1

El PCOE con los comunistas ucranianos

Los comunistas del PCOE envian su solidaridad y apoyo más firme a los comunistas ucranianos que están sufriendo en sus propias carnes la toma del poder por los fascistas, con el apoyo abierto de los imperialistas estadounidenses y sus auxiliares europeos.

En dos regiones de Ucrania han sido ilegalizados los comunistas1 y se están repitiendo linchamientos, asaltos a las sedes y a los símbolos comunistas y a todo aquel que muestre afecto por esa ideología. Tal es el caso del secretario del partido comunista en Lvov Rostislav Vasilko, que después de ser linchado públicamente por los fascistas, crucifijo en mano, ha pedido el asilo político al estar en riesgo su vida.

ucrania-1 ucrania-2
Los comunistas ucranianos sufren la llegada de la democracia europea Una anciana es vapuleada por dejar flores a Lenin

 Denunciamos las luchas entre imperios que sólo pueden tener consecuencias dramáticas para los trabajadores de los países que se disputan como botín. En este caso, los monopolios americanos y europeos se disputan Ucrania frente a los oligarcas rusos que han sido hasta ahora los máximos beneficiarios y responsables de la miseria que vive el pueblo ucraniano, desde que desapareció la URSS.

ucrania-3
ucrania-4
El nuevo primer ministro Arseni Yatseniuk tiene la bendición de EEUU

Por hacerse con Ucrania, EEUU y Europa no dudan en utilizar a sus matones fascistas para imponer su dictadura del mercado. Como avisaba en diciembre de 2013 la asistenta del Secretario de Estado para Europa y Eurasia de EEUU, Victoria Nuland, “sería una gran verguenza ver 5 años de duro trabajo y preparación desperdiciados si el Acuerdo de Asociación [con Europa] no es firmado próximamente, así que es hora de acabar el trabajo1

Las salidas de los monopolios internacionales a las crisis, es reconquistar mercados perdidos por medio de la guerra como es el caso de América Latina, donde EEUU intenta desplazar a Rusia y China haciéndose de nuevo con el control de Venezuela; y de ahí los continuos intentos de golpes de estado a través de sus aliados locales: la burguesía parasitaria venezolana.

El PCOE no está con ningún imperio y propone como única salida de todas estas disputas que pueden llevarnos a otra guerra mundial, el quitarles a los oligarcas, burguesías y monopolios el poder económico y político; sobre todo en los países imperialistas. Eso significa que los trabajadores tomen el control de los monopolios que ponen en funcionamiento y levanten su propio Estado proletario desde sus barrios, pueblos, centros de producción, universidades… a través de un Frente Único del Pueblo.

 

 

CONTRA EL FASCISMO

CONTRA EL CAPITALISMO Y SUS GUERRAS IMPERIALISTAS

POR EL SOCIALISMO

Comisión de Relaciones Internaiconales del Partido Comunsita Obrero Español


 

1Victoria Nuland, Asistente de Secretario de Estado para Europa y Eurasia, Ante la Fundación US-Ucrania, 13 de diciembre de 2013. http://www.youtube.com/watch?v=861DJLR4Cek#t=0

1Fascistas participantes en las revueltas prohíben el Partido Comunista en dos regiones de Ucrania“, La Republica, 28 de enero de 2014.

 {module [201|rounded]} 




¿Etapismo o Socialismo?

Numerosos países de América Latina han elegido el sendero del “progreso” vía hacia el socialismo. Primero el desarrollo y luego el socialismo, suelen decir sus dirigentes y quienes les siguen desde Europa.

El PCOE se ha solidarizado siempre con estos pueblos, porque cada país puede elegir el destino que más les guste; sin embargo, cuando se habla de desarrollo como una etapa hacia el socialismo, aún defendiendo la libertad de elegir por los pueblos, tenemos que ser honestos y expresarnos tal como lo sentimos y lo vemos.

Para Lenin, después del imperialismo no puede haber más que socialismo, y todo lo que se intente por terceras vías, cualquiera que sea el nombre que reciba y más allá de los propósitos que guíen a los líderes, no superará el capitalismo. La revolución bolivariana ha suscitado muchas esperanzas, pero, en aquellos que han renunciado hace muchos años al socialismo científico y que huérfanos de teorías y faltos de experiencias que soporten su abjuración, se aferran a cualquier posibilidad real o no. Resulta muy difícil, siquiera suponer que después de España, Chile, demás abortos, todavía haya partidos y dirigentes que tengan fe en llegar al socialismo por evolución desde las entrañas del capitalismo. Pero los hay y en nuestro país tenemos el ejemplo del PCE-IU, que aún sustentan que desde la Constitución española se puede llegar al socialismo. Exacto, para estos, tiene más credibilidad un papel emborronado que la lucha de clases.

Pero veamos. La primera fase contempla el desarrollo capitalista de la nación para dar bienestar al pueblo, adquirir la tecnología necesaria para luego, siempre un luego indeterminado, poder iniciar la etapa socialista. Para un marxista es fácil desmontar esta teoría viciada y desahuciada por la historia, pero no lo es para todo un pueblo que ha depositado sus ilusiones en un líder carismático y querido.

En primer lugar, hay que contar con que las grandes burguesías nacionales e internacionales deben estar dispuestas para sacrificarse. ¿Es pensable que la burguesía imperialista se instale en Venezuela, Bolivia o en cualquier otro país, para cooperar con sus gobiernos a que la liquide? ¿Es pensable que una empresa española, pongamos el ejemplo de AYESA, con capital institucional, que reprime los derechos sindicales de sus trabajadores, que está despidiendo impunemente, que ha congelado los salarios desde hace años, etc.,  vaya a ir a América Latina para ayudar a los gobiernos a elevar el nivel de vida de sus trabajadores sabiendo que después va a ser sacrificada? No, puesto que de  empresas imperialistas están llenas las naciones “etapistas”:  se instalan allá porque van a explotar aún más a sus trabajadores que a lo españoles, rusos…, porque sus salarios son más bajos. Van allá para acaparar mercado, adquirir poder económico y también político. Van allá para pelear contra los otros imperios y arrebatarles cotas de mercado y de poder.

Mucho de incauto debemos tener si creemos que los Estados Unidos, cuya credencial más fiable es la de haber intervenido en 70 golpes de estado y la mayor de las veces en América Latina, se va a quedar quieto y renunciar a su imperio, por no sabemos qué.

En virtud del proceso gradual, ha llegado Lula a transformar a su PT en una organización al servicio de industriales, sustituyendo las reivindicaciones de los trabajadores por los objetivos de los capitalistas. Por el “etapismo”, o sea, por convivir con los imperialistas, Evo Morales ha tenido que responder contundente a las protestas de indígenas.

Los supuestos teóricos, en los que basan los países etapistas para convivir con el capitalismo durante una primera etapa sin fecha de caducidad, son falsos. Se trata de alcanzar la independencia antiimperialista. Pero como sabemos la independencia de un imperio capitalista en el modo de producción burgués, durante la fase del imperialismo, es una burda patraña, pues solo se puede dar en el socialismo. Pero los etapistas hacen juegos malabares para convencernos de que no es así, que basta con desligarse de EE.UU , el único imperio según ellos, y llegar a acuerdos con los países emergentes, especialmente Rusia y China, e incluso se admitió en tiempo que España “subimperialista” podría entrar en este juego.

Mucho tenemos que pensar y mal, para llegar a la conclusión que Rusia, China y España, acuden al mercado latinoamericano con fines altruistas y no imperialistas. Pero este es el único sostén teórico que puede sustentar una tal locura. De China ya hemos hablado en varias ocasiones y para no crear una polémica que descentre el tenor literal y central del presente escrito, nos referimos a Rusia. ¿Es Rusia un país capitalista o socialista? Las empresas rusas que intentan arrebatar a los EE.UU el mercado, ¿pertenecen al estado capitalista y a la propiedad privada, o al pueblo ruso? Por cualquier lado que miremos y analicemos llegamos a la conclusión que América Latina, al igual que Oriente Medio, África y Asia, están en estos momentos de grave crisis en el centro de las disputas interimperialistas, que se va agudizando aceleradamente, con evidente peligro para la humanidad.

El centro vital de la revolución bolivariana y del etapismo, lo conforma actualmente Venezuela, que por cuestiones económicas, y porque a juicios de todos, lleva su proceso en varios escalones más arriba que los demás países. Pero Venezuela, de lleno en el etapismo, es decir, en el capitalismo todavía, no ha logrado desterrar una corrupción propia de un país clasista, que ya se hace eterna y que junto con la falta de seguridad social, el deficiente abastecimiento y la presión del capital endógeno para que el gobierno devalúe la moneda, más una oposición fuerte, asesorada y pagada por EE.UU y Europa, no ofrece muchas garantías de consolidación y longevidad al pretendido desarrollismo.

