1

Organizar el poder popular; construir las bases del Socialismo

La realidad de la profunda crisis estructural capitalista, manifestada de forma sincronizada en las mismas metrópolis del capitalismo monopolista de Estado, pone al descubierto la verdadera esencia depredadora de un modo de producción caduco y criminal que, bajo los dictados de la oligarquía financiera, está provocando el sufrimiento de millones de trabajadores, generando cuotas monstruosas de pobreza, miseria, sobrexplotación y desempleo entre el proletariado y las clases populares subyugadas.

 

Bien sabemos que las crisis son intrínsecas al sistema capitalista, y que tales crisis no son más que la representación de las contradicciones incurables por las que discurre el capital en plena fase imperialista. A la brutal ofensiva clasista contra el conjunto del pueblo trabajador, empujada por las expectativas de obtener mayores tasas de extracción de plusvalía, la oligarquía complementa su maximización de beneficios intensificando los conflictos bélicos entre sus bloques dominantes, a fin de expandir sus monopolios, controlar mercados y copar las principales fuentes de materias primas. Las contradicciones tanto interimperialistas como intraimperialistas ponen de manifiesto, una vez más, no sólo que la lucha de clases es el motor de la historia sino que, como dijo Lenin, en la actualidad vivimos en la etapa superior del capitalismo, la etapa de la revolución social.

Los límites históricos de este modo de producción se nos muestran cada día más claros; estas relaciones de producción chocan frontalmente con el desarrollo de las fuerzas productivas, y en su desesperada carrera hacia la supervivencia no duda en mandar al proletariado hacia el siglo XIX, en franca alianza con el oportunismo mendaz que, todavía hoy, sigue narcotizando al movimiento obrero para desviarlo de sus objetivos emancipadores. A pesar de los esfuerzos por contener lo incontenible de esas cúpulas oportunistas (UGT-CCOO-USO), hoy comprobamos como millones de trabajadores son embrutecidos, degradados y lanzados al abismo del desempleo y la miseria en masa, mientras los derechos arrancados tras largas décadas de luchas obreras son aniquilados de forma fulminante.

La oligarquía decide, la patronal y su Gobierno ejecutan y las cúpulas sindicales aplauden y aceptan. Todos forman parte del mismo engranaje y todos sirven a los mismos intereses burgueses (Estado, UE, FMI, BM). Estos líderes sindicales al servicio del IBEX-35 fingen desacuerdo con sus amos capitalistas al tiempo que se afanan en firmar “Acuerdos para el Empleo” infames, mendigando pactos con esos mismos criminales, enemigos declarados del pueblo trabajador. Si oligarcas y burgueses conforman la clase dominante dispuesta a sacrificar en el altar del capital a millones de trabajadores, tales oportunistas se limitan a pedir que ese altar, por lo menos, esté acolchado antes de pasar a cuchillo a la víctima proletaria. A ese punto de estulticia y degeneración han llegado las traidoras cúpulas sindicales adscritas a la organización imperialista CSI.

La situación de los trabajadores en cualquier centro de trabajo del Reino de España atestigua la aplastante victoria (temporal siempre) de la burguesía, precisamente en momentos en que esta crisis estructural capitalista devora al pueblo trabajador. La lucha de clases se agudiza, pero un movimiento obrero huérfano de unidad y solidaridad de clase no logra más que explosiones de ira puntuales para poco después languidecer derrotado, desorganizado y despolitizado. A la oligarquía le basta de momento con un movimiento obrero dividido, descabezado y a la deriva, tarea que delega en sus lacayos sindicales encaramados en las direcciones de las centrales amarillas. Esclavizados en lo económico, inmovilizados en lo político y sometidos en lo ideológico. Nos están ganando la lucha de clases en todos los frentes y estamos sufriendo las brutales consecuencias.

Algunos datos ponen de manifiesto el cenagal en el que nos ha metido la oligarquía dominante, firmemente engarzada a las estructuras imperiales de la UE; casi el 30% de la población bajo el umbral de la pobreza, más del 65% de asalariados por debajo del “mileurismo”, un tercio de ellos sin siquiera llegar al miserable SMI de 641,40€ (Fundación 1º de Mayo, CCOO), un 40% de autónomos y más de un 25% de pensionistas en riesgo de pobreza, 1 de cada 2 jóvenes parado y cerca de 6 millones de desempleados, casi 400.000 trabajadores saliendo al extranjero para sobrevivir (CERA- Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero ), o la criminal cifra de más de 9 suicidios diarios en el régimen español (INE año 2010), atestiguan la bancarrota social y económica de la producción capitalista. Los 500 desahucios diarios en el Estado español o la destrucción de las redes públicas sanitarias o educativas coronan la putrefacción del régimen capitalista español.

Pero la democracia burguesa también muestra todo su esplendor en nuestros puestos de trabajo. Si en la esfera política nos dejan elegir entre pegarnos un tiro en el pie o en la cabeza, en el ámbito laboral la disyuntiva no es diferente; reducciones salariales y destrucción de condiciones laborales o despidos colectivos. Los casos de Iberia, Telefónica o T-Systems a través de ERE mastodónticos (con la consiguiente precarización de los que quedan activos), así como decenas de miles de despidos tanto en la empresa privada como en la función pública confirman, no sólo la conformación de un aberrante Ejército proletario de reserva, sino también la legalización de la esclavitud asalariada, coronada por la legalidad burguesa a través de reformas antiobreras. Nos colocan a las puertas del siglo XIX y todavía algunos líderes oportunistas de CCOO y UGT pretenden “negociar” instrumentalizando justas Huelgas Generales a fin de seguir babeando por un “pacto social”. Su tiempo se agota.

Quien no quiera ver en este panorama antiobrero y antipopular la caducidad de un régimen agotado que camina hacia el abismo sobre ríos de sangre proletaria; quién no quiera ver que cualquier vía intermedia sólo alargará la agonía de millones de productores; quién no quiera ver en el oportunismo las manos de los oligarcas en el movimiento obrero; quien no quiera ver que la única salida a este proceso criminal diario pasa por la organización del poder popular, por la construcción de la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores y por la conformación de un poderoso Frente Único del Pueblo para enfrentarse a este atroz estado de cosas, simplemente o es ciego o un ignorante. Quién no quiera ver en el socialismo y la dictadura del proletariado el único camino hacia el fin de la explotación, la opresión y el terror contra el conjunto del pueblo trabajador simplemente es un traidor que no merece más que nuestra denuncia y condena.

A la división, desorganización e individualismo nihilista esparcidas entre el proletariado por la clase dominante, el PCOE responde con un firme llamamiento a la unidad y la solidaridad de la clase obrera, pilares básicos hacia la edificación de un combativo movimiento obrero que se sepa dueño de su destino como sujeto histórico revolucionario, capaz de construir sus propias instituciones democráticas proletarias, galvanizado entorno a su vanguardia proletaria y firmemente decidido a mandar al basurero de la historia a este modo de producción senil y su parasitaria y criminal oligarquía dominante.

Unir, organizar y dirigir al proletariado hacia la victoria; esa es la tarea inaplazable de los comunistas, única vía posible y real para derrocar a la barbarie a la que nos someten diariamente.

El conjunto del proletariado debe saber con certeza que ellos mismos y sus hijos no son ni serán más que esclavos desechables si continúan agachando la cabeza, si continúan atemorizados y desorganizados, si continúan perdiéndose en aventuras oportunistas, si continúan asimilando el veneno lanzado por la ideología dominante.

¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El oportunismo al servicio del imperialismo

El hecho de que en todos los países capitalistas avanzados se han constituido ya “partidos obreros burgueses”, como fenómeno político, y que sin una lucha enérgica y despiadada, en toda la línea, contra esos partidos — o, grupos, corrientes, etc., todo es lo mismo — no puede ni hablarse de lucha contra el imperialismo, ni de marxismo, ni de movimiento obrero socialista (EL IMPERIALISMO Y LA ESCISIÓN DEL SOCIALISMO, Lenin)

 

 Lenin llevaba razón cuando aconsejaba que la lucha antiimperialista debe ser a la vez un combate sin descanso contra el oportunismo, que se ha transformado en el vehículo más eficaz, para llevar hasta el seno del Movimiento Obrero y de las clases populares las ideas y las políticas de los imperialistas.

  Los oportunistas emplean el engaño como si de una ciencia se tratase. Sus palabras son frases hechas que cuentan con el beneplácito de los medios de difusión burgueses, porque de tanto pronunciarlas y escribirlas resuenan en los oídos y se meten por los ojos del pueblo a modo de canto a la esperanza, pues prometen un mundo “feliz” sin sacrificios y sin riesgos. Lo cual tiene la “virtud” de embaucar a las amplias masas en fases claves del avance capitalista y desviarlas de sus intereses de clase, aprovechándose de su bajo nivel de conciencia. En los momentos actuales, complicados y fatales que desesperan a los que ellos llaman “ciudadanía”, infunden políticas e ideología que supuestamente se contraponen a los criterios reaccionarios del gobierno capitalista español y a los de las jerarquías europeas. En nuestro caso, el oportunismo se manifiesta por medio del PCE-IU y en el resto del continente a través del Partido de la Izquierda Europea (PIE), al cual pertenece.

 Pero la crisis arrasa con todo lo aparente al poner al descubierto las deficiencias y maldades de cada cual. Está claro que el oportunismo campa a lo largo y a lo ancho de la geografía estatal, entre otras circunstancias por la debilidad ostensiva de los revolucionarios.  El dictamen de la crisis en este sentido no admite objeción. Pero también nos muestra la verdadera faz de la apostasía, pese a su deslumbrante retórica y a su influencia temporal.

 Los conceptos teóricos por arte de la maniobra son sustituidos por conclusiones que derivan de análisis, sin más reglas ni metodología que los del raciocinio burgués, es decir, sin buscar las raíces de los problemas. A la hora de enjuiciar la crisis toman como referencia fiable las expertas palabras de los sabios tecnócratas y politicastros burgueses. La crisis, en orden a sus razonamientos, se debe a una mala política del gobierno de turno o al egoísmo de un sector capitalista que, arropado por el manto neoliberal, sólo busca satisfacer sus apetitos insaciables. En esta lógica metafísica sería suficiente cambiar de gobierno para solucionar el problema. El efecto de sus prédicas suele ser impactante en las mentes poco formadas, que tras almacenar derrota tras derrota, sin vislumbrar una salida feliz, se aferran al dulce engaño como única posibilidad de ganar sin exponer: ¡existe un capitalismo egoísta y otro que no lo es! ¡un gobierno malo puede causar la crisis y otro bueno no!   Con estos argumentos facilones y penetrantes inducen a la clase obrera y a las clases populares a creer que la crisis se puede superar a favor de ellos sin cambiar de sistema y les persuade para confiar en el parlamento burgués.

El desatino político en donde embridan sus conclusiones falsarias les hace dar bandazos sin ruborizarse por sus incoherencias. En el supuesto del PCE-IU, su práctica se desenvuelve en un círculo vicioso; la crisis no se supera según sus dirigentes porque los gobiernos del PSOE y del PP, cada vez que lo estiman oportuno, se saltan la Constitución (monárquica) de la que fueron uno de sus progenitores mas sobresalientes, para no establecer medidas sociales. Por esta razón, abjuran de la misma y también por entender que ya ha sido superada por la propia evolución social, que obliga a iniciar un nuevo proceso constituyente que desemboque en una Republica burguesa, tal como recoge la carta enviada por Centella, su Secretario General, al Jefe del Estado (Rey) el pasado 27 de septiembre de este año. Pues bien, en Andalucía, a juzgar por los hechos, todo es distinto. Después de que sus representantes en el gobierno de la comunidad se hubieron convertido en los verdugos de los trabajadores, poniendo en práctica las medidas antiobreras implantadas por el gobierno conservador del Estado, revelan que el problema radica en que el PP desprecia los Estatutos de autonomía de la región. Pero esos Estatutos tan “revolucionarios” han eclosionado desde las entrañas de la Constitución monárquica que ahora rechazan por obsoleta.

 En su carta al Rey, Centella dice, entre otras muchas necedades de contenido reformista, lo siguiente:

 “En definitiva entendemos que hay que remar en el sentido contrario (del que demanda el Rey) para poner la economía al servicio de las personas, de que hay que plantear el rescate de quienes están sufriendo el paro, el desahucio, la pérdida de derechos sociales y laborales y para ello, acometer una profunda reforma fiscal que consiga que quien más tiene más pague, que termine con el fraude fiscal y los paraísos donde tantos falsos patriotas evaden sus fortunas con la pasividad de las administraciones del Estado. Ese es nuestro compromiso con el pueblo y no tenga la menor duda de que ese compromiso está, para nosotros, por encima de cualquier otro mandato”

 A renglón seguido, Centella, engreído por su sabiduría, enumera una serie de diez puntos reivindicativos,que en opinión del PCE “están basados en la defensa de los intereses de la mayoría”. Habrá que hacer un esfuerzo más que extraordinario para entender lo de la “mayoría”. Las diez propuestas que presenta como el no va más de lo revolucionario, no cuestionan el poder político y menos el poder económico de los monopolios y de las multinacionales, abstrayéndose de las experiencias históricas, que confirman que un país asentado sobre bases económicas capitalistas y por supuesto definido por las relaciones de producción burguesas, es un país que lo único que asegura son las venidas cíclicas de crisis y consagra la explotación de las clases trabajadoras. Hacer creer que se puede asegurar el respeto y la salvaguarda de los intereses de la Mayoría (supongamos trabajadores) en el capitalismo monopolista, o sea, en un pais imperialista, no es un error de bulto, sino una alta traición además de un insulto a la inteligencia de los que con sus esfuerzos crean todas las riquezas materiales y espirituales de la sociedad.

 Las crisis capitalistas se originan con independencia del gobierno titular y del modelo de Estado en vigor, por lo que los socialdemócratas del PCE en un hipotético gobierno de una hipotética República burguesa, no tendrían la facultad divina de impedir que se produzcan y menos aún de neutralizarlas hasta que no se cumplan sus ciclos vitales. El modo de producción es el mismo, lo que quiere decir que el poder real lo detenta el capital monopolista, por consiguiente, las leyes que rigen en la sociedad capitalista persistirán igualmente.

 Las crisis sobrevienen por las contradicciones del sistema capitalista, sea la más retrógrada de las dictaduras fascistas como la más avanzada República burguesa,  y por ser consustancial a él la anarquía productiva, así como unas relaciones de producción basadas tanto en la propiedad privada sobre los medios de producción como en la desigualdad del reparto de los bienes producidos, que prosperan hasta la sobreacumulación de capitales durante el período de desarrollo de la economía, como consecuencia de la explotación de los trabajadores; luego, el paro y el empobrecimiento relativo y absoluto de las clases populares impiden la progresión pese a la alta tasa de ganancias.

 Las concepciones oportunistas son proposiciones prestadas por la ideología burguesa y, dada la actual universalización de la economía, resultan ser formulaciones del imperialismo, que bajo las apariencias del progresismo, las concibe para que las clases populares acepten de buen grado el mundo que les rodea: grado superlativo de explotación de los trabajadores, luchas interimperialistas, avasallamiento de los pueblos, etc. Y al igual que en los niveles estatales, en el ámbito internacional también, son frutos de análisis que soslayan la lucha de clases, transformándola en contradicciones entre naciones. En esta dirección se constata que los posicionamientos oportunistas son la prolongación de la política imperialista, que queda definida en tres apartados de suma importancia para sus intereses:

  • Se aprueban y defienden las agrupaciones supranacionacionales de Estados capitalistas, so pretexto de constituir formas de frenar las influencias e injerencias del imperialismo en zonas determinadas.

  • En su consecuencia se toma partido por un imperio frente a otro

  • Y por último, se apoya subrepticiamente intervenciones militares o económicas de los buenos contra los malos, así como se hacen eco de la propaganda imperialista contra los países socialistas.

 El pasado mes de Agosto, la Secretaría de Política Internacional del PCE saludó con desaforado entusiasmo la entrada de Venezuela en Mercosur,  integrado entonces por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay,  y lo hizo afirmando:

“en este tratado de integración no tienen cabida políticas injerencistas de los centros mundiales del poder capitalista, por tanto puede ejercer de salvaguarda ante los intentos de descargar el peso de la crisis de los países industrializados en los países llamados emergentes”….. “todos los estados miembros del MERCOSUR están implicados en la lucha de llevar adelante una más justa redistribución de la riqueza, cada país con sus características y procesos”

No hay que ser un erudito en economía ni tampoco en política para darse cuenta que en su saludo, el Secretario de Política Internacional del PCE expresa sin reservas las posiciones de su partido, que tanto nos recuerdan a las de Kautsky. Sus esfuerzos por evitar denominar a los países por su naturaleza de clase lo delata. Lo que el PCE interpreta como“descargar el peso de la crisis de los países industrializados en los países llamados emergentes”  no es otra cosa que la lucha por el mercado internacional entre los monopolios y capitales financieros de los países imperialistas. ¿Cuáles son los países industrializados? Por supuesto, EE.UU, Japón, UE… Por otro lado, en Mercosur al menos, está presente Brasil, cuyos monopolios, multinacionales e inversiones financieras se extienden por toda latinoamérica y estos no están implicados como defiende el PCE, en llevar adelante ninguna redistribución de las riquezas ni en su país, donde las diferencias sociales cada día son más acusadas, ni en el Mercosur. Por otro lado, entre los países emergentes, además de Brasil, se encuentran Rusia, China, India y Suráfrica, a los que sólo los ingenuos y los que no quieren ver les niegan su carácter imperialista. La Secretaría de Política Internacional del PCE oculta las contradicciones imperialistas, sus luchas por el mercado internacional, que en definitiva explica el mundo contemporáneo, porque en su existencia encuentra la justificación capital para su política de orientación pro UE.

El Partido Comunista Obrero Español, en el supuesto de una revolución socialista en nuestro país, estará dispuesto y propugnará alianzas o agrupaciones supraestatales con otros países socialistas en virtud del internacionalismo proletario y en consonancia con la naturaleza revolucionaria del sistema. Por lo que sabemos, ninguna de las naciones integradas en Mercosur tienen bases económicas y relaciones de producción socialistas, ni tan siquiera Venezuela -sobre la que fijamos nuestra atención-, por sus “perspectivas revolucionarias”,  avanza todavía hacia una economía socialista.

El PCE convierte sus simpatías y sus deseos en una situación que en absoluto coincide con la realidad. Su adhesión al Socialismo del Siglo XXI ha sido su salida a la crisis ideológica que desde hace décadas aprisiona a su militancia. El Socialismo del Siglo XXI al que aspira la dirección del PCE cuya matriz es el aberrante Estado no clasista y cuyo sujeto revolucionario una amalgama de agrupaciones sociales desclasadas, le permite conjugar su actual ideología con la consagración de la UE monopolista, cuyos valores constitucionales aceptaron al integrarse en el PIE.

Para el PCE-IU, la República burguesa es la solución a los problemas y contradicciones del actual Estado español, por consiguiente, bajo este modelo de Estado capitalista piensa, también, hacer retroceder o rectificar las políticas antisociales de la UE, olvidando que España es un Estado de monopolios, lo que quiere decir imperialista. ¿Acaso la República burguesa va a cambiar el signo imperialista de los monopolios industriales y del capital financiero españoles? ¿Puede suprimir las injerencias de estos en la economía venezolana, y en los demás países de Mercosur? En el año 2010, las empresas españolas destacarón entre las más inversoras en Venezuela (Santander, Mapfre, Repsol-YPF, Elecnor, Iberdrola, Iberia, Air Europa, Telefónica, Sol Melía, NH Hoteles, Grupo Inditex, Leche Pascual, así hasta 102 empresas, entre las que sobresalen varios bancos. Del mismo modo operan en los demás paises del Mercosur: 60 empresas en Argentina, 168 en Brasil, 33 en Ururguay, 12 en Paraguay) (según SIEX, entidad pública dependiente del Ministerio de Comercio)

La historia es terca y confirma que las contradicciones que se generan en torno al imperialismo sólo se pueden superar por medio de la ruptura radical con el capitalismo, o de lo contrario, las leyes que rigen su modo de producción engullen con su inercia al más revolucionario de los revolucionarios, convirtiéndole sin más remedio en gestor de los intereses del gran capital industrial y financiero. Tal es la ley que hasta la fecha ningún partido ha podido transgredir. Además PCE-IU no ofrece ningún dato práctico que nos haga pensar lo contrario. Cada una de sus experiencias en gobiernos de todos los rangos han terminado con la asunción de las reglas impuestas por el sistema, mimetizándose con partidos burgueses y pequeñoburgueses, confirmando la teoría.

 La versatilidad de la conducta de los dirigentes oportunistas, producto de sus concepciones teóricas, produce el disloque mental en su militancia, sin lo cual les sería imposible alcanzar sus fines. Si se le pregunta a la base del PCE-IU cuál es su ideología, cuál es el socialismo al que aspiran, resultarán intereseantes sus respuestas, pero será imposible extraer una conclusión clara que defina lo que es común a toda élla. Hay militantes que se dicen marxistas-leninistas, otros son marxistas revolucionarios, socialistas democráticos, seguidores del socialismo del Siglo XXI,  etc. Diferencias que se traducen en multitud de maneras de ver y aplicar en la práctica sus labores indefinidas teóricamente. De ahí que firmen ERE, bajadas de salarios, los hay esquiroles, anticubanos, pro-cubanos, nacionalistas, seguidores de las direcciones reformistas de CC.OO y también críticos; aunque la mayoría de las veces se confundan con quienes denuncian, los hay pues para todos los gustos.

No obstante, queremos dejar constancia que en las filas del PCE-IU existe un número muy notable de afiliados honestos que tienen asumido que su rol es revolucionario y defienden con bravura según su entender sus posiciones reformistas. La razón de tantos despropósitos está implícita en su crisis orgánica. Sabemos a ciencia cierta que en una gran cantidad de lugares no se reunen sus agrupaciones, no existe la discusión política, no hay un proyecto formativo, sus militantes se diluyen en IU en cuyas asambleas esporádicas no se desarrollan según los canones de una organización revolucionaria. Existe pues, una dirección dentro del Partido que no puede ser cuestionada orgánicamente, con lo cual se ha convertido desde hace años en una casta por encima de las bases, a las que éstas por falta de preparación ideológica aplaude, más con fanatismo que con ciencia.

 Pero al lado de los honestos afiliados se ha creado una capa intermedia a la que de ninguna de las maneras podemos calificar de honestos, pues constituyen la salvaguardia de las directrices de la cúpula dirigente. Estos son auténticos traidores, que se prestan a veces a construir candidaturas sindicales a las órdenes de los empresarios, que pactan con los enemigos del pueblo en las elecciones municipales y autonómicas a cambio de recibir las prebendas del imperialismo. Son auténticos profesionales de la holgazanería que se prestan a todo con el propósito de ganar sin trabajar, quienes confieren certificado de calidad a las palabras de Lenin:

“La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes y partidarios de los “partidos obreros burgueses” con lucrativos y tranquilos cargos en el gobierno o en el comité de industrias de guerra, en el parlamento y en diversas comisiones, en las redacciones de periódicos legales “serios” o en la dirección de sindicatos obreros no menos serios y “obedientes a la burguesía”.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Más allá de la aparente realidad

Nuestro partido, allá por el año 2005, anticipándose a los acontecimientos y cuando nadie hablaba de las causas de la crisis y menos aún de sus efectos, dijo que la burguesía se había uniformado militarmente para abatir a la clase obrera en una guerra total, pues la crisis sería profunda y duradera como ninguna otra debido a que ésta no era más que una manifestación de una colosal crisis que venían arrastrando Europa y EEUU desde los años 90.

 

La gran burguesía, conocedora mejor que nosotros de la situación que se avecinaba, proyectó su futuro y se dispuso a sentar las bases para que sus empresas (monopolios y multinacionales) estuviesen en condiciones de disputar el mercado internacional que estaba siendo invadido por nuevos imperios -Brasil, Rusia, India y China- aprovechando la recesión económica que atenazaba a la UE, EEUU y Japón. La única manera posible que tenía de hacerlo en plena crisis era expoliando a los trabajadores y reduciéndoles sus salarios para que les proporcionara mayores cotas de plusvalía, privatizando empresas estatales con beneficios, etc. Naturalmente, a la par y con el objeto de neutralizar al máximo posible el rechazo que sin duda iban a producir tales medidas en los trabajadores, arremetiendo contra todos sus derechos.

Y cuando decíamos que la guerra era total no nos equivocábamos; había que ser un ignorante en política para no darse cuenta de ello pues sólo con estudiar a la parte contraria ya era suficiente para ver que la correlación de fuerzas era favorable a los capitalistas por amplia mayoría.

Con todo a su favor, es decir, un gobierno de derecha dispuesto a todo, un parlamento que en su totalidad defiende el sistema de producción burgués, con un sindicalismo totalmente vendido y entregado durante años a favorecer los intereses de la patronal y con una clase obrera huérfana de ideología y, por supuesto, de líderes; por tanto, bajo las influencias del reformismo político, la burguesía no lo dudó y comenzó a librar batallas que ganaba con facilidad unas tras otras, sin resentirse lo más mínimo.

En contra de nuestros análisis parece alzarse otra realidad distinta: las calles están tomadas por continuas y masivas manifestaciones; no pasa un solo día sin que se celebren cantidad de huelgas, esto unido a un ambiente popular en el que se respira indignación e inquietud por la política económica que desarrolla el gobierno de Rajoy.

Últimamente, la manifestación independentista celebrada en Cataluña, la huelga general llevada a cabo en el País Vasco, la masiva concentración de “ciudadanos” frente a las Cortes, y la gran marcha de los jornaleros andaluces, son hechos que pretenden evidenciar que en nuestro país se cuece algo gordo porque el pueblo es imparable y ha tomado la decisión de frenar el curso de los acontecimientos para darle un giro de 180º.

Con todo ello, es casi seguro que Rajoy pierda las próximas elecciones ¿Y qué? No importa nada en absoluto. Hablamos de cosas serias: el gran capital le ha encomendado una misión concreta que tiene que cumplir cueste lo que cueste, porque en el hipotético caso de que perdiese las elecciones nada ni nadie va a modificar un palmo las medidas que ha impuesto. En el capitalismo es demasiado fácil imponer y aplicar medidas antiobreras, pues todos los llamados representantes del pueblo defienden, de una u otra forma, el capitalismo. Lo que les separan son sólo matices, pero no la esencia y ésta es la culpable de la crisis; sin embargo, cuesta años, palizas en las calles, sangre y cárceles cualquier conquista que alcance la clase obrera, porque está sola frente a todos. Además ¿quién o quiénes iban a restituir, al menos, la situación anterior? ¿El PSOE, IU, CCOO, UGT? Imposible, han tenido tiempo y oportunidades para ello y no lo han hecho porque están en la misma dinámica, es decir, girando sobre los efectos de los problemas sin atentar contra las raíces. Peor aún, las empresas que regenta el PSOE -bien a niveles institucionales, bien en el área de lo particular- son las primeras que han llevado a efecto los recortes, las primeras que han aplicado la reforma laboral, las primeras que niegan a sus trabajadores convenios colectivos, etc. Lo mismo ocurre con CCOO y UGT que, convertidas en auténticas organizaciones empresariales, aplican ERE que incluso devienen en condiciones más duras para sus trabajadores. En cuanto a IU, ha demostrado en varias comunidades, allá donde ha gobernado y gobierna, que sus proyectos se confunden con los de la derecha. IU carece de ideología definida, es un auténtico reino de taifas cuya preocupación fundamental es acomodarse en las elecciones estatales -autonómicas o municipales-, y mamar del estado capitalista, aunque para ello tenga que pactar con el diablo. Y por último, cabe decir que todas las reivindicaciones políticas -reforma agraria, autodeterminación, referéndum por los recortes, etc.- no rebasan el marco del sistema capitalista.

Para nosotros -más allá de la realidad y debajo de las manifestaciones, concentraciones, marchas y huelgas- el mundo concebido y planificado por el gran capital europeo y norteamericano desde hace ya varios años se está forjando con cimientos que parecen inamovibles.

Las grandes empresas que niegan convenios a sus trabajadores, a la vez que reforman sus plantillas a su antojo, están, sin embargo, invirtiendo miles de millones de euros en el extranjero. Y por otro lado, se está modelando un movimiento obrero según conviene al gran capital. Después de 7 años no hay una sola batalla que haya ganado la clase obrera. Las reformas y recortes se llevan a cabo sin rectificación alguna. ¿Por qué? Sencillamente porque las manifestaciones, huelgas, concentraciones y marchas tienen otra lectura menos optimista.

Las numerosas huelgas y manifestaciones se convocan una vez que se han consumado los hechos. Los trabajadores van a una guerra perdida, sin ninguna posibilidad. Además, cada centro de trabajo, cada sector, cada nación o región caminan por sitios diferentes y enfrentados, patentizando una división que no se supera a pesar de las crueles embestidas del enemigo, cuya envergadura es auspiciada precisamente por la división.

Tal vez parezca paradójico decir que a pesar de las grandes manifestaciones y de las incontables huelgas, la clase obrera, los trabajadores como clase, no están en la pelea. Pero es así y se demuestra de manera inapelable. Como hemos visto todas las huelgas son a toro pasado, sin más conciencia de clase que la de mendigar un buen trato en el despido. Los dirigentes sindicales y la inmensa mayoría de los comités de empresas no han adquirido conciencia de clase durante el periodo “pacífico”. Los sindicatos -mayores, y menores- los convirtieron en auténticos leguleyos, guardianes de la legalidad burguesa, y han pretendido vencer al patrón con sus propias leyes. Todas las contradicciones entre el capitalista y el obrero se han dilucidado apelando a la justicia burguesa. Como es lógico no se ha posibilitado la participación de los trabajadores más que cuando se han debatido los convenios; aún así, la huelga se ha convocado en casos muy extremos. Los propios líderes sindicales y comités de empresas han inculcado entre los trabajadores que la política no es cosa de ello, malformando sus conciencias.

El mundo que se construye por abajo es desolador. Se han perdido miles de comités de empresas, otro tanto han visto descender su número de representantes. En miles de pequeñas empresas, los trabajadores no han tenido ocasión de elegir a más de 300 mil delegados, porque los sindicatos no aparecen por ellas. Se ha implantado la psicología del miedo que ya existía multiplicada por mil porque la nueva generación de trabajadores puede ser -y va camino de ello- una generación derrotada, que ha recibido la herencia de otra generación que también fue derrotada.

Las excepciones -pocas por desgracia- de comités que intentan activar a sus compañeros se encuentran con un mundo exterior todavía insolidario, en el que cada empresa va a lo suyo. Estas circunstancias tan perniciosas las advierten los trabajadores, que sólo ven adversidad y más adversidad; que observan que las luchas fabriles son estériles, porque al final se obtiene siempre el mismo resultado de una manera irremediable. El futuro, pues, no es nada alentador, porque a la par que la patronal se va fortaleciendo esperando que amaine el temporal reformista, la clase obrera va debilitándose en número y en conciencia y se puede comprobar ya, tanto en grandes empresas como en pequeñas, que son despedidos trabajadores sin que sus compañeros den una respuesta solidaria.

Podemos decir que un nuevo movimiento obrero se va configurando con la crisis, sujeto a las nuevas necesidades del gran capital. Un movimiento obrero temeroso, que tiene frente así un conjunto de leyes que les impide moverse y encabezado por dirigentes sindicales y fabriles domesticado, es un movimiento que presagia malos augurios. Y por si fuera poco, un movimiento obrero disminuido numéricamente por el aumento de empresas sin representación está expuesto al sometimiento de las nuevas aventuras de los patronos, bien sea en el marco del actual estatus político, bien sea con otra nueva constitución, o bien sea en una república burguesa. A la burguesía no le importa -si ello es necesario- adoptar nuevas formas, maquillar la derrota de los trabajadores con supuestas victorias, si así su poder económico y político resulta ileso.

Los militantes más honestos del movimiento obrero y revolucionario, así como los comités de empresas, tienen en sus manos el torcer los proyectos de los capitalistas. En esta dirección deben comprender que la lucha en los centros de trabajo y fuera de ellos es política pura y dura. Sabiendo que toda lucha en un centro fabril debe forzosamente extenderse a los demás centros de trabajo, para cambiar la psicología de lo imposible que frena a los trabajadores por la de la posibilidad de que la unidad de la clase obrera como clase puede cambiarlo todo. Es una realidad incontrovertible que sin el concurso de la clase obrera con conciencia no es posible un cambio veraz de la sociedad.

Los comités de empresa deben aprender de lo que sucede en la actualidad y dar respuesta del porqué trabajadores de su centro de trabajo acuden a manifestaciones sin reivindicaciones de clase y, sin embargo, tienen miedo a participar en alguna actividad dentro de sus empresas. La historia ha demostrado hasta la saciedad de que la clase obrera responde cuando sus dirigentes actúan con valentía pero también con ciencia y cuando el exterior le proporciona buenas sensaciones. Pero se muestra temerosa cuando sus dirigentes son dóciles, vulnerables e insolidarios.

Hoy, más que nunca, el Partido Comunista Obrero Español propugna la constitución de asambleas de comités, delegados y trabajadores en todos los sectores y hace un llamamiento a sus militantes para actúen bravamente en los centros de trabajo y barriadas, hablando de política, pues la burguesía nos ha emplazado a una guerra política total.

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La salida de la crisis es la continuación de la crisis en clave ideológica

Los oportunistas de todo tipo, al despreciar el marxismo que entiende el mundo encadenado por causas y efectos, analizan metafísicamente la sociedad, es decir, lo hacen superficialmente, estudiando los fenómenos aislados. En el caso concreto de la crisis dan como fecha del comienzo de la misma entre 2006 y 2007; anteriormente, a juzgar por los estudios de aquellos y de los tecnócratas, el capitalismo gozaba de muy buena salud y lo evidenció el desarrollo del “Estado del bienestar” que permitió a la clase obrera disfrutar desus “prebendas” -más bien migajas- pero con unos resultados ideológicos muy contundentes.

Se puede comprobar que esta opinión tan al uso, al referirse al periodo 1991-2006 es irreal, pues incluso ellos mismos coinciden en reconocer hoy, sea por puro interés, que se ha vivido por encima de las posibilidades. Es una explicación demasiado sucinta; no obstante, tiene la intención de culpar al pueblo de su desdicha por despilfarrador y por tanto ahora debe pagar su inconsciencia. El argumento “vivir por encima de las posibilidades” oculta el verdadero origen de la crisis, que nuestro partido desveló ya tras los sucesos que derivaron en la integración de una pequeña parte de la militancia en el PCPEy que recogió posteriormente en el programa salido del XIV Congreso.

Inmediatamente después de la desaparición de La URSS el capitalismo entró en una crisis de graves consecuencias, que se manifiesta brutalmente en Japón. El 70% de las empresas presentaron quiebra, lo cual tuvo, naturalmente, una gran resonancia internacional y sus efectos corrosivos se cristalizaron especialmente en EEUU y Europa. Por primera vez, EEUU se convierte en un país endeudado a lo que se unía que sus reservas energéticas estaban muy mermadas. El proyecto europeo de aprovechar la precaria situación nipona para desplazarla en el mercado internacional resultó fallido. La banca francesa y la banca alemana, principales inversoras en el proyecto, se desplomaron. El paro subió escandalosamente. El capitalismo buscó la salida a la “inversa” de como lo hacehoy, aparentemente.

Entregado en cuerpo y alma en una propaganda feroz contra el socialismo recién fallecido, atacar a la vez a lo que el imperialismo considera el Estado del bienestar, para frenar el desarrollo de una crisis que se presagió dura y duradera, no era aconsejable. Se trataba de demostrar lo contrario eligiendo el camino más fácil, pero presuntamente más rentable política e ideológicamente a corto y medio plazo. La burguesía era consciente de su situación: apostar por el sector inmobiliario, facilitar créditos hipotecarios para todo fue una salida única e imprescindible. Las políticas hipotecarias tenían una doble misión que cumplir: rellenar rápidamente el agujero que se iba ensanchando y a la par encadenar a las clases trabajadoras durante una o dos generaciones, al objeto de impedir que se revolviesen contra el sistema, que en definitiva era lo que estaba en juego.

 Inmerso en la dinámica de consumo con falsos salarios conformados por los préstamos hipotecarios, el capitalismo avanzaba inexorablemente hacia la hecatombe sin poder frenar. La burguesía y sus expertos eran conocedores por pura lógica de que un día muy cercano todo estallaría. Las deudas familiares, producto del desequilibro préstamo-salario eran insostenibles, en tanto su consumo se canalizaba en una variedad de productos muy limitada (coches, viviendas…) Todos los sectores, especialmente el metalúrgico y el siderometalúrgico, arrastraban crisis sobreviviendo tan sólo las partes dependientes del sector inmobiliario. Entre el año 2000 y 2005 las acerías se colocaron al borde del desplome. China hacía estragos en el mercado mundial; sin embargo, el capitalismo occidental parecía no resentirse, cuando la realidad era lo contrario, el sistema se estaba agotando y dependía de las migajas que pudiera recibir del sector inmobiliario. La burbuja se inflaba sin freno e indudablemente un día tenía que estallar.

 Pero para ese día la gran burguesía internacional lo tenía ya todo preparado: sindicatos corruptos cuyas subvenciones se habían multiplicado durante ese periodo, el pueblo despolitizado y atado al carro de un consumismo abrasador que superaba sus ingresos, hijos que heredaban las deudas contraídas por sus padres con salarios bajos, partidos políticos comprados por la banca, un Movimiento Comunista Internacional dividido e influenciado negativamente por la desaparición del socialismo y que se enamoró ideológicamente del falso “Estado del bienestar” y finalmente, la culminación de la etapa transitoria del socialismo al capitalismo del antiguo campo socialista.

 La nueva crisis dentro de la crisis anterior sería ya incontenible, porque se descubriría que el Estado del bienestar estaba construido sobre bases frágiles, porque la industria tanto extractiva como productiva caminaba desde la anterior crisis por derroteros quebradizos, toda la sociedad se asomaba a una pendiente hacia abajo muy peligrosa. La denominada “burbuja inmobiliaria” tenía que llegar –lo veía hasta el más ignorante en economía que se preguntaba cómo era posible vivir como se vivía con salarios mileuristas-. Puede considerarse que desde 1991 hasta nuestros días, como bien expuso el informe de nuestro Secretario General presentado al VI Pleno del Comité Central, el capitalismo ha sufrido una sola e irrefrenable crisis de sobreproducción entendida como exceso de productos para consumidores con escasas posibilidades de compra, pues el pueblo no compraba con salario real sino hipotecando su vida laboral que poco a poco abarcaba a la de sus herederos.

 Así pues, la fase actual de la crisis no debía tener la misma salida de falso crecimiento, entre otras cosas porque quienes podían auspiciar una tal solución, los bancos, entraban en picado en quiebra. Aún resuenan las palabras del estadista alemán que en el 2006 –cuando lanueva fase de la crisis a niveles oficiales aún no era reconocida y además se propagaba la idea de ser evitable– se aventuró a vaticinar que a partir de ahí el mundo ya no sería el mismo, a la par que afirmaba que el poder de EEUU y Europa ya no sería incontestable. Es evidente que la gran burguesía internacional conocía lo que se avecinaba como lo atestigua el hecho de que inmediatamente después del vaticinio alemán lanzó la consigna “¡HAY QUE REFUNDAR EL CAPITALISMO!”. Es decir, los enemigos de la clase obrera habían llegado a la conclusión de que la crisis iba a ser de tal calibre que no había más remedio que empezar de nuevo o existía el riesgo real de que el sistema desapareciese favoreciendo revoluciones socialistas, cuando momentos antes habían dado por muerto el marxismo y con él la posibilidad de cualquier revolución comunista. Empezar de nuevo consistía en retrotraer a la clase obrera a los principios del capitalismo, sin ningún derecho y por supuesto con salarios míseros, única forma de “perpetuar” la agonía del sistema.

 La historia no está finiquitada porque al estar agotado el capitalismo sus soluciones sólo pueden perpetuar el sistema hasta tanto la correlación de fuerzas en el movimiento político y sindical se deslice a favor de los revolucionarios, lo cual es cuestión de tiempo.

 

La salida a la crisis consiste en crear una nueva crisis mucho más grave, pues si antes la concesión indiscriminada de préstamos cubría sus gravísimos efectos, sin restañar heridas y menos aún atacar a sus raíces, hoy, la política de expansión monetaria ilimitada desempeña el mismo papel, el de cubrir de manera engañosa los efectos de la crisis más profunda del capitalismo.

 El hecho de fabricar dinero sin relación alguna con la actividad económica real de los países –tal ocurre en EE.UU y Europa– estimula sólo una recuperación ficticia de la bolsa y el alza de la inflación, naturalmente. Poco a poco presenciaremos el crecimiento voluminoso de la burbuja bursátil pero además financiera, pues la minoración de las inversiones industriales es una realidad tangible. Y por si fuera poco, las inyecciones monetarias a los bancos y empresas de países que su PIB no avanza con la misma celeridad y volumen son una condena inapelable a un nuevo ciclo de crisis dentro de la crisis, sobretodo porque los lugares que últimamente eran objeto de inversiones –China, India, etc., fundamentalmente-, presentan indicios de contracción de su producción o de sus índices industriales.

 Una vez más en la historia de nuestro país, cuando el capitalismo se halla en un callejón sin salida, movimientos reformistas y nacionalismos burgueses comienzan a actuar de pantallas que no permiten ver el verdadero problema de clases y tratan de distraer la atención con problemas que circunscriben su solución dentro del capitalismo. Pero sólo es cuestión de tiempo. Las cosas ya no serán, nunca más, iguales a las de ahora.

 

 

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 




Resoluciones adoptadas en el VI Pleno del Comité Central ampliado del PCOE

 1ª RESOLUCIÓN: CONTRA EL BLOQUE IMPERIALISTA EUROPEO. CONTRAL LA UE.

La política económica de la Unión Europea viene determinada por los intereses de la oligarquía europea, liderada por la alemana y la francesa. A través de los gobiernos de dichos países, que son títeres de los burgueses de dichas nacionalidades, se imponen en las instituciones políticas de la UE las directrices necesarias para la hegemonía política y económica de las oligarquías, sobre todo de los intereses de Alemania y Francia, de modo que al resto de estados europeos, que son delegaciones del centro europeo imperialista, se les impone lo dictado por éstas.

 

Para imponer y mantener el capitalismo monopolista de estado en el seno de la Europa de los 27, y su dictadura de los monopolios, han tenido que tejer un aparato político a nivel supraestatal que debe también apoyarse en los distintos estados centrales de los países miembros que se convierten en delegaciones del aparato político supraestatal. Las instituciones u organismos que implementan esta unión de los imperialistas europeos son: Consejo europeo, Parlamento, Consejo de la UE, Comisión europea, Tribunal de Justicia, Tribunal de Cuentas, Servicio Europeo de Acción Exterior y Banco Central Europeo.

A tenor de todo lo expuesto, el VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español denuncia:

  • La naturaleza imperialista de la Unión Europea.
  • Su condición de enemiga jurada de las clases populares de los distintos pueblos de Europa.
  • Que la política económica desplegada por la UE en el interior de sus fronteras garantiza y santifica la economía de mercado capitalista a sangre y fuegoa través de su cláusula de solidaridad.

Y por todo ello, adopta la siguiente

RESOLUCIÓN:

El VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español expresa resueltamente la necesidad de liquidar el bloque imperialista europeo y combatir al imperialismo allá donde esté y, consecuentemente, hacemos un llamamiento a la organización popular para luchar en el sentido de la aniquilación de la Unión Europea.

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE

Sevilla, a 15 de Septiembre de 2012.

 

2ª RESOLUCIÓN: SOBRE LA DEMOCRACIA BURGUESA, EL PARASITISMO DEL ESTADO ESPAÑOL Y LA NECESIDAD DEL PARTIDO.

El VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español califica al estado español como un estado parásito, que satisface los intereses de la oligarquía financiera autóctona, poseedora de 27 monopolios de entre los 2.000 mayores del mundo, así como de la foránea. Para ello, no duda en negarle al Pueblo trabajador la educación, las pensiones, la sanidad, el empleo y la dignidad, a la par que redistribuye la riqueza, que las clases trabajadoras generan, a favor de la burguesía, a la que proporciona múltiples elementos para que ésta siga exportando capitales a países donde se sojuzgue y explote a aquéllos trabajadores, generando más miseria y pobreza no sólo en terceros países sino en el interior del propio estado español, consecuencia de la deslocalización y fuga de capitales. Ello se ve claramente en la multitud de instituciones como COFIDES, ICO, ICEX, FIEM, etc., así como acuerdos suscritos con comunidades autónomas y centrales sindicales mayoritarias del estado español.

En virtud de esta realidad, el VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español

RESUELVE:

Luchar abiertamente por el desarrollo de los órganos de poder del proletariado que son, por un lado, las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores – que es la universalización de la unidad de la clase obrera en las fábricas y centros de trabajo a partir de sus órganos de representación unitaria – y, por otro lado, las Asambleas Populares, instrumentos a través de los que el proletariado, y demás clases machacadas por la burguesía, intervienen en la vida política y en la defensa de sus intereses políticos. Ambos órganos de poder, conjugados y entrelazados, formando el Frente Único del Pueblo, permitirán a las clases laboriosas avanzar hacia su emancipación, hacia la consecución del Socialismo.

Esta obra sólo puede ser llevada a término por la propia clase obrera. Pero ésta nunca conseguirá alcanzar tal objetivo sin el desarrollo del Partido Comunista, que es el instrumento que refleja la solución y la necesidad de su emancipación, así como guiar y orientar al proletariado en dicha dirección. Por ello, hacemos un llamamiento a todos los trabajadores conscientes a reforzar y engrosar las filas del Partido Comunista Obrero Español. Igualmente nos dirigimos a los jóvenes, llamándoles a fortalecer al Partido y a la Federación de Juventudes Comunistas de España (FJCE).

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE

Sevilla, a 15 de Septiembre de 2012.

 

3ª RESOLUCIÓN: SOBRE LOS PAÍSES ‘BRICS’

El VI Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español, ante las potencias imperialistas emergentes encuadradas bajo el acrónimo ‘BRICS’ (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) concluye que:

  1. Todos los países que componen el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), también denominados países emergentes, cumplen con la caracterización del imperialismo trazada magistralmente por Lenin y, consecuentemente, debemos catalogarlas y considerarlas como potencias imperialistas.

  2. China en la actualidad es un prototipo acabado de capitalismo monopolista de estado. La oligarquía financiera de Europa, Japón y EEUU, en plena colaboración con los dirigentes políticos chinos antimarxistas de hecho y de palabra, han convertido a China en una potencia imperialista. China hoy exporta capitales para sojuzgar y expoliar a los pueblos, ya sea vía deslocalización de actividad productiva en otros puntos del mundo, ya sea mediante la compra de deuda de otros países capitalistas, convirtiéndose en un estado usurero y parásito. Asimismo, China forma parte de los órganos de decisión y gobierno del mundo y, por tanto, es tan imperialista y tan responsable de lo que acontece en el mundo como sus otros socios imperialistas.

  3. Los oligarcas de todo el mundo contribuyen de manera decisiva al desarrollo como potencia imperialista de China y demás miembros del grupo ‘BRICS’, así como al de otras potencias emergentes como México, Corea del Sur o Indonesia. Y lo hacen porque China y demás potencias emergentes suponen su tabla de salvación cuando las potencias imperialistas actuales pierdan su hegemonía. Con este relevo, la oligarquía financiera conseguirá aumentar sus márgenes de ganancia como consecuencia del, cada vez, mayor empobrecimiento del proletariado a nivel mundial.

  4. La única alternativa que tienen los pueblos trabajadores del mundo, con el proletariado a la cabeza, es la revolución socialista para romper las cadenas de la explotación y de la miseria a la que nos conduce el imperialismo, sus potencias y sus monopolios. Todos los monopolios capitalistas de estado, incluido el chino y demás BRICS, son enemigos jurados del proletariado mundial.

 

VI PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE

Sevilla, a 15 de Septiembre de 2012.

 

icono pdf

( ANÁLISIS DEL IMPERIALISMO EN EL MOMENTO ACTUAL) 

 




59 Aniversario del asalto al cuartel Moncada

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) felicita al pueblo cubano en la celebración del 59 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Transmite las felicitaciones al Partido Comunista de Cuba, a Fidel, a Raúl y a todos los dirigentes revolucionarios que participaron en tan grandiosa epopeya.

 

La acción guerrillera realizada en Santiago de Cuba por un puñado de revolucionarios dispuestos a entregar sus vidas para acabar con la tiranía de Fulgencio Batista demostraba al mundo las posibilidades que tienen los pueblos para su liberación política, económica y social.Ni el tirano, ni el apoyo que el imperialismo norteamericano concedía al dictador, evitarían el desarrollo de las acciones guerrilleras, el estallido social, la justa ira del pueblo contra los opresores.

Hoy en día, después de más de medio siglo de socialismo en la isla, Cuba continúa a la vanguardia de los pueblos que luchan contra el imperialismo, por la libertad, la dignidad y la solidaridad internacional; es referencia ineludible de los pueblos que hoy soportan la esclavitud, la explotación, la humillación y la lapidación de los derechos más elementales de cualquier ser humano.

Cuba es un vendaval de aire fresco lleno de justicia e igualdad, frente a un mundo dominado por relaciones inhumanas entre los hombres que el capitalismo pretende mantener a sangre y fuego. El pueblo cubano, con todos los impedimentos impuestos desde el exterior, tiene acceso a la cultura, a la salud, a la vivienda, al trabajo; a todos aquellos derechos básicos que en los países capitalistas se les recorta diariamente a las familias trabajadoras.

En Cuba se puede hablar de libertad porque el pueblo participa directamente en la dirección de los estamentos sociales y políticos. Esto contrasta con la carencia de libertades en los países capitalistas, donde las masas carecen de instituciones políticas al servicio del pueblo, no se atienden las peticiones de los trabajadores, y en última instancia, son apaleadas brutalmente por defender sus intereses, hechos que se repiten diariamente en los países del llamado Primer Mundo.

La dirección política de Cuba es un ejemplo de entrega y dignidad no solamente demostrada en su pasado heroico, sino probada en los 53 años de socialismo. Inmensa diferencia con los gobernantes del mundo capitalista impregnados, en su mayoría, del índice más alto de corrupción y con el déficit más alto de principios éticos.

Cuba es también una mano solidaria extendida a todos los pueblos del mundo, que se manifiesta en el admirable trabajo de miles de hombres y mujeres que se distribuyeron para alfabetizar y llevar la atención sanitaria a todos los rincones del mundo donde fueron requeridos.Por el contrario, el capitalismo pasea por el mundo saqueando los recursos de los pueblos y realizando agresiones imperiales.

Todo esto hermana al pueblo español con el pueblo cubano, evidencia de los altos principios que sustenta la revolución cubana, y hace comprensible la gesta histórica fraguada el 26 de julio.

Es por eso que el Partido Comunista Obrero Español proclama, nuevamente, su absoluta lealtad y defensa  a la Revolución Cubana y al Partido Comunista de Cuba.

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Frente a la crisis: organización y lucha

Poco a poco va tomando carácter definitivo las reformas y recortes del gobierno PP, que con extraordinaria habilidad, despotismo y por supuesto con conocimiento de no tener adversario político, desliza la opinión pública y los debates hasta el lugar y los temas que le interesa.

 

 La estrategia de implantación gradual de medidas antipopulares en un largo proceso pero sin interrupción, sobrepasa la capacidad de reacción del pueblo, dominado por las pautas de insolidaridad instituidas por CC.OO y UGT, que obligan a cada sector y a cada centro de trabajo a librar en solitarios las batallas decisivas, frente a un enemigo tan tremendo en volumen y tan egoísta en pretensiones: el capitalismo europeo.

 En el estado español, de Norte a Sur, de Este a Oeste, se están desarrollando bravas luchas. Las clases trabajadoras intentan como pueden frenar las agresiones de los patronos y del gobierno, que auxiliados por la potencialidad de las instituciones europeas, se imponen a sus adversarios que divididos en unos casos y aislados en otros, actúan a la defensiva y con clara psicología de impotencia, procurando a lo sumo, que los efectos de lo que es tenido por incontestable les cause personalmente el menor estrago posible.

 El desgaste político que pueda sufrir el PP no cuenta en estos momentos para el capitalismo español y europeo, pues los objetivos a conseguir, por encima de todo, son retrotraer al pueblo trabajador a una situación mísera y de indefensión sindical y política, que permitan su domesticación fácil para alargar la agonía del sistema el mayor tiempo posible. Luego, como ha demostrado a través de la historia, casos de Argentina, Italia y Grecia entre otros muchos, la burguesía controla los mecanismos para rehacer a sus partidos y volver a vencer en futuras elecciones, dado que éstas constituyen su arma más eficaz para mantener su poder.

 En nuestro país los hechos nos dicen que el capitalismo lo tiene fácil. Terminada cada batalla los resultados son más contundentes, el gobierno de turno logra afianzar su política antiobrera y antes de que los trabajadores puedan respirar y pensar, acomete con nuevos bríos, centrando el debate en el presente, pues el pasado ya es definitivo.

 Decimos que lo tiene fácil porque en la política española todas las fuerzas parlamentarias, incluida IU hacen gala de su profesión europea, ocultando la naturaleza capitalista que tienen las instituciones, la política y la ideología continental. Desde esta razón, el debate político queda establecido en los términos “Europa o la muerte”. Por consiguiente, la meta cardinal de todos es mantener la UE y el Euro, con lo que ello significa; aunque, se esfuercen en hacernos creer que sus proposiciones se diferencian en el ¡cuánto! y en el ¡cómo! ¿Qué diferencia existe entre la necesidad imperiosa que predica PP para agredir al pueblo, y la famosa frase “por imperativo legal” que práctica IU? Ninguna, el fin es el mismo, lesionar a las clases trabajadoras bajo excusas supuestamente ajenas e insalvables.

 Las elecciones de Grecia celebradas el pasado domingo, suministran argumentos muy magros que llevan a afirmar sin margen de error que la socialdemocracia u oportunistas del PIE se han convertido hoy en las reservas ideológicas y políticas del capitalismo europeo. DN y Syriza han escenificado el papel de títeres del capital al cristalizar la disyuntiva “Europa o la muerte”. La gran burguesía internacional encabezada por la alemana y por la estadounidense ha abundado en una más que descarada injerencia en las elecciones griegas, por medio de un colosal despliegue de propaganda con la intención de inducir el voto del pueblo griego a favor de uno de los dos partidos. Al decir que votar a DN es votar a Europa y elegir a Syriza es votar contra Europa, tiene la intención de capitalizar tanto los votos a favor y en contra de la UE poruna de estas dos formaciones de clara tendencia europeísta, menoscabando el avance de los comunistas.

 Las elecciones griegas nos invitan a la reflexión, pues salvo algunas distancias nos ofrece elementos de juicio dada las condiciones comunes en ambos países, que nosotros sintetizamos en las siguientes conclusiones:

  • En todo proceso radical la burguesía tiene como fin primordial aislar a los marxistas-leninistas, utilizando para este menester todo tipo de argucia, descarada o sutil.
  • La Lucha contra el capitalismo nacional es una lucha antiimperialista.
  • La toma de conciencia del pueblo trabajador es adquirida a través de un proceso de duros combates contra la burguesía y el oportunismo, que se funden en un mismo objetivo, perpetuar el capitalismo. Durante ese proceso los marxistas-leninistas, han de tener las ideas claras para no dejarse arrastrar por los resultados adversos, pues la lucha no es en línea recta. En esta dirección, el PCOE aplaude las posiciones y el talante marxista-leninista del KKE, en este período crucial.
  • Durante el citado proceso, los comunistas debemos examinar los posibles fallos, carencias o el lugar que ocupamos en la etapa que se desarrolla del proceso revolucionario, para impulsar con más ímpetu y ciencia nuestra táctica rectificada o continuada.
  • Queda en estudio la posibilidad de que la participación en las elecciones deba ser reconsiderada en circunstancias muy especiales, en las que el partido pueda sufrir un revés que incida negativamente en su lucha, en tanto otra posición pueda servir para tomar aliento. En nuestro caso, hemos considerado que mientras el partido esté en proceso de organización y fortalecimiento nuestros esfuerzos deben centrarse en ello, lo cual no quiere decir que el PCOE niegue la participación de los comunistas en las elecciones parlamentarias.

 Es evidente que en el Estado español, los comunistas hemos venido arrojando a los infiernos a las direcciones de CC.OO y UGT como supremos culpables de la mal formación ideológica de los trabajadores y de su atraso; sin embargo, y en aras de la realidad, culpar en exclusiva a las centrales sindicales de todo, es lo mismo que determinar que el momento es superable a través de la lucha económica y esto significaría exculparnos de responsabilidades que debemos asumir.

 Para el PCOE, está claro que las direcciones de CC.OO y UGT se han posicionado al lado de la burguesía y se han convertido en la correa de transmisión de los intereses capitalistas en el seno del movimiento obrero. Pero tendremos que reconocer, que el planteamiento comunista para la salida de la crisis es el socialismo que supera, naturalmente, el ámbito estrictamente económico o sindical. No podemos llevarnos toda la vida lamentándonos sindicalmente, mientras que ideológica y políticamente no somos capaces de trazar el camino correcto.

 En todo el estado español se cuentan por millones los trabajadores que no tienen representantes sindicales, siendo presas fáciles de la patronal y del gobierno, constituyen además, un hándicap para el éxito de una huelga general o sectorial y quedan a merced de la propaganda burguesa en las elecciones generales. En las provincias de Valencia, Alicante, Zaragoza, Sevilla, son más de 20 mil delegados sindicales por cada una, que no llegan a ser elegidos por no celebrarse elecciones, números que se multiplican en Madrid, Barcelona… Políticamente los comités de empresas están en un 70% bajo las influencias del reformismo y bajo el dominio empresarial en un 20%. Los barrios y pueblos no están organizados. Urgen pues tácticas que tengan en cuenta todas estas circunstancias para ir desbrozando el camino hasta alcanzar el FRENTE UNICO DEL PUEBLO. El PCOE piensa que todos nuestros esfuerzos deben centrarse en:

  • organizar sindicalmente a la pequeña y mediana empresa, sin lo cual todo resultará fallido.
  • Librar a la clase obrera de la influencia del reformismo, es decir, no circunscribirse a la unidad de los trabajadores con cierto grado de conciencia, sino a todos los trabajadores estén bajo la férula de los sindicatos CC.OO, UGT, empresariales etc. así como de IU y otras formaciones izquierdistas que cuidan de su parcela como auténtico reino de taifa.
  • Delimitar las atribuciones del sindicato y del partido de la clase obrera.

 El PCOE, estima oportuno, de acuerdo con su análisis, que sus militantes deben guiarse dentro de los sindicatos por el principio irrenunciable de “UNA SOLA CLASE: UN SOLO SINDICATO. Y lucharán por inculcar en los trabajadores la necesidad de obligar a los dirigentes de sus sindicatos a iniciar un proceso que nos lleve a una CENTRAL SINDICAL UNICA.

 Entendemos que el reformismo ejerce influencias en los trabajadores tanto directa como indirectamente a través de los comités de empresas. Los militantes del PCOE, sin entrar en la afiliación sindical ni política, continuarán organizando las Asambleas de Comités Delegados y Trabajadores, única manera posible de cortar dichas influencias y de contribuir a la unidad verdadera y eficaz del movimiento obrero. Mas ésta unidad tiene que estar cimentada en decisiones políticas, desbordando el ámbito puramente sindical. Será en lo político y en lo ideológico (esto último a través del partido) como únicamente los miembros de los comités se darán cuenta que sus centrales son un freno en el desempeño de su misión de luchar por los intereses de sus representados. Al partir de esta realidad contribuirán especialmente en la concienciación de los trabajadores de base, es decir, sus representados. Pero nuestro trabajo no puede reducirse a la conversión de los comités y delegados sino que es obligatorio divulgar extensa e intensivamente nuestra táctica entre los trabajadores para que actúen de fuerza de presión.

 Más nuestro análisis no tendría sentido sin un claro llamamiento a la militancia para organizar a los millones de trabajadores de la pequeña y mediana empresa, sindicalmente y también en la Asamblea de Comités Delegados y Trabajadores, como ya es un hecho en algunos lugares. Sin esta premisa no será posible construir absolutamente nada, ya que hablamos de la mayoría de las clases trabajadoras

 La unidad de los trabajadores será la punta de lanza en la lucha por la transformación social y eje sobre el que hay que construir el FRENTE UNICO DEL PUEBLO.

 CONTRA LA CRISIS CAPITALISTA, SOCIALISMO

 POR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES

 POR LA CONSTRUCCIÓN DE ASAMBLEAS DE COMITÉS, DELEGADOS Y TRABAJADORES

 POR EL FRENTE UNICO DEL PUEBLO

 PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

FEDERACION DE JOVENES COMUNISTAS (FJCE)




El Socialismo en Cuba. Retos y perspectivas

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) hace un llamamiento a la participación en el acto público que tendrá lugar el martes día 30 de octubre, a partir de las 19,30h, en el Centro Cívico “El Tejar del Mellizo”, ubicado en el Parque de los Príncipes de Sevilla.

En dicho evento, intervendrá el Embajador de Cuba en España, Alejandro González Galiano que realizará una conferencia con el título “El Socialismo en Cuba. Retos y perspectivas”.
La convocatoria está convocado por el movimiento de solidaridad, partidos políticos y organizaciones sociales amigas de Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en Andalucía “Tocororo”.
Al concluir su intervención habrá una ronda de preguntas y respuestas.



Pronunciamiento de la Alianza Revolucionaria Antiimperialista de Bolivia

Es deber de LA ALIANZA REVOLUCIONARIA ANTIIMPERIALISTA pronunciarse frente a la actual situación de convulsión social que vive el país y que los últimos días ha adquirido proyecciones preocupantes. Los conflictos abarcan a muchos sectores y tienden a confluir y mantenerse en el propósito de crear un clima de desestabilización que concluya en el derrocamiento del gobierno. Esta conclusión que parece catastrofista es, sin embargo, objetiva. La historia de nuestro país, aporta datos y experiencias que deben ser tomados en cuenta. Ante todo hay que subrayar que estamos frente a un plan de dimensiones continentales. Amenaza a todos los países agrupados en ALBA y a los gobiernos democráticos y progresistas. Si Bolivia aparece como el país más afectado en el presente momento, es porque el imperialismo ha encontrado y preparado las condiciones internas que faciliten sus objetivos contrarrevolucionarios.  

Los objetivos imperialistas responden a un plan hace tiempo diseñado y hoy ejecutado con toda clase de recursos que van desde la infiltración de los movimientos populares, la utilización de caretas y lenguaje populistas y de “izquierda”; la financiación directa, y la coordinación de los medios de comunicación, en su gran mayoría en manos de la derecha. El eje del actual movimiento parece el reclamo médico pidiendo la derogatoria del D.S. 1126 y siempre con el trasfondo de los marchistas del TIPNIS. A este reclamo al que se han sumado, en muchos casos artificialmente y bajo burdos pretextos, los universitarios de las facultades de medicina; algunos sectores de trabajadores e inclusive sectores sociales que no tienen interés directo en los problemas en litigio. Lo más incongruente es que han colocado a la COB, como mascarón de proa, gracias a la imposición y el chantaje revestido de un lenguaje radical y pleno de reivindicaciones imposibles de satisfacer y utilizadas ante todo de pretexto movilizador. En esta orientación contradictoria con los objetivos y misión de la clase obrera y los trabajadores juegan un repudiable papel elementos descalificados. Otro elemento muy visible es que muchas de las acciones de los grupos movilizados tienden al uso de la violencia y el recurso a acciones al margen de la legalidad. 

Por todas partes surgen bloqueos y plazos fatales que están desorganizando el funcionamiento social. Se observa, asimismo, contradicciones entre autoridades de diverso nivel y ámbito que entorpecen la pronta y adecuada solución de los conflictos. Tal el caso del transporte urbano. Por último se producen marchas y contramarchas que denotan una falta de estudio y adecuada valoración para la aplicación o el planteamiento de determinados propósitos bien inspirados, pero inoportuna o inadecuadamente ejecutados. Es el caso de la ampliación del horario de trabajo médico. 

Finalmente, se observa falta de información a la opinión pública acerca del origen de los conflictos. La injerencia y la intromisión imperialista debe ser denunciada con toda la firmeza del caso, desnudando los vínculos de los opositores.

Es evidente que el Ejecutivo ha cometido errores de método aunque no de principio. Por esa razón la ARA, cree en la necesidad de mejorar drásticamente los métodos de trabajo y sobre todo de información al público sin olvidar ni por un instante los arteros propósitos de la derecha digitada por el imperialismo. Una vez más llamamos al pueblo, a los trabajadores del campo y la ciudad a organizarse efectivamente en la defensa del Proceso de Cambio, de la democracia amenazada y por la real profundización de los objetivos de cambio. Es la hora de la más amplia unidad de las fuerzas de izquierda, patrióticas y democráticas. Se debe superar el desorden y la anarquía imperante aun entre quienes se reclaman partidarios del proceso.

 

La Paz, 9 de mayo de 2012.

Movimiento Patriótico Endógeno

Partido Comunista de Bolivia 

Partido Socialista

Unión de Mujeres de Bolivia

Independientes de Izquierda

Comité de Defensa del Patrimonio Nacional




Documento del Partido Popular Socialista de México: En México como en el mundo, hoy más que nunca, ¡el Socialismo es el futuro!

Documento del Partido Popular Socialista de México

 

1. Vivimos los estertores del sistema capitalista mundial.
La crisis del sistema capitalista mundial preside la actual situación internacional. No es una crisis que pueda resolverse con medidas de ajuste dentro del sistema, sino que es el sistema de la propiedad privada de los medios de producción y cambio el que ha llegado a la fase de su agotamiento, prevista por Marx, como resultado de la agudización de la contradicción principal del capitalismo entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista privada, como ya lo hemos examinado en anteriores encuentros. La crisis del sistema es la causa de las guerras que el imperialismo ha venido desatando e imponiendo en diversos lugares del mundo, y es asimismo la fuerza que impele a los capitalistas a agudizar su brutal agresión contra todos los derechos de la clase obrera y los pueblos, sus ingresos y su derecho a la vida, ya no sólo de los países capitalistas dependientes, sino ahora de las propias metrópolis imperialistas. Todo esto no es otra cosa que los estertores de un sistema decrépito y sin perspectivas de revitalización.

Pero la crisis insalvable del sistema de la explotación del hombre por el hombre, y de los pueblos por las potencias imperialistas, abre ante la humanidad el amplio horizonte de avanzar hacia la liberación, el socialismo y el comunismo. La lucha de clases, cuyo lugar más destacado corresponde a la clase obrera y, sobre todo, a su partido, está siendo una vez más y habrá de serlo con mayor fuerza y profundidad en el porvenir inmediato, el motor de la historia, ésa es nuestra responsabilidad.

2. México y su contexto, latinoamericano y “tercermundista”.
México, desde los puntos de vista geográfico, histórico y cultural forma parte de América Latina y constituye la frontera –de 3,000 kilómetros de largo- de esta vasta región, con Estados Unidos, la potencia imperialista más poderosa y agresiva de la historia. El hecho de ocupar ese lugar, al extremo norte de entre todos los pueblos latinoamericanos, le ha permitido a nuestro pueblo conocer muy de cerca las “entrañas del monstruo”, como lo expresara José Martí¸ y por tanto desarrollar una conciencia popular antiyanqui y antiimperialista, de manera temprana. Ese nivel de conciencia asimismo le ha permitido desempeñar la función de trinchera adelantada y primer destacamento de combate de Nuestra América frente a la otra América, la intervencionista y saqueadora, la del capital imperialista, en momentos históricos cruciales.
Pero ser la primera trinchera de los pueblos latinoamericanos y estar en la primera fila de combate, también nos ha costado sufrir duros embates y padecer derrotas, así sean temporales. En este año en que se cumplen 20 de la caída de la gloriosa Unión Soviética frente a la contrarrevolución y el imperialismo, de igual manera se consuman 30 años, en el país de Juárez, Villa y Zapata, del momento en que la globalización neoliberal impusiera gobernantes sumisos a los dictados del capital financiero mundial –plasmados en el Consenso de Washington- que nos han traído gravísimos retrocesos en todos los órdenes.
El primer gobierno proyanqui y neoliberal de esta etapa, en efecto, fue el de Miguel de la Madrid, de 1982 a 1988, y de manera más profunda cada vez, todos los que han seguido: el de Carlos Salinas de Gortari, de 1988 a 1994; Ernesto Zedillo, de 1994 a 2000; Vicente Fox, de 2000 a 2006, y el actual y peor de todos, hasta hoy, de Felipe Calderón.

Como ya lo hemos reseñado, estos gobiernos, no obstante que provienen de partidos políticos distintos y en otro tiempo muy enfrentados, desde entonces siguen, en los hechos, un programa único: el del capital financiero y corporativo mundial. Empezaron por modificar la Constitución para que los gobiernos tuvieran la facultad de privatizar las empresas públicas, lo que no podían hacer de manera legal, y en el primer sexenio redujeron la participación del Estado en la economía de 45 ramas a 23, y de 1155 empresas, a sólo 412.

En el segundo sexenio se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con Estados Unidos y Canadá, (NAFTA, por sus siglas en inglés) que ha sido un instrumento muy eficaz hacia la anexión de México en condiciones de subordinación a la potencia imperialista. Se profundizó la apertura a capitales y mercancías que se había iniciado en el sexenio anterior; las privatizaciones avanzaron cualitativamente, con empresas estratégicas y de alta rentabilidad, como los bancos, la telefonía y la siderurgia. Se crearon las condiciones jurídicas para dar paso a lo que se llama la privatización furtiva de la industria eléctrica, al establecer la figura de los productores independientes en la Ley de Energía. Se dio muerte a la Reforma Agraria, al modificar el artículo 27 de la Constitución, dando paso al proceso de privatización de la tierra, a la pérdida de toda posibilidad de soberanía alimentaria y al brutal empobrecimiento de los campesinos mexicanos que, desde entonces, sólo han tenido, como perspectiva de sobrevivencia, la salida hacia el otro lado de la frontera como emigrantes indocumentados con todos los peligros a la vida y los múltiples atropellos a su dignidad, que conlleva, y se incorporó a nuestro país a la OCDE –el club de los ricos- sin que lo sea en modo alguno. Con la suscripción del NAFTA y el ingreso a la OCDE, se quiso desnaturalizar y descontextualizar a México, alejándolo de modo artificial de sus hermanos latinoamericanos y pretendiendo manipular la conciencia popular con la versión falaz de que la nuestra sería ya una economía “del primer mundo”. 

En el tercer sexenio, se privatizó la comunicación satelital, los ferrocarriles, los puertos y aeropuertos y la aeronáutica; se entregó la banca al capital extranjero, español y yanqui, sobre todo; se crearon las Afores, mecanismo por el cual la seguridad social perdió su carácter solidario y pasó al régimen individualista, generando un rubro de alto lucro para el capital financiero internacional. El gobernante en turno, lacayo del imperialismo como todos los de esta época, Ernesto Zedillo, propuso modificar la Constitución para privatizar la industria eléctrica, pero fue derrotado en este frente por la movilización popular encabezada por el combativo sindicato de electricistas, pero en la que nuestro partido desempeñó una función muy activa. Además, ése fue el primer gobierno que asumió una política injerencista contra Cuba, plegada a Washington, que fuera llevado a posiciones extremas por Vicente Fox. Éste, cuarto de la época de los entreguistas desembozados, tan pronto llegó a la presidencia, retomó con toda la fuerza que pudo la propuesta de la privatización de la industria eléctrica en el texto de la Constitución (intento en el que igual que Zedillo, también fue derrotado), junto con otras iniciativas de línea neoliberal, que pasaron a ser llamadas “reformas estructurales”; continuó con las privatizaciones, apoyó a los gobiernos y fuerzas más reaccionarias de América Latina y el mundo, y dio paso a una corrupción escandalosa, cuyos principales beneficiarios fueron su mujer, Martha Sahagún, y los hijos de ésta. Dos partidos distintos: un programa único, idéntico, en ambos casos, que no es de ellos, sino de la OCDE, del FMI, del Banco Mundial y que, en sus lineamientos fundamentales, está plasmado en el Consenso de Washington.
3. México y su realidad actual: condiciones objetivas para la revolución de liberación nacional que lo ponga en sintonía con los países del ALBA.
Felipe Calderón ha continuado por la misma ruta pero ha ido más allá: quiso imponer reformas jurídicas para privatizar el petróleo (pretensión que fue derrotada por el movimiento popular), militarizó el país con el pretexto de una “guerra contra el narcotráfico” irregular e ilegal, que acató por exigencia del gobierno yanqui, al mismo tiempo en que ha sido acusado de manera pública de estar aliado, en los hechos, con alguna de las más poderosas bandas criminales, a la que favorece, en tanto persigue a las bandas rivales, e incorporó elementos fascistizantes al trato gubernamental con las fuerzas populares; se ha ensañado contra los trabajadores y sus derechos, en especial contra el Sindicato Mexicano de Electricistas, dejando a todos los trabajadores de este gremio en el desempleo por la vía de declarar “extinguida” su fuente de empleo, la paraestatal Compañía Mexicana de Luz y Fuerza, y contra el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana al que ha perseguido con saña. Se ha convertido en un pertinaz violador de la soberanía nacional al permitir la injerencia abierta de las policías y servicios de inteligencia de Estados Unidos en el territorio mexicano.
Por cuanto al modo de producción, nuestro país ha sido durante décadas y sigue siendo capitalista dependiente. Las fuerzas productivas materiales son similares a las de toda la economía capitalista globalizada, pero las relaciones de producción no son idénticas a las de un país capitalista-imperialista, sino más injustas todavía. Las deformaciones del capitalismo subordinado agudizan las contradicciones entre la clase trabajadora y la propietaria, por ejemplo, por el hecho de que un trabajador en México obtiene un salario por jornada de trabajo equivalente apenas a la décima parte de lo que obtiene uno en Estados Unidos o en la Zona Euro por un trabajo igual. Además, el abismo se va profundizando en la medida en que el saqueo económico imperialista hace que la acumulación capitalista se dé en su mayor parte en los países metropolitanos y en proporción mínima en los que están subordinados.
Pero todo el proceso de los últimos 30, ha profundizado nuestra dependencia y ha causado que en nuestro modo de producción capitalista-dependiente se cumpla de manera cabal la ley develada por Marx: las fuerzas productivas materiales de nuestra sociedad llegaron a una fase de desenvolvimiento en que entraron en aguda contradicción con las relaciones de producción existentes –y con su expresión jurídica, las relaciones de propiedad monopólico-imperialistas-, y se ha abierto una época de revolución social, proceso que también se agudizó como resultado de la reciente profundización de la crisis del sistema capitalista mundial.
En ese marco, el XX Congreso del Partido Popular socialista de México, celebrado en marzo de 2009, resolvió: “el partido todo tiene el deber insoslayable de empeñar todo su esfuerzo en la tarea urgente de contribuir a la construcción de las condiciones subjetivas para la revolución victoriosa de liberación nacional en México. Para tal fin, sus organismos de dirección y de base deben dedicarse con firmeza a la atención de los tres ejes enunciados: a) la creación del bloque político y social antiimperialista, a partir del movimiento de masas; b) el fortalecimiento de nuestro partido en todos sus aspectos, c) la insistencia en el camino de la unidad de todos los partidarios de una sociedad socialista y comunista.” De esta manera, nuestro país podrá vencer el rezago en que ha sido sumido en estas tres décadas y podrá ponerse en sintonía con el proceso de liberación que, en nuestro continente, llevan adelante los países de la Alternativa Bolivariana de los Pueblos, ALBA, con Cuba Socialista y Venezuela Bolivariana, haciendo cabeza. Se trata de una posición plenamente coincidente con la tesis, que compartimos, de que “La liberación… puede venir solamente con el establecimiento de una alternativa real, el socialismo Ello requiere el fortalecimiento de las luchas antiimperialistas y antimonopólicas”, a la que se llegó en el 12º Encuentro, de Nueva Delhi.
4. Avances en la construcción de las condiciones subjetivas y perspectivas.
En la tarea de fortalecer las luchas antiimperialista y antimonopólicas con rumbo a la liberación nacional y el socialismo, los comunistas mexicanos agrupados en el PPS de México hemos logrado avances alentadores, desde 1999, cuando el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica logró impedir que el gobierno de Zedillo alterara la Constitución para privatizar la industria eléctrica, hasta hoy. El movimiento antiimperialista y antimonopólico de masas se ha ido desarrollando, aunque este proceso no ha sido lineal, sino que ha registrado altibajos. En lo cuantitativo, los brotes de resistencia estallan en todas partes del país de manera explosiva, teniendo como protagonistas a combativos sindicatos de la clase obrera, como los electricistas y los mineros, a maestros de escuela, campesinos y pueblos indígenas, entre otros diversos segmentos de la población. Y en lo cualitativo se registran dos pasos valiosos: uno consiste en que diversos núcleos de la lucha popular van llegando a la conclusión correcta de que es necesario combatir ya no sólo a los enemigos particulares de tal o cual sector, de una u otra región del país, sino a toda la dupla burguesía-imperialismo, lo que va permitiendo articular a todos esos brotes para que golpeen al enemigo de manera conjunta; movilizar a todos de manera solidaria en apoyo a los que en cada momento van teniendo la guillotina del gobierno sobre su cuello.
El otro paso valioso consiste en que los más importantes y combativos núcleos de trabajadores electricistas, mineros y docentes, entre otros, al fin van llegando a la conclusión justa de que la lucha economista no basta, sino que es indispensable la lucha política para echar del poder a la dupla burguesía-imperialismo, y que el instrumento adecuado de ésta no es otro que un partido político, que no puede ser ninguno de los partidos burgueses desembozados, ni los socialdemócratas. En este contexto, nuestro partido ha venido apoyando e impulsando, sin sectarismos, el proceso de organización de un partido obrero y popular, por la liberación nacional y la emancipación social que está llamado a ser nuestro aliado natural en la actual etapa de lucha. Este partido, cuyo nombre por hoy es el de Organización Política del Pueblo y los Trabajadores, OPT, tuvo su Congreso Constitutivo en agosto pasado, y tiene como núcleo a los trabajadores electricistas, mineros y maestros, los más combativos y enfrentados a los gobiernos proimperialistas.
Por otra parte, se ha consolidado la perspectiva que hemos venido impulsando, de desplegar la lucha electoral con una fuerza antiimperialista y antimonopólica muy importante, cosa que, como ya hemos apuntado, no había sido posible en los procesos de 2000 ni 2006, ya que la destrucción causada por la ofensiva neoliberal nos había dejado sin poder utilizar ese frente de lucha, pues a nuestro partido se le canceló el derecho a participar en las elecciones nacionales y regionales, al arrebatarle de manera arbitraria el registro electoral, y al no existir en toda esa etapa otras fuerzas que pudieran merecer una alianza con un partido de clase, como el nuestro; tampoco un candidato con prestigio y con definiciones que lo pusieran más allá de la complicidad de los socialdemócratas, en un plano equiparable al que se da en Venezuela o Bolivia, por ejemplo.
Pero hoy existe un candidato con ese perfil, Andrés Manuel López Obrador, AMLO, quien ya aspiró a la presidencia de México en 2006, logrando una muy alta votación, tanto que la diferencia entre el oficialmente ganador, Felipe Calderón, y AMLO fue de menos de medio punto porcentual, y esto luego de graves irregularidades. Lo más importante, desde el punto de vista de la lucha por la liberación nacional respecto del imperialismo y con vista al socialismo, es que López Obrador ya no es el mismo personaje que fue entonces. Evolucionó para bien, convirtiéndose en enemigo de los instrumentos que el imperialismo impone a los pueblos del mundo. Su notable cambio se debe a que durante estos cinco años recorrió el país palmo a palmo, fue a todos los barrios, incluso los más humildes, habló de manera directa con los campesinos y los obreros, con los indígenas y con todos los sectores de la población, y ese intercambio, con un pueblo que a su vez ha ido desarrollando su conciencia antineoliberal, causó sus efectos, los ya señalados.

De esta manera, AMLO pasó de ser un socialdemócrata como hay muchos, a un individuo convencido de la necesidad de luchar contra los principales instrumentos del imperialismo hoy, que lo son la ideología y las políticas neoliberales. Con ese cambio, perdió clientela electoral entre la pequeña burguesía, pero acrecentó sus vínculos con los sectores más populares y combativos, y sigue disfrutando de un enorme poder de convocatoria, lo que lo hace un candidato que podrá reunir una copiosa votación y disputar la victoria. Dado ese valioso cambio cualitativo, nuestro partido, que no lo apoyó en 2006 y que explicó al pueblo que si bien era el candidato menos malo, tampoco merecía el voto popular, ahora lo apoya la estimar su actual cercanía a los intereses de la clase trabajadora y el pueblo; sin embargo conscientes de que no es un comunista ni mucho menos, al apoyar su candidatura, lo hacemos con un programa distinto al suyo, con coincidencias importantes, pero con reivindicaciones muchos más avanzadas.

Resumiendo, podemos afirmar que las luchas antiimperialistas y antimonopólicas en México han avanzado de manera substancial y todo indica que seguirán por ese camino victorioso, por la Segunda y Definitiva Independencia de México, por nuestro enlace firme con los procesos revolucionarios que se vienen dando en América Latina, y con rumbo al socialismo.

http://amezcuappsdemexico.blogspot.com.es/2011/12/en-mexico-como-en-el-mundo-hoy-mas-que.html