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El marxismo occidental

Cuando se habla del “marxismo occidental” o “europeo”, se hace atendiendo a los criterios diferenciados con el llamado “marxismo soviético” o “ruso”. Diferencias que se sustentan, según sus autores, en el enriquecimiento de los principios en unos casos y en una explicación más fidedigna de la filosofía de Marx y Engels en otros. En este caso, nos surge la pregunta clave: ¿Puede el marxismo ser objeto de interpretación y de aplicación variada y contradictoria?

Durante la vigencia de la Unión Soviética, son muchos los teóricos componentes de las llamadas corrientes del “marxismo occidental” y de la “Escuela de Frankfurt” que la critican desde un plano intelectual, por su alejamiento del marxismo verdadero. Denuncian, sin embargo, aspectos sobre la interpretación que el socialismo ruso hace de las obras de Marx y Engels, que habían sido puestos en discusión anteriormente, como en el caso de Labriola, el padre del marxismo italiano (marxismo occidental), si bien, el autor realiza su investigación filosófica con arraigo en Marx y Engels, sin desviarse aún sustancialmente de sus esencias. A partir de este momento, y al profundizar en las obras de los sustentadores del marxismo occidental, observamos cómo, poco a poco, sus lecturas producen en sus seguidores un distanciamiento cada vez mas pronunciado de las obras clásicas. Y vemos, también, que en la actualidad, como consecuencia del reflujo del movimiento obrero, del período de relativa “calma social” que estamos viviendo, algunos de los padres mas destacados del marxismo occidental, especialmente Gramsci y Lukács, están siendo recuperados por sectores de la intelectualidad comunista.

Pero ¿Cuáles son los rasgos diferenciales entre el marxismo occidental y el marxismo ruso? Ante todo, encontramos que mientras el marxismo soviético tiende a organizarse bajo la forma dialéctica, es decir, presidida por la comprensión universal del mundo; en cambio, el occidental reduce el ámbito de su validez a la sociedad y a la historia recelando, en oposición a Engels y Lenin, de la veracidad de la aplicación de la dialéctica en la naturaleza. “Esta limitación del método a la realidad histórico-social es muy importante. Los equívocos que se originan de la exposición engelsiana de la dialéctica se apoyan principalmente en el hecho de que Engels -siguiendo el falso ejemplo de Hegel- extiende también el método dialéctico al conocimiento de la naturaleza; mientras que en el conocimiento de la naturaleza no se hallan presentes las determinaciones decisivas de la dialéctica: la interacción entre sujeto y objeto, la unidad de teoría y praxis” (Lukács “Historia y conciencia de clase”).

Otro elemento dispar se concreta en que el marxismo ruso o soviético persiste en una dialéctica objetiva. Diría Stalin que la dialéctica “entiende las leyes de la ciencia -bien sean leyes de las ciencias naturales o leyes de la economía política”- como un reflejo de procesos objetivos que se desarrollan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, conocerlas, estudiarlas, tenerlas en cuenta en sus actuaciones, utilizarlas en interés de la sociedad, pero no pueden cambiarlas o abolirlas”. Sin embargo, el marxismo occidental descifra la dialéctica como la relación especifica entre el sujeto y el objeto. Por consiguiente, si el primero considera la dialéctica ya constituida y que precede al hombre, el segundo sólo la entiende de forma empírica, es decir, se construye en virtud de la asociación de los individuos y por la praxis de esta unión. Recordemos que Gramsci decía de Labriola que éste “al afirmar que la filosofía de la praxis es autosuficiente e independiente de cualquier otra corriente filosófica, es el único que ha intentado construir científicamente la filosofía de la praxis”.

Por último, encontramos en el discurso sobre el pensamiento, una nueva oposición entre ambos “marxismos”. El marxismo ruso defiende la teoría que afirma que el conocimiento no es más que el reflejo de la realidad objetiva en el sujeto, por esta razón, objeto y sujeto son independientes, aunque se interrelacionen (léase Materialismo y Empirocriticismo de Lenin). Por su parte, el marxismo occidental no admite ninguna separación entre pensamiento y ser.

Ateniéndose a los principios en que se basa el marxismo occidental, una serie de filósofos nos han dejado sus legados, que en la actualidad podemos ver reflejados en las posiciones de determinados teóricos y partidos europeos. Sus principales valedores, Gramsci y Lukács, son abordados con especial atención y estudio.

Pero, como hemos señalado ya, y también veremos mas adelante, el marxismo occidental no es solo una interpretación diferente del marxismo de Marx y Engels con relación al marxismo soviético, sino que es, y este problema se manifiesta inapelable, una revisión profunda del marxismo-leninismo. La filosofía gramsciana difiere radicalmente de la definición que Lenin realiza en Materialismo y empirocriticismo, cuya tesis central trata de las cosas existentes fuera de nosotros e independientemente de nuestra conciencia. Gramsci por su parte, y lo podemos ver en su controversia con Bucharin, rechaza sin paliativos la explicación de un marxismo en términos puramente materialistas. Gramsci insiste en que, en la definición corriente del marxismo como materialismo histórico, se ha de “poner el acento sobre el segundo término “histórico” y no sobre el primero de origen metafísico”.

