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La vivienda como reflejo de la bancarrota imperialista

El problema de la vivienda es uno de los asuntos donde más se manifiesta la bancarrota del capital. Dicha necesidad básica es un objeto de especulación cada vez mayor. Recientemente, un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE) alerta de que solamente un 15,2% de los jóvenes pueden emanciparse, pues para vivir en solitario deben destinar casi todo su salario a pagar el alquiler.

En un artículo de Fedea se señala que los jóvenes de entre 20 y 24 años recibieron un salario medio mucho menor que la media nacional, concretamente un 45% menos. Para ello se han servido de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada por el INE en mayo de 2025.  De hecho, el informe del Ministerio de Trabajo llamado Jóvenes y mercado de trabajo, del primer trimestre de 2025, señala que en el cuarto trimestre de 2024 la tasa de temporalidad de los jóvenes de 16 a 29 años era del 33,6% y la del trabajo a tiempo parcial en el mismo rango de edad era del 26,7%. También entre los 16 y los 29 años, la tasa de parcialidad involuntaria, es decir, de quienes tienen un contrato parcial porque es lo que han podido conseguir, era del 39,2%, y la tasa de temporalidad involuntaria en España del 40,4%.

Según datos del Banco de España, el 56,6% de los hogares arrendados tenía como referente en 2023 a personas de 30 años o menos, y en 2007 era de 32,2%. En el caso de edades comprendidas entre 30 y 44 años, representan el 34,3% de los hogares en alquiler, mientras que en 2007 eran el 18,1%. En general viven en alquiler, en mayor medida, quienes tienen un contrato temporal (35,8%), los desempleados (32,9%) y van en aumento quienes tienen contrato indefinido (23,3%, frente al 13% en 2008). Es más, en referencia a la situación de los hogares arrendados, casi 4 de cada 10 que viven en alquiler destinan más del 40% de ingresos al gasto en vivienda, lo que incluye la cuota mensual y suministros básicos.

Se puede observar la relación entre el aumento del trabajo precario, la temporalidad, el desempleo y la incapacidad para acceder a una vivienda en propiedad, teniendo que recurrir al alquiler compartido, con una tendencia creciente. La situación de los jóvenes obreros es el reflejo de la putrefacción actual del imperialismo.

El precio medio del alquiler subió en mayo de este año un 13% respecto del mismo mes en 2024, según un estudio de pisos.com. El proletariado ha sido testigo del aumento de precios sin control en esta necesidad básica, y no puede escapar a sus nefastas consecuencias mientras se encuentre en las garras del capital. Según un estudio de la Fundación AFI Emilio Ontiveros, casi cuatro quintas partes del 10% más rico de la población en España recibirá una herencia, frente a menos de un tercio del 10% más pobre. El estudio señala que casi 4 de cada 10 pisos están en manos de los más ricos.

Un “experto”, según el último estudio mencionado, señala que: “Es un círculo vicioso. La única forma de romperlo es mediante unas nuevas reglas fiscales. No hay grandes soluciones, ni grandes inventos. Históricamente, este tipo de situaciones se han conseguido romper mediante una fiscalidad que permita que las viviendas no sigan redistribuyéndose hacia arriba a la velocidad de lo que lo están haciendo.” Se acompaña el nombre de dicho “experto” de una pomposidad, indicando que es “doctor en antropología económica y codirector del Instituto de Investigación Urbana” para validar tamaña estupidez.

La gran mayoría de la población, que es la clase obrera, tiene cada vez más dificultades para llegar a fin de mes y obtener sus medios de subsistencia, pero un “experto” dice que el problema de que un puñado de parásitos se enriquezca con una necesidad básica, sin que exista en absoluto ninguna razón para poner dinero en sus manos a cambio de vivir bajo techo, se soluciona “mediante unas nuevas reformas fiscales”. No solo eso, sino que asegura que históricamente se ha resuelto con medidas fiscales. Si anteriormente ya se ha “resuelto” así, ¿por qué continúa siendo un problema? ¿Por qué no para de empeorar? Y si, según su relato, la historia ha demostrado que esa es la solución, ¿por qué hacen falta “nuevas reglas” si ya funcionaba? ¿No será que la historia demuestra, precisamente, que la fiscalidad se va adaptando a las necesidades del capital financiero? ¿No sabe que ha de cambiarse continuamente porque no existe para responder a las necesidades del proletariado?

El año pasado hubo más de 640.000 compraventas, más de 220.000 fueron al contado, es decir, sin necesidad de hipoteca. Según el Colegio de Registradores, empresas y fondos de inversión están detrás del 12% del total de compraventas de 2024. Según los datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, los extranjeros representan el 18,4% de las transacciones, de los cuales el 44% son no residentes y suelen comprar por mayor precio que quienes residen en España.

Indica un estudio de Fotocasa que del total de los compradores particulares, el 35% lo hizo al contado, desglosándose de la siguiente manera: un 17% compró con ahorros, un 10% con ayuda familiar y un 7% vendiendo una casa en propiedad. En el caso del 65% de los particulares que sí necesitaron hipoteca: el 54% recibió un préstamo bancario, y el 12% necesitó combinar éste con ayuda familiar.

Según Idealista, usando datos de Unión de Créditos Inmobiliarios, los extranjeros no residentes son, en su mayoría, ejecutivos y empresarios. No hay cifras en relación al número total de empresarios que compran sin necesidad de hipoteca, pero sí es seguro que hace falta un alto poder adquisitivo, y así lo demuestran estos compradores, pues no está al alcance de la aplastante mayoría de la población acceder de esa manera a una vivienda, y menos aún de los asalariados. No olvidemos que los desahucios volvieron a aumentar en 2024, incluidas las ejecuciones hipotecarias, con lo cual muchos pierden su vivienda mientras otros adquieren más propiedades.

Así, revelan los datos del Catastro que, mientras que en 2015 había 15.251.967 personas con una propiedad, en 2024 pasaron a ser 14.980.259 en esta categoría, lo cual refleja un descenso de 271.780 personas. La Estadística de Hipotecas del INE del primer trimestre de 2024 indica que en ese periodo el 60% de las transacciones se realizaron al contado. De este modo tenemos que, por un lado, muchos proletarios van perdiendo su propiedad por incapacidad para pagar la hipoteca y, por otro, quienes ya eran propietarios de un inmueble y adquieren otro pasan a otra categoría, y por tanto dejan de aparecer en la cifra señalada más arriba por el Catastro en 2015.

El precio de la vivienda ha aumentado casi un 15% en España según el INE, en comparación con el anterior periodo de 2024. Cada vez es más difícil el acceso a la vivienda para la clase obrera, mientras la burguesía no deja de especular con esta necesidad esencial, pues los grandes tenedores controlan el 9% del parque total de alquiler. Datos de un estudio de Civio señalan que Blackstone es el segundo mayor propietario, solo detrás de Caixabank.

Según datos del Observatorio CODE, Blackstone, Cerberus y Lone Star, todos fondos de inversión, adquirieron más de 400.000 viviendas en los últimos años. Parte de esas compras se hacen con el préstamo de otro fondo buitre, BlackRock. Este último es uno de los grandes accionistas en empresas del IBEX, y hay que tener en cuenta que tiene participaciones en los grandes bancos, entre otros, por tanto no solo posee viviendas a través de sus sociedades sino que se beneficia de parte de las rentas que cobran bancos y empresas en las que tiene acciones. Se lucra de la vivienda a un nivel descomunal, directa e indirectamente. Ese es, en definitiva, el objetivo de cualquier empresa, banco o fondo buitre en relación a la vivienda.

La lógica del mercado es obtener el mayor lucro posible con los frutos del trabajo ajeno, y convertir necesidad en demanda. De hecho, el Informe Anual 2023 del Banco de España indica que casi la mitad de las viviendas vacías en España se encuentran en municipios de menos de 10.000 habitantes. La separación abismal entre el desarrollo de la ciudad y del campo da como resultado la mayor concentración del trabajo en las grandes ciudades y la periferia cercana, así que, siguiendo con dicha lógica, las casas que quedan en esos municipios menos poblados no interesan tanto y no entran en la oferta, lo que hace aumentar la proporción de la demanda y que suban los precios de las que están en el mercado. De hecho, en el juego de la especulación también entra comprar viviendas que no se van a usar por el momento, para disminuir la oferta en relación a la demanda y poder alquilar o vender más caro.

En este sentido, según el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda, en 2024 se terminaron de construir 100.980 viviendas; en 2023, 83.320. Hay registros de las últimas dos décadas en las que, con sus altibajos debidos a las crisis, no se ha dejado de edificar para beneficio de las constructoras. La burguesía coloca espejismos en su prensa y se celebra como algo positivo, pero ya hemos visto el perfil de los compradores de vivienda y cómo empresas, bancos y fondos buitre van englobando el mercado. Aun con el alto porcentaje de viviendas vacías, se construye para aumentar la oferta en lugares estratégicos donde se concentra mayor demanda y atraer a posibles compradores o inquilinos, y aun así, según los datos del Ministerio de Vivienda, hay 455.280 casas nuevas sin vender. No responde a la necesidad de vivienda, sino a la necesidad de los parásitos y de sus tácticas especulativas.

Para aumentar la oferta de viviendas en alquiler, se usará el Estado para proporcionar un seguro contra impagos. Muchos propietarios no ponen su segunda propiedad en el mercado por miedo a no obtener la renta, y por ello se ofrece seguridad a quien se lucra con la vivienda, ignorándose de tal modo la necesidad que, conscientes del grave problema que existe en relación al poder adquisitivo y la precariedad del trabajo, se da por hecho que habrá impagos y se naturaliza. Garantía para el propietario, demonización del inquilino, al cual se le coloca en la categoría de potencialmente moroso o desequilibrado que puede romper los bienes de la vivienda. El parásito debe ser mimado, y el necesitado de casa, controlado.

Pero, ¿por qué iba a importarle al Estado la seguridad del inmueble de pequeños propietarios? En primer lugar, y como ya se ha explicado, al aumentar la oferta baja el precio al menos temporalmente, y por tanto habrá mayor accesibilidad al alquiler en general. Eso significa que también las viviendas en manos de empresas, bancos, fondos buitre y rentistas particulares tendrán más probabilidad de alquilarse, y así lucrarse. En segundo lugar, para poder reclamar el aval, el propietario ha de ajustar la renta al índice que limita los precios, y el fondo del aval del Estado se pretende gestionar a través de aseguradoras que también sacarán tajada. En tercer lugar, la burocracia puede dar como resultado pagos menores a los esperados y lograr que se perciba esa vivienda como un lastre, optando por vender para no repetir la “mala experiencia”, cosa que pueden aprovechar grandes tenedores para apropiarse de más casas.

 

No olvidemos que, como se ha señalado ya, de antemano tienen en cuenta la realidad de los casos de impago y desahucios. Evidentemente, la burguesía sabe que el proletariado pierde y seguirá perdiendo poder de compra, y pretende solucionar el problema engullendo todo el parque de viviendas posible y sacando de la ecuación a quien no pueda competir para que ceda su propiedad. Quien menos importa es quien necesita un hogar. No tratan de solucionar el problema de acceso a la vivienda; tratan de ganar una carrera en la que se concentra cada vez más vivienda en menos manos y obtener toda la ganancia posible con ello. Se persigue, paso a paso, el monopolio; controlar el mercado; acaparar la demanda.

Las compras al contado se hacen como inversión ante las futuras e inevitables crisis, ya que todo el mundo necesita una vivienda y poseerlas es lo que la burguesía llama activos. Asegura fuentes de ingresos a costa del trabajo del proletariado, absorbiendo salarios.

La burguesía usa otra de sus cartas más recurrentes ante las crisis, para procurar una escasa compensación cuando una gran parte del proletariado no puede procurarse lo más básico: la beneficencia. Enfrentan parcialmente los casos de miseria, pero no buscan el bienestar social, y mucho menos van a la raíz del problema para solucionarlo. Canarias es un ejemplo de ello, donde la ONG Provivienda compra casas para alquilarlas a “precios asequibles”. Al comprar inmuebles, ya beneficia a los propietarios de éstos, a los parásitos que reproducen el problema. Pero además estos buitres que se hacen llamar altruistas consiguen fuentes de ingresos, cobrando una renta a quienes ellos mismos tachan de “personas en situación de vulnerabilidad”, y comprometiéndolos a un contrato de varios años. ¿Qué ocurrirá si no pueden pagar o su situación empeora al finalizar el contrato?

Provivienda dice que el problema es la falta de vivienda “asequible”. No, el problema es la propiedad privada de los medios de producción, y como consecuencia la vivienda es otra mercancía para especular, hecha por la clase obrera como todo lo producido en la sociedad, y la misma debe perder gran parte de su sustento para que otros que no producen obtengan ganancias. Y por otra parte, se normaliza aspirar a una segunda vivienda para apropiarse del salario de otros, por el mero hecho de tenerla en propiedad.

En Mallorca, el Govern destinará un millón de euros que gestionará la ONG de turno que “acompaña” en el proceso de “inserción” a familias vulnerables. Es una manera indirecta de inyectar dinero a propietarios, y la enésima prueba de colaboración entre ONG e instituciones burguesas, a pesar de que las primeras se hacen llamar “no gubernamental”. En Murcia se puede observar otro ejemplo de colaboración entre los representantes de los capitalistas y los buitres “sin ánimo de lucro”, destinando 2,3 millones este año para beneficio de especuladores. Los paliativos son el objetivo de estos actos en los que, temporalmente y a pequeña escala, se da un soporte al proletariado usando una parte de lo que previamente se le ha arrebatado. En las formas se hace por los necesitados, pero en el contenido sale beneficiado el propietario en cuestión, ya sea particular o empresa.

Mientras la clase obrera vive explotada y con dificultad, la burguesía llena sus bolsillos y accede a toda la riqueza generada con trabajo ajeno. Mientras los salarios están congelados, la burguesía obtiene mayor plusvalor. Arrebatar al proletariado cada vez más frutos del trabajo es el rol del empresario, y lo que se necesita para subsistir es cada vez más caro. Las crisis de dinero de estos parásitos las paga la clase que todo lo produce a cambio de migajas. Las pérdidas por sobreproducción y su efecto dominó en las inversiones tienen como resultado mayor fagocitación de los monopolios. Pero no pueden evitar que se resquebraje su sistema, y en la búsqueda de fórmulas para ralentizar la descomposición del capital, solo les queda la especulación y la inyección de liquidez ficticia que aumenta la inflación, pues esa enorme cantidad de masa monetaria no va acompañada del mismo nivel de mercancías producidas.

La única solución para el problema de la vivienda es el mismo que para los demás: la socialización de los medios de producción. Para ello es menester la organización de la clase obrera abriendo una brecha cada vez mayor al capital. ¿Acaso pagar a un rentista, banco o empresa hace que una casa no se derrumbe? ¿La han construido los propietarios con sus manos especialmente para quien vive en ella? No existe ningún motivo más allá del mero lucro; de la normalización de la propiedad privada de los medios de producción, y de obtener ganancia con los frutos del trabajo ajeno.

El proletariado genera toda la riqueza y un valor muy superior a lo que recibe en pago. Sin dicha clase social no habría producción ni servicios. Un uso racional de la producción nos lleva a la vivienda como necesidad para habitar en ella sin pagar nada a nadie. Nadie tiene por qué lucrarse de la existencia de un hogar, al igual que nadie tiene que sacar ganancia del trabajo de otros, en detrimento de la retribución que reciben dichos trabajadores. Lo que hace posible la existencia de todo lo que existe en la sociedad es el trabajo, y todo el que contribuye al trabajo social debe tener el acceso correspondiente a la riqueza.

En todo este despropósito que construye con base de barro el capitalismo, un trabajador produce una gran cantidad de valor y recibe miseria, y aun con un salario superior a la media los pagos a distintos parásitos por todo lo necesario para vivir impiden la adquisición de una vivienda, mientras otros, bien por parasitación del trabajo ajeno, bien por herencia o por condiciones más propicias para ello, obtiene más de un inmueble y, enajenándose de los demás en una sociedad donde es ley la apropiación indebida, asume que es legítimo arrancar parte del salario a otros a cambio de un techo que posee y le sobra, a diferencia de otros que ni trabajando pueden tener uno por la desigualdad imperante, y pueden tener mucho menos incluso produciendo mucho más que el dueño de la vivienda.

La clase obrera no podrá salir del bucle de la miseria mientras esté atada al capital. La atomización del proletariado es esencial para el dominio burgués, y solo encaminar todos los esfuerzos hacia la lucha de clases consciente y organizada podrá resultar en la toma del poder político. La vivienda seguirá siendo una mercancía sin importar las reformas, apariencias o discursos de la burguesía y sus lacayos. El control obrero de la vivienda, así como de los medios de producción, es lo único que garantizará un hogar para quien lo necesite. El trabajo y el uso de todos los recursos han de planificarse y centralizarse para poner en el centro las necesidades humanas.

Por separado la clase obrera solo ve acrecentarse la miseria y extenderse los problemas, que van alcanzando a la gran mayoría mientras una minoría parásita se mantiene a salvo y viviendo en la sobreabundancia que generan otros. Todas las luchas deben unirse en una contra el capital, porque todos los males de la sociedad tienen la misma raíz: el capitalismo. Solo el proletariado organizado y consciente puede luchar por sus intereses como clase y obtener lo que es suyo, es decir, toda la riqueza. Ni ONG, ni parlamentos, ni leyes burguesas: un Frente Único del Pueblo será el germen para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad del Frente Único del Pueblo

El desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, debido en gran parte a la robotización y automatización de la producción, inimaginables para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo pasado.

