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¿Adónde nos lleva el capitalismo?

Nunca la humanidad se había enfrentado a un trance tan crítico como el actual, en el que se pusiera en cuestión su propia existencia. Cuando varios países de Europa insinúan la posibilidad de un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia, e incluso se preparan militarmente para afrontar dicha eventualidad, es que el riesgo existe. Pero ¿qué hay detrás de esta locura?

Parece ser cierto que Europa, junto con los EEUU poseen un mayor y hasta mejor arsenal de armas convencionales, por consiguiente, Rusia perdería la guerra. Pero ni los rusos, ni nadie, teniendo el mayor y mejor depósito del mundo, con más de seis mil armas nucleares, iba a soportar una derrota de esa índole, pues el pudor, una vez muertos, no les vale.

En última instancia, las consecuencias de la utilización por parte de Rusia de las armas nucleares, supondría la desaparición de la humanidad. Su arsenal es el más potente del mundo y unido al de los EEUU y Europa sería un infierno para el género humano y para nuestro planeta.

Según los científicos unos cuatro días después de la explosión atómica, cuando se disipe el humo, tras dejar cientos de millones de muertos, comenzaría lo que ellos consideran que es lo peor y que designan como “el invierno nuclear”, se daría pues, la “destrucción mutua asegurada”. Es decir, tanto los rusos como sus adversarios morirían y la humanidad estaría en peligro de extinción.

Y todo esto ¿Por qué? y ¿Para qué? Por el egoísmo de una élite que domina la economía mundial, que ve como la vigencia del capitalismo está a punto de cumplir, al igual que sucedió con el feudalismo y el esclavismo, pues la dialéctica de la historia es implacable. Pero ellos mantienen la opinión que sin su presencia el mundo no tiene razón de ser.

En este terreno tan explosivo nos desenvolvemos los trabajadores ignorando una realidad que no tiene nada de ciencia ficción. Los políticos del Capital procuran no abrir debate al respecto, lo que significa que su adscripción a las posiciones europeas no tiene discusión. En definitiva, los trabajadores nos podemos ver envueltos en una guerra infernal preguntándonos ¿Por qué? y ¿Para qué?

Ante este panorama, la derecha y la izquierda parlamentaria, la prensa, la radio y la televisión de nuestro país se escabullen de este problema cardinal para que, llegado el momento, lo aceptemos irremediablemente.

El PCOE hace un llamamiento a la clase trabajadora de nuestro país, a los intelectuales, a las asociaciones populares como sindicatos de clase, asociaciones de vecinos, a todo el pueblo trabajador en general para que exijan al gobierno la retirada de España de las asociaciones monopolistas como la OTAN y la UE, garantes de la explotación capitalista sobre las clases trabajadoras y promotores de las guerras.

Llamamos a todos los comunistas y gente de izquierda para unirnos en un amplio frente contra la guerra y por la lucha por el socialismo.

 

¡NO A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La clase obrera debe organizarse para acabar con este criminal sistema

El día de ayer, 2 de marzo, se cumplieron 50 años del asesinato del militante antifascista, defensor del comunismo libertario, Salvador Puig Antich, asesinado a garrote vil y sentenciado por una Judicatura que, cinco décadas después, sigue estando en manos de los mismos franquistas que antes y sus descendientes.

Hoy, 3 de marzo, se cumplen 48 años del asesinato de cinco obreros de Vitoria, acribillados por la policía mandatada por los franquistas Martín Villa y Fraga, dirigente y fundador del PP, a los que el Estado ha otorgado impunidad absoluta ante estos cinco asesinatos. Esta gentuza, y sus herederos políticos hoy, corruptos y criminales hasta el tuétano, son los que dan lecciones de democracia mostrándose qué tipo de “democracia” hay en el Estado español.

Cinco décadas después, los mismos que antaño condenaban a hijos de la clase obrera a la muerte por garrote vil o lanzaban gases en la Iglesia de San Francisco de Asís, que albergaba a 4.000 obreros, para provocar la salida de éstos y poderlos fusilar a quemarropa por la Policía, como aconteció en Vitoria por orden de los franquistas Fraga y Martín Villa – ambos posteriormente, de la noche a la mañana, “demócratas” del PP –, han seguido manteniendo, durante todo este tiempo, el poder.

Ello se puede corroborar con claridad en la judicatura, donde tanto en el Tribunal Supremo como en la Audiencia Nacional – antaño Tribunal de Orden Público –siguen manteniendo su esencia represora, y se sigue reprimiendo políticamente – al objeto de boicotear al poder legislativo, donde hay una mayoría que persigue el acuerdo de una amnistía para con los represaliados independentistas y con el pueblo catalán acosados y reprimidos desde 2014 por el Estado fascista español –. Esta semana el Tribunal Supremo ha abierto causa contra dirigentes independentistas – Puigdemont y Wagensberg – por Tsunami Democràtic estimando que hay que abrir una causa contra ellos por terrorismo, de tal manera que para ese Tribunal, al igual que para un juez de la Audiencia Nacional, todos ellos vinculados con los herederos de Franco, con el PP, la movilización del pueblo es terrorismo. Curiosamente, una forma de cavilar diferente a cuando se movilizan los fascistas, los cuales son amablemente tratados por las Fuerzas Represivas del Estado y por dichos juzgados y es que, al fin y al cabo, la minoría fascista que sale a la calle abraza la misma ideología y son camaradas de aquellos que ajustician al pueblo con las togas desde Tribunales de Justicia que llevan desde 1939 agrediendo al pueblo e insultando a la Justicia. Para el Estado y sus jueces hoy, todo aquello que no sea fascista es terrorista.

Y es que, en el momento de descomposición del imperialismo, al Estado español únicamente le vale un legislativo y un ejecutivo plenamente alineados con la ideología fascista del Estado y, por ello, los jueces no vacilan en salir en defensa de la ideología del Estado, del fascismo, no dudando en boicotear las iniciativas políticas que emanan del parlamento, mostrando su total adscripción a las fuerzas más reaccionarias del tablero político del régimen, escorado a la extrema derecha, actuando como peones del fascismo, del PP y VOX.

El desarrollo de la robotización y de la inteligencia artificial significará la eliminación de 2 millones de puestos de trabajo en esta década en España. Y según Goldman Sachs, el desarrollo de la inteligencia artificial liquidará en torno a 300 millones de empleos de aquí a 2030.

Este proceso de automatización, en sí, niega al capitalismo en tanto se desequilibra la composición orgánica del capital en favor del capital constante reduciéndose la parte del capital variable, la que se destina a la contratación de obreros, que es la parte del capital que genera plusvalía. Este hecho va a condenar a millones de obreros a no trabajar nunca. Ello también implicará una reducción notable de unos servicios públicos – sanidad, educación y pensiones – que cada día que pasa son peores.

Para los capitalistas hay un excedente de seres humanos, y es por ello que todo lo apuestan al fascismo, que en política exterior es la guerra imperialista y, en política interior, la represión inmisericorde y la depauperación máxima de las condiciones de vida de la clase obrera.

Por ello, no es casual que el ministro de defensa de Alemania Boris Pistorius le diga al pueblo alemán que debe ir preparándose para una guerra contra Rusia, o que la presidenta de la Comisión Europea, y marioneta máxima de los EEUU en la UE, Úrsula Von der Leyen, indique a los civiles europeos que se preparen para la guerra defendiendo un incremento del gasto militar, repitiendo a pies juntillas las directrices vertidas a primeros de año por la organización terrorista OTAN a través de su jefe del Comité Militar, el Almirante holandés Robert Peter Bauer.

Los capitalistas tienen trazado su plan para desprenderse de todo aquel excedente humano, de la parte de la clase obrera, una parte cada vez mayor como consecuencia del desarrollo de la automatización y, por ello, la guerra.

El capitalismo, como decía el Che, es el genocida más respetado del mundo y todas sus instituciones están dirigidas por fascistas, auténticos canallas que no les temblará el pulso en llevar a la guerra a los obreros y, así, desprenderse de lo que ellos consideran excedente humano y satisfacer los intereses económicos de los monopolios.

En el mayor burdel que hoy tienen los EEUU, la Unión Europea, estamos viendo como los gobiernos títeres del capital europeo-norteamericano están actuando: Haciendo recortes sociales brutales, privatizando la sanidad, la educación y las pensiones públicas, precarizando las condiciones de trabajo, aplicando una política monetaria que enriquece a la banca y empobrece a los ciudadanos, incrementando el gasto militar, y robando dinero a la clase obrera para entregársela a los bancos, a los grandes monopolios y a la industria armamentística.

En el Estado español, esta política de privatización y de transferencia de riqueza de la clase obrera hacia el capital, lleva el apoyo del gobierno “progresista” de la falsa izquierda y de los mayores enemigos que tiene el pueblo trabajador hoy, CCOO y UGT, que están trabajando en privatizar la sanidad, apoyando y firmando políticas que otorgan más recursos a las mutuas y la medicina privada en detrimento de la sanidad pública y negociado convenios donde se promueven y financian planes de pensiones privados, de tal modo que, por un lado, serán los monopolios privados, la banca y aseguradoras, los que gestionen las pensiones de aquéllos trabajadores activos – cada vez menos – que accedan a dichas pensiones privadas y finiquitando el sistema público de pensiones y, consecuentemente, negando el acceso a una pensión a un número vasto de obreros.

Y mientras los capitalistas, en santa alianza de fascistas y oportunistas defienden exactamente lo mismo, los intereses de los monopolios, del gran capital, los comunistas y la izquierda antisistema nos encontramos divididos, atomizados, padeciendo una egolatría enfermiza en lugar de unir fuerzas para ir al pueblo, a la clase obrera a organizarla en una dirección revolucionaria, de ruptura con el capitalismo y con su Estado, por la construcción del socialismo y de un Estado donde el poder lo tenga la clase obrera y esté al servicio de la misma.

Es necesario tejer la unidad de la clase obrera y esta sólo puede darse desde la clase obrera organizada, desde la unidad de los comunistas y de todo aquél que esté en contra del capitalismo, del fascismo. Es momento de que los anticapitalistas, de que los comunistas, pongamos en el centro de nuestra actividad la unidad para organizar y dirigir a la clase obrera a romper con el futuro de muerte, miseria y destrucción que el capitalismo le tiene diseñado.

Y para que esa unidad sea una realidad es fundamental el fortalecimiento del Partido leninista, que es el alma y el corazón del proletariado. Y el Partido sólo puede abrirse camino combatiendo a muerte a la burguesía, a su sistema económico capitalista y a sus ideologías – el fascismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y el oportunismo.

 

¡CONTRA EL FASCISMO, FORTALECE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 3 de marzo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El dinero barato y las hipotecas

En los últimos años se ha creado un espejismo sobre el dinero barato, básicamente al cero por ciento de interés, dando por sentado que las personas de la clase obrera tenían una gran oportunidad de acceder, en condiciones muy ventajosas, al mercado del crédito. Ahora es el momento, se decía desde las entidades bancarias. Las largas filas que se hacen hoy para renegociar las condiciones de las hipotecas, de variable a fija o para alargar los años del préstamo hipotecario aumentando los intereses a pagar como contrapartida de una letra mensual más baja, demuestran que ninguna medida que se tome en relación al tema del precio del dinero es para favorecer a la clase obrera y, en el caso de las hipotecas, nos empujan a calificar de inviable la capitalización total de un préstamo hipotecario. Hay varios aspectos que nos conducen a realizar esta afirmación.

En primer lugar, hay que pensar que la vida media de las hipotecas es de treinta años y, a veces, hasta de cuarenta años y en ese impase habrá muchas fluctuaciones del precio del dinero, que afecta a los tipos de interés a pagar, y que una carestía, sostenida y recidivante, dejará el camino sembrado de cadáveres.

En segundo lugar, el acceso cada vez más tarde y de forma más precaria al mercado laboral, hace que el contratador de ese préstamo hipotecario se enfrente al reto de sobrevivir a dicho préstamo en indefensión y con una edad elevada que le alargue el préstamo más allá de su jubilación. Por la calidad y durabilidad del empleo, cada vez es menos probable que un hipotecado pueda llegar al final del préstamo y menos trabajando en el mismo empleo. Otros datos futuros, como la implementación de la inteligencia artificial y la sustitución del capital variable por capital constante en el proceso de producción, que harán desaparecer el veinticinco por ciento de los empleos en los próximos veinticinco años, nos empujan a ello.

En tercer lugar, la especulación no se produce solamente en el mercado del crédito. La especulación es el alma mater del sistema capitalista y, a la cuota mensual, hay que añadir el aumento del precio de la cesta de la compra y el encarecimiento de los suministros que son indispensables en una vivienda. Esto hace que el salario real del trabajador, tal como lo definía Marx, ya no sirva ni para mantener al obrero en condiciones óptimas para la siguiente jornada laboral y para reproducir la mano de obra. Los índices de natalidad dan buena cuenta de ello. El salario pasa automáticamente a estar por debajo de las necesidades de supervivencia, renunciando a todo para entregarse en exclusiva al pago de la usura bancaria, bajo la amenaza de verse en la calle y, encima, debiendo todavía la cantidad adeudada.

En cuarto lugar, y quizás el más importante, el dinero barato es sólo un espejismo trampa que lanza el capital al obrero para embaucarlo. Este dinero barato ha tenido la función, en exclusiva, de recapitalizar a los bancos a coste cero a través de fabricar dinero ficticio. La prueba de que esto es cierto es la inflación galopante a la que se está enfrentando Europa para compensar la formación de ese capital ficticio, atribuida miles de excusas periódicas (léase pandemia, guerra de Ucrania, etc…), y, sorpresa, la solución mágica ha sido subir los tipos de interés hasta hacer insoportable las condiciones draconianas de los obreros que se habían subrogado a una hipoteca porque el dinero era barato. Los mismos bancos que han comprado ese dinero a cero, revenden ahora ese dinero a unas condiciones que pueden llegar al seis por ciento y duplicar el precio de las cuotas mensuales. Los bancos, ahora, producen su plusvalía en base a generar inflación para la clase obrera. Se puede ver, por poner un ejemplo, en las largas colas de las filas del hambre para conseguir alimentos en la beneficencia. Eso sí, las condiciones del préstamo quedan ampliamente blindadas por la legalidad burguesa y se puede renunciar a todo, hasta a comer o a la calefacción, pero no a pagar la letra.

Lo más llamativo es que esta especulación se realiza sobre un bien básico e indispensable que es la vivienda. El apartado primero del artículo cuarenta y siete de la Constitución Española establece que:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Este bonito dechado de buenas intenciones demuestra que la legalidad burguesa es sólo papel mojado que sirve para, mediante bonitos enunciados, defender los intereses de la clase burguesa en exclusiva y que cuando a una clase social le va muy bien, por fuerza a la otra clase le tiene que ir muy mal, como en el caso que nos ocupa.

Ante este estado de cosas, el gobierno más progresista de la historia lanza una medida para seguir llevando carne para la picadora de las entidades bancarias, avalando un veinte por ciento a las personas que no lleguen a las condiciones propuestas por el banco para acceder a la hipoteca. Se trata de, una vez más mediante dinero público, proteger la cuota de ganancia de los bancos a costa de más cadáveres. No se les ocurre exigir por decreto ley la eliminación de los diferenciales, terminar la obligación de contratar seguros que encarecen el crédito o promover la dación en pago. Ya se sabe, si los bancos se enfadan y no aumentan sus ganancias como es debido, volverán a necesitar recapitalizarse con dinero público como ocurrió en 2012 o producir más dinero ficticio, lo que llevará a un nuevo episodio de inflación galopante como ocurre ahora.

Desde el PCOE tenemos claro que la única medida que se puede tomar para favorecer a la clase obrera es la socialización de la banca y eso sólo se puede realizar por métodos revolucionarios. Al reformismo pazguato del gobierno más progresista de la historia, los comunistas anteponemos la revolución socialista. También estas medidas pasan por la socialización del suelo. Nada más que por esta vía se puede garantizar el derecho a la vivienda de la clase trabajadora con un Estado proletario que socialice el parque de rentistas y grandes tenedores y genere un amplio parque público de viviendas. Ninguna rebaja en el precio del dinero u otras “cesiones” del capital son la solución a los problemas de la clase obrera. Se trata de destruir al capital y a su sistema títere, el capitalismo, para poner la riqueza al servicio de la única clase que produce valor, la clase obrera. Por eso, desde el PCOE, hacemos un amplio llamamiento a la clase obrera hacia la unión de todas sus luchas en un Frente Único del Pueblo para su plena emancipación. La cuestión es clara, o nosotros o ellos.

 

¡Por la socialización de la banca y de todos los medios de producción!

¡Toda la riqueza para la clase obrera!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




¿Hacia dónde nos lleva el capitalismo?

La intelectualidad burguesa posee la habilidad de describir y enjuiciar los sucesos de una manera muy particular, pues es capaz de fraguar con hechos reales relatos oportunistas y llevarnos a conclusiones opuestas a la verdad, que penetrarán especialmente en la conciencia de quienes están poco curtidos en política, gentes que suelen caer con demasiada facilidad en sus redes aceptando sus relatos envenenados.

Bajo esta premisa podemos advertir que desde que comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, las crónicas burguesas al complot han creado un relato con la intención de desviar la atención de las clases populares de lo que se está cociendo en las entrañas del capitalismo mundial, en consecuencia, en sus propios países.

En este caso, el relato de los cronistas burgueses contiene un mensaje de insidia para que penetre en el pueblo llano la idea de que el conflicto bélico actual, es por culpa de los rusos, y se puede extender por toda la Tierra poniendo en peligro a la humanidad, por lo que toda la responsabilidad debe recaer sobre ellos. Y bajo esas premisas ¡Europa se tiene que preparar para la guerra contra Rusia! así lo han manifestado varios países del continente y más de uno está ya dispuesto para el posible enfrentamiento.

Sin embargo, la proclama de reforzarse para una posible confrontación internacional es una posibilidad que nadie puede desdeñar, pero es una posibilidad muy remota en estos momentos.  Es por ello, que se trata de un subterfugio que trata de ocultar en la fase real que se encuentra el sistema capitalista, pues la preparación para la “guerra” contra sus propios pueblos se lleva a cabo desde hace algunos años especialmente en Europa y por diversos caminos.

Desde hace más de una década los partidos fascistas están tomando cuerpo en las entrañas de los países europeos, hasta hoy honrados como los más “democráticos” del mundo, porque desde ese tiempo se sabe de la deriva que va a tomar la economía burguesa, como consecuencia de la implantación de las nuevas tecnologías autómatas.

Según las predicciones de la OCDE, alrededor del 2030 “las economías emergentes se hundirán, mientras las economías avanzadas lo harán en el 2060. En su conjunto el mundo estará plano”. Y esto sucederá sin posibilidad de retorno. Millones y millones de trabajadores quedarán sin empleo y malvivirán como mendigos errantes, con una supuesta paga mínima de supervivencia, porque jamás volverán trabajar.

Ante esto, los trabajadores debemos organizarnos y prepararnos en las ciudades, pueblos, barrios… creando un amplio Frente Único y alcanzar nuestro objetivo supremo: EL SOCIALISMO. Socialismo para socializar la robotización, la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico y poner sus enormes beneficios y la abundancia de riqueza que generan al pueblo, que son las masas proletarias y trabajadoras, convirtiéndolo en desarrollo social. ¡Socialismo o barbarie! ¡Socialismo o muerte! Esa es la disyuntiva del mundo actual, o la muerte del capitalismo o la vida de la mayoría de la humanidad eso es lo que se dirime hoy en el mundo y los capitalistas son plenamente conscientes de ello, por eso pretenden llevar a los pueblos a la guerra, por ello prolifera el fascismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 17 de febrero de 2024.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La falacia de ‘lo queer’

Federico Engels en el segundo prólogo escrito para el Manifiesto Comunista aseguraba lo siguiente:

“La idea central que inspira todo el Manifiesto, a saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx”.

 

Es decir, que la aportación fundamental que Carlos Marx hizo a la historia de la humanidad, y que inspiraría a innumerables revolucionarios en los siglos XIX, XX y XXI, es que la política está subyugada, en cualquier caso, a las relaciones de producción y la superestructura que esta genera. Así, Marx llega al concepto de la lucha de clases y significa qué es un proceso revolucionario: cuando la contradicción de clases sociales opuestas se resuelve en favor de la clase oprimida.

Un texto básico como es el Manifiesto Comunista nos deja entrever que en el capitalismo, cuya relación de producción es la propiedad privada de los medios de producción, hay dos clases que se enfrentan: el proletariado y la burguesía. Así, la clase trabajadora se convierte en el sujeto revolucionario y sobre sus hombros se apoya el peso de la historia escrita conscientemente por el ser humano y el abandono de la prehistoria humana en la que nos hallamos inmersos. Esto es: la historia del socialismo y el comunismo.

Claro es para todos que los trabajadores son diferentes los unos de los otros. Incluso una pareja de gemelos consta de particularidades que los diferencian tanto de forma física como de forma psicológica. El marxismo ocupó la ardua tarea de ver que, a pesar de la diversidad de los trabajadores, lo cardinal de ellos es su papel de desposeídos, su propia condición de proletarios. Así, Marx escribiría:

“Socialmente, ya no rigen para la clase obrera esas diferencias de edad y de sexo.  Son todos, hombres, mujeres y niños, meros instrumentos de trabajo, entre los cuales no hay más diferencia que la del coste”.

 

No vemos en el Manifiesto ninguna referencia ni análisis hacia la desvalorización particular hacia el trabajo de la mujer en el siglo XIX, ni sobre la explotación infantil de la época y, sin embargo, eso no ha despojado al marxismo de la defensa a ultranza de la igualdad entre el hombre y la mujer y del rechazo visceral del trabajo infantil. Esto es porque dichas cuestiones son, como bien dijimos al inicio de este documento, consecuencia de las relaciones de producción del capitalismo premonopolista de la época. Claro es que autores comunistas posteriores dedicarán ríos de tinta a desmenuzar estas cuestiones particulares, pero todos esos análisis no son más que consecuencia de la base que Marx, Engels y posteriormente Lenin, han dejado.

El mundo actual, que no es más que la fase imperialista del capitalismo en absoluta bancarrota, conoce más al ser humano que hace dos siglos como consecuencia del desarrollo de la ciencia y la tecnología. En otras palabras, el mundo que nos rodea se entiende mejor hoy que en cualquier otro momento de la historia. Sin embargo, a pesar de toda esa evolución, las relaciones de producción siguen siendo exactamente las mismas que cuando Marx sujetaba su pluma y, por tanto, el sujeto revolucionario sigue siendo el mismo: los proletarios. Los comunistas tenemos claro que a quien se le ocurra dudar sobre esto está siendo un ignorante o un embustero.

Todo lo escrito hasta ahora es una obviedad y nada más que un resumen de algo tan vasto como es la ciencia marxista-leninista. Aun así, el capitalismo es una maquinaria que crea día sí y día también anticomunismo de todos los tamaños y formas; y en un mundo en la que la cantidad de información es tan extensa y accesible, es más fácil que los trabajadores se encuentren confusos y decidan asumir según qué luchas siguiendo a determinados grupúsculos que parecen haber leído a los clásicos del marxismo, pero que cualquier revolucionario que se precie sabe que no han entendido ni la mitad.

Concretamente, para las cuestiones LGBT, nos encontramos que determinados partidos y colectivos que se consideran dentro del Movimiento Comunista Español (MCE), aprovechan la mínima para teñir sus consignas reaccionarias de rojo y así llevar a los trabajadores hacia la reacción, colocando el énfasis donde no hay movimiento revolucionario sino reformismo.

El 29 de junio de 2021, el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE) publicaba en su página web y en redes sociales su análisis sobre la proclamada “ley trans”, en el que aseguraban que dicha ley “constituye un problema para la lucha de la mujer y para las personas homosexuales”. Sus argumentos están basados, sobre todo, en la confrontación de la “realidad objetiva” contra la “autopercepción subjetiva” y derivados.

Al PCOE le sorprende poderosamente que el PCTE haga un análisis sobre una ley burguesa en concreto, separe a la mujer del hombre proletario y diferencie a los trabajadores homosexuales de quienes no lo son, porque si algo hemos aprendido los marxistas-leninistas es que:

  • Una ley en el capitalismo, promueva quien la promueva, es una reforma por definición. Independientemente de su contenido, la ley será aplicada o no en función de la composición de las instituciones del Estado. Como las instituciones en el Estado Español son capitalistas, actuarán siempre para garantizar y acentuar la explotación del hombre por el hombre, para servir los intereses de la burguesía.

El ejemplo más claro es que la Constitución franquista de 1978 dice defender el derecho a la vida digna, pero la realidad es que aplicar esa norma sería ordenar a las instituciones burguesas a que no consideren la vivienda como una mercancía. ¿Imaginamos al PCTE analizando la Constitución y legitimándola por incluir dicho apartado?

  • Los trabajadores (independientemente de cualquier condición) estamos siempre amenazados en el capitalismo. No son las leyes burguesas las que establecen una graduación sobre nuestra liberación, sino nuestra posición sobre las relaciones de producción, que en el capitalismo siempre es de desposeídos y explotados.

Por tanto, el nombrado análisis sólo puede caer en la categoría de reformismo y, por tanto, sólo puede destilar reacción en cada una de sus palabras. Sin embargo, ¿podríamos esperar otra cosa de un partido cuya máxima ambición ha sido estrechar las relaciones internacionales con el KKE, partido que se ha manifestado de una manera abiertamente homófoba?

Sin embargo, el PCTE no es el único con posiciones abiertamente reaccionarias y que obvia el sentido de clase de todo lo que nos rodea. Otras organizaciones que aunque se denominen comunistas o leninistas están totalmente alejadas del marxismo y que abrazan abiertamente la reacción llevan durante meses, sino años, atacando lo que ellos denominan “queer” y “posmoderno”. Tanto es así que fácilmente vemos que ya han construido todo su discurso en torno a estos temas y los ha capitalizado de buena forma a través de redes sociales.

Su estrategia política está basada en erigirse la alternativa ante diversos sujetos que escogen en función del discurso “progre” que tengan para que, por comparación, ellos salgan ganando. Así, se puede afirmar sin lugar a dudas que si el discurso feminista o LGBT no existiese, estos fascistas tampoco existirían debido a que el grueso de su repercusión viene de la confrontación con personajes más conocidos que ellos y sus ocurrencias de turno que cualquier fascista suscribiría.

Conociéndolos a través de las publicaciones en las que atacan leyes feministas, LGBT o migratorias (cuestión que ya hemos visto que es puro reformismo), cualquier reaccionario podría formar parte de estas organizaciones sin ningún tipo de problema, puesto que las reivindicaciones que se encontrarán son el “patriotismo revolucionario”, control planificado de las fronteras, defensa de la unidad de España, exaltación de la hispanidad, etcétera. Un cúmulo de categorías que un fascista desnortado es capaz de hacer suyas. Y si hubiese algún atisbo de reivindicación de la lucha de clases, puede ignorarlo fácilmente debido a que ellos no son conocidos por realizar esa labor, sólo es pura retórica.

Lo que hemos visto hasta ahora es que estas etiquetas “queer”, “progre” y “posmoderno” permiten a los reaccionarios estar en su salsa justificándolo envileciendo y desvirtuando completamente lo que es el comunismo, lo cual les retrata como auténticos fascistas al abrazar abiertamente el revisionismo. Es decir, su crítica a estos movimientos no es más que una falacia.

Desde el PCOE somos conscientes y respetamos cada una de las realidades de los seres humanos y consideramos que cualquier discurso que mínimamente aliente a atacar a estos colectivos minorizados merece nuestra más firme condena. Asimismo, defendemos y luchamos porque cada uno de los trabajadores, porque los seres humanos, puedan desarrollarse de manera multilateral e ilimitada.

Al mismo tiempo, somos conscientes que ante la incapacidad de la burguesía y sus instituciones de satisfacer las necesidades humanas, la situación actual se traduce en la mentira y la capitalización total de estos movimientos, llevando a sus elementos a cualquier lugar ajeno a la lucha de clases y fomentando el individualismo a través del desarrollo de la propia identidad.

La liberación del ser humano pasa inevitablemente por la abolición de la explotación de una clase social por otra. En estos términos, el desarrollo de las fuerzas productivas nos lleva a defender directamente la consecución del Socialismo como única democracia que permitirá a los trabajadores tomar las decisiones en su día a día, entre las cuales se incluye, como no puede ser de otra forma, la cuestión de la mujer y la cuestión LGBT. Por tanto, y como paso necesario para ello, es necesaria la construcción del Frente Único del Pueblo como punto común de todos los trabajadores e institución revolucionaria de clase  que enviará al Estado capitalista al basurero de la historia.

 

¡Por la liberación de los trabajadores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Algunas notas sobre libertad, Estado y liberales

Rallo

 

En los medios de comunicación de la burguesía, cada día y a todas horas, aparecen personajillos que nos hablan permanentemente de la libertad. Vulgares lacayos del capitalismo a los que dichos medios de comunicación, mejor dicho, de manipulación de masas, les otorgan el halo de economistas, de pensadores, de intelectuales que emiten todo tipo de barbaridades para apuntalar ideológicamente al capitalismo monopolista de estado, la explotación del hombre y para arremeter y vilipendiar de manera permanente a la única alternativa real que existe al capitalismo: El socialismo como fase primaria hacia el comunismo.

Un ejemplo de este tipo de especímenes son los que siempre llevan en la boca el término ‘libertad’, y que se autodenominan ‘liberales’, al objeto de ‘ilustrar’ al pueblo que sin el dominio de los monopolios, sin la dictadura de la burguesía, que fuera de la formación socioeconómica capitalista la libertad es una quimera, y que la libertad, así en términos absolutos, únicamente es posible bajo lo que denominan ‘capitalismo puro’ o ‘economía de libre mercado’ donde el Estado no intervenga en nada en el aspecto económico, usando al Estado – en este caso al estado burgués – como chivo expiatorio para exculpar al sistema capitalista de su inviabilidad.

La hipocresía de estos personajes ‘liberales’ es manifiesta porque pretenden mostrarse como impugnadores del estado capitalista en aras de hacer prevalecer la ‘libertad individual’, pero les aplauden cuando éste arremete contra los trabajadores y favorece a la burguesía. Estos ‘liberales’, que no quieren injerencias en el terreno económico de su estado, ni de nadie, para imponer a sus anchas y con impunidad absoluta la explotación inmisericorde contra los trabajadores, son los primeros que exigen ‘seguridad jurídica’ para garantizar sus privilegios. ¡Eso son los ‘liberales’! que se les llena la boca hablando de libertad – para su clase social, para la burguesía –, y que critican de boquilla al estado burgués pero, en la práctica y en la teoría, lo defienden a ultranza, como por ejemplo hizo Juan Ramón Rallo en el periódico fascista ‘La Razón’ en abril de 2016, cuando salía en defensa de los paraísos fiscales argumentando que “un paraíso fiscal es una jurisdicción con bajos impuestos, alta seguridad jurídica y extrema protección de la privacidad de los ahorradores. (…) el ahorrador internacional desea proteger su propiedad y, en consecuencia, no se siente atraído por entornos con bajos tributos, pero con muy poca protección frente a otras formas de rapiña política (nacionalizaciones, confiscaciones, inflación, corrupción, etc). Justo por esta combinación de baja fiscalidad y elevada calidad institucional, aquellas economías que se convierten en paraísos fiscales tienden a atraer mucho capital global y a crecer a ritmos que más que duplican los del resto del planeta”. Ahí tenéis a un liberal defendiendo la necesidad del estado burgués que les proporcione impunidad absoluta económica y política, que le garantice todos los privilegios a la gran burguesía – eufemísticamente denominada por este sujeto como ‘ahorradores internacionales’. Y es que el capitalista, ya sea bajo la máscara liberal, socialdemócrata o fascista, todos ellos defensores del capitalismo e iguales de burgueses, necesitan el estado burgués para sostener su criminal sistema de pillaje, para sostener su sistema clasista basado en la explotación del hombre por el hombre, para mantener los privilegios de su clase social burguesa y someter a la clase obrera, al campesinado pobre e incluso a las capas de la pequeña burguesía.

Rallo, que se da golpes en el pecho enarbolando la bandera del liberalismo, que es la forma más cínica de capitalista, tiene un referente que, según él mismo señala, fue el que le convirtió en ‘economista’ y que no es otro que Ludwig Von Mises y su obra “La acción humana” tal y como reconoció en un artículo publicado en el reaccionario digital de Jiménez Losantos.

Hay que reconocer a Rallo que dicha obra muestra perfectamente lo que es un liberal, y la infinita hipocresía que atesoran. Von Mises, en dicha obra, nos muestra su visión del Estado y la necesidad de éste para la existencia de lo que él llama libertad: “Para que la sociedad y la civilización puedan establecerse y pervivir, preciso es adoptar medidas que impidan a los seres antisociales destruir todo eso que el género humano consiguió a lo largo del dilatado proceso que va desde la época Neanderthal hasta nuestros días. Con miras a mantener esa organización social, gracias a la cual el hombre evita ser tiranizado por sus semejantes de mayor fortaleza o habilidad, preciso es instaurar los correspondientes sistemas represivos de la actividad antisocial. La paz pública – es decir, la evitación de una perpetua lucha de todos contra todos- sólo es asequible si se monta un orden donde haya un ente que monopolice la violencia y que disponga de una organización de mando y coerción, la cual, sin embargo, sólo ha de poder operar cuando lo autoricen las correspondientes normas reglamentarias, es decir, las leyes (…) Lo que caracteriza a todo orden social es precisamente la existencia de esa institución autoritaria o impositiva que denominamos gobierno”.

Como se puede comprobar, Mises como burgués que es, pretende frenar las leyes del desarrollo histórico de las sociedades, de tal modo que la historia se acabe con el capitalismo. La historia nos demuestra que Mises miente, pues el estudio de ella nos señala que en la historia se van sucediendo las formaciones socioeconómicas – el régimen del comunismo primitivo, el esclavista, el feudal, el capitalista y el comunista – y que el paso de una a otra atiende a las contradicciones que se desarrollan en el interior de la vieja sociedad que conducen a su muerte, creando las bases para el nuevo régimen que será de orden superior económicamente engendrando también una sociedad más desarrollada. En la actualidad, la lucha de clases es una lucha descarnada entre el socialismo y el imperialismo que, objetivamente, supone un obstáculo para el desarrollo de la humanidad que ésta deberá sortear derrocando revolucionariamente a la burguesía para que se abra paso el desarrollo de la nueva formación socioeconómica, al igual que hizo el capitalismo con el feudalismo. Mises ubica al estado capitalista como el palo que la clase burguesa dispone para ponerle freno a la rueda de la historia y detener su desarrollo, su progreso histórico, sin embargo, bien saben los burgueses que la fuerza de la rueda de la historia, de las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad humana, es infinitamente más fuerte que el más fuerte de los estados burgueses.

Vemos, pues, que los liberales, o liberales-libertarios como también se autodenominan, son firmes defensores del estado burgués, el cual, como expresa Von Mises, debe tener el monopolio de la violencia y la coerción, debe reprimir a todo aquél que cuestione el sistema de libre mercado, amparando todo ello en las leyes, leyes que, por otra parte, son realizadas por la misma burguesía – a través de sus partidos políticos – siendo  la expresión escrita de la voluntad de la clase burguesa al objeto de someter al proletariado. Por tanto, los propios liberales como Von Mises hacen cierta la definición de estado formulada por el marxismo como instrumento de opresión y sometimiento de una clase sobre otra, en el caso del estado burgués la opresión del proletariado por parte de la criminal burguesía, y profundiza todavía más, el estado burgués no sólo debe reprimir a todo aquél que cuestione al capitalismo, a la dictadura de la burguesía, dentro de sus propios límites, sino que debe ser militarista y someter por la fuerza de la guerra, de las armas, a todo aquél estado que cuestione el libre mercado, que en su silogismo es equivalente a la libertad, como Von Mises señala en “La acción humana”, siendo un ferviente partidario de la guerra imperialista: “(…) Quien ame la libertad ha de hallarse siempre dispuesto a luchar hasta la muerte contra aquéllos que sólo desean suprimirla (…) la misión fundamental del gobierno consiste en proteger el orden social no sólo contra los forajidos del interior, sino también contra los asaltantes de fuera. Quienes hoy se oponen al armamento y al servicio militar son cómplices, posiblemente sin ellos mismos advertirlo, de gentes que sólo aspiran a esclavizar al mundo entero. (…)”.

Sobre la libertad, Von Mises habla de ella en términos absolutos y a la vez la relativiza, desde el idealismo más absoluto, o como él mismo señala, desde la praxeología, que es la forma ‘refinada’ en que la Escuela Austriaca de Economía denomina a la lógica y al silogismo, que es su método de análisis concibiendo los fenómenos de manera metafísica, como claramente se ha podido comprobar anteriormente con la cuestión del estado y cómo vamos a analizar más adelante cuando Von Mises se refiere a la libertad.

Decimos que Von Mises habla de la libertad en términos absolutos, razonando de manera metafísica y estática, abrazando el idealismo, porque para él ésta es la capacidad del hombre, desde su individualidad, a “consideramos libre, desde un punto de vista praxeológico, al hombre cuando puede optar entre actuar de un modo o de otro, es decir, cuando puede personalmente determinar sus objetivos y elegir los medios que, al efecto, estime mejores”. Y puesto que el estudio de Von Mises, como el del resto de los capitalistas, para sostener dicho sistema económico no pueden emplear las  leyes universales de la dialéctica que rigen en el mundo, por su materialidad, puesto que quedaría totalmente desbaratado – como Marx ya hizo hace más de 150 años –  deben ir ‘inventando’ para sostener la inmensa mentira del sistema que defienden, no dudando en pasar a matizar la libertad, cuando Mises en “La acción humana” señala “(…) Bajo una economía de mercado, es decir, bajo una organización social de tipo laissez faire, existe una esfera dentro de la cual el hombre puede optar por actuar de un modo o de otro, sin temor a sanción alguna (…) Consideramos, consecuentemente, libre al hombre en el marco de la economía de mercado. Lo es, en efecto, toda vez que la intervención estatal no cercena su autonomía e independencia más allá de lo que ya lo estarían en virtud de insoslayables leyes praxeológicas. A lo único que, bajo tal organización, el ser humano renuncia es a vivir como un irracional”. Según Von Mises el hombre sólo puede ser libre en el marco de la economía de mercado, por tanto, Von Mises está señalando que el ser humano, antes de que el capitalismo llegara, jamás pudo ser libre y, además, según el propio Mises, bajo la economía de mercado organizada según él señala, “existe una esfera dentro de la cual el hombre puede optar por actuar de un modo o de otro, sin temor a sanción alguna (…)”, es decir, que dentro de su economía de mercado el ser humano tiene un pequeño margen para actuar en libertad, según las palabras del propio Von Mises.

Y es que no se puede hablar de libertad en términos absolutos, sino que la libertad va intrínsecamente relacionada con la necesidad y, por consiguiente, no existe la libertad absoluta, sino que la libertad es equivalente a actuar con conocimiento de causa, esto es, con conocimiento de las leyes que rigen el medio, conocimiento de la necesidad u objetivo, y aplicar los primeros de manera consciente para superar a la necesidad o conseguir cumplir el objetivo marcado. ¿Acaso puede considerarse libre o actuar en libertad de uno u otro modo desde la espontaneidad y el desconocimiento? Es evidente que no, aunque para Von Mises la libertad no va relacionada ni con el conocimiento de las leyes que rigen el medio ni tampoco con el objetivo, sino que para Mises la libertad es la capacidad de elección individual dentro del marco del capitalismo, y fuera de éste lo que existe es la irracionalidad.

¿Acaso era irracional el género humano cuando descubrió las leyes de la tierra, la agricultura, y comprendió que podían encontrar su sustento sin necesidad de ser nómadas buscando los diferentes humedales? Es evidente que no, más bien todo lo contrario, es un ejemplo de cómo el género humano actuó en libertad y se liberó de su vida nómada creando las primeras poblaciones sedentarias.

La libertad, por tanto, ni se puede expresar en términos absolutos, ni se ciñe a la fase capitalista. ¿puede actuar en libertad el ignorante? ¿puede actuar en libertad el alienado? ¿puede actuar en libertad el obrero dentro del capitalismo? Es evidente que la respuesta es no, mientras que el ignorante no se libere de su ignorancia, mientras que el alienado no se libere de la vida que lo aliena, y mientras que el obrero no se libere del sistema que lo explota y que le niega su autosuficiencia como consecuencia de estar despojado del control de los medios de producción. Por tanto, el obrero, tiene la necesidad objetiva de romper el capitalismo, de ser dueño de los medios de producción para poder ganar grados de libertad, pues, como el mundo es una permanente cadena de causas y efectos, es evidente que, una vez emancipado del yugo capitalista, el obrero tendrá nuevas necesidades y un mayor poso de conocimiento que le permitirán actuar con conocimiento de causa, actuar en libertad para superar dichas necesidades. Como puede apreciarse, mientras los marxistas analizamos los fenómenos en movimiento, tal y como son y como se desarrollan, los capitalistas extraen una fotografía de la realidad –atendiendo a su interés de clase – estudiándola de manera estática y aislada y, por tanto, abrazando el idealismo y despreciando el empleo del método científico, que es el método dialéctico.

El analizar los hechos con la lógica metafísica, o como los de la Escuela Austriaca de Economía señalan, mediante el empleo de “leyes praxeológicas”, conlleva a las falsedades más descaradas, como puede desprenderse de lo siguiente que dice Von Mises “De libertad sólo disfruta quien vive en una sociedad contractual. La cooperación social, bajo el signo de la propiedad privada de los medios de producción, implica que el individuo, dentro del ámbito del mercado, no se vea constreñido a obedecer ni a servir a ningún jerarca (…)”. ¿Desde cuándo en el capitalismo rige “la cooperación social”? En la sociedad burguesa se reproduce la contradicción que rige en la base económica, emanada de la propiedad privada sobre los medios de producción, que arroja una sociedad clasista con dos clases fundamentales cuyos intereses son antagónicos. El obrero, en el capitalismo, no es esclavo de un burgués, sino que es esclavo del conjunto de la clase burguesa, pues éste está obligado a vender su fuerza de trabajo a un burgués para poder subsistir. Así pues, en el capitalismo la relación entre obreros y patronos no es de colaboración sino de sometimiento del obrero al burgués.

Como puede apreciarse, los liberales o libertarios, cuando hablan de libertad, evidentemente, se refieren a la libertad de la burguesía, a la libertad de explotar con impunidad, a la libertad de saquear y reprimir. De tal modo que el propio Von Mises, lejos de refutar al marxismo-leninismo, lo reafirma, pues tal y como Lenin expresaba, en la sociedad clasista, absolutamente todo atiende y lleva detrás un interés de clase.

Hemos visto que Von Mises defiende abiertamente la dictadura de la burguesía, donde el Estado burgués tenga el monopolio de la violencia para reprimir a todo aquél que se oponga al capitalismo, al libre mercado, así como también defiende que el Estado no dude en enfrentarse contra otros estados que no sean capitalistas de tal modo que, en nombre de la defensa de la libertad que para él es la economía de mercado o capitalismo, “ha de hallarse siempre dispuesto a luchar hasta la muerte contra aquéllos que sólo desean suprimirla”, ergo Von Mises es un defensor de la guerra entre los pueblos al objeto de defender al capitalismo.

Von Mises subordina al ser humano al capitalismo, a los intereses de la burguesía. En consecuencia, Von Mises repudia por completo al humanismo en tanto que ubica al capitalismo por encima de la dignidad y el valor del hombre, subordina el derecho al libre desarrollo humano al libre mercado y a la explotación del hombre que generan desigualdad política y nacional, desigualdad entre el trabajo manual e intelectual, entre la ciudad y el campo, condenando a la humanidad a la incultura, a la alienación, en definitiva, a la miseria material y espiritual.

Von Mises señala en “La acción humana” que “Desde tiempos inmemoriales, Occidente ha valorado la libertad como el bien más precioso. La preeminencia occidental se basó, precisamente en esa su obsesiva pasión por la libertad, ideario social éste totalmente desconocido por los pueblos orientales. La filosofía social de Occidente es, en esencia, la filosofía de la libertad (…)” que, como se puede comprobar, trasluce su chovinismo y expresa su superioridad y desprecio hacia los pueblos orientales, en particular, y hacia todo aquél que cuestione el capitalismo en general.

Von Mises, en sus obras, realiza auténticos ejercicios revisionistas con los que falsea la historia sin pudor ni vergüenza, al objeto de satisfacer los intereses de la burguesía, y ahí está sus obras “La acción humana” o “El Socialismo” que lo atestiguan y donde, además, manifiesta abiertamente su anticomunismo voraz.

Como puede comprobarse, por todo lo relatado a lo largo del presente documento, no nos equivocamos si advertimos que los seguidores de la Escuela Austriaca de Economía, que se etiquetan como liberales y libertarios son, fundamentalmente, los ideólogos del fascismo.

 

F.Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español




Vientres de alquiler: Comprar humanos, otro ‘logro’ del capitalismo

 

Recientemente los medios de comunicación nos han ido bombardeando con noticias acerca de los beneficios de la llamada gestación subrogada, eufemismo utilizado para referirse a los vientres de alquiler. Esta estratagema responde al enésimo intento de la clase capitalista para conseguir la aceptación social de la mercantilización del cuerpo humano. No sería el primer intento puesto que desde tiempos inmemorables se ha trabajado poco a poco para permitir la legalización de la prostitución -casualmente disfrazando esta medida con un barniz progresista- y facilitar así el negocio de los proxenetas -tal como lo demuestra el fracaso de la legalización de la prostitución en Alemania, de acuerdo con el propio Estado alemán-, o bien para lavar la cara a la producción pornográfica con un tinte “ético”, feminista, etc., básicamente adjuntándole cualquier adjetivo “positivo” -próximamente tendremos el porno family friendly– para normalizar a una industria que vive de la miseria de las capas más degradadas de los trabajadores.

Los vientres de alquiler representan una doble mercantilización. En primer lugar del cuerpo de la mujer trabajadora que tiene que acceder a gestar a un bebé y a venderlo por anticipado puesto que tiene que procurarse el sustento. El perfil de madre gestante es siempre el mismo: mujer soltera perteneciente a la clase trabajadora, desempleada y/o en riesgo de pobreza y a poder ser con un hijo a su cargo. Nunca veréis a una mujer burguesa y acomodada accediendo a alquilar su útero para una empresa de vientres de alquiler. En aquellos países como Canadá y Reino Unido en donde se ha implantado la gestación subrogada altruista -es decir, sin compraventa al menos legal- ha resultado en un total fracaso puesto que el número de gestaciones ha sido de magnitudes marginales. Es en aquellos países -Camboya, Tailandia, China (el gigante “rojo” prohibió los vientres de alquiler en 2001, pero posee el mayor mercado negro debido a los vacíos legales), India, Nepal, Grecia, Georgia, Rusia, Ucrania, Polonia, Serbia, Nigeria, México, algunos estados de E.E.U.U., donde la legalización ha resultado en un éxito, en concreto el de las grandes compañías encargadas de desempeñar la función “intermediarias” que finalmente acaparan el mayor porcentaje de beneficios.

La segunda mercantilización es la del propio niño, el cual es tratado como una simple mercancía, como un simple producto intercambiable. Ahora hasta las compañías de alquiler de vientres ofrecen “intentos ilimitados” en caso de que la madre gestante sufre de un aborto. También se tiene constancia de que en varios casos la obrera que debe alquilar su vientre no tiene decisión para realizar el aborto -incluso cuando es peligroso para su propia vida- puesto que por una cláusula es la propia empresa de alquiler de vientres la que decide cuándo interrumpir el embarazo – y esto contando con que el aborto se traduce en una mísera compensación para la mujer gestante -. De hecho, tal proceso de mercantilización sufre el niño, que ya se han dado casos de devoluciones de bebés: no hace poco hubo una noticia que explicaba cómo una pareja de compradores australianos habían “devuelto” el bebé que habían comprado porque padecía de síndrome de Down -aunque por el revuelo mediático generado tuvieron que dar marcha atrás, no sin antes dar publicidad los medios a la legalización de los medios de alquiler en Australia-, pero lamentablemente no es el único caso. Otro caso fue el de un empresario japonés que decidió comprar 13 bebés mediante los vientres de alquiler en Tailandia. El objetivo del burgués nipón, de acuerdo con la propia fundadora de la compañía de vientres de alquiler que hizo negocios con él, era seguir comprando bebés hasta el día en el que se muriese, con el fin de que su “amplia familia” le permitiese ganar las elecciones en un futuro. Finalmente, la justicia del estado nipón tumbó la denuncia de tráfico humano contra el empresario y le garantizo la custodia de los bebés comprados para que pudiese seguir desempeñando su descabellado plan megalómano.

No es que la compraventa de niños sea algo nuevo. Hemos tenido los robos de bebés en España y también en Irlanda, las falsas colonias de vacaciones británicas, la sustracción de los bebés de las familias inmigrantes de E.E.U.U. para su posterior comercialización, el secuestro de bebés en Reunión para ser vendidos a familias ricas francesas. En definitiva, el objetivo siempre ha sido el mismo: el aseguramiento de la descendencia a la burguesía a base de robar los niños a la clase obrera. Tan solo que ahora se han propuesto derribar las barreras morales que impedían la formalización legal de estas prácticas y, por consiguiente, su estandarización como una “simple operación de compraventa” como cualquier otra.

Desde luego, recurrir a la adopción es frustrante para los burgueses. En primer lugar, tienen que enfrentarse a unos duros y largos trámites que permitan asegurar que el niño disfrutará de unas óptimas condiciones de vida y de que dispondrá del cuidado y amor necesario para el desarrollo de su infancia. La compañía de vientres de alquiler no preguntará acerca de nada a los futuros “papás” compradores, y claro, para ellos la comodidad de los compradores va por encima de la comodidad del futuro niño. En segundo lugar, es muy poco frecuente que se pueda adoptar a bebés y en todo caso, lo normal es los huérfanos superen al menos los 3 o 4 años de edad cuando son adoptados. De nuevo, la compañía de compraventa de bebés les proporcionará a los “papás” un ejemplar recién nacido para satisfacer sus caprichos. Y en tercer lugar, de boca de un defensor de los vientres de alquiler: la gestación subrogada le permite transmitir sus genes -aunque nieguen que la madre gestante transmita su genes al neonato a pesar de que las pruebas científicas les contradigan- lo que básicamente se puede traducir en un simple capricho egoísta.

En conclusión, los vientres de alquiler no representan nada más que una profundización en la mercantilización del ser humano necesaria para el libre desenvolvimiento del sistema capitalista, destruyendo mediante el uso de la propaganda las barreras morales que impiden la compraventa de los seres humanos y la explotación de las obreras necesitadas para que sirvan como vulgares máquinas incubadoras. Si el pueblo no milita en el Partido Comunista y no se organiza para alcanzar el socialismo, la barbarie continuará avanzando para destruir cualquier vestigio de humanidad que queda en el mundo.

Contra la mercantilización de la clase trabajadora

Por la construcción del Socialismo

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Cantabria




La postmodernitat ideològica, tallafocs entre la classe obrera i la ideologia revolucionària

Que la burgesia com a propietària dels mitjans de producció culturals (i materials) fa esforços ingents per desviar l’atenció de la classe obrera perquè mai s’uneixi com a tal i l’enviï a l’abocador de la història, és una veritat ja sabuda. Sense anar més lluny, la insuflació d’ideals individualistes és una constant per part de tot l’aparell mediàtic i educatiu burgès.

No obstant això en els últims anys i especialment en l’última dècada estem assistint al nostre país a l’assentament d’una sèrie de corrents de pensament burgesos i petitburguesos nascuts arran del moviment cultural postmodern, les conegudes com a “polítiques d’identitat”. Ens referim a tots aquests moviments acabats en “isme” que ja ens són coneguts: feminisme, veganisme, LGTBI, etc., els quals sens dubte i malgrat les bones intencions de membres de la classe obrera que puguin militar en ells, no són més que un pal a la roda per a l’avanç del moviment obrer, estant perfectament inserits en les lògiques del sistema capitalista, el qual en cap cas aspiren a destruir.

Què caracteritza als moviments postmoderns?

Donada la naturalitat amb la qual estan inserides en el si de la classe obrera algunes de les narratives d’aquest tipus, les quals encara no són percebudes com a contrarevolucionàries, és convenient saber detectar-les, frenar-les a temps i extirpar-les de l’espai en el qual s’actuï, ja que suposen el desviament ideològic d’un proletariat que necessita el marxisme-leninisme com el menjar per poder emancipar-se i que troba en aquestes ideologies uns placebos mancats de perspectiva, estratègia o interès per a la seva emancipació, tot i saber que freqüentment viuen del mateix Estat capitalista sigui econòmicament o estructural.

En aquest tipus d’ideologies acostumen a repetir-se una sèrie de patrons narratius:

-Prescindeixen del mètode científic amb freqüència, el qual generalment és substituït per un subjectivisme basat en la mateixa experiència vital. Es parteix de la premissa darwiniana i absurda que un té el coneixement de l’estructura i fins i tot de la realitat que el concerneix al seu col·lectiu simplement per les seves condicions biològiques donades, com si per alguna sort de mecanisme màgic el coneixement d’alguna cosa arribés “per se” als éssers humans. Per exemple: Jo sóc immigrant, per tant puc parlar en nom dels immigrants i els conec. Tu no pots i mai podràs, atès que no ho ets. Suposem que un home de pell blanca nascut a Espanya s’ha passat 40 anys al Senegal coneixent i estudiant a la seva població al mil·límetre. Segons aquest tipus de lectures, aquest home mai estaria en posició de parlar de la societat senegalesa, perquè no forma part d’aquesta biològicament. Això és el nivell absurd d’anàlisi del que estem parlant.

Fonamentalment agafen una part de la realitat que pot ser certa (com per exemple que un obrer immigrant d’una colònia en el sistema capitalista és altament probable que sofreixi una explotació encara més aguditzada que un autòcton o les morts de dones en cas de violència domèstica) i apliquen un prisma idealista freturós de sentit lògic, a fi d’encotillar unes narratives que fragmenten i compartimenten la classe obrera sobre la base de les variables que hagin escollit arbitràriament: color de pell, nacionalitat, sexe, edat… Resultant totalment contrarevolucionàries en l’acció.

-En la pràctica, actuen de manera sectària i no tenen gens d’interès en la unió de la classe obrera. Si hi ha alguna cosa que caracteritza en la pràctica els moviments feministes, vegans, antiracistes, etc. és la seva endogàmia: Es reuneixen entre ells i no tenen especial interès a actuar d’una altra manera. Parlem de la realització recurrent de tallers, xerrades, etc., ocasionalment de pagament (posant de manifest l’ànim de lucre que hi ha darrere per part dels quals estan al comandament d’això), basats exclusivament en els seus temes i enfocat al tipus de persona que simpatitza amb ells. No busquen la discrepància o el debat enfrontat, no busquen aglomerar al conjunt del proletariat pel seu alliberament. Només busquen aprofundir en els seus temes i poder seguir en la mateixa espiral dins de la roda capitalista, aconseguint, com a màxim, millores de drets per al seu propi col·lectiu. En el millor dels casos si es permet l’accés a elements externs al seu perfil sociodemogràfic, seran tractats com a ciutadans de segona classe amb menys drets d’intervenció o opinió, com veiem clarament quan es tracta d'”aliats” feministes als homes, exemple que encaixa perfectament amb la premissa del punt anterior: les teves condicions biològiques donades, determinen el teu coneixement d’un tema i dret a participació.

-Estan perfectament inserits en l’Estat capitalista.

Que es destina una quantitat de diners públics ingents en subvencions (i encara es demanda més com veiem aquí) i es promou aquest tipus de formacions des de l’Estat burgès són fets palmaris, trobant com a exemple que la Universitat Autònoma de Barcelona inicia l’any que ve el nou “Grau en Estudis de Gènere”. Podem esperar que moviments que no només beuen del Capital, sinó que en demanen més, tinguin algun tipus d’interès revolucionari per a la classe obrera? Evidentment no, per molt que ocasionalment abanderin eslògans buits com “som anticapitalistes”.

-Promouen solucions individualistes als suposats problemes estructurals que denuncien.

És bastant comú escoltar d’aquests moviments sectorials discursos tipus “revisa els teus privilegis”, utilitzat generalment per atacar i demandar un canvi individual al perfil d’individus que tendeixen a considerar privilegiats sobre la base d’un enfocament darwinista: l’home blanc occidental heterosexual. Com si per alguna sort d’atzar biològic i màgic aquests membres del proletariat poguessin esquivar l’atur, els desnonaments, la malaltia evitable, l’exclusió material, cultural i en definitiva tota la misèria i riscos vitals que representa la vida dels desposseïts dels mitjans de producció. Succeeix exactament el mateix quan moviments ecologistes posen l’accent en la recollida selectiva de residus i altres accions individuals, obviant de forma intencional el decisiu rol de l’estructura productiva capitalista en la destrucció de l’ecosistema del nostre planeta, relegant la idea de canvi a la classe obrera desposseïda i no als grans culpables del problema. A la promoció de solucions individuals cal sumar-li la ingent quantitat d’ONGs vinculades a aquests temes, que com va assenyalar prèviament el Partit, no són més que els gestors de la misèria generada pel capitalisme, sistema del qual neixen i es nodreixen, col·laborant també en la desorganització de la classe treballadora.

Però… D’on ha sortit tot això?

L’origen d’aquests corrents ideològics postmoderns ens dóna pistes clares de la seva intencionalitat i tendències de base. Es tracta fonamentalment d’un corrent de pensament nascut a mitjan segle XX en dos eixos: Per una banda, l’escola francesa, amb autors com Michael Foucault (el qual passa olímpicament de parlar de lluita de classes, per parlar-nos de “relacions de poder” i de com el poder “no es té, sinó que s’exerceix sobre la base de les posicions relatives de cadascun”, narrativa que permet construir una idea d’opressor i oprimit a la carta, obviant completament les condicions objectives de la lluita de classes, la qual maquilla completament) i d’altra banda l’escola alemanya, amb autors com l’encara viu Jürgen Habermas. Aquests corrents no van rebre recer en l’Europa occidental al seu moment i molts menys en la Unió Soviètica (que mai les necessitaria per res), sent rebotades a Estats Units, on sí que es van assentar i van prendre una forma política madura a través de les denominades “identity politics” (les anteriorment esmentades polítiques d’identitat), iniciades en època de Nixon i Reegan, que com hem exposat, desenvolupen diferents idees d’opressors, oprimits, coneixedors “per se” i tot un seguit de fragmentacions arbitràries del proletariat que no són sinó verí contra el moviment obrer i per descomptat contra el comunisme. No és per res sorprenent que concordant amb la colonització cultural yankee que suportem, ara hagin arribat aquestes idees aquí, amb retard d’algunes dècades.

És fonamental bandejar aquests corrents de pensament de les consciències de la classe obrera.

Sense cap lloc a dubtes estem parlant de corrents reaccionaris, contrarevolucionàries tant en el present com en l’origen, filles de la Guerra Freda cultural (totalment absents en la Gran Pàtria soviètica, i fins i tot en la Rússia d’avui) i funcionals al sistema capitalista, al qual no qüestionen de facto i els problemes estructurals del qual que denuncien no poden arreglar seguint els seus mètodes segmentats, sinó que han de ser eliminats mitjançant l’edificació del socialisme i la consegüent emancipació de la totalitat de la humanitat oprimida. El seu calat, especialment d’idees feministes o ecologistes (sense oblidar que no és el mateix l’ecologia, la ciència, que ecologisme, el moviment ideològic-polític funcional al sistema), no és sinó un tallafoc entre la classe obrera i la ideologia revolucionària, el marxisme-leninisme, que no entén de fragmentacions internes a la carta i lluites intraclassistes en el si de la classe obrera, sinó que aspira a la unió d’aquesta per erradicar aquest sistema criminal, assenyalant a la classe paràsita que ho sustenta.

Contra la fragmentació de la classe obrera!
Contra aquest sistema criminal!
Pel Socialisme!

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

EL POSMODERNISMO IDEOLÓGICO, CORTAFUEGOS ENTRE LA CLASE OBRERA Y LA IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA

Que la burguesía como propietaria de los medios de producción culturales (y materiales) hace esfuerzos ingentes por desviar la atención de la clase obrera para que jamás se una como tal y la envíe al vertedero de la historia, es una verdad ya sabida. Sin ir más lejos, la insuflación de ideales individualistas es una constante por parte de todo el aparato mediático y educativo burgués.

Sin embargo en los últimos años y en especial en la última década estamos asistiendo en nuestro país al asentamiento de una serie de corrientes de pensamiento burguesas y pequeñoburguesas nacidas al calor del movimiento cultural posmoderno, las conocidas como “políticas de identidad”. Nos referimos a todos estos movimientos acabados en “ismo” que ya son archiconocidos: feminismo, veganismo, LGTBI, etc., los cuales sin duda alguna y a pesar de las buenas intenciones de miembros de la clase obrera que puedan militar en ellos, no son más que un palo en las ruedas para el avance del movimiento obrero, estando perfectamente insertados en las lógicas del sistema capitalista, al cual en ningún caso aspiran a destruir,

¿Qué caracteriza a los movimientos posmodernos?

Dada la naturalidad con la que están insertadas en el seno de la clase obrera algunas de las narrativas de este tipo, las cuales aún no son percibidas como contrarrevolucionarias, es conveniente saber detectarlas, frenarlas a tiempo y extirparlas del espacio en el que se actúe, puesto que suponen el desvío ideológico de un proletariado que necesita del marxismo-leninismo como el comer para poder emanciparse y que encuentra en estas ideologías unos placebos carentes de perspectiva, estrategia o interés alguno para su emancipación, máxime sabiendo que frecuentemente viven del propio Estado capitalista ya sea económica o estructuralmente.

En este tipo de ideologías acostumbran a repetirse una serie de patrones narrativos:

-Prescinden del método científico con frecuencia, el cual generalmente es sustituido por un subjetivismo basado en la propia experiencia vital. Se parte de la premisa darwiniana y absurda de que uno tiene el conocimiento de la estructura e incluso de la realidad que le atañe a su colectivo simplemente por sus condiciones biológicas dadas, como si por alguna suerte de mecanismo mágico el conocimiento de algo llegara “per se” a los seres humanos. Por ejemplo: Yo soy inmigrante, por ende puedo hablar en nombre de los inmigrantes y los conozco. Tú no puedes y nunca podrás, dado que no lo eres. Supongamos que un hombre de piel blanca nacido en España se ha pasado 40 años en Senegal conociendo y estudiando a su población al milímetro. Según este tipo de lecturas, este hombre jamás estaría en posición de hablar de la sociedad senegalesa, porque no forma parte de esta biológicamente. Este es el nivel disparatado de análisis del que estamos hablando. Fundamentalmente cogen una parte de la realidad que puede ser cierta (como por ejemplo que un obrero inmigrante de una colonia en el sistema capitalista es altamente probable que sufra una explotación aún más agudizada que un autóctono o las muertes de mujeres en caso de violencia doméstica) y aplican un prisma idealista carente de sentido lógico, a fin de encorsetar unas narrativas que fragmentan y compartimentan a la clase obrera en base a las variables que hayan escogido arbitrariamente: color de piel, nacionalidad, sexo, edad…Resultando totalmente contrarrevolucionarios en la acción.

-En la práctica, actúan de manera sectaria y no tienen ningún interés en la unión de la clase obrera. Si hay algo que caracteriza en la práctica a movimientos feministas, veganos, antirracistas, etc. es su endogamia: Se reúnen entre ellos y no tienen especial interés en actuar de otra manera. Hablamos de la realización recurrente de talleres, charlas, etc., ocasionalmente de pago (poniendo de manifiesto el ánimo de lucro que hay detrás por parte de los que están al mando de esto), basados exclusivamente en sus temas y enfocado al tipo de persona que simpatiza con ellos. No buscan la discrepancia o el debate enfrentado, no buscan aglomerar al conjunto proletario por su liberación, sólo buscan ahondar en sus temas y poder seguir en la misma espiral dentro de la rueda capitalista, logrando, como máximo, mejoras de derechos para su propio colectivo. En el mejor de los casos si se permite el acceso a elementos externos a su perfil sociodemográfico serán tratados como ciudadanos de segunda clase con menos derechos de intervención u opinión, como vemos claramente cuando se trata de “aliados” feministas a los hombres, ejemplo que encaja perfectamente con la premisa del punto anterior: tus condiciones biológicas dadas, determinan tu conocimiento de un tema y derecho a participación.

-Están perfectamente insertados en el Estado capitalista. Que se va una cantidad de dinero público ingente en subvenciones (y aún se demanda más como vemos aquí) y se promueve este tipo de formaciones desde el Estado burgués son hechos palmarios, siendo que la Universidad Autónoma de Barcelona inicia el año que viene el nuevo “Grado en Estudios de Género”. ¿Podemos esperar que movimientos que no sólo beben del Capital, sino que piden más, tengan algún tipo de interés revolucionario para la clase obrera? Evidentemente no, por mucho que ocasionalmente abanderen eslóganes vacíos como “somos anticapitalistas”.

-Promueven soluciones individualistas a los supuestos problemas estructurales que denuncian. Es bastante común escuchar de estos movimientos sectoriales discursos tipo “revisa tus privilegios”, utilizado generalmente para atacar y demandar un cambio individual al perfil de individuos que tienden a considerar privilegiado en base a un enfoque darwinista: el hombre blanco occidental heterosexual. Como si por alguna suerte de azar biológico y mágico estos miembros del proletariado pudieran esquivar el paro, los desahucios, la enfermedad evitable, la exclusión material, cultural y en definitiva toda la miseria y riesgos vitales que representa la vida de los desposeídos de los medios de producción. Sucede exactamente lo mismo cuando movimientos ecologistas hacen hincapié en la recogida selectiva de residuos y otras arengas individuales, obviando de forma intencional el decisivo rol de la estructura productiva capitalista en la destrucción del ecosistema de nuestro planeta, relegando la idea de cambio a la clase obrera desposeída y no a los grandes culpables del problema. A la promoción de soluciones individuales hay que sumarle la ingente cantidad de ONGs vinculadas a estos temas, que como señaló previamente el Partido, no son más que los gestores de la miseria generada por el capitalismo, sistema del cual nacen y se nutren, colaborando también en la desorganización de la clase trabajadora.

Pero…¿De dónde ha salido todo esto?

El origen de estas corrientes ideológicas posmodernas nos da pistas claras de su intencionalidad y tendencias de base. Se trata fundamentalmente de una corriente de pensamiento nacida a mitad del siglo XX en dos ejes: Por una lado, la escuela francesa, con autores como Michael Foucault (el cual pasa olímpicamente de hablar de lucha de clases, para hablarnos de “relaciones de poder” y de como el poder “no se tiene, sino que se ejerce en base a las posiciones relativas de cada uno”, narrativa que permite construir una idea de opresor y oprimido a la carta, obviando completamente las condiciones objetivas de la lucha de clases, la cual maquilla completamente) y por otro lado la escuela alemana, con autores como el aún vivo Jürgen Habermas. Estas corrientes no recibieron cobijo en la Europa occidental en su momento y muchos menos en la Unión Soviética (que jamás las necesitaría para nada), siendo rebotadas a Estados Unidos, donde sí se asentaron y tomaron una forma política madura a través de las denominadas “identity politics” (las anteriormente mencionadas políticas de identidad), iniciadas en época de Nixon y Reegan, que como hemos expuesto, desarrollan distintas ideas de opresores, oprimidos, conocedores “per se” y toda una serie de fragmentaciones arbitrarias del proletariado que no son sino veneno contra el movimiento obrero y por supuesto contra el comunismo. No es para nada sorprendente que acorde la colonización cultural yankee que soportamos, ahora hayan llegado estas ideas aquí, con retraso de algunas décadas.

Es fundamental desterrar estas corrientes de pensamiento de las conciencias de la clase obrera.

Sin ningún lugar a dudas estamos hablando de corrientes reaccionarias, contrarrevolucionarias tanto en el presente como en el origen, hijas de la Guerra Fría cultural (totalmente ausentes en la Gran Patria soviética, e incluso en la Rusia de hoy) y funcionales al sistema capitalista, al cual no cuestionan de facto y cuyos problemas estructurales que denuncian no pueden arreglar siguiendo sus métodos segmentados, sino que deben ser eliminados mediante la edificación del socialismo y la consiguiente emancipación de la totalidad de la humanidad oprimida. Su calado, en especial de ideas feministas o ecologistas (sin olvidar que no es lo mismo ecología, la ciencia, que ecologismo, el movimiento ideológico-político funcional al sistema), no es sino un cortafuegos entre la clase obrera y la ideología revolucionaria, el marxismo-leninismo, que no entiende de fragmentaciones internas a la carta y luchas intraclase en el seno de la clase obrera, sino que aspira a la unión de esta para erradicar este sistema criminal, señalando a la clase parásita que lo sustenta.

¡Contra la fragmentación de la clase obrera!
¡Contra este sistema criminal!
¡Por el Socialismo!

Comité Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




Ante las elecciones europeas la abstención es la respuesta revolucionaria

La burguesía está poniendo toda la carne en el asador con objeto de arrancar el máximo número de votos para las elecciones europeas, sabedores de las grandes cifras de abstención que prevén, para legitimar los instrumentos mediante los que impone su dictadura y mantiene su hegemonía.

Significativas son las palabras del libelo reaccionario ABC cuando el pasado 9 de marzo señalaba al Pueblo, en referencia a las Elecciones Europeas, que Lo que está en juego es mucho ya que, en el marco de la crisis actual, el objetivo es incentivar la participación y frenar la ola en auge de euroescepticismo y eurofobia que, traducida en representación parlamentaria, podría convertir la Eurocámara en un escenario ingobernable. Euroescepticismo que, según encuestas realizadas por sociólogos burgueses, se amplía entre los pueblos donde 2 de cada 3 europeos están en desacuerdo con la UE, y un 65% de los encuestados reconocen que la UE es responsable de su bajo nivel de vida.

Los periódicos, canales televisivos y tertulias periodísticas – todos ellos en manos de los monopolios capitalistas y al servicio de ellos- llevan en campaña meses y no sólo están haciendo su labor de propaganda en pro de que el Pueblo acuda a votar a los partidos políticos que ellos tienen comprados y sobornados, sino que esta vez han tenido que, además, dar a luz y bombo a oportunistas – PODEMOS, el juez Elpidio Silva, etcétera – ante la bancarrota de la socialdemocracia, todos ellos lacayos del capitalismo. Todo el abanico de opciones que la Banca y los Empresarios ponen para seguir engañando al Pueblo van desde la extrema derecha al oportunismo;  unos culpabilizando de la crisis a la inmigración y al distanciamiento del ultranacionalismo y los valores religiosos. y ubicando la causa de la crisis en los trabajadores que han vivido “por encima de sus posibilidades” y a la falta de austeridad, y otros acusando al bipartidismo y a la necesidad de la “regeneración” democrática cuyo culmen sería una III República burguesa. En definitiva, tan defensores del estado burgués son VOX, PP o PSOE como los UPyD, IU-PCE, PODEMOS y demás siervos oportunistas. Todos ellos coinciden en exculpar al capitalismo putrefacto y todos participan en salvar a la dictadura de la burguesía, en todo caso la discusión la centran en qué máscara portar el instrumento de opresión de la burguesía,  pero ninguno cuestiona que deba ser la burguesía quien siga imponiendo sus dictados. En definitiva, todos ellos forman parte de esta enésima traición al Pueblo Trabajador y, en consecuencia, son defensores del imperialismo y traidores al Pueblo.

España es un eslabón débil de la cadena imperialista. El Pueblo cada día está más alejado de las instituciones burguesas, por las que siente cada vez más aversión. Y la burguesía es plenamente consciente de ello, de que se está jugando el todo por el todo y de lo que conlleva la no legitimación de su sistema por parte del Pueblo, sobre todo teniendo su vista puesta en las próximas elecciones generales de 2015,  tal y como ha expresado Zapatero, que la mejor manera de garantizar la estabilidad del sistema pasa por una coalición de gobierno compuesta por el PP y el PSOE.

El momento histórico requiere llevar al sistema a la deslegitimación más absoluta por parte del Pueblo y a la ingobernabilidad y la abstención, que en este momento es una vía. El Partido debe centrar todos sus esfuerzos en, por un lado, promover la abstención consciente, llevando a la clase trabajadora las razones por las que hoy la abstención y el boicot a las instituciones burguesas son  la respuesta revolucionaria a estas elecciones europeas y, por otro, desarrollar el instrumento político de intervención del proletariado  que aglutine fuerzas para combatir al capitalismo desde su raíz – construcción de un auténtico poder popular –, o lo que es lo mismo, el Frente Único del Pueblo,  y universalizar la unidad de la clase trabajadora en los centros de trabajo y elevar la lucha económica a política haciéndola confluir con el Frente Único del Pueblo.

¡POR LA ABSTENCIÓN! ¡CONTRUYAMOS EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR!

¡POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)


 

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¿Etapismo o Socialismo?

Numerosos países de América Latina han elegido el sendero del “progreso” vía hacia el socialismo. Primero el desarrollo y luego el socialismo, suelen decir sus dirigentes y quienes les siguen desde Europa.

El PCOE se ha solidarizado siempre con estos pueblos, porque cada país puede elegir el destino que más les guste; sin embargo, cuando se habla de desarrollo como una etapa hacia el socialismo, aún defendiendo la libertad de elegir por los pueblos, tenemos que ser honestos y expresarnos tal como lo sentimos y lo vemos.

Para Lenin, después del imperialismo no puede haber más que socialismo, y todo lo que se intente por terceras vías, cualquiera que sea el nombre que reciba y más allá de los propósitos que guíen a los líderes, no superará el capitalismo. La revolución bolivariana ha suscitado muchas esperanzas, pero, en aquellos que han renunciado hace muchos años al socialismo científico y que huérfanos de teorías y faltos de experiencias que soporten su abjuración, se aferran a cualquier posibilidad real o no. Resulta muy difícil, siquiera suponer que después de España, Chile, demás abortos, todavía haya partidos y dirigentes que tengan fe en llegar al socialismo por evolución desde las entrañas del capitalismo. Pero los hay y en nuestro país tenemos el ejemplo del PCE-IU, que aún sustentan que desde la Constitución española se puede llegar al socialismo. Exacto, para estos, tiene más credibilidad un papel emborronado que la lucha de clases.

Pero veamos. La primera fase contempla el desarrollo capitalista de la nación para dar bienestar al pueblo, adquirir la tecnología necesaria para luego, siempre un luego indeterminado, poder iniciar la etapa socialista. Para un marxista es fácil desmontar esta teoría viciada y desahuciada por la historia, pero no lo es para todo un pueblo que ha depositado sus ilusiones en un líder carismático y querido.

En primer lugar, hay que contar con que las grandes burguesías nacionales e internacionales deben estar dispuestas para sacrificarse. ¿Es pensable que la burguesía imperialista se instale en Venezuela, Bolivia o en cualquier otro país, para cooperar con sus gobiernos a que la liquide? ¿Es pensable que una empresa española, pongamos el ejemplo de AYESA, con capital institucional, que reprime los derechos sindicales de sus trabajadores, que está despidiendo impunemente, que ha congelado los salarios desde hace años, etc.,  vaya a ir a América Latina para ayudar a los gobiernos a elevar el nivel de vida de sus trabajadores sabiendo que después va a ser sacrificada? No, puesto que de  empresas imperialistas están llenas las naciones “etapistas”:  se instalan allá porque van a explotar aún más a sus trabajadores que a lo españoles, rusos…, porque sus salarios son más bajos. Van allá para acaparar mercado, adquirir poder económico y también político. Van allá para pelear contra los otros imperios y arrebatarles cotas de mercado y de poder.

Mucho de incauto debemos tener si creemos que los Estados Unidos, cuya credencial más fiable es la de haber intervenido en 70 golpes de estado y la mayor de las veces en América Latina, se va a quedar quieto y renunciar a su imperio, por no sabemos qué.

En virtud del proceso gradual, ha llegado Lula a transformar a su PT en una organización al servicio de industriales, sustituyendo las reivindicaciones de los trabajadores por los objetivos de los capitalistas. Por el “etapismo”, o sea, por convivir con los imperialistas, Evo Morales ha tenido que responder contundente a las protestas de indígenas.

Los supuestos teóricos, en los que basan los países etapistas para convivir con el capitalismo durante una primera etapa sin fecha de caducidad, son falsos. Se trata de alcanzar la independencia antiimperialista. Pero como sabemos la independencia de un imperio capitalista en el modo de producción burgués, durante la fase del imperialismo, es una burda patraña, pues solo se puede dar en el socialismo. Pero los etapistas hacen juegos malabares para convencernos de que no es así, que basta con desligarse de EE.UU , el único imperio según ellos, y llegar a acuerdos con los países emergentes, especialmente Rusia y China, e incluso se admitió en tiempo que España “subimperialista” podría entrar en este juego.

Mucho tenemos que pensar y mal, para llegar a la conclusión que Rusia, China y España, acuden al mercado latinoamericano con fines altruistas y no imperialistas. Pero este es el único sostén teórico que puede sustentar una tal locura. De China ya hemos hablado en varias ocasiones y para no crear una polémica que descentre el tenor literal y central del presente escrito, nos referimos a Rusia. ¿Es Rusia un país capitalista o socialista? Las empresas rusas que intentan arrebatar a los EE.UU el mercado, ¿pertenecen al estado capitalista y a la propiedad privada, o al pueblo ruso? Por cualquier lado que miremos y analicemos llegamos a la conclusión que América Latina, al igual que Oriente Medio, África y Asia, están en estos momentos de grave crisis en el centro de las disputas interimperialistas, que se va agudizando aceleradamente, con evidente peligro para la humanidad.

El centro vital de la revolución bolivariana y del etapismo, lo conforma actualmente Venezuela, que por cuestiones económicas, y porque a juicios de todos, lleva su proceso en varios escalones más arriba que los demás países. Pero Venezuela, de lleno en el etapismo, es decir, en el capitalismo todavía, no ha logrado desterrar una corrupción propia de un país clasista, que ya se hace eterna y que junto con la falta de seguridad social, el deficiente abastecimiento y la presión del capital endógeno para que el gobierno devalúe la moneda, más una oposición fuerte, asesorada y pagada por EE.UU y Europa, no ofrece muchas garantías de consolidación y longevidad al pretendido desarrollismo.

No hay que ser un lince para saber que si Venezuela cae, el destino de América Latina se complicará. Lo preocupante, no es que nosotros nos demos cuenta, sino que los EE.UU. saben muy bien que asestando el golpe mortal a Venezuela, el viejo imperio recuperaría su tarta sin tener que repartir trozos con nadie.

EE.UU y Europa lo han intentado ya y lo volverán a hacer mientras vean la posibilidad de derribar el chavismo que estorba por esos lares para su reconquista. La reconquista de América Latina sería un duro golpe para la política de expansión de los “países” emergentes y situaría a los yanquis y a Europa en inmejorables condiciones para continuar la lucha por el poder el mundo.

Las tres muertes y los 23 heridos ocasionados por los opositores al régimen venezolano, es un aviso fuerte y contundente, de que el proceso de un golpe de estado está en marcha. La intención es producir el caos que provoque una guerra civil y la posterior intervención del imperialismo americano, para imponer el orden, su orden. No hay tiempo que perder en dudas, se requiere firmeza y rotundidad e inmediatamente las transformaciones radicales que permitan al pueblo hacerse con la situación. De lo contrario, una vez más correrá la sangre de mártires inocentes sobre la que el imperio recuperará su paraiso.

El PCOE denuncia las tretas del imperialismo para conducir a Venezuela hacia su muerte, y nos solidarizamos con el gobierno de Maduro en la inteligencia de que sabrá imponer los intereses vitales de su nación frente a falsas disquisiciones y dudas peligrosas que nos hagan recordar de nuevo a nuestros hermanos de CHILE.

FUERA EL IMPERIALISMO DE VENEZUELA

¡VIVA LALUCHA DEL PUEBLO VENEZOLANO!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

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