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A por el Frente Unico del Pueblo. A por el socialismo

El pasado 24 de enero el Instituto Nacional de Estadística (INE), a través de su Encuesta de Población Activa (EPA), señalaba que en el Estado español el número de parados asciende a 5.965.400 trabajadores, cifra récord de toda la serie histórica registrada hasta la fecha. Es un hecho que el desempleo aumenta como consecuencia de las políticas realizadas por el PP y por el PSOE a favor de los empresarios, a los que les abarata el despido y le proporcionan todo tipo de leyes para que explote hasta la extenuación al trabajador.

No es de extrañar que los sucesivos gobiernos impulsen amnistías fiscales para los que defraudan y se llevan el dinero a paraísos fiscales, hagan leyes que les permitan a los empresarios llevarse los capitales y las propias empresas fuera del país -en lo que ellos denominan internacionalización- y que sirvan a los empresarios y les pongan en bandeja leyes con las que machacar y robar al pueblo trabajador, pues sus dirigentes políticos son esbirros de las grandes empresas. Basta hacer un repaso de dónde están trabajando aquéllos que han hecho las leyes hasta hoy: Felipe González es ‘asalariado’ de Gas Natural, José María Aznar, Elena Salgado o Pedro Solbes de ENDESA, Ángel Acebes (Iberdrola), Miguel Boyer (Red Eléctrica), Zaplana y Rodrigo Rato (Telefónica), Javier Solana y Pío Cabanillas (Acciona), Isabel Tocino (Banco Santander), Jordi Sevilla (PwC) y un largo etcétera con salarios multimillonarios.

 
Este es el resultado de la Constitución Española de 1 978 y de la democracia burguesa: miseria para la mayoría del pueblo y enriquecimiento de los banqueros, de los empresarios y sus corrompidos políticos. Mientras se les da dinero a los bancos, a los empresarios, a los partidos políticos y a los sindicatos del sistema; mientras ilustres apellidos políticos tienen cuentas ocultas en Suiza; mientras los sobres con dinero -según la propia prensa burguesa- circulan por las sedes de las organizaciones políticas; mientras ocurre todo eso al Pueblo se le hace recortes infames en sanidad, educación y pensiones; se ataca y criminaliza al desempleado, se sacrifican los empleos habiéndose enviado a 850.000 trabajadores al paro en 201 2 y se condenan a más de 1 millón 800 mil hogares obreros a tener a todos sus miembros en el paro. Esta ‘democracia’ hija del franquismo –y defendida desde el PP hasta IU– otorga impunidad al burgués indultando a  banqueros, empresarios y sus compañeros políticos y primos de diputados, como el último kamikaze indultado por Gallardón, defendido además por el bufete donde trabaja el hijo de este último. Y a la par que otorga impunidad e indulto al burgués encierra en la cárcel a aquéllos que combaten y luchan contra este sistema que niega la sanidad, el empleo, la educación y la libertad a la mayoría.

 El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera y demás clases populares, azotadas por el capitalismo, a construir un Frente Único del Pueblo a través del cual defendamos e impongamos nuestros intereses de clase. Las instituciones burguesas no tienen otro cometido que el de expoliarnos y oprimirnos.

 Debemos crear nuestros propios órganos de poder popular para invertir esta situación, para acabar con la raíz de nuestros males como trabajadores. Sólo tenemos una salida: Construir el Socialismo, imponer la Dictadura del Proletariado (que es el dictado de la mayoría trabajadora) y mandar al capitalismo y sus instituciones al estercolero de la historia.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA

 

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Breves apuntes sobre la lucha economicista y espontánea

Parece ser que, en cierta parte del espectro que se define “revolucionario”, se ha vuelto a poner de moda la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo y alternativas semejantes. 

Son actitudes que gozan de un considerable espacio mediático en la prensa de las grandes corporaciones,espacio del que paradójicamente no han gozado nunca otras opciones que practicaban idéntica lucha economicista y espontánea desde mucho tiempo antes.No está de más añadir que los comunistas cuestionamos el papel de dichas luchas economicistas y espontáneas y pasaremos a explicar el porqué.

Hay que señalar que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las pequeñas reivindicaciones económicas únicamente; el objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar el objetivo. El transcurso mismo de la lucha nos enseña que la victoria completa sólo puede ser alcanzada cuando toda la clase obrera se lance contra su enemigo;como una fuerza unida, poderosa y organizada. Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de tener a su enemigo directo en los centros de producción -el capitalista- tienen otro si todavía más nocivo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa -es decir, el Estado capitalista- con su ejército, sus tribunales, su policía, sus cárceles, etc. Hasta en la más democrática de las repúblicas burguesas el menor intento de los obreros de mejorar su situación choca con el poder burgués, incluso allí dónde como decimos existen unos teóricos y formales derechos que no pasan de eso: de ser formales y no reales para la clase obrera y sí para la clase de los explotadores, se entiende.

En la época actual existen obreros que empiezan a despertar al calor de las luchas espontáneas, cuya conciencia de clase sigue siendo baja y no advierten todo cuanto ocurre en el mundo que se abre ante sus ojos al despojarse de las tinieblas en los que los sumía la ideología burguesa. No tienen grandes exigencias y sus reivindicaciones no son elevadas.Todavía no pasan de reivindicar mejoras en el salario, en las condiciones laborales, en la lucha contra los despidos, etc.Todavía no se plantean cambiar el régimen existente, no se plantean que es preciso abolir la propiedad privada de los medios de producción, no se plantean que es necesario organizar la sociedad socialista,etc.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros, están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado. Sobre ellos puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo,el objetivo final nada”. No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final (el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento. Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final -el socialismo y la dictadura del proletariado- y lo más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial. Para ellos los obreros son como niños pequeños a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”, las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc. Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera (dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obera.

Sus alternativas caben muy bien dentro del régimen vigente y no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia), un Estado que está por encima de las clases, el cual en su opinión debe actuar de intercesor en los conflictos de clase… Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica. Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo. Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector, sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo. Huelgas y más huelgas, marchas y más marchas, denuncias de la represión y colectas para pagar dicha represión: he ahí el alfa y el omega de su actividad.

Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error. La historia nos demuestra que este tipo de movimientos, que no son nuevos precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene. Esto no es de extrañar. Toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir. Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy con la liquidación del mal llamado “Estado del Bienestar”.

Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero se produce la frustración, la desesperanza,el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado.Y siguen sin hallarla, y siquen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva “teoría revolucionaria” que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.

La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués. Superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político. Y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarle.

Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario. Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Como conclusión, mientras no superemos las luchas espontáneas y economicistas y las elevemos al plano de lo político, con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota. Por mucho que esas luchas espontáneas y economicistas parezcan a día de hoy la panacea a todos los males. No lo son, únicamente ayudan a que la enfermedad se mantenga. La única medicina se llama socialismo y su principio activo es la dictadura del proletariado.

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2012/12/sobre-el-economicismo.html




Organizar el poder popular; construir las bases del Socialismo

La realidad de la profunda crisis estructural capitalista, manifestada de forma sincronizada en las mismas metrópolis del capitalismo monopolista de Estado, pone al descubierto la verdadera esencia depredadora de un modo de producción caduco y criminal que, bajo los dictados de la oligarquía financiera, está provocando el sufrimiento de millones de trabajadores, generando cuotas monstruosas de pobreza, miseria, sobrexplotación y desempleo entre el proletariado y las clases populares subyugadas.

 

Bien sabemos que las crisis son intrínsecas al sistema capitalista, y que tales crisis no son más que la representación de las contradicciones incurables por las que discurre el capital en plena fase imperialista. A la brutal ofensiva clasista contra el conjunto del pueblo trabajador, empujada por las expectativas de obtener mayores tasas de extracción de plusvalía, la oligarquía complementa su maximización de beneficios intensificando los conflictos bélicos entre sus bloques dominantes, a fin de expandir sus monopolios, controlar mercados y copar las principales fuentes de materias primas. Las contradicciones tanto interimperialistas como intraimperialistas ponen de manifiesto, una vez más, no sólo que la lucha de clases es el motor de la historia sino que, como dijo Lenin, en la actualidad vivimos en la etapa superior del capitalismo, la etapa de la revolución social.

Los límites históricos de este modo de producción se nos muestran cada día más claros; estas relaciones de producción chocan frontalmente con el desarrollo de las fuerzas productivas, y en su desesperada carrera hacia la supervivencia no duda en mandar al proletariado hacia el siglo XIX, en franca alianza con el oportunismo mendaz que, todavía hoy, sigue narcotizando al movimiento obrero para desviarlo de sus objetivos emancipadores. A pesar de los esfuerzos por contener lo incontenible de esas cúpulas oportunistas (UGT-CCOO-USO), hoy comprobamos como millones de trabajadores son embrutecidos, degradados y lanzados al abismo del desempleo y la miseria en masa, mientras los derechos arrancados tras largas décadas de luchas obreras son aniquilados de forma fulminante.

La oligarquía decide, la patronal y su Gobierno ejecutan y las cúpulas sindicales aplauden y aceptan. Todos forman parte del mismo engranaje y todos sirven a los mismos intereses burgueses (Estado, UE, FMI, BM). Estos líderes sindicales al servicio del IBEX-35 fingen desacuerdo con sus amos capitalistas al tiempo que se afanan en firmar “Acuerdos para el Empleo” infames, mendigando pactos con esos mismos criminales, enemigos declarados del pueblo trabajador. Si oligarcas y burgueses conforman la clase dominante dispuesta a sacrificar en el altar del capital a millones de trabajadores, tales oportunistas se limitan a pedir que ese altar, por lo menos, esté acolchado antes de pasar a cuchillo a la víctima proletaria. A ese punto de estulticia y degeneración han llegado las traidoras cúpulas sindicales adscritas a la organización imperialista CSI.

La situación de los trabajadores en cualquier centro de trabajo del Reino de España atestigua la aplastante victoria (temporal siempre) de la burguesía, precisamente en momentos en que esta crisis estructural capitalista devora al pueblo trabajador. La lucha de clases se agudiza, pero un movimiento obrero huérfano de unidad y solidaridad de clase no logra más que explosiones de ira puntuales para poco después languidecer derrotado, desorganizado y despolitizado. A la oligarquía le basta de momento con un movimiento obrero dividido, descabezado y a la deriva, tarea que delega en sus lacayos sindicales encaramados en las direcciones de las centrales amarillas. Esclavizados en lo económico, inmovilizados en lo político y sometidos en lo ideológico. Nos están ganando la lucha de clases en todos los frentes y estamos sufriendo las brutales consecuencias.

Algunos datos ponen de manifiesto el cenagal en el que nos ha metido la oligarquía dominante, firmemente engarzada a las estructuras imperiales de la UE; casi el 30% de la población bajo el umbral de la pobreza, más del 65% de asalariados por debajo del “mileurismo”, un tercio de ellos sin siquiera llegar al miserable SMI de 641,40€ (Fundación 1º de Mayo, CCOO), un 40% de autónomos y más de un 25% de pensionistas en riesgo de pobreza, 1 de cada 2 jóvenes parado y cerca de 6 millones de desempleados, casi 400.000 trabajadores saliendo al extranjero para sobrevivir (CERA- Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero ), o la criminal cifra de más de 9 suicidios diarios en el régimen español (INE año 2010), atestiguan la bancarrota social y económica de la producción capitalista. Los 500 desahucios diarios en el Estado español o la destrucción de las redes públicas sanitarias o educativas coronan la putrefacción del régimen capitalista español.

Pero la democracia burguesa también muestra todo su esplendor en nuestros puestos de trabajo. Si en la esfera política nos dejan elegir entre pegarnos un tiro en el pie o en la cabeza, en el ámbito laboral la disyuntiva no es diferente; reducciones salariales y destrucción de condiciones laborales o despidos colectivos. Los casos de Iberia, Telefónica o T-Systems a través de ERE mastodónticos (con la consiguiente precarización de los que quedan activos), así como decenas de miles de despidos tanto en la empresa privada como en la función pública confirman, no sólo la conformación de un aberrante Ejército proletario de reserva, sino también la legalización de la esclavitud asalariada, coronada por la legalidad burguesa a través de reformas antiobreras. Nos colocan a las puertas del siglo XIX y todavía algunos líderes oportunistas de CCOO y UGT pretenden “negociar” instrumentalizando justas Huelgas Generales a fin de seguir babeando por un “pacto social”. Su tiempo se agota.

Quien no quiera ver en este panorama antiobrero y antipopular la caducidad de un régimen agotado que camina hacia el abismo sobre ríos de sangre proletaria; quién no quiera ver que cualquier vía intermedia sólo alargará la agonía de millones de productores; quién no quiera ver en el oportunismo las manos de los oligarcas en el movimiento obrero; quien no quiera ver que la única salida a este proceso criminal diario pasa por la organización del poder popular, por la construcción de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores y por la conformación de un poderoso Frente Único del Pueblo para enfrentarse a este atroz estado de cosas, simplemente o es ciego o un ignorante. Quién no quiera ver en el socialismo y la dictadura del proletariado el único camino hacia el fin de la explotación, la opresión y el terror contra el conjunto del pueblo trabajador simplemente es un traidor que no merece más que nuestra denuncia y condena.

A la división, desorganización e individualismo nihilista esparcidas entre el proletariado por la clase dominante, el PCOE responde con un firme llamamiento a la unidad y la solidaridad de la clase obrera, pilares básicos hacia la edificación de un combativo movimiento obrero que se sepa dueño de su destino como sujeto histórico revolucionario, capaz de construir sus propias instituciones democráticas proletarias, galvanizado entorno a su vanguardia proletaria y firmemente decidido a mandar al basurero de la historia a este modo de producción senil y su parasitaria y criminal oligarquía dominante.

Unir, organizar y dirigir al proletariado hacia la victoria; esa es la tarea inaplazable de los comunistas, única vía posible y real para derrocar a la barbarie a la que nos someten diariamente.

El conjunto del proletariado debe saber con certeza que ellos mismos y sus hijos no son ni serán más que esclavos desechables si continúan agachando la cabeza, si continúan atemorizados y desorganizados, si continúan perdiéndose en aventuras oportunistas, si continúan asimilando el veneno lanzado por la ideología dominante.

¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Más allá de la aparente realidad

Nuestro partido, allá por el año 2005, anticipándose a los acontecimientos y cuando nadie hablaba de las causas de la crisis y menos aún de sus efectos, dijo que la burguesía se había uniformado militarmente para abatir a la clase obrera en una guerra total, pues la crisis sería profunda y duradera como ninguna otra debido a que ésta no era más que una manifestación de una colosal crisis que venían arrastrando Europa y EEUU desde los años 90.

 

La gran burguesía, conocedora mejor que nosotros de la situación que se avecinaba, proyectó su futuro y se dispuso a sentar las bases para que sus empresas (monopolios y multinacionales) estuviesen en condiciones de disputar el mercado internacional que estaba siendo invadido por nuevos imperios -Brasil, Rusia, India y China- aprovechando la recesión económica que atenazaba a la UE, EEUU y Japón. La única manera posible que tenía de hacerlo en plena crisis era expoliando a los trabajadores y reduciéndoles sus salarios para que les proporcionara mayores cotas de plusvalía, privatizando empresas estatales con beneficios, etc. Naturalmente, a la par y con el objeto de neutralizar al máximo posible el rechazo que sin duda iban a producir tales medidas en los trabajadores, arremetiendo contra todos sus derechos.

Y cuando decíamos que la guerra era total no nos equivocábamos; había que ser un ignorante en política para no darse cuenta de ello pues sólo con estudiar a la parte contraria ya era suficiente para ver que la correlación de fuerzas era favorable a los capitalistas por amplia mayoría.

Con todo a su favor, es decir, un gobierno de derecha dispuesto a todo, un parlamento que en su totalidad defiende el sistema de producción burgués, con un sindicalismo totalmente vendido y entregado durante años a favorecer los intereses de la patronal y con una clase obrera huérfana de ideología y, por supuesto, de líderes; por tanto, bajo las influencias del reformismo político, la burguesía no lo dudó y comenzó a librar batallas que ganaba con facilidad unas tras otras, sin resentirse lo más mínimo.

En contra de nuestros análisis parece alzarse otra realidad distinta: las calles están tomadas por continuas y masivas manifestaciones; no pasa un solo día sin que se celebren cantidad de huelgas, esto unido a un ambiente popular en el que se respira indignación e inquietud por la política económica que desarrolla el gobierno de Rajoy.

Últimamente, la manifestación independentista celebrada en Cataluña, la huelga general llevada a cabo en el País Vasco, la masiva concentración de “ciudadanos” frente a las Cortes, y la gran marcha de los jornaleros andaluces, son hechos que pretenden evidenciar que en nuestro país se cuece algo gordo porque el pueblo es imparable y ha tomado la decisión de frenar el curso de los acontecimientos para darle un giro de 180º.

Con todo ello, es casi seguro que Rajoy pierda las próximas elecciones ¿Y qué? No importa nada en absoluto. Hablamos de cosas serias: el gran capital le ha encomendado una misión concreta que tiene que cumplir cueste lo que cueste, porque en el hipotético caso de que perdiese las elecciones nada ni nadie va a modificar un palmo las medidas que ha impuesto. En el capitalismo es demasiado fácil imponer y aplicar medidas antiobreras, pues todos los llamados representantes del pueblo defienden, de una u otra forma, el capitalismo. Lo que les separan son sólo matices, pero no la esencia y ésta es la culpable de la crisis; sin embargo, cuesta años, palizas en las calles, sangre y cárceles cualquier conquista que alcance la clase obrera, porque está sola frente a todos. Además ¿quién o quiénes iban a restituir, al menos, la situación anterior? ¿El PSOE, IU, CCOO, UGT? Imposible, han tenido tiempo y oportunidades para ello y no lo han hecho porque están en la misma dinámica, es decir, girando sobre los efectos de los problemas sin atentar contra las raíces. Peor aún, las empresas que regenta el PSOE -bien a niveles institucionales, bien en el área de lo particular- son las primeras que han llevado a efecto los recortes, las primeras que han aplicado la reforma laboral, las primeras que niegan a sus trabajadores convenios colectivos, etc. Lo mismo ocurre con CCOO y UGT que, convertidas en auténticas organizaciones empresariales, aplican ERE que incluso devienen en condiciones más duras para sus trabajadores. En cuanto a IU, ha demostrado en varias comunidades, allá donde ha gobernado y gobierna, que sus proyectos se confunden con los de la derecha. IU carece de ideología definida, es un auténtico reino de taifas cuya preocupación fundamental es acomodarse en las elecciones estatales -autonómicas o municipales-, y mamar del estado capitalista, aunque para ello tenga que pactar con el diablo. Y por último, cabe decir que todas las reivindicaciones políticas -reforma agraria, autodeterminación, referéndum por los recortes, etc.- no rebasan el marco del sistema capitalista.

Para nosotros -más allá de la realidad y debajo de las manifestaciones, concentraciones, marchas y huelgas- el mundo concebido y planificado por el gran capital europeo y norteamericano desde hace ya varios años se está forjando con cimientos que parecen inamovibles.

Las grandes empresas que niegan convenios a sus trabajadores, a la vez que reforman sus plantillas a su antojo, están, sin embargo, invirtiendo miles de millones de euros en el extranjero. Y por otro lado, se está modelando un movimiento obrero según conviene al gran capital. Después de 7 años no hay una sola batalla que haya ganado la clase obrera. Las reformas y recortes se llevan a cabo sin rectificación alguna. ¿Por qué? Sencillamente porque las manifestaciones, huelgas, concentraciones y marchas tienen otra lectura menos optimista.

Las numerosas huelgas y manifestaciones se convocan una vez que se han consumado los hechos. Los trabajadores van a una guerra perdida, sin ninguna posibilidad. Además, cada centro de trabajo, cada sector, cada nación o región caminan por sitios diferentes y enfrentados, patentizando una división que no se supera a pesar de las crueles embestidas del enemigo, cuya envergadura es auspiciada precisamente por la división.

Tal vez parezca paradójico decir que a pesar de las grandes manifestaciones y de las incontables huelgas, la clase obrera, los trabajadores como clase, no están en la pelea. Pero es así y se demuestra de manera inapelable. Como hemos visto todas las huelgas son a toro pasado, sin más conciencia de clase que la de mendigar un buen trato en el despido. Los dirigentes sindicales y la inmensa mayoría de los comités de empresas no han adquirido conciencia de clase durante el periodo “pacífico”. Los sindicatos -mayores, y menores- los convirtieron en auténticos leguleyos, guardianes de la legalidad burguesa, y han pretendido vencer al patrón con sus propias leyes. Todas las contradicciones entre el capitalista y el obrero se han dilucidado apelando a la justicia burguesa. Como es lógico no se ha posibilitado la participación de los trabajadores más que cuando se han debatido los convenios; aún así, la huelga se ha convocado en casos muy extremos. Los propios líderes sindicales y comités de empresas han inculcado entre los trabajadores que la política no es cosa de ello, malformando sus conciencias.

El mundo que se construye por abajo es desolador. Se han perdido miles de comités de empresas, otro tanto han visto descender su número de representantes. En miles de pequeñas empresas, los trabajadores no han tenido ocasión de elegir a más de 300 mil delegados, porque los sindicatos no aparecen por ellas. Se ha implantado la psicología del miedo que ya existía multiplicada por mil porque la nueva generación de trabajadores puede ser -y va camino de ello- una generación derrotada, que ha recibido la herencia de otra generación que también fue derrotada.

Las excepciones -pocas por desgracia- de comités que intentan activar a sus compañeros se encuentran con un mundo exterior todavía insolidario, en el que cada empresa va a lo suyo. Estas circunstancias tan perniciosas las advierten los trabajadores, que sólo ven adversidad y más adversidad; que observan que las luchas fabriles son estériles, porque al final se obtiene siempre el mismo resultado de una manera irremediable. El futuro, pues, no es nada alentador, porque a la par que la patronal se va fortaleciendo esperando que amaine el temporal reformista, la clase obrera va debilitándose en número y en conciencia y se puede comprobar ya, tanto en grandes empresas como en pequeñas, que son despedidos trabajadores sin que sus compañeros den una respuesta solidaria.

Podemos decir que un nuevo movimiento obrero se va configurando con la crisis, sujeto a las nuevas necesidades del gran capital. Un movimiento obrero temeroso, que tiene frente así un conjunto de leyes que les impide moverse y encabezado por dirigentes sindicales y fabriles domesticado, es un movimiento que presagia malos augurios. Y por si fuera poco, un movimiento obrero disminuido numéricamente por el aumento de empresas sin representación está expuesto al sometimiento de las nuevas aventuras de los patronos, bien sea en el marco del actual estatus político, bien sea con otra nueva constitución, o bien sea en una república burguesa. A la burguesía no le importa -si ello es necesario- adoptar nuevas formas, maquillar la derrota de los trabajadores con supuestas victorias, si así su poder económico y político resulta ileso.

Los militantes más honestos del movimiento obrero y revolucionario, así como los comités de empresas, tienen en sus manos el torcer los proyectos de los capitalistas. En esta dirección deben comprender que la lucha en los centros de trabajo y fuera de ellos es política pura y dura. Sabiendo que toda lucha en un centro fabril debe forzosamente extenderse a los demás centros de trabajo, para cambiar la psicología de lo imposible que frena a los trabajadores por la de la posibilidad de que la unidad de la clase obrera como clase puede cambiarlo todo. Es una realidad incontrovertible que sin el concurso de la clase obrera con conciencia no es posible un cambio veraz de la sociedad.

Los comités de empresa deben aprender de lo que sucede en la actualidad y dar respuesta del porqué trabajadores de su centro de trabajo acuden a manifestaciones sin reivindicaciones de clase y, sin embargo, tienen miedo a participar en alguna actividad dentro de sus empresas. La historia ha demostrado hasta la saciedad de que la clase obrera responde cuando sus dirigentes actúan con valentía pero también con ciencia y cuando el exterior le proporciona buenas sensaciones. Pero se muestra temerosa cuando sus dirigentes son dóciles, vulnerables e insolidarios.

Hoy, más que nunca, el Partido Comunista Obrero Español propugna la constitución de asambleas de comités, delegados y trabajadores en todos los sectores y hace un llamamiento a sus militantes para actúen bravamente en los centros de trabajo y barriadas, hablando de política, pues la burguesía nos ha emplazado a una guerra política total.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Asamblea-concentración en el hospital Valme de Sevilla convocada por la ACDT

El pasado 8 de Marzo tuvo lugar una asamblea-concentración en las puertas del hospital de Valme (Dos Hermanas) convocada por la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de la provincia de Sevilla (ACDT) junto con compañeros del propio hospital (delegados de personal, comités y junta de personal).

 Los oradores pusieron de manifiesto el contenido reaccionario y represivo de la Reforma Laboral y exhortaron a los presentes a secundar la posible Huelga General, que sirviese de inicio para la materialización de un programa de acciones en cadena que haga retroceder las medidas impuestas por el gobierno del PP.

 Los representantes de la ACDT centraron sus intervenciones en el carácter político que debe conformar la unidad de los trabajadores e hicieron especial hincapié en que las soluciones a la Reforma Laboral y a los recortes que se están dando en el sector sanitario no pueden venir de la mano de aquellos que son parte del problema y que en la práctica demuestran que están para gestionar y administrar los negocios e intereses de los capitalistas.

 En esta dirección se apela a culminar el proceso de unidad iniciado por la ACDT en los hospitales de Sevilla, con el fin de consolidar un frente común que permita encarar los atropellos que se cometen contra los trabajadores del sector, y frenar de esta manera la política de externalización (privatización) de los servicios sanitarios puesta en marcha desde hace tiempo.

 Finalmente, se pone especial énfasis en que la unidad de los trabajadores tiene un sentido amplio y total que abarca al conjunto de las clases laboriosas, por lo que las actividades reivindicativas del sector sanitario deben añadirse a las asambleas de comités que se están conformando en otros sectores productivos, hasta llegar a un frente único de todo el pueblo.

 Los militantes del PCOE que actúan en la ACDT han contribuido con absoluta entrega al éxito de la asamblea-concentración de Valme, y al tener presente la política de masas del Partido están llevando a cabo una labor paciente en la construcción de órganos unitarios de trabajadores, bajo los lemas ¡No hay lucha efectiva sin unidad! ¡La solución de los problemas del pueblo trabajador ha de ser obra de los propios trabajadores!

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

sevilla@pcoe.net




Hacia la huelga general

Por fin CCOO y UGT han convocado Huelga General. No obstante, el cinismo descuella en las conductas de las altas direcciones de las centrales mayoritarias CCOO y UGT, pues el objetivo de la huelga es ir contra la reforma laboral del PP porque la consideran “injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para crear empleo”.

 Sin embargo, la política de pactos aplicada por las direcciones de ambos sindicatos durante las últimas décadas han transitado por el camino de la traición, avalando con sus pactos y servilismo todas las injusticias que se cometen contra los trabajadores desde los gobiernos de turno y desde la patronal, incidiendo en la división del movimiento obrero, tras haber cercenado las acciones solidarias contra los despidos y firmando eres a destajo que ha sido la causa de centenares de miles de despidos.

Pactos que teniendo por norte la competitividad de las empresas como algo bueno para los trabajadores, han permitido el enriquecimiento del patrón, facilitándole la adquisición de una tecnología más desarrollada que da por resultado la sustitución de la fuerza de trabajo por nuevas y sofisticadas maquinarias y que constituye el origen de todas las crisis. Los sindicatos, con sus engaños, han conducido a las clases trabajadoras a la más execrable sumisión, para que los empresarios puedan hacer y deshacer a su antojo.

Ahora, después de torpedear el futuro de la juventud española con un acuerdo criminal sobre las pensiones, luego de haber pactado con la patronal salarios por debajo de la carestía de vida, y de continuar firmando todos los eres que les plantean los patronos y en las condiciones más beneficiosas para estos, convocan una huelga que no puede tener otra explicación que la de verse obligados a dar credibilidad a su existencia.

Pero no nos engañemos, la huelga no es para que el gobierno retire la Reforma, sino para que se siente a negociarla con ellos, para no perder el protagonismo.

El PCOE hace denuncia expresa del manejo de las centrales mayoritarias, que una vez terminada la huelga, irán deslizando en el seno de las clases trabajadoras el sentimiento de impotencia y la imposibilidad de que el gobierno de marcha atrás.

No obstante, el PCOE considera que la participación de las fuerzas revolucionarias y de los trabajadores en la preparación de la huelga es de vital importancia y una oportunidad, que no podemos desdeñar, de ir fraguando la unidad de los sindicatos de clase y de las fuerzas políticas que luchan por el cambio de la sociedad, con el firme propósito de dar continuidad a las acciones unitarias contra la Reforma y contra todas las políticas de los monopolios y de sus gobiernos servidores, por ser ésta la única solución a la crisis a favor de los trabajadores y la única manera de frenar el capitalismo en su impetuoso avance hacia una sociedad ultrarreaccionaria.

 El PCOE estima que hoy, más que nunca, es necesaria la unidad de clase en un FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, ya en marcha.

 

¡TODOS A LA HUELGA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

 PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Realizada la Conferencia Provincial de Sevilla

La Conferencia Provincial de Sevilla del Partido ha puesto en debate temas candentes de gran actualidad, de ellas destacamos el análisis llevado a cabo por los camaradas en lo concerniente a la táctica de masas, llegando entre otras muchas a la siguiente conclusión:

Las Asambleas Populares y las Asambleas de Comités son, a juicio del PCOE, futuros órganos de poder del pueblo. Teóricamente reúnen todos los requisitos necesarios para serlo. Todo el proceso de producción de los bienes materiales y espirituales se halla en sus manos. Así mismo conforman el ente básico de la convivencia política de la sociedad. Es, por tanto, una concepción científica que arraiga en la realidad práctica.

 

Pero no basta con que ambas organizaciones sean objetivamente órganos de poder; han de tener conciencia de que lo son. Las dos tienen que asumir que son las únicas que detentan la capacidad para desarrollar las luchas que culminen en la nueva sociedad socialista.

Advirtamos que la conciencia no se alcanza sólamente con la propaganda que forzosamente debe llevar a cabo el Partido. Se adquiere diariamente a través de las batallas cotidianas contra las instituciones del poder burgués. Aquí los propósitos resultan estériles sin la praxis adecuada, o sea, sin la orientación del Partido Comunista.

El Partido Comunista fue concebido para dirigir al pueblo hacia el socialismo, lo que significa que es la fuerza que partiendo de las necesidades de las clases populares se constituye en la vanguardia de sus luchas, uniendo todos los esfuerzos para acendrar el camino revolucionario. Por eso, un partido comunista tiene que estar atento al dolor del pueblo. Con esta forma de proceder los bolcheviques fueron capaces de inculcar en los soviets que toda señal de sufrimiento de los trabajadores de la ciudad y del campo es motivo de una pequeña o gran  batalla contra el poder instituido por los capitalistas.

Así operaban los comunistas; sin embargo, al paso del tiempo, los Partidos se han centrado sólo en aspectos generales olvidándose de lo cotidiano, por lo que poco a poco organizaciones amorfas en cuanto a estructura y vacías de contenido político han ido ocupando sus parcelas de acción: feminismo, ecología, etc. Al respecto, han nacido multitud de plataformas que se dedican a intentar aliviar ese dolor sin el objetivo de unir todas las luchas, para crear un sólo frente, y sin aspirar al socialismo como meta. En conclusión, el efecto que produce es el de fraccionar el movimiento popular y retrasar el proceso revolucionario.  Recordamos nuevamente que fue a través de la lucha diaria como los soviets se fueron configurando en órganos de poder alternativo al poder capitalista.

Resulta ruin que un trabajador sea despedido por culpa de una crisis que le es ajena, de la que él no tiene culpa. Pero es mucho más canallesco que la clase culpable de la quiebra social, después de despedirlo, le quite su casa y además le obligue a pagar la hipoteca. Es evidente que el patrón tiene asumido que el obrero le pertenece en esclavitud eternamente. En todo el Estado español existen cientos de miles de trabajadores que están empleados en pequeñas y medianas empresas donde no existen comunistas ni delegados de personal, presos pues, de los abusos sin límites de los patronos. Todos los días nos sorprenden noticias referentes a las arbitrariedades que cometen los  empresarios sobre los trabajadores y también de las que perpetran las propias instituciones estatales. Se contabilizan por miles los desempleados de larga duración a los que se les han bloqueado la tarjeta de sanidad. La lista de fechorías de la burguesía y su estado contras las clases laboriosas es interminable.

¿Cuál debe ser el comportamiento de un Partido Comunista? ¿Simplemente denunciar su indignación por estos casos en panfletos? ¿Esperar a que se den las condiciones para dirigir a las grandes masas contra el Estado, con el fin de nacionalizar las empresas y de construir las estructuras socialistas? Es evidente que eso no basta porque sin estar con el pueblo todos los días atajando estos problemas éste nunca reconocerá al Partido como su guía ni a los llamados órganos de poder como tales.

El Partido tiene que promover en las Asambleas de Comités y en las Asambleas Populares y asociaciones vecinales la presencia de estas organizaciones en todos los lugares donde se cometa una injusticia contra el pueblo; mejor dicho, el Partido está obligado a emitir las consignas de acción defensiva del pueblo y estar junto con él a la hora de ponerla en práctica. Si despiden a un trabajador de un comercio, deberá denunciar el hecho, pero además pedirá que nadie compre allí hasta que no se readmita al compañero. Si a un trabajador le ha sido bloqueada la cartilla del médico, le acompañará para obligar a que sea asistido. Si suben los precios de los servicios públicos exhortará a los trabajadores a que no lo paguen y así en todos los casos deberán operar las Asambleas de Comités y Asambleas Populares.

Es evidente: el pueblo hará caso al partido conforme vaya tomando conciencia pero el hecho de que la consigna no sea secundada no es óbice para no lanzarla; por el contrario, hay que hacerlo cada vez con más fuerza, hasta que penetre en la mente del pueblo, que será cuando éste reconozca a su partido y sus órganos de poder.

Será entonces, es decir, cuando las consignas de las Asambleas de comités, Asambleas Populares y Partido sean secundadas,  que comenzarán a tomar carta de naturaleza los órganos de poder, por su autoridad y porque el pueblo va comprendiendo que sólo integrados en ellos y bajo la dirección del Partido revolucionario puede repeler las embestidas del capital y será entonces cuando se de cuenta de la fuerza que posee. En definitiva, tomará conciencia de que será por medio de esa unidad de acción como únicamente se puede vencer al capitalismo. El pueblo obedecerá a sus propias instituciones y desestimará a las instituciones burguesas, creándose la dualidad de poder.

Esta es sin duda una de las grandes reflexiones de la Conferencia Provincial de Sevilla del PCOE.

Así mismo se enumeran las resoluciones aprobadas por unanimidad:

  1. El P.C.O.E. de Sevilla denuncia la complicidad y la permisibilidad de la delegación del gobierno en Sevilla para con los actos fascistas programados para el 28 de enero en esta misma ciudad. Mientras a los comunistas se les reprime en los centros de trabajo, en las calles y algunos sufren condiciones vejatorias en las cárceles, a los jóvenes y viejos fascistas de toda índole se les permite realizar actividades de todo tipo con total impunidad. Lo cual va en absoluta consonancia con el carácter abiertamente fascista que está tomando el Estado español conforme se agudiza la crisis capitalista y se crean las condiciones objetivas para una revolución social.
  2. El P.C.O.E. de Sevilla llama a sus militantes y simpatizantes a ser conscientes del momento histórico que vivimos, el que cualquier comunista hubiera querido vivir, para redoblar sus esfuerzos en la aplicación práctica de nuestra política de masas, pues está en nuestras manos convertir la explotación del hombre por el hombre en una mal sueño. Para ello los comunistas debemos universalizar los problemas de las clases populares y al mismo tiempo estar en contacto permanente con ellas apoyando sus reivindicaciones concretas.
  3. Dentro del proceso de fortalecimiento y renovación del partido llamamos a los jóvenes a recoger el testigo de los veteranos que han permitido mantener viva la llama del P.C.O.E. con su entrega, y adquieran el papel protagonista para ubicar al partido en el lugar que le corresponde.

 

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español

 




Asamblea de representantes unitarios en el hospital Virgen de Valme de Sevilla

Las condiciones de vida de la clase trabajadora ya son alarmantes: un millón y medio de familias sin ningún ingreso, de los 5 millones de parados la mitad ya ha agotado las prestaciones, miles de familias expulsadas de sus casas, miles de trabajadores del sector público y privado llevan meses sin cobrar, suben la luz, el gas, los carburantes, los impuestos, los transportes, y en algunas zonas de España ya están cobrando por ser atendidos en la sanidad pública.

 

El Capital internacional sigue mandando a los gobiernos y parlamentos títeres que tomen medidas drásticas, como una nueva reforma laboral que apriete aún más las tuercas a los trabajadores, subir el IVA y otros impuestos, hacer prohibitiva la universidad, privatizar lo poco que quede por privatizar, .. en definitiva, que los capitalistas se apropien aún más de la riqueza que genera el pueblo trabajador.
En la época de la historia cuando se produce más que nunca, cuando las tiendas y los supermercados están llenos de productos, no tiene sentido que haya tanta gente sin trabajo y que recurra a la beneficencia para poder comer. Mientras, las ventas de coches de lujo han aumentado. Este sistema no funciona.
Nos machacan desde arriba porque la clase obrera sigue dividida en mil pedazos; nos dividen por sectores, por gremios, por categorías, a los delegados y miembros de comités de empresa y junta de personal los dividen miles de siglas sindicales. ¿Cómo puede ser que los distintos colectivos de trabajadores del hospital no estén organizados entre sí y vayan a una?
La Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores de la provincia de Sevilla que une a representantes de trabajadores de todos los sectores y gremios convoca a los representantes de todos los trabajadores (públicos o privados) del Hospital Universitario Nuestra Señora de Valme, y a los trabajadores mismos, a la asamblea que tendrá lugar el día 14 de diciembre a las 11h en el Aula 1 de las Caracolas de Formación para comenzar el camino de la unidad y la organización.
 
ASAMBLEA DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES DE LA PROVINCIA DE SEVILLA (A.C.D.T.)
http://asambleacomites.blogspot.com – asambleacomites@yahoo.es
 
http://asambleacomites.blogspot.com/2011/12/asamblea-de-representantes-de-todos-los.html



La salida es revolucionaria

Al comienzo de la presente crisis el PCOE se posicionó debidamente frente a quienes acusaban al neoliberalismo y al sector financiero de ser los culpables de la misma. Advertíamos que un estudio tan somero llevaría a las fuerzas revolucionarias a confundir las causas con los efectos y las conducirían hasta el campo del reformismo, pues con aplicar determinadas reformas, sin atacar a las estructuras del capitalismo, sería suficiente según las conclusiones que se desprendían de los análisis realizados.

 

Para el PCOE estuvo claro desde el principio que la crisis iba a ser lo que está siendo, muy profunda y muy duradera, porque a la sobreproducción de bienes, la verdadera causa, le precedía el cerrojazo en falso de la anterior crisis muy cercana en el tiempo todavía: deuda desorbitada de EE.UU, escasez de reservas energéticas, larga duración de la crisis de Japón sin haberse saldado aún, el deterioro que habían sufrido, especialmente las bancas alemana y francesa que en el proceso de expansión del imperialismo europeo financiaron la implantación de la gran burguesía europea en los mercados donde se resentían EE.UU y Japón, pero que a la hora de ir recuperando el dinero invertido, estos mercados no pudieron responder. Además, la irrupción de China, Rusia, Brasil e India en los mercados internacionales exacerbaban las contradicciones interimperialistas. Decíamos pues que la competitividad, la lucha por el mercado, generan, como así fue, una gran sobreproducción, no porque no hubiesen consumidores, sino por su bajo poder adquisitivo real, confirmando la teoría marxista al respecto. El hecho de que haya roto por los sectores inmobiliarios y financieros no significa que éstos sean sus orígenes; son sólo expresiones primarias de la crisis que terminó extendiéndose a todos los sectores económicos de la sociedad.

 Como consecuencia de nuestros análisis previmos que en esta crisis la burguesía se lo jugaba todo, especialmente en Europa, dondeel desarrollo desigual entre los estados miembros es muy notable y puede repercutir negativamente en la estabilidad de la unión como también cuestionar su existencia. La burguesía ha declarado, pues, la guerra a los trabajadores y a los pueblos. No tiene otra opción.

 Así fue que, a tenor de lo expuesto, promovieron “levantamientos” reformistas que tenían la misión de canalizar el descontento popular de las naciones más débiles con la intención de aplacar las iras de las masas obreras y de paso “refundar el capitalismo”. Este camino no tiene más fin que dejar a las clases trabajadoras y a los pueblos sin recursos legales donde agarrarse. Los derechos y libertades iban a ser degradados y abolidos para permitir al capitalismo pasar de largo por el calvario de su crisis, de la que los expertos y gobiernos no tienen ideas de cómo salir y de cuándo se acabará. Es decir, la burguesía internacional, antes de que el descontento masivo derive en acciones de clase de gran calibre que puedan abrir un proceso revolucionario, decide aplastar al proletariado universal y evitar que durante los años que durase la crisis se ocasionasen levantamientos populares revolucionarios.

 Una vez más, el PCOE sale al paso de quienes esperan con ilusión que los movimientos reformistas, PCE-IU y partidos pseudos-comunistas agrupados en el PIE europeo, que no impugnan las bases del capitalismo ni demandan la desaparición de las organizaciones supranacionales de los monopolios continental y mundial (UE, FMI…), como también los llamados movimientos espontáneos sin estructuras orgánicas, sin dirección y con objetivos burgueses y que a estas alturas de los tiempos tanto embaucan a sectores anarquistas e izquierdistas, puedan ser la salida de las clases trabajadoras y populares. Por el contrario, el camino iniciado nos conduce, inevitablemente, en línea recta al fortalecimiento de la burguesía y al debilitamiento de los trabajadores.

Para el PCOE continua en vigor el Frente Único del Pueblo, que ha de aglutinar a las clases que objetivamente están destinadas a combatir al capital monopolista y a su Estado como son: trabajadores de la ciudad y del campo, inmigrantes, mujer trabajadora y ama de casa, juventud estudiantil y trabajadora, pequeños agricultores, autónomos e intelectuales, que bajo un programa de cambios estructurales anticapitalistas, emprendan resueltos movilizaciones y todo tipo de actividad continua que abran el proceso revolucionario que exige la situación política y social actual.

 En esta dirección saludamos las conclusiones extraídas durante los debates producidos en la reunión celebrada en fecha reciente en Montemayor (Córdoba) a la que asistieron organizaciones políticas, sindicales y sociales, entre ellas nuestro partido, que representan a Comités de Empresas, pequeños agricultores, braceros y otros con la intención de configurar un amplio frente en Andalucía de las clases populares.

 Por supuesto, celebraremos, impulsaremos y apoyaremos todas las iniciativas que en este sentido surjan o existan en el Estado y no desdeñaremos ningún esfuerzo destinado a darle continuidad y a agruparlas en un sólo frente estatal.

Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Reunión en Montemayor: se llega al convencimiento de que “O NOS UNIMOS, O NOS MORIMOS”

El Día 17 de Junio se ha celebrado en Montemayor (Córdoba) una reunión convocada por el Consejo Ciudadano y Obrero, en la que han intervenido organizaciones sociales y políticas de las provincias de Córdoba, Málaga y Sevilla, cuyo objetivo ha sido el análisis de la situación sociopolítica actual.

Tras un profundo debate, las organizaciones asistentes coinciden en denunciar al capitalismo español, que por medio del gobierno de turno, bajo las órdenes del gran capital europeo (UE) y utilizando por pretexto la crisis, lleva a cabo una ofensiva desaforada y sin freno contra las clases trabajadoras y pequeños agricultores, sin precedentes en la historia contemporánea de nuestro país, cuyos efectos se materializan en el empobrecimiento de las clases populares, en la extensión de la miseria en la ciudad y el campo y en la ruina de los pequeños campesinos, así como en la supresión de los derechos laborales y políticos.

 

Se llega tambien a la conclusión de que el avance de los monopolios y multinacionales en la industria y en la agricultura y la represión económica y política es consecuencia de la pasividad manifiesta de las organizaciones populares, que se hallan muy fragmentadas, lo que hace imposible una respuesta organizada y contundente a tantos desmanes.

Por todas estas razones, a juicio de los asistentes se ve la necesidad imperiosa de dar pasos concretos para acabar con la dispersión y para ir organizando un frente único que represente al pueblo. En esta dirección se comprometen a llevar al seno de sus organizaciones el presente comunicado para que sea debatido y además con el objeto de que aporten argumentos y propuestas que coadyuven a alcanzar tales metas, pues se llega al convencimiento de que “O NOS UNIMOS, O NOS MORIMOS”.

Al mismo tiempo, el pleno de la reunión acuerda hacer un llamamiento a las clases trabajadoras y pequeños campesinos, a las capas y clases populares de Andalucía, a sus organizaciones, para que se adhieran al presente proyecto que nos permita comenzar a dar respuestas a la agresión del gran capital.


Organizaciones representadas:Consejo Ciudadano y Obrero de Montemayor, Coordinadora de Trabajadores de Andalucia (CTA) Montemayor y Malaga, COAG Cordoba, Juventudes Comunistas de Nerja, Juventudes Comunistas de Montilla, Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores (ACDT), Asamblea Popular de Sevilla, Partido Comunista Obrero Español (PCOE).