La automatización de la producción implica, sin embargo, la negación del capitalismo ya que ataca a la apropiación de la plusvalía generada por el obrero, una parte esencial del sistema capitalista. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

Esta robotización y automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Nos hallamos, en palabras de Marx, en la época de revolución social donde dentro de la formación socioeconómica capitalista se confrontan dos sistemas económicos, el viejo sistema capitalista y el sistema superior que lo sucederá responsable de la armonización de las fuerzas y las relaciones de producción, el socialismo.

El movimiento obrero y huelguístico aumenta, a pesar de los intentos de la burguesía por aplacarlo con la ayuda de sus sindicatos amarillos -siendo CCOO y UGT sus principales puntales-, medios de masas que intentan silenciar las luchas y políticos que encarcelan y reprimen a los líderes sindicales, como recientemente a las “6 de la Suiza”, compañeras y compañero con las cuales nos solidarizamos desde nuestro partido.

La clase obrera en los centros de trabajo, a pesar de su estado de atomización y falta de organización, está comprendiendo poco a poco la necesidad de la pelea. Estas luchas aumentarán en intensidad en tanto se desarrolle la robotización y se vayan destruyendo puestos de trabajo, lo que depauperará más las condiciones laborales y económicas de los trabajadores.

De forma espontánea, pero sin la organización necesaria, sale también el proletariado a la calle en luchas parciales y sectoriales fuera del centro de trabajo. Luchas por la vivienda, por la sanidad, por la educación o por derechos sociales se suceden cada poco tiempo, pero sin la dirección necesaria, que debe aportar el partido Comunista, que le permitiría avanzar.

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas. Ahora corresponde acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

Y para lograr el socialismo, que es la aspiración del proletariado como clase política, es imprescindible la unidad de la clase obrera, cuestión esta que solo se logrará mediante el fortalecimiento y desarrollo del Partido. Solo la dirección de la clase trabajadora por su vanguardia revolucionaria conseguirá la emancipación del proletariado.

La lucha política, pero sobre todo ideológica, en los frentes de masas y en la calle se hace imprescindible hoy.

A tenor de todo ello, el III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Acentuar el proceso de fortalecimiento ideológico del Partido para que con el ensanchamiento del Partido podamos dar un nuevo salto cualitativo. El fortalecimiento del PCOE hoy es el fortalecimiento de la vanguardia comunista del proletariado en el Estado español.
  2. Priorizar la actividad revolucionaria del Partido así como el trabajo entre las masas. Es necesario realizar un trabajo orientado en desarrollar y dirigir los órganos de poder popular de la clase obrera, ensanchándolos y haciéndolos confluir en un Frente Único del Pueblo que unifique las luchas de los diferentes sectores de la clase obrera en una única lucha de clases contra el capitalismo y la burguesía de tal manera que estos órganos de poder popular de la clase obrera se vayan contraponiendo al Estado burgués y vayan erigiéndose en el embrión del futuro Estado de la clase obrera, piedra angular para imponer la Dictadura del Proletariado.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Hacia la huelga general política

En este artículo hablaremos de la huelga y en especial de la que se está desarrollando y extendiendo en la actualidad en el Estado español. La huelga es una herramienta legítima que tienen los trabajadores para, no sólo denunciar y dar visibilidad a la explotación, sino para darle al explotador donde más le duele, en su cuota de ganancia. Por eso es el método que más resulta y es donde mayor trabajo de concienciación se puede realizar por la vanguardia revolucionaria sobre la clase obrera. Por su parte, la burguesía, mediante su gobierno, mira de que no sea tan lesiva para sus intereses mediante la imposición de servicios mínimos abusivos, la detención arbitraria de piquetes y la violencia más desbocada contra los huelguistas y manifestantes por parte de los cuerpos represivos que, recordemos, bajo el gobierno más progresista de la historia no se cortó en sacar las tanquetas a la calle en la anterior huelga del metal en Cádiz. Otro trabajo lo llevan a cabo sus medios de desinformación masivos donde en su parrilla no tienen asignado ni un segundo a las huelgas, como ocurre en la actual huelga del metal, o sacando un pequeño corte donde se producen incidentes en un intento de negar la naturaleza política de la clase obrera e intentar dejarlos como meros alborotadores contra los que la policía se ve obligada a actuar con toda su contundencia. Como hemos destacado más arriba, en la actual huelga del metal que ha nacido en Cádiz y se ha extendido ya a Cartagena, aparte de la falta de resonancia de los medios de comunicación, también hemos echado de menos la intermediación de la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que está, por un lado, más preocupada por lavar su imagen en el Caso Cerdán y, por otro lado, con su silencio sirviendo a los intereses de la mano que le da de comer, el estado burgués.

Lenin nos habló en su libro “Qué hacer” (1902) e “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) de superar el economicismo, la reivindicación por una mejora salarial, por la reivindicación política, porque era ésta la que ponía en jaque al sistema de producción capitalista mediante la esclavitud asalariada y desenmascaraba su método de explotación ante las masas obreras. Ahora mismo en el Estado español se cumplen sus predicciones. Esta segunda huelga de los trabajadores del metal que se inició en Cádiz fue aumentando su temperatura y se ha extendido a Cartagena. La huelga, que se inició por demandas económicas, se ha convertido en una huelga política porque los trabajadores no se conforman con mejoras, sino que ponen en cuestión todo el sistema de producción capitalista. El estado, que es un instrumento de represión y violencia organizada de una clase sobre otra, ya pone toda la carne en el asador para defender sus intereses egoístas y empieza abiertamente con su violencia. Este estado burgués, al tener todos los resortes de la información y la violencia organizada, podrá vencer pero, en este caso, no sin hacer amplias concesiones. Además, de ninguna manera podrá evitar la tribuna política en que se ha convertido esta huelga política que los desenmascara ante la clase obrera y que se extienda a otros sectores y territorios. La única ventaja que puede tener el estado burgués es cierto espontaneísmo con el que se conducen las masas obreras, desengañadas de los sindicatos amarillos del gobierno que les abocaron a la huelga, por la falta de un partido comunista que sea su vanguardia y que en nuestro caso, el PCOE, se forja rápidamente. Nuestros camaradas no perderán un segundo y se están templando y educando a la clase obrera en este frente de lucha, para mostrarle a la clase obrera no sólo su número y su fuerza, sino también que todo el rédito del trabajo social les corresponde a ellos. Para ello hay que abolir la propiedad privada capitalista y la esclavitud asalariada mediante la implantación de la dictadura del proletariado, no nos queda otro camino. El PCOE debe así convertirse en brújula de la clase obrera del metal y organizarlos para decirles que no están solos y que no andan para nada equivocados una vez liberados de la batalla ideológica de la burguesía. El PCOE, que se templa en todos los frentes de lucha y se establece como la escuela del proletariado, trabaja para extender esta conciencia en todos los sectores para organizar la huelga general política y recoge lo más fecundo del proletariado revolucionario más avanzado.

                

¡Con el PCOE hacia la huelga general!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Construye revolución!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




No faltan luchas obreras, ¡sobran traidores!

En muy poco tiempo están teniendo lugar huelgas en distintos puntos de España. No es casualidad que en una etapa tan crítica para el capital, con una bancarrota que empuja a la guerra entre potencias imperialistas que usan terceros estados como tablero, se perciban las ascuas de la lucha de clases. El contexto actual, que evoluciona inexorablemente hacia continuas crisis cada vez mayores, genera fricciones entre los intereses de los explotados y de los explotadores. ¿Pero hasta qué punto estas condiciones llevan a los obreros a una lucha de clases consciente contra el capital? ¿Cuenta la clase obrera con guías adecuados?

A continuación se pondrá el foco únicamente en el mes de junio y en algunas de las luchas obreras (no todas, puesto que son demasiadas) que están teniendo lugar, pues es necesario mostrar que es un mito el concepto que se tiene de la clase obrera, esencial para dividirnos, y que cuenta que los trabajadores no mueven un dedo por sus intereses ni tienen ningún tipo de inquietud ante los abusos percibidos, dejándose pisotear. El relato es falso y el diagnóstico erróneo.

Las luchas que más destacan actualmente, por su infatigable combate contra la represión policial y su integridad en las reivindicaciones, son las huelgas del metal en Cádiz y Cartagena. En Cádiz los dos sindicatos mayoritarios de la patronal, UGT y CCOO, están en desacuerdo en lo que respecta a las condiciones del nuevo convenio que se ha de negociar. CCOO apuesta por seguir a los obreros en su firme y resuelta lucha para conseguir una serie de mejoras, pues entiende que el hastío ha hecho explotar a los trabajadores y la mejor fórmula para ganarse su confianza es legitimar su pulso, hasta que lleguen a los objetivos que se han marcado y pueda restaurarse la “paz social”. UGT, sin embargo, apuesta por la “moderación”, e incluso el rechazo del enfrentamiento contra las fuerzas represivas, buscando un camino más corto (y más revelador). Respecto a esto último, el representante de UGT dijo recientemente en una entrevista lo siguiente: “Este es un convenio de futuro, de paz social y definitivo para no escuchar ninguna vez más hablar del metal en las condiciones que se habla actualmente […] Lo que queremos en Cádiz es trabajar, tener un convenio bueno y desarrollar nuestro trabajo con normalidad”.

 

¿Qué deja entrever la anterior declaración? Simplemente lo que en realidad quieren estos sindicatos al servicio de la burguesía: la conciliación de clases que da la ventaja definitiva al capitalista. En este sentido, UGT ya habla del convenio como un camino hacia la paz social y que es “definitivo”, para que los trabajadores, según su razonamiento, no vuelvan a quejarse y hagan su trabajo con “normalidad”, es decir, aceptando el trabajo asalariado y no aspirando a nada más que ir a remolque de los acontecimientos, siempre por detrás de los intereses del patrón y que el convenio permita un tiempo suficiente para ablandar a los obreros y que legitimen sin remedio la propiedad privada de los medios de producción.

Para aclarar más la situación hay que poner la vista, a continuación, en la huelga del metal de Cartagena. Los sindicatos de la patronal están metidos de nuevo en la ecuación, pero en este caso se invierten los papeles: UGT apoya la huelga y sigue a los trabajadores en su pulso al patrón, mientras que CCOO ha querido el camino más fácil y se ha desmarcado de la lucha, alegando que los obreros son poco numerosos y más vale aceptar sentarse con el burgués cuanto antes. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo es posible que CCOO tenga tan claro en un lado que los trabajadores han de luchar contra el empresario, y en otro, donde también pisotean los derechos de los asalariados y estos se han levantado, declarar que no merece la pena? ¿No es, acaso, meta suficiente representar a los obreros en su justa causa?

Claramente, los sindicatos amarillos compiten por atraer a los trabajadores hacia su red y llevarse beneficios por “representarlos”. Sencillamente, intentan conseguir lo mejor para sus bolsillos y privilegios, y mientras en Cádiz CCOO ha conseguido aferrarse a un jugoso huésped de tamaño provincial, en Murcia no le sale a cuenta el esfuerzo por ser más local, cosa que ha aprovechado UGT y ahora solo resta competir ante los medios de manipulación de masas vendiendo discursos.

También pusieron fin a la huelga de Cantabria, con un incremento salarial del 3,5% para 2025 y para los tres siguientes años se ha pactado un incremento salarial ligado al IPC más 0,7%, sin tener en cuenta, obviamente, que suele medirse arbitrariamente la inflación. Por otro lado, se reconocerá algo tan elemental como la enfermedad profesional como accidente laboral, se incrementa un 5% el plus de nocturnidad y la póliza de seguros en 6.000 euros más. Demasiado bajo dado lo que producen los obreros en este sector y, por tanto, la enorme cantidad de plusvalor que se extrae de su trabajo, pero podría considerarse una victoria momentánea si no suscitara la siguiente pregunta: ¿con estos sindicatos se considera un logro para los trabajadores, o para los empresarios?

Estos sindicatos lideraron la mesa de negociación que frenó la huelga de la hostelería en Las Palmas, que iba a tener lugar en Semana Santa. Celebraron haberla parado gracias a favores a la patronal, como la “recuperación” del poder adquisitivo, con un 9% a repartir en 12 meses, eliminar el turno partido solo en algunos casos, compensar cuando no se respeten los descansos (es decir, se seguirá permitiendo) y cobrar 650 euros extra en mayo en aquellos casos en que se haya prestado trabajo efectivo, lo cual quiere decir que los abundantes trabajadores de baja médica, debido a las penosas condiciones del sector, se encontrarán con dificultades para cobrarlo.

¿Por qué mencionar este caso que tuvo lugar en abril? Porque los sindicatos que se ajustan al marco burgués han dividido dos provincias pertenecientes a la misma comunidad autónoma donde impera la precariedad, cuando la lucha tendría que haber sido conjunta. En una han apagado rápidamente el fuego y en la otra aún no se habían dado las condiciones para ello, pero han usado la engañosa “recuperación” del poder adquisitivo que no es más que actualizar la precariedad y ponerla más cerca del nivel de inflación. Por otra parte, los gastos no van disminuyendo, sino al contrario; la burguesía propietaria de todos aquellos frutos del trabajo necesarios para vivir exige cada vez más. En Santa Cruz de Tenerife se ha tardado más tiempo en llegar a un punto tolerable, pero ya hay un acuerdo liderado por Intersindical Canaria y UGT con la patronal, en el que se establecen subidas salariales del 13% para el sector alojativo, y del 9% para la restauración y el ocio, en tres años, con una cláusula de “paz social” en el que se comprometen a no hacer más huelgas durante la vigencia del convenio, con lo cual son migajas a cambio de silencio y resignación, siendo esto la norma y no la excepción.

Por su parte, en Iberdrola ha tenido lugar la primera huelga de su historia este mes de junio. Ha tenido un alto seguimiento en varias localidades. UGT, CCOO y ELA dirigen las convocatorias, y es tan lamentable el panorama que declaran lo siguiente: “es absolutamente incomprensible que una compañía que gana 5.600 millones, con una previsión de llegar a 8.000 millones de beneficio en este año, planteé para su plantilla unos incrementos salariales que, en ninguno de los escenarios, van a alcanzar el IPC” y dicen que la patronal debe “bajar a la realidad y ver que la plantilla se está movilizando por un mínimo”. ¿No es absolutamente miserable encabezar una huelga histórica para pedir abiertamente limosnas? ¿Esas gigantescas ganancias de los empresarios son legítimas, cuando se deben al trabajo de los obreros?

En Albacete, se había anunciado huelga de limpieza viaria y recogida de basuras para junio y septiembre. Se ha desconvocado por la mano de CCOO y STAS, que admiten que lo conseguido no es lo esperado, pero que es satisfactorio, siendo la subida salarial el primer año (2025) un dos por ciento, el segundo año un tres por ciento, el tercer año un cinco por ciento y el mes de enero de 2028 el dos por ciento. Declara CCOO: “nos habíamos marcado como una línea roja no bajar del cuatro por ciento y es algo que hemos conseguido”. ¿Quién decide, y en base a qué criterios, que tan bajo porcentaje de incremento salarial es “satisfactorio”? En todo caso, lo es para una de las partes en conflicto, pero no precisamente para los obreros.

La huelga de transporte de Acotral, también en junio, se debe a la opacidad de un nuevo convenio que la patronal ha firmado con CCOO, el cual no ha sido mostrado a los trabajadores; abundan los cambios unilaterales sin preaviso en jornadas, turnos, descansos, rutas, etc. Tampoco se respetan descansos, hay falta de medios técnicos y exigen un canal participativo de negociación.

En Navarra, BSH cerrará la planta de Esquíroz, aplicando un ERE a más de medio millar de trabajadores. UGT y CCOO encabezan el comité de empresa y negociarán el despido colectivo, del cual sacan tajada estos caballos de Troya de la patronal. El Gobierno de Navarra tiene como respuesta frases abstractas y le traslada su “solidaridad y empatía”, lo cual es una auténtica burla viniendo de los representantes de la burguesía. Se han producido en los últimos meses bajas por depresión, ansiedad e incluso episodios cardíacos, debido a la incertidumbre y malestar generados. No constan pérdidas en la empresa, por lo que todo indica que serán reemplazados por la automatización o que se trata de una deslocalización.

Por último, cabe destacar la huelga de los maquinistas de Ouigo, que se han levantado por el despido injustificado de uno de los trabajadores, y por el pisoteo continuo de la empresa en lo que respecta a sus derechos y el incumplimiento del convenio. Es solo un ejemplo entre muchos de solidaridad obrera.

Como se ha señalado en el presente comunicado, ha habido muchas más huelgas en este mes de junio en distintos puntos del país. ¿Qué conclusión se puede sacar de estos hechos? La clase obrera no es sumisa ni agacha la cabeza ante el patrón. Ocurre que sin una vanguardia revolucionaria no pueden ver el camino de su emancipación, sino solo de batallas pequeñas para no hundirse completamente en la miseria que la rodea. No se trata de una ceguera por falta de capacidad, sino por desconocer el funcionamiento del capitalismo; por no conocer su papel en la sociedad de clases, ni a su enemigo de clase ni la alternativa que ya hoy se puede alcanzar sobradamente. Estando inmersa en la sociedad burguesa y la total contaminación de la ideología de la misma, requiere que algo externo la mueva y la arranque de las garras de la alienación. Ese algo es el partido comunista.