No hay que ser un lince para saber que si Venezuela cae, el destino de América Latina se complicará. Lo preocupante, no es que nosotros nos demos cuenta, sino que los EE.UU. saben muy bien que asestando el golpe mortal a Venezuela, el viejo imperio recuperaría su tarta sin tener que repartir trozos con nadie.

EE.UU y Europa lo han intentado ya y lo volverán a hacer mientras vean la posibilidad de derribar el chavismo que estorba por esos lares para su reconquista. La reconquista de América Latina sería un duro golpe para la política de expansión de los “países” emergentes y situaría a los yanquis y a Europa en inmejorables condiciones para continuar la lucha por el poder el mundo.

Las tres muertes y los 23 heridos ocasionados por los opositores al régimen venezolano, es un aviso fuerte y contundente, de que el proceso de un golpe de estado está en marcha. La intención es producir el caos que provoque una guerra civil y la posterior intervención del imperialismo americano, para imponer el orden, su orden. No hay tiempo que perder en dudas, se requiere firmeza y rotundidad e inmediatamente las transformaciones radicales que permitan al pueblo hacerse con la situación. De lo contrario, una vez más correrá la sangre de mártires inocentes sobre la que el imperio recuperará su paraiso.

El PCOE denuncia las tretas del imperialismo para conducir a Venezuela hacia su muerte, y nos solidarizamos con el gobierno de Maduro en la inteligencia de que sabrá imponer los intereses vitales de su nación frente a falsas disquisiciones y dudas peligrosas que nos hagan recordar de nuevo a nuestros hermanos de CHILE.

FUERA EL IMPERIALISMO DE VENEZUELA

¡VIVA LALUCHA DEL PUEBLO VENEZOLANO!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

{module [201|rounded]}

 




Sectores de la oposición generan violencia y muertes en Venezuela

La Embajada de la República Bolivariana de Venezuela ante el Reino de España en relación a los acontecimientos ocurridos en Venezuela el miércoles 12 de febrero puntualiza lo siguiente:

•    Siguiendo los disturbios que venían promoviendo desde hace días, sectores violentos de la oposición venezolana tomaron el 12 de febrero, día de la juventud, para generar hechos vandálicos en distintas ciudades del país, que terminaron en el lamentable saldo en todo el territorio de 3 fallecidos y decenas de heridos.

•    El centro de estas acciones fue una marcha de la oposición en Caracas, encabezada por Leopoldo López, Maria Corina Machado y Antonio Ledezma –líderes de partidos políticos de la ultra derecha—, la cual partió de  las inmediaciones de la Universidad Central de Venezuela (UCV) hacia el Ministerio Público, con la excusa de entregar un documento a la Fiscal General de la República. Esta movilización contó con todas las garantías de seguridad del Estado.

•    La excusa de la movilización era la detención de unos extremistas que en  la ciudad de San Cristóbal (estado Táchira)  el día 6 de febrero atentaron con acciones violentas contra la residencia del Gobernador del estado, poniendo en peligro a su familia y a niños que asistían a  tratamientos especiales por discapacidades.

•    No obstante, al llegar a la sede del Ministerio Público los líderes de la marcha rechazan la invitación a  dialogar con la Fiscal General,  Luisa Ortega Díaz, o sus representantes. En su lugar, operadores políticos se dirigieron a los asistentes y lanzaron consignas contra la Fiscal General.

•    En paralelo se registró la llegada de grupos con mochilas, pasamontañas que comenzaron a agredir con disparos de armas caseras y piedras a las unidades de la Policía Nacional. Una vez que se retiraron López, Machado y Ledezma las agresiones se extendieron hacia la Fiscalía General.

•    Estas acciones violentas dejaron un lamentable saldo de 3 ciudadanos fallecidos, el primero un líder de un colectivo chavista. Además se registraron 66 heridos.•    Inmediatamente, el presidente de la República, Nicolás Maduro, en alocución pública manifestó: “Estamos enfrentados a un golpe de Estado en Venezuela en desarrollo y la Revolución Bolivariana va a triunfar por el camino de la Constitución, de las leyes y habrá paz en Venezuela (…) Lamentó la sangre que se derramó en Venezuela por un pequeño grupo de dirigentes irresponsables violentos”. Asimismo alertó: “No son grupo espontáneos, están entrenados (…) le venimos siguiendo la pista desde hace tiempo. Hay un grupo neofascista que utiliza las libertades públicas y la democracia con el fin de prepararse para derrocar al  Gobierno Nacional por vías violentas y no lo voy a permitir”.

•    Por su parte, el ministro para Relaciones Exteriores, Elías Jaua, declaró que los grupos neofascistas que actuaron “buscaban con sus acciones expandir la violencia por todo el territorio nacional”. En este sentido, exhortó a que no se distorsione desde los medios las acciones que puedan tomar las instituciones del Estado para aplicar a estos sectores las sanciones que establezca la Ley.

•    El ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, adelantó que el día de hoy ofrecerá detalles sobre el desarrollo de estos acontecimientos tan lamentables y la información que se dispone sobre sus responsables.

En vista de los continuos llamados que sectores antidemocráticos de la oposición venezolana han venido haciendo a la violencia en el país, acompañados por una exacerbación de matrices negativas por parte de la prensa nacional e internacional, que pretenden presentar al país en caos, la Embajada alerta a la opinión pública y medios españoles sobre la repetición de un guión que ya vivió el país con el golpe de Estado de abril de 2002 y la violencia promovida por grupos de la oposición después de las elecciones del 14 de abril de 2013.

Embajada venezolana en España. 13 de febrero de 2014.

 

{module [201|rounded]}




“Nuevas” caras para viejas farsas revisionistas

“El objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo”: esta expresión proverbial de Bernstein pone en evidencia la esencia del revisionismo mejor que muchas largas disertaciones. Determinar su comportamiento caso por caso, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidar los intereses cardinales del proletariado y los rasgos fundamentales de todo el régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo, sacrificar esos intereses cardinales en aras de las ventajas verdaderas o supuestas del momento: ésta es la política del revisionismo. Y de la esencia misma de esta política se deduce, con toda evidencia, que puede adoptar formas infinitamente diversas y que cada problema más o menos “nuevo”, cada viraje más o menos inesperado e imprevisto de los acontecimientos — aunque sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto –, provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo.

V.I. Lenin “Marxismo y revisionismo” (1908)

 

 Ocurre con Lenin algo que cualquiera puede constatar acudiendo a su abundante obra teórica; sus escritos, parecieran estar redactados ayer mismo. No en vano, correspondió al bolchevismo el gran mérito de desnudar y poner en evidencia, ya desde su origen, al revisionismo y todas sus derivaciones nacionales. No cabe duda que la histórica victoria del proletariado en 1917, certificó la derrota más apabullante de esta corriente burguesa, cuya forma más acabada en Rusia correspondió al menchevismo.

Bastaría con un somero repaso a la historia, para ver como la quinta columna revisionista, ha tratado siempre de salvar el statu quo capitalista, como parte nuclear de la ideología dominante burguesa inoculada en el movimiento obrero y socialista. A su “padre fundador”, Eduard Bernstein, le bastó un corto período de auge capitalista y un SPD bien nutrido con las jugosas rentas del colonialismo, para negar la lucha de clases y afirmar la “buena nueva”; el tránsito pacífico del capitalismo al socialismo a través del Estado burgués y la propia clase dominante, entregando al proletariado a los intereses de su declarado enemigo de clase. Llegó la Comuna de 1871 – sucesora de la revolución de 1848 y antecesora de la de 1917-, y el revisionista germano no pudo más que correr raudo a las faldas de su burguesía, donde siempre se mantuvo emboscado; ¡resultó que la lucha de clases era el motor de la historia y que el Estado burgués era una máquina represiva contra el proletariado!

Otro ínclito revisionista siguió sus pasos, el renegado Karl Kautsky -también del SPD, la misma organización que en su deriva revisionista, mandó asesinar a los camaradas Karl Liebnecht y Rosa Luxemburg en las calles de Berlín-, postulando la aberrante “teoría” del “ultraimperialismo”, al objeto de negar de igual forma la lucha de clases e insistir en el tránsito pacífico hacia el “socialismo”, también a través del Estado burgués. Al parecer, el dominio del capital monopolista extirpaba la posibilidad de guerras y aminoraba las contradicciones de clase. Pero por esos “caprichos de la historia”, estalló la primera guerra imperialista en 1914, y el renegado –tal y como le sucedió a su maestro- quedó retratado para los anales de la historia, votando los créditos de guerra para apoyar a su burguesía imperialista, contribuyendo así al saqueo de mercados y materias primas foráneas y mandando al matadero a millones de obreros alemanes, franceses, ingleses o rusos, contribuyendo así a dar la puntilla final a una II Internacional putrefacta y netamente antiobrera.

He aquí unas breves pinceladas históricas acerca de dos de los más insignes representantes del revisionismo, dos dirigentes de la socialdemocracia del siglo XIX y principios del XX que por saborear las mieles capitalistas, no tuvieron empacho en traicionar los intereses del proletariado en su propio beneficio, transformando al SPD de Marx y Engels en una patética gestoría política al servicio de la clase dominante, la misma que aún hoy sufren millones de trabajadores alemanes. Porqué en definitiva, el revisionismo oportunista es exactamente esto; hacer del socialismo científico, de la ideología proletaria, una caricatura grotesca, vaciar al marxismo de su inobjetable contenido revolucionario, convertir la concepción materialista del mundo en un absurdo idealismo, mutilar el análisis dialéctico a fin que la vieja metafísica burguesa se abra camino alienando a las masas laboriosas, incapacitándolas tanto en el plano teórico como práctico ¡El movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada! grita el revisionismo oportunista, mientras el no menos oportunismo izquierdista responde ¡El objetivo final lo es todo, el movimiento no es nada!. El socialismo científico responde con contundencia; lo esencial es el objetivo final, pero es necesario el movimiento para aproximarse al objetivo.

El revisionismo, desde sus orígenes y hasta hoy, ha mantenido siempre sus esencias de origen, aún cuando haya tomado mil y una formas a la hora de manifestarse. Aparece en el interior de los partidos obreros socialdemócratas, justo cuando éstos establecen su hegemonía entre el proletariado en base a los principios emanados del marxismo. Tal circunstancia provocará el pánico entre explotadores y parásitos, que activarán su particular caballo de Troya a fin de destrozar a la II Internacional “desde dentro”. Serio revés se llevarán unos y otros con el “inesperado” triunfo revolucionario y socialista en la Rusia de 1917 y con la implacable lucha que el bolchevismo librará contra esta manifestación de la ideología burguesa, dando lugar a la III Internacional. Sin embargo, y como bien sabemos, la historia no es ni puede ser lineal, y pronto la burguesía -tras volver a ser sorprendida y derrotada en las trincheras por su enemigo de clase (1945)-, volverá a activar sus palancas oportunistas ante el pánico a la revolución socialista y “la expansión comunista”. Si a finales del siglo XIX lo hizo desde el interior de los partidos obreros socialdemócratas, a lo largo del siglo XX lo hará ya desde el interior del propio movimiento comunista internacional, empezando por el mismísimo PCUS. De esta forma, el revisionismo soviético que abre el retorno de la URSS al capitalismo en los años 50, postulará la “coexistencia pacífica” (de nuevo la negación de la lucha de clases), que a su vez dará lugar a la “reconciliación nacional” carrillista (eurocomunismo) y llegará hasta la “comunión de intereses entre burguesía y proletariado nacionales” (maoísmo).

Echando una ojeada al actual momento histórico que vivimos, se puede constatar los grandes servicios que esta pléyade revisionista gestada a mediados del siglo XX, ha prestado a sus jefes burgueses Sólo hay que ver cuán ufana se muestra la oligarquía recordando a ese gran “hombre de Estado” (burgués, como no), que fue Don Santiago Carrillo, pieza clave para entender la actual situación del pueblo trabajador en España. Sólo hay que ver la situación actual de Rusia y China, donde la oligarquía campa a sus anchas formando un bloque imperialista en continua disputa con al bloque imperialista rival galvanizado entorno a la OTAN, ambos ávidos por disputarse nuevos mercados y materias primas que expoliar. He ahí las consecuencias del revisionismo en todas sus manifestaciones nacionales; blindar el régimen capitalista allí donde reina, restaurarlo allí donde no lo hace.

Hoy, disfrazados de “socialistas” o “comunistas”, los mismos perros revisionistas pero con distinto collar, bajo el contexto de una nueva crisis capitalista de sobreproducción, vuelven a menear la cola a modo de vulgares réplicas de Bernstein. ¡Y no nos coge por sorpresa! Así será mientras subsistan las relaciones de producción capitalistas, así será mientras la pequeña burguesía siga insuflando la ideología dominante sobre las capas más rezagadas de la clase obrera. Así será hasta que los bolcheviques del siglo XXI no consigamos volver a reconstruir lo que con tanto empeño consiguió demoler la oligarquía imperialista y sus títeres revisionistas. Multiplicidad de formas para confluir siempre en una misma estafa, mil veces “teorizada y revisada”; negación de la lucha de clases, conciliación de intereses contrapuestos entre opresores y oprimidos, creencia cuasi religiosa en la eternidad del capitalismo y la institucionalidad burguesa que le acompaña, negación de la clase obrera como sujeto revolucionario –e incluso de su propia existencia- y por tanto de la revolución socialista y la dictadura del proletariado, difamación de cualquier experiencia socialista que amenace el orden establecido…una estafa que acompañada de una siempre bien calculada fraseología “izquierdista”, pretendidamente “moderna”, cumple a la perfección el paradigma gatopardiano; ¡cambiar todo para que nada cambie!

Y sin embargo;

La burguesía, cuyo dominio defienden ahora los socialistas que hablan contra la ‘dictadura en general’ y enaltecen la ‘democracia en general’, conquistó el Poder en los países avanzados a costa de una serie de insurrecciones, de guerras civiles y de represión violenta contra los reyes, los feudales, los esclavistas y contra sus tentativas de restauración. Los socialistas de todos los países, en sus libros y folletos, en las resoluciones de sus congresos y en sus discursos de agitación, han explicado miles y millones de veces al pueblo el carácter de clase de estas revoluciones burguesas y de esta dictadura burguesa. Por eso, la actual defensa de la democracia burguesa en forma de discursos sobre la ‘democracia en general’ y el actual vocerío y clamor contra la dictadura del proletariado en forma de gritos sobre la ‘dictadura en general’, son una traición directa al socialismo, el paso efectivo al lado de la burguesía, la negación del derecho del proletariado a su revolución proletaria, la defensa del reformismo burgués precisamente en un momento histórico en que este reformismo ha fracasado en todo el mundo” (Lenin. I Congreso Komintern, 1919)

Cuando el pueblo trabajador sufre los zarpazos sistemáticos de la oligarquía financiera, la explotación, represión y empobrecimiento generalizado, la clase dominante –una vez más-, vuelve a activar sin mesura su arma predilecta; el revisionismo oportunista. En estos últimos años y días, hemos podido contemplar como los herederos del eurocomunismo carrillista -desde IU a “Podemos” pasando por “Proceso Constituyente”, -responsables directos del actual estado en que nos encontramos-, salen raudos en defensa de los engranajes de este régimen criminal, en defensa de sus jefes oligarcas, usando a discreción ese manido y ya clásico discurso “moderno e izquierdista”. Los mismos pequeñoburgueses que defecan sus miserias sobre el marxismo-leninismo, ganándose el aplauso y capital de sus jefes, que claman contra los “dogmáticos” y “anticuados” -¡precisamente hoy!-, salen a la palestra ofreciéndonos toda su retahíla oportunista acerca de la “democracia en general”, calcando las recetas burguesas del revisionismo más lustroso de los siglos XIX y XX. ¡He ahí los “modernos izquierdistas” prefabricados en las usinas burguesas! ¡Qué extraordinaria “novedad” la de los señores Pablo Iglesias o Julio Anguita! ¿Dónde quedará esa delgada línea roja que “diferencia” a los Lara, Iglesias o Anguita de los Bernstein o Carrillo de antaño?

Por ahí andan los “nuevos” viejos revisionistas, copando horas y horas en esas particulares “Pymes” como Grupo Planeta o Mediaset, lanzando sus ardientes soflamas redentoras; “hay que mejorar la “democracia” (en general) y reformar las instituciones nacionales e internacionales”. Pero ¿cómo reformar lo irreformable? ¿Cómo se reforma una dictadura burguesa que tiende irrefrenablemente al fascismo? ¿Cómo se reforma un Estado burgués al servicio de los grandes monopolios industriales y financieros? ¿Cómo se reforma un parlamento moribundo cuyos integrantes se encuentran a sueldo de la oligarquía financiera? ¿Cómo se reforma esa cueva de parásitos imperialistas llamada UE? Nuestras criaturas bernsteinianas lo tienen claro; ¡votando por ellos! He ahí el tránsito pacífico del “capitalismo salvaje” al “capitalismo de rostro humano” ¡pues estos estafadores ya ni siquiera se atreven a mentar al socialismo! Por eso adoptan con furor el keynesianismo –bautizado como el “salvador del capitalismo de los años 30”-, como si sus premisas pudieran implementarse a las relaciones de producción capitalistas del siglo XXI. Olvidando el fondo de la cuestión, nos hablan de “democracia directa”, “república”, “proceso constituyente”, “antineoliberalismo”, “dación en pago”, “banca pública”, “listas abiertas” “inversiones en la economía real”… ¡la clase trabajadora ha muerto, el capitalismo es inmutable (basta con acabar con el “neoliberalismo”), el imperialismo un mito, el movimiento lo es todo!

Marx es atacado con igual celo por los jóvenes doctos que hacen carrera refutando el socialismo, como por los decrépitos ancianos que conservan la tradición de toda suerte de anticuados “sistemas”. (Marxismo y revisionismo, 1908)

De nuevo Lenin, martillo implacable de revisionistas, cobra una actualidad sorprendente; ¿quién mejor que el profesor Pablo Iglesias Turrión ejemplifica hoy a esos “jóvenes doctos” que “hacen carrera refutando el socialismo”? ¿Quién mejor que el miembro y exdiputado de IU Julio Anguita ejemplifica hoy a esos “decrépitos ancianos” que “conservan la tradición de toda suerte de anticuados sistemas”? El último eslabón del sistema, IU, se revuelve dando a luz infinitas plataformas pequeñoburguesas dispuestas a insuflar “legitimidad” a este régimen burgués putrefacto, justo en el preciso momento en que el movimiento obrero y popular, comienza a levantar cabeza empujado por la digna lucha del Gamonal burgalés. He ahí la flor y nata de la “intelectualidad progresista”, serviles funcionarios del Estado como Juan Carlos Monedero y fervientes defensores de los innumerables crímenes de la OTAN como Santiago Alba Rico, siempre emboscados bajo su infantil fraseología “izquierdista”. Ahí están los que para tapar su irrefrenable eurocentrismo imperialista, son capaces de vislumbrar “soviets en Bengasi” para justificar un genocidio más de la OTAN, ahí están los que demonizan la valiosa experiencia histórica de la URSS, al tiempo que nos señalan su particular paradigma “socialista”; ¡ni más ni menos que Venezuela! Ahí están los que nos intentan hacer tragar unas relaciones de producción netamente capitalistas y una institucionalidad netamente burguesa como ¡”socialismo del siglo XXI”! ¡Los mismos que hoy, en una Libia expoliada, sometida y desangrada, no tienen a bien emitir ningún “manifiesto marxista”!

Como en tiempos de Bernstein o Kautsky, nunca fue tan cierta la premisa leninista “La lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa sino va ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo.

Los peleles del IBEX-35 nos llaman a “votar”, intentando reconducir la rabia popular hacia sus adoradas urnas de cristal, mientras la esclavitud y la miseria se extienden como una plaga sobre millones de trabajadores. Con todos los altavoces del capital monopolista a su servicio, henchidos de su irrefrenable ego pequeñoburgués, nos ruegan que legitimemos la criminal política de la troika, que les facilitemos otra cómoda butaca burguesa en Bruselas a 6000 euros por barba, pues ellos son los “elegidos” ¡Tal y cómo si el PIE (Partido de la Izquierda Europea), no llevara largas décadas en Estrasburgo, actuando como un dócil instrumento al servicio de esa escoria imperialista que nos somete a diario!

Basta con fijarse en sus “propuestas”; hay que“mover ficha para que la ciudadanía decida, no la minoría egoísta que nos ha traído hasta aquí”, hay que promover “un proceso constituyente para impulsar la III República”, a imagen y semejanza de aquella II República ya superada por la historia. Ni siquiera el idealismo más primitivo y religioso es capaz de llegar a cotas tan ridículas. Estos alquimistas pequeñoburgueses, vienen a decirnos que la explotación y miseria de la clase obrera, no es fruto de las leyes intrínsecas del modo de producción capitalista en su actual fase de desarrollo, que el Estado burgués es una especie de ente hegeliano que gravita “por encima de las clases”, qué todo deriva del “egoísmo” de unos pocos, de su “mal hacer”; ¡hay que convencer a Botín, Ortega o Brufau, hacerlos más “solidarios”! Y para eso están ellos, para obrar el milagro desde las urnas. Hay que “reformular” la constitución burguesa del 78 y “construir la III República”, y si es preciso retrotraernos a 1931; no importa el contenido de clase de la misma ni el régimen económico sobre el que se sustente, pues bastará con qué los borbones hagan las maletas para recuperar la “vocación pública y la democracia”. Para nuestras “estrellas” revisionistas ya no es el ser social el que determina la conciencia, ¡sino justamente a la inversa! La misma farsa burguesa, la misma basura revisionista que sólo busca blindar los intereses de la oligarquía, alargar la agonía de millones de trabajadores y clases populares.

Cuando se habla de lucha contra el oportunismo, no hay que olvidar nunca un rasgo característico de todo el oportunismo contemporáneo en todos los terrenos: su carácter indefinido, difuso, inaprehensible. El oportunista, por su misma naturaleza, esquiva siempre plantear los problemas de un modo preciso y definido, busca la resultante, se arrastra como una culebra entre puntos de vista que se excluyen mutuamente, esforzándose por ‘estar de acuerdo’ con uno y otro, reduciendo sus discrepancias a pequeñas enmiendas, a dudas, a buenos deseos inocentes, etc., etc.” (Lenin, Un paso adelante, dos pasos atrás, 1904)

Ante la debacle de la socialdemocracia burguesa, el oportunismo encuadrado en IU y sus diferentes escisiones, sale a la palestra mediante sus buenas dosis de indefinición. Incapaces de vislumbrar los rasgos fundamentales de todo régimen capitalista, de su evolución histórica, adoptan por completo las recetas políticas de la socialdemocracia revisionista de inicios del siglo XX, tal y como si el mundo se hubiera detenido. Hasta un imberbe estudiante de instituto, sabe que lo que la burguesía y sus lacayos llaman “estado del bienestar”, no fue más que la vacuna oportuna para evitar la revolución social, y que lejos de representar un “triunfo de la socialdemocracia”, no fue más que una victoria parcial de la clase obrera, que por aquellas fechas presionaba tanto en lo interno como en lo externo, merced al poderoso empuje proporcionado por el triunfo de la Gran Revolución Socialista en Rusia. ¿Cómo es posible “defender lo público” cuando se niega a la clase trabajadora y se olvida, cuando no se difama, la rica experiencia histórica del movimiento obrero y comunista?

Como diría el gran Silvio Rodríguez;

Que fácil es engañar al que no sabe leer,cuantos colores, cuantas facetastiene el pequeño burgués.Que fácil es trascender con fama de originalpero se sabe que entre los ciegosel tuerto suele mandar.Que fácil de apuntalar sale la vieja moralque se disfraza de barricadade los que nunca tuvieron nada,que bien prepara su mascaradael pequeño burgués.” (Canción en harapos)

Los comunistas nos conocemos las mascaradas de estos viejos revisionistas al dedillo. Hoy como ayer, la clase obrera y el pueblo trabajador no precisa de pulcros “ciudadanos” prestos a reformar lo irreformable, sino organización y conciencia de clase para encarar la imprescindible ruptura revolucionaria que arranque de raíz las actuales relaciones de producción capitalistas, liquidando desde sus cimientos la maquinaria estatal burguesa. No se trata de “dogmatismos”, sino de intereses de clase. El PCOE combate sin reparos al revisionismo, no en virtud de abstracciones y absurdos dogmas, sino en defensa del proletariado del que sus militantes forman parte indisoluble. No es el revisionismo un fenómeno “nuevo”, es algo tan viejo y caduco como el propio capitalismo que le da vida, por más que sus cabecillas traten de “trascender con fama de original”;

El revisionismo o ‘revisión’ del marxismo es hoy una de las principales manifestaciones, si no la principal, de la influencia burguesa sobre el proletariado y de la corrupción burguesa de los proletarios (…)Lenin

Hoy, en pleno año 2014, el capitalismo monopolista y la oligarquía financiera mantienen al Estado español a su entero servicio, ese es uno de los rasgos característicos del imperialismo. El desarrollo de las fuerzas productivas ha llegado a su grado máximo, profundizando la contradicción nuclear del régimen, la que confronta el carácter social de éstas con unas relaciones de producción basadas en la apropiación privada. Las condiciones objetivas para llegar al socialismo, sin etapas intermedias, ya están dadas. Nunca antes hubo tantos trabajadores asalariados ni estos tuvieron mayor capacitación en este país, nunca antes el núcleo productivo del Estado estuvo concentrado en tan pocas manos en todos los sectores de la economía española, nunca antes el capital arrancó mayores porcentajes del PIB ni el IBEX-35 y sus satélites acapararon mayores beneficios privados a costa del trabajo social ajeno, extrayendo monstruosas plusvalías en base a la propiedad privada sobre los medios de producción. La explotación capitalista ha alcanzado cotas desconocidas, mostrando innumerables síntomas de descomposición, que señalan los límites históricos de este modo de producción agotado y corroído por sus propias leyes universales. A cada día que pasa, se profundiza el carácter reaccionario del régimen.

