1

Continúan los preparativos de la “reducción” de la jornada laboral como caballo de Troya para el proletariado

La patronal de los supermercados se ha pronunciado contra la supuesta intención de reducir la jornada laboral. Su manera de defender su posición revela, como siempre, que la mentira es una de las armas principales de la burguesía para ganar la batalla ideológica. En una carta que han enviado a la conocida lacaya de la burguesía, Yolanda Díaz, afirman que la manera en que se plantea la reducción de jornada “ignora el servicio que prestamos a la sociedad en nuestros establecimientos, sus amplísimos horarios de apertura al público (para atender a todo tipo de necesidades familiares y sociales) y la enorme flexibilidad con la que tenemos que adaptarnos a las necesidades de los ciudadanos a los que servimos”.

 

Centran principalmente su crítica en “la manera en que se ha presentado el Proyecto de Ley, como una iniciativa que venía a beneficiar, sobre todo, a los millones de trabajadores del comercio y la distribución (…) como si en muchos años de fructífera negociación colectiva, no se hayan tenido en cuenta sus necesidades, cuando los empresarios y los representantes de los trabajadores han acordado las mejores condiciones posibles para ambos en los convenios vigentes”.

Por su parte, el más que deleznable parásito que mandó a trabajadores a proporcionarle ganancias durante la DANA, Juan Roig, ha protagonizado un esperpéntico episodio en el que niega las evidencias y refleja su miedo a ser descubierto, pues sabe que la bancarrota del capital deja cada vez más claro que la burguesía es una clase social totalmente parasitaria, inútil y dañina; ese es su único rol y su destino es desaparecer como clase. Se ha dirigido a los empresarios diciendo lo siguiente: “Yo siempre os hago la misma reflexión y la repito, a ver si alguna vez tengo suerte. Si nos escondemos parece que tenemos algo que ocultar (…) Es que primero nos acusan de especuladores y deshonrados, y además nos ponen muchos, muchos, muchos palos en las ruedas (…) Si queremos salimos del armario, no nos escondamos. Y con eso llevaremos a la sociedad hacia donde tenemos que llevarla (…) Los empresarios, somos los que tiramos del carro. Nos tenemos que sentir muy orgullosos de ser empresarios y de ser directivos”.

En lo que respecta a Yolanda Díaz, el pasado 25 de mayo en Sevilla dijo, refiriéndose a la reducción de la jornada laboral, “tardaremos lo que tardaremos, pero vamos a ganar”, lo cual ya deja entrever lo que era un secreto a voces: el Gobierno, usando la palabrería para amansar a la clase obrera, colmará de ventajas a los burgueses y llenará de letra pequeña la supuesta futura concesión, vendiéndola como un anhelo que requiere de sacrificios para ser alcanzado. En un comunicado anterior, nuestro partido ya preveía que encauzarían el asunto por una vía que les permitiría rellenar de ponzoña la falsa concesión.

La ministra pregunta “por qué razón emplean tanto empeño en oponerse a la reducción de la jornada si ya en nuestro país la media se sitúa en 38,2 horas”. La pregunta sería: habiendo una diferencia tan insignificante entre esa cifra y 37,5 horas, según lo que expone Díaz, ¿por qué lo vende como un gran cambio si es, según ella, casi como quedarse en la misma casilla? Además, se atreve a fingir que llama a los “sindicatos de clase andaluces” y a los trabajadores de la comunidad, en defensa de la reducción de la jornada laboral, “a decir a Moreno Bonilla qué va a votar”.

En primer lugar, ella es una firme defensora de la “legitimidad” de los intereses de la patronal, y tiene una sólida alianza con los principales sindicatos de dichos parásitos, como UGT y CCOO, así que es obsceno que hable de “sindicatos de clase”, los cuales se caracterizan por luchar por los intereses de la clase obrera, con el objetivo de elevar la conciencia de clase. En segundo lugar, hace un llamamiento a los trabajadores para que dejen en manos de los parlamentarios, representantes de la burguesía, el poder de decidir sobre sus vidas. Si la minoría opresora se niega, al parecer no sería “democrático” que la gran mayoría luche por sus intereses de clase. Todo depende de si los administradores del Estado tienen a bien conceder una migaja a los asalariados.

Pero su exhibición de una total carencia de escrúpulos, como nos tiene acostumbrados, no acaba ahí; declara también lo siguiente: “ya nos decían que había que practicar la devaluación salarial”, o que “de las crisis se salían despidiendo a la gente, despidos masivos”. ¿No legitima ella los EREs si el empresario lo “justifica”? ¿No ha bajado, acaso, el poder adquisitivo de los trabajadores? Continúa: “nos decían, en su modelo, que había que precarizar el trabajo, que no había trabajo para repartir (…) ya nos dijo Fátima Báñez (ministra de Trabajo del PP) que había que elegir entre tener un contrato basura o el desempleo (…) Les dijimos que no era verdad”. Y resulta que Fátima Báñez, del partido fascista PP que no esconde su total desprecio por los trabajadores y su afán de pisotear los derechos de éstos, a la vez que da todo tipo de facilidades a la burguesía, es más honesta que la actual ministra de Trabajo que ha pronunciado el mencionado discurso, ya que esta última tiene exactamente el mismo rol e intenciones que la exministra del PP, pero se disfraza de aliada del proletariado. Los hechos desmontan a dicha oportunista.

En 2024 hubo 1,06 millones de despidos de indefinidos y 999.550 que no pasaron el periodo de prueba, según las estadísticas de la Seguridad Social, disparándose estas causas un 251% entre los contratos indefinidos desde 2021. El empresario lo usa como nuevo contrato temporal, y tiene toda la facilidad para el despido sin tener que dar explicaciones ni indemnizaciones. También según estos datos, hasta octubre de 2024 se registraron 19,05 millones de bajas de afiliación (2,01 solo en octubre), de las que 8,11 millones se deben a la caducidad de un contrato temporal, registrándose 838.810 solo en octubre. En cuanto a los fijos discontinuos, las bajas de afiliación se han disparado un 456% respecto a 2019 llegando a 3,99 millones acumuladas en los diez primeros meses del año. Solo en octubre llegaron a las 509.428. Por otro lado, los contratos a tiempo parcial han llegado a los 3 millones, aumentando en 177.000 en 2024 y siendo el registro más alto en 20 años, siendo las mujeres las que se encuentran mayoritariamente en esta situación. ¿No es todo lo anterior tener que “elegir” entre un contrato basura y el desempleo?

Siguiendo con las penosas condiciones laborales, en España el paro general duplica al resto de la UE, y lo mismo ocurre con el paro juvenil. De hecho, el 35% de los jóvenes tienen contratos temporales y un 25% trabajan a tiempo parcial, unas cifras que han crecido 9 puntos en los últimos 20 años. Es más, según un estudio de Save the Children, el 17% de los hogares con hijos está en situación de pobreza. El 11% de los trabajadores sin hijos vive en dicha situación, y en hogares donde conviven dos adultos, pero solo uno trabaja, la pobreza sube al 21%, pudiendo llegar al 63% si en esas condiciones hay hijos a su cargo. Ese es el “modelo de país” de Yolanda Díaz, que tanto aplaude las políticas “progresistas” de su Gobierno.

Esta servidora de la patronal llega incluso a validar el falaz y despreciable discurso de los empresarios, que fomentan la idea de que la mayoría de trabajadores que se encuentran con baja médica en realidad están sanos, y solo quieren faltar al trabajo. Ella considera pertinente intervenir en esta cuestión ficticia, para así favorecer aún más a la burguesía y colaborar en la demonización de los trabajadores que no pueden trabajar debido a sus dolencias. Gobierno, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO pretenden que los trabajadores que lleven más de 180 días de baja puedan volver a trabajar de manera progresiva, comenzando a jornada parcial para que, a pesar de su lesión o enfermedad, el burgués pueda seguir obteniendo plusvalor, y darán mayor autoridad al negocio de la salud para que pueda gestionar el alta de aquellos obreros que hayan estado un año de baja. Por su parte, Díaz dirige su ponzoña hacia “el mal funcionamiento de las administraciones sanitarias”, al igual que hacen los empresarios y sus sindicatos, quedando implícito que el sistema de salud es el problema y no las penosas condiciones que son cada vez mayores en la vida del proletariado, debido al sistema de explotación humana que ella defiende. Se atreve a defender, además, que “otra parte del absentismo tiene que ver con otra parte que va de la mano del carácter voluntario o no del mismo”. Es decir, compra el relato de que los trabajadores, en gran medida, buscan faltar al trabajo fingiendo malestar, y según ella, la lucha contra el absentismo es “clave”. Nuestro partido ya ha desmentido dicho cuento de la patronal en otros comunicados.

Por si fuera poco, deja entrever que la burguesía tendrá mayor “flexibilidad” aún para distribuir la jornada y para beneficiarse de horas extra. También vende como punto a favor que aumentará la productividad de la que se apropian los empresarios, y vuelve a ofrecer subvenciones millonarias a las pymes. Por otro lado, afirma que se compensará a los empresarios que hayan accedido a dar algo más de migajas a los asalariados, pero no especifica de qué modo.

He aquí “la esperanza” de los trabajadores de la que tanto habla la ministra: reducción de horario irrisoria, persecución y explotación de los trabajadores enfermos, aumentar las ya enormes subvenciones a explotadores, permisividad con los horarios y precariedad laboral en general. Los oportunistas no esconden su inmundicia y cumplen al pie de la letra con su papel en la sociedad de clases: son el ala moderada del fascismo y cuando están en el poder llevan a cabo las mismas políticas reaccionarias. Eso sí, disfrazadas de retórica izquierdista.

Toda la farsa que han montado alrededor de la más que cuestionable reducción de la jornada laboral se va acercando a su auténtica meta. Es indudable que, como ya habíamos señalado al comenzar la “polémica” unos meses atrás, es otra falsa concesión a la clase obrera en medio de una situación económica y laboral desoladora, con un futuro oscuro; conocen uno de los anhelos del proletariado, que es contar con mayor tiempo libre, y alientan a tolerar todas las tropelías a cambio de una ley que, en el mejor de los casos, reducirá la jornada de una manera tan insignificante que no se notará la diferencia, pero aplicará el falaz principio, promovido por la burguesía, de “menos es nada”. Yolanda Díaz exhibe de manera cada vez más explícita su auténtica cara y no escatima en guiños a los empresarios, a los cuales no contradice tras saber de sus engañosas declaraciones.

En este caso, tenemos a la patronal de los supermercados que presume de “amplísimos horarios”, los cuales no son más que una gran carga de trabajo para los asalariados que hacen que funcionen los supermercados, con el único propósito de generar ganancias para los parásitos propietarios. Además, hablan de un supuesto servicio a los ciudadanos y de adaptarse a las necesidades. ¿De qué manera tiene en cuenta las “necesidades” una clase social cuyo único rol es apropiarse del trabajo ajeno y extraer plusvalor? El poder adquisitivo de los trabajadores es cada vez menor, sufren el robo del patrón a cambio de un salario y otros buitres le arrebatan lo que tiene para vivir a lo largo del mes (rentistas, banqueros, empresas energéticas, petroleras, etc.); ¿acaso obtiene ese trabajador lo que necesita en un supermercado si se queda sin dinero? No, solo tendrá acceso a las mercancías si puede comprar para dar ganancia al burgués. La patronal expresa abiertamente su oposición a beneficiar a los trabajadores, alegando que, en su afán de extraer plusvalor y exprimir la vida de los asalariados, siempre han negociado para llegar a “los mejores acuerdos posibles”, omitiendo que son los acuerdos que más convienen a su dominio y su bolsillo.

Por otro lado, Juan Roig pretende presentar a la clase dominante que oprime a la gran mayoría como víctimas invisibles. La realidad objetiva es que sí se dedican a especular y son, de hecho, la antítesis de la honradez. Son totalmente prescindibles y nocivos; no forman parte del trabajo sino de la apropiación de este para su lucro privado. Oprimen y parasitan a quienes tiran del carro y sí que tienen mucho que ocultar, pues salir del armario en su caso significaría admitir que son el auténtico gobierno; no se presentan a las elecciones, pero tienen el poder del Estado y usan a sus representantes políticos, funcionarios, fuerzas represivas, judicatura y ejército para consolidar y perpetuar su poder.

Esas condiciones ejemplares de las que presumen los dueños de supermercados chocan con la realidad, y en Canarias actualmente hay huelga en el sector por sus miserables condiciones. No es la primera ni será la última. La burguesía y sus mamporreros nos arrebatan de todas las maneras posibles, y usando todos los ardides propios de una total carencia de escrúpulos, no solo derechos sino todo aquello que nos humaniza. Profundizan en la atomización del proletariado porque es indispensable que el obrero no conozca la raíz de los problemas, que es el criminal sistema capitalista. La burguesía debe optar, irremediablemente, por aplastar poco a poco a los obreros en un intento de aislar y acorralar completamente al soporte de su sistema, que son los asalariados, sin los cuales no hay plusvalor y, por tanto, su dominio cae. Es totalmente necesario dada la bancarrota del capital, las deudas impagables, la sobreproducción inevitable, la automatización imprescindible y las guerras inherentes al imperialismo por el control de las fuentes de materias primas y del mercado. Pero también saben que no pueden aplastar a la clase obrera eternamente con palabras engañosas y falsas concesiones, es decir, con la socialdemocracia que les es útil en cierta etapa; saben que su juego dará lugar a mayores contradicciones y que el proletariado lo percibirá y se darán las condiciones para que se levante. Es por eso que cada vez apuestan más por el fascismo, y van allanando el camino para los elementos más reaccionarios del capital financiero.

Ellos, los burgueses, ponen todos sus esfuerzos en debilitar continuamente a la clase obrera, su dominación a través del Estado es una constante y no se detendrán a la hora de ejecutar todo lo que sea necesario para blindar sus intereses de clase. Es hora de que los proletarios muevan ficha y comiencen a poner freno a todas estas infamias que no hacen más que acrecentar la miseria, el agotamiento y la resignación. No cambiará nada mientras el poder, los medios de producción, estén en sus manos y se fomente la idea de que la democracia es que una minoría decida lo que debe hacerse sobre la gran mayoría.

La única reducción real y drástica de la jornada laboral tendrá lugar cuando la clase obrera tome el poder. Mientras la burguesía posea los medios de producción, nuestras vidas están encadenadas al capital y el trabajo tendrá como objetivo dar ganancias a aquellos que oprimen nuestras vidas. No entra en sus intereses concedernos comodidades, ni permitirnos obtener lo que nos corresponde. No pueden estar las necesidades humanas en el centro mientras nuestras vidas las rige el mercado. No hay otro camino hacia la emancipación que la revolución obrera, pero esa senda pasa irremediablemente por la organización de nuestra clase; la toma de conciencia de clase y la unión de todos los proletarios en un Frente Único del Pueblo; es crucial para enfrentar al capital y a la burguesía. Comenzar a establecer un poder obrero servirá como base para aunar a los proletarios progresivamente y generar espacios donde puedan nacer órganos de poder obrero, tomar fuerza en la lucha contra el patrón en los centros de trabajo y actuar colectivamente en todos los ámbitos que nos afectan para inclinar la balanza cada vez más hacia los trabajadores, hacia aquellos que producen todo, y arrancar dominio al capital hasta que se den las condiciones para romper con el capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Pongamos fin al oportunismo!

¡La socialdemocracia es enemiga de la clase obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Absentismo laboral: una nueva campaña de criminalización de la clase obrera

Los medios de manipulación de masas han iniciado recientemente una campaña sobre el absentismo laboral, el perjuicio que éste causa a los empresarios y el supuesto fraude cometido por los trabajadores que se encuentran de baja por algún tipo de incapacidad. Son cientos los titulares que inundan esos medios en las últimas semanas.

Algunos empresarios incluso tienen la desvergüenza de inventar unos supuestos datos de fraude (una estadística que no existe oficialmente), pretendiendo hacernos creer que el 20% de las bajas laborales por incapacidad temporal son fraudulentas, criminalizando no sólo a los trabajadores que están enfermos, sino a los profesionales de la salud que son quienes dictaminan si un trabajador está apto o no para realizar su trabajo.

Llama la atención que precisamente quienes viven del robo, quienes se enriquecen a costa del trabajo ajeno, los mayores criminales del mundo, intenten criminalizar a quienes generan toda la riqueza en nuestra sociedad, algo que además ellos mismos reconocen de forma implícita al denunciar el gran perjuicio que el absentismo genera a sus beneficios, demostrando de esta forma que es el trabajador el que genera toda la riqueza.

Lo que no dicen estos parásitos es que el aumento del absentismo laboral está causado por el incremento de la precariedad, una precariedad de la que ellos, quienes explotan nuestra fuerza de trabajo, son totalmente responsables. No dicen que el 61,7% de los jóvenes en España tiene un contrato temporal; o que la precariedad afecta al 80% de los nuevos contratos laborales; o que la precariedad laboral dispara a 1,3 millones los ocupados que buscan otro empleo en el SEPE.

Es evidente que este aumento de la precariedad redunda en un mayor número de problemas de salud mental entre los trabajadores, tal y como reconoce el informe Precariedad laboral y salud mental de la Comisión de personas expertas sobre el impacto de la precariedad laboral en la salud mental en España dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Igualmente, este incremento en la precariedad, también implica un aumento en el número de accidentes laborales, lo que supone un mayor número de incapacidades temporales entre los trabajadores que sufren esos accidentes. De hecho, en 2024 los accidentes laborales causaron 796 muertos, un 10,4% más que en el año anterior. Esta realidad por supuesto no preocupa nada a quienes se lucran con esas muertes, ya que los trabajadores somos sustituibles, somos una mercancía más en este sistema criminal.

De hecho, quienes viven a nuestra costa no dudan en llamar directamente delincuentes a trabajadores por ejercer el derecho a la huelga, exigiendo a las fuerzas represivas “contundencia” contra quienes se organizan para exigir mejores condiciones de trabajo, como los trabajadores del metal de Cantabria.

En esta nueva campaña de difamación de los trabajadores, no podía faltar el oportunismo más ruin, encarnado en la figura de Yolanda Díaz, que una vez más se ha sumado al discurso de la patronal, afirmando en su intervención en el Foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, que hay un absentismo “voluntario”, algo que ha “aprendido de las empresas españolas” y sus “observatorios de absentismo”.

La ministra del PCE ha aprovechado su intervención para dejar unas declaraciones totalmente repugnantes que muestran su sumisión absoluta a la patronal, al pedir “hablar también de los márgenes empresariales”, indicando que “queremos empresas robustas, que tengan márgenes, pero esto va de democracia, va de repartir un poquito, no decimos mucho, esa productividad”. Esta marioneta de los monopolios no duda un segundo en justificar la explotación laboral y el robo de plusvalía, pidiendo a los empresarios que repartan algunas migajas, no muchas, de lo robado a los trabajadores que produjeron esa riqueza.

La clase obrera genera toda la riqueza y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo por migajas, tanta riqueza que permite que un grupo de parásitos viva en el más absoluto lujo sin dar un palo al agua. A los trabajadores nos sobran los empresarios, nos sobra su Estado y su sistema, nos sobra el capitalismo y nos va la vida en construir una alternativa, construir el socialismo para armonizar las relaciones de producción y acabar con el parasitismo de la burguesía que nos hunde en la miseria y la precariedad.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La agonía de Pablo Iglesias

Un último episodio entre un periodista provocador de la extrema derecha conspiradora, Vito Quiles, y Pablo Iglesias, fue usado por este último para intentar legitimar, aunque sólo sea por un breve lapso, su imagen prefabricada de revolucionario al servicio de la clase obrera. La burguesía le necesita en ese papel, todavía un poco más, para que realice sus últimas fechorías contra la clase obrera. Con consignas revolucionarias, gritadas a voz en cuello, intentó limpiar su imagen y así tener vía libre para recoger algunas de las dádivas de la burguesía que le quedaron pendientes. Además, le sirve a la burguesía como material elemental para crear los siguientes reformistas que necesitará, en sus crisis periódicas tanto económicas como de prestigio, en un sistema político donde la corrupción es endémica. Queda claro en este incidente que la socialdemocracia reformista es la antesala del fascismo.

Pablo Iglesias, este encantador de serpientes, que en palabras de Lenin cuando hablaba sobre la socialdemocracia alemana – “La revolución proletaria y el renegado de Kautsky” (1918) – decía que “son revolucionarios de palabra y reaccionarios de hechos. Son capaces de las consignas más radicales para dormirlas luego bajo un tapete”. Las clases explotadoras necesitan de estos elementos como nuestro amigo Pablo para ejercer la dominación política que perpetúe la explotación, es decir, el interés egoísta de una minoría contra la mayoría del pueblo trabajador, cuando lo que necesitan las clases explotadas es la dominación política para destruir completamente cualquier tipo de explotación, es decir, el interés de la mayoría del pueblo trabajador contra una minoría insignificante de los esclavistas modernos, es decir, capitalistas, terratenientes y toda la maquinaria militarizada que lo sustenta y lo hace posible y este hombre lo sabía. Y elementos como este son capaces de engañar a la parte menos avanzada del pueblo trabajador.

Personajes como Pablo Iglesias, estos seudo socialistas, que han sustituido la lucha de clases por ensoñaciones sobre la armonía de las clases, se han imaginado la transformación socialista también por la vía de la ensoñación, no como la destrucción de la dominación de la clase explotadora sino como la sumisión pacífica de la minoría explotadora que habrá tomado conciencia de repente de su nueva misión en el mundo. Esta ensoñación pequeñoburguesa, que cree en un estado situado por encima de las clases sociales, ha conducido en la realidad a la traición contra la clase trabajadora como lo ha demostrado en las distintas participaciones de los parlamentos burgueses. Ejemplos de ello los tenemos en el Estado español, comenzando por Carrillo y su eurocomunismo y terminando por Enrique Santiago, Yolanda Díaz o el propio Pablo Iglesias.

El oportunismo es el caballo de Troya que inyecta la burguesía en el cuerpo social de la clase obrera para engañarla y desmovilizarla, haciéndole creer que por los estrechos cauces parlamentarios de la democracia burguesa todo se resuelve, que la democracia burguesa es un fin en sí misma y el menos malo de los sistemas para el proletariado.

Luchar contra el oportunismo que ha representado Pablo Iglesias y su partido es esencial para combatir a la reacción y, todavía con más fuerza, a esta fórmula que es la forma más acabada y nociva de la burguesía para dividir y alienar a la clase obrera. La emancipación y la liberación del proletariado, únicamente será posible mediante la revolución socialista, digan lo que digan estos soñadores, que sólo buscan desorientar al proletariado en la consecución de su misión histórica, la implantación de la dictadura del proletariado que destruya la dictadura de la burguesía. Cualquier forma de organización política de la burguesía, por muy democrática que pueda llegar a parecer, nunca será democrática porque será la defensa de los intereses de la minoría de los explotadores contra la mayoría de los explotados, la clase obrera. En esta lucha, todos los espacios que se dan en el proletariado, por pequeños que sean, deben ser ocupados por las fuerzas comunistas, porque lo que no conquista el proletariado revolucionario pasa a manos de la reacción sirviéndose, las más de las veces, de elementos como este hombre.

La defensa de los explotadores muestra varias caras, como esta que parece muy amable y democrática. Pablo Iglesias no sólo ha encubierto este hecho con frases que “son revolucionarias de palabra y reaccionarias de hechos”, como nos advertía Lenin, sino que ha mentido a sabiendas creando un personaje social que institucionaliza la figura del revolucionario abnegado, el patriota honrado. Tenemos bien fresco en España el ejemplo de Galapagar, y convierte la figura en un simple afiche carente de todo fondo político muy útil para los intereses de la burguesía que le homenajea y que siempre le ha brindado un amplio espacio en la parrilla de sus medios de masas de desinformación para dar una imagen de humanización a su dictadura de clase. El oportunismo renuncia a la revolución, reconduce al proletariado al redil estrecho del economicismo dentro del marco capitalista y la legalidad burguesa, para apartar al proletariado de la lucha política, la verdadera lucha emancipatoria hacia el socialismo y este señor lo ha hecho a sabiendas.

El PCOE celebra la defunción de la función política que ha llevado a cabo este hombre y sus estúpidos intentos de volver a legitimarse frente a la clase obrera. El revisionismo ha llevado a la muerte de los partidos comunistas internacionales hacia el reformismo y el economicismo, a la vía hacia el capitalismo de China y a la caída de la URSS al serles imposible la derrota por las armas. El PCOE lleva a cabo una lucha a muerte contra el revisionismo que ya dura más de medio siglo y un trabajo metódico y consecuente en la reconstrucción de la Internacional Comunista. Por eso, reconocemos que personajes como Pablo Iglesias retrasan ideológicamente a las capas menos avanzadas del proletariado y obstaculizan nuestro trabajo, retrasando lo inevitable, la revolución socialista, por el trabajo de zapa dentro del movimiento obrero que realizan semejantes personajes para la burguesía. Con el amplio despliegue en sus medios masivos de desinformación y la adulación del personaje, la burguesía le retribuye así por su fidelidad a sus intereses y recoge los últimos servicios, por la vía de la institucionalización en la democracia burguesa, esa dictadura de clase, que pudiera prestar este personaje contra los intereses de la clase obrera.

Incidentes como el ocurrido con el periodista, todavía le dan legitimidad frente a sus convencidos y con los que participan de sus chiringuitos políticos, pero a los comunistas no nos hacen ni cosquillas. Pablo Iglesias tuvo la bondad de trasladar todo el odio y toda la indignación de la clase obrera en un momento dado, al redil estrecho de la democracia burguesa, a cambio de renunciar a la organización hacia la vía revolucionaria. El espontaneísmo de las protestas y la falta de un partido comunista fuerte que actuara de vanguardia fueron sus mejores aliados. Ahora, la indignación cíclica que provocan las crisis periódicas del modelo productivo, debe encontrarse con un partido más fuerte que actuará de vanguardia revolucionaria y educará y guiará a las masas trabajadoras hacia la vía revolucionaria de la toma del poder y la construcción del socialismo. El capitalismo está abocado a la desaparición por sus contradicciones insolubles y las trabas sobre unas relaciones de producción que ya se encuentran en un estadio superior, las socialistas. En ese estadio, la clase obrera, que es la única que produce valor, se adueñará del valor que produce, sin sanguijuelas, sin estos actores que blanquean la explotación capitalista y caminará, mediante la dictadura del proletariado, hacia la construcción del socialismo. Las condiciones para la revolución ya están dadas, nos falta atraer a las masas, trabajo que desde el PCOE llevamos a cabo sin descanso.

¡Muerte al revisionismo!

¡Desenmascaremos a los traidores!

¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga en Vestas Daimiel

Como dijo Marx en “Salario, precio y ganancia” (1865), la tasa de ganancia se juega en una lucha directa entre capital y trabajo asalariado. El aumento de la ganancia capitalista es directamente proporcional a la precarización de los salarios y a la inversa. Vestas, la fábrica de palas eólicas de Daimiel (Ciudad Real), es un claro ejemplo con un beneficio récord de 461 millones de ganancia neta para los capitalistas y la depauperación más absoluta de los salarios y las condiciones de seguridad en el trabajo que, tras numerosas pérdidas de poder adquisitivo y una siniestralidad en claro aumento, han llevado a la plantilla a la huelga.

Los trabajadores se han organizado a través de los sindicatos amarillos y del corrupto PCE de Enrique Santiago, Yolanda Díaz o Alberto Garzón entre otros y hacen que la lucha se encierre en el estrecho cauce de la legalidad burguesa y la reivindicación meramente económica.

La huelga es una fórmula de fuerza que posee la clase obrera y que atenta directamente contra la ganancia capitalista. Pero si la huelga es meramente económica, lo que les interesa a los explotadores y a los lamebotas que hemos nombrado más arriba, eso puede llevarlo a cabo cualquier sindicato, ya que todo termina en una transacción que no pone en jaque el verdadero quid de la cuestión, la esclavitud asalariada y la relación capital trabajo bajo el régimen de explotación capitalista. Eso sólo puede suceder cuando la huelga pasa a ser de mera reivindicación económica a la reivindicación política y eso debe llevarlo a cabo un verdadero partido comunista como escuela ideológica del proletariado y vanguardia revolucionaria. Un sistema de producción que se basa en la extracción de plusvalía, siempre girará a favor del capital y en torno a la apropiación privada del producto del trabajo social y, por lo tanto, en beneficio exclusivo de una minoría de explotadores chupasangres contra los intereses de la inmensa mayoría, la clase obrera, que es la única que produce valor. El capital no es más que una apropiación privada indebida del trabajo ajeno, Marx lo llamaba trabajo cristalizado.

El PCOE no va a perder la oportunidad que le brinda esta huelga para explicar todo esto a la plantilla de Vestas y abrirle los ojos respecto a la realidad económica y política y de las intenciones de sus compañeros de viaje, en este caso la taimada ponzoña revisionista que toma cuerpo en los sindicatos amarillos y el PCE, herederos del eurocomunismo, cuya función se limita en resoluciones revolucionarias y acciones reaccionarias, a tomar visibilidad para dar justificación a sus chiringuitos financiados por el estado burgués frente a la clase obrera y, a la vez, retribuyendo sus favores a la burguesía desmovilizando a esa misma clase obrera.

Desde el PCOE vamos a acercarnos a esos trabajadores para, no sólo apoyar su reivindicación económica, sino para explicarles a los trabajadores de Vestas que no puede existir democracia para los obreros bajo la apropiación privada de la minoría explotadora sobre el trabajo social, que no hay libertad para los productores mientras existe la propiedad privada capitalista, que no existe un motivo para la conformidad, a pesar de lo que quieren venderles los amarillos y los modernos carrillistas, por migajas arrancadas a la tasa de ganancia, si no extinguimos la plusvalía y el modo de producción capitalista. El PCOE no cae simpático ni a los capitalistas, ni a los reformistas estrechos de miras porque suelta estas verdades como puños y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores, en este caso en la huelga de Vestas, sobre su misión histórica, que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado. Nos vemos en la fábrica.

 

¡El PCOE con los trabajadores de Vestas!

¡No habrá justicia para los obreros bajo el capitalismo!

¡No puede haber libertad bajo la explotación!

¡No queremos migajas sino demoler el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Los sindicatos amarillos apoyan la guerra imperialista

El deleznable secretario general de UGT, Pepe Álvarez, demuestra continuamente dónde se posiciona en la lucha de clases: en el lado de la burguesía. En esta ocasión, propone abiertamente un impuesto a todos los ciudadanos para financiar la guerra, a pesar de que España ya ha alcanzado un récord en el gasto militar, y toda la Unión Europea se prepara para la guerra abierta en un compromiso mayor con la OTAN. ¿Todo esto le parece insuficiente a este gran lacayo de la patronal? Además, señala de manera falaz que el gasto en “Defensa” no afectará a los gastos sociales, cosa que, indiscutiblemente, ya ocurre y vemos que no paran de crecer las transferencias de recursos públicos a manos privadas.

Álvarez pide que Europa “tome el mando” y acabe con la dependencia que tiene con EE.UU, con un desarrollo industrial y tecnológico, todo en abstracto. Por otro lado, afirma que la venta de munición a Israel “tiene una importancia relativa”, y pide romper relaciones económicas con Israel, pues “es incompatible con los valores que nosotros representamos como país”. ¿Cómo puede quitar importancia a la venta de armas a un Estado genocida, y luego declarar que, debido a ese genocidio, dicho Estado es incompatible con “nuestros” valores? ¿No está el Estado español apoyando y haciendo posible ese genocidio con su abominable acto de complicidad? ¿Por qué Pepe Álvarez usa un “nosotros” en una sociedad de clases?

UGT ha encabezado junto con CCOO una manifestación el Primero de Mayo, en la cual han soltado, entre otras ideas ponzoñosas, la idea de que luchan contra el fascismo y todo movimiento reaccionario, presentándose como defensores de los derechos de los trabajadores. No solo juegan con la salud de los obreros y permiten penosas condiciones, ofreciendo incluso patéticas sumas de dinero para que éstos no falten al trabajo a causa de sus enfermedades, sino que estos sindicatos de la patronal son cómplices en privatizaciones y, sobre todo, son el caballo de Troya de los monopolios, los cuales son quienes engendran el fascismo. De hecho, son un ejemplo a seguir para la CEOE, que los ha felicitado públicamente por desmovilizar a la clase obrera.

Por si fuera poco, se ha unido a ellos en la manifestación el ala moderada del fascismo, es decir, la socialdemocracia. Concretamente, partidos criminales que, siendo muleta del PSOE, formaron parte del Gobierno en la anterior legislatura, y los que forman parte actualmente; partidos que, administrando el Estado a las órdenes de la burguesía, han permitido y permiten que el fascismo campe a sus anchas, allanando el camino a dichas bestias al hacer el trabajo sucio a la burguesía, y posicionándose, a veces no de palabra pero siempre de hecho, junto a Estados fascistas y genocidas, como Ucrania, Israel, los que intentan golpes de Estado en Venezuela y los “rebeldes” sirios, entre otros. También legitiman y forman parte de la terrorista OTAN. ¿No es una forma extraña de rechazar la reacción, la barbarie y los genocidios?

Si no fuera porque se trata de un conocidísimo personaje que es famoso por su total carencia de escrúpulos, se diría que Pepe Álvarez ha pronunciado un discurso que es fruto de un delirio. Ha dicho que Trump y Putin son quienes amenazan “nuestros” derechos, y los derechos de “las mujeres”, como si las mujeres proletarias en España no fuesen aplastadas por la bota del capital, y las mujeres burguesas no formasen parte de la clase explotadora que las oprime. Añade que no “debemos” permitir a los dos personajes anteriormente mencionados hacer eso, señalando así la aparición, de repente, de un par de enemigos externos y lejanos que parecen ser quienes nos ponen el peligro “a todos”. Por su parte, el otro gran vendeobreros, Unai Sordo (CCOO), presenta un discurso con mayor trilerismo en el que, queriendo aparentar no ser partidario del gasto militar, mezcla el concepto de seguridad con una “evidente” necesidad de mejorar la capacidad militar, ya que Trump y Musk van a “venir a por la Unión Europea y a por su modelo social” en el marco de un proyecto de “neocolonialismo 4.0”.

Los dos secretarios generales hablan de la necesidad de “defender” la Unión Europea con más gasto militar, pero también promueven la idea de una supuesta independencia que debe pasar por la inversión en la industria, que está en manos de la burguesía, y en mayores recursos públicos para invertir en las empresas privadas. Ambos señalan un enemigo externo, motivos para tener miedo de potencias extranjeras, la idea de una Europa poderosa en lo militar y económico, y de financiar con recursos públicos a la burguesía. Sus reivindicaciones tienen mucho en común con el repertorio fascista, y nada con un enfoque de progreso.

El capitalismo en su fase imperialista se caracteriza por el control del capital financiero, en un mundo donde el mercado es global, dominado por una minoría que concentra cada vez más capital, y donde éste no encuentra fronteras. La evidente bancarrota del capitalismo causa la escalada bélica en todas partes, pues es esencial para las potencias imperialistas en decadencia, como EE.UU y “occidente”, luchar contra el auge de las potencias imperialistas emergentes, es decir, BRICS, encabezadas por China. Las inherentes contradicciones del capitalismo se reflejan también entre los Estados, y los continuos movimientos en el tablero geopolítico hacen inevitable que la tensión crezca a medida que se acerca la sombra de mayores e ineludibles crisis.

CCOO y UGT son armas de la burguesía para filtrar entre los trabajadores sus reaccionarios discursos disfrazados de progreso. En boca de los partidos que conforman la pata derecha del capital, esto no sería tan eficaz. No han señalado nunca a la burguesía como el enemigo del proletariado, e incluso niegan la lucha de clases y legitiman abiertamente los intereses del patrón, por tanto es evidente que, ante el panorama actual donde son evidentes las consecuencias del capitalismo, han de señalar a enemigos externos sin tocar unas relaciones de producción donde hay explotadores y explotados. Pretenden unir a la clase obrera en su miedo bajo el ala burguesa, y encauzar esos temores hacia la petición de “defensa” contra unos posibles invasores extranjeros. Se dedican a ensalzar una supuesta grandeza de la Unión Europea, que aplasta la vida de cientos de millones de proletarios en su territorio, y también oprime a las naciones del sur global. Quieren disfrazar de imperiosa necesidad para “todos” la transferencia de recursos públicos a los monopolios.

En cuanto a esto último, que ya ocurre, para la burguesía no se trata más que de un escudo monetario para sanear sus deudas y retrasar las crisis tanto tiempo como sea posible. Requieren de recursos públicos para hacer viables sus aventuras en el mercado, y evitar un gasto proveniente de su bolsillo que derive en menores ganancias y pueda dar ventaja a otros parásitos que puedan ganar terreno. Dado que en España impera el sector servicios, las crisis son más visibles y se ven sus consecuencias antes que en otros países, pues las empresas dependen de proveedores externos que han de proporcionar mercancías para vender a los consumidores. Como las fuerzas productivas no paran de desarrollarse, la mejora de la técnica en manos de los capitalistas significa desempleo para muchos obreros, pues la automatización agiliza el trabajo y el patrón solo busca la máxima ganancia y minimizar los costes de producción para intentar dominar el mercado y superar a otros capitalistas. Es un arma de doble filo, pues si disminuye el trabajo humano, disminuye la tasa de ganancia, y el paro merma la capacidad de compra.

España es por ello una de las economía más vulnerables; debido a que hay sobreoferta y ésta se reparte entre distintos vendedores, éstos ven en primera línea la pérdida de compradores, por tanto, al significar pérdidas para los capitalistas, éstos deben prescindir de mano de obra, recortar servicios públicos, aumentar la explotación, etc., pero su demanda disminuye afectando al primer y segundo sector; la burguesía de terceros países, la cual controla las industrias, tiene que buscar nuevas empresas clientes para evitar la sobreproducción, y los proveedores de materias primas también. Comienza la reacción en cadena por la crisis de dinero para los parásitos dueños de las empresas, ya que los bancos y distintos accionistas pierden su inversión, y acaba en crisis que cargan en las espaldas del proletariado, y fortalecen a los más ricos, que concentran más capital. Es por ello que ese discurso de los sindicatos amarillos, que promueve el interclasismo, es el dardo envenenado que se usa en un contexto de crisis donde la clase obrera esta dispersa, temerosa y descabezada. Generan falsos debates, presentan consecuencias como causas, demonizan a víctimas y señalan a terceros países para poner un velo sobre el auténtico origen de los problemas que sufre la gran mayoría, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción. La realidad es que toda la palabrería de CCOO y UGT va destinada a legitimar el robo a manos llenas de la burguesía, que arrasará sin piedad y sin remedio con lo público por la bancarrota del capital, por los gigantescos movimientos del mercado que escapan a su control, y por la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de los asalariados; los capitalistas ven, por tanto, que deben recurrir al fascismo y le allanan el camino usando a todos sus voceros y representantes.

La normalización de la guerra no es más que la preparación de la burguesía para las luchas venideras por el control del mercado y de las materias primas. El aumento del gasto militar solo está destinado a defender los intereses burgueses, aumentar la represión y mandar a la muerte a proletarios contra proletarios. CCOO y UGT son organizaciones al servicio de los monopolios, y pretenden omitir que vivimos en una sociedad de clases, y que todo es por el “bien común”. Son representantes, al igual que todos los partidos parlamentarios, de los intereses de una minoría parásita que explota a la gran mayoría de la población, que es la clase obrera. ¿Acaso los trabajadores son uno con el patrón, cuando los primeros producen a cambio de migajas, y los segundos no producen y se apropian de la riqueza? ¿No es la gran mayoría cada vez más pobre, mientras una minoría es cada vez más rica? La burguesía ante la que responden estos sindicatos, ¿no es rica, precisamente, por apropiarse de los frutos del trabajo ajeno? ¿Qué intereses comunes tenemos obreros y burgueses? Sus valores son la barbarie y la parasitación, y los sindicatos amarillos son cómplices subvencionados por el Estado, para engañarnos disfrazados de falsos aliados.

Es menester dotar de conciencia a la clase obrera, y aquellos obreros ideológicamente más avanzados deben unirse para tal tarea. La organización de nuestra clase es indispensable para poner fin a este sistema criminal. Los capitalistas y los lacayos de todo pelaje que orbitan a su alrededor, no se detendrán ante la descomposición de su dominio. Los sindicatos de la patronal dejan muy claro su papel, y los trabajadores deben deshacerse del veneno que estos inyectan en la lucha obrera. En cambio, el sindicalismo de clase y combativo es una herramienta necesaria para presentar batalla en los centros de trabajo, más allá del mero economicismo. Luchando realmente por sus intereses, los trabajadores percibirán con la experiencia práctica que todos los explotados tienen las mismas cadenas; todas las luchas deben unirse en un Frente Único del Pueblo contra el capital, como auténtica oposición a la burguesía, sus guerras de rapiña y su sistema de miseria y barbarie. Solo la gran mayoría oprimida, que todo lo produce, puede deshacerse de esa minoría opresora con pies de barro que solo vive de absorber la fuerza de trabajo para obtener ganancias. Solo la clase obrera organizada y consciente pondrá fin al dominio criminal de quienes juegan con la vida humana para lucrarse, y podrá construir la nueva sociedad que pondrá a la humanidad en el centro: el socialismo.

 

¡Abajo los sindicatos traidores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




El hombre detrás de la masa

En estos últimos días se ha celebrado la gloriosa victoria del Ejército Rojo contra la jauría miserable del régimen nazi. El Ejército Rojo realizó la mayor gesta de la historia militar y persiguió al genocida de Hitler hasta la misma cueva y le obligó a suicidarse, dando por concluido el Tercer Reich. Este episodio bélico dejó una matanza de 27 millones de soviéticos asesinados, ejército y población civil que supieron conseguir su fin cuando las democracias burguesas habían sucumbido cobardemente.

Pero el Ejército Rojo y la organización soviética que recogió Stalin, no vinieron de la nada. Hubo un hombre, detrás de la masa, que forjó los cimientos de la sociedad soviética y que dedicó toda su vida a la creación del primer estado socialista. Ese hombre se llamaba Lenin y sería muy injusto no reconocer su trabajo y su método organizativo en el exterminio del ejército nazi y su sistema de explotación.

Tras largos años de exilio, Lenin llegó a Rusia y se hizo cargo del partido bolchevique, un partido de nuevo tipo creado y organizado por él, cuando la revolución ya se adivinaba. En este escenario, introdujo una estrategia coherente y una táctica bien elaborada para la lucha del proletariado, en el tiempo de sus acciones abiertas hacia la revolución proletaria, cuando ya había caído el zar y el derrocamiento de la burguesía pasó a ser una tarea práctica inmediata, cuando la cuestión de las reservas del proletariado, con la unión con los campesinos pobres que querían desterrar también la explotación asalariada (estrategia), pasó a ser una de las cuestiones más palpitantes, cuando todas las formas de lucha y organización, tanto parlamentarias como extraparlamentarias (táctica), se revelaron con total nitidez. Fue en este periodo cuando Lenin rescató las tesis de Marx y Engels sobre táctica y estrategia. Pero no se limitó tan sólo a eso, las desarrolló y las completó con nuevas ideas y principios, introduciéndolas en un sistema de reglas y principios de orientación para dirigir a las masas y la lucha del proletariado. Obras de Lenin como “¿Qué hacer?” (1902), “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución” (1905), “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916), “El estado y la revolución” (1917), “La revolución proletaria y el renegado de Kautsky” (1918) o “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) son indiscutiblemente una verdadera aportación a la ciencia del marxismo-leninismo y su arsenal revolucionario. La estrategia y la táctica del leninismo son la ciencia de la dirección de la lucha revolucionaria del proletariado.

Desde el PCOE rendimos este sincero y humilde homenaje al hombre que supo llevar a término la revolución en una sexta parte del planeta tierra y que dejó sus enseñanzas a las generaciones venideras. De su herencia y ejemplo el PCOE se erige en su modesto discípulo y trabaja sin descanso en hacer llegar las enseñanzas del marxismo-leninismo a las masas trabajadoras, porque sabemos que para romper el cerco de la burguesía, la única salida es revolucionaria. El proletariado armado de la ciencia del marxismo-leninismo se vuelve invencible y bajo la dirección del partido revolucionario es capaz de conseguir las gestas heroicas que le llevan a cumplir con su misión histórica, derogar el sistema burgués e instaurar la sociedad comunista sin clases.

 

¡Gloria al camarada Lenin!

¡Gloria al Ejército Rojo!

¡Larga vida al marxismo-leninismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre amnistías: Sólo la Revolución emancipa al proletariado

Desde el PCOE siempre hemos exigido la amnistía de los presos políticos. Que existan presos políticos en un país es una muestra clara de un déficit democrático y, por ejemplo, el PSOE, que votó junto al PP la aplicación del artículo 155 en Cataluña, ahora se ha abierto a sacar adelante una ley para amnistiar a los represaliados catalanes en un claro cálculo electoral para mantener un gobierno en minoría mediante un pacto amplio que incluye a muchas fuerzas políticas. No es una verdadera amnistía sino un pacto electoral porque al régimen no le interesaba repetir las elecciones y le ha sido más fácil desmovilizar al pueblo catalán con un gobierno teóricamente de izquierdas. Y decimos teóricamente porque la explicación del acuerdo por parte de Yolanda Díaz y Sumar ha sido que con el diálogo se va a todas partes, lo que indica que su objetivo es la conciliación de clases que, en la práctica, es la subordinación de la clase obrera a los intereses de la burguesía, del gran capital, como corresponde a esta ministra oportunista proveniente del PCE que habla maravillas de Garamendi, presidente de la patronal CEOE que es a quien sirve. Recordemos que una de las promesas electorales del gobierno “progresista” fue la derogación de la Ley Mordaza que tras 6 largos años, sigue estando plenamente vigente. Ley hecha por el corrupto y fascista gobierno de Rajoy que mantienen los no menos reaccionarios de PSOE-SUMAR-IU-PCE, apoyados por las fuerzas políticas nacionalistas catalanas, vascas y gallega, y que permite que se encarcelen a obreros, sindicalistas y todo aquel que luche de manera consecuente desde la izquierda real como, por ejemplo, las penas de tres años y medio de prisión por ejercer el sindicalismo y la huelga a las 6 de la Suiza.

Si nos centramos en la supuesta amnistía a los condenados por los acontecimientos sucedidos en Catalunya tras el 1 de Octubre de 2017, vemos que, como decíamos antes, es un puro y simple cálculo electoral, pero también nos demuestra la esencia reaccionaria del Estado, donde jueces podridos al servicio de la clase a la que sirve el Estado, determinan a quiénes se les aplica la amnistía y a quienes no, siendo de facto una amnistía para los que apalearon, para los opresores pero no para los oprimidos, para el pueblo. Al igual que, si vemos con más perspectiva, aconteció tras la muerte del asesino Franco, donde la amnistía, realmente, sirvió para amnistiar a los fascistas, a los represores, y no al pueblo trabajador, a los que el Estado mantuvo en la cárcel y continuó reprimiendo: Amnistía para los fascistas y represión y cárcel para los antifascistas, retratando la naturaleza reaccionaria del estado. Lenin, en “El estado y la revolución” (1917) definía al estado como un ente organizado y altamente militarizado para ejercer violencia de una clase social sobre otra. El estado español es la expresión más radical de los intereses de la burguesía y de un régimen que lleva más de 80 años aterrorizando a la clase obrera y que ha pasado por distintas operaciones cosméticas para llegar a donde está ahora. De aquel Tribunal de Orden Público a la Audiencia Nacional, de esos polvos estos lodos.

Bajo el capitalismo el proletariado no tiene derecho alguno, pues está totalmente despojado de la propiedad de los medios de producción y, consecuentemente, se halla bajo el yugo de los capitalistas cuyo estado es el instrumento para sostener el régimen de explotación y de opresión de la clase obrera.

Sin el poder todo es una ilusión y mientras el proletariado no tome el poder económico – socialismo – y político – dictadura del proletariado – lo único que existirá es impunidad de la burguesía para robar y oprimir al pueblo. La única vía que tiene el proletariado de conquistar la libertad y la democracia pasa por derrocar al capitalismo y despojar de todo tipo de derecho a la burguesía, aparte de socializar todos los medios de producción y ponerlos en manos de la clase obrera y, para ello es esencial combatir a la reacción y, todavía con más fuerza, al oportunismo que es la forma más acabada y nociva de la burguesía para dividir y alienar a la clase obrera. La emancipación, la liberación del proletariado únicamente será real con la Revolución Proletaria.

 

¡Abajo el fascismo y el imperialismo que lo engendra!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La transfobia es parte del capitalismo

El pasado miércoles 16 de abril, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que el término «mujer», en relación con la Ley de Igualdad de 2010, se refiere a «una mujer biológica y a un sexo biológico» 1. Esta decisión ha sido celebrada por colectivos y personalidades afines al feminismo radical como una «victoria para los derechos de las mujeres». Por supuesto, resulta obvio que este fallo no supone una «victoria» más que para los defensores del esencialismo biológico y la transfobia más descarada, entre los que se encuentran no sólo el feminismo radical, sino también reaccionarios y fascistas de diversa índole con los que aquel no duda en codearse.

Por desgracia, esto no es un hecho aislado, sino que es otro ejemplo más de los numerosos ataques contra las personas trans, en especial las mujeres, que se han realizado recientemente, no sólo en el extranjero, sino también en España: en el informe presentado en 2024 por la Federación Estatal LGTBI+ se afirma que «un 40 % de las personas pertenecientes al colectivo ha sufrido algún acto de odio en los últimos 5 años. Los actos de discriminación son los más numerosos (el 32,4 % los ha sufrido en los últimos cinco años), seguidos de los actos de acoso (el 28,7 %) y la agresión (10 %)» 2. Además, según este informe, «una de cada 4 personas trans ha sido agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% ha sufrido acoso y el 37,80% discriminación» 3.

En la Comunidad de Madrid también tenemos ejemplos de estos delitos de odio: en enero de este año una mujer fue víctima de una agresión tránsfoba en Alcalá de Henares 4, agresión que fue denunciada por el Partido en su momento, por su esencia fascista e inhumana 5. Las instituciones burguesas tampoco están exentas de transfobia, como puede verse en el intento de modificación de las leyes trans y LGTBI de la Comunidad de Madrid que el PP trató llevar a cabo en 2023 6, y que fueron llevadas a trámite ante el Tribunal Constitucional al año siguiente.

A diferencia de otras organizaciones «comunistas» que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, y que sirven de cireneos a los reaccionarios en su cruzada tránsfoba, desde el Partido Comunista Obrero Español entendemos que la transfobia, la homofobia y la opresión de las personas LGTB+ procede del sistema capitalista y de la superestructura ideológica que éste crea: el binarismo de género, la familia patriarcal, el esencialismo biológico, etc. Por eso reconocemos que los ataques a los derechos de las personas trans no suponen ninguna «victoria», ni para los derechos de la mujer ni para nadie en la clase trabajadora, porque sabemos que la liberación de la mujer, de las personas trans, de las personas LGTB+ y de todo el proletariado solamente puede venir de mano del socialismo científico, de la destrucción del sistema criminal del capitalismo y de la ideología burguesa y reaccionaria que emana de él.

Desde el Partido Comunista Obrero Español señalamos los argumentos arriba expuestos por el Tribunal Supremo de Reino Unido, y usados también por colectivos adheridos al feminismo radical, como puras y simples justificaciones ideológicas de su transfobia, una evidencia clara del carácter anticientífico de estos posicionamientos, que instrumentalizan y rebajan la biología a una caricatura, usándola como arma arrojadiza contra la realidad de las personas trans.

 

¡FRENTE A LA TRANSFOBIA, ORGANIZACIÓN!

¡CONTRA LA BARBARIE, ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




Un 1º de mayo para tomar conciencia y organizarse contra el imperialismo

El primero de mayo los trabajadores del mundo recordamos y analizamos las enseñanzas que nos legaron los mártires de Chicago, llevando a cabo una huelga que comenzó el 1 de mayo de 1886 en la capital del Estado de Illinois y que duró 3 días para conseguir la jornada de 8 horas, y que costó la vida de 5 dirigentes asesinados en la horca por reivindicar los derechos de la clase obrera.

Este año la clase obrera en el estado español, y también en el resto del mundo, afronta enormes retos y de su capacidad de organización y lucha depende que logre superarlos. La burguesía internacional prepara un escenario de guerra mundial en el marco de las luchas interimperialistas para tratar de salvar, nuevamente, la crisis del capitalismo que se cierne. Y para ello no dudará en llevar al frente a la clase obrera a morir y a matar a sus hermanos de clase en beneficio de sus espurios intereses, como ya hemos comprobado en el pasado.

El proceso de automatización continúa firme, acelerado por la burguesía a modo de tabla de salvación en su lucha interimperialista en la conquista de mercados, empobreciendo al trabajador a pasos agigantados, quitándole horas de trabajo y, por ende, salario. Mientras, los grandes capitalistas, llenan sus bolsillos llevando al Estado a una nueva crisis.

Con un sindicalismo de clase y combativo estancado – y sin el liderazgo capaz de llevar tras de sí a las masas y de educarlas sindical y políticamente en el antifascismo y en el socialismo-, con un dominio languideciente del sindicalismo amarillo y vendido al capital, encabezado por Comisiones Obreras y UGT, y con sindicatos abiertamente fascistas y antiobreros en auge, el Primero de Mayo de este año se antoja especialmente difícil para la clase trabajadora del Estado.

La clase obrera hoy tiene como tarea primordial avanzar en términos de conciencia de clase y organización, desarrollando su ideología a la par que adquiere, en la práctica, las herramientas de lucha necesarias para confrontar con la burguesía y arrebatarle el poder político. Y en todo ello el Partido juega un papel primordial.

El oportunismo sigue haciendo su labor de zapa entre las filas del proletariado, componiendo una y otra vez sus manidos cantos de sirena para llevar al redil parlamentario a los obreros descontentos con el sistema, mientras que la reacción y el fascismo, financiados y promocionados por la burguesía y sus medios de manipulación de masas, avanzan a paso firme entre el pueblo, hoy desorientado ideológicamente y desorganizado.

Todo aquel que se considere comunista debe trabajar para que el proletariado tome conciencia de sí mismo, eleve su fortaleza ideológica, aprenda a organizarse y comprenda que su lucha es hoy por imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo. Y ahí encontrará al Partido Comunista Obrero Español creando, orientando y fortaleciendo las estructuras organizativas del proletariado, desarrollando los órganos de poder obrero, para derrocar revolucionariamente a la burguesía y a su formación socioeconómica capitalista e imponer la dictadura del proletariado para desarrollar el socialismo, la única vía que tiene el proletariado para salvar millones de vidas inocentes y garantizar que la enorme riqueza producida llegue a la humanidad implicando el desarrollo ilimitado y multilateral del ser humano, poniendo el desarrollo tecnológico, la automatización a disposición del progreso humano que es el incremento de la esperanza de vida, de la emancipación del género humano de la explotación capitalista y del trabajo monótono, en definitiva, de la vida acabando con la avaricia burguesa que persigue la privatización máxima de los beneficios producidos por la automatización de los sectores económicos condenando a millones de seres humanos a la pobreza y a la muerte. ¡O ellos o nosotros! ¡O acabamos con la burguesía o ella acabará con millones de seres humanos inocentes!

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La justificación definitiva del gasto militar

El capitalismo monopolista, en palabras de Lenin, es un sistema que viene armado hasta los dientes porque sólo puede salir por la guerra. Es justamente el estadio donde nos encontramos hoy y su comprobación es fácil. Como hemos denunciado siempre desde el Partido, el gobierno autoproclamado como el más progresista de la historia era el que más gasto militar había realizado hasta el momento presente, pero lo que se les presenta ahora es un salto cualitativo al tener que aumentar hasta lo imposible el gasto militar, lo que redundará en el desmantelamiento definitivo del sistema público. De exportar capitales del sistema público hacia empresas privadas ya se encargó Pedro Sánchez en Caja Madrid y ha sido luego debidamente retribuido.

Pero ¿Cómo justificarlo? ¿Cómo convertir sus predicciones y recomendaciones en evangelio? Nada mejor que una caída del sistema eléctrico que deje incomunicada a la población civil y que sea presentado como un primer peldaño de una escalera que conduce al infierno de la guerra. La guerra como un escenario de fondo al que nos conduce la maldad de Rusia, según el bloque imperialista y en franca decadencia de la UE, pero que no es más que la consecuencia intrínseca del estadio actual del capitalismo monopolista, que tiene que luchar por un nuevo reparto del mercado mundial y que éste no puede ser realizado de una manera pacífica. La unidad básica del capitalismo es la mercancía y hoy la mercancía ha pasado a ser el miedo.

Desde el PCOE, hacemos un llamamiento a la clase obrera a no caer en la trampa del miedo y a hacerse conscientes de que bajo el sistema capitalista no nos espera otro escenario que la miseria, la depauperación y la guerra. Por eso, la clase obrera debe llevar una lucha a muerte contra la burguesía si quiere luchar verdaderamente por la paz. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial mediante la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el único método para romper la cadena imperialista. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar su fines y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Ahora, más que nunca, se trata de o ellos o nosotros.

 

¡Construye revolución!

¡Socialismo o muerte!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)