarias más allá de fronteras. Por eso, te llama a unirte a sus filas y trabajar hacia la revolución mundial.

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Una sola lucha, una sola clase, una Internacional!

¡Internacionalismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El ICE, la Gestapo del siglo XXI

La persecución, el arresto ilegal y la deportación masiva de trabajadores inmigrantes es una realidad en los Estados Unidos.

Estas acciones inhumanas se han acelerado en los últimos meses como consecuencia de la tendencia a la reacción política del imperialismo, donde la derechización es constante y el fascismo impone su ley. Así, el gobierno trumpista, siguiendo con una de sus infames promesas electorales, ha incrementado enormemente el presupuesto del ICE desde los 10.000 millones de dólares hasta los 79.000 millones, con el fin de impulsar esta organización parapolicial que detiene a más de 800 proletarios cada día, acometiendo redadas en barrios, centros de trabajo e incluso colegios.

Las amenazas se ciernen también sobre el proletariado “nacional” que se opone y protesta contra esta violencia descontrolada. Ya se ha advertido a ciudades como Mineápolis o Nueva York, lugares con una tendencia históricamente demócrata, que el despliegue de fuerzas militares puede ser inmediato de seguir sucediéndose las protestas contra las prácticas fascistas del ICE. La ira del proletariado estadounidense aumenta frente al autoritarismo y la barbarie desplegada por su gobierno, mientras que Donald Trump amenaza con reprimir las movilizaciones invocando el Acta Insurreccional y desplegando el poder militar donde sea preciso para salvaguardar la paz nacional. Todo ciudadano es susceptible de convertirse en un peligroso “terrorista doméstico” o “Antifa”.

Por si la violencia estructural contra el proletariado no fuera suficiente, el Departamento de Seguridad Nacional ha desarrollado en paralelo un enorme aparato de control y vigilancia para acabar con la legítima resistencia de los oprimidos. Por medio de contratos con empresas tecnológicas, el ICE puede llevar a cabo reconocimientos faciales, rastreo de ubicaciones y hackeos de teléfonos móviles. Una estrategia de control social que ha generado bases de datos masivas con el único fin de detectar y socavar al movimiento obrero que se levanta contra los asesinatos indiscriminados y la violencia extrema de este sistema. Un ejemplo de esta cruenta realidad es el programa ELITE, desarrollado por la empresa Palantir, que crea un mapa interactivo para localizar posibles víctimas y que adquirió un contrato por valor de 30.000 millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional en el que la IA es una pieza fundamental para analizar bases de datos masivas y localizar a personas para su posterior deportación.

Redadas puerta a puerta, detenciones arbitrarias, asesinatos indiscriminados, deportaciones masivas, propaganda fascista y uso de tecnología para reprimir al movimiento obrero. El terror ha sido desplegado por la clase dominante. Es el momento de responder con violencia revolucionaria.

Las condiciones para la superación de este sistema están dadas y solo queda que el movimiento obrero ofrezca una respuesta a la altura de este momento histórico. El proletariado estadounidense debe organizarse de manera revolucionaria, construyendo el Partido Leninista que, guiado por la ciencia del marxismo-leninismo, imponga el socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista.

 

¡POR LA ABOLICIÓN DEL ICE!

¡LA CLASE OBRERA ES INTERNACIONAL!

Madrid, 9 de febrero de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El ICE y el imperialismo

La contradicción antagónica a nivel mundial se da entre el imperialismo y el socialismo. Con el imperialismo no se puede negociar. Es la fusión del capital financiero e industrial llevado hasta el extremo de que, una vez conquistado el territorio donde se desarrolla su comercio, se lanza a la guerra de rapiña en busca de nuevos mercados y materias primas para un nuevo reparto del mundo. Este nuevo reparto lleva a choques y tensiones entre los distintos bloques imperialistas en las que el proletariado siempre pone los muertos para su beneficio privado. Al imperialismo le sobran millones de vidas de obreros que deben ser cremadas para conseguir materias primas y mantener incólume su sistema de explotación.

El capitalismo, en su fase imperialista, chorrea sangre, muerte y miseria, que es lo único que puede ofrecer a la clase obrera. En el imperialismo, los mismos flujos migratorios que provocan sus guerras de rapiña, son luego fuertemente reprimidos y se venden como una amenaza a la identidad nacional en un sistema que se desarrolla más allá de las fronteras. Se da la paradoja de que las mercancías pueden circular libremente allende fronteras pero no así los seres humanos. Un ejemplo de ello lo vemos en el ICE norteamericano, cuyo objetivo es disciplinar y controlar a la mano de obra migrante con el fin de atemorizarlos para explotarlos mejor. El ICE está vinculado a centros de detención privados y contratos lucrativos, regados de dinero público, que convierten la detención y la deportación en un negocio. Además, es un intento desesperado de introducir el racismo y nacionalismo a ultranza, el fascismo que es la unión de ambas cosas, para medrar contra la clase obrera para beneficio del capital, un intento de introducir la división entre la clase obrera que carece de conciencia de clase. Y es que cuando el capitalismo llega a su fase imperialista, no tiene otra salida que el fascismo. El fascismo es su lenguaje pero también la muestra de su debilidad al entrar en bancarrota, los estertores de la bestia herida de muerte.

El ICE no es más que un nuevo síntoma de la desarmonización de las fuerzas productivas en la estrechez de las relaciones de producción capitalistas y de la apropiación privada del trabajo social, un intento de cremar millones de vidas proletarias que no puede introducir en su sistema productivo. Al imperialismo hay que combatirlo sin cuartel y la única alternativa para la clase obrera, foránea o nacional, es su plena unidad en la construcción del socialismo. Mientras no se dé, el capital seguirá perpetrando, mediante sus distintos sicarios armados, todas sus fechorías y la contradicción imperialismo vs. socialismo caerá en manos del imperialismo con todas sus consecuencias para la clase obrera.

El imperialismo, decía Lenin, es la antesala de la revolución proletaria ya que lleva la contradicción del imperialismo con el socialismo hasta el extremo. En este escenario, la clase obrera en EEUU se empieza a organizar contra esta violencia sistemática contra sus hermanos de clase. No sería extraño que, mediante formas más elevadas de organización, implosionara una revolución en su seno ahora que la burguesía norteamericana, encarnada en sus monopolios, muestra todos los síntomas de debilidad. Para ello necesitarán un partido revolucionario de vanguardia, el partido comunista.

El PCOE, desde el internacionalismo proletario, hace un llamamiento a la organización del proletariado estadounidense en consecución de su plena libertad y del fin de la explotación y la guerra contra sus hermanos de clase. Desde el PCOE exigimos el fin de la policía migratoria y la conquista de los derechos plenos de la clase obrera en Estados Unidos y el resto del mundo, que no llegará de otra forma que a través de la revolución proletaria.

 

¡Por el fin de la violencia imperialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre Venezuela, el antiimperialismo como nueva formulación del oportunismo y el socialismo

Sin duda, para que haya verdaderamente una revolución socialista, es necesario romper completamente la maquinaria del estado burgués, abolirlo junto con las relaciones de producción capitalistas socializando los medios de producción a través del nuevo estado proletario, socialista, instrumento de poder del proletariado por el que se adueña de los medios de producción y reprimir a la burguesía al objeto de acabar con ella como clase social. No hacerlo, intentar modificar el estado burgués a base de decretos y reformas, permitiendo la base económica capitalista y manteniendo plenos derechos la burguesía, no solo es contrario a lo que es una revolución socialista, sino a los principios cardinales del marxismo-leninismo, permitiendo que la burguesía mantenga el poder y facilitando la intervención de la reacción, del imperialismo. Esto es lo que acontece, por ejemplo, en Venezuela que trata de emanciparse nacionalmente pero que no ha roto nunca con el capitalismo, la Revolución Bolivariana es un proceso de liberación nacional, de lucha por su soberanía nacional sin romper con el sistema capitalista, con la propiedad privada sobre los medios de producción.

En la Revolución Bolivariana, una gran parte de la burguesía fue integrada en el bloque del poder y se reprodujeron las desigualdades y prácticas clientelares propias de la democracia burguesa. En lo económico, se fio todo a la renta petrolera, lo que no permitió diversificar la economía y generar un modelo rentista y dependiente, en un escenario de alta volatilidad, en lugar de potenciar el poder obrero sobre la producción para crear una base productiva socialista. La dislocación y el revisionismo de la ciencia obrera, el marxismo-leninismo, ha sido total como vemos en este ejemplo (https://youtu.be/2bIl4Uii5GI?si=ZhW3G_MZK5dblOWf). El proyecto, que se presentó como una tribuna antiimperialista, por no haber borrado a la burguesía del control del poder habiendo creado un estado proletario y socialista, ni al acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción, deja bien patente que una parte de lo que se denomina antiimperialismo, equiparando tramposamente imperialismo únicamente con EEUU, no es propiamente antiimperialista ni, mucho menos anticapitalista, sino que lo que pretenden es cambiar el orden actual imperialista sin acabar con el capitalismo ni su formación socioeconómica; o lo que es lo mismo, un ejercicio de idealismo burgués pretendiendo frenar y hacer retroceder la rueda de la historia, creyendo que el imperialismo se puede revertir por un capitalismo premonopolista donde la burguesía nacional juegue su papel y se respete la soberanía nacional por los monopolios imperialistas cuando el imperialismo es la consecuencia del desarrollo del capitalismo premonopolista, de la concentración del capital y la conformación de los monopolios. De hecho la agresión contra Venezuela es la expresión clara de la necesidad del imperialismo norteamericano para poder rehacerse de su bancarrota, y tratar de competir con otras potencias imperialistas emergentes, de apropiarse de los recursos de las naciones latinoamericanas, adueñándose del continente americano, desde el Polo Norte al Polo Sur, de la negación del ideario del pensamiento chavista, demostrándose que la lucha por la emancipación nacional es incompleta si esta lucha no es por el socialismo, y el socialismo y su desarrollo es el que progresivamente irá resolviendo las diferencias sociales y nacionales, construyendo un mundo sin explotación donde la igualdad plena será la ley para la humanidad. Venezuela en el trance histórico que vive hoy, para hacer respetar su soberanía y para fortalecerse frente al imperialismo, sin duda deberá fortalecer a la clase revolucionaria, al proletariado en alianza con el campesinado, desarrollando auténtico poder popular donde la clase mayoritaria y revolucionaria, que es lo que verdaderamente constituye el pueblo, sea quien responda a la amenaza criminal imperialista. Y para que haya un auténtico poder popular, del proletariado y del campesinado pobre, la base económica tiene que estar a disposición de la clase revolucionaria, esto es, debe ser socialista.

Con el imperialismo no se puede transar, hay que combatirlo sin cuartel, y ese combate es construir la única alternativa real que hay al imperialismo, el socialismo. La única manera de armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, pasa o por el socialismo – liquidando las relaciones de producción capitalistas y socializando los medios de producción – o por  el imperialismo – destruyendo fuerza de trabajo asesinando a millones de seres humanos, pueblos enteros mediante la guerra y la explotación capitalista -, pasa por la construcción de la igualdad plena – socialismo como fase de comunismo inmaduro y la fase posterior comunista – o la concentración de la riqueza en un puñado de manos que es el camino del imperialismo. Por tanto, la consigna ¡Socialismo o barbarie!, es la consigna vigente y que realmente rige en el mundo actual.

En el mundo actual, que va flechado hacia una nueva conflagración mundial como consecuencia de un choque de las potencias imperialistas por un nuevo reparto mundial, el oportunismo dentro del movimiento comunista hace bandera del interclasismo, de la alianza con la burguesía, con aquellos que abjuran del socialismo y que incluso son enemigos de éste, y que bajo ningún concepto pretenden que el mundo avance por la senda de la construcción del socialismo, empleando para ello la consigna del antiimperialismo, ubicando como imperialistas a EEUU y a sus socios, blanqueando a las potencias imperialistas “emergentes” y encontrando en este antiimperialismo un subterfugio para aliarse con la burguesía, renunciando al socialismo, negando de facto como clase revolucionaria al proletariado y negando como instrumento para la lucha de clases al partido marxista-leninista, al movimiento comunista, a la unidad de los comunistas. ¿Cuál es la clase social revolucionaria en el movimiento antiimperialista que pregonan esta panda de oportunistas y qué base económica pretenden construir esos que defienden el antiimperialismo como formulación oportunista de alianza con la burguesía? ¿Acaso China, Rusia o la burguesía venezolana, por poner un ejemplo, pretenden construir el socialismo y reconocen al proletariado como sujeto revolucionario constructor del nuevo mundo socialista y comunista? ¿Acaso pretenden acabar con la formación socioeconómica imperialista? ¡Es evidente que no!

Hoy el mundo tiene dos caminos, o el camino de la barbarie que es el camino del imperialismo, o el camino del socialismo que es la construcción de un mundo de iguales donde los recursos económicos y naturales están al servicio del proletariado y del campesinado pobre y donde la burguesía no tiene otro camino que su extinción. Y todo aquél que diga que hay otra vía, o que utilice subterfugios para aliarse con la burguesía no está por el socialismo sino por darle vida al imperialismo, por muy antiimperialista que se denomine.

 

¡Por la construcción de un Movimiento Comunista Internacional depurado de todo tipo de oportunismo!

¡Por la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Barcelona, 7 de enero de 2026

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Venezuela bajo ataque imperialista

Desde hace meses, los Estados Unidos, la nación más criminal y terrorista de la historia de la humanidad, comandados por el fascista Donald Trump, han redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en la madrugada del sábado 3 de enero, Caracas fue víctima de bombardeos aéreos estadounidenses y el presidente, Nicolás Maduro, fue secuestrado. En los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

El objetivo de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan falsamente de narco-terrorismo, fraude electoral y violación de los Derechos Humanos. Todo esto para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe y otorgar legitimidad a sus ataques sobre suelo venezolano para apoderarse de los valiosos recursos del país, que quedarán bajo las garras de sus monopolios, en especial sus empresas petroleras. En vista de los hechos ocurridos, queda claro que organismos como la ONU son completamente inoperantes, que el Derecho Internacional es papel mojado, que no existe castigo alguno contra los crímenes de guerra y que el poderío armamentístico prevalece sobre cualquier apariencia democrática que intente adoptar la burguesía. Además, los hechos ocurridos no se circunscriben únicamente a Venezuela, sino que son una advertencia directa contra la soberanía de países como Cuba, México, Colombia o Brasil.

El imperialismo estadounidense sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. De esta forma, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas difamatorias a nivel internacional al objeto de justificar el terrorismo de estado, los crímenes de guerra, golpes de Estado y sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos las acciones terroristas que los Estados Unidos llevan cometiendo durante décadas y que atentan contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. El boicot económico que ha causado miles de muertes, la propaganda difamatoria, el bombardeo de Caracas, los más de 80 fallecidos, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores suponen un acto de guerra que debe ser rechazado por el movimiento obrero a nivel internacional, a la par que debe servir para revelar la naturaleza criminal de las potencias capitalistas y la inacción de los organismos internacionales frente a la barbarie y el fascismo.

Estos actos de terrorismo internacional no pueden quedar impunes. Las embajadas estadounidenses deben ser cerradas y sus dirigentes expulsados de todo país que se considere contrario a la barbarie imperialista. El proletariado internacional debe luchar por la salida de la OTAN, por el cierre de las bases estadounidenses en sus respectivos países, por liquidar activamente el dólar y, sobre todo, por cuestionar el imperialismo y construir el socialismo. Quien se ponga de perfil será igual de cómplice que los fascistas que apoyan el terrorismo de los Estados Unidos; al igual que todo aquel que cuestionó la victoria electoral de Maduro en 2024, victoria del chavismo que el propio Trump reconoció el pasado día 3 de enero por pasiva al expresarse sobre la fascista Machado, lo que hizo fue armar y fortalecer a la reacción, como ha demostrado Trump; por consiguiente, toda la pléyade de oportunistas y reaccionarios que cuestionaron el resultado electoral en Venezuela en 2024 no sólo son responsables, también, de esto sino que allanan el camino a la reacción mundial para que repita esta fórmula de agresión sobre otras naciones, soberanía nacional que bajo el imperialismo está condenada a perecer. Y es que en la fase de imperialismo no puede haber soberanía sin socialismo, estando en el momento actual ambas luchas entrelazadas.

Además de la impunidad de los Estados Unidos, acontecimientos como este o el derrocamiento del gobierno en Siria reafirman la falsedad del multipolarismo. De un tiempo a esta parte, un sector oportunista del movimiento comunista ha tratado de presentar la multipolaridad como una alternativa para los trabajadores del mundo frente a la hegemonía impuesta por los Estados Unidos y la OTAN. No obstante, la historia nos demuestra que la multipolaridad no significa antiimperialismo en ninguna de sus facetas y que, de hecho, su plasmación en la práctica ha consistido en tomar partido por una facción del capital financiero en la actual disputa interimperialista. No podemos analizar el ataque a Venezuela de forma aislada, antidialéctica, sino que debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política, buscando alianzas comerciales y políticas con otras potencias imperialistas como China y Rusia que amenazan la supremacía estadounidense.

Nos encontramos ante una amenaza gigantesca, pues Donald Trump ha expresado sin pudor que pretende controlar el país directamente, instalar un gobierno títere y convertir la economía venezolana en un apéndice de sus monopolios. No obstante, el pueblo venezolano ha demostrado durante décadas ser un pueblo valiente y revolucionario que no se dejará amedrentar. Al contrario, ahora debe darse un paso adelante en la resistencia nacional y de clase frente a quienes quieren convertir el país en una colonia, aumentar la organización y el entrenamiento de la población civil para hacer frente a la barbarie imperialista y al fascismo. La bestia imperialista debe ser expulsada de Venezuela y, en el caso de que los dirigentes del PSUV busquen claudicar, el pueblo debe superar al PSUV y construir activamente el socialismo como única alternativa frente a la situación actual.

 

¡HONOR Y GLORIA A QUIENES CAYERON COMBATIENDO EL FASCISMO!

¡LIBERTAD INMEDIATA PARA NICOLÁS MADURO Y CILIA FLORES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 5 de enero de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La urgencia de la Internacional Comunista

El capitalismo en el siglo XIX entró en su fase imperialista. De la fusión del capital industrial y financiero, el capitalismo dejó de ser un fenómeno local para expandir mercados, desplazar capital y fuerza de trabajo a escala planetaria hacia la búsqueda de un nuevo reparto del mundo. La respuesta de la clase obrera, que engarza a la perfección con el internacionalismo proletario, fue la de dar una respuesta común unificando a la clase obrera de todos los países dentro de la Internacional. La consigna de “proletarios del mundo, uníos” de Marx, resume cabalmente la estrategia que la clase obrera debe llevar a cabo para enfrentar a la bestia imperialista. Ante las estructuras globalizadas de los capitalistas, una estructura obrera fragmentada carece de fuerza para enfrentar a la bestia.

La Internacional Comunista es así, aparte de un llamado a la esperanza y a la fraternidad humana, una herramienta sublime para reescribir la historia y preparar el nuevo asalto contra la bestia imperialista que se encuentra en perpetua bancarrota. Es en estos momentos de extrema debilidad de la cadena imperialista, la primera necesidad de la clase obrera revolucionaria para unir la voz y canalizar el odio de la clase obrera de los distintos países, en la aspiración universal de derrocar a la burguesía que todo lo parasita sin producir nada y salir de la prehistoria para entrar en la historia por la vía del Socialismo. Esta estructura encauzará toda la rabia de la clase obrera contra los parásitos y explotadores a nivel global en busca del eslabón más débil para abrir la brecha hacia la victoria definitiva.

Por estos motivos es indispensable reconstruir la Internacional Comunista y el PCOE trabaja para ello en relación directa con los partidos comunistas de todo el mundo. El hecho de que todavía no sea una organización fuerte hace que enfrentemos al imperialismo con las manos atadas a la espalda, por lo tanto, es de vital importancia el desarrollo de esta estructura de organización y lucha. Desde estas líneas, el PCOE hace un llamado internacionalista a la unión de todas las fuerzas revolucionarias del mundo hacia la organización y la unidad de acción en pos de la revolución proletaria mundial.

 

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¿Quién es Marco Rubio?

Marco Rubio es un matón que tuvo vínculos con el narcotráfico y posiblemente aún los tenga. Pero centrémonos en sus inicios en la política donde fue financiado por su cuñado, Orlando Sicilia, un narcotraficante confeso y del cual se benefició un buen tiempo. A Orlando Sicilia se le condenó a 25 años por mover toneladas de droga en Miami pero sólo cumplió 12. Rubio también trabajó para esta gente y no sabemos si los trabajos pudieran incluir el tráfico de drogas o su facilitación. Este señor es el que quiere combatir el narcotráfico en Venezuela.

Es por ese motivo que se inventa el Cartel de los Soles y justifica por ese medio la invasión sobre Venezuela pensando que eso va a desestabilizar completamente a Cuba y provocará la caída de la Revolución Cubana. Es el acto que pone punto final al derecho internacional y a las normas que lo rigen.

Lenin dijo que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y detrás de eso sólo hay barbarie. Nos encontramos frente a un nuevo episodio después de Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Bahía Cochinos y en todos los países de América Latina mediante la Doctrina Monroe. El imperialismo de EEUU siempre ha considerado a esos países como parte de su territorio gobernado por otros que cuando se apartan son severamente reprimidos y amenazados. El imperialismo es el poder de la fuerza que se aplica según corresponda al caso.

Hace dos años Venezuela crece a un ritmo acelerado. Aunque no ha puesto punto final a la crisis, aquellas medidas y sanciones ya no están funcionando igual y eso no lo puede perdonar el imperialismo norteamericano. El imperialismo tiene que generar artimañas para apoderarse de las reservas de petróleo, gas, minerales y oro por cualquier vía y eso hace cambiar la estrategia de la vía sanciones a la vía militar.

En todo este escenario, Marco Rubio juega un papel fundamental. Es el muñeco del ventrílocuo de los monopolios puesto por el asesino de Trump. Pese a que Marco Rubio y Donald Trump se enfrentaron en 2016, sus caminos se han unido misteriosamente. Marco Rubio es la expresión más nítida del capital financiero estadounidense y su retórica anticomunista sirve para apuntalar las podridas estructuras imperialistas que la sostienen. Su discurso de la libertad es utilizado para legitimar sanciones, intervenciones militares y políticas exteriores que castigan sobre todo a los pueblos de la América Latina. Su defensa del libre mercado se desentiende de las desigualdades estructurales que éste produce y entiende la función del estado como legítimo si se pone al servicio de los inversores y un elemento de opresión cuando se pone al servicio de las mayorías frente a la explotación. Es la figura viviente de vocero de las élites económicas y de la legalización de los métodos de atropello imperialistas.

El imperialismo es la forma que toma el capitalismo cuando ya no puede sostenerse sin devorar recursos, vidas y territorios, una máquina de saqueo. Sabemos también que el imperialismo es la antesala de la revolución proletaria y que mientras haya explotación habrá lucha y mientras haya lucha habrá futuro. Desde el PCOE expresamos nuestro mayor repudio a Marco Rubio y los demás servidores del imperialismo y los monopolios y hacemos un llamamiento a organizarse, a construir alternativas concretas contra el capital y sus voceros para construir el Socialismo.

 

¡Contra los títeres del imperialismo!

¡Por la unidad de la clase obrera internacional contra el imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Portugal estalla en una huelga general contra las medidas antiobreras del Gobierno

El sindicato Confederación General de los Trabajadores Portugueses ha convocado una huelga general para el jueves 11 de diciembre, acontecimiento que no se daba desde hacía 12 años en dicho país. El plan de la burguesía que se manifiesta a través del Gobierno, consiste en medidas tan antiobreras como abaratar el despido, flexibilizar la jornada laboral pudiendo añadir gran número de horas anuales, que los padres que tengan hijos con diversidad funcional ajusten sus horarios a disposición de la empresa, y así un largo etcétera.

En definitiva, arrecia la explotación al obrero, se quiere imponer un retroceso en los derechos conseguidos por el proletariado y se deja más al descubierto, si cabe, los ardides de los capitalistas a través del Estado que dominan, demostrando cada vez más que responde a la necesidad de blindaje de la economía de mercado, reprimiendo progresivamente a la clase obrera.

Los obreros en Portugal perciben, irremediablemente, que sus intereses peligran, que las condiciones de vida les ahogan y que éstas no son fruto del azar o de fenómenos incontrolables, sino que provienen de una minoría que decide su destino, sus padecimientos y sus carencias, viéndose favorecida, en cambio, una clase social que tiene el poder.

La huelga general refleja el estado de ebullición y de hartazgo en que se encuentra la clase obrera, deseosa de poner fin a la opresión que se materializa en sus precarias condiciones de vida, en las nuevas amenazas del Gobierno y que se encarna en la burguesía. Pero no basta con percibir que se dificulta el acceso a recursos y que el tiempo de vida pertenece en gran medida al explotador; no basta con la ira y con intentar frenar nuevos atropellos de la patronal. Es imprescindible aunar todas las luchas obreras en una sola fuerza proletaria que haga temblar desde los cimientos a la burguesía y su sistema, y convierta el espontaneísmo y las acciones ocasionales en combate organizado por los intereses de clase, creando las condiciones para la lucha por el socialismo.

La crisis mundial del imperialismo resquebraja el capital a pasos agigantados, y solo le quedan las medidas más reaccionarias y antiobreras, el traspaso de más recursos públicos a manos privadas, el aumento de la explotación, de las guerras de rapiña y, en consecuencia, el fascismo para asegurar el engaño y la represión. Se tensa cada vez más la cuerda para un sistema capitalista más que caduco, que no se sostiene más que por la violencia y la mentira.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general de Portugal, la cual desafía los intereses capitalistas y es otro hecho que pone de relieve la urgencia de la unidad de la clase en el mundo, y la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda canalizar las ansias del proletariado por acabar con sus opresores. Una vanguardia del proletariado mundial debe construir el camino hacia el derrocamiento del imperialismo, siendo superado inevitablemente por el socialismo.

 

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La falsa guerra contra la droga para invadir Venezuela

Desde hace meses, el fascista Donald Trump ha redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

Fue a partir del mes de julio cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a lo que ellos denominan como “Cártel de los Soles”, un falso grupo criminal supuestamente encabezado por el presidente Nicolás Maduro en un burdo intento de legitimar sus nuevas intentonas golpistas para adueñarse de los valiosos recursos del país. Según la OFAC, el Cártel de Soles lidera un entramado gubernamental que involucra al gobierno, el ejército, inteligencia y el poder judicial, en el que se conjugan el tráfico de drogas (como fentanilo, metanfetamina, cocaína, etc.), la trata de personas, la extorsión y el lavado de dinero, entre otras actividades criminales.

La falsa lucha contra el narcotráfico es el nuevo pretexto desplegado por la propaganda yankee para negar los derechos más fundamentales de aquellos países que no se postran a sus designios, llevando a cabo un despliegue militar sin precedentes en la zona del Caribe para tratar de amedrentar a los pueblos del mundo y poner los recursos de Venezuela al completo servicio de los monopolios estadounidenses.

El objetivo fundamental de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan de “narco-terrorismo”. Todo ello para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe como paso previo a una invasión completa sobre suelo venezolano. Curiosamente, si uno se zafa de la retórica y la propaganda estadounidense, la realidad es bien distinta. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, en su Informe Global sobre la cocaína, se muestra que el mercado global de cocaína y los niveles de consumo van al alza, y que los EE. UU. son uno de los principales mercados de consumo mundial y un lugar idóneo para el negocio de drogas.

Es evidente que la bestia imperialista busca instrumentalizar la lucha contra la criminalidad y contra el narcotráfico, problemas que tienen su epicentro en Washington y no en Caracas, para justificar sus agresiones y presiones con el objetivo de adueñarse de recursos estratégicos como el petróleo y provocar la caída de todos los gobiernos que no se postren a los designios de sus monopolios.

Del mismo modo, el gobierno fascista de Donald Trump ha empleado las etiquetas de “narco-estado” o “narco-terrorismo” para cuestionar la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro. Tanto en Venezuela como en Colombia, la supuesta guerra contra la droga no es otra cosa que una forma de coerción geopolítica, no una lucha real contra las causas estructurales del narcotráfico, pues ello implicaría dar un golpe de muerte al modo de producción capitalista.

La nueva intentona golpista de Donald Trump y sus lacayos, que amenaza la soberanía de los pueblos del mundo, debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política. El imperialismo sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. Así, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas a nivel internacional para justificar intervenciones militares directas, provocando un golpe de Estado o sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

El narcotráfico, por su parte, es una pieza fundamental de la corrupta administración yankee y, al mismo tiempo, es un fenómeno que crece a causa de la acumulación capitalista. La pobreza estructural, la desposesión de la clase trabajadora, los flujos migratorios forzosos, la pobreza en las áreas rurales y la ineficacia estatal facilitan un aumento en la fabricación, tráfico y demanda de droga, que a su vez es permitida por las estructuras estatales corruptas ya que posibilitan el blanqueo de dinero. Señalar a un único gobierno del mundo es ignorar un problema internacional y cuya raíz son las propias fallas del sistema capitalista.

Las acciones criminales de los EE. UU., que se sigue considerando como juez y verdugo del mundo, deben considerarse un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela. Las ansias de expansión territorial, la asfixia económica, la dominación política, el control de materias primas y recursos energéticos, y el despliegue de la guerra en el mundo son la seña de identidad de la oligarquía estadounidense.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza este nuevo golpe de Estado contra Venezuela, que retrata la esencia fascista y criminal de los imperialistas. El imperialismo estadounidense se encuentra en una situación de declive y decadencia, como lo acredita su derrota en Ucrania, el retroceso de los beneficios de sus monopolios, el incremento de su deuda pública y la pérdida de importancia de su divisa frente a las nuevas alianzas económicas de los BRICS+. Este declive de los EE. UU., cuyo papel como mayor potencia imperialista es cada día más cuestionado, empuja a sus monopolios a desarrollar la guerra a lo largo y ancho del mundo y a abrazar el fascismo como única salida para luchar por la hegemonía. La guerra, la injerencia política, el expolio, la coerción, el fascismo y el crimen a escala internacional son las herramientas que emplean los imperialistas estadounidenses y sus socios de la UE para sostener su dictadura y tratar de acabar con la soberanía de Venezuela.

Madrid, 5 de diciembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)