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RESOLUCIÓN DEL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE SOBRE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA: LA SOLUCIÓN NO ES PARLAMENTARIA SINO REVOLUCIONARIA

El pasado 23 de septiembre se llevó a cabo la ejecución del desahucio de Maricarmen en Madrid, uno de los más de 500 mil lanzamientos practicados desde que hay datos registrados del Consejo General del Poder Judicial (iniciados en el año 2013).

Este hecho provocó que organizaciones como el Sindicato de Inquilinas y otras convocaran manifestaciones que desembocaron en una acampada como protesta por la precaria situación de la vivienda para la clase trabajadora.

Estas protestas y acampadas, que se han reproducido en ciudades como Barcelona, Valencia, Bilbao, Las Palmas de Gran Canaria o Palma de Mallorca, han asumido rápidamente -a través de los portavoces de las principales organizaciones convocantes- la inevitabilidad de resolver el problema de la vivienda a través de leyes parlamentarias, exigiendo su aprobación inmediata.

Este movimiento favorece plenamente al PSOE: en primer lugar desplaza el centro mediático de Ceuta al asunto de la vivienda, después canaliza este asunto al parlamento obligando al resto de partidos políticos burgueses a posicionarse sobre una ley que no deja de ser un parche que no va a resolver el problema de la vivienda para el obrero. Por último, a pocos meses para las elecciones generales, el PSOE puede convertir este tema en el eje central de su campaña criticando a los que no aprobaron la ley.

La realidad, sin embargo, es que el problema de la vivienda no se puede solucionar a través del parlamentarismo porque resolverlo exige atentar directamente contra el modelo productivo del estado, que no es otro que el turismo, y por ende contra el sistema capitalista de producción. El estado español, en este mundo imperialista conectado donde cada país cumple su rol, es un país turístico y no industrial o agrario y por ello su principal vía de ingresos es el turismo, siendo la vivienda un eje cardinal para el alojamiento de turistas.

 

El país ha experimentado unos volúmenes de recepción sin precedentes, superando los 93,8 millones en 2024 y logrando su techo histórico actual de 96,8 millones en 2025. Los datos de 2026 confirman que la tendencia ascendente se mantiene. Solo en los primeros siete meses del año (hasta julio), España ya acumulaba 58,1 millones de visitantes (un 4,6% más respecto al mismo periodo del año récord anterior). España es el segundo país que más turistas acoge del mundo cada año, solo superado por Francia.

Este modelo obliga a expandir la vivienda turística y liquidar la vivienda residencial cada vez a mayor velocidad y con mayor voracidad. Ya existen lugares donde prácticamente no vive ningún vecino, quedando prácticamente todo edificio existente dedicado al turismo. La costa amalfitana es buena prueba de ello, donde solo hay tiendas con marcas internacionales y de “souvenir”, restaurantes y hoteles. Apenas quedan unos miles de vecinos entre todos los pueblos que conforman la costa amalfitana (Amalfi, Positano, Maiori, Minori…) debido a la gentrificación turística.

Los bajos salarios que sufrimos los trabajadores y la precariedad en el trabajo -como la temporalidad de los contratos fijos discontinuos y los actuales abusivos periodos de prueba- actúan, además de la subida de los precios de la vivienda, como elementos definitivos para expulsar al proletariado de las urbes en favor del turismo. La contención salarial y la desvinculación de las subidas salariales al IPC excluyen a los trabajadores el acceso a la vivienda y permiten a la burguesía dedicar esas viviendas con precios cada vez más altos a pisos turísticos, mucho más rentables económicamente.

Por ello, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. La contradicción entre la vivienda que necesita la clase trabajadora y el modelo productivo capitalista es irresoluble parlamentariamente, porque ataca a la raíz del sistema.
  2. El movimiento 26S por la vivienda, tal y como está planteado y dirigido hoy, solo beneficia a la gran burguesía y a los grandes fondos buitre que acaparan cada vez más vivienda para uso turístico y continuarán haciéndolo.
  3. Bajo el sistema capitalista de producción la clase obrera no verá resuelta, sino al contrario, la cuestión de la vivienda ni ninguna otra de las problemáticas que sufre. Los bajos salarios y la vivienda dedicada al turismo engordan las cuentas de la burguesía, clase dominante hoy.
  4. Solo la revolución socialista puede garantizar que los trabajadores culminen en clase dominante y dispongan de los servicios necesarios para la vida, incluida la vivienda, sanidad, educación, etcétera. Destruyendo el sistema capitalista de producción y sus actuales relaciones de producción.
  5. Para lograr este objetivo es imprescindible el Partido Comunista, el único capaz de dotar al proletariado de la estrategia y tácticas necesarias para instaurar la Dictadura del Proletariado.

 

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL  PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




RESOLUCIÓN DEL VII PLENO COMITÉ CENTRAL DEL PCOE DE APOYO A LA REVOLUCIÓN CUBANA Y EN CONTRA DEL BLOQUEO NORTEAMERICANO

El imperialismo norteamericano se halla en bancarrota económica:

 

  • Una deuda pública de 40 billones de dólares, que en 8 años se ha visto incrementada en un 100%.
  • La política de generación de dinero ficticio durante más de una década por parte de la Reserva Federal, ha obligado a ésta a elevar los tipos de interés para controlar la inflación generada como consecuencia de esta forma desesperada de tratar de frenar lo irrefrenable, la viabilidad del imperialismo, cuestión que hace que el coste de la financiación de la deuda se multiplique.
  • Su esencia fiscal orientada a robar a la clase obrera y a otorgar impunidad fiscal absoluta a los multimillonarios, unida al empobrecimiento del proletariado, conlleva que el déficit fiscal se acreciente.
  • Las bancarrotas de empresas en EEUU se incrementaron en un 16,9% en el último año.

En 2025, el déficit comercial de EEUU con China ascendió a 203.000 millones de dólares, comprobando cómo China penetra comercialmente en todos los rincones del continente americano y del mundo, desplazando a EEUU. Una China que supera en cada vez más rubros al país norteamericano.

El imperialismo norteamericano está quebrado y, por ello, no tiene más salida que la guerra para saquear los recursos, fundamentalmente minerales y energéticos, y tratar de obstaculizar el desarrollo de BRICS y sobre todo de China.

No obstante, el desarrollo de BRICS en el terreno económico también se está viendo reflejado en el terreno militar, al igual que el declive económico norteamericano tiene su reflejo en su maquinaria de guerra, como se está demostrando en dos de los frentes donde se está desarrollando la guerra imperialista hoy, Europa y Oriente Medio, donde Rusia está dando buena cuenta de la OTAN e Irán está golpeando con fuerza tanto al criminal ejército norteamericano como al israelí. De hecho, en Oriente Medio se está reconfigurando la región cambiando la correlación de fuerzas en contra del imperialismo norteamericano.

Ante este escenario, EEUU se está viendo obligado a replegarse, progresivamente, hacia América Latina, donde pretende apropiarse de todos los recursos del continente. Algo que está haciendo por la vía de fraudes electorales, véase Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú o Chile, mediante gobiernos cipayos como el de Argentina o El Salvador o mediante el secuestro de un Jefe de Estado en Venezuela, unido a la traición perpetrada por la cúpula del Chavismo.

Cuba representa la dignidad contra la tiranía imperialista norteamericana. Por ello, las agresiones contra Cuba se exacerban, se agudizan e incardinan en la esencia fascista del estado norteamericano para ejemplificar al resto de estados americanos que osen mantenerse firmes contra EEUU y su política reaccionaria, que se acrecienta para saciar la acuciante necesidad del capital financiero, del maltrecho imperialismo occidental, de asegurar materias primas, mercados y mano de obra barata en el contexto de la crisis global del modo de producción capitalista.

Desde el 1 de enero de 1959 Cuba es un ejemplo para toda la humanidad y uno de los mayores enemigos de la reacción a nivel mundial, que busca constantemente orquestar una contrarrevolución para arrebatarle al proletariado el poder político.

A tenor de todo ello, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Rechazar el bloqueo contra Cuba, que retrata la naturaleza fascista, criminal y genocida de los Estados Unidos.
  • Reafirmar nuestro compromiso y solidaridad internacionalista con Cuba, su Partido Comunista, el pueblo cubano y su Revolución, como una conquista histórica del proletariado internacional que atestigua la superioridad del socialismo frente al imperialismo, incluso en un contexto de asedio y guerra permanente.
  • Apoyar a los comunistas norteamericanos, que combaten a la bestia fascista desde adentro, en el desarrollo de la revolución proletaria en dicho Estado pues la mayor ayuda que tiene la Revolución Cubana y los proletarios del mundo es desarrollar la revolución en cada país capitalista.
  • Impulsar la construcción de una nueva Internacional Comunista siguiendo las bases de la III Internacional, que sirva para fortalecer al movimiento obrero a nivel mundial y avanzar en la lucha frente a la barbarie imperialista.

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




RESOLUCIÓN DEL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCOE SOBRE LAS PROTESTAS EN FRANCIA: A LA VANGUARDIA DE LA PROTESTA SOCIAL EN EUROPA

Los estados europeos comienzan a sufrir un colapso económico y de deuda. Francia, Alemania o Italia, a la cabeza de este inicio de crisis, están promoviendo políticas antiobreras con la excusa de la contención del déficit, paso previo a la crisis abierta y reconocible que traerá de nuevo las penalidades ya sufridas por la clase obrera hace 18 años.

El Gobierno francés de Lecornu tiene por objetivo aprobar el ajuste de 54 mil millones de euros que afectará al pueblo trabajador con congelación salarial, recortes en pensiones, recortes sanitarios y en bajas médicas y congelación de gastos para los ayuntamientos.

La clase obrera ha respondido uniéndose a las movilizaciones ya en marcha por las mejoras en educación, saliendo en masa a las calles para defender sus derechos y oponerse a los planes de recortes de servicios públicos y salarios.

Respecto a esta situación, el VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. El Partido Comunista Obrero Español apoya las movilizaciones de la clase obrera francesa y aplaude la unidad de trabajadores de muchas ramas, jubilados, sindicalistas y estudiantes en un solo frente de protesta, animando al resto de sectores de la clase obrera a unirse a ellos en defensa de los derechos del proletariado francés.
  2. Advertimos a la clase obrera francesa, asimismo, de la necesidad de organizarse políticamente de forma independiente, luchando por sus propios intereses, con su propio partido y dirigentes. Los partidos políticos socialdemócratas del arco parlamentario francés no pueden capitalizar el movimiento, bajo riesgo de la desmovilización y fracaso del mismo.

Solo la unidad de la clase trabajadora bajo la dirección de un Partido Comunista que dirija con ímpetu revolucionario el movimiento obrero en Francia garantizará el éxito de las reivindicaciones proletarias, cuya máxima aspiración es la socialización de los medios de producción y la instauración de la Dictadura del Proletariado.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, a 3 de octubre de 2026

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL  PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Acerca del XXIV EIPCO celebrado en La Habana

Los días 7, 8 y 9 de agosto de 2026, en La Habana, se celebró el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO) bajo el eslogan “Defender y honrar el legado de la Revolución Cubana en el centenario del nacimiento de Fidel; profundizar la solidaridad con la Cuba socialista; fortalecer nuestras acciones conjuntas; y unir nuestras fuerzas por la paz y contra la agresión imperialista”. Un encuentro que, según los propios organizadores, reunió a “representantes de 48 partidos políticos de todos los continentes” (Granma.cu).

Nuestro Partido, que no forma parte del EIPCO, ha estudiado de manera detenida los documentos emanados del XXIV Encuentro, como son su Declaración Final y su Plan de Acción, así como las aportaciones realizadas por diferentes partidos a dicho encuentro; documentos que demuestran que esta parte del movimiento comunista internacional sigue reiterando los posicionamientos de Encuentros pasados, ya criticados por nuestro Partido.

La Declaración Final del XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, ampliamente condena el genocidio perpetrado por EEUU durante décadas contra el pueblo cubano en forma de bloqueo, así como el resto de políticas de agresión imperialistas perpetradas por los EEUU, además de honrar la figura del líder comunista cubano Fidel Castro y expresar la solidaridad con el Partido Comunista de Cuba y el pueblo cubano. Cuestiones todas ellas que, evidentemente, todo el que se precie de abrazar el más elemental humanismo debe compartir y apoyar.

A pesar de lo anteriormente mencionado, hemos de señalar que tanto la Declaración Final como sus acuerdos, entre los que se encuentran las tareas prácticas contenidas en el documento de Plan de Acción para alcanzar satisfacer dichos acuerdos, decepcionan en tanto muestran que esa parte del movimiento comunista internacional sigue adoleciendo de un análisis dialéctico de la realidad, sigue sin analizar la situación terminal del imperialismo como consecuencia de los cambios que se están produciendo en la base económica, del desarrollo de la automatización, los cuales tienen un reflejo en la superestructura, siendo la consecuencia de dicha forma de analizar, alejada del marxismo-leninismo, el apartamiento de la vía revolucionaria para la superación del capitalismo en su fase actual de putrefacción, pues únicamente por esta vía el sujeto revolucionario – el proletariado – puede apropiarse de la propiedad de los medios de producción y construir un mundo nuevo a su imagen y semejanza, liberando a la humanidad de la explotación capitalista.

Dichos partidos comunistas pertenecientes al EIPCO “Reconocen la complejidad del actual contexto internacional y la amenaza que constituye la política agresiva e injerencista de Estados Unidos y otras potencias imperialistas, en el marco del sistema imperialista y de las relaciones de rivalidad/concertación que lo atraviesan, para la defensa de la soberanía, la independencia y la libre determinación de nuestros pueblos, para eliminar la explotación del hombre por el hombre y acabar con las causas de las guerras imperialistas, la pobreza y la opresión de los pueblos; así como garantizar la protección del medio ambiente”, y por ello apelan y “Subrayan la importancia de la unidad, la solidaridad y la cooperación entre los partidos comunistas y obreros, como vía fundamental para lograr una respuesta contundente al incremento de las desigualdades y la explotación en los países capitalistas en todo el mundo, así como la agudización de las rivalidades y contradicciones en el seno del propio sistema imperialista, y la ofensiva belicista dirigida por Estados Unidos que está provocando nuevas agresiones y conflictos.” pero, realmente, nada plantean para construir la unidad de los comunistas, nada señalan para conformar una internacional comunista que aglutine a la fuerza comunista mundial y que la organice para la materialización de la revolución proletaria, tejiendo la unidad comunista estado a estado y luchando la organización resultante, junto con el proletariado, en la abolición revolucionaria de los estados capitalistas; esto es, rompiendo la cadena imperialista eslabón a eslabón.

“La clase obrera necesita la unidad. Pero la unidad sólo puede realizarla una organización única cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes. Discutir una cuestión, expresar ese criterio en una decisión adoptada por delegados y cumplirla honestamente: eso es lo que la gente razonable de todo el mundo llama unidad. Tal unidad es infinitamente preciosa e infinitamente importante para la clase obrera. Desunidos los obreros no son nada. Unidos lo son todo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXIV pp.206-207).

El XXIV EIPCO hace retórica sobre la unidad, pero nada concreta sobre el cómo organizarla y, sin “una organización unitaria cuyas decisiones sean escrupulosamente cumplidas por todos los obreros conscientes”, esto es, sean cumplidas por los comunistas, no hay unidad alguna.  “¡La unidad es una gran obra y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y falseadores del marxismo” (V.I. Lenin. Obras Completas. Tomo XXV p.82). A dicho Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros han acudido, desde el Estado español cuatro organizaciones diferentes: PCE, PCTE, PCPE y Comunistes de Catalunya. Todas esas organizaciones han suscrito tanto el Plan de Acción como la Declaración Final. Si todas ellas llevaran a la práctica lo que han firmado, si realmente cumplieran con esos acuerdos en los términos de lo que es la unidad según el marxismo-leninismo, no deberían tener problema alguno para ser una única organización, un único partido.

Pese a eso, no sólo no se unen entre ellos, aun cuando son fundamentalmente lo mismo, sino que incluso entre ellos sus relaciones no son, tan siquiera, amistosas. Todos ellos han firmado “Impulsar el movimiento de solidaridad con los pueblos contra la agresión imperialista, las luchas de la clase obrera y de los pueblos de todo el mundo, honrar la historia del movimiento comunista y de las luchas de clase” pero, sin embargo, uno de esos partidos firmantes forma parte de un gobierno que ha incrementado los presupuestos militares, que es firme defensor de la OTAN y partidario de armar y dar fondos al estado fascista de Ucrania.

Todos ellos han firmado “Oponerse a las guerras imperialistas, la carrera armamentista, incluidas las armas nucleares y las bases militares extranjeras y rechazar todas las prácticas de la OTAN, que intensificó sus preparativos para la guerra en la última Cumbre de la OTAN en Ankara. En este contexto, aumentar la propaganda y la movilización de clase contra la expansión y la agresión de la OTAN en todo el mundo; oponerse a la participación de la OTAN y sus aliados en las guerras de Ucrania e Irán y en la agresión de Israel contra el pueblo palestino; fortalecer la lucha por la retirada de la OTAN y su disolución; organizar eventos antiimperialistas y contra la guerra el 21 de septiembre, Día Mundial de la Paz; y apoyar los esfuerzos del Consejo Mundial de la Paz.” y, sin embargo, uno de los firmantes forma parte de un gobierno que participó en la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara donde, aparte de mostrar su inquebrantable compromiso con dicha organización criminal y apoyar sin fisuras al estado fascista ucraniano, se ha sumado a las Fuerzas Terrestres Avanzadas de la OTAN en Finlandia, o lo que es lo mismo, dando pasos para que la guerra entre la OTAN  y Rusia escale todavía más. Por no hablar de los supuestos actos y eventos a celebrar el 21 de septiembre que se comprometieron a realizar y que han brillado por su ausencia.

Todos ellos han firmado “Lograr la acción conjunta de los Partidos Comunistas y Obreros y sus organizaciones afiliadas para fortalecer las organizaciones internacionales antiimperialistas, en particular la Federación Sindical Mundial (FSM)”; sin embargo, para estos firmantes su referencia sindical son las CCOO, donde todos ellos tienen a dirigentes en dicho sindicato perteneciente a la CSI, la internacional sindical de los monopolios y de la corrupción, véase el caso Qatargate. Mención especial merece en este punto el PCPE, con dirigentes intermedios en CCOO, y donde una minoría de sus cuadros – sin ninguna influencia en los centros de trabajo, pues la  mayor parte de ellos son, incluso, ajenos a éstos – dentro de algunos sindicatos pequeños de la FSM en el Estado español se dedican a perseguir y expulsar a comunistas actuando como lo que son, oportunistas, no dudando en aliarse con reaccionarios y trotskistas para arremeter contra comunistas y obreros avanzados practicando un parasitismo vergonzoso. Sin duda alguna, una de las rémoras que tiene la FSM para poder despegar en el estado español es, sin duda, el PCPE y su actuar trotskista. Es, cuanto menos, cínico  que haya partidos como el PCPE que firmen que hay que “Fortalecer el trabajo sindical con orientación de clase reconstruyendo las bases organizadas en los centros de trabajo” cuando tienen dirigentes medios en CCOO, sindicato que ha destruido y desmantelado las bases organizadas en los centros de trabajo; cuando hacen chiringuitos sindicales para tratar de controlar a la FSM en el Estado español no mediante la presencia e influencia en los centros de trabajo sino a través de la división sindical; y cuando expulsan a comunistas que tienen un mayor entronque en el movimiento obrero que falaces “dirigentes” septuagenarios unos, y maniobreros incapaces de construir absolutamente en los centros de trabajo organización sindical de ningún tipo, otros.

Lo que sí que queda claro, a tenor de lo mencionado, es que lo firmado en el XXIV EIPCO es papel mojado, no tiene valor, ya que acuerdan unas cosas y después hacen, al menos en el Estado español, lo que les viene en gana a cada uno de ellos omitiendo lo que han acordado en cada encuentro internacional.

A lo largo de la Declaración Final del XXIV EIPCO predomina la solidaridad con el Partido Comunista Cubano y con su pueblo, la enumeración de las agresiones perpetradas por la potencia más asesina de la historia, EEUU; y para materializar dicha solidaridad y apoyo a la Revolución Cubana, su pueblo y su Partido, así como contra el imperialismo y el fascismo que éste engendra, enumerando una serie de acciones en el Plan de Acción tales como: “Denunciar la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de EE.UU de estados supuestamente patrocinadores del terrorismo y contra la injerencia en sus asuntos internos. Expresar el apoyo y acompañamiento al pueblo cubano y al Partido Comunista de Cuba para el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo económico, comercial, financiero y el cerco energético, impuesto por el gobierno criminal de los Estados Unidos. Fortalecer la solidaridad con Cuba mediante la organización de iniciativas de diversa índole en nuestros respectivos países; realizar manifestaciones de protesta frente a las embajadas estadounidenses y en otros espacios públicos para denunciar el bloqueo estadounidense”; “Coordinar acciones concretas e iniciativas para romper el bloqueo imperialista contra Cuba haciendo un llamado a los sindicatos”; “Organizar la celebración del Día de la Victoria de 2027 como el día de la victoria sobre el fascismo en 1945”; “Condenar las guerras ilegales iniciadas, desde junio de 2025 y continuadas hasta la fecha, por el imperialismo estadounidense y el régimen criminal israelí contra Irán”; “Fortalecer la lucha de las mujeres contra la desigualdad, la opresión y la discriminación, aumentando la movilización el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer”; etcétera. Sin duda, nos encontramos ante la reedición de las recetas que nos han traído hasta aquí y que hacen que el imperialismo moribundo arrastre en su inviabilidad al mundo a la barbarie, a la militarización de la economía y la consecuente guerra imperialista; de la fascistización del mundo y que no tiene respuesta porque falta la organización revolucionaria, la organización de vanguardia, la organización de los comunistas del mundo y sus delegaciones en cada país. Por otro lado, se reivindica la figura de Fidel Castro y a su vertiente humanista, antiimperialista, internacionalista, pero se obvia al Fidel Castro auténticamente revolucionario, el de la necesidad de la revolución como fórmula para que la clase obrera tome el poder y poder transformar de manera radical la sociedad construyendo el socialismo; del Fidel de la guerra de guerrillas, de la Guerra de Todo el Pueblo. La única manera efectiva, porque así lo ha demostrado la historia, de combatir al imperialismo y poder acabar con él pasa por la revolución proletaria, pasa por romper mediante la fuerza la cadena imperialista eslabón a eslabón, pasa por unir a los comunistas y fusionarlos con la clase obrera en el contexto de hoy, que difiere del de hace 70 años. De todo esto que es de lo que debieran haber concluido los diferentes partidos integrados en el EIPCO han hecho mutis por el foro.

En el acuerdo quinto de la Declaración Final del XXIV EIPCO dicen los 48 partidos participantes que hay que “honrar la historia del movimiento comunista”. Sin embargo, en nuestra opinión, consideramos que ambos documentos lejos de honrar la historia del movimiento comunista lo que hacen es desvirtuarla. Hemos hablado de cómo, realmente, obvian tratar como corresponde la cuestión de la unidad de los comunistas, de la organización de los comunistas, cómo obvian la esencia revolucionaria del marxismo-leninismo, cómo no razonan de manera dialéctica, de tal modo que dicho movimiento sigue, de facto, sin respetar la unidad dialéctica base-superestructura, incidiendo en el trabajo por tratar de cambiar la correlación de fuerzas incidiendo en la superestructura y obviando que los cambios en ésta son consecuencia del reflejo de los cambios operados en la base y que ésta sólo puede ser cambiada por la fuerza, por la acción revolucionaria del proletariado comandada por su partido, por su organización, por el Partido de los Comunistas; el Partido y no los partidos.

El momento hoy es revolucionario, porque la revolución objetivamente ya está lanzada. La revolución sobrepasa la mente de los hombres, y de aquellos que se piensan que perviven en el mundo que existió hace décadas. Ese mundo hoy ya es pasto del pasado y el imperialismo a cada paso que da se debilita, se niega.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser consciente de que existimos no para contemplar el mundo sino para transformarlo; es el analizar y transformar la realidad actual con la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo. Señalaba Carlos Marx en el prólogo de la Contribución a la Crítica de la Economía Política que “ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.”. La automatización de la producción no corresponde ya al imperialismo, en tanto niega su esencia que es la apropiación de plusvalía del obrero, al que expulsa del proceso de producción. La automatización disloca la composición orgánica del capital, cuál algoritmo símplex que maximiza la parte constante del capital y que minimiza la parte variable, la que genera el plusvalor. Ello, por un lado, provoca el incremento de la riqueza en unas pocas manos y, por el otro, acrecienta el ejército de los pobres, de los parias y, con ello, se destruye la demanda y, por tanto, pierde el sentido la producción; esto es, se niega el capitalismo a sí mismo. La vía del imperialismo para resolver esta contradicción es la guerra, es matar a todo el excedente humano – proletario – que les sobra. La única vía que tiene la humanidad para poder vivir es aniquilar el imperialismo; es poner a disposición de la humanidad, socializar, la automatización de la producción y ello pasa por la revolución proletaria mundial, por romper la cadena imperialista eslabón a eslabón, estado a estado, y liberando sus riquezas y ponerlas a disposición de dicha transformación revolucionaria del mundo donde todo el poder lo debe acumular el proletariado. Ese es el marco, ese es el enunciado del problema que deberíamos abordar en profundidad los comunistas para cumplir con nuestro cometido: transformar revolucionariamente el mundo para liberarlo de la explotación capitalista, de la barbarie imperialista cuya ideología es el fascismo. Y ello es imposible sin la unidad revolucionaria de los comunistas en una única organización internacional con una delegación en cada país que englobe a todos sus comunistas, ello es imposible sin la fusión de la organización comunista con las diferentes divisiones que conforma el proletariado para construir el ejército con el que poder desplegar la revolución, donde los comunistas debemos ganarnos el prestigio y la condición de dirigentes de la revolución, de referencia y guía del ejército de los proletarios para enfrentar y derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus Estados.

“Honrar la historia del movimiento comunista” es ser fieles al marxismo-leninismo, es reconocer al proletariado como sujeto revolucionario y no transar ni hacer componendas con los enemigos de éste, es reconocer que la revolución proletaria mundial está por encima de las particularidades o intereses particulares de un estado u otro, como bien nos enseñó Lenin.

Dice la Declaración Final del XXIV EIPCO que el compromiso de Fidel Castro “con la paz real para los pueblos, el derecho internacional y los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, gracias a la Unión Soviética y a los demás países socialistas, y que hoy se está socavando, nos conminan a mantener en alto las banderas de lucha por un orden internacional verdaderamente justo, democrático y equitativo para nuestros pueblos, que el socialismo puede garantizar.”. Este párrafo es demoledor, por metafísico, y no honra ni a la historia del movimiento comunista ni a Fidel Castro. El mundo definido y reglamentado por la Carta de las Naciones Unidas, en 1945, corresponde al mundo nacido tras la Segunda Guerra Mundial, con una URSS victoriosa, con más de la mitad de Europa bajo la influencia del socialismo real, con un movimiento comunista fuerte y organizado. Ese mundo fue pasto del pasado y hoy ya no existe, y los comunistas de hoy lo que debemos hacer no es rememorar lo que ya no existe, sino estudiar cómo construir la organización revolucionaria del proletariado y cómo derrocar al capitalismo agonizante hoy, partiendo de las condiciones existentes, del mundo real de hoy. Los hechos muestran que el derecho internacional ha mutado enormemente en favor de los monopolios y que los imperialistas, como han hecho siempre, resuelven sus cuitas por la vía de la fuerza bruta, de la guerra imperialista y del crimen. No puede haber hoy ni paz, ni justicia, ni democracia sin el socialismo, sin la represión brutal contra la burguesía, sin que todo el poder se concentre en las manos del proletariado. Únicamente el socialismo puede garantizarlo, pues la consigna que rige en el momento actual es: socialismo o barbarie, socialismo o muerte. Y para conquistar el socialismo hace falta mucho más que un calendario de efemérides, hace falta mucho más que la reunión de partidos comunistas que reivindican fórmulas pasadas y fracasadas, hace falta construir la internacional comunista con unos principios ideológicos claros, profundamente revolucionarios – pues el momento es revolucionario – y aprender cómo llegar a conectar con la masa proletaria, cómo fusionar al partido de los comunistas con la clase, en la dirección del derrocamiento revolucionario del capitalismo y la construcción del socialismo; porque hoy todas las luchas secundarias deben estar subordinadas a la lucha por el socialismo ya que, con  el socialismo, se solventan el resto de contradicciones que engendra el capitalismo.

El imperialismo hoy está en su trance final, negándose a sí mismo. La humanidad no tiene más salida que romper las relaciones de producción presentes imponiendo la propiedad social sobre los medios de producción, arrebatando a la burguesía el progreso tecnológico representado por la robotización para convertirlo en progreso social. La automatización en manos de los imperialistas lo único que generará es más pobreza, más muerte, más guerras; la automatización en manos de la clase obrera, al servicio del género humano, con la socialización de los medios de producción, incrementará la esperanza de vida, permitirá retirar al ser humano del trabajo, permitirá el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano.

Lo que está en juego es la vida o la muerte. Hoy la consigna socialismo o barbarie es más vigente que nunca. Y en esto es en lo que tendríamos que estar los comunistas del mundo, en cómo fortalecer la organización revolucionaria, cómo hacer una organización lo suficientemente potente ideológicamente y cohesionada para dirigir al proletariado a la consecución de su misión histórica: la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo como paso previo para el comunismo.

El mundo avanza y la necesidad de la humanidad está ahí. Los comunistas debemos ganarnos esa cualidad y debemos cavilar en cual es la realidad concreta y, en base a esa realidad concreta, actuar para dotar a la clase obrera de táctica y de organización para tomar el poder. Sin embargo, una parte del movimiento comunista, anquilosada en el pasado, en lugar de construir la revolución buscan mantener su espacio en el mundo imperialista, un mundo que está feneciendo y que, sin duda, arrastrará con él a todo aquello que forme parte de su superestructura, incluido al oportunismo que es una parte más del imperialismo caduco y agonizante.

Es necesaria la construcción de una Internacional Comunista porque es necesaria la unidad de la clase obrera, y en esta dirección nuestro partido trabajará en la dirección contenida en nuestra tesis por la unidad del Movimiento Comunista Internacional que puedes leer en este enlace.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 3 de octubre de 2026

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El estado, una máquina de represión de una clase social sobre otra

El pasado 16 de septiembre, nueve años después del 1-O, Roger Español se sienta frente a la justicia con la pérdida de un ojo como consecuencia del impacto de una pelota de goma disparada durante las cargas policiales. Cuatro agentes de la Policía Nacional se sientan en el banquillo para responder por los hechos consumados, mientras la Fiscalía sostiene que no hubo delito y las acusaciones particulares reclaman penas que ascienden hasta los 13 años.

No es un caso aislado. Hace unas semanas, en los alrededores del Martínez Valero de Elche, un joven aficionado del Barça fue detenido después de un incidente en el que los agentes le retiraron una estelada y posteriormente lo golpearon durante la intervención. Las imágenes provocaron críticas por el uso desproporcionado de la fuerza, por la significación política contra la enseña y que podría terminar en un delito de odio si la justicia no fuera parcial en la defensa de los intereses de las clases explotadoras y que llevaron primero a una investigación interna y, finalmente, a la apertura de un expediente por posible falta grave o muy grave. La versión policial sostiene que el joven agredió primero a un agente y que la intervención se produjo en ese contexto. Hay que recordar que, una vez inmovilizado en el suelo, el joven independentista recibió un puñetazo en la cara por parte de uno de los agentes implicados. Y poco después hemos vuelto a ver cargas policiales contra manifestantes de la izquierda independentista que trataban de impedir el acto de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres. Los Mossos establecieron un cordón para separar ambas movilizaciones y cargaron solamente contra los manifestantes de la izquierda independentista. En el incidente hubo también tres detenidos, ninguno de Aliança Catalana.

Tres episodios distintos unidos por una misma cuestión. El uso de la fuerza del Estado frente a quienes protestan, se organizan o expresan posiciones políticas consideradas conflictivas. Estos hechos deben interpretarse como una manifestación del carácter de clase del aparato estatal. La policía no es una institución neutral situada por encima de los conflictos sociales, sino una pieza del Estado que, en determinadas circunstancias, contribuye a preservar el orden social existente y, con él, las relaciones de poder de la burguesía. La represión de las movilizaciones obreras, populares o de cualquier movimiento que cuestione esas relaciones económicas, políticas o sociales no es una anomalía, sino una función política del aparato coercitivo del Estado.

La cuestión de fondo, por tanto, no es solamente quién disparó aquella pelota de goma, quién golpeó a un joven en Elche o quién ordenó una carga. Es preguntarse qué intereses protege el aparato represivo cuando el conflicto social llega a la calle. Para los comunistas la respuesta es diáfana, mientras las relaciones económicas sigan organizadas en torno a la propiedad privada y al poder de la burguesía, el Estado, y también sus cuerpos policiales, actuará siempre como garante de ese orden frente a quienes pretenden transformarlo. El papel de los revolucionarios no es fácil pero su fin obedece a una Ley inexorable que lleva a fenecer a lo viejo y a saludar a lo nuevo que ya surge de sus entrañas, la sociedad socialista. En este trance, el comunista no se limita a cuestionar el orden existente, sino que participa en la organización y en la lucha colectiva de quienes buscan transformarlo mediante su partido comunista. En este escenario, el papel del PCOE consiste en contribuir a desarrollar conciencia, solidaridad y capacidad de acción, vinculando la crítica del sistema con las necesidades concretas de la clase obrera y haciéndola consciente de su número y su fuerza. Así, la Revolución no se entiende como obra de individuos aislados, sino como un proceso colectivo de emancipación social donde el partido crea la conciencia y la dirección de los intereses de la clase obrera.

 

¡Ninguna represión podrá con la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Saludo a la Federación Sindical Mundial en su aniversario

El Partido Comunista Obrero Español quiere saludar a la Federación Sindical Mundial este 3 de octubre por su aniversario. Es de sobra conocida su trayectoria de lucha obrera iniciada tras la Segunda Guerra Mundial que significó la victoria del socialismo sobre el imperialismo, defendiendo los valores de la unidad de clase y el internacionalismo proletario por la superación del sistema capitalista de producción.

Hoy el sindicalismo de clase y combativo, cuyos valores encarna la FSM a nivel mundial, tiene enormes retos por delante que debe abordar. Y no solo en su lucha encarnizada contra la burguesía y sus agentes, quienes batallan incesantemente por la acumulación de capital en manos burguesas con todas las armas a su alcance.

La burguesía se organiza hoy para instaurar el fascismo, con todas las penalidades que eso conlleva para el proletariado de todo el mundo, como única tabla de salvación del sistema capitalista. Además, las guerras interimperialistas por el reparto de un mundo ya repartido nos abocan a un escenario de guerra donde sin duda el proletariado sufrirá las peores consecuencias.

Pero también hay graves problemas dentro de las organizaciones de extracción proletaria que deben ser abordados y resueltos. El oportunismo y la división que este genera en las filas proletarias afectan negativamente a la organización de la clase obrera. El “síndrome del chiringuito”, por el que “líderes” sindicales y obreros se corrompen para mantener el poder y las liberaciones sindicales es un mal que afecta a muchas de las organizaciones sindicales, sufriendo estas la pérdida importante de buena parte de sus cuadros a través de expulsiones injustas simplemente por discrepar con las direcciones corruptas.

Esto provoca que la lucha se divida, pierda fuerza y que muchos cuadros válidos abandonen la lucha por el asco que producen este tipo de actuaciones de líderes corruptos en el seno del movimiento obrero. Este mal está afectando a muchas organizaciones combativas y de clase, llegando a liquidar incluso a la que fue la tercera fuerza sindical del país, hoy diezmada por expulsiones y desfederaciones de ramas completas.

También afecta a sindicatos adscritos a la FSM en el estado español, quienes manejados por Partidos que se dicen comunistas pero que son todo lo opuesto, fomentan las divisiones, el “chiringuitismo” y las purgas de líderes obreros de los sindicatos donde tienen presencia en las empresas para usurpar sus direcciones y parasitarlas sine die. Estos oportunistas prefieren que hayan muchas organizaciones muy pequeñas y desideologizadas que puedan controlar, a pesar de que no tengan ninguna fuerza ni relevancia en el panorama sindical.

Nuestro Partido considera, sin embargo, que el proletariado español debe romper con esta dinámica y que solo con la unidad de la clase obrera en una gran central sindical única podrá luchar por sus objetivos emancipadores con garantía de éxito. Tenemos los ejemplos de Grecia e Italia, y cómo sus esfuerzos por unificar la lucha sindical en una gran central sindical de clase y combativa ha dado sus frutos, siendo hoy referentes para la clase obrera europea.

El Partido Comunista Obrero Español reconoce a la FSM como la organización sindical de clase y combativa referente a nivel mundial, la felicita en su 81 aniversario y le brinda todo su apoyo y determinación para afrontar estos grandes retos que el proletariado tiene por delante, deseando que su trabajo e intervención sea fructífero y ayude al proletariado español y mundial a superar el sistema capitalista de producción de una vez por todas y construir el Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora hoy.

 

¡POR UN SINDICALISMO QUE RECONOZCA LA LUCHA DE CLASES COMO MOTOR DE LA HISTORIA!

¡POR UN SINDICALISMO COMBATIVO FUERTE Y UNIDO!

¡CONTRA EL CAPITALISMO Y LA EXPLOTACIÓN DEL GÉNERO HUMANO!

¡VIVA LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL!

Madrid, 3 de octubre de 2026

VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




No necesitamos un nuevo 15M, necesitamos una revolución

El 15 de mayo de 2011 se convocaron concentraciones en más de 50 ciudades contra la situación política en España, con un bipartidismo en crisis y un cuestionamiento del régimen del 78. En la madrugada del 16 de mayo los manifestantes de la Puerta del Sol fueron desalojados, siendo detenidas 19 personas. El 17 de mayo se volvieron a concentrar 10.000 personas en la Puerta del Sol, conformándose cientos de acampadas en ciudades por todo el Estado español.

En aquel momento las propuestas que se recogieron en asambleas y a través de buzones incluían numerosas cuestiones, como un cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única; Derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda (dación en pago); Sanidad pública, universal, gratuita y de calidad; Libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica; Abolición de las leyes como la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como ley Sinde; Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones; Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraísos fiscales; Que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante; Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas limpias y libres de imputados o condenados por corrupción; Reducción del poder del FMI y del BCE; Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado; Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado; Acceso popular a los medios de comunicación; Verdadera regularización de las condiciones laborales; Recuperación de las empresas públicas privatizadas; Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial; Reducción del gasto militar; Referéndum por la Jefatura del Estado.

Una de las organizaciones convocantes de la manifestación del 15 de mayo que dio origen al 15M era la plataforma Democracia Real Ya, una plataforma “asindical y apartidista”, que apostaba por “la unión de la sociedad civil” como método para construir un sistema mejor. Desde un primer momento, el 15M se alejó de la clase obrera, hablando de indignados, sociedad civil o cualquier otro sustantivo que evitara mostrar el carácter de clase de la sociedad capitalista, origen de todos los males que este movimiento denunciaba.

Del propio movimiento surgió después Podemos, un partido que al igual que el 15M, evitaba hablar de clase trabajadora, usando un lenguaje que pretendía ocultar la esencia clasista del capitalismo, hablando de casta, de los de arriba y los de abajo, y en definitiva no mostrando que la esencia de todos los problemas que se denunciaban estaban en el propio modelo económico, en el que la explotación asalariada era la base del resto de explotaciones, y que sólo superando este modelo económico podrían revertirse todos los ataques que la clase obrera sufría en todo el estado.

El resultado del 15M y de las actuaciones (o falta de actuación) de las organizaciones y colectivos surgidos posteriormente lo podemos ver hoy en día. Los trabajadores somos ahora más pobres, habiendo perdido más de un 10% de poder adquisitivo; el problema de la vivienda se ha encrudecido, convirtiéndose en la principal preocupación de los españoles; la sanidad y la educación públicas continúan su desmantelamiento progresivo; los presupuestos militares se han incrementado y la participación del Estado español en las guerras de rapiña del imperialismo es cada vez mayor; los problemas de salud mental se han disparado, siendo el suicidio la principal causa de muerte externa.

Del cuestionamiento del bipartidismo (“PSOE y PP la misma mierda es”), Podemos pasó a convertirse en la muleta del PSOE, apuntalando el bipartidismo por su pata izquierda. Las propuestas recogidas en las asambleas y buzones del 15M así como cuestiones como el impago de la deuda o la derogación de la ley mordaza quedaron en el olvido, pasando a un programa de mínimos sustentado en el mal menor, ante la amenaza de que un gobierno del PP sería mucho peor. Al final, para intentar evitar que gobernara el PP, acabaron aplicando las mismas políticas que el PP, pero con colorines y purpurina.

A día de hoy, después de abandonar las propuestas del 15M (mucho más ambiciosas aunque claramente insuficientes desde un punto de vista revolucionario), la asfixia a la que la clase obrera se ve sometida en cuestión de vivienda, ha empujado a nuevas acampadas en distintas ciudades, dirigidas principalmente por el Sindicato de Inquilinas.

Esta organización tiene como cara más visible a Valeria Racu, una activista que entre 2012 y 2014 estudió en el colegio privado internacional United World Colleges gracias a una beca de la Fundación La Caixa, y que entre 2016 a 2019 cursó el grado de Antropología Social en la School of Oriental and African Studies de la Universidad de Londres, una cara que los medios de comunicación se están encargando de pasear por todo tipo de programas. Curioso que mientras las voces de los comunistas son silenciadas y muchos de ellos son encarcelados, aparezcan estos activistas en todos los medios sin ningún tipo de censura.

La fórmula parece la misma que en su día se utilizó con el 15M, crear organizaciones que renieguen del carácter de clase (principalmente anticomunistas), que recojan el malestar y lo encaucen en unas vías que el sistema pueda asimilar, planteando reformas, proyectos de ley y cualquier otro mecanismo que, en la práctica, no altere en lo más mínimo el poder de los monopolios ni la estructura económica de la sociedad, condenando de facto a la clase obrera a continuar en la más absoluta precariedad y miseria. De hecho, puede verse por el lenguaje que utilizan que intentan de cualquier forma salvaguardar a la burguesía en su conjunto como clase, cuando hablan de ‘economía extractivista’ en lugar de capitalismo, o como cuando Podemos habla de ‘clase rentista’ y ‘clase inquilina’, en lugar de hablar de clase burguesa y clase obrera.

A esto se suma que organizaciones supuestamente revolucionarias caen en el seguidismo y el espontaneísmo de la socialdemocracia, al limitarse a participar en esas concentraciones, engrosar las filas de los manifestantes, sin ningún plan para elevar políticamente esas luchas y acumular fuerzas para la revolución.

Si el movimiento por la vivienda no se aglutina con los movimientos por la sanidad, la educación, las pensiones, y se conforma un único movimiento de clase por la superación del sistema capitalista y la construcción del socialismo, estaremos condenados a repetir los mismos errores, a confiar de nuevo en salvadores (universitarios y universitarias muy preparados todos) que nos alejen de la vía revolucionaria y nos conduzcan de nuevo al matadero parlamentario, a su burocracia, a la realpolitik, en definitiva, a la claudicación y la derrota.

Lejos del izquierdismo de algunos individuos que llaman al uso de la violencia de forma anárquica y que no se comprometen con su militancia, nosotros hacemos un llamamiento a encauzar y organizar la indignación en pos de la revolución.

La clase obrera no puede permitirse un nuevo 15M, un nuevo Podemos, un nuevo Frente Amplio, o el nombre que se les vaya ocurriendo a los oportunistas a sueldo del imperialismo, que sigan mareando la perdiz por los caminos burocráticos del sistema. Es necesaria la organización revolucionaria que fundida con el movimiento obrero lleve a la clase trabajadora al poder, derrocando el capitalismo e instaurando el socialismo, poniendo todos los medios de producción al servicio de la mayoría del pueblo (que es el proletariado) para acabar de una vez por todas con la precariedad, la miseria y la muerte a la que nos conduce el imperialismo. Es necesario engrosar las filas del PCOE y organizar a la clase obrera para la toma del poder, única vía para garantizar un futuro para la humanidad.

 

¡Sin revolución socialista la vivienda seguirá siendo una mercancía!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




77 aniversario del Partido Guatemalteco del Trabajo

Madrid, a 27 de septiembre de 2026

 

Estimados camaradas del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

El próximo lunes, 28 de septiembre, conmemoraréis vuestros 77 años de existencia. Para nuestro partido es un inmenso honor tener relaciones de camaradería con vuestro Partido, el cual lo consideramos hermano.

Desde el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español, y en nombre de la totalidad de la militancia de nuestro Partido, os remitimos la presente felicitación por esas casi 8 décadas de historia en la lucha por la defensa del socialismo en vuestro país.

Hoy más que nunca es una necesidad la unidad de los comunistas del mundo en la lucha por la revolución proletaria mundial, la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo y defender la lucha revolucionaria para acabar con la barbarie imperialista. Ambos partidos estamos comprometidos en ello y seguiremos trabajando por la consecución tanto de la unidad de los comunistas como por derrocar revolucionariamente al imperialismo y enviarlo al estercolero de la historia, que es el lugar que le corresponde. Porque la unidad de los comunistas es la unidad del proletariado.

Como bien sabéis, podéis contar con nuestro Partido y con nuestro internacionalismo proletario tanto el proletariado y el campesinado pobre guatemalteco como a su organización comunista de vanguardia que es vuestro partido.

 

¡VIVA EL 77 ANIVERSARIO DEL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO!

¡VIVA EL PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO!

¡POR LA UNIDAD DEL PROLETARIADO QUE ES LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Servilismo e injerencias

El gobierno español, después de haber sufrido el colapso de la frontera, no sólo mantiene intacta la presencia militar estadounidense en territorio español, sino que acaba de renovar los acuerdos que garantizan el uso de las bases yanquis. Este colapso fronterizo debe entenderse como un instrumento de presión y de negociación al alza de la administración Trump destinado a condicionar el proceso político español y favorecer la llegada de un gobierno dócil a los intereses de Washington. El objetivo de estas operaciones es siempre el mismo, instalar o sostener gobiernos dóciles, capaces de aplicar las políticas económicas, militares y geopolíticas exigidas por Washington, aunque para ello sea necesario vulnerar la soberanía nacional o recurrir a mecanismos de presión que nada tienen que ver con la democracia que Estados Unidos proclama defender, que no es otra que la libertad para los saqueadores imperialistas y la muerte y la explotación para la clase obrera.

Este hecho no puede contemplarse como una cuestión aislada ni como una simple decisión administrativa. Forma parte de una relación de subordinación imperialista y que debe situarse en el marco de la política exterior de Estados Unidos, que lleva más de un siglo de injerencias, golpes de Estado, operaciones encubiertas, guerras, sanciones, chantajes económicos y políticos y todo tipo de tropelías contra los pueblos que se han negado a someterse a sus intereses, como el bloqueo criminal que está ejecutando contra Cuba que incluye el corte radical de los suministros de petróleo, alimentos y medicinas con amenazas de sanciones a terceros países que comercien con la isla. Una política que saquea recursos, destruye soberanías, enfrenta a los pueblos y utiliza las divisiones internas como mecanismo permanente de dominación.

En este contexto, la permanencia y ampliación del uso de las bases militares estadounidenses en el Estado español adquiere una dimensión particularmente grave. Mientras se habla de soberanía, seguridad y defensa de los intereses europeos, se consolida una infraestructura militar al servicio de una potencia extranjera, integrada en sus operaciones y en su estrategia mundial. Mediante estas estrategias, Estados Unidos intenta preservar su posición hegemónica frente al ascenso de las potencias agrupadas en torno a los BRICS y, fundamentalmente, frente al desarrollo económico, tecnológico y político de China. Las presiones sobre América Latina, Europa, Oriente Próximo y otras regiones del planeta forman parte de una disputa mundial por mercados, recursos, rutas estratégicas, áreas de influencia y posiciones militares. La cuestión de las bases yanquis no es, por tanto, secundaria ya que afecta directamente a la soberanía del Estado español, si es que pinta algo en el tablero, y convierte al territorio español en una pieza de la maquinaria militar estadounidense y cómplice de todos los crímenes que perpetre.

En este escenario debe situarse, también, la cuestión del Sáhara Occidental y la progresiva subordinación de la política exterior española a los intereses de Washington y de la monarquía alauita. El giro del Gobierno más progresista de la historia, incluida la renovación de la concesión para las bases yanquis, supone aceptar, en la práctica, una solución sobre el territorio que contradice las reivindicaciones del Frente Polisario y el principio de autodeterminación reconocido internacionalmente, y que tampoco puede analizarse separadamente la actual situación en la frontera de Ceuta. La utilización de la cuestión migratoria como instrumento de presión política por parte de Marruecos ha quedado demostrada en diferentes episodios de la relación bilateral, y el desplazamiento masivo de personas hacia la frontera española constituye una manifestación especialmente dramática de esta dinámica. Son, en último término, miles de seres humanos convertidos en piezas de una disputa política entre Estados, con las consecuencias más graves recayendo sobre quienes se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.

Mientras el Gobierno español proclama su defensa de los derechos humanos y de una política exterior autónoma, mantiene compromisos militares con Estados Unidos, acepta posiciones estratégicas favorables a Washington y, al mismo tiempo, profundiza su cooperación con una monarquía alauita cuya política respecto al Sáhara Occidental es puramente anexionista.

La renovación de la concesión militar estadounidense en el Estado español, la cuestión saharaui y las tensiones en la frontera de Ceuta no deberían contemplarse, por tanto, como asuntos independientes. Constituyen distintos escenarios de una disputa más amplia por el control político y estratégico del Mediterráneo y del norte de África, en la que Estados Unidos, que ha encontrado un socio más fiable en la monarquía alauita frente al Estado español, la Unión Europea y las potencias regionales defienden intereses que no siempre coinciden con los de los pueblos afectados.

La clase obrera de los distintos estados no puede quedar sometida a convertirse en carne de cañón de sus estrategias y/o subordinada a los intereses del imperialismo norteamericano, ni a estructuras que limiten nuestra capacidad de decidir. Frente al sometimiento militar, económico y político de las distintas burguesías nacionales, desde el PCOE defendemos tanto el derecho de las naciones a la autodeterminación, como la salida inmediata de la OTAN y de la UE, con una política exterior independiente, basada en la paz, la cooperación entre pueblos y la defensa de los intereses de la clase obrera internacional de nuestros hermanos de clase.

 

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Por la salida inmediata de la OTAN y de la UE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El peligro para la humanidad no es la IA, es el imperialismo

En las últimas semanas hemos visto varias declaraciones de CEOs e ingenieros de empresas relacionadas con el desarrollo de modelos de Inteligencia Artificial hablando de los peligros para la humanidad del desarrollo sin control de la IA, pidiendo frenos al mismo, controles de los estados y lanzando mensajes catastrofistas sobre la posibilidad de que la IA acabe con todos los humanos.

A principios de septiembre de 2026, Jacob Coxon, ex desarrollador de IA en OpenAI y posteriormente en Anthropic, acusaba a las empresas que están desarrollando los modelos de IA de “jugar con nuestras vidas” al “correr hacia una IA superinteligente”.

El 13 de septiembre, Josh Engels, ex trabajador del equipo de seguridad para inteligencia artificial en Google DeepMind, abandonaba su puesto de trabajo advirtiendo de que existe una “posibilidad aterradora” de que la IA cause daños reales en los próximos cinco años.

Días después, Bilal Chughtai, un ingeniero que trabajaba en alineamiento y seguridad de IA en Google también dimitía y lanzaba un mensaje similar: “En Google fui testigo de primera mano del desarrollo de la IA. Yo también estoy extremadamente preocupado por la trayectoria de esta tecnología. Creo sinceramente que la IA tiene el potencial de matarnos a todos”.

Todas estas declaraciones anuncian un futuro apocalíptico del que, según la visión de estos ingenieros y como se difunde en los medios, no podemos escapar, porque será la IA la que, según este mensaje, acabe con los humanos. Pero la realidad es que los modelos de IA tienen dueños, monopolios tecnológicos que los controlan, los desarrollan y los entrenan con unos determinados sesgos para conseguir los resultados que les interesa. Culpar a la IA de acabar con la humanidad sería como culpar a la ciencia por el lanzamiento de bombas atómicas que la potencia criminal de Estados Unidos realizó en Hiroshima y Nagasaki.

La realidad es que detrás del desarrollo de determinados modelos de IA está la propia industria armamentística financiada por Estados Unidos y otros estados, que buscan unos objetivos muy concretos que son los que están empujando a esos modelos de IA a situaciones que ponen en peligro a la humanidad.

Sin necesidad de usar la IA, el imperialismo y sus guerras de rapiña ya han acabado y están acabando con parte de la humanidad en Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Siria, Libia, Yemen, etc. Además, en febrero de 2026, el Pentágono coordinó un ataque contra Irán usando tecnología de Palantir y de Anthropic, cuando un misil cayó en una escuela matando a más de 100 niñas, un hecho que ya ha sido reconocido por el propio Pentágono como causado entre otras cuestiones por “una dependencia excesiva de la IA”.

Pero el peligro es mucho mayor debido a la escalada armamentística que está potenciando el imperialismo. En 2017 el Pentágono lanzó el Proyecto Maven, un proyecto dedicado a entrenar modelos de inteligencia artificial que sean capaces de analizar y procesar información de numerosas fuentes, imágenes captadas por drones y datos de sensores de todo tipo captados por torres de vigilancia, drones, aviones, etc. La ingente cantidad de datos capturada por todo el arsenal que el ejército tiene desplegado en diferentes zonas no puede ser analizada y procesada con eficiencia por los analistas del Pentágono, por lo que se requiere el uso de IA para realizar esa tarea y ofrecer a los operadores humanos una toma de decisiones simplificada (o tomando la IA las decisiones directamente).

En un primer momento, el proyecto fue asignado a Google, hasta que unos 3000 trabajadores se manifestaron en contra y forzaron a la empresa a romper el contrato para no seguir desarrollando un software con fines militares. En ese momento, Palantir, la empresa fundada por Peter Thiel, quien ya ha manifestado que “la libertad y la democracia ya no son compatibles”, se hizo cargo del contrato del Proyecto Maven, financiando además a la empresa Anduril a través de Founders Fund -el fondo de inversión del propio Thiel-, una empresa fundada por Palmer Luckey especializada en fabricar drones y otro tipo de armamento autónomo guiado por IA.

Anduril ya ha desarrollado torres de vigilancia con inteligencia artificial para vigilar la frontera de Estados Unidos con México. Ahora ha comenzado a construir un catálogo de armas autónomas, drones, misiles, submarinos, aviones, y todo tipo de armamento autónomo controlado por IA. Actualmente tiene una valoración de 61.000 millones de dólares, y no solo suministra armamento al ejército de los Estados Unidos, también ha firmado acuerdos con Reino Unido, Australia, Ucrania, Japón o Corea del Sur entre otros. Pero el producto estrella de la empresa no son estas armas autónomas, sino el software guiado por IA Lattice, un software que permite interconectar todo este armamento conjuntamente con las torres y drones de vigilancia, procesando la información de todos los sensores y cámaras que puedan conectar para sugerir (o tomar) las decisiones en el campo de batalla lo más rápido posible, sin necesidad de que analistas humanos tengan que revisar todo, tan solo tendrán que decidir al final la acción a llevar a cabo.

En marzo de 2026 el ejército de EEUU firmó un nuevo acuerdo con Anduril para invertir hasta 20.000 millones de dólares en los próximos 10 años, incorporando el software Lattice en los mandos de control del propio ejército. Esto significa que un software guiado por IA va a analizar y procesar información en tiempo real en el campo de batalla, dejando en principio las decisiones finales en manos de humanos. Pero, ¿cuánto tiempo pasará hasta que otras potencias como China o Rusia implementen sistemas similares? Cuando esto ocurra (si no ha pasado ya), el siguiente paso lógico para lograr la superioridad frente al enemigo, es eliminar la parte más lenta del proceso, la humana, dejando que sea la IA la que ejecute las órdenes finales e intentando así superar el software del otro bando.

No, no es la IA la que puede matarnos a todos, es el imperialismo.

La propia esencia del imperialismo y del sistema, que impulsa a los estados a escalar la carrera armamentística cada vez más rápido, es la que va a llevar a generar situaciones como las que se están empezando a vivir, en las que para ganar una guerra por el control de recursos se tendrá que permitir que la IA tome decisiones a velocidades que ningún humano puede alcanzar. Las muertes de civiles (que ya se están produciendo) que esto produzca no pueden achacarse a la IA. Con el mensaje apocalíptico lanzado por los propios creadores de la IA tan sólo pretenden librarse de su responsabilidad, implantar la idea de que es inevitable el desarrollo de los acontecimientos, pero la realidad es que el desarrollo de la IA actual responde a unos intereses concretos, los del imperialismo, unos intereses que nos conducen a la guerra y la aniquilación de parte de la humanidad, ante la bancarrota absoluta del capitalismo.

El imperialismo morirá matando, y no dudará en aniquilar a gran parte de la raza humana en su debacle. La superación de este sistema y la implantación del socialismo es hoy en día una cuestión de vida o muerte para la humanidad, que es la clase obrera. Para que la humanidad pueda vivir, el imperialismo debe morir.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)