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Resolución del Pleno del Comité Central

El proceso de descomposición del capitalismo monopolista se acrecienta con cada día que pasa. Las guerras imperialistas y la militarización de la economía dejan bien a las claras cual es la única vía de salida que el imperialismo posee.

En el estado español la crisis económica, desde hace una década, no hace más que agudizarse por cada día que pasa. Las medidas que los sucesivos gobiernos de la burguesía adoptaron para tratar de salir de la misma la han intensificado, todavía más, llevando al estado a una situación de quiebra económica. La crisis económica ha llevado al estado español a una crisis política e institucional que, también se agrava a pasos agigantados.

La bancarrota política es inmensa, las cuestiones que la burguesía y su sistema debieran haber resuelto, como la cuestión nacional, no sólo no lo han sido sino que, fruto de la situación económica, le ha estallado en Cataluña donde se evidencia la naturaleza reaccionaria del estado español negando el derecho democrático que tiene la nación catalana a la autodeterminación y persiguiendo  políticamente, utilizando la Judicatura para ello, a aquéllos que defienden un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

El estado se encuentra asolado por la corrupción, que afecta a todas las instituciones que lo componen, desde la Corona hasta el ayuntamiento más minúsculo del municipio más recóndito. La Justicia burguesa  muestra con nitidez lo que es, el instrumento del estado que se encarga de reprimir al pueblo y de legalizar todos los atropellos de la burguesía y otorgarle impunidad absoluta, como los hechos se han encargado de demostrar en el caso Bankia, el caso Urdangarín o el caso de los EREs, donde los tribunales hacen todo tipo de triquiñuelas y argucias jurídicas para impedir que la burguesía ladrona pise la cárcel, e incluso que se sienten en el banquillo,  a la par que es inmisericorde para arremeter contra los trabajadores, sindicalistas, comunistas, raperos, etcétera.

El descrédito del estado cada día es mayor entre las masas populares que se movilizan de manera fragmentada rechazando las políticas impuestas por el estado saliendo en defensa de la sanidad pública, de la educación pública, de las pensiones, etcétera. Por otro lado, la lucha en los centros de trabajo se produce, también, de manera fraccionada y aislando los conflictos laborales los unos de los otros, como consecuencia de la acción de los partidos políticos y sindicatos del sistema, auténticos traidores vendidos a la burguesía, que tratan de aislar al  máximo a los trabajadores de las distintas empresas y sectores de la producción con objeto de impedir que las distintas luchas económicas se transformen en lucha política que ponga contra las cuerdas, y noqueé a la burguesía y su criminal sistema.

A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta las siguientes

RESOLUCIONES:

  1. El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español considera que el conjunto del Partido debe ponerse de manera inmediata a trabajar por unir las diferentes luchas en un Frente Único, clasista, convirtiéndola en una única lucha de clase contra la burguesía y su  sistema capitalista, siendo necesaria la Huelga Política de todo el Pueblo contra el sistema y por el Socialismo. ¡POR LA HUELGA DE TODO EL PUEBLO CONTRA EL SISTEMA!
  2. El V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español considera que es esencial el fortalecimiento del sindicalismo de clase, cuya referencia a nivel mundial es la FSM. Los sindicatos del sistema – CCOO y UGT – son sostenidos exclusivamente por el estado de los monopolios, exhibiendo una debilidad enorme, por esta razón, los militantes del PCOE deben trabajar por el desarrollo del sindicalismo de clase y por la reunificación de los distintos sindicatos de clase en torno a la Coordinadora Sindical de Clase de tal modo que se conforme un gran sindicato de clase que se erija en alternativa y enterrador del sindicalismo corrompido y traidor de los sindicatos del sistema.

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Madrid, a 25 de marzo de 2017.




De nuevo Gramsci

Gramsci se ha granjeado las simpatías del “mundo revolucionario” contemporáneo y también las del mundo reaccionario, que libran tremendas batallas entre sí por obtener el derecho exclusivo a ser su discípulo. Olvidemos a los reaccionarios y veremos que, curiosamente, para la izquierda gramsciana el eje central sobre el que gira la obra de su ideólogo es su actualidad, entendiéndola como la superación de las ideas políticas que acunaron las revoluciones del siglo XX y que, en vista de los resultados logrados, se descalifican a sí mismas para erigirse en referente. Aun así, insisten en la identidad Lenin-Gramsci.  Pero si Gramsci, al igual que Lenin, no pertenece al siglo XXI ¿cómo puede inspirar el socialismo de este siglo que viene a enterrar al del siglo XX, mientras a Lenin se le niega vigencia? Si Gramsci y Lenin son hermanos gemelos, ¿por qué, entonces, no es válida para los seguidores de Gramsci la dictadura del proletariado, y pierde vigor el principio de que el proletariado es el sujeto revolucionario? En este último apartado nos enfrentamos a una flagrante contradicción y es que el “mundo revolucionario contemporáneo”, mejor dicho los Gramscianos de izquierda se hallan profundamente divididos pues en tanto el PCPE advierte que “Gramsci sigue la trayectoria de Lenin”, Chantal Mouffe  en Francia, Ernesto Laclau en Argentina y Pablo Iglesias en España extraen de Gramsci que “los sujetos políticos no son ya las clases sociales, son voluntades colectivas”.

Estas no son las únicas contradicciones que se manifiestan inapelables en torno al ideólogo italiano. El intento de identificar a Gramsci con Lenin origina, además, una reacción contraria debido a que la utilización del sardo lleva emparejada la postergación del soviético y la abjuración de los principios marxistas-leninistas en una pléyade de bastardos.

El tránsfuga Monereo adora a Gramsci hasta proclamarlo “el leninista más coherente de occidente”. En el 2013 sentenciaría “Nunca como hoy ha sido tan necesario el socialismo, ni jamás ha estado tan lejos. Esto es así porque ha desaparecido de nuestro imaginario la idea de revolución. Se trata, en el fondo, de un problema de Hegemonía gramsciana”. Pero Gramsci es el acicate que le permite dar el paso definitivo hasta convertirse en el máximo exponente de la apostasía. El inefable Monereo reniega de todos los principios marxistas-leninistas y apuesta por “ajustar las cuentas con la teoría predominante que el movimiento obrero ha tenido en este largo período, que es el marxismo. El marxismo tiene que ser sustancialmente revisado”  – dicho en Perú, Noviembre, 2015.