Y como tuvimos ocasión de comprobar anteriormente el marxismo occidental, en este caso Gramsci, duda sobre la dialéctica de la naturaleza de Engels: “Es cierto que en Engels (Antidühring) se hallan muchos puntos que pueden llevar a las desviaciones del Ensayo. Se olvida que Engels, a pesar del mucho tiempo dedicado, ha dejado poco material sobre la obra prometida para demostrar la dialéctica ley cósmica y se exagera al afirmar la identidad de pensamiento entre los dos fundadores de la filosofía de la praxis” (Quaderni, vol. II, c.11, p. 1449).

También al atacar a la ortodoxia, Lukács defiende su derecho a separarse de Marx y Engels para mejorarlos: “Por lo que concierne al marxismo, la ortodoxia se refiere exclusivamente al método. Se trata de la convicción científica de que en el marxismo dialéctico se ha descubierto el correcto método de investigación que este método puede ser potenciado, desarrollado y profundizado únicamente en la dirección indicada por sus fundadores. Pero también: que todas las tentativas de superarlo o de “mejorarlo” no han tenido ni podrán tener otro efecto que el de convertirlo en superficial, banal y ecléctico”.

Lukács es culpado firmemente, en la “Historia del marxismo” de Lubomír Sochor, “de limitar la ortodoxia marxista a método, y de devaluar los resultados obtenidos por aquel método; de rechazar la teoría del reflejo; de negar la dialéctica de la naturaleza y de proclamar un dualismo metodológico; de contraponer Marx a Engels; de negar la causalidad económica y la objetiva ley causal”. De cuyas acusaciones, lejos de asimilarlas para proceder a su retractación, Lukács, incluso se enfrenta a ellas reafirmándose.

Las bases teóricas del marxismo occidental originan desviaciones “prácticas” materializadas en tácticas antileninistas. Es sabido que el marxismo occidental no concede especial atención al reflejo de la realidad objetiva en la mente del hombre como engendrador y conductor de la conciencia. Es el hombre el que conduce la historia. Desde esta base, el individuo subjetivamente, aunque se trate de la clase obrera, puede construir su historia futura (socialismo) desde las entrañas del capitalismo constituyéndose en la clase hegemónica.

La hegemonía gramsciana se separa un tanto de las propugnas revolucionarias de Lenin. Pues si Lenin destaca la dirección política, ésta se transforma en Gramsci en dirección cultural, lo que implica que para Gramsci el momento de la fuerza es instrumental, quedando supeditada al instante de la hegemonía. En Lenin, no obstante, dictadura y hegemonía van unidas y en todo caso la fuerza es primaria y totalmente decisiva.

Gramsci defiende que el grupo revolucionario debe esforzarse en ser dirigente antes de conquistar el poder. Para el dirigente italiano, la actitud revolucionaria se hace posible cuando la clase en el poder, aun siendo dominante todavía, se muestra incapaz de resolver los problemas de orden colectivo, y de imponerse cultural y moralmente. Siendo éste el caso de la burguesía, por lo que el proletariado debe oponer un “bloque histórico” de fuerzas heterogéneas cimentadas por la visión contemporánea comunista del mundo. Una lectura exagerada, a veces sesgada, otra utilizada interesadamente de su obra ha contribuido a la formación del Eurocomunismo, a la táctica del compromiso histórico con la Democracia Cristiana, que desnaturalizó primero al Partido Comunista Italiano y después lo hizo desaparecer y dio lugar también a las teorías revisionistas de Lucien Seve, filósofo miembro del Partido Comunista Francés.

En consecuencia, Gramsci llega a la conclusión que en Occidente el choque revolucionario nunca será frontal y limitado a golpear al Estado. Se trata de atacar en profundidad a las instituciones civiles en su conjunto. En definitiva, para el partido comunista el objetivo, a diferencia de las posiciones leninistas, debe ser el de desgastar la sociedad burguesa, conquistando los puntos vitales de la sociedad civil, creando las premisas para acceder al poder, por desgaste. Algunos observadores modernos conceden crédito excesivo al planteamiento gramsciano y desde sus bases aplauden y ensalzan en conferencias, simposios, seminarios etc. la labor de Lula en Brasil, a la par que soslayan cualquier inferencia positiva que pueda emanar de Venezuela y Cuba.

Así pues, a diferencia de Marx y Lenin, que incluían la “sociedad civil” en las estructuras o relaciones económicas, Gramsci la identifica mas bien como parte de las superestructuras, que operan como momento de elaboración de las ideologías y de las técnicas de consenso.

En los años 90 y con motivo de la desaparición de la Unión Soviética, una pléyade de teóricos reavivan con mayores bríos tácticas y estrategias pseudorevolucionarias dimanantes de las ideas gramscianas de la lucha de desgaste. Tal es el caso de Lucien Seve, que apoyándose en supuestos fallos que llevaron a la URSS hacia su derrumbe, propone tácticamente la necesidad de ir conquistando los lugares estratégicos de la economía burguesa, hasta ir reduciendo las diferencias entre el trabajo manual y el intelectual. Sería la revolución procesal:

“Este cambio profundo en la manera de enfocar la visión histórica y sus contenidos estratégicos cambia otro tanto la cuestión del poder político. ¿”Conquistar el poder”? Pero ¿de qué manera cuando el dominio del capital parece tan aplastante, y empezando por la empresa o la localidad y hasta los poderes centrales y los grandes medios informativos, pasando por todos los campos de la “sociedad civil”, su monopolio directo o indirecto casi no tiene límites? Aquí se pone en entredicho toda la concepción tradicional de la revolución vinculada a una percepción demasiado estrecha de lo político: si no hay “sencillamente un poder que tomar”, derrocar el Estado solo puede consistir en un “proceso para tomar los poderes, transformarlos, dejar atrás algunos y sobre todo crear otros nuevos” – proceso en el cual los éxitos notables “de arriba” presuponen no solo nuevas relaciones de fuerzas “abajo” sino la transformación de todo el enfoque en todos los niveles, desde las acciones cotidianas hasta los importantes momentos institucionales” (Lucien Seve, Comunismo: ¿Qué segundo aliento?).

El propio pensamiento de Gramsci acerca de la congregación de fuerzas heterogéneas se convierte en su negación, pues éste es el reflejo de las condiciones históricas, económicas y políticas, resultando como aseguraba Lenin en la teoría sobre el reflejo. Las condiciones objetivas independientes de la voluntad del hombre son las que impelen a la III Internacional a formular el “Frente Unico”, para conseguir los frentes populares que instaurarían las Republicas Democráticas Populares. Pero a diferencia del “compromiso Histórico” y de la táctica de desgaste, los Frentes Populares se basaron en los principios revolucionarios leninistas y del conocimiento del momento histórico para culminar las tareas democráticas burguesas. Liquidados los vestigios feudales y finalizada la revolución democrática burguesa, la lucha es frontal contra el estado capitalista, después se sustituirán las instituciones capitalistas por las proletarias. Nada de proceso, nada de desgaste, sólo pura revolución.

Los continuadores del marxismo occidental, no tienen en cuenta la perennidad de las circunstancias que concurrieron entre 1920 y 1945 y que ocasionaron la necesidad de los frentes populares como instrumento de las democracias populares, en su constitución previa a la dictadura del proletariado. Y desde hace años especulan en torno a las superestructuras, en torno a la idea, con formulaciones estrictamente académicas, olvidándose de la práctica real, de la lucha de clases, de los movimientos de masas. Lo lamentable es que a esta dejación se la quiere alimentar con bases teóricas que niegan la lucha de clases: “De esta manera, la formación marxista de varias generaciones fue marcadas por un determinismo algo primitivo según el cual el curso de la historia lo determinaría en “última instancia” el desarrollo de las fuerzas productivas “materiales” consideradas en sí, última garantía del porvenir socialista -al que corresponde de manera unilateral en los años setenta un voluntarismo izquierdista para el cual “la lucha de clases lo decide todo” (Lucien Seven, Comunismo: ¿Qué segundo aliento?).

Estemos alertas, prestemos gran atención, pues asistimos a un período (reflujo del movimiento obrero) propicio para la incubación de nuevas formas de revisionismos. La confusión, la inconcreción, las trampas teóricas, rasgos característicos que se desprenden del “marxismo occidental”, se ocultan tras la verborrea radical. Los principios de la Dictadura del Proletariado, del acceso al poder por el proletariado y sus aliados tras derrocar al estado capitalista, sustituidos por Republicas Democráticas Populares anacrónicas, están en peligro de extinción en los programas de muchos partidos que se reclaman del marxismo-leninismo. Las influencias de un tiempo crítico para el Movimiento Comunista Internacional aún no superado son enormes, así como su distorsión teórica, y están siendo asumidas con dudosa facilidad. Pero, todo se lleva a cabo con el señuelo de la investigación para descubrir maneras modernas de hacer que entierren las inveteradas tácticas leninistas, que para muchos han quedado obsoletas, refutadas por la historia; aunque la vergüenza de manifestarlo públicamente les impida plasmarlas en los programas, problema, que sin embargo, solucionan en la practica porque ésta les abre la posibilidad de irlas rechazando.




Comunicado reunión del Trabajadores para constituir un Frente

Nos hemos reunido en Mairena del Alcor un grupo reducido de trabajadores y parados, animados por la misma preocupación: el estado actual que presenta el movimiento obrero en la comarca de Los Alcores.

Tras un debate pormenorizado constatamos la imposibilidad de abordar con profundidad los múltiples problemas laborales de la comarca  (Carmona, El Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Alcala de Guadaira) sin unirlos a los de la totalidad de la provincia de Sevilla, dado que forman un todo, pues existe una interconexión entre nuestros pueblos y la capital y aún mas allá de sus fronteras. Trabajadores de la capital se desplazan a los poligonos de nuestros pueblos y de otras comarcas y viceversa, lo que nos ha obligado a una reflexión de carácter provincial.

 

De la reunión surgió el compromiso de continuar con el intercambio de opiniones, ampliando las reuniones con todo trabajador que desee participar con el propósito de enriquecer nuestras reflexiones y de buscar soluciones colectivas.

Por tal motivo, consideramos oportuno recoger en este documento nuestras primeras impresiones, al objeto de que sirvan de base para los sucesivos debates, con la salvedad, de que no se trata en modo alguno de un texto acabado y con el único objetivo de servir de referencia para el inicio de las discusiones, que nos conduzcan a la búsqueda de vías de solidaridad, que a la postre y como fin prioritario se convertirán en el pilar mas firme, a la vez que en un espléndido acicate para reactivar el movimiento obrero  y popular de la provincia.

PRIMERAS REFLEXIONES

Despues de 30 años de democracia la provincia de Sevilla continua presentando un estado social lamentable, sin que los sucesivos gobiernos del Estado, ni los autonómicos dispongan las medidas precisas para acabar con sus dolencias.

Los 141.800 parados,  colocan a nuestra provincia en el primer puesto de Europa en número de desempleados, de lo que devienen gravísimas consecuencias que perturban el normal desenvolvimiento de las familias; fracturan la convivencia civil y contribuyen a la creciente pérdida de los valores éticos y culturales. Sevilla está herida de muerte.

Los datos son elocuentes:

·         En España la tasa de parados es del 11,71%, mientras que en Sevilla alcanza el 18,52%

·         El 96,1% de los contratos realizados en Sevilla son temporales

·         1 de cada 4 contratos registrados en el INEM dura menos de un mes

·         El 78% de los trabajadores de la provincia tienen un salario inferior a 800 euros incluídas pagas

·         El 12% de los trabajadores sevillanos están empleados sin cotizxación a la seguridad social

·         Andalucia concentra el 59% de los pueblos mas pobres de España, siendo Sevilla, junto con Malaga y Granada las provincias que lideran la clasificación.

·         Mientras los pueblos mas ricos de España superan los 12.000 euros de renta, en los pueblos andaluces, entre ellos los de Sevilla no llegan a los 8.000 euros.

Las inferencias propias del desempleo en la provincia de Sevilla se manifiestan en

·         El deterioro de la convivencia familiar

·         El aumento del consumo de drogas. Sevilla es la tercera de España en trafico y consumo de drogas

·         El incremento de la prostitución. Actualmente cuenta con 4.500 prostitutas de clubs y 165 callejeras.

·         El fracaso escolar, ocupando la primera plaza de las provincias españolas

·         Las enfermedades despresivas. Sevilla cuenta con los pueblos (Mairena del Alcor) en donde se producen mas suicidios entre la juventud

·         Junto a Malaga, Sevilla es la provincia andaluza donde se cometen mayor número de delitos comunes, fundamentalmente contra la vivienda.

·         Asimismo, Sevilla en los últimos años, ha experimentado un crecimiento del 10% de desahucios por impago de las hipotecas.

Por parte de la patronal, los gobiernos central y autonómico y en algunas ocasiones por los sindicatos y partidos políticos, se propaga la idea de que la culpa de la inexistencia de industrias o del traslado de empresas a otros lugares se halla en relación directa con los salarios de los trabajadores. Esta es una propaganda convenida para hacer que los trabajadores no nos movamos por mejorar nuestras condiciones de vida, pero no contiene rigor científico alguno. En Sevilla el coste laboral es un 9% mas barato que la media nacional y entre un 11 y 12% inferior a los de Barcelona, Pais Vasco y Madrid y sin embargo, lejos de recuperar y extenderse el tejido industrial de la provincia, éste se deteriora por dia.

El análisis nos conduce hasta el fondo del sistema capitalista concebido para el lucro de las empresas en detrimento de la calidad de vida de los trabajadores.

En Andalucia existen 267.863 explotaciones agrarias con tierras, en una superficie total de 6.095.670 hectáreas de las que el 54, 97% las detentan un 3% de terratenientes.

La dedicacion de grandes extensiones de tierras a cotos privados de caza para la diversion de los ricos, priva a los pueblos de su capacidad productiva y de la posibilidad de conformar un tejido industrial basado en la transformación del producto agrario.

Las escasísimas grandes empresas ubicadas en la provincia o son extranjeras o dependientes de empresas matrices catalanas, vascas, madrileñas y valencianas, por lo que se lleva a cabo la explotacion de las riquezas autóctonas por parte de la burguesía extranjera y nacional que exportan la materia prima y el dinero producido en nuestra provincia a otras zonas para extraer mayor rentabilidad.

EL COMPORTAMIENTO DE LOS SINDICATOS

La actitud de deteterminados sindicatos en manos de un funcionariado para el que lo unico que cuenta es la protección de su propio puesto de trabajo ha provocado la insolidaridad, fragmentando a las clases trabajadoras, por lo que cada centro de trabajo se ve obligado por sí mismo a enfrentarse a una patronal fuerte y unida. Una situación así posibilita el “liderazgo” del funcionariado sindical para llevar a la práctica su política de pactos con la patronal.

Despues de 30 años de legalidad, ni los sindicatos mayoritarios ni las alternativas surgidas como contestación a su política han dado un solo paso al frente para construir la gran CENTRAL UNICA que necesitamos los trabajadores, ni se vislumbra dicha posibilidad por ahora. Cada sindicato defiende su parcela de poder como garantía de su propia supervivencia sin importarles nada que los intereses de las clases trabajadoras sean comunes. Este tipo de comportamiento ha generado la discordia entre los obreros de un mismo centro de trabajo, cundiendo la enemistad y el enfrentamiento entre ellos, en vez de ir cimentando sicologicamente las bases para la unidad, poniendolos  de esta forma a merced de la depredación de su patrón.

Asimismo, los sindicatos han impuesto una forma de conducta a los comités de empresas por ellos controlados, por la que se prescinde de la participación de los trabajadores. Han convertido a los miembros de los comités de empresas (no dudamos de su honestidad) en pequeños burócratas que hacen y deshacen a su capricho dirigidos por los funcionarios de los sindicatos.  Poco a poco, los integrantes de los comités de empresas se han ido transformando en arrogantes leguleyos, que se dedican a la interpretación de las leyes y al ser estas contrarias a los trabajadores, les conduce al freno, a la inactividad y a poner en manos de la justicia burguesa la solución de los problemas laborales. Es evidente que los miembros de los comités de empresas, imbuidos por el sindicalismo actual y dadas las enseñanzas recibidas por parte de sus centrales, llegan a creer que dicha conducta es la que corresponde. Llegando también, al convencimiento de que convocar una asamblea al año o ante un hecho consumado, los hacen democráticos. En realidad se trata de asambleísmo, donde la mayoría de las veces el comité convoca sin previo orden del día, exponen y los trabajadores votan, sin que éstos tengan tiempo de documentarse  para argumentar sus decisiones las que toman conducidos por la inercia, por la influencia negativa de las representaciones sindicales y por la falta de conciencia a la que se han visto abocados por la conducta que observan los sindicalistas aburguesados.

Actualmente, la vida sindical de los comités de empresas, salvo contadas excepciones, se asemeja a la vida parlamentaria del pais, en donde los trabajadores no participan y se acomodan, delegando en sus representantes para que estos decidan por ellos, con un conformismo provocado que orilla en la indolencia.

LA PATRONAL

Debido a la fragmentacion de la clase obrera, al letargo en el que se ve sumida por el hacer de los sindicatos, al tipo de sindicalismo no participativo, se suceden las componendas por arriba entre los funcionarios de los sindicatos y la patronal, permitiendo a ésta, que sin freno alguno, avance y avance, no solo en lo economico (recordemos que  el salario del sevillano y que el coste laboral de la provincia es un 9,2% mas barato que la media nacional y entre un 11 y 12% que Barcelona, Madrid y País Vasco), sino que ademas se encuentran sin ataduras para imponer el terror no respetando los derechos de los trabajadores, amenazando constantemente a estos con despedirlos si no se avienen a sus dictados. Siendo los trabajadores de las pequeñas empresas los que mas sufren sus consecuencias, dado que en estas entidades resulta mas dificil emprender una respuesta contra las tropelías de la patronal.

En muchos casos y para interferir la posibilidad de la aparición de grupos de trabajadores que deseen luchar por sus derechos, la patronal maniobra descaradamente promoviendo elecciones sindicales y colocando a sus fieles y mansos acólitos (traidores, jefes, familiares etc.) como delegados sindicales y miembros de Comités de empresas, llegando incluso a crear sindicatos amarillos.

  ¿ES POSIBLE REACTIVAR EL MOVIMIENTO OBRERO?  

El Movimiento Obrero Sevillano ha dado muestras de su quehacer y valentía en la defensa de sus intereses en momentos muchos mas peligrosos como fue la dictadura franquista. Aún tenemos en la memoria, las grandes concentraciones de trabajadores de toda Sevilla a las puertas de FASA RENAULT, cuando sus trabajadores luchaban por equipararse en sueldos con sus compañeros de Valladolid. De igual forma procedieron los trabajadores de la provincia en las puertas de Landis & Gyr  (Fabrica de Contadores) en presencia de la policia que actuó violentamente y a tiros, con ocasión de presentar la empresa expediente de regulación de empleo, o cuando fueron expulsados tres trabajadores de CASA por protestar de las malas condiciones de la comida servida en los comedores de dicha factoria. La respuesta al juicio de los trabajadores fue masiva de ahdesión y solidaridad por parte de los obreros sevillanos y de la provincia, o cuando en una pequeña empresa de Alcala de Guadaira fue despedido un trabajador y todo el metal sevillano en manifestación se dirigió al centro de trabajo hasta lograr la readmisión. A nuestras cabezas afluyen datos, momentos emotivos, las muestras de solidaridad con trabajadores de SACOM, CEBESA, SIDERURGICA, URALITA, etc.

La diferencia entre ese ayer y hoy no es otra que la mediación sindical que ha dado via libre a los gobiernos para la implantación de leyes antiobreras y ha posibilitado que la patronal se envalentone, se sienta fuerte para no respetar siquiera las pequeñisimas parcelas de derechos y libertades de los trabajadores.

  HOY COMO AYER LA SOLIDARIDAD ES PRIMORDIAL. Por esta razón, los trabajadores hoy reunidos consideramos que en todas nuestras reuniones ha de primar el principio de la solidaridad por lo que hacemos un llamamiento a todo trabajador/a afiliado o no a los sindicatos a debatir la actualidad de nuestro movimiento que podría concretarse en la celebración periódicas de reuniones en los siguientes términos:

  En esta misma dirección,  EL FRENTE UNICO DE TRABAJADORES  se defenderá de aquellos intrusos que intervengan con fines contrarios, como es el de medrar, dividir, fomentar el enfretamiento entre sindicalistas dentro del frente por pertenecer a sindicatos distinto al suyo.

Sin duda la patronal y el sindicalista aburguesado no están interesados en que se trastoquen las condiciones actuales de las que extraen beneficios propios.

Consideramos que el FRENTE UNICO DE TRABAJADORES no pretende convertirse en ningun sindicato, aunque presionará con todas sus fuerzas a las distintas centrales existentes para que comiencen a desbrozar el camino para la constitución, primero de una intersindical que nos lleve a la construcción de una CENTRAL UNICA DE TRABAJADORES.

Por su composición EL FRENTE UNICO DE TRABAJADORES, es un movimiento socio-político en el que puede participar no solo trabajadores, sino como hemos hecho referencia anteriormente, estudiantes, amas de casa, parados, profesionales etc.  que estén de acuerdo con el principio de solidaridad que propugnamos.

En definitiva la intención de los reunidos es iniciar el proceso que desemboque en  un FRENTE DEL PUEBLO que luche por la transformación de las estructuras económicas, raiz de todos los males, cuyo programa será la síntesis de los debates que discurrirán en el seno del FRENTE.

Mairena del Alcor 24 de Junio del 2005.

El PCOE adoptó la resolución de que sus militantes si menoscabo de su afiliación y labor sindical deben participar en las reuniones del Frente, por considerar que gran parte de sus objetivos es asumido por el Partido.

SI DESEA PARTICIPAR EN LAS REUNIONES DEL FRENTE PUEDE CONFIRMARLO A TRAVES  DE NUESTRO E-MAIL pacoobes@hotmail.com     pcoe@pcoe.net




La falsa polémica Stalin-Trotski y los intereses del imperialismo

La desaparición de la Unión Soviética fue durante largos años objeto de un encendido debate, como no podía ser de otra forma. La izquierda revolucionaria precisaba una urgente recolocación ideológica y algo se iba consiguiendo. Mas el camino que se había escogido era un tanto peligroso para la apología capitalista. Poco a poco, las causas que motivaron el desplome soviético exigían esfuerzos de temple y de comprensión, a la vez que imponía un talante innovador y vivificante. El comunismo internacional se escindió en principio, en virtud de la explicación que hallaba a acontecimiento tan extraordinario, entre los que afirmaban que la URSS pereció por sus propios defectos (autodestrucción del socialismo) y entre los que encontraban apoyo para sus tesis de la destrucción del socialismo en la intervención foránea, como elemento primordial y determinante. Posteriormente, la estricta observancia de la dialéctica obligó al empleo de ambos supuestos en sus justos términos, algo que ha costado lo suyo, en tiempo y en polémica, pero que al final ha arbitrado el raciocinio preciso. En la desaparición de la Unión Soviética han intervenido factores internos y externos. Llegar a tal resolución fue un paso decisivo y extraordinario, para extraer conclusiones realmente beneficiosas que puedan ser manejadas en la tarea de desbrozar el camino que nos ha de conducir al anhelado futuro. Y se llegó a convenir por una inmensa mayoría de comunistas, que el momento clave lo marca el XX Congreso del PCUS, sin duda el colofón de las luchas intestinas que se libraron en la sociedad soviética hasta entonces. La correlación de fuerzas se había deslizado hacia el lado de los reformistas. Y estas circunstancias evidenciaban que Stalin, sin olvidar sus defectos y sin desdeñar sus virtudes, se encontraba en la orilla opuesta, de otra forma es impensable hallar la razón lógica de una crítica tan desaforada por el oportunismo y simultáneamente, tan celebrada por la propaganda burguesa, a la que se le abrió las puertas de la calumnia y de la exageración. Por fin, en el Movimiento Comunista Internacional, y como reflejo del mismo en el comunismo doméstico (en este caso el español) se acercaban las posturas mas dispares, alimentando sólidas esperanzas de una unificación superadora de inveterados desencuentros. Una consecuencia extraordinaria de las discusiones clarificadoras nos la muestra el reconocimiento universal a Cuba de los partidos comunistas, que se erige también, en elemento dinamizador y aglutinante del Movimiento Comunista Internacional.

En la actualidad son pocos los partidos (revolucionarios) que la cuestiona (salvo partidos trotskistas). Ambos razonamientos, es decir, el conocimiento de las causas que indujeron a la desaparición de la Unión Soviética y el reconocimiento a Cuba, se convierte en un esplendido acicate para sanear el malherido Movimiento Comunista. Pero, lo que es bueno para el comunista no puede serlo para el burgués. Por pura deducción, la vuelta atrás en las discusiones, incidir en las viejas heridas, desviar la atención de las fuerzas revolucionarias, equivale a fortalecer las posiciones imperialistas y a mantener incólume el actual estado de cosas. En definitiva, solo beneficia al imperialismo en momentos de crisis como el presente. Y he aquí, que Trotski, delegando en sus acólitos modernos, fieles a su patrón ideológico, después de muerto, vuelve a actuar como quintacolumnista dentro del comunismo internacional, sacando del apuro a la ideología burguesa, que pese a sus inusitados esfuerzos, veía como de nuevo sus enemigos de clase encontraban puntos de reencuentro. De nuevo, el antiguo empeño de la apología burguesa de querer enterrar el leninismo, centro vital sobre el que continua gravitando el comunismo de nuestros días, encuentra asiento en el trotskismo contemporáneo, estableciendo al unísono una polémica tan falsa como desviadora: Trotsky o Stalin, se nos quiere imponer a los partidos comunistas, cuando el planteamiento correcto es: oportunismo o leninismo. Hoy arrecian artículos, informes, simposios, seminarios que versan sobre los horrendos crímenes de Stalin y sobre las excelencias de Trotski al que consideran hermano gemelo de Lenin. Se nos presenta a Trotski como el mejor continuador de las ideas de Lenin, con quien lo compartió todo y por supuesto, se evoca a un Stalin antileninista y antisoviético. Ante tal disyuntiva el comunista poco avezado, puede, al menos, caer en la tentación de fomentar las discusiones, que a la postre tienen por objetivo evitar que los partidos consoliden su identidad ideológica y que además se entreguen a la tarea de penetrar en el movimiento obrero y popular. El triunfo del trotkismo sobre el “stalinismo”, sería, como veremos, la derrota del leninismo. Celia Hart, Ted Grant y Alan Woods, entre otros, se envalentonan tras las muchas posibilidades que ofrece la burguesía, que siempre ha ofrecido, para difundir a través de sus medios los postulados oportunistas. Unas cuantas preguntas bastarían para delatar las múltiples formas que adopta el trotkismo para arremeter contra Lenin. La fundamental, es atribuir a Stalin los tres principios que desenmascaran al trotskismo como comunismo ultrarrevolucionario y pequeñoburgués, que fueron defendidos, primero por Lenin:

• La construcción del socialismo en un solo país

• La refutación de la revolución permanente

• La Paz de Brest-Litovsk

La identidad Lenin-Trotskismo es una táctica oportunista moderna, que aún muchos grupos trostkistas no acaban de digerir, pues siguen odiando a Lenin y atacando a Cuba (véase España), y fotografía fielmente al trotskismo de todas las épocas “Trotski jamás ha tenido una opinión firme en un solo problema serio del marxismo, siempre “se ha metido por la rendija” de tales o cuales divergencias, pasándose de un bando a otro. En estos momentos se halla en la compañía de bundistas y liquidadores. Y estos señores no tienen muchos miramientos con el partido. “El derecho de las naciones a la autodeterminación.- Lenin”. El trotskista moderno carece de escrúpulos a la hora de tergiversar los acontecimientos históricos, con tal de demostrar la homogeneidad ideológica de Lenin y Trotski. Refiriéndose a los sucesos de Hungría del 1956, Ted Grant (Rusia de la Revolución a la contrarrevolución Pag. 259) dice: “Inmediatamente después de la denuncia de Stalin por Kruschev, estalló la Revolución Húngara de Octubre de 1.956. Los trabajadores organizaron comités revolucionarios, a los que no llamaron soviets porque el dominio estalinista había hecho que la palabra apestara. Sin embargo, de manera instintiva trataron de volver a las ideas de Lenin y Trotsky”.

Pero lo que el trotskismo defiende como revolución obrera, no es mas que el intento de restauración del capitalismo por parte de la burguesía: La victoria relativamente pacífica de la revolución socialista dio a la burguesía húngara la siguiente ventaja: aunque fue liquidada su base económica, su poder, como resultado de la expropiación, conservó no obstante, en un amplio sentido, sus cuadros y un papel político activo. A ello contribuyó el hecho de que, dado el carácter específico de nuestro desarrollo, no destruimos inmediatamente después de 1945 el aparato estatal burgués, salvo la policía y el ejército, sino que lo fuimos transformando. De este modo, durante un período relativamente largo y en forma considerable, la burguesía pudo conservar incluso su influencia en la administración estatal y en las decisiones de problemas económicos y culturales. He ahí por qué, después del 23 de Octubre de 1956, la burguesía supo, en unos cuantos días y de forma suficientemente eficaz, organizar de nuevo sus filas y actuar como una fuerza política activa (Janon Kadar –Artículos y discursos escogidos, 1957-1960).

El mimetismo trotskista llega a extremos insospechados, tal es la conducta inescrupulosa de Celia Hart cuando enarbola el simbolismo popular de los cubanos para rodear de argumentos creíbles a su increíble defensa de Trostky. Vivir en Cuba y citar a José Martí es un argumento demasiado magro para atraer la atención de los comunistas, pero ni por esa. Porque la revolución cubana, niega la idea de la “revolución permanente”. Pero, tanto empeño en reivindicar a Lenin, por quienes lo han considerado en otras épocas enemigo mortal, nos suscita una pregunta cardinal. ¿Por qué no se llaman marxistas-leninistas, en vez de trotskistas? Porque en el fondo no es a Stalin, sino a Lenin a quien se quiere refutar, a quien se quiere relegar a su mínima expresión: a simple instigador de la revolución. Para el trotskismo actual, Lenin nace y muere en el 1.917, pues si no hubiese existido, Trotski, su alma gemela le hubiese sustituido sin advertir su ausencia. Otros compañeros y autores han expuesto ya con total claridad, cual fue el comportamiento de Trotski en relación con el partido bolchevique, los sindicatos, etc. y cual era el concepto que Lenin tenía de él. He aquí algunas frases de Lenin, sólo con ánimo recordatorio:

Por eso creemos que ha de aumentar inevitablemente el número de marxistas polacos que se reirán de la inexistente contradicción que ahora exacerban Semkovski y Trotski

Trotski era partidario del boicot ¡Bravo, camarada Trotski! Y cuanto más frecuentes sean en Rusia los intentos liberales y liquidadores incluido, claro está, Trotski) de trasladar a nuestro país esta excelente cualidad, mas resuelta debe ser nuestra réplica)

Cuantos se interesan por el movimiento obrero y el marxismo en Rusia saben que en Agosto de 1912 se formó un bloque integrado por los liquidadores, Trotski, los letones, los bundistas y los caucasianos. Basta recordar estos hechos notorios para ver la escandalosa patraña que Trotski difunde

Los veteranos del movimiento marxista en Rusia conocen bien la figura de Trotski y para ellos no vale la pena describirla. Pero la joven generación obrera no la conoce y es preciso hablar, porque es una figura típica para los cinco grupitos del extranjero que, de hecho, vacilan también entre los liquidadores y el partido

Es evidente, que Lenin es la antítesis de Trotski, ahí están sus libros. Toda presunción de asimilarlos es un vano intento de disipar el leninismo, para condenar sus principios en la persona de Stalin. Esto es inapelable. Si Trotski y Lenin es una misma persona ¿por qué razón los trotskistas emplean tácticas reaccionarias y no leninistas? Su inclusión en los partidos socialdemócratas es una de las muchas muestras claras de que cuanto dicen y predican, son frases para la confusión. Mi intención no es defender a Stalin, frente al trotskismo, otros lo han hecho con gran tino imposible de superar, lo que me propongo es que los leninistas, dirijamos la discusión hacia los verdaderos planteamientos: Oportunismo (Trotski) o Leninismo ( Lenin). Una última cuestión, si se lee a Stalin, se puede comprender el leninismo sin haberlo leído. Si se lee a Trotski sin conocer a Lenin se puede llegar, mejor dicho se llega a odiar el leninismo.

Partido Comunista Obrero Español