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Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La reducción de la jornada laboral para alargar la “paz social”

Los capitalistas, en su enésimo episodio de infame cinismo, se han dedicado una vez más al trilerismo ante los ojos de la clase obrera. Esta vez han tocado un tema de especial relevancia que transformarán en nuevo maquillaje para apaciguar el creciente hastío de los trabajadores: la reducción de la jornada laboral.

De entrada, se pueden detectar claramente sus intenciones en un acuerdo firmado por el Ministerio de Trabajo, UGT y CC.OO, es decir, entre los administradores del Estado burgués y los principales sindicatos de la patronal. Un lamentable comunicado de UGT nos revela el “secreto”: “Si esto no se consigue en la negociación, si hay una mayoría parlamentaria diferente en el Congreso, los sindicatos no cejaremos en el empeño, por tanto, llegaremos a las 37 horas y media sí o sí y lo haremos para todos los trabajadores y trabajadoras a través del Boletín Oficial del Estado y el Estatuto de los Trabajadores para que nadie se quede atrás (…) prevé entrar en vigor, en 2025 tal y como estaba redactado en el acuerdo de Gobierno, aunque es susceptible de ser modificado en el trámite parlamentario”.

Al final de dicho comunicado, relleno de ponzoña, se encuentra el acceso al documento en cuestión. Basta con leer el punto 10 de lo manifestado en el texto; la parte más reveladora entre todo el enredo de engaños: “Por todo ello, el Gobierno y las organizaciones sindicales, tras el proceso de diálogo social mantenido con el conjunto de los agentes sociales en los últimos meses, basado en el respeto, la lealtad institucional y el reconocimiento de que existe un interés común por mejorar las condiciones de trabajo y empleo en nuestro país”.

 

Es decir, reconocen que han hecho un documento para luego dejarlo todo igualmente en manos del Congreso, de una mayoría parlamentaria, y que todo puede ser modificado en el trámite parlamentario. ¿Qué intereses se defienden en el Congreso? ¿Qué ordenará la burguesía que domina la sociedad de clases a través de, entre otros, políticos parlamentarios y sindicatos amarillos, apéndices del Estado burgués? Es evidente que se ha hecho un juego de manos para dejarlo todo en el mismo punto; una supuesta declaración de intenciones que se convierte en polvo al dejar la decisión en manos del enemigo de la clase obrera. Es más, declaran que se basan en el diálogo con la patronal (burguesía), respetando su poder sobre la clase obrera, siendo leales a las instituciones burguesas y reproduciendo la cruel falacia de que hay un “interés común” entre explotadores y explotados por “mejorar” la esclavitud asalariada.

Yolanda Díaz anunció una gira para visitar una serie de ciudades. Como no puede ser de otra manera, busca un “diálogo” con “la ciudadanía”, es decir, los explotadores, que también entran en esa categoría, se incluyen. Al no tener mayoría parlamentaria, necesita el apoyo de partidos como Junts y PP, abiertamente reaccionarios, y declara que tiene la intención de hacer presión desde “la ciudadanía” para conseguir sus votos. Por un lado, fomenta la idea de que la clase obrera debe ser un sujeto pasivo que debe atenerse a lo que digan los representantes del capital, respetando como legítimo el deseo de los empresarios. Por otro lado, el problema con PP y Junts será la excusa perfecta para nuevas modificaciones que harán que, en la práctica, nada cambie, lo cual es el objetivo de todos los “agentes sociales”, Yolanda Díaz incluida.

Ya se ha visto la pérdida de fuerza del Gobierno “más progresista” en el Congreso con lo que desde el principio han sido migajas para los obreros y protección para los empresarios: la ley ómnibus. El gobierno ha tenido que negociar con Junts para poder sacarla adelante, suprimiendo medidas y adoptando otras como un sistema de aval con dinero público para garantizar el pago a parásitos rentistas, cuando los inquilinos ya no puedan pagar su casa debido a los múltiples y crecientes problemas que padece la clase obrera, así que, con esta medida de protección aumentará la demanda. Podemos estar seguros de que se cumplirá esa medida, ya que defiende el interés burgués, pero otras como la enésima “prohibición” de los desahucios, que no han parado de ejecutarse con el gobierno “más progresista”, son solo adornos. Así funcionan las reformas que se aprueban en los parlamentos: un envoltorio llamativo para los proletarios y un contenido jugoso para los burgueses, que financian partidos políticos para obtener mayores ventajas que sus rivales, pero siempre blindando la economía de mercado sin cuestionarla ni un solo momento, pues interesa a todos ellos.

Siguiendo con la reducción de la jornada laboral, en su juego para desviar el asunto han introducido “choques” dentro del Gobierno. Al parecer, básicamente el Ministerio de Trabajo queda supeditado al de Economía; Díaz podrá seguir presentándose como “neutral” y como un analgésico tras los golpes de la burguesía a los anhelos de la clase obrera. Anuncian que quizá la reducción de jornada entre en vigor el año próximo y, a través de la ministra de Trabajo, pretenden colar ayudas a pymes como concesión a “las derechas” y a la patronal, siendo ésta última, en realidad, el conjunto de parásitos que toma las decisiones en todo el asunto. Es decir, existe la intención de transferir dinero público a pequeños explotadores; dinero que se usará para alargar la existencia de cierto número de estas empresas, asegurando las compras de mercancías a los monopolios en mayor medida durante un tiempo, intentando retrasar las grandes crisis inherentes al capitalismo en su fase de putrefacción. Dicho de otro modo, lo arreglarán para que sea la enésima vía legal por la cual los recursos públicos irán a parar a las cuentas de los grandes explotadores.

¿Gobierno y sindicatos amarillos defienden intereses diferentes a los de la patronal? Es evidente que se aprovecha un tema candente para meter veneno en una concesión simbólica a la clase obrera. El único desacuerdo que puede haber es en la mejor manera de introducir la trampa, teniendo en cuenta las condiciones actuales del proletariado y sus ansias de cambio.

Todo va encaminado a que la clase obrera sea sujeto pasivo y se resigne a observar el proceso legalista de sus “representantes”. De esta manera, de un modo liviano, se representa una especie de hostilidad entre Yolanda Díaz y la CEOE, siendo una muy mala imitación de la lucha que debería haber por parte de la clase obrera y que han conseguido desactivar.

La ministra de Trabajo siempre ha tenido buena relación con Garamendi, y llamaba a éste “querido Antonio” en un discurso que pronunció en la entrega de premio de Cepyme, a la que le pareció pertinente acudir en 2021. Ahora, en referencia a sus “discrepancias”, acusa al presidente del nido de parásitos que es la CEOE de rechazar una reforma que “beneficia en mayor medida a la población femenina ocupada”, poniendo énfasis en el “impacto de género”. Es decir, deforma completamente el asunto y pretende convertirlo en una cuestión de género, y no de clase social.

Yolanda Díaz nunca ha dejado de demostrar que se posiciona claramente en el lado de los capitalistas, e incluso en los momentos en que se propone expresar “molestias” con la actitud de la burguesía, es clara como el agua. Ante las declaraciones de Garamendi por las medidas tras el desastre de la DANA, dijo “Yo echo de menos al señor Garamendi que trabajaba por su país, que representaba los legítimos intereses de las patronales”. La ministra habló claramente de proteger a los empresarios de Valencia, pidiendo empatía para ellos, y dejando a un lado a la clase obrera. Considera legítimos los intereses de aquellos que se apropian de los frutos del trabajo ajeno, y esa es la premisa de la que partirá siempre; de otra manera, no estaría en el gobierno. El “señor Garamendi”, como todos los que forman parte de la CEOE, ni trabaja ni hace nada que no vaya encaminado a mantener la explotación asalariada y llenarse los bolsillos exprimiendo a los obreros.

Otro ejemplo sumamente revelador viene de las declaraciones de Garamendi el pasado mes de noviembre, en el que felicitaba a los sindicatos amarillos por la baja cantidad de huelgas, logrando con ello la tan ansiada “paz social” que necesita la burguesía, dando gracias a los vendeobreros y pidiendo mejorar y fortalecer estos sindicatos que son ideales para “negociar”. Estos son los agentes sociales que miran por el “interés general” y el “bien común”.

Díaz ha afirmado que la reducción de la jornada laboral “mejorará” la vida de “la gente” porque habrá media hora menos de jornada al día, e incluso se atreve a decir que es un paso en la lucha contra el cambio climático. En realidad, se seguirá discutiendo y aún queda tiempo para generar ilusiones en la clase obrera con una trampa disfrazada de concesión, mientras introducen ventajas para la burguesía con la excusa de que hay un “difícil” camino que lleva a su aprobación, y que no hay más salida que negociar. Aún no se sabe qué forma tomará en el BOE, pero tenemos la garantía de que los burgueses no saldrán perdiendo. Y por enésima vez, el gobierno ni siquiera cumple con los parches prometidos.

De hecho, la reducción de la jornada laboral no es tal como pretenden venderla. Se trata de un cómputo anual, y no semanal. Habrá periodos de trabajo intensivo donde se aumentarán las horas, y en otras etapas se compensará con algunas menos. Según el presidente de la CEOE, el 25% de los convenios acordaron 37,5 horas semanales, que equivalen a 1627,5 horas anuales, pero entre la mayoría de convenios pactados se encuentra, por ejemplo, el del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el cual se estableció, a espaldas de los trabajadores, una jornada máxima de 1800 horas anuales.

Garamendi se queja ahora, supuestamente, de una decisión “unilateral”, defendiendo el derecho constitucional a la “negociación colectiva”. Su idea de negociación colectiva consiste en acatar lo que diga el burgués, y que es ejecutado por los lacayos que orbitan alrededor de éste, como en realidad ocurre ahora. No hubo expresión de descontento cuando, con el gobierno criminal de Rajoy, se impuso sin negociación una reforma laboral que daba aún más ventajas al burgués de las que ya existían. Ahora, con la socialdemocracia administrando el Estado, se intenta compensar la ausencia de movimiento obrero con un lamentable enfrentamiento en el seno de las instituciones burguesas, para poner un tenso remiendo que pueda frenar un poco más la indignación de la clase obrera.

Llaman mejorar la vida de los trabajadores a una distracción que sirve como pequeño paño caliente, pues con esa falsa concesión a la clase obrera van metiendo mayores facilidades de las que ya hay para el robo del burgués, tanto de frutos del trabajo como de dinero público. No olvidemos los desastrosos datos que reflejan la penosa situación socioeconómica del proletariado, como ya señalamos en un comunicado anterior. Cada vez es mayor la pérdida de capacidad de compra, el nivel de pobreza, el trabajo precario e inestable y los problemas de salud mental, entre otras cosas. Cabe destacar que, según datos de la EPA, más de medio millón de trabajadores están pluriempleados, pues la necesidad obliga a ello para obtener lo que se requiere, y casi la mitad de los 890.000 asalariados que, según los registros, realizan horas extra cada semana no reciben ninguna remuneración por dichas horas.

En cuanto a “la lucha contra el cambio climático”, según organizaciones ecologistas usando los datos disponibles de los países, el año pasado España alcanzó el déficit ecológico en mayo. Es decir, ha consumido antes de medio año los recursos que le corresponden para los 365 días. ¿Qué nos indica este hecho? Señala que el capitalismo es, inevitablemente, un modo anárquico de producción en el que la burguesía, a través de la explotación humana, arrasa con los recursos sin un plan determinado más allá de acaparar tanto mercado como sea posible, y así obtener la máxima ganancia que pueda. La destrucción indiscriminada de los entornos naturales para obtener materias primas, la deforestación, la contaminación del suelo, del agua y del aire con los métodos más rápidos y, por tanto, menos costosos, para luchar con otros parásitos por atraer la demanda, etc., no son sino las consecuencias de la economía de mercado; de la propiedad privada de los medios de producción, y no acabará con una ridícula reducción de la jornada laboral, la cual no se aplicará en todas las empresas, será compensada con mayor carga de trabajo en menos tiempo y con horas extra (muchas de las cuales no serán retribuidas), además de usarse mano de obra con contrato temporal durante periodos de mayor actividad, continuarán los trabajos sin contrato y, por tanto, sin control horario, etc. El capitalismo seguirá siendo capitalismo, con su inherente miseria y sin ser el trabajo otra cosa que una actividad de supervivencia y esclavitud asalariada para la clase obrera, y beneficios para la burguesía con su apropiación del trabajo ajeno.

Afirmar que mejorará la vida de los trabajadores encierra un sesgo; bien lo sabe Francia, que desde el año 2.000 puso en vigor una jornada laboral de 35 horas. Según el último “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España, en Francia un 26% de la población tiene problemas de salud mental (en España un 34%). El 54% de los franceses dice sentirse estresados, y el estudio también indica que un 67% ha tenido que acudir a un especialista por problemas psicológicos. En lo referente al estrés laboral, otro estudio indica que el 48% de los trabajadores siente estrés a diario, habiendo en España un 58%. A pesar de las diferencias en la jornada laboral, en ambos países el nivel de estrés es alto.

La reducción de jornada que nos prometen, que es menor que la de Francia, ¿Mejorará nuestras vidas estando éstas regidas por la economía de mercado? Siguiendo con dicho país, un informe indica cómo los problemas de la vivienda afecta a demasiados proletarios, siendo 4,1 millones los que no tienen vivienda digna, y 12,1 millones que tienen una situación habitacional inestable, habiendo en la segunda categoría un alto grado de carencias materiales. Por otro lado, con la inflación de los últimos años la situación ha empeorado, y la mitad de los encuestados en un estudio tiene que comprar productos de higiene con menor frecuencia por tener que elegir entre dichos productos y otras necesidades. También es revelador el barómetro de la pobreza 2023 que refleja una situación desoladora para una gran cantidad de proletarios, aun contando con un trabajo.

La situación es tan alarmante que, viendo que la deuda del Estado no para de crecer, se han propuesto recortes en servicios básicos. Es más, mientras anuncian una ridícula recaudación temporal con impuestos a las grandes fortunas, que son quienes, de hecho, controlan el Estado, proponen que la clase obrera trabaje gratis un día al año para disminuir el déficit. Es decir, los trabajadores generan toda la riqueza, incluida, claro está, la de esas grandes fortunas, y a la vez son usados por los parásitos para sanear sus deudas.

Aunque es innegable que la reducción de la jornada laboral puede traer beneficios, el país vecino es una prueba tangible de que solo son cantos de sirena si los medios de producción siguen en manos de la burguesía, pues la socialdemocracia pone intencionadamente el foco sobre una pieza del puzle cuya imagen puede resultarnos agradable, pero una visión global muestra la realidad: continúa siendo esclavitud asalariada, y la dinámica destructiva del capital sigue su curso en el mercado mundial. No escapará la clase obrera a eso por reducir el gobierno de turno, oficialmente, unas horas la semana laboral, mientras la realidad en los centros de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida siguen sujetos a la economía de mercado y sus contradicciones; a la explotación humana. Lo que nos ofrecen es una estratagema; la burguesía lleva el timón y no nos dará ventaja, sino paños calientes.

La única manera que tiene la clase obrera de blindar sus intereses y poner la vida humana en el centro, pasa por librarse de los que poseen los medios de producción y solo tienen por aspiración la máxima ganancia a costa de los trabajadores, mientras éstos reciben las migajas, es decir, un salario. El objetivo de la paz social es convertirnos en espectadores, divididos y esperando que el próximo movimiento de la burguesía y sus lacayos no siga deteriorando nuestras vidas, sintiendo impotencia cuando comprobamos que, teniendo ellos el poder, es inevitable, y consiguiendo que creamos que nada se puede hacer.

Si nos ceñimos a la reducción de la jornada laboral, solo luchando por abolir la esclavitud asalariada se conseguirá realmente, pues el desarrollo actual de las fuerzas productivas nos asegura proveer a toda la sociedad de abundancia. Socializando los medios de producción pertenecerán éstos a la clase obrera, que son quienes producen todo lo relativo a la vida en sociedad, y sin los parásitos que hoy son dueños de las empresas se reduciría en gran medida, y progresivamente, la jornada laboral diaria, ya que cada trabajador obtiene lo que le corresponde por su tiempo de trabajo pudiendo obtener el equivalente (y más) a su aportación a la sociedad, sin que nadie le arrebate los frutos. No sería necesario trabajar el mismo número de horas que en la actualidad. No solo se crearía una cantidad enorme de puestos de trabajo con esa drástica reducción de jornada, sino que el dirigir la producción a los servicios necesarios que mejoren y faciliten nuestras vidas, el aprovechamiento de todos los recursos y de todas las tierras, generará mayor cantidad aún de puestos y de abundancia. El progreso cada vez mayor en la técnica disminuirá continuamente el tiempo de trabajo, sobre todo en labores productivas repetitivas y monótonas. Todo ello dará lugar a un incremento progresivo de la calidad de vida, del tiempo de ocio y para formación, entre otras muchas cosas. No se trata de una utopía o un deseo, sino que el desarrollo actual de la ciencia lo permite.

Actualmente, la burguesía tiene los medios de producción y los avances de la ciencia en sus manos: no los usará para mejorar nuestras vidas, sino para hacer más eficiente la explotación, en detrimento de nuestra salud y sin escatimar en esfuerzos para arrebatarnos todavía más los frutos del trabajo. Ya hemos visto que una jornada reducida no cambia la esclavitud asalariada, y la clase obrera seguirá inmersa en una espiral destructiva de continuas crisis y guerra, cargando sobre sus hombros a un sistema que agoniza pero que se resiste a morir. La única manera de darle muerte y acabar con su opresión es la organización de la clase obrera. Es necesario dotar de conciencia de clase a los trabajadores, comenzar la auténtica batalla ideológica y combatir a los capitalistas en un Frente Único del Pueblo, aunando a los proletarios en una sola lucha contra el capitalismo. El gobierno de turno, que solo es el administrador del capital al servicio de la burguesía, no lucha ni luchará contra el patrón para conquistar derechos. Solo fortaleciendo el sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial, cuyo representante en el Estado Español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), pelearemos realmente por nuestros intereses, elevando la lucha económica a la lucha política en los centros de trabajo, que es donde sufrimos el robo y los abusos del patrón.

Solamente liberándonos de los oportunistas podremos organizarnos con la fuerza renovada y la contundencia necesaria para destruir el imperialismo, que no es otra cosa que la encarnación de todas las aspiraciones criminales y explotadoras que sustentan a toda esta panda de vendeobreros y sus dueños que viven de nuestro trabajo y parasitan nuestras vidas. Entonces de sus cenizas podremos construir el socialismo, que no es otra cosa que la materialización de las mayores aspiraciones humanas de hermandad y solidaridad que anhelan los proletarios.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Nueva agresión fascista, nueva agresión contra la clase obrera

En estos días ha salido a la palestra una agresión tránsfoba a una mujer en Alcalá de Henares. La denuncia refleja como estos cobardes agarraron al acompañante de la mujer y se ensañaron con ella, profiriendo insultos tránsfobos y homófobos a la par que le propinaban una paliza.

Por desgracia, no es algo nuevo. Nos estamos acostumbrando a ver como estos ataques son cada vez más comunes. Las redes sociales no deben ser tomadas como una representación ideal de la sociedad, pero sí que nos enseñan como estos tipos de ataques son frecuentes.

El fascismo, como inhumano que es, se dedica a negar cualquier condición humana. Todos estos ataques vienen alentados por discursos de odio que se vierten en los medios de comunicación y por la calaña política reaccionaria.

Ya hemos visto como Trump, desde su reentrada en la Casa Blanca, y Elon Musk, han atacado a todas las personas LGTB+. Sus perritos falderos en España, Vox y el PP, echan a la clase trabajadora a mano de los fascistas ocasionando este tipo de ataques que quedan impunes.

Todos estos ataques hacia la libertad se circunscriben dentro de la derechización de la política y de la sociedad, de una cada vez más evidente fascistización. Desde el PCOE hemos avisado en innumerables ocasiones el auge del fascismo y el amparo que recibe del Estado español.

A todos aquellos compañeros que se han visto acosados, que han sufrido palizas, que se han visto perseguidos, hay que decirles que no están solos. Pero no vale solo con las palabras, hay que organizar la rabia a través del Partido y dar respuesta a todos estos ataques que vienen motivados por la propia naturaleza del capitalismo, generador del fascismo.

 

CONTRA EL FASCISMO, ORGANÍZATE EN EL PCOE

SOCIALISMO O BARBARIE

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




Algunas consecuencias de la reunión de los Patriots

El partido político Vox celebró el viernes 7 y sábado 8 de febrero en Madrid la primera cumbre de Patriots, el otro partido que preside Santiago Abascal y al que pertenecen también el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini. Estos tres elementos fueron acompañados por los especímenes más reaccionarios y abiertamente fascistas de la mayoría de los países de la Unión Europea. Todos ellos acompañaron a Santiago Abascal en este encuentro que sirvió para trazar la estrategia de los próximos meses con el objetivo de consolidar la alternativa al “consenso” que entienden que hay entre populares y socialistas en Bruselas desde hace una década y su “política de puertas abiertas a la inmigración masiva”. En resumen, el fascismo sin careta.

Hace ya dos años, en el X Pleno del Comité Central de nuestro Partido, el PCOE, se advertía de “cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente”. La debilidad del bloque imperialista representado en la Unión Europea y que pronto recibirá un nuevo tortazo por parte de los aranceles de los EEUU, exigencias de recapitalización para las guerras que brotarán en un futuro próximo, etc. hace que florezcan estos especímenes que desplazan a la democracia burguesa hacia formas políticas más abiertamente reaccionarias, ya que el fascismo es la muestra de la debilidad y la bancarrota del imperialismo. En momentos de extrema flaqueza, la democracia burguesa permite la entrada progresiva del fascismo en sus instituciones por la vía electoral y el hecho de que lo haga sin ninguna resistencia y la ventaja de la burguesía en la guerra ideológica, lo legitima sin ningún esfuerzo. Por eso avanza a nivel mundial, porque es el síntoma de que el capitalismo en descomposición, y a pesar de enfrentar contradicciones irresolubles, no quiere renunciar a su sistema de explotación y es capaz de llegar hasta cualquier extremo necesario. El colapso del modelo productivo y la entronización del fascismo no puede llevar al proletariado hacia otro lugar que hacia la guerra o la revolución socialista. El caso de la guerra, que ya se desarrolla en infinidad de frentes y amenaza con extenderse hacia una nueva guerra mundial, crea la necesidad de una amplia reconstrucción, como vemos en los planes de Trump en Gaza, lo que le da aire al capitalismo para unas pocas décadas más y le otorga la posibilidad de la cremación de millones de vidas proletarias que le sobran debido a la extrema automatización del modelo productivo. Esto traerá un escenario de guerra constante acompañado de una mayor represión contra los movimientos obreros revolucionarios. El fascismo termina por ser, en palabras de Dimitrov, “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”.

¿Qué deben hacer los comunistas ante esta encrucijada? Los comunistas se hallan ante la contradicción principal, imperialismo vs socialismo. La única salida para la clase obrera pasa por la revolución proletaria que derroque al sistema criminal que se encuentra en su última agonía y la implantación de la dictadura del proletariado que permita el tránsito hacia el socialismo. El internacionalismo proletario jugará un gran papel en el apoyo a las revoluciones incipientes y a convertir las sucesivas guerras imperialistas, a las que nos aboca sin remisión el fascismo, en guerra civil revolucionaria contra la propia burguesía opresora. Esto pasa por fortalecer el Partido y crear las estructuras de poder obrero que imposibiliten el retorno al capitalismo cuando la revolución ya se halle en curso.

Como dice la resolución contra el fascismo del pleno del Comité Central del PCOE, de 1 de febrero de 2025, “Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad”.

En estos momentos en que las condiciones para la revolución están dadas, es urgente la unidad de los comunistas como paso previo a la organización del proletariado como sujeto revolucionario y que éste, guiado por su vanguardia revolucionaria, el PCOE, conquiste el poder para que la humanidad pueda desarrollarse y vivir acorde con sus necesidades. Contra el imperialismo no queda otra opción que su completa demolición. El PCOE desarrolla en este sentido un ingente trabajo para poner en práctica las resoluciones que emanan de su documento contra el fascismo y su línea política abre el camino para que te incorpores en sus filas, sin más dilación, en la empresa urgente que ha de sacar a la humanidad de su prehistoria.

                      

¡Socialismo o guerra de rapiña!

¡Por la revolución socialista mundial!

¡Por la demolición del imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fascismo necesita de la socialdemocracia

Para abrir este artículo con garantías, primero debemos delimitar bien qué es la socialdemocracia. En primer lugar, diremos que la socialdemocracia es un instrumento que tiene el capital para envenenar a la clase obrera sin salirse del sistema económico que le oprime y le desangra. La socialdemocracia se presenta así como un agente al servicio del capital, que lo fía todo a la participación dentro del arco parlamentario y la legalidad burguesa y cuyo mejor representante en España es el eurocomunismo del lacayo Santiago Carrillo y sus consecutivas derivaciones PCE-IU-SUMAR. También tiene su contrapunto por la derecha, el PSOE, quien arrastra delitos de sangre contra la lucha organizada de los pueblos oprimidos mediante grupos parapoliciales y paraestatales y que no dudó en introducirnos, previa negación antes de tocar poder, en la OTAN y la UE y cremar los verdaderos intereses de la clase obrera a sus exigencias. La socialdemocracia renuncia a la lucha de clases para fiarlo todo a la colaboración de clases, sin salirse ni un ápice del escenario que impone la burguesía, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados. Esto debería darnos una pista a la clase obrera de que nos están mintiendo, vendiendo y que no defienden nuestros intereses de clase. La aquiescencia del capital lo convierte en una acción flagrante.

Pero sigamos. En segundo lugar, diremos de la socialdemocracia que, por todo lo que hemos caracterizado hasta aquí, ha renunciado a la vía revolucionaria y, por lo tanto, ha renunciado a la revolución social, a la dictadura del proletariado y a la superación del sistema de explotación capitalista. A cambio proponen una batería infinita de reformas que no tienen otro fin que alargar más en el tiempo la agonía del sistema capitalista, en su fase última imperialista, y que pretenden “humanizar” el capitalismo en vez de demolerlo, muchas veces utilizando dinero público para que los capitalistas no pierdan cuota de ganancia como lo hemos visto recientemente con el gobierno autonómico del PSC y la Casa Orsola. Y de nuevo volvemos a las conclusiones del principio, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados.

En la lucha que llevamos a cabo la clase obrera revolucionaria, siempre nos hemos mostrado implacables en borrar de nuestro movimiento cualquier vestigio que intente camuflarse en nuestras filas, al ser el enemigo que pone en jaque a la mayor parte de la humanidad que vive subyugada bajo sus métodos de explotación y prostituye cualquier movimiento revolucionario y lo encauza, vía institucionalización, en el redil estrecho de la burguesía; tenemos el ejemplo reciente de Podemos. También diremos que sus métodos de lucha son el espontaneísmo, que diluye alcanzar cualquier objetivo concreto. No cuesta mucho, llegados hasta aquí, hacerse conscientes de que sólo una vez dinamitado desde sus entrañas el sistema capitalista, la humanidad entrará de lleno en la historia abandonando su prehistoria.

Es por eso que el combate de la clase obrera, orientada por su vanguardia revolucionaria, es implacable contra este tipo de tendencias, ya que el fascismo y la socialdemocracia pertenecen a órganos que pueden parecer distintos pero que defienden la perpetuidad del sistema económico de explotación burgués, el capitalismo, en estos momentos en su fase imperialista, putrefacta y última. El policía malo y el policía bueno tienen el mismo collar que les pone su amo, la burguesía. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera a asimilar algo tan simple y evidente como lo redactado en estas pocas líneas, y a actuar en consecuencia en la defensa de nuestros propios intereses de clase. Para ello, el PCOE se fortalece forjándose en todas las luchas, en la calle, haciendo su trabajo entre las masas como lo hicieron los fundadores de este movimiento político que lucha por intentar ser oídos por una clase obrera que sigue dormida, ignorando su suerte. El PCOE, forjado en las luchas, recoge los elementos más fecundos y avanzados de la clase obrera y te llama a unirte a este combate sin tregua contra la burguesía y todos los actores que participan en la comedia.

 

¡Hasta la completa demolición del sistema capitalista!

¡Hasta la unidad de acción de la clase obrera!

¡Con el PCOE hacia la vía revolucionaria!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Mancha en pie de guerra contra las multinacionales y la burguesía

En los primeros capítulos de “El Capital” (Marx, 1867), Marx habla de la mercancía, el trabajo y el valor, y cómo estos elementos se relacionan con la naturaleza y los trabajadores. Marx critica la manera en que el capitalismo busca maximizar las ganancias a costa de la explotación de la naturaleza (como los recursos naturales) y de la fuerza de trabajo humana (los trabajadores), lo que lleva a la alienación y degradación de ambos. El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano, nos decía Marx hace dos siglos.

La propuesta de instalar una planta de biometano en los términos municipales de Torralba de Calatrava y Carrión de Calatrava o la explotación de las denominadas tierras raras en Valdepeñas, ponen de actualidad el análisis de Marx y bajo su lupa podemos estudiar la situación que se da en la realidad manchega. Y es que el proyecto va a buscar la máxima explotación de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo humana.

Los minerales que se extraen de estas tierras raras sirven para la fabricación de dispositivos electrónicos o baterías de coches y Quantum Minería S.A ha puesto los ojos en Valdepeñas y no duda en, si es preciso, enajenar todas las relaciones de producción y el equilibrio natural para su lucro privado. Desde 2016 está con el proyecto de fabricar una mina, trabajo que implicaría arrancar vides y olivos centenarios, vides y olivos que morirían en el traslado. Además, el trasvase ecológico de remover todas esas tierras con minerales en profundidad hasta la superficie, y que tienen un alto valor contaminante, harían imposible el restablecimiento del escenario ecológico anterior, lo que nos da algunas pistas de las intenciones y falsedades con las que trabaja Quantum Minería S.A. El proyecto está destinado a ya no convertirse en una traba para el desarrollo de las relaciones de producción, sino directamente a terminar con unas formas centenarias. Esto es lo que podemos decir en relación al deterioro ecológico.

Respecto a su relación con la creación de empleo, otra de sus grandes promesas, y tras destruir todo el tejido productivo de La Mancha, que es la agricultura, propone la creación de cien puestos de trabajo durante diez años. De estos cien puestos de trabajo, noventa serían trabajadores temporales y diez técnicos especialistas. Por lo tanto, el poco trabajo que va a crear y durante el poco tiempo que va a necesitar para poner todo patas arriba de forma irreversible, diez años, va a ser muy precario.

Este proyecto se ha conseguido parar por presión popular de todos los vecinos que salieron a la calle, tanto en Valdepeñas como en pueblos adyacentes, incluso en los tribunales. Ahora se quiere reanudar el mismo proyecto con otro aspecto y que afectaría también al patrimonio cultural porque existe un yacimiento íbero al que no se da ninguna seguridad de no verse afectado.

Similar a lo planeado en Valdepeñas y su comarca, ocurre en Torralba de Calatrava, Carrión de Calatrava y Campo de Criptana, donde, en estos tres municipios, se quieren imponer plantas de biometano. En Campo de Criptana hay proyectadas dos plantas, una en Torralba y otra en Carrión, ambas a escasos dos kilómetros de las poblaciones, con el consiguiente impacto ambiental y la contaminación que esto conllevaría.

Los proyectos de biometano, emanados de un proyecto de biometanización de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y declarados como prioritarios, cuentan con la aprobación de los respectivos consistorios. Una vez más, la clase política, sea del color que sea, antepone los beneficios de la burguesía a los de los vecinos y la clase obrera y los jornaleros.

Las sabias palabras de Marx están, casi doscientos años después, más vigentes que nunca.

Es por eso que, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, mostramos nuestro apoyo a nuestros vecinos, estaremos presentes en todas las luchas que atañen a los intereses de la clase obrera y de los jornaleros.

 

¡La tierra para los jornaleros que la trabajan y cuidan!

¡Clase obrera manchega, en pie! ¡Defiende tu tierra!

¡No a la mina! ¡No a las plantas de biometano!

Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real




El Estado burgués sigue fortaleciendo la sanidad privada

El reaccionario gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero ha mostrado, como viene siendo habitual, su auténtico rostro. Ofrece aumentar en un 41% la prima que paga a las mutuas para que no caiga la asistencia sanitaria de Muface. Es decir, para los próximos tres años propone aumentar a 4.805 millones de euros la cuantía para los chupasangres de los seguros privados.

Caixabank es propietaria de Adeslas, y a través de ésta atiende aproximadamente a medio millón de mutualistas, por tanto tiene grandes intereses puestos en el plan y se beneficiará en mayor medida en la licitación. Un banco que, evidentemente, domina a través del Estado, felicita al Gobierno por su generosa cifra para que puedan evitar pérdidas con el negocio de la salud. Todos estos parásitos que quieren extender sus tentáculos hacia todo aquello que necesitemos y convertirlo en dinero para sus bolsillos, se afanan en hacernos creer que la sanidad privada es necesaria.

Mónica García, ministra de Sanidad, expresa públicamente su supuesto descontento y habla del Gobierno como si ella no formara parte de éste. Dice lamentar “la decisión del Gobierno”, pero por otro lado alaba la decisión de incrementar las primas. De hecho, dice a las mutuas “no se preocupen, que la sanidad pública siempre va a estar ahí” e incluso va a mejorar la asistencia que reciben al disponer de Atención Primaria. Además, menciona que la sanidad pública necesita refuerzo. Es decir, los servicios públicos seguirán siendo parasitados y cubriendo las carencias que aún tiene la sanidad privada, cuya existencia considera legítima y necesaria, como es normal para una servidora de los monopolios.

Para sorpresa de nadie, los principales sindicatos que defienden los intereses de la burguesía en los centros de trabajo, es decir, CC.OO y UGT, pedían una solución para Muface, ya que también tienen intereses puestos en las aseguradoras privadas, además de ser un apéndice del Estado burgués que ha de velar por los intereses de la economía de mercado. Una vez más, demuestran claramente cuál es su papel en la sociedad de clases y legitiman hacer negocio con nuestra salud.

Mientras los famosos “agentes sociales” encabezados por la patronal, y reforzados por el Gobierno y sindicatos amarillos, juegan con la salud del trabajador, se las ingenian para desmantelar lo público, beneficiar lo privado y hacer creer que es un camino necesario, la sanidad pública sigue presentando cada año alarmantes datos, con aumentos en las listas de espera para operarse. Concretamente, han aumentado casi en 30.000 pacientes en el último año, registrándose en junio de 2024 a 848.340 pacientes, de los cuales un 20,4% espera más de seis meses, y el tiempo medio de espera quirúrgica es de 121 días. En cuanto a la lista de espera para acudir a un especialista, aumentó en más de 300.000 pacientes, siendo 3,96 millones en la fecha anteriormente indicada. En este caso, más de la mitad de los pacientes tiene que esperar más de 60 días para ser atendidos. También los servicios de urgencias en los hospitales siguen estando desbordados. En lo que respecta a la salud mental, solo el 46,4% de los pacientes con dichas patologías fueron atendidos de enero a octubre del año pasado, y en cuanto al tiempo de espera, el 33,8 % asegura que consiguió la cita en menos de 30 días; el 36,7 % en un plazo de entre uno y tres meses; y el 20,4 % esperó más de tres meses. Además, el 41% fue atendido, principalmente, por su médico de familia y no por un especialista.

Se trata de un proceso en el cual se desmantela un servicio público imprescindible y se van trasladando recursos hacia manos privadas, para luego aplaudir datos manipulados que puedan sugerir que se están acortando las listas de espera, cuando en realidad solo hay un traspaso de pacientes que, sin ver otra salida, no tienen más remedio que acudir al mercado y pagar con su salario lo que debería estar garantizado con los idealizados impuestos que defiende el ala moderada del fascismo, más conocida como socialdemocracia. Es por ello que va en aumento la sanidad privada.

La realidad es que no se necesita ningún “refuerzo”, sino que, sencillamente, todos los recursos sanitarios deben estar al servicio de la gran mayoría de la población que genera toda la riqueza, es decir, la clase obrera. Las ONG, los “expertos” y los oportunistas siempre tienen la misma fórmula para “solucionar” el problema de la sanidad: reformas y voluntad política. Aquí tenemos la voluntad política de la burguesía y sus lacayos, ¿es ese el camino? ¿debemos dejarnos engañar por discursos abstractos y que no se salen del margen del capital? Queda claro que la única salida es romper con este sistema que solo convierte nuestro trabajo y nuestro sufrimiento en dinero para una minoría de criminales parásitos. Por un lado exclaman falsas quejas por la situación de la sanidad pública, y por otro alaban la gestión privada, la legitiman y destinan todo el dinero necesario para el lucro con una necesidad vital.

El camino no es una manifestación liderada por los oportunistas, ni depositar la confianza en un partido parlamentario o en las quejas individuales. Todo esto forma parte de la economía de mercado que domina toda la sociedad en que vivimos. El capitalismo está en constante crisis, y como podemos observar en las declaraciones de Muface y datos expuestos, hay una tendencia a las pérdidas y por eso se transfiere mayor cantidad de dinero público para éstos buitres, siendo los más grandes los que ocuparán ahora el espacio del mercado que rechazarán otros que no entrarán a concurso por verse en peores condiciones. Poco a poco, la tendencia a concentrar el capital es cada vez más visible, y siempre será en detrimento de nuestro bienestar. La organización terrorista OTAN ya avisa de que su necesidad de agresión militar para salvaguardar los intereses del bloque imperialista liderado por los EE.UU, pasa por recortar en servicios básicos. No se recortará a la Iglesia, a la monarquía, a las subvenciones para los ricos y para las grandes empresas, ni tampoco recaudarán usando sus cuentas mil millonarias. A la burguesía que nos domina a través del Estado le sobran los servicios públicos y las prestaciones, y los convertirá progresivamente en beneficio privado, quedando atrás todo obrero que no pueda pagar lo que necesita. Es solo el enésimo aviso de que pueden prever las enormes crisis venideras y conocen sus intereses, pues la burguesía sí tiene conciencia de clase y sabe que lleva demasiada ventaja en la batalla ideológica.

Todos los bienes de consumo, llamados mercancías en el capitalismo, y todos los servicios son realizados por la clase obrera. A ellos les sobra todo aquél que ya no pueda dar beneficio, pero a la gran mayoría de la población le sobran los explotadores. Es cada vez más tangible que, al igual que todo el trabajo está interrelacionado, todo pertenece a un mercado necesitado de exprimir al máximo su mano de obra para después deshacerse de ella cuando no es eficiente. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento para unir todas las luchas por una sola en un Frente Único del Pueblo por los intereses de la clase obrera, que sea el primer paso para acabar con los capitalistas. Todo lo realizan los proletarios y todo les corresponde; podemos comprobar que es una lucha de clases y que nos va la vida en ello, pues no solo nos llevan a la guerra, aumentando la miseria y la barbarie, sino que para ello nos aplastan sin piedad y declaran sin pudor que no solo debemos seguir siendo explotados para que la burguesía obtenga ganancia, sino que nuestra calidad de vida seguirá en declive para que sus beneficios no se vean mermados y para que puedan continuar con sus atrocidades en el resto del mundo. Solo hay un camino para romper con su sistema criminal, su robo de los frutos del trabajo y sus asesinatos: la construcción del socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra el fascismo

A principios del 2023 se celebraba el X pleno del Comité Central en el que este órgano avisaba de cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente. En el recorrido de estos dos años se ha demostrado lo acertado de dicha resolución y es que hoy no sólo sigue vigente si no que es más clara aún que entonces.

Desde entonces hemos visto como el fascista de Milei ha llegado al poder en Argentina, arrancando de raíz los pocos derechos que le quedaban a los obreros en el país, llegando a los extremos de negar los paliativos a los enfermos de cáncer y el sustento a los jubilados.

También hemos presenciado cómo el fascismo venezolano, abrigado por la reacción mundial, ha nombrado a su nueva representante para tratar de tomar el poder en Venezuela poniendo como excusa un amaño electoral del que no existen pruebas, en este caso sin éxito pero retratando nítidamente a los “demócratas” europeos.

Por otra parte, el 7 de octubre de ese mismo año se reavivó la lucha en Palestina e Israel ha cometido atrocidades genocidas como nunca antes en su escasa historia. No sólo ha tratado de exterminar a los palestinos, sino que ha invadido el Líbano y Siria, también ha ejecutado un ataque terrorista masivo contra la dirección de Hezbolá a través de explosivos en buscas. Todo esto con el completo apoyo de la OTAN y los EEUU, desde los cuales Trump llama para el exterminio total de Gaza y a la anexión de Gaza y Cisjordania por parte del fascista Estado sionista de Israel.

Sin ir mucho más lejos el gobierno de Al Assad fue traicionado y vendido por los BRICS para que los aliados yihadistas de la OTAN lo destrozasen en menos de dos semanas, siendo repartido el territorio de Siria entre Turquía, Israel y un nuevo Estado Yihadista cercano a la OTAN al que le ha faltado tiempo para descargar el horror fascista en la población y advertir que privatizará todo lo habido y por haber.

En los EEUU ha llegado al poder Trump que, igual de fascista y decrépito que el cadáver andante que le deja el asiento, los primeros pasos que ha dado como presidente han sido reclamar Groenlandia y el canal de Panamá como estadounidenses, amén de iniciar deportaciones de latinoamericanos emulando a los nazis, referencia de una de sus manos derechas – Elon Musk enérgico defensor del fascismo alemán de AfD – y otorgando mando al fascista esbirro israelí producto de la mafia gusana de Miami, Marco Rubio, al objeto de agredir sin piedad a sus vecinos americanos, Canadá incluido, demostrando así la necesidad de la potencia de prepararse defensivamente para el conflicto a gran escala que está por venir, aunque el precio sea el de sacrificar a sus vasallos europeos. Además, es prácticamente una certeza que firmará una paz con Rusia, desmembrando a Ucrania.

Finalmente, en el Estado español el fascismo campa cada vez más a sus anchas y proliferan cada vez más número de escuadras fascistas como Desokupa, que no sólo le hace el trabajo sucio y extraoficial a la policía, sino que en un futuro serán los encargados de la formación de los agentes. Cabe destacar también la continua salida a la luz de casos de infiltraciones policiales en organizaciones sociales, en los cuales los perros se valen de cualquier forma por sucia que sea para asentar su posición sin ningún tipo de escrúpulos.

Esta es una parte de la infinita lista de ejemplos que cercioran la justeza de la pasada resolución, e igual que hace dos años, sólo demuestran la debilidad en la que se encuentra el imperialismo internacional y lo cerca que prevé éste la lucha final entre el pasado y el futuro. Su debilidad aumenta por un lado y por el otro crece su necesidad de una mayor represión y un estado de guerra constante para hacer frente al exceso de proletarios, tratando así de dinamitar el potencial revolucionario de la clase obrera.

Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad. Por todo ello urge la unidad de los comunistas como requisito necesario para la unidad de clase como arma infalible frente al fascismo, su mayor aliado: el oportunismo y el origen de ambos: el sistema burgués. Mientras esas tres cosas no sean un recuerdo la humanidad no podrá vivir y desarrollarse acorde a sus necesidades.

Por todo lo mencionado anteriormente el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español RESUELVE:

 

  1. La necesidad de que los comunistas se pongan a la cabeza de la construcción de un movimiento antifascista que plante cara al fascismo sea la forma que sea y en todos los frentes.
  2. Denunciar y exponer todas las maniobras fascistas a nivel global para hacer llegar un mensaje claro y real a las masas trabajadoras a través de toda la confusión que campa en los medios de comunicación, que están en manos de los fascistas.
  3. Trabajar por la unidad de los comunistas combatiendo a todo el oportunismo que reina en el movimiento comunista y obrero como requisito preliminar de la unidad de clase que se necesita para llevar a cabo la Revolución Proletaria en el Estado español y en el mundo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español por la libertad de los presos políticos

El encarcelamiento, la violencia extrema y el asesinato son el único sustento del imperialismo que se encuentra en una clara bancarrota. La represión de la clase obrera en general, y de los militantes comunistas y de izquierda en particular, se sucede en todo el planeta mientras el fascismo campa a sus anchas y logra entrar en cada vez más gobiernos de estados capitalistas.

La concentración de la producción y de la riqueza en unas pocas manos se maximiza y el desarrollo tecnológico avanza negando a cada paso la base económica capitalista. El fascismo es ya la superestructura que corresponde a la fase monopolista y putrefacta en la que el capitalismo se encuentra en el momento actual, por lo que la violencia contra la clase obrera y sus organizaciones es, cada vez, más abierta y sin tapujos.

En el Estado español, comunistas, antifascistas, sindicalistas, abertzales y artistas revolucionarios se pudren en la cárcel mientras los lamebotas de la burguesía campan impunes y los pocos que son condenados ni tan siquiera pisan la cárcel. Elementos abiertamente neonazis como Desokupa son aupados por el capital y sus medios de manipulación de masas blanquean estas organizaciones paramilitares de la burguesía. Sin embargo, el rapero Pablo Hasel está en la cárcel por decir la verdad denunciando en las letras de sus canciones las tropelías del estado criminal contra la clase obrera.

En el continente africano, la infame monarquía marroquí, esbirra de Israel y EEUU, masacra al pueblo saharaui, manteniendo encerrado en sus mazmorras carcelarias a más de 40 militantes de izquierda, aplicándosele una política de exterminio y de tortura sistemática, como lo atestiguan los tres lustros de encarcelamiento sufridos por el hermano activista saharaui de CODESA Yahya Mohamed Elhafed Iazza, víctima de todo tipo de vejaciones, torturas, malos tratos, aislamiento y desatención médica en la cárcel, habiendo sido su delito la lucha por la defensa de los derechos humanos y la dignidad y la emancipación del pueblo saharaui.

En el continente americano, estados fascistas como el paraguayo reprimen al activismo político de izquierda, como lo acredita la presa política comunista Carmen Villalba, madre de Lichita, desaparecida por dicho estado criminal, que no ha dudado en asesinar a adolescentes con absoluta impunidad. Pero no sólo es Paraguay: estados como el chileno persiguiendo al pueblo mapuche, la persecución realizada contra los camaradas organizados en partidos guevaristas y comunistas en Ecuador, como por ejemplo son Omar Campoverde o Gabriela Gallardo, México, Perú o la represión contra comunidades indígenas y campesinos que defienden su entorno y su medio ambiente contra los atropellos de los monopolios europeos y norteamericanos en Honduras, Brasil, Colombia, Perú, Chile o, por ejemplo, Guatemala donde la constructora de Florentino Pérez negaba el acceso a 30.000 indígenas quekchí al agua potable del Río Cahabón, conflicto por el que fue encarcelado Bernardo Caal Xol. Por no hablar de la política de represión y exterminio que está realizando contra su propio pueblo la marioneta sionista-norteamericana de Milei en Argentina.

Por ello, el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español RESUELVE:

  1. Exigir la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos comunistas y de izquierda del Estado español y de cualquier rincón del mundo donde haya uno solo.
  2. Exigir la aparición con vida de todos los represaliados políticos y familiares de estos desaparecidos.
  3. Exigir la inmediata puesta en libertad de Pablo Hasel, que retrata la esencia fascista del Estado español.
  4. Apelar a la unidad y la organización de la clase obrera en general y de las organizaciones comunistas y de izquierda en la construcción de un frente antifascista, por la inmediata puesta en libertad de los presos políticos de izquierda, y por la liquidación del fascismo y del capitalismo que lo genera y que deshumaniza al ser humano, construyendo la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la situación en Palestina

En medio del proceso de liberación de rehenes entre las fuerzas de la resistencia palestina y el estado genocida de Israel, es preciso analizar cuál es la situación a día de hoy en Palestina.

Desde el 7 de octubre de 2023, Gaza ha estado bajo asedio total, sin electricidad, combustible ni comida, al objeto de generar una crisis humanitaria sin precedentes y con la mirada sionista puesta en borrar de la faz de la tierra todo rastro del pueblo palestino. Según la Oficina Central Palestina de Estadísticas, la población de Gaza ha disminuido un 6%, con más de 55.000 palestinos asesinados como consecuencia de la barbarie y el genocidio, a lo que hay que sumar los todavía desaparecidos, cuyos cadáveres trágicamente aguardarán bajo los escombros. Pobreza extrema, falta de agua y alimento, hospitales bombardeados y población civil hacinada en campos de refugiados. Este es el día a día de las víctimas del imperialismo sionista. Habrá quienes traten de vender estos sucesos como una tragedia, pero la realidad es que la humanidad está contemplando un exterminio planeado que cuenta con el beneplácito de las potencias occidentales.

Hoy, Israel sigue bombardeando impunemente hogares y campos de refugiados con el pretexto de derrotar definitivamente al enemigo e imponer su dominio imperialista, ya sea en Gaza, Cisjordania o Siria, una muestra clara de que todo el régimen de paz que se trata de imponer en la fase de postguerra hunde sus raíces en una cruel mentira, en la inoperatividad de unos organismos internacionales cuyas promesas de paz son papel mojado ante la sed de sangre del sionismo.

Detrás de los medios y de los gobiernos dominantes de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España se esconden los intereses de los monopolios estadounidenses. No hay más democracia que la que se impone a sangre y fuego, no hay posibilidades reales de paz mientras la burguesía siga ejerciendo su dictadura. Quienes han continuado apoyando políticamente a Israel, comerciando con empresas israelíes e incluso suministrando material militar a las fuerzas genocidas, deben ser juzgados y ajusticiados como los enemigos de la humanidad que son.

El nuevo reparto del mundo, la alianza entre Estados Unidos, Israel y quienes lideran el nuevo grupo imperialista de los BRICS, dio forma a la operación preparada desde hacía largo tiempo para terminar con el gobierno de Bashar al Assad. Esta alianza fue, por un lado, el punto culminante de la política de estabilización y reparto de Oriente Próximo a fin de configurar dos bloques de poder: Irán e Israel.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Defender la creación de un único Estado Palestino independiente y socialista con capital en Jerusalén. La solución de los dos estados no es únicamente imposible a causa de las ansias expansionistas israelíes, sino que implica también otorgar legitimidad a un estado genocida y fascista cuya creación se consiguió gracias a un reparto del territorio completamente injusto para la población palestina.
  2. Apoyar la legítima defensa revolucionaria de todas las fuerzas que luchan contra el imperialismo israelí y sus aliados de la OTAN, especialmente a aquellas fuerzas comunistas que defienden la imposición de la dictadura del proletariado en la región en base a los principios del socialismo científico.
  3. Denunciar la acción de la burguesía estadounidense y europea, que no solo se ha nutrido con el genocidio y el sufrimiento palestino vendiendo armas y material militar al ente sionista, sino que además ha aceptado sin reparos la imposición de un gobierno yihadista en Siria, lo que supone una nueva amenaza para el proletariado internacional y las fuerzas comunistas.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)