A estas alturas, Julio Anguita presume de leninista y de gramsciano: “Para explicarme: yo soy de El Capital y de Lenin también. Pero precisamente porque soy de Lenin, soy de Gramsci, y como soy de Gramsci creo que hay que crear la hegemonía, y la hegemonía se crea en una praxis que utilizo que es muy especial”.  Al mismo tiempo  afirma: “Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano”.

Alberto Garzón  no se queda atrás y siguiendo a su maestro Anguita, apuesta por un Gramsci que tiene respuesta a todas las situaciones a las que se enfrenta el capitalismo: “Pero no sólo esas variables importan, como bien sabía el pensador italiano y líder comunista Antonio Gramsci. La ideología y sus símbolos son las lentes y los conceptos con los que cada uno de nosotros analiza la política y toma decisiones al respecto.” Durante la campaña electoral en Grecia para las europeas Alexis Tsipras anuncia que: “La Izquierda de Togliatti, Gramsci y Berlinguer está de vuelta en Italia y llegó para quedarse“. También La “Escuela de cuadros” del PSUV de Venezuela ha dedicado varias emisiones a loar y reivindicar a Gramsci, fundamentalmente a su hegemonía.

Al objeto de rescatar al Gramsci marxista-leninista, la editorial Templando el Acero editó ¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci! de JOSE ANTONIO EGIDO quien posteriormente sentenciaría en Venezuela que: “Rescatar al verdadero Gramsci Marxista Leninista es golpear ideológicamente a los cínicos manipuladores como el académico argentino Néstor Kohan, a los eurocomunistas y a todos los que se empeñan en combatir desde la ideología y la filosofía las tareas gramscianas que acabamos de mencionar”.

Qué duda cabe que Gramsci tuvo un comportamiento ejemplar, revolucionario durante toda su vida soportando valiente la fiereza de una cárcel fascista y su actitud frente a la Unión Soviética no se puede cuestionar, tal como escribe Egido, pero Gramsci, como todo ideólogo comunista es a la vez:  táctica, economía, política y filosofía. Y he aquí la cuestión ¿coincide Gramsci con Marx, Engels y Lenin en todas estas materias? Recordemos que el marxismo-leninismo se nos revela como un todo. No podemos dejarnos intimidar por falsos leninistas como tampoco por los criterios esgrimidos por Egido. El sacrificio y la honradez no siempre es el certificado de llevar la razón.

José Antonio Egido lleva parte de razón respecto de Néstor Kohan debido a que éste utiliza a Gramsci para enfrentarlo al marxismo de la Unión Soviética, a Lenin y a Stalin, pero solo parte de razón, porque Néstor Kohan se muestra apasionadamente favorable a Gramsci, especialmente porque cuestiona el materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin, más allá del concepto hegemonía que es a lo que se quiere reducir el pensamiento gramsciano. Néstor Kohan y el filósofo cubano Rector de la Universidad de la Habana, Rubén Zardoya, se prodigan en América Latina dando clases de filosofía siendo su especialidad más sobresaliente la dialéctica. Ambos divulgadores atacan a la vulgaridad, al mecanicismo etc. Según Zardoya: la dialéctica puede convertirse en su contrario,-metafísica- y apostilla: “no solo es posible, se ha convertido. Si yo ahora digo, como dijo durante mucho tiempo y como dijo incluso gente inteligente que la dialéctica es la ciencia más general que estudia las leyes más generales que rigen en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, pues yo a partir de esa definición ya estoy abriendo el camino a la conversión de la dialéctica en algo anticientífico y en algo metafísico”                     

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Indudablemente, a Zardoya y a Kohan, mucho más a éste último, les gustan Gramsci, entre otras cosas, porque coincide con ellos en la revisión del materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin. Compruébese que las objeciones de Zardoya a la definición de la dialéctica expuestas en el párrafo anterior, es una crítica directa y dura al marxismo genuino, concretamente Engels fue quien definió la dialéctica en los términos que él y Kohan la rechazan “La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento.”  Engels, Anti-Dühring. Por consiguiente, coincide plenamente con Gramsci.

Gramsci se opone al Engels del Anti-Dühring en los siguientes términos “Es cierto que en Engels (Antidühring) se hallan muchos puntos que pueden llevar a las desviaciones del Ensayo. Se olvida que Engels, a pesar de que le haya dado mucho tiempo trabajado, ha dejado poco material sobre la obra prometida para demostrar la dialéctica ley cósmica y se exagera al afirmar la identidad de pensamiento entre los dos fundadores de la filosofía de la praxis” (Quaderni, vol. II, c 11, p. 149)

Pero Engels ni titubea ni ofrece dudas: La Naturaleza –dice- es la piedra de toque de la dialéctica y las modernas ciencias naturales nos brindan como prueba de esto un acervo de datos extraordinariamente copiosos y enriquecido cada día que pasa, demostrando con ello que la naturaleza se mueve, en última instancia, por los cauces dialécticos y no por carriles metafísicos que no se mueve en la eterna monotonía de un ciclo constantemente repetido, sino que recorre una verdadera historia.

El aspecto subjetivo desempeña un papel relevante en el sistema gramsciano, rasgo que caracteriza el llamado Marxismo Occidental, el cual niega la existencia de una dialéctica para la naturaleza, porque considera que Engels se equivoca al hacer suya la idea de Hegel al extender el método dialéctico al conocimiento de la naturaleza, Según Lukács en la naturaleza no se contiene las determinaciones decisivas de la dialéctica: la interacción entre sujeto y objeto, la unidad de teoría y praxis.

En Quaderni, vol. II, c. 11, p. 1488 refiriéndose al Materialismo Histórico Gramsci insiste en la obligación de poner el acento sobre el segundo término: “histórico y no sobre el primero de origen metafísico”. Para Gramsci el materialismo, con su hipótesis sobre un mundo objetivo independiente del hombre adquiere un sentido metafísico: “Todas las religiones han enseñado y enseñan que el mundo, la naturaleza y el universo han sido creados por Dios antes de la creación del hombre y que entonces el hombre se ha encontrado con un mundo hecho, catalogado y definido de una vez para siempre”. Por consiguiente, Marx, Engels y Lenin tienen una visión metafísica.

Lenin  en cambio para demostrar la conexión íntima entre el materialismo histórico y el materialismo filosófico nos recuerda en “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”: “Marx profundizó y desarrolló el materialismo filosófico, lo llevó a su término e hizo extensivo su conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El Materialismo histórico de Marx es una conquista formidable del pensamiento científico. Al caos y a la arbitrariedad, que hasta entonces imperaban en las concepciones relativas a la historia y a la política, sucedió una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que muestra cómo de un tipo de vida social se desarrolla, en virtud del crecimiento de las fuerzas productivas, otro más alto”.

El hecho de que Marx, Engels y Lenin postulen un mundo –realidad objetiva- independiente de la voluntad del hombre, no desdice en modo alguno su interacción categorial. Catorce años después de las famosas Tesis sobre Feuerbach, obra en las que se basa el oportunismo  para demostrar los errores de Lenin y los asertos de Gramsci, en el prólogo a la obra “Crítica de la economía política”, Marx dice: “En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas materiales”.

Es decir, Marx, Engels y Lenin, aseguran que el mundo objetivo existe y prevén que hasta que no se reúnan las condiciones precisas, mientras las premisas revolucionarias de este mundo objetivo en la sociedad humana no hayan alcanzado el grado de desarrollo oportuno, no puede devenir la revolución. En el caso opuesto nos enfrentamos a un subjetivismo desquiciado. Según el “estalinismo” la interacción se opera para la transformación,  pero no se determina en toda situación, en cualquier momento, o al deseo del factor subjetivo.  Entendiendo el factor subjetivo no como el hombre genérico sino como clase social, hasta el advenimiento del comunismo. Lo que no es óbice para afirmar que el conocimiento le viene dado al factor subjetivo a través de su práctica.

Siguiendo al marxismo genuino de Marx, Engels y Lenin, el proceso histórico-natural es ineludible y objetivo, del mismo modo que son las transformaciones de la naturaleza; no depende de la voluntad y la conciencia de los hombres, sino que, al contrario, determina su voluntad y su conciencia. Es cierto que esta situación plantea un problema a solventar. ¿Cómo conciliar la circunstancia de que la vida social, el devenir histórico, es creado por los hombres, dotados de conciencia, voluntad y deseos y que se señalan fines definidos y el hecho de que la historia está subordinada a leyes necesarias, objetivas, independientes de la voluntad y la conciencia de los hombres?

Tal contradicción se resuelve en el marxismo-leninismo  porque los hombres (pueblos, clases, partidos…) con la intención de lograr sus metas se dirigen por ideas, ilusiones, aspiraciones, al mismo tiempo que viven en condiciones objetivas muy definidas, independientes de su voluntad y su deseo, que determinan la orientación y la condición de su actividad, sus ideas y objetivos a lograr. Es decir, el materialismo histórico parte de la realidad de que el ser (la existencia) social es lo primario, mientras que la conciencia social es lo secundario. Y esta es un reflejo correcto o desfigurado de la existencia social. Por tanto, no es la conciencia social la que determina el régimen de vida social y la dirección del desarrollo de la sociedad como suponen los gramscianos e idealistas. El ser social  determina, en última instancia, la conciencia social, las ideas, aspiraciones y objetivos de los hombres, de las clases sociales.

Los subjetivistas gramscianos caen en el  grave error de identificar ser social con conciencia social. Sin embargo, para Lenin la relación recíproca entre los hombres como seres conscientes, no significa que el ser social sea idéntico a la conciencia social, porque ésta puede ser un reflejo más o menos fiel de la existencia social, pero nunca será idéntica a ella, en primer lugar porque ésta no está determinada por la conciencia, y segundo, porque incluso no la abarca por completo.

De lleno en el ámbito de la hegemonía nos encontramos con una contradicción capital fruto de las posiciones encontradas de Lenin y Gramsci respecto de la dialéctica (materialismo-dialéctico e histórico), se trata de la concepción que ambos mantienen de la sociedad civil. En tanto Lenin acepta la idea de Marx: ”La forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producción existentes en todas las fases históricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil, que como se desprende de lo anteriormente expuesto, tiene como premisa y como fundamento la familia simple y la familia compuesta, lo que suele llamarse la tribu, y cuya naturaleza queda precisada en páginas anteriores. Ya ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la historia y cuan absurda resulta la concepción histórica anterior que, haciendo caso omiso de las relaciones reales, solo mira, con su imitación, a las acciones resonantes de los jefes y del Estado. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos” –Ideología Alemana.

Gramsci tiene otra noción muy distinta de la sociedad civil: “se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la “sociedad civil”, que está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados “privados” y el de la “sociedad política o Estado”

Marx, Engels y Lenin entienden que la sociedad civil son las relaciones de producción, o sea, las estructuras económicas, idea diametralmente opuesta a la de Gramsci, que incluye la sociedad civil en el ámbito de las superestructuras. Y pese a que Gramsci apela a la hegemonía leninista las diferentes concepciones sobre la sociedad civil tienen su peso y sus diferencias a la hora de concretar la hegemonía.

¿Cuáles son a nuestro juicio las características distintivas de la hegemonía en Gramsci respecto de la de Lenin?

Hegemonía gramsciana:

  1. Supremacía de la dirección cultural e ideológica.
  2. La sociedad civil es el campo de batalla, por lo que la clase que controla la sociedad civil es la clase hegemónica
  3. El grupo hegemónico en la sociedad civil es también el predominante en el Estado (sociedad civil más sociedad política)

Hegemonía leninista:

  1. Supremacía política
  2. Eliminación violenta del aparato del Estado
  3. La sociedad política tiene primacía sobre la sociedad civil

Lo que está sucediendo en estos momentos  es que la derecha  Gramsciana exagera los rasgos de su líder, hasta escorar su teoría hacia el ultraderechismo, dibujándonos un Gramsci reaccionario. En cambio, el ala izquierda, desnortada, sin capacidad para realizar un análisis objetivo de la realidad que nos circunda, incapaz por tanto de elaborar un programa que dé respuesta al mundo actual rellena su vacío ideológico con un Gramsci ideal para pasar de matute su oportunismo y su fracaso.

En ambos casos, son gente que caminan a la deriva, hoy nos dicen una cosa y mañana lo contrario, a veces porque es su comer y, en otras, porque no tienen escrúpulos en confundir a los trabajadores aprovechando la promoción sospechosa que de ellos hacen determinados medios de comunicación burgueses.

Por todas estas razones, es necesario y un deber por nuestra parte exponer con claridad y contundencia que Gramsci y Lenin no son la misma persona, ni en torno a la dialéctica, ni en el método de lucha.

 

Manuel Góngora. Militante del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla.




8 de Marzo, día de la mujer trabajadora:

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) se adhiere a este comunicado de la Federación Sindical Mundial (FSM) sobre el día de la mujer trabajadora:

FSM




¿De qué ecologismo estamos hablando?

En el capitalismo, por el propio desarrollo del sistema, es imposible cualquier medida política que salvaguarde el medio ambiente lesionando la acumulación del capital. Por ello, hoy sólo encontramos buenas palabras en favor del ecologismo y ningún hecho que permita el desarrollo sostenible.

Actualmente podemos encontrar un amplio abanico de organizaciones que incluyen el ecologismo entre sus corrientes políticas. Así, en la misma definición que estas organizaciones hacen de ellas mismas encontramos el marxismo, el feminismo, el ecologismo u otros, ignorando que el Marxismo Leninismo engloba todas ellas porque lucha por el Socialismo -que no es otra cosa que la máxima aspiración del proletariado-.

El ecologismo, política que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente, se encuentra a día de hoy sumido en un atolladero, como no podía ser de otra manera. Bajo el sistema capitalista, todas las políticas de preservación del medio ambiente quedan relegadas a un segundo plano porque estas no puede interferir, lógicamente, en la acumulación del capital.

Esto se demuestra en el más importante atentado contra la salud pública mundial de los últimos años: las emisiones de los vehículos Volkswagen vendidos entre 2008 y 2015 y que fueron manipulados para parecer menos contaminantes. El fabricante alemán admitió en 2015 haber instalado un programa informático en 11 millones de autos diésel en el mundo para falsear los resultados de los tests de emisiones.

Un reciente estudio del  Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) indica que “1.200 personas en Europa morirán de forma prematura, perdiendo hasta una década de vida, como resultado del exceso de emisiones generadas”. Los investigadores analizaron el impacto sanitario de 2,6 millones de unidades trucadas vendidas en Alemania por Volkswagen bajo las marcas VW, Audi, Skoda y Seat determinando que “las emisiones producidas en exceso respecto a los valores límites de los tests, tienen en efecto un impacto significativo sobre la salud pública”.

El coautor del estudio, Steven Barrett, afirma que “El riesgo adicional de muerte prematura es alrededor de un 1% por año, por microgramo en cada metro cúbico. Eso significa que alguien que muere precozmente por la contaminación lo hace una década antes”.

Las sanciones a Volkswagen, sin embargo, no se concretan. La multinacional alemana no ha pagado aún ni un solo euro en concepto de sanción por lo que supone un atentado a la salud pública. En EEUU se encuentra negociando a la baja una sanción económica: “En este caso la multa máxima a la que podría hacer frente la compañía sería de 16.000 millones de euros (tomando como baremo la multa máxima a pagar por vehículo en EEUU, 37.500 dólares por coche). Aunque en otros casos en el sector automovilístico en EEUU las multas han sido muy inferiores”, apunta Banco Sabadell.

En Europa la cuestión es aún más beneficiosa para la empresa alemana. La Unión Europea ha abierto un procedimiento contra varios países de la Unión como España, Alemania, Grecia, República Checa, Reino Unido, Luxemburgo y Lituania por no poner en marcha un sistema de sanciones para evitar que los fabricantes de automóviles violen la legislación de emisiones o por no aplicarlas cuando se ha producido un quebrantamiento de la ley. Serán los Estados miembros los que pagarían una sanción por no haber evitado el trucaje de los motores diésel por parte del grupo Volkswagen. Es decir, será el pueblo trabajador quien pagará por ser haber sido contaminado.

Gráfico Volkswagen

Los datos aportados en el gráfico del periódico al servicio de la burguesía El Economista nos revelan como de lucrativo ha sido el negocio para Volkswagen. Entre 2008 y 2015, años en los que se produjeron las ventas de los coches manipulados, los beneficios de la multinacional fueron de 75.689 millones de euros. A día de hoy no han pagado ni un solo euro en multas, y solo se prevé, por el momento, el pago máximo de 16.000 millones de euros por los 482.000 coches trucados en Estados Unidos.

EcoembesUn negocio redondo a costa de la salud pública. El pueblo trabajador, además, tiene que aguantar la presión y la humillación de las campañas mediáticas que arrojan toda la responsabilidad del cuidado del medio ambiente sobre la “ciudadanía”. “Los actos individuales de cada día son los que importan” es uno de los mantras más utilizados por la clase dominante, con la que consigue imponer su ideología en el mundo, desligando el ataque contra la naturaleza perpetrado por Volkswagen con el ecologismo -que solo es responsabilidad de los ciudadanos y donde las políticas de acumulación de capital de las empresas nada tienen que ver-.

Una de las campañas más agresivas e hipócritas es la desarrollada por Ecoembes, máxima expresión del cinismo capitalista en nuestro estado. Uno de los mejores ejemplos de cómo funciona este sistema: una ONG “sin ánimo de lucro” -pero financiada por empresas como Volkswagen- que impone a golpe de campaña mediática la ideología dominante al pueblo trabajador comprando a parásitos pequeñoburgueses como es El Chojin e invirtiendo cientos de miles de euros en anuncios de radio, televisión y prensa.

 

 

 

Cabe preguntarse si los diez minutos de contaminación que se contrarresta, según Ecoembes, con el reciclado de 6 latas o 6 botellas de plástico son de un coche sin trucar y cuantas se necesitarían para contrarrestar la contaminación emitida por uno trucado, como los de Volkswagen.

El sistema capitalista, criminal y contrario a los intereses de la mayoría, sólo nos proporciona campañas de marketing y palabras hipócritas sobre todo aquello que interesa a la clase trabajadora. Los hechos, sin embargo, hemos visto que son contrarios a lo que propugnan sus ONG, todas ellas financiadas por el capital y a su servicio.

El ecologismo se integra en el Marxismo Leninismo, así como el feminismo y demás corrientes progresistas existentes en la sociedad, porque propugna el cambio de sistema que puede permitir que se cumpla ese progreso liberando al pueblo trabajador de las cadenas de la acumulación del capital por parte de la clase burguesa que se da hoy bajo el capitalismo y que impide y lastra el avance de la sociedad.

La lucha por el Socialismo es la lucha por el progreso, es la lucha por la preservación de la naturaleza, es la lucha por la igualdad entre todos los miembros de la sociedad sin distinción de ningún tipo y es, en definitiva, la lucha integral del pueblo trabajador por un mundo justo que sea gobernado por él mismo donde primen sus intereses, desechando a los parásitos burgueses que hoy dominan.

 

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La Socialdemocracia cómplice del Fascismo

La emancipación de la mujer es una cuestión de clase. Mujeres burguesas y mujeres del pueblo trabajador no tienen en común más que antagónicos intereses de clase. Así, el feminismo burgués que propugna la existencia de mujeres empresarias o mujeres en el poder de los Estados burgueses, es cómplice de la postración de la mujer obrera al introducir su veneno ideológico burgués. Y es que el género, la raza o diversas cuestiones tan de moda en estos días no libran a nadie de ser un completo reaccionario y defender intereses espurios. Así, tenemos a lo largo de la historia ejemplos de individuas nauseabundas que se ajustarían a los cánones de lo que el feminismo burgués entiende por “liberación”: Leni Riefenstahl, Golda Meir o Hillary Clinton, ejemplos varios de mujeres reaccionarias.

En este sentido tenemos que señalar dos casos en España, ambas elementas alineadas desde siempre en contra de los intereses de la clase obrera. Por un lado, la progre Manuela Carmena que, en la enésima astracanada filo fascista con las que nos suele deleitar, se muestra a favor del golpista Leopoldo López, autor intelectual de la muerte de 43 personas en Venezuela. Carmena, saltándose incluso la disciplina de voto de su partido, votó a favor de conceder audiencia y legitimar a los criminales de las guarimbas en la nación caribeña. Carmena demuestra una vez más que adelanta por la derecha a lo más casposo del fascio patrio, cuyo cambio para Madrid se asemeja cada vez más a un revival del Madrid franquista de la posguerra. Por si no fuera poco, su osadía la lleva a multar a las mujeres que, en huelga de hambre en Puerta del Sol, claman contra el terrorismo machista.

Por otra parte, la enemiga de los trabajadores andaluces, Susana Díaz, nos “deleita” con la noticia de la contratación, para la seguridad del Metro de Granada, a la empresa Levantina de Seguridad. Esta empresa, fundada y propiedad de los dirigentes del partido neofascista España 2000, y cuyos empleados son seleccionados entre los más granado de la extrema derecha valenciana, forma parte de la trama de la extrema derecha en el País Valencià. El PSOE, una vez más, vuelve a destaparse como un partido abiertamente reaccionario, la derecha más antiobrera y antipopular barnizada con ciertos tintes de banal progresía en lo tocante a ciertos derechos sociales. Susana Díaz es el ejemplo más palpable de esta política reaccionaria, pues niega a los andaluces una sanidad digna, una educación en condiciones, empleo, en definitiva, niega al pueblo trabajador andaluz la posibilidad de construir y desarrollar un proyecto de vida con las mínimas garantías. Las propias estadísticas del Estado burgués, demuestran que Andalucía es un territorio sumido en la más profunda crisis, pese a las loas de la prensa y televisión paniaguadas por el régimen del PSOE.

Por tanto, urge una HUELGA GENERAL POLÍTICA de todo el pueblo, contra este sistema. Una Huelga General Política que ponga en el centro del debate la lucha contra el capitalismo, contra el Estado burgués, contra todas las agresiones al pueblo y a la clase obrera. Seguir yendo cada uno por un lado, en luchas parciales y por intereses individuales, sin poner en la diana al causante de los males que es el sistema capitalista, nos hará seguir transitando por la senda de derrotas que acumula la clase trabajadora española desde hace décadas.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Valtonyc y Urdangarín, así funciona la justicia burguesa: represión para el trabajador e impunidad para el burgués

El Reino de España sigue haciendo méritos para, en dura pugna con Ucrania, consagrarse como el Estado más reaccionario de toda Europa. El último esperpento al que hemos podido asistir es la condena a más de tres años y medio de cárcel al rapero mallorquín Valtonyc. Este artista fue denunciado por la asociación de extrema derecha Círculo Balear y procesado por el antiguo Tribunal del Orden Público, con su nueva nomenclatura de Audiencia Nacional. El juicio farsa, cuya sentencia estaba ya dictada, lo realizó una jueza del entorno del PP, sin que esto haya escandalizado a ninguno de los “demócratas” que recientemente berreaban por la libertad del terrorista y golpista Leopoldo López de Venezuela. El colmo de la desvergüenza lo tiene el oportunismo de PODEMOS, que mira hacia otro lado, siendo el propio Pablo Iglesias el que encargó el tema musical por el que el rapero Valtonyc ha sido condenado.

Pese a la gravedad del caso, no es un hecho aislado. En España se encarcela, y se procesa, por ejercer la legítima disidencia a un sistema económico criminal, como es el capitalismo, o por ejercer derechos democráticos. El caso de Valtonyc lo han sufrido en sus carnes los movimientos populares vascos desde hace décadas, con el aplauso de la falsa izquierda, de la “izquierda” cobarde, del traidor oportunismo. Periódicos, escritores, revistas, asociaciones juveniles, internacionalistas, incluso “txoznas” de fiestas han sido perseguidas y encarceladas bajo la doctrina que implantó el ahora héroe de la progresía española, el fascista juez Garzón.

Advertimos además, a lo largo de la historia del PCOE, de la existencia de multitud de presos políticos comunistas(con partidos ilegalizados),anarquistas, solidarios internacionalistas, etc., también al sur del Ebro, en un panorama que muestra a las claras el carácter de mera reforma del franquismo de la democracia burguesa española, hija de ese nauseabundo y traidor período conocido como Transición.

Todo esto contrasta con el reciente veredicto del Caso Noos, del cual tenemos la última pantomima judicial en la vistilla realizada al “yernísimo” Inaki Urdangarín. En el colmo de la desvergüenza y de la humillación a un pueblo cada vez más castigado por los criminales efectos del capitalismo, la multa a Urdangarín es inferior al dinero que ya ha depositado en concepto de fianza, con lo cual, va  hasta a recibir dinero a la par que no va a pisar la cárcel  e incluso seguirá residiendo fuera de España, como ya se han visto en las triquiñuelas judiciales realizadas en esa vistilla de hoy que ponen en evidencia que las leyes de los capitalistas son para reprimir a los trabajadores y para dar impunidad absoluta a la burguesía, a los ladrones y explotadores,  siendo la  Judicatura el instrumento encargado de ejecutar todas esas canalladas.

La burguesía se ríe en la cara de los trabajadores, de los explotados y de los oprimidos. Es hora de organizarnos y poner fin a este régimen criminal implantando la democracia de los trabajadores, en el que realmente se haga justicia contra todos aquellos criminales que someten al pueblo trabajador a la miseria, al hambre, a la injusticia y que aún por encima se burlan de él.

¡SOLIDARIDAD CON TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡POR LA HUELGA DE TODO EL PUEBLO CONTRA LOS CAPITALISTAS, SUS LEYES Y SUS INSTITUCIONES!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCOE apoya la huelga de los estibadores y apela a la unidad del pueblo ¡POR LA HUELGA GENERAL POLÍTICA!

El Partido Comunista Obrero Español saluda a la justa lucha de los estibadores contra el brutal ataque al que se encuentra sometido este sector de los trabajadores por parte del Gobierno, la Unión Europea, y la patronal. Estos ataques tienen como fin maximizar los beneficios de las empresas que actúan en este sector, robando cada vez más el fruto de lo que producen los trabajadores. En este sentido, nos congratula la convocatoria de una Huelga del sector, la cual apoyamos y con la que nos solidarizamos.

Sin embargo, tenemos que advertir que la sola lucha económica no es suficiente ante las acometidas de la patronal. Los ataques a los estibadores y, por ende, al conjunto de clase obrera no son consecuencia de la maldad de tal o cual Gobierno, o tal y cual institución, sino la consecuencia de un sistema económico, el capitalista, en el cual una minoría para obtener mayor tasa de ganancia debe hacerlo a costa de las condiciones y vidas de los demás, de la inmensa mayoría del Pueblo.

Para dar cobertura legal, jurídica y administrativa, e incluso represiva, el conjunto de la clase capitalista se organiza dando como lugar la existencia del Estado. Todo Estado es una organización de la clase dominante para ejercer su dictadura sobre las clases dominadas. En este sentido, el Estado burgués es la organización del conjunto de los capitalistas para ejercer el dominio sobre la clase obrera y el conjunto de los trabajadores. Así, el Estado burgués desarrolla las leyes, que son la voluntad e intereses de la clase dominante (burguesía) hechos norma. Por tanto, como vemos, los burgueses, los patrones, las empresas no dejan nunca de hacer política, de dar la batalla en el terreno de lo político.

Ante esto los trabajadores debemos elevar las meras reivindicaciones económicas, justas y necesarias, que se multiplican y suceden en los distintos sectores del proletariado y clases populares –lucha por la sanidad pública, educación pública, pensiones dignas, conflictos en las empresas, etcétera – hacia una lucha política contra un  sistema criminal, responsable de todos nuestros males, cuya esencia consiste en el robo cada vez más descarado por parte de parásitos burgueses a las masas laboriosas, al Pueblo Trabajador. Así, no solamente no debemos de dar de lado a la política, como nos dicen todos aquellos que quieren reducir los problemas a la mera lucha sindical. No. Los trabajadores deben acostumbrarse a hablar de política en sus asambleas, ejercer como políticos, organizarse  y solucionar, desde el punto de vista político, sus problemas.

Así el Partido Comunista Obrero Español llama al conjunto de la clase obrera a organizarse y preparar la HUELGA GENERAL POLÍTICA, HUELGA GENERAL DE TODO EL PUEBLO TRABAJADOR, contra este Estado, contra esta Unión Europea, para poner fin a la democracia de los burgueses, para poner fin a la democracia de los capitalistas, de los monopolios, donde ellos tienen todo y nosotros nada y para construir la auténtica DEMOCRACIA DE LOS TRABAJADORES, la democracia de las mayorías, la democracia de quien produce todas las riquezas.

 

¡POR LA HUELGA GENERAL POLÍTICA!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Caso NÓOS, el estado burgués ha funcionado: impunidad y condenas irrisorias que ni siquiera se cumplirán

Vivimos en un Estado que en su constitución declara:” Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”(Artículo 38).

 Es decir, el Estado Español es un estado capitalista.¿Qué significa esto? Significa básicamente que una determinada clase social, la burguesía, es dueña de los medios de producción y que otra clase social, la clase obrera, debe vender a estos su fuerza de trabajo al carecer de la propiedad sobre los medios de producción.

El capitalismo es una sociedad dividida en clases con intereses antagónicos, las clases sociales principales son la burguesía dueña de los medios de producción y, por otro, la clase obrera. Los burgueses, se dotaron del arma de opresión de una clase sobre otra que es el Estado. Ese mismo Estado se dota de unas determinadas formas jurídicas para mantener el status quo, es decir, que los capitalistas sigan siendo los dueños de los medios de producción y sigan siendo la clase dominante de la sociedad.

Dentro de las formas jurídico-políticas del estado capitalista encontramos las leyes, el estado, el derecho, el código penal, etcétera. Estas formas jurídicas, como decimos dependen de las condiciones económicas y del modo de producción en que se estructura cada sociedad. Dicho de otro modo, las leyes son los intereses de la clase dominante convertidos en norma de obligado cumplimiento.

Todo modo de producción comprende una época y una situación concretas. Como no hace falta remarcar, vivimos a día de hoy en un Estado capitalista que se denomina Reino de España y que se organiza productivamente como economía de mercado, es decir, como estado capitalista. El Estado Español es un Reino, y por ende, es el Rey el jefe del Estado, la figura visible que pone rostro a ese Estado de clase.

Como hemos comentado este marco jurídico tiene como fin único y exclusivo defender los intereses de la clase dominante y, por ende, la de los individuos pertenecientes a ella (los burgueses). Por tanto dentro del capitalismo español el derecho, la judicatura, el código penal, tienen como misión defender los intereses de las clases dominantes y las de los individuos que las componen.

Como materialistas, siempre analizamos la realidad partiendo de las bases económicas que la sustentan para, de esa forma, comprender dialécticamente las situaciones que se originan en un momento dado y en una realidad concreta dada. La realidad concreta es que individuos vinculados al Gobierno, a la patronal, a las “instituciones” tales como la Corona, en este caso el yerno del Rey Emérito y cuñado del Rey Felipe además de su esposa, la Infanta. Ambos parientes cometieron delitos varios contra el patrimonio público  o fraude fiscal. Lo que viene siendo, en lenguaje llano, saqueo de las arcas públicas. Estos individuos pertenecen a la denominada Familia Real, los Borbones, la familia que representa la Jefatura del Estado capitalista en España.

Algunas veces, el propio capitalismo que se basa en el saqueo, el robo y la explotación de una clase social sobre otra necesita limpiar el cesto de manzanas podridas precisamente para continuar con su ciclo de rapiña. Al fin y al cabo, la historia del mundo es la historia de las luchas de clases y sin una legitimidad mínima los explotados podrían cuestionarse este modo de producción llamado capitalismo y propugnar su superación. Es decir, cambiar algo para que nada cambie.

Por tanto los integrantes de esta trama de saqueo de fondos públicos fueron investigados, juzgados y “condenados” por su actividad delictiva continuada, uno de tantos y tantos episodios de corrupción crónica y sistémica en el capitalismo. Dicha corrupción es inherente al capitalismo, dicho sea de paso pues dicho sistema económico la fomenta y la protege como vemos.

Los individuos condenados, al pertenecer a la burguesía, y más aún a la Familia Real tienen precisamente detrás a todo este conjunto de leyes que le amparan y de las que puede beneficiarse. Las leyes se aplican según la clase social a la que pertenezcan los individuos. Hay prebendas que miles de condenados en el Estado Español no disfrutan, pero claro, pertenecen a otras clases sociales que no son la burguesía. Burguesía a la que si pertenecen los implicados en Gürtel, Bárcenas, Mario Conde, Alfredo Sáenz, Francisco Camps, Jaume Matas y tantos cientos de burgueses los cuales fueron condenados a irrisorias penas, excarcelados mediante triquiñuelas legales o, simplemente, indultados. En el caso que nos ocupa, el caso Nóos, la Infanta es condenada a una multa de chiste que encima pagaremos todos y su marido Iñaki Urdangarín es condenado a 6 años y 3 meses de prisión que pueden verse rebajados según la venia del leguleyo de turno, con lo cual incluso podría librarse de cumplir condena.

Sin embargo, si pongamos por caso, el condenado fuera un miembro de la clase obrera que por equis motivos se viese empujado a cometer algún pequeño delito, hurto o infracción para, por ejemplo, dar de comer a su familia vería como todo el peso de la superestructura jurídica burguesa recaería sobre él. Si, por ejemplo, fuese una sindicalista o alguna persona que cuestione el sistema, algún joven detenido en alguna huelga, habitante de Altsasu, independentista, etc, etc, pasaría inmediatamente a ingresar en prisión.

No esperamos nada de la justicia burguesa, pero la lucha de clases, como vemos, abarca todos los aspectos de la vida, al ser evidente la relación entre el modo de producción capitalista y las condiciones actuales de vida de la clase obrera.

Ante todo esto, sólo nos queda luchar por un sistema social más justo, donde la justicia precisamente sea para la clase obrera y dónde los castigados y los que tengan que responder por sus crímenes sean los burgueses. Ese sistema se llama socialismo. ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El anticomunismo y la defensa del capitalismo hilo que une los congresos del PP y Podemos

No deja de sorprender la altanería con la que los podemitas, y en ello englobamos a todas sus corrientes internas, escupen su odio y su bilis pequeño-burguesa contra todo lo que suene a las experiencias del socialismo real del siglo XX.

Así, en su última Asamblea, la famosa Vistalegre II, pudimos escuchar, al igual que en el Congreso del PP, una defensa del capitalismo como el único sistema posible que conciben. Para ellos, la batalla se dirime en limar los efectos perniciosos del capitalismo, darle una capa de barniz con “rostro humano”, todo ello sin tocar las relaciones de producción existentes y, mucho menos, el Estado burgués  del cual niegan su carácter de clase.

Sin embargo, los podemitas son bastante más nocivos que la derecha reaccionaria. Los segundos van de cara, los primeros son una herramienta del capital para reconducir las protestas y las luchas a parámetros aceptables para la burguesía. Por tanto, jamás se situarán en contra de los monopolios (como en el pelotazo urbanístico de Madrid), tampoco se situarán contra el imperialismo (apoyan sin fisuras la UE)  como tampoco se sitúan contra la OTAN (una de sus estrellas mediáticas es el llamado “carnicero de Libia”).

Como fuerza política del capital  no dudan en utilizar todos los mantras y lugares comunes que la reacción ha vertido a lo largo de la historia contra los comunistas y el movimiento obrero. En este sentido, todas sus corrientes han aludido a los “congresos a la búlgara”, aludiendo así a los congresos del Partido Comunista de Bulgaria en tono peyorativo.

Pero pongamos una balanza los logros para la clase obrera de unos y otros. El PC de Bulgaria nace como una escisión del Partido Socialista búlgaro, los llamados “socialistas estrechos”. Desde el primer momento, el gobierno burgués búlgaro persigue a los comunistas que muchas veces tienen que actuar en la clandestinidad o enfrentarse a décadas de cárcel. Observemos el contraste entre los comunistas y los podemitas que viven tranquilamente en, y de,  las instituciones del Estado burgués, del que forman parte.

El PC Búlgaro dio grandes teóricos y líderes del marxismo-leninismo como Jorge Dimitrov. Este, en el VII Congreso de la Internacional realizó un impresionante informe caracterizando al fascismo, que sigue vigente a día de hoy, como documento fundamental. Compárese esto con las chorradas sobre núcleos irradiadores y memeces varias de los Errejones o Monederos, que no han aportado sino la mediocridad más absoluta con la que pretenden desviar a la clase trabajadora del cumplimento de su misión histórica: Acabar con el capitalismo y construir el Socialismo como paso previo al Comunismo.

Dimitrov es figura clave no sólo por sus tesis, sino por haberse enfrentado en solitario a la maquinaria estatal del nazismo. Así, encarcelado y juzgado bajo las falsas acusaciones de la quema del Reichstag, supo hacer frente y vencer a los tribunales del fascismo y al mismísimo Göering. Contrastemos esto con la cobardía consustancial a los podemitas, que reculan asustados ante la más mínima insinuación de la Brunete mediática.

El PC Búlgaro participó activamente en la liberación de Bulgaria del nazifascismo, y creando una alianza de fuerzas antifascistas, puso en marcha el primer estado obrero en territorio búlgaro de la historia. Esta experiencia socialista, con sus aciertos y errores, ha sido el período en que la clase obrera búlgara ha gozado de mayor nivel de vida, sanidad, educación y libertad real de toda la historia.

Por tanto, como hemos explicado brevemente, el PC de Bulgaria es merecedor del máximo de los respetos. Cuando los podemitas, que no han hecho nada a favor de la clase obrera ni tienen intención de hacerlo, pues defienden el imperialismo, puedan presentar un bagaje político siquiera millonésimamente cercano a los comunistas búlgaros, tendrán derecho a abrir la boca. Mientras tanto, como se suele decir, deberán lavarse la boca con jabón antes de referirse a las experiencias socialistas.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Con los estibadores, contra la burguesía

Una nueva agresión contra la clase obrera en ciernes. La burguesía, que necesita saquear y robar cada vez más a los trabajadores en una huída hacia delante desesperada al encontrarse su sistema capitalista quebrado, ha puesto ahora en el punto de mira al sector de los estibadores portuarios.

Pero estos ataques a los trabajadores no son nuevos. Los hemos visto en tiempos recientes con los casos de terrorismo económico patronal contra los mineros, contra los controladores aéreos, contra los basureros de Málaga, etc. El capital lanza su embestida con el fin de hacer retroceder las condiciones conquistadas por los trabajadores con su lucha y con su esfuerzo.

La burguesía, en su afán de legitimar su robo ante unas clases populares bajo el dominio ideológico de esa clase criminal como consecuencia de la acción del traidor oportunismo, no ha tardado en recurrir al mantra habitual en estos casos: que los estibadores son unos privilegiados porque ganan un salario superior al de la media habitual. Buscan así, en una sociedad desideologizada, enfrentar a los propios trabajadores y estigmatizar a todo aquel que, por la dureza y las condiciones en que se desarrolla su actividad laboral, consiguen un mejor reparto de la plusvalía que esos mismos trabajadores generan. Lo que hay que entender es que porque a los estibadores se les impongan unas peores condiciones laborales, las del resto de sectores no van a mejorar, sino todo lo contrario. La burguesía defiende sus intereses por todos los medios, y si la clase obrera no hace lo mismo y lucha por la defensa de lo suyo, como clase, lo único que va a conseguir es perder y perder lo poco que aún le queda.

En esa tesitura estamos. La mera palabra “liberalización” debería ser un acicate para la solidaridad obrera, ya que detrás de ese eufemismo, lo que se esconde es el robo al trabajador. Porque es el trabajador el que crea toda la riqueza, y no el empresario. La fuerza de trabajo es la que crea ese valor añadido que se apropia, es decir roba, el patrón. Nunca un trabajador va a recibir en forma de sueldo el fruto íntegro de su trabajo, porque la ganancia que acumula el empresario se basa en el tiempo de trabajo no retribuido que realiza el trabajador. Es decir, la clase obrera crea una determinada riqueza de la que sólo percibe una pequeña parte y no el total. Ese robo legalizado y normalizado es la esencia del capitalismo.

Tenemos que añadir que la lucha de los estibadores no es sólo una lucha económica, una lucha sindical por la mejora de las condiciones de trabajo. Es también una lucha ideológica. Esto es así porque como vemos, la clase dominante, la patronal, realiza una lucha en el terreno de las ideas y de la opinión contra los estibadores en lucha. Para ello, se sirve de la prensa que es de su propiedad. Los periodistas defienden los intereses de los capitalistas, y no dudan en mentir, manipular, tergiversar y poner a los pies de los leones a los estibadores para mantener el sistema económico actual y para servir de altavoz de los intereses de los empresarios. Contra esto, debe darse una lucha ideológica que explique al conjunto de la clase trabajadora que los problemas de su clase no son puntuales o aislados, sino que forman parte de un conjunto que es la lucha de clases.

Y es también una lucha política. El Gobierno, el Estado, la Unión Europea, representan los intereses de los capitalistas. Las leyes que aprueban son la voluntad de las clases dominantes hechas normas. En este sentido, los partidos políticos del sistema no dudarán en sacarse de la chistera tantas leyes hagan falta para mantener la tasa de ganancia de los monopolios y de los patronos. Por lo tanto la lucha también es política, para poner fin a ese Estado que defiende intereses ajenos a los de los trabajadores, por su misma esencia.

El Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)  llama a la clase obrera a solidarizarse y apoyar la lucha de los estibadores y de todos los sectores del proletariado, con el objetivo de poner fin al robo sistemático que sufrimos por parte del gran Capital. Así, el PCOE hace un llamamiento a los Comités de Empresa, Delegados de Personal y Trabajadores a unirse conformando una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores que se convierta en  el órgano unitario de poder de los trabajadores, que superando la lucha sindical, se convierta en quién determine la producción y de adueñe del fruto de la misma, constituyéndose en el germen de la nueva democracia que necesitamos: la democracia de los trabajadores.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)