A través de sus inevitables procesos de expansión y retroceso, hoy el imperialismo –síntesis de la dictadura de los grandes capitales- sólo puede ofrecer a millones de trabajadores salarios de miseria, largas jornadas de trabajo en condiciones deplorables, desempleo y emigración en masa, sólo puede ofrecer a las masas laboriosas mayores dosis de miseria y degradación. A cada crisis capitalista de sobreproducción, sobreviene una mayor y más brutal escasez para el pueblo trabajador, mientras la abundancia más aberrante inunda las arcas de la oligarquía financiera y la de sus lacayos políticos y sindicales. Estando las condiciones objetivas maduras para el socialismo, son las subjetivas las que no caminan acordes al momento histórico que vivimos, de ahí la enésima estafa pergeñada por el revisionismo oportunista. La clase trabajadora se encuentra huérfana de los instrumentos más esenciales para parar el golpe y pasar de inmediato a la ofensiva, y es ella, somos nosotros, los que pagamos las duras consecuencias.

Los comunistas del PCOE, partiendo de un análisis materialista y dialéctico, no cerramos los ojos a la realidad que vivimos ni nos dejamos arrastrar por el derrotismo, el sectarismo o los aberrantes atajos revisionistas, pues somos plenamente conscientes de la necesidad de volver a dotar al proletariado de las herramientas históricas que precisa para renacer de sus cenizas. De ahí nuestro trabajo paciente y silencioso a la hora de trabajar por la reconstrucción del sindicalismo de clase y de consolidar la Central Sindical Única que contribuya a romper en mil pedazos el oportunismo en el movimiento obrero, de ahí el trabajo militante para construir las estructuras del Frente Único del Pueblo, organizando a la clase trabajadora en nuestros centros de trabajo y fundiéndola a las clases populares de nuestros barrios. De ahí que los marxistas-leninistas no cejemos en el empeño de fortalecer el arma más efectiva para los explotados y oprimidos; el Partido de Nuevo Tipo, el Partido Leninista.

El PCOE es plenamente consciente que el motor de la historia es la lucha de clases, y en base a ello considera al proletariado el único sujeto revolucionario capaz de sepultar a los enemigos declarados del pueblo trabajador. El proletariado no es ni puede ser una “idea”, una foto fija, una caricatura estandarizada o una abstracción metafísica. Es un sujeto histórico revolucionario moldeado tras largas décadas de explotación, un cuerpo social vivo del que forman parte millones de individuos, por más que el revisionismo se empeñe en negarlo acorde a los intereses de clase a los que se debe. El proletariado representa una realidad objetiva, como formación social que ostenta una posición común en el proceso productivo capitalista, desprovisto de medios de producción y por tanto obligado a vender su fuerza de trabajo a la burguesía propietaria para poder sobrevivir y seguir alimentando el ciclo original de acumulación del capital (D-P-M-D´). Nunca antes en la historia el proletariado ha sido tan esencial como hoy, tan estratégico tanto en el plano cuantitativo como cualitativo.

Si hoy la burguesía nos mea encima sonriente y segura, si hoy el oportunismo nos dice que eso que nos empapa no es más que pura lluvia, merced a su “buen hacer”; si hoy nos explotan convirtiendo el derecho laboral burgués en simple derecho a la esclavitud asalariada, si hoy nos desahucian, nos mandan al desempleo, al exilio, nos arruinan, embrutecen y reprimen con saña, tal situación no es fruto de “una maldición divina” o de “la mala gestión de los políticos”. Es consecuencia de largas décadas de desorganización y atomización, de ruptura de los vínculos de clase que nos unen, de traición infame de estos mismos revisionistas que hoy mendigan un voto para sus plataformas, tomándonos por estúpidos. Aprovechando una nueva crisis, la clase dominante pasa el rodillo, sabedora de que existiendo una poderosa clase obrera “en sí”, ésta carece de los instrumentos imprescindibles para convertirse en una clase obrera “para sí”, capaz de lanzarse al combate y de apuntillar este régimen criminal. ¡Es por ello que sus fieles siervos revisionistas se afanan en hablar de “ciudadanía” y enterrarnos en vida!

El PCOE, hostil frente a la burguesía y sus satélites oportunistas, seguirá trabajando incansable para fundir al proletariado con su vanguardia leninista, seguirá organizando las estructuras del Frente Único del Pueblo, integrado por el conjunto del pueblo trabajador masacrado por el capital monopolista, seguirá puliendo los pilares maestros de la revolución socialista y abogando sin fisuras por la dictadura del proletariado. Mientras los siervos “izquierdistas” de la burguesía se dedican a mendigar votos y rendir pleitesía a la troika y sus criminales, el PCOE seguirá abriendo camino entorno a la reconstrucción del movimiento obrero desde los centros de trabajo, universalizando la unidad de los Comités de Empresa dotándola de una dirección emancipadora – Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores-, contribuyendo a la Construcción del Sindicato Único de Clase (CSC) y reconstruyendo el movimiento estudiantil (FJCE), a fin de confluir la lucha de todos los sectores del proletariado en un solo Frente Único del Pueblo. No hay otro camino. En el momento actual que vivimos, sólo dos vías se abren camino; reconstrucción del movimiento obrero y popular o esclavitud asalariada y miseria. Basta echar un vistazo a nuestros centros de trabajo y barrios para concluir que, frente a la barbarie cotidiana, el socialismo ya no representa una alternativa, sino una imperiosa necesidad para la mayoría productiva.

Los que mantenemos en alto las banderas de la clase obrera y el socialismo, los que hoy más que nunca seguimos fieles a los principios del marxismo-leninismo, los que sin complejos hoy nos llamamos COMUNISTAS asumiendo con orgullo nuestra experiencia histórica como vanguardia del movimiento obrero y popular, no podemos más que denunciar y combatir frontalmente a este viejo revisionismo al que la clase dominante no cesa de ponerle “nuevas” caras para seguir con la vieja farsa.

Ni el movimiento lo es todo, ni como muchas sectas izquierdistas proclaman el objetivo lo es todo. El PCOE considera igualmente traicioneros a ambos oportunismos. ¡Ni mencheviques ni otzovistas! No son tiempos para seguir paralizados e inermes, pero tampoco para pasar al asalto directo y suicida cuando la correlación de fuerzas sigue siendo desfavorable. Son tiempos de asediar la fortaleza, de acumular fuerzas, de crear poder popular, de aproximar el movimiento hacia nuestro irrenunciable objetivo final; el socialismo. La tarea irrenunciable de los comunistas en el momento actual que vivimos, no puede ser otra que organizar la revolución socialista.

No hay otra salida; ¡Crear uno, dos, tres, muchos Gamonal!

¡Sin tregua al revisionismo oportunista!

¡Por la construcción del poder popular, por la construcción del FUP!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

{module [201|rounded]} 




Amargas experiencias

 Un partido comunista no es una organización mágica, pero sí debe adelantarse al conjunto de la sociedad y, para ello, ha de llevar a cabo sus análisis con el método dialéctico, de lo contrario, jamás se convertirá en la vanguardia que necesita la clase obrera y el conjunto del pueblo trabajador.

Al PCOE se nos puede decir muchas cosas, pero nunca podremos admitir que nuestra mente no esté ebullición constante, tratando de actualizarnos en todos los terrenos de la lucha de clases.

Antes del reconocimiento oficial de la crisis, advertimos que la unidad de los trabajadores era necesaria, obligada y vital para que adquiriesen, o mejor dicho, para reafirmarse en su calidad consustancial, ser el sujeto revolucionario. No habrá cambios verdaderamente revolucionarios si la clase obrera no toma las riendas de las luchas, siempre orientada por su partido comunista.

Y eso es lo que ha sucedido durante todo el período de la crisis. Las luchas se han desarrollado descompasadas, fraccionadas y sin objetivos, porque se le ha negado a la clase obrera el papel que debe desempeñar. No debemos echar todas las culpas de la situación del movimiento obrero a las políticas reaccionarias de los PSOE y PP, el motivo supremo lo encontraremos dentro del mismo movimiento. Los dirigentes fabriles imbuidos en el reformismo imperante han caído en la trampa que el oportunismo le tendió y hoy pagan gravísimas consecuencias.

El Partido Comunista Obrero Español advirtió de lo que iba a suceder, las traiciones sucesivas de CC.OO y UGT, por un lado, la de IU en el ámbito de la política y la división en diez mil sindicatitos pequeños que se auto titulaban “revolucionarios”, constituía la negación a la lucha de clases a combatir por sí y para sí misma; era la entrega total y absoluta de los trabajadores a las maquiavélicas intenciones de la burguesía.

Hablábamos, entonces, que sólo los comités de empresa y delegados de personal estaban capacitados para alcanzar la unidad de la clase obrera, pero decíamos también que tendría que ser una unidad política. Para lograr un objetivo aparentemente sencillo, era preciso que los comités y delegados tuviesen en cuenta las necesidades y las aspiraciones de los trabajadores y, en esa dirección, deberían pasar por encima de las siglas sindicales, de lo contrario la debacle se daría en cualquier momento. Los comités tenían a su favor ser los órganos más democráticos que existen en esta decrépita democracia burguesa. Sólo los comités de empresas y los delegados eran elegidos directamente por los trabajadores, lo que no pueden decir ni los sindicatos, como tampoco sus secciones sindicales.

El PCOE acostumbra siempre llevar a la práctica sus teorías. De este modo, nuestros camaradas miembros de comités de empresas, y delegados de trabajadores, comenzaron a hablar con otros comités. En Sevilla, por ejemplo, se llegaron a realizar más 300 reuniones. Las experiencias fueron muy ricas, pero muy amargas también. Mientras los trabajadores de base veían con buenos ojos que sus representantes se adhirieran a la Asamblea de Comités, sectores politizados de los propios comités, ponían reparos.

Nuestros camaradas les hablaban de la unidad para luchar contra las leyes reaccionarias y contra el sistema, así como de la necesidad de atraer a estudiantes y vecinos con la meta de elevar la lucha al grado de popular. Y lamentablemente, en tanto los compañeros que no militaban en ningún partido, aquellos que sus propios compañeros tenían por más atrasados, asentían con la cabeza y afirmaban con la palabra que era muy buena idea, que había que unirse, los militantes políticos adoptaron una conducta reprobable.

El problema radicaba en los que militaban en algún partido: Corriente Roja, IU, etc. y lógicamente las direcciones de los sindicatos, en donde también los miembros de Partidos Políticos, aparatos sindicales y liberados se opusieron con todas sus fuerzas, llegando a expulsar a compañeros de sus propias filas por pertenecer a la ACDT.

Se habló con Puleva, Flex, OPT, Siderúrgica Sevillana, Mac Puarsa, ROCA, Panrico, Coca Cola, Pepsi, TUSSAM, Unipost, etc. Se dieron reuniones, algunas en grupos, pero al final, los comités tiraron falsamente a favor de las siglas y en contra del interés de clase. Ningún trabajador de base desea la desunión.

¿Qué hubiese pasado si siguiendo las directrices de la ACDT, los comités de empresas hubiesen adoptado la posición de clase? La lucha contra la crisis se habría dado bravamente contra sus cimientos, pero los sindicatos no habrían ganado tanto dinero a costa de los EREs y eso es un obstáculo demasiado grueso. Se tenía la posibilidad tanto de ganar como de perder, pero el camino que tomaron los oportunistas era la senda de los derrotados y así condujeron a las clases trabajadoras a la impotencia, luego a la desesperación y quién sabe si a algo más.

Hoy basta dar un paso por los polígonos de todo el estado, para ver la desolación, basta ver por las calles a trabajadores asfixiados por el desasosiego, sus luchas en solitario contra una patronal unida, contra el gobierno y sus leyes, solo había servido para elegir lo de siempre, lo menos malo, o lo que es lo mismo, lo que quería la empresa: paro a cambio de firmas de ERE que suponía el enriquecimiento de las arcas sindicales.

Paradójicamente, muchos de estos reformistas que optaron por la desunión para no perder sus pequeñas parcelas de poder, ya avientan nuestras orejas con nuevos aires oportunistas, queriéndonos engañar una vez más al pedirnos el voto para sus siglas. Ahora, después de haber asesinado a la clase obrera, dicen que les votemos porque ellos son los únicos que nos pueden salvar.

Pero la historia no se detiene y la verdad se abrirá camino entre traidores y corruptos, solo hace falta tiempo para que la crisis aminore ostensiblemente. Ayer saltó la noticia en los medios de difusión: “Los trabajadores de empresas en crisis crean un frente de resistencia en Asturias.El delegado sindical de CC.OO. en Tenneco, Cesar González ha asegurado que la iniciativa de crear un “frente común” es una “necesidad” de los trabajadores que se concreta fuera de las siglas de sindicatos y de partidos políticos.”

Y es que no existe otro camino. Los militantes del PCOE saludamos la iniciativa y nos solidarizamos con élla, pero dadas las experiencias, avisamos a nuestros compañeros asturianos que la burguesía, y sus representantes en el movimiento obrero, opondrán muchos obstáculos, ante lo cual deben mantenerse unidos y firmes frente a los traidores.

Y también les hacemos llegar que tienen que elevar la lucha al nivel político, hay que romper las leyes que les da facilidades a los patronos y eso se consigue ampliando el ejército de los obreros. No basta con los trabajadores afectados por la crisis, sería una lucha in extremis y desgraciadamente hasta podía ser suicida. Los sindicatos, la patronal y el gobierno son fuertes. Será necesario unir a todos los trabajadores de Asturias y del estado, y para ello contarán con la solidaridad y aporte incondicional del PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL.

SECRETARIA DE PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

{module [201|rounded]}




Acto público por el 55º aniversario de la revolución cubana

El próximo sábado 11 de enero, en el Centro Joven “La Estación” de San José de la Rinconada,  tendrá lugar el acto público en conmemoración del 55º aniverssario de la revolución cubana.

Intervienen:

  • Ulises Arranz ( Cónsul General de Cuba en Andalucía y Extremadura)
  • Francisco Barjas ( Secretario General del Partido Comunista Obrero Español)
  • Jorge Vivas ( Asociación de Cubanos Residentes en Andalucía “Tocororo” )

 

marchacarteldefi

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA

 

{module [201|rounded]}




Ucrania en los ojos del imperialismo

El pasado jueves día 26 de noviembre el gobierno ucraniano decidió suspender las conversaciones sobre un pacto de integración con la Unión Europea, como respuesta a la imposición por parte de ésta de la previa liberación de Yulia Timoshenko, encarcelada por corrupción y fraude.

Tras esta decisión se han sucedido en este país graves actos de sabotajes impulsados y promovidos por organizaciones con fuerte interrelación con gobiernos occidentales, que si bien en un principio no revistieron importancia, adquirieron fuerza tras las acciones policiales tomadas por el gobierno presidido por Yanukovich.

Se sucedieron ocupaciones de edificios públicos y se ocuparon y cerraron algunas calles. Militantes del grupo fascista “Libertad” destruyeron la estatua de Lenin que se había construido poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial y reconocida por la UNESCO como patrimonio mundial.

Todas estas acciones se sucedieron con la cobertura y manipulación de los medios occidentales de comunicación que desde un principio sobredimensionaron los sucesos para elevar el clima de desconcierto en el país. Los gobiernos europeos no han dejado de intervenir en los asuntos internos de Ucrania realizando numerosas declaraciones contra la decisión de su gobierno, participando en la financiación de los grupos reaccionarios opositores, utilizando asesores sobre el terreno, e incluso con la presencia de altos cargos en las concentraciones de los manifestantes, como ha sido el caso del ministro alemán de Asuntos Exteriores.

Lo que iniciaron como una respuesta a una medida gubernamental, pretende enmascarar un golpe de estado elaborado desde las entrañas de la OTAN.

Los recursos utilizados por los gobiernos occidentales no son nuevos y obedecen a patrones comunes en la desestabilización de países, cuyos gobiernos no responden a los intereses de las potencias imperialistas. Estos métodos fueron utilizados en las llamadas revoluciones de colores de numerosos países del este, como en el caso de Georgia, a cuyo país ha convertido en una base militar para las operaciones de la OTAN en Asia.

También los gobiernos imperialistas de occidente han intentado estos métodos desestabilizadores en Cuba y Venezuela, con menor éxito, debido al apoyo popular de los respectivos gobiernos.

Sin embargo, en Ucrania la situación puede complicarse dada las faltas de perspectivas políticas, económicas y sociales para satisfacer las necesidades de la población por parte del gobernante Partido de las Regiones, que durante estos últimos años ha estado impulsando una política de acercamiento a la Unión Europea, creando la falsa esperanza de una ayuda internacional para resolver sus necesidades.

El Partido Comunista de Ucrania está realizando incesantes llamamientos a la población para defender la independencia de Ucrania frente a la trama imperialista.

No obstante, el cambio de actitud en las relaciones internacionales, es decir, la disyuntiva entre las relaciones comerciales con occidente o con Rusia, no resolverá los problemas del pueblo ucraniano para construir un futuro mejor. Como manifestara el Partido Comunista de la Unión Soviética,  la “revolución” actual es sólo una manifestación de la lucha de poder de dos clanes oligárquicos.

Solamente el socialismo puede satisfacer la necesidades de los pueblos, defender su soberanía y mantener relaciones económicas en condiciones de igualdad con otros estados. Mientras los medios de producción pertenezcan a grupos oligárquicos, el país estará sometido al interés económico, político y militar de las grandes potencias imperialistas y su pueblo condenado a la emigración, la explotación y el abandono.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) manifiesta su solidaridad con los comunistas ucranianos y condena la injerencia imperialista en Ucrania. Así mismo, manifiesta su solidaridad con el pueblo ucraniano y con todos los pueblos de la antigua Uníón Soviética para defender sus intereses frente a los intereses de las transnacionales y del imperialismo.

¡ FUERA MANOS IMPERIALISTAS DE UCRANIA!

POR LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL ENTRE LOS PUEBLOS

POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL 

 

{module [201|rounded]}




Con el sindicalismo de clase, con la Coordinadora Sindical de Clase

El próximo día 23 de noviembre se celebra la Asamblea de la Coordinadora Sindical de Clase (CSC) en Madrid. Desde el Partido Comunista Obrero Español deseamos a los compañeros y compañeras de la CSC una asamblea exitosa que, estamos seguros, servirá para fortalecer el objetivo de la reconstrucción y fortalecimiento del sindicalismo de clase.

Y es que la reconstrucción del sindicalismo de clase es una labor en la que todos los obreros conscientes debemos estar implicados, entre ellos aquellos que enarbolamos la bandera del marxismo-leninismo. En el estado español sobran siglas sindicales, y la Coordinadora Sindical de Clase, partiendo del reconocimiento de la lucha de clases como motor de la historia, unida a su anticapitalismo y antiimperialismo, y a la necesidad de transformar la sociedad capitalista y ponerle fin, está desarrollando un proceso de acumulación de fuerzas del proletariado y del sindicalismo de clase; proceso con el que los militantes del PCOE estamos comprometidos y que apoyamos con nuestras modestas fuerzas.

El desarrollo del imperialismo, y con él de cada vez mayores tasas de plusvalor apropiado por la canalla clase burguesa, es el caldo de cultivo para que anide el oportunismo y se fortalezca, pues éste es hijo del imperialismo. Lenin señalaba en Imperialismo Fase Superior del Capitalismo que “La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo”. Y estas palabras de Lenin brillan hoy más que nunca, y se comprueban ciertas al ver el comportamiento de los dirigentes de CCOO y UGT – traidores vendidos al capital – y al contemplar como la burguesía denuncia la corrupción de dichas centrales, con objeto de mostrar a los trabajadores que sus instrumentos – como el sindicato – son corruptos porque todo es corrupto. La corrupción no es inherente al ser humano, como quiere mostrar la burguesía para justificar su existencia, sino que es inherente a su sistema económico, basado en el robo, y en la superestructura que eleva. 

La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía se libra en tres frentes: el ideológico, el político y el económico. Si no se libra la guerra en uno de esos tres frentes, no es lucha de clases. No obstante, muchos sabihondos que de manera incorrecta se autodenominan comunistas, y permanentemente dictan cátedra en lo teórico pero no mueven un músculo en la práctica, o rebajan la lucha económica o simplemente la vilipendian y la ignoran. Todos ellos, por más que escriban o vociferen contra el imperialismo y la burguesía, están instalados en la orilla del oportunismo y son parte de él. Lenin sigue brillando cuando señalaba “Lo más peligroso en este sentido son las gentes que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa”. Renunciar a la lucha económica, al sindicalismo, o rebajarla es renunciar a la lucha de clases y a la revolución. Nuevamente Lenin no deja lugar a dudas cuando, en la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, señala que “Intentar llevar actualmente a la práctica ese resultado futuro de un comunismo llegado al término de su completo desarrollo, solidez y formación, de su íntegra realización y de su madurez, es lo mismo que querer enseñar matemáticas superiores a un niño de cuatro años. (…) Podemos (y debemos) emprender la construcción del socialismo, no con un material humano fantástico, especialmente creado por nosotros, sino con el que nos ha dejado como herencia el capitalismo (…) el desarrollo del proletariado no se ha efectuado ni ha podido efectuarse en ningún país de otro modo que por los sindicatos y por su acción concertada con el partido de la clase obrera. La conquista del Poder político por el proletariado es un progreso gigantesco de este último considerado como clase; y el partido se encuentra en  la obligación de consagrarse mas, y de un modo nuevo y no por los procedimientos antiguos, a la educación de los sindicatos, a dirigirlos, sin olvidar al mismo tiempo que éstos son y serán todavía bastante tiempo una “escuela de comunismo” necesaria, la escuela preparatoria de los proletarios para la realización de su dictadura, la asociación indispensable de los obreros para el paso progresivo de la dirección de toda la economía del país, primero a manos de la clase obrera (y no de profesiones aisladas) y después a manos de todos los trabajadores. (…) Bajo la dictadura del proletariado, es inevitable cierto “espíritu reaccionario” de los sindicatos en el sentido indicado. No comprenderlo significa dar pruebas de una incomprensión total de las condiciones fundamentales de la transición del capitalismo al socialismo. Temer este “espíritu reaccionario”, esforzarse por prescindir de él, por saltar por encima de él, es una inmensa tontería, pues equivale a temer el papel de vanguardia del proletariado, que consiste en educar, instruir, preparar, traer a una vida nueva a los sectores más atrasados de las masas obreras y campesinas. Por otro lado, aplazar la dictadura del proletariado hasta que no quedase ni un solo obrero de estrecho espíritu sindical, un solo obrero que tuviese prejuicios tradeunionistas y corporativos, sería un error todavía más profundo”. Lenin no sólo tapa la boca a los supersabios oportunistas que se autodenominan comunistas, sino también a aquellos dirigentes sindicales que pretenden dotar al sindicato de funciones que le corresponden al Partido Comunista. El sindicato es una organización económica que pelea porque el proletariado se lleve la mayor parte del valor que genera, y con ello mejore sus condiciones de vida, pero no es el instrumento que guie y lleve al proletariado a la toma del poder, a acabar con el imperialismo o que dirija al Proletariado hacia el Comunismo, en definitiva todo ello es ámbito del Partido Comunista.

Hoy existen decenas de millones de obreros que engrosan las filas de los sindicatos de clase, de los sindicatos de la FSM. Las masas ya no están únicamente en los sindicatos reaccionarios – es más, desde que empezó la crisis en 2008 los trabajadores han huido despavoridos de las estructuras sindicales imperialistas – sino también en el sindicalismo de clase, sindicalismo que, obviamente, sin ser marxista-leninista, no repele ni rechaza ni a la vanguardia ni a su ideología. Hoy la lucha de clases a nivel mundial es la lucha entre el imperialismo y el socialismo, y ello se refleja en lo sindical: la lucha entre los sindicatos de la FSM (anticapitalistas y antiimperialistas que aspiran a superar este sistema criminal) y los traidores sindicatos de la CSI (financiados por los imperialistas, integrados en sus estructuras políticas y a lacayos de los monopolios), o lo que es lo mismo, la lucha a nivel mundial entre el sindicalismo de clase y el sindicalismo servil de los monopolios. Desde el PCOE nos alineamos sindicalmente con la FSM y apoyamos activamente este proceso ya iniciado por la CSC de aglutinar las fuerzas del sindicalismo de clase en torno a ella, conseguir que la masa – la mayoría está sin partido y sin sindicato  – se acerque y fortalezca al sindicalismo de clase, implicando ello que el obrero vaya adquiriendo conciencia de lo que es, como clase así como los hábitos que éste debe poseer que, a su vez, es debilitar a los oportunistas y a sus estructuras y, consecuentemente, al capitalismo.

¡POR LA UNIDAD DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡POR LA CENTRAL SINDICAL ÚNICA!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

 {module [201|rounded]}




Contra el nacionalismo

El fenómeno nacionalista ha sido históricamente, y aún hoy continúa siendo, un tema de vital importancia. Los comunistas debemos ofrecer un análisis científico y riguroso de esta cuestión, que permita dilucidar cuál es la naturaleza de este fenómeno y qué estrategia trazar ante él.

El análisis marxista de la cuestión nacional ha sido tergiversado por múltiples teóricos y organizaciones, que llevan a cabo una defensa obstinada del nacionalismo mientras enarbolan la bandera del marxismo-leninismo. Ante los falseadores, los comunistas debemos ofrecer una contundente respuesta teórico-práctica, desenmascarando a estos oportunistas ante la clase obrera.

El nacionalismo es un fenómeno netamente burgués y que sirve a los intereses de dicha clase. La burguesía halla en el nacionalismo un método para dividir al proletariado de las distintas naciones y pueblos, fomentando enfrentamientos entre ellos que tan solo sirven a los intereses de la clase burguesa y que debilitan al Movimiento Obrero. En contraposición al nacionalismo burgués, el proletariado debe regirse por los principios del internacionalismo, que fomenta la hermandad y la solidaridad entre los obreros y las obreras de todos los países.

Ahora bien, no debe confundirse el nacionalismo con el derecho a la autodeterminación de las naciones. De hecho, estos conceptos no son en absoluto sinónimos e incluso, en determinados contextos, éste primero puede convertirse en un impedimento para el ejercicio del segundo. Lenin, con respecto a esta cuestión, afirmaba:

«Hay gentes a quienes les parece “contradictorio” que esta resolución, al reconocer en su punto cuarto el derecho a la autodeterminación, a la separación, parece “conceder” el máximo al nacionalismo (en realidad, en el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todas las naciones hay un máximo de democracia y un mínimo de nacionalismo), y en el punto quinto previene a los obreros contra las consignas nacionalistas de cualquier burguesía y exige la unidad y la fusión de los obreros de todas las naciones en organizaciones proletarias internacionales únicas. Pero sólo inteligencias absolutamente obtusas pueden ver aquí una “contradicción”.»i

Las naciones deben poder ejercer su derecho a la autodeterminación, lo cual en ningún caso implica la defensa del nacionalismo. Pero la lucha por este derecho de las naciones es una frase vacua si no se subordina al problema general de la lucha de clases; pues tan solo el socialismo es capaz de garantizar este legítimo derecho de las naciones, estando éste en el capitalismo sometido a los intereses del gran capital financiero y no a la voluntad de las clases populares.

En el caso concreto del Estado Español, es cierto que las diversas naciones oprimidas no alcanzaron su emancipación, como sí lo hicieron la mayor parte de naciones europeas tras la llegada del capitalismo: las burguesías de las naciones oprimidas lideraron procesos de liberación nacional que dieron lugar al Estado nacional. En el Estado Español, en cambio, no tuvo lugar tal proceso debido al lento e incompleto desarrollo del capitalismo durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX; dando lugar así a un Estado plurinacional.

Pero las respectivas burguesías de las naciones oprimidas –Euskadi, Galicia y Cataluña-, no están siendo sometidas por la burguesía de la nación opresora –la española-, sino que conforman junto a ella un bloque oligárquico único basado en sus intereses comunes: explotar y parasitar el trabajo de la clase obrera española, catalana, gallega y vasca. Pero este bloque hegemónico de las diferentes burguesías nacionales tiene también sus propias contradicciones internas, fruto del interés de las burguesías de las naciones oprimidas de imponer su exclusiva dictadura en su territorio nacional.

Tal es la naturaleza del proceso de liberación nacional que observamos a día de hoy en Cataluña, impulsado por la burguesía catalana y sus representantes políticos. Dicho proceso independentista tiene una naturaleza netamente burguesa: nace a partir de la contradicción entre la burguesía española y la burguesía catalana, pues ésta segunda desea imponer su hegemonía. Para este fin, la burguesía intenta embaucar a la clase obrera y a los demás sectores populares; con el inestimable apoyo de la pequeña burguesía y de los oportunistas.

¿A caso el proletariado catalán, gallego o vasco no continuaría estando sometido a la explotación de la burguesía en caso de que se independizaran sus respectivas naciones? La clase obrera de las naciones oprimidas no tiene interés en sustituir la dictadura del bloque formado por la burguesía central y las nacionales, sino en derrocar a toda la clase burguesa –independientemente de su nacionalidad- e instaurar la dictadura del proletariado, para edificar el socialismo, que será garante de igualdad entre las naciones y concederá el verdadero derecho a la autodeterminación.

No cabe duda, pues, de que los intereses objetivos del proletariado –sea el español, el catalán, el vasco o el gallego- son comunes, y que su lucha debe librarse de manera conjunta, pues su enemigo es común. Las nacionalidades no pueden ser un impedimento para la unión fraternal de los obreros, pues eso es lo que pretende la burguesía inoculando al proletariado el nacionalismo.

Los obreros de las naciones oprimidas no tienen nada en común con su burguesía nacional, y lo tienen todo en común con sus hermanos proletarios de las demás naciones.

Ahora bien, las contradicciones entre burguesías de diferentes naciones encuadradas en un mismo Estado, no solo generan una reacción nacionalista en las naciones oprimidas, sino que también dan lugar a un movimiento nacionalista en la nación opresora. En el caso del Estado Español, la burguesía central impulsa el nacionalismo español, es decir, el nacionalismo de la nación opresora. Tal nacionalismo es, si cabe, aún más despreciable.

Lenin hablaba claro al respecto, y explicaba cuál debe ser la línea de los comunistas respecto a esta cuestión:

«Semejante estado de cosas plantea al proletariado de Rusia una tarea doble, o mejor dicho, bilateral: luchar contra todo nacionalismo y, en primer término, contra el nacionalismo ruso; reconocer no sólo la completa igualdad de derechos de todas las naciones en general, sino también la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación; y, al mismo tiempo y precisamente en interés del éxito en la lucha contra toda clase de nacionalismos de todas las naciones, propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias, su más íntima fusión en una comunidad internacional, a despecho de las tendencias burguesas al aislamiento nacional.»ii

«En todo caso, el obrero asalariado seguirá siendo objeto de explotación, y para luchar con éxito contra ella se exige que el proletariado sea independiente del nacionalismo, que los proletarios mantengan una posición de completa neutralidad, por así decir, en la lucha de la burguesía de la diversas naciones por la supremacíaiii

Ya pueden los nacionalistas esconderse bajo un discurso revolucionario, o bajo la bandera del marxismo; serán desenmascarados por los comunistas. Todo nacionalismo, sea cual sea, es un arma de la contrarrevolución. Lenin respondía a Zinoviev cuando éste planteaba un nacionalismo revolucionario: No pintéis el nacionalismo de rojo.

Nosotros, los comunistas, somos enemigos de todos los nacionalismos y, a su vez, fieles defensores del derecho a la autodeterminación de las naciones.

Comisión Ideológica

Partido Comunista Obrero Español

i El derecho de las naciones a la autodeterminación; Lenin, 1914.

ii Ibídem.

iii Ibídem.

{module [201|rounded]}

 




Encuentro bilateral entre funcionarios del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y delegación del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español ( P.C.O.E. )

A propuesta de los compañeros cubanos, el pasado lunes día 23 de septiembre, tuvo lugar un encuentro bilateral entre funcionarios del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y una representación del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE).

La reunión se desarrolló en un ambiente de trabajo y camaradería, y en la misma se analizaron temas relacionados con la actualidad cubana y española, así como el papel de los dos partidos comunistas, sus trabajos y sus objetivos.

Por parte de los camaradas cubanos participaron Raúl Verrier Molina, perteneciente al Departamento Ideológico y Lucas Domingo, del Departamento de Relaciones Internacionales. Por parte del PCOE participaron camaradas del Comité Ejecutivo, la Comisión del Movimiento Obrero del Comité Central, de la Comisión de Relaciones Internacionales y de la Federación de Jóvenes Comunistas de España (FJCE).

 

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL P.C.O.E.

{module [201|rounded]}