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La unidad del sindicalismo de clase se forja luchando contra el oportunismo

La clase obrera enfrenta hoy uno de los momentos más decisivos de su historia, jugándose su existencia en un contexto de agudización de la explotación, de incremento de la precariedad y destrucción de fuerzas productivas, tanto por la vía del empobrecimiento como de las guerras imperialistas. Una economía cada día más putrefacta que pivota sobre la timba del capital financiero y la militarización de la economía, con la consecuente depauperación de las condiciones de vida del proletariado, así como la pérdida de la vida de centenares de miles de proletarios que son los que perecen en las contiendas interimperialistas.

La clase obrera es la única clase revolucionaria, el sujeto revolucionario, puesto que es la clase que tiene la potencia -en tanto es la más numerosa y es la que genera la riqueza- y la necesidad objetiva de emanciparse de este régimen de explotación imperialista que nos condena a los proletarios a vivir en oprobio, a la miseria material y espiritual y la muerte.

Sin embargo, hoy la clase obrera, como consecuencia de la debilidad del movimiento comunista, que es el alma, el pensamiento racional y consciente del proletariado, se halla bajo la influencia ideológica que el capital financiero le inocula a través de sus instrumentos propagandísticos y políticos.

Sin el movimiento comunista, sin un partido marxista-leninista que gane influencia en la parte más consciente del proletariado, la clase obrera no toma conciencia de sí y para sí, no toma conciencia de que es el sujeto revolucionario y que es el motor de la construcción de un nuevo proyecto histórico: el Socialismo.

Es por esta situación por lo único que los capitalistas mantienen el poder, puesto que su sistema se halla en absoluta bancarrota, demuestra cada día su agotamiento y su inviabilidad, tanto en el terreno económico como en el político. El instrumento político más acabado que tiene la burguesía, la patronal, contra la clase obrera es el oportunismo en tanto que la pervierte ideológicamente, la desorganiza y la atomiza suponiendo un freno para el desarrollo de la ideología y la organización revolucionaria de nuestra clase social, el proletariado.

El motor de la historia y el principio rector de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas, como la capitalista, es la lucha de clases que en la época del imperialismo se muestra como la contradicción fundamental entre éste y el socialismo. La lucha de clases transita por tres vías o cauces: la lucha ideológica, la lucha política y la lucha económica.

En consecuencia, en todos los campos, en todos los planos de la sociedad capitalista, o se está con el proletariado, asumiendo la lucha de clases como motor de la historia, o se está con la burguesía, abrazando el interclasismo que es abrazar el sometimiento del proletariado a la burguesía.

Por tanto, en el campo del sindicalismo, como en todos los órdenes de la sociedad capitalista, la lucha de clases rige no solo en la lucha contra los empresarios sino, también, en la lucha contra el oportunismo en el seno de los sindicatos.

En el Estado español hoy hay un número importante de organizaciones sindicales que abrazan la conciliación de clases, la subordinación del trabajo al capital, que están alimentadas por la Patronal directamente, como por ejemplo, en empresas del sector de los grandes almacenes, o por el estado de los empresarios, del Capital, como son CCOO y UGT, bien regadas con dinero público por parte del Estado burgués: Estas dos organizaciones, directamente compradas por el Estado, recibieron 88,9 millones de euros de subvenciones públicas en 2024.

Por otro lado, en el Estado español hay sindicatos que se reclaman del sindicalismo de clase, en tanto dicen abrazar el principio de la lucha de clases y, consecuentemente, que la organización y la acción sindical del proletariado deben desarrollarse asumiendo desde una perspectiva clasista, asumiendo la lucha de clases como el alfa y el omega del pensamiento y la acción del proletariado organizado en la defensa de sus intereses económicos y políticos, de la aspiración del proletariado de superar el sistema capitalista de producción, considerando, pues, que la lucha de clase entre patronos y obreros discurre por los tres cauces por el que circula: el ideológico, político y económico.

El mayor enemigo que tiene el proletariado es, sin duda, el oportunismo que lo malea y corrompe ideológicamente y lo divide y debilita organizativamente. En el Estado español, sin duda, la versión más putrefacta y abyecta del oportunismo la encarna, sin lugar a dudas, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE). Dicho partido, en la conmemoración del 80 aniversario de la Federación Sindical Mundial (FSM) señalaba lo siguiente en su artículo “La FSM, fundada en 1945, encarna principios alineados con el pensamiento de Lenin: la denuncia del sindicalismo de pacto social, el antiimperialismo y solidaridad de clase transnacional (…) Rechazo al reformismo oportunista: Mientras los sindicatos de pacto social colaboran con la burguesía, la FSM denuncia la explotación como inherente al capitalismo y aboga por su abolición.”. Y mientras el PCPE dice de boquilla eso en la conmemoración del 80 aniversario de la FSM, mientras señala al “sindicalismo de pacto social”, que en el Estado español sus máximos estandartes son CCOO y UGT, ese partido y sus militantes siguen engrosando las filas de ese “sindicalismo de pacto social”, véase en la fotografía, sin ir más lejos, un dirigente murciano del Comité Central del PCPE con la credencial de CCOO al cuello:

 

O, por poner otro ejemplo, dirigentes del PCPE-PCPA malagueño, como Juan Antonio Perles miembro de la Ejecutiva de FSC-CCOO en Málaga:

 

 

O Gloria Fernández, dirigente histórica del PCPE en Málaga y Andalucía.

 

¡Ese es el oportunismo! Se critica de boquilla mientras se forma parte de lo que se critica, mientras se forma parte “del sindicalismo de pacto social” que dicen criticar.

Recientemente, dicho partido publicaba en sus redes sociales el panfleto oportunista “La Socialdemocracia Sindical. Descaradamente Belicistas” en el que critica a UGT por estar a favor del belicismo burgués y no representar a la clase trabajadora. Pero, realmente, ¿qué se esconde tras esta crítica a UGT sino un blanqueo a CCOO, donde una parte de su militancia trabaja? Tanto CCOO como UGT son apéndices del Estado fascista español y están alineados en los mismos planteamientos de conciliación de clases, de subordinación del proletariado a los intereses del capital y de defensa del imperialismo.

Ese es el oportunismo, por un lado adulan y celebran el 80 aniversario de la FSM y por otro militan en su antagónico sindical a nivel mundial, en los sindicatos de la CSI como CCOO.

Una de las cosas que el PCPE aplaude en su comunicado de conmemoración del 80 aniversario de la Federación Sindical Mundial (FSM) es lo siguiente: “Internacionalismo proletario: La FSM practica este principio desde el apoyo de las luchas contra el imperialismo en Palestina, Cuba y Venezuela hasta su presencia en infinidad de rincones del planeta en defensa de las masas trabajadoras.”.

El internacionalismo proletario nace de la consigna emitida por Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista que decía “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. Dicha consigna muestra, sin lugar a dudas, que el proletariado es una única clase universal, internacionalista.

En el Estado español hay más de 500 sindicatos registrados, donde los trabajadores estamos divididos. De estos sindicatos una pequeña parte se denominan sindicatos de clase, y se reivindican como tal, y un gran número de ellos se adhieren a la Federación Sindical Mundial. Unos sindicatos en el Estado español cuyas centrales sindicales que la componen están divididas en dos grupos: el primer grupo liderado por LAB de naciones sin Estado, y un segundo grupo aglutinados en torno al Comité Estatal de la FSM compuesto por cuatro o cinco sindicatos pequeños. Todos ellos dicen ser sindicatos de clase pero, si todos son sindicatos de clase, si todos ellos son sindicatos que conciben como principio rector de la sociedad la lucha de clases y, por tanto, de las relaciones entre obreros y patronos, ¿cómo es posible que estén divididos? ¿por qué no se unen y toman nota de experiencias como la que se ha sucedido en Italia con Unione Sindacale di Base (USB) que ha sido capaz de unificar al sindicalismo de clase transalpino creando una auténtica sección de la FSM en el estado italiano? Una parte de culpa de que este proceso de unificación del sindicalismo de clase no cuaje estriba en la acción fraccionalista, trotskista, del  PCPE que no vacila en crear chiringuitos para tratar de controlar el comité estatal de la FSM por la vía de la división, al objeto de tratar de controlar la interlocución con la FSM, a pesar que los cuadros de ese partido dentro de los sindicatos de clase no tienen raigambre alguna con los centros de trabajo ni con las secciones sindicales pues son incapaces de construir absolutamente nada en sus centros de trabajo, aquella minoría que está en edad de trabajar. Un comportamiento impropio e indigno de alguien que se denomina comunista y que, sin duda, ensucia a los auténticos comunistas y perjudica sobremanera a la clase obrera.

Si todos los sindicatos que son de la FSM en el estado español, tanto los sindicatos de la nación española como los sindicatos de las naciones postergadas – Cataluña, Euskadi y Galicia – que la existencia previa del Estado español les ha negado conformarse en estado, lucharan por la unidad sindical de clase, no debería haber ninguna razón, en términos ideológicos, para darse dicha unidad si hubiera honestidad proletaria, si se pusieran los intereses y la unidad de la clase obrera que va indisolublemente unida a la emancipación de los pueblos oprimidos en el primer lugar de todos.

La FSM a lo largo de su historia se ha caracterizado por buscar la unidad de la clase obrera, luchar contra el colonialismo y la opresión de los pueblos, por la dignidad y la vida de la clase obrera, por la paz. Si realmente todos fueran fieles discípulos del pensamiento y la praxis de la Federación Sindical Mundial en el Estado español ya hubiera sido posible la irrupción de una central sindical única de clase que acrecentaría la fuerza y la organización del proletariado en los centros de trabajo y, consecuentemente, multiplicaría las fuerzas del progreso social, mejorando la situación económica y política del proletariado y haciéndolo más rico en términos ideológicos.

El desarrollo del movimiento sindical clasista es fundamental para acelerar el proceso para que la clase obrera pueda vivir dignamente, para que pueda conquistar no solo mejoras económicas y políticas sino hábito organizativo, para que el proletariado como sujeto transformador de la sociedad disponga de músculo y luche por controlar y domeñar la producción a los intereses de la mayoría obrera. Esta obra es factible si las bases de los sindicatos dan un paso hacia adelante, si anteponen la unidad del proletariado a otros intereses particulares y los auténticos comunistas, no los fantasmas oportunistas criados y nacidos de la putrefacción del movimiento comunista de la década de los 80s, debemos empujar por desarrollar organización sindical de clase en los centros de trabajo y que, desde los centros de trabajo, desde abajo, se conquiste esa central sindical única de clase que necesitamos los proletarios en el Estado español, y esa obra únicamente puede ser construida por los obreros desde las fábricas, desde los centros de trabajo, de manera democrática, verdaderamente asamblearia.

Nuestro Partido está comprometido en la construcción de una central sindical única, de clase, en el desarrollo y el fortalecimiento de la Federación Sindical Mundial y, para ello, hacemos un llamamiento a las bases de los sindicatos de clase a dar pasos en la construcción de dicha fuerza unitaria acabando con chiringuitos y reinos de taifas que son ajenos a los intereses generales del proletariado y que solo atienden a intereses particulares de aquellos que, de facto, están en la misma orilla de la burguesía.

 

¡Desarrollar la lucha de clase es luchar a muerte contra el oportunismo en el seno del movimiento obrero!

¡Por la unidad del sindicalismo de clase, por una central sindical única del proletariado!

¡Por el desarrollo de la Federación Sindical Mundial!

 

Madrid, 21 de octubre de 2025

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Saludo a la FSM en su 80 aniversario

La Federación Sindical Mundial, con una trayectoria de lucha obrera iniciada tras la Segunda Guerra Mundial que significó la victoria del socialismo sobre el imperialismo, ha cumplido 80 años defendiendo los valores de la unidad de clase y el internacionalismo proletario por la superación del sistema capitalista de producción.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) felicita a la Federación Sindical Mundial por su 80 aniversario y le trasladamos todo nuestro apoyo en su labor de fortalecer el sindicalismo de clase y combativo en el mundo. Esperamos que la celebración de su aniversario sea exitosa y sirva de impulso para el desarrollo del trabajo que tiene por delante su organización.

Hacemos, asimismo, un llamamiento desde nuestro Partido a los miles de militantes obreros adscritos a la FSM en el estado español a la unidad sindical en una central sindical única que barra de una vez por todas tanto al “chiringuitismo” que sufre el sindicalismo alternativo como al sindicalismo amarillo financiado por el Estado español. Una central sindical única de clase y combativa será la única herramienta útil para los trabajadores en su lucha contra los monopolios y el imperialismo.

La lucha sindical, defendiendo honestamente los principios de la Federación Sindical Mundial, será la única que permitirá al proletariado cumplir sus objetivos históricos de emancipación como clase.

 

¡POR UN SINDICALISMO DE CLASE Y COMBATIVO!

¡CONTRA EL CAPITALISMO Y LA EXPLOTACIÓN DEL GÉNERO HUMANO!

¡VIVA LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Las consecuencias salariales y políticas del sindicalismo amarillo

El término sindicalismo amarillo se refiere a una práctica en la que los líderes sindicales, en lugar de defender los derechos e intereses de los trabajadores, actúan en connivencia con la patronal, el gobierno u otros intereses externos, usualmente a cambio de beneficios personales o privilegios. Este tipo de sindicalismo tiene consecuencias graves para los trabajadores, especialmente en lo que respecta a los sueldos. En esta tesitura, los líderes sindicales no presionan adecuadamente por aumentos salariales y se aceptan condiciones impuestas por la empresa, incluso si son injustas o están por debajo del nivel de inflación. Al no haber aumentos salariales reales, los sueldos quedan rezagados frente a la inflación. El sindicalismo amarillo puede aceptar condiciones de trabajo más flexibles, contratos temporales o subcontratas, afectando los ingresos y la estabilidad de los trabajadores. Esto se traduce en una reducción del poder de compra de la clase trabajadora. En este contexto se crea la aristocracia obrera fruto del favoritismo hacia ciertos grupos o trabajadores cercanos al sindicato, generando diferencias salariales injustificadas.

Frente a todas estas evidencias se cae el relato de que los sueldos no aumentan debido a la baja productividad que esgrimen los capitalistas para no aumentar los salarios y queda claro que el problema radica en la nula actividad sindical de los sindicatos amarillos. Llegados a este punto podemos afirmar que la falta de una verdadera organización sindical tiene un impacto directo y negativo sobre los salarios de los trabajadores, especialmente en contextos donde la negociación colectiva es clave para proteger y mejorar las condiciones laborales. La falta de representación real lleva a la apatía entre los trabajadores, quienes ya no confían en sus dirigentes ni luchan por mejoras salariales. Al ver que los sindicatos no cumplen su función, muchos trabajadores optan por no afiliarse, lo cual debilita el movimiento sindical en general y reduce su capacidad de negociación salarial. Esto debilita aún más el poder colectivo para exigir mejores condiciones y la conciencia de clase de amplios sectores de la clase obrera.

Desde el PCOE trabajamos para recuperar la acción sindical de clase, que es una forma de actividad sindical que se basa en la defensa de los intereses colectivos e históricos de la clase trabajadora, más allá de las reivindicaciones laborales inmediatas. Esta perspectiva se opone a un sindicalismo meramente reformista o corporativista, esto es amarillo, que se centra sólo en mejoras puntuales dentro del sistema capitalista. El PCOE trabaja para fortalecer la FSM (Federación Sindical Mundial) y crear estructuras de poder obrero ante la avaricia de los capitalistas y del Caballo de Troya que representan los sindicatos que ellos subvencionan. También el PCOE atrae a los elementos más avanzados del proletariado consciente hacia el Partido, para pasar de una mera reivindicación económica, que pertenece al sindicato, a una reivindicación política, que pertenece al Partido, y que pone en juego, más allá del mero reformismo, la superación del sistema capitalista y estimula la conciencia de clase de amplias capas de la clase obrera. Este nuevo sistema social, político y económico, que se llama socialismo, pondrá los medios de producción al servicio de la inmensa mayoría productora, destruirá la apropiación privada del trabajo social y superará a un modelo productivo que se ha convertido en una verdadera traba para el desarrollo de las relaciones de producción.

 

¡ABAJO EL SINDICALISMO AMARILLO!

¡HACIA UN SINDICALISMO DE CLASE!

¡CONSTRUYE PODER OBRERO!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El ERTE en Eserman

En Puertollano se ha cometido una nueva tropelía contra la clase obrera vía ERTE, en la empresa Eserman, después de que la propia empresa rescindiera unilateralmente el contrato con Repsol, que es la que surtía de trabajo a la empresa vía subcontrata. En la unilateralidad de la negociación, y posterior rescisión del contrato, echamos a faltar al sindicato que, por lo menos, debería estar debidamente informado y no aparecer en un escenario de hechos consumados. Esto no nos debería extrañar si tenemos en cuenta el sindicato del que se trata.

Una vez más, CCOO reacciona ante hechos consumados. Al perder su carácter de clase, como fieles escuderos de la burguesía y de los empresarios, actúan como apéndice de los actores sociales que buscan sorber hasta la última gota de la sangre de los únicos que producen valor, los trabajadores, y se instituyen como apéndices del estado burgués subrogados a su legalidad burguesa que les subvenciona amplia y debidamente. A cambio ofrecen a la clase obrera una coreografía de manifestantes que son engañados, una y otra vez, porque los comunistas no hemos llegado con este mensaje hasta ellos y que no son nada más que lágrimas de cocodrilo, que dejan a los trabajadores en indefensión y que no son más que la justificación de los honorarios con que les subvenciona la burguesía.

Este escenario se lleva por delante el pan de 60 familias que se subrogarán al ERTE, otro método del estado burgués paliativo dentro del sistema capitalista, una medida que intenta apagar fuegos sin cuestionar el modelo productivo que los genera. Los ERTE, al dar una apariencia de protección social, cumplen una función ideológica al desmovilizar a la clase obrera, que percibe al Estado como protector en lugar de como parte de la maquinaria de explotación. El Estado burgués, que no podría laborar así sin la connivencia de sus amados sindicatos amarillos, es la estructura que garantiza que ese modelo continúe funcionando, incluso cuando hace concesiones mínimas en un intento de que las indemnizaciones recaigan sobre el dinero público y no sobre la cuota de ganancia de los capitalistas privados. La crítica radical debe ir más allá de pedir mejoras en los ERTE o reformas del Estado, debe cuestionar por qué las decisiones fundamentales sobre la economía, el trabajo y la vida están en manos de una minoría explotadora que controla los medios de producción y de sus apéndices como CCOO. Mientras no se alteren esas estructuras, toda política estatal, por progresista que parezca, será funcional a la reproducción del sistema capitalista.

Desde el PCOE, nos solidarizamos con los trabajadores de Eserman y les hacemos un llamamiento tanto a métodos organizativos alternativos, como a superar la legalidad burguesa en las negociaciones. Esto pasa por echar al estercolero a CCOO, cajón en el que podíamos añadir a UGT, USO y algunos más, y buscar fórmulas organizativas autogestionadas y paralelas, que en este caso se llama sindicalismo de clase, para la lucha económica, y partido comunista para la lucha política. En el estado español este sindicato se llama ASC y el partido se llama PCOE. El PCOE debe dotar a la clase obrera de su herramienta sublime e invencible, el marxismo-leninismo, para que no sigan tamaños atropellos.

Desde el PCOE, rechazamos frontalmente que una vez más seamos los trabajadores quienes asumamos las consecuencias de decisiones empresariales que anteponen el beneficio al bienestar social. Frente al ERTE impuesto por la empresa, exigimos garantías reales para todos los trabajadores, mantenimiento íntegro del empleo y los salarios, así como la inmediata readmisión de cualquier persona afectada injustamente. La clase trabajadora no puede seguir pagando los platos rotos del sistema capitalista. Solo desde la unidad, la organización y la lucha podremos hacer frente a los ataques del capital. Para esta titánica labor el PCOE ha participado en labores de agitación en Eserman para educar a los trabajadores y desenmascarar a sus sicarios cuya única vacuna es la construcción del socialismo. Por eso te invitamos a militar en nuestro partido.

 

¡Por la socialización de los medios de producción!

¡Todo para la clase obrera!

¡Únete al PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las seis de La Suiza a la cárcel

Seis sindicalistas condenadas a tres años y medio de cárcel por una acción sindical en Gijón en 2016, conocidas como “las seis de La Suiza”, han ingresado en prisión de forma inmediata tras decretar el juzgado Penal 1 de Gijón su ingreso para cumplir la pena sin dar tiempo a que se resuelva el recurso en trámite ya que habían presentado una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para la revisión de su caso, tras no lograr que el Constitucional aceptara su recurso. En el intervalo, el titular del Juzgado de lo Penal 1 de Gijón, Lino Rubio Mayo, les condenó en una sentencia, ratificada por el Tribunal Supremo en el 2024, por su autoría en un delito continuado de coacciones graves y otro delito contra la administración de justicia por su participación en las movilizaciones que llevaron al cierre de la Pastelería La Suiza, en Gijón.

Los hechos se remontan a 2016 cuando una empleada de la Pastelería La Suiza de Gijón, pidió el asesoramiento jurídico a un sindicato tras denunciar sus malas condiciones laborales aduciendo que en su trabajo le encargaban tareas que ponían en riesgo su embarazo. Al mismo tiempo relató que era víctima también de un presunto caso de acoso sexual. El sindicato se puso en contacto con la empresa para pactar la salida de la trabajadora, pero el empresario se negó a mantener cualquier tipo de reunión, por lo que se convocaron varias concentraciones ante sus instalaciones en las que participaron las personas condenadas para mostrar su repulsa por la actitud del propietario hacia la empleada. Por otro lado, el empresario denunció a los participantes por un presunto delito continuado de coacciones graves y otro delito contra la Administración de Justicia, alegando que por culpa de ello tuvo que cerrar su negocio. La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, había mantenido una reunión con ellas en las que se comprometió a interceder por el indulto con el resultado por todos conocido.

Esta condena supone una vulneración del derecho a la acción sindical y deja bien a las claras a qué intereses sirve la justicia española. La resolución del Supremo considera que participaron en una campaña de hostigamiento y de coacciones al empresario y que “queda probado que las intenciones de presionar al empresario para conseguir los fines previstos por las recurrentes”, así como que “la metodología llevada a cabo y que consta probada no integra un ejercicio de la libertad de expresión dentro del ejercicio de la libertad sindical suponen prácticas coercitivas impidiendo el ejercicio libre de una actividad comercial con presiones continuadas de los recurrentes que han cometido ilícitos penales por los que son condenados –continuaba el fallo– por concertarse y confabularse para presionar a un empresario cuando éste lleva a cabo su actividad comercial y en las puertas de su establecimiento”. Traíamos también hace unos días el caso de la huelga de Acerinox donde se pide para los sindicalistas que sostuvieron una huelga de cuatro meses y medio una pena de 6 años y una multa económica de 28 millones de euros.

Esto demuestra que la actividad sindical, si no pasa por el conducto de los sindicatos amarillos, que son parte del engranaje del estado para dormir a los trabajadores, está duramente reprimida tanto por el poder legislativo como por la represión de los ejércitos permanentes del estado burgués, recordemos las tanquetas en la anterior huelga del metal que mando Yolanda Díaz contra los manifestantes. La actividad sindical tiene que pasar por el tamiz de una justicia de clase que defiende los intereses de la burguesía y el sindicalismo y las personas que lo ejercen son duramente reprimidos mediante la violencia física y los encarcelamientos. El estado español que es fiel lacayo de la burguesía y que defiende sus intereses sirviéndose de todos los resortes a su alcance, acumula ya un número creciente de presos políticos, algunos con cadenas perpetuas encubiertas. Ante esta tesitura, a la clase obrera sólo le queda organizarse para superar este sistema económico de explotación para expropiar a los expropiadores con la construcción del socialismo mediante la dictadura del proletariado. En el camino, todos los derechos que la democracia burguesa otorga a los trabajadores son papel mojado, como el derecho a huelga, asociación y manifestación o el derecho a una vivienda. Nuestro Partido, el PCOE, se solidariza con estos nuevos presos políticos y actúa de catalizador del proletariado revolucionario. Desde el PCOE trabajamos sin descanso en la organización del proletariado bajo la ciencia del marxismo-leninismo, recogiendo lo más fecundo de sus extensas filas y seguiremos en pie a pesar de la represión.

 

¡El sindicalismo no es delito!

¡La única salida es revolucionaria!

¡Libertad presos políticos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga en Vestas Daimiel

Como dijo Marx en “Salario, precio y ganancia” (1865), la tasa de ganancia se juega en una lucha directa entre capital y trabajo asalariado. El aumento de la ganancia capitalista es directamente proporcional a la precarización de los salarios y a la inversa. Vestas, la fábrica de palas eólicas de Daimiel (Ciudad Real), es un claro ejemplo con un beneficio récord de 461 millones de ganancia neta para los capitalistas y la depauperación más absoluta de los salarios y las condiciones de seguridad en el trabajo que, tras numerosas pérdidas de poder adquisitivo y una siniestralidad en claro aumento, han llevado a la plantilla a la huelga.

Los trabajadores se han organizado a través de los sindicatos amarillos y del corrupto PCE de Enrique Santiago, Yolanda Díaz o Alberto Garzón entre otros y hacen que la lucha se encierre en el estrecho cauce de la legalidad burguesa y la reivindicación meramente económica.

La huelga es una fórmula de fuerza que posee la clase obrera y que atenta directamente contra la ganancia capitalista. Pero si la huelga es meramente económica, lo que les interesa a los explotadores y a los lamebotas que hemos nombrado más arriba, eso puede llevarlo a cabo cualquier sindicato, ya que todo termina en una transacción que no pone en jaque el verdadero quid de la cuestión, la esclavitud asalariada y la relación capital trabajo bajo el régimen de explotación capitalista. Eso sólo puede suceder cuando la huelga pasa a ser de mera reivindicación económica a la reivindicación política y eso debe llevarlo a cabo un verdadero partido comunista como escuela ideológica del proletariado y vanguardia revolucionaria. Un sistema de producción que se basa en la extracción de plusvalía, siempre girará a favor del capital y en torno a la apropiación privada del producto del trabajo social y, por lo tanto, en beneficio exclusivo de una minoría de explotadores chupasangres contra los intereses de la inmensa mayoría, la clase obrera, que es la única que produce valor. El capital no es más que una apropiación privada indebida del trabajo ajeno, Marx lo llamaba trabajo cristalizado.

El PCOE no va a perder la oportunidad que le brinda esta huelga para explicar todo esto a la plantilla de Vestas y abrirle los ojos respecto a la realidad económica y política y de las intenciones de sus compañeros de viaje, en este caso la taimada ponzoña revisionista que toma cuerpo en los sindicatos amarillos y el PCE, herederos del eurocomunismo, cuya función se limita en resoluciones revolucionarias y acciones reaccionarias, a tomar visibilidad para dar justificación a sus chiringuitos financiados por el estado burgués frente a la clase obrera y, a la vez, retribuyendo sus favores a la burguesía desmovilizando a esa misma clase obrera.

Desde el PCOE vamos a acercarnos a esos trabajadores para, no sólo apoyar su reivindicación económica, sino para explicarles a los trabajadores de Vestas que no puede existir democracia para los obreros bajo la apropiación privada de la minoría explotadora sobre el trabajo social, que no hay libertad para los productores mientras existe la propiedad privada capitalista, que no existe un motivo para la conformidad, a pesar de lo que quieren venderles los amarillos y los modernos carrillistas, por migajas arrancadas a la tasa de ganancia, si no extinguimos la plusvalía y el modo de producción capitalista. El PCOE no cae simpático ni a los capitalistas, ni a los reformistas estrechos de miras porque suelta estas verdades como puños y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores, en este caso en la huelga de Vestas, sobre su misión histórica, que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado. Nos vemos en la fábrica.

 

¡El PCOE con los trabajadores de Vestas!

¡No habrá justicia para los obreros bajo el capitalismo!

¡No puede haber libertad bajo la explotación!

¡No queremos migajas sino demoler el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La guerra ideológica del capital en las empresas

El actual dominio de la burguesía sobre la clase obrera se sustenta, principalmente, en el dominio ideológico, habiendo conseguido que la gran mayoría de los trabajadores abrace todo el cuerpo ideológico del imperialismo, con el fascismo y el oportunismo como dos caras de la misma moneda, manteniendo alienados a millones de trabajadores que acaban haciendo suyo el discurso dominante de la burguesía.

Esta batalla ideológica se libra en todos los frentes posibles por parte de la burguesía, que cuenta con ingentes medios materiales para la misma, frutos del robo de plusvalía al que somete a los trabajadores en todo el mundo. Medios de comunicación, redes sociales, productos culturales de todo tipo (libros, cine, series…) reproducen una y otra vez unos mensajes que buscan reforzar una serie de ideas que sustentan al propio sistema, al capitalismo.

Dentro de esta ingente cantidad de propaganda capitalista, las empresas no dejan hueco sin cubrir y procuran que sus trabajadores reciban su dosis de ideología burguesa también en su centro de trabajo. Así lo sufrimos los trabajadores de NTT DATA que recibimos varios correos electrónicos semanalmente cargados de mensajes alienantes que nada tienen que ver con nuestro trabajo del día a día.

Recientemente, la dirección de la empresa nos ha deleitado con mensajes como este:

Una charla sobre “el lado femenino de los negocios” en la que nos ayudarán “a reconocer la importancia de la energía femenina”, lo que quiera que eso signifique. Un trabajador con un mínimo de conciencia de clase no puede más que sentir arcadas al leer semejantes estupideces. ¿Será esa “energía femenina” la que invadió a Ana Patricia Botín haciéndola cebarse con las madres trabajadoras en los EREs aplicados en el Banco Santander?

También se nos invita a participar en talleres como este:

Un taller en el que una psicoterapeuta chamana licenciada en Administración y Dirección de Empresas, terapeuta de Técnicas Energéticas, lo que sea que eso signifique (podría ser Reiki o cualquier otra terapia mágica), y terapeuta craneo-sacral (una pseudoterapia sin evidencia científica), nos enseñará a ser más productivos y mejorar nuestro desempeño, culpabilizando a los trabajadores de las excesivas cargas de trabajo que la empresa nos impone y enseñándonos a afrontar la procrastinación, acusándonos de ser unos vagos por no poder cumplir con los asfixiantes plazos de finalización de tareas que se nos imponen.

Así, de formas más o menos sutiles, la empresa nos va bombardeando continuamente con este tipo de mensajes que tan sólo pretenden mantenernos sometidos para poder seguir explotándonos al máximo y extrayendo toda la plusvalía posible.

Sin organización en los centros de trabajo, el trabajador se enfrenta aislado e individualizado a toda esta batería de mensajes que van moldeando su forma de pensar. De ahí la importancia de estar organizados en sindicatos de clase bajo el paraguas de la FSM, como es en el Estado español Alternativa Sindical de Clase, para armarse de ideología obrera y combatir el ataque ideológico constante de la burguesía.

Desde la célula de NTT DATA del Partido Comunista Obrero Español, hacemos un llamamiento a todos los trabajadores, de NTT DATA y del resto de empresas, a fortalecer el sindicalismo de la Federación Sindical Mundial para fortalecerse ideológicamente y combatir en todos los ámbitos de la lucha de clases a la burguesía y su sistema, que en esta fase imperialista necesita mantenernos más sometidos que nunca.

 

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de la hostelería en Canarias y el juego de manos de los sindicatos amarillos

CCOO y UGT acuden rápidamente, como de costumbre, a apagar las ascuas visibles entre la clase obrera, con el fin de proteger los intereses de la patronal. En esta ocasión se encargan de contener la indignación en el sector de la hostelería, uno de los más precarios. Se ha convocado una huelga a la que se han sumado otros sindicatos como USO, Intersindical Canaria, Sindicalistas de Base y FSOC.

La huelga está prevista para los días 17 y 18 de abril, en Semana Santa. Hasta ahora no ha habido acuerdo en la negociación, pero que no nos confundan; se trata de buscar la mejor fórmula para que los sindicatos amarillos mantengan la escasa credibilidad que les queda, a la vez que los empresarios consiguen su tranquilidad, firmando lo que más conviene a sus bolsillos. El juego es tan bochornoso que incluso han aprovechado para blanquear al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, del corrupto y reaccionario partido Coalición Canaria (CC), enemigo de la clase obrera como todos y cada uno de los partidos parlamentarios.

UGT y CCOO estuvieron presentes, como era de esperar, en el VIII Congreso Nacional de dicho partido, donde estaba también la clase social a la que sindicatos amarillos y CC representan: la burguesía. Clavijo, con el necesario y acostumbrado disfraz de sosiego para parecer neutral, como si ello fuera posible en una sociedad de explotadores y explotados, decía: “Estoy convencido que habrá un acuerdo y, en vísperas de una Semana Santa y con un preaviso de huelga, les instamos y nos brindamos para que ese encuentro se produzca y consigamos esas subidas salariales para los trabajadores y esa transferencia de riqueza, pero también con compromisos por parte de los trabajadores”. Es decir, introduce la ponzoña, aderezada con tono apaciguador, al decir que debe haber un compromiso por parte de los trabajadores. Éstos son los que realizan todo el trabajo y, por tanto, generan todas las ganancias de las empresas, a cambio de migajas y abusos, y es por ello que han decidido dar un paso al frente; ¿No es absolutamente miserable pedir que el oprimido se comprometa con su opresor?

Sin embargo, al hacer el Gobierno de Canarias de “mediador” en reuniones con la patronal, el representante de Sindicalistas de Base dice que es “bienintencionado” pero que ha fracasado. Una declaración muy alejada de la realidad que sugiere que, o bien dicho representante es un guía ciego, o forma parte del engaño a la clase obrera, pues el gobierno es abiertamente reaccionario y lacayo de la patronal.

Los puntos que se han puesto sobre la mesa por parte de los sindicatos, son: sobrecarga de trabajo, dificultad para conciliar la vida familiar, la eliminación de los turnos partidos, que las plantillas se ajusten a las necesidades del servicio, no poner en riesgo la seguridad y la salud en el trabajo, sustituir las bajas por enfermedad, adecuación a categorías profesionales y justificar las contrataciones por medio de empresas de trabajo temporal. La patronal pretende vincular los acuerdos salariales a la apertura de los convenios colectivos, de manera que puedan establecer unas condiciones que permitan o no cierta subida del salario, dependiendo de situaciones económicas concretas en las empresas: es decir, que el aumento salarial sea desigual, e incluso inexistente en algunas empresas.

Los sindicatos se oponen a ello, pero hablan de recuperar un mísero poder adquisitivo del 5,45%, como si la clase obrera no hubiese perdido nada más, y quieren incrementar un 2%, lo cual no va a suponer una diferencia real, y menos si hablamos de poder adquisitivo perdido, que claramente es superior a la cifra que dicen los sindicatos. Sin ir más lejos, la cesta de la compra ya es un 35% más cara que hace tres años.

UGT y CCOO tratan de seguir reuniéndose, por enésima vez, con la patronal, y afirman que se desconvocará la huelga si se abona una paga extraordinaria que reclaman. ¿Consideran que con eso pueden comprar la calma de los trabajadores? ¿No son esenciales las demás cuestiones que han mencionado y que los obreros llevan demasiado tiempo soportando? Dicen estos sindicatos que “exigen” una subida salarial antes de negociar los convenios colectivos, puesto que las empresas han tenido mayores beneficios. Volvemos a la clásica trampa en el discurso de los sindicatos amarillos y que no hace más que manipular a los obreros, para fomentar la falaz idea de que ellos dependen del capital, de un burgués al que le vaya bien parasitando y que pueda explotarlos, o no tendrán trabajo. Y añaden “Los trabajadores están hartos de no llegar a fin de mes con los grandes beneficios obtenidos por las empresas y hartos de las cargas de trabajo porque no se sustituye al personal en tiempo y forma”. Queda claro que no se incluyen a sí mismos entre los obreros, y menos entre los obreros “hartos”, sacando pecho por la imagen que creen proyectar de defensores del trabajador, cuando en realidad solo piden que el esclavo asalariado llegue con lo justo a fin de mes y que no tenga lo que se considera sobrecarga de trabajo, desde el enfoque legal. Es decir, intentan arañar alguna que otra migaja para apaciguar a los obreros, a los cuales dejan al margen de la lucha.

En junio de 2024 los sindicatos amarillos declararon en el Parlamento de Canarias que el problema en el Archipiélago son los bajos salarios, y no la productividad. De nuevo una falacia, puesto que parece que la mejora de las migajas es lo que debe alcanzar la clase obrera para acabar con la miseria. De hecho, el secretario general de CCOO Canarias lanzó un guiño a la burguesía, y dijo: “si no somos capaces de arbitrar fórmulas para repartir de otra forma la riqueza habrá una movilización fruto del descontento que propició el 20A, y las centrales sindicales apoyaremos ese conflicto”. Por otro lado, el secretario general de la Federación de Servicios de CCOO, dijo: “Ya es tiempo de sentarse a negociar. Desde 2021 a 2023 la gente ha perdido un 15% de poder adquisitivo por la inflación y si los salarios no suben en relación al PIB estamos perdidos (…) Estamos en una encrucijada, si no arbitramos fórmulas para que la riqueza que se genera se reparta, para que disminuya la pobreza y la exclusión social, vamos a tener que afrontar en poco tiempo movilizaciones importantes, porque hay un descontento como nunca hasta ahora”.

El secretario general de UGT-Canarias habla de que dicha comunidad lidera la subida del PIB, y a pesar de ello los salarios son bajos, respondiendo a la patronal, que llama “vagos” a los trabajadores, de la siguiente forma: “pero nunca hablan de la falta de inversión en I+D, del bajo nivel formativo de muchos empresarios, de su escasa cultura empresarial, de su deficiente asignación de recursos, de su escasa inversión en tecnología o del minifundismo empresarial”. Finalmente, alegan que el mejor árbitro es el gobierno, y piden a los diputados que “no sean cómplices del reparto de la pobreza, sino del reparto de la riqueza”.

 

Puede observarse en sus palabras que se declaran ajenos a “la gente” o “los trabajadores”, y que se autodenominan árbitros en la vida de éstos, intentando regular el descontento de los proletarios a base de reunirse y decidir por ellos, pero sin ellos, buscando la manera de que no haya movilizaciones masivas contra los opresores. Es evidente que los sindicatos de la patronal, como puede verse en sus discursos, no consideran eso deseable, sino que, al contrario, quieren evitarlo, y para ellos es menester “encontrar fórmulas” junto con la patronal para frenar esa posible desgracia. Hablan en primera persona del plural, es decir, con la burguesía forman un “nosotros”. Solo se les ocurre dedicar a sus queridos burgueses, la mano que procura sus privilegios, palabras en relación a su falta de cultura empresarial, deficiente asignación de recursos y mínimos gastos. ¿Qué cultura empresarial es esa, distinta de la extracción de plusvalía? ¿explican estos sindicatos a los obreros que son solo ellos, los asalariados, quienes hacen posible que existan las empresas y todo lo que hay en ellas? ¿No saben éstos vendeobreros que al parásito le interesa atesorar lo máximo posible, vendiendo mucho y comprando poco, esperando poder fagocitar a otros parásitos a menor coste? Critican una supuesta falta de visión de los empresarios, porque para los sindicatos amarillos es crucial vender la idea de que el burgués es quien hace posible la riqueza, y cuando la pobreza se extiende es porque dicha clase social está fallando en su misión. Para eso están ahí estos sindicatos, para que no se descubra que es precisamente el modo de producción capitalista lo que lleva inevitablemente a la miseria y a la barbarie.

 

De hecho, también dijeron en la fecha anteriormente señalada que, si a principios de 2025 no ha habido un reparto “más justo” de la riqueza, habrá huelga en el sector. Es decir, no organizan a la clase obrera para que luche por sus intereses ni desnudan al capitalismo para mostrar sus vergüenzas, sino que “amenazan” con la posibilidad de convocar una huelga en un plazo superior a medio año si los criminales que se lucran con la explotación humana no “reparten mejor” la riqueza robada. No obstante, tras tanto tiempo para que la burguesía pueda maniobrar, en abril de 2025, desconvocarán la huelga a un precio barato, para luego permitir flexibilidad para el empresario en el resto de asuntos que han de plasmar en los convenios.

Como era de esperar, en la provincia de Las Palmas se ha desconvocado la huelga por una ridícula paga de 650 euros que, según los vendeobreros, ya compensa la pérdida de poder adquisitivo, junto con una subida salarial de un 9% repartido en 12 meses, o lo que es lo mismo, menos de un 1% de aumento cada mes. Es decir, van a dar una limosna a los trabajadores y los sindicatos de la patronal lo celebran. En Santa Cruz de Tenerife, la Federación Sindical Canaria tacha de “absolutamente insuficiente” el acuerdo pactado en Las Palmas, pero no apuntan mucho más alto, puesto que buscan una “recuperación” del poder adquisitivo acorde con la “evolución de la economía”, y nunca declararán que las ganancias del patrón se deben al trabajo de la clase obrera, y que ésta debe luchar por acabar con el robo que sufre.

¿Es una táctica nueva jugar al tira y afloja para que las migajas parezcan más grandes? Nada más lejos de la realidad. Podemos verlo en casos de años anteriores en otras comunidades, como en 2023 en Málaga, que se desconvocó una huelga en la hostelería a cambio de un aumento de salario hasta 2027, de entre el 2% y el 3% cada año. Y los sindicatos amarillos declaraban que “Tenemos que hacer atractiva la carrera en la hostelería (…) nos guste o no, es clave para la economía de la provincia de Málaga (…) Los salarios tienen que acompañar porque del turismo vivimos todos, aunque uno esté sentado en una oficina o trabajando en un banco”. Lamentables migajas y vender la idea de que, irremediablemente, el turismo es el motor de la economía, queriendo los sindicatos hacer esa explotación más atractiva para el asalariado. Lo mismo ocurrió en Madrid en 2022; tras “amenazar” con una huelga en navidad, se desconvocó a cambio de una patética subida salarial del 15% en tres años. También se pactó que cuando la plantilla es de más de 50 trabajadores no puedan superar las 44 horas semanales, y regular a los fijos discontinuos a tiempo parcial, es decir, ven tolerable superar las 40 horas semanales (muy habitual en el sector) y celebran los contratos a jornada parcial. En 2018, en Valladolid, fue desconvocada a cambio de un “incremento” salarial de entre el 1,6% y el 3,2%.

Están repitiendo la misma fórmula para engañar a la clase obrera, una y otra vez. Los proletarios que trabajan en el sector bien conocen las lamentables condiciones en las que han de realizar su labor, y el trato déspota de superiores y empresarios. Las bajas por salud mental en el sector son de las más altas y la mayoría de empresas investigadas no pasan la inspección. Es tanto el cinismo de UGT y CCOO, que Pepe Álvarez (UGT) dijo en 2024, tras tantas puñaladas y manipulaciones para que los obreros se conformen con migajas, que la manera de trabajar en hostelería es inhumana. Por su parte, CCOO publicó un comunicado en enero del presente año que decía que el sector de la hostelería “es inestable, poco profesional y mal pagado”, como si no fuesen responsables, al igual que UGT.

Queda claro que nada ha mejorado ni mejorará con los sindicatos de la patronal, pues solo están para defender los intereses de los propietarios de las empresas y cegar a la clase obrera. Es totalmente infame dejar a los trabajadores a un lado como sujetos pasivos, mientras pactan traiciones con la burguesía y se apoyan en los parlamentarios, los cuales solo tienen la misión de velar por la gestión de la economía de mercado en beneficio de quienes les ponen ahí: los monopolios. El capital solo es la cadena del obrero, que además de producir toda la riqueza y no obtener jamás lo que le corresponde, dado que lo que genera es parasitado por el empresario, tiene que sufrir la manipulación de sindicatos vendeobreros y partidos políticos oportunistas que los llevan a la desmovilización y división.

La clase obrera no podrá avanzar si no cuenta con sus propias fuerzas. La única manera de comenzar a hacer retroceder al burgués es la organización obrera consciente, desembarazándose de los sindicatos amarillos y todo lacayo de los capitalistas. Los trabajadores unidos y con conciencia de clase no solo podrán conseguir mejoras en los centros de trabajo, sino obtener el conocimiento y las herramientas necesarias para comprender este sistema criminal y combatirlo para acabar con la propiedad privada de los medios de producción. Los intereses del burgués no son legítimos, como quieren hacernos creer CCOO y UGT y todos los oportunistas al servicio del capital. No se trata de llegar a acuerdos con el patrón y confiar nuestras vidas a sus políticos, sino de luchar contra ellos y obtener victorias a la vez que atraemos a más hermanos de clase a la lucha. La lucha de clases no se detiene mientras haya una minoría explotadora y una gran mayoría explotada; no podemos ir a la zaga de los acontecimientos observando cómo nos llevan continuamente al sufrimiento y a la miseria, para luego resignarnos y pedir migajas, y continuar eternamente el ciclo.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las luchas obreras, pero hace un llamamiento a la clase obrera, para librarse del lastre de los sindicatos amarillos, que se hacen pasar por aliados, pero no son más que enemigos del proletariado. Todos los obreros conscientes están llamados a militar en nuestras filas, para ensanchar la lucha por la revolución obrera. Del mismo modo, apostamos por fortalecer las filas del sindicalismo de clase y combativo de la FSM, como medio de lucha contra el patrón en los centros de trabajo y elevar la conciencia de clase de los trabajadores, y así guiarlos progresivamente hacia la construcción de la máxima aspiración de nuestra clase; lo único que puede superar el capitalismo y poner fin a la opresión de la burguesía: el socialismo.

 

¡CCOO y UGT solo representan los intereses de la burguesía!

¡Fortalezcamos las filas de los revolucionarios!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias




Los sindicatos amarillos y su desprecio por la vida del proletariado

La alienación y el desamparo que sufre la clase obrera al desconocer la vía revolucionaria, la llevan a caer en todo tipo de engaños. Por enésima vez, CCOO se burla del proletariado y llama “luchar” por los trabajadores al hecho de sujetar el escudo del patrón. En el sector de la pizarra de Castilla y León abundan los casos de silicosis, una enfermedad respiratoria causada por la exposición al polvo de sílice, el cual es altamente cancerígeno, y esta situación es una constante para los trabajadores de dicho sector, que son unos 1.500 obreros.

¿Cuál es la “solución” que propone CCOO? Pedir que se acorte la jornada laboral tres días al año para reducir los casos de la enfermedad anteriormente señalada. El responsable del sindicato para el sector dice que “lo lógico sería reducir el número de horas para evitar que, tal y como ya se ha registrado, en este primer trimestre de 2025 las consultas por casos de silicosis ya sean la mitad de las registradas en todo el 2024”. Y, por parte de UGT, el responsable del sector minero en la comunidad autónoma dice también que hay que conseguir que haya menos casos con reducción de jornada y con la participación de los delegados de prevención en las reuniones del Instituto Nacional de Silicosis.

Para los sindicatos amarillos es evidente que la mano de obra es poco más que herramientas, y hay que dañarlas menos para que puedan seguir generando ganancias durante más tiempo. Piden a la burguesía una ridícula reducción de jornada, en un sector donde admiten que se hacen demasiadas horas, y su intención no es que los parásitos dueños de las empresas paguen por el grave daño que han hecho, ni acabar de una vez con los casos de silicosis poniendo los remedios pertinentes para garantizar la seguridad de los trabajadores, reduciendo los casos a cero. Su objetivo es que haya menos casos de silicosis, es decir, que los trabajadores sigan enfermando pero intentando que se reduzcan las cifras, en todo caso, a la mitad. También puede comprobarse la posición de CCOO cuando su representante dice que, si no hay un relevo generacional, el sector desaparecerá porque nadie quiere una situación penosa por 1.200 euros. No le preocupa el trabajador, sino que aconseja al patrón hacer más atractivo ese trabajo asalariado para que no se pierda esa fuente de plusvalía.

También los trabajadores se quejan por el pésimo trato que reciben, lo que deriva en problemas psicológicos, y CCOO se asegura de que los asalariados no se salgan del camino legalista que interesa a la burguesía, puesto que mediante asambleas explican a los obreros cómo defenderse y encauzar las denuncias hacia dicho sindicato de la patronal para que éste se encargue.

Para ver más claramente la habitual forma de proceder de los sindicatos amarillos, en 2014 ya se hablaba de que en Castilla y León se habían multiplicado por diez los casos de silicosis en una década, y el secretario provincial de UGT declaraba que “las empresas han hecho su labor pero falta mucho por hacer porque es complicado, difícil y costoso”, y que se desaprovechó la oportunidad para meter esas cuestiones en el último convenio del sector en aquel momento. Sin duda, una muestra de extremo cinismo en el que el sindicato limpia la imagen de aquellos que se lucran con el trabajo de quienes ven deteriorada su salud, la prueba de que le preocupan los costes empresariales y de que la clase obrera sólo significa plusvalía, de la cual sacan sus privilegios estos sindicatos vendeobreros, puesto que hablaban como si se tratase de un juego en el que las reglas ya no permiten pelear por algo tan elemental como la salud.

En 2016, CCOO denunciaba ante los medios que no se realizaban las pruebas médicas necesarias a los trabajadores, a pesar de la alta incidencia de silicosis. “Lamentaban” que no había ningún avance en las negociaciones con la patronal, que se habían perdido derechos, que la burguesía no aceptaba ninguna reivindicación y que no aclaraba nada de lo que pretendía hacer, esperando CCOO a alcanzar concesiones de estos parásitos en otras reuniones. Una actitud patética que solo es propia de unos lacayos que hablan de pedir permisos al opresor, y de intentar que acceda a soltar alguna migaja más, ya que los intereses de éste, según los sindicatos amarillos, son legítimos.

En 2019 el caso se volvió todavía más revelador si cabe, y CCOO decía que “llegar a acuerdos es complicado (…) los empresarios siempre hablan de que valoran el sacrificio de los trabajadores pero realmente esa no es una realidad, porque no ayudan”. Es decir, se presentan, como siempre, como agentes negociadores en los que los trabajadores deben tener fe, pero están atados de pies y manos porque el patrón, que es, de hecho, quien sacrifica a los trabajadores, no quiere negociar. Por otro lado, dicen que el burgués “no ayuda”. ¿Para qué, exactamente, se requiere la “ayuda” de un explotador, que además juega con la salud de quienes generan la riqueza?

Decía también en 2019 este sindicato al servicio de la patronal, que se han ido perdiendo derechos y retribuciones, pero que con un aparente grado de “bonanza” que se observaba era el momento de recuperarlos. ¿El momento es aquel en el que el burgués puede soltar alguna que otra migaja más por ver mucho más llenos sus bolsillos? ¿Hay que combatir al explotador cuando no es molestia para éste?

Por último, tras las habituales declaraciones “lamentando” que el burgués lo pone difícil para conseguir falsas mejoras, poniendo el poder en sus manos, hablaban de que estos criminales parásitos que se lucran con la explotación y atentan contra la salud de los trabajadores, estaban preocupados por el “absentismo laboral”. Ante esta preocupación de sus jefes, la infame solución de CCOO era ofrecer primas de 50 euros por cada mes que los trabajadores no tengan bajas. Es indiscutible que, como se expuso anteriormente, para los sindicatos amarillos los obreros solo son herramientas vivas que dan ganancia. Se atreven a ponerse junto al patrón abiertamente, y ofrecer miseria a cambio de que los explotados aguanten sus dolencias y no falten al trabajo. Su rol es absolutamente repugnante, y es la prueba de que obtienen sus privilegios del patrón.

En 2025, tras tantos años, la situación no ha mejorado en nada. ¿De qué sirven estos sindicatos? ¿Hacen falta más pruebas de que se posicionan con el enemigo de clase? Su única función en la sociedad capitalista es la de dejar el poder en manos del patrón, desactivar la indignación de la clase obrera y engañar con cantos de sirena para que los trabajadores crean que se trata de tener fe en un grupo concreto, y esperar que el patrón sea “razonable” o tenga “empatía”. No, quienes se lucran con los frutos del trabajo ajeno no van a permitir ninguna ventaja para los trabajadores, pues saben que necesitan de la explotación y que esta sea legitimada para mantener su forma de vida parasitaria. Los obreros no tienen más remedio que organizarse y presentar batalla al burgués para lograr, progresivamente, obtener lo que les corresponde. El proletariado todo lo genera, así los medios de producción deben ser propiedad social. Es evidente que no se conseguirá de un día para otro. La clase obrera debe unirse en su lucha contra el capital, pues éste es el corazón del dominio burgués y la vía para acabar con la opresión que supone el trabajo asalariado.

Para ello es menester fortalecer el sindicalismo de clase como instrumento para elevar la conciencia y presentar batalla en los centros de trabajo, y así enfocarnos realmente en la lucha de clases; ser conscientes de que la burguesía y el proletariado son clases con intereses opuestos e irreconciliables, es vital para extender la lucha a todos los ámbitos, unir todos los frentes en uno solo contra el capital, y comenzar a convertirnos en una auténtica fuerza que pueda romper con el criminal capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Fortalezcamos las filas del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de VESTAS Daimiel y los paros en el sector sanitario en Castilla-La Mancha: otra demostración de la negligencia y pasividad de los sindicatos amarillos

Una vez más ha quedado demostrado que los sindicatos de la CSI (Confederación Sindical Internacional) son apéndices de la patronal, subvencionados por el estado capitalista y que traen graves consecuencias para la clase obrera. Entre sus elementos más destacados en España están CCOO, UGT y USO entre otros. Esta internacional sindical fue creada en la Guerra Fría por la misma CIA para hacer contrapeso a la FSM (Federación Sindical Mundial) o Sindical Roja y estos sindicatos se han convertido en verdaderos elementos de zapa contra la clase obrera. Podríamos definir su traición sobre cinco puntos para describir cómo funcionan estos apéndices de la patronal, en este caso concreto CCOO y UGT:

  1. Aceptar condiciones laborales peores: CCOO y UGT han negociado, firmado y ejecutado acuerdos perjudiciales para los trabajadores como recortes salariales, flexibilización de condiciones de trabajo, ahorro en materia de seguridad laboral permitiendo que a la empresa le salgan gratis los despidos improcedentes que se producen periódicamente y que los trabajadores están denunciando.
  2. Falta de apoyo en conflictos laborales: CCOO y UGT, con este accionar, no sólo no han respaldado a los trabajadores, sino que los han perjudicado en favor de la empresa. En consecuencia, los trabajadores han tenido que organizar sus propias huelgas y movilizaciones que han arrastrado a regañadientes a esa taimada ponzoña de sindicatos en un intento desesperado de blindar su chiringuito frente a los trabajadores.
  3. Negociación de acuerdos y convenios sin consultar a la base: Todo este conflicto autogestionado por los trabajadores es la secuela de una larga tradición de traiciones prolongadas en el tiempo que han hecho que la plantilla se plante ante tanto abuso y lleve a cabo las acciones y las movilizaciones que correspondían a CCOO y UGT.
  4. Corrupción o intereses personales: CCOO y UGT se han destacado en Vestas Daimiel y en el transporte sanitario como un apéndice de la dirección de la empresa con el resultado conocido. Para llegar a esta situación ha sido indispensable que los representantes sindicales actuaran por intereses personales y en beneficio propio, en lugar de velar por los derechos de los trabajadores y por lo que han sido debidamente retribuidos por la dirección de empresa.
  5. Desmovilización o falta de acción ante malas prácticas de la empresa: CCOO y UGT no sólo no han intervenido de manera efectiva frente a situaciones de abuso o malas prácticas laborales por parte de la empresa, sino que las han institucionalizado y perpetuado en el tiempo. Esto ha llevado a los trabajadores a sentirse traicionados, especialmente cuando los sindicatos han tenido la capacidad de influir, pero no han actuado.

Y es ahora cuando se han visto superados por la presión de los trabajadores de VESTAS, que exigen que cesen los despidos injustificados -¡entre 10 y 20 al año!-, así como el uso sin apenas medidas de seguridad de productos cancerígenos, que ya han provocado numerosos accidentes, ante los que la mutua de la empresa, FREMAP, hace oídos sordos. Algunos de estos casos, recordemos que ya el PCOE los denunció cuando algunos trabajadores de ETTs en VESTAS se acercaron al Partido para denunciar esta situación.

En el caso del sector del transporte sanitario representados por CCOO y UGT, los trabajadores tienen el convenio colectivo caducado desde febrero de 2023 y el sueldo congelado desde 2013. A todo esto, y a la inflación desbocada que ha precarizado en extremo su poder adquisitivo en este largo periodo de más de una década, hay que añadir que superan en un 20% las horas anuales pactadas en el convenio caducado y que, además, se cobran como ordinarias. Esto y la inflación acumulada genera una deuda con los trabajadores que deja en un chiste la demanda de aumento de un 10% sin carácter retroactivo propuesta por los sindicatos. En este punto sorprenden tres cosas, la dejación de funciones prolongada en el tiempo de estos lamebotas de la patronal que son CCOO y UGT, la petición de mínimos en la actualización salarial y la negativa a cambiar los paros parciales por una huelga inmediata y de carácter indefinido hasta que la patronal del sector se avenga a sus demandas. Todas estas cosas pueden ocurrir, ocurren y dejan al descubierto el chiringuito y los beneficios personales que salen de las costillas de los trabajadores para su lucro personal y la rentabilidad que saca la patronal por las dádivas a estos sinvergüenzas que merecerían terminar entre rejas. Estos sindicatos podridos han visto la urgencia de convocar paros parciales por la misma presión de la que hablábamos unas líneas más arriba. ¡No nos conformamos con medias tintas! ¡Nada de paros parciales! Exigimos paros totales. Que pare la producción, porque si nosotros paramos de producir, la empresa dejará de ganar. Chirría sólo escucharlos hablar de salario justo. ¿Cómo se puede conseguir un salario justo mediante la explotación del trabajo asalariado, dónde una parte produce toda la riqueza con su trabajo y el mérito de la otra parte sólo constituye en la propiedad privada de los medios de producción y la apropiación privada de esa riqueza a cambio de una limosna? Sólo la lucha por la completa demolición de este sistema de explotación puede acercar al obrero hacia el salario justo cuando socialice los medios de producción cosa que estos malnacidos, que dicen ser de izquierdas, han obviado interesadamente por doce monedas de oro.

El daño que hacen a la clase obrera es sistémico e inconmensurable como vemos en estos casos particulares. Para combatirlo necesitamos fortalecer un sindicalismo de clase que una a la reivindicación económica la lucha política en todos los frentes y actúe de trinchera y escuela de los trabajadores contra los explotadores y sus secuaces a sueldo. Trabajadores, no podemos seguir confiando en estos sindicatos corruptos que sólo actúan a medio gas cuando la presión de los trabajadores los obliga a ello. ¡Necesitamos sindicatos combativos que nos defienden permanentemente, sin cortapisas! Por eso, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, llamamos a los trabajadores a engrosar las filas de la ASC, sección del Estado español de la Federación Sindical Mundial, el sindicato internacional de clase heredero de la Internacional Comunista.

 

¡Paremos por completo la producción!

¡Solidaridad obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del PCOE en Castilla-La Mancha