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La situación de la clase obrera en los países donde todavía no ha llegado la guerra

En su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916), Lenin deja claro que el capitalismo de la era de Marx, donde existía la libre competencia, había terminado. El capitalismo había entrado en la fase monopolista donde no le cabía otra opción que conseguir nuevos mercados mediante el uso indiscriminado de la fuerza bruta. Todo esto lo escribía en el contexto de la gran carnicería que supuso la Primera Guerra Mundial y que no difiere mucho de la guerra abierta en muchos frentes que lleva a cabo el imperialismo yanqui, la Unión Europea y el estado de Israel. La única diferencia es que al territorio de los países imperialistas no ha llegado la guerra, como en las dos contiendas mundiales, y que todo su horror se desarrolla en países de la periferia, no habiendo perdido el capitalismo ni una gota de su esencia explotadora y asesina. Es por esa falta de consecuencias directas que el imperialismo no está dispuesto a parar y que para él esas vidas humanas no computen más que en cifras de negocio.

La clase obrera de esos países liberados de la guerra directa también sufre sus consecuencias. Vamos a hacer un resumen. En el caso concreto de España traemos algunos claros ejemplos. El primero serían las consecuencias directas del incremento en gasto militar, para servir de lamebotas de la OTAN, bajo las directrices del gobierno más progresista de la historia que ha tenido que pasar, por orden directa de esta institución, del 1,26% del PIB al 2%, lo que supone un aumento de 11.250 millones de euros para hacer frente a esa subida. También está el regalo de 1.150 millones de euros que donó unilateralmente Pedro Sánchez a Zelenski en la última semana, lo que da un resultado de 12.400 millones y sólo es la parte de la que tenemos constancia por informaciones que emanan de medios de información de la burguesía. En la celebración del Desembarco de Normandía invitaron a Zelenski para celebrar la victoria contra los nazis, fabricando analogías artificiales con la guerra que hay en su territorio y obviando interesadamente el impagable papel de la Unión Soviética en su victoria sobre los nazis.

Otra amenaza para la clase obrera es la nueva introducción del servicio militar obligatorio. Alemania ha sido la primera en ponerlo sobre la mesa y no se descarta que los demás países también pasen por el aro. El hecho en sí trae dos problemas. El primero es que todo el mundo que haya pasado con anterioridad o que sea reclutado, es considerado reservista y puede ser llamado a filas en los próximos conflictos que aparecen en el horizonte. El fascista Borrell ya advierte de la posibilidad de una escalada militar dentro del territorio de la Unión Europea y eso implicará que necesitarán más carne para la picadora. De nuevo implica que los obreros pondremos los muertos y ellos se apropiarán de los réditos del expolio.

Volviendo al caso del incremento del gasto militar, empezamos a ver algunas de sus consecuencias. Porque es de esquilmar el sector público de donde salen esos miles de millones de euros para armamento, la burguesía no va a poner ni un euro de su dinero y en la sanidad catalana ya se hace patente.

Hace unos días, se comunicó a los equipos directivos de diferentes centros de salud de Barcelona una disminución flagrante del presupuesto para sanidad, que no podrán contratar personal sustituto para las vacaciones, que no se prorrogarán los contratos eventuales y que se limitará la actividad de centros de atención continuada (CAC) como el del Casc Antic o Guineueta. Estos dos, que abrían de lunes a sábado, lo harán ahora de lunes a viernes. Las mismas fuentes no especifican qué magnitud tendrán estos recortes y de qué centros de salud se trata, pero un hecho es evidente, la automatización de la producción hace que al capitalismo le sobren miles de millones de vidas humanas y que la reducción de la esperanza de vida es uno de los objetivos, tanto en la paz como en los escenarios bélicos. Se trata de llevar a cabo una guerra sin bombas como ocurre, por ejemplo, con el bloqueo a Cuba y Corea del Norte.

El obrero que vive en los países imperialistas donde todavía no ha llegado la guerra pero si sus consecuencias, sufre la violencia desde otros ámbitos. Sus salarios han sufrido una importante merma de su poder adquisitivo debido a la inflación desbocada y a la especulación con productos de primera necesidad como pueden ser la vivienda, el aceite de oliva, los suministros básicos y la cesta de la compra. Actualmente, en España, las filas del hambre no paran de crecer, un 23% de la infancia está bajo el umbral de la pobreza y un 18% de los hogares sufre de pobreza energética. Además, la mercancía, que es la base de la producción capitalista, se enajena. Con el monopolio se termina la competencia, se crean los trust que imponen sus condiciones sin oposición ninguna. Hace unos días nos hacíamos eco de esta noticia. Podemos destacar de la multa que es de un total de 150 millones de euros pero que es recurrible, por lo que no es de aplicación inmediata y se perderá en un bosque de recursos e instituciones, pudiendo rebajarla y pedir luego dilaciones indebidas por la longitud en el tiempo del expediente, pudiendo así reducir la cuantía en un 50%. Además, mientras no sea una medida en firme, las aerolíneas pueden seguir la misma política de precios. Estas cuatro aerolíneas controlan el 73% del tráfico aéreo en España y pueden imponer sus condiciones. Además, van a enfrentarse a una justicia de clase fabricada por y para ellos mismos. Ya sabemos que la burguesía y sus estamentos son muy corporativos. Las consecuencias le ocurren al obrero cuando debe concurrir al mercado con cualquier otra mercancía donde se haya creado un trust que imponga sus condiciones sin competencia. Significa el enriquecimiento indiscriminado de la burguesía a costa de la pobreza, la precariedad y la muerte de la amplia masa trabajadora.

Ante este estado de cosas generado por el conflicto armado creado artificialmente por el imperialismo, la clase obrera levanta la bandera del internacionalismo proletario. En ambos bloques existe el capitalismo, esta vez en su fase putrefacta, y por lo tanto la explotación del hombre por el hombre. Desde el PCOE hacemos nuestra una frase de Ernesto Che Guevara dirigida a sus hijos sobre el internacionalismo proletario que dice, “sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”. Por eso, desde el Partido hacemos un llamado a la revolución proletaria mundial. Somos conscientes de la magnitud de la obra, pero también somos conscientes de que no existe otra solución para los problemas de la clase obrera mundial.

 

¡Por la revolución proletaria mundial!

¡Por la victoria definitiva del socialismo!

¡Obrero, estudiante, campesino únete a las filas del PCOE!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




Las ONG: una herramienta burguesa

Más de 600 ONG integradas en la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo han entrado en el escenario de las elecciones europeas. Afirman hacer un llamamiento a “defender la democracia, el desarrollo sostenible y los derechos humanos ante el avance de una agenda belicista y antiderechos”.

Al parecer, su queja hace referencia al abandono de unos supuestos valores que son inherentes a la Unión Europea. Presentan una batería de propuestas aprovechando el teatro de las elecciones europeas; una serie de enunciados vacíos de contenido, basados en ideas que están lejos de la realidad que vivimos y del fin de las contradicciones. Procederemos a echar un vistazo a algunos puntos del enorme galimatías:

“En materia de cooperación, promover el fortalecimiento del sistema de cooperación internacional europeo -financiación y desarrollo- para convertirlo en una política estratégica que apoye a las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, proteja y promueva bienes públicos globales y construya sociedades más resilientes, coherentes con el desarrollo sostenible, la igualdad, los derechos humanos, el decolonialismo y la democracia”.

Observamos que la idea es una cooperación en abstracto, sin mencionar a los actores en dicha cooperación. Uno de los objetivos marcados es el “apoyo” a las personas vulnerables; sin duda un enfoque paternalista que pretende vender la necesidad de que sean protegidas por quienes ostentan un despótico poder, en lugar de defender la emancipación de esas “poblaciones vulnerables” acabando con las contradicciones que generan dicha vulnerabilidad; las transforma en sujeto pasivo. También menciona la promoción de bienes públicos globales, pero no explican en qué consiste. Luego pone el foco en la resiliencia; ¿acaso pretenden que la sociedad, envuelta en la dinámica destructiva del capitalismo, simplemente resista y salga fortalecida ante la creciente miseria? No parece que así pueda lograrse la coherencia por la que aparentemente apuestan cuando se refieren, además, a un desarrollo sostenible en un sistema que busca la máxima ganancia a través de la explotación, cada vez mayor, de la naturaleza y del ser humano.

Tampoco se sostiene la construcción de una igualdad en una sociedad de clases en la que una minoría explotadora domina a la aplastante mayoría de la población, la cual genera toda la riqueza y cuyo único recurso es la venta de su fuerza de trabajo para intentar sobrevivir a cambio de producir mucho más de lo que recibe. En el mismo sentido se derrumba la idea de democracia, a no ser que se refieran a la democracia burguesa, que sigue significando dictadura del capital.

Podríamos hacernos una idea del juego que se traen las ONG analizando solamente el punto anterior, pero conviene profundizar un poco más en las reivindicaciones oportunistas de aquellos que se lucran con el reguero de miseria que deja tras de sí el capital. Otro de los puntos dice lo siguiente:

“Frente al recrudecimiento de los conflictos a escala global, promover una acción exterior europea orientada a la paz a través de acciones e iniciativas políticas que prioricen la prevención y la resolución dialogada y pacífica de los conflictos, así como el respeto y promoción de la Agenda de mujeres, paz y seguridad. Frente al refuerzo de las políticas armamentísticas y de defensa, invertir en desarrollo y responder a las necesidades humanitarias poniendo a las personas en el centro de la respuesta, reforzando las capacidades locales y nacionales, y asegurando una financiación previsible, flexible y plurianual”.

Es decir, frente a los conflictos armados e invasiones por el control de las fuentes de materias primas, consecuencia necesaria de un mundo que se rige por la propiedad privada de los medios de producción, que a su vez deriva de la intención de acaparar la demanda de todo aquello que es necesario para la vida en sociedad y con ello obtener el poder sobre ésta, la consigna, al parecer, debe ser “promover la paz usando el diálogo, como medio para solucionar los conflictos de manera respetuosa”. Que los codiciosos criminales empapados en sangre que dominan nuestras vidas a través de un sistema de explotación humana se esfuercen en ser más considerados y menos violentos; quizá no son conscientes de la brutalidad que se manifiesta en sus formas.

¿Acaso estos “altruistas” quieren hacernos creer que las guerras son causadas por el odio o la ira espontánea? ¿Se olvidan de que están hablando de asesinos y cómplices? ¿En qué momento señalan la necesidad de acabar con estas bestias que tienen el control? Incluso creyendo en la aparente ingenuidad de estos “filántropos”, tendrán conocimiento de que las armas no acaban de inventarse ni son para un futuro; se están usando ahora mismo por orden de la burguesía y son para matar; se usan para seguir imponiendo el dominio imperialista y defender sus abyectos intereses. Las guerras tienen lugar por la rivalidad que existe entre la clase dominante a la hora de poseer los recursos. Esta clase parasitaria compite y combate sin cesar por hacerse con el mercado mundial existente y por encontrar nuevas vías por las que dar salida a las mercancías de manera rentable. Por otro lado, pisotean continuamente a la clase obrera y procuran aumentar la explotación a la vez que reducen su poder adquisitivo, dificultando cada vez más la vida de los trabajadores, que emplean demasiadas energías en sobrevivir mientras la burguesía los reprime con sus leyes y sus fuerzas de seguridad, y los divide con la más infame manipulación. Y todo ello emana, diaria e inevitablemente, de las relaciones de producción capitalistas que estas organizaciones “sin ánimo de lucro” no cuestionan en ningún momento. ¿De qué paz nos hablan? Y por si fuera poco, se refieren a “necesidades humanitarias”, no a necesidades humanas; es decir, hablan de caridad. Vuelven a mencionar a “las personas”, sin distinguir clase social, como sujeto pasivo sobre el que debe actuar un poder superior en respuesta a una petición de piedad.

Siguiendo con sus reivindicaciones, apuntan a una “acción exterior feminista” en la que se defiende que el problema radica en pertenecer a ciertos colectivos. Reclaman el cumplimiento del Plan de Acción de la UE sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres en la Acción Exterior, apelan a la Estrategia Europea de Salud Global, a la transición hacia “sociedades de cuidado” (Pacto birregional por los cuidados entre la UE y América Latina y el Caribe) y la lucha contra la violencia sexual y basadas en género, proponiendo en este último punto la “lucha” a través de leyes que describan claramente el delito, así como mecanismos de denuncia.

Comencemos hablando del “Plan de Igualdad y Empoderamiento”. Hace referencia a la búsqueda de igualdad de derechos entre hombres y mujeres como si se tratara de una cuestión de sexo, y no de clase. La mujer proletaria sufre una doble explotación por adjudicársele el rol de cuidadora de la familia (reproducir fuerza de trabajo) y por su capacidad de tener hijos (traer al mundo mano de obra), por un lado, y sufrir la represión y el robo del burgués en una sociedad de clases que reduce al productor de riqueza a mano de obra de usar y tirar, viéndose, a su vez, envuelto en la continua incertidumbre y la dinámica del mercado, que tantas vidas arrasa cuando estas ya no pueden adquirir lo que necesitan. Eso no lo sufren grandes parásitas como Ana Botín (Banco Santander), Sol Daurella (Coca Cola) o Marta Álvarez (El Corte Inglés) a pesar de ser mujeres, como tampoco tienen que preocuparse del paro, el trabajo precario, la pobreza, la falta de recursos, los abusos, la represión, etc. También una mujer de clase obrera puede vivir en mejores condiciones que un hombre hermano de clase, puesto que entran en juego varios factores.

