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Contra el Capitalismo: Abstención en las elecciones. Por un Frente Único del Pueblo

Como siempre los llamados expertos en economía se han lanzado en avanzadilla, previa a una toma de decisión importante por parte del gobierno. En esta ocasión, coinciden con las sugerencias de los organismos internacionales encargados de controlar y dirigir la economía mundial, encuanto a que España, una vez acabado el proceso electoral debe acometer nuevas reformas, con medidas drásticas contra el pueblo.

 

 Aunque el gobierno haya salido al paso advirtiendo que no tiene en pensamiento llevar a cabo ninguna otra reforma después de las elecciones, las experiencias nos demuestran lo contrario.

 Se barajan subidas de impuestos acompañadas lógicamente del alza desmedida de la carestía de la vida, que en opinión de los propios expertos originará una gran inflación, la cual tiene también su causa en los abusivos beneficios de los patronos, que estarán auspiciados por la bajada notable de los salarios. También se habla de ir avanzando en la privatización de los servicios sociales, en verdad, de todas las empresas públicas. En este caso, la oposición guarda absoluto silencio, en tanto, que participa lógicamente de cualquier programa de actuación que atente a las clases trabajadoras para favorecer a los empresarios.

 En realidad las reformas ya están iniciadas con los principios de acuerdos contraídos entre la patronal y las centrales CC.OO y UGT, que significaría un paso de gigante hacia la transformación de la presente sociedad en un sistema, que impide al trabajador elegir sus representantes, pues los comités pueden ser anulados o podrían pasar a ser una figura decorativa, toda vez que los sindicatos, serían los encargados de negociar los convenios colectivos de empresa, es decir, órganos que no son elegidos por los trabajadores. De esta manera se incapacita legalmente la facultad de defenderse a los asalariados y se deja a merced de los sindicatos traidores toda su vida laboral y doméstica. Las reformas estarían garantizadas.

 Es evidente que las presentes elecciones es un punto de referencia para la patronal, los sindicatos, el gobierno y el parlamento, que luchan desaforadamente por conseguir una gran participación del pueblo que avale el sistema deteriorado moral y prácticamente.

 El PCOE no es contrario a la participación en las elecciones por parte de los revolucionarios, pero en este caso concreto apreciamos que la lucha está en la participación o no del pueblo, dado que los partidos verdaderamente de izquierdas no tienen ninguna posibilidad al concurrir a estos comicios que constituye un referéndum contra el bipartidismo y la democracia burguesa e irían al socaire de los vientos que soplan en las calles repudiando al sistema, a su instituciones y que muestran el deseo de no votar. A nuestro juicio, la presentación hoy de candidaturas de la izquierda, dividida y en escasos lugares, solo agregará mas porcentaje al casillero de la participación muy favorable a las pretensiones de los traidores y de los capitalistas.

 Creemos que hoy es tiempo de organizar las fábricas y las calles en asambleas que vayan transformándose en órganos de poder popular, pues indignadas, pero desorientadas pueden caer en manos de falsos liberadores que solo pretenden lavar la imagen del sistema con engañosas revoluciones éticas.

 CONTRA EL CAPITALISMO

 ABSTENCION EN LAS ELECCIONES

POR UN FRENTE UNICO DEL PUEBLO

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Apuntes sobre el proceso revolucionario

Hasta ahora las experiencias dadas nos enseñaban que el proceso revolucionario en Europa contiene etapas ininterrumpidas muy precisas: huelgas económicas generalizadas, huelga general, huelga general política e insurrección.

La habilidad e influencia del Partido revolucionario transforma una en otra con admirable agilidad y precisión. Labor que se asegura por el análisis dialéctico de cada estadio, por lo que no hay una regla fija que determine a priori el tiempo de duración de cada período. La clase obrera con su partido a la cabeza detectarán cuando las huelgas políticas han cumplido sus objetivos y deciden pasar a la insurrección. Un error de cálculo puede ser fatal. Tanto la dilación como la precipitación nos alejarían de la meta, produciendo heridas que suelen tardar décadas en restañarse.

 

En el correr del tiempo y después de numerosas coyunturas desfavorables, el capitalismo ha aprendido por diversos medios a ir demorando el proceso hasta conseguir que el cansancio y la impotencia prendan en su enemigo. La represión, el Parlamento, la orquestación de vastas y machaconas campañas de propagandas adecuadas a cada circunstancia, la pertenencia del país en cuestión a organismos supranacionales de carácter imperialista, son factores que pesan extraordinariamente a la hora de pasar a la fase definitiva, porque el pueblo no se ve así mismo con capacidad para derribar una muralla de esta categoría, debido a la imposibilidad de sustituirla con estructuras propias, porque no las tiene.

Después de una buena cantidad de huelgas generales, al no obtener el resultado esperado, las clases trabajadoras pueden desfallecer y volver sus ojos hacia el Parlamento burgués, pensando que es la única salida real que tiene a su alcance.

Para que la clase obrera en primer lugar y las demás clases y capas populares junto a ella, tomen conciencia de su capacidad revolucionaria, necesitan tener los órganos de poder propios, que les permitan ver la oportunidad tangible de sustituir el sistema de instituciones que sustentan al régimen enemigo.

El Partido tendrá que descubrir cuales son esos órganos de poder que se encuentran latentes. Tendrá que estructurarlos, darles contenido o educarlos en el mismo proceso de lucha, que es cuando la clase obrera adquiere conciencia de su destino.

Con sus órganos de poder alternativos en acción, la lucha se encona hasta llegar al punto álgido, que se caracteriza por la dualidad de poder. La clase obrera en lucha desarrolla esos órganos o instituciones de una democracia inédita, más amplia y justa y comprende que su victoria tiene que ser forzosamente el triunfo del nuevo sistema sobre el viejo.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 




Comunicado del Comité Provincial del PCOE de Sevilla

El Estado español, en este caso bajo gobierno “socialista”, lo cual es más grave aún, sigue las directrices de los dueños de Europa, sus banqueros y grandes empresarios, en definitiva de la burguesía europea, para arremeter contra el pueblo español como lo están haciendo contra el pueblo griego.

 Se van a adoptar nuevas medidas de “ahorro” que por supuesto vamos a pagar los que más estamos sufriendo esta crisis que es fruto del propio sistema capitalista que enriquece cada vez más a una minoría y empobrece cada vez más a la mayoría, a la clase trabajadora. Van a “ahorrar” en presupuesto para la ley de dependencia, van a quitar los cheques-bebé de 2500 euros, van a “rebajar” un 5% en el salario de los funcionarios, van a “ahorrar” en pensiones, van a “ahorrar” en ayuda al desarrollo.

 

 Cuando se habla de “ahorro” por parte de las instituciones capitalistas (Estado, Banco de España, medios de comunicación .. ) en realidad quieren decir que de toda la riqueza que genera el pueblo trabajador, esa miserable parte que le devuelven en forma de “gastos sociales”, va a ser más pequeña todavía, y que el resto que nos han robado y que se queda la banca, los grandes empresarios, los especuladores… va a ser más todavía mayor. No hay más, de todo el capital que generamos los trabajadores bajo la explotación más criminal una ínfima parte es la que “disfrutamos” en forma de subsidios de emergencia.

 El resultado es más empobrecimiento para el pueblo, menos capacidad para consumir lo que se produce, más empresas que cerrarán, mayor desempleo, mayor explotación y represión en los centros de trabajo por la presión de los 5 millones de parados (sólo en la provincia de Sevilla 230.000 parados) que están dispuestos a trabajar bajo cualquier condición, no tienen opción de elegir. No hay más que darse un paseo por cualquier oficina de empleo sevillana, donde hay una media de 15.000 desempleados registrados.

El sistema capitalista se enreda en sus propias contradicciones, cada medida que se toma no hace más que ahondar en la crisis, pero la crisis la pagaremos aquellos que más damos y que menos recibimos: los trabajadores. Además, es un sistema anárquico y caótico, donde es imposible la planificación de nada, porque cada capitalista pone sus fines de lucro por encima de las necesidades de la población.

 Antes de que la situación sea más trágica, antes de que la situación lleve a la ruina generalizada a la población, el Comité Provincial de la provincia de Sevilla llama a todos los trabajadores a organizarse en todos los ámbitos, en sus barrios, en sus empresas,… hay que devolverle el protagonismo y la importancia a las Asociaciones de Vecinos que han devenido en tascas y agencias de viajes, a las Asambleas de Trabajadores que escasean o simplemente se usan para comunicar nuevas concesiones que le hacen los sindicatos al patrón. Y para conseguir la unidad dentro y fuera de cada empresa, hay que unir a los representantes y trabajadores a través de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores que poco a poco va cimentando la unidad y la solidaridad en la clase obrera. Si la banca, la patronal, el Estado y los grandes sindicatos forman piña, sólo nos queda a nosotros hacerlo también.

  Exigimos a los sindicatos que dejen sus pactos conciliadores que dejan al trabajador más indefenso frente al patrón y convoquen una huelga general que sea el comienzo de una lucha más generalizada del pueblo trabajador contra este sistema tan injusto y criminal.

 POR LA HUELGA GENERAL

 POR LA UNIDAD DEL PUEBLO A TRAVÉS DE LAS AAVV Y LAS ASAMBLEAS DE COMITÉS, DELEGADOS Y  TRABAJADORES (ACDT)

Comité Provincial del PCOE en la provincia de Sevilla




Contra la dictadura del capital y sus títeres: HUELGA GENERAL Y CONSTRUCCIÓN DEL EJÉRCITO POPULAR.

Los acontecimientos ocurridos esta semana nos muestran bien a las claras cual es la salida que los gobiernos capitalistas dan a la situación económica, que no es otra que la clásica: Robar todavía más al Pueblo trabajador para entregárselo a la oligarquía financiera y la burguesía.

 

 

Por otro lado, es inapelable que la soberanía popular bajo el capitalismo  es una entelequia. Basta mirar al estado español, Grecia, Portugal u otros países europeos para constatarlo. Las asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas se reparten el mundo y concentran en sus manos el pleno poder y el destino de los Pueblos del mundo, a los que condenan a la muerte y a la miseria. Basta leer los titulares de la prensa burguesa para comprobar como los distintos gobiernos burgueses se convierten en vulgares siervos del capital financiero y en verdugos de los pueblos a los que dicen representar. Decía Rajoy  con satisfacción, el pasado miércoles 12 de mayo en sede parlamentaria a Zapatero, que lamentaba “que tuvieran que venir de fuera a vigilarnos las cuentas”. Por no hablar de la reunión de urgencia convocada por la UE el pasado fin de semana donde se trazó el recorte que el pelele gobierno español trasladó el pasado miércoles al Parlamento. Todo sea por, como le dijo el Presidente de la potencia más criminal que ha parido la Historia, Obama, “calmar a los mercados”.  

 

A esos entes supranacionales de los capitalistas se subordinan los distintos gobiernos títeres y los distintos aparatos estatales mostrándonos no sólo la falacia de la soberanía popular, sino revelándonos que la democracia – incluso la democracia burguesa – es ciencia ficción encontrándonos ante la más feroz y robusta dictadura del Capital.    

 

Este es un paso, pero todavía queda un trecho todavía más siniestro. El estado ha metido la tijera en el gasto público, pero ahora debe establecer políticas para obtener mayor recaudación. Ya se dieron pasos en ese sentido subiendo el IVA y eliminando la deducción de los 400 euros que en la práctica es una subida del IRPF. La subida de impuestos está cantada pero, evidentemente, no se tocarán las SICAV  y la Iglesia Católica podrá continuar con su política de fraude fiscal permanente sino que se les subirá a los trabajadores en impuestos especiales e incluso con una subida del IRPF y, por supuesto, se hará la vista gorda ante el fraude de las empresas. Pero además, se continuará privatizando, despojándole nuevamente al Pueblo, aquello que quede por privatizar como por ejemplo en Correos, hay convocada una Huelga General el 10 de junio, y donde el Ministro de Fomento no duda en emplear la represión sindical contra 22 sindicalistas y en hacer oídos sordos a las peticiones de los trabajadores y poder así servir a sus amos de la UE que exige la privatización total de Correos.

 

Detrás de esto vendrá la Reforma Laboral, donde tratarán de arrasar los escasísimos derechos laborales de  los trabajadores y, por último, robarán las pensiones mediante la Reforma del Pacto de Toledo.       

 

Ante este escenario, donde la burguesía arremete contra las clases populares con un ensañamiento enorme, consciente que en esta crisis se lo juega todo y que está en una guerra, lo primero que el Partido Comunista Obrero Español debe manifestarle al Pueblo Trabajador es que lo único que nos puede ofertar el sistema capitalista es miseria, explotación y muerte y,  por consiguiente, la única vía que tenemos es la de la Revolución Socialista, acabar con este sistema cruel e injusto llamado capitalismo empezando por su estado, y alzar un estado socialista donde sea el Pueblo Trabajador el que dicte. Hemos demostrado que  términos como Soberania Popular o Democracia y Sistema Capitalista son términos antónimos.

 

Pero para aniquilar al sistema capitalista, para vencer esta guerra librada contra la burguesía, la clase obrera debe estar organizada y unida, debe construir su Ejército pues en esta guerra la burguesía posee al estado (ejército, cárceles, jueces, políticos, leyes, policía, medios,…). El Partido Comunista Obrero Español considera que el momento histórico que vivimos no da lugar a Frentes de Izquierdas o de organizaciones que no tienen entronque con la clase trabajadora, sino que hay que ir a la clase obrera, la clase llamada a dirigir y a liderar el proceso revolucionario ya que es  el Sujeto revolucionario, para que ésta construya su propio Ejército pues sin él es imposible vencer a la burguesía. Esta construcción del Ejército del Pueblo es la misión histórica que a los comunistas nos corresponde realizar en este momento y tendrá como columna vertebral la unidad de los Comités, Delegados de Personal y de los trabajadores, por encima de cualquier sigla  La Asamblea de Comités y Delegados, es la unidad de todos los trabajadores en activo,  la unidad de  los órganos unitarios de poder de los trabajadores en el seno de las empresas que serán los que planifiquen y dirijan,  junto con el Partido, la producción y los que sean el factor decisivo para la socialización de las empresas. Pero a la par, el momento histórico también exige al Partido  el desarrollar la misión de engarzar y unir a la ACDT con otros sectores sociales que brotan de la clase obrera y forman parte de ella, como los estudiantes, las asociaciones de vecinos o los trabajadores en situación de paro forzoso, o con otras clases populares también agredidas por la burguesía y su dictadura como son el pequeño campesinado o los jornalero. Este es el papel que nos corresponde jugar hoy a los comunistas: la construcción del Frente Único del Pueblo, o lo que es lo mismo, la unión de los oprimidos, explotados y maltratados por la burguesía y su sistema económico: El Capitalismo.

 

El PCOE se propone avanzar por la senda de la construcción de dicho Frente  Único del Pueblo como órgano efectivo de poder tanto en los barrios de las ciudades (asociaciones de vecinos), como en el campo (asambleas de jornaleros y campesinos), como en las fábricas a través de la Asamblea de Comités y Delegados o en las universidades y centros de estudio (asambleas estudiantiles y universitarias) que se contraponga a los órganos de poder burgueses y los envíe adónde le corresponde, que no es otro sitio que al  estercolero de la historia.

 

Por todo ello, desde el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hacemos  un llamamiento:

 

  • A todos los trabajadores a unirse y a organizarse en sus centros de trabajo.

 

  • A los Comités de Empresa, Delegados de Personal a unirse por encima de cualquier sigla y construir Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores en todas las provincias y territorios del estado.

 

  • A la unidad de las Centrales Sindicales y que estas defiendan los intereses de clase repeliendo enérgicamente esta agresión del gobierno de la oligarquía financiera que no puede ser de otra forma que movilizando a los trabajadores en la Huelga General.

 

  • A las organizaciones revolucionarias del Estado para que cumplan con la misión histórica  que nos corresponde, que no es otra que edificar el Ejército Popular (Frente Único del Pueblo y Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, ACDT) para destruir al capitalismo y alzar el Socialismo.

 

¡CONTRA EL CAPITALISMO Y SUS GOBIERNOS TÍTERES!

 

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO Y EL DESARROLLO DE LAS ASAMBLEAS DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES (ACDT)!

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA! ¡POR LA HUELGA GENERAL!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




A los trabajadores de T-SYSTEMS FIELD SERVICES

Compañeros, desde la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de Sevilla (ACDT) nos solidarizamos con vuestra noble y justa lucha, que evidencia una realidad que el conjunto de los trabajadores padecemos: falta de democracia, vulneración de nuestros derechos y traición de las cúpulas sindicales.

 

 La ACDT condena el indigno comportamiento de la cúpula de COMFIA, que permite a los traidores que anidan en la Sección Sindical Estatal de Grupo de COMFIA (SSEG-COMFIA) maniobrar junto con la empresa para dejar fuera de la representación de los trabajadores a los compañeros de T-SYSTEMS FIELD SERVICES, que significan el 50% de la plantilla resultante de la empresa tras la fusión.

 La Empresa y la SSEG-COMFIA en T-SYSTEMS ELTEC, sección sindical constituida de forma irregular renovando la de una empresa inexistente, van cogidas de la mano para dejar fuera a los elementos más nobles y combativos de la plantilla de T-SYSTEMS FIELD SERVICES y a todos los trabajadores de dicha empresa. De esta forma, los vendidos que firman EREs como los renegadosJordi Bernadàs o Andrés Martínez, o los que no respetan la democracia y el mandato de sus compañeros de la Sección Sindical de ELTEC Madrid, como José Carlos Hernández, ya disponen de manga ancha para implantar su mafia maniobrera, despreciando por tanto a sus compañeros.

 Estos individuos, según sus propias palabras emitidas en reuniones de Sección Sindical Estatal (SSE) de una empresa no existente, están haciendo esta maniobra para mantener sus sillones. Esta SSE es a la que apoya la dirección estatal de COMFIA, llegando su Secretario General a poner como ejemplo de mantenimiento del empleo el ERE de T-SYSTEMS. COMFIA está defendiendo el dejar fuera y negarle la democracia al 50% de la plantilla resultante de la fusión. Temerosos de que cuando la plantilla se amplíe, los trabajadores pasarán por encima de ellos (como debe ser), cortándoles la posibilidad de seguir con su traición, desde la SSE no dudan en maniobrar y en ponerse al servicio de la empresa una vez más para impedir que el 50 % de la plantilla se exprese y ejerza la democracia.

  

Por otro lado, la empresa está encantada pues sabe, le interesa, y por eso azuza y defiende a sus delfines de COMFIA, que en caso de que COMFIA triunfe con este maniobrerismo inmundo, regirá el convenio de Planificación y Consultoría en lugar del Metal, cuyas condiciones son más beneficiosas para el conjunto de los trabajadores. La dirección confederal de COMFIA y los traidores Jordi Bernadàs, Andrés Martínez o José Carlos Hernández deberán rendir cuentas a los trabajadores, a los que no dudan en traicionar y vender a cambio de las prebendas que le otorga la empresa.

  

Apoyamos incondicionalmente la lucha de los compañeros de T-SYSTEMS FIELD SERVICES y también apoyamos a aquellos delegados honestos de T-SYSTEMS ELTEC que están peleando por la Unidad y por la mejora de las condiciones de trabajo de los trabajadores, destacando laCoordinadora de Delegados de Andalucía y Extremadura. Sabemos que ése es el camino a seguir: la Unidad de los trabajadores por encima de cualquier sigla. La ACDT de Sevilla está trabajando en aras de la Unidad de todos los delegados, comités y trabajadores de la provincia de Sevilla. Por ello, y porque vuestra lucha es justa y digna, os trasladamos nuestro máximo apoyo.

  

ASAMBLEA DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES (ACDT)

http://asambleacomites.blogspot.com – asambleacomites@yahoo.es




Iskra y el partido revolucionario

La lucha ideológica
 

La Iskra de Lenin apareció como heraldo de las ideas de vanguardia del siglo XX. A diferencia de la prensa socialdemócrata de Occidente, que limitaba su actividad a la propaganda de la política oficial de los partidos de la II Internacional, Iskra estuvo junto a la cuna del partido proletario de nuevo tipo, elaboró sus principios científicos, políticos y organizativos. El proletariado de Rusia tuvo en Iskra, por primera vez en la historia, un órgano periódico que podía conjugar orgánicamente el desarrollo creador del marxismo con la práctica del movimiento revolucionario. “Debemos recordar -decía el editorial del primer número del periódico, escrito por Lenin- que la lucha reivindicativa contra el gobierno y la conquista de concesiones parciales no son otra cosa que pequeñas escaramuzas con el adversario, ligeras refriegas de puestos avanzados, y que la batalla decisiva está por venir. Tenemos enfrente la fortaleza enemiga, bien pertrechada, desde la cual se nos lanza una lluvia de metralla que se lleva a los mejores luchadores. Debemos tomar esa fortaleza, y la tomaremos si unimos todas las fuerzas del proletariado que despierta y las fuerzas de los revolucionarios rusos en un solo partido, hacia el que tienden los elementos activos y honestos de Rusia”. 

Iskra frente al reformismo

Como señalaba Lenin, solamente la doctrina de Marx y Engels podía ser el fundamento de este partido. Al defender consecuentemente y desarrollar de forma creadora la teoría del comunismo científico, Vladimir Ilich planteaba ante Iskra como tarea primordial la superación de la influencia ideológica del oportunismo en las filas de la socialdemocracia, la denuncia de la esencia social del bernsteinismo, del “marxismo legal” y del “economismo” que causaban un daño irreparable en la formación de la conciencia de clase del proletariado. Consideraba que sólo la derrota completa de todos los tipos y manifestaciones de la ideología burguesa permitiría desbrozar el terreno para la difusión del marxismo en el movimiento obrero.

Un mérito inapreciable de Iskra consistía, ante todo, en haber despertado entre los socialdemócratas rusos un profundo interés por la doctrina de Marx y Engels, en haber elevado el papel de la tería revolucionaria en la lucha de clase del proletariado a una altura inmensa. Al rechazar la concepción revisionista de los partidarios de Credo, que predicaban la teoría de la espontaneidad en el movimiento obrero  y circunscribía el programa de la socialdemocracia a la exigencia de reformas sociales, Lenin mostró convicentemente que el verdadero partido proletario surgía en el proceso de unión del movimiento obrero  con la tería del marxismo. “La socialdemocracia -escribía Lenin en Iskra- es la unión del movimiento obrero con el socialismo. 

Señala tareas del movimiento obrero
Su tarea no es servir pasivamente al movimiento obrero en cada una de sus fases, sino representar los intereses de todo el movimiento obrero en su conjunto, señalar a este movimiento su objetivo final, sus tareas políticas, y salvaguardar su independencia política e ideológica. Desligado de la socialdemocracia, el movimiento obrero se empequeñece y se transforma por fuerza en un movimiento burgués: al sostener exclusivamente la lucha económica, la clase obrera pierde su independencia política, se convierte en apéndice de otros partidos y traiciona el gran concepto: ‘La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma’.”

Iskra en la formación del Partido

Vladimir Ilich puso al desnudo, por primera vez en la historia del marxismo, las fuentes idelógicas del oportunismo en la socialdemocracia y formuló las tesis fundamentales de la doctrina sobre el partido proletario de nuevo tipo. Dio una respuesta exhaustiva a las cuestiones teóricas cardinales del tiempo como la correlación entre lo espontáneo y lo consciente en el movimiento obrero, el papel de la teoría de vanguardia, de la política y la organización en la actividad del partido, mostró la importancia del partido marxista como arma decisiva del proletariado en su lucha por la conquista del poder político y la construcción de la sociedad socialista.




El oportunismo acecha

La fase de preparación y la celebración misma de la IIIª Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de Sevilla (ACDT), que tuvo lugar el pasado día 7 de febrero, ha permitido ya conocer de cerca y colocado en primera línea de combate contra el movimiento obrero, al oportunismo en sus más variadas vertientes ideológicas, manifestando descaradamente  sin pudor alguno su gran pericia en el oficio de la intriga para hacer fracasar a la ACDT.

 

 Al socaire de la propaganda organizada sistemática y pertinaz contra la presunta indolencia de la clase obrera ante sus problemas sociopolíticos, hemos constatados en la práctica diaria, que son aquellos que la corean los que mas trabas ponen para unir a los trabajadores. Son aquellos que por sus nombres tendrían que dar calor a la ACDT, sin embargo, son los que sin escrúpulos más tratan de interferir su desarrollo. La clase obrera no está dormida, la clase obrera no está exangüe, tiene vitalidad y necesidad, pero le falta la organización que le descubra cuántos enemigos disfrazados tiene a su alrededor sumiéndola en el engaño y en la división interesada.

Nuestro partido se halla en la obligación de señalar a todos los elementos distorsionantes que camuflados en la ACDT, o desde fuera de ella actúan de quintacolumnista de la manera más impúdica, que mimetizados pasan por amigos pero en la práctica colocan la zancadilla, procuran  sembrando la discordia interna enfrentar entre sí a los miembros de la ACDT, cuando no son infiltrados, que les importan poco los objetivos de la asamblea y se dedican destemplados a boicotear y a trabajar para otra organización y a aquellos otros que afectados por un obtuso sectarismo carecen de argumentos justificables, pero se atreven, no obstante, a realizar campañas contra la inclusión en la ACDT de los comités de su entorno.

Sin enfrentarse abiertamente a todos estos enemigos, la ACDT tiene menos posibilidades de salir adelante. No es bastante razón tener una política justa, si no se es sagaz y a la vez inflexible ante las adversidades, ante los embates sutiles y groseros que parten del oportunismo. Menospreciar la capacidad del oportunismo sea de derecha o de izquierda para hacer daño, significa no comprender que en la lucha de clases, detrás de las traiciones  se oculta  la ideología y las estratagemas burguesas concebidas para frenar y hacer añico el movimiento obrero y revolucionario. El oportunismo hace dos siglos que se pasó al campo burgués con todo su bagaje de saña y perfidia antiobrera. El oportunismo de ayer y de hoy se correlaciona, son lo mismo en esencia.

  El oportunismo no es un fenómeno eventual, menos aún de carácter individual, obedece a una desviación ideológica entrañada en  condiciones socioeconómicas dadas, que la burguesía avienta y da calor. Por ejemplo, varios grupos trotskistas han hecho su aparición de una u otra forma en este proceso. Poseen diferencias entre sí, constituyen pandillas “independientes”, pero casi todas tienen un denominador común, haber sido paridas por la burguesía.

Después de la caída de la URSS, el trotskismo prácticamente desaparecido, toma nuevos y  sospechosos bríos. El gran capital había apostado por cubrir la historia de la URSS de fango y de ignominia, al objeto de impedir que se lleve a cabo un análisis objetivo de su existencia que proporcione experiencias transportables al movimiento obrero actual. La mejor forma de desacreditar al partido Leninista es imputarle todo tipo de delito incluidos crímenes masivos, con el empeño de que la clase obrera mundial achaque a dichas aberraciones la inviabilidad del socialismo en la Europa del Este, en especial en la URSS. El viejo sueño burgués de inculcar que la humanidad es perversa por naturaleza cobra aparente sentido, con ello los trabajadores quedarían inmovilizados, para qué luchar, para qué arriesgarse si al final todo vuelve al principio. Y Stalin después de 40 años muerto cobra negra actualidad como ser cruel y sanguinario. La burguesía no encuentra mejor aliado desde dentro del movimiento comunista que el trotskismo, enemigo irreconciliable del stalinismo.

 Pero el Trotskismo, no es un sistema filosófico, económico y político acabado, de ahí que su sustento, su casi único alimento sea su aversión al Stalin criminal, porque hasta la presente el trotskismo no solo no ha llevado a ningún pueblo del mundo a la revolución socialista, sino que en todos los lugares de este planeta donde logra crear varios grupitos inconciliables entre sí ocupa un lugar segundón, ni siquiera eso, practicando el fraccionamiento en las filas de la clase obrera.

 Su amparo ideológico es exclusivamente oponerse a todo cuanto ellos deducen que es stalinismo para evitar a la humanidad, a la clase obrera de nuevos crímenes. No tienen tácticas, carecen de objetivos, repetimos, solo se alimentan de las luchas contra el demonio stalinista. Tal es su ideología y tal es su comportamiento insidioso. Lamentablemente IA estaba allí en la IIIª Asamblea, sin manifestarse a favor ni en contra de cuanto allí se discutió y se decidió, solo esperaba que la asamblea acabase y en la dispersión divulgar boca a boca, que los que dirigen ACDT son estalinistas. Nada le importaba la unidad de los trabajadores, ninguna alternativa salió de su verbo, solo esperaba la ocasión para cizañar y enfrentar a los asambleistas por medio de la socarrona conducta del traidor.

Corriente Roja y la facción El Militante, ambas trotskistas no detentan ninguna peculiaridad que la distinga de sus otros grupos homónimos, el oscurantismo es su seña de identidad, es decir, la adquisición de compromisos que luego no cumplen desdeñando la unidad de los trabajadores. Mientras los primeros (Presidente del Comité de Mac Puarsa, por ejemplo) en presencia de los compañeros de la Asamblea  se compromete a trabajar con la ACDT,  para después manifestar en otros ambientes que se muestra contrario e intenta que sus compañeros de Comité no conozca la existencia de la Asamblea, los segundos, llamados El Militante, que se arrogan la representatividad de los estudiantes, nos comunica que como por ahora la ACDT no es una entidad reconocida no participará. Es evidente, como se deduce de las conversaciones con ellos que cada uno quiere conservar su pequeñísima parcela, piensan que unirse a la asamblea es morir por su parte. Mayor egoísmo y oportunismo imposible

La actuación de la militancia del PCA (JCA) merece especial tratamiento. El cinismo descuella entre las actitudes y aptitudes propias del oportunismo de derecha. El PCA respira reformismo por todos sus poros, no puede desprenderse de él, sus análisis presuntamente cambiantes, están ceñidos por el fracaso o por el éxito en las elecciones burguesas. Su estructura orgánica está diseñada exclusivamente para dar respuesta electoral y nada más.  Sumándose a la máxima burguesa, para el PCA todo es válido si detrás existe un posible votante.

 Los malos resultados de IU en las pasadas elecciones, produjo un “inesperado” y engañoso análisis dentro del PCA y solo los incautos podían ver el inicio de una transformación radical de la organización. La causa de los malos resultados consistía según sus informes en haberse ensimismado institucionalmente dando un tanto de lado al movimiento obrero y popular. Análisis que pretende tomar fuerza con la abjuración pomposa de la Constitución. El PCA, se eximía de toda responsabilidad en los efectos perniciosos que produce la Constitución, porque los gobiernos no han cumplido con aquellas partes que son positivas para el pueblo, por consiguiente, ellos ya “no aceptan” la Constitución.

¿Realmente es éste un análisis marxista en el problema de la Constitución? No, no lo es, y como no podía ser de otra forma, el método de examen que utilizan es absolutamente antimarxista. Como siempre el PCA trata de inculpar a los demás de la comisión de sus propios delitos. ¡La Constitución es buena, por eso pidieron el voto afirmativo en el referéndum de su sanción, pero los demás no la han cumplido! ¿Es buena la Constitución? ¿No se ha cumplido la Constitución?

Cualquier principiante en el marxismo conoce la relación entre estructuras económicas y las superestructuras jurídicas y políticas. Una realidad práctica que ningún papel escrito puede transfigurar. La Constitución contempla como esencia sobre la que se asienta todo su articulado, la sacralización de la “economía de mercado”, es decir, el capitalismo (art. 38). Apostilla de modo inmediato que todas las instituciones garantizará su salvaguarda. E incluso se concede al Rey y al Ejército la facultad de erradicar cualquier intento de vulnerar la Constitución, o sea el capitalismo consagrado. ¿Desconocía esto el PCA? ¿Desconoce también que las estructuras económicas burguesas, legitimadas y protegidas por la Constitución genera desigualdad, corrupción, tropelías de los que detentan los medios de producción contra los asalariados?  ¿Desconoce el PCA que a unas determinadas estructuras económicas (economía de mercado) corresponde un tramado ideológico, político y jurídico que la legitima? No, no lo desconoce y como todo traidor, procura mediante subterfugios salir impune de su crimen. La Constitución que fue creada para frenar el desarrollo in crescendo del movimiento obrero de los años 70 y para perpetuar el sistema capitalista está cumpliendo con sus objetivos con toda perfección.

 Su autocrítica amparada en el alejamiento del movimiento obrero es tan falsa como tramposa. Las autocríticas para adquirir rigor han de ir acompañadas del llamado propósito de enmienda o lo que es lo mismo con una propuesta táctica que tenga por objeto enterrar la anterior trayectoria de bandazos reformistas y de dobleces traicioneras.  Pero ni en el terreno de la Constitución como en el área del movimiento obrero existen cambios ostensibles de conductas, de tácticas, todo en el PCA y en las JCA permanece inalterable, es pues, el clásico juego del pequeño burgués de hablar según su estado de ánimo, sin convicción y a sabiendas de que atrapado por sus dolencias no puede ofrecer otra osa que mezquindad. La 3ª Republica para que nada cambie e IU para continuar como hasta ahora, son sus respuestas a sus fingidas autocríticas.

 

          Poco han tardado en olvidar sus  propios reproches. La crisis, para el pequeño burgués es un instrumento que por sí solo puede modificar el estado de cosas. Piensa que el pueblo va a sancionar negativamente en las próximas elecciones a los grandes partidos y por consiguiente, ellos van a ser el refugio de ese malestar. La crisis para el PCA es la fuente de votos segura en la que puede recuperar su credibilidad perdida ¿Para qué entonces necesita del movimiento obrero en el que no cree, si su objetivo es hallar la cantera de votos que le proporciona la crisis y además sin ningún esfuerzo?

           De nuevo todo lo peor del reformismo se manifiesta espontáneamente, brota impetuosa desde sus entrañas sustantivando sus señas de identidad. Su acercamiento a la ACDT estuvo motivado por su necesidad de interceptar un movimiento que desde el corazón del pueblo trabajador le cuestiona su existencia. Su única misión era pescar para sus redes y convertir la ACDT en un apéndice de la inefable IU.  IU es una organización interclasista, es evidente que en ella existen elementos obreros, pero no la clase obrera como tal. La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, sí que es y puede representar a la clase obrera. Que la ACDT tome cuerpo es un peligro insalvable para el reformismo.

         Solo así se comprende que el Comité Provincial del PCA-JCA haya dado marcha atrás en su compromiso primero de trabaja en la ACDT para su desarrollo, y solo así se comprende también, que sus militantes una vez introducidos en la red de adscritos a la ACDT  no hayan aparecido por un solo equipo de trabajo y se hayan dedicado ocultos en la maleza de la red a  intentar por medios anticomunistas a arrastrar a la ACDT a los actos que convocaban IU y el PCA, con un descaro y desprecio que orilla en la indecencia política.

                 Por su lado, el sector crítico de CC.OO. es un movimiento sindical heterogéneo, de ahí que encontremos diferentes posiciones en relación con la ACDT. La falta de un análisis dialéctico de la situación actual del movimiento obrero les conduce a severas contradicciones. En el fondo, en sus mentes ha prendido el método burgués de análisis que les ha imbuido en un mundo cerrado con unos objetivos indefinidos que les impregnan de un sectarismo peligroso. No ven más allá de CC.OO. aunque se consideran de clase.  Vulneran los Estatutos del sindicato cuando es su carta de presentación en su lucha contra el oficialismo, por ejemplo, los Estatutos propugnan que los militantes estén presentes en todos los procesos de unidad de la clase obrera dentro y fuera del sindicato. Se cierra al exterior, cuando pretendidamente aspiran a un sindicato asambleario y abierto a todos. Su combate particular contra el oficialismo le constriñe en un círculo vicioso del que no pueden escapar. Solo esperan pacientes que cada cuatro años puedan avanzar en la correlación de fuerzas en las elecciones congresuales. Es decir, no posee una visión universal del movimiento obrero español, ni por supuesto una salida para éste en su conjunto.

       Dependiendo de la confesión política de sus “afiliados”, estos muestran su talante frente a la ACDT, pero en principio al igual que PCA-IU, CC.OO y UGT, estiman que la ACDT les niega la razón de ser, por ese motivo, se verifica un rechazo impulsivo en primera instancia.  No obstante y debido a su heterogeneidad (en la ACDT existen comités y compañeros del sector crítico) no puede globalizarse nuestra critica hacia ellos como obstaculizadores de la ACDT. Debemos tener un trato distinto con ellos al de las organizaciones traidoras, pero a la vez estamos obligados a señalar con el dedo a los individuos perturbadores.

           El sector oficial de CC.OO.  y el aparato de UGT, son fieles a sus destinos pergeñados por el estado y la patronal. Sus impedimentos comenzaron desde el mismo instante en que inició  su andadura la ACDT. Representan lo más nocivo del movimiento obrero, pero también, sus carencias ideológicas y políticas les hacer ser menos “obstaculizadores” por ahora que los PCA, JCA, Corriente Roja, El Militante, porque no actúan desde dentro y por tanto se dedican a neutralizar la labor de la ACDT con los comités de su influencia, aunque, naturalmente, hay que esperar una reacción más agresiva y amplia cuando se percaten de la profundidad de la ACDT.

           Para ser objetivos, el oportunismo en su conjunto, representa un mínimo porcentaje de influencia en el movimiento obrero, en este caso sevillano. Centenares de empresas sin representación sindical y muchas más que escapan del influjo de los reformistas están esperando la llegada de la ACDT. En su mayoría son trabajadores desnortados, pero que como nos demuestran las experiencias en este corto espacio de tiempo, están dispuestos a escuchar, a aprender y a trabajar.




El Partido y la táctica de masas durante la crisis

Los Momentos actuales se nos ofrecen a la vista con toda su complejidad. Se necesita capacidad de reflexión y agudeza de análisis para interpretar la realidad y después elaborar la táctica adecuada.

 La crisis que azota al mundo capitalista es profunda y sin duda dejará secuelas graves para la clase obrera; o interpretamos fielmente los fenómenos sociales que se están sucediendo, o estaremos condenados a permanecer en período de letargo para la eternidad. De ningún modo se trata de dar un salto en el vacío, lo que hay que hacer es definir nuestras actividades y sus objetivos.

   ¿Puede encarar la clase obrera el presente ciclo estrictamente desde un punto de vista sindical? Es evidente que no, porque nos enfrentamos al sistema con todo lo que conlleva, la patronal es tan solo un componente de nuestro enemigo. Así pues dilucidamos la disyuntiva de equivocarnos y contribuir a la perpetuación del sistema o de dar en el clavo  y preparar su caída.

 El sindicato tiene la misión de disputar al patrón la plusvalía, pero en épocas de crisis muchas empresas mueren, otras obtienen pérdidas, aunque existan sectores económicos que salen fortalecidos. La realidad se impone: exceso de productos, reducción de la masa humana con capacidad de adquisición para comprar los productos, los cuales han de bajar sus precios forzosamente para resolver la relación oferta-demanda, incluso por debajo del coste. Aquí es cuando realmente comienza la crisis, porque las empresas no pueden soportar su mantenimiento a costa de perder dinero constantemente;  los trabajadores en volúmenes espectaculares son arrojados al paro,  otros ven reducidos drásticamente sus salarios, hay menos compradores, la crisis se ahonda. Etc. Etc.

 Ante toda esta avalancha de acontecimientos los gobiernos se ven impelidos a subvencionar a las empresas para  frenar la crisis, al menos para que se mantengan y superen como sea este periodo nefasto. Pero al final, todo el dinero que reciben las empresas coadyuva a la preparación de una nueva crisis, según la ley de la composición orgánica del capital, pues con él la patronal se dotará de mejores máquinas con las que hacer frente a la competencia. Ahora se trataría de aumentar la productividad, mas cantidad de productos en menos tiempo y con menos costes y más perfectos,  al objeto de ofertar a menos precios que sus contrincantes, hasta que de nuevo entre unos y otros saturen el mercado, a la par que la incorporación de nuevas tecnologías provoca la disminución de la fuerza de trabajo; o sea, se incrementa el desempleo y así sucesivamente. Mas todo acaece independientemente de la voluntad del patrón, del gobierno y demás instituciones políticas y económicas capitalistas, que no pueden salirse de la inercia que imprime el sistema. Es el sistema capitalista el que obliga ciclo tras ciclo a los mismos comportamientos; por consiguiente, para acabar con tantas desventuras sufridas por los trabajadores hay que atacar a ese maldito sistema, no cabe otra.

 Es evidente que los sindicatos no pueden frenar la crisis por medio de convenios colectivos, que por otro lado serán menores y precarios dada la situación y el ambiente creado. Tampoco pueden frenar el cierre de una empresa que esté en crisis, con las huelgas. Todas las actividades que se llevan a cabo se reduce a la autodefensa in extremis sin posibilidad alguna de éxito. Todas las actitudes defensivas no superan el carácter espontáneo de la lucha, pues no es una táctica para vencer,  organizada y científica. Los trabajadores no saben contra quién y cómo luchar, están abocados a la derrota.

 En la época de crisis, las luchas ideológica y política desbordan a la económica en la lucha de clases, por lo que debe ser obra de los partidos revolucionarios. Y aquí es donde puede surgir la confusión, porque han de ser los mismos sujetos que utilizan el sindicato, los que han de llevar a cabo la misión de organizarse en la lucha y en estructura. Pero indudablemente es el partido el que ha de dirigir, pues repetimos, la lucha es ideológica y política (también económica, naturalmente).

 El partido por sí solo no es nada, tiene que estar con los trabajadores si quiere convertirse en su dirección en estos momentos y los trabajadores deben aceptar el liderazgo del partido, en caso contrario se están suicidando lentamente.

 Por todas estas razones, el PCOE trabaja afanosamente por la unidad de la clase obrera desde sus órganos más representativos, es decir, los comités de empresas, pero no para convertir a estos en buenos sindicalistas, pues hemos visto que los trabajadores han de superar el ámbito sindical y económico si quieren acabar con el sistema que le esclaviza. El PCOE ha de dirigir a los comités, no a una unidad sin contenido, sino que los ha de conducir hasta elevarlos a agentes sepultadores del sistema con un programa anticapitalista (socialista). Esto es tan lícito como obligado para los comunistas que también somos obreros. Por supuesto que se quejarán los burgueses, los reformistas y traidores que utilizarán la “intromisión” del partido para que los trabajadores más atrasados no abracen la política y la ideología de clase y de esta forma mantener incólumes las estructuras económicas del capitalismo monopolista de estado.

 Sin embargo, desviarnos de nuestro cometido para que los adversarios del comunismo no se salgan con las suyas, es  simplemente renunciar  a la revolución y colocarse a su lado y significa que se tiene una visión errónea del planteamiento del problema. Los trabajadores no nos van a rechazar y se van a ir al lado de los traidores y burgueses, porque ya lo están. Son los burgueses, reformistas y traidores los que temen que nos demos a conocer para no perder sus privilegios, su poder y su clientela. Tenemos todo que ganar, ellos lo van a perder todo. En eso estriba precisamente la lucha ideológica. Los trabajadores tienen que saber y comprender que la lucha es contra el sistema y que sólo los comunistas les podemos orientar y dirigir, lo demás querría decir que el Partido aún no se ha desprendido del economismo que tanto criticó Lenin.

 Para que los trabajadores nos conozcan, lógicamente nos tenemos que dar a conocer, aprovechando todas las oportunidades que nos ofrecen la técnica moderna y la artesanía tradicional, así como los cauces legales y extraoficiales: Página web, octavillas, comunicados a la prensa de toda índole, pintadas. ¿Acaso nos debemos avergonzar de algo?

 Nuestra lucha consiste pues, en separar al obrero de las influencias de sus enemigos de clase, pero ¿Cómo hacerlo sin decirles que somos los comunistas los que les dirigimos? ¿Cómo van a seguir al partido si permanecemos en el anonimato? En la lucha de clases no caben los prejuicios, estos solo benefician a nuestros adversarios. Que sean ellos los que se encarguen de denunciarnos ante los trabajadores, en su denuncia irá nuestra defensa. Nos harán un tremendo favor. Cada trabajador que vaya comprendiendo la necesidad de que los dirija el partido es una gran batalla librada contra la burguesía y ganada para la revolución.

 Desde ya el partido debe popularizar a gran escala su apoyo la ASAMBLEA DE COMITES Y DELEGADOS. Así como también la necesidad de que los trabajadores acudan a la manifestación del día 28 de febrero convocada por ACDT. Desde ya debemos reunir en torno nuestra a todos los simpatizantes y amigos para que ayuden al partido en la medida de sus posibilidades

 TENEMOS MUCHO QUE GANAR Y NADA QUE PERDER

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

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¿Frente de partidos o frente de clases?

Es curioso lo que sucede en el mundo de nuestra izquierda. Se reclama actualización bajo la comprensión de la situación contemporánea y sin embargo, se persiste en dar vueltas y más vueltas sobre viejas tácticas y estrategias que correspondían a situaciones de otras épocas.

Por muchos se aseveran que el problema radica en que la izquierda no somos capaces de unirnos. ¿Pero, de qué izquierda hablan? Probablemente, los mas osados nos respondan resueltamente que se trata de la izquierda revolucionaria. ¿Pero, es que hay quien se crea que con la unidad de los partidos revolucionarios que hoy existen en el estado español es suficiente para cambiar el curso de los acontecimientos? ¿Es que todavía existen ilusos que consideran que la unidad de la izquierda bajo un programa de transformaciones, va a calar entre los trabajadores y en el pueblo en general, o siquiera puede ser un punto de partida?

 

 Es evidente, que hay quienes se empeñan en no ver la realidad. En primer lugar ¿quién o qué clase social ha de dirigir el proceso revolucionario?. Indiscutiblemente, la clase obrera, que es la única capaz de aglutinar detrás de sí a todos los trabajadores y capas populares de la sociedad. Pero, la clase obrera española se halla incapacitada en estos momentos, porque está mil veces fragmentada y carece de conciencia de clase. Y es aquí donde los partidos “revolucionarios” deben incidir, pues no se es revolucionario porque nos autotitulemos como tal, sino porque tengamos una táctica acertada y congruente con la realidad objetiva y subjetiva.

Frente de Izquierda sí, pero para sacar a la clase obrera del lugar que ocupa hoy. Este es un objetivo indefinido por los llamados partidos revolucionarios, porque no hacen más que transcribir literalmente viejas consignas, de cuando los anarquistas, comunistas y socialistas, se congregaban en grandes partidos que ejercían una influencia mas que notable entre los trabajadores, a los que les bastaban un acuerdo entre ellos para movilizar a millones de trabajadores.

No hace falta ser un lince para darse cuenta que hoy no existe ningún partido comunista o revolucionario, que luzca un mínimo de influencia sobre nada. Y no confesarlo, es postergar hasta la eternidad el resurgir del movimiento obrero y popular en nuestro país.

Por todas estas razones, la creación del FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, tal y como aboga nuestro partido, sí puede ser el punto de partida para: unir a los trabajadores, dotarles de un programa revolucionario, a la par que crea en la práctica las condiciones para la unidad de la izquierda y abre la posibilidad real e inapelable de alcanzar la unificación de los marxistas-leninistas en un solo partido con mayores garantías de éxito.




Hay que forjar la unidad de la clase obrera

Por más que los distintos instrumentos de dominación del Capital se esfuercen en hacer ver al Pueblo Trabajador que su sistema es “democrático” y que garantiza la libertad, la realidad nos señala todo lo contrario, que los trabajadores del Estado español no tenemos ningún derecho y ello es comprobable al entrar por las puertas de los centros de trabajo.

 

 La clase obrera en el Estado español es apaleada, reprimida, dividida y desideologizada por parte del Estado capitalista (con sus instrumentos de represión como son las magistraturas, Policía, Jueces, cárceles,…), que convierte al empresario en Juez de Primera Instancia permitiendo que este despida con impunidad a los trabajadores – despido improcedente – y que financia a traidores a la clase obrera – sindicatos y partidos políticos del sistema – para dividirnos y mostrarnos una supuesta imposibilidad de lucha contra las injusticias y atropellos del sistema capitalista señalándonos como culpables de esto a los que somos las víctimas: los trabajadores.

No pretendemos en esta misiva profundizar en la naturaleza explotadora del capitalismo y lo canallesca de la superestructura que eleva sino que queremos señalar la forma de actuar traidora de aquellos que dicen defender a los trabajadores.

En el Estado español cada año se despiden a centenares de obreros por querer hacer efectivos sus derechos, es decir, por presentarse a las elecciones sindicales. De norte a sur y de este a oeste se suceden las denuncias por persecución sindical. Enumeramos algunos casos como SOMAJASA (SOciedad Mixta del Agua de Jaén SA), Endesa, Caldererías Indálicas, EIDOS, Telefónica, El Corte Inglés, LEMATEL, GALISPORT, Soluciones Lógicas, MERKAMUEBLE, Supermercados DIA, Miquel y Costas y Miquel, Bodegas Torres, Antela Estación de Servizo SL, Centro Distribuidor de Euskadi SL, GENERALI, Guibema de Abadiño, AFEMA, FERCABLE, Fundación Siloé, FUNDAR o Jamones Badía, por ejemplo, que nos demuestran que desde Badajoz a Gijón, desde Andalucía a Cataluña pasando por Galicia, Madrid, Euskal Herria o la Comunidad Valenciana, estén participadas estas empresas por el Estado o no y sean del sector que sean, los trabajadores no tienen ni tan siquiera derecho a los supuestos derechos que la superestructura capitalista “vende” a bombo y platillo a través de sus voceros mediáticos, bien remunerados para engañar y desideologizar a la clase trabajadora.

Ante esta realidad, analicemos una octavilla sobre Jamones Badía (Sevilla) para mostrar como actúan las centrales sindicales.

JAMONES BADÍA.

En Jamones Badía se celebraron elecciones sindicales el pasado mes de octubre, despidiendo a tres trabajadores la empresa como reacción a dichas elecciones sindicales. Ante esta situación la cúpula del ramo del Comercio de CCOO en Sevilla procede a lanzar una campaña dirigida a los Clientes de Jamones Badía donde denuncia estos hechos utilizando para ello una octavilla que pide recoger firmas de los mismos denunciando los tres despidos y la represión sindical. En dicha octavilla se dice “es una empresa que ha venido caracterizándose, a partir de entonces, por reprimir a sus trabajadores, hasta el punto de que se ha procedido a despedir en ese corto espacio de tiempo a tres de ellos RECONOCIENDO LA IMPROCEDENCIA DE LOS MISMOS, ES DECIR, LA FALTA ABSOLUTA DE MOTIVO PARA DESPEDIRLOS, TENIENDO QUE PAGAR LA INDEMNIZACIÓN QUE LA LEY PREVÉE PARA ESTOS CASOS. DENUNCIAMOS, EN DEFINITIVA, QUE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, LA LIBERTAD SINDICAL Y LOS DERECHOS CIVILES AÚN NO HAN ENTRADO EN “JAMONES BADÍA” y que lucharemos sin desmayo para que nuestras leyes laborales, el derecho a sindicarse libremente y ser respetado por razones ideológicas, religiosas, culturales, sea una realidad también en esta empresa” . El subrayado, la negrita y las mayúsculas son extraídos de la octavilla de CCOO del Comercio de Sevilla literalmente, inclusive las faltas de ortografía.

Lo primero que debemos percibir es que el sindicato nada hace por advertir a los trabajadores de Jamones Badía y del Ramo del Comercio Sevillano que deben organizarse tanto dentro de la empresa como con el resto de compañeros del Ramo y que deben ser ellos los que tracen las acciones a realizar sino que funcionarios del sindicato, desde el exterior de la empresa e inclusive del Ramo, planifican ellos la táctica y los objetivos pidiendo el seguidismo de los trabajadores. En vez de dirigirse a los Trabajadores del ramo para desarrollar una lucha sindical y buscar la unidad y la solidaridad como paso previo, la dirección provincial de CCOO del Comercio pide la firma de los clientes y no la lucha, la organización, la solidaridad y la unidad de los trabajadores. Esto conlleva a la individualización del problema y al aislamiento del mismo conduciendo a los trabajadores de Jamones Badía, por muy combativos y honrados que sean, a la “muerte” de su justa lucha por asfixia. Se debe tener en cuenta que los trabajadores del Comercio de Sevilla, según el sindicato del Comercio de CCOO, son los segundos peor pagados de Andalucía con un salario bruto anual de 12.007,68 euros sólo superando a los trabajadores de Huelva que perciben 11.625,30 euros brutos anuales. ¿Acaso eso y la persecución sindical que se da en otras empresas del sector como Merkamueble, Mercadona, etc…. no es bandera para unir primeramente a todos esos conflicto para, posteriormente, unir a todos los trabajadores del Ramo?

Si lo explicado hasta ahora ya es de por sí indigno; el trabajo de CCOO del Comercio de Sevilla de desideologización y de engaño que hace entre los trabajadores con el contenido de dicha octavilla los convierten en verdaderos traidores. Denuncian que existe persecución sindical, que la Empresa despide improcedentemente – reconociéndolo la misma – a tres trabajadores para después salir en defensa del sistema que permite que el Patrón se convierta en Juez de Primera Instancia y pueda despedir con impunidad a esos tres trabajadores, es decir, el mismo sindicato traicionando a la clase trabajadora y engañándola defiende la Constitución Española que es la que le permite al Empresario actuar de esa manera. Al igual que es esa Constitución Española, con sus leyes antiobreras firmadas muchas de ellas por las cúpulas sindicales, la que permiten que los trabajadores perciban salarios de miseria como el mísero Convenio del Comercio Sevillano firmado por las cúpulas provinciales de los sindicatos CCOO y UGT.

Comprobamos de manera clara como, en este caso, CCOO hace un trabajo vital para el empresario. Por un lado aísla a los trabajadores, los divide, les muestra caminos de lucha que les conducen a la asfixia y al desánimo y les engaña ideológicamente. Este es el trabajo que realizan y por el cual el instrumento de opresión del Patrón, el Estado, les inyecta dinero a las centrales sindicales que jamás con tan pocos afiliados tuvieron tantos recursos económicos y materiales.

SÓLO QUEDA UN CAMINO, LA UNIDAD.

La clase obrera está dividida y desorganizada. Como hemos podido ver la Patronal, a través de su Estado, se encarga de actuar para conseguirlo. Para ello, los empresarios han impuesto una legislación laboral, que no es más que el desarrollo de la Constitución Española que tanto UGT como CCOO defienden.

Esta legalidad vigente es nociva para los trabajadores porque, para empezar, fue impuesta por la Patronal. El sistema de elecciones sindicales es antidemocrático por impedir que los trabajadores puedan postular y revocar a sus representantes siendo, además, un procedimiento de listas cerradas postuladas por unos sindicatos que son estructuras pagadas por el Estado y que sirven a éste y no a los trabajadores que reciben dinero público por vender “Paz Social”. Además, los Comités de Empresa no son la expresión del Conjunto de Trabajadores, la Asamblea, sino un órgano que se coloca por encima de ellos y cuyo objetivo es la defensa de los intereses políticos y económicos del Sindicato Estructura, así como del Partido Político burgués del cual sean correa de transmisión, en definitiva, están a servicio de la Patronal y sus intereses.

Esta Constitución Española que contiene leyes laborales antiobreras, y defendida por las centrales sindicales, favorece la disgregación potenciando la entrada de las minorías en los Comités para forzar la máxima fragmentación como se puede visualizar en Correos donde existen 13 centrales sindicales con representación en los Comités.

La Constitución Española convierte a los sindicatos en instrumentos de división de la clase obrera cuyo funcionamiento es vertical fluyendo la política sindical desde arriba (APARATO) hacia abajo (COMITÉS).

Pero no sólo la Constitución es responsable de la división y desorganización de los trabajadores sino también las traiciones de las cúpulas sindicales y de los partidos de “izquierda”. Al ejemplo actual de Jamones Badía se le pueden sumar infinitos ejemplos más, pero queremos recordar traiciones cruciales a la clase obrera como el perpetrado por el PCE de convertir un movimiento político y social que aspiraba a la supresión revolucionaria del capitalismo en un sindicato amarillo que sirviera de correa de transmisión de su política oportunista y de entrega al Patrón; los pactos de la Moncloa, el Estatuto de los Trabajadores, las reformas laborales del PSOE,…

Todo esto ha llevado a los trabajadores al estado que hoy exhibimos. Por ello se hace fundamental unirnos y organizarnos partiendo este proceso de unidad desde la base, desde el corazón de la clase trabajadora: Los centros de Trabajo. Para ello el PCOE apuesta por la construcción del FRENTE ÚNICO DE TRABAJADORES y hace un llamamiento a todos los obreros a la unidad por encima de las siglas y de la división sindical existente con el objetivo de organizar cauces por donde fluya la solidaridad, estimulando asambleas de Comités y delegados de los distintos centros de trabajo así como democratizar las Asambleas, establecer la democracia de la manera que nosotros entendamos y no como nos lo imponga el Patrón a través de sus leyes ni su Constitución.

¡ POR LA DEMOCRACIA OBRERA!
¡POR EL FRENTE ÚNICO DE TRABAJADORES!
¡VIVA LA UNIDAD DEL PROLETARIADO!