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El ICE, la Gestapo del siglo XXI

La persecución, el arresto ilegal y la deportación masiva de trabajadores inmigrantes es una realidad en los Estados Unidos.

Estas acciones inhumanas se han acelerado en los últimos meses como consecuencia de la tendencia a la reacción política del imperialismo, donde la derechización es constante y el fascismo impone su ley. Así, el gobierno trumpista, siguiendo con una de sus infames promesas electorales, ha incrementado enormemente el presupuesto del ICE desde los 10.000 millones de dólares hasta los 79.000 millones, con el fin de impulsar esta organización parapolicial que detiene a más de 800 proletarios cada día, acometiendo redadas en barrios, centros de trabajo e incluso colegios.

Las amenazas se ciernen también sobre el proletariado “nacional” que se opone y protesta contra esta violencia descontrolada. Ya se ha advertido a ciudades como Mineápolis o Nueva York, lugares con una tendencia históricamente demócrata, que el despliegue de fuerzas militares puede ser inmediato de seguir sucediéndose las protestas contra las prácticas fascistas del ICE. La ira del proletariado estadounidense aumenta frente al autoritarismo y la barbarie desplegada por su gobierno, mientras que Donald Trump amenaza con reprimir las movilizaciones invocando el Acta Insurreccional y desplegando el poder militar donde sea preciso para salvaguardar la paz nacional. Todo ciudadano es susceptible de convertirse en un peligroso “terrorista doméstico” o “Antifa”.

Por si la violencia estructural contra el proletariado no fuera suficiente, el Departamento de Seguridad Nacional ha desarrollado en paralelo un enorme aparato de control y vigilancia para acabar con la legítima resistencia de los oprimidos. Por medio de contratos con empresas tecnológicas, el ICE puede llevar a cabo reconocimientos faciales, rastreo de ubicaciones y hackeos de teléfonos móviles. Una estrategia de control social que ha generado bases de datos masivas con el único fin de detectar y socavar al movimiento obrero que se levanta contra los asesinatos indiscriminados y la violencia extrema de este sistema. Un ejemplo de esta cruenta realidad es el programa ELITE, desarrollado por la empresa Palantir, que crea un mapa interactivo para localizar posibles víctimas y que adquirió un contrato por valor de 30.000 millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional en el que la IA es una pieza fundamental para analizar bases de datos masivas y localizar a personas para su posterior deportación.

Redadas puerta a puerta, detenciones arbitrarias, asesinatos indiscriminados, deportaciones masivas, propaganda fascista y uso de tecnología para reprimir al movimiento obrero. El terror ha sido desplegado por la clase dominante. Es el momento de responder con violencia revolucionaria.

Las condiciones para la superación de este sistema están dadas y solo queda que el movimiento obrero ofrezca una respuesta a la altura de este momento histórico. El proletariado estadounidense debe organizarse de manera revolucionaria, construyendo el Partido Leninista que, guiado por la ciencia del marxismo-leninismo, imponga el socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista.

 

¡POR LA ABOLICIÓN DEL ICE!

¡LA CLASE OBRERA ES INTERNACIONAL!

Madrid, 9 de febrero de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El ICE y el imperialismo

La contradicción antagónica a nivel mundial se da entre el imperialismo y el socialismo. Con el imperialismo no se puede negociar. Es la fusión del capital financiero e industrial llevado hasta el extremo de que, una vez conquistado el territorio donde se desarrolla su comercio, se lanza a la guerra de rapiña en busca de nuevos mercados y materias primas para un nuevo reparto del mundo. Este nuevo reparto lleva a choques y tensiones entre los distintos bloques imperialistas en las que el proletariado siempre pone los muertos para su beneficio privado. Al imperialismo le sobran millones de vidas de obreros que deben ser cremadas para conseguir materias primas y mantener incólume su sistema de explotación.

El capitalismo, en su fase imperialista, chorrea sangre, muerte y miseria, que es lo único que puede ofrecer a la clase obrera. En el imperialismo, los mismos flujos migratorios que provocan sus guerras de rapiña, son luego fuertemente reprimidos y se venden como una amenaza a la identidad nacional en un sistema que se desarrolla más allá de las fronteras. Se da la paradoja de que las mercancías pueden circular libremente allende fronteras pero no así los seres humanos. Un ejemplo de ello lo vemos en el ICE norteamericano, cuyo objetivo es disciplinar y controlar a la mano de obra migrante con el fin de atemorizarlos para explotarlos mejor. El ICE está vinculado a centros de detención privados y contratos lucrativos, regados de dinero público, que convierten la detención y la deportación en un negocio. Además, es un intento desesperado de introducir el racismo y nacionalismo a ultranza, el fascismo que es la unión de ambas cosas, para medrar contra la clase obrera para beneficio del capital, un intento de introducir la división entre la clase obrera que carece de conciencia de clase. Y es que cuando el capitalismo llega a su fase imperialista, no tiene otra salida que el fascismo. El fascismo es su lenguaje pero también la muestra de su debilidad al entrar en bancarrota, los estertores de la bestia herida de muerte.

El ICE no es más que un nuevo síntoma de la desarmonización de las fuerzas productivas en la estrechez de las relaciones de producción capitalistas y de la apropiación privada del trabajo social, un intento de cremar millones de vidas proletarias que no puede introducir en su sistema productivo. Al imperialismo hay que combatirlo sin cuartel y la única alternativa para la clase obrera, foránea o nacional, es su plena unidad en la construcción del socialismo. Mientras no se dé, el capital seguirá perpetrando, mediante sus distintos sicarios armados, todas sus fechorías y la contradicción imperialismo vs. socialismo caerá en manos del imperialismo con todas sus consecuencias para la clase obrera.

El imperialismo, decía Lenin, es la antesala de la revolución proletaria ya que lleva la contradicción del imperialismo con el socialismo hasta el extremo. En este escenario, la clase obrera en EEUU se empieza a organizar contra esta violencia sistemática contra sus hermanos de clase. No sería extraño que, mediante formas más elevadas de organización, implosionara una revolución en su seno ahora que la burguesía norteamericana, encarnada en sus monopolios, muestra todos los síntomas de debilidad. Para ello necesitarán un partido revolucionario de vanguardia, el partido comunista.

El PCOE, desde el internacionalismo proletario, hace un llamamiento a la organización del proletariado estadounidense en consecución de su plena libertad y del fin de la explotación y la guerra contra sus hermanos de clase. Desde el PCOE exigimos el fin de la policía migratoria y la conquista de los derechos plenos de la clase obrera en Estados Unidos y el resto del mundo, que no llegará de otra forma que a través de la revolución proletaria.

 

¡Por el fin de la violencia imperialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre Venezuela, el antiimperialismo como nueva formulación del oportunismo y el socialismo

Sin duda, para que haya verdaderamente una revolución socialista, es necesario romper completamente la maquinaria del estado burgués, abolirlo junto con las relaciones de producción capitalistas socializando los medios de producción a través del nuevo estado proletario, socialista, instrumento de poder del proletariado por el que se adueña de los medios de producción y reprimir a la burguesía al objeto de acabar con ella como clase social. No hacerlo, intentar modificar el estado burgués a base de decretos y reformas, permitiendo la base económica capitalista y manteniendo plenos derechos la burguesía, no solo es contrario a lo que es una revolución socialista, sino a los principios cardinales del marxismo-leninismo, permitiendo que la burguesía mantenga el poder y facilitando la intervención de la reacción, del imperialismo. Esto es lo que acontece, por ejemplo, en Venezuela que trata de emanciparse nacionalmente pero que no ha roto nunca con el capitalismo, la Revolución Bolivariana es un proceso de liberación nacional, de lucha por su soberanía nacional sin romper con el sistema capitalista, con la propiedad privada sobre los medios de producción.

En la Revolución Bolivariana, una gran parte de la burguesía fue integrada en el bloque del poder y se reprodujeron las desigualdades y prácticas clientelares propias de la democracia burguesa. En lo económico, se fio todo a la renta petrolera, lo que no permitió diversificar la economía y generar un modelo rentista y dependiente, en un escenario de alta volatilidad, en lugar de potenciar el poder obrero sobre la producción para crear una base productiva socialista. La dislocación y el revisionismo de la ciencia obrera, el marxismo-leninismo, ha sido total como vemos en este ejemplo (https://youtu.be/2bIl4Uii5GI?si=ZhW3G_MZK5dblOWf). El proyecto, que se presentó como una tribuna antiimperialista, por no haber borrado a la burguesía del control del poder habiendo creado un estado proletario y socialista, ni al acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción, deja bien patente que una parte de lo que se denomina antiimperialismo, equiparando tramposamente imperialismo únicamente con EEUU, no es propiamente antiimperialista ni, mucho menos anticapitalista, sino que lo que pretenden es cambiar el orden actual imperialista sin acabar con el capitalismo ni su formación socioeconómica; o lo que es lo mismo, un ejercicio de idealismo burgués pretendiendo frenar y hacer retroceder la rueda de la historia, creyendo que el imperialismo se puede revertir por un capitalismo premonopolista donde la burguesía nacional juegue su papel y se respete la soberanía nacional por los monopolios imperialistas cuando el imperialismo es la consecuencia del desarrollo del capitalismo premonopolista, de la concentración del capital y la conformación de los monopolios. De hecho la agresión contra Venezuela es la expresión clara de la necesidad del imperialismo norteamericano para poder rehacerse de su bancarrota, y tratar de competir con otras potencias imperialistas emergentes, de apropiarse de los recursos de las naciones latinoamericanas, adueñándose del continente americano, desde el Polo Norte al Polo Sur, de la negación del ideario del pensamiento chavista, demostrándose que la lucha por la emancipación nacional es incompleta si esta lucha no es por el socialismo, y el socialismo y su desarrollo es el que progresivamente irá resolviendo las diferencias sociales y nacionales, construyendo un mundo sin explotación donde la igualdad plena será la ley para la humanidad. Venezuela en el trance histórico que vive hoy, para hacer respetar su soberanía y para fortalecerse frente al imperialismo, sin duda deberá fortalecer a la clase revolucionaria, al proletariado en alianza con el campesinado, desarrollando auténtico poder popular donde la clase mayoritaria y revolucionaria, que es lo que verdaderamente constituye el pueblo, sea quien responda a la amenaza criminal imperialista. Y para que haya un auténtico poder popular, del proletariado y del campesinado pobre, la base económica tiene que estar a disposición de la clase revolucionaria, esto es, debe ser socialista.

Con el imperialismo no se puede transar, hay que combatirlo sin cuartel, y ese combate es construir la única alternativa real que hay al imperialismo, el socialismo. La única manera de armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, pasa o por el socialismo – liquidando las relaciones de producción capitalistas y socializando los medios de producción – o por  el imperialismo – destruyendo fuerza de trabajo asesinando a millones de seres humanos, pueblos enteros mediante la guerra y la explotación capitalista -, pasa por la construcción de la igualdad plena – socialismo como fase de comunismo inmaduro y la fase posterior comunista – o la concentración de la riqueza en un puñado de manos que es el camino del imperialismo. Por tanto, la consigna ¡Socialismo o barbarie!, es la consigna vigente y que realmente rige en el mundo actual.

En el mundo actual, que va flechado hacia una nueva conflagración mundial como consecuencia de un choque de las potencias imperialistas por un nuevo reparto mundial, el oportunismo dentro del movimiento comunista hace bandera del interclasismo, de la alianza con la burguesía, con aquellos que abjuran del socialismo y que incluso son enemigos de éste, y que bajo ningún concepto pretenden que el mundo avance por la senda de la construcción del socialismo, empleando para ello la consigna del antiimperialismo, ubicando como imperialistas a EEUU y a sus socios, blanqueando a las potencias imperialistas “emergentes” y encontrando en este antiimperialismo un subterfugio para aliarse con la burguesía, renunciando al socialismo, negando de facto como clase revolucionaria al proletariado y negando como instrumento para la lucha de clases al partido marxista-leninista, al movimiento comunista, a la unidad de los comunistas. ¿Cuál es la clase social revolucionaria en el movimiento antiimperialista que pregonan esta panda de oportunistas y qué base económica pretenden construir esos que defienden el antiimperialismo como formulación oportunista de alianza con la burguesía? ¿Acaso China, Rusia o la burguesía venezolana, por poner un ejemplo, pretenden construir el socialismo y reconocen al proletariado como sujeto revolucionario constructor del nuevo mundo socialista y comunista? ¿Acaso pretenden acabar con la formación socioeconómica imperialista? ¡Es evidente que no!

Hoy el mundo tiene dos caminos, o el camino de la barbarie que es el camino del imperialismo, o el camino del socialismo que es la construcción de un mundo de iguales donde los recursos económicos y naturales están al servicio del proletariado y del campesinado pobre y donde la burguesía no tiene otro camino que su extinción. Y todo aquél que diga que hay otra vía, o que utilice subterfugios para aliarse con la burguesía no está por el socialismo sino por darle vida al imperialismo, por muy antiimperialista que se denomine.

 

¡Por la construcción de un Movimiento Comunista Internacional depurado de todo tipo de oportunismo!

¡Por la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Barcelona, 7 de enero de 2026

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Venezuela bajo ataque imperialista

Desde hace meses, los Estados Unidos, la nación más criminal y terrorista de la historia de la humanidad, comandados por el fascista Donald Trump, han redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en la madrugada del sábado 3 de enero, Caracas fue víctima de bombardeos aéreos estadounidenses y el presidente, Nicolás Maduro, fue secuestrado. En los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

El objetivo de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan falsamente de narco-terrorismo, fraude electoral y violación de los Derechos Humanos. Todo esto para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe y otorgar legitimidad a sus ataques sobre suelo venezolano para apoderarse de los valiosos recursos del país, que quedarán bajo las garras de sus monopolios, en especial sus empresas petroleras. En vista de los hechos ocurridos, queda claro que organismos como la ONU son completamente inoperantes, que el Derecho Internacional es papel mojado, que no existe castigo alguno contra los crímenes de guerra y que el poderío armamentístico prevalece sobre cualquier apariencia democrática que intente adoptar la burguesía. Además, los hechos ocurridos no se circunscriben únicamente a Venezuela, sino que son una advertencia directa contra la soberanía de países como Cuba, México, Colombia o Brasil.

El imperialismo estadounidense sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. De esta forma, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas difamatorias a nivel internacional al objeto de justificar el terrorismo de estado, los crímenes de guerra, golpes de Estado y sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos las acciones terroristas que los Estados Unidos llevan cometiendo durante décadas y que atentan contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. El boicot económico que ha causado miles de muertes, la propaganda difamatoria, el bombardeo de Caracas, los más de 80 fallecidos, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores suponen un acto de guerra que debe ser rechazado por el movimiento obrero a nivel internacional, a la par que debe servir para revelar la naturaleza criminal de las potencias capitalistas y la inacción de los organismos internacionales frente a la barbarie y el fascismo.

Estos actos de terrorismo internacional no pueden quedar impunes. Las embajadas estadounidenses deben ser cerradas y sus dirigentes expulsados de todo país que se considere contrario a la barbarie imperialista. El proletariado internacional debe luchar por la salida de la OTAN, por el cierre de las bases estadounidenses en sus respectivos países, por liquidar activamente el dólar y, sobre todo, por cuestionar el imperialismo y construir el socialismo. Quien se ponga de perfil será igual de cómplice que los fascistas que apoyan el terrorismo de los Estados Unidos; al igual que todo aquel que cuestionó la victoria electoral de Maduro en 2024, victoria del chavismo que el propio Trump reconoció el pasado día 3 de enero por pasiva al expresarse sobre la fascista Machado, lo que hizo fue armar y fortalecer a la reacción, como ha demostrado Trump; por consiguiente, toda la pléyade de oportunistas y reaccionarios que cuestionaron el resultado electoral en Venezuela en 2024 no sólo son responsables, también, de esto sino que allanan el camino a la reacción mundial para que repita esta fórmula de agresión sobre otras naciones, soberanía nacional que bajo el imperialismo está condenada a perecer. Y es que en la fase de imperialismo no puede haber soberanía sin socialismo, estando en el momento actual ambas luchas entrelazadas.

Además de la impunidad de los Estados Unidos, acontecimientos como este o el derrocamiento del gobierno en Siria reafirman la falsedad del multipolarismo. De un tiempo a esta parte, un sector oportunista del movimiento comunista ha tratado de presentar la multipolaridad como una alternativa para los trabajadores del mundo frente a la hegemonía impuesta por los Estados Unidos y la OTAN. No obstante, la historia nos demuestra que la multipolaridad no significa antiimperialismo en ninguna de sus facetas y que, de hecho, su plasmación en la práctica ha consistido en tomar partido por una facción del capital financiero en la actual disputa interimperialista. No podemos analizar el ataque a Venezuela de forma aislada, antidialéctica, sino que debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política, buscando alianzas comerciales y políticas con otras potencias imperialistas como China y Rusia que amenazan la supremacía estadounidense.

Nos encontramos ante una amenaza gigantesca, pues Donald Trump ha expresado sin pudor que pretende controlar el país directamente, instalar un gobierno títere y convertir la economía venezolana en un apéndice de sus monopolios. No obstante, el pueblo venezolano ha demostrado durante décadas ser un pueblo valiente y revolucionario que no se dejará amedrentar. Al contrario, ahora debe darse un paso adelante en la resistencia nacional y de clase frente a quienes quieren convertir el país en una colonia, aumentar la organización y el entrenamiento de la población civil para hacer frente a la barbarie imperialista y al fascismo. La bestia imperialista debe ser expulsada de Venezuela y, en el caso de que los dirigentes del PSUV busquen claudicar, el pueblo debe superar al PSUV y construir activamente el socialismo como única alternativa frente a la situación actual.

 

¡HONOR Y GLORIA A QUIENES CAYERON COMBATIENDO EL FASCISMO!

¡LIBERTAD INMEDIATA PARA NICOLÁS MADURO Y CILIA FLORES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 5 de enero de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La urgencia de la Internacional Comunista

El capitalismo en el siglo XIX entró en su fase imperialista. De la fusión del capital industrial y financiero, el capitalismo dejó de ser un fenómeno local para expandir mercados, desplazar capital y fuerza de trabajo a escala planetaria hacia la búsqueda de un nuevo reparto del mundo. La respuesta de la clase obrera, que engarza a la perfección con el internacionalismo proletario, fue la de dar una respuesta común unificando a la clase obrera de todos los países dentro de la Internacional. La consigna de “proletarios del mundo, uníos” de Marx, resume cabalmente la estrategia que la clase obrera debe llevar a cabo para enfrentar a la bestia imperialista. Ante las estructuras globalizadas de los capitalistas, una estructura obrera fragmentada carece de fuerza para enfrentar a la bestia.

La Internacional Comunista es así, aparte de un llamado a la esperanza y a la fraternidad humana, una herramienta sublime para reescribir la historia y preparar el nuevo asalto contra la bestia imperialista que se encuentra en perpetua bancarrota. Es en estos momentos de extrema debilidad de la cadena imperialista, la primera necesidad de la clase obrera revolucionaria para unir la voz y canalizar el odio de la clase obrera de los distintos países, en la aspiración universal de derrocar a la burguesía que todo lo parasita sin producir nada y salir de la prehistoria para entrar en la historia por la vía del Socialismo. Esta estructura encauzará toda la rabia de la clase obrera contra los parásitos y explotadores a nivel global en busca del eslabón más débil para abrir la brecha hacia la victoria definitiva.

Por estos motivos es indispensable reconstruir la Internacional Comunista y el PCOE trabaja para ello en relación directa con los partidos comunistas de todo el mundo. El hecho de que todavía no sea una organización fuerte hace que enfrentemos al imperialismo con las manos atadas a la espalda, por lo tanto, es de vital importancia el desarrollo de esta estructura de organización y lucha. Desde estas líneas, el PCOE hace un llamado internacionalista a la unión de todas las fuerzas revolucionarias del mundo hacia la organización y la unidad de acción en pos de la revolución proletaria mundial.

 

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¿Quién es Marco Rubio?

Marco Rubio es un matón que tuvo vínculos con el narcotráfico y posiblemente aún los tenga. Pero centrémonos en sus inicios en la política donde fue financiado por su cuñado, Orlando Sicilia, un narcotraficante confeso y del cual se benefició un buen tiempo. A Orlando Sicilia se le condenó a 25 años por mover toneladas de droga en Miami pero sólo cumplió 12. Rubio también trabajó para esta gente y no sabemos si los trabajos pudieran incluir el tráfico de drogas o su facilitación. Este señor es el que quiere combatir el narcotráfico en Venezuela.

Es por ese motivo que se inventa el Cartel de los Soles y justifica por ese medio la invasión sobre Venezuela pensando que eso va a desestabilizar completamente a Cuba y provocará la caída de la Revolución Cubana. Es el acto que pone punto final al derecho internacional y a las normas que lo rigen.

Lenin dijo que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y detrás de eso sólo hay barbarie. Nos encontramos frente a un nuevo episodio después de Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Bahía Cochinos y en todos los países de América Latina mediante la Doctrina Monroe. El imperialismo de EEUU siempre ha considerado a esos países como parte de su territorio gobernado por otros que cuando se apartan son severamente reprimidos y amenazados. El imperialismo es el poder de la fuerza que se aplica según corresponda al caso.

Hace dos años Venezuela crece a un ritmo acelerado. Aunque no ha puesto punto final a la crisis, aquellas medidas y sanciones ya no están funcionando igual y eso no lo puede perdonar el imperialismo norteamericano. El imperialismo tiene que generar artimañas para apoderarse de las reservas de petróleo, gas, minerales y oro por cualquier vía y eso hace cambiar la estrategia de la vía sanciones a la vía militar.

En todo este escenario, Marco Rubio juega un papel fundamental. Es el muñeco del ventrílocuo de los monopolios puesto por el asesino de Trump. Pese a que Marco Rubio y Donald Trump se enfrentaron en 2016, sus caminos se han unido misteriosamente. Marco Rubio es la expresión más nítida del capital financiero estadounidense y su retórica anticomunista sirve para apuntalar las podridas estructuras imperialistas que la sostienen. Su discurso de la libertad es utilizado para legitimar sanciones, intervenciones militares y políticas exteriores que castigan sobre todo a los pueblos de la América Latina. Su defensa del libre mercado se desentiende de las desigualdades estructurales que éste produce y entiende la función del estado como legítimo si se pone al servicio de los inversores y un elemento de opresión cuando se pone al servicio de las mayorías frente a la explotación. Es la figura viviente de vocero de las élites económicas y de la legalización de los métodos de atropello imperialistas.

El imperialismo es la forma que toma el capitalismo cuando ya no puede sostenerse sin devorar recursos, vidas y territorios, una máquina de saqueo. Sabemos también que el imperialismo es la antesala de la revolución proletaria y que mientras haya explotación habrá lucha y mientras haya lucha habrá futuro. Desde el PCOE expresamos nuestro mayor repudio a Marco Rubio y los demás servidores del imperialismo y los monopolios y hacemos un llamamiento a organizarse, a construir alternativas concretas contra el capital y sus voceros para construir el Socialismo.

 

¡Contra los títeres del imperialismo!

¡Por la unidad de la clase obrera internacional contra el imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Portugal estalla en una huelga general contra las medidas antiobreras del Gobierno

El sindicato Confederación General de los Trabajadores Portugueses ha convocado una huelga general para el jueves 11 de diciembre, acontecimiento que no se daba desde hacía 12 años en dicho país. El plan de la burguesía que se manifiesta a través del Gobierno, consiste en medidas tan antiobreras como abaratar el despido, flexibilizar la jornada laboral pudiendo añadir gran número de horas anuales, que los padres que tengan hijos con diversidad funcional ajusten sus horarios a disposición de la empresa, y así un largo etcétera.

En definitiva, arrecia la explotación al obrero, se quiere imponer un retroceso en los derechos conseguidos por el proletariado y se deja más al descubierto, si cabe, los ardides de los capitalistas a través del Estado que dominan, demostrando cada vez más que responde a la necesidad de blindaje de la economía de mercado, reprimiendo progresivamente a la clase obrera.

Los obreros en Portugal perciben, irremediablemente, que sus intereses peligran, que las condiciones de vida les ahogan y que éstas no son fruto del azar o de fenómenos incontrolables, sino que provienen de una minoría que decide su destino, sus padecimientos y sus carencias, viéndose favorecida, en cambio, una clase social que tiene el poder.

La huelga general refleja el estado de ebullición y de hartazgo en que se encuentra la clase obrera, deseosa de poner fin a la opresión que se materializa en sus precarias condiciones de vida, en las nuevas amenazas del Gobierno y que se encarna en la burguesía. Pero no basta con percibir que se dificulta el acceso a recursos y que el tiempo de vida pertenece en gran medida al explotador; no basta con la ira y con intentar frenar nuevos atropellos de la patronal. Es imprescindible aunar todas las luchas obreras en una sola fuerza proletaria que haga temblar desde los cimientos a la burguesía y su sistema, y convierta el espontaneísmo y las acciones ocasionales en combate organizado por los intereses de clase, creando las condiciones para la lucha por el socialismo.

La crisis mundial del imperialismo resquebraja el capital a pasos agigantados, y solo le quedan las medidas más reaccionarias y antiobreras, el traspaso de más recursos públicos a manos privadas, el aumento de la explotación, de las guerras de rapiña y, en consecuencia, el fascismo para asegurar el engaño y la represión. Se tensa cada vez más la cuerda para un sistema capitalista más que caduco, que no se sostiene más que por la violencia y la mentira.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general de Portugal, la cual desafía los intereses capitalistas y es otro hecho que pone de relieve la urgencia de la unidad de la clase en el mundo, y la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda canalizar las ansias del proletariado por acabar con sus opresores. Una vanguardia del proletariado mundial debe construir el camino hacia el derrocamiento del imperialismo, siendo superado inevitablemente por el socialismo.

 

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La falsa guerra contra la droga para invadir Venezuela

Desde hace meses, el fascista Donald Trump ha redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

Fue a partir del mes de julio cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a lo que ellos denominan como “Cártel de los Soles”, un falso grupo criminal supuestamente encabezado por el presidente Nicolás Maduro en un burdo intento de legitimar sus nuevas intentonas golpistas para adueñarse de los valiosos recursos del país. Según la OFAC, el Cártel de Soles lidera un entramado gubernamental que involucra al gobierno, el ejército, inteligencia y el poder judicial, en el que se conjugan el tráfico de drogas (como fentanilo, metanfetamina, cocaína, etc.), la trata de personas, la extorsión y el lavado de dinero, entre otras actividades criminales.

La falsa lucha contra el narcotráfico es el nuevo pretexto desplegado por la propaganda yankee para negar los derechos más fundamentales de aquellos países que no se postran a sus designios, llevando a cabo un despliegue militar sin precedentes en la zona del Caribe para tratar de amedrentar a los pueblos del mundo y poner los recursos de Venezuela al completo servicio de los monopolios estadounidenses.

El objetivo fundamental de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan de “narco-terrorismo”. Todo ello para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe como paso previo a una invasión completa sobre suelo venezolano. Curiosamente, si uno se zafa de la retórica y la propaganda estadounidense, la realidad es bien distinta. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, en su Informe Global sobre la cocaína, se muestra que el mercado global de cocaína y los niveles de consumo van al alza, y que los EE. UU. son uno de los principales mercados de consumo mundial y un lugar idóneo para el negocio de drogas.

Es evidente que la bestia imperialista busca instrumentalizar la lucha contra la criminalidad y contra el narcotráfico, problemas que tienen su epicentro en Washington y no en Caracas, para justificar sus agresiones y presiones con el objetivo de adueñarse de recursos estratégicos como el petróleo y provocar la caída de todos los gobiernos que no se postren a los designios de sus monopolios.

Del mismo modo, el gobierno fascista de Donald Trump ha empleado las etiquetas de “narco-estado” o “narco-terrorismo” para cuestionar la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro. Tanto en Venezuela como en Colombia, la supuesta guerra contra la droga no es otra cosa que una forma de coerción geopolítica, no una lucha real contra las causas estructurales del narcotráfico, pues ello implicaría dar un golpe de muerte al modo de producción capitalista.

La nueva intentona golpista de Donald Trump y sus lacayos, que amenaza la soberanía de los pueblos del mundo, debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política. El imperialismo sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. Así, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas a nivel internacional para justificar intervenciones militares directas, provocando un golpe de Estado o sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

El narcotráfico, por su parte, es una pieza fundamental de la corrupta administración yankee y, al mismo tiempo, es un fenómeno que crece a causa de la acumulación capitalista. La pobreza estructural, la desposesión de la clase trabajadora, los flujos migratorios forzosos, la pobreza en las áreas rurales y la ineficacia estatal facilitan un aumento en la fabricación, tráfico y demanda de droga, que a su vez es permitida por las estructuras estatales corruptas ya que posibilitan el blanqueo de dinero. Señalar a un único gobierno del mundo es ignorar un problema internacional y cuya raíz son las propias fallas del sistema capitalista.

Las acciones criminales de los EE. UU., que se sigue considerando como juez y verdugo del mundo, deben considerarse un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela. Las ansias de expansión territorial, la asfixia económica, la dominación política, el control de materias primas y recursos energéticos, y el despliegue de la guerra en el mundo son la seña de identidad de la oligarquía estadounidense.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza este nuevo golpe de Estado contra Venezuela, que retrata la esencia fascista y criminal de los imperialistas. El imperialismo estadounidense se encuentra en una situación de declive y decadencia, como lo acredita su derrota en Ucrania, el retroceso de los beneficios de sus monopolios, el incremento de su deuda pública y la pérdida de importancia de su divisa frente a las nuevas alianzas económicas de los BRICS+. Este declive de los EE. UU., cuyo papel como mayor potencia imperialista es cada día más cuestionado, empuja a sus monopolios a desarrollar la guerra a lo largo y ancho del mundo y a abrazar el fascismo como única salida para luchar por la hegemonía. La guerra, la injerencia política, el expolio, la coerción, el fascismo y el crimen a escala internacional son las herramientas que emplean los imperialistas estadounidenses y sus socios de la UE para sostener su dictadura y tratar de acabar con la soberanía de Venezuela.

Madrid, 5 de diciembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Nueve años sin Fidel

Este pasado 25 de noviembre se cumplen 9 años desde que Raúl Castro anunciara la defunción de Fidel Castro. Todavía ha de pasar un tiempo más para que la historia le otorgue su verdadero lugar y que pertenece al panteón de Martí, Gómez o Maceo. Su figura honda, ciclónica y siempre polémica, todavía sigue viva en las plazas donde alguna vez vibró la multitud, en la tinta de sus largos discursos y en el alma de los países, especialmente de la América Latina, que siguen peleando su dignidad, su emancipación y su soberanía.

Fidel Castro entregó a nivel mundial una dimensión de gigante a una pequeña isla a sólo noventa millas del imperio más asesino de la historia. En ese suelo se forjó un ejemplo de firmeza y resistencia del que Fidel fue siempre el guía y catalizador. Nunca dejó a nadie indiferente y sitúo a Cuba en los capítulos más heroicos, a nivel mundial, de la lucha contra el imperialismo, en especial contra los EE.UU., escribiendo sus episodios en letras de oro.

Desde el Partido Ortodoxo, pasando por el Moncada y la Sierra Maestra, luchando en Bahía Cochinos y por todos y cada uno de los episodios que se dieron en sus noventa años de vida, fue siempre un modelo para el pueblo revolucionario cubano y en todo momento siempre tuvo claro que se podía vencer. Su legado es la piedra angular donde se escribirá la historia de Cuba en los próximos cien años y, también, de las luchas de liberación a nivel mundial como, por ejemplo, en Angola o Sudáfrica y Namibia donde la lucha internacionalista del Ejército Cubano derrumbó de raíz los cimientos del Apartheid. Es la resuelta lucha internacionalista del pueblo cubano lo que ha situado a Cuba en los más gloriosos episodios mundiales de lucha contra el imperialismo y en las que jamás ha mordido el polvo. A pesar de toda la violencia a la que han sometido a la isla, ésta jamás ha levantado la bandera de la rendición inspirada en el ejemplo de su Comandante invicto.

A casi diez años de su partida, Cuba enfrenta una encrucijada terrible con las nuevas sanciones impuestas por Macos Rubio y la Administración del gorila rubio. Pero el interés por derrocar al gobierno revolucionario da a entender que Cuba provoca inquietud en el imperialismo, porque su ejemplo de resistencia y combate no solamente es contagioso, sino que es una alternativa seria al sistema de explotación capitalista a poco que se le levanten las sanciones. Entonces vuelven a implementarles sanciones y Cuba vuelve a levantar la bandera de la dignidad. En este accionar, la figura de Fidel es imprescindible. Su eterna barba y su traje verde olivo aún provoca pesadillas en sus enemigos y deja una estela imborrable para la historia del mundo y de esperanza para los pueblos que luchan.

Desde el PCOE, con estas líneas, queremos rendir un sencillo y cálido homenaje a su figura y su obra. También queremos expresar nuestra más profunda solidaridad con las dificultades que enfrenta el pueblo cubano en la actualidad y que, estamos seguros, superará tarde o temprano con el ejemplo de su Comandante invicto. Desde estas líneas les enviamos nuestro saludo internacionalista de victoria y de combate, mientras organizamos las estructuras para nuestra propia revolución en este lado del mundo.

 

¡Viva Fidel y su legado!

¡Viva la Revolución Cubana!

¡Viva el internacionalismo proletario!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La bancarrota del imperialismo norteamericano y la guerra

Pasados unos días de la “huelga general” contra el genocidio palestino, el estado fascista de Israel sigue asesinando a palestinos en Gaza y en Cisjordania. El “Plan de Paz” para Gaza de Trump, aplaudido por los medios de manipulación de masas y sus sicarios opinadores – llamados tertulianos – para engañar al proletariado, no es más que el certificado de exterminio del pueblo palestino emitido por EEUU, con el aplauso de sus esbirros, para saquear Gaza – sus yacimientos petrolíferos – y hacer que el yerno de Trump, la familia Blair y una pléyade de capitalistas se hagan de oro gracias a megacontratos urbanísticos que harán de Gaza un títere de EEUU y para otorgar impunidad a los responsables del genocidio. Coparticipes de dicho crimen fueron los gobiernos como el de Egipto, Qatar, Turquía, Arabia Saudí, EAU, Pakistán, Jordania o Indonesia, y testigos del mismo los lacayos norteamericanos, y cómplices del genocidio sionista contra el pueblo palestino, entre los que se encuentra el Estado español y el resto de estados de la UE y, también, Gran Bretaña.

En la misma semana, Trump cerraba un próximo encuentro con Putin en Budapest para explorar la posibilidad de tratar de cerrar la guerra entre Rusia y Ucrania, a la par que se reunía con la marioneta fascista de Zelenski para aleccionar a este sobre la posición norteamericana para tratar de que se cierre la guerra.

Unos EEUU que, a pesar del negocio redondo que le está proporcionando la guerra ruso-ucraniana – puesto que no solo se está lucrando con la venta del GNL a un precio muy superior al que proveía Rusia, convirtiéndose en el principal proveedor de la UE, sino también con las armas que está colocando a Ucrania pagadas por los contribuyentes de los estados miembros de la UE – tiene necesidad de cerrar frentes para abrir guerras en otros puntos del mundo – tanto en América Latina como contra China fortaleciendo posiciones, y armando, tanto a Taiwán como Japón – para tratar de menguar la bancarrota económica y social que le asola.

EEUU tiene una deuda externa, con entidades financieras y estados que no son los EEUU, de 37 billones de dólares, de los que 9,2 billones vencen antes del 31 de diciembre de 2025, unido a la deuda “no financiada”, o lo que es lo mismo, cuyos acreedores son ciudadanos o entidades estadounidenses, que asciende a 104,6 billones de dólares. A ello hay que unirle los 18,39 billones de dólares de deuda de las familias. Una deuda no solo impagable, sino que acredita que EEUU es un estado económicamente en situación de quiebra, de default económico, al igual que su sociedad.

El estado federal norteamericano está cerrado ya que el Congreso no ha aprobado los presupuestos a Trump, por el momento. Por otro lado, los bancos regionales Bancorp y Western Alliance anunciaban el impago de dos préstamos vinculados a hipotecas basura, que recrudece la crisis financiera norteamericana desencadenada en 2023 con la quiebra de Silvergate Bank, Signature Bank y el Silicon Valley Bank, que va flechada hacia un crac financiero. El déficit comercial de EEUU, en julio de este año, ascendió a los 78.300 millones de dólares, hecho que implica que siga creciendo la deuda externa, insostenible, que el dólar como moneda global siga retrocediendo. La reindustrialización sin mano de obra – robotización – en EEUU prometida por Trump incrementaría los costes multiplicándose los índices de la deuda externa norteamericana.

Ante la situación terminal de la economía norteamericana, Trump está optando por depreciar el dólar para abaratar la deuda y para tratar de reducir el déficit comercial por la vía de incrementar las exportaciones, hacer que los tipos de intereses bajen para rebajar los intereses de la deuda, y proceder al rescate de empresas con dinero público a la par que se reducen los programas sociales. Estas medidas tienen sus efectos perniciosos ya que incrementarán la inflación, azuzarán mucho más la crisis política de la sociedad norteamericana, fortalecerán las monedas que compiten con el dólar a nivel mundial y exacerbarán, todavía más, la guerra comercial de EEUU con el resto de las potencias imperialistas. Por tanto, EEUU se encuentra en una situación económica que exhibe un estado de declive absoluto y, por cada medida que se ve obligado a adoptar para tratar de disminuir sus problemas económicos, lo que hace es acrecentarlos.

Esta situación de crisis terminal de la economía de EEUU también conlleva una crisis social y política. En EEUU se están confrontando aparatos estatales contra el estado federal, se están produciendo bloqueos institucionales y, como acontece en el imperialismo en que el estado tiende hacia la reacción, se judicializa la política teniendo un reflejo directo en el desprestigio de las instituciones burguesas y de desconfianza en el pueblo norteamericano que va en aumento. Ello se multiplica con la desigualdad social existente en EEUU, donde el 10% más rico concentra más del 70% de la riqueza del país, en la confrontación entre las ciudades y las zonas rurales, así como la cuestión de discriminación por cuestión de raza. Un caldo de cultivo que aboca a EEUU a la confrontación civil ya que el pueblo ya se ve obligado a confrontar de una manera más abierta al fascismo instalado en el estado.

Esta situación empuja a EEUU a la guerra imperialista, a la guerra para saquear y someter a los pueblos. Ya Trump, cuando accedió al gobierno, planteó que el continente americano – desde Canadá (a quien planteó que se anexionara a EEUU) al Polo Sur – debía estar bajo el dominio norteamericano y ser saqueado por dicha potencia, también mostrando sus apetencias sobre Groenlandia.

Trump, abrazando la Doctrina Monroe, considera que el continente americano es propiedad de los imperialistas norteamericanos y necesita disponer de todos los recursos y riquezas de las diferentes naciones de dicho continente. Un continente americano donde la presencia de China hace que EEUU retroceda. China es el primer socio comercial de las economías más potentes de América Latina como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile o Perú, ascendiendo la cifra de negocio con dicho continente en 2024 a 518.470 millones de dólares.

El continente americano es la constatación del declive imperialista norteamericano, donde China, y BRICS, ganan peso en detrimento de EEUU. El triángulo del litio – Chile, Bolivia y Argentina – concentra el 70% de las reservas de litio del mundo, metal esencial para la construcción de baterías. Por otro lado, Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y la octava mayor reserva de gas, así como importantes yacimientos de oro.

Esta es la verdadera razón, la bancarrota económica del imperialismo gringo y la necesidad de robar por la fuerza la riqueza de otros pueblos, por la que el genocida estado norteamericano ha enviado barcos de guerra contra Venezuela, estando decidido a iniciar una guerra contra Venezuela, como lo acredita la autorización del asesino de Trump para que la CIA realice operaciones agresivas en el país de Chávez  y, también, contra Colombia y, sin lugar a dudas, posteriormente, no dudarán en arremeter contra Cuba, algo que ya están haciendo recrudeciendo el bloqueo, que es un acto de genocidio que el estado norteamericano perpetra desde hace más de 60 años y que le ha costado a Cuba más de 1,5 billones de dólares.

Por otro lado, EEUU hará lo indecible porque la extrema derecha alcance el poder en Brasil el próximo mes de octubre de 2026, como está haciendo todo para sostener al gobierno fascista de Milei en Argentina, al objeto de desbancar a China como máximo socio comercial, así como socavar la influencia financiera de China en Argentina. Un Milei que ha demostrado lo que se esperaba de él, un vulgar ladrón fascista que ha enriquecido al capital financiero y que ha masacrado al pueblo argentino, pretendiendo entregar la riqueza argentina a EEUU. Sin embargo Argentina, a pesar del dinero que EEUU ha inyectado en el país para salvaguardar los intereses de los monopolios norteamericanos a través del préstamo del FMI de 20.000 millones de dólares en abril, de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 500 millones de dólares, y de la injerencia en los comicios de octubre mediante la suscripción de un acuerdo de estabilización cambiaria de 20.000 millones de dólares y del compromiso de Bessent y Trump de hacerse cargo de todo lo que sea necesario para sostener al estado, comprueba que los efectos de todas esas acciones no sirven para sostener el cambio entre el peso y el dólar, de tal modo que toda la propaganda y dinero norteamericano no están sirviendo para evitar la bancarrota de la economía de Argentina demostrándose la debilidad, tanto del dólar, como del gobierno norteamericano para sostener económicamente a Argentina y, consecuentemente, retratándose, nuevamente, el declive económico norteamericano.

EEUU, y sus socios imperialistas, han apostado todo al fascismo como único salvavidas, y morirán matando. Todo lo que brota de “occidente” está putrefacto y está preñado de fascismo. Pero, por más guerras que hagan, el sistema económico imperialista no podrá sostenerse pues es inviable, vive en días que ya no le corresponden. La única salida del imperialismo es asesinar y robar sin piedad, es masacrar al proletariado, sojuzgar a los pueblos del mundo y, aún y así, a cada paso que da la robotización niega más el capitalismo y sienta las bases materiales para que el mundo entierre la formación socioeconómica capitalista y alumbre la socialista.

La revolución socialista, objetivamente, ya está lanzada, sin embargo, es necesario que la clase obrera tome conciencia de ello para hacer lo que le corresponde, apuntillar al capitalismo, mandarlo al estercolero de la historia y construir el nuevo mundo, el socialismo.

El imperialismo hoy es el mayor peligro que tiene la humanidad para su supervivencia, y EEUU que lleva más de medio siglo siendo el mayor enemigo de ésta, en su declive imperial no tiene más salida que sojuzgar a los pueblos y arremeter sin piedad contra el proletariado, como está haciendo con los trabajadores inmigrantes.

Únicamente el proletariado organizado y dirigido por el movimiento comunista, armado con el marxismo-leninismo, puede acabar con esta barbarie acabando con el imperialismo que lo genera. Cuanto más tardemos los comunistas en articular una salida organizativa y política revolucionaria al proletariado, más sangre inocente se derramará. ¡Para que el género humano pueda vivir el imperialismo debe morir!

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al pueblo a la organización revolucionaria contra el capitalismo y su Estado, hacemos un llamamiento a engrosar las filas del Partido. Asimismo, nuestro Partido envía todo nuestro internacionalismo proletario con el pueblo venezolano y todos aquellos pueblos que están siendo agredidos por el imperialismo, apelamos a su organización y unidad para repeler la agresión norteamericana, agresión que repudiamos y rechazamos. EEUU y los imperialistas son enemigos jurados de la humanidad y, consecuentemente, luchar contra el imperialismo sin cuartel, en todos los terrenos, construyendo la revolución socialista, es la mayor acción de humanismo que el proletariado puede realizar.

 

 ¡MUERTE AL IMPERIALISMO!

¡CONSTRUYAMOS LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, CONQUISTEMOS EL SOCIALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

 

Madrid, 25 de octubre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)