Es evidente que los medios de manipulación de masas no van a dar visibilidad a las luchas obreras, pues no conviene poner sobre la mesa la contradicción capital-trabajo. Solo en casos extraordinarios que puedan destacar y sean difíciles de ocultar, como las huelgas del metal, pueden mostrarse, pues realmente puede servir para criminalizar la lucha contra la represión y como una supuesta prueba de que no ocultan los conflictos, para así dar la interpretación que conviene y más si los sindicatos amarillos tienen la batalla controlada. No nos dejemos engañar; continuamente los obreros se enfrentan a la patronal, y solo hace falta encender la chispa para que tenga lugar un pulso colectivo contra el empresario.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las huelgas obreras, pues siempre las luchas de los trabajadores son legítimas, a diferencia de los intereses de la burguesía. Es imprescindible el apoyo y la solidaridad con todos nuestros hermanos de clase en su combate contra los empresarios; es mentira que se hayan apagado las ascuas, y hay que canalizar la indignación que se va materializando en la lucha hacia la unión de estas en una contra el capital. Pero, en estos casos donde los guías son los sindicatos amarillos, o aquellos que no desafían en nada al capital, ¿qué debemos aprender?

Cuando se hacen ciertas concesiones a la clase obrera, siendo más visible cuando los sindicatos amarillos tienen control, el objetivo no es más que apaciguar la lucha y no permitir que se salga de los márgenes burgueses. Es inevitable llegar a un punto en que se está al borde de la ebullición y los capitalistas deben enfriar los ánimos a medida que se cae a trozos su sistema. La burguesía tiene una excepcional capacidad de adaptarse a las situaciones, pues tiene conciencia de clase, enormes recursos materiales y el poder de las instituciones para ello, y es por eso que saben de qué manera llevar el descontento y presentarse como aliados. Incluso en las huelgas del metal, con su ejemplar resistencia ante las fuerzas represivas y su firmeza en las reivindicaciones, ¿no han sido engañados los trabajadores por CCOO y UGT, ampliamente conocidos por sus traiciones y su servicio a la patronal?

Por otro lado, a la burguesía, a veces, más le vale ceder en algunos puntos pequeños para salvar grandes ventajas, a la vez que, con una nueva legislación, controla a sus rivales en el mercado y tiene una nueva arma arrojadiza usando el control del Estado, y por la vía legalista mantiene a raya a los obreros, a los que hacen creer que han alcanzado la meta necesaria. También saben que con ello caerán pequeñas y medianas empresas, que son clientes de los monopolios, y solo se transferirán recursos públicos a aquellas que ya sean solventes y puedan seguir comprando en masa otra temporada. Pero el capital tiende a concentrarse en cada vez menos manos y todas las contradicciones se agudizan, ya que los desposeídos tenemos cada vez menos a pesar de producirlo todo, y ante nuestros ojos se presentan las dificultades ineludibles de satisfacer necesidades básicas.

Todo esto se refleja en las numerosas huelgas que desmontan el relato de que la clase obrera está muerta. La clase obrera sólo necesita alcanzar la conciencia de clase y ver claramente a su enemigo y la salida a este sistema criminal de explotación y opresión. Es menester que los trabajadores den ya la espalda a los sindicatos traidores, y así unir sus fuerzas y sus luchas en los centros de trabajo a través de los sindicatos de clase y combativos, que puedan elevar su conciencia hacia la verdaderas batallas que pondrán fin a la barbarie y a la miseria; la lucha por el poder político, en la cual es imprescindible el partido de la clase obrera; el partido revolucionario que ha de guiar a las masas hacia la ruptura con el capitalismo y la construcción del socialismo. Hacemos un llamamiento a engrosar las filas de nuestro partido, con el fin de organizar a los obreros en su camino hacia la emancipación y la democracia obrera, donde los reprimidos sean los que hoy son parásitos opresores.

 

¡Por la organización de nuestra clase!

¡Abajo los sindicatos amarillos!

¡Por la revolución proletaria!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Continúan los preparativos de la “reducción” de la jornada laboral como caballo de Troya para el proletariado

La patronal de los supermercados se ha pronunciado contra la supuesta intención de reducir la jornada laboral. Su manera de defender su posición revela, como siempre, que la mentira es una de las armas principales de la burguesía para ganar la batalla ideológica. En una carta que han enviado a la conocida lacaya de la burguesía, Yolanda Díaz, afirman que la manera en que se plantea la reducción de jornada “ignora el servicio que prestamos a la sociedad en nuestros establecimientos, sus amplísimos horarios de apertura al público (para atender a todo tipo de necesidades familiares y sociales) y la enorme flexibilidad con la que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los ciudadanos a los que servimos”.

 

Centran principalmente su crítica en “la manera en que se ha presentado el Proyecto de Ley, como una iniciativa que venía a beneficiar, sobre todo, a los millones de trabajadores del comercio y la distribución (…) como si en muchos años de fructífera negociación colectiva, no se hayan tenido en cuenta sus necesidades, cuando los empresarios y los representantes de los trabajadores han acordado las mejores condiciones posibles para ambos en los convenios vigentes”.

Por su parte, el más que deleznable parásito que mandó a trabajadores a proporcionarle ganancias durante la DANA, Juan Roig, ha protagonizado un esperpéntico episodio en el que niega las evidencias y refleja su miedo a ser descubierto, pues sabe que la bancarrota del capital deja cada vez más claro que la burguesía es una clase social totalmente parasitaria, inútil y dañina; ese es su único rol y su destino es desaparecer como clase. Se ha dirigido a los empresarios diciendo lo siguiente: “Yo siempre os hago la misma reflexión y la repito, a ver si alguna vez tengo suerte. Si nos escondemos parece que tenemos algo que ocultar (…) Es que primero nos acusan de especuladores y deshonrados, y además nos ponen muchos, muchos, muchos palos en las ruedas (…) Si queremos salimos del armario, no nos escondamos. Y con eso llevaremos a la sociedad hacia donde tenemos que llevarla (…) Los empresarios, somos los que tiramos del carro. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de ser empresarios y de ser directivos”.

En lo que respecta a Yolanda Díaz, el pasado 25 de mayo en Sevilla dijo, refiriéndose a la reducción de la jornada laboral, “tardaremos lo que tardaremos, pero vamos a ganar”, lo cual ya deja entrever lo que era un secreto a voces: el Gobierno, usando la palabrería para amansar a la clase obrera, colmará de ventajas a los burgueses y llenará de letra pequeña la supuesta futura concesión, vendiéndola como un anhelo que requiere de sacrificios para ser alcanzado. En un comunicado anterior, nuestro partido ya preveía que encauzarían el asunto por una vía que les permitiría rellenar de ponzoña la falsa concesión.

La ministra pregunta “por qué razón emplean tanto empeño en oponerse a la reducción de la jornada si ya en nuestro país la media se sitúa en 38,2 horas”. La pregunta sería: habiendo una diferencia tan insignificante entre esa cifra y 37,5 horas, según lo que expone Díaz, ¿por qué lo vende como un gran cambio si es, según ella, casi como quedarse en la misma casilla? Además, se atreve a fingir que llama a los “sindicatos de clase andaluces” y a los trabajadores de la comunidad, en defensa de la reducción de la jornada laboral, “a decir a Moreno Bonilla qué va a votar”.

En primer lugar, ella es una firme defensora de la “legitimidad” de los intereses de la patronal, y tiene una sólida alianza con los principales sindicatos de dichos parásitos, como UGT y CCOO, así que es obsceno que hable de “sindicatos de clase”, los cuales se caracterizan por luchar por los intereses de la clase obrera, con el objetivo de elevar la conciencia de clase. En segundo lugar, hace un llamamiento a los trabajadores para que dejen en manos de los parlamentarios, representantes de la burguesía, el poder de decidir sobre sus vidas. Si la minoría opresora se niega, al parecer no sería “democrático” que la gran mayoría luche por sus intereses de clase. Todo depende de si los administradores del Estado tienen a bien conceder una migaja a los asalariados.

Pero su exhibición de una total carencia de escrúpulos, como nos tiene acostumbrados, no acaba ahí; declara también lo siguiente: “ya nos decían que había que practicar la devaluación salarial”, o que “de las crisis se salían despidiendo a la gente, despidos masivos”. ¿No legitima ella los EREs si el empresario lo “justifica”? ¿No ha bajado, acaso, el poder adquisitivo de los trabajadores? Continúa: “nos decían, en su modelo, que había que precarizar el trabajo, que no había trabajo para repartir (…) ya nos dijo Fátima Báñez (ministra de Trabajo del PP) que había que elegir entre tener un contrato basura o el desempleo (…) Les dijimos que no era verdad”. Y resulta que Fátima Báñez, del partido fascista PP que no esconde su total desprecio por los trabajadores y su afán de pisotear los derechos de éstos, a la vez que da todo tipo de facilidades a la burguesía, es más honesta que la actual ministra de Trabajo que ha pronunciado el mencionado discurso, ya que esta última tiene exactamente el mismo rol e intenciones que la exministra del PP, pero se disfraza de aliada del proletariado. Los hechos desmontan a dicha oportunista.

En 2024 hubo 1,06 millones de despidos de indefinidos y 999.550 que no pasaron el periodo de prueba, según las estadísticas de la Seguridad Social, disparándose estas causas un 251% entre los contratos indefinidos desde 2021. El empresario lo usa como nuevo contrato temporal, y tiene toda la facilidad para el despido sin tener que dar explicaciones ni indemnizaciones. También según estos datos, hasta octubre de 2024 se registraron 19,05 millones de bajas de afiliación (2,01 solo en octubre), de las que 8,11 millones se deben a la caducidad de un contrato temporal, registrándose 838.810 solo en octubre. En cuanto a los fijos discontinuos, las bajas de afiliación se han disparado un 456% respecto a 2019 llegando a 3,99 millones acumuladas en los diez primeros meses del año. Solo en octubre llegaron a las 509.428. Por otro lado, los contratos a tiempo parcial han llegado a los 3 millones, aumentando en 177.000 en 2024 y siendo el registro más alto en 20 años, siendo las mujeres las que se encuentran mayoritariamente en esta situación. ¿No es todo lo anterior tener que “elegir” entre un contrato basura y el desempleo?

Siguiendo con las penosas condiciones laborales, en España el paro general duplica al resto de la UE, y lo mismo ocurre con el paro juvenil. De hecho, el 35% de los jóvenes tienen contratos temporales y un 25% trabajan a tiempo parcial, unas cifras que han crecido 9 puntos en los últimos 20 años. Es más, según un estudio de Save the Children, el 17% de los hogares con hijos está en situación de pobreza. El 11% de los trabajadores sin hijos vive en dicha situación, y en hogares donde conviven dos adultos, pero solo uno trabaja, la pobreza sube al 21%, pudiendo llegar al 63% si en esas condiciones hay hijos a su cargo. Ese es el “modelo de país” de Yolanda Díaz, que tanto aplaude las políticas “progresistas” de su Gobierno.

Esta servidora de la patronal llega incluso a validar el falaz y despreciable discurso de los empresarios, que fomentan la idea de que la mayoría de trabajadores que se encuentran con baja médica en realidad están sanos, y solo quieren faltar al trabajo. Ella considera pertinente intervenir en esta cuestión ficticia, para así favorecer aún más a la burguesía y colaborar en la demonización de los trabajadores que no pueden trabajar debido a sus dolencias. Gobierno, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO pretenden que los trabajadores que lleven más de 180 días de baja puedan volver a trabajar de manera progresiva, comenzando a jornada parcial para que, a pesar de su lesión o enfermedad, el burgués pueda seguir obteniendo plusvalor, y darán mayor autoridad al negocio de la salud para que pueda gestionar el alta de aquellos obreros que hayan estado un año de baja. Por su parte, Díaz dirige su ponzoña hacia “el mal funcionamiento de las administraciones sanitarias”, al igual que hacen los empresarios y sus sindicatos, quedando implícito que el sistema de salud es el problema y no las penosas condiciones que son cada vez mayores en la vida del proletariado, debido al sistema de explotación humana que ella defiende. Se atreve a defender, además, que “otra parte del absentismo tiene que ver con otra parte que va de la mano del carácter voluntario o no del mismo”. Es decir, compra el relato de que los trabajadores, en gran medida, buscan faltar al trabajo fingiendo malestar, y según ella, la lucha contra el absentismo es “clave”. Nuestro partido ya ha desmentido dicho cuento de la patronal en otros comunicados.

Por si fuera poco, deja entrever que la burguesía tendrá mayor “flexibilidad” aún para distribuir la jornada y para beneficiarse de horas extra. También vende como punto a favor que aumentará la productividad de la que se apropian los empresarios, y vuelve a ofrecer subvenciones millonarias a las pymes. Por otro lado, afirma que se compensará a los empresarios que hayan accedido a dar algo más de migajas a los asalariados, pero no especifica de qué modo.

He aquí “la esperanza” de los trabajadores de la que tanto habla la ministra: reducción de horario irrisoria, persecución y explotación de los trabajadores enfermos, aumentar las ya enormes subvenciones a explotadores, permisividad con los horarios y precariedad laboral en general. Los oportunistas no esconden su inmundicia y cumplen al pie de la letra con su papel en la sociedad de clases: son el ala moderada del fascismo y cuando están en el poder llevan a cabo las mismas políticas reaccionarias. Eso sí, disfrazadas de retórica izquierdista.

Toda la farsa que han montado alrededor de la más que cuestionable reducción de la jornada laboral se va acercando a su auténtica meta. Es indudable que, como ya habíamos señalado al comenzar la “polémica” unos meses atrás, es otra falsa concesión a la clase obrera en medio de una situación económica y laboral desoladora, con un futuro oscuro; conocen uno de los anhelos del proletariado, que es contar con mayor tiempo libre, y alientan a tolerar todas las tropelías a cambio de una ley que, en el mejor de los casos, reducirá la jornada de una manera tan insignificante que no se notará la diferencia, pero aplicará el falaz principio, promovido por la burguesía, de “menos es nada”. Yolanda Díaz exhibe de manera cada vez más explícita su auténtica cara y no escatima en guiños a los empresarios, a los cuales no contradice tras saber de sus engañosas declaraciones.

En este caso, tenemos a la patronal de los supermercados que presume de “amplísimos horarios”, los cuales no son más que una gran carga de trabajo para los asalariados que hacen que funcionen los supermercados, con el único propósito de generar ganancias para los parásitos propietarios. Además, hablan de un supuesto servicio a los ciudadanos y de adaptarse a las necesidades. ¿De qué manera tiene en cuenta las “necesidades” una clase social cuyo único rol es apropiarse del trabajo ajeno y extraer plusvalor? El poder adquisitivo de los trabajadores es cada vez menor, sufren el robo del patrón a cambio de un salario y otros buitres le arrebatan lo que tiene para vivir a lo largo del mes (rentistas, banqueros, empresas energéticas, petroleras, etc.); ¿acaso obtiene ese trabajador lo que necesita en un supermercado si se queda sin dinero? No, solo tendrá acceso a las mercancías si puede comprar para dar ganancia al burgués. La patronal expresa abiertamente su oposición a beneficiar a los trabajadores, alegando que, en su afán de extraer plusvalor y exprimir la vida de los asalariados, siempre han negociado para llegar a “los mejores acuerdos posibles”, omitiendo que son los acuerdos que más convienen a su dominio y su bolsillo.

Por otro lado, Juan Roig pretende presentar a la clase dominante que oprime a la gran mayoría como víctimas invisibles. La realidad objetiva es que sí se dedican a especular y son, de hecho, la antítesis de la honradez. Son totalmente prescindibles y nocivos; no forman parte del trabajo sino de la apropiación de este para su lucro privado. Oprimen y parasitan a quienes tiran del carro y sí que tienen mucho que ocultar, pues salir del armario en su caso significaría admitir que son el auténtico gobierno; no se presentan a las elecciones, pero tienen el poder del Estado y usan a sus representantes políticos, funcionarios, fuerzas represivas, judicatura y ejército para consolidar y perpetuar su poder.

Esas condiciones ejemplares de las que presumen los dueños de supermercados chocan con la realidad, y en Canarias actualmente hay huelga en el sector por sus miserables condiciones. No es la primera ni será la última. La burguesía y sus mamporreros nos arrebatan de todas las maneras posibles, y usando todos los ardides propios de una total carencia de escrúpulos, no solo derechos sino todo aquello que nos humaniza. Profundizan en la atomización del proletariado porque es indispensable que el obrero no conozca la raíz de los problemas, que es el criminal sistema capitalista. La burguesía debe optar, irremediablemente, por aplastar poco a poco a los obreros en un intento de aislar y acorralar completamente al soporte de su sistema, que son los asalariados, sin los cuales no hay plusvalor y, por tanto, su dominio cae. Es totalmente necesario dada la bancarrota del capital, las deudas impagables, la sobreproducción inevitable, la automatización imprescindible y las guerras inherentes al imperialismo por el control de las fuentes de materias primas y del mercado. Pero también saben que no pueden aplastar a la clase obrera eternamente con palabras engañosas y falsas concesiones, es decir, con la socialdemocracia que les es útil en cierta etapa; saben que su juego dará lugar a mayores contradicciones y que el proletariado lo percibirá y se darán las condiciones para que se levante. Es por eso que cada vez apuestan más por el fascismo, y van allanando el camino para los elementos más reaccionarios del capital financiero.

Ellos, los burgueses, ponen todos sus esfuerzos en debilitar continuamente a la clase obrera, su dominación a través del Estado es una constante y no se detendrán a la hora de ejecutar todo lo que sea necesario para blindar sus intereses de clase. Es hora de que los proletarios muevan ficha y comiencen a poner freno a todas estas infamias que no hacen más que acrecentar la miseria, el agotamiento y la resignación. No cambiará nada mientras el poder, los medios de producción, estén en sus manos y se fomente la idea de que la democracia es que una minoría decida lo que debe hacerse sobre la gran mayoría.

La única reducción real y drástica de la jornada laboral tendrá lugar cuando la clase obrera tome el poder. Mientras la burguesía posea los medios de producción, nuestras vidas están encadenadas al capital y el trabajo tendrá como objetivo dar ganancias a aquellos que oprimen nuestras vidas. No entra en sus intereses concedernos comodidades, ni permitirnos obtener lo que nos corresponde. No pueden estar las necesidades humanas en el centro mientras nuestras vidas las rige el mercado. No hay otro camino hacia la emancipación que la revolución obrera, pero esa senda pasa irremediablemente por la organización de nuestra clase; la toma de conciencia de clase y la unión de todos los proletarios en un Frente Único del Pueblo; es crucial para enfrentar al capital y a la burguesía. Comenzar a establecer un poder obrero servirá como base para aunar a los proletarios progresivamente y generar espacios donde puedan nacer órganos de poder obrero, tomar fuerza en la lucha contra el patrón en los centros de trabajo y actuar colectivamente en todos los ámbitos que nos afectan para inclinar la balanza cada vez más hacia los trabajadores, hacia aquellos que producen todo, y arrancar dominio al capital hasta que se den las condiciones para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Pongamos fin al oportunismo!

¡La socialdemocracia es enemiga de la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Los sindicatos amarillos apoyan la guerra imperialista

El deleznable secretario general de UGT, Pepe Álvarez, demuestra continuamente dónde se posiciona en la lucha de clases: en el lado de la burguesía. En esta ocasión, propone abiertamente un impuesto a todos los ciudadanos para financiar la guerra, a pesar de que España ya ha alcanzado un récord en el gasto militar, y toda la Unión Europea se prepara para la guerra abierta en un compromiso mayor con la OTAN. ¿Todo esto le parece insuficiente a este gran lacayo de la patronal? Además, señala de manera falaz que el gasto en “Defensa” no afectará a los gastos sociales, cosa que, indiscutiblemente, ya ocurre y vemos que no paran de crecer las transferencias de recursos públicos a manos privadas.

Álvarez pide que Europa “tome el mando” y acabe con la dependencia que tiene con EE.UU, con un desarrollo industrial y tecnológico, todo en abstracto. Por otro lado, afirma que la venta de munición a Israel “tiene una importancia relativa”, y pide romper relaciones económicas con Israel, pues “es incompatible con los valores que nosotros representamos como país”. ¿Cómo puede quitar importancia a la venta de armas a un Estado genocida, y luego declarar que, debido a ese genocidio, dicho Estado es incompatible con “nuestros” valores? ¿No está el Estado español apoyando y haciendo posible ese genocidio con su abominable acto de complicidad? ¿Por qué Pepe Álvarez usa un “nosotros” en una sociedad de clases?

UGT ha encabezado junto con CCOO una manifestación el Primero de Mayo, en la cual han soltado, entre otras ideas ponzoñosas, la idea de que luchan contra el fascismo y todo movimiento reaccionario, presentándose como defensores de los derechos de los trabajadores. No solo juegan con la salud de los obreros y permiten penosas condiciones, ofreciendo incluso patéticas sumas de dinero para que éstos no falten al trabajo a causa de sus enfermedades, sino que estos sindicatos de la patronal son cómplices en privatizaciones y, sobre todo, son el caballo de Troya de los monopolios, los cuales son quienes engendran el fascismo. De hecho, son un ejemplo a seguir para la CEOE, que los ha felicitado públicamente por desmovilizar a la clase obrera.

Por si fuera poco, se ha unido a ellos en la manifestación el ala moderada del fascismo, es decir, la socialdemocracia. Concretamente, partidos criminales que, siendo muleta del PSOE, formaron parte del Gobierno en la anterior legislatura, y los que forman parte actualmente; partidos que, administrando el Estado a las órdenes de la burguesía, han permitido y permiten que el fascismo campe a sus anchas, allanando el camino a dichas bestias al hacer el trabajo sucio a la burguesía, y posicionándose, a veces no de palabra pero siempre de hecho, junto a Estados fascistas y genocidas, como Ucrania, Israel, los que intentan golpes de Estado en Venezuela y los “rebeldes” sirios, entre otros. También legitiman y forman parte de la terrorista OTAN. ¿No es una forma extraña de rechazar la reacción, la barbarie y los genocidios?

Si no fuera porque se trata de un conocidísimo personaje que es famoso por su total carencia de escrúpulos, se diría que Pepe Álvarez ha pronunciado un discurso que es fruto de un delirio. Ha dicho que Trump y Putin son quienes amenazan “nuestros” derechos, y los derechos de “las mujeres”, como si las mujeres proletarias en España no fuesen aplastadas por la bota del capital, y las mujeres burguesas no formasen parte de la clase explotadora que las oprime. Añade que no “debemos” permitir a los dos personajes anteriormente mencionados hacer eso, señalando así la aparición, de repente, de un par de enemigos externos y lejanos que parecen ser quienes nos ponen el peligro “a todos”. Por su parte, el otro gran vendeobreros, Unai Sordo (CCOO), presenta un discurso con mayor trilerismo en el que, queriendo aparentar no ser partidario del gasto militar, mezcla el concepto de seguridad con una “evidente” necesidad de mejorar la capacidad militar, ya que Trump y Musk van a “venir a por la Unión Europea y a por su modelo social” en el marco de un proyecto de “neocolonialismo 4.0”.

Los dos secretarios generales hablan de la necesidad de “defender” la Unión Europea con más gasto militar, pero también promueven la idea de una supuesta independencia que debe pasar por la inversión en la industria, que está en manos de la burguesía, y en mayores recursos públicos para invertir en las empresas privadas. Ambos señalan un enemigo externo, motivos para tener miedo de potencias extranjeras, la idea de una Europa poderosa en lo militar y económico, y de financiar con recursos públicos a la burguesía. Sus reivindicaciones tienen mucho en común con el repertorio fascista, y nada con un enfoque de progreso.

El capitalismo en su fase imperialista se caracteriza por el control del capital financiero, en un mundo donde el mercado es global, dominado por una minoría que concentra cada vez más capital, y donde éste no encuentra fronteras. La evidente bancarrota del capitalismo causa la escalada bélica en todas partes, pues es esencial para las potencias imperialistas en decadencia, como EE.UU y “occidente”, luchar contra el auge de las potencias imperialistas emergentes, es decir, BRICS, encabezadas por China. Las inherentes contradicciones del capitalismo se reflejan también entre los Estados, y los continuos movimientos en el tablero geopolítico hacen inevitable que la tensión crezca a medida que se acerca la sombra de mayores e ineludibles crisis.

CCOO y UGT son armas de la burguesía para filtrar entre los trabajadores sus reaccionarios discursos disfrazados de progreso. En boca de los partidos que conforman la pata derecha del capital, esto no sería tan eficaz. No han señalado nunca a la burguesía como el enemigo del proletariado, e incluso niegan la lucha de clases y legitiman abiertamente los intereses del patrón, por tanto es evidente que, ante el panorama actual donde son evidentes las consecuencias del capitalismo, han de señalar a enemigos externos sin tocar unas relaciones de producción donde hay explotadores y explotados. Pretenden unir a la clase obrera en su miedo bajo el ala burguesa, y encauzar esos temores hacia la petición de “defensa” contra unos posibles invasores extranjeros. Se dedican a ensalzar una supuesta grandeza de la Unión Europea, que aplasta la vida de cientos de millones de proletarios en su territorio, y también oprime a las naciones del sur global. Quieren disfrazar de imperiosa necesidad para “todos” la transferencia de recursos públicos a los monopolios.

En cuanto a esto último, que ya ocurre, para la burguesía no se trata más que de un escudo monetario para sanear sus deudas y retrasar las crisis tanto tiempo como sea posible. Requieren de recursos públicos para hacer viables sus aventuras en el mercado, y evitar un gasto proveniente de su bolsillo que derive en menores ganancias y pueda dar ventaja a otros parásitos que puedan ganar terreno. Dado que en España impera el sector servicios, las crisis son más visibles y se ven sus consecuencias antes que en otros países, pues las empresas dependen de proveedores externos que han de proporcionar mercancías para vender a los consumidores. Como las fuerzas productivas no paran de desarrollarse, la mejora de la técnica en manos de los capitalistas significa desempleo para muchos obreros, pues la automatización agiliza el trabajo y el patrón solo busca la máxima ganancia y minimizar los costes de producción para intentar dominar el mercado y superar a otros capitalistas. Es un arma de doble filo, pues si disminuye el trabajo humano, disminuye la tasa de ganancia, y el paro merma la capacidad de compra.

España es por ello una de las economía más vulnerables; debido a que hay sobreoferta y ésta se reparte entre distintos vendedores, éstos ven en primera línea la pérdida de compradores, por tanto, al significar pérdidas para los capitalistas, éstos deben prescindir de mano de obra, recortar servicios públicos, aumentar la explotación, etc., pero su demanda disminuye afectando al primer y segundo sector; la burguesía de terceros países, la cual controla las industrias, tiene que buscar nuevas empresas clientes para evitar la sobreproducción, y los proveedores de materias primas también. Comienza la reacción en cadena por la crisis de dinero para los parásitos dueños de las empresas, ya que los bancos y distintos accionistas pierden su inversión, y acaba en crisis que cargan en las espaldas del proletariado, y fortalecen a los más ricos, que concentran más capital. Es por ello que ese discurso de los sindicatos amarillos, que promueve el interclasismo, es el dardo envenenado que se usa en un contexto de crisis donde la clase obrera esta dispersa, temerosa y descabezada. Generan falsos debates, presentan consecuencias como causas, demonizan a víctimas y señalan a terceros países para poner un velo sobre el auténtico origen de los problemas que sufre la gran mayoría, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción. La realidad es que toda la palabrería de CCOO y UGT va destinada a legitimar el robo a manos llenas de la burguesía, que arrasará sin piedad y sin remedio con lo público por la bancarrota del capital, por los gigantescos movimientos del mercado que escapan a su control, y por la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de los asalariados; los capitalistas ven, por tanto, que deben recurrir al fascismo y le allanan el camino usando a todos sus voceros y representantes.

La normalización de la guerra no es más que la preparación de la burguesía para las luchas venideras por el control del mercado y de las materias primas. El aumento del gasto militar solo está destinado a defender los intereses burgueses, aumentar la represión y mandar a la muerte a proletarios contra proletarios. CCOO y UGT son organizaciones al servicio de los monopolios, y pretenden omitir que vivimos en una sociedad de clases, y que todo es por el “bien común”. Son representantes, al igual que todos los partidos parlamentarios, de los intereses de una minoría parásita que explota a la gran mayoría de la población, que es la clase obrera. ¿Acaso los trabajadores son uno con el patrón, cuando los primeros producen a cambio de migajas, y los segundos no producen y se apropian de la riqueza? ¿No es la gran mayoría cada vez más pobre, mientras una minoría es cada vez más rica? La burguesía ante la que responden estos sindicatos, ¿no es rica, precisamente, por apropiarse de los frutos del trabajo ajeno? ¿Qué intereses comunes tenemos obreros y burgueses? Sus valores son la barbarie y la parasitación, y los sindicatos amarillos son cómplices subvencionados por el Estado, para engañarnos disfrazados de falsos aliados.

Es menester dotar de conciencia a la clase obrera, y aquellos obreros ideológicamente más avanzados deben unirse para tal tarea. La organización de nuestra clase es indispensable para poner fin a este sistema criminal. Los capitalistas y los lacayos de todo pelaje que orbitan a su alrededor, no se detendrán ante la descomposición de su dominio. Los sindicatos de la patronal dejan muy claro su papel, y los trabajadores deben deshacerse del veneno que estos inyectan en la lucha obrera. En cambio, el sindicalismo de clase y combativo es una herramienta necesaria para presentar batalla en los centros de trabajo, más allá del mero economicismo. Luchando realmente por sus intereses, los trabajadores percibirán con la experiencia práctica que todos los explotados tienen las mismas cadenas; todas las luchas deben unirse en un Frente Único del Pueblo contra el capital, como auténtica oposición a la burguesía, sus guerras de rapiña y su sistema de miseria y barbarie. Solo la gran mayoría oprimida, que todo lo produce, puede deshacerse de esa minoría opresora con pies de barro que solo vive de absorber la fuerza de trabajo para obtener ganancias. Solo la clase obrera organizada y consciente pondrá fin al dominio criminal de quienes juegan con la vida humana para lucrarse, y podrá construir la nueva sociedad que pondrá a la humanidad en el centro: el socialismo.

 

¡Abajo los sindicatos traidores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Un 1º de mayo para tomar conciencia y organizarse contra el imperialismo

El primero de mayo los trabajadores del mundo recordamos y analizamos las enseñanzas que nos legaron los mártires de Chicago, llevando a cabo una huelga que comenzó el 1 de mayo de 1886 en la capital del Estado de Illinois y que duró 3 días para conseguir la jornada de 8 horas, y que costó la vida de 5 dirigentes asesinados en la horca por reivindicar los derechos de la clase obrera.

Este año la clase obrera en el estado español, y también en el resto del mundo, afronta enormes retos y de su capacidad de organización y lucha depende que logre superarlos. La burguesía internacional prepara un escenario de guerra mundial en el marco de las luchas interimperialistas para tratar de salvar, nuevamente, la crisis del capitalismo que se cierne. Y para ello no dudará en llevar al frente a la clase obrera a morir y a matar a sus hermanos de clase en beneficio de sus espurios intereses, como ya hemos comprobado en el pasado.

El proceso de automatización continúa firme, acelerado por la burguesía a modo de tabla de salvación en su lucha interimperialista en la conquista de mercados, empobreciendo al trabajador a pasos agigantados, quitándole horas de trabajo y, por ende, salario. Mientras, los grandes capitalistas, llenan sus bolsillos llevando al Estado a una nueva crisis.

Con un sindicalismo de clase y combativo estancado – y sin el liderazgo capaz de llevar tras de sí a las masas y de educarlas sindical y políticamente en el antifascismo y en el socialismo-, con un dominio languideciente del sindicalismo amarillo y vendido al capital, encabezado por Comisiones Obreras y UGT, y con sindicatos abiertamente fascistas y antiobreros en auge, el Primero de Mayo de este año se antoja especialmente difícil para la clase trabajadora del Estado.

La clase obrera hoy tiene como tarea primordial avanzar en términos de conciencia de clase y organización, desarrollando su ideología a la par que adquiere, en la práctica, las herramientas de lucha necesarias para confrontar con la burguesía y arrebatarle el poder político. Y en todo ello el Partido juega un papel primordial.

El oportunismo sigue haciendo su labor de zapa entre las filas del proletariado, componiendo una y otra vez sus manidos cantos de sirena para llevar al redil parlamentario a los obreros descontentos con el sistema, mientras que la reacción y el fascismo, financiados y promocionados por la burguesía y sus medios de manipulación de masas, avanzan a paso firme entre el pueblo, hoy desorientado ideológicamente y desorganizado.

Todo aquel que se considere comunista debe trabajar para que el proletariado tome conciencia de sí mismo, eleve su fortaleza ideológica, aprenda a organizarse y comprenda que su lucha es hoy por imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo. Y ahí encontrará al Partido Comunista Obrero Español creando, orientando y fortaleciendo las estructuras organizativas del proletariado, desarrollando los órganos de poder obrero, para derrocar revolucionariamente a la burguesía y a su formación socioeconómica capitalista e imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo, la única vía que tiene el proletariado para salvar millones de vidas inocentes y garantizar que la enorme riqueza producida llegue a la humanidad implicando el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano, poniendo el desarrollo tecnológico, la automatización a disposición del progreso humano que es el incremento de la esperanza de vida, de la emancipación del género humano de la explotación capitalista y del trabajo monótono, en definitiva, de la vida acabando con la avaricia burguesa que persigue la privatización máxima de los beneficios producidos por la automatización de los sectores económicos condenando a millones de seres humanos a la pobreza y a la muerte. ¡O ellos o nosotros! ¡O acabamos con la burguesía o ella acabará con millones de seres humanos inocentes!

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La desprotección de menores como vía para las relaciones mercantiles

El pasado 9 de marzo conocíamos una tragedia: el asesinato de una educadora social en un centro de menores de Badajoz, en el que están implicados tres menores a los que se está investigando. La noticia ha ocupado un espacio considerable en los medios de manipulación de masas, a pesar de tratarse de un caso totalmente aislado. La burguesía no ha dudado en aprovechar la oportunidad para instrumentalizar el caso y empapar a la clase obrera con ponzoñoso sensacionalismo, que puede resultar beneficioso en un contexto de grave crisis para el capital. En este caso parece que a la burguesía y sus voceros les “importa” la muerte de una trabajadora, a pesar de que ignoran centenares de asesinatos de la patronal cada año. La negligencia de los centros de menores ha derivado en asesinato, y el asesinato en ruin oportunismo.

Una educadora hablaba públicamente de que el Gobierno debía tomar medidas y que era urgente contactar con los administradores del Estado burgués, para garantizar la seguridad de los trabajadores del sector, que según el relato de esta educadora sufren motines, actos de violencia y declaraba que “(…) enfrentamos a diario situaciones de riesgo que comprometen nuestra seguridad e integridad física y psicológica”. Queda patente que pide un remedio punitivo porque, según su relato, los menores parecen ser la fuente de los problemas, y su “habitual violencia” debe ser controlada. Más adelante se dio visibilidad a una pequeña manifestación en la que, nuevamente, se centraban en los educadores como “víctimas” de los menores, y que necesitaban seguridad, material de protección, apoyo psicosocial, y ser reconocidos como “figuras de autoridad”, cuyo desempeño se lleva a cabo en “situaciones de peligrosidad”.

 

Es pertinente presentar el contraste que existe entre estas declaraciones y los hechos conocidos en este ámbito. Procederemos a hacer un breve y necesario repaso de los abominables abusos que sufren los menores y jóvenes tutelados en centros de “protección”, y la nulidad en los “cambios” posteriores a cada infamia y crimen. Por ejemplo, en 2019, fue conocida la atrocidad sufrida por Ilias Tahiri, un joven marroquí que fue asesinado durante una brutal contención, la cual iba en contra, incluso, del protocolo, y no ocurrió nada a sus asesinos. Dicho asesinato fue perpetrado en la empresa Asociación Ginso, que ya había cometido otro crimen en 2011; en dicha ocasión a Ramón Barrios, otro menor que fue agredido por los trabajadores en circunstancias similares. Por otro lado, en 2022 se causó la muerte a un menor en un centro de internamiento, al que se redujo por, según dicen, episodio de agresividad, llegando incluso a esposarlo. Había pasado por una operación abdominal y tenía problemas cardíacos. Según testigos, se aplicó todo según el protocolo; para buscar responsabilidades lo reducen a la adecuación de la contención, y no de que se trata de un menor que no ha recibido la atención profesional que requería, y en cambio sí ha recibido castigo por tener graves problemas del control de impulsos, siempre según el relato. Mamadou Barry también murió a causa de abusos y negligencias, en un centro en el que, a pesar de numerosos indicios y quejas, se ignoró la situación.

Destaca también el caso de Barrag E. En 2022 se investigaba la extraña muerte, no natural, de este menor extranjero no acompañado (mal llamado “mena”) que había denunciado corrupción en su centro y expresó que tenía miedo de sufrir represalias. Estaba en situación de calle, pues había sido abandonado por las instituciones; había pedido ayuda para obtener protección, pero no le fue concedida. La empresa en la que fue menor tutelado era Fundación Respuesta Social Siglo XXI, y denunció a dicha empresa por maltrato, racismo, odio y venta de drogas.

 

En referencia al último caso mencionado, ¿creyeron las autoridades que eran acusaciones vacías y sin fundamento? Veamos a continuación algunos casos que han mostrado lo que es esta empresa, la cual sigue legalizada. Está siendo investigada por la Fiscalía Europea por corrupción, desvío de fondos y contratos vinculados al caso Mediador, usando el dinero que debería destinarse a los menores en caprichos de directivos. En el caso del Centro de Puerto-Bello, en Gran Canaria, educadores de dicho centro denunciaron porque los menores sufrían abusos sexuales, prostitución, uso de drogas, alcohol, trato vejatorio y golpes violentos. También educadores denunciaron en otros centros las condiciones insalubres, con presencia de ratas, malnutrición y ociosidad en la que vivían los menores de los centros de “protección”, que incluso recibían palizas, y cuyos trabajadores, en gran medida, eran familia del director. También han denunciado otros menores por, entre otras cosas, malos tratos y abuso sexual. Todo esto demuestra que había indicios de sobra contra Fundación Respuesta Social Siglo XXI ¿Por qué el menor asesinado en la calle fue ignorado después de denunciar? Por un lado, porque en todas estas empresas privadas hay intereses burgueses. Y por otro lado, sencillamente, porque era un menor tutelado; un número, extranjero y no acompañado.

Se conoce que los menores tutelados en estas empresas son, en muchas ocasiones, víctimas de abusos sexuales. En los registros de los menores denunciantes, de manera general, no suelen dividirse entre tutelados y no tutelados, por tanto, es difícil conocer la cifra exacta. Es más, muchos de los menores tienen miedo a denunciar, y de esta manera solo se conocería parcialmente la realidad. Pero pueden recogerse muchos casos en centros de acogida, y un estudio realizado en Cantabria, para poder hacer cierta distinción entre unos y otros, desvela que, al menos, el 17% de los menores tutelados de entre 14 y 17 años, admiten haber recibido dinero, recompensas o regalos a cambio de relaciones sexuales con un adulto. Entre los no tutelados en Europa, los estudios (teniendo en cuenta sus limitaciones) indican que la prevalencia es de 1 de 4000 casos, mientras que en los tutelados es de 1 de cada 40.

En 2024 un informe recogía todas las irregularidades, incluyendo contratos sin respaldo legal, que fueron perpetradas en Cataluña al adjudicarse centros para empresas que recogen a menores para hacer negocio, sin que cumplieran con los requisitos. PSC, ERC y los Comunes se niegan a llevar a cabo las reformas recomendadas en el informe, pues dichos partidos burgueses, cómplices en todas las tropelías de la clase explotadora, gestionaban la administración pública. Se señalaron todas las deficiencias de estos centros y riesgos para los menores, destacando el de la explotación sexual.

En lo que respecta a los casos concretos que sí pueden conocerse, porque directamente las denuncias provienen de usuarios o trabajadores del propio centro, ya hemos conocido algunos en abominaciones predichas sobre Fundación Respuesta Social Siglo XXI, pero en febrero de este año se denunció que menores de un centro de Madrid han sufrido abusos sexuales, y aparte de que los trabajadores reportan no haber observado ningún protocolo de actuación al respecto, no ha habido ningún escándalo mediático por las circunstancias de estos menores. También en Madrid, en agosto del pasado año se conocían auténticos horrores sufridos por los menores en un centro, donde sufrieron violaciones, torturas y falta de alimento. ¿Dónde están los indignados y el escándalo mediático?

Otro claro ejemplo que retrata la realidad de los centros de menores, es la gestión que realiza la comunidad de Madrid, donde hay decenas de menores desaparecidos y se han adjudicado contratos a dedo, concretamente a una empresa llamada Fundación SAMU, cuyo director del centro El Vellón es Alberto San Juan, que fue Director General de Infancia de la Comunidad de Madrid desde el 22 de julio de 2015 hasta septiembre de 2019 y del 30 de junio de 2021 hasta el 6 de julio de 2022, y desde que se vinculó al PP madrileño, dicha empresa ha pasado de tener un perfil bajo a llenarse los bolsillos en Madrid con este negocio, mientras, por otro lado, este fascista y corrupto partido demoniza a los menores migrantes. También Fundación SAMU ha sido acusada por trabajadores y sindicatos por sus abusos, acoso laboral y precariedad. De hecho, en 2024 se conocía un caso en el que esta empresa que se lucra con las desgracias, tenía a 55 menores en condiciones absolutamente miserables e inhumanas en Lanzarote.

Amnistía Internacional ha denunciado, este mes de marzo, malos tratos y desprotección en los centros de menores que acogen a migrantes en Canarias, los cuales se encuentran hacinados, abandonados, sin los cuidados necesarios para su desarrollo y recibiendo un trato donde abundan los castigos desmesurados y las agresiones verbales y físicas, lejos de ser casos aislados. De hecho, el pasado mes de diciembre, incluso profesores de un Instituto donde acudían menores migrantes tutelados habían observado signos de desprotección.

Por último, entre los numerosos casos conocidos de abusos a menores tutelados, destacaremos otro sumamente revelador. En agosto de 2024, un centro gestionado por la empresa Asociación Oportunidades de Vida fue desalojado porque su presidente, que es responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), fue acusado por explotar a menores migrantes en fincas de la COAG y por falsedad documental. También la querella se dirigía contra su hija y el marido de ésta, el secretario de la COAG, una trabajadora social de la empresa, la propia empresa y la Sociedad Agrícola de Transformación Agrocanarias. Sin embargo, en noviembre se le concedió una subvención de 320.000 euros a esta entidad, pese a estar siendo investigada por trata de personas. Así funcionan estos negocios de la miseria, muy útiles para el capitalismo y con todo el respaldo de las inevitablemente podridas instituciones burguesas, rascándose éstas y dichos negocios mutuamente las espaldas, mientras ambas sirven de soporte al capitalismo, haciendo una limpieza superficial de su podredumbre o prometiendo inútiles parches que ni siquiera se aplicarán.

Está más que comprobado que estas empresas reciben importantes subvenciones del Estado, también donaciones privadas de burgueses interesados en limpiar su imagen y dar directrices que favorezcan un programa basado en la reproducción de ideología burguesa, así como donaciones de obreros a los que engañan con su publicidad, en la cual presentan sus centros como hogares idílicos donde los menores viven dignamente y con sus necesidades cubiertas. Enfocándonos en las subvenciones del Estado burgués, observamos facilidad para contratos a dedo, cuantías muy desiguales y gran cantidad de dinero público que va a parar a manos de los dueños del negocio, pero se traduce en precariedad y sufrimiento para los menores, a los que se destina un mínimo que es, sin duda, insuficiente, sin olvidar las pésimas condiciones de los trabajadores que se encuentran en primera línea.

También se observa la dotación de recursos públicos a empresas privadas con proyectos destinados al lucro de dichas empresas y a convertir en mano de obra funcional, en base a la demanda de los parásitos que tienen en propiedad los medios de producción, a una parte de los menores tutelados, como hace la Junta de Andalucía, la comunidad de Madrid, o Canarias, por ver sólo algunos ejemplos.

Profundizando en el asunto que nos ocupa, un informe de Sindic de Greuges de Catalunya, de 2023, analizando múltiples datos, habla de las carencias que se reflejan en el sistema de “protección a la infancia y a la adolescencia”, declara que “A través del estudio de las quejas, el Síndic de Greuges ha tenido constancia de adolescentes en situación de desamparo que no han estado tutelados o que han dejado de estarlo antes de la mayoría de edad, a pesar de la situación de riesgo grave existente, entre otros, debido a las dificultades de intervención en la etapa final de la minoría de edad y en su transición a la mayoría de edad”. Lo cual quiere decir que, a pesar de ser detectados casos de riesgo grave, hay menores que dejan de estar tutelados antes de la mayoría de edad sin haber sido declarados en situación de desamparo, dejando fuera de esta categoría también a menores con graves problemas que han estado tutelados hasta los 18 años. El informe continúa de la siguiente manera “(…) a medida que esta (la edad) avanza, existen menos declaraciones de desamparo, y este decrecimiento es especialmente significativo justo antes de la mayoría de edad. Si el perfil de niño tutelado es adolescente, y el 56,5% de los niños y adolescentes tutelados, sin contabilizar a los adolescentes migrantes solos, tienen 12 años o más, solo el 22,5% de las declaraciones de desamparo se hacen en esta edad. Si el 32,5% de los adolescentes tutelados tienen 16 y 17 años, solo el 8,6% de las declaraciones de desamparo se realizan en estas edades (…) Conviene recordar que la declaración de desamparo genera determinados derechos no solo en el presente, relacionados con la protección inmediata de la Administración pública, sino también en el futuro, relacionados con el acceso a las medidas de transición a la vida adulta y a la autonomía personal. De hecho, una vez alcanzada la mayoría de edad, la falta de declaración de desamparo se utiliza para justificar la falta de actuaciones de acompañamiento en la transición a la vida adulta”.

Observamos que explica la gran cantidad de jóvenes que, al cumplir los 18 años, son abandonados por las instituciones. Al tratarse solamente de un número en una empresa, se tiene en cuenta únicamente la rentabilidad, en base a si tiene unas aptitudes funcionales para ser convertido en un futuro en mano de obra. El menor que molesta con sus problemas y, peor aún, que cumplirá próximamente la mayoría de edad, es castigado con el abandono ya decidido de antemano, pues la escasa inversión en pisos de “emancipación” sólo compensa si es altamente probable adaptar a esos jóvenes obreros para ser luego explotados directamente con la extracción de plusvalor, y no como usuarios con fecha de caducidad en una ONG. Por otro lado, se atribuye la responsabilidad a aquellos que presentan conductas disruptivas, como si fueran culpables de quedar a la deriva, pues “no merecen” la ayuda ofrecida de manera condescendiente por aquellos criminales que juegan con sus vidas.

En un artículo de la Revista de Educación Social se señala el maltrato institucional que viven los menores tutelados usando diversas fuentes, mencionando la criminalización de la pobreza, la falta de recursos para ofrecer alternativas a los menores que manifiestan conductas desadaptativas, los cuales, en gran medida, acaban fugados porque no quieren estar en esos centros. Tras esto último, pueden acabar delinquiendo y ser señalados como un problema “para la sociedad”, cuando en realidad es consecuencia de su lamentable situación dentro de la sociedad de clases, que es la raíz de los problemas que tenemos en común todos los proletarios.

El artículo anteriormente mencionado también destaca que aquellos menores que hayan cometido delitos violentos, de intimidación o peligro para otras personas, así como padecer alteraciones psíquicas, presentar adicciones o alteraciones en la percepción que puedan suponer una alteración grave, pueden ser internados en centros de reforma, que son, en teoría, para “rehabilitar” a menores con medidas judiciales. Respecto a dicho internamiento, indica lo siguiente: “(…) tienen en los/as menores unos efectos similares a los de las cárceles en las personas adultas: excesiva institucionalización, malos tratos (en la convivencia, o camuflados como “medidas de contención” por personal del centro), ambiente opresor cargado de sanciones, aislamiento que puede precipitar en trastornos psicóticos, abuso de la medicación como medida de control (chicos/as, literalmente, drogados/as), etc”. Como vemos, los ambientes en los que son internados los menores que se encuentran en peor estado son asistenciales, con un fuerte control opresivo y enfoque punitivo cuando se manifiesta cualquier conducta disruptiva, que no es más que la manifestación palpable de sus dolencias; un grito de socorro.

El artículo también destaca que, si bien los centros de reforma son, sobre el papel, instituciones que tienen el objetivo de reinsertar a los menores y rehabilitarlos, la realidad es que, en su mayoría, “cuando un/a menor abandone un centro de reforma, tendrá destruida la poca autoestima que tenía antes de entrar, sufrirá un fuerte estrés postraumático, sus lazos sociales estarán más deteriorados, contará con escaso o nulo apoyo familiar, en definitiva, una situación personal muy parecida, aunque con mayor gravedad por el hecho de vivirla en minoría de edad, a la de un/a preso/a excarcelado/a”. Y dice algo muy interesante que implica a la Asociación Ginso, con al menos dos asesinatos en su historial: “hay que añadir que cuando los centros son gestionados por entidades privadas, estos son verdaderos negocios: la plaza en un centro de internamiento terapéutico puede rondar al mes los 4.000 euros y en un centro de reforma los 8.000 euros, así mientras los hijos de los pobres son internados en centros públicos (masificados, malos tratos, etc.) los hijos de los ricos van a centros-chalets. Por ejemplo, la Asociación Ginso gestiona varios de estos centros de carácter privado y a ella está vinculado, por paradójico que parezca, J.Urra, quien fuera entre 1996 y 2001 Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid”.

Por tanto, por enésima vez se pone de relieve el hecho de que los centros de menores no son más que negocios. Las necesidades no son cubiertas, sino que es un sistema de recogida de personas menores de edad que deben estar tuteladas hasta que cumplan 18 años, siendo constantemente juzgados por los múltiples problemas que presentan, derivados de vivencias traumáticas y todo tipo de carencias, en lugar de ser cuidados, apoyados y guiados hacia un desarrollo multilateral. Pero como todos sabemos, esto último es imposible para todos los obreros en el sistema capitalista. Por otro lado, la corrupción en las instituciones burguesas, que se supone que han de vigilar a estos centros y garantizar la protección de los menores, es la norma y no la excepción.

Como bien sabemos los comunistas, la ciencia está aprisionada en los márgenes capitalistas y queda subordinada a los intereses de la clase dominante. En los trabajos de investigación científica se descubren continuamente hechos importantes, pero el sesgo de la ideología burguesa impide usar el conocimiento fuera de la lógica del mercado, y es por ello que la conclusión no apunta hacia las cadenas que hemos de romper. También hay investigaciones financiadas por burgueses que, directamente, quieren unos resultados que les favorezcan o ayuden a vender su producto. De cualquier modo, tanto para crear un tornillo, elaborar un software, fabricar medicinas, inventar máquinas de extracción o curar una infección, así como un largo etcétera, hay que aplicar los conocimientos que la ciencia dicta al respecto, o no se logrará el objetivo. Aun cuando solo respondan a los intereses de la burguesía para aumentar la producción, facilitar un proceso, mejorar las ventas o mantener la fuerza de trabajo, y aunque se trate de un trabajo tedioso o frustrante, ha de hacerse de la manera correcta o no tendrá lugar lo que se pretende conseguir. Sin embargo, con las ciencias sociales pasa algo muy distinto; la burguesía las usa para entender el comportamiento humano, aplicar esa manipulación que le resulta tan útil para la batalla ideológica e intentar perpetuar la normalización de las relaciones de producción capitalistas. Esto quiere decir que a la hora de trabajar para, supuestamente, analizar la sociedad con el fin de mejorarla e intervenir para resolver problemas, la ciencia debe desfigurarse.

Por ejemplo, la economía parte de hechos científicos, pero se deforma para que encaje con las ilusiones del capital: fingir que existen productores individuales, cuando todo el trabajo es social; omitir que una minoría parásita que no produce es dueña de los medios de producción (clase burguesa) y se apropia de los frutos del trabajo de la aplastante mayoría (clase obrera), recibiendo todo la primera y migajas la segunda. Otro ejemplo es la psicología, que aunque estudia la conducta humana, incluyendo ésta en el contexto social, e incluso señalando la teoría de “el mundo justo” como falacia, al final intenta paliar los problemas enfocando éstos como si fueran asunto de cada individuo, lo cual es contradictorio, dando un peso crucial a la subjetividad y convirtiendo el trabajo en dicha profesión en un empleo más de un sistema criminal que legitima, pues se convierte en engranaje funcional de éste. Todo ello a pesar de que se conoce ya de sobra en el mundo de la ciencia, a diferencia de lo que es transmitido al proletariado cada día, que los problemas son sociales, vivimos en un sistema irracional que genera miseria y que solo puede resolverse de manera colectiva, pero en las soluciones que se proponen no se sale del marco de la sociedad de clases.

Un tercer ejemplo sería lo aplicado en el tema que nos ocupa: los centros de menores. Los menores que acaban en estos centros de “protección” tienen en común que no han tenido sus necesidades cubiertas, fisiológicas (alimentos, descanso, actividad física…) y/o psicológicas (bienestar emocional, afectivo y social), y la desatención, malos tratos o negligencias en general les ha llevado a una penosa situación en minoría de edad, con serias consecuencias. Tenemos, por un lado, a los trabajadores que están en primera línea en estos centros, los cuales a veces no tienen siquiera la titulación requerida; aunque tenerla no se traduce en un mejor desenvolvimiento, ni en mayor empatía o habilidades sociales, sí da acceso a unos conocimientos que pueden ser necesarios. Lo normal es que los centros se encuentren en situación precaria, con plantilla insuficiente, con muchos trabajadores que no quieren estar ahí, una mayoría con ideas totalmente sesgadas sobre los menores tutelados, programa laxo o inexistente, normas ambiguas, salario bajo, superiores déspotas y escasos recursos que gestionar. Por otro lado, tenemos a los menores, que tienen que vivir en esas condiciones con todos los problemas que cargan, los cuales se manifiestan en su conducta y que choca con la ominosa situación descrita, dando como resultado más problemas y no soluciones.

En realidad, la creencia de que los menores tutelados suelen ser agresivos o delincuentes no tiene fundamento, pero es un mito que la burguesía necesita difundir. Por ejemplo, solo el 1% de los menores tutelados en Córdoba cumplen medidas judiciales. La Junta de Andalucía registra un 0,54% de delincuencia asociada a menores no acompañados (y aun así, se elevó en 1,5 millones de euros la seguridad por propuesta del deleznable partido fascista VOX). O, sin ir más lejos, el 80% de los menores tutelados estudia, trabaja o hace las dos cosas.

Teniendo en cuenta la anterior premisa, nos centraremos ahora en los menores que se han criado en entornos hostiles. Aun con las particularidades de cada caso, todos han visto mermado su desarrollo de manera que, en general, presentan conductas desadaptativas que son el resultado de un mecanismo de defensa, debido a su experiencia vital en la que han percibido que debían sobrevivir sin un soporte estable, ya sea material, psicológico, o ambos. En un artículo de American Academy Pediatric, lo explican claro: “Lamentablemente para un niño, el cerebro específicamente adaptado para un tipo de entorno extremo rara vez está optimizado para rendir en otros. Esto, en sí mismo, no sería un problema insuperable. Sin embargo, a los niños criados en hogares donde se dan malos tratos, violencia o desamparo, con frecuencia, se les niegan los verdaderos instrumentos que los ayudarían a adaptarse a entornos nuevos y diferentes. Un niño que ha sido víctima de malos tratos o desamparo suele experimentar alteraciones en sus aptitudes de lenguaje y habilidades cognitivas. En un estudio reciente se encontró que el 36% de los niños en edad preescolar que vivían en hogares de acogida presentaban un retraso del desarrollo y no se identificaron diferencias entre los efectos sobre el desarrollo asociados a los malos tratos físicos, abusos sexuales o desamparo referidos”.

 

Por más que en las páginas web y folletos de estas empresas se menciona, parcialmente, la situación de los menores a los que recogen y adornen con palabrería sus auténticos objetivos, la realidad es que se desechan las condiciones en las que viven y han vivido los menores, convirtiendo su estancia en los centros en un pulso entre la manifestación de sus dolencias y la disciplina que se exige para mantener una idea de orden alejada de la realidad, y que solo responde a los intereses de los empresarios que se lucran con la miseria, a la vez que definen su negocio como “sin ánimo de lucro”. Exigen un control sobre los menores, cuyos problemas y necesidades se olvidan, y los trabajadores, en la mayor parte de los casos, han de convertirse en jueces que observan el comportamiento para, posteriormente, etiquetar al niño como “bueno” o “malo”, y ser guardias improvisados.

El artículo profundiza en lo anterior y continúa: “Sin buenos modelos, los niños que son víctimas de malos tratos y desamparo pueden crecer siendo incapaces de explicar (o, en realidad, entender) la diferencia entre los sentimientos (…) En los casos extremos, esta incapacidad se denomina alexitimia (la incapacidad para “leer o interpretar” las emociones). Sin esta importante percepción, pierden la capacidad para darse cuenta de las intenciones de los demás, o controlar la propia respuesta, y el aprendizaje social se afecta severamente. (…) la primera infancia puede considerarse un “período sensible” para muchas formas de aprendizaje cognitivo, y la mayor parte del emocional, después del que resulta difícil establecer nuevos patrones de pensamiento o reacción. Por lo tanto, se pide a los niños que son víctimas de malos tratos o desamparo que se adapten a un mundo nuevo y diferente pero se les proporcionan medios neurales y conductuales insuficientes con los que hacerlo. (…) Las víctimas de malos tratos o desamparo previos se identifican con mucha más frecuencia como “niños problemáticos” de lo que ocurre con los demás y en ellos se establece un diagnóstico de problemas de atención y conductas violentas y de actitud antagónica o de “llevar la contraria”. En general, los cuidadores y maestros responden a estas conductas de la manera tradicional: las advertencias se vuelven más bruscas (y a menudo en un tono más alto de voz) y la disciplina, más estricta (y con frecuencia, de carácter más punitivo)”.

La negligente forma de actuar de estas empresas es una constante y desde el principio se prepara el terreno para colocar la trampa que desvía la atención: mostrar a la empresa como altruista que es víctima de indomables y desagradecidos menores que no saben apreciar la “oportunidad” que se les brinda. Es decir, se proyecta la falsa idea de una agresividad generalizada en los menores tutelados, fomentando la interpretación desde las consecuencias, y pretenden convertir la manifestación de las dolencias de los menores en la causa de la insuficiencia de los recursos, pues, según su discurso, éstos serían adecuados, al menos, para una sana convivencia si la actitud de los menores no fuese “caótica”. Como de costumbre, la burguesía necesita demonizar a las víctimas para justificar la represión y la explotación.

Aunque en realidad la solución pasa por la conciencia de clase y la organización obrera para superar los problemas de manera colectiva, alcanzando la toma del poder que permite centrarnos en las necesidades humanas, no deja de ser revelador lo que, aun dentro de los márgenes burgueses, aclara el artículo al respecto: “Un mediador decisivo de un desarrollo satisfactorio, en particular en condiciones de estrés traumático, es la sensación que tiene el niño de la disponibilidad y sensibilidad de sus padres para protegerlo y darse cuenta de sus necesidades, un componente básico de unos lazos sólidos. Un cuidador atento puede ayudar a su hijo a aprender la naturaleza de “dar y recibir” de la comunicación social y enseña al niño a reconocer y a regular sus propias emociones en un “baile” continuo de interacción. Con un benefactor de estas características, el niño tiene seguridad para aprender y explorar. Cuando los padres le infligen malos tratos, los lazos resultantes pueden ser confusos y desorganizados, pero incluso unos malos tratos menos serios pueden afectar a estos vínculos. (…) En situaciones de crianza en una familia de acogida o por parte de padres adoptivos, no basta con ofrecerles exclusivamente un entorno afectuoso y coherente; es preciso ayudar a los nuevos padres a darse cuenta de que el niño que ha sido víctima de malos tratos o desamparo puede tener una visión de este entorno y responder a él de forma diferente de lo que lo haría otro niño que no hubiera sido víctima de malos tratos. Con demasiada frecuencia, los profesores y padres malinterpretan las respuestas fisiológicas inadaptadas y rechazan al niño como “malo” a propósito o “irrespetuoso” y lo castigan en consecuencia, lo que refuerza la respuesta”.

 

Como vemos, la ciencia ya aclara la situación e indica pautas a seguir, pero no se aplica en las empresas de los carroñeros que van tras la dinámica destructiva del capital, recogiendo a víctimas que van quedando atrás para lucrarse con su desgracia. La división entre numerosos negocios que compiten entre sí en esta actividad de recogida de personas, para recibir donaciones privadas y subvenciones del Estado, denota el rol de la infame beneficencia, que no es más que el de la limpieza de imagen de la burguesía y el de reconducir las dolencias del proletariado a las instituciones para que la miseria y la indignación asociadas no se conviertan en un vector hacia la conciencia de clase. ¿Por qué no se unen todas si, según nos cuentan, tienen un objetivo común de “luchar contra la desigualdad”, y así aunar recursos e ir a la raíz del problema, en lugar de competir por la obtención de centros, plazas y contratos?

Las ONG convierten al opresor, el burgués, en posible salvavidas que ha de descender al barro de la desgracia para que los obreros más desafortunados, culpables de su mala suerte y que molestan a los más respetables y mejor adaptados, sean receptores de una ínfima parte de la fortuna de otros, usada para dar una segunda oportunidad de unirse al engranaje de la producción y que dejen así de ser una carga. El clásico del lobo disfrazado de oveja. La realidad es que la burguesía, auténtico parásito y gran carga para la aplastante mayoría de la población, que es la clase obrera, invierte grandes cantidades de recursos en promover la absurda idea de meritocracia, y en hacer creer que quien no se levanta del suelo, aplastado por la bota del capital, es porque le falta voluntad para volver a ser funcional como mano de obra a explotar, y no porque el sistema capitalista es, objetivamente, deshumanización, miseria y barbarie.

En lo que respecta a los trabajadores de estas empresas, a pesar de percibir la más que notable falta de recursos en la mayoría de los casos, no ven viable emplear sus energías en reclamarlos porque al hacerlo reciben negativas por una supuesta falta de fondos, y si insisten pondrán en peligro su sustento. Además, una gran cantidad de asalariados acaban en estos centros por no encontrar otro trabajo, de los cuales un alto porcentaje tiene intención de irse cuando le surja un trabajo más aceptable.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, evidentemente, los trabajadores se encuentran totalmente contaminados por la ideología burguesa, y concretamente en este asunto, en mayor o menor grado, todos tienen ideas sesgadas sobre los menores tutelados en general, y sobre los que deben cuidar en particular. En base a todos esos esquemas irracionales que nos son inculcados a la hora de interpretar el mundo, se hará una lectura de la situación que se vive en los centros de trabajo y de la conducta que observan en los menores. Dado que no conciben la posibilidad de cambio, y mucho menos de encaminarse hacia la lucha de clases, se resignan a reproducir en cada jornada la misma dinámica: asegurar la asistencia a actividades rutinarias, si las hubiera; velar por el cumplimiento de las normas; aplicar disciplina. Por tanto, el objetivo del trabajo será la realización mecánica de acciones encaminadas a mantener un orden dentro de lo estipulado por la empresa y las instituciones burguesas, es decir, la interacción con los menores tiene lugar dentro de un marco que promueve la desconexión hacia ellos, de manera que el trabajo se convierte en algo no muy diferente de ocuparse de objetos.

El hecho de ocuparse simplemente de obligaciones irracionales que no se adaptan a las circunstancias, tiene efectos negativos en trabajadores y menores. En cuanto a los segundos, es frecuente que se encuentren en entornos donde, aparte de no poder obtener la atención necesaria por falta de recursos, y el elevado número de menores en poco espacio, muestren desmotivación y apatía durante algunas actividades o en los momentos en que se espera que gestionen su propio tiempo.

En referencia a uno de los numerosos estudios sobre desmotivación en adolescentes, es preciso tener en cuenta la lectura de sus conclusiones: “La mayoría de los participantes hace referencia a que lo que más les genera falta de interés es sentirse desilusionados, inseguros o cuando las cosas no resultan como desean. (…) el adolescente lucha contra numerosas limitaciones personales, y los riesgos que constituyen asumen una amenaza a la tradición, en cuanto que tratan de evitar lo que consideran represión al ser inducidos a hacer lo que deben más que lo que quieren, situación que los lleva más a la frustración y a la apatía que a mostrar interés. (…) la frustración aparece cuando el individuo constata que sus deseos y proyectos no se cumplen o que no van a cumplirse, lo que frecuentemente deriva en la apatía. De continuar reiteradamente este proceso de frustración-apatía, surge la desesperanza porque se atribuyen a causas incontrolables los acontecimientos vitales negativos, pudiendo incluso acercarse a la depresión. De igual modo, se observa que una causa importante de desmotivación en los adolescentes es el sentimiento de no ser alguien en la vida y que la sociedad los critica. Dichos indicadores resultan un riesgo para los adolescentes, pues muchos abandonan lo que hacen debido a que no encuentran un sentido netamente suficiente en seguir con ello, lo que, de continuar, puede afectar directamente los procesos de socialización. (…) es importante reiterar que los resultados obtenidos dejan ver que los adolescentes prefieren evitar participar en la dinámica familiar, los quehaceres domésticos, las actividades escolares, físicas, religiosas y demás porque los consideran aburridos y una pérdida de tiempo, o bien porque consideran que nada les aportarán a su propia vida”.

 

Lo citado anteriormente describe la situación de los menores, en general, pero centrándonos en los tutelados, es común observar apatía. A diferencia de lo que se suele pensar al observar su actitud, puede deberse a alteraciones del estado de ánimo que van más allá de tristeza o angustia ocasional. Se promueve la idea de que, cuando el menor “pierde el tiempo” significa que “no tiene interés por nada”, que “no tiene voluntad” de mejorar, etc. Los trabajadores, ante esa escena, suelen olvidar todas las dificultades que envuelven la vida del menor y el contexto del centro de “protección”, que no son, precisamente, facilitadores. En los casos en que se da lo predicho, los menores pueden cumplir con las obligaciones empujados por las expectativas y, a veces, por la amenaza del castigo, o pueden rechazarlas por llegar al hastío y por la continua sensación de vacío o malestar, con la que se les exige, tácitamente, que carguen mientras realizan tareas que no les aportan vitalidad, sino que les generan aversión por tratarse de exigencias que requieren enfocar buena parte de sus energías en una dirección, cuando apenas se tienen en cuenta sus necesidades. Se les juzga en base a si consiguen ser, o no, lo que la sociedad burguesa espera de ellos, quedando en segundo lugar las necesidades humanas, pues van camino de ser un engranaje para enriquecer a una minoría, y de no ser así, se les considerará un fracaso. Les llevará a un choque con los trabajadores y con las normas de la empresa.

Por su parte, los trabajadores se ven en un brete; tienen que cumplir con sus propias obligaciones, órdenes de la empresa, y no suelen poder permitirse flexibilidad. Si los menores no hacen lo que deben hacer, quedará constancia de ello en un registro, así que no castigar significaría poner en riesgo su puesto de trabajo. Como apenas hay recursos para llevar el problema por un camino alternativo, el enfoque suele ser punitivo y no educativo, y mucho menos de adaptación y aceptación, así que para ahorrar energías los trabajadores tienden a distanciarse emocionalmente del menor, y lo convierte, como hemos dicho, en un mero trabajo. Ahorrará energías escudándose en que cumple con su deber y en que tiene que haber sanción, lo cual desemboca en el falaz relato de que el menor ha “elegido” unas consecuencias que ya conocía, enfoque que promueve principalmente la empresa para lavarse las manos, consiguiendo que los educadores reproduzcan lo que interesa a la burguesía.

¿Significa todo esto que, simplemente, habría que animar a los menores a la ociosidad si les “apetece”, porque se sienten abatidos? No, se intenta arrojar luz sobre un asunto más en el que se hace una interpretación acientífica, la cual se transmite a la clase obrera para que se atribuya la responsabilidad por “falta de voluntad”, y que así no sepa leer el contexto con todos sus factores en continuo movimiento. Para los proletarios es imprescindible conocer las causas de sus males para disipar la niebla que teje a nuestro alrededor la ideología burguesa.

 

En el ejemplo anterior, que se ha enfocado en la perspectiva tanto de menores como de educadores en una situación determinada, puede entreverse que, si se cree que no existe alternativa a la manera de proceder, no se conoce la raíz de los problemas, la idea de cambios sociales profundos se consideran una quimera y, por tanto, no hay culpables contra los que luchar ni iguales con los que organizarse, no se pueden dirigir los esfuerzos hacia la transformación de la situación, pero las energías deben enfocarse en algo. Puesto que, al fin y al cabo, los menores son la realidad tangible al alcance, así como las condiciones del centro de trabajo, y lo único viable a lo que dirigir los esfuerzos es el trabajo que se presenta con las pautas impuestas, para los trabajadores de estos centros no queda más remedio que ver las cosas tal como nos las presentan, y en el centro de trabajo se encuentran los menores, los trabajadores y el espacio en que tiene lugar la actividad, con una gran dificultad asociada que requiere de mucha energía, dadas las penosas condiciones. Al final parece no haber más remedio que reducir todo a rutina, vigilancia, juzgar, premiar o sancionar, registrar y vuelta a empezar a la jornada siguiente. Además, los menores ven desfilar a numerosos trabajadores que no aguantan las condiciones, y por tanto no tienen referentes estables. Se convierten en algo ajeno para quienes deben cuidarles; son un mero trabajo para tener un sustento.

Ya hemos visto que las investigaciones demuestran continuamente que es menester, para cualquier ser humano, desarrollarse en unas condiciones que permitan la exploración y la interacción para el aprendizaje, en un entorno de aceptación que resulte seguro. Es fundamental que los cuidadores se conviertan en apoyo y guía, de manera que sepan crear las condiciones para una crianza sana y adaptada. Sin embargo, el estado del menor que tiene que vivir en un centro, y las condiciones de éste, entran en contradicción. Incluso los más “tranquilos” reciben una atención a cuentagotas, dificultad para expresar sus sentimientos y la obligatoriedad de acatar las normas, aun cuando no se adapten a las necesidades del momento. Lo que se espera de los menores más “problemáticos” es que deben adaptarse en mayor medida a las condiciones, la mayoría de las veces penosas, en lugar de ser al revés; expresan su frustración o ansiedad de maneras que suelen perturbar el “normal” desenvolvimiento del centro, y se opta por el castigo para intentar mantener a raya esa conducta. Pero ocurre que, al ser un ambiente encorsetado cuando se necesita, precisamente, un entorno que ofrezca aceptación y seguridad para expresar los anhelos y aflicciones, aumenta la frustración por obtener como respuesta la hostilidad de los cuidadores, sanciones e incluso aislamiento. De hecho, es frecuente tratar de un modo diferente a unos y a otros según lo acontecido, para que los “problemáticos” perciban que su comportamiento merece un trato distante para “no reforzarlo”, ampliando el castigo hacia la esfera emocional, e incluso negando actividades de ocio o atención porque “no lo merece”, y así debe ser hasta que “se porte bien”.

En lugar de “corregir” la conducta indeseada, lo que se consigue es la sumisión del menor, el distanciamiento de éste al percibir que no puede haber entendimiento, o una mayor frustración por chocar una y otra vez en un ambiente rígido, donde se le castiga por impulsos que no entiende ni controla. Es decir, el problema, lejos de solucionarse, se acentúa. El razonamiento que se sigue al tratar las conductas indeseadas es tan absurdo y acientífico como declarar que un enfermo no debe recibir tratamiento, porque todavía no se ha curado.

Como vemos, si no se pueden dirigir los esfuerzos hacia las soluciones, bien porque no se conocen, como es el caso, o bien porque se perciben como inviables, sólo queda ocuparse de lo inmediato; en el caso de los trabajadores de los centros de menores, ocuparse de la tarea que ha sido impuesta, sin cuestionar nada más allá de la realización del trabajo y la manera de gastar menos energías para evitar la sobrecarga emocional. Mientras tanto, quienes se lucran con estas empresas se escudan públicamente en el discurso de la protección de la infancia, pero en la práctica fomentan el enfoque autoritario y punitivo, amenazan con los despidos si no hay un orden y señalan que los problemas se deben a ineptitud por parte de los trabajadores, y a mala educación por parte de los menores. Es decir, enfrentan a unos con otros, a hermanos de clase, y los trabajadores reducen sus objetivos a mantener el orden que hemos visto con anterioridad, olvidándose de que las penosas circunstancias no son más que la consecuencia de las negligencias de la empresa, porque desconocen el funcionamiento del capitalismo, raíz de todos los problemas que padece la clase obrera, el origen de sus cadenas. Y desconocen la lucha de clases, en cuyo marco se encuentra la única salida a la explotación y la opresión del burgués.

Los buitres de las ONG consiguen que los menores tutelados se conviertan en un mero objeto de trabajo para los obreros, y un medio para obtener ganancias y contratos. Los niños quedan a merced de estos detritívoros que caminan detrás del capital, convirtiendo la miseria que queda tras su paso en un negocio. Las nuevas generaciones, como bien sabemos, vienen al mundo para ser explotadas y para encontrarles una utilidad que pueda hacer crecer al capital, a la vez que merma la calidad de vida inevitablemente por ese mismo hecho. Toda la vida de la clase obrera queda supeditada al mercado, al hecho de ser portadores de fuerza de trabajo de la que puede disponer la burguesía cuando lo necesite, y en el caso de los menores tutelados es más desolador aún, puesto que ellos mismos, como personas, son el medio por el cual la parásita burguesía obtiene ganancias, y todo ello a través de un procedimiento por el cual quedan atados a los capitalistas, pues están desamparados, desprotegidos, y son entregados a dicha clase criminal sin que puedan defenderse.

Aumenta progresivamente la represión sobre los proletarios, porque la burguesía sabe que el capitalismo se cae a pedazos, y la única manera de mantener a raya a la clase obrera en esas condiciones es el fascismo. Por eso continuamente legitiman las posiciones más deshumanizadoras, porque las masas agotadas y alienadas buscan respuestas y salidas, pero sin una vanguardia comunista que las arranque de la ideología burguesa, sólo encuentran lo que el oportunismo y la reacción más infame ofrecen. No pueden detener el avance de la descomposición de su criminal sistema, y aunque no exista actualmente un movimiento obrero que ponga en jaque a la clase burguesa, el desarrollo de las fuerzas productivas niega el capitalismo, e incluso los descomunales descubrimientos sobre la conducta humana apuntan en una sola dirección: la superación del capitalismo.

En referencia a la instrumentalización del caso de la educadora asesinada, es innegable que está generando un falso debate para legitimar y aumentar la represión. Los medios de manipulación de masas visibilizan a trabajadores del sector indignados en relación con el asesinato, que supuestamente sienten aversión por un acto criminal, pero al parecer pretenden que el Gobierno tome medidas al respecto. Por supuesto, en la propaganda burguesa siempre hay una doble vara de medir, en la que los asesinatos y robos deben condenarse según quién los perpetre, pues en otros contextos son “aceptables”, como en el caso de la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. Quien dude de la alienación y manipulación en todo este asunto debe preguntarse lo siguiente: ¿Por qué, tras un asesinato, se normaliza pedir medidas al infame Gobierno? ¿No es el mismo Gobierno cómplice del Estado nazi ucraniano al que envía armas? ¿No está siendo cómplice de los sionistas en el genocidio que éstos cometen? ¿No blanquea y apoya firmemente a la organización terrorista OTAN, brazo armado del capital? ¿No es servidor de los monopolios que generan miseria y barbarie, no solo en el país en que vivimos, sino internacionalmente? Es evidente que en este asunto se ha usado, por un lado, la reacción más deshumanizadora, y por otro, se ha puesto el foco en un caso absolutamente aislado, intentando convertirlo en una constante, como si los menores tutelados fuesen un peligro y la solución lógica fuesen medidas aún más punitivas para ellos, proponiendo aumentar la seguridad de manera que mantenga a raya a las principales víctimas, promoviendo una visión distorsionada de la realidad y agravando el problema en lugar de ir a la raíz de éste, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción y el hecho de que unos miserables cosifiquen a menores para obtener ganancias. Se promueve una idea que encaja dentro de la delirante “lógica” del capitalismo; ahondar en los castigos a las víctimas aprovechando que, en realidad, no se conoce al agresor, que es la burguesía que pone sus medios de manipulación de masas a funcionar a todo motor para introducir el enésimo sesgo entre las masas.

Los proletarios no pueden poner fin a la miseria y a la barbarie con luchas individuales, ni encontrar la salida sin salir del marco de la ideología burguesa. Es absolutamente necesario unir todas las luchas en una sola contra el capital, en un Frente Único del Pueblo que pueda ser la base para que el sujeto revolucionario, la clase obrera, se organice y eleve su conciencia de clase en una guerra sin cuartel contra la burguesía. Solo conociendo al enemigo de clase y su manera de oprimirnos a través de la explotación, podremos dilucidar la causa de todo aquello que atenaza nuestras vidas y que está presente en todos los ámbitos, principalmente en los centros de trabajo, lo cual es menester para dirigir nuestras fuerzas hacia la solución. Ésta pasa inevitablemente por la organización de nuestra clase, la creación de órganos de poder obrero, la lucha conjunta contra la patronal, el desenmascaramiento del oportunismo, la solidaridad, el internacionalismo proletario y fortalecer las filas revolucionarias hasta que llegue el momento de la toma del poder y alcancemos nuestra máxima aspiración: el socialismo.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El socialismo como la única respuesta ecológica real

Los problemas ecológicos son un tema muy preocupante para la clase trabajadora, que son los que más sufren en sus carnes los efectos del cambio climático: la contaminación del ambiente, la deforestación, etc. La burguesía, conocedora de esta preocupación y de que ella es la culpable, clama a los cielos sobre estos problemas y para darles explicación desempolva los ya manidos trabajos de Malthus librando así su batalla ideológica. Todo para exculparse de forma rastrera hablando del ser humano como un cáncer que mata a la Tierra, a esparcir la culpabilidad a todas las personas por igual y a poner fecha de caducidad al planeta, atreviéndose incluso a fechar antes el fin del mundo que el fin de su sistema criminal.

Ésta argumentación no puede estar más alejada de la realidad, tal como lo demuestra el informe publicado por la organización Carbon Disclosure Project que señala como el 71% de las emisiones globales desde 1988 son responsabilidad de 100 empresas y más del 50% sólo a 25 de ellas. Otro informe también demuestra cómo los esfuerzos de los centros imperialistas por luchar contra la contaminación no son más que una cortina de humo que simplemente consigue deslocalizar la contaminación a países subdesarrollados. Ninguno de los anteriores informes proviene de fuentes sospechosas de promover el socialismo, ni tan siquiera el “anticapitalismo”, si no que aportan un análisis científico y riguroso de la realidad, que tozudamente niega el argumentario burgués. Es ampliamente sabido y reconocido que el mismo concepto de “huella de carbono individual” fue inventado en 2004 por la empresa British Pretroleum con tal de desviar la atención de su responsabilidad. Estos son algunos de los ejemplos que tiran por la borda las excusas capitalistas y sus ansias malthusianas de culpar a toda la humanidad de las vergüenzas burguesas, dejando claro explícitamente que todo esto es un arma ideológica más, utilizada para intentar alargar todavía más la duración de su pútrido sistema.

Dicha arma es efectiva y corroe gran parte del movimiento ecologista, el cual deambula sin una dirección ideológica clara y recibiendo con puertas abiertas a toda la basura anticientífica que impregna dicho movimiento, convirtiéndolo así en una herramienta perfecta para evitar que los proletarios con conciencia ecológica se acerquen al materialismo dialéctico (con el análisis que éste da). Todo esto desemboca en que en las masas se acabe sembrando así la idea de que la única alternativa viable es el decrecimiento, que la culpa de la situación ecológica es individual e incluso llegando a concebir a la raza humana como un virus que solo merece ser extirpado. Cada idea más reaccionaria que la anterior, convirtiendo dicho movimiento no sólo en algo inofensivo para los intereses capitalistas sino en un catalizador perfecto de ideas fascistas.

Ya se ha expuesto más arriba la falsedad de la culpa individual, en cuanto a la concepción de la raza humana como un virus destructor, que no es otra cosa que la proyección del carácter parasitario y cancerígeno del sistema burgués en la idea de un ser humano general, por encima de las clases y desconectado por completo de su realidad material. Ambos “argumentos” no son más que apéndices del gran esfuerzo ideológico de los burgueses de naturalizar las relaciones de producción capitalistas para intentar hacer creer que el capitalismo está grabado en el código genético de los seres humanos, distorsionando por completo la realidad. Son las condiciones materiales las que esculpen el pensamiento humano y justamente el sistema burgués intenta esculpir sus ideas criminales en toda la raza humana, cuando éstas son las más terroristas y antihumanas que ha conocido la historia. En cuanto al decrecimiento como única alternativa, es una falsedad aún mayor ya que la pequeña producción artesanal no es el fin de la producción en masa, si no su origen, dejando claro que la “alternativa” que promete el ecologismo es tratar de echar atrás la rueda de la historia humana, algo no solo abiertamente anticientífico, sino que imposible.

Este hecho no pasa desapercibido por los capitalistas, siendo vital para sus intereses que los proletarios preocupados por el medio ambiente se embarquen en un laberinto sin salida de ideas reaccionarias y que aspiren a llegar a una idea romántica de la producción precapitalista supuestamente más cercana a la naturaleza. Lo cual es la punta de lanza para intentar alejar a los trabajadores honestos de las soluciones científicas del materialismo dialéctico y el marxismo-leninismo.

Mientras que los capitalistas recurren a ese pensamiento mágico para escurrir el bulto, el marxismo-leninismo es completamente contrario a dichos preceptos completamente reaccionarios, su análisis y sus conclusiones parten del pensamiento científico. El materialismo dialéctico deja claro que el principal problema son las relaciones de producción capitalistas que subyugan todo avance técnico y productivo a su constante necesidad de expansión inexorable y apuesta del máximo beneficio a corto plazo sin importar las consecuencias a largo plazo. Por esto Marx ya lo dejaba claro en la Sección IV del primer libro de “El Capital”:

 

“Y todo progreso de la agricultura capitalista es un progreso no sólo en el arte de depredar al trabajador, sino también y al mismo tiempo del arte de depredar el suelo; todo progreso en el aumento de la fecundidad para un plazo determinado es al mismo tiempo un progreso en la ruina de las fuentes duraderas de esa fecundidad […] Por eso la producción capitalista no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social más que minando a su mismo tiempo las fuentes de las que mana toda la riqueza: la tierra y el trabajador”.

 

Este pan para hoy pero hambre para mañana inherente a su sistema económico es la principal razón de que el planeta se encuentre en la situación crítica en la que se encuentra, por tanto, mientras no desaparezca dicho sistema no se podrá construir una producción acorde a las necesidades humanas respetando el planeta. Dejando claro una vez más que la solución no es tratar de volver a un pasado que nunca existió sino hacer avanzar la sociedad humana hacia un futuro prometedor. La única forma de construir una producción que satisfaga todas las necesidades humanas sin sacrificar el planeta por el camino es una economía socialista planificada que abogue por el beneficio colectivo a largo plazo sin dejarse llevar por los beneficios a corto plazo cuyas secuelas pueden ser catastróficas.

Por mucho que los burgueses intenten hacer creer que su forma de hacer las cosas es la única posible, es falso y hay experiencias históricas que deberían ser los ejemplos a seguir y las bases desde las que comenzar a construir la futura producción saludable para el medio ambiente. Dichos ejemplos pertenecen a experiencias que representan la mayor aspiración del ser humano: el Socialismo.

Desde un análisis honesto y riguroso de la experiencia soviética de la época de Lenin y Stalin puede sorprender encontrarse con que se hicieron grandes avances científicos y se apostó por producir a la vez que se protegía el medio ambiente con fuertes medidas. Evitar el uso de pesticidas y abonos químicos, el cuidado y desarrollo del suelo mediante la reforestación, apostar por una agricultura extensiva con monocultivos en vez de una intensiva con policultivos; son medidas revolucionarias muy importantes que estaban en el orden del día en el naciente estado soviético. Todas estas medidas fueron más que innovadoras entonces y lo siguen siendo ahora, por ello la burguesía se gasta infinitos recursos en ocultar este impulso ecológico que va de la mano con el socialismo. Lástima que con la toma de la dirección del PCUS por su parte oportunista se abandonó esa senda para tomar la emulación de la producción intensiva del capitalismo para intentar competir con él, acabando con esa posición de vanguardia del socialismo en el cuidado del medio ambiente. Todo esto provocó una grieta que los capitalistas aprovecharon, lanzándose como carroñeros para alejar la lucha ecológica del socialismo e intentar oponer la idea de la revolución como base de los problemas ecológicos. A continuación se muestran una serie de tablas que demuestran lo expuesto, han sido extraídas del libro: “Ecología Real: Una Historia Soviética y Cubana” de Guillaume Suing y editado por Templando el Acero.

Otro gran ejemplo es el de la revolución en Burkina Faso, la cual en únicamente en 4 años y con los escasos recursos que disponía demostró la capacidad creadora del socialismo y su poder de protección del medio ambiente. Tomando así las medidas de socialización de la tierra, apostando por la reforestación y acabando con la mayor campaña anti desertificación de África. Por desgracia dicha experiencia acabó con el golpe criminal de los imperialistas. Con cada análisis de los ejemplos históricos queda claro que, no sólo la lucha por el medio ambiente solo puede ser solventada en el socialismo, sino que los burgueses y su sistema criminal son el mayor obstáculo para su consecución.

Finalmente cabe resaltar la experiencia cubana la cual demuestra como teniendo una economía racional socialista permite, frente a medidas genocidas como el bloqueo, que desde la caída de la URSS hasta ahora se haya convertido en la vanguardia mundial de la agroecología y en un ejemplo de economía ecológica. Esto se ve con su apuesta por las energías renovables, su restauración de suelos y su apuesta por los fertilizantes biológicos como las lombrices, entre otras medidas. Demostrando de esta forma que el socialismo, incluso contra todo el poder burgués y con recursos escasos, tiene como una de sus primeras prioridades el cuidado medioambiental. Además, demuestra también que, de la mano con los avances científicos y técnicos, se pueden llevar a cabo medidas que para el movimiento ecológico actual guiado por chamanes les parecen de fantasía.

No es objetivo de este trabajo hacer un balance histórico de dichas experiencias históricas, pero no está de más exponer ejemplos de las posibilidades de protección del medio ambiente que ofrece una economía planificada cuyo objetivo es el beneficio social. También sirven para desmontar años de propaganda burguesa que trata de poner un muro insalvable entre el desarrollo social y económico que trae el socialismo y la lucha por el cuidado del planeta. La idea del decrecimiento económico como única alternativa viable a la producción actual es expuesta como la falsedad propagandística que es, cuyo único objetivo es el aturullamiento del proletariado.

La lección a extraer de las experiencias arriba expuestas es que para la consecución de una economía que cubra las necesidades humanas sin descuidar el medio ambiente es necesario que la producción esté en constante colaboración con los avances científicos que permitan conseguir el avance productivo sin la destrucción ecológica. También es indispensable una revolución técnica constante que facilite la convivencia de la producción humana con la protección del medio ambiente. Queda claro que un requisito sine qua non de estos objetivos es que toda la superestructura social esté en disposición a ello, dejando patente que con la actual es imposible y que ha de ser el proletariado que mientras cumpla con su aspiración clave, la construcción del socialismo, uno de sus pilares ha de ser la necesidad de que la producción sea acorde a las posibilidades que nos da el planeta.

Para llevar a cabo la construcción del socialismo se ha de destruir del sistema capitalista previamente y para ello la clase obrera se ha de unir en torno a su vanguardia revolucionaria, que la ha de guiar para unir todas las luchas. La única forma de conseguirlo es la exposición del pensamiento que impregna el movimiento ecologista actual como la herramienta ideológica reaccionaria, anticientífica y falsa que es. Mientras no se aleje a los trabajadores de ese movimiento pútrido no se desarrollará la ansiada y necesaria unidad de todas las luchas.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de la hostelería en Canarias y el juego de manos de los sindicatos amarillos

CCOO y UGT acuden rápidamente, como de costumbre, a apagar las ascuas visibles entre la clase obrera, con el fin de proteger los intereses de la patronal. En esta ocasión se encargan de contener la indignación en el sector de la hostelería, uno de los más precarios. Se ha convocado una huelga a la que se han sumado otros sindicatos como USO, Intersindical Canaria, Sindicalistas de Base y FSOC.

La huelga está prevista para los días 17 y 18 de abril, en Semana Santa. Hasta ahora no ha habido acuerdo en la negociación, pero que no nos confundan; se trata de buscar la mejor fórmula para que los sindicatos amarillos mantengan la escasa credibilidad que les queda, a la vez que los empresarios consiguen su tranquilidad, firmando lo que más conviene a sus bolsillos. El juego es tan bochornoso que incluso han aprovechado para blanquear al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, del corrupto y reaccionario partido Coalición Canaria (CC), enemigo de la clase obrera como todos y cada uno de los partidos parlamentarios.

UGT y CCOO estuvieron presentes, como era de esperar, en el VIII Congreso Nacional de dicho partido, donde estaba también la clase social a la que sindicatos amarillos y CC representan: la burguesía. Clavijo, con el necesario y acostumbrado disfraz de sosiego para parecer neutral, como si ello fuera posible en una sociedad de explotadores y explotados, decía: “Estoy convencido que habrá un acuerdo y, en vísperas de una Semana Santa y con un preaviso de huelga, les instamos y nos brindamos para que ese encuentro se produzca y consigamos esas subidas salariales para los trabajadores y esa transferencia de riqueza, pero también con compromisos por parte de los trabajadores”. Es decir, introduce la ponzoña, aderezada con tono apaciguador, al decir que debe haber un compromiso por parte de los trabajadores. Éstos son los que realizan todo el trabajo y, por tanto, generan todas las ganancias de las empresas, a cambio de migajas y abusos, y es por ello que han decidido dar un paso al frente; ¿No es absolutamente miserable pedir que el oprimido se comprometa con su opresor?

Sin embargo, al hacer el Gobierno de Canarias de “mediador” en reuniones con la patronal, el representante de Sindicalistas de Base dice que es “bienintencionado” pero que ha fracasado. Una declaración muy alejada de la realidad que sugiere que, o bien dicho representante es un guía ciego, o forma parte del engaño a la clase obrera, pues el gobierno es abiertamente reaccionario y lacayo de la patronal.

Los puntos que se han puesto sobre la mesa por parte de los sindicatos, son: sobrecarga de trabajo, dificultad para conciliar la vida familiar, la eliminación de los turnos partidos, que las plantillas se ajusten a las necesidades del servicio, no poner en riesgo la seguridad y la salud en el trabajo, sustituir las bajas por enfermedad, adecuación a categorías profesionales y justificar las contrataciones por medio de empresas de trabajo temporal. La patronal pretende vincular los acuerdos salariales a la apertura de los convenios colectivos, de manera que puedan establecer unas condiciones que permitan o no cierta subida del salario, dependiendo de situaciones económicas concretas en las empresas: es decir, que el aumento salarial sea desigual, e incluso inexistente en algunas empresas.

Los sindicatos se oponen a ello, pero hablan de recuperar un mísero poder adquisitivo del 5,45%, como si la clase obrera no hubiese perdido nada más, y quieren incrementar un 2%, lo cual no va a suponer una diferencia real, y menos si hablamos de poder adquisitivo perdido, que claramente es superior a la cifra que dicen los sindicatos. Sin ir más lejos, la cesta de la compra ya es un 35% más cara que hace tres años.

UGT y CCOO tratan de seguir reuniéndose, por enésima vez, con la patronal, y afirman que se desconvocará la huelga si se abona una paga extraordinaria que reclaman. ¿Consideran que con eso pueden comprar la calma de los trabajadores? ¿No son esenciales las demás cuestiones que han mencionado y que los obreros llevan demasiado tiempo soportando? Dicen estos sindicatos que “exigen” una subida salarial antes de negociar los convenios colectivos, puesto que las empresas han tenido mayores beneficios. Volvemos a la clásica trampa en el discurso de los sindicatos amarillos y que no hace más que manipular a los obreros, para fomentar la falaz idea de que ellos dependen del capital, de un burgués al que le vaya bien parasitando y que pueda explotarlos, o no tendrán trabajo. Y añaden “Los trabajadores están hartos de no llegar a fin de mes con los grandes beneficios obtenidos por las empresas y hartos de las cargas de trabajo porque no se sustituye al personal en tiempo y forma”. Queda claro que no se incluyen a sí mismos entre los obreros, y menos entre los obreros “hartos”, sacando pecho por la imagen que creen proyectar de defensores del trabajador, cuando en realidad solo piden que el esclavo asalariado llegue con lo justo a fin de mes y que no tenga lo que se considera sobrecarga de trabajo, desde el enfoque legal. Es decir, intentan arañar alguna que otra migaja para apaciguar a los obreros, a los cuales dejan al margen de la lucha.

En junio de 2024 los sindicatos amarillos declararon en el Parlamento de Canarias que el problema en el Archipiélago son los bajos salarios, y no la productividad. De nuevo una falacia, puesto que parece que la mejora de las migajas es lo que debe alcanzar la clase obrera para acabar con la miseria. De hecho, el secretario general de CCOO Canarias lanzó un guiño a la burguesía, y dijo: “si no somos capaces de arbitrar fórmulas para repartir de otra forma la riqueza habrá una movilización fruto del descontento que propició el 20A, y las centrales sindicales apoyaremos ese conflicto”. Por otro lado, el secretario general de la Federación de Servicios de CCOO, dijo: “Ya es tiempo de sentarse a negociar. Desde 2021 a 2023 la gente ha perdido un 15% de poder adquisitivo por la inflación y si los salarios no suben en relación al PIB estamos perdidos (…) Estamos en una encrucijada, si no arbitramos fórmulas para que la riqueza que se genera se reparta, para que disminuya la pobreza y la exclusión social, vamos a tener que afrontar en poco tiempo movilizaciones importantes, porque hay un descontento como nunca hasta ahora”.

El secretario general de UGT-Canarias habla de que dicha comunidad lidera la subida del PIB, y a pesar de ello los salarios son bajos, respondiendo a la patronal, que llama “vagos” a los trabajadores, de la siguiente forma: “pero nunca hablan de la falta de inversión en I+D, del bajo nivel formativo de muchos empresarios, de su escasa cultura empresarial, de su deficiente asignación de recursos, de su escasa inversión en tecnología o del minifundismo empresarial”. Finalmente, alegan que el mejor árbitro es el gobierno, y piden a los diputados que “no sean cómplices del reparto de la pobreza, sino del reparto de la riqueza”.

 

Puede observarse en sus palabras que se declaran ajenos a “la gente” o “los trabajadores”, y que se autodenominan árbitros en la vida de éstos, intentando regular el descontento de los proletarios a base de reunirse y decidir por ellos, pero sin ellos, buscando la manera de que no haya movilizaciones masivas contra los opresores. Es evidente que los sindicatos de la patronal, como puede verse en sus discursos, no consideran eso deseable, sino que, al contrario, quieren evitarlo, y para ellos es menester “encontrar fórmulas” junto con la patronal para frenar esa posible desgracia. Hablan en primera persona del plural, es decir, con la burguesía forman un “nosotros”. Solo se les ocurre dedicar a sus queridos burgueses, la mano que procura sus privilegios, palabras en relación a su falta de cultura empresarial, deficiente asignación de recursos y mínimos gastos. ¿Qué cultura empresarial es esa, distinta de la extracción de plusvalía? ¿explican estos sindicatos a los obreros que son solo ellos, los asalariados, quienes hacen posible que existan las empresas y todo lo que hay en ellas? ¿No saben éstos vendeobreros que al parásito le interesa atesorar lo máximo posible, vendiendo mucho y comprando poco, esperando poder fagocitar a otros parásitos a menor coste? Critican una supuesta falta de visión de los empresarios, porque para los sindicatos amarillos es crucial vender la idea de que el burgués es quien hace posible la riqueza, y cuando la pobreza se extiende es porque dicha clase social está fallando en su misión. Para eso están ahí estos sindicatos, para que no se descubra que es precisamente el modo de producción capitalista lo que lleva inevitablemente a la miseria y a la barbarie.

 

De hecho, también dijeron en la fecha anteriormente señalada que, si a principios de 2025 no ha habido un reparto “más justo” de la riqueza, habrá huelga en el sector. Es decir, no organizan a la clase obrera para que luche por sus intereses ni desnudan al capitalismo para mostrar sus vergüenzas, sino que “amenazan” con la posibilidad de convocar una huelga en un plazo superior a medio año si los criminales que se lucran con la explotación humana no “reparten mejor” la riqueza robada. No obstante, tras tanto tiempo para que la burguesía pueda maniobrar, en abril de 2025, desconvocarán la huelga a un precio barato, para luego permitir flexibilidad para el empresario en el resto de asuntos que han de plasmar en los convenios.

Como era de esperar, en la provincia de Las Palmas se ha desconvocado la huelga por una ridícula paga de 650 euros que, según los vendeobreros, ya compensa la pérdida de poder adquisitivo, junto con una subida salarial de un 9% repartido en 12 meses, o lo que es lo mismo, menos de un 1% de aumento cada mes. Es decir, van a dar una limosna a los trabajadores y los sindicatos de la patronal lo celebran. En Santa Cruz de Tenerife, la Federación Sindical Canaria tacha de “absolutamente insuficiente” el acuerdo pactado en Las Palmas, pero no apuntan mucho más alto, puesto que buscan una “recuperación” del poder adquisitivo acorde con la “evolución de la economía”, y nunca declararán que las ganancias del patrón se deben al trabajo de la clase obrera, y que ésta debe luchar por acabar con el robo que sufre.

¿Es una táctica nueva jugar al tira y afloja para que las migajas parezcan más grandes? Nada más lejos de la realidad. Podemos verlo en casos de años anteriores en otras comunidades, como en 2023 en Málaga, que se desconvocó una huelga en la hostelería a cambio de un aumento de salario hasta 2027, de entre el 2% y el 3% cada año. Y los sindicatos amarillos declaraban que “Tenemos que hacer atractiva la carrera en la hostelería (…) nos guste o no, es clave para la economía de la provincia de Málaga (…) Los salarios tienen que acompañar porque del turismo vivimos todos, aunque uno esté sentado en una oficina o trabajando en un banco”. Lamentables migajas y vender la idea de que, irremediablemente, el turismo es el motor de la economía, queriendo los sindicatos hacer esa explotación más atractiva para el asalariado. Lo mismo ocurrió en Madrid en 2022; tras “amenazar” con una huelga en navidad, se desconvocó a cambio de una patética subida salarial del 15% en tres años. También se pactó que cuando la plantilla es de más de 50 trabajadores no puedan superar las 44 horas semanales, y regular a los fijos discontinuos a tiempo parcial, es decir, ven tolerable superar las 40 horas semanales (muy habitual en el sector) y celebran los contratos a jornada parcial. En 2018, en Valladolid, fue desconvocada a cambio de un “incremento” salarial de entre el 1,6% y el 3,2%.

Están repitiendo la misma fórmula para engañar a la clase obrera, una y otra vez. Los proletarios que trabajan en el sector bien conocen las lamentables condiciones en las que han de realizar su labor, y el trato déspota de superiores y empresarios. Las bajas por salud mental en el sector son de las más altas y la mayoría de empresas investigadas no pasan la inspección. Es tanto el cinismo de UGT y CCOO, que Pepe Álvarez (UGT) dijo en 2024, tras tantas puñaladas y manipulaciones para que los obreros se conformen con migajas, que la manera de trabajar en hostelería es inhumana. Por su parte, CCOO publicó un comunicado en enero del presente año que decía que el sector de la hostelería “es inestable, poco profesional y mal pagado”, como si no fuesen responsables, al igual que UGT.

Queda claro que nada ha mejorado ni mejorará con los sindicatos de la patronal, pues solo están para defender los intereses de los propietarios de las empresas y cegar a la clase obrera. Es totalmente infame dejar a los trabajadores a un lado como sujetos pasivos, mientras pactan traiciones con la burguesía y se apoyan en los parlamentarios, los cuales solo tienen la misión de velar por la gestión de la economía de mercado en beneficio de quienes les ponen ahí: los monopolios. El capital solo es la cadena del obrero, que además de producir toda la riqueza y no obtener jamás lo que le corresponde, dado que lo que genera es parasitado por el empresario, tiene que sufrir la manipulación de sindicatos vendeobreros y partidos políticos oportunistas que los llevan a la desmovilización y división.

La clase obrera no podrá avanzar si no cuenta con sus propias fuerzas. La única manera de comenzar a hacer retroceder al burgués es la organización obrera consciente, desembarazándose de los sindicatos amarillos y todo lacayo de los capitalistas. Los trabajadores unidos y con conciencia de clase no solo podrán conseguir mejoras en los centros de trabajo, sino obtener el conocimiento y las herramientas necesarias para comprender este sistema criminal y combatirlo para acabar con la propiedad privada de los medios de producción. Los intereses del burgués no son legítimos, como quieren hacernos creer CCOO y UGT y todos los oportunistas al servicio del capital. No se trata de llegar a acuerdos con el patrón y confiar nuestras vidas a sus políticos, sino de luchar contra ellos y obtener victorias a la vez que atraemos a más hermanos de clase a la lucha. La lucha de clases no se detiene mientras haya una minoría explotadora y una gran mayoría explotada; no podemos ir a la zaga de los acontecimientos observando cómo nos llevan continuamente al sufrimiento y a la miseria, para luego resignarnos y pedir migajas, y continuar eternamente el ciclo.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las luchas obreras, pero hace un llamamiento a la clase obrera, para librarse del lastre de los sindicatos amarillos, que se hacen pasar por aliados, pero no son más que enemigos del proletariado. Todos los obreros conscientes están llamados a militar en nuestras filas, para ensanchar la lucha por la revolución obrera. Del mismo modo, apostamos por fortalecer las filas del sindicalismo de clase y combativo de la FSM, como medio de lucha contra el patrón en los centros de trabajo y elevar la conciencia de clase de los trabajadores, y así guiarlos progresivamente hacia la construcción de la máxima aspiración de nuestra clase; lo único que puede superar el capitalismo y poner fin a la opresión de la burguesía: el socialismo.

 

¡CCOO y UGT solo representan los intereses de la burguesía!

¡Fortalezcamos las filas de los revolucionarios!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias