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La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




El racismo es inherente al capitalismo

Recientemente, hemos conocido en Sevilla el enésimo acto de racismo por parte de las instituciones burguesas que acaba en desgracia. Un hermano de clase de origen senegalés fue perseguido por la policía y acabó ahogándose en el río. Aún no se han aclarado los hechos, pero la versión oficial tiene múltiples lagunas y el relato no se sostiene, pues fue perseguido durante más de un kilómetro por, simplemente, vender artículos como mantero en la vía pública. La policía define como “sorpresivo” su comportamiento.

Teniendo en cuenta únicamente algunos hechos recientes del pasado año, podemos ver que una plataforma en Bilbao denunció actos violentos y totalmente desproporcionados por parte de los cuerpos policiales hacia los manteros, los cuales sufren persecuciones constantes. También un grupo de migrantes que no representaban ninguna amenaza, fueron apaleados sin motivo en Valladolid. En el barrio de Lavapiés fueron tratados con violencia por parte de las “fuerzas del orden” sin ninguna justificación. También en Madrid, 50 migrantes encerrados en el Centro de Internamiento para Extranjeros denunciaron abusos de la policía. Conociendo estos casos, y muchos otros, no parece ninguna “sorpresa” que el obrero de origen senegalés, que se dedicaba a la venta ambulante para sobrevivir, huyera.

España es uno de los países donde más controles se realizan por razones étnicas, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Incluso la ONU, organización supranacional que solo sirve para que la burguesía finja “valores democráticos” mientras comete sus atrocidades en el mundo, se ha visto obligada a denunciar el racismo en España en más de una ocasión pero, como podemos observar, son solo palabras.

En cuanto a las fuerzas represivas del estado, cabe recordar que van de la mano con organizaciones abiertamente fascistas, como Desokupa, e incluso se destinan recursos públicos para que dicha manada de alimañas entrene a las fuerzas represivas del Estado. De hecho, las bestias del capital financiero pueden manifestarse tranquilamente en la calle contra el colectivo LGTBI, pueden homenajear a la División Azul, pueden organizar marchas con cánticos fascistas, líderes de España 2000 son condecorados por su “colaboración en seguridad ciudadana”, se aceptó la inscripción del grupo fascista Núcleo Nacional, que incluso estaba siendo investigado por la policía; un empresario ha atropellado a varios obreros migrantes que se quejaban por sus condiciones laborales y no fue detenido; un profesor de la academia de la Policía Nacional es claramente nazi y niega el holocausto en sus clases, y como consecuencia hay una sanción ridícula;  el partido Falange Española es legal, y así un largo etcétera. En ningún caso de los que hemos mencionado han tenido que huir de la policía.

¿No indica todo esto que los cuerpos de seguridad del Estado burgués son, y deben ser, necesaria y extremadamente reaccionarios para ejercer su labor de protección de los intereses de la clase dominante?

La función de la policía no es otra que defender el orden capitalista, y a dicha clase criminal se deben. Abiertamente se dedican incluso a proteger, como si de su guardia personal se tratara, a infames personajes como Florentino Pérez. Pero no ejercen su labor tan abiertamente, sino que podemos verlo cuando la clase obrera sale a protestar, y estos agentes de la patronal se alinean frente a los trabajadores, en defensa del empresario, para cargar contra ellos, apalearlos, multarlos e incluso detenerlos. Podemos verlo cuando señalan como foco de delincuencia los barrios pobres, pero no a quienes tiene los medios de producción en sus manos, generan sufrimiento y miseria a la mayoría de la población que se encarga de generar la riqueza, y forman parte de organizaciones terroristas como la OTAN, pudiendo organizarse tranquilamente la reunión de los criminales que la componen en sedes institucionales.

La policía acata lo que diga la monstruosa legalidad burguesa. No se trata de “protección del ciudadano”, sino de los intereses burgueses. Si te roban la cartera o se meten en tu casa para quitarte alguna pertenencia, intentarán perseguir a quien lo ha hecho porque deben preservar un orden y evitar el caos que perjudique a la organización de la sociedad burguesa, no por justicia o por reconducir a aquellos que lo han hecho, aunque así puedan llegar a creerlo muchos de estos uniformados. Si eres pobre y no puedes pagar tu casa, el enemigo del orden eres tú y se te debe desalojar, es decir, los dueños del banco pueden robarte tu casa con toda legitimidad y seguir lucrándose.

Si alguien agrede a una persona sin hogar, puede ser detenido o sancionado, pero la policía no hace nada por esa persona que está en la calle por culpa de esa minoría parásita que genera toda la pobreza. Igualmente, si alguien en situación de extrema pobreza se mete en una casa deshabitada por ser enésima propiedad de un rentista que quiere sacar beneficio de una necesidad, o es propiedad de los criminales bancos, o incluso si es una casa abandonada, se convierte en delincuente. Sin embargo, una minoría de chupasangres puede tener infinidad de propiedades para lucrarse, echando de sus casas a quien sufre las peores consecuencias del capitalismo, pero ocurre que son legales y un ejemplo del buen manejo del capital.

 

Para el caso que nos ocupa, cabe mencionar que cuando la policía detiene a empresarios que explotan a obreros migrantes en situación irregular no es porque se les quiera librar de la explotación y detener a unos “malvados”. Si así fuera, todos los grandes empresarios estarían detenidos, y se prohibiría ser dueño de una empresa sin importar si es grande o pequeña, puesto que todo el que tiene un trabajo asalariado, de manera legal o ilegal, está siendo explotado, ya que el burgués se beneficia de su trabajo mientras le da un mínimo para que reproduzca su capacidad de trabajar. Es decir, el empresario en cualquier caso está comprando nuestra fuerza de trabajo y es lo que le da como retribución, la cual está lejos de ser lo que producimos. La razón por la cual se detiene o se multa en los casos ilegales, es porque no están registrados para que el Estado burgués pueda sacar provecho de esa explotación; si no puede controlar a esa empresa, se considerará que ese burgués concreto intenta lucrarse del trabajo ajeno haciendo “trampas” (cosa a la que no dejan de recurrir, sobre todo, los burgueses más poderosos) y no lo van a permitir.

La persecución a los manteros tiene dos objetivos. Por un lado, como en el caso anterior, no se permite tener ninguna actividad económica si el Estado burgués no la tiene registrada para sacar beneficio económico de ella. Si un obrero intenta sobrevivir como puede porque se le niega el trabajo, o éste no proporciona suficiente remuneración, tiene prohibida toda actividad que derive en “economía sumergida”. Por otro lado, el racismo y la demonización de los obreros migrantes como “causa” de los problemas económicos son necesarios para la dictadura del capital. El sistema capitalista está en bancarrota y debe colocar falsos enemigos en el imaginario colectivo; poner el foco en las víctimas y las consecuencias de la miseria que genera la clase dominante, pues para ésta es menester engañar a los obreros más atrasados ideológicamente y crear falsas polémicas que no llevan a ninguna parte. La burguesía no puede permitir que su forma de vida parasitaria sea descubierta e identificada como raíz de todos los males de la sociedad.

Los auténticos criminales, esa minoría que tan gigantesco daño hace a la gran mayoría de la población, pueden estar tranquilos, pues el Estado está bajo su control. Nadie les perseguirá. En cambio, proletarios como Mahmoud Bakhoun tienen que ser odiados, perseguidos y acabar asesinados por el Estado burgués.

El declive del imperialismo es cada vez más notable, y es por ello que el agotamiento de la clase obrera que ya no confía en la infame y manipuladora socialdemocracia, combinado con las políticas de pauperización y la escalada bélica, llevan al auge del fascismo, que ve allanado el camino por los oportunistas que se hacen llamar “izquierda”. El socialfascista Pedro Sánchez, cabecilla del enésimo y reaccionario gobierno al servicio del capital financiero, dijo el pasado agosto que es imprescindible deportar a los migrantes que lleguen de manera irregular, metiendo de manera forzada en el discurso una falsa preocupación por las mafias que se dedican a traer a los “ilegales”. No nos hablará de las auténticas mafias a las que él sirve; esa clase social que, con su economía de mercado y parasitación de los frutos del trabajo, destroza vidas dentro y fuera del país donde vivimos, forzando con su sistema de barbarie y miseria la migración de la clase obrera del sur global en busca de una oportunidad, la cual se juega la vida para verse señalados como un problema precisamente por aquellos criminales que los causan.

Tampoco dirá el socialfascista lacayo de los monopolios que esa defensa de la “inmigración legal” se debe a que necesitan mayor mano de obra para una esclavitud asalariada más insoportable, pero en regla. Se ocupará mayor cantidad de puestos precarios, el Estado burgués recaudará más dinero de las rentas del trabajo y le servirá como mayor escudo frente a las inevitables crisis venideras. A la vez, preparan cada vez más el terreno para enfrentarnos entre nosotros y desviar la atención con interpretaciones falaces de la realidad. Saben que la ausencia de una clase obrera consciente es lo que garantiza su poder. ¡Rompamos el círculo!

Este caso de asesinato no será el último. Debemos dejar de dividirnos en colectivos; la clase obrera no tiene intereses separados. La raíz de todos nuestros males se encuentra en una minoría que se apropia de los frutos de nuestro trabajo y convierte las necesidades en su lucro, usando su aparato de represión, es decir, el Estado, para reprimirnos de la manera que sea necesaria para defender sus intereses, quedando siempre impunes. Todos aquellos obreros conscientes deben dar un paso hacia la organización proletaria; debemos unirnos en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas en una; en un solo puño contra el capital. Solo comenzando a luchar organizados como clase puede hacer posible que rompamos con este sistema criminal; el capitalismo debe ser superado. También es crucial presentar batalla en el dominio principal del patrón y unirnos fortaleciendo el sindicalismo de clase. Debemos alcanzar una auténtica posición de fuerza para construir una democracia obrera; para construir el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El doble rasero

El Estado español actual es heredero del Estado del asesino Franco, el cual mantiene su esencia y sus estructuras fascistas del régimen impuesto por el golpista tirano aupado al poder por la banca, terratenientes, Iglesia Católica, los estados fascistas italiano y alemán dirigidos por Mussolini y Hitler y, cómo no, sostenido por los “demócratas burgueses” norteamericanos y sus lacayos europeos, desde la década de los 50s del siglo pasado que, sin duda, son unos auténticos reaccionarios.

Por consiguiente, el actual Estado español que es el Estado franquista con una mínima cosmética que el paso de las décadas ha ido borrando, refleja dicha continuidad en el Ejército, la judicatura, las fuerzas represivas y los partidos políticos del capital – todos ellos defensores del Estado franquista – evidenciando su continuidad. Por ello, en tanto la esencia del Estado español son los principios del franquismo, son lógicas las “simpatías” por el fascismo.

Ello se visualiza en la impunidad del fascismo, de la reacción y la persecución sin cuartel contra la clase obrera y su única ciencia emancipatoria, el marxismo-leninismo.

Así, no debe sorprendernos la impunidad que tienen los ladrones y delincuentes burgueses, que como Zaplana aun siendo condenado goza de la más absoluta impunidad, mientras que comunistas como Manuel Pérez Martínez (Arenas) se pudren en la cárcel. Mientras los fascistas campan a sus anchas delinquiendo como si no hubiera un mañana, la clase obrera sufre inmisericordemente la represión del Estado a través de sus políticos, jueces y policías. Y es que para el Estado español y sus sicarios de los medios de comunicación a nómina de los capitalistas que prostituyen cotidianamente la profesión periodística, los terroristas fascistas, genocidas, son denominados “demócratas” y, por el contrario, toda acción de la clase obrera dirigida a su emancipación o, ni tan siquiera a ello sino a repeler la violencia reaccionaria del capital, son señalados como “terroristas” y masacrados no sólo por su prostituida prensa sicaria, sino por sus jueces y fuerzas represivas.

Y puesto que “el fascismo es el poder del capital financiero”, es hacia donde tiende la dictadura de la burguesía en el imperialismo, cada vez de una manera más franca y abierta, siendo la última tabla de salvación que tienen los monopolios, tiene un carácter de clase y, también, un ámbito mundial. Por ello, los autodenominados “demócratas” no dudan en el plano internacional, de manera cada día más abierta, en reivindicar el fascismo y, consecuentemente, el anticomunismo más feroz no sólo declarándose como tales, por ejemplo, la UE o los EEUU, sino apoyando sin fisuras a fascistas genocidas y asesinos como Netanyahu o Zelensky.

El imperialismo se encuentra en bancarrota y únicamente se puede sostener mediante la guerra, el genocidio y la opresión inmisericorde del proletariado, máxime con el desarrollo de la automatización, que ya no se corresponde con la base económica imperialista, sino que corresponde a una base económica superior, la socialista. La humanidad – que es el proletariado de todo el mundo – únicamente tiene una salida, acabar con el imperialismo y construir el socialismo como paso previo al comunismo. Sin duda hoy la consigna que prevalece es clara: ¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El privilegio de vender a la clase obrera

La mal llamada Transición Española fue una estafa flagrante a la clase obrera que permitió mantener el dominio de la oligarquía financiera intacto, poniendo un disfraz al Estado fascista, manteniendo incólumes el ejército, la judicatura, en definitiva, la maquinaria del estado franquista.

En el ámbito sindical, el sindicato vertical mutó en la bicefalia CCOO-UGT al objeto de barnizarlo “democráticamente”, un modelo sindical con una ínfima afiliación subvencionada por el Estado de los capitalistas para que cumplan con su cometido: vender a la clase obrera y garantizar la política económica de la patronal.

El estado burgués es el instrumento de opresión de la burguesía contra el proletariado, por tanto CCOO y UGT, que son un apéndice del Estado reaccionario español, forman parte de ese instrumento de opresión contra el proletariado para garantizar el dominio de los capitalistas y, consecuentemente, son enemigos jurados de la clase obrera.

El estado capitalista español, la UE y toda institución imperialista, no solo son yugos sobre el cuello del proletariado, sino que mientras pervivan la clase obrera está condenada a la miseria, a la explotación. Por ello, la clase obrera debe mandar a todas las instituciones burguesas al estercolero de la historia y, consecuentemente, también a sus apéndices corrompidos hasta el tuétano como CCOO y UGT.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español (PCOE)!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre los “Apuntes críticos sobre la historia del movimiento obrero sindical mundial. Cuestiones de táctica y estrategia” de George Mavrikos

El camarada George Mavrikos, durante 17 años Secretario General de la Federación Sindical Mundial (FSM), a través del Instituto Obrero Internacional, ha publicado un libro cuyo título es “Apuntes críticos sobre la Historia del Movimiento Obrero Sindical Mundial. Cuestiones de táctica y estrategia”, que está divulgando por multitud de países y que, en mi humilde opinión, es de obligada lectura no sólo para todo aquél que se reivindique del sindicalismo de clase, sino también para todo aquél que dice abrazar el marxismo-leninismo.

El compañero Mavrikos divide la historia del Movimiento Sindical en cinco periodos, los cuales define siguiendo la siguiente línea temporal:

  • Un primer período comprendido entre desde lo que para él significa los orígenes del capitalismo hasta el año 1864 caracterizado por la creación de los primeros sindicatos regionales y nacionales. Donde el autor describe el nacimiento de la clase obrera y de los primeros sindicatos gremiales al calor del idealismo anarquista y del socialismo utópico y, también, muestra la médula espinal que une al sistema esclavista con el capitalista, la propiedad privada sobre los medios de producción.
  • Un segundo período caracterizado por la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y de la contribución de Carlos Marx y Federico Engels, o lo que es lo mismo, los padres del marxismo y su obra en el crecimiento organizativo e ideológico de la clase obrera y, consecuentemente, de la organización sindical. Por primera vez la clase obrera se dota de una organización internacional y de un programa revolucionario como clase social que debía erigirse como constructora de un mundo libre de explotación, gracias a que Marx y Engels no solo desnudan al capitalismo mostrando que el motor de la historia es la lucha de clases, la plusvalía, la teoría clasista del Estado, elevando la lucha meramente económica a lucha de clases – económica, política e ideológica – y mostrando a los sindicatos como el instrumento de base para la lucha económica y política de la clase obrera.

Un periodo donde la lucha de clases no sólo se da entre explotadores y explotados de manera abierta, sino que también se da en el seno de las filas del proletariado como consecuencia del choque ideológico, en la fase terminal del capitalismo premonopolista entre idealistas – anarquistas – y marxistas que abrazan el materialismo dialéctico, y en la fase ya de capitalismo monopolista, o imperialismo – y la conformación de la Segunda Internacional – entre oportunismo y su aristocracia obrera – que es la creación genuina del imperialismo para combatir ideológicamente contra la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo, e inocular la ideología burguesa en el seno de las organizaciones obreras y, consecuentemente, de la clase obrera – y el proletariado revolucionario que abraza su única ciencia revolucionaria, el marxismo-leninismo.

Segunda Internacional que entró en bancarrota al repudiar el internacionalismo proletario y posicionarse con sus oligarquías nacionales en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero anteponiendo los intereses de los capitalistas a los del proletariado, el oportunismo, buscando la división de la clase la implementa mediante la creación de sindicatos colaboracionistas y amarillos que no solo dividen la clase sino que buscan la conciliación entre burgueses y obreros al objeto de subordinar los segundos a los primeros.

  • Un tercer período que se inicia con la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre de 1917 y que concluye con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo. Este tercer periodo se inicia con el inicio de la fase de la historia de la crisis general del capitalismo, donde el mundo imperialista comienza a desgajarse y donde la contradicción fundamental que rige en el mundo a partir de este periodo es la lucha entre socialismo e imperialismo. La Internacional Comunista, fundada en 1919, apostó por el fortalecimiento del sindicalismo de clase, o lo que es lo mismo, el movimiento sindical mundial de sindicatos que abrazaban la mutación de la contradicción fundamental de capital-trabajo a socialismo-imperialismo, debiendo combatir dentro del movimiento sindical y obrero sin cuartel al oportunismo y, también, que el movimiento sindical de clase no sólo debía luchar por conquistar mejoras inmediatas en el terreno económico sino que los sindicatos de clase debían lucha por la conquista del Socialismo, coadyuvando con el Movimiento Comunista Internacional,  alumbrando la Internacional Sindical Roja.

Esta contradicción fundamental entre socialismo e imperialismo en el terreno sindical era la lucha entre el sindicalismo de clase  – aglutinado en la Internacional Sindical Roja – y el sindicalismo de los monopolios, de los traidores oportunistas – la Internacional de Amsterdam (FSI) – mostrando Mavrikos uno de los pilares del oportunismo en el ámbito sindical: abogar por la “neutralidad” política e ideológica  que se traducía en combatir al marxismo-leninismo y en abrazar la socialdemocracia allanando el camino al fascismo. Un movimiento sindical clasista que fue quien dotó de musculatura, y que fue esencial, a la política de Frente Único y de Frentes populares contra el fascismo aprobadas por el VII Congreso de la III Internacional, o Internacional Comunista.

El camarada Mavrikos desglosa y hace un análisis descendente de la contradicción mencionada a nivel de determinadas potencias y de los distintos continentes describiendo la manera en la que se reflejaba la lucha de clases a nivel mundial en el terreno sindical y su dialéctica de manera sencilla y magistral.

  • Un cuarto período que se inicia con la fundación de la Federación Sindical Mundial (FSM) y que concluye con la desaparición de la Unión Soviética en 1991.

En este periodo expone las precondiciones que alumbran a la Federación Sindical Mundial el 3 de octubre de 1945: El antifascismo, y consecuentemente el antiimperialismo, y también la confrontación contra el oportunismo en el seno del movimiento sindical clasista que se manifiesta en la consigna de la neutralidad política de los sindicatos, de tal modo que los sindicatos de la FSM no son neutrales en el terreno de la política sino que son instrumentos políticos de la clase obrera que deben de entrar en la harina política en beneficio de los intereses de la clase proletaria.

Con respecto de este período, el compañero Mavrikos también nos muestra la lucha de clase en el terreno sindical a nivel internacional y el reflejo en el campo del sindicalismo, que es la lucha entre el sindicalismo amarillo y corrompido -al servicio de los monopolios dirigida por el caudillo fascista del mundo, EEUU – y el sindicalismo de clase, la FSM. Pugna que conllevó la escisión de la FSM en 1949, por acción del imperialismo norteamericano y sus esbirros británicos, de la Alemania capitalista, Francia e Italia, donde sus sindicatos manejados por la aristocracia obrera abrazando el anticomunismo y la adhesión a sus monopolios y el desprecio máximo al internacionalismo proletario, se convirtieron en instrumentos del imperialismo norteamericano (apoyando el Plan Marshall y la OTAN) para combatir al proletariado, su unidad, y sostener el militarismo y el colonialismo, fortaleciendo la pata de la socialdemocracia o ala moderada del fascismo, conformándose la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales “Libres” (CIOSL), heredera de la Internacional de Amsterdam y antecesora de la corrupta Confederación Sindical Internacional (CSI), existente en la actualidad.

En un gran trabajo de síntesis, Mavrikos describe perfectamente no sólo la conformación de una aristocracia obrera y, cómo esta, es bien remunerada por los capitalistas para fomentar la división de la clase obrera y corromperla ideológicamente, amén de desvertebrarla organizativamente para servir a los intereses del capital durante ese período.

Mavrikos, certeramente, también explica en su libro la importancia del XX Congreso del PCUS, señalándolo como responsable del inicio del retroceso del movimiento obrero, y consecuentemente del movimiento sindical clasista mundial y su máximo estandarte, la FSM que el compañero centra en dos aspectos: los principios de la “coexistencia pacífica”  y de la profundización de la democracia burguesa como vía para acceder al socialismo, o lo que es lo mismo, la abjuración del marxismo-leninismo y, en consecuencia, de la renuncia a la Revolución Proletaria tirando por tierra la teoría del Estado del marxismo-leninismo que señala que hay que destruir el Estado burgués y levantar el estado proletario, la dictadura del proletariado. Todo esto conduce a lo que Mavrikos denomina táctica “de puertas abiertas” que, ciertamente, era la táctica de la apertura de la FSM a la concertación con el oportunismo, con la aristocracia obrera, demostrándose que la línea oportunista instalada en el PCUS afectaba al conjunto del movimiento obrero y sindical.

Mavrikos también hace referencia al VII Congreso de la FSM en Budapest en el año 1969, como el del cambio de liderazgo en ésta, con cambios en el grupo directivo destacando la salida como secretario general de la FSM del francés Louis Saillant, que fue sustituido por, el también francés, Pierre Gensous. Sobre ello, Mavrikos señala como un “problema recurrente” la “perseverancia de permanecer en cargos directivos” de cuadros de edad avanzada impidiendo “los cambios necesarios y oportunos de personal”, o lo que es lo mismo, el relevo generacional de los cuadros.

Sin embargo, a nuestro entender, y coincidiendo con lo expresado por Mavrikos, que constituye un mal endémico en las organizaciones proletarias de personajes que se agarran a las direcciones importándoles infinitamente  más el alimentar sus egos enfermizos que las necesidades de la clase y de la organización clasista, lo más reseñable e importante sobre dicho VII Congreso, en nuestra opinión y que Mavrikos viene a citarlo de pasada, son los cambios estatutarios que se dieron donde se favoreció la autonomía de las centrales sindicales nacionales, y que en nuestra opinión es la penetración de la liquidación del centralismo democrático en el movimiento sindical en favor de la descentralización, emulando a lo acontecido tanto en el PCUS como en la URSS, en lo concerniente también a la planificación y centralización de la economía, que abrió el camino del crecimiento de la ideología burguesa en el seno de la URSS y del PCUS que llevó al derrumbe del campo del socialismo.  Sin duda, y como señalaba Lenin, los intereses generales del proletariado están por encima de los intereses particulares – nacionales. En ese congreso, la FSM seguía permeando el oportunismo del PCUS post XX Congreso.

Algo que posteriormente reconoce el compañero Mavrikos cuando habla del eurocomunismo, consecuencia del XX Congreso del PCUS. La mayoría de los partidos comunistas de la Europa occidental, desde el XX Congreso del PCUS se pasaron a las filas del oportunismo – siendo en puridad pulcros con la inmensa traición de Kruschov y sucesores –, del eurocomunismo explicando el libro con bastante detalle lo acontecido en los sucesivos congresos y cómo afectó dicha cuestión e iba reflejándose en el deterioro de la organización sindical-clasista mundial, la FSM.

La última fase de este cuarto periodo para Mavrikos es la “Perestroika”, el restablecimiento del capitalismo y el desmembramiento de la Unión Soviética, donde el compañero lamenta, y con mucha razón, que el XI Congreso Sindical Mundial celebrado en la RDA en lugar de convertirse en ariete contra el oportunismo más descarnado, de abrir “un frente de crítica” y arremeter contra la Perestroika para tratar de ayudar a la URSS, lo que hizo fue adoptar una línea seguidista tanto táctica como estratégicamente de la Perestroika.

En la lógica de la lucha de clases, todo lo que se rebaja al socialismo fortalece a su antagónico, el imperialismo, y viceversa. Y también ello queda certificado en la obra de Mavrikos, en tanto el sindicalismo amarillo y reaccionario al servicio de los monopolios, la CIOSL dirigida por el imperialismo norteamericano y sus aliados europeos, y la CMT demócrata-cristiana dirigida por el Vaticano, encabezado por el reaccionario Juan Pablo II, y la socialdemocracia, actuando como ala moderada del fascismo, inician una senda unitaria en lo que les unía: derrotar definitivamente al proletariado abanderando abiertamente los intereses de los monopolios y, por ello, su fusión en el ataque a la FSM para tratar de liquidarla definitivamente, en un momento donde el imperialismo se hallaba desbocado, y  una FSM que retrocedía en términos ideológicos, rebajando la carga clasista de sus discursos y de su acción, que en nuestra opinión, sin duda, significaba su propia negación.

  • Un quinto período que se inicia con el derrumbe de la URSS y del denominado campo del socialismo real y el desarrollo sin cortapisa alguna del imperialismo hasta nuestros días y el reflejo que ello ha tenido en el terreno del sindicalismo a nivel internacional.

Un periodo que se inicia con el XII Congreso de la FSM de noviembre de 1990 en Moscú y el XIII Congreso de la FSM en Siria en 1994,  con el derrumbe de la URSS,  donde sus esbirros oportunistas totalmente a la ofensiva donde los sindicatos más podridos y vendidos al imperialismo del momento, fundamentalmente franceses e italianos (precisamente los lugares donde más arraigó el eurocomunismo junto con el estado español), pretendían que el congreso fuera de liquidación de la FSM, acabar con el sindicalismo de clase. Y que concluye con el XVIII Congreso de Roma en 2022.

Un periodo en el que el camarada George Mavrikos ha desempeñado un papel no solo protagonista y destacado como dirigente en la pervivencia de la FSM como sindicato de clase mundial, abrazando los principios ideológicos, tácticos y estratégicos,  enunciados por la Declaración Final del XV Congreso Sindical Mundial de La Habana de diciembre de 2005 donde el camarada Mavrikos fue elegido secretario general de la FSM, de reconocimiento del principio de la lucha de clases como motor de la historia y principio rector de la sociedad, la independencia de la organización sindical de los monopolios, la reafirmación del sindicalismo de clase como instrumento político del proletariado de lucha por la paz mundial, contra el imperialismo, la aristocracia obrera y las élites sindicales y que persigue la unidad del proletariado y su emancipación mediante la abolición de la explotación del hombre por el hombre.

Analizando el conjunto de la obra hay un común denominador a lo largo de la misma y unas conclusiones, a nuestro entender, que son que:

  • El movimiento obrero y el movimiento sindical únicamente se desarrolla y avanza notablemente si existe un desarrollo del Movimiento Comunista Internacional, del marxismo primero y, desde 1917, del marxismo-leninismo.
  • Cuando el Movimiento Comunista Internacional retrocede como consecuencia de una correlación de fuerza favorable al oportunismo – a la burguesía – el movimiento obrero y sindical cae y queda totalmente desdibujado a merced de la parásita aristocracia obrera.
  • La lucha de clases es el motor de la historia y que, desde 1917, cuando triunfa la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre la expresión de ésta a nivel mundial es la lucha entre socialismo e imperialismo.
  • Todo sindicato que se denomine sindicato de clase debe reconocer la lucha de clases como motor de la historia y principio rector de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas y, consecuentemente, los sindicatos de clase al reconocer dicha lucha de clases reconocen que la lucha debe ser económica, política e ideológica contra la burguesía y su formación socioeconómica.
  • El mayor enemigo del proletariado en el seno de sus organizaciones, también en los sindicatos de clase, es el oportunismo encarnado en su aristocracia obrera que no sólo desvían al sindicalismo de clase de su esencia como instrumento de lucha política, económica y, también, de lucha ideológica del proletariado abogando por la negación de la lucha política e ideológica – bajo la etiqueta de la “neutralidad” o que “los sindicatos no deben hacer política”- sino que dividen al proletariado confrontando al internacionalismo proletario y obstaculizan y niegan el relevo y la promoción de cuadros dirigentes.
  • Las organizaciones clasistas únicamente se pueden fortalecer luchando a muerte contra el imperialismo y contra su obra sublime en el terreno de lucha de las organizaciones obreras, el oportunismo.
  • El fortalecimiento del Movimiento Comunista Internacional en el terreno ideológico es condición necesaria para el robustecimiento del movimiento obrero internacional, de la FSM, y el avance de las posiciones del proletariado.

Sin duda alguna todo obrero y toda persona decente que aspire a construir un mundo digno y humano, libre de explotación del hombre por el hombre, debe leer los “Apuntes Críticos sobre la Historia del Movimiento Obrero Sindical Mundial. Cuestiones de Táctica y Estrategia” del compañero George Mavrikos, una obra de valor incalculable para el proletariado, fundamentalmente para las nuevas generaciones de proletarios, que nos servirá para saber de dónde venimos, cuál es nuestro enemigo, cómo actúa y las formas que adopta, y cómo debe avanzar el Movimiento Sindical de Clase, su imbricación con el movimiento comunista internacional  y su relación con la consecución del socialismo.

Mi admiración y agradecimiento al camarada Georges Mavrikos por esta obra y por su labor como militante comunista y del sindicalismo de clase, referencia para la clase obrera mundial.

 

Sevilla, 29 de diciembre de 2024

 

Francisco J. Barjas

 

SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El revisionismo: la pata izquierda del capital

El flamante ministro de cultura, Ernest Urtasun, ha tenido la desfachatez de anunciar a los medios de comunicación que “el régimen de Al Asad cae porque la población siria no aguantaba más y los anhelos de libertad se han abierto paso”. De los conflictos geoestratégicos de los distintos bloques imperialistas y de la escalada del conflicto que se extiende en Oriente Próximo de la mano de Israel y apoyado por la OTAN mejor no decir nada.

Los vencedores, de la mano del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham, han conquistado todo el territorio en apenas dos semanas, apoyados por los más de 300 bombardeos israelíes que se han lanzado principalmente contra Damasco, Alepo, las proximidades del cruce fronterizo de Al Arida con Líbano, Homs y Hama. Una Siria completamente aislada internacionalmente por sus supuestos aliados de Rusia e Irán que, a partir de ahora, iniciará la tan ansiada transición hacia la “democracia” y la “libertad” que anhela Urtasun, es decir, el país será puesto en manos de señores de la guerra que, guiados por la burguesía estadounidense y sionista, crearán un nuevo Estado asentado en el fundamentalismo religioso a imagen y semejanza de Afganistán, Irak o Libia, como bien demuestra el haber dejado el poder del país en manos de Abu Mohamed al-Golani, quien tiene sobre su cabeza una recompensa de 10 millones de dólares por terrorismo.

Las declaraciones de Urtasun no deben extrañarnos, viniendo de la coalición de gobierno del Sumar de Yolanda Díaz con el PSOE, gobierno que vende armas a Israel y que ha aumentado el presupuesto del 1.26% hasta el 2% del PIB (11500 millones de euros más) para cumplir con los requisitos de los miembros de la OTAN, convirtiéndose, como ya denunció el PCOE, en el gobierno con mayor presupuesto militar de toda la historia. Y es que la camarilla revisionista hace lo que le dicta su amo y luego lo endulza al público con bonitas palabras como la libertad en general de nuestro querido Urtasun.

El revisionismo para nosotros, los comunistas, no es nada nuevo. La cacareada Transición Española está trufada de ellos, en especial del señor Carrillo y su eurocomunismo, donde renunciaban a la lucha de clases y a la dictadura del proletariado, aceptando cosas como el himno nacional, la bandera monárquica o el propio rey, y que sin su inestimable ayuda y la de los sindicatos amarillos, nunca se hubiera podido blanquear el régimen fascista y jamás se hubiera podido disfrazar de democracia sin que nada cambiara hasta nuestros días perpetuando el Estado fascista que es España, Estado que tiene más de un centenar de presos políticos en la actualidad.

La pata izquierda del capital sigue funcionando muy bien hasta nuestros días. Con sólo echar la vista un poco atrás, desde el presente que nos regalan Urtasun y Yolanda, podemos ver el milagro del 15M. Ese espectáculo tuvo la extraña virtud de canalizar, por parte del capital, toda la merecida indignación de la clase obrera mediante el mamporrero Iglesias y sus secuaces. De repente se dio paso al espontaneísmo, propio de la camarilla revisionista, hasta el punto más álgido que pueda alcanzar en la historia moderna de España. No sólo desmovilizaron a las masas, sino que las confundieron e introdujeron cambios, tratando a las personas como menores de edad que estaban necesitadas de su faro y su guía en asuntos que no podían comprender, hablando de democracia en general, que quiere decir la burguesa, para renunciar a la idea de la dictadura del proletariado, al hablar de ciudadanía como ente abstracto y desclasado, para omitir la lucha de clases y, finalmente, fiarlo todo al parlamentarismo burgués para cambiar la lucha de clases por la colaboración entre las clases y a lo calentito que se está en el congreso, en un mensaje revolucionario que se fue desinflando al mismo ritmo que iban consiguiendo sus prebendas.

Y de esos barros estos lodos. Hoy Urtasun se vuelve a referir a la libertad de la ciudadanía en abstracto, omitiendo que los islamistas creados por la OTAN, serán los que guiarán al pueblo hacia la libertad, olvidándose deliberadamente de los ejemplos de Irak, Libia o Afganistán, que se han convertido en Estados fallidos gracias a tan loables iniciativas. Y es que Urtasun mira todo con la lupa del bloque imperialista al cual defiende y le retribuye en consonancia. Nos encontramos ante un nuevo episodio del revisionismo moderno.

El revisionismo es el Caballo de Troya que lanza el capital contra la clase obrera, en los tiempos de máxima efervescencia revolucionaria, para engañar, desmovilizar y desmoralizar a la clase obrera y su combate permanente, la razón de nacer del PCOE. Nosotros estamos construyendo la resistencia mediante la creación de la vanguardia comunista que desenmascara a toda esta escoria, siendo fieles defensores de la ciencia marxista-leninista sin ninguna deformación interesada, para que la clase obrera construya el socialismo, como única garantía de su propia supervivencia. Por eso te llamamos a engrosar nuestras filas.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El aumento de la edad de jubilación y las falacias que lo rodean

El peso que aplasta a la clase obrera aumenta cada vez más. Recientemente han anunciado una subida en la edad de jubilación y lo venden como algo positivo, pues ese es el papel de la socialdemocracia y de los sindicatos amarillos. A partir de 2025 la edad de jubilación rozará los 67 años, y seguirá subiendo.

El Gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero trae a nuestros días una reforma de las pensiones que viene del gobierno del corrupto Rajoy. Nos dicen que es “un acuerdo” entre Gobierno, sindicatos y patronal. Nada más lejos de la realidad, porque entre ellos no hay ninguna discrepancia ni tienen intereses diferentes. La burguesía (patronal) pone a los políticos a administrar su Estado y envía a los sindicatos verticales a velar por sus intereses en los centros de trabajo, manteniendo a raya cualquier atisbo de lucha obrera.

¿De qué manera pretenden engañarnos? Nos cuentan que lo que nos ofrecen es poder demorar la jubilación para una mayor cotización que derivará en una mayor cuantía, la cual será insignificante para el obrero pero ganancias mucho mayores para el empresario que lo explota hasta la saciedad. Una segunda manzana envenenada es la “jubilación activa”, que básicamente se trata de trabajar y cobrar un porcentaje de la pensión al mismo tiempo. Ante la enorme precariedad en el trabajo, muchos trabajadores se verán obligados a aceptarla. Es la misma estrategia que se usa al permitir combinar una prestación con un empleo; “compensa” temporalmente el bajo salario o la miseria que se gana a tiempo parcial y gana el patrón, pues el obrero siente que tiene menos motivos, o incluso “menos derecho”, para quejarse a la vez que retrasa la indignación de éste y el patrón puede seguir con esas condiciones más ventajosas para su robo de la plusvalía. Lo mismo ocurre con la nueva fórmula de cobrar el paro a la vez que se trabaja. La burguesía es conocedora de la lamentable situación que vivimos, y nos ofrece consumir el paro para obtener una mayor cifra mensual, pero al quedarnos desempleados ya no tendremos derecho a prestación y será menester encontrar un trabajo, el cual aceptaremos por penosas que sean las condiciones.

Respecto a los trabajadores de la industria manufacturera, prácticamente se dejará el asunto sin resolver hasta 2029, donde la excusa del próximo gobierno hará posible la nueva adaptación para empeorar la situación de estos trabajadores con discursos que lo embellezcan o que digan, simplemente, que es hora de apretarse más aún el cinturón y, por tanto, es “necesario” que los desposeídos de los medios de producción hagamos mayores “esfuerzos”. Por otro lado, respecto a las profesiones peligrosas nos encontramos con un lamentable galimatías que indica que quieren escudarse en la ambigüedad, pues se habla de decidirse la peligrosidad en cada caso con la “aportación de informe la Inspección de Trabajo, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y participará una comisión de evaluación, así como los agentes sociales y los ministerios de Seguridad Social, Hacienda y Trabajo”. Es decir, en un mar de burocracia que quedará en nada más que pasarse la pelota unos a otros.

En lo referente a las mutuas, en el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva de 2023 se refleja que se seguirán fortaleciendo, lo cual significa que quienes se lucran con los problemas de salud y parasitan recursos públicos para ello, tendrán mayores ganancias. Los “agentes sociales” dicen que es un recurso desaprovechado y que permite saltarse las esperas en la salud pública. Si lo traducimos nos encontramos lo siguiente: la sanidad pública ve mermados sus recursos progresivamente, ya que los recursos del Estado, aparte de usarse para financiar la represión a la clase obrera, van destinados a asegurar ganancias a la burguesía; un porcentaje de compras de productos y servicios que no pueden salir del bolsillo de los obreros por la constante pauperización y precariedad. Debido a que una minoría parásita necesita mover grandes cantidades de dinero público al sector privado, los servicios básicos que necesitamos van perdiendo calidad.

¿Cómo resuelven los “agentes sociales” la ecuación anterior? ¿apartando las manos de los parásitos de dichos recursos? ¿destinando el dinero necesario para el funcionamiento óptimo de la sanidad pública? No; su forma de “resolverlo” es dejar la sanidad pública en el esqueleto para darles jugosas cuantías a la sanidad privada. Con lo cual, tanto pensionistas como trabajadores en activo serán testigos de cómo se reduce aún más la calidad de vida, dificultándose el acceso a recursos y sobrando todas aquellas vidas que no puedan pagar para aliviar sus dolencias, derivadas todas de un sistema de barbarie como es el capitalismo.

Todos estos explotadores y carroñeros pretenden decirnos que existe dificultad para “hacer números” y que las pensiones son una carga para el Estado. Ocurre que los jubilados, habiendo sido asalariados, han obtenido durante su vida laboral una retribución infinitamente menor que lo correspondiente al tiempo de trabajo que han empleado para los productos o servicios que han realizado, pues el salario es independiente del valor producido, siendo esto último parasitado por el burgués. De modo que, realmente, tratándose los jubilados de generaciones que produjeron todo lo necesario para la vida en sociedad, a costa de su salud y sufriendo el robo del empresario, no “cuestan” dinero, sino que se les debe dinero, y además se han ganado el descanso retribuido al haber sido durante demasiados años el motor de la economía. La burguesía se niega a reconocer esto, pues una vez dejamos de ser productivos para dichos parásitos, pasamos a ser “una carga” y es por eso que ponen a sus políticos, sus sindicatos, sus bestias fascistas y sus medios de manipulación de masas a mentir usando todos los juegos de manos posibles, para convertir el asunto en algo aparentemente incomprensible y que solo los que “saben de economía” pueden entender.

En 2023 España destinó a gastos militares más de 22.000 millones de euros, e incluso en el presente año, en septiembre se aprobó un gasto de 746 millones en una semana. ¿Por qué tanta facilidad para esto y tantos “problemas” para las pensiones? Porque los pensionistas ya no son productivos, y para la burguesía son prescindibles. En cambio, el gasto militar es totalmente necesario para la defensa de sus intereses imperialistas, preparándose para agredir a quien sea necesario para controlar mercados, materias primas y para consolidar la defensa de la economía de mercado en el interior del país si los obreros se atrevieran a desafiarla. Por tanto, no es una señal de que prioricen la vida humana, precisamente.

Otro ejemplo son las mismísimas mutuas a las que mencionan nuestros “agentes sociales” para deshacerse en elogios. ¿Por qué la burguesía se empeña en decir que “no hay dinero” para sostener las pensiones pero lo malgasta en llenar los bolsillos de parásitos que se lucran privatizando la sanidad? Porque su sistema, el capitalismo, está en bancarrota y necesita desmantelar los servicios públicos para destinar los recursos que éstos reciben a sus bolsillos, y que además no tengamos más remedio que pagar con nuestro salario (si lo tuviéramos y en cantidad suficiente) absolutamente todo lo que necesitamos, incluida la sanidad y la educación. La clase obrera produce todo y hace todas las funciones necesarias para que funcione la sociedad, a cambio recibe un mínimo de lo generado, el burgués se lleva los frutos y exige que paguemos todo eso que hacemos posible nosotros para darle ganancias.

El Estado tiene un carácter de clase, y la clase dominante es la burguesía. Por tanto todos los recursos destinados al Estado se dedican al mantenimiento del aparato de represión sobre la clase obrera. Los burgueses tienen su ejército, sus fuerzas represivas, su judicatura, los políticos que administran a sus órdenes y nos engañan, los sindicatos verticales que desmovilizan a la clase obrera y firman retrocesos en sus derechos, etc. Pero también a asegurar el pago que necesita la clase dominante para retrasar las crisis tanto como sea posible, ya que son conscientes de que aumenta la miseria de la clase obrera y deben comprar con el dinero de los impuestos lo que ya no somos capaces de adquirir nosotros. Un ejemplo son los bonos de alquiler para jóvenes. No se trata de una ayuda para aquellos que no pueden pagar el alquiler por su bajo poder adquisitivo, sino que se aseguran de que los parásitos rentistas reciban el dinero que exigen; es una transferencia indirecta de dinero público para los propietarios, a la vez que le dan apariencia de “preocupación” por los jóvenes obreros.

A través del Gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero, los monopolios pudieron dar un paso más en la privatización de las pensiones, usando a sus parlamentarios para venderlo como un triunfo en algunos casos, y en otros como un mal menor en el que juegan con el cuento de que “con la derecha sería peor”, cuando la pata izquierda y la pata derecha del capital sólo se distinguen en las palabras, no en los hechos. Los partidos de “izquierda”, como Bildu, ERC, Unidas Podemos, etc., presentaron unas enmiendas que no suponen cambio alguno, y de hecho es aceptar la privatización; tal es su trabajo.

Por un lado fingen indignarse, pero por otro legitiman la esclavitud asalariada, el derecho del burgués a la propiedad privada de los medios de producción. Se quitan responsabilidad de encima pidiendo que sea “voluntario” para las comunidades autónomas, así como para los trabajadores que quieran acogerse a dicho plan, aunque genere desigualdad. Otros disfrazan su discurso de indignación pero siguen participando en la farsa parlamentaria, haciendo posibles tantas infamias, asegurando que es el único camino y que “todo cambia” si votas a otros servidores del capital.

Decía Unidas Podemos, en un acto de pura propaganda y nada más, pues sabía que debía mantener cierta imagen y que no se iba a cumplir su engañosa “propuesta”, que las rentas más altas deben “aportar” más para sostener las pensiones porque es “más justo”. Es decir, los ricos, que tienen una descomunal y obscena capacidad de adquirir, que es posible por el robo de los frutos del trabajo a la clase obrera, tienen legitimidad para seguir siendo ricos, pero deben “aportar más”. Estos parásitos que solo se dedican al robo, ¿cómo van a aportar? Poseen todo lo que tienen por apropiarse indebidamente del trabajo ajeno; son ricos porque roban la aportación de la gran mayoría. Y no solo eso, sino que la recaudación va donde digan ellos, que son quienes dominan el Estado, así que entre conciertos y compra de productos y servicios a empresas que son propiedad de estos burgueses, así como a empresas donde tienen acciones, no supondría ninguna pérdida para sus cuentas. Unidas Podemos lo sabía, y a los chupasangres anteriormente descritos se deben los políticos que conformaban dicho partido, escindido actualmente.

Desde la extracción de materias primas hasta la conversión de éstas en todo tipo de creaciones, así como todo servicio y acción sobre dichos productos, lo realiza la clase obrera: la gran mayoría de la población que no tiene empresa y trabaja por un salario. Sin ello no es posible absolutamente nada de lo que da forma a las empresas y lo que se hace en ellas, y el dinero, que es también una creación humana, no tiene valor si no hay productos para el intercambio. ¿Por qué explicar el funcionamiento de la Bolsa y sus ganancias con un discurso ridículo y vacío? Porque no conviene que los que han producido las riquezas sean conscientes de que se les está robando y que un puñado de ricos está jugando a la lotería con nuestro esfuerzo. Mientras la clase obrera produce todo y obtiene cada vez más pobreza, paro y precariedad, una minoría criminal usa nuestro trabajo para hacer dinero y apropiarse de cada vez más frutos del trabajo, arrebatándolos a aquellos que los producen. Por otro lado, los datos hablan por sí solos y cada vez el trabajo es más inestable, temporal y parcial, con una pésima remuneración. Con esto se encuentran las nuevas generaciones, como ya contábamos en un comunicado anterior.

También vemos que la gran banca tiene récord de beneficios por la misma razón. De hecho, ahí reside el corazón del capital financiero que domina la fase del putrefacto capitalismo monopolista de Estado y hace posible el negocio puramente especulativo de la Bolsa. Y como hemos explicado, todo ello sale del trabajo de la gran mayoría que no tiene acceso a la riqueza que produce, porque ésta es propiedad de unos parásitos. ¿”No hay dinero” para pensiones o éstas no interesan si no forman parte del lucro de una clase dominante que es minoría?

Recordemos que, entre otras cosas, como alabar a las mutuas, CCOO y UGT gestionan planes de pensiones privados. Esos que se dicen “representantes de los trabajadores” cuando solo sirven a la patronal, tienen intereses en la privatización, pues los servicios a la burguesía es lo que garantiza sus privilegios. No solo eso, sino que reciben subvenciones del Estado por y para engañar a la clase obrera, y vemos nuevamente que solo hay dinero cuando su uso entra dentro de los intereses de la burguesía. Los planes privados sí interesan, porque quedan en manos del capital financiero para seguir con su dinámica especulativa, de robo y de barbarie. Mientras tanto, los futuros pensionistas dejarían en manos de estos buitres, sin saberlo, el sustento de su vejez, que se perderá en el declive del imperialismo y quedarán vacíos los fondos, pues las entidades financieras usarán ese dinero para sus aventuras especulativas en un intento de evitar el derrumbe de su criminal sistema, consiguiendo inevitablemente lo contrario.

Podemos comprobar que Gobierno (y cada partido de los parlamentos), sindicatos verticales y patronal luchan por los mismos intereses, llevando estos últimos el timón del Estado. Todos quieren parecer científicos buscando desesperadamente una cura para una enfermedad rara en un laboratorio, inventando fórmulas y paliativos, pero la realidad se impone y la explicación del “problema” de las pensiones es sencilla: sobran las vidas humanas que ya no pueden ser productivas ni comprar mercancías. De hecho, hemos conocido recientemente que este año han muerto 33.000 personas en situación de dependencia esperando ayuda. En este caso, volvemos a comprobar que hay un sinfín de burocracia y problemas para conseguir financiación, puesto que no es necesario para las ganancias del burgués.

Es más, el Gobierno “estima” que deben contar cada año con 200.000 migrantes “para asegurar las pensiones”. Obviamente, esos migrantes que vienen a España desesperados huyendo de la miseria se resignarán ante una mayor explotación y condiciones deplorables. Así, la burguesía tiene más a su favor al ver que aumenta la demanda de trabajo, y puede ofrecer mayor precariedad conociendo la necesidad, a la par que enfrenta a la clase obrera entre sí. Los capitalistas de las potencias imperialistas se dedican a esquilmar los recursos de los países del sur global y a explotar de la manera más inmisericorde a la clase obrera de esos países, mientras se dedican también a desestabilizar dichos países políticamente. Luego, cuando vienen obreros escapando de la miseria en esas naciones oprimidas, no sólo se les demoniza y se miente sobre ellos, sino que se les usa para dar beneficios a ONGs y para gran cantidad de trabajo precario. De hecho, como ocurre con toda la clase obrera aportan muchísimo más de lo que reciben.

Todo es fácil y rápido cuando se trata de robar los frutos del trabajo, facilitar la especulación, conceder contratos a empresas, privatizar todo servicio, gastar en agresión militar y todo tipo de represión, etc. Cuando se trata de las necesidades humanas, el tema se convierte en un circo de indignantes, enrevesadas y absurdas polémicas que rozan el delirio, cuando no lo sobrepasan.

Es menester tener siempre presente nuestro papel en la sociedad de clases; nuestra posición en las relaciones de producción, o de otro modo conseguirán engañarnos. Un ejemplo de esto es un anuncio del Estado burgués que hablaba de unos servicios que eran posibles gracias, supuestamente, a la recaudación, y decía “no es magia; son tus impuestos”. Realmente, decir que los impuestos producen y realizan servicios es lo mismo que decir que se trata de magia. Que no nos engañen: no es el dinero, sino el trabajo de la clase obrera el que hace posible todo. Nuestro partido ya ha explicado cómo son los obreros quienes financian su propia represión, pues el peso de la recaudación del Estado recae sobre nuestros hombros, mientras la burguesía apenas debe pagar.

Como hemos dicho, la clase obrera produce todo, pero no obtiene lo que le corresponde. Para verlo más claramente, más de la mitad de la riqueza del país está en manos del 10% de los burgueses más adinerados. Obviamente, debemos superar este modo de producción, pues solo nos lleva a la barbarie y a la miseria, derivando sus quiebras en continuas invasiones y guerras para controlar el mercado, a la vez que permite librarse del excedente humano, según la lógica capitalista.

Actualmente somos testigos de cómo dos bloques imperialistas chocan, llevando al polo hegemónico liderado por EE.UU. a una carrera desesperada para dominar a sangre y fuego, mientras el otro bloque emergente liderado por China y Rusia intenta crear las bases de su liderazgo mundial. Todo este panorama lleva a la burguesía a apostarlo todo al fascismo, que va ganando terreno en muchos países, pues necesita la mayor manipulación, la violencia sin cortapisas y los retrocesos en derechos para asegurar su dictadura de clase cuando el sistema está en jaque, ya sea por el hundimiento de la economía, como ocurre actualmente, o por un movimiento obrero fuerte, cosa que, por desgracia, aún está por construir.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a todo trabajador consciente de la insostenibilidad y la barbarie del sistema capitalista, que no nos lleva más que a la miseria y no solo genera sufrimiento en el presente, sino que hace peligrar el futuro. Debemos librarnos de los caballos de Troya del capital y fortalecernos en el sindicalismo de clase. La burguesía está consiguiendo que la clase obrera se resigne y quede atomizada; no podemos seguir siendo sujetos pasivos y observando mientras nos explotan sin piedad y sin límite. Todo está en continuo cambio; en continuo movimiento, y con el dominio del imperialismo no hay cabida para las necesidades humanas y la vida digna. La burguesía seguirá cometiendo todo tipo de infamias contra nuestra clase y adaptando su forma de dominación y sus leyes a las necesidades de la economía de mercado.

La lucha de clases no se detiene. Es cada vez más evidente que debemos unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para hacer frente a la barbarie en todos los ámbitos, en una lucha organizada de la clase obrera contra el capital. Solo aquellos que generan toda la riqueza y que son la gran mayoría pueden tomar el poder político que tan despóticamente usa la burguesía, la cual nos chupará hasta la última gota de sangre por obtener la máxima ganancia posible, deshumanizándonos, negando cada vez más derechos y robándonos los frutos del trabajo para sus lujos, su represión y su guerra. ¡O ellos, o nosotros! Solo construyendo una auténtica democracia obrera quedará abolida esta esclavitud asalariada.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




En apoyo a la huelga del comercio minorista en Asturias

Los trabajadores del comercio minorista de alimentación en Asturias son conscientes de que su precaria situación es insostenible. Es por ello que, como de costumbre, los sindicatos de la patronal se hacen con la desorganizada indignación del conjunto de los trabajadores para tomar las riendas, y así llevarla por donde conviene a los empresarios. Toda lucha de los trabajadores por mejorar su situación es justa y legítima; no cuestionamos la lucha, sino las intenciones de aquellos que dicen ser “representantes de los trabajadores” cuando realmente son lo contrario.

El llamamiento a la huelga, que tendrá lugar los días 23, 24, 30 y 31 de diciembre, se debe, principalmente, al bloqueo en la negociación de un convenio colectivo por parte de la patronal. Las retribuciones en las categorías, en general, orbitan alrededor del salario mínimo, aunque se tengan mayores niveles de responsabilidad, habiendo muy pocas diferencias salariales entre dichas categorías, declara UGT Asturias.

En este caso, los sindicatos hablan de “posturas muy alejadas” entre sus propuestas y la del burgués, pero los primeros hablan de una subida sobre el SMI del 4% para 2024 y 2025, y los segundos del 2,8% para 2024 y del 2,5% para 2025. Como vemos, la diferencia es insignificante, así como el mínimo impacto que tendría dicha subida salarial sobre el nivel de vida de los trabajadores con la carestía actual de las necesidades básicas. ¿Acaso están alejados en sus posiciones?

Los sindicatos también declaran que la retribución es la misma para trabajadores nuevos que para veteranos, y que con el paso de los años debería ir “subiendo de nivel” para los segundos. Teniendo en cuenta el porcentaje que reivindican, ese “nivel” hará que los ingresos siempre sean inferiores a los gastos. Se están limitando a la comparación entre unos trabajadores y otros, pero no a la situación que vive la clase obrera y su constante pauperización en un contexto donde la especulación y la explotación imperan, y cada vez es más difícil cubrir las necesidades a pesar de generar toda la riqueza.

También declara USO-Asturias que los empresarios “no apuestan por la profesionalidad, lo que quieren son despachadores”, de manera que un mismo trabajador tiene que realizar funciones distintas por el mismo salario. ¿Están quejándose o aconsejando al patrón? “Apostar” por la profesionalidad quiere decir que el burgués sería más inteligente “cuidando” el trabajo ajeno que le genera beneficios. Es decir, ponen el foco en el parásito y en la falsa idea de que es la fuente que permite tener trabajo, solo que debe gestionarse mejor, y no en que el trabajador es quien produce la riqueza que el burgués le quita de las manos, siendo este último su enemigo de clase.

Otro punto del que habla CCOO de Asturias, es la reducción de la jornada laboral a 38,5 horas, que en el caso de conseguirse no impedirá las horas extra que tan frecuentemente se realizan en el sector, y que con la situación de precariedad en la que igualmente quedarán los trabajadores, se sentirán entre la espada y la pared cuando el patrón las exija. Por otro lado, se rechaza la propuesta de los empresarios de dejar de abonar el complemento de incapacidad temporal durante los tres primeros días de una baja, según señala la secretaria general de Fetico Asturias, que declara que los empresarios deben “ser conscientes de que es un convenio precario y a hacer un esfuerzo por mejorar las condiciones de las plantillas”.

 

Nuevamente observamos que su discurso se enfoca en los empresarios, los cuales, a su parecer, deben ser quienes tomen conciencia de la difícil situación y hacer “un esfuerzo” por mejorar las condiciones de los trabajadores. Es la clase obrera la que debe tomar conciencia de que está explotada por el patrón, y que éste se apropia de su esfuerzo para obtener ganancias. Es la clase obrera la que debe organizarse y luchar por mejorar sus condiciones, no solo en los centros de trabajo, sino en todos los aspectos de la vida en sociedad. El patrón no es quien se esfuerza ni quien hace posible que existan empresas y todo lo que hay en ellas, sino los trabajadores.

Ya son bien conocidas las infamias de CCOO y UGT, y la alianza de Fetico y USO con éstas ya nos dice claramente qué intereses defienden, así como sus declaraciones en relación a la huelga y sus vacías, falaces e interclasistas autodefiniciones en sus respectivas páginas web. Claramente abogan por “acuerdos” entre el burgués y el obrero, siendo falsa su supuesta posición “apolítica”, ya que al legitimar la propiedad privada de los medios de producción se están acomodando en la trinchera del capitalismo y defendiendo la economía de mercado.

Recientemente, UGT ha dejado clara su deleznable postura, por enésima vez. Pepe Álvarez, el desvergonzado vendeobreros que, a sus 68 años, no quiere dejar el cargo de secretario general, dice en una reciente entrevista que quieren acuerdos con la CEOE, es decir, con la patronal, poniendo como siempre el foco en los parásitos. No cuestiona la falacia del absentismo de la que se quejan quienes solo dedican su existencia a chupar la sangre a los obreros, llevando a estos a todo tipo de dolencias por las precarias condiciones en los centros de trabajo y crecientes obstáculos para una vida mínimamente digna. De hecho, la realidad es que la mayoría teme faltar al trabajo aun estando enfermo, por la posible pérdida de ingresos o de su sustento mismo. Además, echa la culpa de ese “preocupante absentismo” para las ganancias del patrón a la sanidad pública, sin mencionar que, precisamente, es la burguesía y su control del Estado la que va desmantelando cada vez más los servicios públicos y transfiere recursos de éstos a la sanidad privada. Le preocupa el absentismo y el efecto en la productividad de las empresas, no las causas del creciente malestar ni que vivamos en una sociedad de una minoría de explotadores dominando a una mayoría explotada.

Por si fuera poco, alaba abiertamente el trabajo de las mutuas, diciendo que son más rápidas para atender y hay que mejorarlas; es decir, transferirles aún más recursos públicos a los empresarios que se benefician del negocio con la salud. En cuanto a la negociación del SMI, declara que si no se acepta una ridícula subida del 5%, le da igual un 4,5%, y dice “nosotros lo que queremos es rascar todo lo que se pueda. Vamos a sentarnos sin líneas rojas.”. Es decir, abiertamente habla de su indiferencia ante la diminuta subida salarial y que no tiene límites para negociar con nuestros opresores, pues claramente él forma parte del engranaje por el cual dichos opresores nos dominan. Cuando le preguntan cómo le gustaría cerrar su tercer mandato y qué medidas plantea, responde que quiere fortalecer el sindicato y que reciba mayor cantidad de dinero público. He ahí las aspiraciones de este abominable personaje: poder engañar a más obreros y obtener mayores recursos del Estado burgués para servir a la clase social que roba el fruto de nuestro trabajo.

Éstos son quienes se hacen llamar “representantes de los trabajadores”. Solo hace falta leer o escuchar sus discursos para darse cuenta de que todo va encaminado a proteger los intereses de los empresarios, dirigiendo la indignación de los trabajadores hacia el marco legal que pueda ser tolerado y evadido por los propietarios de los medios de producción.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la lucha de todos los trabajadores y hace un llamamiento a convertir la huelga en un paso hacia la auténtica lucha por los intereses de nuestra clase, y ello solo se consigue fortaleciendo el sindicalismo de clase. Las batallas que debe presentar la clase obrera han de pasar primero por concienciar desde lo concreto a lo general, y de comenzar con unos mínimos para ir consiguiendo cada vez mayores fuerzas entre los trabajadores, al comprobarse en la experiencia práctica que, conociendo el funcionamiento del sistema capitalista, de cómo el patrón se apropia de la riqueza que nosotros producimos, podemos oponernos realmente al capital. La lucha debe ser progresiva y fructífera, por caminos en los que enfrentemos los intereses del burgués, cuyo objetivo y único rol es adueñarse de los frutos del trabajo. En cambio, los sindicatos de la patronal ofrecen mínimos engañosos que apenas pueden significar alguna mejora, y siempre a la zaga de los acontecimientos sin ir más allá de lo que permite la burguesía, recibiendo subvenciones y haciéndose eco en la prensa burguesa para dar aspecto de grandeza a su falsa lucha, que en realidad es protección hacia el patrón y frenar la indignación de los trabajadores. Su única preocupación ante nuestras dolencias es que no somos productivos para los empresarios si estamos enfermos o de baja médica.

Debemos librarnos del oportunismo y de los sindicatos vendeobreros, poner el foco en nuestras fuerzas y en el hecho de que nada en la sociedad se produce sin nosotros. Solo uniéndonos con conciencia de clase y organizando nuestras luchas podremos alcanzar nuestras aspiraciones: obtener lo que nos corresponde, y nos corresponde lo que creamos, que es toda la riqueza. Debemos construir un Frente Único del Pueblo para poner fin a este sistema de miseria y barbarie, que sirva para unir todas las luchas de los diferentes sectores que componen el proletariado en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado. Debemos luchar como clase por la toma del poder político y acabar con dicho sistema criminal.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga de Volkswagen en Alemania: otro signo de la inevitable putrefacción del capitalismo

Los trabajadores de Volkswagen en Alemania se enfrentan a una constante del sistema capitalista: las pérdidas por sobreproducción. Es por ello que la burguesía ha decidido hacer recortes, cerrar plantas y pisotear los convenios, ya que, como siempre, es el obrero quien debe pagar por los golpes que da el mercado a los parásitos que se adueñan de las empresas. Debido a que hubo notables diferencias en las negociaciones, se convocó una huelga con un llamamiento a más de 100.000 trabajadores que se han visto afectados en el país.

Volkswagen anunció una caída importante en sus ganancias, lo cual, según la lógica capitalista, requiere librarse de “exceso” de mano de obra y destinar menor cantidad de valor a los salarios. ¿Dónde está realmente el problema? En que son los trabajadores los que producen todo lo que genera beneficios a la burguesía, y por tanto es ésta la única que sobra. En su búsqueda de la máxima ganancia, los capitalistas requieren siempre producir de manera anárquica para ocupar tanto mercado como sea posible, pero la inversión cada vez mayor en máquinas para producir cada vez más rápida y eficientemente, teniendo como consecuencia una menor cantidad de mano de obra, hace que disminuya la tasa de ganancia, pues sólo pueden obtenerla del trabajo humano. No solo eso, sino que al engrosar los obreros las filas del paro y del trabajo precario, la consecuencia inevitable es una menor capacidad de compra, y si gran parte de lo que se produce no encuentra compradores, el burgués tiene pérdidas, así como las entidades financieras, todos los parásitos que invierten en la mercancía y las empresas cliente que lo compran. Se produce un efecto dominó que lleva a las crisis.

Los burgueses de la marca de automóviles se han topado con un feroz competidor en empresas de otros países como China, y ahora su objetivo es encontrar la manera de mantener su poder en el mercado y nuevas formas de colocar su mercancía para volver a ampliar ganancias. ¿Qué aporta la burguesía? Solamente dinero que saca del trabajo de la clase obrera y el plusvalor que éste genera y que el burgués se apropia. Debido a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los burgueses no pueden centrarse solo en la actividad productiva y buscan siempre comprar acciones en otras ramas de la industria, así como al capitalismo especulativo, o putrefacto, para parasitar lo máximo procurando concentrar tanto capital como sea posible. Pero todo queda supeditado a la dinámica destructiva que lleva a las crisis y hemos explicado anteriormente, de modo que la clase obrera produce todo y los burgueses se dedican a parasitar los frutos del trabajo, a especular con ellos y, en definitiva, a jugar con nuestro sustento para obtener lucro.

Alemania, símbolo de “prosperidad” según la burguesía, queriendo implantar esa idea en el imaginario colectivo, cuenta con más de 14 millones de personas en la pobreza, y el 23% de los menores en dicha situación. Casi un millón de jubilados tienen que seguir trabajando porque las pensiones de miseria no son suficientes. El precio de la vivienda va en aumento y más de la mitad de los alemanes vive de alquiler por no poder permitirse una vivienda. Y aunque se presenta a este país como un ejemplo a seguir en la lucha contra el cambio climático, participan en la dinámica destructiva del capitalismo, ya en su fase putrefacta, y las catástrofes climáticas cuestan miles de millones al año.

La situación que ha llevado a la huelga y la situación general de Alemania no son sino el enésimo signo de que el imperialismo está en bancarrota. La clase obrera cuenta con los conocimientos y las herramientas para producir todo lo necesario para el desarrollo humano, para realizar una planificación de la economía centrándonos en nuestros intereses como clase y obteniendo toda la riqueza, pues toda la producimos. Se demuestra cada vez más que los trabajadores debemos organizarnos como clase. No se trata solamente de defender nuestros derechos actuales, sino de ampliarlos en una lucha consciente contra nuestro enemigo de clase: la burguesía. Ya es hora de que la clase obrera comience a unir sus fuerzas en un Frente Único del Pueblo en el que construyamos nuestros propios órganos de poder y nos opongamos frontalmente a los parásitos que dominan nuestras vidas. Solo comprendiendo la lucha de clases podremos luchar contra el robo de los frutos de nuestro trabajo. Solo los proletarios, sujeto revolucionario, pueden y deben librarse de la burguesía y su sistema de barbarie y miseria; de la explotación asalariada. La búsqueda del lucro por parte de una minoría criminal, que solo usa el trabajo y las necesidades para su beneficio, en detrimento de quienes lo producen todo, nos está llevando al abismo. Solo el camino que construye el socialismo se opone al imperialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE