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Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad de construir un movimiento comunista revolucionario

El proletariado internacional se encuentra ahora mismo en una situación de derrota y reflujo revolucionario, propiciado por la ausencia del instrumento genuino para la coordinación de los partidos comunistas y revolucionarios de las diferentes partes del mundo: la Internacional Comunista.

La gloriosa Revolución Bolchevique y la fundación posterior de la Komintern mostró a la clase obrera las bases sobre las que se asienta el nuevo poder de la clase trabajadora, que no es otra que el camino de la revolución socialista y del internacionalismo proletario. En este sentido, el Partido Leninista es el motor esencial de la lucha obrera y de nuestra emancipación, la herramienta sin la cual es impensable derrocar a la burguesía monopolista y a su modo de producción, así como sostener la dictadura del proletariado cuando sufra en su forma más descarnada la lucha de clases.

Los revolucionarios hoy, tras un análisis de los nuevos cambios en la base económica que ha introducido la automatización y robotización de la producción, estamos seguros de que las condiciones que expresó en su día Karl Marx para la desaparición del capitalismo están dadas. El momento es el de sustituir este sistema decadente por el socialismo como etapa temprana de la nueva sociedad comunista, valiéndonos de la amplia experiencia con la que carga a sus hombros el movimiento obrero y el proletariado como sujeto revolucionario.

Si queremos escribir conscientemente nuestra historia, acabar con la explotación asalariada, la barbarie de la guerra, el hambre, la miseria y el fascismo, hay que conquista la unidad entre los elementos más conscientes de nuestra clase y dotar a esa unidad de la vanguardia comunista de una organización que nos haga avanzar decididamente hacia el fin del viejo orden de cosas que hoy domina este mundo maltrecho.

La unidad del proletariado es la unidad de su vanguardia, de los marxistas-leninistas. Tenemos la responsabilidad histórica de tejer y construir como miembros de la clase obrera esa organización donde los intereses de la minoría se subordinen a los de la mayoría, donde prime la disciplina de clase y donde se denuncie a los oportunistas y falseadores de nuestra ciencia.

Se puede concluir que el movimiento comunista como tal no existe a día de hoy. El amiguismo, el chiringuitismo, el oportunismo y el socialchovinismo provocan que la fracción sea el elemento dominante, oponiéndose tanto a la unidad práctica como a la honesta lucha ideológica para avanzar no solo de forma cuantitativa sino también cualitativa.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Volcar todos los esfuerzos posibles a nivel nacional e internacional para la construcción de una nueva Internacional Comunista que se sustente en la fidelidad al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, que sirva para que el proletariado internacional se organice a nivel mundial donde los partidos comunistas de las distintas naciones sean delegaciones de la Internacional Comunista, como expresión de la unidad de la clase obrera y de su vanguardia revolucionaria.
  2. Defender la revolución socialista y la imposición de la dictadura del proletariado como las únicas alternativas reales contra la dictadura de la burguesía, su Estado y todos aquellos elementos oportunistas que impiden a día de hoy el desarrollo del socialismo.
  3. Denunciar las deviaciones que se producen en el seno del movimiento comunista, que llevan a evitar caracterizar como imperialistas a los BRICS, fundamentalmente China y Rusia; la participación en los sindicatos amarillos de la Confederación Sindical Internacional; y el apego por las instituciones “democráticas” de la burguesía, el electoralismo y la pequeña burguesía nacional que provocan una etapa preparatoria infinita antes de desarrollar la lucha directa contra el capitalismo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra la participación de los comunistas en los sindicatos amarillos y por el desarrollo del sindicalismo de clase

Sin duda, el oportunismo es el mayor enemigo que tiene el proletariado, a la misma altura que el fascismo pues, al fin y al cabo, ambos son producto ideológico de la burguesía en la fase de capitalismo en descomposición, en putrefacción, de imperialismo. Tanto el uno como el otro, oportunismo y fascismo, abrazan el revisionismo histórico para asesinar por completo al proletariado, desnaturalizándolo, desclasándolo, haciéndolo burgués de pensamiento el primero, sometiéndolo a la burguesía y deshumanizándolo el segundo, todo para garantizar el dominio de la burguesía por los siglos de los siglos.

Los oportunistas, para justificar su posicionamiento criminal en la lucha de clases con respecto de la cuestión sindical, dicen que “los comunistas deben participar dentro de los sindicatos reaccionarios” o amarillos, remitiéndose a Lenin y, más concretamente, a su obra La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. En este sentido, en el Estado español, el oportunismo más despreciable encarnado en PCE, PCTE o PCPE, deforman a Lenin, emulando a Althusser cuando deformaba a Marx para lanzarlo contra  Lenin para liquidar la tesis de la dictadura del proletariado e ir contra el Partido leninista en Francia, para justificar su indecente papel fortaleciendo las filas de CCOO, un apéndice del corrupto Estado reaccionario español al servicio de los monopolios, un sindicato absolutamente podrido perteneciente al sindicato internacional CSI, protagonista de episodios tan asquerosos como el qatargate.

Los oportunistas rápidamente sacan a relucir argumentos como el siguiente expuesto por Lenin en la obra anteriormente mencionada que señala “Tampoco pueden dejar de parecernos un absurdo ridículo y pueril las disquisiciones muy sabias, pomposas y terriblemente revolucionarias de los izquierdistas alemanes acerca de que los comunistas no pueden ni deben actuar en los sindicatos reaccionarios, de que es permisible renunciar a semejante actividad, de que has de salir de los sindicatos y organizar forzosamente una “unión obrera”, nuevecita del todo y completamente pura, inventada por comunistas muy simpáticos (y en la mayoría de casos, probablemente, muy jóvenes)”. Sin embargo, se quedan ahí. El propio Lenin en esa misma obra, con referencia a la crítica que hace a los izquierdistas alemanes señala “Podemos (y debemos) emprender la construcción del socialismo no con un material humano fantástico ni especialmente creado por nosotros, sino con el que nos ha dejado como herencia el capitalismo”. Y tenía razón Lenin. No obstante, el material humano creado por el capitalismo hoy es diferente al de 1920, al igual que la experiencia del proletariado en la lucha de clases y su desarrollo histórico de este último siglo. Por ello, reiterar la crítica justa de Lenin a los izquierdistas alemanes en 1920 no justifica, en absoluto, que ello sea un dogma – en tanto, además, sería antimarxista – ni que sea válido 105 años después, para que falsos comunistas puedan justificar su miserable posición en busca de liberaciones y prebendas a cambio de perpetuar el sometimiento del proletariado y, en la práctica, renunciar a la organización revolucionaria del proletariado. Proletariado de los centros de trabajo que son fundamentales para disponer del control obrero sobre los medios de producción y dirigir la producción bajo la dirección del Partido.

Lenin, en 1920, en un mundo donde se sucedían revoluciones proletarias que iniciaba la fase de crisis general del capitalismo, desgajándose el mundo imperialista, en el inicio del período donde la expresión fundamental de la lucha de clases es la lucha entre socialismo e imperialismo, y ante la organización en aquel momento del proletariado y su bagaje en la lucha de clases, donde en los sindicatos reaccionarios y amarillos se organizaba la masa obrera, censuraba la no participación en ellos porque la masa se hallaba en una parte mayoritaria dentro de esos sindicatos amarillos. Decía Lenin en “la enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo” sobre la no participación en los sindicatos amarillos de los comunistas alemanes “la necedad que cometen los comunistas alemanes “de izquierda”, los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso. ¡salir de los sindicatos! ¡renunciar al trabajo en ellos! ¡crear formas de organización obreras nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (…) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u “obreros aburguesados” (véase la carta de Engels a Marx en 1858 acerca de los obreros ingleses)”. Y ciertamente, Lenin en 1920 tenía razón.

Así, pues, hoy en el Estado español, y siendo fiel a Lenin en lo que los oportunistas se apoyan para engrosar las filas del sindicalismo corrupto, traidor y financiado por el Estado fascista, éstos no pueden ampararse en el máximo dirigente bolchevique para justificar sus posiciones. Para empezar porque en el Estado español ya hay sindicatos constituidos que son de clase que forman parte de la Federación Sindical Mundial (FSM) que aglutina a unos 120 millones de obreros en los sindicatos de clase del mundo, por lo que nadie está creando formas de organización obreras nuevas ni se renuncia a estar en los sindicatos, ni con el sindicalismo de clase mundial. Pero es que, para continuar, en el Estado español las masas obreras repudian a CCOO y a UGT, cosa que no hacen la patronal y su Estado a los que realmente sirven. Las masas obreras hoy están fuera de CCOO y de UGT y, también, fuera de los sindicatos, aunque en los sindicatos de clase están los obreros más combativos y, por decirlo así, también los más conscientes.

Sin embargo, para nuestros oportunistas de hoy, su inmoralidad absoluta les conduce a deformar a Lenin para justificar sus indecentes y traidoras posiciones de entreguismo al imperialismo, como por ejemplo, en el terreno sindical que, además, ellos mismos contradicen con su praxis en la misma política de masas. Nuestros oportunistas se quedan en 1920 y con lo que les interesa, omitiendo la historia de la lucha de clases del proletariado.

Nuestros oportunistas omiten a la Internacional Comunista, otra gran obra y aportación de la Revolución de Octubre y del propio Lenin. La Internacional Comunista desde 1920 desarrolló lo que fue la Internacional Sindical Roja, constituida por la Internacional Comunista en julio de 1921 en Moscú, en contraposición a la Internacional Sindical del sindicalismo amarillo, o Internacional de Ámsterdam. Internacional Sindical Roja que se convirtió en sindicato mundial cuyo objetivo era el de “Organizar a las grandes masas trabajadoras del mundo entero para el derrocamiento del capitalismo, la emancipación de los trabajadores de la opresión y la explotación y el establecimiento de la comunidad socialista (…)  realizar una amplia agitación y propaganda de los principios de la lucha de clases revolucionaria, de la revolución social, de la dictadura del proletariado y de la acción revolucionaria de las masas con el fin de derrocar el sistema capitalista y el Estado burgués (…) luchar contra la úlcera corruptora que corroe las entrañas del movimiento sindical mundial, contra las ideas de cooperación de clases y de paz social contra las absurdas esperanzas de una transición pacífica del capitalismo al socialismo (…) unir a los elementos de clase revolucionarios del movimiento sindical mundial y librar una batalla decisiva (…) contra la Federación Sindical Internacional de Ámsterdam (…)” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921), siendo los requisitos exigidos a los sindicatos para ser miembros de dicha internacional el “reconocimiento de los principios de la lucha de clases revolucionaria; aplicación de estos principios en su lucha diaria contra el capitalismo y el Estado burgués; reconocimiento de la necesidad del derrocamiento del capitalismo mediante la revolución social y el establecimiento de la dictadura del proletariado para el período de transición; reconocimiento y sumisión a la disciplina proletaria internacional ; reconocimiento y aplicación de las decisiones del Congreso Constituyente de la Internacional Roja Sindical del Trabajo; ruptura con la Internacional Amarilla de Ámsterdam; acción unitaria con todas las organizaciones revolucionarias y el Partido Comunista del país en todas las actividades defensivas y ofensivas contra la burguesía.” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921).

El papel jugado por la Internacional Sindical Roja fue esencial para combatir al fascismo en la década de los 30s, convirtiéndose en uno de los pilares importantes de los frentes populares contra el fascismo, táctica para confrontar al fascismo de la Internacional Comunista.

De todo esto se olvidan los oportunistas, al igual que se olvidan de la unión sindical mundial tejida por las fuerzas del socialismo en 1945 con el nacimiento de la Federación Sindical Mundial, la cual fue rota por el movimiento sindical de los monopolios del departamento de Estado de EEUU y la CIA, conformándose el CIOSL partiendo la FSM en diciembre de 1949 al querer forzar que la FSM aceptara tanto el Plan Marshall como la OTAN. CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) en 2006 cambió su denominación a la actual Confederación Sindical Internacional (CSI).

CCOO, UGT, USO o ELA forman parte de la CSI. Hoy hay partidos que se dicen comunistas, y que ensucian al comunismo -PCE, PCPE y PCTE-, indicándole a los obreros que integren y fortalezcan CCOO, o lo que es lo mismo, que fortalezcan las posiciones sindicales de los monopolios, de la reacción, de la corrupción sindical, de la conciliación de clases y, consecuentemente, de la subordinación del proletariado a la burguesía y la perpetuación del capitalismo.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Hacer un llamamiento a todos los comunistas y a todos los obreros a engrosar las filas de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español.
  2. Exhortar a los diferentes sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español a la unidad orgánica del sindicalismo de clase en una única central sindical. La unidad de la clase obrera y la unidad sindical en torno a los principios del sindicalismo de clase y de la superación del capitalismo debe estar por encima de todo.
  3. Denunciamos el oportunismo de todas aquellas organizaciones mal llamadas comunistas que abrazan el sindicalismo amarillo traicionando al proletariado y a su revolución estando, de facto, en la orilla del imperialismo. Los mismos que dicen OTAN NO llaman a los obreros y tienen a sus militantes en CCOO, sindicato incardinado en la internacional sindical parida por la CIA y el departamento de estado norteamericano, por la internacional sindical de la corrupción y de los monopolios, por la internacional sindical emanada por el reconocimiento y aceptación del Plan Marshall y la OTAN, a los que abrazaron a cambio de romper la unidad sindical del proletariado mundial conformada en la FSM.

 

Madrid, a 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad de socializar el desarrollo tecnológico

Los imperialistas reconocen que el 52,5% de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza y de la extrema pobreza y, también que, en términos absolutos, la pobreza se acrecienta desde 1990, fecha en la que implosionó la Unión Soviética.

Así pues, y tras tres décadas de desarrollo del imperialismo sin el obstáculo de la URSS, o lo que es lo mismo, sin más obstáculo que su propia inviabilidad, tenemos que el imperialismo lo que ha generado es más miles de millones de seres humanos que viven por debajo del umbral de la pobreza, mientras que en 2023 eran 748 los  milmillonarios, de tal modo que el 53,2% más pobre de la población mundial sólo posee el 1,1% de la riqueza mundial, y por el contrario, el 1,2% de la población mundial acapara el 47,8% de la riqueza mundial.

El desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, siempre que sigan al servicio y estén en las manos de los monopolios, servirán sólo para incrementar la riqueza de los multimillonarios y la desigualdad social en el mundo, como lo reconoce el propio Fondo Monetario Internacional que dice que “las nuevas tecnologías amenazan con ampliar la brecha entre los países ricos y pobres al desviar la inversión hacia las economías avanzadas, donde la automatización ya está consolidada. Esto podría tener a su vez consecuencias negativas para el empleo en los países en desarrollo, ya que amenazaría con reemplazar, en lugar de complementar, su creciente fuerza laboral, algo que tradicionalmente ha proporcionado una ventaja a las economías menos desarrolladas” (Will the AI Revolution Cause a Great Divergence?; Cristian Alonso, Andrew Berg, Siddharth Kothari, Chris Papageorgiou y Sidra Rehman, september 2020 International Monetary Fund).

En realidad, el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, por sí mismos, no generan ni desigualdad, ni pobreza. Es más, si el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial se ponen a disposición y en manos de la clase obrera, ésta lo que generará es progreso social y desarrollo humano, siendo el mayor progreso social la automatización de la producción, la emancipación del ser humano del trabajo monótono y la distribución de la producción de forma equitativa para todos los seres humanos del mundo, o lo que es lo mismo, la base económica real de un socialismo avanzado.

Socialización de la miseria, privatización de la riqueza, desigualdad creciente, desaparición de millones de empleos, guerra imperialista, esa es la realidad del mundo imperialista.

“El afán de alta ganancia monopolista mueve a los capitalistas a aplicar la técnica moderna, que es más rentable. Empero, su aplicación en las condiciones del capitalismo monopolista de Estado está enfilada contra la clase obrera. La automatización capitalista le quita el pan al obrero, ya que con ella crece el desempleo y desciende el nivel de vida de los trabajadores. Por lo tanto, el imperialismo entraña dos tendencias opuestas que le son inherentes: de una parte, el progreso de la técnica y, de otra, el freno del progreso técnico.” (“Manual de Economía Política”. P.Nikitin, pg.107. Editorial Akal).

La banca y los grandes monopolios, entrelazados, dirigen la economía, estando sentados en los consejos de administración, y éstos son los que determinan qué se produce, qué servicios se desarrollan, etcétera. Por tanto, no prosperará ningún proyecto, por mucho que redunde en el desarrollo del progreso técnico y del beneficio de la sociedad, si éste va en contra de los intereses de los monopolios, de los imperialistas. Por tanto, son los monopolios los que determinan el desarrollo de la inteligencia artificial, de la automatización y de la robotización pues son los que ostentan el capital, cada día más concentrado en menos manos. Asimismo, la legislación de patentes les sirve a los monopolios para apropiarse del progreso técnico y determinarlo, pues compran las patentes o para producirlas o, también, para impedir la materialización de una idea cuyo desarrollo atente contra sus intereses; siendo ellas las dos tendencias opuestas que entraña el imperialismo entre progreso de la técnica y freno del progreso técnico.

La revolución socialista ya está lanzada y el momento queda claramente definido por lo que expresaba Carlos Marx en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política indicando lo siguiente:

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

La robotización, la automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, un desarrollo de las fuerzas productivas inimaginable para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo XX.

La automatización de la producción implica la negación del capitalismo en tanto niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Así, pues, nos hallamos en palabras de Marx en la época de revolución social, en la época donde dentro de la formación socioeconómica capitalista está la situación de ser superada por una formación socioeconómica superior, el socialismo.

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas, correspondiendo acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Las fuerzas reaccionarias, las fuerzas que niegan el desarrollo de la historia y que niegan el progreso social y humano -la burguesía- conscientes de esta realidad de estar en la época de su fenecimiento, de la revolución social y del nacimiento del nuevo mundo socialista, pretenden extender su existencia y su dominio de la única manera que pueden, mediante el fascismo al objeto de reprimir a las fuerzas del progreso social, la clase obrera, y la guerra, puesto que a la burguesía no le queda otra que tratar de liquidar el excedente humano que para ella, y su moribundo y criminal mundo, genera la automatización.
  2. Asimismo, la burguesía, hace progresar la técnica únicamente en aquellos campos que les llenan los bolsillos de dinero así como en los terrenos de la represión y la guerra, suponiendo un freno para el progreso tecnológico en los campos vitales para el proletariado, que es la humanidad, como es en el terreno de la ecología, de la medicina, farmacéutico, etcétera.
  3. El Partido Comunista Obrero Español debe hacerle llegar al proletariado la necesidad de arrebatar la propiedad de los medios de producción y de la banca, la necesidad de derrocar al capitalismo y levantar el socialismo, para socializar el ingente desarrollo tecnológico, para desarrollar el progreso técnico y convertirlo en progreso social para la humanidad, que es el proletariado, única salida que tenemos para acabar con la barbarie y construir un mundo donde el ser humano se emancipe plenamente de la explotación capitalista.

 

Madrid, a 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre la guerra y la paz

Ante los últimos acontecimientos y la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, el imperialismo estadounidense amenaza con abrir nuevos focos de guerra y agravar los que ya están en marcha. Ante estos hechos que se presumen inminentes, la clase obrera debe tener en cuenta que la paz mundial sólo se alcanzará con la revolución socialista a nivel mundial y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista. Bajo el capitalismo, la paz se vuelve una quimera por la naturaleza intrínseca del modo productivo que aspira a la ganancia ilimitada y a nuevos repartos del mundo en busca de nuevos territorios y materias primas.

Es necesario subrayar que, actualmente, dada la debilidad que afecta al conjunto del movimiento comunista internacional, difícilmente podríamos encontrar un aliado más poderoso y eficaz de nuestro movimiento, que las propias contradicciones del desarrollo capitalista, así como las rivalidades y la propia guerra imperialista en la que nos hallamos inmersos en cada vez más frentes. Esta parece ser otra ley ineluctable, aunque también es cierto que no son necesarias esas carnicerías y los desastres y grandes calamidades para que la revolución pueda triunfar. La cuestión que se nos plantea en estos momentos es que, de la misma forma que la revolución socialista no pudo impedir en parecidas circunstancias anteriores que estallara la guerra imperialista de rapiña, tampoco ahora podrá impedirlo, por lo que tendrá que ser de nuevo la guerra la que haga triunfar la revolución.

La táctica de los comunistas ante la eventualidad cada vez más grande de una guerra imperialista de rapiña a escala planetaria, y puesto que no podemos hacer nada para evitarla, debe consistir en alertar a las masas, a la vez que nos preparemos en todos los terrenos para convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria, aprovechando para ello la situación de crisis general del capitalismo y el debilitamiento y la devastación en los países imperialistas, así como el odio reconcentrado de los obreros hacia los bandidos y criminales imperialistas.

El PCOE se opone a la guerra imperialista y, en el caso de que se produzca, hará todo lo posible para lograr la derrota del Estado de nuestra propia burguesía y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria. Nos negamos a, una vez más, poner los muertos para que ellos se hagan cada vez más ricos. Por eso, el PCOE hace un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias de todos los países a que adopten la misma táctica y al fortalecimiento del movimiento comunista internacional como arma indispensable para alcanzar la paz mundial mediante la revolución socialista en todos los países y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista.

 

¡Contra la guerra imperialista, guerra civil revolucionaria!

¡Socialismo o barbarie!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




La burguesía no tiene patria

La burguesía se viene llenando la boca con el discurso patriótico dirigido a los obreros que hacen posible su representación parlamentaria mediante su voto. En la realidad, la burguesía trabaja sólo con el fin de lucrarse y no duda en renunciar a cualquier principio que pregona para legislar en absoluto para su sacrosanta propiedad privada y la búsqueda de beneficio económico independientemente de la patria que dicen defender. Los intangibles son para los obreros, los tangibles para sus bolsillos.

Lo que sí debemos reconocer los comunistas es el valor de su lucha ideológica, en la que nos llevan ventaja, y con la cual desconectan a amplias capas de la población obrera de sus verdaderos intereses de clase. Pero este discurso se rompe por sus costuras como hemos podido ver en el voto en contra de la denominada Ley Ómnibus que legislaba la subida de las pensiones, el aumento del salario mínimo interprofesional y la gratuidad o los subsidios a los títulos de transporte público. Las consecuencias de esta traición afectan a más de 25 millones de trabajadores directa o indirectamente.

En esta votación se ve claramente como la patria aquí es lo de menos. Han votado lo mismo los patriotas de un lado y del otro, independentistas catalanes y abiertamente españolistas, en miras de, más tarde, desviar dinero público hacia otros menesteres donde son ellos y los entramados empresariales que defienden los que se harán con ese dinero. Los que aplicaron el Artículo 155 han votado junto a los que se lo aplicaron. Aquí se demuestra su escala de valores y la verdadera naturaleza política a la que nos tienen sometidos. La democracia burguesa sólo se sostiene mediante el engaño debido a su irreversible bancarrota.

Las denominadas derechas, esto es, las agrupaciones más declaradamente reaccionarias, no serían nada si enfrente no tuvieran a los mamporreros de la mal llamada socialdemocracia, que periódicamente sacan “líderes obreros” para participar en la guerra desde otro ángulo. La votación contra la denominada Ley Ómnibus extenderá más la precarización de las vidas de amplias capas de la clase obrera. Entre todos los partidos políticos con representación, de uno y otro calado, que no son más que empresas privadas que defienden los intereses de los monopolios, han dado una nueva vuelta de tuerca al salario real de la clase obrera, devaluándolo todavía más. Con sus componendas han dejado al descubierto que lo que más les importa es perpetuarse y también los intereses de quien defienden. La patria, el bienestar de los ciudadanos, etc. han caído una vez más en saco roto y han dejado al descubierto su verdadera naturaleza. Ya advertía Lenin, hace más de cien años, que dentro de una patria existen dos patrias, la de la burguesía y la del proletariado. La burguesía, por mucho que quiera vender a la clase obrera que si a ella le va bien a todos nos irá bien, tan sólo mira por sus propios intereses, como es natural, al ser intereses contrapuestos a los de la clase obrera y como la clase obrera mismo debe hacer contra los suyos. Por eso, la clase obrera debe tomar conciencia de sus intereses de clase y defenderlos contra toda esta violencia económica y política que se ejerce contra ella por parte de la burguesía y tener claro algo tan simple como que para que a una le vaya bien a la otra le tiene que ir mal. Son vasos comunicantes.

En el PCOE tenemos claro que nuestro objetivo es hacer evidente que la lucha económica, en este caso el voto en contra de la Ley Ómnibus, tiene un trasfondo político y de intereses de clase, no es consecuencia de una casualidad, y que ningún partido comunista debe descuidar. Desde el PCOE trabajamos a brazo partido por insuflar conciencia de clase y organización a la clase obrera para elevar cada vez más la temperatura de la lucha de clases. La clase obrera es cada vez más consciente de la necesidad de emanciparse de esa forma de poder, la democracia burguesa, que cada vez deja a más y más hermanos de clase por el camino de la precariedad y la miseria, pero no tiene todavía claro cómo y hacia dónde dirigirse por la batalla ideológica a la que le tiene sometida la burguesía. Esto puede retrasar, pero no evitará el siguiente paso que es tomar conciencia de su número y su fuerza mediante el encuadramiento en el partido comunista, herramienta indispensable para crear la vanguardia que dirija a la clase obrera a su objetivo revolucionario. Por eso, desde el PCOE, te llamamos a encuadrarte en nuestras filas para construir poder obrero y crear estructuras de organización hacia la dictadura del proletariado que debe guiar a la clase obrera hacia la construcción del socialismo, la solución automática para la clase obrera.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nuestra solidaridad y apoyo con los compañeros de SATE Barajas ¡Ni un accidente laboral más!

El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) ha convocado huelga indefinida en las empresas subcontratadas de Aena en el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) tras el accidente sufrido por un trabajador el pasado 8 de enero que cayó de una plataforma y que todavía permanece en la UCI del Hospital.

Las condiciones laborales de las plantillas en materia de Seguridad y Salud en SATE Barajas, como ocurre en muchísimos centros de trabajo, provocan heridas y hasta la muerte de los trabajadores. De enero a noviembre de 2024, en el Estado español, se registraron 502.152 accidentes laborales con baja en jornada, de los cuales 3.486 fueron graves y un total de 741 accidentes mortales, son 77 más respecto a los datos provisionales de noviembre de 2023, aumentando esta cifra en un 11,6%.

La mayor parte de estos accidentes sucedieron durante la jornada laboral, ascendiendo a un total de 599 personas trabajadoras muertas durante el transcurso de su jornada de trabajo, aumentando en 64 respecto a los accidentes mortales registrados en el mismo periodo de 2023.

Estos datos son ocultados sistemáticamente por los medios de manipulación de masas, así como las movilizaciones de los sindicatos de clase y combativos que luchan contra estas condiciones laborales que arriesgan la vida de nuestros hermanos de clase. Al sistema capitalista no le importan las vidas de los obreros ni de sus familias y lo intentan ocultar constantemente.

El PCOE se solidariza y da todo su apoyo a los compañeros de Siemens Logistic, Totseriman y Oustmart, donde trabajadores y trabajadoras son sometidos a condiciones laborales semiesclavistas y que arriesgan su vida a diario, e insta a su vanguardia sindical a llevar una lucha hasta las últimas consecuencias en defensa de unas condiciones laborales dignas que solo el Socialismo podrá otorgar a los trabajadores.

 

¡Socialismo barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La irreversible extinción del capitalismo

La extinción del capitalismo es una necesidad histórica que se acerca cada vez más a ser un hecho consumado. Esta obviedad se puede analizar desde un punto de vista científico y también mediante los síntomas de decadencia y del aumento de la periodicidad de las crisis y las guerras de rapiña de las que la clase obrera nunca se repone para que nos hundan en la siguiente.

Pasemos a verlo desde un punto de vista científico, esto es, objetivo. Si nos servimos del materialismo dialéctico, que es una filosofía desarrollada a partir de los escritos de Karl Marx y Friedrich Engels y que sirve de base al marxismo-leninismo, veremos que este enfoque filosófico postula que la realidad se define a través del mundo material, rompiendo así con todo idealismo. La materia fue primero que la idea, por lo tanto, todos los hechos dependen de la realidad material.

Este método filosófico explica que la evolución del pensamiento es un proceso de contradicción entre dos lados opuestos que luchan entre sí, en nuestros días entre el imperialismo, la fase actual del capitalismo en descomposición, y el socialismo, necesidad histórica por la radical desarmonía entre los medios de producción y las relaciones de producción, y cuya lucha sin remisión lleva a la negación de lo nuevo que ha de nacer, el socialismo, contra lo viejo y caduco, el capitalismo en su última fase, la imperialista, como antesala a la revolución proletaria. El socialismo niega al capitalismo y, una vez negado, se produce un salto de la cantidad a la calidad, la revolución proletaria.

Por todo esto, el capitalismo lleva en sus entrañas al socialismo debido a que su misión ha consistido en el máximo desarrollo de los medios de producción, cuyo resultado último es la automatización, tanto de la actividad puramente física como de la intelectual por medio de la inteligencia artificial. En este punto, el capitalismo niega la razón de su existencia, la explotación de la fuerza de trabajo, única fuente de extraer la plusvalía, que es la abusiva proporción de trabajo social para la apropiación privada que el capitalista se apropia a usura. Si en una jornada de ocho horas, en la primera media hora ya pagamos nuestro sueldo, las otras siete horas y media que se apropia el burgués son plusvalía.

En este punto analizaremos su fin a través de la composición orgánica del capital. Llamaremos capital variable a la fuerza de trabajo, que es la única que produce plusvalía, la esencia y fin último de la producción capitalista. Por otro lado, llamaremos capital constante a la maquinaria y las materias primas que transfieren la misma cantidad de valor a la mercancía, no generando ningún aumento. Por ejemplo, si añades dos euros en hilo para hacer camisetas en el proceso de producción, al final del proceso sólo recogeré dos euros de hilo, su valor no aumenta (capital constante). En cambio, si añado dos horas de fuerza de trabajo al proceso productivo, éstas se transformarán en un número dado de camisetas, o sea, un incremento de valor.

En el escenario actual, debido a la desmesurada competencia entre capitalistas, su tendencia siempre ha sido marchar hacia la automatización más extrema en todos los ámbitos de la producción, esto es, la sustitución de capital variable por capital constante. El capitalismo está negándose así a la única fuente de plusvalía, el capital variable, y está cavando su tumba para dirigirnos a un estadio superior, el socialismo, que es el dominio del capital constante, por el desarrollo radical por parte del capitalismo de los medios de producción que recibe el socialismo como fruta madura, y que permite la racionalización del trabajo en las relaciones de producción al desaparecer la apropiación privada del trabajo social y la anarquía productiva. Esto pasa por la expropiación de los expropiadores por parte de la clase obrera, la única que produce valor, que pone al servicio de la sociedad el fruto del trabajo social como ya vivimos en la URSS hasta 1953.

El capitalismo, al necesitar incorporar cada vez menos fuerza de trabajo al proceso productivo, añade menos valor al mismo. A la vez que se reduce la tasa de ganancia para el capitalista, que usurpa la riqueza para socializar la miseria en amplias capas de la clase obrera, éstas quedan excluidas del proceso productivo y de la oportunidad de consumir las mercancías que del proceso productivo dimanan al precarizarse su condición económica. Este círculo vicioso de la sintomatología capitalista es lo que genera las crisis periódicas, debido a la anarquía productiva y a la sobreproducción que se produce cuando amplias capas de la clase obrera quedan fuera del circuito productivo y de la posibilidad de consumir, y que cada vez son más intensas y cercanas entre sí, pero que no olvidemos nunca que son la naturaleza intrínseca de la forma de producir capitalista y el motivo por el que el sistema capitalista debe ser superado.

Los comunistas no somos ilusos. Sabemos que no podemos esperar a que el capitalismo caiga como fruta madura, puesto que nos lleva ventaja en la batalla ideológica. Sabemos, también, que cualquier cambio radical en la estructura económica, no va a llegar sin la resistencia violenta de los explotadores. Sabemos, además, que puede ocupar todo un periodo histórico, como le ocurrió a la burguesía y sus tres revoluciones, que ocuparon dos siglos, y que la revolución proletaria a nivel mundial que nos hará entrar en una nueva fase de la historia humana, no ocurrirá mañana. Ante nosotros, podrán retrasar su fin con la violencia o inventando “líderes obreros” para confundir a las masas, pero jamás podrán evitar lo inevitable. Por eso, todos estos motivos nos impulsan a trabajar con más fuerza y a anteponer la mejor arma que tiene la clase obrera a su expolio y su violencia, la organización en un partido de nuevo tipo que insufle ideología proletaria a la clase obrera y que les dé conciencia de su número y su fuerza. Esta herramienta se llama PCOE y lleva muchos años en la brecha política en la lucha continua contra el capitalismo y su Caballo de Troya contra la clase obrera, el revisionismo. Por eso, te llamamos a unirte a tus hermanos de clase que forman el Partido y luchan por acelerar el proceso de descomposición de este sistema putrefacto.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid