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Los sindicatos amarillos y su desprecio por la vida del proletariado

La alienación y el desamparo que sufre la clase obrera al desconocer la vía revolucionaria, la llevan a caer en todo tipo de engaños. Por enésima vez, CCOO se burla del proletariado y llama “luchar” por los trabajadores al hecho de sujetar el escudo del patrón. En el sector de la pizarra de Castilla y León abundan los casos de silicosis, una enfermedad respiratoria causada por la exposición al polvo de sílice, el cual es altamente cancerígeno, y esta situación es una constante para los trabajadores de dicho sector, que son unos 1.500 obreros.

¿Cuál es la “solución” que propone CCOO? Pedir que se acorte la jornada laboral tres días al año para reducir los casos de la enfermedad anteriormente señalada. El responsable del sindicato para el sector dice que “lo lógico sería reducir el número de horas para evitar que, tal y como ya se ha registrado, en este primer trimestre de 2025 las consultas por casos de silicosis ya sean la mitad de las registradas en todo el 2024”. Y, por parte de UGT, el responsable del sector minero en la comunidad autónoma dice también que hay que conseguir que haya menos casos con reducción de jornada y con la participación de los delegados de prevención en las reuniones del Instituto Nacional de Silicosis.

Para los sindicatos amarillos es evidente que la mano de obra es poco más que herramientas, y hay que dañarlas menos para que puedan seguir generando ganancias durante más tiempo. Piden a la burguesía una ridícula reducción de jornada, en un sector donde admiten que se hacen demasiadas horas, y su intención no es que los parásitos dueños de las empresas paguen por el grave daño que han hecho, ni acabar de una vez con los casos de silicosis poniendo los remedios pertinentes para garantizar la seguridad de los trabajadores, reduciendo los casos a cero. Su objetivo es que haya menos casos de silicosis, es decir, que los trabajadores sigan enfermando pero intentando que se reduzcan las cifras, en todo caso, a la mitad. También puede comprobarse la posición de CCOO cuando su representante dice que, si no hay un relevo generacional, el sector desaparecerá porque nadie quiere una situación penosa por 1.200 euros. No le preocupa el trabajador, sino que aconseja al patrón hacer más atractivo ese trabajo asalariado para que no se pierda esa fuente de plusvalía.

También los trabajadores se quejan por el pésimo trato que reciben, lo que deriva en problemas psicológicos, y CCOO se asegura de que los asalariados no se salgan del camino legalista que interesa a la burguesía, puesto que mediante asambleas explican a los obreros cómo defenderse y encauzar las denuncias hacia dicho sindicato de la patronal para que éste se encargue.

Para ver más claramente la habitual forma de proceder de los sindicatos amarillos, en 2014 ya se hablaba de que en Castilla y León se habían multiplicado por diez los casos de silicosis en una década, y el secretario provincial de UGT declaraba que “las empresas han hecho su labor pero falta mucho por hacer porque es complicado, difícil y costoso”, y que se desaprovechó la oportunidad para meter esas cuestiones en el último convenio del sector en aquel momento. Sin duda, una muestra de extremo cinismo en el que el sindicato limpia la imagen de aquellos que se lucran con el trabajo de quienes ven deteriorada su salud, la prueba de que le preocupan los costes empresariales y de que la clase obrera sólo significa plusvalía, de la cual sacan sus privilegios estos sindicatos vendeobreros, puesto que hablaban como si se tratase de un juego en el que las reglas ya no permiten pelear por algo tan elemental como la salud.

En 2016, CCOO denunciaba ante los medios que no se realizaban las pruebas médicas necesarias a los trabajadores, a pesar de la alta incidencia de silicosis. “Lamentaban” que no había ningún avance en las negociaciones con la patronal, que se habían perdido derechos, que la burguesía no aceptaba ninguna reivindicación y que no aclaraba nada de lo que pretendía hacer, esperando CCOO a alcanzar concesiones de estos parásitos en otras reuniones. Una actitud patética que solo es propia de unos lacayos que hablan de pedir permisos al opresor, y de intentar que acceda a soltar alguna migaja más, ya que los intereses de éste, según los sindicatos amarillos, son legítimos.

En 2019 el caso se volvió todavía más revelador si cabe, y CCOO decía que “llegar a acuerdos es complicado (…) los empresarios siempre hablan de que valoran el sacrificio de los trabajadores pero realmente esa no es una realidad, porque no ayudan”. Es decir, se presentan, como siempre, como agentes negociadores en los que los trabajadores deben tener fe, pero están atados de pies y manos porque el patrón, que es, de hecho, quien sacrifica a los trabajadores, no quiere negociar. Por otro lado, dicen que el burgués “no ayuda”. ¿Para qué, exactamente, se requiere la “ayuda” de un explotador, que además juega con la salud de quienes generan la riqueza?

Decía también en 2019 este sindicato al servicio de la patronal, que se han ido perdiendo derechos y retribuciones, pero que con un aparente grado de “bonanza” que se observaba era el momento de recuperarlos. ¿El momento es aquel en el que el burgués puede soltar alguna que otra migaja más por ver mucho más llenos sus bolsillos? ¿Hay que combatir al explotador cuando no es molestia para éste?

Por último, tras las habituales declaraciones “lamentando” que el burgués lo pone difícil para conseguir falsas mejoras, poniendo el poder en sus manos, hablaban de que estos criminales parásitos que se lucran con la explotación y atentan contra la salud de los trabajadores, estaban preocupados por el “absentismo laboral”. Ante esta preocupación de sus jefes, la infame solución de CCOO era ofrecer primas de 50 euros por cada mes que los trabajadores no tengan bajas. Es indiscutible que, como se expuso anteriormente, para los sindicatos amarillos los obreros solo son herramientas vivas que dan ganancia. Se atreven a ponerse junto al patrón abiertamente, y ofrecer miseria a cambio de que los explotados aguanten sus dolencias y no falten al trabajo. Su rol es absolutamente repugnante, y es la prueba de que obtienen sus privilegios del patrón.

En 2025, tras tantos años, la situación no ha mejorado en nada. ¿De qué sirven estos sindicatos? ¿Hacen falta más pruebas de que se posicionan con el enemigo de clase? Su única función en la sociedad capitalista es la de dejar el poder en manos del patrón, desactivar la indignación de la clase obrera y engañar con cantos de sirena para que los trabajadores crean que se trata de tener fe en un grupo concreto, y esperar que el patrón sea “razonable” o tenga “empatía”. No, quienes se lucran con los frutos del trabajo ajeno no van a permitir ninguna ventaja para los trabajadores, pues saben que necesitan de la explotación y que esta sea legitimada para mantener su forma de vida parasitaria. Los obreros no tienen más remedio que organizarse y presentar batalla al burgués para lograr, progresivamente, obtener lo que les corresponde. El proletariado todo lo genera, así los medios de producción deben ser propiedad social. Es evidente que no se conseguirá de un día para otro. La clase obrera debe unirse en su lucha contra el capital, pues éste es el corazón del dominio burgués y la vía para acabar con la opresión que supone el trabajo asalariado.

Para ello es menester fortalecer el sindicalismo de clase como instrumento para elevar la conciencia y presentar batalla en los centros de trabajo, y así enfocarnos realmente en la lucha de clases; ser conscientes de que la burguesía y el proletariado son clases con intereses opuestos e irreconciliables, es vital para extender la lucha a todos los ámbitos, unir todos los frentes en uno solo contra el capital, y comenzar a convertirnos en una auténtica fuerza que pueda romper con el criminal capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Fortalezcamos las filas del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Cáritas y su protección del capital

El pasado mes de febrero, la secretaria general de Cáritas en Canarias, Caya Suárez, habló en una entrevista sobre la pobreza en dicha comunidad, que si bien se ha reducido en datos publicados en el INE, sigue siendo alta y la situación ha mejorado solo para una minoría. Se mencionan en dicha entrevista los problemas que tiene casi la mitad de la población de Canarias para afrontar gastos imprevistos, así como los problemas de vivienda y la ridícula subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la cual esta representante de Cáritas define como “absurda”. En su opinión, lo que necesitan las familias en España es “mejorar el trabajo precario, tomar medidas para que los ingresos que recibe la población sean acordes al coste de la vida”.

 

Puede escucharse en la entrevista que Caya Suárez habla de que es necesario señalar las causas de la pauperización de la población, y sin embargo su solución es hacer más llevaderas las consecuencias, como mejorar el trabajo precario y poner los ingresos a la altura del coste de la vida. ¿Es que la precariedad del trabajo y la inflación se deben a leyes naturales, o hay un límite a la hora de tirar del hilo?

En 2021, en otra entrevista, la secretaria general de Cáritas en Canarias decía: “(…) los milagros somos cada uno de nosotros que hacemos posible que la realidad cambie. Dios nos acompaña, nos da esperanza y empuje, pero las manos las tenemos que poner nosotros”. Sin embargo, no trabaja para transformar nada, ya que se enfoca solamente en consecuencias; habla de realidades particulares de individuos, de instituciones y políticos que “plantan semillitas” y que “la crisis del covid, el aumento de la pobreza, la crisis migratoria y dificultades asociadas” son “las causas”. ¿Cómo puede llamar a eso “causas”? ¿antes del covid todo estaba bien? ¿a qué se debe la mal llamada “crisis migratoria”? ¿hay pobreza por azar? ¿hay inflación sin motivo? Existen dos posibilidades; o Caya Suárez no sabe diferenciar entre causas y consecuencias, o prefiere no hacerlo por los intereses de su organización. Lo que sí podemos afirmar es que en 2025 no ha cambiado, y sigue hablando de los problemas de manera superficial y proponiendo vagos paliativos, a pesar de su discurso.

También en febrero del presente año se anunció que Cáritas Ontinyent logró recaudar 18.255 euros antes de navidad, para ayudar en la reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA. Cáritas decidió enfocar sus esfuerzos en atender la emergencia e instalar “huchas solidarias” para la recaudación. Se han enfocado en ello como si el problema fuese un fenómeno meteorológico, sin más, y no hubiese que señalar a responsables sino solo a víctimas a las que asistir. No hay declaraciones de Cáritas en lo que se refiere al grave peligro que corrieron miles de trabajadores que fueron enviados a generar ganancias un día más para unos parásitos, incluso conociéndose la situación de alerta. Entre las empresas que enviaron al peligro a los obreros se encuentran Mercadona e Inditex, y Cáritas aceptó donativos para el blanqueo de imagen y los beneficios fiscales de Amancio Ortega, por un lado, y de Juan Roig por otro. Tampoco señala esta organización “sin ánimo de lucro” que estos dos grandes parásitos, por mencionar solo a dos, tienen intereses e inversiones en Valencia, ni que el desastre se debe, entre otras cosas, a la especulación inmobiliaria que llevó durante años a construir en terrenos inundables. ¿No se supone que había que señalar las causas?

Por otro lado, Cáritas recibe donaciones del Grupo Santander, que destina fondos para un proyecto de “emancipación” para jóvenes extutelados, llamado “Corazón de Casa”, en el cual también se enfocan en casos de jóvenes migrantes sin recursos. No solo se trata de convertir en mano de obra funcional a jóvenes de la clase obrera y pagar alquileres a rentistas, sino que se blanquea a un banco que se dedica, entre otras cosas, al más que infame negocio de las armas y a la extracción de materias primas en países del sur global a los que pertenecen muchos de éstos jóvenes, donde los obreros están en situación de esclavitud y se usa incluso trabajo infantil, pues el Grupo Santander posee acciones en Apple y Microsoft, entre otros. ¿No son ese tipo de causas a las que Cáritas considera necesario señalar? Hablan de personas migrantes que quieren un “futuro mejor”, pero no dicen qué es lo que les trae hasta el país en que vivimos. Tampoco señalarán qué causa los males que llevan a los jóvenes nacidos en España a la situación de desamparo y/o miseria que es estructural, y que no se debe a “casos individuales”.

Cáritas también tiene un convenio con Microbank, que es una entidad financiera del Grupo Caixabank, donde se conceden microcréditos para que aquellos que estén en situación de vulnerabilidad puedan “emprender”, presentando un plan de empresa y un informe favorable de viabilidad. Vemos aquí que ya no solo se dedica a ignorar al capitalismo como causa, sino que reproduce las relaciones de producción capitalistas. Sus usuarios pueden ser aspirantes a explotadores, teniendo acceso a capital para intentar arañar cuanto se pueda de la conversión del trabajo asalariado en lucro para una minoría. No solo se fomenta la visión de que ese interés es legítimo, sino que, en caso de alcanzar cierta estabilidad, servirá como empresa cliente para los grandes parásitos, e inevitablemente se devolverá el préstamo a la entidad financiera, pase lo que pase. Y ante una situación, cada vez mayor, en la que se nos niega el trabajo, la idea no es luchar contra la minoría criminal que lo convierte todo en mercancías, sino la de participar en la dinámica destructiva del mercado.

Al parecer esta organización saca pecho por haber sido, junto a otras ONG, “facilitadora” de 200.000 empleos en 8 años, cifras más que insuficientes entre los que abunda el trabajo precario usando el Fondo Social Europeo para engrasar la maquinaria burguesa y la “paz social”. Como era de esperar, Yolanda Díaz, lacaya de los monopolios, celebra estos actos de caridad. Sin embargo, solo el año pasado, Cáritas despidió a 8 trabajadores en Cantabria que atendían a más de 200 usuarios, alegando motivos económicos, al igual que los 11 trabajadores despedidos en Gran Canaria, tras el cierre repentino de una comunidad terapéutica. Varios trabajadores llevaban más de una década con la entidad. ¿Es esta su defensa del trabajo y de “las personas”?

Cabe destacar la batería de propuestas que presentó esta ONG en las últimas elecciones generales, ya que dan forma al único propósito de este tipo de organizaciones. En dicho texto, puede leerse que Cáritas se reivindica como agente activo de transformación de la sociedad, pero en el primer punto sugiere (ni siquiera fingirá exigir) modificar una ley para que “las personas” tengan el mínimo necesario para vivir. La esclavitud asalariada ya tiene ese propósito: lo mínimo necesario para vivir y poder realizar el trabajo que da ganancia al burgués.

El segundo punto habla de no desahuciar a personas vulnerables que no tienen ayuda económica o alojamiento alternativo: lo mismo que dice el Estado burgués y que incumple una y otra vez, por no hablar de que Cáritas, al pedir no desalojar en ciertas condiciones y mencionar ayuda para el pago, está legitimando el lucro con la vivienda y los desahucios.

Tras un tercer punto abstracto y un cuarto que solo habla de facilitar los trámites burocráticos, encontramos un quinto punto sobre facilitar el acceso de las “personas vulnerables” al empleo y a la formación, y de regular la situación laboral de las cuidadoras del hogar. Es decir, que los burgueses, los cuales tienen como único propósito la ganancia con la explotación humana y priorizan ante todo la viabilidad de su negocio, “empaticen”, usen a los más desfavorecidos y se dignen a poner en regla la situación de las cuidadoras del hogar. Los empresarios ya reciben subvenciones por contratar a personas etiquetadas como “vulnerables”, y la precariedad de las trabajadoras del hogar seguirá siendo ley, aunque sus contratos estén en regla.

El sexto punto habla de facilitar la regulación de “personas extranjeras”, mencionando vagamente las dificultades para llegar desde su país de origen y las que se encuentran al llegar. No menciona en ningún momento a la burguesía de las principales potencias imperialistas que generan las terribles causas que les traen hasta aquí, ni que se convierten en mano de obra barata, así como números para que las ONG reciban subvenciones, obviamente. El séptimo punto solo habla de unificar criterios y hacer efectivos los derechos de mujeres que sufren violencia machista. Por lo visto el machismo y toda la opresión asociada son inevitables y sólo cabe clarificar las leyes que se aplican cuando ya hay víctimas.

El último punto habla de “fortalecer la sociedad civil” en terceros países, como si el Estado español no tuviese nada que ver con la opresión en ellos, y termina diciendo: “Queremos que las políticas de cooperación de España apoyen a la sociedad civil y protejan a los defensores de Derechos Humanos en aquellos países donde hay una enorme represión”. Al parecer, la imperante propiedad privada de los medios de producción en España y todo lo que es inherente a ello, como negar el trabajo, precarizar éste, generar pobreza, manipular, usar la violencia contra manifestantes y trabajadores en huelga, permitir el fascismo, desahuciar, privatizar la sanidad, la educación, hacer negocio con las armas, pertenecer a la OTAN, etc., para Cáritas no es “una enorme represión”.

Éste es el papel de organizaciones “sin ánimo de lucro” como ésta: servir de parachoques contra las continuas crisis del capitalismo y ser una vía más, junto a los partidos oportunistas y sindicatos de la patronal, para dirigir a los obreros a la legalidad e instituciones burguesas. Son otras de las armas de la burguesía para que la clase obrera crea que no hay razón ni camino para luchar; que todas las dolencias de la sociedad se deben a algo inevitable; que los obreros deben pedir migajas a entidades caritativas, inscribirse en una lista para pedir ayuda y esperar que los representantes de la burguesía, es decir, los políticos de los parlamentos, se dignen a aplicar algún paliativo, pues ellos tienen las competencias y los proletarios no deben inmiscuirse en asuntos políticos, según el razonamiento de los buitres de la sociedad que son las ONG. Se oponen a la discordia entre explotadores y explotados, siendo una barrera defensiva para la economía de mercado a la que no cuestionarán jamás.

Estas organizaciones son otro elemento que impide que la clase obrera vea en sus hermanos de clase la alternativa solidaria y combativa que puede servir como germen para tomar conciencia de clase. Quienes dirigen las ONG, a través de palabrería, fingen preocuparse y señalar las causas de los problemas de la sociedad, pero en realidad solo los tapan y ponen el foco en las consecuencias. Mientras los asalariados que están en primera línea de estas organizaciones se afanan por atender a los usuarios en lamentables condiciones, quienes las dirigen se afanan por mantener su rol de defensores del capital y el negocio de la miseria. La clase obrera es el sujeto revolucionario, ya que crea todo lo existente en la sociedad; toda la riqueza, y ante la ausencia de una organización proletaria contra el capital es fácil que la inercia de la ideología burguesa arrastre a los trabajadores a la derrota en la batalla ideológica.

No podemos permitir que sigan dividiéndonos, desarmándonos y reduciéndonos a la absoluta impotencia. La solución no está en pedir al enemigo que deje de oprimirnos; la solución está en derrocar a nuestros enemigos de clase, que son la burguesía y todo lo que orbita a su alrededor. Las ONG se meten en cada dolencia del proletariado para ofrecer limosnas y paños calientes individualmente; conocen nuestra debilidad. Por eso debemos organizarnos y unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo con el que tejer un poder real para nuestra clase. Solo organizándonos y elevando la conciencia actuaremos colectivamente como sujeto revolucionario para librarnos de los explotadores que hoy se hacen con los frutos de nuestro trabajo, nos reprimen y crean la beneficencia para limpiar su imagen y que no nos alcemos. Es vital comenzar a librarnos de buitres y oportunistas, ya que son el principal obstáculo que encontramos al dirigirnos hacia la meta que garantiza la defensa de nuestros intereses y pone la vida humana en el centro: el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La reducción de la jornada laboral para alargar la “paz social”

Los capitalistas, en su enésimo episodio de infame cinismo, se han dedicado una vez más al trilerismo ante los ojos de la clase obrera. Esta vez han tocado un tema de especial relevancia que transformarán en nuevo maquillaje para apaciguar el creciente hastío de los trabajadores: la reducción de la jornada laboral.

De entrada, se pueden detectar claramente sus intenciones en un acuerdo firmado por el Ministerio de Trabajo, UGT y CC.OO, es decir, entre los administradores del Estado burgués y los principales sindicatos de la patronal. Un lamentable comunicado de UGT nos revela el “secreto”: “Si esto no se consigue en la negociación, si hay una mayoría parlamentaria diferente en el Congreso, los sindicatos no cejaremos en el empeño, por tanto, llegaremos a las 37 horas y media sí o sí y lo haremos para todos los trabajadores y trabajadoras a través del Boletín Oficial del Estado y el Estatuto de los Trabajadores para que nadie se quede atrás (…) prevé entrar en vigor, en 2025 tal y como estaba redactado en el acuerdo de Gobierno, aunque es susceptible de ser modificado en el trámite parlamentario”.

Al final de dicho comunicado, relleno de ponzoña, se encuentra el acceso al documento en cuestión. Basta con leer el punto 10 de lo manifestado en el texto; la parte más reveladora entre todo el enredo de engaños: “Por todo ello, el Gobierno y las organizaciones sindicales, tras el proceso de diálogo social mantenido con el conjunto de los agentes sociales en los últimos meses, basado en el respeto, la lealtad institucional y el reconocimiento de que existe un interés común por mejorar las condiciones de trabajo y empleo en nuestro país”.

 

Es decir, reconocen que han hecho un documento para luego dejarlo todo igualmente en manos del Congreso, de una mayoría parlamentaria, y que todo puede ser modificado en el trámite parlamentario. ¿Qué intereses se defienden en el Congreso? ¿Qué ordenará la burguesía que domina la sociedad de clases a través de, entre otros, políticos parlamentarios y sindicatos amarillos, apéndices del Estado burgués? Es evidente que se ha hecho un juego de manos para dejarlo todo en el mismo punto; una supuesta declaración de intenciones que se convierte en polvo al dejar la decisión en manos del enemigo de la clase obrera. Es más, declaran que se basan en el diálogo con la patronal (burguesía), respetando su poder sobre la clase obrera, siendo leales a las instituciones burguesas y reproduciendo la cruel falacia de que hay un “interés común” entre explotadores y explotados por “mejorar” la esclavitud asalariada.

Yolanda Díaz anunció una gira para visitar una serie de ciudades. Como no puede ser de otra manera, busca un “diálogo” con “la ciudadanía”, es decir, los explotadores, que también entran en esa categoría, se incluyen. Al no tener mayoría parlamentaria, necesita el apoyo de partidos como Junts y PP, abiertamente reaccionarios, y declara que tiene la intención de hacer presión desde “la ciudadanía” para conseguir sus votos. Por un lado, fomenta la idea de que la clase obrera debe ser un sujeto pasivo que debe atenerse a lo que digan los representantes del capital, respetando como legítimo el deseo de los empresarios. Por otro lado, el problema con PP y Junts será la excusa perfecta para nuevas modificaciones que harán que, en la práctica, nada cambie, lo cual es el objetivo de todos los “agentes sociales”, Yolanda Díaz incluida.

Ya se ha visto la pérdida de fuerza del Gobierno “más progresista” en el Congreso con lo que desde el principio han sido migajas para los obreros y protección para los empresarios: la ley ómnibus. El gobierno ha tenido que negociar con Junts para poder sacarla adelante, suprimiendo medidas y adoptando otras como un sistema de aval con dinero público para garantizar el pago a parásitos rentistas, cuando los inquilinos ya no puedan pagar su casa debido a los múltiples y crecientes problemas que padece la clase obrera, así que, con esta medida de protección aumentará la demanda. Podemos estar seguros de que se cumplirá esa medida, ya que defiende el interés burgués, pero otras como la enésima “prohibición” de los desahucios, que no han parado de ejecutarse con el gobierno “más progresista”, son solo adornos. Así funcionan las reformas que se aprueban en los parlamentos: un envoltorio llamativo para los proletarios y un contenido jugoso para los burgueses, que financian partidos políticos para obtener mayores ventajas que sus rivales, pero siempre blindando la economía de mercado sin cuestionarla ni un solo momento, pues interesa a todos ellos.

Siguiendo con la reducción de la jornada laboral, en su juego para desviar el asunto han introducido “choques” dentro del Gobierno. Al parecer, básicamente el Ministerio de Trabajo queda supeditado al de Economía; Díaz podrá seguir presentándose como “neutral” y como un analgésico tras los golpes de la burguesía a los anhelos de la clase obrera. Anuncian que quizá la reducción de jornada entre en vigor el año próximo y, a través de la ministra de Trabajo, pretenden colar ayudas a pymes como concesión a “las derechas” y a la patronal, siendo ésta última, en realidad, el conjunto de parásitos que toma las decisiones en todo el asunto. Es decir, existe la intención de transferir dinero público a pequeños explotadores; dinero que se usará para alargar la existencia de cierto número de estas empresas, asegurando las compras de mercancías a los monopolios en mayor medida durante un tiempo, intentando retrasar las grandes crisis inherentes al capitalismo en su fase de putrefacción. Dicho de otro modo, lo arreglarán para que sea la enésima vía legal por la cual los recursos públicos irán a parar a las cuentas de los grandes explotadores.

¿Gobierno y sindicatos amarillos defienden intereses diferentes a los de la patronal? Es evidente que se aprovecha un tema candente para meter veneno en una concesión simbólica a la clase obrera. El único desacuerdo que puede haber es en la mejor manera de introducir la trampa, teniendo en cuenta las condiciones actuales del proletariado y sus ansias de cambio.

Todo va encaminado a que la clase obrera sea sujeto pasivo y se resigne a observar el proceso legalista de sus “representantes”. De esta manera, de un modo liviano, se representa una especie de hostilidad entre Yolanda Díaz y la CEOE, siendo una muy mala imitación de la lucha que debería haber por parte de la clase obrera y que han conseguido desactivar.

La ministra de Trabajo siempre ha tenido buena relación con Garamendi, y llamaba a éste “querido Antonio” en un discurso que pronunció en la entrega de premio de Cepyme, a la que le pareció pertinente acudir en 2021. Ahora, en referencia a sus “discrepancias”, acusa al presidente del nido de parásitos que es la CEOE de rechazar una reforma que “beneficia en mayor medida a la población femenina ocupada”, poniendo énfasis en el “impacto de género”. Es decir, deforma completamente el asunto y pretende convertirlo en una cuestión de género, y no de clase social.

Yolanda Díaz nunca ha dejado de demostrar que se posiciona claramente en el lado de los capitalistas, e incluso en los momentos en que se propone expresar “molestias” con la actitud de la burguesía, es clara como el agua. Ante las declaraciones de Garamendi por las medidas tras el desastre de la DANA, dijo “Yo echo de menos al señor Garamendi que trabajaba por su país, que representaba los legítimos intereses de las patronales”. La ministra habló claramente de proteger a los empresarios de Valencia, pidiendo empatía para ellos, y dejando a un lado a la clase obrera. Considera legítimos los intereses de aquellos que se apropian de los frutos del trabajo ajeno, y esa es la premisa de la que partirá siempre; de otra manera, no estaría en el gobierno. El “señor Garamendi”, como todos los que forman parte de la CEOE, ni trabaja ni hace nada que no vaya encaminado a mantener la explotación asalariada y llenarse los bolsillos exprimiendo a los obreros.

Otro ejemplo sumamente revelador viene de las declaraciones de Garamendi el pasado mes de noviembre, en el que felicitaba a los sindicatos amarillos por la baja cantidad de huelgas, logrando con ello la tan ansiada “paz social” que necesita la burguesía, dando gracias a los vendeobreros y pidiendo mejorar y fortalecer estos sindicatos que son ideales para “negociar”. Estos son los agentes sociales que miran por el “interés general” y el “bien común”.

Díaz ha afirmado que la reducción de la jornada laboral “mejorará” la vida de “la gente” porque habrá media hora menos de jornada al día, e incluso se atreve a decir que es un paso en la lucha contra el cambio climático. En realidad, se seguirá discutiendo y aún queda tiempo para generar ilusiones en la clase obrera con una trampa disfrazada de concesión, mientras introducen ventajas para la burguesía con la excusa de que hay un “difícil” camino que lleva a su aprobación, y que no hay más salida que negociar. Aún no se sabe qué forma tomará en el BOE, pero tenemos la garantía de que los burgueses no saldrán perdiendo. Y por enésima vez, el gobierno ni siquiera cumple con los parches prometidos.

De hecho, la reducción de la jornada laboral no es tal como pretenden venderla. Se trata de un cómputo anual, y no semanal. Habrá periodos de trabajo intensivo donde se aumentarán las horas, y en otras etapas se compensará con algunas menos. Según el presidente de la CEOE, el 25% de los convenios acordaron 37,5 horas semanales, que equivalen a 1627,5 horas anuales, pero entre la mayoría de convenios pactados se encuentra, por ejemplo, el del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el cual se estableció, a espaldas de los trabajadores, una jornada máxima de 1800 horas anuales.

Garamendi se queja ahora, supuestamente, de una decisión “unilateral”, defendiendo el derecho constitucional a la “negociación colectiva”. Su idea de negociación colectiva consiste en acatar lo que diga el burgués, y que es ejecutado por los lacayos que orbitan alrededor de éste, como en realidad ocurre ahora. No hubo expresión de descontento cuando, con el gobierno criminal de Rajoy, se impuso sin negociación una reforma laboral que daba aún más ventajas al burgués de las que ya existían. Ahora, con la socialdemocracia administrando el Estado, se intenta compensar la ausencia de movimiento obrero con un lamentable enfrentamiento en el seno de las instituciones burguesas, para poner un tenso remiendo que pueda frenar un poco más la indignación de la clase obrera.

Llaman mejorar la vida de los trabajadores a una distracción que sirve como pequeño paño caliente, pues con esa falsa concesión a la clase obrera van metiendo mayores facilidades de las que ya hay para el robo del burgués, tanto de frutos del trabajo como de dinero público. No olvidemos los desastrosos datos que reflejan la penosa situación socioeconómica del proletariado, como ya señalamos en un comunicado anterior. Cada vez es mayor la pérdida de capacidad de compra, el nivel de pobreza, el trabajo precario e inestable y los problemas de salud mental, entre otras cosas. Cabe destacar que, según datos de la EPA, más de medio millón de trabajadores están pluriempleados, pues la necesidad obliga a ello para obtener lo que se requiere, y casi la mitad de los 890.000 asalariados que, según los registros, realizan horas extra cada semana no reciben ninguna remuneración por dichas horas.

En cuanto a “la lucha contra el cambio climático”, según organizaciones ecologistas usando los datos disponibles de los países, el año pasado España alcanzó el déficit ecológico en mayo. Es decir, ha consumido antes de medio año los recursos que le corresponden para los 365 días. ¿Qué nos indica este hecho? Señala que el capitalismo es, inevitablemente, un modo anárquico de producción en el que la burguesía, a través de la explotación humana, arrasa con los recursos sin un plan determinado más allá de acaparar tanto mercado como sea posible, y así obtener la máxima ganancia que pueda. La destrucción indiscriminada de los entornos naturales para obtener materias primas, la deforestación, la contaminación del suelo, del agua y del aire con los métodos más rápidos y, por tanto, menos costosos, para luchar con otros parásitos por atraer la demanda, etc., no son sino las consecuencias de la economía de mercado; de la propiedad privada de los medios de producción, y no acabará con una ridícula reducción de la jornada laboral, la cual no se aplicará en todas las empresas, será compensada con mayor carga de trabajo en menos tiempo y con horas extra (muchas de las cuales no serán retribuidas), además de usarse mano de obra con contrato temporal durante periodos de mayor actividad, continuarán los trabajos sin contrato y, por tanto, sin control horario, etc. El capitalismo seguirá siendo capitalismo, con su inherente miseria y sin ser el trabajo otra cosa que una actividad de supervivencia y esclavitud asalariada para la clase obrera, y beneficios para la burguesía con su apropiación del trabajo ajeno.

Afirmar que mejorará la vida de los trabajadores encierra un sesgo; bien lo sabe Francia, que desde el año 2.000 puso en vigor una jornada laboral de 35 horas. Según el último “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España, en Francia un 26% de la población tiene problemas de salud mental (en España un 34%). El 54% de los franceses dice sentirse estresados, y el estudio también indica que un 67% ha tenido que acudir a un especialista por problemas psicológicos. En lo referente al estrés laboral, otro estudio indica que el 48% de los trabajadores siente estrés a diario, habiendo en España un 58%. A pesar de las diferencias en la jornada laboral, en ambos países el nivel de estrés es alto.

La reducción de jornada que nos prometen, que es menor que la de Francia, ¿Mejorará nuestras vidas estando éstas regidas por la economía de mercado? Siguiendo con dicho país, un informe indica cómo los problemas de la vivienda afecta a demasiados proletarios, siendo 4,1 millones los que no tienen vivienda digna, y 12,1 millones que tienen una situación habitacional inestable, habiendo en la segunda categoría un alto grado de carencias materiales. Por otro lado, con la inflación de los últimos años la situación ha empeorado, y la mitad de los encuestados en un estudio tiene que comprar productos de higiene con menor frecuencia por tener que elegir entre dichos productos y otras necesidades. También es revelador el barómetro de la pobreza 2023 que refleja una situación desoladora para una gran cantidad de proletarios, aun contando con un trabajo.

La situación es tan alarmante que, viendo que la deuda del Estado no para de crecer, se han propuesto recortes en servicios básicos. Es más, mientras anuncian una ridícula recaudación temporal con impuestos a las grandes fortunas, que son quienes, de hecho, controlan el Estado, proponen que la clase obrera trabaje gratis un día al año para disminuir el déficit. Es decir, los trabajadores generan toda la riqueza, incluida, claro está, la de esas grandes fortunas, y a la vez son usados por los parásitos para sanear sus deudas.

Aunque es innegable que la reducción de la jornada laboral puede traer beneficios, el país vecino es una prueba tangible de que solo son cantos de sirena si los medios de producción siguen en manos de la burguesía, pues la socialdemocracia pone intencionadamente el foco sobre una pieza del puzle cuya imagen puede resultarnos agradable, pero una visión global muestra la realidad: continúa siendo esclavitud asalariada, y la dinámica destructiva del capital sigue su curso en el mercado mundial. No escapará la clase obrera a eso por reducir el gobierno de turno, oficialmente, unas horas la semana laboral, mientras la realidad en los centros de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida siguen sujetos a la economía de mercado y sus contradicciones; a la explotación humana. Lo que nos ofrecen es una estratagema; la burguesía lleva el timón y no nos dará ventaja, sino paños calientes.

La única manera que tiene la clase obrera de blindar sus intereses y poner la vida humana en el centro, pasa por librarse de los que poseen los medios de producción y solo tienen por aspiración la máxima ganancia a costa de los trabajadores, mientras éstos reciben las migajas, es decir, un salario. El objetivo de la paz social es convertirnos en espectadores, divididos y esperando que el próximo movimiento de la burguesía y sus lacayos no siga deteriorando nuestras vidas, sintiendo impotencia cuando comprobamos que, teniendo ellos el poder, es inevitable, y consiguiendo que creamos que nada se puede hacer.

Si nos ceñimos a la reducción de la jornada laboral, solo luchando por abolir la esclavitud asalariada se conseguirá realmente, pues el desarrollo actual de las fuerzas productivas nos asegura proveer a toda la sociedad de abundancia. Socializando los medios de producción pertenecerán éstos a la clase obrera, que son quienes producen todo lo relativo a la vida en sociedad, y sin los parásitos que hoy son dueños de las empresas se reduciría en gran medida, y progresivamente, la jornada laboral diaria, ya que cada trabajador obtiene lo que le corresponde por su tiempo de trabajo pudiendo obtener el equivalente (y más) a su aportación a la sociedad, sin que nadie le arrebate los frutos. No sería necesario trabajar el mismo número de horas que en la actualidad. No solo se crearía una cantidad enorme de puestos de trabajo con esa drástica reducción de jornada, sino que el dirigir la producción a los servicios necesarios que mejoren y faciliten nuestras vidas, el aprovechamiento de todos los recursos y de todas las tierras, generará mayor cantidad aún de puestos y de abundancia. El progreso cada vez mayor en la técnica disminuirá continuamente el tiempo de trabajo, sobre todo en labores productivas repetitivas y monótonas. Todo ello dará lugar a un incremento progresivo de la calidad de vida, del tiempo de ocio y para formación, entre otras muchas cosas. No se trata de una utopía o un deseo, sino que el desarrollo actual de la ciencia lo permite.

Actualmente, la burguesía tiene los medios de producción y los avances de la ciencia en sus manos: no los usará para mejorar nuestras vidas, sino para hacer más eficiente la explotación, en detrimento de nuestra salud y sin escatimar en esfuerzos para arrebatarnos todavía más los frutos del trabajo. Ya hemos visto que una jornada reducida no cambia la esclavitud asalariada, y la clase obrera seguirá inmersa en una espiral destructiva de continuas crisis y guerra, cargando sobre sus hombros a un sistema que agoniza pero que se resiste a morir. La única manera de darle muerte y acabar con su opresión es la organización de la clase obrera. Es necesario dotar de conciencia de clase a los trabajadores, comenzar la auténtica batalla ideológica y combatir a los capitalistas en un Frente Único del Pueblo, aunando a los proletarios en una sola lucha contra el capitalismo. El gobierno de turno, que solo es el administrador del capital al servicio de la burguesía, no lucha ni luchará contra el patrón para conquistar derechos. Solo fortaleciendo el sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial, cuyo representante en el Estado Español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), pelearemos realmente por nuestros intereses, elevando la lucha económica a la lucha política en los centros de trabajo, que es donde sufrimos el robo y los abusos del patrón.

Solamente liberándonos de los oportunistas podremos organizarnos con la fuerza renovada y la contundencia necesaria para destruir el imperialismo, que no es otra cosa que la encarnación de todas las aspiraciones criminales y explotadoras que sustentan a toda esta panda de vendeobreros y sus dueños que viven de nuestro trabajo y parasitan nuestras vidas. Entonces de sus cenizas podremos construir el socialismo, que no es otra cosa que la materialización de las mayores aspiraciones humanas de hermandad y solidaridad que anhelan los proletarios.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Nueva agresión fascista, nueva agresión contra la clase obrera

En estos días ha salido a la palestra una agresión tránsfoba a una mujer en Alcalá de Henares. La denuncia refleja como estos cobardes agarraron al acompañante de la mujer y se ensañaron con ella, profiriendo insultos tránsfobos y homófobos a la par que le propinaban una paliza.

Por desgracia, no es algo nuevo. Nos estamos acostumbrando a ver como estos ataques son cada vez más comunes. Las redes sociales no deben ser tomadas como una representación ideal de la sociedad, pero sí que nos enseñan como estos tipos de ataques son frecuentes.

El fascismo, como inhumano que es, se dedica a negar cualquier condición humana. Todos estos ataques vienen alentados por discursos de odio que se vierten en los medios de comunicación y por la calaña política reaccionaria.

Ya hemos visto como Trump, desde su reentrada en la Casa Blanca, y Elon Musk, han atacado a todas las personas LGTB+. Sus perritos falderos en España, Vox y el PP, echan a la clase trabajadora a mano de los fascistas ocasionando este tipo de ataques que quedan impunes.

Todos estos ataques hacia la libertad se circunscriben dentro de la derechización de la política y de la sociedad, de una cada vez más evidente fascistización. Desde el PCOE hemos avisado en innumerables ocasiones el auge del fascismo y el amparo que recibe del Estado español.

A todos aquellos compañeros que se han visto acosados, que han sufrido palizas, que se han visto perseguidos, hay que decirles que no están solos. Pero no vale solo con las palabras, hay que organizar la rabia a través del Partido y dar respuesta a todos estos ataques que vienen motivados por la propia naturaleza del capitalismo, generador del fascismo.

 

CONTRA EL FASCISMO, ORGANÍZATE EN EL PCOE

SOCIALISMO O BARBARIE

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




La Mancha en pie de guerra contra las multinacionales y la burguesía

En los primeros capítulos de “El Capital” (Marx, 1867), Marx habla de la mercancía, el trabajo y el valor, y cómo estos elementos se relacionan con la naturaleza y los trabajadores. Marx critica la manera en que el capitalismo busca maximizar las ganancias a costa de la explotación de la naturaleza (como los recursos naturales) y de la fuerza de trabajo humana (los trabajadores), lo que lleva a la alienación y degradación de ambos. El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano, nos decía Marx hace dos siglos.

La propuesta de instalar una planta de biometano en los términos municipales de Torralba de Calatrava y Carrión de Calatrava o la explotación de las denominadas tierras raras en Valdepeñas, ponen de actualidad el análisis de Marx y bajo su lupa podemos estudiar la situación que se da en la realidad manchega. Y es que el proyecto va a buscar la máxima explotación de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo humana.

Los minerales que se extraen de estas tierras raras sirven para la fabricación de dispositivos electrónicos o baterías de coches y Quantum Minería S.A ha puesto los ojos en Valdepeñas y no duda en, si es preciso, enajenar todas las relaciones de producción y el equilibrio natural para su lucro privado. Desde 2016 está con el proyecto de fabricar una mina, trabajo que implicaría arrancar vides y olivos centenarios, vides y olivos que morirían en el traslado. Además, el trasvase ecológico de remover todas esas tierras con minerales en profundidad hasta la superficie, y que tienen un alto valor contaminante, harían imposible el restablecimiento del escenario ecológico anterior, lo que nos da algunas pistas de las intenciones y falsedades con las que trabaja Quantum Minería S.A. El proyecto está destinado a ya no convertirse en una traba para el desarrollo de las relaciones de producción, sino directamente a terminar con unas formas centenarias. Esto es lo que podemos decir en relación al deterioro ecológico.

Respecto a su relación con la creación de empleo, otra de sus grandes promesas, y tras destruir todo el tejido productivo de La Mancha, que es la agricultura, propone la creación de cien puestos de trabajo durante diez años. De estos cien puestos de trabajo, noventa serían trabajadores temporales y diez técnicos especialistas. Por lo tanto, el poco trabajo que va a crear y durante el poco tiempo que va a necesitar para poner todo patas arriba de forma irreversible, diez años, va a ser muy precario.

Este proyecto se ha conseguido parar por presión popular de todos los vecinos que salieron a la calle, tanto en Valdepeñas como en pueblos adyacentes, incluso en los tribunales. Ahora se quiere reanudar el mismo proyecto con otro aspecto y que afectaría también al patrimonio cultural porque existe un yacimiento íbero al que no se da ninguna seguridad de no verse afectado.

Similar a lo planeado en Valdepeñas y su comarca, ocurre en Torralba de Calatrava, Carrión de Calatrava y Campo de Criptana, donde, en estos tres municipios, se quieren imponer plantas de biometano. En Campo de Criptana hay proyectadas dos plantas, una en Torralba y otra en Carrión, ambas a escasos dos kilómetros de las poblaciones, con el consiguiente impacto ambiental y la contaminación que esto conllevaría.

Los proyectos de biometano, emanados de un proyecto de biometanización de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y declarados como prioritarios, cuentan con la aprobación de los respectivos consistorios. Una vez más, la clase política, sea del color que sea, antepone los beneficios de la burguesía a los de los vecinos y la clase obrera y los jornaleros.

Las sabias palabras de Marx están, casi doscientos años después, más vigentes que nunca.

Es por eso que, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, mostramos nuestro apoyo a nuestros vecinos, estaremos presentes en todas las luchas que atañen a los intereses de la clase obrera y de los jornaleros.

 

¡La tierra para los jornaleros que la trabajan y cuidan!

¡Clase obrera manchega, en pie! ¡Defiende tu tierra!

¡No a la mina! ¡No a las plantas de biometano!

Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real




El Estado burgués sigue fortaleciendo la sanidad privada

El reaccionario gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero ha mostrado, como viene siendo habitual, su auténtico rostro. Ofrece aumentar en un 41% la prima que paga a las mutuas para que no caiga la asistencia sanitaria de Muface. Es decir, para los próximos tres años propone aumentar a 4.805 millones de euros la cuantía para los chupasangres de los seguros privados.

Caixabank es propietaria de Adeslas, y a través de ésta atiende aproximadamente a medio millón de mutualistas, por tanto tiene grandes intereses puestos en el plan y se beneficiará en mayor medida en la licitación. Un banco que, evidentemente, domina a través del Estado, felicita al Gobierno por su generosa cifra para que puedan evitar pérdidas con el negocio de la salud. Todos estos parásitos que quieren extender sus tentáculos hacia todo aquello que necesitemos y convertirlo en dinero para sus bolsillos, se afanan en hacernos creer que la sanidad privada es necesaria.

Mónica García, ministra de Sanidad, expresa públicamente su supuesto descontento y habla del Gobierno como si ella no formara parte de éste. Dice lamentar “la decisión del Gobierno”, pero por otro lado alaba la decisión de incrementar las primas. De hecho, dice a las mutuas “no se preocupen, que la sanidad pública siempre va a estar ahí” e incluso va a mejorar la asistencia que reciben al disponer de Atención Primaria. Además, menciona que la sanidad pública necesita refuerzo. Es decir, los servicios públicos seguirán siendo parasitados y cubriendo las carencias que aún tiene la sanidad privada, cuya existencia considera legítima y necesaria, como es normal para una servidora de los monopolios.

Para sorpresa de nadie, los principales sindicatos que defienden los intereses de la burguesía en los centros de trabajo, es decir, CC.OO y UGT, pedían una solución para Muface, ya que también tienen intereses puestos en las aseguradoras privadas, además de ser un apéndice del Estado burgués que ha de velar por los intereses de la economía de mercado. Una vez más, demuestran claramente cuál es su papel en la sociedad de clases y legitiman hacer negocio con nuestra salud.

Mientras los famosos “agentes sociales” encabezados por la patronal, y reforzados por el Gobierno y sindicatos amarillos, juegan con la salud del trabajador, se las ingenian para desmantelar lo público, beneficiar lo privado y hacer creer que es un camino necesario, la sanidad pública sigue presentando cada año alarmantes datos, con aumentos en las listas de espera para operarse. Concretamente, han aumentado casi en 30.000 pacientes en el último año, registrándose en junio de 2024 a 848.340 pacientes, de los cuales un 20,4% espera más de seis meses, y el tiempo medio de espera quirúrgica es de 121 días. En cuanto a la lista de espera para acudir a un especialista, aumentó en más de 300.000 pacientes, siendo 3,96 millones en la fecha anteriormente indicada. En este caso, más de la mitad de los pacientes tiene que esperar más de 60 días para ser atendidos. También los servicios de urgencias en los hospitales siguen estando desbordados. En lo que respecta a la salud mental, solo el 46,4% de los pacientes con dichas patologías fueron atendidos de enero a octubre del año pasado, y en cuanto al tiempo de espera, el 33,8 % asegura que consiguió la cita en menos de 30 días; el 36,7 % en un plazo de entre uno y tres meses; y el 20,4 % esperó más de tres meses. Además, el 41% fue atendido, principalmente, por su médico de familia y no por un especialista.

Se trata de un proceso en el cual se desmantela un servicio público imprescindible y se van trasladando recursos hacia manos privadas, para luego aplaudir datos manipulados que puedan sugerir que se están acortando las listas de espera, cuando en realidad solo hay un traspaso de pacientes que, sin ver otra salida, no tienen más remedio que acudir al mercado y pagar con su salario lo que debería estar garantizado con los idealizados impuestos que defiende el ala moderada del fascismo, más conocida como socialdemocracia. Es por ello que va en aumento la sanidad privada.

La realidad es que no se necesita ningún “refuerzo”, sino que, sencillamente, todos los recursos sanitarios deben estar al servicio de la gran mayoría de la población que genera toda la riqueza, es decir, la clase obrera. Las ONG, los “expertos” y los oportunistas siempre tienen la misma fórmula para “solucionar” el problema de la sanidad: reformas y voluntad política. Aquí tenemos la voluntad política de la burguesía y sus lacayos, ¿es ese el camino? ¿debemos dejarnos engañar por discursos abstractos y que no se salen del margen del capital? Queda claro que la única salida es romper con este sistema que solo convierte nuestro trabajo y nuestro sufrimiento en dinero para una minoría de criminales parásitos. Por un lado exclaman falsas quejas por la situación de la sanidad pública, y por otro alaban la gestión privada, la legitiman y destinan todo el dinero necesario para el lucro con una necesidad vital.

El camino no es una manifestación liderada por los oportunistas, ni depositar la confianza en un partido parlamentario o en las quejas individuales. Todo esto forma parte de la economía de mercado que domina toda la sociedad en que vivimos. El capitalismo está en constante crisis, y como podemos observar en las declaraciones de Muface y datos expuestos, hay una tendencia a las pérdidas y por eso se transfiere mayor cantidad de dinero público para éstos buitres, siendo los más grandes los que ocuparán ahora el espacio del mercado que rechazarán otros que no entrarán a concurso por verse en peores condiciones. Poco a poco, la tendencia a concentrar el capital es cada vez más visible, y siempre será en detrimento de nuestro bienestar. La organización terrorista OTAN ya avisa de que su necesidad de agresión militar para salvaguardar los intereses del bloque imperialista liderado por los EE.UU, pasa por recortar en servicios básicos. No se recortará a la Iglesia, a la monarquía, a las subvenciones para los ricos y para las grandes empresas, ni tampoco recaudarán usando sus cuentas mil millonarias. A la burguesía que nos domina a través del Estado le sobran los servicios públicos y las prestaciones, y los convertirá progresivamente en beneficio privado, quedando atrás todo obrero que no pueda pagar lo que necesita. Es solo el enésimo aviso de que pueden prever las enormes crisis venideras y conocen sus intereses, pues la burguesía sí tiene conciencia de clase y sabe que lleva demasiada ventaja en la batalla ideológica.

Todos los bienes de consumo, llamados mercancías en el capitalismo, y todos los servicios son realizados por la clase obrera. A ellos les sobra todo aquél que ya no pueda dar beneficio, pero a la gran mayoría de la población le sobran los explotadores. Es cada vez más tangible que, al igual que todo el trabajo está interrelacionado, todo pertenece a un mercado necesitado de exprimir al máximo su mano de obra para después deshacerse de ella cuando no es eficiente. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento para unir todas las luchas por una sola en un Frente Único del Pueblo por los intereses de la clase obrera, que sea el primer paso para acabar con los capitalistas. Todo lo realizan los proletarios y todo les corresponde; podemos comprobar que es una lucha de clases y que nos va la vida en ello, pues no solo nos llevan a la guerra, aumentando la miseria y la barbarie, sino que para ello nos aplastan sin piedad y declaran sin pudor que no solo debemos seguir siendo explotados para que la burguesía obtenga ganancia, sino que nuestra calidad de vida seguirá en declive para que sus beneficios no se vean mermados y para que puedan continuar con sus atrocidades en el resto del mundo. Solo hay un camino para romper con su sistema criminal, su robo de los frutos del trabajo y sus asesinatos: la construcción del socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




Nuestra solidaridad y apoyo con los compañeros de SATE Barajas ¡Ni un accidente laboral más!

El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) ha convocado huelga indefinida en las empresas subcontratadas de Aena en el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) tras el accidente sufrido por un trabajador el pasado 8 de enero que cayó de una plataforma y que todavía permanece en la UCI del Hospital.

Las condiciones laborales de las plantillas en materia de Seguridad y Salud en SATE Barajas, como ocurre en muchísimos centros de trabajo, provocan heridas y hasta la muerte de los trabajadores. De enero a noviembre de 2024, en el Estado español, se registraron 502.152 accidentes laborales con baja en jornada, de los cuales 3.486 fueron graves y un total de 741 accidentes mortales, son 77 más respecto a los datos provisionales de noviembre de 2023, aumentando esta cifra en un 11,6%.

La mayor parte de estos accidentes sucedieron durante la jornada laboral, ascendiendo a un total de 599 personas trabajadoras muertas durante el transcurso de su jornada de trabajo, aumentando en 64 respecto a los accidentes mortales registrados en el mismo periodo de 2023.

Estos datos son ocultados sistemáticamente por los medios de manipulación de masas, así como las movilizaciones de los sindicatos de clase y combativos que luchan contra estas condiciones laborales que arriesgan la vida de nuestros hermanos de clase. Al sistema capitalista no le importan las vidas de los obreros ni de sus familias y lo intentan ocultar constantemente.

El PCOE se solidariza y da todo su apoyo a los compañeros de Siemens Logistic, Totseriman y Oustmart, donde trabajadores y trabajadoras son sometidos a condiciones laborales semiesclavistas y que arriesgan su vida a diario, e insta a su vanguardia sindical a llevar una lucha hasta las últimas consecuencias en defensa de unas condiciones laborales dignas que solo el Socialismo podrá otorgar a los trabajadores.

 

¡Socialismo barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE