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Más allá de la aparente realidad

Nuestro partido, allá por el año 2005, anticipándose a los acontecimientos y cuando nadie hablaba de las causas de la crisis y menos aún de sus efectos, dijo que la burguesía se había uniformado militarmente para abatir a la clase obrera en una guerra total, pues la crisis sería profunda y duradera como ninguna otra debido a que ésta no era más que una manifestación de una colosal crisis que venían arrastrando Europa y EEUU desde los años 90.

 

La gran burguesía, conocedora mejor que nosotros de la situación que se avecinaba, proyectó su futuro y se dispuso a sentar las bases para que sus empresas (monopolios y multinacionales) estuviesen en condiciones de disputar el mercado internacional que estaba siendo invadido por nuevos imperios -Brasil, Rusia, India y China- aprovechando la recesión económica que atenazaba a la UE, EEUU y Japón. La única manera posible que tenía de hacerlo en plena crisis era expoliando a los trabajadores y reduciéndoles sus salarios para que les proporcionara mayores cotas de plusvalía, privatizando empresas estatales con beneficios, etc. Naturalmente, a la par y con el objeto de neutralizar al máximo posible el rechazo que sin duda iban a producir tales medidas en los trabajadores, arremetiendo contra todos sus derechos.

Y cuando decíamos que la guerra era total no nos equivocábamos; había que ser un ignorante en política para no darse cuenta de ello pues sólo con estudiar a la parte contraria ya era suficiente para ver que la correlación de fuerzas era favorable a los capitalistas por amplia mayoría.

Con todo a su favor, es decir, un gobierno de derecha dispuesto a todo, un parlamento que en su totalidad defiende el sistema de producción burgués, con un sindicalismo totalmente vendido y entregado durante años a favorecer los intereses de la patronal y con una clase obrera huérfana de ideología y, por supuesto, de líderes; por tanto, bajo las influencias del reformismo político, la burguesía no lo dudó y comenzó a librar batallas que ganaba con facilidad unas tras otras, sin resentirse lo más mínimo.

En contra de nuestros análisis parece alzarse otra realidad distinta: las calles están tomadas por continuas y masivas manifestaciones; no pasa un solo día sin que se celebren cantidad de huelgas, esto unido a un ambiente popular en el que se respira indignación e inquietud por la política económica que desarrolla el gobierno de Rajoy.

Últimamente, la manifestación independentista celebrada en Cataluña, la huelga general llevada a cabo en el País Vasco, la masiva concentración de “ciudadanos” frente a las Cortes, y la gran marcha de los jornaleros andaluces, son hechos que pretenden evidenciar que en nuestro país se cuece algo gordo porque el pueblo es imparable y ha tomado la decisión de frenar el curso de los acontecimientos para darle un giro de 180º.

Con todo ello, es casi seguro que Rajoy pierda las próximas elecciones ¿Y qué? No importa nada en absoluto. Hablamos de cosas serias: el gran capital le ha encomendado una misión concreta que tiene que cumplir cueste lo que cueste, porque en el hipotético caso de que perdiese las elecciones nada ni nadie va a modificar un palmo las medidas que ha impuesto. En el capitalismo es demasiado fácil imponer y aplicar medidas antiobreras, pues todos los llamados representantes del pueblo defienden, de una u otra forma, el capitalismo. Lo que les separan son sólo matices, pero no la esencia y ésta es la culpable de la crisis; sin embargo, cuesta años, palizas en las calles, sangre y cárceles cualquier conquista que alcance la clase obrera, porque está sola frente a todos. Además ¿quién o quiénes iban a restituir, al menos, la situación anterior? ¿El PSOE, IU, CCOO, UGT? Imposible, han tenido tiempo y oportunidades para ello y no lo han hecho porque están en la misma dinámica, es decir, girando sobre los efectos de los problemas sin atentar contra las raíces. Peor aún, las empresas que regenta el PSOE -bien a niveles institucionales, bien en el área de lo particular- son las primeras que han llevado a efecto los recortes, las primeras que han aplicado la reforma laboral, las primeras que niegan a sus trabajadores convenios colectivos, etc. Lo mismo ocurre con CCOO y UGT que, convertidas en auténticas organizaciones empresariales, aplican ERE que incluso devienen en condiciones más duras para sus trabajadores. En cuanto a IU, ha demostrado en varias comunidades, allá donde ha gobernado y gobierna, que sus proyectos se confunden con los de la derecha. IU carece de ideología definida, es un auténtico reino de taifas cuya preocupación fundamental es acomodarse en las elecciones estatales -autonómicas o municipales-, y mamar del estado capitalista, aunque para ello tenga que pactar con el diablo. Y por último, cabe decir que todas las reivindicaciones políticas -reforma agraria, autodeterminación, referéndum por los recortes, etc.- no rebasan el marco del sistema capitalista.

Para nosotros -más allá de la realidad y debajo de las manifestaciones, concentraciones, marchas y huelgas- el mundo concebido y planificado por el gran capital europeo y norteamericano desde hace ya varios años se está forjando con cimientos que parecen inamovibles.

Las grandes empresas que niegan convenios a sus trabajadores, a la vez que reforman sus plantillas a su antojo, están, sin embargo, invirtiendo miles de millones de euros en el extranjero. Y por otro lado, se está modelando un movimiento obrero según conviene al gran capital. Después de 7 años no hay una sola batalla que haya ganado la clase obrera. Las reformas y recortes se llevan a cabo sin rectificación alguna. ¿Por qué? Sencillamente porque las manifestaciones, huelgas, concentraciones y marchas tienen otra lectura menos optimista.

Las numerosas huelgas y manifestaciones se convocan una vez que se han consumado los hechos. Los trabajadores van a una guerra perdida, sin ninguna posibilidad. Además, cada centro de trabajo, cada sector, cada nación o región caminan por sitios diferentes y enfrentados, patentizando una división que no se supera a pesar de las crueles embestidas del enemigo, cuya envergadura es auspiciada precisamente por la división.

Tal vez parezca paradójico decir que a pesar de las grandes manifestaciones y de las incontables huelgas, la clase obrera, los trabajadores como clase, no están en la pelea. Pero es así y se demuestra de manera inapelable. Como hemos visto todas las huelgas son a toro pasado, sin más conciencia de clase que la de mendigar un buen trato en el despido. Los dirigentes sindicales y la inmensa mayoría de los comités de empresas no han adquirido conciencia de clase durante el periodo “pacífico”. Los sindicatos -mayores, y menores- los convirtieron en auténticos leguleyos, guardianes de la legalidad burguesa, y han pretendido vencer al patrón con sus propias leyes. Todas las contradicciones entre el capitalista y el obrero se han dilucidado apelando a la justicia burguesa. Como es lógico no se ha posibilitado la participación de los trabajadores más que cuando se han debatido los convenios; aún así, la huelga se ha convocado en casos muy extremos. Los propios líderes sindicales y comités de empresas han inculcado entre los trabajadores que la política no es cosa de ello, malformando sus conciencias.

El mundo que se construye por abajo es desolador. Se han perdido miles de comités de empresas, otro tanto han visto descender su número de representantes. En miles de pequeñas empresas, los trabajadores no han tenido ocasión de elegir a más de 300 mil delegados, porque los sindicatos no aparecen por ellas. Se ha implantado la psicología del miedo que ya existía multiplicada por mil porque la nueva generación de trabajadores puede ser -y va camino de ello- una generación derrotada, que ha recibido la herencia de otra generación que también fue derrotada.

Las excepciones -pocas por desgracia- de comités que intentan activar a sus compañeros se encuentran con un mundo exterior todavía insolidario, en el que cada empresa va a lo suyo. Estas circunstancias tan perniciosas las advierten los trabajadores, que sólo ven adversidad y más adversidad; que observan que las luchas fabriles son estériles, porque al final se obtiene siempre el mismo resultado de una manera irremediable. El futuro, pues, no es nada alentador, porque a la par que la patronal se va fortaleciendo esperando que amaine el temporal reformista, la clase obrera va debilitándose en número y en conciencia y se puede comprobar ya, tanto en grandes empresas como en pequeñas, que son despedidos trabajadores sin que sus compañeros den una respuesta solidaria.

Podemos decir que un nuevo movimiento obrero se va configurando con la crisis, sujeto a las nuevas necesidades del gran capital. Un movimiento obrero temeroso, que tiene frente así un conjunto de leyes que les impide moverse y encabezado por dirigentes sindicales y fabriles domesticado, es un movimiento que presagia malos augurios. Y por si fuera poco, un movimiento obrero disminuido numéricamente por el aumento de empresas sin representación está expuesto al sometimiento de las nuevas aventuras de los patronos, bien sea en el marco del actual estatus político, bien sea con otra nueva constitución, o bien sea en una república burguesa. A la burguesía no le importa -si ello es necesario- adoptar nuevas formas, maquillar la derrota de los trabajadores con supuestas victorias, si así su poder económico y político resulta ileso.

Los militantes más honestos del movimiento obrero y revolucionario, así como los comités de empresas, tienen en sus manos el torcer los proyectos de los capitalistas. En esta dirección deben comprender que la lucha en los centros de trabajo y fuera de ellos es política pura y dura. Sabiendo que toda lucha en un centro fabril debe forzosamente extenderse a los demás centros de trabajo, para cambiar la psicología de lo imposible que frena a los trabajadores por la de la posibilidad de que la unidad de la clase obrera como clase puede cambiarlo todo. Es una realidad incontrovertible que sin el concurso de la clase obrera con conciencia no es posible un cambio veraz de la sociedad.

Los comités de empresa deben aprender de lo que sucede en la actualidad y dar respuesta del porqué trabajadores de su centro de trabajo acuden a manifestaciones sin reivindicaciones de clase y, sin embargo, tienen miedo a participar en alguna actividad dentro de sus empresas. La historia ha demostrado hasta la saciedad de que la clase obrera responde cuando sus dirigentes actúan con valentía pero también con ciencia y cuando el exterior le proporciona buenas sensaciones. Pero se muestra temerosa cuando sus dirigentes son dóciles, vulnerables e insolidarios.

Hoy, más que nunca, el Partido Comunista Obrero Español propugna la constitución de asambleas de comités, delegados y trabajadores en todos los sectores y hace un llamamiento a sus militantes para actúen bravamente en los centros de trabajo y barriadas, hablando de política, pues la burguesía nos ha emplazado a una guerra política total.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Asamblea-concentración en el hospital Valme de Sevilla convocada por la ACDT

El pasado 8 de Marzo tuvo lugar una asamblea-concentración en las puertas del hospital de Valme (Dos Hermanas) convocada por la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de la provincia de Sevilla (ACDT) junto con compañeros del propio hospital (delegados de personal, comités y junta de personal).

 Los oradores pusieron de manifiesto el contenido reaccionario y represivo de la Reforma Laboral y exhortaron a los presentes a secundar la posible Huelga General, que sirviese de inicio para la materialización de un programa de acciones en cadena que haga retroceder las medidas impuestas por el gobierno del PP.

 Los representantes de la ACDT centraron sus intervenciones en el carácter político que debe conformar la unidad de los trabajadores e hicieron especial hincapié en que las soluciones a la Reforma Laboral y a los recortes que se están dando en el sector sanitario no pueden venir de la mano de aquellos que son parte del problema y que en la práctica demuestran que están para gestionar y administrar los negocios e intereses de los capitalistas.

 En esta dirección se apela a culminar el proceso de unidad iniciado por la ACDT en los hospitales de Sevilla, con el fin de consolidar un frente común que permita encarar los atropellos que se cometen contra los trabajadores del sector, y frenar de esta manera la política de externalización (privatización) de los servicios sanitarios puesta en marcha desde hace tiempo.

 Finalmente, se pone especial énfasis en que la unidad de los trabajadores tiene un sentido amplio y total que abarca al conjunto de las clases laboriosas, por lo que las actividades reivindicativas del sector sanitario deben añadirse a las asambleas de comités que se están conformando en otros sectores productivos, hasta llegar a un frente único de todo el pueblo.

 Los militantes del PCOE que actúan en la ACDT han contribuido con absoluta entrega al éxito de la asamblea-concentración de Valme, y al tener presente la política de masas del Partido están llevando a cabo una labor paciente en la construcción de órganos unitarios de trabajadores, bajo los lemas ¡No hay lucha efectiva sin unidad! ¡La solución de los problemas del pueblo trabajador ha de ser obra de los propios trabajadores!

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

sevilla@pcoe.net




Hacia la huelga general

Por fin CCOO y UGT han convocado Huelga General. No obstante, el cinismo descuella en las conductas de las altas direcciones de las centrales mayoritarias CCOO y UGT, pues el objetivo de la huelga es ir contra la reforma laboral del PP porque la consideran “injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para crear empleo”.

 Sin embargo, la política de pactos aplicada por las direcciones de ambos sindicatos durante las últimas décadas han transitado por el camino de la traición, avalando con sus pactos y servilismo todas las injusticias que se cometen contra los trabajadores desde los gobiernos de turno y desde la patronal, incidiendo en la división del movimiento obrero, tras haber cercenado las acciones solidarias contra los despidos y firmando eres a destajo que ha sido la causa de centenares de miles de despidos.

Pactos que teniendo por norte la competitividad de las empresas como algo bueno para los trabajadores, han permitido el enriquecimiento del patrón, facilitándole la adquisición de una tecnología más desarrollada que da por resultado la sustitución de la fuerza de trabajo por nuevas y sofisticadas maquinarias y que constituye el origen de todas las crisis. Los sindicatos, con sus engaños, han conducido a las clases trabajadoras a la más execrable sumisión, para que los empresarios puedan hacer y deshacer a su antojo.

Ahora, después de torpedear el futuro de la juventud española con un acuerdo criminal sobre las pensiones, luego de haber pactado con la patronal salarios por debajo de la carestía de vida, y de continuar firmando todos los eres que les plantean los patronos y en las condiciones más beneficiosas para estos, convocan una huelga que no puede tener otra explicación que la de verse obligados a dar credibilidad a su existencia.

Pero no nos engañemos, la huelga no es para que el gobierno retire la Reforma, sino para que se siente a negociarla con ellos, para no perder el protagonismo.

El PCOE hace denuncia expresa del manejo de las centrales mayoritarias, que una vez terminada la huelga, irán deslizando en el seno de las clases trabajadoras el sentimiento de impotencia y la imposibilidad de que el gobierno de marcha atrás.

No obstante, el PCOE considera que la participación de las fuerzas revolucionarias y de los trabajadores en la preparación de la huelga es de vital importancia y una oportunidad, que no podemos desdeñar, de ir fraguando la unidad de los sindicatos de clase y de las fuerzas políticas que luchan por el cambio de la sociedad, con el firme propósito de dar continuidad a las acciones unitarias contra la Reforma y contra todas las políticas de los monopolios y de sus gobiernos servidores, por ser ésta la única solución a la crisis a favor de los trabajadores y la única manera de frenar el capitalismo en su impetuoso avance hacia una sociedad ultrarreaccionaria.

 El PCOE estima que hoy, más que nunca, es necesaria la unidad de clase en un FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, ya en marcha.

 

¡TODOS A LA HUELGA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

 PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Realizada la Conferencia Provincial de Sevilla

La Conferencia Provincial de Sevilla del Partido ha puesto en debate temas candentes de gran actualidad, de ellas destacamos el análisis llevado a cabo por los camaradas en lo concerniente a la táctica de masas, llegando entre otras muchas a la siguiente conclusión:

Las Asambleas Populares y las Asambleas de Comités son, a juicio del PCOE, futuros órganos de poder del pueblo. Teóricamente reúnen todos los requisitos necesarios para serlo. Todo el proceso de producción de los bienes materiales y espirituales se halla en sus manos. Así mismo conforman el ente básico de la convivencia política de la sociedad. Es, por tanto, una concepción científica que arraiga en la realidad práctica.

 

Pero no basta con que ambas organizaciones sean objetivamente órganos de poder; han de tener conciencia de que lo son. Las dos tienen que asumir que son las únicas que detentan la capacidad para desarrollar las luchas que culminen en la nueva sociedad socialista.

Advirtamos que la conciencia no se alcanza sólamente con la propaganda que forzosamente debe llevar a cabo el Partido. Se adquiere diariamente a través de las batallas cotidianas contra las instituciones del poder burgués. Aquí los propósitos resultan estériles sin la praxis adecuada, o sea, sin la orientación del Partido Comunista.

El Partido Comunista fue concebido para dirigir al pueblo hacia el socialismo, lo que significa que es la fuerza que partiendo de las necesidades de las clases populares se constituye en la vanguardia de sus luchas, uniendo todos los esfuerzos para acendrar el camino revolucionario. Por eso, un partido comunista tiene que estar atento al dolor del pueblo. Con esta forma de proceder los bolcheviques fueron capaces de inculcar en los soviets que toda señal de sufrimiento de los trabajadores de la ciudad y del campo es motivo de una pequeña o gran  batalla contra el poder instituido por los capitalistas.

Así operaban los comunistas; sin embargo, al paso del tiempo, los Partidos se han centrado sólo en aspectos generales olvidándose de lo cotidiano, por lo que poco a poco organizaciones amorfas en cuanto a estructura y vacías de contenido político han ido ocupando sus parcelas de acción: feminismo, ecología, etc. Al respecto, han nacido multitud de plataformas que se dedican a intentar aliviar ese dolor sin el objetivo de unir todas las luchas, para crear un sólo frente, y sin aspirar al socialismo como meta. En conclusión, el efecto que produce es el de fraccionar el movimiento popular y retrasar el proceso revolucionario.  Recordamos nuevamente que fue a través de la lucha diaria como los soviets se fueron configurando en órganos de poder alternativo al poder capitalista.

Resulta ruin que un trabajador sea despedido por culpa de una crisis que le es ajena, de la que él no tiene culpa. Pero es mucho más canallesco que la clase culpable de la quiebra social, después de despedirlo, le quite su casa y además le obligue a pagar la hipoteca. Es evidente que el patrón tiene asumido que el obrero le pertenece en esclavitud eternamente. En todo el Estado español existen cientos de miles de trabajadores que están empleados en pequeñas y medianas empresas donde no existen comunistas ni delegados de personal, presos pues, de los abusos sin límites de los patronos. Todos los días nos sorprenden noticias referentes a las arbitrariedades que cometen los  empresarios sobre los trabajadores y también de las que perpetran las propias instituciones estatales. Se contabilizan por miles los desempleados de larga duración a los que se les han bloqueado la tarjeta de sanidad. La lista de fechorías de la burguesía y su estado contras las clases laboriosas es interminable.

¿Cuál debe ser el comportamiento de un Partido Comunista? ¿Simplemente denunciar su indignación por estos casos en panfletos? ¿Esperar a que se den las condiciones para dirigir a las grandes masas contra el Estado, con el fin de nacionalizar las empresas y de construir las estructuras socialistas? Es evidente que eso no basta porque sin estar con el pueblo todos los días atajando estos problemas éste nunca reconocerá al Partido como su guía ni a los llamados órganos de poder como tales.

El Partido tiene que promover en las Asambleas de Comités y en las Asambleas Populares y asociaciones vecinales la presencia de estas organizaciones en todos los lugares donde se cometa una injusticia contra el pueblo; mejor dicho, el Partido está obligado a emitir las consignas de acción defensiva del pueblo y estar junto con él a la hora de ponerla en práctica. Si despiden a un trabajador de un comercio, deberá denunciar el hecho, pero además pedirá que nadie compre allí hasta que no se readmita al compañero. Si a un trabajador le ha sido bloqueada la cartilla del médico, le acompañará para obligar a que sea asistido. Si suben los precios de los servicios públicos exhortará a los trabajadores a que no lo paguen y así en todos los casos deberán operar las Asambleas de Comités y Asambleas Populares.

Es evidente: el pueblo hará caso al partido conforme vaya tomando conciencia pero el hecho de que la consigna no sea secundada no es óbice para no lanzarla; por el contrario, hay que hacerlo cada vez con más fuerza, hasta que penetre en la mente del pueblo, que será cuando éste reconozca a su partido y sus órganos de poder.

Será entonces, es decir, cuando las consignas de las Asambleas de comités, Asambleas Populares y Partido sean secundadas,  que comenzarán a tomar carta de naturaleza los órganos de poder, por su autoridad y porque el pueblo va comprendiendo que sólo integrados en ellos y bajo la dirección del Partido revolucionario puede repeler las embestidas del capital y será entonces cuando se de cuenta de la fuerza que posee. En definitiva, tomará conciencia de que será por medio de esa unidad de acción como únicamente se puede vencer al capitalismo. El pueblo obedecerá a sus propias instituciones y desestimará a las instituciones burguesas, creándose la dualidad de poder.

Esta es sin duda una de las grandes reflexiones de la Conferencia Provincial de Sevilla del PCOE.

Así mismo se enumeran las resoluciones aprobadas por unanimidad:

  1. El P.C.O.E. de Sevilla denuncia la complicidad y la permisibilidad de la delegación del gobierno en Sevilla para con los actos fascistas programados para el 28 de enero en esta misma ciudad. Mientras a los comunistas se les reprime en los centros de trabajo, en las calles y algunos sufren condiciones vejatorias en las cárceles, a los jóvenes y viejos fascistas de toda índole se les permite realizar actividades de todo tipo con total impunidad. Lo cual va en absoluta consonancia con el carácter abiertamente fascista que está tomando el Estado español conforme se agudiza la crisis capitalista y se crean las condiciones objetivas para una revolución social.
  2. El P.C.O.E. de Sevilla llama a sus militantes y simpatizantes a ser conscientes del momento histórico que vivimos, el que cualquier comunista hubiera querido vivir, para redoblar sus esfuerzos en la aplicación práctica de nuestra política de masas, pues está en nuestras manos convertir la explotación del hombre por el hombre en una mal sueño. Para ello los comunistas debemos universalizar los problemas de las clases populares y al mismo tiempo estar en contacto permanente con ellas apoyando sus reivindicaciones concretas.
  3. Dentro del proceso de fortalecimiento y renovación del partido llamamos a los jóvenes a recoger el testigo de los veteranos que han permitido mantener viva la llama del P.C.O.E. con su entrega, y adquieran el papel protagonista para ubicar al partido en el lugar que le corresponde.

 

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español

 




Asamblea de representantes unitarios en el hospital Virgen de Valme de Sevilla

Las condiciones de vida de la clase trabajadora ya son alarmantes: un millón y medio de familias sin ningún ingreso, de los 5 millones de parados la mitad ya ha agotado las prestaciones, miles de familias expulsadas de sus casas, miles de trabajadores del sector público y privado llevan meses sin cobrar, suben la luz, el gas, los carburantes, los impuestos, los transportes, y en algunas zonas de España ya están cobrando por ser atendidos en la sanidad pública.

 

El Capital internacional sigue mandando a los gobiernos y parlamentos títeres que tomen medidas drásticas, como una nueva reforma laboral que apriete aún más las tuercas a los trabajadores, subir el IVA y otros impuestos, hacer prohibitiva la universidad, privatizar lo poco que quede por privatizar, .. en definitiva, que los capitalistas se apropien aún más de la riqueza que genera el pueblo trabajador.
En la época de la historia cuando se produce más que nunca, cuando las tiendas y los supermercados están llenos de productos, no tiene sentido que haya tanta gente sin trabajo y que recurra a la beneficencia para poder comer. Mientras, las ventas de coches de lujo han aumentado. Este sistema no funciona.
Nos machacan desde arriba porque la clase obrera sigue dividida en mil pedazos; nos dividen por sectores, por gremios, por categorías, a los delegados y miembros de comités de empresa y junta de personal los dividen miles de siglas sindicales. ¿Cómo puede ser que los distintos colectivos de trabajadores del hospital no estén organizados entre sí y vayan a una?
La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de la provincia de Sevilla que une a representantes de trabajadores de todos los sectores y gremios convoca a los representantes de todos los trabajadores (públicos o privados) del Hospital Universitario Nuestra Señora de Valme, y a los trabajadores mismos, a la asamblea que tendrá lugar el día 14 de diciembre a las 11h en el Aula 1 de las Caracolas de Formación para comenzar el camino de la unidad y la organización.
 
ASAMBLEA DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES DE LA PROVINCIA DE SEVILLA (A.C.D.T.)
http://asambleacomites.blogspot.com – asambleacomites@yahoo.es
 
http://asambleacomites.blogspot.com/2011/12/asamblea-de-representantes-de-todos-los.html



La salida es revolucionaria

Al comienzo de la presente crisis el PCOE se posicionó debidamente frente a quienes acusaban al neoliberalismo y al sector financiero de ser los culpables de la misma. Advertíamos que un estudio tan somero llevaría a las fuerzas revolucionarias a confundir las causas con los efectos y las conducirían hasta el campo del reformismo, pues con aplicar determinadas reformas, sin atacar a las estructuras del capitalismo, sería suficiente según las conclusiones que se desprendían de los análisis realizados.

 

Para el PCOE estuvo claro desde el principio que la crisis iba a ser lo que está siendo, muy profunda y muy duradera, porque a la sobreproducción de bienes, la verdadera causa, le precedía el cerrojazo en falso de la anterior crisis muy cercana en el tiempo todavía: deuda desorbitada de EE.UU, escasez de reservas energéticas, larga duración de la crisis de Japón sin haberse saldado aún, el deterioro que habían sufrido, especialmente las bancas alemana y francesa que en el proceso de expansión del imperialismo europeo financiaron la implantación de la gran burguesía europea en los mercados donde se resentían EE.UU y Japón, pero que a la hora de ir recuperando el dinero invertido, estos mercados no pudieron responder. Además, la irrupción de China, Rusia, Brasil e India en los mercados internacionales exacerbaban las contradicciones interimperialistas. Decíamos pues que la competitividad, la lucha por el mercado, generan, como así fue, una gran sobreproducción, no porque no hubiesen consumidores, sino por su bajo poder adquisitivo real, confirmando la teoría marxista al respecto. El hecho de que haya roto por los sectores inmobiliarios y financieros no significa que éstos sean sus orígenes; son sólo expresiones primarias de la crisis que terminó extendiéndose a todos los sectores económicos de la sociedad.

 Como consecuencia de nuestros análisis previmos que en esta crisis la burguesía se lo jugaba todo, especialmente en Europa, dondeel desarrollo desigual entre los estados miembros es muy notable y puede repercutir negativamente en la estabilidad de la unión como también cuestionar su existencia. La burguesía ha declarado, pues, la guerra a los trabajadores y a los pueblos. No tiene otra opción.

 Así fue que, a tenor de lo expuesto, promovieron “levantamientos” reformistas que tenían la misión de canalizar el descontento popular de las naciones más débiles con la intención de aplacar las iras de las masas obreras y de paso “refundar el capitalismo”. Este camino no tiene más fin que dejar a las clases trabajadoras y a los pueblos sin recursos legales donde agarrarse. Los derechos y libertades iban a ser degradados y abolidos para permitir al capitalismo pasar de largo por el calvario de su crisis, de la que los expertos y gobiernos no tienen ideas de cómo salir y de cuándo se acabará. Es decir, la burguesía internacional, antes de que el descontento masivo derive en acciones de clase de gran calibre que puedan abrir un proceso revolucionario, decide aplastar al proletariado universal y evitar que durante los años que durase la crisis se ocasionasen levantamientos populares revolucionarios.

 Una vez más, el PCOE sale al paso de quienes esperan con ilusión que los movimientos reformistas, PCE-IU y partidos pseudos-comunistas agrupados en el PIE europeo, que no impugnan las bases del capitalismo ni demandan la desaparición de las organizaciones supranacionales de los monopolios continental y mundial (UE, FMI…), como también los llamados movimientos espontáneos sin estructuras orgánicas, sin dirección y con objetivos burgueses y que a estas alturas de los tiempos tanto embaucan a sectores anarquistas e izquierdistas, puedan ser la salida de las clases trabajadoras y populares. Por el contrario, el camino iniciado nos conduce, inevitablemente, en línea recta al fortalecimiento de la burguesía y al debilitamiento de los trabajadores.

Para el PCOE continua en vigor el Frente Único del Pueblo, que ha de aglutinar a las clases que objetivamente están destinadas a combatir al capital monopolista y a su Estado como son: trabajadores de la ciudad y del campo, inmigrantes, mujer trabajadora y ama de casa, juventud estudiantil y trabajadora, pequeños agricultores, autónomos e intelectuales, que bajo un programa de cambios estructurales anticapitalistas, emprendan resueltos movilizaciones y todo tipo de actividad continua que abran el proceso revolucionario que exige la situación política y social actual.

 En esta dirección saludamos las conclusiones extraídas durante los debates producidos en la reunión celebrada en fecha reciente en Montemayor (Córdoba) a la que asistieron organizaciones políticas, sindicales y sociales, entre ellas nuestro partido, que representan a Comités de Empresas, pequeños agricultores, braceros y otros con la intención de configurar un amplio frente en Andalucía de las clases populares.

 Por supuesto, celebraremos, impulsaremos y apoyaremos todas las iniciativas que en este sentido surjan o existan en el Estado y no desdeñaremos ningún esfuerzo destinado a darle continuidad y a agruparlas en un sólo frente estatal.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Reunión en Montemayor: se llega al convencimiento de que “O NOS UNIMOS, O NOS MORIMOS”

El Día 17 de Junio se ha celebrado en Montemayor (Córdoba) una reunión convocada por el Consejo Ciudadano y Obrero, en la que han intervenido organizaciones sociales y políticas de las provincias de Córdoba, Málaga y Sevilla, cuyo objetivo ha sido el análisis de la situación sociopolítica actual.

Tras un profundo debate, las organizaciones asistentes coinciden en denunciar al capitalismo español, que por medio del gobierno de turno, bajo las órdenes del gran capital europeo (UE) y utilizando por pretexto la crisis, lleva a cabo una ofensiva desaforada y sin freno contra las clases trabajadoras y pequeños agricultores, sin precedentes en la historia contemporánea de nuestro país, cuyos efectos se materializan en el empobrecimiento de las clases populares, en la extensión de la miseria en la ciudad y el campo y en la ruina de los pequeños campesinos, así como en la supresión de los derechos laborales y políticos.

 

Se llega tambien a la conclusión de que el avance de los monopolios y multinacionales en la industria y en la agricultura y la represión económica y política es consecuencia de la pasividad manifiesta de las organizaciones populares, que se hallan muy fragmentadas, lo que hace imposible una respuesta organizada y contundente a tantos desmanes.

Por todas estas razones, a juicio de los asistentes se ve la necesidad imperiosa de dar pasos concretos para acabar con la dispersión y para ir organizando un frente único que represente al pueblo. En esta dirección se comprometen a llevar al seno de sus organizaciones el presente comunicado para que sea debatido y además con el objeto de que aporten argumentos y propuestas que coadyuven a alcanzar tales metas, pues se llega al convencimiento de que “O NOS UNIMOS, O NOS MORIMOS”.

Al mismo tiempo, el pleno de la reunión acuerda hacer un llamamiento a las clases trabajadoras y pequeños campesinos, a las capas y clases populares de Andalucía, a sus organizaciones, para que se adhieran al presente proyecto que nos permita comenzar a dar respuestas a la agresión del gran capital.


Organizaciones representadas:Consejo Ciudadano y Obrero de Montemayor, Coordinadora de Trabajadores de Andalucia (CTA) Montemayor y Malaga, COAG Cordoba, Juventudes Comunistas de Nerja, Juventudes Comunistas de Montilla, Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores (ACDT), Asamblea Popular de Sevilla, Partido Comunista Obrero Español (PCOE).




Contra el Capitalismo: Abstención en las elecciones. Por un Frente Único del Pueblo

Como siempre los llamados expertos en economía se han lanzado en avanzadilla, previa a una toma de decisión importante por parte del gobierno. En esta ocasión, coinciden con las sugerencias de los organismos internacionales encargados de controlar y dirigir la economía mundial, encuanto a que España, una vez acabado el proceso electoral debe acometer nuevas reformas, con medidas drásticas contra el pueblo.

 

 Aunque el gobierno haya salido al paso advirtiendo que no tiene en pensamiento llevar a cabo ninguna otra reforma después de las elecciones, las experiencias nos demuestran lo contrario.

 Se barajan subidas de impuestos acompañadas lógicamente del alza desmedida de la carestía de la vida, que en opinión de los propios expertos originará una gran inflación, la cual tiene también su causa en los abusivos beneficios de los patronos, que estarán auspiciados por la bajada notable de los salarios. También se habla de ir avanzando en la privatización de los servicios sociales, en verdad, de todas las empresas públicas. En este caso, la oposición guarda absoluto silencio, en tanto, que participa lógicamente de cualquier programa de actuación que atente a las clases trabajadoras para favorecer a los empresarios.

 En realidad las reformas ya están iniciadas con los principios de acuerdos contraídos entre la patronal y las centrales CC.OO y UGT, que significaría un paso de gigante hacia la transformación de la presente sociedad en un sistema, que impide al trabajador elegir sus representantes, pues los comités pueden ser anulados o podrían pasar a ser una figura decorativa, toda vez que los sindicatos, serían los encargados de negociar los convenios colectivos de empresa, es decir, órganos que no son elegidos por los trabajadores. De esta manera se incapacita legalmente la facultad de defenderse a los asalariados y se deja a merced de los sindicatos traidores toda su vida laboral y doméstica. Las reformas estarían garantizadas.

 Es evidente que las presentes elecciones es un punto de referencia para la patronal, los sindicatos, el gobierno y el parlamento, que luchan desaforadamente por conseguir una gran participación del pueblo que avale el sistema deteriorado moral y prácticamente.

 El PCOE no es contrario a la participación en las elecciones por parte de los revolucionarios, pero en este caso concreto apreciamos que la lucha está en la participación o no del pueblo, dado que los partidos verdaderamente de izquierdas no tienen ninguna posibilidad al concurrir a estos comicios que constituye un referéndum contra el bipartidismo y la democracia burguesa e irían al socaire de los vientos que soplan en las calles repudiando al sistema, a su instituciones y que muestran el deseo de no votar. A nuestro juicio, la presentación hoy de candidaturas de la izquierda, dividida y en escasos lugares, solo agregará mas porcentaje al casillero de la participación muy favorable a las pretensiones de los traidores y de los capitalistas.

 Creemos que hoy es tiempo de organizar las fábricas y las calles en asambleas que vayan transformándose en órganos de poder popular, pues indignadas, pero desorientadas pueden caer en manos de falsos liberadores que solo pretenden lavar la imagen del sistema con engañosas revoluciones éticas.

 CONTRA EL CAPITALISMO

 ABSTENCION EN LAS ELECCIONES

POR UN FRENTE UNICO DEL PUEBLO

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Apuntes sobre el proceso revolucionario

Hasta ahora las experiencias dadas nos enseñaban que el proceso revolucionario en Europa contiene etapas ininterrumpidas muy precisas: huelgas económicas generalizadas, huelga general, huelga general política e insurrección.

La habilidad e influencia del Partido revolucionario transforma una en otra con admirable agilidad y precisión. Labor que se asegura por el análisis dialéctico de cada estadio, por lo que no hay una regla fija que determine a priori el tiempo de duración de cada período. La clase obrera con su partido a la cabeza detectarán cuando las huelgas políticas han cumplido sus objetivos y deciden pasar a la insurrección. Un error de cálculo puede ser fatal. Tanto la dilación como la precipitación nos alejarían de la meta, produciendo heridas que suelen tardar décadas en restañarse.

 

En el correr del tiempo y después de numerosas coyunturas desfavorables, el capitalismo ha aprendido por diversos medios a ir demorando el proceso hasta conseguir que el cansancio y la impotencia prendan en su enemigo. La represión, el Parlamento, la orquestación de vastas y machaconas campañas de propagandas adecuadas a cada circunstancia, la pertenencia del país en cuestión a organismos supranacionales de carácter imperialista, son factores que pesan extraordinariamente a la hora de pasar a la fase definitiva, porque el pueblo no se ve así mismo con capacidad para derribar una muralla de esta categoría, debido a la imposibilidad de sustituirla con estructuras propias, porque no las tiene.

Después de una buena cantidad de huelgas generales, al no obtener el resultado esperado, las clases trabajadoras pueden desfallecer y volver sus ojos hacia el Parlamento burgués, pensando que es la única salida real que tiene a su alcance.

Para que la clase obrera en primer lugar y las demás clases y capas populares junto a ella, tomen conciencia de su capacidad revolucionaria, necesitan tener los órganos de poder propios, que les permitan ver la oportunidad tangible de sustituir el sistema de instituciones que sustentan al régimen enemigo.

El Partido tendrá que descubrir cuales son esos órganos de poder que se encuentran latentes. Tendrá que estructurarlos, darles contenido o educarlos en el mismo proceso de lucha, que es cuando la clase obrera adquiere conciencia de su destino.

Con sus órganos de poder alternativos en acción, la lucha se encona hasta llegar al punto álgido, que se caracteriza por la dualidad de poder. La clase obrera en lucha desarrolla esos órganos o instituciones de una democracia inédita, más amplia y justa y comprende que su victoria tiene que ser forzosamente el triunfo del nuevo sistema sobre el viejo.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 




Comunicado del Comité Provincial del PCOE de Sevilla

El Estado español, en este caso bajo gobierno “socialista”, lo cual es más grave aún, sigue las directrices de los dueños de Europa, sus banqueros y grandes empresarios, en definitiva de la burguesía europea, para arremeter contra el pueblo español como lo están haciendo contra el pueblo griego.

 Se van a adoptar nuevas medidas de “ahorro” que por supuesto vamos a pagar los que más estamos sufriendo esta crisis que es fruto del propio sistema capitalista que enriquece cada vez más a una minoría y empobrece cada vez más a la mayoría, a la clase trabajadora. Van a “ahorrar” en presupuesto para la ley de dependencia, van a quitar los cheques-bebé de 2500 euros, van a “rebajar” un 5% en el salario de los funcionarios, van a “ahorrar” en pensiones, van a “ahorrar” en ayuda al desarrollo.

 

 Cuando se habla de “ahorro” por parte de las instituciones capitalistas (Estado, Banco de España, medios de comunicación .. ) en realidad quieren decir que de toda la riqueza que genera el pueblo trabajador, esa miserable parte que le devuelven en forma de “gastos sociales”, va a ser más pequeña todavía, y que el resto que nos han robado y que se queda la banca, los grandes empresarios, los especuladores… va a ser más todavía mayor. No hay más, de todo el capital que generamos los trabajadores bajo la explotación más criminal una ínfima parte es la que “disfrutamos” en forma de subsidios de emergencia.

 El resultado es más empobrecimiento para el pueblo, menos capacidad para consumir lo que se produce, más empresas que cerrarán, mayor desempleo, mayor explotación y represión en los centros de trabajo por la presión de los 5 millones de parados (sólo en la provincia de Sevilla 230.000 parados) que están dispuestos a trabajar bajo cualquier condición, no tienen opción de elegir. No hay más que darse un paseo por cualquier oficina de empleo sevillana, donde hay una media de 15.000 desempleados registrados.

El sistema capitalista se enreda en sus propias contradicciones, cada medida que se toma no hace más que ahondar en la crisis, pero la crisis la pagaremos aquellos que más damos y que menos recibimos: los trabajadores. Además, es un sistema anárquico y caótico, donde es imposible la planificación de nada, porque cada capitalista pone sus fines de lucro por encima de las necesidades de la población.

 Antes de que la situación sea más trágica, antes de que la situación lleve a la ruina generalizada a la población, el Comité Provincial de la provincia de Sevilla llama a todos los trabajadores a organizarse en todos los ámbitos, en sus barrios, en sus empresas,… hay que devolverle el protagonismo y la importancia a las Asociaciones de Vecinos que han devenido en tascas y agencias de viajes, a las Asambleas de Trabajadores que escasean o simplemente se usan para comunicar nuevas concesiones que le hacen los sindicatos al patrón. Y para conseguir la unidad dentro y fuera de cada empresa, hay que unir a los representantes y trabajadores a través de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores que poco a poco va cimentando la unidad y la solidaridad en la clase obrera. Si la banca, la patronal, el Estado y los grandes sindicatos forman piña, sólo nos queda a nosotros hacerlo también.

  Exigimos a los sindicatos que dejen sus pactos conciliadores que dejan al trabajador más indefenso frente al patrón y convoquen una huelga general que sea el comienzo de una lucha más generalizada del pueblo trabajador contra este sistema tan injusto y criminal.

 POR LA HUELGA GENERAL

 POR LA UNIDAD DEL PUEBLO A TRAVÉS DE LAS AAVV Y LAS ASAMBLEAS DE COMITÉS, DELEGADOS Y  TRABAJADORES (ACDT)

Comité Provincial del PCOE en la provincia de Sevilla