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Las trabas del desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo

En la sociedad capitalista, las fuerzas productivas —el conjunto de medios, herramientas y capacidades humanas para producir— tienden a desarrollarse más rápido que las relaciones de producción existentes. Esta divergencia se produce porque el trabajo social, resultado de la colaboración colectiva, se encuentra bajo la apropiación privada y los medios de producción son propiedad de unos pocos. Como consecuencia, la sociedad experimenta contradicciones como son un aumento de la capacidad productiva y, a la vez, su distribución sigue limitada por relaciones de propiedad que impiden aprovechar plenamente ese potencial. Esta tensión entre el desarrollo técnico y la organización social genera crisis económicas periódicas y desigualdades crecientes, mostrando que el sistema capitalista se vuelve un obstáculo para el progreso de la humanidad. Llegados a este punto, se ve con una claridad meridiana que únicamente la revolución socialista puede revertir la situación mediante la socialización de los medios de producción y el fin de la apropiación privada del trabajo social, orientando la riqueza hacia el beneficio colectivo y no hacia la acumulación privada de unos pocos. Así, la revolución socialista no solo es una transformación económica, sino también una vía para armonizar las fuerzas productivas con las relaciones de producción social que las sostienen.

Vamos a analizar ahora por qué ocurren estas contradicciones profundas. Por un lado, la capacidad productiva aumenta, la tecnología avanza, la producción está militarizada y automatizada y la eficiencia se incrementa. Por otro lado, la distribución de los bienes producidos continúa limitada por estructuras de propiedad que no permiten aprovechar plenamente el potencial generado. Esta tensión entre desarrollo técnico y organización social se manifiesta en crisis económicas periódicas, desempleo estructural y desigualdades crecientes, evidenciando que el capitalismo se convierte en el peor lastre para el progreso general de la clase obrera que es la humanidad entera.

Por esta vía, los comunistas demostramos que la única forma de superar esta contradicción consiste en transformar radicalmente las estructuras de propiedad, lo que redunda en que la producción no estará subordinada a la acumulación privada de unos pocos, sino orientada al bienestar común. Así, la revolución socialista no se concibe únicamente como un cambio económico, sino como una reconfiguración integral de la sociedad, destinada a armonizar las fuerzas productivas con las relaciones de producción sociales que las sostienen y garantizar que los frutos del trabajo colectivo beneficien a toda la comunidad de productores liberados del yugo capitalista.

En definitiva, los comunistas aspiramos a una sociedad donde el desarrollo técnico y científico deje de estar limitado por intereses particulares, permitiendo que el progreso material se traduzca en avances sociales, justicia económica y mayor equidad entre todos los miembros de la sociedad. Esto no nos va a caer del cielo, tenemos que lograrlo mediante la lucha más radical contra el capital y su acumulación privada. Esto pasa por un partido comunista centralizado y disciplinado que sea la vanguardia de la clase obrera en su lucha por demoler la explotación y que en el estado español se llama PCOE. Desde el Partido integramos todas las luchas parciales bajo las siglas del FUP (Frente Único del Pueblo) para dar fuerza y dirección a la tarea de la emancipación de la clase obrera de las garras de la explotación capitalista y te llamamos a unirte a nuestras filas.

 

¡Por la emancipación de la clase obrera!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

¡Por la revolución socialista!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La carta anual del CEO de Blackrock muestra que la salida del imperialismo es morir matando y robando

El pasado 3 de marzo el CEO de Blackrock, Larry Fink, escribió su misiva anual a los inversores, sintetizando las conversaciones con sus contactos, con los grandes capitalistas, señalando lo siguiente: “Últimamente, sin importar quién hable, todos dicen lo mismo:  no sabemos cómo afrontar este momento” dejando bien patente que los imperialistas no saben como salir de la situación terminal en la que se halla el imperialismo, describiendo lo que éste está ofertando a la humanidad. “Estamos viviendo un período en el que cosas que habrían definido una década se han convertido en rutina: guerras con repercusiones globales, empresas multimillonarias, una reorganización fundamental del comercio internacional y la llegada de la tecnología más importante”.

El CEO de Blackrock señala que “En las últimas dos décadas, cada dólar invertido en el S&P 500 se multiplicó por más de ocho (…) la gran mayoría de la riqueza ha ido a parar a manos de quienes poseían activos, no a quienes ganaban la mayor parte de su dinero trabajando. Desde 1989, el valor de un dólar en la bolsa estadounidense ha aumentado más de 15 veces con respecto al valor de un dólar vinculado al salario medio”, constatando la putrefacción del imperialismo norteamericano y, a la par, mostrando como la especulación avanza inexorablemente en contraposición con los salarios reales que en los EEUU llevan estancados desde hace más de seis décadas haciendo que el pueblo norteamericano viva cada día de manera más mísera aumentando la pobreza.

En su radiografía de la realidad de la base económica que él defiende, muestra destellos de la putrefacción, y de la avidez, de su clase social, retratándola de la siguiente manera: “Con demasiada frecuencia, esto se interpreta desde una perspectiva cortoplacista(…) A veces, puede parecer que la información se alimenta de la dopamina, donde el estímulo constante recompensa los impulsos a corto plazo. Pero la velocidad puede distorsionar la perspectiva, dejando de lado el pensamiento a largo plazo”. Un capitalismo putrefacto – cortoplacismo, según Fink – que se impone al capitalismo productivo – lo que denomina inversión a largo plazo – como advierte cuando afirma que “es la inversión a largo plazo la que permite a los países desarrollar industrias nacionales y a las personas generar riqueza duradera”.

Una voracidad imperialista que ha generado un mundo terriblemente desigual, con un grado de concentración de la riqueza en unas pocas manos y de socialización mundial de la pobreza, reconociendo que este desequilibrio será aún mayor como consecuencia del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

En la carta, como no puede ser de otro modo, Fink incurre en contradicciones. Por un lado, reconoce que “El antiguo modelo del capitalismo global se está desmoronando”, consecuencia del desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial debido a la pugna interimperialista por la hegemonía mundial y, sin embargo, deposita su confianza en el sistema, o fe, amparándose en su experiencia y en la historia de sus padres en la década de los 60s y los 70s del siglo pasado. Por ello, el CEO de Blackrock ve una solución en la inversión en los mercados a largo plazo por parte de la población, para que se puedan desarrollar las naciones y, con ellas, las personas, apelando a la falacia de que “los mercados tienden a recompensar a quienes mantienen sus inversiones en tiempos de incertidumbre”. El mercado, o sea la oligarquía financiera de la que Fink es un representante destacado, lo que hace es enriquecer más a los monopolios por la vía del robo, constituyendo una estafa por la que se desarrolla una transferencia de riqueza hacia dichos grandes monopolios. De hecho, la orgía de especulación, propia del capitalismo putrefacto, durante todas estas décadas lo que ha hecho es concentrar la riqueza en cada vez menos manos, exacerbando la desigualdad e incrementando la pobreza. Los hechos certifican todo lo contrario de lo que la fe del CEO de Blackrock manifiesta.

