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Por un nuevo Movimiento Comunista Internacional


La configuración del mundo contemporáneo pone a prueba la capacidad de reflexión y de movimiento de los teóricos “revolucionarios”, en los que produce desorientación y les impele a errores, a veces graves, al suponer que es la crisis la causa de las mutaciones cuando hace años el curso económico se dirigía hacia el lugar en el que hoy se encuentra. La crisis, no ha hecho más que ajustar y acelerar una realidad incontrovertible.

 

 Sin salir del estado español, nos topamos con partidos que en pocos años han modificado sus posiciones políticas la mar de ocasiones, con una versatilidad rayana en la extravagancia, señal inequívoca de que los acontecimientos les desbordan: Repasen documentos de partidos comunistas elaborados en estos últimos años de crisis y observaréis que sin un análisis serio acerca del desarrollo de las fuerzas productivas y del carácter de las relaciones de producción de nuestro país, y sin tener en cuenta el contexto imperial en el que se desenvuelven las multinacionales españolas, han defendido la República, a secas, concediéndole a la monarquía todas las posibilidades que se pueden dar, para que, después de una gran batalla para derribarla, tenga la oportunidad de volver a retomar su poder por medio de un referéndum, teniendo en cuenta que en eso de elecciones y referéndums la burguesía posee un arte insuperable y medios inalcanzables para los trabajadores. (Véase Los Ocho Puntos “Programa Común del Movimiento Republicano” del año 2004, firmados entre otros por Colectivo Comunista 27 de Septiembre, CJC, Corriente Roja, PCPE ). Luego, los hemos visto rectificar al aceptar otras posibilidades, caso del PCPE, pues el nuevo concepto de República tendría un contenido inconcreto, dejando su definición al rumbo que tomasen los acontecimientos; léase “Propuesta Comunista. HACIA LA III REPÚBLICA, ESCENARIOS A TENER EN CUENTA”, de Alberto Arana, en donde se dice:

“… El republicanismo no puede confundirse con revolución social, frentepopulismo, unidad de izquierdas, frente rojo, ni nada por el estilo. En consonancia con lo que ha sido la trayectoria republicana en nuestra historia, el contenido del movimiento republicano es democrático en lo político, avanzado en lo social y con un fuerte contenido cultural de proyección popular.”, es decir, nuestros supuestos leninistas toman la revolución al modo de un juego de casino, donde el pobre arriesga pero no gana nada. Finalmente, y en el espacio de tiempo de un año, porque la crisis les ha demostrado que la burguesía lo quiere todo, y no deja otra opción que ¡el todo o nada!, se han travestido socialistas y nada menos que confederales, al más puro estilo “lenininista-stalinista”. De nuevo preguntamos ¿Quiere decir, que si no estuviésemos en crisis, continuarían defendiendo el paso intermedio hacia la dictadura del proletariado?

Alrededor del año 2000, EE.UU. y Europa, arrastrados por la grave crisis que atenazaba a Japón desde hacía mas de una década, agravaban su situación, porque cegados por el coste de los productos en Asia y América Latina, exportaban, desde allá hacia sus respectivos países, mercancías que antes fabricaban, procediendo al cierre de un número importante de fábricas.

Poco a poco, países del tercer mundo y del antiguo campo del socialismo se vieron invadidos por inversiones multimillonarias. A raíz de esta política inversionista y estratégica, la elaboración del Producto Bruto Mundial fue cambiando su correlación productiva cada vez más favorable a los países hasta hace poco no desarrollados: China, India, México, Argentina etc. que con un proletariado paupérrimo, permitían la introducción de capital, deslocalizaciones de centros de trabajo, con el consiguiente peligro para los países inversores.

Como consecuencia de una economía frágil y agotada, Japón, EE.UU y Europa, después de diversas y variadas tentativas socialdemócratas y más conservadoras, no han podido contrarrestar los avances impetuosos de estados que, desde distintos puntos de partida, emergen en el mundo de la economía disputando los mercados a los viejos imperios desde flancos diferentes, aprovechando su crisis.

La aparición de nuevos focos imperialistas ha diseñado un rumbo distinto en las luchas por los mercados, apareciendo organizaciones supranacionales que expresan los intereses capitalistas por zonas, denominadas zonas regionales de libre comercio; sin embargo, y dado los intereses particulares y colectivos en diversos lugares, han aparecido teorías infundadas que tratan de explicar tales comportamientos que inciden en una nueva división entre los partidos comunistas, porque los hay que asumen su participación en las “comunidades burguesas supranacionales” de sus regiones (Ucrania, Europa, América Latina, América del Norte, etc.), con el propósito de “transformarlas” socialmente.

El Movimiento Comunista Internacional, si es que existe como ente cohesionado, se enfrenta a nuevos argumentos de disensión, que se centran en las siguientes cuestiones:

1.- Concreción de las causas de la crisis.

2.- Carácter del modo de producción chino.

3.- El nuevo rol de los imperios

4.- ¿Está vigente el Capitalismo Monopolista de Estado?

5.- Dictadura del Proletariado o Democracia popular como paso previo entre el capitalismo y la dictadura del Proletariado.

 Todos estos puntos son considerados vitales y están unidos entre sí. Para no hacernos largos, solo tocaremos por encima sus consecuencias.

Debido a la falta del desarrollo de las fuerzas productivas en América Latina, un buen número de partidos comunistas mantienen el criterio que califican a China y Rusia de contrapeso a los afanes lucrativos de los imperialismos americano y europeo. Chávez hace de China, además del modelo, el punto de apoyo de la revolución Bolivariana, expuesto en su programa electoral de las últimas presidenciales, en las que salió triunfante. En dicho programa apuesta por un proceso que acote las influencias que en éstas ejercen todavía en Venezuela los antiguos imperios, sobre la base de constituir empresas mixtas con capital venezolano y chino entre otros.

Varios partidos y gobiernos latinoamericanos procuran recorrer idéntico camino, empujados por un capitalismo atrasado que precisa del desarrollo de las fuerzas productivas, pero cuya obligatoriedad o necesidad son camufladas con teorías pseudorevolucionarias. A la postre, se trata de traspasar el uso, disfrute y explotación de sus industrias energéticas hoy bajo el dominio de EE.UU y Europa, al de los que ellos llaman países emergentes, fundamentalmente China, Rusia y Brasil.

Las raíces teóricas de semejantes cambios en las políticas de los gobiernos “antiimperialistas” así como en una buena cantidad de partidos comunistas, las podemos encontrar reflejadas en tres elementos de juicio que centran la atención de los teóricos contemporáneos: 

  •   Se fundamentan en que no ven entre los países (para nosotros imperios: Brasil, Rusia, Irán, China,…) emergentes y los antiguos imperios: Japón, EE.UU y Europa, una pugna interimperialista por la redistribución del mercado, impulsada por los países emergentes, aprovechando la situación de crisis de los antiguos imperios, sino que contemplan en esta disputa la configuración de un frente antiimperialista por parte del BRIC, al que hay que apoyar contra el imperialismo.

Como consecuencia de una tal teoría, derivada de la idea que se tiene del origen de la crisis actual, según ellos fruto de las políticas neoliberales, los partidos que sostienen desde las perspectivas descritas como “principios” antiimperialistas, defienden la presencia de sus países en sus respectivas “zonas regionales de libre comercio”; UE, Mercosur, ALCA, ALBA,… en donde se expresan los intereses de las grandes empresas capitalistas de cada zona.

  •  La consideración de China como país socialista; aún sosteniendo su socialismo en conceptos ajenos al marxismo-leninismo, como es la economía de mercado, la exportación de capital, etc., propias de un país imperialista, es fruto también de fuerte controversia.
  •  La revocación desde varios lugares con especial incidencia desde Cuba, (Vicente E. Escandell Sosa, Profesor, Universidad de Oriente) de la tesis leninista: Capitalismo Monopolista de Estado, que Lenin tenía por una etapa (final) y no una coyuntura, dentro de la fase imperialista, que constataría su consecuencia directa: el advenimiento del socialismo. Su impugnación, tal vez mal interpretada, ha contribuido a desviaciones oportunistas, a confirmaciones de abandonos de la dictadura del proletariado, justificando de este modo su adscripción del indefinido e inacabado “Socialismo del Siglo XXI”. En muchos programas de Partidos Comunistas ha desaparecido dicha etapa (Capitalismo Monopolista de Estado), pero son los partidos de dudosas posiciones marxistas, basándose en el “error” de Lenin, los que intentan fundamentar su desviación ideológica. Como quiera que el Capitalismo Monopolista de Estado “ya no se da” y tampoco ha devenido el socialismo tal cual vaticinó Lenin, hay que escoger nuevas vías. Este hecho se comprueba en Partidos de casi todos los continentes, muy especialmente en Europa y en América Latina.

 Es fácil observar que los intentos que se realizan desde determinados partidos o núcleos de organizaciones leninistas, por ir acercando posturas que conduzcan a criterios homogéneos, los cuales facilitarían a juicio de sus progenitores la constitución de un Nuevo Movimiento Comunista Internacional e incluso una moderna Internacional Comunista, encuentran serios escollos. Diferencias que se traslucen en reuniones internacionales de partidos, en la que por ahora no existe ninguna organización o grupo de fuerzas compactas capaces de erigirse en una especie de “guía” para concretar las “cualidades” teóricas de los asistentes a los encuentros, cada vez mas heterogéneas, por lo que los seminarios y reuniones no superan, a veces, el formalismo, sin que se vislumbre por ahora cambio alguno al respecto. Bastaría saber que dentro del grupo que compone la redacción de “La Revista Comunista Internacional” presentado como el intento mejor perfilado, se detectan diferencias respecto de China.

La ambigüedad teórica, el eclecticismo, la falsa tolerancia, el amiguismo o seguidismo, fueron, unidos a las diferencias de posiciones de banderías, las causas del derrumbe del M.C.I. ¿Es posible continuar por el mismo camino para redimir al comunismo internacional? El PCOE puede dar fe de que muchos de los vicios, inferencias directas de la decadencia del MCI, aún subsisten, lo sufrimos en la época anterior y somos fieles testigos de su continuación actualmente.

No obstante, nuestro deber de Partido Comunista, que durante los 40 años de su existencia se ha inspirado en las enseñanzas de Lenin, posibilita reafirmarnos en que siempre estaremos dispuestos en franca camaradería, a entablar las discusiones y a llevar a cabo cuantos debates sean necesarios para ayudar a superar el momento actual, en aras de una lucha mancomunada antiimperialista, pero sin retroceder un metro en nuestra creencia de que la amistad y la relación entre comunistas deben ser forjadas con los principios marxistas-leninistas. El futuro MCI necesita unidad, cohesión y desterrar para siempre las injerencias y la creencia de que un partido o un grupo de ellos están en la posición infalible y potencial de decidir quiénes deben ser los elegidos. Por ello lucharemos ante todas las adversidades. SIEMPRE CON EL MARXISMO-LENINISMO.

 

Comisión Idelógica del PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




¿ República burguesa o socialismo ?

La existencia de un Partido Comunista no basta si este no comprende el momento actual ni adecua sus tácticas y estrategias a las circunstancias actuales. Se puede observar que determinadas consignas siguen vigentes en la táctica de muchos, después incluso de haberlas rechazado en Congresos en los que teóricamente se hizo tabla rasa con el revisionismo, pero comprobamos una vez más que el anquilosamiento producido por mantener en su seno, en los máximos órganos de dirección, a aquellos que condujeron a determinadas siglas por el pantano del revisionismo, sin purgar al enfermo, a lo que lleva precisamente es a que se repitan cíclicamente estrategias caducas y cargadas de revisionismo debido al nulo salto cualitativo de la militancia.

La lucha contra la indefinición teórica, contra el abandono de la lucha ideológica, contra la penetración de la ideología burguesa en el Partido y la lucha contra estas tentativas de desviación del programa comunista, es algo que en el PCOE cumplimos a rajatabla. Otros, por lo que se ve, deben recurrir al “reconocimiento”internacional y al subjetivismo para camuflar una realidad teórico-práctica basada en el revisionismo galopante, que se pone de manifiesto en circunstancias como las del siguiente acto.

La lucha ideológica pues, se centra sobre el eje: REFORMA o REVOLUCIÓN. El PCOE, situando en análisis de la realidad concreta del Estado Español como país de desarrollo medio-alto, donde se da el capitalismo monopolista de Estado, no concibe etapas intermedias entre el capitalismo y el socialismo. La consigna de la III República no rebasa el angosto marco de la democracia burguesa y nos retrotrae a una situación que ya se ha dado muchas veces en la historia del capitalismo español: “cambiar algo para que nada cambie”.

El abandono y desprecio del marxismo-leninismo lleva a los firmantes del acto a renegar del materialismo histórico, pues confunden Estado clasista con su forma de gobierno.

En el capitalismo monopolista de Estado o imperialismo, la pequeña burguesía o los sectores avanzados y democráticos de esta burguesía ya no tienen nada que aportar y el desarrollo de las fuerzas productivas ha alcanzado su máximo desarrollo, todo lo que no sea luchar por el socialismo, aunque sea bajo la careta de un republicanismo “radical”, es contribuir al proyecto acientífico de perpetuar el capitalismo.

El desarrollo del capitalismo monopolista de Estado lo que exige es la lucha por el socialismo, la lucha por la Dictadura del Proletariado, y toda esa lucha por una República burguesa no es más que el oportunismo más descarado en el seno del movimiento obrero.

Para el PCOE la IIIª República, no es más que la continuación del sistema pero sin el rey. Un partido comunista sin una táctica definida y precisa es un desvarío, porque la táctica es como el subconsciente, nos traiciona y desvela nuestros verdaderos propósitos. Hoy cualquiera puede llamarse marxista-leninista, pero no por chillar y proclamar estentóreamente la adscripción revolucionaria, este proceder se convierte en el certificado que avala dicha pertenencia. Podemos escribir y desarrollar tremendas teorías, con la verborrea más exquisita, templada o enardecida, pero si luego la táctica para llevar a cabo dichas doctrinas no se corresponde, puede suceder dos cosas, o todo es un montaje y de revolucionario nada, o, realmente son comunistas de salón, que a la postre es lo mismo, de revolucionario nada y ocurre como en tantas otras ocasiones ha pasado en la historia, se dice una cosa y se hace otra.

Sin embargo las posturas más incomprensibles provienen de quienes se jactan de ser leninistas y dicen asistir a las manifestaciones y de agruparse con siglas de naturalezas dudosas y demasiado distantes, con las miras a atraer a las masas a sus verdaderos propósitos y no es que estemos en contra de pactos de confluencias, sino de las mentiras. Decimos esto porque determinados partidos que se llaman comunistas, hacen especial hincapié porque se les comprenda al objeto de que no se les confundan con el PCE(Partido de la izquierda europea) y no perder de esta forma su inmaculado sentimiento revolucionario, marxista-leninista. Solo que los esfuerzos se retuercen y no hacen más que complicar la situación, porque en verdad hoy como ayer se dicen cosas que luego no se verifican en la práctica.

Ya es sinuoso que “brillantes” partidos del estado español firmaran el primer manifiesto por la República, en el que se deja entrever que el pueblo después de desbancar al monarca debe decidir por sufragio qué clase de estado quiere, como es lógico es todavía un sufragio burgués, o sea, que el rey puede volver a ser jefe de Estado. Lo creíamos una táctica, pero no, por lo que hoy vemos refleja una realidad. Cuando verdaderamente se habla con militantes de estos grupos nos podemos dar cuenta que no tienen un criterio homogéneo, cada cual cuenta la película según su saber y entender y todo porque (suponemos) que sus dirigentes no se aclaran.

Efectivamente, al pretender saber cuál es la táctica de masas o qué persiguen algunos con la III República, nos volvemos locos, no podemos definirla. Pongamos por ejemplo al PCPE, ¿cuál es la táctica de masas de estos partidos? Resultará difícil definirla, así como definir su política sindical ecléctica, con lo cual la indefinición teórica está servida y mucho nos tememos que para mucho tiempo

Se comprueba además como muchos de esos Partidos, otrora anclados en la consigna oportunista de la revolución por “etapas”, en los Frentes de Izquierdas, o en el republicanismo interclasista,lo siguen estando. Vemos que en la práctica nada ha cambiado. Pero en la teoría tampoco. Leemos de nuevo una cita en la revista teórica del PCPE “Propuesta Comunista. HACIA LA III REPÚBLICA, ESCENARIOS A TENER EN CUENTA”, de Alberto Arana(miembro del CC del PCPE), en donde se dice:

“… El republicanismo no puede confundirse con revolución social, frentepopulismo, unidad de izquierdas, frente rojo, ni nada por el estilo. En consonancia con lo que ha sido la trayectoria republicana en nuestra historia, el contenido del movimiento republicano es democrático en lo político, avanzado en lo social y con un fuerte contenido cultural de proyección popular.”.

Es decir, esta cita de finales del año 2009, enunciada por un miembro del CC surgido tras el autobombeado IX Congreso nos muestra el inexistente debate ideológico que se dio en dicha formación para abrazar sus posturas ideológicas actuales. Por tanto, si escasos meses antes del famoso IX Congreso todo un miembro del CC pensaba así, su postura actual salida de tal congreso no es más que un ejercicio de funambulismo oportunista muy en consonancia con el rumbo histórico a base de vaivenes de su organización. Pero como vemos en el análisis de hoy, la práctica tampoco ha cambiado, por muchos disfraces con que quieran maquillar su oportunismo.

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PCOE

http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2013/02/republica-burguesa-o-socialismo.html
 

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Al calor del 40 aniversario. El partido de la clase obrera

Hace prácticamente tres años que tuvo lugar nuestro XIVº Congreso, cuya celebración estuvo precedida por un período prolongado, en el que los camaradas que se negaron a participar en el mal llamado “congreso de unidad” entre PCPE y PCOE tuvieron que soportar duras críticas de todo tipo sin que ninguna resistiese la verdad. Aquéllos camaradas fueron expulsados. De esta forma, aunque en su ánimo hubiese estado asistir al congreso para manifestar su posición no lo pudieron hacer; pero tuvieron muy claro, desde el primer día, que nada ni nadie podía oponerse en el camino, duro pero inevitable, de continuar construyendo el partido de la clase obrera.

 

El PCPE en aquel instante, por demasiadas razones, no reunía las condiciones para ser el partido de vanguardia: luchas intestinas, anclado en concepciones que eran el producto de un Movimiento Comunista Internacional en decadencia; empantanado en el estadio intermedio entre capitalismo y dictadura del proletariado, con su ya entoncesinverosímil “Frente de Izquierdas” para reformar la Constitución de 1978; sin un enjuiciamiento claro de la situación sindical; careciendo de una táctica de masas madurada e impregnado de nacionalismos; era pues, un proyecto de partido diametralmente opuesto a la organización revolucionaria que perseguían los camaradas de Sevilla que dijeron NO a la farsa. Militantes de otros lugares (Catalunya) se habían marchado, por lo que sólo el grupo de Valencia y uno o dos camaradas más de otros lugares decidieron integrarse en el partido “oficial”.

A cualquiera que quiera saber le debería bastar con ojear los documentos de uno y otro elaborados desde el “Congreso unificador” y podrá comprobar las enormes diferencias que existían. A menos que se tenga la mente muy retorcida, hasta el extremo de dejar a un lado la reflexión marxista-leninista, podrán seguir argumentando, como auténticos papagayos, que el nombre del PCOE no nos corresponde y cualquier otra sandez. No, camaradas. lo que se discutió y después se ha demostrado implacable, es que existían dos versiones diferentes de cómo construir el Partido Comunista y los camaradas sevillanos no estuvieron dispuestos a entrar en un partido extraño para rectificarle el rumbo extraviado. Eso ni era de comunista ni correspondía.

Queremos llegar al sitio justo después de este preámbulo necesario a la hora de evocar nuestro 40º Aniversario, cual es el que no es suficiente el número de militantes y los apoyos exteriores para convertirse en el Partido que necesita la clase obrera. Pues unos pocos camaradas sevillanos, ya muy veteranos, pero conociendo la clase obrera de nuestro país y teniendo como premisa la restitución del leninismo, se propusieron poner en práctica la magna tarea de cimentar un auténtico partido marxista-leninista.

El primer objetivo a alcanzar era construir el esqueleto en varias zonas del Estado y dar vida de nuevo a la Federación de Jóvenes Comunistas de España. El XIVº Congreso constituyó el punto de salida y, a pocos meses de cumplirse los tres años de su celebración, la expansión territorial del Partido es ya una realidad, un hecho incontrovertible, desbordando todas las previsiones, todo ello pese a múltiples carencias materiales. Por esta razón se nos adelanta un nuevo reto, que estaba llamado a ser el objeto del próximo congreso para el año que viene, pero que dada la trayectoria y el rumbo de los acontecimientos y teniendo en cuenta las nuevas posibilidades de la organización, se ha de adelantar, y que mejor fecha para comenzar su debate que la convocatoria del próximo Pleno del Comité Central. Se trata de prestar especial atención y formular la táctica adecuada para que el partido penetre en los centros de trabajo, lo que dará firmeza y amplitud a la consigna del FRENTE UNICO DEL PUEBLO.

En los últimos años, y como consecuencia de la crisis, se ha puesto al descubierto un nuevo error que atenaza a un gran número de Partido Comunistas que, hiperbolizando la figura del sindicato, oscurecen y sustituyen al Partido porque están anclados a la lucha económica. El PCOE y la FJCE al unísono cubrirán la meta propuesta porque en la actualidad las condiciones están dadas para combatir y superar el “error” o “nuevo oportunismo” que acecha.

 El Partido sabrá extraer las riquísimas y también trágicas experiencias que han aportado las luchas inconexas, corporativas y eminentemente economicistas del movimiento obrero español en estos cinco años de crisis. Experiencias que deben servir para que el partido, desde la política y desde la ideología marxista, explique a los obreros el porqué de las derrotas. Sólo desde aquí y dentro de los centros de trabajo,construyendo células se puede dar la vuelta a la situación. El trabajo ya ha comenzado.

 El Partido está llamado a desterrar el pesimismo y la impotencia dentro del movimiento obrero; pero una vez más decimos que será bajo la lucha política e ideológica,la que nos comprometemos a continuar con tesonería revolucionaria, porque como decía Stalin los comunistas somos de una trama especial y nada ni nadie nos doblegará.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




A por el Frente Unico del Pueblo. A por el socialismo

El pasado 24 de enero el Instituto Nacional de Estadística (INE), a través de su Encuesta de Población Activa (EPA), señalaba que en el Estado español el número de parados asciende a 5.965.400 trabajadores, cifra récord de toda la serie histórica registrada hasta la fecha. Es un hecho que el desempleo aumenta como consecuencia de las políticas realizadas por el PP y por el PSOE a favor de los empresarios, a los que les abarata el despido y le proporcionan todo tipo de leyes para que explote hasta la extenuación al trabajador.

No es de extrañar que los sucesivos gobiernos impulsen amnistías fiscales para los que defraudan y se llevan el dinero a paraísos fiscales, hagan leyes que les permitan a los empresarios llevarse los capitales y las propias empresas fuera del país -en lo que ellos denominan internacionalización- y que sirvan a los empresarios y les pongan en bandeja leyes con las que machacar y robar al pueblo trabajador, pues sus dirigentes políticos son esbirros de las grandes empresas. Basta hacer un repaso de dónde están trabajando aquéllos que han hecho las leyes hasta hoy: Felipe González es ‘asalariado’ de Gas Natural, José María Aznar, Elena Salgado o Pedro Solbes de ENDESA, Ángel Acebes (Iberdrola), Miguel Boyer (Red Eléctrica), Zaplana y Rodrigo Rato (Telefónica), Javier Solana y Pío Cabanillas (Acciona), Isabel Tocino (Banco Santander), Jordi Sevilla (PwC) y un largo etcétera con salarios multimillonarios.

 
Este es el resultado de la Constitución Española de 1 978 y de la democracia burguesa: miseria para la mayoría del pueblo y enriquecimiento de los banqueros, de los empresarios y sus corrompidos políticos. Mientras se les da dinero a los bancos, a los empresarios, a los partidos políticos y a los sindicatos del sistema; mientras ilustres apellidos políticos tienen cuentas ocultas en Suiza; mientras los sobres con dinero -según la propia prensa burguesa- circulan por las sedes de las organizaciones políticas; mientras ocurre todo eso al Pueblo se le hace recortes infames en sanidad, educación y pensiones; se ataca y criminaliza al desempleado, se sacrifican los empleos habiéndose enviado a 850.000 trabajadores al paro en 201 2 y se condenan a más de 1 millón 800 mil hogares obreros a tener a todos sus miembros en el paro. Esta ‘democracia’ hija del franquismo –y defendida desde el PP hasta IU– otorga impunidad al burgués indultando a  banqueros, empresarios y sus compañeros políticos y primos de diputados, como el último kamikaze indultado por Gallardón, defendido además por el bufete donde trabaja el hijo de este último. Y a la par que otorga impunidad e indulto al burgués encierra en la cárcel a aquéllos que combaten y luchan contra este sistema que niega la sanidad, el empleo, la educación y la libertad a la mayoría.

 El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la clase obrera y demás clases populares, azotadas por el capitalismo, a construir un Frente Único del Pueblo a través del cual defendamos e impongamos nuestros intereses de clase. Las instituciones burguesas no tienen otro cometido que el de expoliarnos y oprimirnos.

 Debemos crear nuestros propios órganos de poder popular para invertir esta situación, para acabar con la raíz de nuestros males como trabajadores. Sólo tenemos una salida: Construir el Socialismo, imponer la Dictadura del Proletariado (que es el dictado de la mayoría trabajadora) y mandar al capitalismo y sus instituciones al estercolero de la historia.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA

 

https://www.pcoe.net – http://www.fjce.es   propaganda@pcoe.net – fjce@fjce.es




Charla sobre “Psicología y conciencia” del PCOE en Sevilla

A continuación reproducimos un interesante documento de introducción de la charla “psicología y consciencia de clase”, en la que nuestros camaradas de la célula de veteranos de Sevilla analizan dialéctica y magistralmente todos los tópicos y visiones deformadas que propiamente muchos militantes comunistas tienen sobre la psicología de los obreros y la conciencia de clase.

Camaradas y amigos:

Vamos a dar comienzo el acto. Los cinco camaradas que presidimos la mesa integramos la célula de veteranos de Sevilla, que dadas nuestras edades, las precarias condiciones físicas que exhibimos y debido también a nuestro alejamiento del movimiento obrero, no podemos desarrollar la labor normal de un militante jóven. Por todas estas cuestiones, hemos creído oportuno programar una serie de conferencias-coloquios en la que podremos aportar nuestras experiencias teóricas y prácticas con las que poder servir al partido.

En primer lugar, daremos paso al camarada Ricardo Cáceres:

Camaradas y amigos:

La lucha por el socialismo es inseparable de la lucha por la libertad, por eso los comunistas somos los más fervientes luchadores por las libertades de los trabajadores y de los pueblos. No podemos comenzar esta conferencia-coloquio sin recordar ni denunciar que en el Estado español existen cientos de presos políticos, nacionalistas y comunistas,  que llevan años en las cárceles ante el más absoluto silencio de los medios de comunicación.

Así mismo, se constata que conforme la crisis se agudiza y se toman medidas mas reaccionarias, se va intensificando la represión contra las masas trabajadoras, como lo demuestran las actuaciones de la policía frente a las manifestaciones y la persecución de nuestros camaradas, especialmente jóvenes.

Baleares, Alcalá de Henares, Cazorla, son pruebas inequívocas de que el Partido centra la atención de las fuerzas represivas. Se da el caso de que a un camarada de nuestra Federación de Jóvenes Comunistas, lo han sancionado en dos ocasiones; la primera por liderar una manifestación estudiantil sin pedir permiso, mientras la segunda es pura saña, porque lo vuelven a sancionar por liderar una manifestación en la que no estuvo. A nuestro camarada secretario Político del Comité Regional de Baleares lo retuvo la policía en plena calle, sin que tuviera lugar manifestación ni ningún acto en ese momento.

Ellos se preparan, ellos atemorizan, nosotros debemos hacer lo propio y con ese espíritu revolucionario vamos a celebrar la presente Conferencia-Coloquio.

Por la libertad y el Socialismo

Viva el PCOE.

A continuación damos paso al camarada José Luis Ramos:

Camaradas y amigos:

El más sublime de los principios revolucionarios es el Internacionalismo Proletario, que eleva al obrero a la universalidad. Todos los trabajadores del mundo somos hermanos de clase y cuando maltratan a uno en un rincón muy lejano de nosotros, nuestro corazón de comunista sufre.

Por estas razones  denunciamos a los Estados europeos, especialmente al Estado español y a los medios de comunicación que les sirven de títeres, por su campaña contra Cuba y Venezuela, que buscan encontrar falsas causas, que ante la opinión pública mundial justifique intervenciones bien directas o por medio de golpes de Estado, para frenar el proceso antiimperialista que se lleva a cabo actualmente en América Latina y que tienen por objetivos,  evitar en primer lugar que dicho proceso se convierta en una lucha abierta por el socialismo, y en segundo lugar, rapiñar las fuentes energéticas que constituyen las riquezas autóctonas de los pueblos que desean construir un mundo independiente del imperialismo.

Pero la célula de Veteranos del PCOE de Sevilla estima que nuestra solidaridad no es puro formalismo, sino que forma parte de nuestros principios marxista-leninistas en los que nos inspiramos para decir que si el combate contra el imperialismo no tiene como objetivo el socialismo, a la postre, serán barridos o se convertirán en un país capitalista explotador de las fuerzas de trabajo, es decir, en un eslabón de la cadena imperialista.

Por el Internacionalismo Proletario

Por el Socialismo

Viva el PCOE

Y antes de pasar a la lectura del informe, damos paso al camarada Juan Gervasini.

Camaradas y amigos

La presente conferencia coloquio, que lleva por título “psicología y conciencia”, va mucho más allá de ofrecer una explicación racional sobre el comportamiento de los trabajadores ante la sociedad capitalista. Es también una apuesta de la célula de Veteranos del PCOE de Sevilla, por reparar el daño que se ha hecho a la militancia comunista, por parte de quienes cobijándose con el honorífico título de comunista, lo que han hecho es desprestigiarlo.

La burguesía y los oportunistas han puesto sus ricos medios en actividad para inculcar en la mente de los trabajadores el rechazo a todo lo que huela a comunismo. Nosotros no podemos permitirlo, porque en nombre del comunismo, del Partido Comunista, han muerto asesinados miles de militantes anónimos de todo el mundo que arriesgaron sus vidas por legarnos una vida digna, ajena a los abusos y a la explotación.

Como veteranos tenemos el deber de reivindicar a aquellas mujeres y aquellos hombres que perdieron años de sus vidas y que gracias a ellos, después de tantos reveses, el ideal comunista prende con fuego vigoroso en la juventud y en todos los que superando miles de obstáculos, consagran sus vidas y su tiempo en lograr el ideal sublime de la humanidad: el comunismo.

Recordemos los nombres de Asciclos, Cordero, Ortega y tantos camaradas del PCOE que lucharon dentro y fuera de las cárceles por no renunciar a su nombre de comunista.

Por eso no avergonzarse de ser comunista y de hablar sin ocultar que se es comunista, lo cual significa vencer la propaganda burguesa y a los traidores y levantar  la bandera de la libertad y de la igualdad.

Vivan los comunistas

Viva el PCOE

Para iniciar el debate, cedemos la palabra al camarada Manuel Góngora, que dará lectura al informe que iniciará el debate.

¿Quién no se ha preguntado alguna vez, por qué fulanito pese a pasar por una situación extremadamente mala, que tiene varios hijos que alimentar y para ello necesita la ayuda de la familia, no se rebela contra las injusticias? El caso de fulanito que se muestra pasivo ante su destino, no es para nosotros lo más importante en este debate; además, no es ni pasivo ni neutral, porque ante la incomprensión de muchos, incluso de muchos de nosotros, arremete contra quienes no estamos dispuestos a soportar indolentes esta forma de vida y nos levantamos contra el capitalismo. El obrero desconcienciado se enfrentará contra nosotros, contra nuestras ideas, como si el capitalismo fuese algo suyo.  Todo el mundo sabe,  que como el tal fulanito, hay millones de trabajadores que viven sin perturbarse por ser explotados y sin ofrecer ninguna resistencia contra los culpables de sus desgracias.  Sin embargo, no son estos millones de trabajadores los que nos preocupan especialmente, sino el hecho de que haya también numerosos militantes comunistas que dudan, que se ven incapacitados para ofrecer una explicación científica del proceder de los trabajadores, dejando claro que no están en condiciones de cumplir con su cometido de comunistas.

En esta primera conferencia vamos a intentar, paso a paso, ir allanando el camino que nos llevará hasta la comprensión de la conducta del obrero y lo haremos de la manera más  sencilla posible, para que su lógica sea accesible a todo el partido, a los militantes, a los simpatizantes y a los amigos, con el propósito de que adquieran la firmeza necesaria que le facilite la labor de convencer en sus círculos de amistades y laborales,  cuando hablen de política.

La pregunta capital es:  ¿Cómo adquiere el trabajador la conciencia de clase? Pensad por un instante que el proletariado moderno es junto con la clase burguesa,  las únicas clases paridas por el modo de producción capitalista, las demás clases y muchas profesiones: campesina, terrateniente, etc.,  son clases que pertenecen a otros sistemas de producción más antiguos que el capitalismo. Así pues, el proletariado le debe su existencia al capitalismo, aunque fuese engendrado en el feudalismo, y morirá cuando no quede rastro del modo de producción burgués. Es natural y obligado, por consiguiente, que su pensamiento sea, desde el principio, totalmente burgués. Todo lo que le rodea, desde su nacimiento hasta su muerte, será capitalismo en movimiento,  por lo que las influencias que éste ejerce y ejercerá sobre su mente es total y absoluta. Aunque no existiesen medios de comunicación masiva, el proletariado moderno estaría bajo el dominio de todo lo que es y representa el capitalismo, porque como hemos dicho es hijo suyo.

Si un revolucionario piensa que un proletario con pensamiento burgués es un contrasentido, se equivoca y difícilmente lo ganará para la causa revolucionaria, porque no ha entendido nada.  No es el capitalismo el que nos roba un hermano de nuestra clase,  somos nosotros los que vamos a quitarle un hijo suyo, que además es su sustento, lo que le da la vida. Tenedlo siempre presente.

A pesar de su conciencia burguesa, el proletariado, por  ser el mas moderno y el más numeroso, nace con la misión de dirigir a todas las clases y capas sociales que están siendo explotadas por el capitalismo para acabar con éste, pero ¿por qué y cómo opera esta contradicción? Como quiera que el mundo en el que vive y al que pertenece es el mundo burgués, jamás por sí mismo se dará cuenta de la necesidad de transformar la sociedad capitalista en otra que no está en su mente, que para él no existe; alguien se la tendrá que descubrir y no resultará bastante con descubrírsela, habrá que inculcársela  por medio de un proceso práctico. Nunca por cuenta propia podrá descubrir el concepto plusvalía que él genera y que es el motivo del enriquecimiento del burgués;  tampoco alcanzará a descubrir la composición orgánica del capital, la cual explica la aparición forzosa de sucesivas crisis económicas, causa de muchas de sus desdichas, etc.; nunca pues, llegará por su propia experiencia a comprender en su contenido y forma al sistema capitalista, pese a haber sido parido por él;  en definitiva, nunca concebirá el socialismo como salida. Eso no quiere decir que no busque las respuestas a las preguntas que se hace;  pero las que encuentra, debido a sus limitaciones, siempre chocarán con lo que el sistema le ha enseñado como la verdad indiscutible de la vida,  esto es, que para que una sociedad humana tenga razón de ser, tienen que haber personas capacitadas y dedicadas a dirigir, y otras a trabajar. Quienes deben emplearse a una tarea u otra será, para el obrero, cuestión de suerte o de inteligencia, y concluirá que todos los males pueden solucionarse, bien cambiando a los dirigentes que no cumplen correctamente con su misión en la sociedad, o bien haciendo trabajar más y mejor a los dirigidos.  Hasta aquí puede llegar su análisis sin ayuda de nadie, pero no más lejos.  Pensad que al ser hijo del sistema, estas premisas las ve de un modo natural;  todo lo demás, que no se le manifiesta prácticamente, es para él pura fantasía. Preguntemos a cualquier obrero que no haya alcanzado aún la conciencia de clase y veremos que todosestán más cerca de querer “independizarse” o de convertirse en patrón, antes que hacer la revolución, algo que no se plantea de ninguna de las maneras, porque lo primero es tangible, lo otro no le llega a su mente ni tan siquiera como una posibilidad, porque requiere todo un proceso de enseñanza, como estamos teniendo nosotros, y esa enseñanza le tiene que venir de fuera de la simple relación económica con el patrón, le tiene que venir del partido, como nos viene a nosotros.

Pero pese a su apocada voluntad y a su forma de pensar, un tanto necia, no puede evitar el desarrollo de las contradicciones irreconciliables que subyace entre el patrón y él, aunque todavía no la vea, porque no se le haya manifestado. Contradicciones que se irán enconando paulatinamente por medio de la acción, de la práctica, pues la burguesía para sobrevivir en este sistema de competencia cruel, se ve obligada por imperativo natural, por inercia de la economía capitalista, a explotar más y más al trabajador.  Y lo explota de la única manera que puede, haciéndole trabajar más, obligándole a producir mayor cantidad de productos en el menor tiempo posible,  a la par que le reduce su salario directa o indirectamente.

El patrón paga un salario al obrero  – no vamos a entrar en los conceptos económicos marxistas para ir más rápido- , pero al cabo del tiempo, el dinero que paga el patrón ve reducido su valor y es debido a que todo cuanto necesita el obrero para vivir es cada día más caro. El obrero le pide al patrón un aumento de sueldo con el fin de asegurarse todos los elementos vitales; éste, sin embargo, se niega totalmente a dárselo para no perder cota de ganancia, o le ofrece una cantidad bastante menor de la que le demanda, por lo que la contradicción entre patrón y obrero se hace ya más visible; sin embargo, ésta es todavía una contradicción normal y conciliable en opinión del trabajador, que solo ve en ella una relación económica,   jamás política y menos aún ideológica.

Esta relación entre obrero y patrón genera lo que se llama la psicología del obrero. A éste no le gusta que su patrón, al mismo tiempo que obtiene mayores beneficios, le niegue una subida de salario suficiente; pero esta psicología no se transformará jamás en conciencia de clase, por poco que pague el patrón. Por mucha explotación que ejerza el patrón sobre el obrero, éste continuará igual, con más tensión pero igual, no gustándole la citada relación, pero nada más. Llegado a un punto, en el que la precariedad del salario es ya insoportable, la mente del trabajador comienza a evolucionar tímidamente, llegando a pensar que si todos los  compañeros y compañeras de su centro de trabajo se unen en una huelga, pueden hacer cambiar de actitud a su patrón. Tenemos pues, el embrión del sindicato. De forma espontánea los obreros deciden ir a la huelga. No obstante, a la hora de hacerla realidad, advertimos que la psicología de los obreros, o sea, el saber qué es lo que no quiere sin conocer qué debería querer, se bifurca en dos ramales opuestos; pues aún teniendo el mismo sentimiento de no gustarle que el patrón no le suba el sueldo, pese a haber éste logrado beneficios record, aún no agradándoles la relación entre patrón y obrero, la psicología se manifiesta en unos como rebeldía y en otros como sumisión; en el fondo la sumisión es una expresión del miedo. Los obreros están todavía a años luz de adquirir conciencia de clase. Los rebeldes querrán ir más allá, continuar con las acciones para hacer caer en razones al patrón,  sin negarle su autoridad y dirección y, por supuesto, sin cuestionar al capitalismo al que no cree culpable. Piensan que la conducta del patrón es un problema personal, humano, pero no un pecado del sistema;  en cambio, los sumisos, ante su miedo, se rebelan contra el rebelde para justificar su esquirolismo, porque el rebelde le coloca ante una situación complicada tanto respecto del empresario, como también con su familia. No obstante, después de un proceso más o menos largo, el sumiso puede llegar a convertirse en rebelde en algún momento de su vida, e incluso su rebeledía puede desbordar a la de sus compañeros.

Posteriormente, los trabajadores rebeldes comprenden que los patronos están todos unidos para llevar una política común contra ellos. Además comprueban que el gobierno dicta leyes que favorecen a la patronal; es entonces cuando deciden que el sindicato debe ser universal para que pueda convocar huelgas generales, con el fin de hacer retroceder los planes del gobierno.

Hasta aquí todo el proceso, descrito de una forma lineal, tiene un desarrollo espontáneo. El obrero no actúa por conciencia de clase, sino obligado para defenderse, porque en ello le va la subsistencia como persona, pero no como clase; aunque, según advertía Lenin, la espontaneidad tiene grados y es la antesala de la toma de conciencia de clase, ahí es donde debe estar el partido. Antes de proseguir debemos aclarar en qué consiste la conciencia de clase.

El patrón tiene conciencia de su clase, sabe perfectamente que para perpetuar su existencia debe continuar, y cada vez con mayor intensidad, explotando a los trabajadores; sin ello morirá, y al tomar conciencia de esta realidad inapelable, pone todos los medios a su alcance para neutralizar a su enemigo, la clase obrera, para que ésta no pueda organizarse políticamente. Sin embargo, en muchos casos,  le “ayuda” a organizarse sindicalmente, para que ésta nunca pueda alcanzar su conciencia de clase, que por lógica, ha de tener un contenido opuesto a la suya. Si el patrón vive a costa de explotar a los trabajadores, éstos no serán libres mientras que exista el patrón. En su consecuencia, el obrero ha de conocer esta realidad y asumirla, lo que significa que debe acabar con el explotador para dejar de estar explotadom y esto no será posible sin eliminar el sistema que le es inherente, el sistema que le proporciona todas las armas precisas para continuar con esa explotación.

Para Lenin el trabajador toma conciencia de clase cuando asume la política comunista, esto es, cuando lucha organizadamente contra el poder establecido y no contra los efectos del poder establecido, cuando se decide por la lucha política y arremete contra todo lo que comprende el sistema que mantiene al burgués, es decir, cuando el obrero ha comprendido que él tiene que arrebatarle el poder al burgués, para imponer el suyo. Mientras esto no suceda, las luchas serán exclusivamente económicas y espontáneas y dentro de los cauces que le provee el propio sistema, a pesar de que a veces adquiere un contenido político, como es exigir que  el gobierno abola una ley antiobrera. Por ejemplo, si se consiguiera que el gobierno del PP diese marcha atrás en la reforma laboral,  la situación de explotación del obrero no variaría.

Ninguna huelga general económica, como las que se están desarrollando en nuestro país, tampoco las huelgas contra el cierre de las empresas, las manifestaciones contra tal o cual gobierno, generan por su propio desarrollo la conciencia de clase del trabajador,  y ni mucho menos va contra el modo de producción burgués. Cambiará el gobierno, el tipo de dictadura del capital: como puede ser de fascismo a democracia monárquica, a república, pero siempre dentro del sistema capitalista, es decir,  sin poder quitarse de encima la explotación ni el explotador,  a más nunca llegará el obrero.

Para que el obrero tome conciencia de clase, es decir, que comprenda que él puede y debe aglutinar a su alrededor a todos los explotados para acabar con la explotación y por tanto, con el régimen burgués, ha de saber cómo subyuga el capital a esas otras clases, porqué existen presos políticos, porqué los monopolios controlan la economía del campo, etc., y porqué el parlamento y el gobierno dictan leyes antiobreras. En esta dirección, tiene que aprender cuál es la naturaleza del Estado capitalista, que dicho Estado representa los intereses de la burguesía y es un órgano de opresión contra las clases explotadas. Debe pues, conocer y asumir en términos generales lo que un militante de un Partido Comunista sabe, y adoptar para sí su programa. Por eso  son los comunistas al margen de los sindicatos, los únicos que pueden dirigir a los trabajadores hasta la comprensión de su naturaleza de clase, de su conciencia de clase. Podéis examinar la historia y veréis que cuando los Partidos Comunistas cumplían con su misión, la clase obrera, cualesquiera que fuesen los pases, luchaba por el poder político. Y también os percataréis de lo contrario, desde que los Partidos Comunistas han ido dejando a un lado los principios revolucionarios y por consiguiente abandonando su misión frente al proletariado, nadie ni nada le ha podido sustituir. Todas las revueltas, guerrillas, manifestaciones monstruas, han acabado en nada y los trabajadores no han tomado conciencia de clase.

Pero se dan las circunstancias, que tanto en España como en casi toda Europa, los partidos comunistas han renunciado a esta práctica,  sus militantes se limitan a actuar en los sindicatos o en frentes de masas, olvidando su misión de enseñar política al proletariado. Todas sus luchas y actividades se diluyen en el terreno sindical, con lo cual, en vez de adoctrinar a los trabajadores, lo que hacen es contribuir a la malformación de su conciencia, pues los sindicatos sólo pueden aspirar a la lucha económica, a impugnar leyes que repercuten en el mundo del trabajo. Los sindicatos,  por naturaleza,  son reformistas.

En nuestro país sucede que los llamados partidos comunistas no le hablan al obrero de su potencial, de su misión histórica, no le hablan de política ni de ideología. En los centros de trabajo las células comunistas no existen como tal, se reunen y hablan de sindicalismo, del convenio colectivo, de la expulsión de un compañero, etc.,  y para eso no hace falta la célula comunista, ya basta con el sindicato. También sucede que en el Parlamento, todos los partidos, a la hora de la verdad, llegan a confabularse contra los intereses de los trabajadores;  y aquellos que se reclaman representantes del pueblo, sólo se oponen a tal o cual ley, pero en el fondo están diciéndole a los trabajadores que a través del Parlamento se puede cambiar su signo maldito, le está diciendo que dentro del sistema hay solución a su problema. Los reformistas  son la avanzadilla del capitalismo dentro del movimiento obrero.

Todos los partidos y todas las instituciones aleccionan al trabajador en el mismo sentido, en que éste ha venido viviendo desde su nacimiento. Nadie le insinúa, menos le afirma que hay que cambiar de sistema. ¿Cómo entonces nos lamentamos de que el trabajador no nos comprenda? ¿Cómo entonces nos indignamos, porque después de una huelga general el trabajador continúe votando, y además a un partido burgués? ¿Qué otro remedio le hemos dado?.  Se le indica que el sistema tiene defectos, pero solucionables, que en la patronal hay elementos que son egoístas, pero otros no.  Se les inculca que un gobierno puede hacerlo bien o mal para sus intereses, obligándoles a elegir el menos malo, se le prepara entre todos, en lo contrario de lo que debe de aprender. A la misma vez el comunista se esconde y no le dice la verdad cara a cara,  por temor  a que el trabajador no lo siga,  no lo entienda, cuando de verdad no le sigue ni le entiende  ahora, cuando no le habla.

Nuestro partido tiene que volver a funcionar como lo hizo el partido bolchevique. No vale solo con imputar a los reformistas encaramados en las direcciones de los sindicatos que son unos traidores. Hay que utilizar los sindicatos, las instituciones, el frente de masas, para movilizar a los trabajadores, para denunciar el reformismo, para descubrirle al servicio de quien están esas instituciones, en una palabra, para abrir la mente de los trabajadores hacia la política y no para engañarlos haciéndoles creer que los sindicatos y las instituciones pueden solucionar sus problemas.

Con la movilización y la dirección de los comunistas, el obrero se encontrará con la policía represora, con el clasismo de la justicia, con la traición de los reformistas. El obrero se sorprenderá y el comunista in sito le sacará de toda las dudas, le demostrará que estos elementos unidos forman un todo junto con el capitalista que lo trata como enemigo. En la movilización el obrero rebelde está más dispuesto a escuchar política; el comunista debe aprovechar esa ocasión, primero neutralizando a los reformistas y acólitos del burgué y después  marcándole  el  verdadero  camino.

Pero también y simultáneamente a esta actividad ineludible, los trabajadores tienen necesidad de poseer su propia tribuna, para que les expliquen cada uno de los casos políticos y sociales de una manera veraz, con el fín de formarse económica, política e ideológicamente.  Esa tribuna se la tiene que proporcionar inexcusablemente el Partido, que es el único que está en condiciones de dar las respuestas científicas de los fenómenos sociales. La actuación policial en las manifestaciones no puede suscitar más que indignación y rabia en los trabajadores, cuando en la actualidad es objeto de diferentes interpretaciones entre ellos, dependiendo de donde le viene la noticia. El empobrecimiento de los pequeños campesinos ha de ser el pretexto de una explicación profunda, con ejemplos claros, hasta el extremo que los trabajadores, fundamentalmente la clase obrera, comprenda la necesidad del cambio de sistema para proteger la economía rural, fuente de todas las materias primas, y sea capaz de tomar conciencia de su indiscutible fuerza numérica e ideológica, para convertirse en la dirigente del proceso revolucionario, al objeto de acabar con las injusticias que se cometen contra los campesinos. El enfrentamiento entre los estudiantes y la polícía tendrá que penetrar en la mente de los trabajadores como un paso hacia adelante y nunca como un acto salvaje, propio de una población juvenil e inmadura, tal como lo explican los medios de difusión burgueses. Las guerras imperialistas tienen que ser comprendidas perfectamente por los sectores de trabajadores a modo de explotación de sus hermanos de clase de otros países. Y así, todo cuanto sucede, tanto en su entorno como en cualquier ámbito de la sociedad española e internacional que suponga un actividad burguesa contra el pueblo, debe ser llevado por el Partido a los trabajadores,  y no tiene que estar forzosamente ligado en el mismo documento, en la misma charla, asamblea, mitin etc. con su posición económica. Desde el principio el Partido se tiene que convertir en el transmisor, el cronista de la verdad, sin ocultar nada a los trabajadores, pues es el único vehículo que poseen para ampliar sus conocimientos que son  imprescindibles para hacerse dueños de su destino. A cada paso hay que explicarles  que, sin derrocar a la burguesía,  sin aniquilar el sistema, sin que ellos accedan al poder político y económico, no habrá ninguna solución radical y eterna. Y todo se debe decir con la mayor naturalidad.

Para llevar a cabo esta misión irrenunciable, el Partido y sus células tienen que actuar en los centros de trabajo y en la calle como organización independiente de la ACDT y del sindicato. Hay células que han creado su propio blog dedicado a los trabajadores de su centro de trabajo. Pero reconociendo que constituye un avance, la misión no se completa. La agitación y propaganda ha de ser constante y, como hemos intentado explicar, cada caso que suceda en la sociedad que merezca ser interpretado por los trabajadores de forma revolucionaria, será denunciado con todo detalle, incitando la indignación y la rabia. El periódico se debe repartir de manera amplia en cada lugar de trabajo y provocar su discusión. Dadas las circunstancias económicas, la prensa del partido puede ser sustituida por la “Hoja Roja” o cualquier documento de elaboración propia de la célula, del comité local o provincial.

Las secretarias de propaganda de las células y comités deberán estar en manos de los militantes más dinámicos del Partido. Pero con el periódico y las octavillas que serán entregadas frecuentemente, solo cumplimos con un aspecto parcial, al que hay que unir la agitación que será por medio de charlas con grupos de trabajadores, con mítines, etc.  La entrega en mano de las octavillas a la salida del trabajo, si no se puede hacer desde dentro, la entrega en mano de la prensa etc, deben servir para provocar la discusión, como también que los trabajadores vayan al partido a preguntar sus dudas políticas; pero el fin primordial es reunir grupos de ellos,  sacarlos del centro de trabajo y formar charlas- coloquios, en nombre del PCOE.

Todos los esfuerzos que se realicen para comunicarse con los trabajadores en sus centros de trabajo serán exitosos si lo hacemos en nombre del PCOE, luego sus frutos se verán en los mítines, manifestaciones, etc.,  en los que los trabajadores, poco a poco, se unirán a la militancia en señal de aceptación de su vanguardia.

El PCOE tiene que salir inmediatamente de la dinámica impuesta por la burguesía y los reformistas,  que es la de prohibir a los trabajadores que hablen de política. Y finalmente, el Partido no puede caer en la trampa de no hablar de política a los trabajadores  porque estos no quieran saber nada con los comunistas.  Esa táctica burguesa hay que romperla,  y se hace con tesón, sin desfallecimiento,  pero siendo bravos propagandistas.

Como resumen final, tomemos un ejemplo corto. Imaginemos una célula del Partido en un centro de trabajo que tiene algunos  de sus miembros en el Comité de Empresa. Nuestros camaradas saben, a través del Programa y de los múltiples documentos del C.C. , que la solución a todos los problemas es el socialismo.  Así, cada vez que en la televisión, en la prensa o en su trabajo ven una injusticia, de forma inmediata,  en la mente de estos camaradas, surge la necesidad de cambiar el sistema, se les vienen a la cabeza la Reforma Agraria, la Socialización de los medios de producción, y ven grandes luchas de los trabajadores por la conquista del poder.

En cambio, los trabajadores de su centro de trabajo, lo que ven en la televisión,  lo que escuchan  en la radio y lo que leen en la prensa, es que el comunismo o socialismo es un régimen malvado, que Stalin mató a millones de soviéticos, que Fidel es un dictador sin escrúpulos, que Chávez es un loco, que el régimen de Corea es tirano.

Nuestros camaradas se reúnen normalmente en su centro de trabajo, pero sólo para ver la táctica que deben llevar en el Comité de empresa.  Miran la fórmula para desenmascarar a los miembros de CC.OO y UGT en el comité de empresa, denunciando a estos ante los trabajadores, porque han despedido a un compañero y no han hecho nada.

Pero en sus reuniones no trazan ninguna línea de actuación para hablar constantemente a los compañeros, bien en octavillas, bien en un boletín, bien en charlas por grupos, sobre qué es el socialismo y la necesidad de luchar por él, con el propósito de contrarrestar la intoxicación que en ellos provoca la burguesía con sus medios de comunicación. Y no lo hacen por temor a ser rechazados. De esta manera,  los trabajadores sólo reciben una información, la de sus enemigos que tiende a malformar sus conciencias.

Pero viene la crisis, y a la hora de discutir el nuevo convenio, el empresario no sólo dice que no puede dar más dinero, sino que -aún teniendo beneficios-, tiene que rebajar los salarios, o de lo contrario, la empresa corre el riesgo de desaparecer porque las ventas se han venido abajo y el producto lo ha de vender más barato; así que, o bien se acepta la rebaja o se presenta un ERE o la empresa se traslada a otro lugar. Sin embargo, el comité y los trabajadores saben que no han descendido las ventas,  incluso que la empresa tiene nuevos pedidos millonarios.

Pero ¿Qué sucede? En la mente de nuestros camaradas surge con rabia la necesidad de luchar para acabar con el régimen, porque es indignante e insoportable la conducta avariciosa del patrón. De nuevo les viene a la mente el Socialismo.

Pero ¿Qué ocurre con los trabajadores? Es evidente que  su cerebro no se ilumina con la necesidad de luchar por el socialismo, porque la idea que tienen sobre el mismo, es que es malvado y es una dictadura cruel, en donde los trabajadores pasan hambre. Por tanto, el socialismo no les puede venir a la cabeza como tabla de salvación. A unos, a los más rebeldes, les cundirá la indignación y despotricarán contra el patrón, y otros pensarán que a ver si por dos euros más van a perder su puesto de trabajo o la empresa se va a marchar a otro lugar.

Se forman grupos de trabajadores comentando la actitud de la empresa y un camarada emberrechinado dice por primera vez en un grupo, que lo que había que hacer es  unirse con todo los trabajadores de todos los centros de trabajo y luchar por transformar la sociedad, luchar por el socialismo, que eso es lo que acaba con la avaricia del patrón y nos da seguridad a los trabajadores. Pero en el momento de pronunciar la palabra socialismo, los trabajadores, como si hubiese mentado el infierno, se revuelven contra el camarada y le dicen “¡tú estas loco!” Y se atreven a decirle también “¡Tu no sabes lo que es el socialismo!” Y no ha lugar a más discusión.  En las mentes de los trabajadores surgió Stalin asesinando a millones de trabajadores, Fidel matando de hambre a su pueblo, etc.

Nuestro camarada abatido viene al partido y dice que los trabajadores no quieren saber nada y son todos unos reaccionarios, y por lo tanto nuestra lucha es imposible.

Es evidente que el cazador ha sido cazado:  nuestro camarada se ha convertido en uno más de ellos  porque no ha entendido nada de cómo debe actuar el Partido.

Camaradas y amigos vosotros teneis la palabra.

Fuente: http://pcoesevilla.blogspot.com.es/




Comunicado sobre la situación de Venezuela

Los medios de comunicación españoles más reaccionarios, hacen eco a la propaganda imperialista que intenta “provocar” una escisión en las filas de la izquierda venezolana, con ocasión del interregno que sufre, debido a la ausencia por enfermedad de Chávez en la dirección de su país. En realidad, están creando el ambiente para que el mundo vea lógico cuanto pueda suceder en el país hermano, como consecuencia de la actividad contrarrevolucionaria de la oposición golpista, que cuenta con el beneplácito de la Iglesia oficial venezolana y de los imperios norteamericano y europeo.

El Imperialismo busca, por cualquier medio, desestabilizar el régimen bolivariano, para incidir desde su supuesta derrota, en todos los procesos progresistas y antiimperialistas que se llevan a cabo en América Latina.

La campaña anti-Chávez se encuadra dentro de los propósitos imperialistas de intervenir en las zonas productoras de petróleo y gas, y se enmarca además en la lucha que a nivel mundial se lleva a cabo entre los viejos imperios y los nuevos llamados países emergentes, que se debaten actualmente por la superación de la crisis capitalista a través de la lucha por el mercado mundial.

El Partido Comunista Obrero Español, denuncia la actitud de la prensa española siempre al lado de la reacción provocadora y se solidariza con el pueblo de Venezuela, con su revolución antiimperialista y desea fervientemente que el Presidente Chávez supere su enfermedad para proseguir su obra.

¡VIVA EL PUEBLO DE VENEZUELA!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Trabajadores del Servicio Andaluz de Empleo en huelga de hambre

A continuación reproducimos comunicado de las trabajadoras del Servicio andaluz de Empleo que el pasado lunes 10 de diciembre iniciaron una huelga de hambre en defensa de sus empleos y el de sus compañeros. Desde la Coordinadora de Trabajadores de Andalucía mostramos todo nuestro apoyo a todos los trabajadores del S.A.E. y en especial a aquellos afiliados de la CTA que están secundando la huelga.

“Somos un grupo de trabajadores del Servicio Andaluz de Empleo que el próximo lunes, 10 de diciembre, iniciaremos UNA HUELGA DE HAMBRE INDEFINIDA a las puertas del Parlamento de Andalucía.
Estas palabras están escritas desde el máximo respeto.  Sólo pretendemos luchar ante nuestro injusto despido y hacérselo saber a la sociedad que vive dentro y fuera de España. No pretendemos abanderar protagonismo superfluo, ni jugar con fuego,  ni frivolizar con situaciones dramáticas. Sólo queremos mostrar la situación que estamos padeciendo. A partir del uno de enero, nuestros políticos de manera consciente y determinante, han decidido que entremos en el umbral de la pobreza. Por tanto, ante la imposición de la escasez a la que nos empujan o el que nosotros lo hagamos voluntariamente,  hemos optado por LA LIBERTAD, con la cautela de que no nos sea quitada y nos echen a patadas o con cargas policiales de nuestro lugar de asentamiento. ¡Estaremos preparadas para todo!
El gobierno regional está formado por una coalición de partidos de izquierdas (Partido Socialista Obrero Español e Izquierda Unida, el antiguo Partido Comunista Español).
Somos trabajadores laborales del Servicio Andaluz de Empleo. Pertenecemos a la Administración Autonómica. Entramos en la Administración Autonómica con un  proceso selectivo de oferta genérica a través del propio Servicio para el que trabajamos y con una valoración exhaustiva y tozuda de nuestros méritos formativos y laborales. Los expedientes están a disposición de cualquiera en las Delegaciones Provinciales de Empleo. Estamos desde octubre de 2008 con unos contratos que reiteradamente han sido sentenciados en los juzgados como fraude de ley. Algunas sentencias son firmes y yendo más allá, no recurridas por la propia Junta de Andalucía.
Queremos recordar que por esta vía judicial hay un altísimo porcentaje de trabajadores dentro de la Junta de Andalucía, todos ellos personal laboral y algunos de ellos, con destacadas responsabilidades institucionales a nivel provincial y autonómica.
Nuestros contratos han sido subvencionados por un “Plan de Medidas Extraordinarias” del Gobierno Central y trasladadas a las autonomías; pero este Plan desapareció y tan sólo ha quedado la subvención a las contrataciones.
Legalmente, se nos contrata por obra o servicio para “atender demandantes de empleo”. Y a la vez, se nos expulsa porque la obra o servicio ha terminado. Es decir, que negando la mayor, nos dicen que la tarea fundamental de una Oficina de Empleo, que es atender demandantes, ha desaparecido y que por eso nos tenemos que ir. Invito a volver los ojos a las cifras de paro: más de seis millones en España, llevándose Andalucía, nuestra Comunidad Autónoma, el mayor porcentajes de ellos.
Otras Comunidades Autónomas, si apuestan por sufragar los gastos de los contratos, pero esta nuestra, no. Sin embargo, mantienen cerca de 1500 puestos de trabajo de personas afines al partido en el gobierno y familiares directos de los mismos, que han entrado a dedo y han sido impuestos a golpe de Decreto. Para ellos, si reservan en los presupuestos un buen puñado de millones de euros.
Si alguien está interesado en conocer con profundidad nuestra injusta situación; si alguien guarda aún un ápice de romanticismo sobre la lucha por la justicia social, la igualdad de trato y oportunidades o simplemente, por la defensa de la verdad desenmascarando los vaivenes de la clase política, contacten con nosotros.”



Breves apuntes sobre la lucha economicista y espontánea

Parece ser que, en cierta parte del espectro que se define “revolucionario”, se ha vuelto a poner de moda la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo y alternativas semejantes. 

Son actitudes que gozan de un considerable espacio mediático en la prensa de las grandes corporaciones,espacio del que paradójicamente no han gozado nunca otras opciones que practicaban idéntica lucha economicista y espontánea desde mucho tiempo antes.No está de más añadir que los comunistas cuestionamos el papel de dichas luchas economicistas y espontáneas y pasaremos a explicar el porqué.

Hay que señalar que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las pequeñas reivindicaciones económicas únicamente; el objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar el objetivo. El transcurso mismo de la lucha nos enseña que la victoria completa sólo puede ser alcanzada cuando toda la clase obrera se lance contra su enemigo;como una fuerza unida, poderosa y organizada. Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de tener a su enemigo directo en los centros de producción -el capitalista- tienen otro si todavía más nocivo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa -es decir, el Estado capitalista- con su ejército, sus tribunales, su policía, sus cárceles, etc. Hasta en la más democrática de las repúblicas burguesas el menor intento de los obreros de mejorar su situación choca con el poder burgués, incluso allí dónde como decimos existen unos teóricos y formales derechos que no pasan de eso: de ser formales y no reales para la clase obrera y sí para la clase de los explotadores, se entiende.

En la época actual existen obreros que empiezan a despertar al calor de las luchas espontáneas, cuya conciencia de clase sigue siendo baja y no advierten todo cuanto ocurre en el mundo que se abre ante sus ojos al despojarse de las tinieblas en los que los sumía la ideología burguesa. No tienen grandes exigencias y sus reivindicaciones no son elevadas.Todavía no pasan de reivindicar mejoras en el salario, en las condiciones laborales, en la lucha contra los despidos, etc.Todavía no se plantean cambiar el régimen existente, no se plantean que es preciso abolir la propiedad privada de los medios de producción, no se plantean que es necesario organizar la sociedad socialista,etc.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros, están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado. Sobre ellos puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo,el objetivo final nada”. No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final (el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento. Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final -el socialismo y la dictadura del proletariado- y lo más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial. Para ellos los obreros son como niños pequeños a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”, las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc. Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera (dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obera.

Sus alternativas caben muy bien dentro del régimen vigente y no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia), un Estado que está por encima de las clases, el cual en su opinión debe actuar de intercesor en los conflictos de clase… Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica. Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo. Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector, sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo. Huelgas y más huelgas, marchas y más marchas, denuncias de la represión y colectas para pagar dicha represión: he ahí el alfa y el omega de su actividad.

Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error. La historia nos demuestra que este tipo de movimientos, que no son nuevos precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene. Esto no es de extrañar. Toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir. Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy con la liquidación del mal llamado “Estado del Bienestar”.

Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero se produce la frustración, la desesperanza,el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado.Y siguen sin hallarla, y siquen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva “teoría revolucionaria” que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.

La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués. Superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político. Y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarle.

Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario. Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Como conclusión, mientras no superemos las luchas espontáneas y economicistas y las elevemos al plano de lo político, con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota. Por mucho que esas luchas espontáneas y economicistas parezcan a día de hoy la panacea a todos los males. No lo son, únicamente ayudan a que la enfermedad se mantenga. La única medicina se llama socialismo y su principio activo es la dictadura del proletariado.

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2012/12/sobre-el-economicismo.html




Fuera Israel de los territorios ocupados. Por un Estado palestino independiente

Los planes expansionistas del imperialismo norteamericano y europeo continúan su camino por Oriente Medio a través del terror, sin que nada los frene. El PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL denuncia la criminal matanza de palestinos por parte de Israel, cuyo objeto es mantener los territorios ocupados e impedir la posibilidad de que el pueblo palestino construya un Estado independiente.

 

Las operaciones militares con asesinatos masivos de personas inocentes que lleva a cabo Israel en la franja de Gaza, contra los criterios formales de las instituciones internacionales, como lo evidencian las continuas resoluciones de la ONU, es señal inequívoca de que los imperios, por encima de todo, intentan provocar una situación de inestabilidad en la zona, pues el aplastamiento del pueblo palestino constituye un eslabón en la cadena de intervenciones que EEUU, la UE, Israel y La OTAN -contando con los auspicios de Turquia y Arabia Saudita- pretenden consumar en Irán y Siria. En este sentido, exigimos la retirada de los colonos judios que arbitrariamente transgredieron los límites de las fronteras de 1967. Exigimos tambien, la demolición del muro construido por Israel que expresa su carácter invasor, así como la liberación de los presos palestinos, la retirada del ejército isralí de los territorios ocupados y el cese inmediato del bloqueo de palestinos en Cisjordania y en la Franja de Gaza.

CONTRA EL IMPERIALISMO INVASOR

VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español




Organizar el poder popular; construir las bases del Socialismo

La realidad de la profunda crisis estructural capitalista, manifestada de forma sincronizada en las mismas metrópolis del capitalismo monopolista de Estado, pone al descubierto la verdadera esencia depredadora de un modo de producción caduco y criminal que, bajo los dictados de la oligarquía financiera, está provocando el sufrimiento de millones de trabajadores, generando cuotas monstruosas de pobreza, miseria, sobrexplotación y desempleo entre el proletariado y las clases populares subyugadas.

 

Bien sabemos que las crisis son intrínsecas al sistema capitalista, y que tales crisis no son más que la representación de las contradicciones incurables por las que discurre el capital en plena fase imperialista. A la brutal ofensiva clasista contra el conjunto del pueblo trabajador, empujada por las expectativas de obtener mayores tasas de extracción de plusvalía, la oligarquía complementa su maximización de beneficios intensificando los conflictos bélicos entre sus bloques dominantes, a fin de expandir sus monopolios, controlar mercados y copar las principales fuentes de materias primas. Las contradicciones tanto interimperialistas como intraimperialistas ponen de manifiesto, una vez más, no sólo que la lucha de clases es el motor de la historia sino que, como dijo Lenin, en la actualidad vivimos en la etapa superior del capitalismo, la etapa de la revolución social.

Los límites históricos de este modo de producción se nos muestran cada día más claros; estas relaciones de producción chocan frontalmente con el desarrollo de las fuerzas productivas, y en su desesperada carrera hacia la supervivencia no duda en mandar al proletariado hacia el siglo XIX, en franca alianza con el oportunismo mendaz que, todavía hoy, sigue narcotizando al movimiento obrero para desviarlo de sus objetivos emancipadores. A pesar de los esfuerzos por contener lo incontenible de esas cúpulas oportunistas (UGT-CCOO-USO), hoy comprobamos como millones de trabajadores son embrutecidos, degradados y lanzados al abismo del desempleo y la miseria en masa, mientras los derechos arrancados tras largas décadas de luchas obreras son aniquilados de forma fulminante.

La oligarquía decide, la patronal y su Gobierno ejecutan y las cúpulas sindicales aplauden y aceptan. Todos forman parte del mismo engranaje y todos sirven a los mismos intereses burgueses (Estado, UE, FMI, BM). Estos líderes sindicales al servicio del IBEX-35 fingen desacuerdo con sus amos capitalistas al tiempo que se afanan en firmar “Acuerdos para el Empleo” infames, mendigando pactos con esos mismos criminales, enemigos declarados del pueblo trabajador. Si oligarcas y burgueses conforman la clase dominante dispuesta a sacrificar en el altar del capital a millones de trabajadores, tales oportunistas se limitan a pedir que ese altar, por lo menos, esté acolchado antes de pasar a cuchillo a la víctima proletaria. A ese punto de estulticia y degeneración han llegado las traidoras cúpulas sindicales adscritas a la organización imperialista CSI.

La situación de los trabajadores en cualquier centro de trabajo del Reino de España atestigua la aplastante victoria (temporal siempre) de la burguesía, precisamente en momentos en que esta crisis estructural capitalista devora al pueblo trabajador. La lucha de clases se agudiza, pero un movimiento obrero huérfano de unidad y solidaridad de clase no logra más que explosiones de ira puntuales para poco después languidecer derrotado, desorganizado y despolitizado. A la oligarquía le basta de momento con un movimiento obrero dividido, descabezado y a la deriva, tarea que delega en sus lacayos sindicales encaramados en las direcciones de las centrales amarillas. Esclavizados en lo económico, inmovilizados en lo político y sometidos en lo ideológico. Nos están ganando la lucha de clases en todos los frentes y estamos sufriendo las brutales consecuencias.

Algunos datos ponen de manifiesto el cenagal en el que nos ha metido la oligarquía dominante, firmemente engarzada a las estructuras imperiales de la UE; casi el 30% de la población bajo el umbral de la pobreza, más del 65% de asalariados por debajo del “mileurismo”, un tercio de ellos sin siquiera llegar al miserable SMI de 641,40€ (Fundación 1º de Mayo, CCOO), un 40% de autónomos y más de un 25% de pensionistas en riesgo de pobreza, 1 de cada 2 jóvenes parado y cerca de 6 millones de desempleados, casi 400.000 trabajadores saliendo al extranjero para sobrevivir (CERA- Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero ), o la criminal cifra de más de 9 suicidios diarios en el régimen español (INE año 2010), atestiguan la bancarrota social y económica de la producción capitalista. Los 500 desahucios diarios en el Estado español o la destrucción de las redes públicas sanitarias o educativas coronan la putrefacción del régimen capitalista español.

Pero la democracia burguesa también muestra todo su esplendor en nuestros puestos de trabajo. Si en la esfera política nos dejan elegir entre pegarnos un tiro en el pie o en la cabeza, en el ámbito laboral la disyuntiva no es diferente; reducciones salariales y destrucción de condiciones laborales o despidos colectivos. Los casos de Iberia, Telefónica o T-Systems a través de ERE mastodónticos (con la consiguiente precarización de los que quedan activos), así como decenas de miles de despidos tanto en la empresa privada como en la función pública confirman, no sólo la conformación de un aberrante Ejército proletario de reserva, sino también la legalización de la esclavitud asalariada, coronada por la legalidad burguesa a través de reformas antiobreras. Nos colocan a las puertas del siglo XIX y todavía algunos líderes oportunistas de CCOO y UGT pretenden “negociar” instrumentalizando justas Huelgas Generales a fin de seguir babeando por un “pacto social”. Su tiempo se agota.

Quien no quiera ver en este panorama antiobrero y antipopular la caducidad de un régimen agotado que camina hacia el abismo sobre ríos de sangre proletaria; quién no quiera ver que cualquier vía intermedia sólo alargará la agonía de millones de productores; quién no quiera ver en el oportunismo las manos de los oligarcas en el movimiento obrero; quien no quiera ver que la única salida a este proceso criminal diario pasa por la organización del poder popular, por la construcción de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores y por la conformación de un poderoso Frente Único del Pueblo para enfrentarse a este atroz estado de cosas, simplemente o es ciego o un ignorante. Quién no quiera ver en el socialismo y la dictadura del proletariado el único camino hacia el fin de la explotación, la opresión y el terror contra el conjunto del pueblo trabajador simplemente es un traidor que no merece más que nuestra denuncia y condena.

A la división, desorganización e individualismo nihilista esparcidas entre el proletariado por la clase dominante, el PCOE responde con un firme llamamiento a la unidad y la solidaridad de la clase obrera, pilares básicos hacia la edificación de un combativo movimiento obrero que se sepa dueño de su destino como sujeto histórico revolucionario, capaz de construir sus propias instituciones democráticas proletarias, galvanizado entorno a su vanguardia proletaria y firmemente decidido a mandar al basurero de la historia a este modo de producción senil y su parasitaria y criminal oligarquía dominante.

Unir, organizar y dirigir al proletariado hacia la victoria; esa es la tarea inaplazable de los comunistas, única vía posible y real para derrocar a la barbarie a la que nos someten diariamente.

El conjunto del proletariado debe saber con certeza que ellos mismos y sus hijos no son ni serán más que esclavos desechables si continúan agachando la cabeza, si continúan atemorizados y desorganizados, si continúan perdiéndose en aventuras oportunistas, si continúan asimilando el veneno lanzado por la ideología dominante.

¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)