La mujer proletaria sólo será libre luchando junto al hombre proletario por la revolución socialista, tomando el poder político y destruyendo el Estado burgués que la oprime. Ese poder sí es real, pues dará paso a una transformación auténtica de la sociedad en torno a las necesidades humanas, con toda la ciencia a nuestro servicio en una economía planificada. El “empoderamiento” que promueve la ideología burguesa significa tener como meta ser funcional en un sistema deshumanizador, creyendo el cuento de la voluntad y desechando las condiciones materiales. Por otro lado, limitarse a dar forma a leyes punitivas no acaba con el machismo ni toda forma de violencia hacia la mujer. Solo es intentar establecer unas consecuencias penales cuando ya se ha hecho el daño; no se evita nada. Hay que barrer las fuerzas reaccionarias que deshumanizan a la mujer proletaria.

Resulta llamativo cómo en el artículo que hace referencia al “Plan de Igualdad y Empoderamiento”, exponen supuestos testimonios de mujeres en diferentes países con alguna dificultad específica que son “apoyadas” por actos caritativos de la UE, narrando las situaciones como historias que son fruto del azar y han acabado en superación personal con la benevolencia europea. Sin embargo, los monopolios europeos (por nombrar solo a Europa) causan atrocidades en esos países e impiden su desarrollo.

Ahora veamos la Estrategia Europea de Salud Global, que afirma tener como objetivo mejorar la salud y el bienestar de las personas a lo largo de toda su vida, reforzar los sistemas sanitarios promoviendo la cobertura sanitaria universal y prevenir y combatir las amenazas para la salud, incluidas las pandemias. Entre sus medidas llaman poderosamente la atención dos reveladoras propuestas:

“Apoyar el nuevo tipo de gobernanza mundial sólida que el mundo necesita en un entorno geopolítico complejo. Para alcanzar este objetivo, se requiere una OMS más fuerte, eficaz y responsable, financiada de manera sostenible, que sirva de eje al sistema multilateral, con una cooperación más estrecha en el marco del G7 y el G20, pero también con otros socios mundiales, regionales y bilaterales.

Se reforzará la eficacia de su financiación promoviendo formas de financiación innovadoras y la puesta en común de los recursos a escala internacional, así como la coinversión por parte de los países socios y otros agentes, como el sector privado. Juntos, la UE y sus Estados miembros son uno de los mayores proveedores de financiación de la salud mundial, por lo que la Estrategia hará que esta importante contribución financiera tenga una repercusión aún mayor, mediante un análisis y un seguimiento más estrechos de dicha repercusión”.

Es decir, dirigir los esfuerzos a apuntalar el imperialismo y que la Organización Mundial de la Salud tenga mayor dependencia de las principales potencias imperialistas del bloque occidental, así como de los respectivos bancos centrales, salvaguardando de manera más fiel los intereses de éstos. Se reforzará todo ello, cómo no, con la inversión privada y la colaboración de países (estados burgueses) socios, haciendo hincapié continuamente en el papel principal del capital financiero (en la putrefacta fase imperialista todo gira alrededor de ello). Queda claro que no se trata de la defensa y blindaje de los servicios públicos de salud ni de acabar con el negocio de la sanidad privada, precisamente. Otro objetivo sumamente “humanista” en la lista de las ONG queda al descubierto.

Para ahondar un poco más en todas estas reivindicaciones feministas, veamos el Pacto birregional por los cuidados entre la UE y América Latina y el Caribe. Centrándonos en un evento podemos encontrar lo siguiente: “El encuentro fue organizado por la Fundación EU-LAC, ONU Mujeres y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en asociación con la Alianza Global por los Cuidados, el Instituto Nacional de las Mujeres de México (INMUJERES), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Igualdad de España, y tuvo lugar en Nueva York, en el marco de la 68° sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer”.

Observamos que la manera en que se autodenominan todas esas instituciones implicadas parece anunciar que son las principales abanderadas de la liberación de la mujer. Sin embargo, basta una declaración para entenderlas:

“Esta iniciativa es pionera al impulsar el diálogo y la cooperación entre ambas regiones para superar la división sexual del trabajo que se expresa en la persistencia de las brechas entre hombres y mujeres en el mercado laboral y en los salarios, en el acceso de las mujeres al empleo de calidad y a la protección y a la seguridad social. Este pacto birregional, que ubica en el centro la sostenibilidad de la vida y del planeta, contribuye a un sistema internacional multilateral renovado, con reglas que reduzcan asimetrías y desequilibrios entre y al interior de los países para así avanzar hacia un futuro más productivo, inclusivo y sostenible”.

Aquí cae todo ese disfraz de agentes de la transformación social. Legitiman el trabajo asalariado, lo cual quiere decir que están conformes con el capitalismo, y por otro lado afirman defender la sostenibilidad de la vida y del planeta; es totalmente contradictorio. La cuestión central ya permite identificarles como enemigos de la clase obrera, pero incluso dentro de los márgenes burgueses el mensaje es lamentable, puesto que defienden la necesidad de protección, lo cual es señal de reconocer la inestabilidad inherente a la economía de mercado, aceptarla y negar cualquier acción emancipadora. Además, matizan que el acceso a “empleos de calidad” es un problema. No solo debemos preguntarnos qué empleo es de calidad en un sistema en el que los obreros deben vender su capacidad de trabajar para dar ganancia a un parásito, a cambio de un dinero que está lejos de lo que producen y que, con suerte, dicha cantidad les permita tener lo básico para poder seguir viviendo y trabajando; también debemos preguntarnos por qué hablar de dificultades para acceder a un “empleo de calidad”, pero de no la existencia misma del empleo precario. ¿Ni siquiera van a fingir que quieren solucionarlo? De todas maneras, concluye la declaración haciendo referencia a “reglas que reduzcan asimetrías y desequilibrios entre y al interior de los países”, es decir, que siga habiendo explotadores y explotados pero procurando mitigar las consecuencias de dicha contradicción; nunca superarla.

Siguiendo con las medidas que proponen las asociaciones que viven de las desgracias humanas, el broche para la cuestión feminista no necesita muchas explicaciones:

“Pedir a la nueva Comisión Europea que se comprometa a aumentar la financiación directa a los movimientos feministas y a las organizaciones por los derechos de las mujeres, defendiendo y ampliando el espacio cívico de estas organizaciones y colaborando directamente con ellas. La Comisión debería centrarse particularmente en aquellas organizaciones que enfrentan formas interseccionales de discriminación, como las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres en el ámbito local y rural, las OSC dirigidas por mujeres jóvenes y niñas, las organizaciones de mujeres con discapacidad y las OSC LGTBIQA+”.

Piden a la más alta representación de la burguesía en Europa que destine mayor financiación a las organizaciones hipócritas y manipuladoras, que de manera tan acientífica tratan la cuestión de la mujer. A la burguesía le sale rentable invertir en organizaciones que procuren paliar las contradicciones que surgen de las relaciones de producción capitalistas. No solo no hay intención de solucionar nada por parte de estas asociaciones que hacen una lectura idealista de la realidad, sino que quien pone el dinero marca la ruta. Son financiados por la burguesía, así que el capitalismo no será desafiado.

En el mismo sentido va la siguiente petición, ubicada en las propuestas del apartado titulado “Financiación” que exhiben en su documento estos dudosos héroes que dependen de poblaciones que necesiten ser “salvadas”:

“Mantener el compromiso y la ayuda de la UE en los contextos más frágiles, donde se enfrentan a carencias de todo tipo, independientemente de la relación con las autoridades nacionales. Cuando la cooperación bilateral no sea posible, valorar otros enfoques de asociación que puedan ayudar a mantener el compromiso de la UE con el bienestar, los derechos humanos y el progreso de las personas como, por ejemplo, las asociaciones con organizaciones de la sociedad civil, que son las que suelen estar más cerca de las personas en situación de mayor vulnerabilidad”.

Es decir, piden que la UE mantenga siempre la financiación a las ONG, sea cual sea la situación, puesto que estas asociaciones son útiles por poder acercarse siempre a las personas vulnerables. Quieren que se les reconozca su rol de apaciguadores y reclaman un trozo de pastel. También en su última propuesta reiteran el mensaje:

“Pedir a la Comisión Europea y al SEAE que adopten una postura política firme que promueva un espacio cívico abierto y proteja a las personas defensoras de los derechos humanos, el medio ambiente y el territorio, y que destine las herramientas y recursos necesarios para evitar la reducción de la financiación y los espacios de las OSC dentro y fuera de la UE”.

Queda claro que han hecho su propia campaña y que saben que se agudizarán las contradicciones en la sociedad burguesa, sobre todo teniendo en cuenta el contexto actual de guerra. Se adaptarán al resultado de las elecciones europeas y saben que no correrán peligro. Además, tienen la desfachatez de decir que el gasto militar atenta contra los valores europeos, cuando la UE es desde el principio puro imperialismo y forma parte de la terrorista OTAN, organización plagada de nazis desde su nacimiento.

De hecho, el presidente de UNICEF (que forma parte de la Coordinadora de Asociaciones para el Desarrollo) en España es Gustavo Suárez Pertierra, que en 1984, durante el gobierno del abominable Felipe González, fue subsecretario del Ministerio de Defensa y Secretario de Estado de Administración Militar. Después ocupó los cargos de Ministro de Educación (designado por González) y Ministro de Defensa. Es decir, ha estado en primera línea en representación de los intereses imperialistas en España, siendo cómplice en todas las puñaladas y manipulaciones que sufrió la clase obrera durante los años 80 y 90, trabajando también para el brazo armado del capital. Este infame personaje, que incluso dejó un artículo en 2008 ensalzando al G-20 (lo cual encaja a la perfección con lo visto anteriormente), como un paso necesario y evolutivo tras la entrada en la UE y en la OTAN, encabeza una entidad que asegura “defender los derechos de la infancia” mientras más de la mitad de los menores del país vive en hogares con dificultades para llegar a fin de mes, y en el mundo demasiados niños padecen lo indecible por culpa de los intereses que el personaje aquí descrito defiende con su participación.

Otra entidad que pertenece al grupo de entidades carroñeras es Cáritas, y es encabezada por Manuel Bretón Romero, un militar retirado que fue secretario personal del rey y jefe de gabinete de los exministros de Defensa Federico Trillo y José Bono. Poco hay que explicar siendo una organización que pertenece a la Iglesia Católica, pero esta entidad caritativa (dicho concepto ya es nocivo per se) fue creada durante el franquismo para dar impulso al catolicismo entre las masas, que se encontraban en un contexto de pobreza. Manuel Bretón sirvió a la monarquía heredera de Franco, la cual ocupa una jefatura del Estado asignada a dedo por el dictador fascista, teniendo el derecho a disponer de una descomunal riqueza e impunidad por llevar cierto apellido. Por otro lado, colaboró estrechamente con gobiernos infames junto a Federico Trillo (su padre ocupó cargos políticos durante el franquismo), admirador de un fascista asesino al que llamó “la figura histórica más importante para la derecha democrática española”, y también junto a José Bono, prácticamente un falangista confeso. Ambos fueron ministros de defensa, con todo lo que ello conlleva. He aquí a la máxima representación de Cáritas; un exmilitar católico estrechamente ligado al fascismo que dice “ayudar a los desfavorecidos”. Y al parecer esta entidad firma una supuesta petición contra el militarismo.

Con Manos Unidas, Save The Children y Acción Contra el Hambre nos centraremos en su colaboración con el Banco Santander. Gracias a estas asociaciones los accionistas del banco, esos parásitos que adquieren participaciones en el robo a la clase obrera que comete la entidad, lucrándose de lo que produce el pueblo trabajador y no solo de los obreros de una empresa concreta, pueden ostentar un acto de misericordia con aquellas vidas que ayudan a destruir las entidades financieras, y esos donativos se destinarán a beneficiar a ciertas empresas para obtener las mercancías que darán forma al acto de caridad. Dichas entidades financieras manejan el capital que da soporte a la explotación humana mundial (y también de la naturaleza), y el Banco Santander hace grandes inversiones en armamento, elemento indispensable para asegurar el dominio imperialista. ¿Es este el antimilitarismo del que hacen gala estas asociaciones?

De hecho, no es difícil encontrar relación entre los bancos y las asociaciones que protagonizan las propuestas al Parlamento Europeo. Sin ir más lejos, ACNUR y Cruz Roja hacen campaña con el Banco Santander para ayudar a Ucrania.

Por su parte, Médicos del Mundo se define como: una asociación, un grupo de personas que se constituyó según los estatutos, “como una organización sin ánimo de lucro, de acción humanitaria, cooperación al desarrollo e inclusión social, independiente de cualquier formación política, religiosa, grupo mediático, financiero u otros, al amparo del artículo 22 de la Constitución”, que se rige por la ley orgánica que rige el derecho de asociación.

En primer lugar, vemos que se dedican a la “acción humanitaria”; una vez más, para nuestra “sorpresa”, nos encontramos nuevamente con un trabajo caritativo y nada más. No encontraremos ninguna lucha por su parte para acabar con la sanidad privada, sino declaraciones vacías como la lucha por el acceso universal pidiendo leyes que den respuesta a dicha necesidad, y además afirma defender el derecho a la salud de todas las personas. Sin embargo, vemos cómo aumenta el uso de la sanidad privada debido al desmantelamiento, cada vez mayor, de la sanidad pública.

Esta asociación también asegura ser independiente de cualquier formación financiera, pero colaboran estrechamente con Caixabank, banco que incluso ha llegado a premiar a la asociación, y Bankinter, entidad que también fomenta la inversión en farmacéuticas. El negocio de la salud es un lucro garantizado, puesto que se basa en una necesidad esencial. Si Médicos del Mundo lucha por el derecho a la salud de todas las personas, ¿por qué crear una organización que tiene el objetivo de ser destinataria de recursos que debería recibir, según su razonamiento, el sistema de salud público? ¿por qué no usa su influencia para luchar por cuestionar el negocio y todo lo relacionado con él? Porque quiere una parte del pastel y necesita cubrir una demanda por su cuenta. Y no nos olvidemos de la colaboración de dos bancos que, entre otras cosas, tienen gran participación en el negocio de las armas.

Y si nos centramos en otros asuntos en los que este conjunto de asociaciones exhibe una deleznable hipocresía, las conoceremos un poco más. Un informe de Oxfam registra recorte de salarios en 2022 y unas ganancias desorbitadas por parte de altos ejecutivos. Dicen que “las personas trabajadoras están cansadas de ser el chivo expiatorio cada vez que hay crisis”; una expresión interclasista que niega que la sociedad se encuentre dividida entre explotadores y explotados, porque además su “solución” es la siguiente: “Los gobiernos deberían dejar de apoyarse solo en subidas de tipos de interés y la austeridad para aplacar la inflación. En su lugar, deberían aumentar la presión tributaria sobre los que más ganan, introduciendo tipos marginales máximos más altos (…) Asimismo, deben garantizar que los salarios mínimos se actualizan con la inflación, y promover acuerdos plurianuales por sectores o empresas que faciliten la recuperación salarial, especialmente de los salarios más bajos, estableciendo objetivos concretos de aumentos vinculados a la evolución de los márgenes empresariales. Todas las personas deben poder ejercer su derecho a la sindicación, la huelga y la negociación colectiva”.

Significa que las ganancias de los burgueses son “escandalosas” pero legítimas; que realmente les pertenece esa capacidad de adquirir y no deriva del hecho de robar a la clase obrera y condenarla a una vida de miseria, negando también que los parásitos propietarios están obteniendo ganancia también de la explotación más descarnada de nuestros hermanos de clase en las naciones oprimidas, aprovechando la ausencia de derechos laborales y su dependencia de las materias primas.

Significa también que quieren fomentar la falacia de que los impuestos son el remedio. “Que los que más roban al menos tengan la bondad de devolver unas migajas”, pero ese dinero que se transfiere al Estado en forma de impuestos, aunque se diga que viene de “la empresa” sale del pueblo trabajador que ha generado la riqueza de la que se extrae ese valor. Y del salario, que no es más que lo destinado a reproducir la fuerza de trabajo (con suerte), se extrae aún una parte para el infame aparato de represión; no olvidemos que el Estado pertenece a la burguesía y está para garantizar su protección y su forma de vida parasitaria, beneficiando siempre a la economía de mercado y al control de los monopolios. Además Oxfam defiende el trabajo asalariado, que es otra señal de que respetan la propiedad privada de los medios de producción, y por tanto su defensa del derecho a la sindicación, la huelga y la negociación colectiva es vaciar todo el contenido de la lucha y convertirla en un bucle, ya que el burgués sería el dueño indiscutible de la riqueza.

Cruz Roja también nos da bastantes pistas sobre la esencia de las asociaciones “sin ánimo de lucro”. Tenemos por un lado unos desorbitados sueldos de directivos que pone en evidencia esa ya de por sí contradictoria idea de altruismo. También observamos condiciones precarias para los trabajadores y abusos a los usuarios.

Su presidenta en España habla de esta manera cuando se le pregunta por la línea estratégica de la organización: “La línea principal va a ser seguir trabajando por las personas. En Cruz Roja somos personas que atienden a personas, y ese es el objetivo, mejorar la vida de las personas, y más especialmente de las personas en situación de vulnerabilidad. Vamos a trabajar con las causas que generan esas situaciones de vulnerabilidad. Vamos a trabajar porque sea una sociedad más igualitaria, con igualdad de oportunidades. Vamos a trabajar por esas consecuencias del cambio climático. Y luego también vamos a trabajar a nivel interno como Organización. Vamos a seguir siendo y vamos a seguir trabajando por ser una Organización transparente, donde exista una trazabilidad de todo lo que hacemos, y vamos a trabajar por gestionar el talento”.

En todo ese absurdo y vacío discurso que no lleva a ninguna propuesta ni objetivo tangible, queda claro que para Cruz Roja no hay clases sociales; se esfuerza en grabar a fuego el término “personas”. Van a seguir trabajando para las “personas” y especialmente para las más vulnerables, pero no dice cómo ni cuál es el fin último; no señala cuál es la raíz del problema. Admite que hay una situación que genera una enorme desigualdad pero no la explica. Sin embargo, cuando se le pregunta por el papel de la juventud en Cruz Roja arroja más luz sobre el asunto: (…) “Son el presente, pero es que también son el futuro y son los que están contribuyendo a construir ese futuro de la Organización, trabajando en aspectos fundamentales y siempre bajo nuestros principios y valores. De hecho, son un elemento fundamental en la transmisión de nuestros principios, de esa Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad…”.

En los principios de la entidad encontramos la neutralidad. Significa que se enfocarán en paliar unos síntomas pero no señalarán la enfermedad. Mencionarán los problemas en abstracto e intervendrán con formas asépticas, pero no superarán las contradicciones. Ocurre que todas las ONG dependen del capitalismo, porque son maneras de obtener beneficios de las consecuencias de la barbarie. Si la barbarie llega a su fin no hay beneficio, y los dueños de estas organizaciones no quieren ver la emancipación humana sino el bucle de la desgracia, el cual les da dinero, influencia y los convierte en herramientas útiles del sistema burgués. Por eso sus mensajes son interclasistas y por tanto contradictorios, intentando alcanzar un horizonte idealista que se aleja a medida que caminan hacia él. Siempre tienen la excusa de que les faltan medios y que todo depende de la voluntad de los poderosos filántropos (parásitos criminales que lavan su imagen con caridad) y de los políticos (representantes de la burguesía), limitando sus consignas a un cambio de leyes, lo cual puede cambiar la opresión en las formas pero no en el contenido.

Hemos visto que las ONG no cuestionan la esclavitud asalariada, sino que la normalizan, y su enorme influencia no es empleada para organizar la revolución. La usan para fomentar, como mucho, un enfoque reformista, promoviendo la visión acientífica de la realidad. Están del lado del capitalismo y por tanto no son “neutrales”, sino que están del lado del opresor. Y aunque nos hayamos centrado en la financiación privada, reciben gran cantidad de dinero público, es decir, de los estados burgueses.

Se definen como abanderados de los derechos humanos porque en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se reclama que “toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por igual trabajo”. La trampa del “derecho a ser explotado” anula cualquier atisbo de respeto a la vida. Si se asume que es la única manera de vivir para la clase obrera queda aceptada la economía de mercado, es decir, el capitalismo, y ahí no caben los derechos del proletariado sino la venta de la fuerza de trabajo y la supervivencia. Solo quienes poseen los medios de producción tienen auténticos derechos y convierten en mercancías todo lo que compone la sociedad. Todo se reduce a la búsqueda de beneficio del dueño de la empresa a costa del trabajo ajeno, y todo lo producido tiene como destino comprarse, venderse u optimizar la producción con ese mismo fin. Dicha producción en la sociedad burguesa no tiene como objetivo el desarrollo humano ni el fin de las contradicciones, y por eso los “derechos” solo los tiene quien pueda adquirirlos.

La Coordinadora de Entidades para el Desarrollo se opone a que cualquier fuerza externa a la dinámica capitalista mueva a la clase obrera; se opone a romper la cadena que ata a la clase obrera al mercado, a la idea de que no puede haber otro sistema que el de la explotación, la competencia, la mentira y la barbarie. Pretende hacernos creer que la solución está en manos del Parlamento Europeo; un instrumento del imperialismo para canalizar el descontento y las esperanzas de los trabajadores, que ven peligrar cada vez más las expectativas de futuro a pesar de los esfuerzos burgueses por maquillar la situación. La misión de éstas ONG es crear una falsa alternativa con un discurso antimilitarista que apela a los miedos de la clase obrera, para convencer de que ese es su objetivo: detener la guerra, que es un objetivo indudablemente deseado. Sin embargo, se les cae la careta cuando niegan que la burguesía y su sistema sean la raíz de los problemas que aquejan a la humanidad. Niegan las causas de la guerra, que es inherente al imperialismo que no están dispuesto a combatir, sino más bien a defender. Por eso usan términos como el decolonialismo, que rechaza la hegemonía occidental, principalmente la influencia eurocéntrica, pero centrándose en aspectos como la filosofía o la cultura; aspectos de la superestructura. No se oponen a la ideología burguesa ni al capital. El conjunto de asociaciones afirma que el camino es una petición a los representantes de la burguesía, que no vivimos en una sociedad de clases y que “las personas” necesitan la piedad de los poderosos para tener una oportunidad de vivir “decentemente”.

No son más que cantos de sirena y discursos derrotistas para paralizarnos y cegarnos. La clase obrera es el sujeto revolucionario y toda la riqueza existente es creada por dicha clase social. No necesitamos donativos ni misericordia, sino librarnos de los parásitos que nos roban el fruto de nuestro trabajo y, con ello, la vida. Precisamente, las ONG se dirigen a nuestros enemigos mostrándolos como el camino pacífico para arreglar el mundo. No les interesa que acabemos con su medio de vida: la generación de miseria.

El proletariado no precisa de promesas vagas de salvación por parte de terceros, sino que necesita adquirir conciencia de clase y conocer a su enemigo: el burgués. Solo se alcanzará la emancipación con la ciencia revolucionaria del marxismo-leninismo. No se necesitan organizaciones nocivas que promuevan el idealismo y la división en colectivos, sino la organización de la clase obrera consciente y preparada para la lucha revolucionaria. Debemos barrer las ideas ponzoñosas y derrotistas de estas entidades, y comprender que el camino comienza uniendo las luchas en un Frente Único del Pueblo que abra camino hacia la auténtica alternativa obrera, su propia democracia y su propio instrumento de combate contra el aparato de represión burgués. La igualdad, el desarrollo, la liberación y la dignidad con la que se llenan la boca los impostores de las ONG, sólo se alcanzarán con el socialismo.

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




El fascismo ataca la inmigración para confrontar a la clase obrera y salvaguardar el capitalismo

Los diferentes peleles de los monopolios, cuya función es engañar a la clase obrera, dividirla y atomizarla para garantizar el dominio de un sistema económico capitalista que se derrumba como consecuencia de su inviabilidad hoy, de manera cotidiana, y en los sucesivos procesos electorales de manera exacerbada, sacan a la palestra como uno de los puntos más importantes de la agenda política la inmigración. Veamos lo que vomitan los fascistas al pueblo trabajador a través de los medios de comunicación / manipulación de los empresarios:

El pasado día 7 de mayo, en las elecciones catalanas, en Cornellà de Llobregat, el dirigente franquista Alberto Núñez Feijóo – conocido por sus paseos en el yate de un famoso narcotraficante gallego – decía “Yo le pido el voto a aquellos que están a favor de la inmigración legal, pero los que no admiten que la inmigración ilegal se deje en nuestras casas ocupando nuestros domicilios y nosotros no poder entrar en nuestras propiedades”, también demandando el voto asimilando que el incremento de los índices de criminalidad se relacionan con el incremento de la inmigración.

Los dirigentes de la marca verde del PP, igual de fascista que el partido fundado por el ministro franquista Manuel Fraga, vinculando la delincuencia en los barrios obreros con la inmigración ilegal poniendo en sus carteles que la solución es la deportación de los inmigrantes y de los menores no acompañados.

Los fascistas periféricos, como Orriols, al igual que los fascistas que se autodenominan “obreristas” cuyo cacique dice ser “comunista”, aunque quienes lo conocen bien dicen que es falangista y no lo sabe, y lo sacan a pasear por todos los medios abiertamente fascistas del país, tienen una cruzada contra el islam y contra la inmigración ilegal declarando frontalmente la guerra a lo que denominan “islamización de Europa” y advierten de que van a proteger con uñas y dientes las fronteras y deportarán a los inmigrantes ilegales, o irregulares, a los que señalan como responsables de la delincuencia en Cataluña, unos, o en España otros, así como de la desnaturalización del sentimiento “patrio”. Al final los que dicen que no son “ni de izquierda ni de derecha” en realidad son de extrema derecha, ultranacionalistas, racistas y chovinistas y, consecuentemente, todos ellos antiobreros, enemigos jurados del proletariado y de la Revolución proletaria, del socialismo.

Según datos del INE, a 1 de abril de 2024, en el Estado español habitaban 48.692.804 personas, de los que 42.111.776 tienen nacionalidad española (el 86,5% del total) y 6.581.028 nacionalidad extranjera, que equivalen al 13,5%.

El mayor número de inmigrantes en el Estado español provienen de América Latina y de países europeos, en total, en torno a 5.200.000 personas según datos del INE. A principios de 2023 la inmigración en España provenía del continente americano y del continente europeo, o lo que es lo mismo, en torno al 80% de la inmigración. Por el contrario, la inmigración proveniente de países musulmanes asciende a 1.098.396 personas (883.243 personas de Marruecos, 100.496 de Pakistán, 63.964 de Argelia, 31.792 de Mali y 18.901 de Bangladés), lo que es lo mismo, en torno al 16,7% del total de la inmigración y el equivalente al 2,6% del conjunto de la población española.

Basta hacer este análisis numérico para comprobar la falacia de aquellos que hacen demagogia con la islamización del Estado español, con la desnaturalización de España por mor de los inmigrantes de credo musulmán. Es evidente que el fascismo divide y confronta a la clase obrera con el nacionalismo y con la cuestión religiosa y los números dejan al descubierto la falacia de tal aseveración.

Según la agencia de seguros de viajes norteamericana Berkshire Hathaway Travel Protection, España ocupa el puesto 14 en el ranking de los países más seguros del mundo. Según el Ministerio del Interior informó en marzo de 2023, la tasa de criminalidad en España se situó en 48,8 hechos penales conocidos por cada 1000 habitantes. Muy lejos de Reino Unido (79,5), Bélgica (74,8) o Alemania (60,7). Los datos desmontan a aquellos que crean alarma social con respecto de mostrar un escenario de delincuencia generalizada y creciente, justificándola en la inmigración al objeto de verter su racismo.

De hecho en el Estado español la criminalidad convencional (homicidios, delitos graves de lesiones, robos con violencia, delitos contra la libertad sexual, etcétera) en 2022 (1.949.852 delitos penales) fue menor a 2019 (1.981.173 delitos penales). Ciertamente el conjunto de la delincuencia se incrementó, como consecuencia del incremento de los delitos cibernéticos, de la cibercriminalidad, que pasó de 218.302 delitos en 2019 a 375.506 ciberdelitos en 2022. Los ciberdelitos significaban el 7,5% de los delitos penales en 2018, significando en 2022 el 16,1% con respecto del conjunto de los delitos penales. Y un gran número de estos delitos se perpetran desde fuera del país.

Del conjunto de delitos penales acaecidos en 2022, último año informado en el INE, el 9,23% de los delitos penales fueron realizados por africanos, el 0,88% por asiáticos, el 9,4% por americanos, siendo de nacionalidad española los que realizaron el 80,49% del total de los delitos penales.

Como puede constatarse en base a los datos emitidos por el Estado reaccionario español, la equivalencia entre delincuencia e inmigración que hacen los fascistas no se sostiene por ningún lugar.

Según el ministerio del interior, el 2% de las llegadas irregulares a España en el año 2023 se hicieron a través de vías terrestres – Ceuta y Melilla – por lo que por dichas fronteras entraron 1.234 personas en dicho año. El 98% restante entró por vías marítimas, un total de 55.618 personas, de los que el 72% lo hicieron a través de las costas canarias.

Esta inmigración, que los capitalistas y fascistas denominan ilegal, es la que más molesta al fascismo y a sus frentes y bandas de diferente pelaje, incluso las que tienen la desfachatez de emplear la palabra “obrero”. Para esos indocumentados, que introducen el racismo y la islamofobia, todos los que acceden por dichas vías son irracionales islamistas cuando, un número importante de esos proletarios que huyen de sus países condenados a la miseria y a la guerra por mor de los intereses de los monopolios capitalistas, ni tan siquiera profesan la religión musulmana, pues hay que recordar que un número importante de estados africanos de los que provienen dichos proletarios no son comunidades humanas donde la religión musulmana sea mayoritaria, cuando no son estados laicos.

Pero lo importante aquí no es valorar ni el color de piel, ni la religión que profesen – si es así – los seres humanos pertenecientes a la clase proletaria que huyen de sus países de origen para, fundamentalmente, salvar sus vidas, sino evaluar qué causas provocan dichos flujos migratorios.

Europa y EEUU llevan décadas saqueando al continente africano, generando guerras étnicas y tribales, asesinando inmisericordemente a trabajadores, asestando golpes de estado y colocando gobiernos títeres verdugos de sus pueblos y serviles al imperialismo al objeto de expoliar los inmensos recursos naturales de los países africanos. Existen múltiples ejemplos que así lo demuestran, de cómo potencias imperialistas europeas como Francia o Bélgica o la potencia imperialista más asesina de la historia, EEUU, condenan al proletariado en África. Véase, por ejemplo, Sudán, Mali, República del Congo, República Democrática del Congo, Ruanda o Uganda, todos ellos países con enormes riquezas minerales (coltán, diamantes, oro, tántalo, uranio, cobalto, estaño, cobre,…) así como otros recursos energéticos, son países saqueados por esas potencias imperialistas, esas “patrias” que defienden los “patrioteros” fascistas, que temen sean desnaturalizadas por los flujos migratorios que sus monopolios e instituciones generan en su labor de sojuzgamiento y saqueo. Esos vulgares fascistas, paseados por los medios de comunicación abiertamente reaccionarios, señalan a la clase obrera en el Estado español como enemigos a su propia clase, a los proletarios africanos, y les hacen llamamientos a defender a una “patria”, de los monopolios, que nos condena a los obreros a malvivir, que nos niega todo tipo de derechos, que nos roba y explota de manera inmisericorde a nosotros, los obreros del Estado español, y que condena a la emigración y al desarraigo, cuando no a la muerte, a los obreros de África y otros puntos del planeta.

El “jardín” europeo del chovinista Borrell, al igual que la prosperidad de “Occidente” – mejor dicho, de los monopolios europeos y norteamericanos- del que hablan los fascistas como Milei, denominado por los libertarados “Faro de Occidente”, emana de la explotación y de la miseria de la clase obrera en esos países europeos y norteamericanos, al igual que de la sangre y de la vida de la clase obrera en África, Asia y Latinoamérica.

El marxismo-leninismo es el arma más poderosa que tiene el proletariado, que es una clase universal, una fuerza universal y es el sujeto revolucionario cuyo proyecto histórico es la única alternativa al criminal y decadente imperialismo, el socialismo. La única patria del proletariado es la emancipación de la humanidad, es la erradicación del capitalismo de la faz de la Tierra, es la Revolución Proletaria, es el socialismo como paso previo al Comunismo. El imperialismo, en franca bancarrota, no tiene más salvavidas que el fascismo – el nacionalismo, la guerra imperialista, el revisionismo histórico más exacerbado – para someter y dividir a la clase obrera. El internacionalismo proletario es la parte integrante del marxismo-leninismo que desenmascara a los parásitos fascistas patrioteros e islamófobos cuyo objetivo es dividir al proletariado para que éste odie a su clase y defienda a su verdugo.

Hacemos un llamamiento a la clase obrera, al proletariado, a la unidad, y ello pasa por combatir todo tipo de racismo, de xenofobia, en definitiva, por atacar frontalmente al fascismo. Para un proletario del Estado español no es enemigo un obrero de Islamabad o de Niamey, pero sí lo es un señorito andaluz o cualquier mequetrefe de éstos que les editan bodrios donde vomitan fascismo y que son paseados por los medios de manipulación de la mano de reaccionarios “amigos” como Alfonso Rojo o Iker Jiménez, dándose golpes de pecho con España, que son sacados por dichos medios para que cale el veneno fascista entre el proletariado, para dividir a los obreros y exculpar al imperialismo.

Hacemos un llamamiento a la clase obrera – provenga de donde provenga – a conformar un frente antifascista para confrontar al fascismo, para acabar con el sistema económico que defiende, el capitalismo, y construir el socialismo.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡EL FASCISMO NO PASARÁ!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

 

Madrid, 30 de mayo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




A los capitalistas les sobran millones de vidas, solo les queda el fascismo

El pasado 27 de marzo de 2023, el Banco Mundial hizo un comunicado de prensa donde señalaba “Para 2030, el límite de velocidad de la economía mundial – la tasa máxima a largo plazo a la que puede crecer sin provocar inflación – caerá al nivel más bajo de los últimos 30 años”, reconociendo dicho organismo imperialista que la economía capitalista mundial se halla en riesgo de perder una década.

Ante una inflación desbocada, como consecuencia de la ingente cantidad de dinero ficticio generado por los bancos centrales – fundamentalmente en EEUU y en Europa – para sortear la crisis de liquidez iniciada en 2008, durante más de una década y exacerbada con la pandemia de la COVID-19, la fórmula de los capitalistas se fundamenta en reducir los costes, fundamentalmente en el comercio, en incrementar la productividad y en privatizar los servicios, esto es privatizar la sanidad pública, las pensiones públicas, la educación pública o el ocio, entre otras cuestiones.

Y para reducir costes e incrementar la productividad, los imperialistas se ven obligados a desarrollar la inteligencia artificial, la automatización de la producción y de los servicios. Según Goldman Sachs, en un informe realizado en 2023, el desarrollo de la inteligencia artificial puede hacer desaparecer 300 millones de puestos de trabajo en Europa y EEUU en la próxima década.

Las potencias imperialistas emergentes en la conquista del liderazgo económico mundial, fundamentalmente China, han apostado su avance en el desarrollo de los procesos de automatización de la producción y de los servicios y ello implica que el resto de las potencias o avanzan en la misma dirección, en la dirección de la automatización, o serán totalmente devoradas.

El pasado día 20 de mayo, el periódico fascista La Razón – el mismo que presentó el libro, este fin de semana pasado, del ultraderechista presidente de Argentina acompañado por los también reaccionarios Marhuenda, Lacalle y Rallo que fueron los mamporreros del primero – sacó un artículo periodístico titulado ““Necesitaremos un salario básico universal debido a la IA”, señala el padre de esta tecnología” en el que se dice “Para Hinton, si bien la IA aumentará la productividad y la riqueza, el dinero iría a parar a los ricos y no a las personas cuyos empleos se pierden y eso será muy malo para la sociedad”.

Como puede comprobarse, la IA en manos de los capitalistas significa más paro, más desigualdad, más pobreza para la mayoría trabajadora y un excedente humano que la burguesía resolverá por la vía de la liquidación física de millones de proletarios ya sea por la vía de la guerra imperialista, ya sea por la vía del asesinato mediante la negación de la alimentación y los servicios básicos como la sanidad pública.

Sin embargo, el desarrollo de la automatización de la producción y de los servicios lo que realmente hace es liquidar el capitalismo, negarlo a cada avance de la automatización, en tanto se produce un desequilibrio en la composición orgánica del capital, de tal manera que se maximiza la parte del capital constante a la par que se pretende aminorar al máximo la parte del capital variable, que es la parte que genera plusvalía, ganancia al burgués. Por tanto, el desarrollo de la automatización lo que hace es reducir la tasa de ganancia del burgués, a la par que la tasa de explotación se agigantará al reducir la mano de obra necesaria al mínimo. Sin embargo, al despojar a millones de seres humanos de un puesto de trabajo y arrojarlos al paro forzoso, unido con la caída de los salarios consecuencia de la alta tasa de paro, lo que hará será liquidar la demanda de mercancías y servicios, evidenciándose no sólo la inviabilidad del capitalismo sino la fase terminal en la que se encuentra.

Y en este entorno de putrefacción del capitalismo monopolista, es donde los imperialistas tienen que recurrir a sus matones, a sus saqueadores y criminales profesionales, al fascismo, entregándose a sus brazos.

Ello lo pudimos ver el pasado fin de semana, en Madrid, donde los fascistas declarados de Europa – no hay que olvidar que existen otras fuerzas políticas que sin tantos aspavientos abrazan la misma ideología fascista y ahí encontramos desde Feijóo a Borrell pasando por Von der Leyen – se reunieron junto al títere de Washington que preside la República Argentina y un representante del estado fascista y genocida israelí.

Si se analiza lo vociferado por estos verdugos del capital, podemos constatar no sólo que adolecen de humanismo, sino que reflejan la situación de putrefacción y parasitismo, la fase terminal, en la que se halla el imperialismo a nivel mundial que solo se sostiene por la violencia, la guerra imperialista, esto es, por el fascismo.

Y es que la extrema derecha ha mostrado al presidente de la República Argentina como si fuera un avanzado y un iluminado cuando, si algo demuestra este personaje cada vez que abre la boca, es mediocridad, chabacanería, irracionalidad, embrutecimiento, un narcisismo exacerbado y un desprecio absoluto a la ciencia y a los hechos acaecidos a lo largo de la historia. Todo ello es algo natural pues son las características propias de alguien que abraza la ideología fascista.

Sin embargo, el pistoletazo de salida para las elecciones europeas dado por los fascistas europeos en Madrid, y sus criminales invitados tan reaccionarios como ellos, han dejado imágenes que hay que detener en las retinas de cualquier trabajador y que descubren que “liberales” como Rallo o Lacalle se muestran entusiasmados con Milei y sus medidas económicas, al igual que la Patronal y sus medios de comunicación y los fascistas de Abascal, quedando bien claro que, sean galgos o podencos, “liberales”, “libertarios”, “conservadores”, etcétera, al final todos desembocan en el fascismo porque todos ellos forman parte de lo mismo, la defensa a ultranza del imperialismo, del capitalismo monopolista y putrefacto, de la explotación asalariada y, consecuentemente, todos ellos coinciden en su anticomunismo feroz.

En el acto donde los fascistas europeos dieron el pistoletazo de salida de las elecciones europeas, donde el anfitrión fue el franquista Abascal que lleva toda su vida mamando del erario público, el ramplón Javier Milei dio un discurso que demostró que abraza la barbarie y que sin la mentira y el subjetivismo su discurso se reduce a la nada más absoluta. No obstante, hay que agradecer a Milei su anticomunismo, su odio, en tanto que es consciente que el mundo capitalista que está muriendo ante nuestros ojos, será superado y sustituido por el socialismo como fase inmadura del comunismo, no pudiendo disimular su odio por ello, anticomunismo que, por otra parte, es una cualidad propia del fascista.

Milei en su discurso señaló auténticas joyas. Como no podía ser de otro modo, los socialistas copamos gran parte de su discurso. Sobre el socialismo señaló cosas cómo que “los socialistas asesinaron a 150 millones de seres humanos”. Milei ha dejado en mal lugar a los fascistas franceses que a finales del siglo XX escribieron El libro negro del comunismo donde estos sujetos, mintiendo como bellacos, fijaban en 100 millones los asesinatos perpetrados, según ellos, por los comunistas y el socialismo. Seguramente Milei, bajo el influjo de la inflación desbocada, ha subido todavía más la mentira creada por el fascista Hearst, reiterada por la extrema derecha francesa a finales del siglo pasado y condensada en dicho libro y después cacareada por toda la pléyade de fascistas que parasitan en los medios de “comunicación”, entre los que descuella Jiménez Losantos. Todas esas cifras que vociferan chocan de bruces con la verdad cuando se estudia científicamente la historia, cuando se desgranan, por ejemplo, los documentos bien definidos y con basta información del Ministerio del Interior (Mvd-Mgb) y de la policía de estado (Ogpu-Nkvd) en el período de gobierno de Stalin (1924-1953), donde a pesar de una guerra civil, múltiples sabotajes y la agresión imperialista constante, aparte de una guerra mundial en territorio de la URSS contra las bestias fascistas, y resulta que según el análisis realizado por un equipo de historiadores rusos comandados por Viktor Zemskov en la época del anticomunista Yeltsin, las cifras de la represión política quedaron en algo menos de 800.000 fusilamientos, una cifra inferior a los condenados a muerte en EEUU en el mismo periodo en un contexto diametralmente diferente, y más beneficioso para la potencia norteamericana que para la patria de los soviets, del proletariado mundial. Pero la cuestión es ¿Y los muertos del capitalismo de Milei, Abascal y demás parásitos que prostituyen el término libertad cada día? Una media de 4 millones de personas – en su mayoría niños – mueren cada año en el mundo capitalista por enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento y, según UNICEF, cada día mueren 4.000 niños por ello, o lo que es lo mismo, 1.460.000 niños por año. Según la ONU, en el mundo capitalista actual, cada día mueren 24.000 personas de hambre en el mundo, lo que significan 8.760.000 personas en un año. Y aquí no se cuentan los asesinatos que perpetran los capitalistas en las guerras imperialistas, en los flujos migratorios que provocan sus saqueos, etcétera. Para sistema asesino, el capitalismo de Milei, y para asesinos los que defienden semejante sistema económico genocida.

Otras perlas que señaló este anticomunista argentino es que “el socialismo va en contra de la naturaleza humana y el socialismo deriva en esclavitud o muerte”. ¿Cuál es el gen que determina que la naturaleza humana sea capitalista o socialista? La naturaleza humana se encierra en su genética y las formaciones socioeconómicas no forman parte de la genética sino del terreno social. El socialismo va en contra del capitalismo, es su negación, pero es una creación teórica y práctica del ser humano y, por tanto, es inherente a éste, por lo que el mentecato de Milei debe negar la realidad y falsear para no concluir que la historia está en movimiento y que el capitalismo, al igual que otras formaciones socioeconómicas previas, irá al basurero de la historia y será sustituida por  una formación socioeconómica superior, como es el socialismo primero y, posteriormente, el comunismo.

Sin duda la indigencia intelectual de Milei es notable y su desconocimiento de su país y del socialismo es excelso.  Dijo Milei “En Argentina se ha multiplicado la pobreza por 10 en los últimos 50 años por culpa del socialismo”. Sin embargo, en Argentina en los últimos 50 años la formación socioeconómica existente ha sido el capitalismo, no el socialismo, y la extrema derecha ha gobernado prácticamente la mitad de esos años – Videla, Viola, Galtieri, Bignone, Menem y Macri. Y de los no mencionados aquí, sin ser de extrema derecha si algo no eran es socialistas. Por tanto, no es el socialismo el que ha generado la pobreza en Argentina sino el capitalismo, y la política de servidumbre a EEUU realizada por la mayoría de los dirigentes políticos argentinos, donde ninguno de ellos ha negado al capitalismo.

El chovinismo característico del fascista Milei se corrobora cuando este señala “la civilización occidental es la punta de lanza del progreso humano” y “Occidente es la civilización más próspera de la historia”. Coincide con la teoría del jardín del mundo de Borrell, un socialdemócrata. ¿Pero realmente es así? Basta mirar las condiciones de vida de la mayoría obrera en dichos países para darnos cuenta de que no es así, basta mirar los suicidios de obreros diarios, basta ver los zombies enganchados por fentanilo deambulando por las calles en EEUU, el problema de la drogadicción, la negación de la sanidad a una cantidad cada día superior de la sociedad, etcétera. Pero además, la riqueza de lo que denomina “Occidente” emana del genocidio en África, del expolio y el saqueo de América Latina, África y Asia, de las guerras generadas por las potencias imperialistas, del robo y la usura.

Y es que la visión fascista y miserable de Milei y su proyecto político, que es el proyecto político del Capital, quedó bien definido en sus palabras y que entrecomillamos:

  • La justicia social siempre es injusta porque implica un robo y perjudica a la generación de riqueza”. El robo es la esencia del capitalismo, la justicia social es que quien produce la riqueza, que es la clase obrera, tenga lo que genera y lo distribuya como considera y eso aterra a Milei, entre otras cosas porque es un parásito, al igual que todos sus compadres fascistas del evento.
  • Lo mejor para los trabajadores es que pacten contratos libremente con sus empleadores”, o lo que es lo mismo, liquidar el derecho de asociación y sindical de los trabajadores, aislar a los trabajadores al objeto de que los empresarios puedan explotar inmisericordemente a la clase obrera.
  • Lo mejor para el planeta es dejar que el mercado encuentre la mejor solución, como siempre”. Se echa en manos de la anarquía de la producción y deja bien claro que son los empresarios los que deben determinar y decidir, subordinando al planeta, y a la humanidad, a los empresarios y sus intereses.
  • La tarea del Estado debe ser defender la vida, la libertad y la propiedad privada de los individuos”. O lo que es lo mismo, defender los intereses de los empresarios y reprimir a la clase obrera. ¿Acaso está defendiendo el Estado argentino la vida de sus ciudadanos cuando corta la asistencia a los enfermos con cáncer y enfermedades crónicas? ¿Cuándo reduce un 43% el gasto en jubilaciones y pensiones y recortando más de 20.000 millones de gasto social y depauperando las condiciones de vida de la clase obrera a la par que favorece a los grandes empresarios y a los narcotraficantes? Milei está asesinando a su pueblo, matándolo de hambre con el aplauso de las multinacionales, de los adláteres con etiqueta de economista burgués, del fascismo.

Lo que hubo en Madrid el pasado fin de semana es el fascismo “elitista”. Pero estaríamos equivocados si nos quedáramos ahí. La ideología del Estado español es fascista, los medios de manipulación de masas – ninguno de ellos capaz de subsistir si no fuera por la inyección económica de los monopolios – vierten diariamente altas dosis de fascismo, de anticomunismo, de señalar a la clase obrera como enemigo al inmigrante, al que ocupa una vivienda vacía, al indigente, en definitiva, a confrontar a la clase obrera entre sí. El fascismo también trata de penetrar entre la clase obrera mostrándose como supuestamente rupturista con el régimen, expresando formas de extremada contundencia con la parte más débil del proletariado azuzando a los obreros contra otros obreros en aras del orden, de la identidad nacional, sexual o religiosa, no dudando en usar nomenclatura incluso obrerista a la par que se posiciona en defensa del Estado, en defensa de las fronteras, de las deportaciones de obreros nacidos en otras latitudes, abrazando el racismo y el nacionalismo españolista. Estos grupúsculos fascistas, como el Frente Obrero, promocionados por medios de comunicación y periodistas de extrema derecha y reaccionarios – como por ejemplo Alfonso Rojo o Iker Jiménez – es el mecanismo empleado por el fascismo, mostrando a sus cachorros como ejemplo a la clase obrera de lo que debe ser la “izquierda” que anhelan, sus falangistas del siglo XXI que confrontan a la clase obrera y que la pliegan al Estado fascista y sus principios franquistas, tratando de atraer a sectores de la clase obrera a la reacción. Estos grupúsculos defienden el mismo mundo que los Abascal, Le Pen o Milei y, por tanto, son la misma basura fascista que hay que combatir.

El oportunismo y la socialdemocracia, terriblemente lacayuna y subordinada al imperialismo, a los intereses de los monopolios, engaña permanentemente a la clase obrera abonando el terreno entre la clase obrera para que penetre el discurso fascista. Por ello, es necesario fortalecer las filas del Partido, es necesario unir al Partido con la clase obrera y sus organizaciones conformando un Frente Antifascista, cuya dirección únicamente puede ser revolucionaria y socialista para confrontar con el fascismo y derrotarlo.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡PROLETARIOS, UNÍOS CONTRA EL FASCISMO Y POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

24 de mayo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El sector público bajo la rapiña imperialista

No es una novedad la progresiva depauperización de la sanidad pública española. Hemos tenido miles de ejemplos, como los negocios turbios con mascarillas o las muertes masivas en las residencias de ancianos durante la pandemia, que dejan al descubierto toda la serie de recortes que se han aplicado buscando rentabilidad en un bien público que repercute directamente en la esperanza de vida de la clase obrera. A la par vemos como los representantes políticos de la burguesía se han enriquecido con total descaro y que, en contrapartida, sólo tienen que enfrentarse a unas comisiones de investigación parlamentarias en las que por ley no tienen obligación de responder y que no son vinculantes, o a enfrentarse a una justicia de clase, que han elaborado ellos mismos para sus conveniencias y para la defensa de su propiedad privada creada a costa de la apropiación del valor que genera la clase obrera mediante el robo directo.

Esa es la verdadera cara del capitalismo y su naturaleza mercantilizadora de cualquier bien o servicio está directamente enfrentada con la vida humana. El último dato que nos llega es el de 850.000 obreros en la lista de espera para pasar por quirófano, lo que nos muestra un incremento del 7% respecto a 2022 y no debe sorprendernos su aumento en los años venideros debido al régimen económico que impera y a la nueva deriva belicista de España que, obligada por la OTAN, ha aumentado su presupuesto militar del 1.28% del PIB al 2%. Si se tiene en cuenta que el PIB de España en 2023 representa una cifra de un billón y medio de euros, el incremento en gasto militar representará un aumento de 11.500 millones que van a lastrar todavía más la existencia de la clase obrera, como vemos en este caso concreto con la sanidad pública, ya que jamás lo van a pagar de sus bolsillos. En ambos casos, en la sanidad y la guerra, la clase obrera no sólo paga sus desmanes, sino que, además, pone los muertos. Lo mismo ocurrirá en los demás ámbitos de los sectores públicos, como la educación, donde el desarrollo extremo de las fuerzas productivas reducirá la necesidad de mano de obra creando un amplío excedente y que permitirá a la burguesía desmantelarla por no resultarle ya rentable para su tipo de producción.

El imperialismo, con estas acciones, no sólo se lanza a la aventura hacia nuevos mercados mediante la guerra, sino que reduce la esperanza de vida de la clase obrera para que no trascienda más allá de su etapa productiva. Y todo esto lo lleva a cabo mediante el expolio de lo público para el lucro privado. Llegados a este punto, se hace evidente que sólo el socialismo, esto es, la clase obrera administrando socialmente el valor que produce para la mayoría de las personas, ante la apropiación privada de una minoría explotadora, puede tomar partido por la vida. Porque claramente el capitalismo sólo puede subsistir por el expolio, la rapiña y la guerra. El capitalismo es, para la clase obrera, miseria y muerte. De este laberinto, la clase obrera sólo puede escapar mediante la revolución socialista. Sólo con la emancipación como clase tenemos futuro. Por ello, desde el PCOE, llamamos a la unificación de todas las luchas de los explotados bajo el Frente Único del Pueblo para construir la alternativa revolucionaria que salve a la humanidad de las garras imperialistas.

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




La lucha ideológica en el capitalismo

Que el capitalismo actual, en su fase imperialista, ha entrado en bancarrota y que sólo le sostiene la guerra ideológica no es algo que, por evidente, vaya a ser nuevo. El capitalismo ya cumplió con su misión histórica que fue desarrollar al máximo los medios de producción. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes y esto se convierte en una traba para el progreso social, no quedando otra alternativa que la muerte de un sistema caduco e inhumano, para que nazca otro que armonice las relaciones de producción con las fuerzas productivas. El capital está intentando por todos los medios no perder la batalla de esa desarmonización en un intento de perpetuarse, pero, la realidad, una vez más, le viene a desmentir.

Tenemos un ejemplo en el teletrabajo, que es el último método para sostener la ganancia capitalista. El capitalista atribuye al debe del obrero una parte de capital constante (medios de producción) necesario para el desarrollo de la actividad económica, convirtiéndose ya en completamente innecesario, en un escenario donde el capital variable (fuerza de trabajo) pierde peso en pos del capital constante, debido al desarrollo extremo de los medios de producción propios de la fase del capitalismo putrefacto, la imperialista. Por eso es la nueva fórmula de trabajo que progresivamente se impone.

Respecto al capital variable, el teletrabajo crea un escenario donde el precio de la hora/trabajo está completamente desregulado y al capitalista le permite aumentar la intensidad del trabajo para mantener la misma cantidad de plusvalía sobre un capital variable que, como ya dijimos, mengua debido al desarrollo extremo de los medios de producción, que sustituyen a los trabajadores por la tecnología, que son propios de unas nuevas relaciones de producción más elevadas y que son la prueba de que es ya imposible armonizar las fuerzas productivas y las relaciones de producción bajo el sistema capitalista.

Por otro lado, la inteligencia artificial es el triunfo definitivo del capital constante sobre el capital variable y la puerta de entrada a unas nuevas relaciones de producción. Es la automatización del trabajo intelectual. Esto está generando un ejército industrial de reserva que se hace insostenible para las relaciones de producción capitalista y que facilitan la apropiación social de los réditos del trabajo. La figura del capitalista, que vive de la explotación del trabajo asalariado, se hace ya completamente innecesaria y ya no le permite extraer plusvalía de un capital variable que bajo la influencia de la inteligencia artificial está prácticamente extinguido.

La vanguardia obrera, por su organización y su conciencia de clase, debe insuflar ideología obrera a la clase trabajadora. Debe ser capaz de explicar al obrero este estado de cosas para que se ponga en marcha y supere la guerra ideológica llevada a cabo por el capitalismo. Sólo hay que imprimir carácter social al rédito del trabajo y no como mercancía para la apropiación privada, pero esto no ocurrirá sin la resistencia violenta de los explotadores. Su superación permitirá la entrada a unas nuevas relaciones de producción armonizadas y más elevadas, las socialistas. Por eso, desde el PCOE, hacemos un llamamiento a la clase obrera a organizarse en nuestras filas y a participar en el enterramiento de este monstruo asesino que parasita la producción social y que viene chorreando lodo y sangre, ya que en su fase imperialista sólo puede sostenerse por el expolio y la guerra en su insaciable lucha por conseguir nuevos mercados.

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




O acabamos con el capitalismo o éste acaba con la humanidad

El capitalismo, por definición, es un sistema que se fundamenta en la desigualdad social y el robo, todo ello sustentado por la fuerza de la violencia, concentrada en lo que es el Estado burgués o capitalista.

La riqueza amasada en unas pocas manos es la consecuencia de la muerte por hambre, sed y enfermedades curables de centenares de millones de seres humanos y de la miseria y falta de presente y de futuro de miles de millones de personas.

Hoy el capitalismo se halla en la bancarrota y la única manera que los monopolios tienen de sostener, y no por mucho tiempo, el poder político y económico del mundo es mediante la guerra imperialista, asesinando a millones de seres humanos que les sobran y dándose dentelladas entre ellos, pues el capitalismo fomenta el canibalismo no sólo entre las diferentes capas de la burguesía sino entre los propios monopolios.

La caída de la URSS, del denominado campo del socialismo real, sirvió al imperialismo para devorar económicamente a pueblos enteros, engulléndose la riqueza que poseían dichos países; un imperialismo en su esencia donde EEUU, como caudillo de la reacción mundial, interviene militarmente en cualquier punto del planeta con el apoyo incondicional de sus socios, descollando la UE. Sin embargo, el balón de oxígeno del saqueo de la Europa del Este y de la deslocalización de la producción hacia Asia al objeto de acrecentar los beneficios de los monopolios con la sobreexplotación más descarnada, escasamente le duró una década y ya, a mediados de la primera década de este siglo, estalló la crisis de las subprime que se llevó por delante el sistema bancario.

Los capitalistas no dudaron en endeudar a los estados y en generar dinero ficticio a través de los bancos centrales para salvar a los bancos, a la par de expulsar a millones de trabajadores de sus puestos de trabajo y agudizar la sobreexplotación, esto último que también es siempre una constante del imperialismo. En paralelo, las guerras imperialistas y los conflictos interimperialistas ganaban intensidad en el norte de África, en Oriente Próximo, al objeto de modelar el mundo, y concretamente el expolio de los pueblos, en base a los intereses de las fuerzas imperialistas dominantes.

Con dichas medidas económicas adoptadas para salvar al capital financiero, a la banca, se endeudaron los estados transformando la crisis hipotecaria en crisis de deuda de los estados, generando dinero ficticio a espuertas. Y con ese dinero ficticio también se origina la consecuente crisis inflacionaria, puesto que se inyecta un dinero que no refleja un incremento de la riqueza y, por tanto, se devalúa el valor del dinero con respecto a las mercancías y los servicios, empobreciendo todavía más a la clase obrera.

Asimismo, la competencia interimperialista potencia el desarrollo de la automatización de la producción y de los servicios, desajustando todavía más la composición orgánica del capital con el objetivo de minimizar el capital variable y, por tanto, expulsar a millones de trabajadores al paro forzoso.

La mal llamada guerra de Ucrania, pues como todas las partes admiten no es una guerra entre Rusia y Ucrania sino de Rusia –como parte de los BRICS o grupo de países imperialistas emergentes– contra la OTAN –potencias imperialistas en declive-, como dijimos en su momento, es un conflicto interimperialista que lo que persigue es armonizar el poder económico con el poder político a nivel planetario, cambiando el sistema financiero mundial y quitándole a un estado en bancarrota económica como EEUU la prerrogativa de disponer de la moneda mundial de intercambio, el dólar, elemento fundamental de interferencia económica de esa potencia imperialista en la economía mundial.

Por si alguien tenía todavía alguna duda de ello, el reaccionario dirigente de la UE y lacayo norteamericano del PSOE José Borrell las disipó completamente esta semana en una entrevista en la CNN diciendo lo siguiente: “(…) no podemos permitirnos que Rusia gane esta guerra ya que los intereses de la UE y de EEUU se verían seriamente dañados. No es una cuestión sólo de generosidad, no es una cuestión de apoyarles porque amamos al pueblo ucraniano, es una cuestión de nuestro propio interés, una cuestión de EEUU en su papel de representante del interés global”.

Esta misma semana, el CEO del monopolio financiero norteamericano BlackRock, Larry Fink –el cual tiene amplios intereses en Ucrania pues es quien controla lo que se denomina Fondo de Desarrollo de Ucrania, o lo que es lo mismo el que domina al estado ucraniano al controlar gran parte de su deuda–  mediante una carta  advertía del inminente estallido de “la crisis de jubilación” y de la Seguridad Social en EEUU, indicando abiertamente no sólo que la edad de jubilación debe ampliarse sino que la crisis de la Seguridad Social y de las pensiones se agudizará a medida de que los avances médicos alarguen la vida de las personas.

Asimismo, en la misiva da como cierta la premisa de que las nuevas generaciones de obreros vivirán infinitamente peor que las anteriores, que en absoluto han vivido bien, pretendiendo exculpar al responsable de esa realidad –el capitalismo– confrontando y dividiendo a la clase obrera en función de su edad: “No es de extrañar que las generaciones más jóvenes, los millennials y la Generación Z, estén tan ansiosas económicamente (…) Creen que mi generación – los baby boomers – se han centrado en su propio bienestar financiero en detrimento de quien viene después. Y en el caso de la jubilación tienen razón”, para concluir que la salida a la crisis de las pensiones pasa por hacer que los estados se desentiendan completamente de las pensiones y sean los trabajadores los que pongan su “ahorro” a disposición del capital financiero, es decir, a disposición de monopolios como el suyo, para poder tener acceso a una pensión. Lo expresado para EEUU, un país que no tiene sistema público de pensiones, pero del que reconoce este oligarca que la Seguridad Social no podrá hacer frente al pago de subsidios en 2034, anuncia la realidad de la economía de los países de la UE y de la bancarrota de ésta.

Los oligarcas, a las claras, señalan que un incremento en la esperanza de vida de la clase obrera –consecuencia del avance tecnológico y de la ciencia y, por tanto, de la medicina– es un problema económico para el capitalismo, al igual que desde hace una década ya lo advirtió Christine Lagarde cuando era dirigente del FMI indicando que el incremento de la esperanza de vida era un riesgo para la economía mundial. Y una de las maneras que tienen de quitar ese riesgo de la economía mundial es asesinando al excedente de población que, según esos oligarcas, lastran su voracidad económica para amasar cada vez más riqueza a costa de empobrecer a la humanidad y liquidarla. Y para asesinar a ese excedente de población se envenena a la humanidad con armas biológicas (en nuestra opinión la COVID-19 debe ubicarse en esta vía), se privatizan los servicios públicos –empezando por la sanidad– y se eleva el coste de vida a la par que se deprecian las pensiones, limitando así la vida de los ancianos obreros y, por último, los imperialistas llevan a la guerra a los pueblos.

EEUU y la UE, como potencias imperialistas en declive –acentuado por el avance del desarrollo tecnológico, de la Inteligencia Artificial, que hace que el liderazgo económico hoy se haya desplazado hacia potencias imperialistas emergentes como China y otros países BRICS que también controlan el acceso a las materias primas y los recursos energéticos–  no tienen más salida que empujar a sus pueblos a la guerra para tratar de seguir manteniendo una hegemonía económica y política que, a tenor del desarrollo económico mundial, ya no les corresponde.

En la UE el 25% de los niños se hallan en riesgo de pobreza. Y fruto de la pobreza creciente de la clase trabajadora y de la situación de precarización de los hogares obreros, 11 millones de niños sufren enfermedades mentales según afirma UNICEF, siendo España el país de la UE con más niños en riesgos de pobreza o exclusión social, en torno al 30%.

En los países de la UE se suceden los despidos colectivos y los cierres de empresas, liderando las empresas tecnológicas estos despidos como consecuencia del desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Los economistas del capital, como Niño Becerra, reconocen que el sistema está en las últimas cuando afirman que una mayoría de la población joven no va a trabajar en su vida y admiten que en un plazo medio las tasas de desempleo se establecerán rondando el 40%. No obstante, a pesar de mostrarle este vocero del capital la situación del sistema, envía el mensaje al pueblo trabajador que, aunque viva mal, malvivirá gracias a migajas que el Estado supuestamente le proporcionará. Por ello habla de la imposición de una renta mínima vital, de ocio barato y de marihuana legal; en definitiva, el mensaje de la Agenda 2030 de que “En 2030 no tendrás nada y serás feliz” emanado del FMI en 2016 y reiterado por el Foro de Davos en 2021, o lo que es lo mismo, hacerle el cuerpo a la clase obrera a aceptar malvivir ante la nefasta situación del sistema y hacer que los trabajadores acepten esta realidad sin rechistar, sin contestar a un sistema criminal y moribundo que no puede satisfacer las necesidades de la humanidad.

En realidad, ese es el placebo que el imperialismo pretende presentar a la mayoría obrera ante la bancarrota del sistema y el devenir que éste nos depara para tratar de desviarla de la confrontación contra el sistema.

Los hechos, sin embargo, van por el camino dictado por los monopolios, por el de la liquidación de las pensiones públicas, de la seguridad social, de la sanidad y la educación públicas, de la guerra imperialista. En el Estado español, la patronal está en el proceso de liquidación de las pensiones públicas con el apoyo de CCOO y UGT, que pretenden sacar tajada económica de ello, y ya plantean introducir en los convenios sectoriales la negociación de planes de pensiones privadas, que en el fondo es un reconocimiento de la inviabilidad del sistema público de pensiones. Los hechos indican que la pasada semana el gobierno español envió a 700 militares y 250 vehículos militares a fortalecer el flanco este de la OTAN en la guerra que mantiene contra Rusia; los hechos indican que tras el atentado en Moscú en el teatro Crocus, donde una creación terrorista de los EEUU, ISIS, asesinó a más de 140 civiles rusos, el presidente del gobierno de España Pedro Sánchez, el mismo día que se cumplieron 25 años desde que un carnicero del PSOE mandó bombardear Yugoslavia, le prometía a Zelensky más armamento, unido a los hombres enviados por el Estado español para combatir a Rusia bajo la bandera de la OTAN; los hechos muestran que los bombarderos estratégicos norteamericanos interceptados por un MiG-31 ruso el pasado 24 de marzo despegaron de la base aérea de Morón de la Frontera; que Menorca, junto con Rota y Cartagena son bases navales de la OTAN en su guerra contra Rusia y que tanto España como la UE están vendiendo armas a Israel en su genocidio contra Palestina; los hechos señalan que el gobierno “más progresista de la historia” es  el gobierno más lacayuno a la OTAN y está embarcando al pueblo español en una guerra que únicamente interesa a los monopolios europeos y norteamericanos.

Hemos de recordar que en la declaración final del XXII Encuentro de los Partidos Comunistas (EIPCO) en La Habana el 29 de octubre, uno de los acuerdos adoptados fue el de “Movilizar a las masas en la denuncia y rechazo a la carrera armamentista y a los enormes recortes de gastos sociales que ella provoca, a la existencia y modernización de las armas nucleares, a las bases militares extranjeras; contra la OTAN y su proyecto de ampliar y convertirse en una organización militar global”. El PCE es firmante de dicha declaración final y forma parte de un gobierno totalmente lacayuno a la OTAN que ha incrementado el gasto militar y que está haciendo lo contrario de lo que el 29 de octubre acordó hacer en el EIPCO. ¿Para qué sirve el EIPCO pues? ¿Qué valor tiene un encuentro donde caben partidos burgueses y traidores a la clase obrera como el PCE que forma parte del Gobierno de España?

El capitalismo no tiene salida alguna y sólo puede proporcionar a la humanidad muerte y miseria. La única salida que tenemos los obreros, los parias de la Tierra, para imponer la paz, para garantizar la vida en el planeta, para garantizar una vida digna, es alzarnos contra el capitalismo, es desarrollar la Revolución Socialista y acabar para siempre con el capitalismo.

Los comunistas no podemos contemplar cómo los capitalistas envían a la guerra, a la muerte, a millones de obreros con el único objetivo de llenar sus sucios bolsillos de dinero con la muerte de nuestros hijos, de nuestra clase. La clase obrera solo debe participar en una guerra, que no es otra que la que acabe con los capitalistas que nos condenan a la humanidad a la muerte, a la miseria, a la desigualdad.

 

¡O ACABAMOS CON EL CAPITALISMO O ÉSTE ACABA CON LA HUMANIDAD!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 30 de marzo de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




¿Por qué somos comunistas?

Para responder a la pregunta de por qué somos comunistas, primero hay que contextualizar el presente para hacer una comparativa con el pasado y, mediante la dialéctica materialista, que consiste en un sistema filosófico que se opone al idealismo filosófico en el que se basa la propaganda capitalista, prever las etapas futuras por las que atravesará el sistema económico.

Vayamos para eso al presente y preguntémonos ¿por qué somos comunistas? En primer lugar lo somos por varias razones de peso. La primera sería porque el sistema capitalista, mediante la rapiña imperialista, condena a dos tercios de la humanidad al hambre, la miseria y la muerte prematura, razón de peso para ser receptivo a cualquier alternativa que pueda revertir este estado de cosas. Pero ¿cómo se defiende el sistema capitalista? ¿cómo es posible que siga en pie un sistema tan criminal a simple vista y que además está en bancarrota?  Y está en bancarrota porque ya ha cumplido su misión en la historia que ha consistido en desarrollar hasta la contradicción las relaciones en el medio productivo y los medios de producción hasta crear dos polos antagónicos, el proletariado, que es el que produce valor mediante su trabajo y la burguesía, que es la que se apropia del valor de ese trabajo ajeno a usura y no produce nada. Para la superación de esta etapa histórica, el proletariado, como sujeto revolucionario debe reclamar lo que le corresponde: el fruto de su trabajo para ponerlo a su servicio, y que deje de estar en manos de la clase parasitaria. Obviamente, la clase parasitaria no se va a quedar de brazos cruzados y va a combatir la ofensiva de los desposeídos.

Volvamos a la pregunta anterior de cómo es posible que siga en pie un sistema tan criminal. El capitalismo se mantiene en pie por la batalla ideológica contra la clase obrera y a la que en la actualidad lleva amplia ventaja a los comunistas. En este punto, nosotros, los comunistas, no sólo debemos sembrar la conciencia de clase entre la clase obrera, también debemos realizar una profunda autocrítica y trabajar más duro.

El capitalismo organiza su batalla ideológica mediante el idealismo filosófico que citamos más arriba, para vender a la clase obrera que se puede triunfar por iniciativa propia. Vende el éxito personal, léase Elon Musk, Amancio Ortega, Cristiano Ronaldo, etc, como si fuera un camino que pudiera recorrer cualquiera por voluntad propia y lo convierte en el ideal para amplias capas de la clase obrera. Con este accionar, el capitalismo promueve la atomización de los sujetos y la competencia extrema entre los miembros de la clase obrera, ante la que los comunistas anteponemos la cooperación para transformar la sociedad.

Pasemos ahora a ver el comunismo desde el estudio de experiencias pasadas. Para eso nos centraremos en un determinado periodo de la Unión Soviética, el que va de 1917 a 1953. Hay que destacar que todos los logros que vamos a enumerar ocurrieron a pesar de dos guerras, una civil apoyada por ocho potencias imperialistas y una mundial, y a pesar también del cerco imperialista a la que fue sometida. En primer lugar hay que decir que nunca se ha llegado al comunismo, que es el estadio en que la lucha de clases ha cesado por la victoria definitiva de una de las clases en contienda y el estado, como máquina de opresión de una clase sobre la otra, pierde su función y se extingue por sí sólo. Pero sí se alcanzó el socialismo, que consiste en su fase previa, donde todavía hay lucha de clases y donde el control de la producción aún se realiza por el control estatal y no bajo el control obrero. En este punto debemos preguntarnos en qué consiste, a groso modo, la construcción del socialismo. Para su edificación son necesarias la planificación económica y la centralización de la producción, así como un desarrollo de las fuerzas productivas que pueda satisfacer las necesidades de la sociedad, además de realizar todo esto bajo la fórmula de un gobierno proletario. Para todo ello debe establecerse la propiedad social de los medios de producción. La planificación económica contribuye a terminar con la anarquía productiva que se establece bajo el capitalismo y que termina en las crisis periódicas que sufre por la sobreproducción.

La Unión Soviética dio buena muestra del éxito de dicha formación económica con logros como fueron la rápida industrialización en un país atrasado y agrario, la victoria en la guerra civil, la derrota del fascismo en Europa cuando los países capitalistas sucumbían uno a uno cobardemente, la llegada de la primera expedición a la luna sólo trece años después de que el país quedara completamente arrasado por la rapiña nazi, los logros en materia social como una sanidad universal y gratuita, la jornada laboral de siete horas, la jubilación a los sesenta y muchos más logros que por cuestiones de espacio no podemos enumerar en este artículo. Todo ello en poco menos de tres décadas partiendo de un país muy atrasado. Durante el periodo en que no traicionó al socialismo, la Unión Soviética, con muy poco tiempo de existencia, superó económicamente a los estados capitalistas, con los Estados Unidos a la cabeza, como en los años del crack de 1929. Llegados a este punto es lícito preguntarse ¿por qué dejó de existir hace ya más de treinta años? En el año 53, con el asesinato de Stalin y bajo el mandato del golpista Nikita Khrushchev, se inicia un proceso involutivo severo cuyo punto culminante se produce en 1956 plasmado en el XX Congreso, episodio que redactaremos en otro artículo. Destacaremos que en este periodo negro se abandonó la centralización y la planificación económica y se abrió a algunos sectores a las políticas de libre mercado. Se traiciona definitivamente al socialismo sin vía de retorno. Pero esto no debe oscurecer en ninguna medida los logros del socialismo en la Unión Soviética, que fue capaz de enfrentar de tú a tú al capitalismo y a su ariete en tiempos de debilidad, el fascismo, hasta que se produjo el golpe de estado y se abandonó su esencia.  Su total colapso se produjo en 1991 de la mano de Gorbachov, un discípulo de Nikita Khrushchev y que en cierto momento, en años muy posteriores al colapso, declaró que su misión era acabar con el comunismo. Otra vez se muestra en estos dos sujetos la perpetúa guerra ideológica, ya que por las armas no lo hubieran conseguido, que nunca ha abandonado el capitalismo contra cualquier conato de organización de la clase obrera. Su infiltración produjo la catástrofe. No hay que perder de vista que bajo el socialismo todavía existe la lucha de clases.

Demostrada la supremacía del socialismo, haremos una mirada hacia el futuro mediante la dialéctica materialista. El método materialista dialéctico es el estudio de las contradicciones y los cambios que generan en una realidad dada y siempre partiendo de una base económica en el estudio de esa realidad. En la contradicción aparece una lucha de contrarios que dan paso a la negación de uno por el otro. Uno debe desaparecer para que otro pueda nacer y esto no se realiza sin una batalla previa. Este proceso le ocurrió al esclavismo respecto al feudalismo, al feudalismo frente al capitalismo y ocurrirá, ya que el capitalismo está sujeto a este mismo proceso dialéctico, frente al socialismo. Las contradicciones principales que llevan a la muerte al sistema capitalista son la contradicción entre trabajo y capital, entre acumulación y consumo y entre desarrollo económico y social. Este último se produce por la acumulación privada de la riqueza producida socialmente. La clase obrera es la única que produce valor y deberá apropiarse del valor que produce, esto es, el socialismo. Por su parte, la burguesía, los propietarios de los medios de producción y del estado, se apropia a usura del valor que produce la clase obrera. La fricción entre las relaciones de producción que vemos y el grado máximo de desarrollo de los medios de producción llevan al capitalismo a su último estadio que es en el que nos encontramos al ser ya la contradicción insostenible. El socialismo y su estado proletario, al ser el representante de la amplísima mayoría, la clase obrera, frente a una minoría parasitaria, la burguesía, será la máxima expresión de democracia que puede darse. La burguesía tuvo que hacer varias revoluciones para negar completamente y para siempre a los feudales. Los comunistas también han llevado a cabo sus intentos y se encaminan hacia la inexorable implementación definitiva en este momento histórico que niegue la existencia de la clase burguesa.

Por eso, para llegar a ser comunista hay que vencer la lucha ideológica que lleva a cabo el capitalismo sobre la clase obrera y que, como destacamos al principio, es la única que le permite sobrevivir a este sistema en bancarrota. Por eso nadie nace comunista sino que se hace comunista mediante el estudio de la ciencia marxista-leninista y, lo más importante, su aplicación en la práctica desde una cosmovisión materialista y dialéctica. El comunista nunca deja de formarse y de hacer autocrítica porque la batalla ideológica del capitalismo no cesa. Es la vanguardia consciente de la clase obrera y mediante un partido proletario, disciplinado y revolucionario debe conducir hacia la revolución socialista como garante de una verdadera justicia y supervivencia para la clase obrera. Sólo el socialismo, como modelo superador del capitalismo, puede liberar a la clase obrera de esta violencia y su consecuente explotación. Por eso, desde el PCOE, no solamente abogamos por dicha acción, sino que trabajamos cada día para ello en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios. Por todo esto nos sobran razones para ser comunistas y, como marxistas-leninistas, llamamos a la clase obrera a engrosar las filas del PCOE.

 

¡POR QUÉ HAY MILES DE RAZONES PARA SER COMUNISTA!

¡ESTUDIANTE Y OBRERO ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




La infame hipocresía de los “valores” burgueses

Por más que se procure envolver a la clase obrera con la idea de que vivimos de la manera más lógica posible, la putrefacción del capitalismo nos lleva inevitablemente al desgaste. Por más que se nos deshumanice no dejamos de ser humanos, y nuestras necesidades no se cambiarán por otras que se puedan satisfacer en una dinámica de explotación. Reflejo de esto es el aumento del número de suicidios.

En su afán por dominar el mercado, la burguesía que nos exprime solo ve en nosotros productores de usar y tirar que deben salir rentables. Deben obtener ganancia robando el fruto de nuestro trabajo en detrimento de nuestro propio bienestar, ya que los capitalistas tienen ese derecho, y de ahí se justifica como un mal necesario todo lo que de ello emana.

Nuestras vidas giran en torno al hecho de que somos mano de obra que debe producir todo lo que hay en la sociedad, pero el producto no nos pertenece ni somos directores de tales creaciones, sino que van destinadas al beneficio de unos parásitos; obtenemos en cambio alrededor de lo necesario para cubrir nuestras necesidades fisiológicas para poder seguir trabajando para una minoría. Y conscientes de que en cualquier momento se puede prescindir de nosotros, debemos tener cuidado al gastar la más que injusta retribución. Este hecho, junto con la anarquía de la producción, hace que cada vez seamos más incapaces de consumir todas esas mercancías que van acumulándose y que anuncian avalanchas llamadas crisis. Entonces se profundiza en las medidas que buscan reducción de costes, alguna ventaja sobre los competidores y saneamiento de las deudas; todo ello recortando en servicios, transfiriendo dinero público a los grandes empresarios, despidiendo a trabajadores, ofreciendo trabajo precario, extendiendo el salario mínimo… Y en esos momentos en que se manifiesta claramente la fragilidad y la mentira del capitalismo, recibimos ese mensaje que, en realidad, nos ha llegado siempre: hay que adaptarse, callarse, apretar el cinturón y sobrevivir como podamos, porque las cosas están mal.

¿En qué se traduce? No importan las necesidades humanas, sino el mercado; el lucro del parásito. Siempre se nos presenta, y se nos ha presentado, el sufrimiento como algo inherente al día a día. El trabajo debe ser un duro sacrificio para poder sobrevivir, y el miedo al despido nos debe motivar. Si no tenemos suficiente dinero se nos puede arrebatar la vivienda, negar el acceso al alimento, el trasporte se vuelve un lujo, la ropa un gasto innecesario y el ocio una locura. Si nos formamos, debe ir encaminado a introducirnos en un trabajo con el que nos incorporaremos al gris sacrificio colectivo. Hay que tener cuidado con el agotamiento y la tristeza; procurar aguantar o disimular, puesto que debemos estar siempre preparados para nuestra ofrenda diaria al capital. La pura voluntad debe ser nuestro motor; si no somos “la mejor versión” de nosotros mismos significa que “no nos estamos esforzando”, y por tanto falla nuestra voluntad; no nos estamos adaptando bien. Necesitamos relacionarnos con los demás, pero siendo conscientes de que nuestro tiempo se dedicará, en primer lugar, al sacrificio asalariado y a las obligaciones que derivan de nuestra supervivencia. Necesitamos información y cultura, pero a pesar de los conocimientos y avances científicos, nos llegan mentiras y se fomenta la interpretación errónea de la realidad. Y así un largo etcétera.

¿Pero no nos dicen que lo importante es la salud? ¿no nos cuentan que se prioriza el bienestar de las personas? ¿no son los que se llenan la boca con “los derechos humanos” los que imponen la dinámica descrita más arriba? De hecho, la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que tenemos derecho a un salario digno, lo cual significa que se defiende el trabajo asalariado; es decir, se defiende el criminal sistema capitalista y, por tanto, todos los males que de ahí emanan y que son contrarios al humanismo, priorizando el derecho a dominar que otorga la propiedad privada de los medios de producción. Las necesidades son secundarias y la clase obrera solo tiene el derecho a la vida si puede pagarlo mientras está sometida al capital.

Marx señalaba que la relación de las leyes económicas con la moral es arbitraria, ocasional y, por ello, acientífica: la oposición entre Economía Política y moral es solo una apariencia y no tal oposición. La Economía Política se limita a expresar a su manera las leyes morales. La burguesía, de manera idealista, nos vende unos valores que se derrumban ante la realidad que vivimos. Delante de lo que nos hace humanos debe ir siempre el interés de la clase dominante, y alrededor de ello ha de orbitar todo lo que en nuestras vidas acontece. Somos humanos con “derecho a la vida” hasta que llegamos a la línea que marcan las relaciones de producción capitalistas; es entonces cuando tiene lugar eso que llamamos “chocar con la realidad”. Incluso cuando tenemos un par de días libres, unas vacaciones o sencillamente un buen día de ocio, decimos, al finalizar, esa famosa frase: ahora de vuelta a “la realidad”.

 

España es el país con mayor consumo legal de benzodiacepinas del mundo, y es menester entender que no es más que un síntoma que deriva de un sistema podrido en el que, sin conciencia de clase y sin organización, la clase obrera cree que solo le queda buscar el alivio, y más si tenemos en cuenta que ni siquiera contamos con la atención adecuada en los servicios sanitarios. Al no poder concebir que es posible transformar la realidad, y que los problemas no se deben a dificultades individuales y aisladas, sino que se deben a la estructura económica y nacen de la explotación humana, reina la resignación y las lagunas que se tienen a la hora de explicar la realidad se rellenan con sesgos; la ideología burguesa está presente en cada momento y hueco de nuestras vidas. De hecho, está demostrado que pensar de manera irracional afecta a la salud mental. Nuestra percepción chocará con interpretaciones erróneas de la información que procesamos, y no seremos conscientes de que no estamos entendiendo el mundo que nos rodea, aunque creamos que sí, y por tanto será fuente de frustración constante. No se puede encontrar solución a los problemas que no se comprenden; he ahí el éxito de la burguesía (que procura que eso sea así) en la batalla ideológica.

La pobreza va en aumento, por más que el Gobierno de “izquierdas” diga que se ha conformado para mejorar la vida de “la gente”, ya que esa gente a la que le mejora la vida es la burguesía. La carga que supone no poder cubrir las necesidades afecta seriamente a la salud, y junto con la falacia de que cada uno obtiene lo que consigue con su esfuerzo, el agotamiento está servido. Emplear las energías en la supervivencia y en estar alerta preocupados constantemente tampoco deja tiempo para relaciones sociales, el ocio y un descanso adecuado, y puede llevar al desgaste. Todo ello fomenta la búsqueda de alivio ante la hostilidad que presenta la vida del desposeído. En lo que respecta a los jóvenes y destacando sobre todo a los menores, también víctimas de la situación que se vive en los hogares, se refugian cada vez más en contenidos de internet que ofrecen ideología burguesa en su forma más tóxica.

Por otro lado, el trabajo también es cada vez más inestable y precario. Este hecho no hace más que acrecentar la inseguridad en el presente y en el futuro, lo cual empeora también la salud mental, que se ve continuamente asediada por las relaciones de producción capitalistas. La psicoterapia, si bien solo es una ayuda individual para ser funcional en la dinámica enfermiza de la explotación, siempre es más recomendable que un fármaco, y puede suponer un apoyo importante para las personas que necesitan aliviar su sufrimiento, teniendo la posibilidad de generar, al menos, pequeños cambios para gestionarse mejor. Sin embargo, a pesar de que se promueve la idea de cuidar la salud mental, su importancia, la necesidad de acudir a un profesional, etc, una vez más nos encontramos con que esos consejos, que pueden sonar a responsabilidad y conciencia por parte del sistema, chocan una vez más con la realidad: muchos no pueden acudir por falta de recursos. No solo eso, sino que tras esos paréntesis en que lacayos de la burguesía de todos los colores fingen preocuparse y ofrecen parches, a veces inalcanzables, el criminal sistema capitalista, causa de nuestros males, sigue arrasando con nuestras vidas y nuestros consejeros no hacen nada por detenerlo, ni por ayudarnos a identificar al enemigo.

El único camino es aquel que nos garantiza la satisfacción de las necesidades humanas en todos los ámbitos y un desarrollo constante, sin parásitos ni competencia. Un sistema en el que los trabajadores ven que el fruto de su trabajo se destina a una sociedad hecha por y para ellos; es decir, donde obtienen lo que les corresponde.

Para hacernos una pequeña idea, hay estudios que muestran que dotar de recursos materiales tiene un impacto positivo en nuestro estado de salud y el ánimo. Tener mayor acceso a aquello que necesitamos, evidentemente, nos da mayor sensación de seguridad y por ello se alivian los problemas de ansiedad, pues ésta no es más que un estado de alerta ante aquello que interpretamos como un peligro (como ocurre al percibir que carecemos de cosas básicas). Por otro lado, se conoce que con el apoyo social en todo tipo de situaciones, ya sea en un contexto cotidiano o ante problemas como enfermedades crónicas, o durante el tratamiento de las adicciones, tienen lugar mejoras significativas. Es decir, tener la posibilidad de ser tenidos en cuenta, así como un espacio en el que importamos, nos aporta vitalidad.

Debemos tener claro que un sistema plagado de contradicciones, que exprime nuestras vidas y nos roba el fruto de nuestro trabajo, solo puede ofrecer sufrimiento. Los suicidios son una consecuencia inevitable de la más completa deshumanización. No se trata de no querer vivir, sino de sentir que no se es capaz; no son más que asesinatos, pues prevalece la búsqueda de beneficio sobre la vida humana, aplaste a quien aplaste. Se conocen las causas, pero la burguesía no se detiene. A pesar de que la ciencia demuestra continuamente que la forma en que nos obliga a vivir este sistema es enfermiza y destructiva, observamos que la barbarie no cesa y, de hecho, es cada vez mayor. La descomposición del capitalismo va acompañada de mayor manipulación a la clase obrera, para generar así mayor división, aislamiento e individualismo. También se acompaña de mayor miseria, y el desgaste que esto genera no solo afecta a la salud, sino que aumenta la probabilidad de asumir como cierta la mentira de que no hay solución. Al aumentar también la desesperación somos más vulnerables ante una explicación engañosa.

La grave situación que vivimos no cambiará de mano de los políticos, pues son puestos en los sillones por y para la burguesía. Tampoco surgirá el cambio de manifestaciones espontáneas que solo alcanzan a exigir modificaciones superficiales. Solo la clase obrera es capaz de transformar la realidad, pero para ello debe librarse de los explotadores; de los criminales que han acumulado enormes cantidades de poder a costa de nuestro trabajo y sufrimiento. El principio de dicha transformación comienza con la organización de los trabajadores, cuyo poder nacerá de la unión de todas las luchas apuntando hacia la raíz común, que no es más que este sistema de explotación humana. No podemos seguir permitiendo que jueguen con nuestras vidas y nos traten como si éstas no tuvieran ningún valor, más allá de la ganancia que podamos generar. La criminal burguesía es la que debería vivir reprimida. Es hora de constituir un Frente Único del Pueblo que nos permita luchar de verdad por nuestra máxima aspiración: el socialismo.

 

Comisión de propaganda del CC del PCOE




¿Adónde nos lleva el capitalismo?

Nunca la humanidad se había enfrentado a un trance tan crítico como el actual, en el que se pusiera en cuestión su propia existencia. Cuando varios países de Europa insinúan la posibilidad de un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia, e incluso se preparan militarmente para afrontar dicha eventualidad, es que el riesgo existe. Pero ¿qué hay detrás de esta locura?

Parece ser cierto que Europa, junto con los EEUU poseen un mayor y hasta mejor arsenal de armas convencionales, por consiguiente, Rusia perdería la guerra. Pero ni los rusos, ni nadie, teniendo el mayor y mejor depósito del mundo, con más de seis mil armas nucleares, iba a soportar una derrota de esa índole, pues el pudor, una vez muertos, no les vale.

En última instancia, las consecuencias de la utilización por parte de Rusia de las armas nucleares, supondría la desaparición de la humanidad. Su arsenal es el más potente del mundo y unido al de los EEUU y Europa sería un infierno para el género humano y para nuestro planeta.

Según los científicos unos cuatro días después de la explosión atómica, cuando se disipe el humo, tras dejar cientos de millones de muertos, comenzaría lo que ellos consideran que es lo peor y que designan como “el invierno nuclear”, se daría pues, la “destrucción mutua asegurada”. Es decir, tanto los rusos como sus adversarios morirían y la humanidad estaría en peligro de extinción.

Y todo esto ¿Por qué? y ¿Para qué? Por el egoísmo de una élite que domina la economía mundial, que ve como la vigencia del capitalismo está a punto de cumplir, al igual que sucedió con el feudalismo y el esclavismo, pues la dialéctica de la historia es implacable. Pero ellos mantienen la opinión que sin su presencia el mundo no tiene razón de ser.

En este terreno tan explosivo nos desenvolvemos los trabajadores ignorando una realidad que no tiene nada de ciencia ficción. Los políticos del Capital procuran no abrir debate al respecto, lo que significa que su adscripción a las posiciones europeas no tiene discusión. En definitiva, los trabajadores nos podemos ver envueltos en una guerra infernal preguntándonos ¿Por qué? y ¿Para qué?

Ante este panorama, la derecha y la izquierda parlamentaria, la prensa, la radio y la televisión de nuestro país se escabullen de este problema cardinal para que, llegado el momento, lo aceptemos irremediablemente.

El PCOE hace un llamamiento a la clase trabajadora de nuestro país, a los intelectuales, a las asociaciones populares como sindicatos de clase, asociaciones de vecinos, a todo el pueblo trabajador en general para que exijan al gobierno la retirada de España de las asociaciones monopolistas como la OTAN y la UE, garantes de la explotación capitalista sobre las clases trabajadoras y promotores de las guerras.

Llamamos a todos los comunistas y gente de izquierda para unirnos en un amplio frente contra la guerra y por la lucha por el socialismo.

 

¡NO A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)