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BREXIT, un nuevo revés del bloque imperialista europeo

El pueblo británico ha decidido abandonar el proyecto imperialista de los monopolios europeos, la Unión Europea. Por más que los imperialistas europeos y sus medios de comunicación se afanen en mostrar que la victoria del Brexit es la victoria de la extrema derecha, la realidad es que quien ha decidido sacar a Gran Bretaña de la UE, yendo en  contra de sus políticas antiobreras que empobrecen a las clases populares y liquida la soberanía de los estados nación a favor de las estructuras supranacionales de los monopolios, son las masas trabajadoras de Inglaterra y Gales azotadas por la pobreza y por el paro.

La táctica de los lacayos políticos de los monopolios es la de asociar el rechazo a la Unión Europea, que es el criminal proyecto de la oligarquía financiera europea, a la extrema derecha de tal modo que el pueblo, por rechazo a ésta, se adhiera al proyecto imperialista europeo como mal menor y, en su defecto, tratar de que sean los fascistas los que capitalicen el movimiento de rechazo contra la UE pues los monopolios bien saben que el fascismo es su última tabla de salvación, como bien nos ha demostrado la historia del siglo XX. Es la forma que tienen los imperialistas de tratar de desactivar el creciente descontento y disconformidad de los pueblos, máxime cuando es plenamente consciente de que los comunistas en Europa rechazamos de pleno  el proyecto imperialista europeo que pivota sobre los ejes de la Unión Europea, la OTAN y el Fondo Monetario Internacional y, con nuestras modestas fuerzas, hemos sido los primeros y nos dirigimos a los trabajadores de nuestros países para mostrarles que la única salida que tenemos es romper este eje y superar al capitalismo monopolista responsable de todos los males de los pueblos.

El resultado de este referéndum debilita el proyecto imperialista europeo, desgajándose una parte importante del mismo y, sin lugar a dudas, exacerbará las contradicciones interimperialistas. Es el momento en que los comunistas, y otras fuerzas de izquierdas, entendiendo por izquierda a aquéllas organizaciones que cuestionan el sistema capitalista y su estado y expresan de manera abierta la necesidad de superarlos y no las marionetas imperialistas autodenominadas socialdemócratas que son auténticos títeres a sueldo de los imperialistas, trabajemos sin descanso en orientar la lucha de la clase obrera hacia la dirección de la superación del capitalismo y ello sólo puede pasar tumbando las estructuras imperialistas como la UE o la OTAN, que han mostrado su verdadera esencia inhumana y criminal como hemos comprobado en las políticas económicas y la miseria y dolor que han sembrado en los distintos países de Europa,  así como en las imágenes de los campos de exterminio y sus políticas de inmigración donde se paga al estado turco para que reprima y machaque a los inmigrantes o, directamente, se les deja morir en el Mediterráneo, víctimas de sus guerras imperialistas.

Por último, este referéndum también nos ha mostrado el verdadero talante democrático de los diferentes candidatos de los monopolios que se presentan a las elecciones del próximo domingo. Después de haberse fotografiado todo lo habido y por haber con los fascistas golpistas venezolanos y de haber impartido en los medios de comunicación de los imperialistas cátedra sobre esencia democrática, tenemos que todos ellos son unos reaccionarios, coincidiendo  en que “los referéndums sólo se deben usar en circunstancias excepcionales. No se puede dejar decisiones difíciles a la gente” (Rajoy, PP), “el Sr. Cameron y los conservadores británicos han cometido una irresponsabilidad convocando este referéndum” (Rivera, C’s) o “esto es lo que ocurre cuando se consulta a la ciudadanía” (Sánchez, PSOE). Ese es el rostro de los demócratas burgueses, el de negarle al pueblo trabajador absolutamente todo, desde el techo a la expresión.  Por todo ello, los trabajadores no tenemos más salida que unirnos y organizarnos con el objetivo de salir de la UE y la OTAN y superar el capitalismo putrefacto y construir el socialismo; en este sentido, el próximo 26 J votar al PCOE significará el rechazo a este sistema criminal e inhumano.

 

F.J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El PSOE de Andalucía muestra su esencia reaccionaria y corrupta

En el día de hoy 14 patrullas de la Guardia Civil han desalojado la Finca de Somonte, finca de la Junta de Andalucía que se encontraba baldía, improductiva, y desde 2012 fue ocupada, preparada para hacerla productiva y trabajada por jornaleros de Palma del Río, Posadas, Écija, y otros municipios colindantes, en una región donde las tasas de paro están por encima del 10% de la media nacional, y un porcentaje de paro superior al 60% en menores de 25 años.

El gobierno de Andalucía, acosado por la corrupción generalizada ha pretendido desviar la atención de la imputación de más de 25 altos cargos, entre los que se encuentran Griñán y Chaves, utilizando para ello el desalojo de la finca de Somonte.

El PSOE demuestra su esencia reaccionaria y deja bien claro que ellos no son el cambio,  por mucho que sus dirigentes se desgañiten queriendo mostrar lo contrario,  sino aquéllos que aplican con mano de hierro las órdenes de los monopolios y responsables del sufrimiento y la miseria de los jornaleros y los trabajadores. Siendo estos los avales de su acción política es a este partido, corrompido y enemigo de los jornaleros y los trabajadores, al que Podemos lanza un día sí, y otro también, la mano para llevar a término un supuesto gobierno de cambio y para la gente.

Este es el resultado de casi 4 décadas de democracia burguesa donde los jornaleros andaluces están despojados de absolutamente todo, mientras que los sucesivos gobiernos del PSOE han dado dineros a manos llenas a los empresarios arrebatándoselos al pueblo al que únicamente les ha dado desempleo, miseria y represión.

La única salida que tiene Andalucía es la reforma agraria antilatifundista y antimonopolista, donde las tierras, las empresas necesarias para hacer productivo el campo andaluz, y los circuitos de comunicación estén en manos de los jornaleros y los obreros. El capitalismo y sus lacayos, como Susana Díaz y el PSOE, únicamente pueden dar al pueblo sufrimiento, sometimiento y más expolio y corrupción, como han demostrado durante 35 años.

El Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español se solidariza con los jornaleros expulsados de Somonte, con el Sindicato Andaluz de Trabajadores y hace un llamamiento al pueblo trabajador andaluz a rebelarse contra este sistema criminal y aquéllos que lo dirigen y que impiden que los trabajadores avancen.

 

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL EN ANDALUCÍA




¡Todos a confesarse ante los dueños del país!

A lo largo de la pasada semana pudimos ver desfilar, en la localidad barcelonesa de Sitges, ante los verdaderos dueños del país -los empresarios-  a todos los dirigentes políticos que aspiran a convertirse en sus gestores, en sus manijeros, durante la próxima legislatura en la XXXII Reunión del Círculo de Economía. Todos ellos fueron a hacer méritos ante sus amos, tratar congraciarse con los allí congregados, siendo su referencia y dando buena cuenta de su actitud lacayuna y dejando, bien a las claras, que todo lo que va a venir en el futuro inmediato de dimes y diretes en la campaña electoral entre ellos va a ser un teatrillo para que el pueblo les legitime con sus votos su posición de servidores del empresariado, que es quién verdaderamente ostenta el Poder, así como sus fechorías futuras.

El Círculo de Economía es una fundación constituida por la burguesía catalana, integrada en la burguesía monopolista europea y mundial, y que hoy está financiado por monopolios energéticos, de la comunicación, bancos, de los seguros y patronales como  AXA, Abelló Linde, Abertis, Accenture, Acciona, BBVA, Banc Sabadell, Banco Mediolanum, Bankia, Almirall, Agbar, Ara.cat, Associació Catalana d’Empreses Consultores (ACEC), CaixaBank, Almston, Cambra de Comerç de Girona, Damm, Deloitte, Carburos Metálicos, Coca-Cola, EAE, Enagás, ENDESA, ERCROS, Cuatrecases, Garrigues, EVERIS, INDRA, Gas Natural Fenosa, Grupo PLANETA, Gómez Acebo&Pombo, HP, INDRA, KPMG, La Vanguardia, Meliá, Mapfre, Nestlé, OHL, Siemens, PwC, Banco de Santander, Telefónica, REPSOL, ROCA, RACC, Vicens Vives, Zurich, etcétera.

Ante todos ellos se han arrodillado los distintos “líderes” políticos y han respondido gustosos, y orgullosos, a las cuestiones planteadas por ellos, así como sus impertinencias, aceptadas de buen gusto por dichos dirigentes políticos del capital, a los que sus verdaderos gerifaltes les han dado las consignas y los “tirones de orejas” que han considerado pertinentes.

Ya sean “de la nueva política” o “de la vieja”, ya sean nacionalistas españoles o catalanes, todos ellos son igual de capitalistas y conceden a estos empresarios, verdadero cáncer que padece el pueblo español y responsables máximos de la pobreza en este país, un rol de respetabilidad y de ejemplaridad social demostrándonos a los trabajadores, a aquéllos que somos las víctimas de este sistema criminal, que nada harán por nosotros los aspirantes a manijeros de sus amos y que la conquista de la justicia social, del poder popular, de nuestra dignidad como Pueblo únicamente podrá venir de la mano de los trabajadores y demás clases populares maltratadas y expoliadas por esos monopolios.

Para el Círculo de Economía, “Por este orden, la Reforma Laboral, la del sector bancario y las medidas para facilitar el pago de la deuda comercial de la Administración son las tres medidas más aplaudidas de la primera legislatura de Mariano Rajoy”, y consideran que en el ámbito tributario se debe “reducir el impuesto sobre sociedades, rebajar el impuesto sobre sucesiones y donaciones, eliminar el impuesto de patrimonio, ampliar los beneficios fiscales por reinversión y suprimir el llamado exit tax (tributación de las ganancias patrimoniales por cambio de residencia a un país extranjero)”. Como puede comprobarse, la política que anhelan los empresarios es explotar al máximo y no pagar ningún impuesto, si es posible, a pesar de que el estado es el instrumento que sirve para oprimir a los trabajadores y garantizar su explotación, los empresarios son de la opinión de que los explotados les paguen dicho instrumento de opresión.

Con referencia a las elecciones, el Círculo de Economía lo tiene claro, como no puede ser de otro modo, y el pasado 25 de mayo ya expresó que el PP y el PSOE deben dejarse gobernar, es decir, se declaran abiertamente de lo que denominan la gran coalición PP-PSOE. Este posicionamiento  fue compartido tanto por Rajoy como por Pedro Sánchez, donde explícitamente señaló que “no voy a vetar a ninguna fuerza política, no se trata de arrinconar a nadie(…) No habrá unas terceras elecciones. Habrá un gobierno después del 26-J”, y también por Albert Rivera  que aseveró que “Si Ciudadanos es decisivo, habrá gobierno”, posición que no es novedosa pues C’s es otro engendro creado por aclamación del Banco de Sabadell y Compañía. De hecho, vale la pena leer el artículo del nuevo periódico de Pedrojota en referencia a la intervención de Rivera en el Círculo de Economía señalando “Rivera jugaba en casa con los empresarios del Círculo. No sólo porque hablaba en Cataluña, sino porque al Círculo de Economía pertenecen algunos de los directivos a los que se les atribuye el salto de Ciudadanos a la política nacional para cubrir la falta de un ‘Podemos de derecha’ o, mejor dicho, una fuerza reformista pro mercado”.  Por otro lado, Podemos un día sí y otro también tiende la mano al PSOE.

Como se puede apreciar, pues, los empresarios poco tienen que temer cuando contemplan como sus políticos están bien amaestrados por sus patronos  en el sentido de conformar gobierno con el PP o dejarle hacer gobierno, opción ésta por la que la burguesía hará todos los juegos malabares posibles para conseguir que el pueblo les vote, juegos implementados a través de sus encuestas que reflejan a la sociedad la opinión de los monopolios y de  sus medios de manipulación de masas, o comunicación, a través de los que se engaña, atemoriza y dirige a las masas populares mediante el miedo y el embrutecimiento.  Y es que, políticamente, tanto Rajoy como Rivera expresan e interpretan milimétricamente los apetitos de los grandes empresarios, al igual que el PSOE, salvo que éste último se esfuerza en articularlos verbalmente de manera diferente para tratar de engañar, nuevamente, a los trabajadores que aún conciben al PSOE como un partido de ‘izquierda’. Ninguno de ellos discute la UE, ni el papel del estado dentro del engranaje imperialista europeo, que garantiza no sólo las políticas antipopulares y antiobreras en lo económico, sino que hace del estado español un estado integrado plenamente en el bloque imperialista europeo-norteamericano, y consecuentemente con las guerras imperialistas y el golpismo. Todos ellos defienden la Reforma Laboral, como se comprobó a finales de abril no apoyando en el Parlamento la Derogación de las mismas; profundizar en políticas económicas y laborales que agudicen la explotación de los trabajadores que incrementarán el desempleo y, en consecuencia, la precariedad; y como no, realizar modificaciones fiscales dirigidas a que el estado distribuya la riqueza, todavía más, a favor de la oligarquía de tal modo que ésta tribute todavía menos, tengan mayor facilidad para sacar el dinero del país y, por tanto, acrecentar la desigualdad.

Ante tal balsa de aceite, los ‘temores’ de los burgueses del Círculo de Economía provenían de Pablo Iglesias pero ¿son fundados esos temores? Antes de las elecciones de diciembre tanto el Círculo de Economía como el Presidente de la CEOE advertían que no temían a PODEMOS, pues ellos se basaban en lo que indicaba su programa  e incluso el Círculo de Economía “valoraba la seriedad del programa económico de Podemos” en noviembre de 2015.

Pablo Iglesias señaló que “Podemos no existiría si las políticas económicas que se han aplicado en este país no hubieran fracasado” evidenciando que las condiciones que han hecho posible el nacimiento de Podemos no es el rechazo al sistema capitalista, ni la motivación de acabar con la explotación del hombre por el hombre, sino que la razón de su existencia es el fracaso de las políticas económicas aplicadas, ubicando el problema en dichas políticas pero no en el sistema. Teniendo en cuenta que Podemos nace en el 2014, se deduce que fueron las políticas económicas de Rajoy las que desencadenaron las condiciones necesarias para el nacimiento de Podemos; sin embargo, las políticas de Rajoy no son más que la continuación de las políticas económicas desarrolladas durante décadas por el PP y el PSOE, partido al que Iglesias insiste en lanzar la mano para gobernar con él, conducentes a favorecer a los monopolios y la concentración de los capitales, implicando para ello facilidades para que los empresarios puedan internacionalizar sus empresas, reformas laborales que agudizan la explotación de los trabajadores y su empobrecimiento, generando burbujas financieras como consecuencia de que se desarrolla una economía especulativa y destruyendo tejido productivo por el predominio del capital financiero y también como consecuencia de la internacionalización de la economía e imponiendo una fiscalidad más desigual de tal modo que la burguesía no pague impuestos, ni tenga carga alguna y reciba, por el contrario,  multitud de incentivos y ventajas fiscales mientras que la carga impositiva, el coste del estado, recaiga sobre las espaldas de los trabajadores y las clases populares.  

Las medidas que Pablo Iglesias pretende implementar, y que expuso ante el Círculo de Economía en el caso de que Podemos gobierne, por un lado no cuestionan el pago de la deuda –ilegitima, pues esa deuda pública ha servido para salvar a bancos y a grandes empresas y condenar al pueblo- liquidando de esta manera el programa original de Podemos de 2014. De hecho, Iglesias lo que plantea es pagar la deuda pero flexibilizando el objetivo de déficit de tal modo que el ritmo de reducción se ralentice, es decir, renegociar los plazos de reducción de la deuda. Consecuencia de asumir el pago de la deuda que ha servido para que los bancos y los monopolios salven sus balances y avancen con la contrapartida de la agudización de la explotación y de la miseria de los trabajadores, Iglesias se queda en la crítica a las políticas de austeridad realizadas por Rajoy, pero no puede erradicarlas tal y como él mismo reconocía señalando que “Gobernar es elegir entre opciones diferentes, incluso a la hora de recortar”. En consecuencia, Iglesias no rompe con un sistema y con un orden que ha llevado al país a la bancarrota y al pueblo al desempleo y la miseria, y que es causante de ello, sino que pretende seguir recortando, pero en un modo distinto.

Este modo distinto, que tratan de vender como más justo socialmente cuando ya de partida pagar una deuda ilegítima es injusto e inmoral, según Iglesias debe pivotar sobre una fiscalidad distinta de tal modo que la burguesía tribute el tipo impositivo legal eliminando reducciones fiscales que hoy tienen, subir los impuestos de sucesiones y de donaciones y, por el contrario, bajar los impuestos a las rentas más bajas, pasar el IVA de los bienes básicos al súper-reducido. Con esta medida pretenden  relajar la carga fiscal a las clases populares haciendo que la burguesía al menos  pague lo que la ley les marca y no lo que efectivamente pagan, que a día de hoy prácticamente es nada. Si a esto se le añade la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, y se le suma la banca pública, que ‘rescate’ a las personas, Iglesias considera que es la fórmula para reactivar la demanda interna, puesto que, de lo contrario, y así lo expresó en Sitges, “si no hay demanda interna, los empresarios no pueden hacer negocio; para eso hay que generar demanda interna”. Y al reactivarse la demanda interna, la banca pública que pretende crear servirá para financiar la actividad productiva, que junto a la renegociación de la deuda, permitirá sacar al país de la situación de quiebra en la que se encuentra de la manera menos traumática para la gente. Ese es el corpus del pensamiento económico de Iglesias, de tal modo que, repitiendo las palabras de Pablo Iglesias, “para que España funcione le tiene que ir bien a todo el mundo, a los empresarios también” poniendo como aval los gobiernos municipales en los está Podemos “ya gobernamos en las principales ciudades del país y hemos reducido la deuda y aumentado el gasto público. Donde gobernamos hemos conseguido mejorar en el ránking de ciudades atractivas para la inversión”.

Con estas medidas, Pablo Iglesias pretende volver al periodo previo a la crisis, pretende volver hacia atrás negando las leyes que rigen el movimiento de la historia. Vivimos en la fase de imperialismo, capitalismo monopolista con más de un siglo de desarrollo. Vivimos en un periodo histórico caracterizado por la centralización y la concentración del capital financiero, esto quiere decir, la concentración y centralización máxima de la economía especulativa y productiva, donde la primera prevalece sobre la segunda. En esta fase, la oligarquía financiera, la cúspide de la burguesía, posee el control absoluto de la producción, del comercio, de los bancos, en definitiva, de la vida de la humanidad. El objetivo de los monopolios, los amos y señores de este mundo, es la obtención del beneficio monopólico que es muy superior al beneficio medio habitual. Este hecho  implica que los monopolios no sólo obtienen la riqueza de la explotación más descarnada contra los trabajadores sino también a condición de la obtención de prebendas y de una redistribución de los beneficios a favor de éstos, que genera también una contradicción entre los dueños de los monopolios, la oligarquía financiera, y la masa fundamental de la burguesía, que son la pequeña y la mediana empresa. Pero también, el imperialismo es la época de la exportación de capitales que sirve a los monopolios para someter a los pueblos y países atrasados, agudizar el grado de explotación de éstos y, por tanto de maximización del beneficio, y estimula la militarización por el choque entre los monopolios para conquistar a sangre y fuego los mercados.  Esta es la caracterización del mundo actual, donde desde los institutos o clubes de monopolistas –Trilateral, Club Bildelberg, etcétera– que dictan a las estructuras de poder político y económico supranacionales, como la UE, FMI, BM, las políticas a imponer a los estados nación, que aparte de ser instrumento de opresión de la burguesía contra el proletariado se convierten en sucursales del poder monopolista, que dicta su dictadura a nivel mundial.  

Pablo Iglesias y Podemos no cuestionan ni el sistema, ni el orden mundial actual ni la pertenencia de España a las organizaciones supranacionales de los monopolios, como por ejemplo la Unión Europea, sino que son partidarias de su pertenencia y, por consiguiente, acatarán las reglas y normas de la burguesía internacional que son las que imponen los monopolios.

Si no se rompe con el imperialismo, sino se rompe con la Unión Europea, es imposible avanzar en otra dirección que no sea la impuesta por los monopolios, que no sea la inercia que el imperialismo determina.  Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en Grecia, donde Syriza ha tenido que tragar con todas las imposiciones impuestas por la Troika, incluida ella misma como interlocutora, no dudando Tsipras en saltarse, incluso, la voluntad contraria del pueblo griego expresada mediante referéndum.

Y es que cuando Iglesias señala que  “para que España funcione le tiene que ir bien a todo el mundo, a los empresarios también” denota que ignora por completo el funcionamiento de capitalismo en su fase monopolista y sus leyes. La oligarquía financiera, la cúspide  de la burguesía española, lleva viviendo magníficamente y con absoluta impunidad, enriqueciéndose cada vez más no sólo desde que murió Franco, sino también durante el período de su tiranía; siendo justos, para la burguesía española ha sido todavía más beneficiosa para enriquecerse a costa del pueblo la democracia heredera del franquismo que la propia dictadura franquista. Baste ver los monopolios eléctricos, de telecomunicaciones, las constructoras, los bancos para poder corroborar lo bien que les ha ido a los empresarios, para ellos España ha funcionado magníficamente bien, sin embargo para los trabajadores, esa España de los monopolios, de la democracia burguesa, de la Unión Europea y de la OTAN, ha servido para que cada día seamos más pobres, no tengamos trabajo ni libertades, se desahucien a familias obreras y cada día se suiciden casi 11 hermanos de clase como consecuencia de un sistema criminal.

En el año 1974, con el tirano todavía vivo,  la deuda pública española se encontraba por debajo del 8% del PIB, hoy supera el 100%. La democracia burguesa ha servido para que la oligarquía financiera española se integre plenamente con sus homólogas europeas, y todas las medidas económicas han ido, por un lado, a desarrollar su expansión y su posición monopolista en el mundo, no dudando para ello no sólo en establecer políticas económicas favorables a los monopolios, sino saqueando directamente al estado y al pueblo y trasladarle la riqueza a dichos monopolios.

La salida a la crisis que ha sufrido la banca en estos últimos 7 años ha sido endeudar al estado todavía más y regalar los bancos rescatados a los grandes bancos, liquidándose las antiguas cajas de ahorros y produciéndose una notable concentración bancaria que ha conllevado despidos y cierres de oficinas y una posición todavía más monopolista de los grandes bancos. De hecho,  los cinco grandes bancos han pasado de tener una cuota de mercado del 42,4% en 2008 al 58,3% en 2014, siendo España el país de la UE donde la concentración de la banca es mayor. La semana pasada el FMI señalaba que en la eurozona había muchos bancos y demasiado débiles y, por ello, debían acelerarse los procesos de fusión, es decir, agudizar el proceso de concentración bancaria. Esta es la forma de solucionar los problemas económicos de la oligarquía.

En este escenario, Iglesias sin romper con la Unión Europea, ni con los centros de poder monopolístico como el FMI, pretende hacer una banca pública. ¿Cómo lo va a hacer? ¿Con qué dinero? Desde la UE están hablando que hay que hacer más recortes sociales, que incluso cabe la posibilidad de sancionar económicamente a España por incumplimiento del déficit comprometido. Si no se rompe con la UE, si no se rompe con que los monopolios sean dueños de los medios de producción y dirijan la economía del estado es sencillamente quimérica esa propuesta.

Cuando Iglesias habla de que “si no hay demanda interna, los empresarios no pueden hacer negocio; para eso hay que generar demanda interna” debemos recordarle que en la fase actual, en el capitalismo monopolista, no solamente la oligarquía financiera asfixia al proletariado, sino que también arrasa con la pequeña burguesía y la mediana. Hay que recordar que las empresas del IBEX-35, según la propia prensa burguesa, no conocen la crisis, batiendo récords de ganancias año tras año, con lo que los empresarios sí han hecho negocio aunque la demanda interna haya estado por los suelos demostrando que Iglesias no dice la verdad cuando asevera que “si no hay demanda interna, los empresarios no pueden hacer negocio; para eso hay que generar demanda interna”.

Y es que mientras el objetivo del proceso de producción sea el beneficio monopolista  para la oligarquía, mientras que les vayan bien las cosas a los monopolios, nos irán muy mal las cosas a los trabajadores puesto que el objetivo no es el enriquecimiento de la mayoría trabajadora, sino de la minoría explotadora. Las reformas laborales van en ese sentido, pero el desarrollo tecnológico también redunda, en el capitalismo, en la depauperación de las condiciones de vida del proletariado y en el crecimiento del desempleo. Según la OCDE la automatización de la producción hará que en España ponga en riesgo el 12% de los empleos.

Si no se cambia la filosofía, si no se cambia el objetivo de la producción, el empobrecimiento de la clase obrera y demás clases populares cada vez será mayor. La única salida que tienen las masas obreras, la humanidad, es el Socialismo como fase inmadura del comunismo. El paradigma económico no debe ser el de enriquecer a la oligarquía sino emancipar al ser humano del trabajo asalariado, su desarrollo multilateral e ilimitado. La socialización de la banca y los medios de producción, y la consiguiente ruptura con el imperialismo, liberaría ingente fuerza de trabajo que implicaría un incremento enorme de la producción, permitiendo no sólo satisfacer las necesidades de nuestro pueblo, y sentar bases para que otros pueblos se libren de la tiranía imperialista, sino también progresivamente ir acortando las jornadas de trabajo permitiendo que el proletariado se vaya liberando del trabajo monótono, bajo esta filosofía, bajo estas precondiciones el desarrollo tecnológico redundaría positivamente para la sociedad, para el ser humano, y no como ahora que sirve para enriquecer más al burgués y arruinar más a la mayoría trabajadora.

Ya basta de juegos de manos oportunistas que hunden sus raíces en la teoría del término medio con el que engañan a un pueblo que sufre. La virtud en el mundo de hoy no está en el punto intermedio y los extremos son viciosos. Esa esencia cambiándole los ejes la plantea el Partido Popular diciendo que ellos son los virtuosos porque son los moderados y garantizan el orden mientras alrededor sólo tienen extremistas y pusilánimes, o como lo plantea la socialdemocracia donde en un extremo están los neoliberales y en el otro los comunistas desfasados, como dirían Errejón y Echenique. No, la disyuntiva se halla como señalaba Engels en “el avance hacia el socialismo o la regresión a la barbarie”, la humanidad sólo tiene una salida, que es romper las cadenas de la tiranía, de la explotación, del imperialismo. Tan defensores del imperialismo son los neoliberales, como los socialdemócratas, como los fascistas, pues todos ellos defienden el sistema de explotación capitalista y la dictadura criminal de la burguesía. Visto lo visto en el Círculo de Economía, si alguien está tranquilo de  que sus privilegios están a salvo son los monopolios, saben a carta cabal que sus intereses serán bien defendidos por sus delfines, por los de la vieja política y los de la nueva, porque sólo el socialismo, la emancipación del proletariado, la abolición del trabajo asalariado y de la explotación es lo nuevo, lo verdaderamente nuevo, y sobre todo la única salida de un pueblo que sufre por todos los poros de su  piel.  

F.J. Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Arrecia el anticomunismo en la campaña electoral. Desde Anguita a Aguirre, todos a salvar al Capitalismo.

Tras la conformación de la coalición oportunista PODEMOS-IU, tan defensora del capitalismo y del estado burgués como los imperialistas, pues esta coalición es hija de ellos, observamos cómo los reaccionarios de los genuinos partidos burgueses – PP, PSOE o C’s –, así como los voceros de sus medios de comunicación de masas no dudan en lanzar todo tipo de proclama contra el comunismo, y los comunistas, con un triple objetivo:

  1. Tratar de asociar, falsamente, a la coalición oportunista PODEMOS-IU con el comunismo.
  2. Emplear la estrategia del miedo, apoyándose en la ignorancia política del Pueblo Trabajador fruto del revisionismo y de la propaganda, para tratar de arrancar los máximos votos para los partidos de perfil más reaccionario.
  3. Generar el máximo rechazo y miedo entre el pueblo trabajador contra el comunismo.

La burguesía es plenamente consciente de que la coalición PODEMOS-IU no sólo no supone un riesgo para su dominio dictatorial, de hecho sabe perfectamente de la necesidad de estas fuerzas oportunistas para su subsistencia, cuyo objeto no es otro que encauzar el descontento popular por las vías del sistema burgués de tal modo que el capitalismo, como sistema económico, así como la dictadura de la burguesía no sean cuestionados, sino asumidos como único sistema posible, desviando al Proletariado de su verdadera y única ideología – el marxismo-leninismo – y  de su misión histórica: Derrocar al capitalismo,  imponer el socialismo y  la dictadura del proletariado, como instrumento necesario e imprescindible para  transitar hacia el comunismo, hacia la sociedad sin clases ni estado y cuyo objetivo es el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano.

Este comportamiento de la burguesía es lógico, pues realmente está señalando, y temiendo, al que reconoce y sabe que es su sepulturero, a su verdadero enemigo de clase – el proletariado revolucionario – y su única alternativa: el socialismo, como fase previa del comunismo.

Así los elementos más reaccionarios, como Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, cuya acción política se ha caracterizado por servir a los monopolios a costa de empobrecer cada vez más al pueblo, declararse admiradora y partidaria de la potencia más criminal de la historia (los EEUU), de las guerras imperialistas, defensora a ultranza del franquismo  y ser la máxima dirigente de un partido carcomido por la corrupción como el PP de Madrid, decía la semana pasada, en referencia a la coalición de PODEMOS-IU, lo siguiente “Ya ha dicho Anguita, somos todos comunistas(…) El comunismo es la ideología más criminal de la historia”.  

Pero ¿cómo respiran a los que acusan de comunistas los lacayos de los monopolios? Puesto que Anguita es “voz autorizada” del comunismo, según Esperanza Aguirre, vayamos primero a él. En diversas entrevistas Julio Anguita ha manifestado lo siguiente “Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano”. Anguita, que “renuncia a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo porque eso no llega a la gente” se ha convertido en un firme partidario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Constitución española de 1978, puesto que eso parece que le llega a la gente según dice él, y que le lleva a escribir en la página web del Frente Cívico lo siguiente: “Confieso ante los lectores que mi mundo de valores y proyectos políticos está enmarcado por dos documentos: la solemne Declaración de DDHH de 1948 y La Carta de la Tierra del 2000. Consecuentemente, con ello le otorgo a la ciencia económica el papel de instrumento al servicio de los objetivos contemplados en ambos”.   

En una reciente entrevista, realizada el pasado 23 de mayo, Anguita señalaba, en referencia al actual periodo electoral, “Me dirigiré a la mayoría de la población, a las capas medias, a los trabajadores, y también a una parte de la izquierda sobre sus métodos, para señalarles que el objetivo es obtener el respaldo de la mayoría. Sumar a la mayoría sin desdecir nuestro mensaje, explicando que desde la izquierda sumanos a la inmensa mayoría, con los Derechos Humanos, la legalidad, el Estado de Derecho. Es decir, le tenemos que robar a la derecha las palabras vacías que ellos usan sin contenido cuando dicen “Estado social y de Derecho, o Constitución española…” Nosotros las tenemos que llenar de sentido. Y quitárselas a ellos porque las están prostituyendo”, de tal modo que a la pregunta “¿Qué temen el BBVA y el Santander, qué teme el IBEX, qué temen los poderosos de Unidos Podemos?” no dudó en responder lo siguiente: “Le temen a la ley…

Vemos, pues, que Anguita, ese hombre que lidera “el reencuentro de las Juventudes Comunistas” en boca de Susana Díaz –  la político más inmoral, indigna y reaccionaria que seguramente exista en el panorama político español -, no sólo renunció al comunismo porque en su criterio “no llega a la gente”, ignorando el papel que organizaciones como la suya durante décadas ha  realizado en ese sentido abrazando el oportunismo y obviando por completo las leyes que rigen la sociedad,  convirtiéndose en partidario del capitalismo y su legalidad, tal y como se demuestra en el fervor con el que defiende los Derechos  Humanos y la Constitución Española.

Y es que defender la Constitución Española, que es la Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Franquista, es defender el sistema capitalista, tal y como se reconoce en el artículo 38 por el que “se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”. Por otro lado, el artículo 23 de la Declaración de los Derechos Humanos reconoce el salario y el principio de que a igual trabajo igual salario. La asunción del salario implica asumir el trabajo asalariado y, consecuentemente, la explotación capitalista.  Carlos Marx, al respecto, señalaba que “salario y propiedad privada son idénticos, pues el salario que paga es el producto, el objeto del trabajo, el trabajo mismo, es sólo una consecuencia necesaria de la enajenación del trabajo; en el salario el trabajo no aparece como un fin en sí, sino como un servidor del salario (…) Un alza forzada de los salarios, prescindiendo de todas las demás dificultades (…) no sería, por tanto, más que una mejor remuneración de los esclavos, y no conquistaría, ni para el trabajador ni para el trabajo su vocación y su dignidad humanas. (…) Incluso la igualdad de los salarios, como pide Proudhon, no hace más que transformar la relación del trabajador actual con su trabajo en relación de todos los hombres con el trabajo. La sociedad es comprendida entonces como capitalista abstracto. (…) El salario es una consecuencia inmediata del trabajo enajenado y el trabajo enajenado es la causa inmediata de la propiedad privada. Al desaparecer un término debe también, por esto, desaparecer el otro”. Como se puede apreciar la ideología de Anguita es opuesta al marxismo, hallándose Anguita en la orilla ideológica contraria a la de Marx, y por tanto hallándose ubicado en la misma orilla de la burguesía, del capitalismo.  

El Podemita Pablo Echenique, que según él mismo expresó “hace unos años era neoliberal, afiliado a Ciudadanos y apoyaba la guerra de Irak”, señalaba el pasado 18 de mayo que “el comunismo es algo viejo, que no funcionó” coincidiendo con lo que decía su antiguo jefe, Albert Rivera, no sospechoso de ser un reaccionario, el pasado 10 de mayo cuando decía que “Podemos se ha quitado la careta y ha pactado con el viejo partido comunista. Es una alianza táctica simplemente. Apuestan por el comunismo como ideología, que es respetable, pero obsoleta desde mi punto de vista”.

Errejón, autodenominado por el mismo como “militante del cambio”, no se queda atrás, y señaló en una entrevista realizada el 26 de mayo que “el comunismo no existe en el imaginario como un proceso de transformación colectiva para un mundo más justo, porque se convirtió en una pesadilla burocrática en muchos casos y para la mayor parte de la gente es una antigualla”. Si la sociedad sin clases y sin estado, la emancipación del ser humano del trabajo asalariado y  la abolición de la explotación del hombre por el hombre son una antigualla ¿qué no será el capitalismo que condena a centenares de millones de seres humanos al hambre y a miles de millones de seres humanos a la miseria, a la explotación y a la guerra y que Errejón pretende mantener? Estas barbaridades las emiten sujetos que son Doctores en Ciencias Políticas e investigadores universitarios, un hecho que nos deja ver con exactitud la salud de la educación en el capitalismo, donde en la Universidad enseñan auténticos militantes del imperialismo, vulgares anticomunistas como Errejón.

Lo que sí es un hecho, y lo estamos pudiendo corroborar,  es que  tanto reaccionarios como “militantes del cambio” señalados como “comunistas” por los primeros, no pueden disimular su anticomunismo feroz, su verdadera ideología burguesa.

La contradicción fundamental que rige en el mundo hoy es la lucha entre el socialismo – aspiración máxima del proletariado – y el imperialismo – aspiración máxima de los monopolios. El imperialismo está quebrado estando forzados los monopolios a agudizar cada vez más la explotación asalariada, adaptar las estructuras políticas mundiales a sus necesidades arrollando por completo los derechos de los pueblos  y de las masas trabajadoras y convirtiendo a los estados nación en meras sucursales de las estructuras supranacionales imperialistas, conquistar a sangre y fuego nuevos mercados, confrontándose las potencias imperialistas y condenando al mundo a la guerra. Contra ese escenario se rebelan naciones que reivindican su independencia, trabajadores que rechazan que sus vidas sean todavía más miserables, la lucha de clases se agudiza cada vez más. Lenin de manera espléndida caracterizaba el período histórico que le tocó vivir, y que hoy sigue perviviendo con mayor virulencia, por más que los lacayos del capital – desde Echenique o Errejón  a Rivera  – pretendan ocultar la verdad con argumentos tan peregrinos como “que el comunismo es algo viejo” o que “el comunismo no llega a la gente”, de la siguiente forma: “El imperialismo es la época del capital financiero y de los monopolios, los cuales traen aparejada por todas partes la tendencia a la dominación y no a la libertad. La reacción en toda la línea, sea cual fuere el régimen político; la exacerbación extrema de las contradicciones en esta esfera también: tal es el resultado de dicha tendencia. Particularmente se intensifica también la opresión nacional y la tendencia a las anexiones, esto es, a la violación de la independencia nacional (pues la anexión no es sino la violación del derecho de las naciones a su autodeterminación) dejando Lenin bien a las claras que la forma de gobierno a la que lleva el imperialismo es la reacción, algo constatable en España, donde existen presos políticos y donde la clase obrera de hecho se encuentra ilegalizada.

La burguesía, fundamentalmente tras la Segunda Guerra Mundial, y como consecuencia del heroísmo de las filas del proletariado mundial dirigidas por la Unión Soviética y su máximo dirigente, Stalin, conoció la fortaleza del proletariado cuando éste armado con la bandera roja y su ideología invencible, el marxismo-leninismo, destrozó al fascismo conformado por los monopolios y aupado por socialdemócratas y demócratas-cristianos, o lo que es lo mismo, por los demócratas burgueses. La burguesía ante este episodio de la historia escrita con letras de sangre del proletariado,  advirtió de la necesidad de priorizar la lucha ideológica, y la ideología militante del imperialismo es el anticomunismo, ideología que, como hemos visto, abrazan  de una manera más tosca y reaccionaria o de una más pseudocientífica y sutil pero igual de burguesa los Anguita, Aguirre, Errejón, Rivera, Echenique y todo dirigente  del espectro político burgués.

En estos días que corren, donde los voceros no dudan en bramar contra el comunismo, reiterando que éste ha muerto, que es caduco y trasnochado, se están gastando ingentes cantidades de dinero, de horas de televisión y radio, de papeles de periódico y de páginas web, arremetiendo contra algo que, según dicen es del pasado y murió, o lo que es lo mismo, en matar a un muerto. La realidad es que los capitalistas – desde PODEMOS-IU a PP  – no pueden ofertar al pueblo otra cosa que sufrimiento, explotación, miseria y guerras imperialistas. El estado está quebrado económicamente, los monopolios europeos ya están advirtiendo que los recortes sociales y los ataques contra la clase obrera deben acentuarse marcando claramente la política económica del futuro gobierno. Lo que los capitalistas venden como nuevo al pueblo es más de lo mismo: más imperialismo, más unión europea, más conciliación de clases que significa subordinación de la clase obrera y demás clases populares a los intereses de los monopolios, más pobreza para la mayoría para que la oligarquía sea cada vez mas rica. Los empresarios no tienen que preocuparse con la coalición oportunista IU-PODEMOS, unos abrazan la Constitución Española y tras la reunión de Pablo Iglesias con los empresarios del Cercle d’Economía, en Sitges, nada tienen que temer porque “para que España vaya bien a los empresarios les debe ir bien”, ergo para que a los empresarios les vaya bien, como les ha ido durante estos 40 años de democracia hija del franquismo, al pueblo le debe ir mal, como se ha demostrado y se está demostrando en todo el mundo.  

El imperialismo no tiene nada más que ofrecer, por ello el anticomunismo cabalga desbocado contra el comunismo – que según todos ellos es antiguo, caduco o está acabado -, pero ellos saben que ese muerto del comunismo está plenamente vivo y es más necesario que nunca,  por ello los hechos de los monopolios niegan las palabras de sus voceros y sicarios oportunistas. La burguesía lleva la lucha ideológica a todos los rincones de la vida social, al deporte, a la música – sin ir más lejos este año  Eurovisión la ganó una canción que, curiosamente, atacaba a Stalin -, pero también tratan de señalar como comunismo a todo aquello que pretender mostrar como negativo al pueblo, aunque no sea comunista, con objeto de predisponerlo en contra.

Es la propia burguesía, los mismos capitalistas – de derechas y de izquierdas todos ellos iguales de anticomunistas – los que muestran cual es el único adversario que ellos conciben y admiten: El Comunismo. Y es que la burguesía sabe, a carta cabal, que la única alternativa a su  tiranía y a la barbarie capitalista es que el pueblo trabajador sea quien imponga su dictado, que tenga en sus manos todos los medios de producción implicando ello su avance inexorablemente hacia la consecución del comunismo. Es por esta cuestión por la que todos ellos, desde Aguirre hasta Anguita, desde Errejón a Rivera, no duden en arremeter contra su único enemigo, contra el verdadero enemigo del capitalismo asesino del que ellos son producto ideológico. La burguesía es plenamente consciente de que el mundo o será comunista o no será y trata de impedirlo con y por todos los medios, por ello hoy,  y siempre, toca atizar al comunismo, porque es la única tabla de salvación que tiene y porque ya huelen que el proletariado dirigido por su ideología, el marxismo-leninismo, vamos a mandar al capitalismo donde le corresponde, que no es otro sitio que el estercolero de la historia.

F. J. Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) 




Resolución del pleno del Comité Ejecutivo

Reunido en Madrid el pleno del comité ejecutivo decide que, en atención a lo mandatado por el XVº Congreso, el partido se presente a las elecciones generales a celebrar el próximo día 26 de Junio, en aras de que en el proceso electoral se escuche la voz de los comunistas y de popularizar las consignas revolucionarias, únicas capaces de llevar a cabo las profundas transformaciones estructurales que acaben con el poder de la gran burguesía, causa cardinal de las desdichas de las clases trabajadoras.

En esta dirección, el comité ejecutivo hace un llamamiento a la clase obrera, a los trabajadores en general, a estudiantes, autónomos, pensionistas y mujeres trabajadoras, así como al mundo de la ciencia y de la cultura para que tomen conciencia de la realidad que les circundan, al objeto de contribuir al esfuerzo común por superar un sistema caduco, que solo produce llanto y desesperación a las fuerzas motrices de la sociedad.

El PCOE no encara las elecciones como un fin en sí mismo, sino como una forma más de lucha para socavar los cimientos de la avaricia y de la explotación.

Madrid, 2 de Mayo de 2016

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

(PCOE)




Primero de mayo en la República Popular de Donetsk

El Primero de Mayo en Donetsk, el Partido Comunista de la República Popular de Donetsk llevó a cabo una manifestación, que congrego a miles de trabajadores,  en la que también participaron los sindicatos y los movimientos sociales de la República Popular de Donetsk.

El máximo representante del Partido Comunista de la República Popular de Donetsk, camarada Boris Litvinov, trazaba la analogía del momento actual con las manifestaciones previas a la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917, teniendo bien claro la misión histórica que el proletariado y el pueblo de Donetsk tenemos: la construcción del socialismo como fase previa al comunismo, advirtiendo que  ” En 2014, después de 23 años de reversión de la vía socialista a la trayectoria de la restauración capitalista, la gente de Donbass rebelaron y regresaron a la senda que fueron nuestros antepasados“.

Desde el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) apoyamos al Partido Comunista de la República Popular de Donetsk, así como la lucha justa de los trabajadores de la República Popular de Donetsk contra el fascismo apoyado por EEUU y la UE, estando seguros de su triunfo y que, junto con el resto de pueblos soviéticos, den pasos firmes en la victoria del socialismo. ¡Por el Socialismo! ¡Por la reconstrucción de la URSS!




Solidaridad con el compañero Bodalo

En el día de ayer 30 de Marzo fue llevado preso el sindicalista del SAT Andrés Bódalo Pastrana, para cumplir sentencia de tres años y seis meses de prisión. El cargo que se le imputa es el de atentado contra la autoridad, cuando los hechos acaecidos fueron muy diferentes. Andrés Bódalo sindicalista comprometido con su clase intentó mediar entre los participantes de una concentración frente al Ayuntamiento Jódar y los representantes del municipio.

Una vez más la justicia española patentiza su carácter clasista y represivo contra quienes alzan sus voces contra las injusticias, yendo en pos de unas leyes reaccionarias que parten de partidos que gobiernan bajo el signo de la corrupción.

El PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL, se solidariza con el compañero Bódalo y con su sindicato el SAT, a la par que llama a los trabajadores a tomar conciencia de la realidad de este sistema cruel, a tomar partido por la unidad y la lucha contra el sistema que solo se mantiene por medio del terror y de la criminalización del asalariado.

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL EN ANDALUCÍA




Ante los atentados acontecidos en Bruselas

El pasado día 22 de marzo se produjeron dos atentados en la ciudad de Bruselas, estallaron dos bombas en el Aeropuerto de Zaventem y una en el metro, que dejaron un saldo superior a los 30 asesinados y al centenar de heridos. Estos sucesos irracionales y bárbaros, donde nuevamente se ha derramado sangre inocente, son los que se desarrollan diariamente en Siria, Libia, Líbano, Palestina, Iraq, Afganistán, Mali y tantos y tantos países donde las potencias imperialistas participan decisivamente.

Lo acontecido el pasado martes en Bruselas es una de las formas en las que se manifiestan las consecuencias del imperialismo, donde la guerra es la única salida que tiene la burguesía para mantenerse, saciar su voracidad criminal y apropiarse de todos los recursos y riquezas de los pueblos del mundo.

Las potencias imperialistas norteamericanas y europeas utilizarán estos atentados para seguir justificando sus guerras de carroña y para continuar agrediendo a más países y más pueblos, continuando su labor criminal y genocida con absoluta impunidad.

Los propagandistas de los monopolios, nuevamente, no han dudado en sembrar odio contra aquéllos a los que cada día sus países bombardean, así como inocular el miedo en el pueblo. O lo que es lo mismo, crear el caldo de cultivo necesario para que los Estados creen leyes todavía más represivas, si cabe, contra los Pueblos y, también, para hacer de lanzadera a la reacción y el fascismo, que es adónde conduce el imperialismo

Y si lo que se les viene a los pueblos encima es más represión y más agresiones militares, el cinismo y el chalaneo político en esta situación pre-electoral también ha sido una constante de todos los partidos políticos del Capital.  Ello se ha podido comprobar tras la reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto Antiyihadista – cuyo verdadero significado es represión contra el pueblo, cadena perpetua incluida.

Una prueba de lo que mencionamos son las palabras expresadas por el  Presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijoo que ha señalado que “O se está en contra de quienes nos quieren matar o hay que explicar una posición de cierta permisividad de atentados terroristas, de gente que quiere matar a ciudadanos europeos por ser europeos, no por ninguna otra consideración”. Para empezar, tanto los autores de los atentados terroristas en París, como en Bruselas, tenían nacionalidad europea; para continuar que los países que más sufren la violencia de DAESH y de otras organizaciones terroristas islámicas son los musulmanes y, también que estas organizaciones son la consecuencia de la política imperialista tanto de la UE y de EEUU e instrumentos al servicio de estos bloques imperialistas para desestabilizar los países  y robarle a esos pueblos sus recursos, así como para extender la influencia de los monopolios de estos dos grandes bloques imperialistas. DAESH se nutre económica y armamentísticamente con la aquiescencia de las potencias imperialistas y a través de los socios de éstos: turcos, saudíes y cataríes.

Quienes están matando a europeos y a seres humanos de todos los continentes del planeta no son otros que los imperialistas; lo estamos viendo en el trato que se les está dando a las que buscan refugio de las guerras imperialistas, en el genocidio social que están provocando en los países europeos, entre los que descuellan España, Grecia o Portugal; sino también de las guerras de rapiña para robar el petróleo y los recursos naturales y, también, de las consecuencias de esas políticas imperialistas, como el 11M, el 13N o los asesinatos del pasado día 22 de marzo en Bruselas.

Todos estos ‘demócratas’ tienen las manos manchadas de sangre inocente. El Partido Comunista Obrero Español lamenta la sangre inocente derramada por culpa del imperialismo en Bruselas, en París, en Madrid, en Beirut, Bagdad o Alepo. El único responsable de todos los crímenes que acontecen hoy en el mundo son los imperialistas, los que defienden las democracias burguesas, que cada día se confunden más con las dictaduras reaccionarias, no habiendo más salida que la unión y la organización de la clase obrera para acabar con el imperialismo y para construir el Socialismo, la única vía posible de paz.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¿Reivindicar a Lenin y a Gramsci a la vez? Javier Parra, otro malabarista en el alambre oportunista

El Secretario General del PCPV-PCE, Javier Parra, escribía hace breves fechas un texto titulado “Un Partido para la Revolución. Volver a Lenin, rescatar a Gramsci” a modo de epílogo  de sus reflexiones  y  aportaciones al debate de cara al XX Congreso del PCE.

En dicho texto, de manera sintética, Parra ubica la ruptura del PCE con las tesis y el modelo leninista de partido en  la franja temporal de finales de la década de los 70s del siglo pasado e inicios de los 80s, o lo que es lo mismo, en pleno proceso de Transición señalando que el IX Congreso del PCE significó “la renuncia a la perspectiva revolucionaria y la decisión de considerar el escenario principal de acción política del Partido Comunista en el campo electoral” desglosando, de manera escueta los efectos de dicha ruptura o viraje para concluir reivindicando a Lenin y rescatando a Gramsci.

Para comenzar, debemos indicar que Javier Parra se equivoca al ubicar la ruptura del PCE con el leninismo en el IX Congreso, año 1978, donde renuncia expresamente. Sin embargo, esta abjuración del PCE con respecto al leninismo es mucho anterior de hecho.

En junio de 1956, el PCE hace una declaración titulada “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” en el que se señalaba “el Partido Comunista de España declara solemnemente estar dispuesto a contribuir sin reservas a la reconciliación nacional de los españoles, a terminar con la división abierta por la guerra civil y mantenida por el general Franco (…) fuera de la reconciliación nacional no hay más camino que el de la violencia (…) existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de terminar con la artificiosa división de los españoles en “rojos” y “nacionales”, para sentirse ciudadanos de España, respetados en sus derechos, garantizados en su vida y libertad, aportando al acervo nacional su esfuerzo y sus conocimientos(…) El Partido Comunista de España, al aproximarse el aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos, democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cenetistas y socialistas a proclamar, como un objetivo común a todos, la reconciliación nacional.”.

Abiertamente, el PCE en dicha declaración apostaba por la conciliación de clases y por la democracia burguesa, como se puede comprobar, en la última parte de la misma cuando señalaba “la ideología de la democracia cristiana es opuesta a la ideología del comunismo. Pero en los artículos publicados por Monseñor Zacarías de Vizcarra en “Ecclesia” y en algunas actitudes de jerarquías o católicos destacados hay un tono conciliante civil al hablar del Partido Comunista, que contrasta con los llamamientos a nuestro exterminio físico hechos por otros católicos en otros períodos. En dichos artículos no se plantea la lucha en el terreno de la guerra civil, sino en el terreno ideológico. Nosotros pensamos igualmente, que la discusión, la polémica, la lucha de clases, y no la violencia física, son las formas que deben utilizarse para dirimir las diferencias políticas ideológicas (…) La cristalización de un partido demócrata cristiano en España es un hecho que está produciéndose. Los comunistas y la democracia cristiana en otros países han colaborado en la lucha contra el fascismo e incluso han participado juntos en diferentes gobiernos, conviven dentro de la democracia parlamentaria. España no tiene por qué ser una excepción”; demostrándose que el PCE, ya en el 1956, abjuraba  del leninismo y apostaba, abiertamente, por la democracia burguesa en su llamada política de Reconciliación Nacional, por un proceso de Transición con 20 años de antelación. El oportunismo de derecha dominaba la Dirección del PCE y, por ello, se renunciaba al leninismo; pues renunciar a la Dictadura del Proletariado, a la destrucción del estado burgués como hacía el PCE en dicha declaración a favor de la Reconciliación Nacional en 1956 era renunciar de hecho al leninismo, algo que, realmente hizo de palabra en sus estatutos en 1978.  

Con lo que no es cierto lo que Javier Parra afirma cuando ubica en el IX Congreso del PCE el abandono del leninismo por parte de éste, uniendo la renuncia al centralismo democrático en el XIII Congreso –  también el PCE había renunciado mucho antes al centralismo democrático – implicando ambas cosas según Parra “la renuncia a la perspectiva revolucionaria y la decisión de considerar el escenario principal de acción política del Partido Comunista en el campo electoral.”. Volviendo a la declaración de junio de 1956, ya establecía el PCE el parlamentarismo burgués como terreno por donde debía discurrir la acción política “Los comunistas estamos sinceramente dispuestos a marchar por ese camino. Ello significa que nosotros no tratamos de imponer a nadie nuestra política y nuestras soluciones, por la fuerza y la violencia (…) Pero no es suficiente que la clase obrera y su Partido tengan esa disposición de ánimo. Es preciso que otras fuerzas y formaciones procedan del mismo modo. Ningún Partido político cuenta hoy con el apoyo de la mayoría de los españoles. La vida impone una política de coaliciones de fuerzas sobre la base de programas mínimos comunes. La vida impone encontrar un terreno en el que podamos convivir y donde cada uno pueda propugnar libremente sus ideas y soluciones. Y ese terreno, en esta situación concreta, no puede ser otro que la democracia parlamentaria.”.

La propia historia del PCE ha desmentido el análisis histórico realizado por Javier Parra, el eurocomunismo y, por consiguiente, la ruptura con el marxismo-leninismo, ya estaba impreso en las declaraciones del PCE desde 1956, así como en su práctica.

El eurocomunismo es oportunismo de derechas en tanto que fue un fenómeno que se dio  a nivel internacional, siendo los principales estandartes de dicho fenómeno el Partido Comunista Italiano, el Partido Comunista Francés y el Partido Comunista de España. Fundamentalmente los dos primeros  revisaron el marxismo-leninismo de tal modo que pudieran tejer corpus teórico, a todas luces oportunistas, que justificasen su renuncia al socialismo, que negasen el carácter inevitable de la revolución violenta, la  destrucción del estado burgués y a la Dictadura del Proletariado, mellando al partido del proletariado de su carácter revolucionario y desviándole a él, y con él, a la clase proletaria, de su objetivo: la destrucción del poder económico y político de la burguesía, para perpetuar el dominio de la burguesía, y de su estado a través de su democracia burguesa, de su parlamentarismo.  

El eurocomunismo se sustenta sobre dos ejes: en el plano teórico el revisionismo y, en el terreno práctico, el legalismo y el reformismo. La práctica legalista, ya en dicha declaración de junio de 1956 “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” se expresa abiertamente “la utilización de las posibilidades legales adquiere hoy una significación y una importancia práctica mayores. Porque esas posibilidades son mucho más amplias que hace unos años, pese a que no ha cambiado la letra de las leyes. Lo que ha cambiado es la disposición, la mentalidad, las opiniones de las gentes. Y  hoy en cualquier entidad social u organización se encuentran hombres discrepantes de la dictadura que están dispuestos a dar ciertos pasos. En un momento en que el régimen se desmorona, la más mínima posibilidad legal se amplia y puede facilitar acciones de considerable repercusión política.”.

Una vez queda demostrado que el PCE había roto de hecho con el marxismo-leninismo décadas antes del IX Congreso, en concreto desde el año 1956, procedemos a analizar la proclama de Parra: “Volver a Lenin, rescatar a Gramsci”.

Javier Parra señala que “volver a Lenin significa, para empezar, la aspiración de recuperar la perspectiva revolucionaria del Partido Comunista, teniendo en cuenta que las libertades de la democracia burguesa facilitan de momento la actividad del Partido y es posible plantear la toma del poder y es posible plantear la toma del poder parlamentario a través de las urnas. Ahora bien, la toma del poder parlamentario es absolutamente insuficiente para la transformación social y la construcción del Socialismo. Es necesario que seamos capaces de disputar la hegemonía en todos los frentes: el frente cultural, el movimiento obrero (donde se produce la contradicción principal), los movimientos sociales (donde se producen las luchas subalternas), el ejército y los cuerpos armados (decisivos ante una quiebra de la hegemonía dominante)… ”. Curiosa la forma de reivindicar a Lenin describiendo a Gramsci. Volver a Lenin debiera ser retornar a la senda del marxismo-leninismo, sin embargo, rescatar a Gramsci es rescatar al padre del eurocomunismo, tal y como señalaba, entre otros, Enrico Berlinguer.  En Mundo Obrero, en julio de 2014, en un artículo titulado “30 años sin Berlinguer”, del órgano de expresión del PCE, se señala que “Berlinguer era un comunista íntegro, que consideraba que la lucha por el socialismo era una apuesta vital, que la existencia de millonarios era directamente proporcional a la existencia de pobres, y que por ello esto era profundamente inmoral; que creía en la bondad de las ideas comunistas a la vez de que estas no podrían ponerse en práctica sino eran sustentadas en el acuerdo y el diálogo permanentes”; en ese mismo artículo, se recogen los siguientes párrafos: “Berlinguer lanzaba una política que colocaba a los/as comunistas italianos a la ofensiva, en la que proponía un gran pacto antifascista de los partidos democráticos italianos, que abriera un periodo de estabilidad democrática frente al intento de dar un golpe de Estado por parte de grupos neofascistas y elementos del aparato del Estado que utilizaban las mismas tácticas terroristas que se habían dado en Chile(…) Esa estabilidad democrática tenía como objetivo llevar a la práctica lo que Palmiro Togliatti definía como “reformas no reformistas”. A esta estrategia se le llamó la vía italiana al socialismo, la cual (al igual que la chilena) adaptaba la vía revolucionaria a una realidad occidental para alcanzar el socialismo en “democracia, pluralismo y libertad” como gustaba decir a Allende. Fue Indro Montanelli quien bautizó esta vía al socialismo como “Eurocomunismo”, definiéndola como un nuevo humanismo radical. Pero para Berlinguer no era una cuestión de etiquetas, sino que contenía una profunda convicción moral para el conjunto del movimiento comunista, porque para él, el marxismo era una crítica profunda de la economía burguesa a la vez que una crítica científica de la sociedad y del ser humano en ella. La influencia de Gramsci era patente”.

Parra reivindica a Lenin para, justo después, matarlo con Gramsci, con el marxismo occidental, con el Eurocomunismo como antaño hicieron los Claudín, Pasionaria, Carrillo, Berlinguer o Marchais.

Reivindicar a Lenin es reivindicar al Marxismo-Leninismo. Reivindicar a Lenin es reivindicar el materialismo dialéctico. Para Lenin la dialéctica es la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos la proporciona un reflejo de la materia en permanente transformación, movimiento aplicable a todo el universo, pues éste es material. Para el marxismo-leninismo la relación objeto–sujeto es independiente el uno del otro, en consecuencia, la dialéctica se entiende como el reflejo de los fenómenos  –ya sean naturales, sociales o económicos– que se desarrollan con independencia de la voluntad de los sujetos, de los hombres. Reivindicar a Gramsci, por el contrario, es reivindicar una dialéctica donde no hay separación entre el ser –objeto– y el pensamiento –sujeto-, obviando la teoría del reflejo.  Esta disparidad filosófica entre Lenin y Gramsci, entre el marxismo-leninismo y el marxismo occidental, engendra desviaciones. Para los marxistas-leninistas es el reflejo de la realidad objetiva y la percepción que hace el hombre del mismo lo que crea la conciencia; mas por el contrario, para el marxismo occidental, es el sujeto, el hombre el que porta la conciencia per se,  de tal modo que él, desde su subjetivismo más absoluto, puede construir la realidad futura, el socialismo, desde el capitalismo siempre que consiga la hegemonía en dicha sociedad, tal y como señalaba el artículo de 2014 de Mundo Obrero “las ideas comunistas a la vez de que estas no podrían ponerse en práctica sino eran sustentadas en el acuerdo y el diálogo permanentes”. El socialismo pues, no sería fruto de la lucha contrarios  sino del acuerdo y el diálogo, y por tanto, del entendimiento entre esos contrarios. Como se puede comprobar, la filosofía de Gramsci es ecléctica, entremezclándose el idealismo con el materialismo. Esta desviación de Gramsci, y del marxismo occidental, implica concepciones absolutamente contrapuestas al marxismo-leninismo y, en consecuencia, contrario a la ideología proletaria.

Volver a Lenin es reivindicar el rompimiento de la estructura económica, así como con la destrucción de la maquinaria del estado burgués e imponer la Dictadura del proletariado. Y no profundizar en la democracia burguesa donde el “supuesto” socialismo sea el resultado de un consenso de la sociedad. Una característica de Gramsci, y de sus seguidores,  es el etapismo, o el gradualismo en el paso del capitalismo al comunismo. Lenin, a este respecto es meridianamente claro en “El Estado y la Revolución”: “Las formas de los estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos estos Estados son, bajo una forma u otra, necesariamente una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será necesariamente una: la dictadura del proletariado.”. Volver a Lenin es volver a reconocer el carácter inevitable de la revolución violenta. 

En conclusión, Javier Parra se contradice al reivindicar a Lenin y a Gramsci, pues reivindica a la par una cosa – el materialismo dialéctico – y su negada – el eclecticismo y el subjetivismo-;  reivindica a la vez el etapismo y la transformación por consenso de la sociedad y su negado, la revolución violenta y la imposición de la dictadura del proletariado como única forma de transición del capitalismo al comunismo. En definitiva, nos encontramos con que, aquéllos que reivindican la necesidad de que el PCE retorne a la senda del marxismo-leninismo, la cual abandonó en la década de los 50s del siglo pasado, continúan haciendo los mismos ejercicios malabares que hacían sus antecesores oportunistas, defendiendo los mismos postulados y, sin duda alguna, Javier Parra es un fiel ejemplo de lo que advertimos.

 

F.J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) 




El debate de investidura saca a flote las contradicciones y la basura del capitalismo

La semana pasada se celebró, más de dos meses después de las elecciones realizadas el pasado 20 de diciembre, el debate de investidura. Un debate de investidura fallido en el que el candidato planteado a dedo por el Jefe del Estado, heredado el cargo por ser hijo del anterior Jefe del Estado puesto a dedo por el criminal Franco, no ha conseguido el apoyo necesario de la cámara para hacer gobierno; abriéndose un periodo de dos meses para que los partidos del sistema conformen un gobierno. Este hecho nuevamente muestra la situación de ingobernabilidad existente tras el 20 de diciembre y cómo la crisis del capitalismo no sólo se muestra en el ámbito de la economía, sino de todos los ámbitos de la vida capitalista en el estado español, como se comprueba en la crisis política e institucional que vive el régimen nacido del franquismo. Esta descomposición del capitalismo putrefacto en el estado español es una de las formas en las que se manifiesta, a nivel mundial, la crisis general del capitalismo, que nació con la Primera Guerra Mundial, y la Gran y Gloriosa Revolución de Octubre, y que hoy perdura, y perdurará hasta la victoria definitiva del socialismo.

Pero si algo ha dejado bien claro este debate de investidura es que la Reforma que convirtió una dictadura criminal, como el franquismo, en una democracia burguesa integrada en el seno de las agrupaciones internacionales de imperialistas, como la UE y la OTAN, así como el control del mantenimiento de la maquinaria del estado franquista bajo formas democráticas; lo que se ha llamado Transición sustentada por fascistas y oportunistas, se ha demostrado un fraude y se  halla en bancarrota siendo la expresión de la incapacidad de la burguesía para dar salida a los problemas que azotan a la sociedad española; demostrándose esa democracia burguesa incapaz de resolver los problemas que, supuestamente, la Transición y su componenda democrática debía haber solventado. El debate de investidura ha dejado bien claro que, tras cuarenta años de muerto el dictador, la situación del pueblo y de crisis del capitalismo perdura y se agudizan las contradicciones, estando todo corrompido y dejando bien a las claras que la única vía de solución que tiene la sociedad, el proletariado y demás clases populares, no puede venir de la mano del capitalismo ni de la burguesía, sino de la mano de  otro sistema económico y social: El Socialismo y la Dictadura del Proletariado.

Los sucesivos gobiernos de PP y PSOE, fieles lacayos de la burguesía monopolista, han mantenido a lo largo de estas más de tres décadas de democracia burguesa la maquinaria del poder burgués y su dirección económica, el capitalismo monopolista de Estado, de tal modo que la banca privada, fusionada con el capital industrial e integrada con el capital internacional, sean quienes dirijan, sin control alguno con los estados a su servicio, y planifiquen la economía, estando el estado a su servicio como instrumento redistribuidor de la riqueza a favor de ellos, como se ha podido ver en España, por ejemplo, con la modificación del artículo 135 donde toda la economía del país está subordinado a los intereses de la oligarquía, implicando todo ello que la desigualdad rompa récords y el incremento de la depauperación.

Las cifras de desempleo y la situación económica en el estado español hoy es bastante peor que cuando se inició el periodo de transición. La tasa de paro en 1976 estaba por debajo del 5% en el estado español y en torno al medio millón de parados, mientras que actualmente el paro supera el 20% y cuentan sus filas con más de 5 millones de parados fruto de procesos de reconversión, de privatizaciones, procesos de internacionalización de la economía – consistentes en dar dinero a los empresarios para que éstos se lleven el capital y la producción fuera del estado -, con la firma y apoyo de los traidores sindicatos CCOO y UGT,   y de desarrollo y ensanchamiento de los monopolios cuyo vigor crece de manera directamente proporcional al crecimiento de la desigualdad, la precariedad y el desempleo, todos ellos hijos de la democracia burguesa y la Transición.   La crisis económica ha profundizado a lo largo de este período democrático, donde el estado no sólo está quebrado económicamente, sino que ha ido siendo troceado y vendido a precio de regalo a la burguesía a través de sus instrumentos PP, PSOE así como los partidos nacionalistas  – ERC, CiU o PNV -, con lo que la política privatizadora, no cuestionada jamás, poco recorrido le queda en tanto que el estado es ya un solar, lo único que les queda, y ya lo están haciendo progresivamente, es privatizar las pensiones, la sanidad y la educación.  Además, la integración en el club imperialista europeo, ha hecho que competencias económicas, como la política monetaria, hayan sido cedidas a esa agrupación de los monopolios europeos llamada UE, que no dudan en desarrollar unas políticas a favor de las multinacionales y contrarias a las clases populares. No obstante, el capitalismo, las agrupaciones internacionales de oligarcas, el orden mundial no es en absoluto cuestionado por aquéllos que participan desde los escaños del Congreso.

El debate de investidura también mostró uno de los rostros de ese proceso de democratización del Régimen Franquista llamado Transición, y de la calidad democrática del estado español, de ese del que fascistas y oportunistas están tan orgullosos y que tanto halagan los estómagos agradecidos de la prensa burguesa. Pablo Iglesias señaló literalmente, en referencia a los gobiernos del PSOE de Felipe González, que “Su partido fue también el partido del crimen de Estado. Desconfíe señor Sánchez, de los consejos de aquéllos que tienen manchado su pasado de cal viva”, algo que evidentemente es cierto, lo que hace totalmente incomprensible que precisamente el partido de Iglesias pretenda tejer un gobierno con el Partido del Gal y la corrupción y que es ‘casta’, justamente en el mismo momento que el preso político Otegi salía de la cárcel, en la que hay encerrados presos políticos comunistas, independentistas, sindicalistas, etcétera, y que dejan bien patente que el estado burgués, independientemente de su forma fascista o democrático burguesa- en el caso del estado español, el franquismo reformado –  es la violencia organizada contra el pueblo, cuyo monopolio lo tiene la burguesía. Esta democracia burguesa, hija de la Transición ha sido escrita en letras de sangre de la clase obrera, a golpe de represión en los centros de trabajo, en las calles, y de acción terrorista de Batallones Vasco-Españoles, triples A y GAL. La última legislatura del Partido Popular –  partido fundado por exministros franquistas algunos de ellos con las manos manchadas de sangre obrera, y a los que el actual estado protege desoyendo órdenes de detención de la Justicia argentina – ha hecho que en términos represivos la democracia burguesa española vuelva a los orígenes, con leyes mordazas, liquidación de la negociación colectiva y potenciación del sindicato vertical – CCOO y UGT -, y leyes sobre seguridad privada que otorgan a la policía privada del burgués capacidades propias de un régimen reaccionario que se confunde, cada vez más con el fascismo, y que persiguen la ilegalización de la clase obrera.

Hablando de calidad democrática, nos hallamos ante un sistema electoral donde los votos no valen igual y que está ideado para que los dos partidos de la burguesía , con un respaldo mínimo, puedan imponer su voluntad. Una democracia que niega el derecho democrático de la autodeterminación de los naciones, como la vasca, gallega o catalana. La Transición y su democracia no ha satisfecho las reivindicaciones democráticas de esas naciones, de hecho se les ha negado en aras del principio franquista de la sacrosanta unidad de España en los términos que concibe la burguesía monopolista, la que hoy dirige la España democrática que es la misma que dirigía la España franquista. La no resolución de la cuestión nacional, la negación del derecho de autodeterminación al País Vasco, Galicia y Cataluña ha tenido como resultado el enconamiento y acrecentamiento del conflicto nacional. En Cataluña hay abierto un proceso que pretende culminar con el alumbramiento de la República Catalana, y que el debate de investidura mostró en su crudeza con las intervenciones de las fuerzas nacionalistas, intervenciones que también visualizaron las líneas de fractura de dichas fuerzas, pues mientras ERC defiende la línea independentista de manera decidida, la nueva criatura de la corrupta CDC apoyaría y parece conformarse con un referéndum pactado. A ello, deben añadirse la posición expresada por Otegi en Anoeta el pasado 5 de marzo apostando abiertamente por dinamizar el proceso por la creación de un estado vasco, mirándose en el espejo de Escocia y Cataluña. Todo ello evidencia que la democracia burguesa ha sido y es incapaz de resolver el problema nacional el cual únicamente podrá venir de la mano del socialismo. 

También ha sido incapaz la burguesía, y su democracia, a resolver el problema de la tierra, como consecuencia de la política imperialista del estado burgués, y el club de oligarcas de la UE,  que choca frontalmente con las necesidades democráticas de una Reforma Agraria que requiere el campo andaluz, castellano, y extremeño. Una Reforma Agraria que únicamente puede venir rompiendo con la UE, de la mano del socialismo.

Y es que, este debate de investidura, un acto más propio esta vez de precampaña electoral que de conformación de un gobierno; un debate de investidura donde ha predominado la suciedad y la falta de transparencia, como es normal que acontezca en el parlamento de burgueses compuesto por trileros y títeres de los monopolios, lo que sí ha puesto en evidencia es que la Transición ha sido un fraude histórico de magnitudes colosales y que la democracia burguesa no sólo ha sido incapaz de resolver los problemas que tenía el país una vez muerto el tirano Franco, sino que ha agudizado y ha hecho más profundos estos problemas.

En este proceso de descomposición absoluto del capitalismo y su superestructura, de fracaso político de la Transición y de la democracia burguesa como consecuencia de que nunca hubo una ruptura democrática real con el franquismo; aparecen las últimas creaciones de los monopolios, como el partido Ciudadanos del fascista Albert Rivera, añorando y loando a los traidores de aquel fraude histórico. El debate de investidura también sirvió para que este fascista, enemigo jurado de la democracia y de la clase obrera, pusiera en su justo término el papel de los traidores del Pueblo Trabajador, como recoge el diario de sesiones del día 4 de marzo cuando Rivera señalaba “Hablando también de la Transición, ¡qué diferencia entre aquel Partido Comunista y aquéllos hombres de Estado como el señor Solé Tura o el señor Carrillo y lo que hemos escuchado aquí, señor Iglesias, qué diferencia! ¡Ojalá se parecieran ustedes al Partido Comunista de la transición, ojalá! Porque venir del exilio y pactar con aquéllos que piensan distinto sí que era épica, (…) Épica de verdad. Aquellos hombres y mujeres trajeron libertad, igualdad, amnistía, autonomía y se dieron la mano bajo una misma bandera, bajo una misma Constitución y hubo muchas renuncias por parte de aquel Partido Comunista, pero demostraron tener sentido de Estado. Quiero hoy aquí homenajear a aquellos hombres y mujeres que, independientemente de su ideología, y no como hoy en esta Cámara, eran capaces de participar”. Así loa un fascista su victoria y a los traidores de la clase obrera que claudicaron – lo que él llama renuncia y sentido de Estado – a los intereses de los monopolios contra los intereses del pueblo.

Por más que Albert Rivera anhele el periodo de Transición, el debate de investidura y, fundamentalmente el curso de la historia, han sacado a flote todas las contradicciones y toda la basura, toneladas de basura,  del capitalismo.

El sistema capitalista, y su democracia burguesa – que cada día se confunde más con un estado reaccionario que toca el fascismo – no sólo se ha mostrado incapaz de resolver la crisis y los problemas democráticos que lastran al Pueblo español desde el franquismo, sino que ha profundizado y agrandado los mismos, aparte de mostrar que todo el sistema está carcomido por la corrupción.  

Únicamente el socialismo puede dar salida al callejón sin salida al que la burguesía ha llevado al Pueblo trabajador. Mientras exista el capitalismo la corrupción cada vez será mayor, porque la corrupción es la forma mediante la que la burguesía dirige políticamente, y seguirá agravándose el paro, la crisis, el problema de las pensiones, de la democratización de la tierra,  de la cuestión nacional, de la participación democrática del pueblo en la toma de decisiones donde, a pesar de todos aquéllos que alaban y asumen al capitalismo, y que miran con nostalgia a la Transición que, en realidad fue un fraude una traición sin parangón. Hoy más que nunca, y más en el estado español, adquiere una dimensión mayor de la consigna ¡Socialismo o barbarie! Y a los hechos y la historia nos remitimos.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)