Lo que sí tiene claro Fink es que, en 2030, Blackrock aspira a ingresar más de 35.000 millones de dólares y también tiene claro que, para ello, debe sacarle más dinero a la clase proletaria de todos los países de la Tierra. En la carta de Fink se detalla la estrategia del fondo de inversión para apropiarse del dinero del pueblo.

En primer lugar apela al desarrollo nacional, hablando de la necesidad de la autosuficiencia nacional – en tecnología, energía y armamento – indicando que es a través del ciudadano, materializando inversiones financieras y llevando el escaso ahorro que pueda disponer a los fondos de inversión, cómo no sólo se desarrolla la nación sino, también, en ese enriquecimiento nacional se enriquece el ciudadano. Apela a la inversión en los mercados financieros para el desarrollo nacional cuando la praxis de Blackrock es todo lo contrario, gestiona 14 billones de dólares en los mercados financieros internacionales con el único objetivo no de desarrollar nación alguna, sino la de engordar sus bolsillos. De hecho, el Informe Albanese señala que Blackrock ha sido uno de los grandes monopolios que ha invertido, o financiado, en el genocidio israelí contra Palestina, es el segundo mayor inversor en la empresa Palantir – empresa participante en el genocidio perpetrado por el sionismo y que contribuye a la represión que ejerce el imperialismo norteamericano alrededor del mundo (empezando por EEUU y terminando por Irán) – en definitiva, Blackrock, como se comprueba, se está forrando con la militarización de la economía, con los genocidios, con las guerras de carroña, sin que las naciones donde invierten tengan beneficio alguno. De hecho en el Estado español, Blackrock tiene invertido, en 2026, más de 90.000 millones de euros, estando presente en Naturgy, Telefónica, AENA, Repsol, Iberdrola, Endesa, Banco de Santander, BBVA, Banco de Sabadell, Caixabank, Enaire o IAG (matriz de Iberia), entre otras empresas; por no hablar que dicho monopolio financiero es uno de los mayores tenedores de suelo y de viviendas, consecuentemente, uno de los responsables de la especulación inmobiliaria en el Estado español. La realidad retrata a estos oligarcas financieros que están desangrando a la humanidad para enriquecerse a costa de la sangre y las vidas de los seres humanos, pues la oligarquía financiera no tiene más patria que su bolsillo y, para ellos, la explotación y el sometimiento como formulaciones para enriquecerse tienen ámbito mundial mas el imperialismo es internacional.

Como vehículo para que los ciudadanos puedan operar en el mercado financiero, y transferir dinero hacia dichos fondos de inversión, Fink apuesta por el teléfono móvil dotado de IA (tokenización) señalándolo de la siguiente forma: “La mitad de la población mundial lleva una billetera digital en su teléfono. Imagina que esa misma billetera digital te permitiera invertir a largo plazo en una amplia gama de empresas con la misma facilidad que realizar un pago. La tokenización podría acelerar ese futuro modernizando la infraestructura del sistema financiero, facilitando la emisión, la negociación y el acceso a las inversiones.”.

El Estado juega un papel fundamental para Fink como instrumento para enriquecer a los fondos de inversión, para transferir riqueza hacia el gran capital, hacia el capital financiero. Reclama sistemas fiscales que otorguen bonificaciones y rebajas tributarias para estimular la inversión financiera de ciudadanos y empresas de tal modo que se estimule la canalización de ese ahorro hacia el sistema financiero, también exhorta al establecimiento de marcos normativos que estimulen la privatización de las pensiones de jubilación, de tal manera que los fondos de las pensiones sean invertidos en el sistema financiero. Y también incide en la joya de la Corona, el asalto a la Seguridad Social para hacer que los fondos de ésta, o la mayor parte de los mismos, se encaucen a los mercados financieros, esto es, a los bolsillos de los grandes capitales que es donde va en el imperialismo, en el capitalismo putrefacto. Esa es una de las funciones que el Estado – para estos especuladores que viven de la explotación y de la estafa al pueblo trabajador, cumplan con sus objetivos crematísticos- debe desarrollar, la de ser un canalizador de dinero del ahorro de los trabajadores hacia el capital financiero, hacia estos grandes monopolios financieros.

La oligarquía financiera lo que está manifestando es que necesita robar absolutamente todo al proletariado tanto en EEUU como en el resto del mundo. Y ello lo justifica el oligarca CEO de Blackrock, empleando los argumentos que se han mencionado anteriormente y, además, lo señala expresamente de la siguiente forma “¿De dónde proviene el dinero? Históricamente, la mayor parte de la financiación para grandes transformaciones económicas provino de bancos, corporaciones y gobiernos, no de los mercados de capitales (…) Pero esos canales ya no son suficientes. Los bancos por sí solos no pueden financiar lo que necesita una economía en crecimiento. Los gobiernos acumulan deudas récord.”. La banca, en la crisis de las subprime en 2007-2010, fue salvada por los estados que se endeudaron sobremanera. Además, la banca y el sector financiero están al borde de una nueva bancarrota, en tanto hay una alta probabilidad de incumplimientos de pago de muchos créditos privados, sobre todo por la situación de quiebras de empresas y de destrucción de puestos de trabajo. Asimismo, se habla que los intermediarios financieros, los fondos buitres, tengan no solo una situación de impagos, sino que tengan sus balances sobrevalorados, implicando también una falta de liquidez, como lo acreditó la propia Blackrock a principios de marzo impidiendo retiros masivos de los inversores, que quisieron sacar 1.200 millones de dólares de un fondo de 26.000 millones y Blackrock solo les reembolsó 620 millones. Esto también lo realizaron otros fondos de inversión anticipando el futuro varapalo que el sector financiero va a recibir, como consecuencia de una sobrevaloración de sus activos, del alto riesgo de impagos y retratando falta de liquidez, situación que se agudizará, y estallará, en el caso de que la guerra en el Golfo Pérsico se prolongue. Por ello, para subsistir y para seguir haciendo inversiones – y robando – los fondos de inversiones buscan una mayor transferencia de las rentas del trabajo hacia ellos, única manera que tienen para pervivir. Es el propio Fink el que reconoce esa sobrevaloración de sus activos, cuando con respecto de la vivienda afirma lo siguiente: “la vivienda no es una inversión que garantice una alta rentabilidad(…) la rentabilidad a largo plazo puede ser más modesta e irregular de lo que sugieren los aumentos de precios anunciados(…) Esto no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos: en muchas economías avanzadas, el aumento del coste de la vivienda y las condiciones crediticias más restrictivas han dificultado el acceso a la vivienda propia, especialmente para los jóvenes” y, también, reconoce el estallido por la vía de la demanda, como consecuencia del empobrecimiento masivo de la población.

La deuda total mundial (sumando el sector público y el privado), según el Instituto de Finanzas Internacionales, en el tercer trimestre de 2025 ascendía a 337,7 billones de dólares. En lo concerniente a la deuda pública mundial, en 2025 ascendía a 111 billones de dólares – un tercio de la deuda total mundial -, por ello los estados, como dice Fink, lo que deben hacer son políticas de transferencia de riqueza desde las rentas del trabajo hacia los monopolios financieros.

En la pugna interimperialista, el bloque imperialista decadente, el G7 u occidente, encabezado por EEUU, se halla en declive, en retroceso como señala Fink cuando dice que:

  • Obtener minerales críticos como las tierras raras fuera de China y construir fábricas de chips fuera de Taiwán cuesta mucho más. Cada paso hacia la autosuficiencia implica, al menos temporalmente, renunciar a las economías de escala globales que mantuvieron los costos bajos durante décadas. En resumen: a corto plazo, la autosuficiencia es costosa.”.

  • Satisfacer la creciente demanda requerirá ampliar la oferta en petróleo y gas, energías renovables, almacenamiento, energía nuclear y redes eléctricas. Ninguna fuente por sí sola puede lograrlo (…) Pero en Estados Unidos, hay un punto que resulta difícil de ignorar: si se quiere que la energía siga siendo asequible para las familias, es necesario que se suministre más energía, y rápidamente (…) Los centros de datos requieren grandes cantidades de energía fiable. Al mismo tiempo, añadir nueva capacidad de generación y transmisión lleva años. Cuando la oferta crece lentamente y la demanda aumenta más rápido, los precios suben (…) Las cadenas de suministro son fundamentales. Hoy en día, gran parte de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares y baterías se concentra en China. (…) La energía asequible depende de la abundancia de energía. Cuando la energía escasea, los hogares son los primeros en sufrir las consecuencias (…) El objetivo no es favorecer una tecnología sobre otra, sino garantizar que Estados Unidos pueda generar suficiente electricidad fiable y rentable para cubrir los gastos de los hogares y mantener su competitividad a largo plazo”.

La IA requiere de un incremento notable de generación de energía (siendo cardinal el acceso a las materias primas generadoras de dicha energía). Y según Fink, como hemos visto, China es quien es hegemónica en el acceso a las tierras raras, en la fabricación de chips y en la suficiencia energética como consecuencia de su superioridad a la hora de la generación de energía y de su acumulación, gracias a su superioridad en la construcción de baterías. Estas son las razones de la política belicista del imperialismo en decadencia, de EEUU.

Fink señala que “La IA llegó para quedarse. Es fundamental para la competencia estratégica entre Estados Unidos y China. Estados Unidos comprende claramente que el liderazgo en IA no es opcional y que requerirá una inversión constante en investigación, infraestructura, talento y mercados de capitales capaces de financiar la innovación a gran escala”. Esa competencia estratégica entre el imperialismo decadente y el emergente es la competencia por el dominio de la IA ya que quien sea hegemónico en ésta tumbará a sus contendientes, en tanto será más eficiente y productivo, su producción será más barata en tanto maximizará la racionalización de los recursos que intervienen en la producción, aparte de poder ofertar mercancías más novedosas, baratas y fiables. Y en esa competencia China lleva la delantera, como lo reconoce el propio Fink. Es por ello que a EEUU únicamente le queda la guerra para obstaculizar el desarrollo de China, encarecerle el acceso a los recursos energéticos, y sojuzgar a los pueblos – fundamentalmente en el continente americano y en Oriente Medio – para hacerse con sus recursos, ya sean energéticos como tierras raras.

El imperialismo lo único que puede ofertar al proletariado es más pobreza, más sufrimiento, más muerte. La potencia imperialista en declive solo puede sostener la hegemonía por la vía de la guerra imperialista, del sojuzgamiento de los pueblos y de explotar y empobrecer hasta la extenuación al proletariado.

Sin embargo, la potencia emergente, que pretende conquistar la hegemonía por la vía de la automatización – y, consecuentemente, de la independencia o autosuficiencia energética y el control de las tierras raras y los metales que su procesamiento produce que es la contienda que hoy se libra – pretendiendo empequeñecer la competencia y doblegarla, mientras se mantengan las relaciones de producción capitalistas, lo que hará es negar la esencia del capitalismo, como es la apropiación de la plusvalía, en tanto que la automatización disloca la composición orgánica del capital, de tal manera que se minimiza el capital variable, que es la parte del capital que genera plusvalor. Manteniéndose las relaciones de producción capitalistas, la propiedad privada sobre los medios de producción, la automatización generalizará el paro forzoso y liquidará la demanda, algo lógico pues la apropiación de la plusvalía que genera el proletariado es la piedra angular del funcionamiento del capitalismo, acabando con ésta se acaba con el capitalismo. Para armonizar el desarrollo enorme de las fuerzas productivas que implica la automatización con las relaciones de producción, para hacer que el desarrollo enorme de la tecnología y la técnica se transforme en desarrollo social, es necesario socializar la automatización, los medios de producción.

Además, la economía imperialista es una, la caída de la potencia imperialista hegemónica y sus socios lo que hace es contraer el conjunto de la economía imperialista, golpearla, implicando no solo una caída de la demanda sino, fundamentalmente, un debilitamiento de todos aquellos que son deudores de la potencia, o potencias, que decaen debilitando el imperialismo en su conjunto.

Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL CAPITALISMO DEBE MORIR!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA!

¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

 

Madrid, 4 de abril de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Vox y la defensa del sector primario

La línea política de Vox se ha construido sobre tres ejes fundamentales, el patriotismo económico, la admiración por el modelo de Donald Trump y la defensa del sector primario. En esa narrativa se ha presentado siempre como un acérrimo defensor de los ganaderos, pescadores y agricultores españoles como bastión contra las políticas medioambientales de la Unión Europea y la supuesta marginación del mundo rural. Este discurso presenta evidentes contradicciones a la realidad material del sistema económico en el que se insertan estas medidas.

En primer lugar, la apelación constante al patriotismo económico oculta la estructura real del capitalismo agrario contemporáneo y general, en su fase imperialista, en un mundo completamente repartido y donde el comercio ha borrado las fronteras. Observamos que el sector primario en España no está dominado por pequeños productores autónomos plenamente soberanos, sino por cadenas de valor controladas por grandes distribuidoras, multinacionales agroindustriales y mercados financieros internacionales. En este contexto, la defensa retórica del “campo español” se limita a una dimensión cultural y simbólica, mientras las relaciones de producción siguen sometidas a las dinámicas del capital global. Por eso, concluimos en este primer punto que el problema fundamental no es la falta de patriotismo en las políticas económicas, sino la subordinación del trabajo agrícola al capital monopolista.

En segundo lugar, la admiración expresada por Vox hacia Donald Trump se inscribe también dentro de esta lógica. El trumpismo se ha presentado como una forma de nacionalismo económico que promete proteger a los trabajadores nacionales frente a la globalización. No obstante, en la práctica, las políticas de Trump beneficiaron principalmente a grandes corporaciones mediante recortes fiscales, desregulación ambiental y subsidios selectivos que favorecieron a los grandes productores agrícolas estadounidenses. Este tipo de nacionalismo extremo no cuestiona las bases del capitalismo, sino que reconfigura sus beneficiarios dentro de las élites nacionales y no para los productores que dice defender.

En tercer lugar, la actual crisis vinculada a la guerra en Irán pone de manifiesto la fragilidad estructural del sector primario dentro de la economía capitalista global. El aumento del precio del petróleo, en una guerra provocada por el gorila rubio que sirve de inspiración a su línea política, tiene efectos directos sobre el coste del transporte, la maquinaria agrícola y, especialmente, sobre los fertilizantes, cuyo proceso de producción depende en gran medida del gas y de la energía fósil. Como resultado de las consecuencias de su patriotismo económico, los agricultores se enfrentan a un aumento de costes que reduce drásticamente sus márgenes de beneficio y que se cargarán sobre los consumidores para mayor gloria de los mercados financieros internacionales.

Esta situación ilustra cómo el sector primario se encuentra atrapado en una doble dependencia: por un lado, de los mercados energéticos globales y, por otro, de las grandes empresas proveedoras de insumos agrícolas. Los pequeños y medianos agricultores no controlan ni el precio de lo que compran (fertilizantes, combustible, maquinaria) ni el precio de lo que venden, determinado por intermediarios y grandes cadenas de distribución. Ahora, las guerras imperialistas de Trump, al que tanto admiran, llevarán a la proletarización de los pequeños y medianos agricultores a los que decían defender y a un mayor lucro del capital financiero que aumentará sus beneficios a base de sangrar a los consumidores y precarizar a los productores.

En este contexto, el discurso patriótico de Vox aparece como una forma de canalizar el malestar social sin cuestionar las estructuras económicas que generan la crisis. La solución propuesta suele centrarse en medidas como la reducción de regulaciones o la defensa de intereses nacionales dentro del mercado global, pero no plantea una transformación de las relaciones de propiedad ni del control de los medios de producción. Toda esta palabrería huera y populista de la extrema derecha cae por su propio peso a poco que se la observe con un poco de detenimiento y cuando se la enfrenta a la realidad de la base económica en la que descansa el sistema se diluye como un azucarillo en el agua.

En este contexto, el PCOE tiene que ser capaz de llevar este discurso a los productores en general y a los que están afectados de esta psicología populista e irreal. Desde el PCOE planteamos como salida a la crisis del sector primario, muy agravada por la guerra, la única política realista y revolucionaria, la colectivización de la tierra y de los medios de producción, eliminando la propiedad privada agraria que permita planificar la producción para asegurar el abastecimiento. Esta organización socioeconómica nueva permitirá distribuir los recursos de forma más equitativa y garantizar alimentos a la población. Para ello es necesario una reforma agraria que socialice el campo y los medios de producción y ponga la tierra al servicio de los productores y sus necesidades, fuera de los intereses de los mercados financieros internacionales, los demagogos y los latifundistas.

 

¡Por el fin del populismo fascista!

¡Por la reforma agraria!

¡Por el empoderamiento de la clase obrera!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Apuntes sobre China y el oportunismo

Algunos partidos que se hacen llamar comunistas en el Estado español, con el PCPE a su cabeza, caracterizan a Rusia, China y los BRICS en general como la esperanza de contrapoder contra el imperialismo, su bastión y su guía. Nos centraremos ahora en China.

La caracterización de China como potencia imperialista se apoya en su transformación material durante las últimas décadas. Bajo la dirección del Partido Comunista de China, la apertura al capitalismo de Deng Xiaoping (qué más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones) y el liderazgo de Xi Jinping, el país ha consolidado un modelo que combina control estatal con expansión capitalista global.

La acumulación de capital chino se proyecta hacia el exterior mediante inversiones, préstamos y control de infraestructuras estratégicas. Iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta muestran un patrón de penetración económica en Asia, África y Europa que reproduce relaciones desiguales: exportación de capital, endeudamiento de países periféricos y acceso privilegiado a recursos y mercados. Esto casa a la perfección con la definición clásica de imperialismo desarrollada por Lenin en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917): concentración de capital, exportación de capitales y competencia por esferas de influencia.

Internamente, el crecimiento chino se ha apoyado en una intensa explotación del trabajo asalariado, con grandes conglomerados estatales y privados que operan en lógicas de acumulación y competencia global. El Estado actúa como coordinador de este capitalismo nacional, defendiendo sus intereses en el sistema mundial. Desde esta perspectiva, China no representaría una alternativa socialista al orden capitalista, sino una nueva potencia que disputa la hegemonía dentro del mismo sistema. Su ascenso expresa menos una ruptura con el imperialismo que su reconfiguración en un mundo multipolar.

El socialismo no puede reducirse a la acumulación de capital bajo la dirección de un partido, ni a la competencia en el mercado mundial con métodos propios del capitalismo. La tarea de los comunistas no es justificar nuevas potencias ni nuevos bloques capitalistas, sino defender con claridad la independencia política de la clase obrera. A todo país en el que prime el capitalismo, como China, le es imposible no terminar siendo imperialista por las características de su base económica. Sólo mediante la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo podrá reconstruirse un movimiento comunista internacional fiel a sus principios: la abolición del capitalismo, la emancipación del trabajo y la construcción consciente del socialismo por y para la clase obrera.

En definitiva, la defensa acrítica de la China capitalista por parte del PCPE y otros que aún se autodenominan comunistas no fortalece al movimiento obrero, sino que lo confunde y lo desarma ideológicamente. Lo desvía de sus objetivos revolucionarios. El PCPE presta grandes servicios a la burguesía cuando confunde y engaña a los elementos del proletariado que caen en sus garras. Su Frente Antimperialista, en el que caben cosas como el Socialismo del Siglo XXI y otros experimentos, están trufados de traición y han acabado en desastre y desafección al socialismo. Sólo la lealtad a los principios del marxismo-leninismo pueden devolver a la clase obrera a la dirección correcta.

En última instancia, la misión histórica del proletariado no es sólo resistir, sino transformar. Allí donde el capital levanta muros de desigualdad, la clase obrera descubre su fuerza colectiva y su capacidad para crear un mundo distinto. Organizada, consciente y bien dirigida, la clase obrera abrirá el camino hacia una sociedad donde la riqueza producida por todos pertenezca a todos y, para ello, el capitalismo ha de fenecer.

 

¡Por la derrota del oportunismo!

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Construye la revolución en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga de estibadores en Avilés

La defensa del empleo portuario frente a los intentos de precarización vuelve a mostrar que sólo la organización y la lucha de la clase trabajadora pueden frenar los ataques del capital.

Los trabajadores de la estiba del Puerto de Avilés vienen protagonizando en las últimas semanas varias jornadas de huelga frente a los planes empresariales que amenazan su modelo de empleo. Este 14 de marzo volvieron a movilizarse en las calles de Avilés para defender sus puestos de trabajo y denunciar el bloqueo en las negociaciones.

El origen del conflicto se encuentra en la intención de desmantelar el actual sistema de organización del trabajo portuario basado en el Centro Portuario de Empleo. Este modelo permite la contratación colectiva de los estibadores y garantiza cierta estabilidad laboral para la plantilla. Su desaparición abriría la puerta a una mayor precarización del sector, favoreciendo la fragmentación del empleo, la temporalidad y el deterioro de las condiciones laborales.

Los trabajadores han advertido que estas medidas suponen un nuevo intento de debilitar derechos conquistados tras años de lucha en los puertos.

La lucha de los estibadores de Avilés vuelve a recordarnos que, frente a los ataques del capital, la única garantía para defender los derechos de la clase trabajadora es la organización y la movilización colectiva.

Trasladamos toda nuestra solidaridad con los estibadores en lucha y con sus familias, así como con todos los trabajadores que defienden sus derechos frente a los intentos de precarización del empleo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La inflación como método de pago de la militarización imperialista

La inflación puede entenderse no sólo como un fenómeno monetario, sino también, en el escenario de guerra actual, como un mecanismo político y económico que redistribuye los costes de la guerra hacia la clase obrera para capitalizar a los monopolios. Cuando los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios, el poder adquisitivo de la clase obrera disminuye, funcionando en la práctica como una forma indirecta de financiar ese gasto. En contextos de fuerte gasto militar, el aumento de la masa monetaria sostenido por la misma producción, el endeudamiento público y la subida general de precios trasladan ese coste sobre los hombros de la clase obrera.

En el siguiente episodio, cuando los monopolios se han asegurado el control y la apropiación de materias primas y de los circuitos de producción y circulación (energía, petróleo, alimentos, transporte, logística, etc..) la inflación puede intensificarse a través del encarecimiento de esos insumos básicos. En ese escenario, el aumento de precios no solo refleja presiones macroeconómicas, sino también la capacidad de quienes dominan esos sectores para trasladar costes y ampliar márgenes ahora ya sin ningún tipo de competencia. Por ese mecanismo, el capitalismo en su fase putrefacta, la imperialista, extingue su motor principal, la competencia, y se desnaturaliza del todo. El resultado es una doble dinámica: por un lado, la inflación reduce el valor real de los salarios; por otro, refuerza la posición de quienes controlan recursos estratégicos, consolidando una redistribución regresiva de la riqueza cada vez en menos manos y cada vez sectores más amplios de la clase obrera ven cómo sus vidas se precarizan a marchas forzadas. La inflación no se entiende ya sólo como un fenómeno técnico o monetario, sino como un mecanismo de redistribución de la riqueza desde el trabajo vivo hacia el capital y los estados burgueses que le sirven en dirección a la guerra.

Llegados a este punto, la lucha contra la guerra y la militarización está inseparablemente ligada a la lucha por el control democrático de la economía y por la superación del marco de la esclavitud asalariada, el imperialismo y sus guerras. Mientras las decisiones sobre producción, gasto y crédito permanezcan en manos del capital y de los estados que los representan, los costes de las crisis y de la guerra seguirán recayendo sobre la clase obrera.

En contextos de rearme o expansión militar, esta dinámica adquiere un significado político claro. El aumento del gasto militar suele financiarse mediante deuda pública, expansión monetaria o reorientación del presupuesto. La inflación resultante actúa como un impuesto indirecto que no se debate ni se vota explícitamente. Este sobrecoste se traslada directamente hacia las arcas de los grandes capitales y sectores vinculados a la industria militar. Así, desde esta perspectiva, la inflación funciona como una forma de socializar los costes de la militarización y privatizar sus beneficios. La clase obrera termina financiando, mediante la pérdida silenciosa de su poder de compra, un aparato militar que responde principalmente a los intereses geopolíticos y económicos de las clases dominantes y reaccionarias y donde sus hermanos de clase ponen su ruina y sus muertos.

Ante este panorama de guerras imperialistas persistentes, el PCOE levanta la bandera del internacionalismo proletario y recuerda que la sangre de los obreros no está para defender la patria de los explotadores, sino su propia emancipación. Sólo con la organización consciente de la clase obrera y el fortalecimiento del PCOE podremos avanzar hacia la derrota del imperialismo y la construcción de una sociedad socialista libre de explotación sin guerras entre pueblos.

 

¡Por el fin de las guerras imperialistas!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El trabajo temporal y la ruina de los obreros aumentan con el actual Gobierno

El mal llamado y autoproclamado “Gobierno más progresista de la historia” anunció a bombo y platillo el fin de los contratos temporales gracias a su Reforma Laboral de 2022 (Real Decreto-ley 32/2021) que eliminó los contratos por obra o servicio. Sin embargo, el trabajo temporal está más vigente que nunca.

Según publica la propia prensa burguesa, los ceses en periodo de prueba de indefinidos se disparan un 864% desde la reforma laboral, consagrando así el  empleo temporal. “Las empresas españolas extinguieron 1,02 millones de contratos en 2025 porque el trabajador no superó el periodo de prueba, un 2,34% más que en 2024 y un 79% más que en 2021, antes de la reforma laboral”.

La burguesía ha mantenido intacto el trabajo temporal, que supone una de sus grandes fuerzas para mantener al obrero en la miseria y lograr cotas de explotación cada vez más altas, y ha utilizado a su última y flamante Ministra de Trabajo para perpetrar este truco de trilerismo.

Ni se ha acabado con los contratos temporales, puesto que siguen vigentes las modalidades de contrato de trabajo de duración determinada por circunstancias de la producción o por sustitución de persona trabajadora (Artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores) ni se ha limitado o reducido el trabajo de carácter temporal. De hecho ha aumentado.

Tanto el aumento en los tiempos del periodo de prueba como la inclusión del contrato fijo discontinuo han sido dos herramientas fundamentales para la patronal para profundizar en el trabajo temporal, en la explotación de los obreros, a pesar del ejercicio de marketing llevado a cabo por Yolanda Díaz anunciando el fin del trabajo temporal con la Reforma Laboral de 2022.

Estas herramientas han servido para introducir el despido libre y gratuito, ya que el cese de un contrato fijo en periodo de prueba no supone indemnización para el trabajador y no hay que justificarlo. De hecho, los Convenios Sectoriales con mayor cantidad de trabajadores (Grandes Almacenes, Tecnológicas y Telecomunicaciones, Consultoría…) oscilan entre los 3 y 6 meses de periodo de prueba (según la categoría profesional) lo que permite perfectamente a las empresas contratar y despedir libremente y sin coste gracias al periodo de prueba.

En el caso de los contratos fijos discontinuos, que son per se trabajo temporal, permiten tanto a la burguesía como al Estado obtener un beneficio doble. Por un lado, mantener el contrato temporal ahorrando la indemnización de 12 días por año trabajado que tenía el antiguo contrato temporal por obra y servicio, ya que el fin de llamamiento es flexible y no supone un despido. Y por este motivo, también permite al Estado mantener a ese trabajador que no está trabajando como ocupado y no como parado, maquillando así los datos del paro que acumulan récord tras récord de ocupación, aunque haya decenas de miles de obreros sin trabajar.

De hecho, en términos globales, si analizamos el número medio de horas efectivas semanales trabajadas no ha parado de descender año a año:

 

De igual forma, los ocupados a tiempo parcial por motivo de la jornada parcial no dejan de aumentar:

Como estamos observando, a tenor de los datos del propio Instituto Nacional de Estadística.

El cambio de puesto de trabajo es constante y cada vez más rápido en el estado, más de la mitad de las altas de seguridad social provienen de contratos que no duran más de un mes:

 

Todos los tipos de contrato, por separado, mantienen una volatilidad mayor que antes de la reforma. Los fijos discontinuos, con 841.340 asalariados a cierre de 2025 solo suponen el 4,8% del total, cuando en 2019 apenas llegaban al 2,4%. Sin embargo, suman 55.307 bajas o altas diarias, el 27,4% del total de rotaciones. Hace seis años solo eran el 3,3%.

Todo esto lo que genera es una gran inestabilidad en los puestos de trabajo, impidiendo a los obreros tener puestos de trabajo con los que mantener unos salarios que les permitan sostener una vida con perspectivas de futuro. El capitalismo, en su avance en esta época de desarmonización de las fuerzas productivas respecto de las relaciones de producción, en un momento de automatización que no corresponde ya con las relaciones de producción capitalistas sino con el Socialismo, no hace sino generar guerra, muerte y miseria para la clase trabajadora.

El Gobierno, con Yolanda Díaz a la cabeza del Ministerio de Trabajo y Economía Social, es el ejecutor de una Reforma Laboral criminal que ya supone la ruina de millones de obreros hoy y que se prevé que aumente drásticamente en los próximos años, que comenzó con los trabajadores más jóvenes pero que ya está afectando a los más mayores también.

Intentarán echar la culpa a agentes externos, pero a los comunistas no se nos escapa que este Gobierno ha implementado de forma implacable los planes de una clase burguesa que solo pretende mantenerse en el poder y seguir acumulando beneficios a base de robar a los obreros.

La clase obrera no puede tener ni un ápice de confianza en este Gobierno, brazo ejecutor de los planes de la burguesía para enriquecerse a manos llenas que desembocarán en una nueva crisis brutal que pagará de nuevo el proletariado. Y es deber de los comunistas llevar esta realidad a la clase obrera de todas las maneras posibles para organizarlo contra este sistema capitalista, injusto, y derribarlo para construir el Socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga en el sector auxiliar del metal en Asturias

La huelga convocada en el sector auxiliar del metal en Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la burguesía industrial y sus representantes políticos intentan ocultar: sin la clase obrera no funciona un solo engranaje de la industria.

En los últimos días, piquetes de trabajadores han bloqueado los accesos a las factorías de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, paralizando operaciones clave de mantenimiento y reparación en las instalaciones siderúrgicas. Entre ellas se encuentra una intervención fundamental en el Horno Alto B de Veriña, cuya reparación depende en gran medida del trabajo de las empresas auxiliares del metal.

Este conflicto afecta a miles de trabajadores de la industria auxiliar, empleados en tareas de mantenimiento industrial, montajes mecánicos, soldadura, electricidad y reparación de instalaciones industriales. Su lucha no es un hecho aislado. Es la expresión concreta de una contradicción fundamental del capitalismo: la que enfrenta los intereses de la clase obrera con los de la patronal.

La huelga surge tras el bloqueo de las negociaciones del convenio colectivo del sector de montajes y empresas auxiliares del metal, que lleva más de un año sin avances reales.

Las reivindicaciones son claras:

  • Recuperar poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Mejorar las condiciones salariales.
  • Reducir la jornada laboral anual.
  • Regular mejor los desplazamientos y dietas.
  • Garantizar el relevo generacional en las plantillas.

Frente a estas demandas, la patronal del sector, agrupada en Femetal, pretende mantener la precarización estructural de miles de trabajadores que sostienen la industria asturiana. Mientras los beneficios empresariales se recuperan tras la crisis, los empresarios se niegan incluso a garantizar la recuperación del poder adquisitivo perdido.

Pero el bloqueo del convenio también evidencia otro problema que la clase trabajadora conoce bien: la política de negociación permanente y concesiones del sindicalismo amarillo.

Durante décadas, las direcciones de CCOO y UGT han convertido la negociación colectiva en un mecanismo de gestión de los recortes en lugar de una herramienta de confrontación contra la patronal. El resultado es que convenio tras convenio los trabajadores ven cómo se consolidan jornadas interminables, salarios insuficientes y condiciones cada vez más precarias.

Uno de los aspectos más reveladores de esta huelga es la importancia real de las empresas auxiliares en la producción industrial. En complejos como ArcelorMittal, gran parte de los trabajos de mantenimiento, montaje y reparación dependen de estas plantillas externalizadas. Sin ellas, la producción se paraliza. Lo que hoy está ocurriendo con la reparación del Horno Alto B lo demuestra con claridad.

Este modelo de subcontratación masiva no es casual. Es una estrategia deliberada del capital para fragmentar a la clase obrera, dividir plantillas y rebajar salarios y derechos. La externalización permite a las grandes multinacionales beneficiarse de mano de obra altamente cualificada mientras descargan sobre otras empresas la presión laboral, los riesgos y la precariedad. Y, en demasiadas ocasiones, esta fragmentación ha sido aceptada en los acuerdos firmados por las direcciones amarillistas,consolidando una división entre trabajadores de plantilla y trabajadores de las empresas auxiliares que solo beneficia a la patronal.

La huelga del metal también se produce en un contexto más amplio de incertidumbre industrial en Asturias. En los últimos años se han multiplicado las advertencias sobre posibles recortes de actividad, deslocalizaciones y reorganizaciones productivas en el sector siderúrgico. Las grandes multinacionales utilizan con frecuencia la amenaza del cierre o del traslado de producción para presionar a trabajadores e instituciones públicas. El chantaje es siempre el mismo: aceptar peores condiciones laborales o asumir la pérdida de empleo.

Pero la historia del movimiento obrero demuestra que ceder ante ese chantaje solo conduce a nuevas concesiones. La desindustrialización no es un fenómeno inevitable ni natural: es el resultado de decisiones tomadas por el capital en busca de mayores tasas de beneficio.

La huelga del metal en Asturias es un ejemplo de la única vía que históricamente ha permitido a la clase obrera defender sus derechos: la lucha organizada. Cuando los trabajadores paralizan la producción, se revela una verdad fundamental que el capitalismo intenta ocultar: toda la riqueza social la produce el trabajo.

Los altos hornos, las plantas siderúrgicas, los complejos industriales… nada de eso funciona sin los miles de obreros que cada día ponen en marcha la producción. Por eso la huelga es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. No solo como medio de presión económica, sino también como escuela de conciencia y organización. Y también demuestra que la fuerza real de los trabajadores no reside en las mesas de negociación, sino en su capacidad de parar la producción.

El conflicto del metal en Asturias no afecta únicamente a los trabajadores del sector. La industria siderúrgica ha sido históricamente uno de los pilares del empleo y de la economía de la región. Cada ataque a las condiciones laborales en este sector repercute en toda la clase trabajadora. Por eso la huelga de las empresas auxiliares debe entenderse como una lucha de conjunto: una lucha contra la precarización, contra la desindustrialización y contra un modelo económico que sacrifica los intereses de los trabajadores en beneficio del capital.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias 




Libertad para la comunista María José Baños Andújar

Desde comienzos de año hemos tenido noticias del agravamiento de salud de la presa política María José Baños Andújar, militante comunista, la cual se encuentra ingresada en la enfermería del centro penitenciario Murcia II.

María José padece una confluencia de enfermedades graves e incurables que han desgastado a su organismo: está enferma de VIH en estado C3 (el más avanzado de la clasificación clínica), padece trombocitopenia crónica que compromete su sistema inmunológico, así como una desnutrición calórica severa (cayendo su peso hasta los 44 kilogramos), un 69% de discapacidad y un deterioro físico que la obliga a estar postrada.

La clase obrera no puede permanecer pasiva ante la vulneración de los derechos de una militante comunista, pues nada nos queda esperar de un estado criminal al servicio de la burguesía. Como comunistas, somos conscientes de que el estado no es un instrumento neutral, sino que sirve a los intereses de una clase u otra. En el caso que nos ocupa, el estado español, heredero de la dictadura franquista, se va a utilizar todo el aparato estatal para reprimir a los sectores obreros más combativos contra el capitalismo, destacando aquí a los comunistas.

Nuestro partido es consciente de que para el sistema fascista que maneja las cárceles del estado, las vidas de los comunistas militantes no significan nada, y de no ser por la presión solidaria que ejerce la clase obrera, dejarían morir en prisión a todos ellos, como ocurriera en el pasado con José Manuel Sevillano (1990) tras 175 días en huelga de hambre, o el caso más cercano de Isabel Aparicio (2014), a la cual se le negó un tratamiento médico adecuado para tratar su grave estado de salud.

De igual manera, denunciamos al oportunismo político (uno de cuyos grandes representantes es Pablo Iglesias) que defendió la puesta en libertad provisional del corrupto Eduardo Zaplana por motivos humanitarios a causa de su estado de salud y nunca alzó su voz para los presos comunistas enfermos, como podrían ser los casos actuales de Lucio García Blanco (que sufre una enfermedad neurodegenerativa que afecta gravemente a su capacidad de compresión y de toma de decisiones) así como el de la propia María José Baños Andújar.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) se hace eco en este comunicado de lo expresado por la defensa de María José, en el cual se exige:

· Traslado hospitalario inmediato a un centro especializado.

· Información médica transparente.

· Comunicación urgente con su compañero sentimental y de lucha, Marcos Martín Ponce, también preso en el mismo centro.

Asimismo, queremos recordar una resolución del II Pleno de nuestro Comité Central relativo a los presos políticos, en la cual se exige la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos comunistas y de izquierda del Estado español (así como de cualquier rincón del mundo) y apelamos a la unidad y la organización de la clase obrera en general y de las organizaciones comunistas y de izquierda en la construcción de un frente antifascista, por la inmediata puesta en libertad de los presos políticos de izquierda, y por la liquidación del fascismo y del capitalismo que lo genera y que deshumaniza al ser humano, construyendo la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo en pos del comunismo.

 

¡LIBERTAD PARA MARÍA JOSÉ BAÑOS ANDÚJAR!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga en la educación pública [ESP/CAT]

El pasado 11 de febrero se llevó a término una huelga de profesores para poner de relieve las pésimas condiciones laborales y salariales del profesorado catalán. Los profesores tienen que enfrentar condiciones laborales como la matrícula viva, ratios de alumnos muy altas y una población de alumnos heterogénea con una media de un 20% que tienen amplias dificultades para seguir el marco curricular sin personal especialista. A ello hay que añadir que el convenio colectivo no consigue neutralizar la inflación desbocada, con lo que llevan una media de doce años en los que han perdido un 22% de su poder adquisitivo, viendo como sus salarios reales bajan.

Esta huelga es una arista más de las facetas del sistema capitalista que convierte, una vez más, un derecho social básico en un pretexto bajo el cual esconder una herramienta económica con la que formar máquinas y no personas, convirtiendo la educación en un lujo solo guardado para los hijos de los burgueses. Estas movilizaciones no se convierten solo en una protesta laboral, sino que son una defensa colectiva de la Escuela Pública frente a la mercantilización y la lógica de beneficio y la privatización que se lleva a cabo mediante conciertos educativos, recortes presupuestarios y transferencia de recursos públicos hacia empresas privadas. Para los alumnos esta cuestión se manifiesta en la dificultad de acceso a la educación, el deterioro de su calidad y la reproducción de las desigualdades de clase propias del capitalismo en el ámbito educativo. Mientras los hijos de la burguesía acceden a centros beneficiados, la clase obrera, incluidos los profesores, sufren la precarización y la falta de oportunidades.

Nuestro Comité Central en esta resolución del VI Pleno del Comité Central  celebrado el 31 de enero muestra como este conflicto trasciende al profesorado catalán, hundiendo sus raíces en el desarrollo del imperialismo, afectando a la clase en todos los territorios del Estado español exigiendo una respuesta que trasciende la lucha económica, un conflicto de clase que atiende a la política impuesta por los capitalistas de transferir riqueza desde la clase obrera hacia las grandes empresas.

Asimismo, y consecuencia del desarrollo de la automatización y la inteligencia artificial en el seno de la base económica capitalista, la burguesía requiere de menos obreros cualificados y esto hace que la educación pública ya no sea necesaria para los intereses económicos de los monopolios. El capital precisa hoy día de obreros embrutecidos, que sufran de forma descarnada la más cruenta explotación a cambio de un salario ínfimo. Como expresó Karl Marx (Capital y trabajo asalariado, 1849)El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo. Al igual que la determinación del precio de las mercancías en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo, sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear” y hacia allí nos encaminamos. De aquí se concluye que la única salvación y promesa de una educación verdaderamente pública, universal, gratuita y al servicio del desarrollo humano individual es la destrucción revolucionaria del sistema capitalista y la construcción del sistema socialista.

El destino de los profesores y de los estudiantes, de la clase obrera, requiere de una solución política que trascienda a la mera reivindicación económica, porque la educación pública, bajo el marco descrito del desarrollo capitalista, no deja otra vía que fenecer por completo o la superación de ese marco. El Partit Comunista Obrer de Catalunya ha participado activamente en las movilizaciones insuflando conciencia comunista en las masas de profesores y padres de alumnos que se han manifestado. Ha dejado claro que tras la lucha económica se esconde una estrategia global del capitalismo para privar el acceso al conocimiento y de llevar a la más irreversible bancarrota a la educación pública por las necesidades intrínsecas de su modelo productivo. A los obreros y sus hijos no les queda más salida que su completa demolición para construir el socialismo y la salida tiene que ser revolucionaria.

 

¡Por una educación pública, gratuita y universal!

¡Por la unión de todas las luchas de la clase obrera en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado y por la construcción del socialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comissió de Moviment Obrer i de Masses del Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

La vaga a la educació pública

 

El passat 11 de febrer es va portar a terme una vaga de professors per a posar de relleu les pèssimes condicions laborals i salarials del professorat català. Els professors han d’enfrontar condicions laborals com la matrícula viva, ràtios d’alumnes molt altes i una població d’alumnes heterogènia amb una mitjana d’un 20% que tenen àmplies dificultats per a seguir el marc curricular sense personal especialista. A això cal afegir que el conveni col·lectiu no aconsegueix neutralitzar la inflació desbocada, amb el que porten una mitjana de dotze anys en què han perdut un 22% del seu poder adquisitiu, veient com els seus salaris reals baixen.

Aquesta vaga és una aresta més de les facetes del sistema capitalista que converteix, una vegada més, un dret social bàsic en un pretext sota el qual amagar una eina econòmica amb la qual formar màquines i no persones, convertint l’educació en un luxe sol guardat per als fills dels burgesos. Aquestes mobilitzacions no es converteixen només en una protesta laboral, sinó que són una defensa col·lectiva de l’Escola Pública enfront de la mercantilització i la lògica de benefici i la privatització que es duu a terme mitjançant concerts educatius, retallades pressupostàries i transferència de recursos públics cap a empreses privades. Per als alumnes aquesta qüestió es manifesta en la dificultat d’accés a l’educació, la deterioració de la seva qualitat i la reproducció de les desigualtats de classe pròpies del capitalisme en l’àmbit educatiu. Mentre els fills de la burgesia accedeixen a centres beneficiats, la classe obrera, inclosos els professors, sofreixen la precarització i la falta d’oportunitats.

El nostre Comitè Central en aquesta resolució del VI Ple del Comitè Central celebrat el 31 de gener, mostra com aquest conflicte transcendeix al professorat català, enfonsant les seves arrels en el desenvolupament de l’imperialisme, afectant la classe en tots els territoris de l’Estat espanyol exigint una resposta que transcendeix la lluita econòmica, un conflicte de classe que atén la política imposada pels capitalistes de transferir riquesa des de la classe obrera cap a les grans empreses.

Així mateix, i a conseqüència del desenvolupament de l’automatització i la intel·ligència artificial en el si de la base econòmica capitalista, la burgesia requereix de menys obrers qualificats i això fa que l’educació pública ja no sigui necessària per als interessos econòmics dels monopolis. El capital precisa avui dia d’obrers embrutits, que sofreixin de forma descarnada la més cruenta explotació a canvi d’un salari ínfim. Com va expressar Karl Marx (Capital i treball assalariat, 1849) “El preu d’aquest cost d’existència i reproducció és el que forma el salari. El salari així determinat és el que es diu el salari mínim. Igual que la determinació del preu de les mercaderies en general pel cost de producció, aquest salari mínim no regeix per a l’individu, sinó per a l’espècie. Hi ha obrers, milions d’obrers, que no guanyen el necessari per a poder viure i procrear” i cap a allí ens encaminem. D’aquí es conclou que l’única salvació i promesa d’una educació veritablement pública, universal, gratuïta i al servei del desenvolupament humà individual és la destrucció revolucionària del sistema capitalista i la construcció del sistema socialista.

El destí dels professors i dels estudiants, de la classe obrera, requereix d’una solució política que transcendeixi a la mera reivindicació econòmica, perquè l’educació pública, sota el marc descrit del desenvolupament capitalista, no deixa una altra via que  la superació d’aquest marc econòmic. El Partit Comunista Obrer de Catalunya ha participat activament en les mobilitzacions insuflant consciència comunista en les masses de professors i pares d’alumnes que s’han manifestat. Ha deixat clar que després de la lluita econòmica s’amaga una estratègia global del capitalisme per a privar l’accés al coneixement i de portar a la més irreversible fallida a l’educació pública per les necessitats intrínseques del seu model productiu. Als obrers i els seus fills no els queda més sortida que la seva completa demolició per a construir el socialisme i la sortida ha de ser revolucionària.

Per una educació pública, gratuïta i universal!

Per la unió de totes les lluites de la classe obrera en una única lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat i per la construcció del socialisme!

Socialisme o barbàrie!

 

Comissió de Moviment Obrer i de Masses del Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya